Archivos de la categoría ‘Sociedad’

¿El fin de un EEUU cristiano?

Publicado: septiembre 27, 2011 en Iglesia, Sociedad

Juan Francisco Martínez

¿El fin de un EEUU cristiano?

Según un estudio sobre la religiosidad en los Estados Unidos (American Religious Identification Survey) se están viendo varios cambios importantes en las tendencias religiosas del país.

Algunas de las características sobresalientes son:
·  El porcentaje de personas no religiosas o ateas a doblado a 15% de la población
·  La religión en Estados Unidos se está privatizando
·  El número total de cristianos no ha declinado, pero sí su porcentaje de la población
·  Están creciendo los seguidores de otras religiones en el país
·  Están declinando las iglesias liberales y creciendo las iglesias conservadoras
·  Aunque declina la identificación religiosa hay un crecimiento de espiritualidad

Cuando se une esta información a lo que mencioné en la nota de hace quince días sobre el crecimiento de la religiosidad hispana, también sabemos que:
·  La población mayoritaria se está secularizando, pero está decreciendo como porcentage total de la población
·  Los grupos minoritarios y los inmigrantes son más religiosos que la población mayoritaria
·  Casi todo el crecimiento que se está viendo en iglesias cristianas se debe a grupos minoritarios, particularmente latinos
·  Las religiones mundiales están creciendo mayormente por medio de los nuevos inmigrantes
·  Los líderes políticos, sociales y económicos del país son más seculares que la población en general

 El estudio hace suscitar varias preguntas. En primer lugar, está la pregunta teológica: ¿y cuándo fue cristiano este país? Entiendo que muchos de los fundadores tuvieron valores cristianos y que los Estados Unidos refleja una cultura cristianizada occidental. Pero: ¿Puede existir un país cristiano o existe una diferencia fundamental entre iglesia y estado tal que ningún país ha sido o será cristiano?

Los cambios que están ocurriendo en los Estados Unidos y en todo el mundo tradicionalmente “cristianizado” nos obliga a hacernos la pregunta sobre cómo entendemos el concepto de ser cristiano.

 Una segunda cosa es que el estudio enfoca en el individualismo estadounidense. Este siempre ha sido un valor muy importante en esta sociedad. Es tan fuerte que ha producido una religiosidad individualista. Era casi inevitable que las iglesias en un país tan individualista reflejaran una tendencia en contra de la iglesia como comunidad. Una de las tareas importantes de las iglesias será presentar un evangelio que enfoca en el discipulado y la iglesia como comunidad.

 Una tercera cosa clave es el papel que jugarán los inmigrantes en el futuro religioso del país. Una cosa que no toma en cuenta el estudio es que un número creciente de inmigrantes (tanto cristianos como musulmanes) vienen al país con una visión misionera.

Será interesante ver como la migración cambia la trayectoria religiosa de los Estados Unidos a largo plazo. ¿Qué resultado tendrá el espíritu misionero de los inmigrantes? ¿Podrán ser agentes de avivamiento o serán influenciados por el secularismo creciente.

 La última cuestión que quisiera enfocar tiene que ver con las implicaciones para el ministerio cristiano. ¿cómo vamos a ministrar en un país que se está secularizando? ¿Cómo hemos de compartir el evangelio a personas pos-cristianas? También es muy posible que muchas de las estructuras cristianas, particularmente la denominaciones históricas, posiblemente desaparezcan en medio de estos cambios. Siendo que creo en el futuro de Dios, esto no me inquieta. Pero sí nos obliga a reconocer que tendremos que desarrollar nuevos modelos de iglesia y ministerio que respondan a esta nueva realidad.

 El estudio demuestra que la iglesia no está próxima a desaparecer en el país y que la religión seguirá teniendo una influencia importante. Lo que sí está cambiando es el papel del cristianismo en la vida pública. El concepto de los Estados Unidos como un país que se nombra “cristiano” está desapareciendo. Algunos cristianos quisieran “regresar” a un pasado supuestamente más cristiano. Pero en este momento el reto principal para los cristianos será aprender a evangelizar y servir en un ambiente indiferente y hasta hostil.

 Está realidad suscita dos peticiones de mi parte: 1) Que Dios nos de sabiduría para proclamar el evangelio en maneras que nuestros conciudadanos lo entiendan como buenas nuevas.  2)  También pido que los cristianos de los grupos minoritarios seamos fieles a la tarea y que Dios nos utilice como medio de un avivamiento en los Estados Unidos.

Autores: Juan Francisco Martínez
©Protestante Digital 2011

Creative Commons

10º aniversario del 11-S

¿Variaron las creencias de los familiares de las víctimas del 11S?

Un estudio psicológico analiza la incidencia de los atentados en aquellos que perdieron familiares cercanos, hijos o amigos íntimos en los atentados.

11 DE SEPTIEMBRE DE 2011, NUEVA YORK (EE UU)

En los últimos tiempos se han realizado diversos estudios sobre los efectos que los atentados del 11-S ha tenido en la población estadounidense. El mayor trauma, sin duda, fue para los que perdieron a sus familiares cercanos, amigos íntimos o parejas.

La revista de la American Psychologist Association  publicaba recientemente un número en el que se incluía una docena de artículos sobre el impacto social, psicológico y político de estos ataques terroristas en la sociedad norteamericana. Uno de ellos expone los resultados de una investigación realizada por especialistas del New York State Psychiatric Institute, de la Universidad de Columbia, sobre el  efecto de los atentados del 11-S en la religiosidad de las personas  directamente afectadas por este episodio.

La investigación examinó, mediante encuestas y cuestionarios, los cambios auto-percibidos en  la “importancia de sus propias creencias religiosas” por los familiares y amigos de las víctimas del 11-S.

LA IMPORTANCIA DE LA RELIGIÓN
Para el estudio, se recogieron datos de un total de 608 participantes familiares de fallecidos, entre dos años y medio y tres años y medio después de los atentados.

En las encuestas, organizadas por el psiquiatra de la Universidad de Columbia, Yuval Neria, se les preguntó a los encuestados (todos ellos voluntarios) qué importancia daban éstos a la religión o la fe antes de los ataques, y que importancia le daban a después, en el momento de la evaluación.

Por otro lado, los participantes completaron cuestionarios para evaluar sus niveles de trastorno por estrés postraumático y de depresión, así como para analizar si sufrían o no un duelo complicado (con síntomas de una evolución patológica del mismo).

Esta última condición se caracteriza por síntomas o conductas de riesgo sostenidas en el tiempo y de intensidad peligrosa para la salud, dentro de un contexto de pérdida, como pensamientos acerca del fallecido que se interiorizan y afactan la vida normal, dolor incontrolable por la separación, incapacidad para seguir adelante con la propia vida, etc.

UNA FE ESTABLE
Los resultados de estos análisis fueron los siguientes: en primer lugar, la mayoría de los participantes informaron que la importancia que para ellos tenían las creencias religiosas no había sufrido ningún cambio  tras el 11-S.

Por otro lado, un 11% de los encuestados señaló que los atentados habían propiciado un aumento de la importancia  que le daban a sus creencias religiosas.

Por último,  un 10% de las personas evaluadas afirmó que la importancia de sus creencias religiosas se había visto reducida  tras los ataques terroristas.

Los investigadores pudieron establecer entonces que esta reducción de la importancia de las creencias religiosas personales estaba relacionada con la gravedad del trauma y la pérdida sufrida por los encuestados.

EL DOLOR DE PERDER UN HIJO
Aquellas personas  que habían perdido a un hijo o a una hija en el 11-S resultaron ser casi el doble de propensos a afirmar que su religiosidad se había reducido tras los ataques,  en comparación con aquéllos que habían perdido a otro pariente o a un amigo, informa Epiphenom.

Parece posible, por tanto, que la severidad de la angustia vivida en el momento de los atentados sea la causa de la reducción en la importancia dada a las creencias religiosas por parte de algunos de los afectados.

El hecho de que en las encuestas las personas que más habían sufrido en el momento de los atentados (aquéllas que habían perdido a sus hijos o que habían presenciado los ataques en directo) afirmaran el doble de veces que los demás que habían sufrido estrés postraumático, depresión severa y duelo complicado tras ellos, respaldaría esta hipótesis.

A partir de los resultados obtenidos, Neria y sus colaboradores concluyen que “el duelo por una pérdida traumática comúnmente conlleva sentimientos de falta de propósito y de futilidad acerca del futuro y puede exacerbar el sentimiento de ausencia de sentido que subyacería a la reducción de la importancia que los afligidos dan a la religión”.

Fuentes:  tendencias21

© Protestante Digital 2011

Donante de esperma tiene unos 150 hijos

Publicado: septiembre 7, 2011 en Noticias, Sociedad

Ocurre en los EEUU, donde no hay límite para concebir niños de un solo donante. Expertos advierten varios peligros ante ello.

