Religión y política

¿Está preparado EEUU para un Presidente mormón?

El mormón Mitt Romney es el favorito republicano para competir por la presidencia de EEUU.

9 de junio de 2011, WASHINGTON

  Un nuevo sondeo de opinión lo muestra en un  sorpresivo empate con Barack Obama  en las preferencias para la elección presidencial del próximo año.
  Aún se espera que  Jon Huntsman , otro republicano también mormón, entre a la carrera electoral. Pero ¿será la religión mormona un problema para estos candidatos?
  Estados Unidos es una nación que se enorgullece de tener pocas barreras para acceder al cargo más alto de la nación. Sin embargo, el protagonismo de los dos mormones en la carrera republicana hacia la Casa Blanca ha levantado interrogantes sobre la actitud de los estadounidenses hacia esta religión.
  El mormonismo en realidad se corresponde con la  Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días , para usar su verdadero nombre. Fue fundada en 1830 en Nueva York por Joseph Smith y hoy cuenta con cerca de 6 millones de miembros en EE.UU.
   EEUU Y LOS MORMONES
  Pero a pesar de esta cifra de fieles, el que sean realmente aceptados en EEUU es otra cuestión. Nuevos estudios publicados por el centro de investigación Pew Research Center sugieren que todavía hay un largo camino por recorrer en este sentido.
  A pesar de que  el 68% de los estadounidenses encuestados aseguraron que su apoyo a un candidato no se vería afectado si se tratara de un mormón, una cuarta parte (25%) dijo que el ser mormón sí haría menos probable que votara por ellos.
  Esta cifra de reticentes a votar a un mormón  se elevó del 25% al 34% entre los evangélicos blancos,  que constituyen una gran parte de la base republicana. «Esto tiene su peso entre quienes van a desempeñar un papel en este proceso de primarias republicanas», dice Carroll Doherty, del Pew.
   Comparando con otra encuesta de Pew en 2007, las cifras fueron similares.  En aquella ocasión se incluyó también una comparación con otras creencias; mostrándose que las posturas contrarias hacia los mormones eran mucho más fuertes que ante el catolicismo, pero mejores que hacia los musulmanes o los ateos.
  Los encuestados asocian principalmente la fe mormona con la poligamia, practicada por algunos fundamentalistas mormones a pesar de estar prohibida en su iglesia desde 1890.
  Pero Doherty cree que la religión de Romney no va a ser su problema más grande, sino algunas de sus sus políticas que pesarán en el voto «más que su religión», dice. La mayoría de los republicanos detestan el plan del presidente Obama para una reforma sanitaria que llevaría a que casi todos los estadounidenses tengan un seguro médico, dice el periodista de la BBC Mark Mardell. Cuando Romney fue gobernador de Massachusetts, introdujo un esquema similar para el estado.
  «Romney nunca ha hecho un llamado a los cristianos evangélicos porque tiene ciertas preocupaciones acerca de su posición sobre el aborto y también a causa de su religión. «Pero atrae a los conservadores fiscales y esta elección se peleará en el área de la materia fiscal y económica. La oposición más fuerte a los mormones se encuentra entre los liberales y los que simplemente no quieren Romney como candidato».
   Los cristianos evangélicos rechazan el Libro de Mormón (el texto sagrado de la fe mormona) y no consideran a los mormones como verdaderos cristianos.  En ocasiones, estas tensiones se ponen al descubierto.
   EL CATÓLICO KENNEDY
  En la década de 1960 hubo un debate similar sobre si EE.UU. estaba listo para un presidente católico. Y al haber elegido a John F. Kennedy (el primer y último Presidente católico de EEUU) quedó claro que si lo estaba, dice Steve Mitchell, de la empresa de encuestas electorales Mitchell Research.

Fuentes: BBC Mundo

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Confraternice Firma Acuerdo por la Paz

Publicado: junio 10, 2011 en Noticias

Por Jorge Magallon|Corresponsal de Christian Post

La Confraternidad de Iglesias Evangélicas de México emitió un escrito donde firma su participación y apoyo por “el pacto por la paz” donde se demanda un cambio de estrategias por parte del gobierno de EU en la guerra contra el Narcotráfico.

  • (Foto: Reuters)
    La Violencia en la frontera norte del país ha superado los esfuerzos de las autoridades.

Los organizadores de la “protesta por la paz” plantearon cruzar la frontera a la ciudad del Paso Texas, para solicitar al gobierno estadounidense replanteé la estrategia contra el crimen organizado y así parar la ola de violencia, porque ”su estrategia antidrogas obliga a América Latina a asumir esa lucha como una guerra”.

La Confraternidad explica mediante el escrito que afirma el apoyo al pacto por la paz, que la lucha que sostienen los gobiernos colaboradores ha traído terror a las familias mexicanas, además de altas cifras de homicidio.

“Los líderes Religiosos miembros de Confraternice, en ejercicio de nuestros derechos civiles , nos unimos a esta casusa principalmente por dos motivos; el primero, porque se realiza en observancia de la vida institucional, bajo parámetros de respeto y mediante cauces valederos en una democracia participativa; segundo, porque a partir de la sangre de mas de 40 mil víctimas derramada por todo México, y el terror que cunde en gran parte de las familias, son éstos, resultados inaceptables de una estrategia contra el crimen claramente fallida, luego entonces, requiere ser replanteada de manera inmediata”.

El acuerdo, que se firmará en la Universidad de Ciudad Juárez buscará llegar a Washington como forma de repudio a la guerra Antidrogas.

Explican además, que la sociedad civil se ha organizado por una necesidad y derecho natural en la democracia participativa, por lo que las Iglesias confirman su participación, “La ciudadanía ha sacado fuerza de la debilidad, nos hemos hecho fuertes en ésta batalla, a partir de nuestra alianza”.

La caravana que arribó ayer a Ciudad Juárez, cruzará mañana la frontera a EU.

ChristianPost.com


Niño de 12 años iría a cadena perpetua en EE.UUUn niño de 12 años podría convertirse en la persona más joven en pasar el resto de su vida en la cárcel enEEUU, según el diario británico ‘Dailymail’.Cristian Fernández podría ser condenado a cadena perpetua por matar a su hermano de 2 años de edad en marzo.

 

Fernández está acusado degolpear a su hermano David hasta la muerte en su casa deJacksonville, en Florida. El pequeño murió a consecuencia de una fractura de cráneo que le causó una hemorragia en el cerebro.

Según el informe del arresto, el presunto asesino se encontraba cuidando de su hermano mientras su madre, Biannela Susana, estaba fuera. Cuando volvió al apartamento, encontró a su hijo pequeño inconsciente. Pero en lugar de llamar a una ambulancia, la madre limpió la sangre de la cara del bebé, lo cambió de ropa y le puso hielo en la cabeza.

La policía aseguró que Biannela esperó casi dos horas antes de llevar aDavid al hospital, con la esperanza de que se tratara de una simple contusión y el niño despertara. Los médicos afirman que si David hubiera recibido tratamiento rápidamente podría haber sobrevivido.

Si a Cristian le fuera impuesta una condena juvenil, saldría de la cárcel a los 21. Pero Cristian ya había maltratado a su hermano con anterioridad, rompiéndole una pierna en otra ocasión. Por ello, dado su historial de violencia, las autoridades decidieron considerarlo como un adulto.

(LaRepública.pe/Agencias)

PENTECOSTALISMO INTEGRAL

Publicado: junio 9, 2011 en Misión Integral, Teología

Juan Stam

PENTECOSTALISMO INTEGRAL

¡Todos debemos ser pentecostales!

