El día a día de los sicarios es tan peligroso como soporífero. Pasan la mayor parte del tiempo haciendo rondas por su territorio -para evitar que entren otras pandillas- o resguardados en casas de seguridad donde dormitan o se drogan para combatir el hastío. FEDERICO RÍOS
Los barrios pobres son una cárcel para los jóvenes. Las opciones de progreso escolar o laboral son nimias, y muchos, al enrolarse en el crimen, no pueden salir de sus vecindarios, separados por límites urbanos que allí se conocen como «fronteras invisibles»: si los cruzas, estás en territorio comanche. FEDERICO RÍOS
Los chicos empiezan a manejar armas poco después de los 10 años de edad. Cuando entran en la adolescencia, mucho ya son pistoleros consumados y han cometido varios homicidios. Normalmente, las mafias proveen de pistolas, revólveres y rifles a los muchachos que usan para proteger su negocio. FEDERICO RÍOS
Por las cuestas de las comunas -construidas sobre las laderas que rodean el centro urbano, comercial y financiero de la ciudad- circulan a toda velocidad pequeños buses que transportan a los vecinos de un lado a otro. La extorsión a los transportistas es una de las múltiples vías de ingresos del crimen. FEDERICO RÍOS
En la Comuna 13 de Medellín no falta todo tipo de material para la batalla. Eso le dijo un joven al fotógrafo que sacó estas imágenes: «Usted sabe que en la guerra las armas es lo que más se ve. Se ven más las armas que la comida y la plata [el dinero]». FEDERICO RÍOS
Los jóvenes sicarios viven sin esperanzas de futuro. Según el padre Juan Carlos Velásquez, que lleva años tratando de comprenderlos y ayudarlos, dice que su idea de la existencia es simple, como el título de una canción de Juanes: ‘La vida es un ratico’. FEDERICO RÍOS
Un joven enseña una herida de bala en la parte baja del omóplato derecho. Sobre el agujero, el tatuaje de una calavera. Al mismo tiempo que la religiosidad católica popular baja en Medellín, en los barrios pobres se va asentando la simbología de muerte de las violentas ‘maras’ [pandillas] centroamericanas. FEDERICO RÍOS
La Policía y el Ejército han reforzado su presencia en la Comuna 13 después de una guerra entre capos que bañó en sangre el barrio entre 2009 y 2010. El control real de estos vecindarios, de todos modos, continúa estando en manos de los jefes del crimen y de sus pandillas. FEDERICO RÍOS
Los cadáveres pueden desaparecer de inmediato de las calles o quedar tendidos durante horas. Depende de la decisión que tomen sus familiares o los miembros de su combo: enterrarlos o cremarlos rápido para que no se recojan pistas, o desentenderse del difunto para no se les relacione con el caso. FEDERICO RÍOS
Las comunas son un laberinto de ladrillo y chapa en constante expansión. Las fuerzas de seguridad, en ocasiones, tienen serios problemas para orientarse en el embrollo de callejuelas por el que se mueven con facilidad los miembros de las pandillas. FEDERICO RÍOS
Un muchacho enseña las cicatrices de su espalda. Según su testimonio, un día lo atacaron miembros de una banda rival y le dieron 20 puñaladas en distintas partes del cuerpo. FEDERICO RÍOS
Un pandillero posa con su revólver en un sofá de su escondite. FEDERICO RÍOS
Una niña sonríe a través de una reja mientras un militar patrulla. FEDERICO RÍOS
Levantamiento del cadáver de un hombre que recibió cuatro tiros en la cabeza. En la década de los 2000, la media de homicidios en Medellín ha sido de unos 2.000 muertos al año. Una cifra muy grave, pero más leve que a principios de los noventa, cuando caían hasta 4.000 en un año. FEDERICO RÍOS
El día a día de los sicarios es tan peligroso como soporífero. Pasan la mayor parte del tiempo haciendo rondas por su territorio -para evitar que entren otras pandillas- o resguardados en casas de seguridad donde dormitan o se drogan para combatir el hastío.
fotografía:FEDERICO RÍOS
Aunque sabía que el muchacho llevaba encima un revólver, y que en el barrio tenía fama de duro, el padre Juan Carlos Velásquez no sintió miedo cuando se bajó del coche al llegar a su casa parroquial y lo vio venir hacia él en medio de la noche.
— Qué hay, brother — le dijo el chico.
“Pensé que venía a pedirme dinero para drogarse o para alicorarse”, recuerda Velásquez, un cura católico de 38 años con barba y melena negra rizada y brillante que lleva ocho años dedicado a intentar comprender y ayudar a los jóvenes sicarios de los barrios pobres de Medellín.
“Cuando se acercó, le dije de una manera muy seca: ‘Hombre, qué necesitás’. En vez de contestarme fuerte, se reblandeció y me dijo que era su cumpleaños, y que nadie lo había felicitado”.
El cura pensó que el chico lo quería enredar de alguna manera. “Y yo más duro me puse, porque estos muchachos son muy tramadores. Le dije otra vez: ‘Qué necesitás”.
—Padre, necesito un abrazo —le respondió el chico.
“Y yo solté el escudo que tenía y lo abracé. Él lloró unas lágrimas, me dio las gracias y se fue”. “Esa noche”, recuerda, “no pude dormir pensando en ello”.
Un sicario posa con un revólver. / F. RÍOS
Aquella madrugada de diciembre de 2009, el cura captó algo que no había comprendido en seis años de relación con los jóvenes de los combos —las pandillas que sirven de comandos de barrio para los capos de la ciudad—. “Allí mismo descodifiqué el conflicto”, afirma Velásquez en el comedor de su modesta casa parroquial, en la Comuna 5 de Medellín. “Yo creía que era un problema económico, pero la solución no es solo de dinero. Tiene que ver con la falta de afectos y con distintas formas de rechazo social. Ellos son seres humanos que merecenoportunidades, y las instituciones, llámense Iglesia, Gobierno o escuela, lo único que hacemos es vetarlos. A los chicos los echan de la casa, los echan de los colegios, y entonces su único refugio es la esquina, el combo, que les da un lugar para ser personas… Entre comillas”.
