•Aus, era pastor de la iglesia luterana en Fort Worth, una ciudad situada en Texas, Estados Unidos. Pero ahora se declara como un librepensador y su incredulidad sucedió gradualmente.

Estados Unidos | Jueves 29 de Marzo, 2012 | Por Nínro Ruíz Peña |

Ex pastor luterano, afirma en cadena MSNBC que ya no cree en DiosUn ex pastor luterano llamado Mike Aus, apareció en la televisión americana, el pasado domingo (25) para decirle a la audiencia que dejen de creer en Dios. La declaración fue dada por la cadena MSNBC. Según Aus, tenía que anunciar su incredulidad y ser honesto con sus seguidores.

Aus, era pastor de la iglesia luterana en Fort Worth, una ciudad situada en Texas, Estados Unidos.

Pero ahora se declara como un librepensador y su incredulidad sucedió gradualmente.Un vídeo publicado en Youtube en el 2010 ya mostró la nueva forma de pensar del pastor, que comparó a Dios con Santa Claus, al abordar críticamente la historia de las religiones. Luego Mike Aus, renunció a la Iglesia Luterana, para tratar de trabajar con un canal de comunicación entre personas religiosas y ateos.

Richard Dawkins, un líder de los ateos, lo invitó a participar en el Proyecto del clero, una comunidad virtual de sacerdotes jubilados o retirados que afirman ser ateos. Mike aceptó la invitación. Esta comunidad ya cuenta con alrededor de 185 miembros.

 

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Los atentados del 11-S no frenaron el crecimiento de la religión islámica

 Washington

El número de mezquitas en Estados Unidos se ha triplicado en los últimos diez años a pesar de los atentados del 11 de septiembre de 2001, según concluye un estudio denominado The American Mosque 2011 elaborado en enero y presentado esta semana. El informe, además, señala que se ha incrementado el número de musulmanes que asisten a la oración, pasando de los dos millones en el año 2000 a los 2,6 millones del año pasado.

Esta cifra pone en entredicho las estimaciones a la baja del Gobierno de Estados Unidos que aseguran que en este país hay entre 1,1 y 2,4 millones de musulmanes. “Si hay más de dos millones de islamistas que rezan en las mezquitas norteamericanas, entonces la población total debería estar más cerca de estimaciones que marcarán esta cifra alrededor de los siete millones”, afirma el informe.

Este colectivo está más integrado ahora y convive de una forma más moderada con la sociedad americana, según afirma el estudio. Los líderes musulmanes opinan que la hostilidad hacia ellos ha descendido desde el año 2000 -datos anteriores al atentado del 11S-. Tan sólo un 25% de ellos opina que “este racismo” sigue existiendo en la actualidad. A principios del nuevo milenio más de la mitad de estos religiosos creía que los musulmanes no eran aceptados.

En el año 2000, existían 1.209 mezquitas en EE UU, diez años después, son 2.106 los templos existentes, un 74% más. Este aumento se debe principalmente al crecimiento del número de refugiados y de nuevos grupos de inmigrantes provenientes de distintos países que han decidido crear sus propios centros religiosos donde se habla su propio lenguaje y se conoce perfectamente su cultura y tradición.

Otro de los factores que señala el informe es el desplazamiento de la comunidad musulmana a zonas de la periferia provocando la necesidad de construir mezquitas cerca de sus hogares. Por último, la cultura islámica es muy variada, lo que hace que surjan nuevos templos que promulguen nuevos credos y costumbres.

La tasa de conversión realizada por parte de las mezquinas se ha mantenido estable en las dos últimas décadas. Las mezquinas afroamericanas son las que mejor atraen a nuevos creyentes, un tercio de los nuevos conversos provienen de estos templos. Las mujeres son las que más deciden seguir esta fe, representando un 41% del total.

En cuanto a la raza, los latinos son el grupo que más aumentado en cuanto a la conversión, representando un 12% del total. En cambio ha disminuido la tasa entre los caucásicos. El 82% de las mezquitas en EE UU cuenta con un afroamericano converso.

El número de creyentes, contabilizado mezquita a mezquita, que acuden a rezar ha disminuido de 1.625 participantes a 1.248. La media de asistencia a los centros fue de 400 por templo el año pasado. El estado norteamericano con mayor número de mezquitas es el de Nueva York, con 257 y la ciudad es Nueva York con 192 templos asentados entres sus calles. Incluso, en Manhattan se asienta un templo en la ‘zona cero’.

La mayoría de los edificios que acogen estos templos han sido comprados, exactamente un 56% de ellos. Durante la primera década del milenio se han construidos muchos, demostrando que el poder adquisitivo de esta comunidad ha crecido de forma notoria económicamente, atestigua el informe. Una encuesta del Centro Galluppara los Estudios Musulmanes, de agosto de 2011, explica que el porcentaje de musulmanes estadounidenses considerados «pudientes» creció más que el de cualquier grupo religioso significativo en EE UU.

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Un miembro de la Mara Salvatrucha recibe la comunión durante la misa celebrada en el penal Ciudad Barrios por el nuncio Luigi Pezzuto y el obispo castrense y policial, monseñor Fabio Colindres. ULISES RODRÍGUEZ (REUTERS)

Un miembro de la Mara Salvatrucha posa en el penal de Ciudad Barrios, a 150 kilómetros al noroeste de la capital. La cárcel acoge a 3.000 reclusos de esta banda. (REUTERS)

Cada una de las maras (pandillas) se distingue por sus tatuajes. En la imagen, un miembro de la Mara Salvatrucha.

ULISES RODRÍGUEZ (REUTERS)

Presos de la prisión de Ciudad Barrios siguen la misa celebrada el lunes 26 de marzo. Según ha delcarado Dionisio Aristides Umanzor, líder de la Mara Salvatrucha conocido como ‘El Sirra’, su organización está en tregua con la Mara 18, su principal grupo rival. LUIS ROMERO (AP)

Después de la tregua, los índices de criminalidad y de homicidios han caído en El Salvador. En la imagen, miembros de los Salvatrucha siguen la misa celebrada en Ciudad Barrios. JOSE CABEZAS (AFP)

Uno de los miembros de la Mara Salvatrucha sigue la misa celebrada en el penal de Cuidad Barrios. LUIS ROMERO (AP)

Entre los asistentes se encontraba Romeo Henríquez, alias ‘El Diablo’, uno de los principales líderes de esa pandilla en todo el país. «Creo que como humanos tenemos derecho a arrepentirnos de lo malo que hemos hecho», dijo Henríquez en declaraciones recogidas por AFP. En la imagen, miembros de la mara siguen la misa. JOSE CABEZAS (AFP)

Los homicidios en el país han pasado de un promedio de 13 diarios a tan solo cinco, según han anunciado las autoridades, que señalan a las maras como responsables del 90% de los homicidios del país. JOSE CABEZAS (AFP)

Dionisio Arístides Umanzor, alias el Sirra, uno de los principales líderes de la Mara Salvatrucha, se dirige a los preso del penal de Ciudad Barrios. LUIS ROMERO (AP)

Miembros de la Mara Salvatrucha asisten a la misa celebrada en la prisión de Ciudad Barrios. JOSE CABEZAS (AFP)

La tregua ha sido propiciada por la mediación del capellán Fabio Colindres, uno de los oficiantes de la misa en la Ciudad Barrios. JOSE CABEZAS (AFP)

Miembros de la Mara Salvatrucha siguen la misa en el penal de Ciudad Barrios. JOSE CABEZAS (AFP)

Miembros de la Mara Salvatrucha siguen la misa de rodillas en el patio del penal de Ciudad Barrios. LUIS ROMERO (AP)

 

El Salvador tantea un inédito plan de paz con las maras

Las bandas ofrecen al gobierno un pacto para frenar la violencia que azota al país

  San Salvador

La situación que actualmente vive El Salvador es inédita, y hasta cierto punto, también increíble. Las pandillas violentas, mejor conocidas como maras, parecen haber llegado a un acuerdo entre ellas para detener el derramamiento de sangre y parecen dispuestas a negociar con el Gobierno una salida para poner fin a una violencia que ha puesto al país en la cumbre de la tasa de homicidios por habitantes de todo el mundo. De confirmarse el acuerdo entre las maras y la negociación con el Gobierno del presidente Funes, sería el primer proceso de paz en marcha entre un gobierno democrático y una pandilla criminal en América Latina.