Las clínicas de fertilidad en EEUU están haciendo grandes ganancias. (Internet)

La donación de esperma a clínicas de fertilidad es una modalidad de concepción ampliamente difundida en el mundo. Pero en EEUU, se ha registrado un caso insólito: un solo donante tendría unos 150 hijos y podrían venir más.

El caso fue dado a conocer por la madre de uno de los 150 “medio hermanos”. Ella intentó conocer quiénes eran las personas que recurrieron al mismo donante del esperma con que se fecundó a su hija.Creó un grupo en Internet con el número de registro del donante y en poco tiempo ha reunido la asombrosa cantidad.

En Inglaterra, Francia y Suecia se limita la cantidad de niños para los que un donante puede aportar esperma, pero en Estados Unidos ese límite no existe. Y ante ello, los bancos de esperma y clínicas de fertilidad están haciendo enormes ganancias al permitir muchas concepciones.

La mujer incluso dijo que es curioso ver a los hermanos juntos pues “todos se parecen”. Sin embargo, más allá del hecho anecdótico, diversos especialistas alertaron de varios riesgos de esta práctica que se va de control.

Por ejemplo, se incrementan las posibilidades de que haya un incesto accidental o de que los genes de enfermedades raras se diseminende formas más extendidas y con mayor facilidad. El tema ha encendido la polémica y el debate en el país norteamericano.

 

http://peru21.pe

Blancos de la magia negra

Publicado: agosto 28, 2011 en Reportaje, Sociedad

JON SISTIAGA

Hay lugares de África donde nacer albino sigue siendo la peor condena. Se les ve aún como hijos del diablo. Cualquier órgano suyo sirve para rituales de magia negra. Los brujos pueden llegar a pagar 1.600 euros por una pierna. Si el miembro se arranca en vivo, mejor. Canal + y ‘El País Semanal’ han viajado a Tanzania para hablar con las víctimas de tan escalofriante superstición.

CASAS DE SEGURIDAD
Eran tres. Entraron en la choza y empezaron a golpearnos a todos. Uno llevaba una botella de queroseno. Me agarraron entre los tres. Me inmovilizaron y empezaron a cortarme el brazo a machetazos. Cuando acabaron salieron corriendo con mi brazo y gritaron a mi madre que me echara el queroseno en la herida hasta que cauterizara y dejara de sangrar. Yo ya estaba desmayada…». Kabula Nkalango, de 14 años y albina, tiene la mirada triste y una sonrisa forzada de quien ha visto el Horror y ya no espera nada sano de esta vida. Lleva un año en una escuela especial a 160 kilómetros del lago Victoria, en Tanzania. Un lugar de acogida e integración para niños albinos traumatizados. Nunca antes había ido al colegio. Era analfabeta, aunque ahora ya es capaz de leer y hacer sumas y restas. «Cuando llegó estaba psicológicamente devastada. Tenía pesadillas y se despertaba pensando en las caras de los hombres que le arrancaron de cuajo su brazo derecho», me dice Peter Ajali, el director de las escuelas Buhangiya.

SOBREVIVIR AL HORRORKabula habla pausado y no sostiene la mirada. Prefiere agachar la cabeza y cruzar su brazo izquierdo sobre el pecho, por encima del uniforme azul del colegio, como queriendo ocultar que le falta el otro brazo. Es tímida y recelosa, aunque sus profesores le insisten en que hable con el periodista porque, dicen, «el mundo tiene que saber lo que pasa aquí». Y lo que pasa en Tanzania es que el 60% de la población cree en la brujería, sobre todo en la llamada «brujería muti», que en sus formas más extremas utiliza partes humanas para sus conjuros y brebajes. Desde hace unos años, los hechiceros que la practican han señalado a los albinos, un sector social especialmente estigmatizado en ese país, como los objetivos más fáciles para este tipo de magia negra. Lo más normal es que se profanen las tumbas de los albinos fallecidos por accidente o enfermedad para así robar sus huesos y dárselos a esos chamanes. Pero el verdadero muti, para que sea realmente efectivo, necesita que los órganos o miembros humanos se arranquen en vivo para que los gritos y el dolor del sacrificado potencien el efecto del conjuro. Por eso los traficantes de órganos que atacaron a Kabula le dieron una botella de queroseno a su madre, porque su misión no era matarla, sino mutilarla, lo cual no les hace menos crueles, pero sí demuestra el grado de deshumanización y locura al que pueden llevar unas creencias ancestrales: «No nos eches la culpa, nos envían solo para cortarle el brazo, no queremos matarla», le gritaron a la madre de Kabula, que tuvo la suerte de sobrevivir.

ASESINATOS RITUALES Y SACRIFICIOS

Ha habido al menos 60 asesinatos rituales de albinos en Tanzania en los últimos tres años, 16 en Burundi, 7 en Kenia. Estos son los muertos comprobados e investigados por las diferentes policías, pero varias ONG calculan que los sacrificios humanos pueden haber sido centenares, porque los ocurridos en las zonas más remotas y aisladas ni son tenidos en cuenta. «La culpa la tienen todos los mitos extendidos por los brujos de que los albinos tienen algunos poderes mágicos y que sus órganos pueden utilizarse en pociones mágicas para conseguir que los ricos sean más ricos o triunfen», asegura Vicky Ntetema, directora de la Fundación Under the Same Sun (Bajo el Mismo Sol) y antigua delegada de la BBC en Dar es Salam. Hace cuatro años realizó la primera denuncia periodística sobre la persecución de los albinos en Tanzania grabando con cámara oculta a varios brujos que hacían magia negra con humanos. Desde entonces lleva escolta, ha dejado el periodismo y ayuda a este colectivo.

La sede de su ONG está rodeada de vallas electrificadas y guardias de seguridad porque 10 de los 14 miembros de su equipo son albinos. Para Vicky, la permisividad de la Administración tanzana con esos brujos tiene una explicación clara: «Hay gente en el Gobierno bien formada, bien educada, que cree en los brujos. ¡Políticos, ministros, líderes religiosos, policías y empresarios acuden a ellos! Hay políticos que visitan a los brujos durante las campañas electorales para beber las pociones mágicas que supuestamente les harán ganar las elecciones. ¡Y luego esa gente es la que tiene que decidir si a los brujos se les permite o no continuar con sus prácticas…!». No es una denuncia en falso. El único diputado albino elegido en las urnas, Salum Khalfan Barwani, por el partido de la oposición al presidente Jakaya Kikwete, nos comentó en su oficina que él había ganado su escaño «sin recurrir a la brujería, no como otros diputados del Parlamento».

El albinismo es un trastorno genético hereditario, una falta de pigmentación en la piel, el pelo y los ojos. En Europa lo sufre una de cada 20.000 personas, pero en Tanzania hay un caso cada 4.000 habitantes. El Gobierno ya ha censado a unos 8.000 albinos, pero la Sociedad Tanzana de Albinos, una institución financiada con dinero público, calcula que hay unos 160.000.

En nuestro mundo, un albino es uno más, pero en Tanzania, como en casi toda África del este, un albino es un ser inferior. En este país, por el que pasan 600.000 turistas al año para ver el Serengeti o el Kilimanjaro o la isla de Zanzíbar, muchos creen que los albinos son una maldición divina, o que son gafes que traen mala suerte, o que son hijos del demonio, o que son, simplemente, subproductos de un adulterio o una enfermedad venérea. En Tanzania, los albinos son discriminados, segregados y en muchos casos perseguidos, asesinados o mutilados. Los mitos construidos sobre su supuesto carácter sobrenatural y maléfico no tienen ningún sentido, pero de alguna manera han calado entre la población. Por eso los asesinos de albinos actúan con enorme impunidad, porque cuando a un colectivo se le estigmatiza en la categoría de infrahumano es fácil pasar, sin demasiados prejuicios, a la fase del eliminacionismo.

LOS ALBINOS NO MUEREN, DESAPARECEN

Que los albinos no son humanos, sino fantasmas o presencias espectrales, es una de las leyendas más comunes sobre ellos. De hecho, en las zonas rurales se tiene la convicción de que un hijo albino es una condena de mala suerte para toda la familia. Así que a ese niño se le aparta de la familia, se le aleja al establo, con los animales, y se espera hasta que se desvanezca, porque, según esta creencia, los albinos no mueren, sino que desaparecen: «Mira, te voy a explicar de dónde viene ese mito estúpido», dice Babu Sikare, un albino tanzano que vive en Estados Unidos. «La razón es que, tiempo atrás, realmente sí que desaparecíamos… ¡pero porque nos solían matar…! Y después de asesinarnos nos desmembraban y hacían desaparecer los cuerpos. Nos mataban y luego decían que nos habíamos desvanecido, porque no se nos volvía a ver… No se perseguía a nadie, no había prensa detrás como tú ahora. Y la gente se creía que nos evaporábamos…».