Una tarde de octubre, en un café de Medellín, un sicario retirado se dispone a contar sus años como asesino a sueldo mientras merienda un pastel de hojaldre y un refresco. Habla en voz baja y de vez en cuando echa una ojeada a su alrededor como si no se sintiera seguro. El joven ha pasado ya de los 20 años de edad, algo que no logran muchos de ellos. Esnifó su primera raya de cocaína a los 10 años. Con 12 cogió por primera vez un arma de fuego. Con 14 ya era miembro de una banda criminal. “Nos juntamos los de mi barrio, los típicos pelaos que en preescolar íbamos cogidos de la mano para la escuela, y montamos un combo de 80 personas”, explica. “Cuando uno cumple una edad y no estudia ni hace nada, las cuchas [las madres] le ven a uno el símbolo del peso en la cara, y le piden que aporte para la casa. Le dicen que es un mantenido, y eso cala. Yo estuve en ese punto: sin trabajo, con la familia presionando, que llegaba a casa y a mí no me ponían ni un plato de arroz, y me miraban mal si abría la nevera. Y aparece un tipo y le pone delante de usted un millón, dos, tres millones de pesos”.
Asesinar por encargo se ha convertido en un oficio ruinoso. A veces no se paga más de 5.000 pesos (unos 2 euros)
Por lo que cuenta, de los 14 a los 16 años fue un asesino muy solicitado, aunque los detalles que ofrece son inverosímiles. No parece que exagere para presumir, o que esté contando mentiras, sino más bien que su niñez y su primera juventud fueron tan salvajes y lo arrasaron de tal manera que difícilmente puede recordar los datos exactos de aquel caos sin medida. “Cada semana hacía unas ocho vueltas [encargos diversos; no siempre asesinatos], y con eso me ganaba como 10 millones de pesos (4.200 euros). Viajaba en avión, tenía un apartamento, a todas las niñas que quería, mi moto, revólveres, un rifle, la coca… Mire que entre cuatro consumíamos 70 gramos diarios”.
— ¿Quiere decir siete gramos?
— No señor, 70.
— ¿Y cómo no se murieron?
— Uno sí murió de sobredosis, otro se quedó ciego, y a otro un día se le cayó algo blanco de la nariz. Pensó que era una roca de coca, pero era el tabique.
En España, un gramo de coca cuesta 60 euros en la calle. En las barriadas de Medellín cuesta 2 euros, y, sin embargo, por allí no se ven drogadictos decrépitos como, por ejemplo, los de los poblados del extrarradio de Madrid. El testimonio de este sicario retirado indica que esto no se debe a una mayor contención en el consumo, sino a la mera pobreza. Según explica, los jóvenes de ahora no encuentran de dónde sacar dinero, ya no para drogarse, sino para comer o vestirse. Incluso asesinar por encargo, que antes podía ser bastante lucrativo, se ha convertido en un oficio ruinoso. El antiguo asesino a sueldo, que mantiene contacto diario con ejecutores en activo, pone un par de ejemplos: “El otro día, un pelao me dijo que mató a alguien y le dieron 20.000 pesos [8,4 euros] por esa cabeza, y me consta que otros matan hasta por 5.000 [2,5 euros] y que luego usan la plata para comprarle unas arepas a su mamá”.
En Medellín hay más de 5.000 sicarios distribuidos en unas 300 bandas o combos por toda la ciudad
En Medellín, la oferta de asesinos excede la demanda de víctimas. Tanto, que los chicos más jóvenes llegan a matar gratis para intentar hacerse un hueco en el saturado mercado del crimen. El padre Velásquez asegura que ahora es tan difícil prosperar como sicario que muchos le juran que lo dejarían si pudiesen encontrar otro modo de sobrevivir. “Hay infinidad de jóvenes que quieren salirse de esto”, comenta. “No hace falta ni siquiera que lo veamos desde el punto de vista humano, sino desde el mero punto de vista comercial: hay una sobrecarga de combos y de sicarios”. En la cafetería, el asesino retirado que viajaba en avión dice lo mismo: “Uno sabe que ahora hay más pelaos que nunca metidos en las vueltas”.
En Medellín hay más de 5.000 sicarios distribuidos en unas 300 bandas por toda la ciudad. Y, sin embargo, el número de asesinatos no llega ni a la mitad que a principios de los noventa, en la época del capo Pablo Escobar, cuando había más de 4.000 muertos anuales. En 2011 hubo 1.648, casi 400 menos que en 2010. Aunque el índice de homicidios sigue siendo uno de los más altos de las ciudades grandes de Latinoamérica, la cifra se ha estabilizado en la última década en torno a los 2.000 muertos anuales.
Un joven empuña un arma. / F. RÍOS
Lo paradójico es que mientras el crimen se reduce, parece que aumenta la disponibilidad de chicos empobrecidos y desocupados dispuestos a asesinar para ganar un poco de dinero. Igual de desconcertante es que en tiempos de menos violencia la relación que tienen ellos con la muerte se deshumanice cada vez más. “Algunos ya matan por deporte”, comenta el exsicario, que siempre que hace una afirmación general, la ilustra luego con un horror particular.
“La semana pasada estuve con un chico de 16 años de mi barrio. Estábamos sentados en la calle y él andaba como ansioso. Se movía, se tocaba mucho la pierna”.
—¿Qué le pasa a usted? —le dije.
«Tienen una idea simple de la existencia», dice el padre Velásquez. «Viven el hoy. Lo que se gana se gasta en el día»
— Que tengo ganas de matar —me contestó.
“Él mantenía el fierro [pistola] al pulmón, ahí cerquita. Entonces se levantó, se fue, oí pa-pa-pa. Volvió, se sentó y me dijo: ‘Ya me calmé’. Había matado a un pelao que no tenía nada que ver. Al primero que se encontró”.
Así es la vida en las comunas. Estos barrios pobres se construyeron sobre las laderas que rodean el centro de Medellín. Cuando se entra en la comuna, la carretera se empina, la calidad de las casas empeora según se sube. En las aceras, los vecinos charlan sentados en las puertas de las casas. Acabamos de traspasar la frontera de un sitio donde no suelen entrar forasteros y donde todo el mundo se conoce. A los lados de las calles principales, el tejido urbano se convierte en un laberinto de callejuelas y casuchas de ladrillo y chapa apretujadas. En ese escenario, dos sicarios hablan de esas extrañas ganas de matar. “Me picaba el dedo”, dice uno de ellos para explicar su pulsión por apretar el gatillo. Es un sicario en activo mayor de lo habitual, cercano a la treintena, y lo acompaña un adolescente callado que a veces sonríe. El chico tiene una actitud extraña, como una mezcla de timidez y suficiencia.
Si se les pregunta por la muerte, el menor no dice nada. El mayor se queda con cara de incomprensión, y al final responde: “Pues señor, eso es algo de lo que no se vuelve, y ya”.