A finales de febrero, se cernía sobre el país una grave confrontación entre las fuerzas policiales y militares y las maras. En público y en privado, los más altos funcionarios de la seguridad declaraban: ¡Vamos con todo! ¡La represión contra las maras! Antes de estas declaraciones el presidente Mauricio Funes había nombrado a los generales de división David Munguía Payés y Francisco Salinas en los cargos de ministro de Justicia y Seguridad y director General de la Policía Nacional Civil (PNC), respectivamente. La oposición política y social interpretó tales designaciones como el retorno de la mano dura, es decir, la imposición de la represión sobre el modelo de prevención de la violencia. Funes ya venía desde los primeros días de mandato con la idea de ilegalizar la sola pertenencia a una mara.

“Somos conscientes que hemos ocasionado un profundo daño social, pero por el bien del país, de nuestras familias y de nosotros mismos, pedimos que se nos permita contribuir en la pacificación de El Salvador, que no sólo es de ustedes, sino nuestro también», dicen en una carta los llamados Voceros Nacionales de la Mara Salvatrucha MSX3 y Pandilla 18.

Esta misiva la dieron a conocer los mareros el pasado 19 de marzo con la finalidad de negar la existencia de un pacto entre sus organizaciones y el Gobierno de Funes, de que informó el periódico digital El Faro tras una investigación propia. En el artículo se afirmaba que había un pacto y que consistía en que los líderes de las pandillas serían trasladados del presidio de máxima seguridad, ubicado en la ciudad de Zacatecoluca y conocido como Zacatraz —abreviatura de dicha ciudad y de Alcatraz—, hacia penales con regímenes más flexibles de seguridad, todo a cambio de que frenaran los homicidios.

En la misiva los líderes de la MSX3 y de la Pandilla 18, criticaron al director de El Faro, Carlos Dada, por la publicación del artículo, pero en declaraciones otorgadas a El Diario de Hoy, “garantizaron” que no han amenazado a Dada ni a ningún otro periodista local.

Los generales Munguía Payés y Francisco Salinas, que son los únicos autorizados por el Gobierno para hablar del tema, han negado cualquier negociación de paz con los “grupos criminales”, pero han reconocido la autorización para el traslado de los líderes mareros y de otros presidiarios que estaban en Zacatraz, así como también que los jefes criminales han aceptado rebajar a más de la mitad el índices de homicidios a partir del 9 de febrero pasado.

Ver para creer. El Salvador desde hace más de una década registra una media de entre 12 y 14 homicidios diarios. Desde el pasado 9 de febrero, los homicidios llegan a unos 6 ó 5 diarios. El último fin de semana se registraron 11 (entre sábado y domingo), cuando lo usual eran entre 30 y 40.

Aunque el Gobierno de Funes mantiene la negativa sobre la supuesta negociación con las maras, se acumulan las señales que sugieren que el Ejecutivo ya no solo da palos, sino también zanahorias a las maras. Aparte de los traslados, se ha autorizado a los periodistas de los principales medios a entrevistar en las cárceles a los líderes de las maras y la celebración de misas en los penales de Cojutepeque, donde están ahora recluidos los cabecillas de la Pandilla 18; y en el penal de Ciudad Barrios, donde permanecen recluidos los de la Mara Salvatrucha.

Los encargados de oficiar la misa el lunes pasado fueron nuncio apostólico, Luigi Pezzuto, y monseñor Fabio Colindres, capellán del Ejército. Pezzuto, muy emocionado, dijo ese día que los pandilleros “quieren la paz y ser colaboradores y artesanos de la paz”, retomando las palabras que Juan Pablo II dedicó a los firmantes de los acuerdos que pusieron fin a la guerra civil (1980-1992)—. Por su parte, Colindres, quien se proclama como el mediador entre las dos pandillas rivales y ha dicho creer en su “conversión”, proclama que “se ha emprendido un camino histórico que no puede dar pasos hacia atrás”. En las misas, los presuntos jefes nacionales de las bandas, Dionisio Umanzor (alias El Sirra), y Carlos Mujica (alias El Viejo Lin), reconocieron la labor de la Iglesia Católica en el proceso de “pacificación”. También pidieron perdón por el daño ocasionado a la sociedad.

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El joven afroamericano, asesinado por un vigilante peruano-estadounidense, estaba suspendido de la escuela por fumar marihuana el día que falleció
Estados Unidos, Florida, Asesinatos, George Zimmerman, Trayvon Martin
(Foto: Reuters)

Florida (AP). La familia y seguidores del adolescente negro asesinado en Florida, Trayvon Martin, se pusieron a la defensiva después de enterarse que eljoven estaba suspendido de la escuela por fumar marihuana el día que un vigilante le disparó.

La Policía también conformó un reporte de que el vigilante voluntario que le disparó denunció que Martin fue el agresor porque lo golpeó en la nariz y azotó su cabeza en la acera.

Martin, de 17 años, fue suspendido por la autoridad escolar del condado de Miami-Dade porque hallaron restos de marihuana en una bolsa de plástico en su mochila, admitió el vocero de la familia Ryan Julison.

Martin estaba suspendido cuando recibió el disparo el 26 de febrero a manos del estadounidense-peruano George Zimmerman, quien estaba vigilando el vecindario que el adolescente estaba visitando con su padre.

“QUIEREN MATAR SU REPUTACIÓN”
La madre del joven, Sybrina Fulton, así como los abogados de la familia, culparon a la Policía de filtrar a la prensa la información sobre la marihuana y el reclamo de Zimmerman acerca del ataque, en un esfuerzo por satanizar al joven.

“Ellos mataron a mi hijo y ahora están tratando de matar su reputación”, dijo Fulton a los reporteros.

El Departamento de Policía de Sanford insistió en que no autorizó difundir la información, aunque reconoció que pudo haberse filtrado. El administrador de la ciudad, Norton Bonaparte hijo, dijo que debería investigarse y que la persona responsable debería ser despedida.

Benjamin Crump, abogado de la familia, dijo que la relación entre el joven y la marihuana no debería pesar en la investigación sobre su muerte. Las oficinas estatales y federales están investigando y un jurado de procedencia se reunirá el 10 de abril.

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Bienaventurados los indignados/as

Publicado: marzo 27, 2012 en Iglesia

Juan Stam

¡Bienaventurados los indignados!

¡a veces el pecado no es enojarse,

sino no enojarse!

 

Hace unas semanas recibí un correo que expresa una actitud típica de muchas iglesias:

Hermano, nosotros en México tendremos elecciones, queremos un cambio, pero muchos cristianos no entienden esto.  La iglesia institucional no participa en las cuestiones sociales.  ¿Oponerse a que las cosas sigan igual, es oponerse a Dios?  Nos dicen que Dios es el que pone las autoridades y hay que dejarlo así.  ¿Como entender esto?