(como lo describe Hechos 2)

 

El día de Pentecostés es el paradigma para la Iglesia de todos los siglos. En él, Dios marcó a la Iglesia para siempre con su carácter carismático, bíblico y profético. Tan importante era ese día, que Cristo ordenó a sus discípulos quedarse sentados en Jerusalén hasta que no se cumpliera (Lc 24.49, kathísate). La misión no pudo iniciarse sin el don pentecostal. La Iglesia es Iglesia porque es pentecostal. Es fiel a su naturaleza y misión sólo cuando es fiel a su origen en el Pentecostés.

 

El capítulo dos de los Hechos nos enseña un pentecostalismo integral. El derramamiento del Espíritu (2.1-13), va acompañado por una clara exposición de la Palabra de Dios (2.14-36), que resulta en muchas conversiones (2.37-41) y una comunidad radicalmente transformada (2.42-47). El Pentecostés comenzó, ero no terminó, con el don de lenguas. Mucho más que la impresión del fenómeno de las lenguas, el secreto de su poder fue la fuerza de la Palabra y la práctica evangélica que ésta inspiró. Si hubiera sido lenguas y nada más, no hubiera sido Pentecostés.

 

El Pentecostés nos enseña que la iglesia vive de los dones del Espíritu, entre ellos el de las lenguas. Las lenguas en ese momento eran una señal, apropiada para la ocasión, del derramamiento inicial del Espíritu sobre la Iglesia, cuando “todos fueron llenos del Espíritu Santo” (2.4). El Espíritu es la vida común del cuerpo de Cristo y distribuye sus abundantes dones a todos los miembros, “repartiendo a cada uno como él quiere” (1 Co 12.7-13).1  Sin esos dones, la Iglesia no puede vivir ni cumplir su misión en la tierra.

 

El don de lenguas en Hechos 2 reviste un claro sentido misionero y evangelístico. Es importante notar que a diferencia de Corinto, donde las lenguas eran extáticas e ininteligibles (1 Co 13.1; 14.2), en Hechos 2 el don consistía en idiomas humanos, de todas las naciones identificadas en el pasaje(2.9-11). El texto nos cuenta que cada uno oía a los apóstoles “en nuestro propio dialecto” (2.5, dialecto), “en nuestra lengua en la que hemos nacido” (2.8, cf. 2.11). Por otra parte, Pedro les predicó en alguna lengua común (a lo mejor, su mal griego, con fuerte acento galileo) y la multitud lo pudo entender. Su comunicación fue tan eficaz que tres mil personas se convirtieron. Los galileos eran famosos por pronunciar mal su propio idioma (Mr 14.70). Sin embargo, en el día de Pentecostés el Espíritu capacitó a esos galileos para glorificar a Dios en muchos idiomas extranjeros y bendijo al mal griego de Pedro con envidiables resultados evangelísticos.

 

El contraste llama la atención. Por una parte, unos galileos, “sin letras y del vulgo” (Hch 4.11), lucen por un momento como brillantes lingüistas, pero a continuación Dios bendice el griego deficiente de Pedro para una evangelización impresionante. Entonces, ¿para qué ese previo don de lenguas?

 

El testimonio misionero de la iglesia, aun antes del sermón de Pedro, se inició cuando los apóstoles proclamaron “las maravillas de Dios” en los idiomas de todas las naciones presentes (2.11). Parece que en la sabiduría de Dios, los gentiles tenían que escuchar el Evangelio primero en los acentos auténticos de su propia cultura y en su lengua materna. Ningún idioma, ni el hebreo ni el griego ni el latín, debe considerarse el idioma oficial del Evangelio. Cuando el Evangelio llega a un pueblo, la única cultura a que pertenece debe ser la misma cultura del pueblo que recibe el mensaje. El Evangelio se encarna con fidelidad en la auténtica idiosincrasia de cada pueblo. Por eso, ser pentecostal significa ser contextual y autóctono. Imponer algún lenguaje extraño o patrones culturales extranjeros es anti-pentecostal.

 

A las experiencias carismáticas ha de seguir la exposición de la Palabra (2.14-36), la proclamación del Evangelio para la conversión de las personas (2.37-40). La predicación bíblica de Pedro no era menos pentecostal y carismática que los anteriores fenómenos de glosolalia. Aunque Pedro no tuvo oportunidad para preparar su sermón2, escogió muy acertadamente sus textos del Antiguo Testamento: Joel 2.28-32 junto con Salmos 16.8-11 y 110.1. Este mensaje de Pedro muestra las características de un buen sermón expositivo. Como respuesta a una situación no anticipada, comienza contextualmente (2.14-15). Se basa sólidamente en apropiados textos bíblicos. Aunque su ocasión fue el derramamiento del Espíritu y el don de lenguas, no es un sermón sobre lenguas, ni aun sobre el Espíritu Santo, sino sobre Cristo (2.22-35), que interpreta los fenómenos carismáticos cristológicamente (2.33). El sermón concluye con una afirmación contundente del señorío de Cristo (2.35). La Palabra predicada fue tan poderosa que los oyentes clamaron arrepentidos, “¿qué haremos?” (2.37), con lo que Pedro extendió una invitación evangelística (2.38-40) y tres mil se convirtieron (2.41).

 

Sin predicación bíblica, que expone cuidadosamente el sentido fiel de las Escrituras, como lo hizo Pedro, no se es pentecostal. Demasiadas veces, en nuestros días, la “celebración” y las experiencias sensacionales desplazan la fiel exposición bíblica. No fue así en el día de Pentecostés. Ser pentecostal, según el capítulo dos de los Hechos, significa “perseverar en la doctrina” (2.42) y edificar bíblicamente a la congregación con sólida predicación expositiva. La predicación bíblica es un elemento esencial de la pentecostalidad.

 

El final del capítulo nos presenta un tercer elemento esencial de la pentecostalidad: Una comunidad radical que practica la fe hasta las últimas consecuencias (2.42-17). En la nueva comunidad de fe, perseveraron en la doctrina, la comunión, el pan compartido y la oración (2.42). Era una comunidad integral y balanceada. Tenían favor con el pueblo (2.47) pero, a la vez, las maravillas y señales en la comunidad provocaban temor y respeto. Y lo más sorprendente, y la mayor prueba de auténtica pentecostalidad: tenían todas las cosas en común (2.44) “y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía” (4.32). Hasta vendían sus propiedades para financiar los proyectos sociales de la comunidad (2.45; cf. 4.32-37).

 

La mayor prueba de la autenticidad de lo que pasó el día de Pentecostés, fue lo que pasó el día después del Pentecostés. Los recién convertidos recibieron el Espíritu (2.38) y en seguida practicaron la justicia social y económica, como manda la palabra de Dios. El proyecto pentecostal incluyó un programa de comedores populares (6.1)3 

 

Algunos pensadores judíos relacionaban el día de Pentecostés con el año del Jubileo (Lv 25) en que Israel había de repartir equitativamente toda la tierra4. El Jubileo era el año cincuenta y el Pentecostés era el día cincuenta, por lo que correspondía dentro del año a lo que era el Jubileo en el siglo. Además, en un pasaje claramente “jubilar”, el profeta anunció el don del Espíritu y buenas nuevas para los pobres en el “año agradable del Señor” (Is 61.1-3). Jesús aplicó este pasaje, en el mismo sentido, en su sermón inaugural en Nazaret (Lc 4.16-21; cf. 7.18-23). En el Pentecostés, el Espíritu Santo vino sobre la Iglesia, nuevo cuerpo de Cristo, y en seguida la práctica del Evangelio, en el poder del Espíritu, trajo “buenas nuevas para los pobres”.