El padre Velásquez sostiene que los chicos de las comunas entienden la vida en presente simple, sin más futuro que las próximas horas. “Tienen una idea muy simple de la existencia. Experimentan la muerte al día. Viven el hoy. Lo que se gana, se gasta en el día. Es como una expresión popular que hay por acá que dice: ‘Volador hecho [cohete lanzado], volador quemado’; o como el título de una canción de Juanes, La vida es un ratico”.
Eso, sin embargo, no significa que vivan a todo trapo, rodeados de las míticas riquezas del narcotráfico, sino que su vida corre rápidamente hacia una muerte inmediata, amarrados a la miseria y sin mejor camino que delinquir. El cura, que conoce sicarios de todas las edades y de todos los puntos de la ciudad, dice que por lo general son personas frustradas, perfectamente conscientes de que han nacido para morir en “la guerra”, como le llaman ellos a lo que las autoridades colombianas y los analistas definen como “el conflicto”.
Federico Ríos, el reportero colombiano que hizo las fotografías que ilustran este reportaje, habló durante meses con los chicos de las bandas para entender su mundo y ganarse su confianza. Le parecieron “serios, apagados, como amargados, ensimismados, sin chispa”. Según Ríos, su día a día consiste en hacer lo que les mandan mientras esperan el momento de que les den un balazo. En una de sus charlas con los sicarios, Ríos le preguntó a un pandillero de 16 años qué le gustaría ser en la vida. “Camellador de busero [ayudante de un conductor de autobús]. Ese es el sueño mío”, respondió el sicario.
El fotógrafo Federico Ríos, que pasó meses con los sicarios, los describe como «serios, apagados, amargados, sin chispa»
Pero el chico, por lo que le dijo a Ríos, tiene claro que no llegará a eso, que su futuro es terminar su vida cumpliendo con sus obligaciones: “Hasta el fin”, dice, “hasta que me maten. O mato, o caigo”. Y lo resume con una idea vacía: “Como dice el dicho, el que muere queda así”.
Para los jóvenes sicarios de Medellín, matar o morir no tiene ningún significado, es un hecho sin más, algo que se hace o se padece por necesidad, una función técnica y un destino obligado. “Es la pérdida del concepto de lo humano”, reflexiona Carlos Ángel Arboleda, de 61 años, sacerdote y profesor de doctrina social de la Iglesia de la Universidad Pontificia de Medellín. Él recuerda que en los primeros tiempos del narco, en la década de los ochenta, los asesinos a sueldo eran adultos de raíz campesina y con un pensamiento católico tradicional —básico pero sólido— que les hacía sentir de otra forma lo que hacían. “El primer sicario tenía una religiosidad popular muy fuerte”, explica. “Era consciente de que matar era pecado, pero le valía para conseguir dinero para la casa y para sacar a la mamá de la pobreza”.
Un muchacho enseña un agujero de bala. / F. R.
El padre Velásquez entiende que esa correa de transmisión de valores tradicionales se ha ido cortando por la descomposición de las familias humildes, causada en parte por la rápida incorporación de las mujeres al mercado laboral. Según Diego Herrera, miembro del Instituto Popular de Capacitación, una ONG local, en la ciudad se ha producido desde los años noventa una transformación industrial que ha convertido las fábricas tradicionales, de textiles y de alimentos, en nichos laborales de segunda clase para ciudadanos pobres y sin formación: en un 80% de los casos son mujeres, muchas de ellas madres solteras o adolescentes con hijos recién nacidos.
La Personería de Medellín, una oficina pública de defensa de los derechos civiles, alertó en un informe de 2011 de que las mujeres de las barriadas ganan entre uno y cinco euros a la jornada. El paro ronda el 12% en toda la ciudad, pero en algunos barrios pobres llega al 40%, y la mitad de los ciudadanos que aparecen en las estadísticas como trabajadores tiene un contrato informal, sin prestaciones sociales ni derecho a una pensión.
Mientras tanto, la economía formal prospera. Medellín es la ciudad colombiana mejor valorada internacionalmente como destino de negocios, según explica Max Yuri Gil, sociólogo de la Universidad de Antioquia, y tiene éxito como lugar de servicios, desde los turísticos hasta otros más singulares, como la cirugía estética. También es la ciudad colombiana en la que mayor cantidad de riqueza se concentra en un menor número de ciudadanos. Según datos de la Personería, en 2009 la ciudad tenía 2.400.000 habitantes, de los que 900.000 eran pobres, y unos 250.000, indigentes.
«Padre, yo ya no tengo salvación, yo estoy muy mal, a mí ya ni siquiera Dios me perdona», le dicen los chicos al cura
Un informe de 2011 de la Veeduría de Medellín, una organización civil, preguntaba por la causa de esta desigualdad social, y a continuación invitaba a la lectura de algunas frases de un manual de inversión publicado en 2006 por el propio Ayuntamiento de Medellín: “El salario mínimo en Colombia es uno de los más bajos de los países latinoamericanos (…). Colombia tiene uno de los regímenes laborales más flexibles de América Latina (…). Con una jornada laboral diurna extendida desde las 6 a. m. hasta las 10 p. m., el empleador puede contratar dos turnos sin necesidad de pagar horas extra (…). Modalidad de contratación de aprendices sin vinculación laboral con la empresa: el empleador no tiene obligación de pagar prestaciones sociales (…). Colombia presenta costes de despido sin justa causa considerablemente inferiores a países como México, Argentina, Guatemala y Brasil”.
Medellín evoluciona, pero no logra incorporar al desarrollo a la mayoría de sus ciudadanos. “Aquí la economía sube y la gente pasa cada vez más hambre”, dice el padre Velásquez.
En ese contexto, las mujeres han dejado de ser amas de casa y educadoras primarias, y sus hijos se han quedado solos, entre un hogar vacío y un ambiente callejero que los atrapa desde la infancia. “Los niños son educados por los combos”, afirma el profesor Arboleda. Es la misma idea que transmite Velásquez, que la función maternal de crianza ha sido suplantada por una socialización criminal. “Para los muchachos, pertenecer al grupo no es un trabajo, es una opción de vida”, dice el cura. “Encuentran el afecto y una identidad. Para ellos, el combo es un lugar en el mundo”.
