Archivos de la categoría ‘Sociedad’


 

Vea el documental sobre las esterilizaciones forzadas del fujimorismo El gobierno del sentenciado Alberto Fujimori estuvo marcado, además deinnumerables actos de corrupción, como la compra de medios de comunicación, por lasistemática violación de derechos humanosde las personas con menos recursos, “los que no tienen voz”.

 

Fueron miles de mujeres que tuvieron que sufrir estas vejaciones, bajo engaños, que las dejaron marcadas de por vida. Sin saber qué clase de intervención les estaba practicando, o a través de incentivos para lograr objetivos ocultos, se convirtieron en víctimas inducidaspor la dictadura fujimorista.

Recientemente, La República dio a conocer uno de los miles de casos que hasta ahora sufren el calvario de dichas intervenciones quirúrgicas.

Vea el documental sobre las esterilizaciones forzadas del fujimorismo Victoria Vigo, una de las víctimas de esterilizaciones forzadas durante la década fujimorista, se presentó en un reciente spot que laCoordinadora Nacional de Derechos Humanos lanzó como parte de la campaña “Fujimori nunca más”.

El caso de Victoria fue uno de los primeros en salir a la luz cuando en 1997 un estudiante revisó su expediente, el que ya había sido archivado por la Fiscalía. Pero su historia data de un año atrás. En abril de 1996, ella pierde al bebé que esperaba, luego de la cesárea. Nada en toda su vida volvió a ser igual después de esa operación.

 

 

http://www.larepublica.pe


Juan Simarro Fernández
Retazos del evangelio a los pobres (XXIII)

La misericordia y el ritual“Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio”. Mateo 9:13. Texto completo en Mateo 9:9-13.

Es importante que  Mateo, narrando su propio llamamiento por Jesús mientras estaba en el banco de los tributos y pasando a narrar el episodio de la mesa compartida, introduzca en este contexto de comida comunitaria, símbolo de acogida a los proscritos, pobres y pecadores, unas palabras que Jesús dijo que no introduce el evangelista Marcos: “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio”.Toda su acogida en la mesa comunitaria, comiendo con los proscritos, queda reducida a un acto de misericordia, mientras que, de alguna manera, rechaza el sacrificio y el ritual de los religiosos inmisericordes. Jesús lo dice con un imperativo:”Aprended lo que significa”. Contrapone la importancia de la misericordia en la vivencia de la espiritualidad cristiana, ante todo tipo de ritos religiosos, esfuerzos por conservar la pureza, rituales que considera vacíos si no se tiene en cuenta el concepto de projimidad. Están equivocados. No han aprendido la importancia vital de la misericordia si queremos que nuestro ritual sea válido.Esta frase que se da en este contexto de la mesa compartida, del tiempo compartido, de la acogida incondicional, es de vital importancia para comprender lo que es, lo que significa y el alcance del concepto de Jesús del Evangelio a los pobres. Lo dice también mientras continúa su frase de rechazo a los que se autojustificaban con la práctica del ritual y buscaban sus ámbitos de pureza que no era otra cosa que el desprecio al prójimo sufriente o inmerso en circunstancias que para ellos, los puros, podrían ser contaminantes.

La fe que actúa a través del amor, la misericordia y el concepto de projimidad de Jesús están por encima de cualquier ritual , de cualquier pietismo o deseos de pureza. Esto nunca nos debe llevar al hecho de ser inmisericordes con el prójimo. Si nuestro ritual impide la acogida al diferente, al pobre y al proscrito, debemos renunciar a ese ritual que nunca llega a los oídos de un Dios misericordioso.Por tanto la mesa comunitaria, la acogida a los proscritos, es un acto de misericordia que está por encima de cualquier ritual en busca de pureza, por encima de los pietismos religiosos vanos. Todo culto y todo ritual válido, tiene que estar apoyado en la misericordia, en el amor en acción, en el concepto de justicia misericordiosa que tenía Jesús. Los religiosos del momento caían en dos errores que critica Jesús : el considerarse y autoproclamarse justos, concepto que hoy puede tentar a muchos religiosos que están satisfechos como si ellos solos estuvieran en posesión de la verdad absoluta, y también caían, como consecuencia de lo anterior el desprecio a todos los que estaban fuera de sus círculos de pureza. Algo de esto nos puede tentar hoy a los que estamos tan felices en nuestros ámbitos eclesiales sin querer mancharnos con lo que está fuera, en el mundo, en medio de los focos de conflicto.

Jesús tenía otras pautas, otros estilos de vida, otras formas de acercamiento al prójimo sufriente… nos da ejemplo. Los religiosos del momento no podían entender como Jesús podía acoger a estos grupos de personas considerados impuros y, además, comer con ellos. Así, la religión entra en una crítica al propio Jesús. De esta manera, los religiosos quieren corregir la propia vida del Maestro.

 En esta forma crítica, los revestidos de fachadas religiosas y de santidad aparente, son los que más lejos están de los posicionamientos de Jesús, de los valores del Reino, del Evangelio a los pobres.  Es como una llamada de atención a los religiosos de cualquier época. Su excesivo pietismo y obsesión por la limpieza y pureza, le puede separar del Dios al que ellos dicen servir, pues es como si con su deseo excesivo de consumo del bien y de la santidad, estuvieran robando esta posibilidad para otros. Esos otros de los que se despreocupan, pasan de largo y les dan la espalda.

Jesús quiere dejar claro en sus enseñanzas, en sus parábolas del reino que por encima de todo está la misericordia y que, incluso la justicia, debe ser misericordiosa. Los que se olvidan de la justicia y la fe, aunque hagan todo tipo de diezmos y rituales, se están separando del Reino de Dios. De ahí la frase a los críticos de Jesús porque Él comía con los proscritos y pecadores: “Misericordia quiero y no sacrificio”. Jesús les deja la frase imperativa: Aprended lo que esto significa. Todo esto conforma una de las bases inquebrantables de la Diaconía, de la acción social cristiana que tiene que estar impregnada de una justicia misericordiosa.  Es la base del Evangelio a los pobres. Es la base de una de las misiones centrales de la iglesia: sumisión diacónica.Hoy debemos reflexionar, leer y releer estos pasajes de la mesa compartida. Incluso el Reino de los Cielos se nos presenta como un banquete con estas características. Un banquete compartido con los excluidos del mundo, los pobres, los lisiados y todos aquellos que han sido rechazados y excluidos por otros hombres entre los que, sin duda, van a estar muchos religiosos.