 

El tercer momento del Pentecostés, según el capítulo dos de los Hechos, es una comunidad radical

que practica el Evangelio sin reservas, conforme al modelo del año del Jubileo. Sin eso no se es pentecostal, por muchas lenguas que se hablen. ¡Sin Jubileo económico, no hay Pentecostés!

 

Debe ser imposible para un cristiano ser anti-pentecostal, en el significado bíblico de ese magno acontecimiento. Pero tampoco se debe permitir que el hermoso título de “pentecostal” se límite a uno sólo de los aspectos del día de Pentecostés o a una sola corriente dentro del cristianismo evangélico. ¡Pentecostales somos todos!

 

Cuentan que un evangelista decía una vez que no tocaba los problemas políticos porque “Dios me llamó al ministerio evangelístico, no profético”. Al contrario, Dios ha llamado a toda la Iglesia y a cada creyente a una presencia profética en medio del mundo. La Iglesia, como dicen Arens y Díaz Mateos (2000:288), es una comunidad de profetas y testigos. Dios encargó a Ezequiel profetizar de tal manera que, aunque el pueblo no creyera, “al menos sabrán que entre ellos hay un profeta” (Ez

2.5). Donde está la Iglesia, la gente debe darse cuenta de una presencia profética en su medio5.

 

Es cierto que el Nuevo Testamento enseña también una vocación personal de algunos creyentes al oficio profético (Ef 4.11), y afirma que no todos son profetas, igual que no todos son apóstoles ni maestros (1 Co 12.29)6. A estos profetas Dios puede dar revelaciones directas para la Iglesia (1 Co 14.29-31). Siempre que se dan tales revelaciones en el culto, la congregación entera, en cuanto comunidad también profética, las ha de juzgar (14.29). Igual que los profetas del Antiguo Testamento, estos profetas traen un mensaje directo de Dios (no necesariamente predictivo) para el pueblo de Dios. La vocación específica de ellos es una expresión más concentrada del carácter profético de toda la comunidad.

 

Apocalipsis 10.1-11 es un interludio entre la sexta trompeta y la séptima, sobre la misión profética de la iglesia en tiempos de crisis y tribulación. Se dedica primero a la misión profética de Juan mismo, como uno de esos profetas “de oficio”. Juan tiene que comerse el librito que está en manos del poderoso ángel (10.8-10; cf. Ez 2.9-3.3), con lo cual Dios le renueva su comisión a “profetizar “sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes” (10.11)7. La segunda mitad del interludio (11.3-13) trata del testimonio profético de la Iglesia entera, representada por los dos testigos, cuyo poder no se basa en soplar fuego sino en morir y resucitar con Cristo8. Hay un amplio consenso entre los comentaristas que ellos representan el testimonio profético de toda la comunidad.

 

Igual que Juan y los dos testigos, la Iglesia hoy está llamada a profetizar sobre las naciones y gobernantes de nuestro tiempo (Ap 10.11; 11.3-13), aunque eso signifique atormentar al mundo entero (11.10) y hasta entregar nuestras vidas en martirio (11.7-10). Una Iglesia que calla ante la corrupción y la injusticia, que no molesta a nadie sino que busca quedar bien con todos, es una Iglesia infiel y cobarde. Y en primera fila de los que no entrarán al Reino de Dios, según el Apocalipsis, están los cobardes (Ap 21.8).

 

La tarea profética toma la forma de palabra y acción. Los antiguos profetas generalmente acompañaban su palabra de denuncia y anuncio con gestos simbólicos también proféticos. Esas acciones proféticas a veces eran preformativas para hacer realizarse la profecía, y en otros casos funcionaban como parábolas que aclaraban su mensaje. El profeta Juan realizó una acción simbólica antes de recibir su mandato de profetizar (10.10, comió el rollo) y en seguida se le ordena realizar otra (medir el santuario, 11.1-2). En cambio, el ministerio de los dos testigos (11.3-13) parece ser de pura acción profética, pues no pronuncian ni una palabra en todo el relato. La profecía siempre debe mantener esta correlación de palabra y acción. Como dice la canción, “no basta orar”, ni basta solamente la profecía verbal sin acción profética (ora et labora; “a Dios orando y con el mazo dando”

 

El pueblo de Dios está llamado a ser una comunidad pentecostal, carismática y profética. ¿Está la Iglesia evangélica, en América Latina hoy, dispuesta a asumir este reto? Que Dios nos ayude a ser fieles y valientes, con esa presencia profética que nos exige su Palabra, como también nuestro momento histórico.

 

NOTAS

1) Puesto que el Espíritu reparte sus dones entre todos los miembros del cuerpo, no debemos distinguir entre cristianos “carismáticos” y otros que supuestamente no lo son. Según el Nuevo Testamento, todo cristiano es carismático.

2) Dejamos a un lado la pregunta, hasta qué punto el sermón es de Pedro mismo o hasta qué punto puede ser redacción de Lucas, que no afecta nuestro argumento.

3) Este proyecto de asistencia a los pobres de Jerusalén fue muy importante en la fase final de la misión de San Pablo (Ro 15.26; 1 Co 16.1-4; 2 Co 8-9; Hch 20.22-25; 21.11; cf. Ga 2.10).

4) Asociado con el Jubileo estaba el sábado de la tierra, cada siete años, en que debían cancelar todas las deudas y liberar a todos los y las israelitas bajo servidumbre (Dt 15).

5) No debe dejar de leerse, con mucha oración, el enjundioso capítulo (¡que nos parece en sí profético!) de Arens y Díaz Mateos, “Profeta, testigo y mártir” (2000:437-452).

6) Debe quedar claro que no estamos afirmando que todos los creyentes son profetas, sino que la Iglesia como tal está llamada a ser una comunidad profética. El énfasis en Hechos 2 sobre la universalidad del don pentecostal, que se extiende a todos y a todas en la comunidad, muestra que aun los que no son “profetas” por vocación están llamados a ser “proféticos” como miembros del cuerpo de Cristo.

7) Llama la atención que sólo aquí esta fórmula cuatripartita menciona “reyes”, lo que da a la comisión de Juan un énfasis más fuerte en el aspecto político. De hecho, a continuación Juan va a denunciar a diferentes, reyes, sobre todo los emperadores romanos (capítulos 13-19.

8) En el Apocalipsis, “testigo” (mártus) suele sugerir martirio (1.5; 2.13). El testimonio profético de los dos testigos consiste sobre todo en su muerte, vituperio y resurrección.

 

BIBLIOGRAFIA

Arens, Eduardo y Manuel Días Mateos, Apocalipsis: la fuerza de la esperanza (Lima: CEP, 2000).

Blenkinsopp, Joseph, “Profetismo y profetas” en Comentario bíblico internacional, William A. Farmer, Armando Levoratti et al ed. (Estella: Verbo Divino 1999), 867-872.

Fee, Gordon y Douglas Stuart, La lectura eficaz de la Biblia (Miami: Editorial Vida, 1985)

Rofé, Alexander, “Jeremiah” en HarperCollins Bible Dictionary, Paul J. Achtemeier ed (HarperSanFrancisco 1996), 490-492.

Stam, Juan, Apocalipsis y Profecía (Buenos Aires: Kairós, 1998).