Babu tuvo la suerte de nacer en la capital, Dar es Salam, en el seno de una familia que lo quiso y lo trató como uno más. Fue el número uno en su clase y consiguió una beca para estudiar en Ohio (EE UU), donde trabaja en un banco de inversiones. Lo que peor lleva es que la gente crea que traen mala suerte. En sus ratos libres es cantante de rap bajo el nombre de Albino Fulani (Un Albino Cualquiera); pasearse con él por un mercado de Dar es Salam es como llevar una diana de desprecio en la espalda. En mi escaso suajili puedo escuchar cómo, a nuestro paso, muchos individuos susurran la palabra wazungu, una expresión despectiva de la época colonial que podríamos traducir por «putos blancos»: «La gente me llama de todo. Me dicen zeru, zeru, que significa cero, o sea, nada. Me llaman kaburu, que en Sudáfrica era el insulto a los blancos racistas. Y ahora tienen una nueva expresión, nos gritan dili, un diminutivo del inglés deal, es decir, negocio. Muchos me ven como un negocio, un business. Si me cortan la mano, hacen negocio. Pillan pasta. Así que no te sorprendas si vamos por la calle y alguien grita: ‘¡Ei, Dili!’. Se refieren a mí, amigo, no a ti».

¿Pero quién usa este tipo de brujería asesina? Está claro que en una sociedad atrasada cualquier superchería se puede convertir en dogma, pero no se puede decir que esta sea una brujería de las clases bajas. En Tanzania, un país donde el 80% de la población vive en el umbral de la pobreza, no todo el mundo puede pagar 800 euros por una mano o 1.600 por una pierna, que es como se cotizan actualmente los órganos de albinos en el mercado negro. Son muchos los que creen en la magia negra, incluso en las capas más altas de la sociedad. Pero casi todas las investigaciones apuntan a que son los mineros del interior y los pescadores del lago Victoria los que más recurren a esa magia para tener suerte y riqueza.

«Todos gritábamos, pero no podíamos hacer nada. Mis padres habían fallecido, vivíamos con mi tía, que estaba aterrorizada», me cuenta Tyndi Mbushi. Ella es albina, de la región de Geyta, donde las minas de oro son el sustento de la población. A ella no la tocaron porque el alboroto asustó a los liquidadores, pero sí tuvieron tiempo de cortar a machetazos la pierna derecha de su hermana Bibiana. «También intentaron cortarle la izquierda, pero cuando nos pusimos todos a gritar salieron corriendo solo con una pierna. Bueno, con la pierna y con los dos dedos que le cortaron al intentar poner la mano para defenderse».

Hablan con toda su familia de adopción arropándolas y dándoles cariño. Bibiana prefiere dejar a su hermana el relato gráfico de los hechos. Un relato desgarrador en una niña de apenas 12 años. Quizá por eso, por ser tan pequeña, lo cuenta de esa manera tan directa y horrible, sin adjetivos y sin detalles. Bibiana me enseña los terribles costurones que le dejaron los dos machetazos en su pierna izquierda, justo por la ingle, mientras se apoya en la muleta que le ayuda a andar. «De mayor quiero ser banquera para ayudar a mi familia y a las personas pobres», dice con una tremenda ingenuidad. Le pregunto qué siente por los hombres que la mutilaron, si rencor, odio o quizá perdón, y me contesta con un sonoro silencio que probablemente contiene muchas más opciones de las que yo le he planteado.

POLVO PARA ATRAER LA PESCA

Mutildados¿Pudo la pierna de Bibiana acabar como una especie de detector de metales en alguna mina de oro? ¿Pudo su sangre ser vertida en una galería oscura para intentar encontrar la veta buena que sacara a unos mineros sin escrúpulos de su miserable existencia? Bibiana nunca lo sabrá. Ella ha sobrevivido. Es otro ejemplo que contradice la leyenda de que los albinos se desvanecen. El mito de que son almas negras encerradas en cuerpos lívidos esperando encontrar otro organismo que colonizar.

«Es una leyenda muy conocida que los trozos de albino traen buena suerte. Es una tradición que viene de siglos, de nuestros padres y abuelos, cuando nos decían que los albinos simplemente desaparecían», reconoce Waega Makuruka, un pescador del lago Victoria que accede a hablar sobre el tema en una apartada cala llena de pescadores furtivos. No somos bien recibidos en esa playa. Somos blancos, llevamos cámaras, somos un imán para la policía… Algunos nos gritan que no les enfoquemos para no ser reconocidos; otros, que nos vayamos. «A mí me han dicho que se utilizan huesos de albino, pero no sé qué partes realmente». Waega habla de soslayo y con titubeos, porque muchos de sus compañeros intentan acercarse para escuchar lo que dice y saber si habla de más.

El contacto que nos ha llevado hasta allí ha sido rotundo: «Aquí todo el mundo cree en esa brujería». La zona de Mwanza se hizo famosa gracias al documental La pesadilla de Darwin, que retrataba la pesca a destajo de la perca del Nilo para su exportación, dejando a los habitantes locales para alimentarse apenas las raspas. Son esos pescadores, según Ntetema, los que acuden a los brujos para encontrar los bancos de peces: «Deshuesan las manos cortadas, muelen los huesos, y ese polvo lo esparcen por… lo que sea, el mar, el lago, para que el pescador haga más capturas… Pero también usan el pelo rubio, pelo de cabeza de albino. Primero lo fríen, luego lo raspan y después lo espolvorean por donde creen que está el banco de peces».

Dagumoto es la palabra utilizada en la jerga de los hechiceros para denominar los asesinatos por encargo o los sacrificios rituales. Masalu Luponya es un brujo de la zona de Geita acusado hace unos meses de encargar el asesinato de un albino. Finalmente fue liberado por falta de pruebas. Cuando le pregunto si es un brujo malo o un brujo bueno, enseguida me hace la distinción: «La brujería buena utiliza raíces y animales, la mala utiliza árboles y personas humanas. Yo soy de los buenos». Luponya es alto, de sonrisa franca, de mirada directa y chispeante, y un gran anfitrión. Sabe caer bien, condición indispensable para un buen embaucador. No le va nada mal el negocio de brujo. Tiene varias chozas y un enorme terreno de cultivo donde están enterrados sus antepasados. Cuando llegamos está delante de esas tumbas, porque dice que sus ancestros le cuentan quién viene a visitarle y por qué. Le arranco la primera carcajada cuando le digo que mi contacto le llamó ayer al móvil y que por eso sabía que veníamos.

Nos hace pasar a la choza donde recibe a sus, llamémosles, pacientes. Enseguida me muestra todo su arsenal de alquimista, todos sus abalorios de curandero y toda su retórica para defender que la magia negra es muy peligrosa, y que solo los más expertos pueden usar porque, si no, sus efectos pueden ser devastadores: «Los asesinatos vienen de hace mucho, mucho tiempo. Primero iban a por las embarazadas; después, a por los calvos; luego, a por la gente que tenía una marca como una M en la mano, y después comenzaron con los albinos». El hechicero Luponya habla con vehemencia. Controlando sus silencios y jugando con las pausas dramáticas. Mira a los ojos directamente, pero eso, que en otro interlocutor sería una cortesía o una señal de franqueza o de seguridad en sí mismo, me produce cierto desasosiego. Como si su mirada me taladrara y estuviera tocando mi alma. Al salir de la choza me invita a probar un brebaje, un antídoto para venenos, dice, que rechazo cortésmente.

CANIBALISMO, VAMPIRISMO Y MAGIA NEGRA

Muy cerca de los dominios del brujo, a escasos kilómetros del parque nacional de Serengeti, ocurrió uno de los sucesos más estremecedores en esta persecución delirante contra los albinos. Mariam Emanuel, de cinco años, fue asesinada en la choza de su abuelo delante de su hermana. Nindhi, que no padece albinismo, pudo ver todo lo que ocurría desde un rincón de la habitación e incluso reconocer a uno de los asesinos, Kazimili Mashauri, un individuo de la misma aldea, que fue condenado a muerte el año pasado.