Autores: Juan Simarro Fernández

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Canciones contra las balas

Publicado: mayo 31, 2011 en Noticias, Sociedad

Una profesora mexicana de Nuevo León mantiene a los niños entretenidos mientras en la calle pelean los sicarios

PABLO ORDAZ | México 31/05/2011

El vídeo, de apenas minuto y medio, no necesita demasiada explicación. Está grabado con un teléfono móvil desde el suelo de una guardería de La Estanzuela, un barrio al sur de Monterrey, capital del norteño Estado de Nuevo León. La profesora, Martha Rivera Alanís, ha pedido a los críos que se tiren al suelo del aula porque en la calle se acaba de desatar una balacera tremenda entre dos grupos de sicarios. Los chavales, obedientes, han echado cuerpo a tierra, un gesto que ya se ensaya con la mayor naturalidad en muchos colegios mexicanos. Frente al tableteo de las armas de alto poder, la profesora Martha ofrece serenas palabras de cariño: «No pasa nada, corazón, nada más pongan sus caritas en el piso, preciosos, aquí no va a pasar nada, nada más no levanten la cabeza…».

Los niños obedecen. No se escucha ni un llanto. Pero el estruendo de los fusiles de asalto es cada vez más fuerte. La profesora propone entonces un juego: «¿Vamos a cantar una canción?». Los chiquillos dicen que sí, y Martha Rivera Alanís -grábense su nombre, tiene muchísimos más arrestos que el más fiero de los sicarios- empieza a cantar con toda la serenidad del mundo: «Si las gotas de lluvia fueran de chocolate me encantaría estar ahí… ¿Quién quiere chocolate?». Los fusiles AK-47 pasan a segundo plano ante el «¡yo!» a coro que responden los críos…

El vídeo fue grabado por la profesora la semana pasada, y difundido por un amigo suyo a través de YouTube. Ayer mismo, el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, entregó a la maestra un diploma por su «destacado valor cívico al aplicar los protocolos de seguridad en una situación de riesgo». Martha Rivera Alanís se lo agradeció, aseguró que todos sus compañeros actúan así cuando se producen ese tipo de sucesos y, para finalizar, atribuyó el mérito a sus alumnos: «Me siento muy orgullosa de mis niños, porque ellos fueron los que me dieron el valor, me dieron el coraje para actuar de esa manera».

Solo añadir que más o menos a la hora que la maestra y sus compañeros de la escuela Alfonso Reyes estaban en el Palacio de Gobierno de Nuevo León, los sicarios volvieron a La Estanzuela, se apostaron frente a una parada de taxis y descargaron sus armas de grueso calibre. Cinco hombres jóvenes murieron. Pero esto ya hace tiempo que dejó de ser noticia. Es simplemente el día a día de un país llamado México donde a los héroes anónimos no les queda otra opción que quitarse el miedo cantando por encima de las balas: «Si las gotas de lluvia fueran de chocolate…».

 

http://www.elpais.com

KEIKO NO MERECE MI VOTO

Publicado: mayo 29, 2011 en opinión, Sociedad

1. Porque el régimen de Alberto Fujimori, del cual Keiko Fujimori formó parte, fue el gobierno más corrupto de la historia. Y muchos ministros, funcionarios y asesores de aquella época rodean hoy a la candidata de Fuerza 2011. Uno de ellos dijo “Nosotros matamos menos”.

2. Porque la intención principal de Keiko Fujimori es sacar de la cárcel a su padre, quien está sentenciado a veinticinco años de prisión por delitos de lesa humanidad y de corrupción. Sus perdones y juramentos, en tal sentido, solo son reacciones oportunistas y electoreras.

3. Porque el señor Fujimori, desde 1990 hasta el 2000, se relacionó con la brujería y consultó a brujos y brujas para gobernar. Dos episodios tristes de su historia fue la “curación” de un dedo de la mano por el hechicero Joao Texeira, y su zambullida en la laguna de Las Huaringas.

4. Porque Alberto Fujimori utilizó, discriminó y abusó de los evangélicos que lo llevaron al poder en 1990. Se recuerda el maltrato contra el pastor Carlos García, segundo vicepresidente de la República que fue expulsado de Palacio de Gobierno por el dictador hoy encarcelado.

5. Porque Fujimori encarceló injustamente a 300 ciudadanos evangélicos por supuesto delito de terrorismo. El mismo Fujimori acusó en forma pública al hermano Juan Mallea de ser el autor de los mapas que condujeron al hallazgo de los estudiantes asesinados de La Cantuta.

6. Porque durante el decenio fujimorista se dictó cientos de resoluciones, decretos y leyes en favor de la iglesia católica y en perjuicio de la iglesia evangélica y de las demás confesiones. Cientos de millones de soles del tesoro público entregó Alberto Fujimori a la iglesia católica.

7. Porque Fuerza 2011 tiene como miembros a Rafael Rey y a Martha Chávez, y como aliado al cardenal Juan Luis Cipriani, los tres miembros del Opus Dei. Con estos personajes ultracatólicos en el poder, la igualdad religiosa que buscan los evangélicos será imposible de alcanzar.

Tito Pérez Quiroz
Miembro de la Iglesia del Nazareno
Investigador de los temas Iglesia y Estado y Participación Política de los Evangélicos
www.hermanotito.com


Esta extraordinaria suiza de fe evangélica salvó a niños españoles exiliados, judíos; y a muchas de sus madres, de 1939 a 1944.

27 de mayo de 2011, BARCELONA

 Elisabeth Eidenbenz, enfermera y profesora de fe protestante, falleció en Zurich el pasado jueves 23 de mayo, a los 97 años.  En 1939 fundó la Maternidad de Elna, donde salvó las vidas de 597 hijos de refugiados españoles de la Guerra Civil que se encontraban en el campo de refugiados de Argeles y a aproximadamente 200 judíos que huían del nazismo. Si añadimos a sus madres, unas 1200 personas.