En los años ochenta, durante el reinado de Pablo Escobar, por el contrario, el crimen era para los sicarios un puesto de trabajo, y su lugar en el mundo era la familia, la madre sobre todo. La religión era el esquema simbólico que amueblaba sus cabezas, un conjunto de creencias en el que la vida y la muerte adquirían un sentido trascendente. Entre el apego a la familia y la fe en el más allá, los soldados de la era de Escobar formaban parte de un mundo pobre pero estable, y esperaban de la vida algo más que un tiro en la sien. “Por entonces no tenían conciencia de vida corta”, dice el padre Velásquez. “Apenas empezaba el fenómeno del sicariato. Ellos entraban en eso con la idea de salirse luego con la plata suficiente para hacerse una casa, o comprarse una licencia de taxi, o montar cualquier otro negocio”.
Antes de que Medellín, la ciudad más católica de Colombia, se convirtiese en una ciudad latina moderna, los asesinos creían en Dios, y hasta pedían disculpas al cielo por lo que hacían en la tierra. “La confesión se consideraba un paliativo”, dice Velásquez. “El sacramento era una catarsis”.
En un municipio de las afueras había un templo que todos los martes se llenaba de gente, la iglesia de Sabaneta, donde se rendía culto a la Virgen María Auxiliadora, La Virgen de los sicarios, como la definió el escritor colombiano Fernando Vallejo en el título de su famosa novela sobre los asesinos de Medellín. Vista ahora, la obra parece un parteaguas de la cultura del sicariato: antes, la Virgen y la mamá, y después, nada.
El libro se publicó en 1993, cuando se iniciaba la transformación social y económica de la ciudad, el mismo año en que Escobar, a quien en las comunas aún llaman Don Pablo, murió en un tejado de Medellín tiroteado por la policía. Vallejo, que atendió a este diario por teléfono, recuerda que en aquel tiempo ya estaba “bajando la devoción”. Unos años después, el escritor volvió a pasar por la iglesia de Sabaneta y la encontró en decadencia.
Por entonces estaban naciendo los sicarios de hoy día, que por lo general ya no van a misa, ni se confiesan. Según el padre Velásquez, su vacío simbólico y sentimental se ahonda a medida que pasan la adolescencia y se afianzan en las estructuras criminales, que es cuando pierden cualquier resto de emoción infantil por pertenecer al mundo del crimen y asumen que solo les queda morir, que, en realidad, solo se merecen morir. “Uno los invita a ir a la misa y ellos mismos no se creen merecedores de la misericordia de Dios”, cuenta el cura. “Es una cosa triste. Te dicen: ‘Padre, yo ya no tengo salvación, yo estoy muy mal, a mí ya ni siquiera Dios me perdona”.
Cuando mueren, las familias de los muchachos de los combos prefieren enterrarlos rápido. Es más económico. Retiran su cadáver cuanto antes de la calle y lo llevan a un crematorio. Evitan así que la policía analice la escena del crimen y que los forenses escruten el cuerpo.
Aquel sicario que celebró su cumpleaños en la calle, solo, esperando a medianoche al padre Velásquez para pedirle afecto, tampoco llegó a entrar nunca en su iglesia. Un año más tarde murió tiroteado. El sacerdote recuerda que nadie le hizo un funeral.
Arianne Huffington, directora del diario digital The Huffington Post, posa en la redacción del diario El País en octubre de 2011. / CLAUDIO ALVAREZ
El último libro de Arianna Huffington desprende aromas a 15-M. O, mejor dicho, a Occupy Wall Street, el movimiento de los indignados neoyorquinos. El viaje ideológico de esta exitosa empresaria de la comunicación, que a mediados de los noventa fue ferviente militante conservadora y ahora es una musa de la izquierda liberal, sigue adelante. No hay más que leer su último libro:Traición al sueño americano: cómo los políticos han abandonado a la clase media (Taurus). En la página 23, escribe: “Pero la magnitud del engaño al pueblo y del asalto a la clase media ha quedado en evidencia de manera muy chocante al comparar las medidas mínimas adoptadas para rescatar a las pequeñas y medianas empresas con las medidas máximas adoptadas para rescatar a las grandes entidades bancarias y financieras de Wall Street”.
—¿Se ha hecho usted simpatizante del movimiento Occupy Wall Street, o qué?
—Creo que Occupy Wall Street ha sido y continúa siendo un movimiento poderoso que da expresión a un sentido de la injusticia de nuestro sistema económico. El motivo por el que ha resonado tanto es porque ha calado en la sociedad y ha involucrado a gente que no está necesariamente muy politizada, pero que pensó en dar prioridad a la voz que expresa esa injusticia que sienten millones de personas. Gente que tiene la sensación de que la partida está amañada.
—¿Y piensa usted que la partida está amañada?
—Sí, la partida está amañada. Washington está lleno de lobbies que se salen con la suya: allí uno puede sacrificar el interés público para promover sus propios intereses.
Huffington habla desde un coche en marcha que se desplaza de Oxford a Londres. Acaba de participar en una charla. Es una mujer que no para. No para quieta un instante. Su vida da para varias películas, y ahora estamos en el capítulo del éxito absoluto como empresaria de la comunicación. Exmujer de un magnate del petróleo y excandidata a gobernadora de California, hace siete años, en 2005, fundó la web The Huffington Post, el gran fenómeno mediático del nuevo siglo, un éxito de audiencia sin precedentes. Política, famosos, incorporación de legiones de blogueros, mucho debate, conversación abierta en la red y marketingviral fueron las claves de su fórmula maestra. En tan solo seis años, en mayo de 2011, arrebataba el liderato de los diarios en Internet a The New York Times. Lo hizo tres meses después de sumar a su audiencia la de AOL (American Online), que redireccionó a sus usuarios al HuffPo—diminutivo de The Huffington Post— tras comprarlo por 227 millones de euros. Solo seis años. Ahora está inmersa en la expansión internacional de su marca. Las versiones francesa, canadiense y británica de su invento ya están en marcha. La española, El Huffington Post, participada al 50% por PRISA Noticias, editora de EL PAÍS, verá la luz el próximo 7 de junio. Y para este verano está previsto el lanzamiento de un canal televisivo en Internet, el HuffPost Streaming Network, que emitirá 24 horas al día siete días a la semana, con reporteros, blogueros y miembros de la comunidad participando en la conversación. A sus 61 años, y sin parar quieta, encuentra hueco para promocionar su libro y conceder entrevistas, aunque sean a trompicones y cortas.