La consigna parece ser: «Bienaventurados los conformes y sumisos, porque ellos no tendrán problemas».  En muchas iglesias priva la cultura de la sumisión ciega, sin permitir el necesario discernimiento crítico. Es la cultura del «Amén automático», irreflexivo y acrítico.  A menudo el decir Amén es algo así como roncar, porque ambos se hacen estando dormidos y sin pensar. Por eso a veces alguien puede soltar su «Amén» antes de que el predicador o la predicadora hayan terminado la oración o expresado su idea. No importa lo que haya dicho, diré Amén, y cuánto más fuerte, mejor.[1]

Comentemos primero la pregunta específica: ¿Pone Dios a los gobernantes y es pecado oponerse a ellos? Pues, ¡jamás de los jamases! Ni en la sociedad ni en la iglesia. Dios por su providencia y gracia ha establecido el orden en la sociedad y ha puesto al gobierno para castigar a los injustos y defender a los justos (Rom 13:3-4), pero cuando un gobierno hace lo contrario, cuando protege a los injustos y persigue a los justos, como hacía el imperio romano en tiempos de Juan de Patmos, ese gobierno no lo puso Dios sino el diablo (Ap 13:2-4). En Israel, la tarea mayor de los profetas fue la de criticar al gobierno. De Micaías, un profeta ejemplar, el rey Acab se quejó que «me cae muy mal porque nunca me profetiza nada bueno» (1R 22:8). A eso respondió Micaías, «Vive Yahvéh, que lo que Yahvéh me hablare, eso diré» (22:14), por mucho que eso ofenda al rey.

A menudo se manipulan algunos textos para evitar la responsabilidad. Recuerdo que en Nicaragua, bajo la dictadura somocista, los amigos del régimen apelaban a Romanos 13 para afirmar que Dios puso a Somoza y había que obedecerlo. Pero qué curioso, con el triunfo Sandinista ellos se olvidaron de ese texto y su versículo favorito ya era Hechos 5:29: «Es necesario obedecer a Dios [que puso a Somoza] y no a los hombres [el nuevo gobierno]». ¿Cómo explicar que Dios puso a Somoza pero no a los Sandinistas? Era una manipulación obvia de la fe y de la Biblia.

Históricamente, la religión ha sido una espada de dos filos. Con demasiada frecuencia ha sido una instancia legitimadora del sistema. A eso corresponden los profetas del palacio, que siempre dicen lo que el rey quiere escuchar. Pero la religión puede ser también transformadora, como muchas veces en la historia ha sido. En esa ambivalencia, la religión suele ser opio, como bien observó Marx, pero puede ser también una poderosa levadura de procesos históricos de liberación y transformación. Si Marx hubiera conocido a Camilo Torres, Oscar Arnulfo Romero, Dietrich Bonhoeffer y Martin Luther King, hubiera reformulado su frase: «La religión suele ser opio, pero también puede ser una poderosa levadura de cambio».

Una peligrosa arma de la religión paralizadora consiste en entender el amor como pasividad. Entendido bíblicamente, el amor no es principalmente un sentimiento sino un compromiso radical con el bien del otro y de todos (cf. Prv 25:21), lo que Camilo Torres llamaba «amor eficaz». Por eso Cristo nos ordena amar a nuestros enemigos, aunque nos caigan insoportablemente mal. Significa desear el mayor bien de ellos y responder a ellos en la forma que mejor corresponde para su mayor bien.[2]

Jesucristo, el indignado: Esto lo ejemplificó Jesús en toda su vida. Sin duda él amaba a los fariseos y saduceos, pero no fue «amable» (en el sentido moderno burgués) con ellos. De hecho, los insultaba una y otra vez.  Según el cuarto evangelio dijo a los judíos, «Ustedes son hijos de su padre el diablo» (Jn 8:31,44); son «generación de víboras» y convierten la gente en «hijos del infierno» (Mt 23:15). Al rey Herodes le llamó «aquella zorra» (Lc 13:32) y a los escribas y fariseos, ¡con cuántos insultos los agredía! En un solo discurso mateano (Mat 23; cf. 6:1-3; cf, Lc 11:39-52), Jesús los tilda de vanidosos y pretenciosos, hipócritas (repetido siete veces, para mayor énfasis), devoradores de casas de viudas, insensatos, necios,  guías ciegos, sepulcros blanqueados, serpientes y generación de víboras. Aun a su discípulo Pedro Cristo lo llamó «Satanás» (Mt 16:23; Mr 8:33; o agente de Satanás, que también era insulto).

 

¡Jesús fue (y es) todo un ejemplo de indignación! Jesús mismos nos llama a unirnos solidariamente con los indignados de nuestro siglo. Lejos de ser un modelo de tranquilo conformismo, Jesús nos da un ejemplo de la más radical criticidad, incluso contra las autoridades religiosas y políticas de su nación.

Podemos notar aquí también que el Jesús de los evangelios se enojaba ante la injusticia, la falsedad y el pecado. Nunca se enojó por interés propio, por lo que le afectaba en lo personal. Ante el juicio totalmente injusto con que lo condenaron, no abrió su boca. Pero cuando sanó a un enfermo y los fariseos, indiferentes al sufrimiento humano, se dedicaban a ponerle trampas legalistas, vemos a Jesús «mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones» (Mr 3:5). Y a los mismos discípulos, cuando impedían a los niños venir a él, «se indignó» (Gr aganaktew, enojarse). A veces el pecado no consiste en enojarse sino precisamente en lo contrario, en no enojarse. Un Jesús incapaz de enojarse ante la injusticia no sería nada convincente, ni sería Hijo de Dios.

Hay una paradoja muy significativa en las relaciones humanas de Jesús. Se pronunció a favor de los pobres («Bienaventurados ustedes los pobres») pero era hostil contra los ricos («Ay de ustedes ricos», Lc 6:20,24; cf. Mt 19:23-26; Mr 12:41; Lc 16:19; 18:23; 19:8-9).[3] Para «los de abajo» (publicanos, adúlteras, rameras, pobres) Jesús tenía sólo palabras compasivas, de comprensión y perdón, mientras a «los de arriba» (ricos, fariseos, sacerdotes, escribas), cuesta mucho encontrar palabras que no sean severas y, reconozcámoslo, a menudo insultantes. Ni al gran maestro Nicodemo le mostró deferencia alguna. Una paradoja similar marca la figura de Jesús como Príncipe de Paz, pero que no había venido a traer paz a la tierra sino espada (Mt 10:34):

 

Aunque Jesús critica a la iglesia de Éfeso por haber perdido «el primer amor», en seguida (¡qué paradoja!) les felicita por «aborrecer las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco» (Ap 2:4,6).[4] En efecto les dice, «Ustedes han perdido el primer amor, y por eso son una iglesia caída e infiel, pero por lo menos una cosa buena tienen, que aborrecen…conmigo, como yo aborrezco». (Nunca dice que aborrece a los nicolaítas mismos, sino a la doctrina y las obras de ellos). El Jesús de las cartas a las siete iglesias, y del Apocalipsis en general, es un Jesús indignado con la indignación de su amor.