Eidenbenz trabajó como maestra en diferentes colegios deSuiza y Dinamarca hasta que decidió integrarse en la  Asociación de Ayuda a los Niños de la Guerra . Llegó a España en 1937, en plena Guerra Civil, con una delegación suiza de ayuda humanitaria y material. Tras la derrota republicana, cientos de miles de españoles huyeron de las represalias cruzando los Pirineos. Cuando llegaban a Francia eran llevados a campos de concentración como el de Argeles. Lugares sin condiciones sanitarias, construidos en plena playa, donde no había lugar donde refugiarse.

Elisabeth se dio cuenta de que las mujeres embarazadas y los bebés se encontraban en grave peligro debido a las condiciones en las que vivían durante el embarazo y el parto.En los campos de concentración donde Elisabeth desempeñaba su labor humanitaria había una mortalidad infantil del 95%; a las mujeres, cuando tenían que dar a luz, se las llevaban a parir a unas caballerizas de Perpiñán.

Contra esta adversidad, se sublevó la «señorita Elisabeth», así empezaron a llamarla las madres. Por ello decidió construir una maternidad en un palacete abandonado en la localidad cercana de Elna.

Al principio, la maternidad se mantuvo gracias a donaciones voluntarias que llegaban de Europa, pero  tras el comienzo de la II Guerra Mundial, los fondos disminuyeron y comenzaron a llegar refugiados de Francia y el resto de Europa. Principalmente eran mujeres judías que huían de la ocupación nazi.  Por ello, la maternidad se vio obligada a asociarse con la Cruz Roja y acatar la política de esta sobre neutralidad. Esto le impedía acoger refugiados políticos, sobre todo judíos, y por ello se decidió falsear la identidad de gran parte de ellos con el fin de burlar estas leyes. Fueron muy hostigados por la Gestapo, llegando a ser detenida Elizabeth en una ocasión.

 AMBIENTE ENTRAÑABLE
 Las mujeres que lo vivieron recuerdan el buen ambiente del centro, y destacan el estilo tan personal de Elisabeth, quien, “sin interferir en cada ideología, política o religiosa, y manteniéndose fiel al reglamento interno a favor de la neutralidad, consideraba un elemento prioritario del funcionamiento diario la organización de pequeñas celebraciones de aniversario, Navidad, Reyes…, e involucrar al personal y a las madres. Consideraba muy importante el aspecto emotivo”. Remei recuerda así las sorpresas de la cena de Navidad de 1940: “Todo aquello era digno de reinas, y nosotras no teníamos nada para ofrecer a cambio” recuerda la catalana Joana Pasqual, que se quedó a trabajar allí, al lado de Elisabeth.

 RECONOCIMIENTO TARDÍO
 El reconocimiento por su extraordinaria solidaridad no le llegó hasta hace aproximadamente diez años.  Retirada en la población de Rekawinkel, a 30 km de Viena Austria, empezó a recibir homenajes a partir de 2002, entre ellos la Creu de Sant Jordi del gobierno catalán en 2006, la Legión de Honor del gobierno francés, la Medalla de los Justos entre las Naciones de Israel o la Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social del gobierno español.

En el año 2.002 se estrenó la película de Frédéric Goldbronn, “La Maternité d’Elne” Su nombre figura inscrito en mármol en el Muro de Honor del Museo Yad Vashem

También se han publicado libros biográficos como  La Maternidad de Elna  o  Elisabeth Eidenbenz, más allá de la Maternidad de Elna , ambos de la editorial Ara Llibres.

© Protestante Digital 2011


Lidia Martín Torralba

Cuando la estupidez se hace ideología

Hace unos días se hacía pública la noticia de que la Junta de Andalucía estaba dando amparo y patrocinio a un programa de supuesta “Educación Sexual” en los centros educativos de esa Comunidad.

En el mismo  se animaba, entre otras “brillantes ideas”, a que los menores se hicieran con material pornográfico para “analizarlo” en casa , algunos simplemente no dábamos crédito. Yo, particularmente, pensaba “He debido oír mal”. Pero a medida que escuchaba a los contertulios del programa que informaba de la noticia participar dando sus propias opiniones al respecto, llegaba a la triste conclusión de que el problema no eran mis oídos, en este caso, sino que la noticia no había por dónde cogerla. El más vehemente de los participantes a la mesa no dudó en emitir como juicio la frase con la que yo he titulado la reflexión de hoy:  el problema de fondo es que la estupidez de algunos se ha terminado convirtiendo prácticamente en ideología . Y cuando eso pasa, ¿qué?

Que vivimos en una sociedad cada vez más liberal asumo que no pasa desapercibido para nadie.  A ninguno se le escapa que hay una nueva moral que nos mueve. Una que no todos suscribimos, obviamente, pero que se destila permanentemente en todo lo que nos rodea.  Que esa nueva manera de vivir la vida estuviera al margen de todo principio que sonara mínimamente a cristiano o religioso tampoco es noticia. Lo sabemos porque bastantes esfuerzos ha hecho esta sociedad absolutamente anticlerical, más que laica, porque así fuera.  Pero el fenómeno ante el que estamos en estos momentos es mucho más que esto, particularmente en el terreno de la sexualidad, en que no sólo se descarta lo moral porque tiene tintes religiosos, sino que se ha caído en el terreno de la estupidez descartando a la vez cualquier atisbo de sentido común y buscando un único principio como objetivo y es que, respecto a este tema, no haya ningún tipo de límite. Dicho de otra manera, la norma es que no hay normas.

Pareciera que, a la luz de lo que se plantea desde los medios, en ciertas instituciones o, incluso, en los propios partidos políticos, especialmente cuando toca campaña electoral, como ahora mismo, la sociedad estuviera demandando esa plena y absoluta libertad sexual sin límite alguno por la cual ni siquiera nos damos cuenta de que lo que se está promoviendo es una absoluta tontería, por no decir una salida de tono o una salvajada directamente. Pero esto no es así, de hecho queda bien lejos de la realidad, y si no, pregunten a las familias, que alguna que otra sorpresa se llevarán. Y  lo peor de todo es que este tipo de actividades que, como digo, vienen muchas veces avaladas por las instituciones que nos gobiernan, forman parte del programa lectivo del centro, se dan en horario oficial de clase, muchas veces sin informar previamente a los padres y, por supuesto, sin ningún tipo de autorización para que los chicos participen de esas actividades. Eso si, si te niegas, doy por hecho que se te tachará de moralista desfasado, de retrógrado o directamente del adjetivo estrella: intolerante.