Encontramos a Nindhi en otro colegio privado de acogida, acompañada de su tutor, que le anima a contarnos lo que pasó tal y como lo hizo ante el juez: «Me taparon la cabeza con una manta, pero la abrí un poco para ver qué estaban haciendo. Los asesinos taparon la boca de Mariam y con un cuchillo la degollaron. Entonces uno de ellos recogió en un cazo toda la sangre que salía de su cuello y cuando se llenó, empezaron a bebérsela. Uno detrás del otro. Cuando terminaron de beber la sangre sacaron una bolsa grande y cortaron a hachazos las piernas de Mariam. Yo creo que ya estaba muerta. Las metieron dentro y huyeron». Lo cuenta de corrido mientras nosotros contenemos la respiración. Aunque el griterío de los niños en el patio del colegio es ensordecedor, todo parece detenerse en cuanto esta niña, tan pequeña y tan adulta, se pone a hablar. Me despido de ella con la preocupación de haberla desestabilizado, aunque el director nos dice que no nos preocupemos. Tiene asimilado lo que pasó, nos asegura, es una buena estudiante y saldrá adelante. Y nos recomienda que vayamos a visitar al abuelo.

La aldea de Ngalongo no está lejos de Mwanza ni lejos del lago Victoria, donde probablemente acabaron los miembros de Mariam. Son apenas una decena de chozas de familias pobres que viven en una economía de subsistencia. Cuando llegamos a la casucha donde vivía la cría, su abuelo, Mabula Fimbo, de 78 años, está comiendo una pasta de flor de yuca mezclada con maíz. «Comida de pobres», me dice ofreciendo una cucharada.

«Claro que conocía al asesino. Éramos más que amigos. De hecho, éramos medio parientes… Solo espero que haya algún tipo de justicia divina», relata con un hablar cansado. Mabula nos cuenta que el tipo sigue en la cárcel a la espera de ejecución. Que en el juicio no reconoció los hechos, ni por qué lo hizo. Que cada vez que ve a sus familiares siente una mezcla de odio y tristeza, pero que no puede hacer nada. Todas las pertenencias de este hombre, que cría unas cabras para sobrevivir, caben en una maleta que tiene semicerrada en uno de los dos cuartos de la choza.

DORMIR SOBRE UNA TUMBALe pido que me enseñe la tumba de Mariam y le pregunto si no teme que intenten profanarla. Me mira, me lanza algo lejanamente parecido a una sonrisa de complicidad y me pide que le acompañe a su cuarto.

Al entrar se agacha, levanta el jergón sucio donde duerme y me enseña, ahí, debajo de su propia cama, la tumba de su nieta Mariam. Ante mi cara de estupor, agachado delante del colchón, mirando ese suelo duro donde no hay lápida, ni flores, ni velas, me susurra: «Es que si la entierro ahí fuera, seguro que acabarían profanándola y llevándose sus huesos».

Mientras le ayudo a bajar la cama, me pregunto a qué extremos de amor y devoción hay que llegar para enterrar a alguien dentro de casa. Qué desolación hay que sufrir para dormir todas las noches con esa presencia etérea en la habitación y qué remordimiento por no haber podido evitar su muerte.

http://www.elpais.com

Jesús, el primer indignado

Publicado: agosto 27, 2011 en Sociedad

Carlos Abad

Jesús, el primer indignado

Los indignados, este fenómeno que se ha iniciado en Madrid y se ha extendido a muchas ciudades de Europa, ocupan la primera plana de diarios, revistas y telediarios en todo el mundo.

28 DE AGOSTO DE 2011

 A partir de una vivencia muy cercana, reflexioné sobre la suerte de algunos jóvenes de hoy.  Éste a quien me refiero -como tantos, tiene dos carreras, posgrados, cuatro idiomas- sufre un paro cardíaco en Londres. Situación dramática con final feliz, ya que la alta calidad de la prestación de seguro de salud, la pronta asistencia, la salud general del muchacho, en resumen, la conjugación de todos estos elementos, permitieron que atravesara esta situación crítica y la superara.

Conversando con sociólogos, médicos y psiquiatras, me notificaron que son cada vez mayores los episodios y cuadros cardíacos, la frecuencia de accidentes, aneurismas cerebrales, muertes súbitas y problemas con el alcoholismo y las drogas que sufre este grupo etáreo. Contradiciendo a Rubén Darío, no están en la época de «juventud divino tesoro» sino que están atravesando momentos muy difíciles, de enorme desconcierto y mayor tristeza.  La promesa del progreso se ha alejado y está siendo interrogada.

El enorme esfuerzo por capacitarse y cualificarse no encuentra recompensa en el plano de la inserción laboral y su respectiva remuneración. Hablo de chicas y muchachos capacitados, con estudios superiores, formados en centros de calidad. Por mencionar solamente los cinco millones de desocupados en España, las decenas de miles en toda Europa de indignados y de cifras con muchos ceros para nombrar a los desilusionados del mundo.

 La mayoría de los indignados que tomaron hace poco tiempo plazas y calles no son sólo albañiles sudamericanos u obreros sin oficio claro: hay muchos graduados valiosos , con varias carreras y especializaciones que cuando se presentan para un trabajo les recomiendan que vayan con menos curriculum, con menos antecedentes porque no van a poder conseguir una plaza.

¡Como para no indignarse!

Qué paradoja, qué contradicción, cuántos cambios desde aquel sueño de principios de siglo XX de «mi hijo el doctor», el esfuerzo programado para el ascenso social, tanto apremio para estudiar cuando a veces se proviene de familias sin instrucción que se esfuerzan para acompañar ese salto necesario para superar a la generación anterior y crecer; pero que hoy desmiente todo ese ritual del empeño, que termina coronado con mujeres y hombres que no pueden alcanzar sus objetivos, que solo reciben incomprensión social.

En los últimos años en Europa y en España en particular, no figuraba como prioridad el tema del empleo, el primer trabajo, la construcción de opciones laborales, se hablaba en forma recurrente de casamiento homosexual, el tema del aborto y un fuerte énfasis en el tema de la igualdad y llamativamente estos temas de respetuosa consideración ocupaban la casi totalidad de la pantalla, mientras que los temas vinculados al pan y al trabajo aparecían lateralizados, omitidos, fuera de escena. Una obscenidad, etimológicamente: obsceno, fuera de escena.

 Por eso cobró tanta notoriedad Indígnense, el libro del pensador francés Stéphane Hessel , de 93 años, un viejo miembro de la resistencia francesa contra los nazis que luego fue designado embajador y participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que invita a los jóvenes a indignarse ante el estado actual del mundo, a rebelarse ante el poder de los mercados financieros, las desigualdades, las injusticias.

 Frente a este cuadro de situación, vino a mi mente una imagen conocida y es cuando Jesús echa a los mercaderes del templo . Sucedió en Jerusalén al ver que una multitud de devotos se acercaba a ofrendar en las grandes celebraciones religiosas en Israel y traían consigo distintos bienes, los cuales eran permutados por monedas como gratitud y honra a Jehová.

Jesús percibe que este ritual honrado, virtuoso, de llevar al templo las mejores mercancías, se había desvirtuado, profanado, adulterado.

Jesús nunca se enojó con los comerciantes de los mercados de Samaria, de Galilea, de Judea, jamás. Jesús valoraba a quien trabajaba -su propio padre era carpintero-, respetaba el fruto obtenido con el esfuerzo, el fruto de la labor diaria. Pero se indignó con los mercaderes abusivos que se aprovechaban de la unción de los feligreses para obtener cuantiosas ganancias.

 ¿Cuál es el paralelismo con lo que sucede en 2011 en Occidente? Pues en la actitud de Jesús cuando expulsa a los mercaderes del templo irrumpe el Primer Indignado.

En San Juan 2 (Jesús purifica el templo, Mt. 21.12-13; Mr. 11.15-18; Lc. 19.45-46) leemos:
Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.

Semejante lo expresa San Lucas 19, Purificación del templo, Mt. 21.12-17; Mr. 11.15-19; Jn. 2.13-22): Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y ompraban en él, diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

 Estas son democracias de mercado, sociedad de mercados donde lo que prima es el precio.  Cómo no indignarse y sumar su voz a la de Jesús indignado: «No hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado, cueva de ladrones.»

Hoy está más vigente que nunca, como decían los mayores en la época de Jesús en un tradicional refrán del Medio Oriente: «El ojo nunca se sacia». Hay que maximizar las ganancias es el credo de las principales universidades económicas del mundo. Hay que ganar más y más y más sin respetar la ecología, sin respetar las leyes de la naturaleza, sin respetar la salud de las personas.

 Cuando EEUU vive la catástrofe económica del 2008 tan grave en la cual se evaporaron 800 mil millones de dólares y el estado sale a rescatar a estas instituciones financieras, un error de Wall Street termina repercutiendo en las familias comunes y trabajadoras de cualquier punto del planeta.

No solamente que son rescatados, sino que lo primero que hacen sus ejecutivos, además de cobrar los bonus y los premios, es echar a los que menos ganan. Las cifras cantan desproporciones indignantes: en la mayoría de las empresas entre el número uno de la compañía y el que menos gana es mil veces a uno, tres mil pesos sobre tres millones. Son expulsados los más débiles.