 

Tomás Münzer, el reformador anabautista del siglo XVI, denunciaba «la bondad ficticia» de un Cristo dulce, desconociendo al Cristo amargo de los evangelios. El Cristo dulce es el Cristo de la gracia barata, domesticado y aburguesado, un Cristo simpático y complaciente. Esa dulzura sacarina y anodina, inocua e inofensiva, es más bien una negación total del Cristo de los evangelios.

 

¡Dios mismo es el primero de los indignados! Todos sabemos que Dios es amor, pero no de un amor sentimental sino un amor que sabe indignarse. Sorprenden, y poco se toman en cuenta, los muchos textos bíblicos que hablan del odio y el enojo de Dios y que nos mandan a nosotros también «odiar como Dios y con Dios». Veamos una breve síntesis:

 

(1) Dios ama la justicia y por eso odia la injusticia y la corrupción: «Yo, Yahvéh, amo la justicia, pero odio el robo y la iniquidad» (Isa 61:8). «No maquinen el mal contra su prójimo ni sean dados al falso testimonio, porque no aborrezco todo eso, dice Yahvéh» (Zac 8:17). Del rey mesiánico dice, «Tu amas la justicia y odias la maldad» (Sal 45:7; cf. 26:5; 119:163; cf Heb 1:9). «Yahvéh ama a los que odian el mal» (Sal 97:10 NVI; cf. RVR «Los que amáis a Jehová, aborreced el mal»; cf. Am 5:15; Rom 12:9).

 

¿Dónde está la voz profética de nuestros políticos «cristianos/as» ante tanta injusticia y corrupción en nuestros países hoy? Sólo por las voces nuestras puede hacerse escuchar el odio de Dios contra esas realidades.

 

(2) Dios ama la paz y odia la violencia. Prv 6:16-19 da un registro muy revelador de los odios de Dios:

 

Hay seis cosas que Yahvéh aborrece,

y siete que le son detestables [odiosas],

Los ojos que se enaltecen,

la lengua que miente [falsedad],

las manos que derraman sangre inocente [violencia],

el corazón que hace planes perversos [corrupción, injusticia]

los pies que corren a hacer lo malo,

el falso testigo que esparce mentiras [falsedad, injusticia]

y el que siembra discordia entre hermanos.

 

«Yahvéh examina a justos y a malvados, y aborrece a los que aman la violencia» (Sal 11:5). «Tu has pecado derramando sangre, pues la sangre te perseguirá» (Ezq 35:6 BJ). Dios abomina los que entran en su presencia con manos llenas de sangre (Isa 1:15). En el Apocalipsis, el caballo rojo simboliza la violencia, la guerra y el derramamiento de sangre (6:3-4). La gran ramera está ebria con la sangre de los santos (17:6). Según la explicación angelical de las segunda y tercera copas de ira, los que derraman sangre no tienen derecho de beber agua (16:6). ¡Si les gusta tanto la sangre, que beban sangre! Según Ap 18:24, Dios vengará toda la sangre derramada en la tierra.

 

Qué raro, pero muy, muy extraño, que tantos «cristianos» y «cristianas» hoy, en vez de odiar la violencia y la guerra, son los más enamorados de ellas.

 

(3) Dios ama la verdad y odia la falsedad (Prv 6:17,29 citado arriba). «El justo aborrece la mentira» (Prv 13:5). «Aborrezco y repudio la falsedad, pero amo tu ley», canta el salmista (Sal 119:163). Satanás es por naturaleza un mentiroso y engaña a las naciones. La segunda bestia de Ap 13 es la cara buena del sistema, como «Ministro de Propaganda y Relaciones Públicas» de la primera bestia.  En Ap 16 la guerra de Armagedón es convocada por los sapos diabólicos que van a todos los palacios del mundo para convencer a los reyes que hace falta una guerra de agresión, y ellos creen esa propaganda militar de puras mentiras, como siempre (Ap 16:13-14).

 

Si amamos la verdad y aborrecemos la mentira, tenderemos mucho cuidado con toda la propaganda que nos traen los medios de comunicación. Tendremos el «sospechómetro» en su máximo nivel. Al prender el televisor, veremos los muchos sapos de engaño que se arrastran por la pantalla.

 

(4) Dios odia, con un odio especial, la falsa espiritualidad. Cuando el pueblo es infiel, y vive en la injusticia, la violencia y la mentira, hacen aun peor cuando pretenden adorar a Dios (como pensar, «por lo menos una cosa buena tenemos, que somos religiosos»). Su falsa espiritualidad no compensa por sus pecados, sino constituye la peor de sus ofensas:

 

¡Oigan la palabra de Yahvéh, gobernantes de Sodoma [Israel]!

¡Escuchen la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorrah [Israel]!

¿De qué me sirven sus muchos sacrificios? — dice Yahvéh–

Harto estoy de holocaustos de carneros

y de la grasa de animales engordados…

¿Por qué vienen a presentarse ante mí?

Quien les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios?

No me sigan trayendo vanas ofrendas;

el incienso es para mí una abominación…

No soporto que con su adoración me ofendan…

Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos,

aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé,

pues tienen las manos llenas de sangre.

                                                                  (Isa 1:10-15)

 

Yo aborrezco sus fiestas religiosas,

no me agradan sus cultos solemnes…

Aleja de mí el bullicio de tus canciones;

no quiero oír la música de tus cítaras.

Pero que fluya el derecho como las aguas,

y la justicia como arroyo inagotable.

                                                      (Amós 5:21-24)

 

Conclusión: Podemos afirmar, muy paradójicamente, que uno de los grandes defectos de la iglesia de hoy es que no sabe odiar. No sabemos aborrecer con Jesús lo que él aborrece, no sabemos odiar con Dios como él odia. Dios es amor, pero amor que odia, y hasta odia al odio. El amor odia con un odio santo. El odio contra la injusticia, la violencia y la falsedad es de hecho el amor en acción frente al desamor y la maldad. Lo contrario del amor no es la indignación sino la indiferencia:

 

Sólo le pido a Dios

Que el dolor no me sea indiferente,

Que la reseca muerte no me encuentre

Vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente.

 

Sólo le pido a Dios

Que lo injusto no me sea indiferente,

Que no me abofetean la otra mejilla

después que una garra me arañó esta suerte.

 

Sólo le pido a Dios

Que la guerra no me sea indiferente,

es un monstruo grande y pisa fuerte

toda la pobre inocencia de la gente.

 

Este odio de Dios es la ternura de su compasión ante tanta injusticia; es un odio que llora (cf Mr 3:5). La canción de Julio Jaramillo lo expresa bien:

 

Yo vi llorar a Dios

Anoche, soñando, he visto a Dios llorando, jamás lo olvidaré
ahora que estoy despierto, aún me parece cierto,
yo quiero contarle al mundo lo que soñé
ahora que estoy despierto, aún me parece cierto,
yo quiero contarle al mundo lo que soñé.

Yo vi llorar a Dios y al preguntar por qué lloraba
me contestó el Señor que por nosotros se apenaba
por qué ya no seguimos sus santos mandamientos
y nuestros pensamientos se alejan de su amor.

Me habló con triste voz de tanto niño abandonado
de la miseria cruel que tanto pueblo ha destrozado
por qué si le queremos y le necesitamos
por qué no terminamos de hacer llorar a Dios
por qué si le queremos y le necesitamos
por qué no terminamos de hacer llorar a Dios.

Yo vi llorar a Dios y al preguntar por qué lloraba
me contestó el Señor que por nosotros se apenaba
por qué ya no seguimos sus santos mandamientos
y nuestros pensamientos se alejan de su amor.