¿Dónde queda el derecho legítimo a que seamos los padres los que nos encarguemos de educar en cuestiones de moralidad y valores, creencias y fe a nuestros hijos como creamos conveniente? Porque a la vista está que, si vives en un país que se autoproclama laico por encima de todo, que renuncia a su historia y a sus raíces cristianas y en el que la clase política está más por la labor de salvar sus muebles, su ideología, aunque ésta linde o se meta de lleno con la más absoluta y flagrante estupidez, ya sea en temas de economía o sexualidad, estamos vendidos a lo que la pandilla de necios reinante quiera decidir en algo tan absolutamente vital como es la educación de nuestros hijos. ¿O quizá no es la sociedad la que clama por estos contenidos, sino que nos vienen de arriba, de otras instancias, poniendo deseos en nuestros labios que nunca hemos expresado? Quizá convendría que nos respondiéramos a alguna que otra pregunta en esta línea.

Pues sencillamente, la que les escribe se niega a dar por buenos estos programas “educativos”. Me revuelvo ante la imposición para mí o para mis hijos de una obligatoriedad en aceptar una “ideología” o una moral que no respeta valores o principios que, además de ser cristianos, nos proporcionan una solidez, una estabilidad y una dignidad que no son sustituibles por ningún principio de los que estos programas de “educación” híper-tolerante promueven.  Sigo posicionándome por un saber elegir lo bueno, lo que nos enriquece, lo que nos dignifique, lo que nos lleve más y más a ser personas, menos y menos a ser simples animales que se aparean según la necesidad les apriete. Y si los demás no quieren, en su libertad, asumir los principios cristianos, no tengo ningún problema. Pero, por favor, no me obliguen a mí por imposición rastrera a prescindir de ellos, o me hagan un adelantamiento ilegal por la derecha accediendo con su ideología a mis hijos inculcando sus principios como si contuvieran la verdad absoluta.

La sexualidad humana es un ámbito lo suficientemente importante, rico y precioso como para que nuestros hijos puedan ser educados en ella desde principios que no resten, sino sumen. La pena es que, para la sociedad híper-laica que nos rodea, a la que tanto le cuesta distinguir, todo lo que signifique tener algún tipo de límites (y más si son morales y basados en el cristianismo) le parece que le resta. ¡Craso error! ¡Tremendo peligro! Porque lo que vivimos hoy en día, los problemas que nos aquejan y que más nos preocupan, tienen su buena parte de raíz precisamente en que desde hace cierto tiempo aquí hemos prescindido de todo tipo de límite que pueda estrecharnos mínimamente el absoluto ejercicio de nuestro libre albedrío.

 Libertad sin límites no es libertad, es libertinaje. Eso deberíamos saberlo. Es una lección que no ha de darse sólo a los jóvenes. Los mayores tampoco lo tenemos nada claro. Queremos hacer lo que nos dé la gana, al margen de normas, al margen de principios, al margen de Dios, por supuesto, y que eso no tenga consecuencias para nosotros. Pues la mala noticia es que una libertad no regulada invade las libertades y los derechos de otros e, insisto, no suma, sino resta de manera permanente desviándonos de lo que podríamos ser y condenándonos a mucho menos de lo que ya somos.

¿Qué tipo de valores, principios o ideales sostiene una sociedad que, al margen de cuál sea el nivel educativo de las nuevas generaciones que vienen, al margen de atender los problemas reales que le aquejan como comunidad, al margen de procurar un avance y no un constante retroceso en cuanto a cosas que deberíamos tener ya superadas, sólo se preocupa en ir de “progre” y dotar a sus hijos de una nueva moral sexual que sea tan dudosa y cuestionable que parezca justificar todas las demás carencias? Pareciera, a veces, que nos conformamos con que, en esta área al menos, hayamos superado nuestros complejos y nuestros fantasmas, al margen de que les estemos proporcionando en otras áreas una educación, si no nula, al menos más que deficiente.

¿Por qué tanto miedo a los valores cristianos? ¿Somos conscientes de que lo que rechaza la sociedad laica híper-extremista no es ni siquiera a Dios o a Su moralidad, sino a la tradición o a las instituciones que han impuesto tantas veces moralidades inventadas de forma partidista, opresiva, culpabilizadora?  La sociedad de hoy en muchas ocasiones no rechaza a Dios y Su moral respecto a la sexualidad porque no están de acuerdo. Simplemente lo hacen porque no la conocen en su total envergadura , de la misma manera forma que no conocen a Dios mismo porque han rechazado siquiera atender a lo que Él tiene que decir al respecto. No conocen el mensaje bíblico. Tampoco los objetivos y fines con los que la sexualidad fue creada y cómo es un reflejo de Dios mismo en nosotros, aunque muchos, insisto, no lo sepan.  Dios no aborrece la sexualidad. La creó para nuestro disfrute, pero dentro de unos parámetros sanos y de dignidad, no inserta en un circo absurdo en el que cada cual hace con ella lo que quiere  para ir de liberal y anticlerical por la vida.

 Si el progreso tiene que ver con avanzar y, por ende, progresista es el que tiende a ese avance, al progreso, a ir cada vez hacia un estado mejor por ser capaz incuso de ir contracorriente y superando obstáculos, explíquenme, por favor, en qué sentido estamos yendo hacia delante, ganando en derechos, dignidad y solidez a través de estos dudosos programas de educación sexual que nos ocupan (que, por cierto, no son los únicos, porque cada cierto tiempo, desgraciadamente, nos vamos encontrando con noticias parecidas que siguen poniéndonos la carne de gallina, por no hablar de los muchos casos en que ciertos profesores hacen uso de su puesto de trabajo y su posición para aleccionar a sus alumnos respecto a su ideología política o posición moral). ¿Somos realmente progresistas o somos “progres de pacotilla”, de los que convierten la estupidez en ideología y les dan a las masas simplemente lo que supuestamente quieren oír o lo que satisface sus deseos más inmediatos, aunque a largo plazo les estemos literalmente destrozando?