 Qué parecida a la escena bíblica de Jesús de Nazareth donde las sociedades abandonan lo sagrado, la ley, la verdad y el valor cívico por el dios supremo de la transacción. A cualquier precio: hay que tener mucho, pronto, rápido cueste lo que cueste.  Esto enseñan en los principales pizarrones y reproducen en las magistrales clases de las más prestigiosas facultades de las capitales.

Días pasados escuché de un politólogo una conversación que se le atribuye a Lula con el presidente Obama y un grupo de colaboradores en la que el brasileño dijo respecto de la crisis de fines de 2008: «Esto lo armaron rubios de ojos celestes». Se refería con su marcada ironía a que los más capacitados salidos de las mejores universidades del mundo articularon esta catástrofe.

 Hablan de crisis pero a mí me gusta hablar de asesinato económico.  Dictadores africanos y latinoamericanos, líderes crueles serbios, malvados de calañas varias están convocados a los tribunales de La Haya, pero los asesinos económicos no están en el banquillo, esos señores elegantes y cultos, autores de esta masacre, no son condenados. Y nuestros jóvenes los sufren con indignidad.

¿Dónde está el dinero? El dios dinero es hoy el único dios absoluto.

¿Por qué tanta indignidad? ¿Por qué permitir el secuestro de las ilusiones, la tortura de la esperanza, la desaparición de los sueños?

No más profanación. Es hora de devolvernos la libertad de sabernos gobernados por humanos, no solo por mercaderes siglo XXI.

 El planeta, los jóvenes, la naturaleza, claman con dolores de parto una nueva redención al decir de San Pablo.  Indignados, incomprendidos, expulsados, agraviados, como Jesús de Nazareth, llevan su cruz en esta sociedad ciega al futuro.

Tal vez estemos a tiempo de apartar la mala hierba y dejar que el trigo de la buena semilla germine. Que un mundo de valores se imponga a uno de precios

Autores: Carlos Abad

Fuentes: La Nación
©Protestante Digital 2011

Algo huele a podrido en Inglaterra

Publicado: agosto 27, 2011 en Sociedad

Wenceslao Calvo
Algo huele a podrido en InglaterraDavid Cameron, primer ministro del Reino Unido, tuvo que salir al paso de los graves sucesos que días atrás conmocionaron Londres y otras importantes ciudades de su país.

 

Las escenas de violencia, descontrol y saqueos, más propias de otras latitudes, llevadas a cabo en buena medida por menores de edad sin ningún sentido de culpabilidad, ponían en evidencia que los huevos que se han estado incubando durante las últimas décadas han eclosionado en una generación que anda sin norte ni referencia por la vida.

 Cameron dijo que una parte de la sociedad británica está enferma, señalando que la falta de educación, responsabilidad y moral está en la raíz de los males que han explotado estos días. No es normal oír hablar a un político en esos términos, porque todo lo que huela al bien y al mal, que no sea relativizando ambos conceptos, es sospechoso de antemano y hay que erradicarlo del discurso.

Hablar de moral no solo no da votos, sino que los quita. Y con esa mentalidad se ha estado funcionando durante mucho tiempo, para al final venir a descubrir que la momentánea ganancia obtenida por el silencio en todo lo que tiene que ver con la moral no compensa del desastre que la falta de moral, finalmente, produce en las personas y en las naciones.

 Sí, el primer ministro tiene razón: Hay algo podrido en el Reino Unido. Pero no solamente en los suburbios de las grandes ciudades, donde se podría pensar que el culpable es el desempleo y la falta de expectativas; el cáncer también está arraigado en otros sectores de la sociedad, de lo cual es evidencia  el reciente escándalo del periódico  News of the World , que tras una larga andadura se ha visto obligado a cerrar por su inmoral concepto del periodismo, en el que, con tal de conseguir una primicia o una exclusiva, todo valía.  Pero  News of the World  no es más que la punta del iceberg de un periodismo obsceno, que en el Reino Unido se ha hecho hegemónico.

Claro que en realidad Cameron se ha quedado corto al hablar de falta de responsabilidad, educación y moral en una parte de la sociedad británica; en realidad lo que falta es otro ingrediente que es la raíz de los anteriores:  el temor de Dios . Probablemente el primer ministro estuviera pensando en eso, aunque hubiera sido demasiado arriesgado atreverse a decir algo así y estimó suficiente decir lo que dijo.

 Ahora es el momento de hacer cuentas después del estropicio acontecido. Es el momento de preguntarse si aquella campaña en autobuses promovida por ateos, que nació en Gran Bretaña, con el lema:  ‘Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida.’  no habrá tenido eco en los adolescentes que arrasaban todo lo que encontraban a su paso, pues el testimonio de algunos era que había sido el día más feliz de su vida. Así que gozaron de la vida a su modo, destruyendo, ya que probablemente Dios no existe.

También es el momento de preguntarse  adónde lleva el ateísmo militante que impulsa Richard Dawkins , entusiasta valedor de la campaña de los autobuses, que en su best-seller The God delusion  denigra la fe cristiana, con un lenguaje más propio de una taberna que de un intelectual y científico, como él pretender ser.

Es el momento de preguntarse  por qué a una enfermera cristiana británica se le instruye un expediente sancionador por llevar una cruz en su uniforme,  argumentándose que un hospital ha de ser un lugar aséptico no solo sanitariamente, sino también en el terreno de las creencias. Hay que preguntarse igualmente  por qué se lleva a los tribunales a un pastor británico por decir que la práctica homosexual es pecado .

 El Reino Unido lleva ya mucho tiempo caminando en una dirección torcida y los recientes disturbios son la constatación externa del mal que corroe internamente a esa nación. Al final, hacer burla, pisotear y combatir a lo recto solo puede volverse contra quienes así hacen. También contra los que, a sabiendas de lo que es malo y bueno, callan para no ser impopulares.

 Y de este modo tenemos a una sociedad, la británica, confundida, sacudida y noqueada por una generación a la que se ha alimentado con bazofia moral e ideológica. Todo un paradigma de lo que está pasando en otras naciones europeas.

 Pero el Reino Unido necesita algo más que buena moral. Necesita aquello que pasó en el siglo XVIII, cuando la nación, que estaba siendo minada por el deísmo, racionalismo y escepticismo, afluentes todos que desembocaban en otro río llamado ateísmo, fue rescatada por el despertamiento espiritual que, encabezado por hombres como George Whitefield y John Wesley, sacudió todos los estratos sociales , en las ciudades y en los campos, en las minas y en los bufetes, en los mercados y en las iglesias, trayendo salvación a los cultos y a los iletrados, a los grandes y a los pequeños.

 Lo que el Reino Unido necesita no pueden proporcionarlo los políticos, ni los partidos que representan, ni las ONGes, ni las organizaciones sociales. Porque lo que esa nación precisa es el evangelio. Aquel evangelio, que la salvó del abismo en el siglo XVIII, es lo único que puede salvarla en el XXI. 

Autores: Wenceslao Calvo

©Protestante Digital 2011


La historia lo confirma
El nazismo y sus raíces en el ocultismo esotéricoLas lecturas de revistas esotéricas moldearon el pensamiento de Adolf Hitler, que se veía predestinado a construir “una civilización pura e incorrupta”.

27 DE AGOSTO DE 2011, ITALIA

El historiador Giorgio Galli, reconocido experto en el mundo del nazismo y de su figura principal, Adolf Hitler, ha asegurado a la revista italiana “30 giorni” que  “toda la historia del nazismo ha de ser interpretada teniendo en cuenta la cultura esotérica de Hitler”.

Y es que, según Galli, la pretensión de Hitler de construir una nueva civilización pura se desprende de las consideraciones místicas y espirituales de las que se nutrió en su juventud el líder alemán.

En su juventud en Viena, Hitler era un asiduo lector de la revista “Ostara”. La publicación, que toma su nombre de una antigua diosa germánica anterior a la difusión del cristianismo en Alemania, fue fundada en 1905 por un ex fraile, Jörg Lanz von Liebenfels. Éste creó también una organización basada en la teoría de la superioridad de la raza aria.

No fue el único “maestro” esotérico del futuro Führer. Rudolf von Sebottendorff, estudioso de la Cábala, de la alquimia, de la secta de los rosacruces y un asiduo de prácticas ocultistas, promovió en 1918, en Munich, la “Thule Gesellschaft”,  una sociedad secreta fuertemente caracterizada por su antisemitismo y por el racismo. En torno a ella gravitaron Hitler, Rudolf Hess, Karl Haushofer y Hans Franck, el futuro gobernador general de Polonia.

 EL MITO DE LA ATLÁNTIDA
 La “Thule” se refería a la civilización de la Atlántida , la célebre y enigmática patria de los hiperbóreos, y sobre este mito, el Führer sustentó su acción política. “Alrededor de la Thule hay una sabiduría mágica que el dirigente nazi considera que hay que recuperar y en la que reside el instrumento para forjar el luminoso futuro”, señala el historiador italiano.