Me habló con triste voz de tanto niño abandonado
de la miseria cruel que tanto pueblo ha destrozado
por qué si le queremos y le necesitamos
por qué no terminamos de hacer llorar a Dios
por qué si le queremos y le necesitamos
por qué no terminamos de hacer llorar a Dios.

Eduardo Galeano, en un reciente escrito, afirmó que hay dos clases de personas, «los indignados» y por otra parte «los indignos». Ser neutral o pasivo ante la maldad es renunciar a su propia dignidad como ser humano. Para Gandhi, «Lo más atroz de las cosas de la gente mala es el silencio de la gente buena». «No me duelen los actos de la gente mala», declaró Martin Luther King, «me duele la indiferencia de la gente buena». Ese silencio, según King, va minando la misma humanidad de los indiferentes: «nuestra vida comienza a terminar en el momento cuando nos callamos sobre asuntos importantes». También dijo que «no hay nada en el mundo más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda».

 

A través de la historia esa clase de «amor eficaz» y su converso, la ira santa y justiciera, ha sido la motivación que ha impulsado los grandes héroes de la libertad. Moisés, viviendo en el palacio, amaba a su pueblo y odiaba la opresión. Los profetas hebreos amaban apasionadamente la justicia y odiaban la corrupción y la maldad en su propio pueblo. Simón Bolívar y José Martí odiaban el colonialismo, Abraham Lincoln y José Simeón Cañas odiaban la esclavitud, Dietrich Bonhoeffer odiaba el nazismo; Martin Luther King odiaba el racismo. Todos ellos pertenecían a a la compañía noble de los indignados. ¿Cuales son los «santos odios» que deben inspirarnos a nosotros hoy? Igual que los cristianos de Éfeso, tenemos que aprender a odiar con Cristo las cosas que él aborrece:

 

Ya queda claro:

¡Dios mismo es un indignado,

y Jesucristo también!

 

¡Qué importante saber enojarnos!

 

¡Ay de mí si me quedo indiferente!

 

Bienaventurados los indignados,

porque ellos buscan el reino de Dios,

que se haga la voluntad de Dios

en estas tierras nuestras.

 

¡Unidos para una fe más militante!

 


[1] Ver el final de Tomo I de mi comentario al Apocalipsis, «Cómo decir Amén cristianamente»/

[2] Algunos párrafos que siguen son adaptados de mi artículo, «¿Era Jesús siempre amable?»,  www.juanstam.com  (12.28.2010).

[3] Cf. » Jesús y las riquezas», ibid. 11.24.2011.

[4] Esa aborrecible desviación, que parece haber consistido en una mezcla de fe en Cristo con el culto al emperador, se había presentado también en Pérgamo y Tiatira, y Jesus amenaza venir con su espada para pelear contra ellos.


César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (35)

Lutero y la ruptura con Roma
Suele ser común entre los católicos –es lógico que así sea– pensar que la visión reformada intenta sustituir una iglesia, la suya, por otra.
La bula de excomunión constituía un instrumento formidable para aplastar a Lutero y a cualquiera que estuviera dispuesto a respaldarlo.

El único problema era de carácter administrativo ya que los acusados debían ser castigados por las autoridades de las que dependían. Esa circunstancia obligaba a trasladar la bula a todas las instancias responsables. Para llevar a cabo ese cometido en el norte y el sur de Alemania, fueron designados Eck –que tanto había contribuido a llegar a esta situación– y Aleandro. Para sorpresa suya, comprobaron que la opinión pública se había situado de manera masiva al lado de Lutero. Miltitz hizo todavía un último intento para encauzar la situación y se entrevistó con Lutero que aceptó la idea de escribir una carta al papa e incluso, una vez más, llegar a un armisticio con sus oponentes.

Efectivamente, el agustino redactó la misiva y la envió junto con una copia de su opúsculo  La libertad del cristiano . Se trataba de un último intento de reconciliación, pero, a esas alturas, y especialmente tras la disputa de Leipzig, la posición eclesiológica de Lutero había variado considerablemente y el año 1520 sería testigo de ello.

 LA RUPTURA CON ROMA 
El estudio de las cartas cruzadas entre Lutero y Spalatino en esta época dejan de manifiesto la sensación experimentada por el primero de que los acontecimientos eran incontrolables y estaban, a fin de cuentas, en manos de Dios y los intentos del segundo por frenar los acontecimientos. Lutero escribió a la sazón:

“¿Quién puede resistir el consejo de Dios? ¿Quién sabe si estos hombres insensatos no han sido predestinados por El como los medios para revelar la verdad?… Dios solo es el que se ocupa de este asunto. Somos arrastrados por Él. En vez de llevar, somos llevados”  [i]

El agustino era dolorosamente consciente de que ante él se extendían la persecución e incluso la muerte. Sin embargo, lo aceptaba como algo consustancial con la Historia del cristianismo:

“… deberías cuidarte de pensar que Cristo hará las cosas en la tierra silenciosa y suavemente, cuando se ve que combatió con Su propia sangre, y después todos los mártires” [ii]

Precisamente, la conciencia de lo que podía suceder llevó a Lutero a redactar una serie de escritos que encauzaran el camino de la Reforma ante la eventualidad, nada difícil, de que le arrancaran la vida.

Desde la disputa de Leipzig, Lutero había estado en contacto con algunos humanistas bohemios. Con posterioridad, leyó el De Ecclesia de carácter hussita. Las conclusiones a las que llegó quedaron expresadas en una carta a Spalatino: “Sin saberlo, he estado enseñando todo lo que Juan Huss enseñó y lo mismo ha hecho Staupitz. En resumen, somos todos hussitas, aunque no lo sabíamos, y también lo eran Pablo y Agustín”  [iii] .

Lutero admitía sus propias carencias – “soy más violento de lo conveniente”  [iv]  – pero esa circunstancia no podía ocultar su despego del sistema eclesial en el que había vivido desde su infancia. Una de las razones fundamentales había sido la lectura de la edición que Hutten había hecho de la Donatio Constantini. El texto no es conocido actualmente salvo por los especialistas, pero había tenido una extraordinaria relevancia durante la Edad Media ya que sostenía que Constantino había cedido terrenos al papa lo que legitimaba el poder temporal del papa y la extensión de los Estados pontificios, un fenómeno que había resultado especialmente cruento en los últimos pontificados. Ahora quedaba de manifiesto que no era sino una burda falsificación encaminada a justificar las ambiciones territoriales del papado. Las conclusiones de Lutero, al respecto, no resultan nada equívocas: “Buen Dios, qué grande es la oscuridad y la iniquidad de estos romanos… Estoy tan horrorizado que apenas tengo ninguna duda (prope non dubitem) de que el papa es el mismo Anticristo que se espera, tal y como la manera en que vive, actúa, habla y ordena, encaja en el retrato”  [v] .

 Para el agustino, resultaba obvio que el papa era una institución cuya justificación estaba en el servicio pastoral y evangelizador del pueblo de Dios. Sin embargo, lo cierto es que esa institución había abandonado esas funciones y se había dedicado, por el contrario, a crear un reino cuya legitimidad no había dudado en sustentar en documentos falsificados.

En mayo, el franciscano Alveldo publicó un áspero tratado en el que afirmaba el origen divino del primado papal. Lutero le dio respuesta inmediatamente con un texto que ya se encontraba en imprenta en junio. La obra es un opúsculo sencillo, pero indispensable para comprender la visión reformada de la iglesia.