 Quizá a los que promueven y diseñan estos programas les llamaría la atención conocer cuánto desagrado y rechazo generan en muchos padres que, lejos de estar relacionados con nada que tenga que ver con religión o moralismos tradicionales, muestran su preocupación por los cauces que están tomando las cosas. Ninguno de los padres con los que trabajo se muestran tranquilos por esto. Muy por el contrario, se dan cuenta de que sus hijos están recibiendo estas influencias al margen, incluso, de su propio conocimiento, y simplemente, no están de acuerdo, pero para cuando se enteran, les llega la información como hechos consumados. Si la familia media española no está de acuerdo con estas salidas de tono, ¿para quién, entonces, van destinados estos programas? Porque cualquier padre preocupado por sus hijos adolescentes quiere que los programas de educación sexual sean de todo menos esperpentos de liberalidad que en nada educan, sino que degradan y convierten algo íntimo y complejo como el sexo en algo comercial, barato y superficial, como si de animales se tratara. ¿Todo vale en aras de una supuesta ideología, aunque ésta sea vacía y sin fundamentos?

 Jesús mismo fue un progresista de Su tiempo. Si alguien trascendió los imperativos de su época, los tradicionalismos vacíos, los fariseísmos hipócritas, fue Él. Su trato no discriminaba a nadie, abogaba por los derechos sociales como nunca antes se había hecho, suplía las necesidades primarias pero también más profundas de cada persona que se acercaba a Él y nunca rechazó a nadie por su condición social o personal. Su trato era con publicanos, con prostitutas y mujeres pecadoras, con personas de alta posición, con autoridades religiosas de Su tiempo… pero a cada uno de ellos supo verles desde el prisma necesario para enriquecerles, para darles, nunca restarles. Aunque para ello nunca prescindió de un mensaje completo, claro, directo, pero principalmente sujeto al Padre y a Sus principios de conducta en todas las esferas de la vida, también en la sexualidad.

 Su mensaje no fue siempre bien recibido, no era un demagogo ni buscaba las masas. Lo que buscaba era agradar a Su Padre, a Quien se debía, y eso le llevó hasta la muerte y muerte de Cruz. Pero nadie como Él ha hecho trascender esos, Sus principios, hasta el día de hoy con la riqueza que Él nos los ha hecho llegar a nosotros.  Los valores cristianos siguen siendo hoy signo de crecimiento, de sabiduría y de progreso para quienes se guían por ellos, aunque no siempre sean bien recibidos.  Jesús ya nos avisó de eso. Pero principalmente, esa cruz nos ha aportado una salvación sólida y estable, una que no varía con los tiempos ni se vende a “progresismos”. El cambio que Jesús trae a través de Su vida y Su muerte es un cambio profundo, tanto, que incluye cielos nuevos y tierra nueva, y que cambiará toda cosa vieja para hacerla nueva. Cuando Su reino venga y sea completamente establecido, para los que le aman y han depositado su confianza en Él, ya no habrá más llanto ni dolor, ni enfermedad que nos aqueje. Los que no habíamos conocido nos será revelado y entenderemos, en Su gracia, lo que hoy no alcanzamos a comprender.

Autores: Lidia Martín Torralba
© Protestante Digital 2011


En su columna “Piedra de toque”, el nobel critica duramente al cardenal, quien hace poco escribió sobre los derechos humanos

Mario Vargas Llosa, Juan Luis Cipriani
(Archivo El Comercio)

MARIO VARGAS LLOSA

Aunque no soy creyente, tengo muchos amigos católicos, sacerdotes y laicos, y un gran respeto por quienes tratan de vivir de acuerdo con sus convicciones religiosas. El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, en cambio, me parece representar la peor tradición de la Iglesia, la autoritaria y oscurantista, la del Index, Torquemada, la Inquisición y las parrillas para el hereje y el apóstata, y su reciente autodefensa, “Los irrenunciables derechos humanos”, publicada el 1 de mayo en Lima, justifica todas las críticas que en nombre de la democracia y los derechos humanos recibe con frecuencia y, principalmente, de los sectores católicos más liberales.

En su texto, desmiente que dijera jamás que “los derechos humanos son una cojudez” (palabrota peruana equivalente a la española gilipollez) y afirma que, en realidad, a quien aplicó tal grosería fue solo a la Coordinadora de Derechos Humanos, una institución dirigida por una ex religiosa española, Pilar Coll, que durante los años de las grandes matanzas perpetradas por la dictadura fujimorista llevó a cabo una admirable campaña de denuncia de los crímenes, torturas y desapariciones que se cometían con el pretexto de la lucha contra Sendero Luminoso. (La Comisión de la Verdad, que presidió el ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú Salomón Lerner ha documentado estas atrocidades).

El cardenal Cipriani desmiente, además, que durante la dictadura hubiera guardado silencio frente a uno de los crímenes colectivos más abyectos cometidos por Fujimori y sus cómplices: la esterilización, mediante engaños, de unas 300.000 campesinas a las que, por orden del dictador, los equipos del Ministerio de Salud ligaron las trompas o castraron, asegurándoles que se trataba de simples vacunas o de una medida que solo temporalmente les impediría concebir. ¿Cómo es que nadie se enteró en el Perú de que el arzobispo había encontrado reprobables estos atropellos? Porque en vez de protestar públicamente ¡se limitó a hacerlo en privado, es decir, susurrando con discreción su protesta en el pabellón de la oreja del dictador!

El cardenal no suele ser tan discreto cuando se trata de protestar contra los preservativos y no se diga el aborto, o, para el caso, contra quienes en esta segunda vuelta de las elecciones peruanas apoyamos a Ollanta Humala. Por ejemplo, por haberlo hecho yo, me ha amonestado de manera estentórea y nada menos que desde el púlpito de la Catedral de Lima, durante un oficio. Me ha pedido “más seriedad” y ha clamado que cómo me atrevo a dar consejos por quién votar a los peruanos. El cardenal está nervioso y olvida que todavía hay libertad en el Perú y que cualquier ciudadano puede opinar sobre política sin pedirle permiso a él ni a nadie. (Claro que las cosas cambiarán si sale elegida la señora Fujimori, la candidata a la que él bendecía en aquel mismo oficio en el que me prohibía opinar).

No solo el arzobispo de Lima se excede en estos días de campaña y guerra sucia en el Perú. Una connotada fujimorista, también del Opus Dei como monseñor Cipriani, Martha Chávez, ha amenazado públicamente al presidente del Poder Judicial, el doctor César San Martín, eminente jurista que presidió el tribunal que condenó a 25 años de cárcel a Fujimori por crímenes contra los derechos humanos, con esta frase profética: “Tendrá que responder en su momento”.