“No ha habido la misma urgencia en solucionar el problema de Wall Street que en solucionar el problema en la calle”
Arianna Huffington lanza una señal de alarma en su nuevo libro, el decimotercero de su carrera, que publicó en Estados Unidos mediado el año 2010. Alerta de que Estados Unidos podría convertirse en una nación con solo dos clases, “los ricos y todos los demás”. Y sostiene que EE UU corre el peligro de convertirse en un país como México o Brasil, en el que los más acaudalados acaben viviendo en recintos amurallados con vigilantes armados. De hecho, en inglés, el libro se titula Third World America, o sea, América tercermundista. En varias ocasiones ha asumido que se trataba de una frase de impacto, para señalar un problema. “En dos años la cosa ha empeorado. No ha habido la misma urgencia en solucionar el problema de Wall Street que en solucionar el problema en la calle. Cada vez más gente sin casa, desahucios, licenciados que no consiguen trabajo, una deuda que crece… El sentido de la prioridad brilló por su ausencia”.
Huffington considera que ninguno de los aspirantes a la Casa Blanca podrá hacer gran cosa para resolver el problema que, en su opinión, acucia al país: la desaparición de la clase media. “No veo que ninguno de los candidatos tenga una visión clara, ni un plan claro de lo que hay que hacer”, asegura. Con su voz pausada y su acento griego (nació en 1950 en Grecia, pero vive en EE UU desde 1980), se muestra particularmente crítica con el actual inquilino de la Casa Blanca. “Obama hizo exactamente lo que dijo que no iba a hacer”: se refiere a que incorporó en su equipo a gente de épocas pretéritas, como Larry Summers (exsecretario del Tesoro), que son “parte del problema”. Las recetas en boga para solucionar los problemas de la crisis tampoco parecen convencerle. “Priorizar el recorte del déficit es una auténtica locura. Nunca van a ser capaces de eliminar el déficit del todo”.
Huffington se muestra satisfecha de la evolución de su web. Asegura que ha incrementado la plantilla en 75 editores y reporteros. En febrero registró 33,7 millones de usuarios únicos.
A pesar de que todo indica que algunos modelos que incorporan fórmulas de pago, como el implantado por The New York Times, no están funcionando mal, sigue confiando en su modelo gratis, financiado mediante publicidad. Eso sí, no descarta, dice, cobrar por alguna aplicación premium en algún momento.
Entra un mensaje en su Blackberry al final de la entrevista. Sus abogados le informan de que acaba de ganar el pleito que le montaron hace un año el ejército de blogueros impagados de su plataforma. En abril de 2011, un grupo de los que contribuyen sin cobrar a The Huffington Post demandaron a Arianna Huffington reclamando una parte del pastel tras la venta de la plataforma a AOL. Solicitaban 72 millones en concepto de compensación. Huffington sigue pensando que para la mayoría de sus blogueros es normal no cobrar porque la plataforma les da visibilidad. “No es distinto de cuando vas a una televisión o a la radio para participar sin cobrar”. Y se mantiene firme en sus postulados sobre la agregación de contenidos. The Huffington Post se nutre de muchas noticias generadas por otras webs, de las que publica un pequeño avance, y enlaza para que la gente pueda leer el contenido original. “Esto es la economía del enlace. La agregación es una parte muy importante del futuro”.
En 1882 los sioux se dieron de bruces con la técnica de las participaciones preferentes. Un abogado, el hermano de un ministro de Estados Unidos, un reverendo y un experto en despojos formaban la comisión que acudió ese año a la gran reserva de Dakota (9 millones de hectáreas) para negociar con los indios un reordenamiento de sus emplazamientos. La propuesta consistía en que cada tribu sioux tuviese un asentamiento específico. A cambio, prometía el religioso Hinman, “el gran padre os concederá 25.000 vacas y 1.000 toros”. Ahora bien, los sioux debían firmar previamente una serie de documentos. Dado que ninguno sabía leer, ninguno advirtió que con sus rúbricas renunciaba a más de la tercera parte de la reserva (3,5 millones de hectáreas). O sea, una cesión perpetua de sus ahorros de toda la vida por unas migajas. Ciertas operaciones tienen tal recorrido histórico que merecerían una rama propia en la historiografía. Y las participaciones preferentes, productos financieros cimentados sobre las cesiones perpetuas a entidades bancarias de miles de clientes que confiaron ciegamente sus ahorros a su sucursal de toda la vida a cambio de un interés anual, tienen raíces en la conquista del “salvaje” Oeste. Porque ¿quién en su sano juicio cedería a perpetuidad 3,5 millones de hectáreas a cambio de unas vacas o los ahorros de toda la vida a cambio de una renta anual?
Este episodio de los sioux, uno más entre la vasta lista de agresiones, humillaciones y expolios, que sufrieron tras la llegada masiva de colonos europeos, se recoge en un libro que es ya un clásico: Enterrad mi corazón en Wounded Knee, escrito por Dee Brown. La editorial Turner acaba de reeditar la obra, publicada por vez primera en 1971 y convertida en un best-seller internacional, favorecida por una circunstancia imbatible: por vez primera un historiador daba voz a los nativos. Ellos no solo habían perdido vidas, tierras y cultura, también habían perdido el relato y la historia. Demasiado a menudo las víctimas solo logran imponer su testimonio pasado el fragor de la actualidad.
Turner está mostrando una sensibilidad especial hacia estos episodios históricos del nacimiento de Estados Unidos, tan adulterados por el cine con simplificaciones maniqueas, donde pocas dudas había sobre malos y buenos.El imperio de la luna de agosto, finalista del Pulitzer en 2011, de S. C. Gwynne, narra la historia de los comanches, la última tribu que resistió al hombre blanco y que accedió a vender sus tierras y cambiar la vida que habían mantenido durante generaciones.
La obra de Dee Brown, fallecido en 2002, reconstruye lo ocurrido en tres décadas esenciales del avance de los colonos y el retroceso de los nativos, entre 1860 (la Larga Marcha de los navajos) y 1890 (la masacre de los sioux en Wounded Knee). “Durante esta época fueron destruidas la cultura y la civilización del indio americano, y en ella nacieron virtualmente los grandes mitos del Oeste: las narraciones de cazadores de pieles, montañeros, pilotos de barcos fluviales, buscadores de oro, jugadores, pistoleros, soldados de caballería, vaqueros, cortesanas, misioneros, maestros de escuela y colonos. Solo en ocasiones llegó a oírse la voz de un indio y entonces, casi sin excepción, tal como fue registrada por la pluma de un blanco”, escribe el autor en el prólogo.