Stam, Juan, Apocalipsis (Buenos Aires: Kairós, 1999).

Vine, W.E. Vine’s Complete Expository Dictionary of Old and New Testament Words (Nashville: Thomas Nelson, 198

 

Juan Stam, La Biblia en México 2006

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Publicado: junio 9, 2011 en Música

 


En Padua, Italia

Pietro Bolognesi, Doctor Honoris Causa

Incluso los católicos reconocen a este teólogo reformado, servidor de la unidad evangélica frente al ecumenismo contrario a la doctrina bíblica.

7 de junio de 2011, ROMA

“Estar hoy aquí para celebrar el Doctorado Honoris Causa en Teología otorgado a Pietro Bolognesi por la facultad Jean Calvin de Aix-en-Provence (Francia) no solo es motivo de gratitud a Dios de todos los evangélicos, sino también de gozo por Su fidelidad». Con estas palabras,  Leonardo de Chirico  dio comienzo a la ceremonia que tuvo lugar en Padua, en IFED (Instituto di Formazione Evangelica e Documentazione). Fue el pasado 4 de junio, con la asistencia de más de doscientas personas.

Hace treinta años, Bolognesi comenzaba su obra teológica, con muy poco apoyo: pocos libros de teología, pocos recursos, poco entusiasmo y un gran recelo hacia el servicio, como teólogos, de los evangélicos en la iglesia.

En el  Laudatio,  el catedrático.  Paul Wells , decano de la Facultad Juan Calvino, describió  la trayectoria de Bolognesi como teólogo : “su preocupación ha sido siempre ser consecuente con la Palabra escrita de Dios y conectar la fe evangélica a sus raíces históricas.Su teología se ha caracterizado por su intento de r eflejar una cosmovisión bíblica capaz de confrontar el pensamiento secular y el pensamiento católico romano . Bolognesi ha estado ministrando teología Reformada con un corazón pastoral, fervor apologético y conciencia histórica”.

Un gran número de autoridades académicas y eclesiásticas mostraron a Pietro su agradecimiento:  Pierre Berthoud  (Asociación de Teólogos Evangélicos Europeos),  Andrea Toniolo  (decano del Seminario Católico),  Stefano Bogliolo  (Alianza Evangélica Italiana), Luigi Dalla Pozza  (Iglesias Evangélicas Bautistas Reformadas de Italia). Se recibieron mensajes escritos del Rector de la Universidad de Padova, de muchos académicos italianos, William Edgar  (Seminario Teológico de Westminster),  Sam Logan  (Asociación de Mundo Reformado),  Jim Renihan  (Instituto de Estudios Bautistas Reformados), La Comisión de Misiones Internacionales de la Iglesia Libre de Escocia y del Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura,  cardenal Gianfranco Ravasi .

 La teología de Bolognesi ha servido a la causa de la unidad evangélica siendo siempre crítica hacia las tendencias ecuménicas que restan importancia a la doctrina bíblica.   El hecho de que los mejores teólogos católicos romanos quieran homenajearle esseñal de que lateología evangélica puede conservar su integridad académica sin venderse a tendencias ecuménicamente correctas. Si setiene en cuenta que los evangélicos en Italia han sido considerados largo tiempo como secta, los logros de Pietro Bolognesi han sido relevantes. La totalidad de la iglesia evangélica en el país se ha visto enormemente beneficiada por este ministerio.

En su Lectio magistralis, Pietro resaltó la necesidad de que la teología sea «elénctica». en su significado bíblico (dirigido a convencer al pecador mostrando la verdad de las Escrituras), sacando algunas consecuencias prácticas para la teología actual.

Al final de la ceremonia se presentó un nuevo libro de Bolognesi. Se trata de un estudio pionero sobre la Ortodoxia Reformada, uno de los temas centrales de su investigación.

 Traducción: María López-Ballesteros

© Protestante Digital 2011


José de Segovia Barrón
Una película narra los años de adolescencia de John Lennon, el beatle que tuvo más relación con el cristianismo.

7 de junio de 2011

 En  Nowhere Boy  ( Chico de ninguna parte ), la directora londinense Sam Taylor-Wood lleva a la pantalla la desorientación de este joven atormentado, que lucha por encontrarse a sí mismo. A partir del libro de su hermanastra, el artista encarnado por Aaron Johnson busca su lugar en el mundo, en medio de una familia desestructurada. Kristin Scott Thomas interpreta a la religiosa tía Mimi, que hace que Lennon vaya cuatro días a la semana a la iglesia.Escribo este artículo en Italia, donde estoy en una conferencia sobre la teología en el sur de Europa, convocada por Paul Wells, decano de la Facultad de Aix-en-Provence en Francia. Wells se crió a pocas calles de la casa donde vivía el músico con su tía Mimi, en el depauperado Liverpool de los años cincuenta. Su colega  Peter Jones –ahora profesor de Nuevo Testamento en Westminster, Filadelfía– era compañero de clase de Lennon. Y aunque Paul es más  dylaniano  que  beatlemano,  me cuenta algunos de sus recuerdos de aquellos años… EDUCACIÓN RELIGIOSA
 Lennon nunca tuvo miedo de hablar de su educación religiosa.  “Señor Lennon” –le preguntó un periodista en una rueda de prensa en Chicago– “¿son todos los Beatles cristianos? Tras una breve pausa, John comenzó a hablar: “Todos crecimos…”. Cuando de repente cambió la frase, para referirse sólo a sí mismo: “No soy un cristiano practicante, como me educaron, pero no tengo ideas que no sean cristianas”.Es como si Lennon estuviera a punto de decir que “crecieron como cristianos” o “en la iglesia”, cuando se dio cuentaque aunque los cuatro Beatles habían sido bautizados de niños –él y Ringo como anglicanos, Paul y George como católicos–,  sólo él podía decir que había “crecido” en la iglesia.  Días después de esas declaraciones, John le dijo a Leroy Aarons del Washington Post que su educación fue la “normal en la Iglesia de Inglaterra, yendo a la escuela dominical y a la iglesia”.
El resto de los  Beatles  tuvieron periodos de contacto con la religión organizada, pero no tuvieron presión familiar alguna para seguir el camino cristiano.  Paul y George  eran hijos de católicos, casados con agnósticos de origen protestante. Se criaron en casas donde la religión no tenía ninguna importancia. Sus padres eran trabajadores del norte de Inglaterra, que veían la Iglesia como un instrumento de poder de los ricos.

La madre de  Ringo  perteneció sin embargo un tiempo a la Orden de Orange, una organización protestante que tiene todavía mucha influencia en Irlanda del norte, pero que Paul Wells me comenta que era muy fuerte entonces en Liverpool. La iglesia anglicana, donde iba Ringo a la escuela dominical (St. Silas en la calle High Park de Toxteth Park), era de orientación evangélica (el edificio se demolió, cuando cerró en 1952). Aunque “iba allí, porque era un sitio donde podía jugar con bloques y pintar” dice Ringo –que se unió luego al coro de la iglesia, porque “pagaban bien”–.

Aunque varió su educación religiosa, todos perdieron el interés en la iglesia al llegar a la adolescencia. Ninguno de sus padres era particularmente religioso. Creían que la iglesia era para la gente mayor (que necesita consuelo), mujeres (que buscan ayuda emocional) y niños (que necesitan dirección). John se muestra sin embargo particularmente irritado, cuando habla de religión. Ya que él pasó más tiempo en la iglesia que ningún otro  Beatle .