Pero acaso lo más inquietante sean los intentos de purgar a los medios de comunicación, principalmente los canales de televisión, de periodistas independientes y probos, que se resisten a convertirse en propagandistas de la candidatura de la hija del ex dictador. El caso más sonado ha sido el de Patricia Montero, productora general, y José Jara, productor de un noticiero, ambos del Canal N, despedidos, según ha denunciado la primera de ellos, porque los directivos estimaron que habían “humanizado” al candidato Humala en los boletines (¿pretendían que lo animalizaran, más bien?). Estos despidos han provocado una verdadera tempestad de críticas, entre ellas de los más prestigiosos periodistas del propio Canal N, en defensa de sus colegas, y amenazas de renuncias masivas en caso de que continúe la caza de brujas. Lo cual parece haber paralizado por el momento el despido de la prestigiosa y experimentada periodista del Canal 4, Laura Puertas, a quien se reprocha también, por lo visto, padecer de total ineptitud para el servilismo.

Finalmente, una denuncia publicada el miércoles 4 de mayo en el diario “La Primera”, que dirige César Lévano, precisa que el gobierno, apoyado por empresarios mineros, habría encargado a los servicios de inteligencia del Estado un “Plan Sábana”, destinado a destruir la campaña de Ollanta Humala con los métodos delictuosos –espionaje telefónico, operaciones calumniosas y escandalosas filtradas a la prensa para minar su prestigio y el de su entorno familiar utilizando mercenarios y provocadores– con que, en 1990, el gobierno conspiró contra mí cuando yo fui candidato a la presidencia. La denuncia proviene, al parecer, de militares y civiles del servicio de inteligencia indignados de que se los utilice para fines políticos ajenos a su misión específica.

Todo esto merece una reflexión. Si estas cosas comienzan a ocurrir ahora, en plena campaña electoral, ¿no es fácil imaginar lo que sucedería en el caso de que la señora Fujimori ganara las elecciones y la dictadura fuji-montesinista recuperara el poder oleada y sacramentada por los votos de los peruanos? Los periodistas decentes y responsables expulsados de sus puestos no serían cinco (también han sido despedidos tres de Radio Líder- Arequipa) sino decenas, y las radios, los canales y los periódicos convertidos, como lo estuvieron durante los ocho años de oprobio que vivió el Perú, en órganos de propaganda encargados de justificar todas las tropelías y tráficos del poder y de cubrir de injurias y calumnias a sus críticos. No solo el doctor César San Martín sería víctima de su probidad y entereza magisterial. Todo el Poder Judicial se vería una vez más sometido a una criba implacable para apartar de sus cargos, o reducirlos a la total inoperancia, a los jueces que se resistieran a ser meros instrumentos dóciles del gobierno. Reparticiones públicas, Fuerzas Armadas, empresas privadas, serían, otra vez, incorporadas al sistema autoritario para que, de nuevo, el país entero quedara a merced del puñadito de forajidos que, entre los años 1990 y 2000, perpetró el más espectacular saqueo de las arcas públicas y los más horrendos crímenes contra los derechos humanos de nuestra historia.

Quienes quieren semejante futuro para el Perú no son muchos, pero sí son poderosos y, como están asustados con la perspectiva de que Humala gane las elecciones y cometa los desafueros y horrores de Hugo Chávez en Venezuela, están dispuestos a cualquier cosa con tal de asegurar el triunfo de Keiko Fujimori. Extraordinaria paradoja: con tal de evitar el socialismo, que venga el fascismo. ¡Y todo eso, en nombre de la libertad, de la democracia y del mercado libre!

En verdad, la disyuntiva que tiene por delante el Perú en las elecciones del 5 de junio próximo es la de salvaguardar la imperfecta democracia política que tenemos desde hace diez años y una política de mercado y de apertura al mundo que ha hecho crecer nuestra economía de manera notable, o volver a un régimen dictatorial que, guardando ciertas formas institucionales, restablecería en el gobierno a quienes, en complicidad con Fujimori y Montesinos, destruyeron el Estado de derecho, se enriquecieron cometiendo las más descaradas pillerías y durante ocho años perpetraron horrendos crímenes con el pretexto de combatir la subversión. A mi juicio en semejante disyuntiva la peor opción es Keiko Fujimori.

Ollanta Humala ha hecho un “Compromiso con el Pueblo Peruano” que conviene tener muy presente, no solo a la hora de votar por él, sino sobre todo una vez que acceda al gobierno, para recordárselo cada vez que parezca apartarse de alguna de sus promesas. No habrá reelección. Se cumplirá con los tratados firmados, no habrá estatizaciones, se respetará el derecho de propiedad y las administradoras de fondos de pensiones (AFP), la lucha contra la corrupción será implacable, habrá una política de apoyo social sostenida, sobre todo en los campos de la educación y la salud pública, para los sectores más desfavorecidos, así como estímulos y facilidades para la formalización de las empresas. El respeto al pluralismo informativo, a la independencia de la prensa y al derecho de crítica será total. Estos puntos han sido expresados, además, de viva voz, en las reuniones que ha celebrado el candidato con la confederación de empresarios y las asociaciones de prensa. Todo esto es perfectamente compatible con la democracia y con las políticas de mercado vigentes y tiende a perfeccionarlas, no a recortarlas ni menos suprimirlas. No solo depende de la voluntad de Ollanta Humala que este compromiso se cumpla. Depende, sobre todo, de que quienes lo apoyemos en la elección del 5 de junio dejemos claro que es a estas políticas a las que damos nuestro apoyo y que nos mantendremos firmes exigiendo su cumplimento.

Madrid, mayo de 2011

(*) Premio Nobel de Literatura 2010


C. René Padilla

La matanza de Osama Bin Laden por disposición del Presidente Barrack  Obama  se ha convertido en el tema más debatido en los últimos tiempos  a nivel global. Tan pronto como el 2 de mayo pasado Obama anunció que el Comando Navy Seals había matado al jefe máximo de Al Qaeda, en los Estados Unidos se desató una efervescencia colectiva comparable a la que los amantes del fútbol en el Brasil o la Argentina celebran ante un triunfo que define a su equipo como campeón mundial después de una larga contienda.