Suele ser común entre los católicos –es lógico que así sea– pensar que la visión reformada intenta sustituir una iglesia, la suya, por otra. Semejante empeño parece absurdo en la medida en que, como ha vuelto a refrendar un reciente documento papal, la única iglesia verdadera y con la plenitud de medios es la iglesia católica y las otras confesiones no llegarían a esa entidad. El punto de vista es razonable –insistamos en ello– pero parte de una ignorancia grave de la concepción que de iglesia sostiene la Reforma.

 Para Lutero –y para los reformadores en general– la iglesia es una realidad visible, pero no se identifica con una institución concreta con exclusión de otras, sino con sus miembros, los cristianos . Es esa suma de cristianos como pueblo de Dios lo que es la iglesia y no una institución eclesial.

Por supuesto, esa iglesia, como señaló en su respuesta al franciscano, tiene unas marcas que son “el bautismo, el sacramento (la Eucaristía) y el Evangelio: no Roma, o este lugar, o aquel” [vi] . Sobre esta iglesia, que está formada por los verdaderos creyentes y no por una estructura eclesial específica, quien se encuentra es Cristo o, por utilizar la expresión de Lutero, “Cristo es la Cabeza y El sólo gobierna”  [vii] .

 Comprender este aspecto resulta absolutamente esencial en el diálogo interconfesional. Si la iglesia católica afirma –y es lógico que lo haga– que es la única iglesia verdadera y con plenitud de medios de gracia, las iglesias reformadas siempre responderán que la iglesia, a pesar de su visibilidad, es, fundamental y esencialmente, una comunión de fieles que no se identifica con tal o cuál confesión, sino que está formada por los que han experimentado una conversión a Cristo.

Si la iglesia católica contrapone –y es lógico que lo haga– su unidad formal a la división en distintas confesiones surgidas de la Reforma, las iglesias reformadas responderán que esa división no existe por la sencilla razón de que todos sus miembros forman parte de una sola iglesia, la verdadera, que es una realidad espiritual. Si la iglesia católica afirma – y es lógico que lo haga – que esa única iglesia verdadera mantiene una sucesión apostólica cuyo elemento esencial es el hecho de que el papa es sucesor de Pedro, las iglesias reformadas siempre responderán que la sucesión apostólica no es una sucesión similar a la dinástica – por otro lado, interrumpida históricamente en varias ocasiones – sino una identificación con la enseñanza y el comportamiento de los apóstoles. Si la iglesia católica afirma – y es lógico que lo haga – que el papa es el Vicario de Cristo en la tierra, las iglesias reformadas siempre responderán que Cristo no necesita de vicario alguno porque gobierna directamente a su iglesia a través del Espíritu Santo.

 Arrancando de esas premisas, no puede sorprender que Lutero escribiera: “¡Adiós, desdichada, desesperanzada, blasfema Roma! La ira de Dios ha llegado sobre ti, como te mereces”  [viii]  ni tampoco que redactara sus escritos del verano de 1520. 

 Continuará 

 


   [i] WA Br. 2.39.9-12.21.
   [ii] WA Br.2.41-3.
   [iii] WA Br. 2. 42.2.22.
   [iv] WA Br. 2, ibid I. 65.
   [v] WA Br. 2. 48.22.
   [vi] WML I.357.
   [vii] WML I. 357.
   [viii] WA 6.329.

Autores: César Vidal Manzanares

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Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (XXVIII)

 
Vísperas de Semana Santa. Semana de pasión… de traición. Jesús, con su ejemplo de servicio, vence a los traidores del mundo.

 

 Nos acercamos a la Semana Santa. Semana que también nos recuerda la traición.  “Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que el entregase…  Es la traición. “… se levantó Jesús de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó” … para servirles. Es el servicio que vence la traición . (Juan 13:2y4). La traición versus el servicio. El servicio venciendo la traición. Si es así, la acción social cristiana debe vencer también a los traidores injustos. Traidores contra sus prójimos. Ejemplo nos ha dado Jesús: frente a la traición, el servicio. Es lo que nos recuerda el inicio de la Semana de Pasión.

Son los últimos momentos de Jesús, antes de que abandonara este mundo para volver al Padre. Momentos para redactar todo un testamento. Su última voluntad. ¿Qué propósito último tenía Jesús cuando se acercaba el momento de su partida hacia el Padre? Nos deja un testamento como ejemplo a seguir. Un testamento vivo de servicio. El servicio venciendo la traición.

El ambiente podría ser de cierta expectación, de cierta tensión ante lo que podían notar que la vivencia de la presencia de Jesús encarnado era ya corta. Se aproximaba el gran cambio, la posible soledad de los discípulos. Hemos dicho que era un ambiente de amor con la expresión límite del texto que nos dice que Jesús amó a los suyos hasta el fin. Amor sin límites, pero un amor con una competencia maligna. En medio de este ambiente amoroso, pululaba la sombra de la traición.

Así, el texto dice bruscamente:  “El diablo ya había puesto en el corazón de Judas que traicionara a Jesús” , que le entregara. El amor, la muerte y la traición, convivían en aquella cena. Por tanto, la trama del texto es agridulce. El amor y la traición se codean. Dios y el diablo. El amor, que es vida, con la muerte. El pan y la zancadilla.

 Semana de pasión, semana de traición. En el versículo 18 nos dice que  “el que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar” . Junto al comer unidos el pan, junto al amor hasta el fin, está el que pone la zancadilla, el que traiciona, el que no respeta las normas, el que no hace justicia, el que tiende a llevar a otros a la muerte. El bien y el mal juntos , el trigo y la cizaña… como la vida misma en un mundo caído, mundo en el que convive la pasión y la traición.

Levantando el calcañar contra los inocentes. La pasión se repite. Semana de pasión, años de pasión, siglos de pasión. El mundo está lleno de los que ponen la zancadilla a los inocentes, a los más débiles. Están los que abusan, los que oprimen, los que llevan a otros hacia el patíbulo. Hay que hacer algo para contrarrestar. En el mundo el trigo quiere ser ahogado por la cizaña.

 Pasión y traición. Están los Judas encargados de la bolsa y que, como él, a veces aluden a los pobres… para poder robar más . Ese era Judas, el dueño de la bolsa que, cuando derramaron a los pies de Jesús un perfume de alto precio, dijo traidoramente que eso debería vender y ser dado a los pobres. Pero la Biblia dice que dijo esto porque era ladrón y quería tener todo en su bolsa.

Cercanía de la Semana de pasión. Ahora, en los momentos finales de la vida de Jesús entre nosotros, planea la traición. El mal acosa al bien. Los inocentes son injustamente tratados, los mansos son despojados y los débiles echados a los márgenes del no ser de la marginación. Es la historia de un mundo caído.

Testamento de pasión. Jesús tenía que hacer algo como última voluntad, como testamento vital de ejemplo a los hombres, a sus criaturas. Tenía que contrarrestar el ambiente de traición, la obra de Satanás que se realizaba a través de Judas, el tesorero ladrón, el amante de la bolsa… el que es capaz incluso de entregar a Jesús, al Maestro divino por dinero.

 Ante el inicio de su pasión, Jesús se humaniza al máximo . Tiene que hacer algo, algo importante, algo ejemplo para la humanidad. Tránsito final del ministerio de Jesús hombre en el mundo. El Maestro, el Hijo de Dios, en este acto final, se humaniza mucho más. El que había partido de Dios y volvía a Dios, se humaniza hasta el límite, hasta el fin, al igual que amó. Se quiere mostrar como el humano más humano entre todos los humanos. En este momento de vuelta a la divinidad, se quiere mostrar como el Hijo del Hombre, el Dios humanado encarnado… para servir… para darnos ejemplo de servicio… mientras comenzaba su pasión.