No es un libro alegre, avisa Brown. Se queda corto: es desolador. Y no por la sucesión de horrores que narra, si no por su desesperanza. Porque la lucha, sangrienta como todas las conquistas, es descompensada al estilo de David y Goliat, con final realista. Porque además leemos el libro cuando conocemos de sobra el desenlace. Porque leer los alegatos de un gran jefe sioux, Toro Sentado, cuando conservaba la autoridad moral pero había perdido el poder, induce a la tristeza. Es, en el fondo, el discurso de alguien que después de luchar, huir y refugiarse en Canadá, al otro lado de la frontera, ha decidido tirar la toalla.
“Si a un hombre se le pierde algo, vuelve sobre sus pasos y lo busca cuidadosamente, pues con seguridad dará con ello; así hacen ahora los indios al pediros que les concedáis las cosas que prometisteis en tiempos pasados. No creo que ello pueda ser razón para que los tratéis como bestias, hecho que ha sido causa de los amargos sentimientos que me embargan (…), el gran padre me dijo que con su perdón se borraban mis deudas pasadas y que su bondad cuidaría de guiar mis pasos futuros; acepté sus palabras y regresé sin temor. Me dijo también que no me apartara de la senda del hombre blanco y yo le aseguré que todos mis esfuerzos se dedicarían a cumplir sus deseos. Me doy cuenta de que mi país ha adquirido mal nombre, y yo quiero que recupere el propio, intachable; así ha sido siempre. A veces, cavilante, me pregunto quién ha sido el que lo ha manchado”.
En Cuba, el proyecto de nación del catolicismo se presenta como extensión o complemento del proyecto oficial. Es un camino que no contribuye a la democratización ni a garantizar el pluralismo ideológico de la isla
En la resaca de las tantas visiones promisorias sobre la visita del Papa a Cuba que circulaban desde fines del año pasado, hoy advertimos que los mayores beneficios del paso de Ratzinger por la isla tal vez no haya que buscarlos en Santiago o La Habana sino en Washington y Bruselas. La presencia en Cuba del líder de una iglesia que congrega a más de mil millones de fieles en el mundo tal vez ayude a consolidar el criterio de que la democratización cubana no se abrirá paso por medio de políticas basadas en el aislamiento diplomático de ese país o en sanciones comerciales contra su gobierno.
Al igual que en la visita de Juan Pablo II en 1998, la ciudadanía de la isla pudo escuchar a un jefe de Estado que habla de paz y libertad, de sociedad abierta y verdad cristiana. Todos, conceptos ajenos al discurso excluyente y confrontacional que ha caracterizado al gobierno cubano en más de medio siglo de poder. La forma manipuladora con que los medios oficiales enfocaron la visita y los mensajes del Papa y el modo abiertamente represivo con que las autoridades manejaron la seguridad nacional, antes y durante la estancia de Benedicto XVI en Cuba, fue una perfecta negación de esos mismos conceptos, serenamente formulados en las homilías del Papa.
De cara a la nueva sociedad que se viene construyendo en la isla, en las dos últimas décadas, la visita papal abre interrogaciones que no pueden silenciarse ¿Qué tipo de ciudadanía acabará constituyéndose en ese país caribeño, si se normaliza la hegemonía doble del Partido Comunista sobre la sociedad política y de la Iglesia Católica sobre la sociedad civil? ¿Qué sujetos políticos moldeará un sistema en el que la institución alternativa al Estado socialista, que cuenta con mayores derechos civiles para la trasmisión de sus valores a la sociedad, es la Iglesia Católica?
Hoy se puede hablar de una fe sostenida por dos instituciones autoritarias que saben entenderse
Existe la equivocada percepción de que Cuba ha sido y es una nación católica, como España o México, Irlanda o Polonia. El proyecto católico de nación nunca predominó en Cuba por muchas razones que podrían resumirse con la idea del antropólogo cubano, Fernando Ortiz, de que allí la nacionalidad se formó tardíamente, entre mediados del siglo XIX y principios del XX, por medio de un proceso de transculturación que incluyó, por supuesto, diversos cultos religiosos. La religión católica fue la más practicada por los cubanos hasta 1958, pero la Iglesia no era la institución hegemónica de la sociedad civil de la isla antes del triunfo de la Revolución.
Hoy los católicos no son mayoría demográfica en Cuba y, sin embargo, la Iglesia es tratada por el gobierno de Raúl Castro como si su feligresía acumulara las bases no representadas por el Partido Comunista. Este último ha concedido al clero católico derechos de asociación y expresión que, por ser negados a la ciudadanía, se convierten en privilegios, que le permiten crecer en condiciones excepcionales. Es cierto que los católicos cubanos han luchado por esos derechos en el último medio siglo, pero no menos que otras minorías de la sociedad, como las que conforman la oposición pacífica.
En su loable esfuerzo por abrir la esfera pública de la isla, la Iglesia y sus intelectuales insisten en que el crecimiento de esta institución se debe a que la misma no pertenece a la sociedad política sino a la sociedad civil y que, por tanto, su labor es estrictamente “pastoral”. Sin embargo, no dejan perder oportunidad alguna para presentar la manera en que la Iglesia se relaciona con el gobierno de Raúl Castro como el tipo de oposición leal que deberían practicar todas las asociaciones independientes para ser reconocidas. Nada más político que asumir un tipo de relación con un gobierno como paradigma de toda la sociabilidad de un país.
El Papa se vio obligado a declarar que “la ideología marxista ya no responde a la realidad”
Habría entonces que empezar por admitir que el crecimiento del catolicismo cubano en las dos últimas décadas no ha sido meramente “natural” o “espontáneo”, sino que ha respondido a la coyuntura histórica del colapso ideológico del marxismo-leninismo en los 90 y a los privilegios concedidos a la Iglesia a partir de esa década. Todavía en los años previos y posteriores a la visita de Juan Pablo II a la isla podía hablarse de la recuperación de una fe reprimida o amordazada. Hoy habría que hablar ya de una fe ideológicamente sostenida por dos instituciones autoritarias, que encuentran un punto de entendimiento en el discurso y la práctica del nacionalismo excluyente.
El sentido excluyente de ambos nacionalismos comienza con la representación de toda la comunidad cubana como comunista o católica. Un editorial de Granma de mediados de marzo hablaba de la “Nación cubana”, no de la Revolución o el Socialismo, y presentaba a esta al Papa Benedicto XVI, casi, como un pueblo católico. El embajador de la isla ante la Santa Sede fue más allá y declaró que la “Revolución Cubana y la Iglesia Católica hablaban el mismo idioma porque perseguían lo mismo”. La homologación de discursos entre ambas instituciones fue tan clara en los medios oficiales que el Papa se vio obligado a declarar, antes de su viaje a México, que la “ideología marxista ya no responde a la realidad”.