Miles de ciudadanos estadounidenses se volcaron a la Times Square en Nueva York y a la Casa Blanca en Washington D.C. al grito de “¡USA! ¡Lo atrapamos!”. Para esa gente, con la muerte de Bin Laden concluía una etapa de casi diez años de buscar la manera de darle su merecido al autor intelectual del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 —el atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono— que dejó un saldo de 3.000 muertos y provocó la “Guerra contra el terrorismo” declarada por el Presidente George W. Bush. Para los celebrantes de la muerte de Bin Laden, y probablemente para muchos otros, no cabe la menor duda que, como afirmó Obama en su discurso del 2 de mayo, “se ha hecho justicia”.

Tal interpretación de la justicia, sin embargo, es inadmisible desde varios puntos de vista. Para empezar, la muerte de Osama no fue en cumplimiento de una sentencia emitida por un tribunal de justicia al final de un proceso judicial: fue un asesinato político en venganza por sus crímenes. El Presidente de los Estados Unidos es abogado y conoce la ley; sabe, por lo tanto, que el requisito mínimo para aplicar la pena capital es que el criminal sea juzgado formalmente por una corte y sentenciado a muerte oficialmente. Así procedieron los países aliados al final de la II Guerra Mundial en relación con veinticuatro criminales de guerra nazis cautivos. Aunque hubieran podido ejecutarlos sin mayor dilación, optaron por enjuiciarlos y demostrar así su respeto por la ley. En su discurso de iniciación del Juicio de Nueremberg, el juez Robert Jackson, fiscal jefe del Tribunal, dijo:

El privilegio de abrir el primer juicio en la historia por crímenes cometidos contra la paz del mundo impone una seria responsabilidad. Los delitos que tratamos de condenar y castigar han sido tan calculados, tan malévolos y tan devastadores que no permiten ser olvidados porque no es posible que se repitan. Que cuatro grandes naciones victoriosas y heridas se abstengan de vengarse y voluntariamente sometan a sus enemigos cautivos al juicio de la ley es uno de los tributos más significativos que el Poder ha rendido a la Razón.

Como resultado del Juicio de Nueremberg, todos los criminales fueron castigados, once de ellos condenados a muerte y tres a prisión perpetua. Es obvio que en el caso de Osama Bin Laden no hubo la menor intención de capturarlo para juzgarlo y hacer justicia: la consigna del Comando Navy Seals era matarlo, y se cumplió. No se hizo justicia, se ejecutó venganza. No triunfó la Razón sino el Poder.

Y el triunfo del Poder sobre la Razón no augura la eliminación del terrorismo en el mundo. Por el contrario, incrementa el odio y la violencia. Prueba de ello son las renovadas amenazas de Al Qaeda, de vengar la muerte de su líder. Osama ha muerto, pero Al Qaeda continúa con su odio exacerbado por el reciente asesinato cometido en nombre de la justicia.

En noviembre de 2001, un grupo de personas, entre ellas varios familiares de víctimas del atentado del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas, realizaron una caminata desde Nueva York a Washington D. C, portando una pancarta que decía: “Nuestro dolor no es un Grito de Guerra”. Al finalizar formaron un grupo denominado “Familias para un Mañana Pacífico” para expresar su convicción de que la seguridad que todos anhelamos no se basa en la violencia y la venganza. Quienes nos confesamos seguidores de Jesús de Nazaret, el Príncipe de Paz, no podemos menos que estar de acuerdo con esa convicción, dispuestos a renunciar a toda forma de violencia y a tomar en serio nuestra vocación de trabajar por la paz mediante la práctica de la justicia.

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Imagen en Cañar | ONG Plan

ELMUNDO.es | Madrid

Uno de cada tres niños del Cantón de Cañar, en Ecuador, tiene a uno o los dos cabezas de familia en el extranjero. La ONG Plan trabaja en esta zona que ha reducido su población de 120.000 habitantes a la mitad debido a la emigración a España y Estados Unidos.

Esta situación la viven más de 8.000 menores en Cañar. Sin padres, los niños se ven obligados a madurar a marchas forzadas para convertirse en los nuevos cabezas de familia y sacar adelante a sus hermanos pequeños. De los 60.000 habitantes, 28.000 son menores de edad.

El Cantón, situado en el centro de Ecuador, es una de las zonas con mayores flujos migratorios del país. La emigración comenzó a finales de la década de los 60 debido a la situación de crisis económica pero se aceleró profundamente en la década de los 90.

Esta emigración ha influido en la pirámide poblacional del cantón de Cañar donde el número de personas de entre 25 y 49 años es sensiblemente menor que la media nacional. Esto también ha tenido su impacto en los nacimientos. Así, en Cañar hay menos niños menores de cuatro años que la media de Ecuador.

«La emigración de los padres por causas económicas es una de las situaciones más traumáticas que puede vivir un niño. El desequilibrio emocional y el impacto en la marcha de sus estudios deja una huella de por vida. Estos niños son un sector de la población a los cuales Plan atiende», explica Concha López, directora general de la ONG en España.

¿Quién se encarga de los niños?

En la mayoría de los casos son los abuelos u otros familiares cercanos quienes cuidan de sus nietos, pero en el 1% los mecanismos de solidaridad no funcionan y los menores acaban viviendo solos o, incluso, al cargo de hermanos más pequeños.

Muchos jóvenes se ven obligados a asumir responsabilidades de manera prematura. Un 8% de los adolescentes con padres emigrantes acaba dejando los estudios. Esta cifra aumenta hasta el 11% en el caso de las jóvenes, de los indígenas y de las familias que no reciben remesas.

«Mi hermana no va al colegio desde que se fue mi papá. Ella arregla la casa y nos cuida. Sólo ella habla con mi papá», cuenta Jacinto, un niño de 11 años de Cañar e hijo de un emigrante.

La hermana de Jacinto no es un caso aislado. Como indica el informe ‘Niñez y migración en el Cantón Cañar’, realizado por Plan en colaboración con otras organizaciones, los menores pertenecientes a familias con emigrantes dedican una media de cinco horas al día a las tareas domésticas frente a las dos horas que emplean los hijos de padres no emigrantes.

La acción de Plan ayuda a tener acceso a la educación y mejoras sanitarias. «Lo mejor es tratarles igual que al resto de menores pero si vemos que están atravesando alguna dificultad, alguien de nuestro equipo le visita y habla con sus familiares para solucionar el conflicto», explica Pilar Guanoluisa, facilitadora del desarrollo comunitario de la ONG en Ecuador.