Servicio venciendo a la traición… Testamento ante la muerte. Se quita su manto y se ciñe una toalla. Imágenes de su acto de última voluntad, de su testamento como ejemplo a seguir por todos. Imágenes simbólicas. Se despoja un tanto de su halo de divinidad. Se quita su manto. Se queda como el hombre despojado de algo digno, cerca de la desnudez, como si dejara su propia divinidad a un lado y se humaniza en el servicio.

 Toalla versus manto. En lugar del manto, que le podía dar cierta imagen de Maestro, Maestro divino, se ciñe una toalla . Está escribiendo su última voluntad, su testamento de ejemplo al mundo. Jesús se quitó el manto y mostró al Dios hombre… con una toalla ceñida y dispuesto al servicio.

Este Dios hombre es el Dios preparado para el servicio, con su toalla ceñida y dispuesto a lavar los pies a sus discípulos. Jesús, en su última voluntad, en su testamento final, estaba mostrando al Dios siervo, dispuesto al servicio, a preocuparse de las necesidades de los otros… ejemplo a sus discípulos de todas las épocas.

Es la forma de contrarrestar la traición. Es la forma de vencer con el bien el mal. Es el ejemplo que nos deja para decirnos como podemos cambiar el mundo, como podemos destrozar las estructuras injustas de traición y de pecado, las estructuras que llevan a los inocentes a la muerte o a la infravida de la pobreza y marginación. El servicio, que es amor en acción, vence a los poderes de maldad del mundo, a la injusticia, a los egoísmos que llevan a otros a la muerte.

Jesús se quita su manto… ¿Se despoja de su deidad? Se pone una toalla… ¿Le humaniza a lo sumo el comienzo de su pasión? Jesús, en estos últimos momentos entre nosotros, es como si, al quitarse su manto, se estuviera despojando de su deidad, estuviera mostrando su humanidad en servicio como forma de vencer la traición de los Judas del mundo. Es como si tuviera miedo de que los hombres vieran en Él solamente a Dios. Este despojo del manto se relaciona con el servicio.

Última voluntad. Testamento de vida… ejemplar. El Jesús ceñido con una toalla, el Jesús siervo, el Jesús ejemplo de servicio…  “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” . Es como si nos estuviera diciendo: Quitaos vosotros también el manto y ceñiros la toalla del servicio. No ha entendido el Evangelio quien no sirve.

 Servicio que contrarresta a los traidores del mundo, a los egoístas que sólo piensan en la bolsa repleta, aunque sea a costa de la muerte de tantos que, empobrecidos, caminan por el mundo en la infravida. El servicio vence la traición. Una lección previa a Semana Santa. Una lección de la semana de pasión .

Autores: Juan Simarro Fernández

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La torturada belleza de Marilyn

Publicado: marzo 27, 2012 en Literatura

José de Segovia Barrón

Marilyn buscaba el amor en el lugar equivocado. Sin él, la vida no tiene sentido.

 

 Cuarenta años después de su muerte, Marilyn Monroe sigue siendo un icono de la cultura popular. Una nueva película descubre la vulnerabilidad y tristeza que vemos en sus Fragmentos  de poemas, notas personales y cartas –que ha publicado Seix-Barral en Barcelona–. Su timidez e incertidumbre nos presenta alguien lejos de “la ambición rubia”, que la ha convertido en una estrella frívola, alegre y radiante. ¿Cómo es posible si no, que una chica que tenía éxito, fama, dinero y belleza, hubiera podido suicidarse?“Sabéis a dónde voy y sabéis el camino” –leyó el pastor A. J. Soldan con un hilo de voz temblorosa–. En sus manos no sólo tenía la biblia, sino la pregunta inevitable de todos los que estaban de pie frente a él: ¿por qué? Los que se congregaron ese mediodía de agosto en la capilla mortuoria del Westwood Village en 1962, para despedir a Norman Jean, miraban de reojo la figura corpulenta de su ex-marido, el campeón de beisbol Joe Di Maggio y su maestro de actuación, Lee Strasberg. Mientras por unos altavoces dorados sonaba la sexta sinfonía de Tchaikovsky…

Cuando el Reverendo Soldan acabó la lectura, DiMaggio se acercó al féretro de bronce satinado y cerró la tapa. Dentro ya no estaba Marilyn. Lo que había era un cuerpo que recordaba vagamente a ella. Le habían colocado una peluca y mucho maquillaje, para ocultar el rostro que conocemos por la foto de la policía, que fue luego destrozado por la autopsia. Con un ruido seco, casi hermético, se cubre a la rubia yacente con un pequeño ramo de rosas de té y su pañuelo de gasa verde preferido.

 EN BUSCA DEL PADRE
 Sobre Marilyn se ha escrito de todo. Es conocida su adicción a los tranquilizantes, su relación con los Kennedy, su matrimonio con el jugador de beisbol DiMaggio y el escritor Arthur Miller, su falta de puntualidad, desgraciada infancia e inseguridad ante las cámaras. Todo ello se ve –o se adivina– en  Mi semana con Marilyn, pero se muestra también el otro rostro de Norma Jean –su verdadero nombre–, asustadiza y neurótica, amante de la lectura y de Miller –que le recomienda leer la biografía en seis tomos de Lincoln, devorados con tal pasión, que en la película vemos su retrato en la mesilla, como si fuera su padre–.

 Marilyn se había casado a los dieciséis años –la edad a que se podía contraer matrimonio según la legislación de California–, con un marino mayor que ella, para escapar de la tutela del Estado, tras haber sido acogida en distintas familias –puesto que era de padre desconocido y su madre mentalmente inestable–. Mucho mayor era el deportista DiMaggio, con quien estuvo casada sólo unos meses. Así como Arthur Miller. Poco después de su boda, llega a Londres en 1956, para rodar a las órdenes del célebre Laurence Olivier, la película  El príncipe y la corista.

El vendaval desatado a su alrededor fue descrito en dos libros autobiográficos por Colin Clark, un joven que trabajó como tercer ayudante de dirección del prestigioso actor británico, que se siente atraído por la actriz, a la que sirve de confidente. Tal y como se ve en la película, ella está con Miller en una casa de Inglaterra, cuando descubre por su diario que está decepcionado con ella, se avergüenza de su comportamiento y duda si está realmente enamorado de Marilyn. Lo que produce una verdadera conmoción en la actriz, que sufre un aborto ese verano.

 MELANCÓLICA MIRADA 
 El largometraje de Simon Curtis captura, en un digno ejercicio de puesta en escena, aquellos días con una mirada nostálgica.  Su película está lejos del glamour  habitual con que se suele presentar a Marilyn como una rubia tonta . Este retrato amable podría haber sido una más entre las innumerables películas destinadas a contar los entresijos de un rodaje, que Michelle Williams convierte en otra cosa. El extraordinario trabajo de la actriz no se sustenta tanto en el parecido físico con su personaje –sobre todo en planos medios y generales, cuando no se centra completamente en su rostro–, sino en una interpretación repleta de matices –apoyada en una estupenda labor de maquillaje y vestuario–, que trasciende la pantalla.