 Una de las primeras cosas que Lennon hizo cuando estaba “aclarándose sobre Dios” –como lo describió después–, fue investigar el cristianismo en que había sido educado. Habla de meditar como “adorar en tu propio templo interior” y  leyó la Biblia toda su vida.   “Crecí como cristiano” –dice poco antes de su muerte, en 1980–, “pero sólo ahora entiendo algunas de las cosas que Cristo decía en las parábolas”.

 La figura de Jesús aparece una y otra vez en el pensamiento de Lennon. “Veía la Biblia como un drama simbólico universal, que se representa cada día delante de nuestros ojos” –dice Frederic Seaman, su asistente personal a finales de los años setenta–. “En particular a John le fascinaba la vida de Jesucristo”. Es como si no pudiera librarse de su influencia, a pesar de ser agnóstico. Volvía a él, una y otra vez…

 FAMILIA DESESTRUCTURADA
 Lennon es sin duda quien más influencia religiosa tuvo. Su abuelo era un católico irlandés que se casó con una chica de Liverpool. Tenía incluso un hermano cura, aunque  el padre de John es bautizado en la Iglesia anglicana , a pesar de que ninguno de su familia iba ya a la iglesia.

 La familia de la madre era muy protestante. Su abuelo era de la tradición metodista calvinista de Gales. Al casarse sin embargo su hija con alguien que no iba a la iglesia, la moral de la madre ya no está determinada por la fe. Tras ser abandonada por su marido vive con varios hombres. Su hermana Mimi le ofrece entonces cuidar de John. Ya que considera que no es una buena educación para él, vivir con una pareja que no está casada. La madre muere en un accidente, al ser atropellada por un conductor borracho, cuando John es todavía adolescente.

 Si la madre de Lennon era moderna y liberal, la tía con la que vive es todo lo contrario. Mimi era anticuada y estricta. Su religión no se basaba sin embargo en la prohibición del alcohol o las diversiones –bebía ginebra y jugaba al  bridge –, sino en las aspiraciones sociales de alguien que quería pertenecer a una clase media, donde la cultura y la religión jugaban un papel importante. La iglesia anglicana de St. Peter en Woolton –donde Mimi lleva a John–, representa la decencia y corrección que Lennon va a rechazar finalmente.

 LA IGLESIA DE LENNON
 La respetabilidad que el cristianismo significa para John fue unida siempre a la experiencia de haber estado yendo cuatro días a la semana a la iglesia, que era el centro de su vida adolescente. Allí conoce a su primera novia, los futuros miembros de Quarrymen , su primer manager y el amigo de Paul McCartney, Ivan Vaughan. Era la congregación donde iba el obispo de Liverpool. No era particularmente evangélica, pero tampoco anglo-católica. Era la típica iglesia anglicana de aquella época.

En un campo delante de la iglesia de Lennon, actuaron los  Quarrymen  el verano de 1957. Allí estaba la tumba de Eleanor Rigby, que inspiró la famosa canción de los  Beatles.  Y en el salón de la iglesia se encontraron John y Paul por primera vez, después de la actuación de los Quarrymen.  El pastor era un galés soltero, Pryce Jones, que estudió teología en Londres y era más valorado por su capacidad para levantar fondos que por su dones de predicación. Era un gran organizador, cuya motivación había convertido la iglesia en el centro de la vida de Woolton.  El grupo de jóvenes de la iglesia de Lennon tenía como 170 miembros, cuando John se incorporó a los 15 años.  Para la escuela dominical se reunían en varias salas de la iglesia. Seguían las  Notas Diarias  de la  Unión Bíblica . “Nos sentábamos y comentábamos el texto del día”, dice David Ashton, que se solía poner al lado de John en el coro. “Hablábamos de lo que significaban las Escrituras”.

 El problema es que la mayoría de aquellos chicos asistían porque eso es lo que querían los padres. Las doctrinas cristianas eran algo abstractas para ellos. Lo que les gustaba era estar con sus amigos.  “Ninguno de nosotros era profundamente religioso”, dice otro de aquellos jóvenes, Rod Davis. El director musical de la iglesia, Eric Humpriss, era de hecho ateo. Le encantaba la música religiosa, pero cuestionaba doctrinas cristianas fundamentales. “Pienso que John puede haber sido influenciado por algunas de sus ideas”, dice Ashton.

Para tener una idea de lo vacío y aburrido de los sermones de Pryce Jones, basta leer sus meditaciones en el boletín mensual de la iglesia. En octubre de 1950, el pastor escribe sobre “el deterioro del carácter, la conducta y las normas, de las que tantos se quejan”. Se lamenta que “hay una grave falta de sentido acerca de por qué no se debe tomar una determinada acción, si nos da placer, aunque no sea moralmente, particularmente respetable”.

Es a esa fe moralista, que John es confirmado “voluntariamente” a los 15 años, dijo Mimi al primer biógrafo de los Beatles, Hunter Davies. Para eso siguió unas clases con el pastor, que seguía el catecismo bastante libremente. Su frase favorita, recuerda David Ashton, era que “el mundo era como un libro ilustrado que nos enseña el amor de Dios”. Le preocupaba más enseñar a los chicos cómo juntar las manos al recibir el pan en la comunión, que entender la doctrina cristiana.

Al llegar así a formar parte de la iglesia, iba a unas clases bíblicas que se daban en una capilla lateral del edificio. Las daba un hombre llamado Jack, “que realmente creía en Dios”, dice Ashton. Aunque en un ensayo que hace a principios de los años cincuenta sobre Feuerbach, John dice ya que la religión es una proyección de la naturaleza humana. Sin embargo, él había tenido algunas experiencias místicas de niño. Esas alucinaciones le llevaron a pensar que tenía un don especial. Ese es el trasfondo de  Strawberry Fields Forever , aunque escoge el hogar infantil del  Ejército de Salvación  en Woolton, como si fuera el lugar donde tuvo esa experiencia.

 EL ROCK COMO RELIGIÓN
 Las dudas de Lennon sobre la religión que conoció, se unen así a su particular misticismo en una combinación típica de  El evangelio según los Beatles,  que explica Steve Turner en su interesante libro. “La gente tiene la imagen de que yo soy anticristiano o antirreligioso, pero no es así en absoluto” –dice John en 1980–. “Soy una persona muy religiosa, desde luego que no soy ateo”.

Igual que muchos de su generación, John y sus amigos no tuvieron una crisis de fe, que les hizo abandonar la Iglesia. Simplemente se alejaron de ella, llenando su vida de otras actividades.  En ese sentido, la aparición de la televisión en los años cincuenta vació más iglesias en Inglaterra que las obras completas de Darwin, Nietzsche, Freud y Bertrand Russell.

Para Ashton, fue al comenzar a trabajar, cuando rompe con la iglesia. Para Davis, el día que su padre le compró un coche. Para otros amigos de Lennon, fueron las chicas, las que se volvieron más interesantes que las historias de la Biblia. Y para John, fue sin duda el  rock´n´roll  lo que llegó a su corazón. “Cuando lo oí y me metí en ello, descubrí que eso era la vida” –dice Lennon–. “No hay otra cosa”, recuerda en 1975.

 El rock les lleva de Liverpool a Hamburgo. Allí “fuimos bautizados”, dice McCartney en 1997. Su música produce una verdadera conversión.  Ocurrió en 1956, cuando John escucha a Elvis en  Radio Luxemburgo , cantando  Heartbreak Hotel . No había visto nunca su foto, ni sabía de dónde venía esa música. Su tío George acaba de morir de una hemorragia, tras caerse de una escalera. Tenía sólo 52 años. John estaba de vacaciones en Escocia. Y al volver a casa, su tía le dio la noticia. La soledad de la que cantaba Elvis, por ese amor perdido, conmovió a Lennon.