La crisis hace volver a los ecuatorianos

Sólo la cuarta parte de los padres emigrantes de Cañar tienen intención de reagrupar el núcleo familiar en el país de destino. «Mi papá se fue cuando yo tenía siete meses y mi mamá, cuando yo tenía cuatro años. Mis hermanitos nacieron en Estados Unidos y ahora están aquí de vacaciones un mes y medio. Yo hablo con mi mamá y no con mi papá porque no lo conozco. Nunca he visto una foto de él», explica Karen una niña de Cañar de 9 años.

La crisis económica mundial ha provocado que un gran número de ecuatorianos emigrados estén retornando a su lugar de origen. Entre finales de 2008 y febrero de 2011, 14.000 inmigrantes han abandonado España con la colaboración de la SENAMI (Secretaría Nacional del Migrante de Ecuador) y más de 112.000 han solicitado información sobre los pasos que tienen que seguir para regresar.

Una vez de vuelta a su lugar de origen, los padres se encuentran cara a cara con hijos a los que, en algunos casos, dejaron cuando eran bebés. Otros, no vuelven para quedarse.


La ONG Plan trabaja en 1.050 comunidades de 56 cantones pertenecientes a 11 provincias de Ecuador. Sus programas apoyan de manera directa el crecimiento, desarrollo y bienestar de 55.000 niños y niñas.

EUROPA: El abismo xenófobo

Publicado: mayo 14, 2011 en Noticias, Sociedad

JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA Debate sobre la inmigración en Europa

Han bastado poco más de 20.000 tunecinos para poner en cuestión uno de los mayores logros de la integración europea: la supresión de los controles fronterizos entre los Estados miembros establecida por el acuerdo de Schengen de 1985. Un dato ilustra a la perfección hasta qué punto Europa se dirige al abismo de la xenofobia: la supresión de controles internos entre los Estados miembros de la Unión Europea se puso en marcha en 1995 cuando, como consecuencia de la guerra de Yugoslavia, Europa tenía que hacer frente a una inmensa ola de más de 600.000 refugiados. Solo Alemania se hizo cargo de 345.000 personas, en un esfuerzo poco conocido y mucho menos reconocido, pero otros países también estuvieron a la altura: Austria acogió a 80.000, Suecia 57.000, Suiza 25.000, Países Bajos 24.000 y Dinamarca 20.000.

Nadie se echó atrás entonces ni dudó de que la supresión de controles fronterizos fuera una buena idea. Ahora, sin embargo, unos pocos jóvenes provenientes del norte de África y la perspectiva de una derrota electoral ante la ultraderecha han puesto en fuga a Sarkozy y a Berlusconi, dirigentes de dos de los países más prósperos del mundo. Meses discutiendo si las revueltas de Túnez provocarían un efecto dominó en la región y ahí tienen la respuesta: como ha puesto de manifiesto la decisión del Gobierno danés de reinstaurar los controles fronterizos con Suecia y Alemania, el efecto dominó es real, pero cae de este lado. Consuela pensar que los daneses tienen como vecinos a Alemania y Suecia, países cuyos índices de criminalidad están entre los más bajos del mundo: si llegan a tener frontera exterior con países no comunitarios o compartir ribera en el Mediterráneo, a estas alturas seguramente estarían electrificando las fronteras. Todo ello ocurría, claro está, mientras se celebraba el 9 de mayo el día de Europa. El contraste es notable: mientras los líderes europeos salen corriendo despavoridos al grito de «¡que vienen!», Egipto y Túnez hacen frente estoicamente a 600.000 refugiados de la guerra de Libia sin hacer aspavientos y con muy poca ayuda internacional.

Nadie ejemplifica mejor el sinsentido de esta Europa xenófoba que nos ha tocado vivir que los finlandeses, que según las estadísticas conviven con 98.500 inmigrantes no comunitarios (un ridículo 1,8% de su población). La policía finlandesa detuvo en el año 2009 a 6.660 inmigrantes en situación irregular, emitió 3.120 órdenes de expulsión y logró repatriar a 1.720 irregulares. Su porcentaje de éxito en el control migratorio y la repatriación se sitúa pues en el 55%, uno de los más elevados de Europa, en contraste con el 28% de España, el 20,8% de Francia o el 9,9% de Italia. En otras palabras, en Finlandia no hay apenas inmigrantes extracomunitarios y uno de cada dos irregulares con orden de expulsión es efectivamente repatriado. Pese a ello, el partido de los «auténticos finlandeses» ha arrasado con un mensaje populista y anti-inmigración en las recientes elecciones. Prepárense, porque ese es el futuro de Europa.

En la Unión Europea hay 20 millones de inmigrantes no comunitarios, lo que representa apenas un 4% de la población. Con la excepción de Estonia y Letonia, que tienen importantes minorías rusas no nacionalizadas, ningún país pasa del 8% de inmigrantes no comunitarios. Para empeorar las cosas, esta Europa a veintisiete que quiere impartir lecciones de democracia y solidaridad a todo el mundo solo tuvo a bien en 2010 aprobar 55.100 solicitudes de asilo. Países como Alemania, una vez más, asumieron su responsabilidad, aceptando casi el 20% de esas solicitudes. España, por el contrario, solo estimó favorablemente 610 solicitudes, una cifra ridícula que pone en entredicho los valores subyacentes a la política exterior de este Gobierno.

Que París y Roma hayan querido engatusar a Bruselas ofreciéndole más competencias entra dentro de lo comprensible. Pero que la Comisión Europea, que es la guardiana de los tratados, haya estado dispuesta a vender tan barato un principio clave de la construcción europea como es el de la libre circulación de personas resulta verdaderamente preocupante. Si de lo que se trata es, como dice Bruselas, de mejorar la gobernanza del tratado de Schengen, hagámoslo, pero no movidos por el electoralismo de Sarkozy y Berlusconi, que llevan demasiado tiempo jugando con la inmigración y, ahora que está a punto de explotarles en las manos, quieren que acudamos a socorrerles. El año que viene, para celebrar el día de Europa, propongo que nos vayamos todos a El Paso a escuchar el reciente discurso de Obama sobre la política migratoria de Estados Unidos. Hay veces que nuestros valores están a mejor recaudo lejos de nosotros.

jitorreblanca@ecfr.eu

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