 Sus gestos, su voz y su mirada contienen un elemento desmitificador, que junto a la hilarante autoparodia de Kenneth Branagh y solvente presencia de Judi Dench, otorga a la película una consistencia a una materia que ilumina las zonas oscuras de una industria que tiende a convertir sus protagonistas en juguetes rotos. La tragedia de Marilyn tiene, sin embargo, un carácter claramente existencial . En los Fragmentos  que han publicado ahora –escritos con el membrete de la casa de Parkside House–, vemos ese tono melancólico de pesimismo sobre las posibilidades del amor y el inevitable envejecimiento, pero ¿en qué creía Marilyn?

 LA RELIGIÓN DE MARILYN
 La abuela de Marilyn había sido bautizada por Aimee Semple McPherson, la fundadora del la iglesia pentecostal del Evangelio Cuadrangular. Ella se cría siete años en Hawthorne, al lado de Los Ángeles, con los Bolender, vecinos de su abuela. “Allí casi todo el mundo que conocía me hablaba de Dios”, recuerda . “Siempre me advertían que no le ofendiera”. Esta familia bautista iba entonces a la Iglesia Pentecostal Unida. Marilyn iba con ellos a la escuela dominical  los domingos por la mañana y los miércoles por la noche a otra reunión de la iglesia.

 Su madre era de ciencia cristiana –la religión fundada por Mary Baker Eddy en el siglo XIX, que muchos confunden con cienciología–, así como su tía, con la que vive en su adolescencia. Marilyn, sin embargo, se convierte al judaísmo, antes de casarse con Miller .  En 1953 tiene una conversación sobre religión con la actriz Jane Russell, mientras ruedan con Howard Hawks  Los caballeros las prefieren rubias . ”Jane intentaba convertirme y yo intentaba introducirle a Freud”, dice Marilyn. La sex symbol  presentada por Howard Hughes en los años cuarenta con  El forajido,  había fundado el  Grupo Cristiano de Hollywood,  un estudio bíblico semanal que tenía en su casa, al que asistían muchos creyentes que trabajaban en el cine. Marilyn, sin embargo, tenía como religión el psicoanálisis.

 MIEDO Y PSICOÁNALISIS
Para entrar en el Actors Studio de Nueva York y conocer el peculiar “método” de interpretación que seguían, Strasberg le dijo que debía hacer psicoanálisis. A partir de la primavera de 1955, la actriz acude de tres a cinco veces por semana a la consulta de la doctora Margaret Hohenberg, una analista judía de origen eslovaco, que había venido de Viena. Es a ella a quien llama, cuando entra en crisis su matrimonio, al descubrir las dudas de Miller, poco después de casarse.

 Al divorciarse de Miller en 1961, la actriz entra voluntariamente en una clínica psiquiátrica llamada Payne Whitney, por su creciente dependencia del alcohol y las pastillas. Una serie de malentendidos hace que la llevan a una celda de aislamiento. Desde allí llama a Joe DiMaggio, que la traslada al Centro Médico Presbiteriano de la Universidad de Columbia. Su “pesadilla” entonces es terminar en un hospital psiquiátrico como su abuela y su madre, por una locura familiar hereditaria –como le cuenta a su analista, el Dr. Greenson, que descubrió su cuerpo muerto poco después–. El psicoanálisis no pudo salvarla…

 BUSCANDO EN EL LUGAR EQUIVOCADO
 Marilyn buscaba el amor en el lugar equivocado. Sin él, la vida no tiene sentido. Dice C. S. Lewis en  Mero cristianismo  que “la mayor parte de nosotros, si realmente llegamos a mirar en nuestro corazón, descubriremos que lo que queremos y deseamos tan fuertemente, no lo podemos encontrar en este mundo”. Ya que “hay todo tipo de cosas en este mundo que te ofrecen dártelo, pero no pueden cumplir su promesa”. 

Podemos entonces culparnos a nosotros mismos, y pensar que somos un fracaso –como Marilyn–. O, como otros hacen, pensar que el mundo es responsable de todas nuestras frustraciones. Nos podemos endurecer, volvernos cínicos y vacíos, o buscar como Lewis nuestra vida en Dios. “Si encuentro en mi mismo un deseo que ninguna experiencia en este mundo puede satisfacer” –dice Lewis–, “la explicación más probable es que estoy hecho para otro mundo”, sobrenatural y eterno.

 Si buscamos en la vida –como Marilyn–, nuestra identidad y realización en el trabajo o una relación amorosa, para conseguir autoestima, seguiremos siempre frustrados . El cristiano no consigue todo lo que busca en esta vida, pero la espera “cuando Cristo se manifieste”. Porque “entonces nosotros seremos también con él manifestados en gloria”.

Sólo hay un par de brazos que te pueden dar todo lo que tu corazón desea. Los de Cristo crucificado, cuya entrega nos muestra un amor que nunca nos decepciona. Esa es la esperanza que necesitaba Marilyn y nosotros todavía esperamos, el amor que satisface para siempre, cuando “Cristo está en nosotros, la esperanza de gloria” (1:27).

Autores: José de Segovia Barrón

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En Tolyatti

 
S. Andreyev logró la alcaldía de una de las grandes ciudades rusas, tras vencer al partido de Vladimir Putin.

27 DE MARZO DE 2012, MOSCÚ

Por primera vez en la historia, una de las principales ciudades rusas ha elegido a un ciudadano de fe evangélica como alcalde.

 Se trata de Sergey Andreyev, de 39 años de edad, que logró la confianza de los ciudadanos tras vencer al partido de Vladimir Putin el pasado 18 de marzo, en las elecciones para la alcaldía de Tolyatti . Logró el 57% de los votos frente al 40% del partido de Putin, molesto tras su derrota.

 Parte del motivo de su éxito es que el partido de Putin («Rusia Unida») agitó el sentimiento contra las minorías religiosas de la región .En Tolyatti se presentó como el salvador de la patria de las potencias extranjeras siniestras.Como muestra, en las dos semanas previas a las elecciones, carteles y vallas publicitarias presentaban a la catedral ortodoxa de Tolyatti llena de luces y colores brillantes, junto a la iglesia bautista local en tonos grises oscuros, bajo de un cuervo negro que volaba sobre el edificio.

 Aunque  el nuevo alcalde no es bautista, sino miembro de la pequeña «Asociación de Iglesias Misioneras de cristianos evangélicos»  que tiene 12 congregaciones en Rusia y una treceava en Ucrania.

Andreyev se ha presentado con el apoyo de otros políticos rusos independientes, salidos de otros partidos, y que trabajan en coalición.

 FE CON COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO
 Residente en Moscú, Paul Tokarchouk, trabaja con la entidad evangélica Russian Ministries (Ministerios Rusos). Ha manifestado su alegre sorpresa con el resultado de las elecciones: «Andreyev es evangélico. Él es un auténtico creyente y miembro activo de una iglesia local y, a pesar de esto, fue elegido como alcalde por la mayoría de la población de la ciudad» .

Esta elección, expresa, es exactamente lo que Russian Ministries desea que ocurra: que los cristianos se conviertan en líderes sociales en sus comunidades.

 Tokarchouk asegura que la capacitación que ellos ofrecen en la “Escuela Sin Muros” provee una formación del liderazgo con bases bíblicas, pero que no se limita a una espiritualidad “conventual”, sino que buscan que esta formación afecte a todas las áreas de la vida de los futuros líderes. Y esto esperan que puede llegar a tener un impacto sobre la vida política rusa : «La corrupción y la inmoralidad disminuyen, ciertamente, porque la gente con mentalidad y valores cristianos está en contra de lo que éticamente es incorrecto».

En el programa de “Escuela Sin Muros” hay actualmente 2.000 estudiantes.

Fuentes: Assist News Service, MundoCristianotv

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