Esta sociedad secreta fue la auténtica cuna del nazismo. “El grupo de intelectuales de la Thule que en los años veinte decide transformar la secta ocultista en un partido político cree profundamente en estas cosas”, subraya Galli. “Tanto Hitler como Himmler, Hess, Rosenberg y Frank se consideran herederos de una antigua sabiduría que les permite convertirse en los constructores de una nueva civilización”, añade.

La primacía de Hitler en el partido nazi, y antes en la secta de los “Thule”, se debe, según el historiador Galli, a dos elementos: “Se trataba de un orador muy eficaz y de un hábil organizador”. “Quizás aprendió del mago Hanussen la primera característica, esa forma casi hipnótica de comunicar”, apunta Galli. “Sabemos con seguridad que Hitler tomó clases de dicción con Hanussen”, prosigue.

 UN PLAN DE EXTERMINIO
Con estos ingredientes, el dirigente nazi puso en funcionamiento una de las maquinarias de aniquilación más devastadoras de la historia. Para reconstruir la civilización aria era necesario conquistar todo el terreno de Europa occidental hasta los Urales. Se trataba del “Lebensraum”. Alemania se erigía como fundamento de esa nueva civilización y de un nuevo tipo de hombre que recuperaría las antiguas virtudes perdidas.

“Los judíos, que poseen un sueño de hegemonía mundial de signo contrapuesto, debían de ser primero marginados y luego eliminados”, afirma Galli. Para potenciar la ideología nazi, era necesario crear una suerte de ritos. “Por eso,  todas las ceremonias nacionalsocialistas calcan un modelo religioso: las luces, el Führer apareciendo como una mágica agnición. Todo tenía un carácter de mágica liturgia” , explica el historiador italiano. El interés de Hitler y sus más fieles aliados por el ocultismo marcó las terribles decisiones que llevaron a la muerte a millones de personas.

Fuentes: ReL

© Protestante Digital 2011

Chile: movilización con dignidad

Publicado: agosto 21, 2011 en Sociedad

Eugenio Orellana

Chile: movilización con dignidad

«No nos mueve hundir el Titanic; sólo repartir los botes con decencia»

21 DE AGOSTO DE 2011

En los primeros 50 años aproximadamente del siglo XX, la ciudad de Temuco, a 700 Km. al sur de la capital de Chile y conocida también en aquellos tiempos como Capital de la Frontera, era un hervidero de actividad productiva de la que el trigo era el rey. Las inmensas máquinas trilladoras, conocidas en la jerga local como automotrices, atravesaban la ciudad a paso lento cual inmensos animales metálicos parecidos a los  transformers  que años después hemos aprendido a ver en los filmes de ciencia ficción. Iban de un fundo (finca) a otro para recoger el trigo que, como decimos, era lo que le daba vida y riqueza a la Región de la Frontera.Juntamente con esta actividad febril que comenzaba a fines de noviembre y terminaba a principios de marzo, era posible ver una gran cantidad de agricultores de aspecto ario que, entremezclados con la raza autóctona destacaban por su tamaño, el color de su piel, de su cabello y de sus ojos; sus brazos y manos desarrollados más allá de lo que nos parecía normal a fuerza de trabajo y hablando un castellano enrevesado que decía a las claras que no eran oriundos de ese suelo sureño.A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los gobiernos chilenos, empeñados en darle un impulso al desarrollo de la Región de la Frontera, favorecieron las emigraciones de trabajadores alemanes que, casi en bandadas, llegaron con sus familias en plan de conquista del Sur de Chile. La conquista de los Roloff, de los Karow, de los Reinicke, de los Vorpal, de los Burkhardt, de los Emenegger, de los Ulrich, de los Pritzke (para nombrar solo a algunos a quienes conocí) se haría, no obstante, no a través del expediente político y ni siquiera económico. Se haría a través del expediente del trabajo duro y sacrificado.

 Si los alemanes avecindados en la Región de la Frontera nos dejaron una buena herencia a modo de ejemplo fue ese inquebrantable sentido de responsabilidad en materia de trabajo. Establecieron maestranzas, repararon automotrices, fabricaron piezas, salieron a trillar. Comenzaban apenas amaneciendo, almorzaban a la carrera entre hierros y tractores, seguían hasta la noche cuando regresaban a casa listos para continuar al día siguiente. Ni una queja, ni una protesta, ni una mala cara. Solo trabajar. Eso era lo bueno de ellos. Lo positivo de estos inmigrantes.

Don Christian Reinicke, sembraba, criaba animales, ordeñaba las vacas, hacía mantequilla, la empacaba en cantidades de un kilo, ponía veinte o treinta paquetes en una maleta (sin ruedas, las de aquellos tiempos) y venía a Temuco a venderla a quienes habitualmente la comprábamos. No mandaba a nadie; él mismo lo hacía.
Pero hubo algo no tan bueno que defendieron y por unos años cultivaron con la misma fiereza con que trabajaban el campo.

 Les quedaba, todavía, ese complejo de superioridad que trató de imponerse a todo el mundo por allá por los años 40. Convivían con los chilenos pero no se mezclaban con nosotros. Éramos amigos, concurríamos a la misma iglesia, participábamos en algunas actividades sociales y deportivas juntos, pero no más allá. Querían, al parecer, mantener la raza pura. Y para lograrlo, por muchos años evitaron la mezcla genética con los chilenos. Primer craso error. No aceptaban los matrimonios mixtos, favoreciendo las uniones entre ellos. Segundo craso error. Esto significó que por una generación o dos, las calles de Temuco vieran gran cantidad de descendientes de alemanes con su aspecto físico característico. Ya no hablaban con una mezcla de alemán y castellano pese a que seguían dominando ambos idiomas. Hablaban un castellano sin acento y un alemán perfecto.  Llegó el día, sin embargo, en que ese intento por «mantener pura la raza» comenzó a desaparecer  hasta que en el día de hoy casi no existe. Los jóvenes y las jovencitas alemanes terminaron casándose con chilenas y chilenos y se produjo la mezcla que enriqueció a ambas razas: la chilena y la alemana. Cada una aportó lo suyo y todos ganaron. Hoy día, en muchos casos, los apellidos arios han sido absorbidos por los chilenos, y las cabelleras rubias y los ojos azules han cedido ante el empuje avasallador del cabello negro y los ojos cafés.

También ha habido cambios en las áreas de producción y de trabajo. Ya no se ven los grandes automotrices yendo de un punto a otro de la ciudad en procura del precioso grano de oro. El trigo también ha perdido su condición de enriquecedor de la economía regional. Temuco y la amplia región que capitanea como ciudad principal, ya no es la Zona Triguera de Chile. Muchos de los descendientes de aquellos esforzados colonos han sido absorbidos por la ciudad al punto que hoy es posible encontrarlos en una oficina, en una tienda, manejando un restaurante, enseñando en una escuela o atendiendo a clientes en un bufete de abogado.

 A estas alturas, algún lector quizás se pregunte a qué viene toda esta larga introducción. Ya lo diremos.

 El fenómeno que tuvo lugar con los alemanes avecindados en el Sur de Chile (y estos no tuvieron nunca nada que ver con la tristemente famosa Colonia Dignidad de la zona de Parral) no se ha dado en el campo social chileno. Hoy día, seguimos siendo gobernados por los descendientes de quienes lo hicieron cien, doscientos, trescientos años atrás. De los países latinoamericanos, Chile sigue siendo el número uno en diferencias sociales. Y los Errázuriz de hace doscientos años, siguen en 2011 manejando el país a través de sus descendientes. Los Errázuriz, los Bulnes, los Larraín, los Sanfuentes, los Valdés, los Subercaseaux, los Aldunate, los Valdivieso para nombrar solo a algunos, de antes, siguen siendo los «señores» de ahora.

 Los alemanes a que hemos hecho referencia en este artículo no vinieron a hacerse dueños del país. Estos otros sí. Y a ellos se les han sumado los Piñera, los Longueira, los Velasco, los Chadwick, los Golborne y hasta los Hinzpeter.

 El movimiento estudiantil chileno tiene, entre sus varias banderas de lucha, ésta: que se acabe la educación privilegiada para los privilegiados. La siguiente frase en una pancarta resume este aspecto de la lucha: «No nos mueve hundir el Titanic; solo repartir los botes con decencia».  Hay una relación estrecha entre este eslogan y lo dicho por Camila: «¿Seguiremos educando solo a las élites socioeconómicas? ¿O nos aseguraremos de implementar un sistema de acceso que permita que todos los jóvenes con talentos y habilidades, independiente de su origen y capacidad de pago, puedan permanecer en la Universidad?»