“Nada ocurría en la iglesia”, dice John. Elvis, “es lo que estaba pasando”. En la iglesia, “nada realmente nos tocaba”. El  rock´n´roll  era “lo único que me llegaba”, recuerda. Si en la iglesia se hablaba de cosas abstractas, “el  rock´n´roll  era real”. Si en la iglesia se insistía en la necesidad de controlar nuestra mente para dominar el cuerpo, “el  rock´n´roll  unía mente y cuerpo por la música”.

 Elvis transformó la vida de John de una forma que la religión no pudo hacerlo. “Era mayor que la religión en mi vida”, dice. “Yo adoraba a Elvis, como la gente adoró a los Beatles”. Y cuando su cabeza se llenó de música, dejó de ir a las clases bíblicas de Gibbons.  Se acabó su relación con la iglesia de St. Peter. Otro afecto llenó el vacío de una religión moralista, que nada tenía que ofrecer para un espíritu inquieto como el de John. Un nuevo ídolo ocupó su corazón.

 DIOS Y LOS ÍDOLOS
Es imposible entender la cultura sin discernir sus ídolos. La idolatría no es simplemente una forma de culto ritual, sino una sensibilidad y modo de vida basado en valores finitos, haciendo de las cosas creadas absolutos divinos.  Todos creemos, confiamos y admiramos a algo o a alguien. La Biblia nos llama por lo tanto a volver de los ídolos a Dios porque hemos “cambiado la verdad de Dios por una mentira, y adorado y servido a cosas creadas, en vez de al Creador”  ( Romanos 1:25 ).

¿Qué es lo que realmente esperas de la vida?, ¿en quién o en qué buscas estabilidad, seguridad y aceptación?, ¿dónde está realmente tu felicidad? Tu respuesta te revelará el ídolo oculto de tu corazón. La idolatría es fuente de todos los males que hay en nuestra vida, pero ¿cómo podemos ser libres de ella? El moralismo y la presión social o familiar es incapaz de librarnos de ella, como demuestra la vida de Lennon.

“La única forma de desposeer al corazón de un viejo afecto es por el poder expulsador de uno nuevo”, dice el predicador escocés del siglo XIX, Thomas Chalmers, co-fundador de la  Alianza Evangélica. Es apreciando, gozando y descansando en lo que Jesús ha hecho por nosotros, que encontramos verdadera liberación. El creyente es llamado por eso a “poner la mente y el corazón en las cosas de arriba”, allí donde está “tu vida escondida con Cristo en Dios” ( Colosenses 3:1-3 ).

 Jesús tiene que ser más atractivo en tu corazón y maravilloso para tu imaginación, que el ídolo al que sirves. “Prueba el amor de Aquel que es mayor que el mundo”–dice Chalmers–, “intentando por todo medio legítimo que tenga acceso a tu corazón”. Cuando Cristo se convierte en algo más importante que la vida misma, has descubierto el bien supremo del Evangelio, que es contemplar y deleitarse en la belleza y valor de Dios, que llamamos su gloria.

 ¡Imagina!, ¡imagina que hay un Cielo!, cuya satisfacción puede colmar todas las frustraciones de la vida. Pues allí donde está Dios, allí está el Cielo…

Autores: José de Segovia Barrón

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César Vidal Manzanares
La necesidad de la Reforma (5): la crisis espiritual (III)

En el episodio anterior, tuvimos ocasión de contemplar cómo la crisis espiritual previa a la Reforma se extendía, además de al papado, a los pastores. No mejor era la situación del pueblo llano, pero antes de entrar en ese tema vamos a detenernos en las críticas que la situación espiritual provocó en un sector de especial relevancia, los denominados humanistas.

 

Todas las situaciones a las que hemos hecho referencia en anteriores entregas fueron criticadas y condenadas por los humanistas cristianos que no podían sino verlas con profunda preocupación como un gravísimo distanciamiento del espíritu del Evangelio.

 Sostener que el papel de los humanistas gozó de una enorme relevancia constituye un tópico, pero no está exento de veracidad. No es menos cierto que sus aportes dejaron todavía más de manifiesto la situación de crisis y esto por tres razones, al menos.

 La primera,   fue el deseo de regresar a la pureza del Nuevo Testamento , de convertir la Biblia en la norma sobre la que asentar la fe cristiana. Se trataba de un enfoque que encontramos, por ejemplo, en  Erasmo de Rótterdam , el humanista con más peso de la época. De hecho, su texto del Nuevo Testamento en griego constituyó un verdadero hito histórico, filológico y espiritual que no sólo sirvió unos años después como base para la traducción del texto fundamental del cristianismo a distintas lenguas vernáculas sino que además permitió analizar las raíces de la fe cristiana.

Sin embargo, los humanistas descubrieron, en términos generales, que lo que aparecía recogido en las páginas del Nuevo Testamento era mucho más sencillo – y más profundo – que la realidad espiritual que los rodeaba. Incluso podía decirse que, en no pocos casos, se apreciaban contradicciones de cierto peso.

La respuesta de Erasmo a ese conflicto consistió en elaborar la noción de  adiáfora . El término designaba aquellas cuestiones que no merece la pena discutir porque no contribuirían a la edificación de la iglesia y, por añadidura, provocarían problemas innecesarios. Un ejemplo de este enfoque sería la actitud frente al dogma de la transubstanciación definido en 1215). Para Erasmo, como para otros humanistas, resultaba obvio que las categorías aristotélicas utilizadas en la definición carecían de sentido entre otras razones porque no hubieran podido ser entendidas, dado su carácter helénico, por los propios apóstoles. Sin embargo, a pesar de darse esas circunstancias, no veía razón alguna para entablar una discusión sobre el tema. En relación con la tradición – fuente de más de un dogma – podía verse exenta de ataques, incluso apreciada y respetada, pero, desde luego, no era considerada como algo que derivara de Cristo y de los apóstoles.

No deja de ser significativo que el cardenal Cisneros quisiera llevarlo a España, que el papa Adriano VI lo protegiera logrando que se le ofreciera una cátedra en Lovaina, que otro papa, León X, el mismo que excomulgaría a Lutero aceptara su dedicatoria del Nuevo Testamento o que Tomás Moro, Juan Fisher, Juan Colet o Sadoleto mantuvieran siempre incólume su amistad hacia él. A pesar de todo, semejante manera de acercarse a las cuestiones teológicas iba a tener sus consecuencias y no serían las menores las derivadas de una erosión de la confianza en la manera en que la jerarquía enseñaba.

 La segunda razón  por la que los humanistas disfrutaron una notable influencia teológica derivó de su acercamiento a  textos antiguos que sustentaban las pretensiones temporales del papado para llegar a la conclusión de que eran falsos.  En la actualidad, estos documentos –a los que los especialistas católicos suelen referirse con el nombre de  “fraudes píos” – carecen de relevancia. Sin embargo, durante la Edad Media y el Renacimiento, su importancia resultó esencial.