Si lo que el Papa quiso decir era que la ideología oficial cubana no responde a la realidad de la isla, tal vez debió referirse a la ideología “marxista-leninista” o “estalinista” o, incluso, “comunista”. La teoría social e histórica del capitalismo moderno de Marx es, por el contrario, una de las ideologías que más contactos establece con la realidad global del siglo XXI. Lo curioso es que el gobierno tolere el anticomunismo de la Iglesia Católica, mientras subvalora, margina o silencia los marxismos críticos que se posicionan frente a la ausencia de democracia o al avance del capitalismo en Cuba.
La elección oficial del catolicismo como alternativa leal posee, además, el inconveniente de facilitar el arraigo de ideas conservadoras sobre la nueva comunidad multicultural que intenta articularse en la isla a principios del siglo XXI. La visión de la Iglesia sobre las alteridades sexuales, raciales y genéricas, sobre los cultos afrocubanos, el aborto y el matrimonio gay, es tradicionalista, por no decir reaccionaria. El gobierno cubano, que históricamente ha demostrado ser también conservador en esas materias, hace acompañar su cautelosa apertura económica de una reevangelización católica que se propone crear una mayoría moral, “obediente en la fe” y “buscadora de la verdad”.
El Papa, el cardenal Jaime Ortega, el arzobispo Thomas Wenski y casi todos los líderes católicos, dentro y fuera de Cuba, hablan de un “largo camino de reconciliación nacional” y de una transición gradual, que evite el capitalismo salvaje en Cuba. La pregunta que queda en pie es por qué para evitar ese tipo de capitalismo y avanzar en esa reconciliación nacional es necesario privar a la ciudadanía de derechos civiles y políticos elementales como la libertad de asociación y expresión. No estaría mal que, aprovechando los medios con que ya cuenta, la Iglesia fuera más transparente en la exposición del tipo de capitalismo y el tipo de democracia que desea para Cuba.
El catolicismo, como sostuviera el malogrado profesor de la Universidad de Cambridge, Emile Perreau-Saussine, en su póstumo estudioCatholicism and Democracy (2012), no es incompatible con la democracia. Pero sus mayores contribuciones a esta se han verificado cuando ha sabido renunciar a sus linajes antiliberales y anticomunistas y se ha secularizado por la vía del diálogo ecuménico y la convivencia con otras religiones, cultos e ideologías. Los católicos cubanos deberían ganar conciencia en que el crecimiento de su fe en Cuba sólo podrá consolidarse plenamente bajo un clima de tolerancia religiosa, diversidad ideológica y libertades públicas para todos.
La visita del Papa Benedicto XVI a Cuba ha sido beneficiosa para la democratización, toda vez que el pueblo de la isla entró en contacto con un líder mundial que trasmite ideas y valores diferentes a los del Estado cubano. Lo que no favorece la democratización de Cuba es que el proyecto de nación del catolicismo se presente como extensión o complemento del proyecto oficial. Lo que, definitivamente, no contribuye al creciente pluralismo ideológico de la isla es que la Iglesia Católica comparta con el Partido Comunista la hegemonía sobre la esfera pública cubana, aceptando la limitación de derechos de las demás asociaciones civiles y políticas del país.
Primera Junta Militar, de izda. a dcha.: Emilio Massera, Jorge Videla y Orlando Agosti (Fuente: Wikipedia)
La militancia anti-militar de sectores del protestantismo argentino tuvo su precio: desaparecidos, muertos, exiliados.
BUENOS AIRES
El 24 de marzo es una fecha especial en Argentina. Ese día, denominado “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, se conmemora la instauración de la última dictadura militar (1976-1983), la cual rompió el estado democrático, violando el orden constitucional y produciendo la desaparición de más de 30.000 personas.
Los militares dijeron que perseguían a las organizaciones armadas. Sin embargo, paralelamente a su propaganda e imagen pública como los ‘salvadores de la patria’, la dictadura implementó desde el gobierno una organización clandestina destinada a las tareas que no se podían mostrar públicamente. El ‘modus operandi’ fue la sucesión de secuestro, tortura, desintegración psíquica y física, y finalmente muerte de las personas capturadas.
Miles fueron las víctimas que no estaban involucradas en la guerrilla pero igualmente padecieron horrendos suplicios por su oposición a la dictadura y su postura ideológica, por su participación en las luchas gremiales o estudiantiles, por tratarse de reconocidos intelectuales o religiosos que se oponían abiertamente al régimen de facto, por tratarse de familiares, amigos o simplemente por estar incluidos en la agenda de alguien considerado peligroso.
Según una investigación de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP), creada por el gobierno democrático después de la caída de la dictadura, fueron denunciados ante la misma 9.000 casos de desapariciones durante los años de dictadura. A esta cifra hay que sumarle aquellos casos que nunca fueron denunciados ante ese organismo y sumar también aquellas personas que aparecieron asesinadas, por lo que se estima un total de 30.000 víctimas de la represión.
Algunas iglesias federadas en la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), fundada en 1939 y que nuclea en mayor medida a las iglesias protestantes históricas (Iglesia Metodista, Iglesia Reformada, varias iglesias luteranas, Iglesia Valdense, Iglesia de los Discípulos de Cristo, Iglesia Presbiteriana y varias iglesias pentecostales), tuvieron una participación crítica activa en oposición a la dictadura y su secuela de violación a los derechos humanos. A ellas se sumó la Iglesia Anglicana –que no es miembro de la FAIE-, y a comienzos de 1978 fundan el Consejo Consultivo de Iglesias (COCO). Este organismo, con gran capacidad de reacción y agilidad en momentos en que se lo requería, fue un instrumento muy útil para mostrar presencia institucional y posibilitar la denuncia de situaciones extremas. Tenía la virtud de poder autoconvocarse en pocas horas.
“El resto de las iglesias evangélicas se mantuvieron al margen”, dijo a Protestante Digital el Dr Norman Rubén Amestoy (PhD), Coordinador de la Sección de Historia de la revista ‘Teología y Cultura’, acotando que la comprensión de los evangélicos de la relación entre fe cristiana e historia social como esferas desvinculadas entre sí, en muchos casos les impidió ver la necesidad de denunciar los atropellos a la vida.