 ¿Cómo es que las élites se han perpetuado en el poder político y económico de la nación? Sencillo. Ellos son los abogados, los ingenieros, los economistas, los arquitectos, los diplomáticos, muchos de los cuales, además de sus profesiones liberales, han devenido políticos. Así es como son ellos los que dictan las leyes, las aprueban, dan los golpes de timón a la cosa pública de manera de favorecer siempre sus intereses. Si fuese posible ver, hoy día, la telaraña que forman «los grandes apellidos» en el entramado de poder en Chile veríamos que entre parientes cercanos y lejanos, de primero, segundo o tercer grado, son dueños de la economía macro chilena.

¿Hay algo de malo en esto? No necesariamente. Solo que lo que se quiere no es que el Titanic se hunda sino que los botes se repartan con decencia.

(No resisto la tentación de poner aquí, un poco entre paréntesis, algo que ocurrió cuando el Presidente Allende formó su primer gabinete. De alguna manera actuando con el mismo sentir expresado 41 años más tarde por los estudiantes en huelga, el doctor Allende nombró a gente del pueblo como sus colaboradores inmediatos. Altamente capacitados pero ninguno perteneciente a las élites socioeconómicas. Lo curioso del caso es que cuando se dieron a conocer los nombres estalló risa general entre los Errázuriz, los Valdés, los Larraín, los Aldunate. ¿Ministro un Fernando Flores? Risa general. ¿Ministro un Zorrilla? ¡Ja, ja, ja! ¿Ministro una Mireya Baltra? ¡No me hagan reír! ¿Un Mario Astorga? ¿Un Juan Carlos Concha? ¿Un Carlos Matus? ¡Qué ofensa para los Aldunate! ¡Y para los Larraín, y los Bulnes y los Pérez-Cotapo!

«No nos mueve hundir el Titanic; solo repartir los botes con decencia».

 Mientras tanto, «el pulso» que se están echando los estudiantes con el gobierno continúa. Los primeros, por su lado, exponiendo sus vidas y analizando para después rechazar las propuestas de solución cosmética que los segundos les hacen; y éstos, empecinados en defender sus derechos y los de sus afines; para ello, recurren a tres expedientes básicos: uno, la fuerza policial entremezclada con el apoyo de los medios (¡cómo echamos de menos  El Clarín !); dos, las amenazas y tres, ignorar lo fundamental en el petitorio de los estudiantes: el retorno de la responsabilidad educacional chilena a todos los niveles al Ministerio de Educación y segundo, el fin del lucro con la educación.

 Algo que los políticos y los dueños de los medios al servicio de las élites socioeconómicas no pueden controlar es el recurso de los medios alternativos de comunicación, léase la Internet y los numerosos sitios que informan lo que la televisión y los periódicos silencian. En uno de ellos, precisamente, encontramos la siguiente nota que transcribimos pues muestra una faceta que de ser imitada, puede llegar a marcar la diferencia en este conflicto.

 Se titula: «Yo decidí perder el año académico». Y dice:
Hace unos días se me presentó un dilema. Según mis planes académicos este semestre tenía que cursar la Práctica Profesional, última labor para obtener mi título universitario. De la veintena de estudiantes de Pedagogía en Historia, Geografía y Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, PUCV con estos mismos planes, sólo siete podíamos comenzar a cursarla, debido a que todos los demás no cuentan con los prerrequisitos necesarios ya que no se ha cerrado el primer semestre. Desde el Decanato de Educación fueron claros; de no terminar las movilizaciones dentro de la quincena de agosto sólo los que cumplen con las formalidades exigidas podrían comenzar el curso, asistiendo a clases tanto en el colegio como en el lugar que con los profesores a cargo dispusieran. Entonces plantearon la pregunta ¿Van a cursar o no la Práctica durante este semestre?

Tengo una hija, una pareja con sueldo de profesor, muchas responsabilidades y proyectos a los cuales responder, y junto a esto una cantidad de años importantes ya vinculada a esta universidad. Pude enumerar más de 10 razones para hacer la Práctica Final cuando buscada dirimir frente a este dilema, cada una de ellas más urgente e importante que la otra.

Y me imaginaba lo que piensan en sus casas o en las tomas, los cientos de miles de estudiantes cuando desde el Gobierno, municipios, directivas de colegios o rectorías se les amenaza con “perder el año”. Y ahí tomé mi decisión. HOY DECIDO, CON TODOS LOS COSTOS QUE ESO IMPLICA, PERDER EL AÑO ACADÉMICO.

Estoy convencida que estamos atravesando por una coyuntura política de amplia envergadura, donde la crítica social se extiende hacia todo el sistema imperante, arrojando una crisis de legitimidad del sistema político que pronostica cambios insospechados.

Y la historia nos ha enseñado que los grandes cambios siempre tienen grandes costos. Cientos de obreros, de mujeres y niños sufrieron y han sufrido la dura represión, el hambre y el frío por lograr mejores condiciones laborales, cientos de miles de pobladores se han levantado pese a sus miserias para exigir viviendas y condiciones de vida dignas. Incluso sangre se ha derramado, ¡incluso eso! ¿Y nosotros no vamos a estar dispuestos a atrasarnos un año en la consecución de metas académicas? Suena hasta mezquino siquiera preguntárselo.

Cualquier triunfo será para todos, y cualquier derrota deberemos compartirla también. Hoy cada uno de los que levanta la bandera de una sociedad justa y digna para todo el pueblo, debe saber que carga en sus espaldas con la entrega de millones de hombres y mujeres que antes que nosotros estuvieron dispuestos a defender los derechos de sus familias y en ese rumbo lo dieron todo, incluso sus vidas. De ello debemos ser dignos, estar a la altura.

Y pensaba en tener que pedirle perdón a mi hija por no poder el próximo año estar disponible para traer mejores condiciones económicas al hogar, perdón a mi pareja y familia por no poder ayudarlos como quisiera el próximo año, y pedir perdón también a los que depositan expectativas académicas en mí. Pero al mirarlos, y saber que esta nueva generación de la que me siento parte, tiene todo el potencial de ser la portadora de un mundo nuevo, sé que más que un perdón les debo entregar una promesa; la promesa y compromiso que esto valdrá la pena, que hoy son cientos de miles los que están dispuestos a seguir luchando, dispuestos a no claudicar, dispuestos a defender con toda la fuerza necesaria la justicia y dignidad tantas veces prometida, y tantas veces usurpada.

Perder el año académico no es nada, hay costos hoy y mañana que serán aun mayores, y si verdaderamente queremos forjar un mundo nuevo, debemos estar dispuestos a esto y a muchísimo más.

Ya habiendo decidido perder el año, si esto sirve como un pequeño aliciente para que se tenga la fuerza de seguir movilizados, habrá valido la pena.

Convencida que esta generación no defraudará los intereses históricos de todo un pueblo.
Carla Amtmann
Estudiante Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso.

 Decisiones como la de Carla Amtmann y las de los que sin importar la lluvia, el frío (Chile está en agosto en pleno invierno con lluvias, heladas y nevazones que este año han sido particularmente agresivas) y la posibilidad de un daño físico grave y hasta la muerte se mantienen en huelga de hambre son expresión elocuente de un movimiento que está lejos de ser un carnaval o una entretención, como algunos medios no se cansan de describirlos. 

Un aporte final. Alguien me hizo llegar  este  link  especialmente ilustrativo de lo que está ocurriendo en Chile . Se sorprenderá al abrirlo y recorrerlo.

Autores: Eugenio Orellana
©Protestante Digital 2011

¿Reliquias neoevangélicas?

Publicado: agosto 21, 2011 en Iglesia, Sociedad, Teología

Carlos Martínez García

¿Reliquias neoevangélicas?

En este mismo espacio,  la semana pasada, me ocupé de analizar el fenómeno de algunas reliquias de Juan Pablo II que serán llevadas en peregrinación por las distintas regiones de México  durante cuatro meses.

 En las últimas dos décadas se han multiplicado agrupaciones que todavía los especialistas no se ponen de acuerdo en cómo llamar. Algunos les denominan neoevangélicos, otros más paraevangélicos, no faltan quienes se refieren a ellos como neopentecostales y/o neocarismáticos.  Sus reuniones, que son masivas, se caracterizan por manifestaciones de emotividad, música marcadamente rítmica e interpretada por una banda de calidad profesional. Los expositores, que en varios de tales grupos les llaman conferencistas, son buenos contando relatos y echan mano del humor, o de arengas para motivar a la audiencia.

Lo anterior no implica un juicio de valor sobre las prácticas mencionadas, sino que intento describir los énfasis de los organismos que prefieren denominarse a sí mismos nada más como cristianos. Desde su perspectiva, lo que hacen es restituir el  ethos  del cristianismo primitivo, marginando los entendimientos y las prácticas históricas que otros cristianos han tenido del mismo periodo.