Así, cerca del año 850, habían comenzado a circular las Falsas Decretales en las que, supuestamente, se encontraba recogido un conjunto de privilegios relativos a la sede romana. Pero de una época anterior y de mayor relevancia fue la denominada  Donación de Constantino . Este documento fraudulento había sido redactado durante el imperio franco en torno a los siglos VIII-IX con la pretensión de fortalecer el poder papal. En el mismo se señalaba que el emperador Constantino había concedido al papa Silvestre I (314-35) la primacía sobre Antioquía, Constantinopla, Alejandría, Jerusalén y toda Italia incluyendo Roma y las ciudades de Occidente. Asimismo se afirmaba que el papa había quedado constituido como juez supremo del clero. El documento fue utilizado por el papado, entre otras cosas, para defender sus pretensiones de primacía frente a Bizancio, pero en el siglo XV, su falsedad fue demostrada por Nicolás de Cusa y Lorenzo Valla. Naturalmente, se podía objetar que la falsedad del documento no disminuía en lo más mínimo la legitimidad de las pretensiones papales, pero no es posible minimizar el impacto que produjo en algunos círculos eruditos la constatación de que no pocas de esas pretensiones se habían defendido durante siglos sobre la base de un fraude.

 La tercera razón  por la que los humanistas, junto con algunos miembros de órdenes religiosas, tuvieron una especial influencia fue que  representaron un papel muy relevante en los intentos –fallidos, por otra parte– de reforma que se emprendieron a finales del s. XV e inicios del s. XVI.

Sin duda, uno de los ejemplos paradigmáticos de lo que acabamos de afirmar se encuentra en el proyecto de reforma impulsado en España por el  cardenal Cisneros.  Nacido en 1436, su muerte se produjo en noviembre de 1517, tan sólo ocho días después de que Martín Lutero clavase en las puertas de la iglesia de Wittenberg las Noventa y cinco tesis a las que nos referiremos en su momento. La fecha de su fallecimiento no pudo resultar más significativa cronológicamente porque lo cierto es que coincidió con el final de un ciclo histórico muy concreto y el comienzo de otro totalmente distinto.

Cisneros otorgó, por ejemplo, una enorme importancia a la lengua vernácula en medios religiosos e impulsó incluso la traducción de obras latinas a aquella. Asimismo decidió fundar una escuela o universidad donde un Colegio de Artes Liberales debía formar al estudiante en el conocimiento del latín, del hebreo y de otras lenguas semíticas, y otorgó una especial importancia al aprendizaje del griego ya que en esta lengua se había redactado originalmente el texto del Nuevo Testamento. Esta visión cristalizó en buena medida en la fundación de la Universidad de Alcalá que buscó inspirarse sobre todo en el estudio del Nuevo Testamento con la intención de formar de manera especialmente atenta a la gente de a pie.

De forma bien significativa, Cisneros no se caracterizó por perseguir a personas que – supuesta o realmente – defendieran posturas heterodoxas y estimuló la crítica y el estudio del texto de las Sagradas Escrituras. Fruto de esta actitud fue la elaboración de la  Biblia Políglota Complutense , en hebreo, griego y latín, o las obras de Pedro de Osma, un profesor de teología en la universidad de Salamanca, y de Nebrija, un discípulo del anterior. Anticipándose a Erasmo, ambos eruditos realizaron importantísimos estudios sobre el texto original del Nuevo Testamento y acerca de la historia católica. Estos últimos ciertamente no contribuyeron – como en el caso de otros aportes humanistas – a fundamentar algunas de las pretensiones del pontífice romano, pero aún así Cisneros protegió a Nebrija y a Osma.

 Sin embargo, a pesar de todos sus aportes, a pesar de todos sus deseos, los humanistas no lograron que la reforma de la iglesia trascendiera de algunos círculos muy limitados.  Fue esa una circunstancia que afectó igualmente a las órdenes religiosas. Que hubo intentos de enfrentarse con la gravísima crisis espiritual resulta innegable, pero su importancia ni puede exagerarse ni, desgraciadamente, contrapesó de lejos la situación señalada. Como ha indicado Lortz, “sólo unas fuerzas propiamente creadoras de la renovación se mantuvieron hasta la segunda mitad del siglo XV y las tendencias reformistas no trascendieron mucho del ámbito de las órdenes religiosas”(1).

 No resulta difícil comprender  que en una situación en la que el papado y la curia no sólo eran corruptos sino que tenían intereses a los que atendían con preferencia a los espirituales, en la que los obispos no solían estar a la altura de sus funciones pastorales, en la que los sacerdotes no pocas veces absentistas apenas se encontraban situados a un nivel más elevado que el de sus feligreses y en la que los esfuerzos de reforma no sobrepasaron el ámbito limitado de los círculos humanistas y de las órdenes religiosas,  el pueblo también padeciera una profunda crisis espiritual.  Sin embargo, de ese tema nos ocuparemos en la próxima entrega.

 Continuará. Próximo capítulo: El pueblo y la religiosidad popular


1) J. Lortz, Reforma…, p. 111.


Autores: César Vidal Manzanares

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Purismo y fanatismo

Publicado: junio 8, 2011 en Iglesia, Misión Integral, Teología

Juan Simarro Fernández
Purismo y fanatismo“Jesús les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”. Texto completo en Marcos 2:13-17.

 

Nos encontramos dentro del mismo texto en el que Jesús llama a Leví, un publicano, considerado ladrón y pecador, para ser su discípulo. Hizo con él, y con otros tildados de pecadores, esa comida compartida que ya hemos comentado.

 Jesús fue objeto de la crítica de los religiosos de la época, de los escribas y de los fariseos, de los fanáticos y autoconsiderados puros.  Los religiosos del momento eran celosos observantes de la ley y de las normas que ellos mismos habían creado. El problema era el siguiente: Su estricta observancia, su fanatismo, su dependencia y esclavitud de un número excesivo de normas religiosas, les hacía despreciar, excluir y marginar a aquellos que no eran tan observantes como ellos mismos.

 También el orgullo religioso de ser estrictos cumplidores de la ley y de las normas, les hacía considerarse dentro del grupo de los puros, de los limpios, de los justificados por ellos mismos, por su observancia de las leyes y normas a las que se sentían atados.

Esta búsqueda de pureza basada en la observancia de normas, les llevaba también al rechazo de los por ellos considerados impuros. Se formaba así una separación, una división entre los puros e impuros que traía como consecuencia algo que Jesús denunció: el desprecio, la marginación, el rechazo de los considerados impuros, el no poder reunirse con ellos en una mesa comunitaria. Tristes consecuencia de un fanatismo religioso común a aquellos que, esclavos de las observancias, pensaban que se autopurificaban, que se autojustificaban. Eran los criticados por Jesús como sanos que no tienen necesidad de médico.

 Estaba también el grupo de los tachados por estos religiosos de ignorantes, considerados malditos . Eran gentes humildes que eran despreciadas porque no cumplían la ley ni eran observantes de las normas como ellos. Eran gentes sencillas, pobres, marginados y excluidos, iletrados que, por su marginación, les era imposible el conocimiento de esas leyes y normas que debían cumplir. No podían seguir las tradiciones y códigos religiosos. Eran rechazados, despreciados como ignorantes, considerados como malditos.

 Así, la religión les valía a los escribas y fariseos, a los fanáticos religiosos de la época, para establecer divisiones y grupos  entre los puros e impuros, pobres y ricos, ignorantes y sabios, dignos e indignos. Jesús se propone romper con todas estas barreras religiosas y sociales que marginaban a las personas y que excluían a muchos dejándolos tirados, como prójimos robados de hacienda y dignidad, a los lados del camino de la vida.