Sin saberlo, o sabiéndolo convenientemente lo olvidan, tienen tras de sí una larga lista de predecesores que también quisieron regresar a los orígenes del movimiento cristiano. Por ejemplo, para mencionar sólo una de esa herencias, usan la Biblia de canon corto, es decir sin deuterocanónicos, en las distintas traducciones existentes de fuentes protestantes. Quieren que sus congregantes lean la Biblia, aunque su hermenéutica sí tiene ciertos rasgos distintivos que los coloca a cierta distancia del protestantismo evangélico y el pentecostalismo históricos.

 Su acercamiento a Las Escrituras tiene muy poco cuidado con entender el texto en su contexto original.  Su lectura se va más por el lado simbólico, pero con símbolos anacrónicos que meten a la Biblia para luego transportarlos a la realidad actual y buscar su aplicación mecánica de acuerdo a ciertas orientaciones teológicas esquemáticas. En no pocos de estos grupos estimulan una identificación mecánica entre el Israel contemporáneo y el de los tiempos bíblicos. Al hacerlo, exaltan toda manifestación cultural (vestimenta, instrumentos musicales, danzas, etc.) israelí para presentarla como voluntad divina para los cristianos hoy.

 Los grupos neoevangélicos/neocarismáticos, mayormente los aglutinados en mega iglesias, han incorporado la casi, o a veces franca, veneración por objetos y personas que son vistos como mediadores para obtener bendiciones especiales de Dios.  De ahí que se estimule a su interior la adquisición de pañuelos santos, el aceite consagrado, envío de delegaciones para que intercedan en oración por peticionarios que no pudieron hacer el viaje con el grupo para orar en el Monte Santo. También hay reuniones especiales en las que los congregantes desfilan bajo, o al lado de, objetos que los líderes dicen que son sagrados: un manto, una reproducción del Arca de la Alianza, una estrella de David, una Menorah.

Los objetos ya no son vistos como coadyuvantes en el culto, por ejemplo velas para simbolizar la luz de Dios que irradia en las tinieblas, sino como instrumentos sagrados, que en sí mismos tienen un poder especial y son imprescindibles para recibir gracia de Dios. Y si los objetos se han sacralizado en dichas prácticas, también quienes los administran son percibidos como agentes especiales sin los cuales los creyentes comunes están imposibilitados de ser bendecidos, restaurados, sanados.

 La Biblia misma pasa de ser un medio que contiene la Revelación progresiva de Dios, a ser vista como objeto sagrado  que lo mismo es levantado en alabanza que usado como instrumento para tocar a las personas con el objetivo de que así serán bendecidas. Recuerdo vívidamente un encuentro con un líder de estas agrupaciones, que mayormente se niegan a ser llamadas iglesias. En cierto momento de nuestra conversación abrió su portafolios y saco de él algo envuelto en un paño lujoso. Al desenvolverlo me percaté de que el paño contenía una Biblia, con reverencia la tomó y besó su cubierta, antes de leerme un pasaje.

La sacralización de los objetos y personas, poniendo a ambos por encima del común de los demás hombres y mujeres, enfatizar que un fragmento de cierto material y/o un determinado (en el argot neocarismático) apóstol, salmista, siervo, varón es necesario para que se derrame el Espíritu, es simple y llanamente ir contra la enseñanza neotestamentaria del sacerdocio universal de los creyentes ( 1 Pedro 2:9-10 ). En el pasaje se habla de una realidad interior (hecha posible mediante la obra de Cristo Jesús), que debe exteriorizarse para testimonio, en palabras y conducta, a los demás.

 Lo exterior no es, como se lo dijo Jesús a unos fariseos y maestros de la ley, lo que corrompe (o bendice de manera instantánea) a los seres humanos.  Lo que destruye a otros, y a nosotros mismos, lo que es bendición a otros, y a nosotros mismos, es lo que anida en nuestro corazón y después se convierte en acciones de uno u otro signo. Al respecto el capítulo 7 de Marcos,  versículos 1-23 , es un ejemplo magistral del concepto que tenía Jesús acerca de la obsesión de los fariseos por los rituales exacerbados y la sacralidad de los objetos. Con su resurrección Jesús, entre muchas otras cosas, rasgó el velo del templo “de arriba abajo” ( Mateo 27:51 ), como señal de que con su sacrificio ese velo, antes íntegro, quedaba superado por su vida, muerte y victoria sobre la muerte.

 Es un regreso al fariseísmo, o la construcción de un neo fariseísmo, la divinización de objetos y personas. En dicho proceso se pierde de vista lo más importante: que Cristo Jesús es la manifestación plena de Dios, y que ante tal grandeza nada es comparable ni necesario.

Autores: Carlos Martínez García
©Protestante Digital 2011


Piden el derecho a la elección sexual

Gays rehabilitados se ven discriminados en EEUU

`Como ex gay sufro más acoso que cuando lucía mi homosexualidad´, afirma Greg Quinlan.

12 DE AGOSTO DE 2011, WASHINGTON

La campaña electoral norteamericana por la nominación republicana está teniendo un efecto colateral en forma de polémica sobre la posibilidad de cambiar la orientación homosexual.Todo comenzó como parte de la campaña contra Michelle Bachman, la candidata más próxima al Tea Party, y que actualmente se sitúa como segunda favorita tras Mitt Romney. Su marido, Marcus, psicólogo clínico, ofrece en su consulta terapias para homosexuales que quieren dejar de serlo. Y esto ha desatado las iras del lobby gay.

Pero, lo que parecía malo se ha tornado en bueno, ya que la polémica está permitiendo dar a conocer sus argumentos a los partidarios de esas terapias.

 DENUNCIA DE EX GAY
Greg Quinlan, uno de los más activos defensores de los derechos de los ex gays, es uno de los ha hecho público su apoyo a Bachamann, y se pregunta por qué se apoyan las operaciones de cambio de sexo y se intenta prohibir las terapias de cambio de orientación sexual.

Quinlan, presidente de la organización denominada Padres y Amigos de Ex-Gays y Gays (PFOX por sus siglas en inglés), y él mismo ex homosexual, ha dirigido recientemente una carta a la candidata republicana, en la cual hace un repaso de la situación en que se encuentran las personas como él: «Soy ex gay. Y sufro ahora más acoso que cuando lucía con orgullo mi homosexualidad».

Al denunciar el acoso sufrido ante lo que es una decisión puramente personal, Quinlan da razones que provocan el mismo: «Como la existencia de un único ex gay demuestra que el comportamiento homosexual no es innato ni inmutable, el temor del lobby gay a sus antiguos miembros se traduce en calumnias y ataques dirigidos a impedir a los homosexuales ejercer su derecho a la autodeterminación. No pueden soportar que ni un solo homosexual abandone la homosexualidad», explica Quinlan.

 PROTECCIÓN LEGAL
Uno de los objetivos de Quinlan y otros grupos similares es que la condición de ex gay reciba el paraguas de protección legal que reciben otras condiciones sexuales.

Ninguna asociación médica prohíbe «el asesoramiento sobre una atracción no deseada por el mismo sexo», y «los homosexuales que no son felices con su condición pueden elegir libremente su tratamiento terapéutico, como cualquier otra persona», recuerdan quienes apoyan las terapias para homosexuales.

Pero el caso es que se les intenta impedir ejercer este derecho. Es por ello que Quinlan reclama a Barack Obama «que apoye a quienes quieren cambiar de orientación sexual como apoya a quienes quieren cambiar de sexo».

Pero hasta ahora las cosas son más bien es al revés. Por ejemplo, durante su campaña presidencial de 2008, estaba prevista la intervención en varios actos de Donnie McClurkin, un cantante negro que le apoyaba para presidente… pero que es un declarado ex gay. En consecuencia, el lobby rosa que rodea al Partido Demócrata eliminó la mayor parte de sus conciertos.

 DISCRIMNACIÓN PROBADA
Quinlan denuncia que las campañas de derechos humanos que piden igualdad de derechos para los homosexuales, los niegan a quienes han dejado de serlo. Por ejemplo, han conseguido que el Banco Mundial se niegue a financiar a ONG de ex gays, mientras sí lo hace con las de gays. Para rematar, distintas organizaciones homosexuales de igualdad de derechos han conseguido que no se incluya a los ex gays en las políticas de no discriminación.

Y el colmo, sostiene Quinlan, es que ni siquiera se permita ofertar terapia a quien la pide, por lo que en su opinión la gran pregunta es:  «Si un gay decide que quiere vivir saludablemente como heterosexual, como fue mi caso, ¿tienen los homosexuales derecho a vetar esa decisión?».

Fuentes: ReL

© Protestante Digital 2011