Hoy en día, entre los religiosos de nuestro siglo, habría que preguntarse si existen estos conceptos de pureza conseguida con la observancia de las normas religiosas, frente a los marginados de nuestras ciudades, los pobres de la tierra, los proscritos e ignorantes, los nacidos en los focos de pobreza.  Deberíamos preguntarnos si hoy también estamos estableciendo divisiones y grupos entre los autoconsiderados puros y limpios frente a otros que, de inicio, consideramos impuros o contaminados.  Pues bien, Jesús quiere romper con todas esas divisiones, quiere romper muros y, para ello, se pone del lado de los pobres y de los proscritos, entra en los lugares de conflicto en donde están los apaleados y dejados al ladeo del camino, y hace con ellos una comida comunitaria, el banquete del Reino.

Cuando la práctica de la religión no se hace desde la solidaridad, desde la apertura al prójimo necesitado, desde el servicio y el compromiso con los más débiles siguiendo el ejemplo de Jesús, el riesgo es caer en el creernos más puros, más limpios que los que están sufriendo en los focos de conflicto. Podemos caer en el orgullo religioso, en el orgullo del cumplimiento del ritual frente a otros que vemos fuera y a los que consideramos el grupo de los impuros. Esta forma de considerar a los débiles del mundo, se puede convertir en una especie de agresión a los pobres, marginados y proscritos del mundo. Nos separamos del ejemplo de Jesús.

Muchos religiosos de hoy, enclaustrados entre las cuatro paredes del templo y que permanecen de espaldas al grito de los colectivos empobrecidos y marginados, nunca van a poder practicar la acogida que vemos que practica Jesús, no van a ser capaces de reunirse en una mesa compartida, una mesa comunitaria en donde estén los pobres de la tierra, una mesa en donde no se practique la exclusión de los débiles, en donde no se de la marginación de ningún colectivo humano.

El problema para muchos religiosos hoy, al igual que el de los religiosos de los tiempos de Jesús es el de caer en el orgullo vanidoso de pensar que sólo ellos están en posesión de la verdad absoluta y, además, del bien absoluto. Así es como se abren las fronteras y los muros entre las divisiones que hacemos entre los buenos y los malos. Son sólo divisiones humanas basadas en las apariencias. División que Jesús, conociendo los corazones, rechaza de forma absoluta. A veces los religiosos quieren todo el bien para ellos y no pueden ver ningún rasgo bueno, ninguna posibilidad de cambio en aquellos que no ven en el bando de los puros. Esto nos lleva al desprecio del prójimo. Hay que romper el círculo infernal que fomenta la marginación de las personas.

 Señor, ayúdanos a seguirte, a imitarte, a romper los muros de división entre los hombres.  Queremos compartir todos esa mesa comunitaria de la que tú nos has dado ejemplo.

Autores: Juan Simarro Fernández

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03 junio 2011 

Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo (Hechos 1:8)

La promesa de Cristo resucitado antes de su ascensión se cumplió el día de Pentecostés, revelándose en dos tipos de poder: en un estruendo “como de un viento recio” y en “lenguas como de fuego” (Hechos 2:2-3). La venida del Espíritu Santo es indescriptible y por ello el evangelista Lucas utiliza la palabra“como”.

Este fuerte viento renueva completamente la atmósfera; crea un nuevo clima que da lugar a un entorno vivificante de aliento y energía. Esta energía “llenó toda la casa donde estaban”. Los discípulos se encontraron sumergidos, inmersos, “bautizados” por esta energía divina, tal como el Señor les había anunciado: “pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hechos 1:5).

Las “lenguas como de fuego” simbolizan el otro tipo de poder. Se trata de una manifestación de la energía increada de Dios. El fuego quema, calienta, ilumina. El Espíritu Santo actúa en el mundo “como” el fuego, quemando lo que es peligroso o inútil, pero también calentando, reconfortando y fortaleciendo. El Espíritu Santo será siempre una fuente de iluminación, que revela la verdad sobre el misterio de la Santa Trinidad y de la existencia humana.

El Espíritu Santo llega en un momento en el que “estaban todos unánimes juntos” (Hechos 2:1), durante una celebración de acción de gracias, “el día de Pentecostés”. Llega durante una reunión de los fieles, “en medio de los hermanos”, que eran “como ciento veinte en número” (véase Hechos 1:15), para transformar la reunión en la Iglesia del Dios Trino y Uno. El “viento recio” no proviene de la tierra, sino “del cielo”, del “Padre en los cielos”. La presencia ardiente se reparte en lenguas “asentándose sobre cada uno de ellos”. Es de esta manera que se revela la relación directa entre el Espíritu y la Palabra de Dios (el Logos), así como el carácter personal de los dones divinos. El Espíritu nos revelará a Cristo como Señor y Salvador (véase 1 Cor. 12:3) y lo llevará, junto con su gracia, al corazón humano. El Espíritu Santo prosigue la obra salvadora de Cristo, en el espacio y el tiempo, irradiando la energía divina, de formas a menudo incomprensibles para la mente humana. “El viento (pneuma) sopla de donde quiere” (Juan 3:8).

El poder que los discípulos recibieron el día de Pentecostés con la venida del Espíritu Santo no solo hace referencia a su progreso espiritual y crecimiento personal. No se trata únicamente de una iluminación individual, de un estado de éxtasis para que lo disfruten ellos solos. Es un poder que se otorga para la transmisión del Evangelio de la salvación a toda la tierra habitada, oikoumene, para que se continúe la labor de transformación del mundo, la obra que Cristo inició: “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Actos 1: 8). Los discípulos que hasta entonces se habían mostrado temerosos, se convierten en valientes apóstoles, en aquellos a quienes se ha encomendado proseguir el ministerio de Cristo en el mundo. Y la Iglesia se convierte para siempre en “apostólica”.

El firme de deseo de todo creyente es convertirse en un templo del Espíritu Santo, para que, a través de la madurez de los frutos del Espíritu, su personalidad se perfeccione (Gál. 5:22), de modo que pueda convertirse en portador del Espíritu de amor, verdad, santidad y reconciliación en su entorno, tanto para aquellos que están cerca como lejos; y contribuir a la renovación constante de la humanidad.

Cada año la celebración de Pentecostés brinda una nueva oportunidad a todas las comunidades eclesiales y a cada uno de nosotros para vivir en la Eucaristía y la doxología la venida y el don del Espíritu Santo; para renovar nuestra confianza en el poder del Espíritu y para implorar con toda la intensidad de nuestra alma:

Santísimo Espíritu, “ven y mora en nosotros, purifícanos de toda mancha”.

Fortalece nuestro valor y nuestra determinación.

Renueva el aliento y el  poder de la Iglesia.

Y concédenos la capacidad de convertirnos, en el mundo actual que sufre,

en “mártires” de la cruz y la Resurrección, en testigos de la justicia,

la paz y la esperanza.

 
Arzobispo Dr. Anastasios de Tirana y Toda Albania, Iglesia Ortodoxa Autocéfala de Albania
Sr. John Taroanui Doom, Iglesia Protestante Maòhi (Polinesia Francesa)
Pastor Dr. Simon Dossou, Iglesia Metodista de Benín
Pastor Dr. Soritua Nababan, Iglesia Cristiana Protestante Batak (Indonesia)
Pastora Dra. Ofelia Ortega, Iglesia Presbiteriana Reformada de Cuba
Patriarca Abune Paulos, Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía
Pastora Dra. Bernice Powell Jackson, Iglesia Unida de Cristo (EE.UU.)
Dra. Mary Tanner, Iglesia de Inglaterra