CONTEXTO DEL “PROCESO” Este golpe militar no fue un hecho aislado . El pastor Amestoy lo explica del siguiente modo: “Durante las décadas de los 60 y 70 varios países de América Latina vivieron situaciones similares, como parte de un plan estratégico diseñado desde el gobierno de los Estados Unidos y compartido por sectores locales minoritarios pero poderosos cuyo sustento ideológico fue la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional. Mediante esta doctrina la atención de Washington –por temor a una nueva experiencia revolucionaria como la llevada adelante en Cuba- se vuelve hacia el interior del continente americano, hacia posibles signos de rebelión que surgían en las masas latinoamericanas sometidas a condiciones de vida paupérrimas y limitadas en sus posibilidades de desarrollo real”.
Norman Rubén Amestoy es Doctor en Teología por el Instituto Universitario ISEDET de Buenos Aires. Su tesis doctoral como becario de Zending en Werelddiakonaat (Holanda) versó acerca de «Difusión y Cultura Protestante en el Río de la Plata; El rol del metodismo en la génesis del Uruguay; 1868-1904». Es Licenciado en Teología por el ISEDET con una tesis sobre «El Imaginario Católico Integral Argentino (1880 1910). El Rol del Catolicismo en la Cultura Política». Se desempeña como profesor invitado de “Investigación histórica de la misión de la Iglesia en la sociedad”, de la Maestría en Ciencias de la Religión, del Instituto Teológico FIET. Ha publicado artículos sobre Historia de la Iglesia en revistas especializadas de América Latina. Actualmente pastorea una iglesia bautista en la ciudad de Córdoba.
El diálogo con el pastor Amestoy, miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana, permite indagar sobre un tema del cual poco se conoce o debate en la mayoría de las iglesias evangélicas de Argentina.
Ubicando el golpe militar de 1976 en el contexto continental, Amestoy expresa: “Las Fuerzas Armada, con la ayuda y consejo de los Estados Unidos y con el apoyo de minorías políticas y dirigentes locales, comenzaron a jaquear a las democracias de los países del Cono Sur: Brasil (1964), Argentina (1966), Uruguay (1970), Chile (1973), nuevamente Argentina (1976), dejando a su paso un reguero de ausencias, dolor e impunidad”.
Completando el cuadro, el teólogo destaca que la intervención de Estados Unidos en los procesos nacionales responde a la necesidad de crear una situación política equilibrada y sin sobresaltos a fin de garantizar negocios seguros a las inversiones norteamericanas y a las empresas transnacionales. “La estabilidad política en medio de situaciones de extrema injusticia social sólo podía lograrse con gobiernos militares de facto que no dependieran del juego libre de las ideas y la búsqueda de consenso social propios de la democracia. De esta manera, los golpes de estado, mediante la supresión de las garantías individuales, la anulación de las instituciones democráticas y el control de las expresiones políticas opositoras, dejaban el terreno allanado para las inversiones extranjeras”, recalca.
SOLUCIÓN A LA CRISIS Conocer este contexto ayuda a comprender la postura tomada más tarde por distintos sectores de la sociedad, la Iglesia católica y el protestantismo. Curiosamente, cuando el 24 de marzo de 1976 el gobierno argentino fue derrocado por un golpe militar -el cual se denominó a sí mismo ‘Proceso de Reorganización Nacional’-, el pueblo en su mayoría no reaccionó en su contra. Incluso vastos sectores vieron en el golpe de Estado una solución a la crisis reinante, puesto que el gobierno peronista de Isabel Martínez de Perón navegaba con rumbo incierto y luchas intestinas entre distintas facciones del peronismo transformaban en un caos el panorama político . A este marco de caos institucional se sumaba la presencia y actuación de dos grandes grupos guerrilleros: El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de extracción marxista leninista, y los Montoneros, de extracción peronista de izquierda.
“Ya antes del golpe, el mismo gobierno había autorizado a los militares a poner mano dura para terminar con la guerrilla. De hecho, ya existía una fuerte represión política durante la etapa final del gobierno constitucional, en manos de un grupo llamado Alianza Anticomunista Argentina –conocido como ‘la triple A’- que amenazaba de muerte y ejecutaba de forma indiscriminada a todo tipo de opositor real o imaginario a su concepción ‘occidental y cristiana’”, señala Amestoy.
SECTORES COMPROMETIDOS José Miguez Bonino, teólogo argentino conocido por ser uno de los iniciadores de la Teología de la Liberación de confesión protestante, expresa en el artículo “Presencia y ausencia protestante en la Argentina del proceso militar 1976-1983”, publicado en la revista ‘Cristianismo y Sociedad’ (México, 1985), que algunos sectores del protestantismo argentino jugaron un papel destacado en la defensa de los derechos humanos , tema en torno al cual se organizó la resistencia al proceso militar. “Varias iglesias –Reformada, Metodista, Discípulos de Cristo, Evangélica del Río de la Plata (de origen alemán), Pentecostal Argentina- vinculadas entre sí en diversas otras tareas, junto a una diócesis católica, crearon el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, prestando ayuda material, legal, psicológica y pastoral a presos, familiares de presos y desaparecidos”, afirma.
Menciona también que dirigentes protestantes, judíos y católicos (“en algunos casos representando extraoficialmente a sus comunidades, en otros casos a pesar de ellas”) integraron con políticos, docentes, dirigentes obreros, artistas, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, entidad que asumió la coordinación de la denuncia pública.
“Jóvenes evangélicos participaron en el trabajo de estas organizaciones, así como en Paz y Justicia y de las entidades de Madres y Familiares”, expresa Miguez Bonino, único observador protestante latinoamericano durante el Concilio Vaticano II. Señala también que en el interior del país, pastores de algunas de estas iglesias asumieron el liderazgo en la creación de filiales locales y la convocatoria de participantes.
De hecho, templos metodistas, de la Iglesia del Río de la Plata y otros corrieron el riesgo de servir de sedes de estas organizaciones. Templos de Mendoza y Santa Fe sufrieron atentados, así como la Biblioteca del ISEDET.
Después del ’81, el desgaste y debilitamiento de la dictadura hizo que fuera posible comenzar a arriesgar actos públicos, protestas, manifestaciones. “La presencia protestante fue visible , superando ampliamente su proporción en la sociedad argentina. Varias iglesias se pronunciaron públicamente sobre el tema, no sólo con respecto a las clásicas libertades y derechos ciudadanos sino sobre la situación económica, la condición de los sectores obreros, las condiciones sociales”, relata el teólogo Miguez Bonino, hijo de trabajadores inmigrantes, padre gallego y madre italiana.
EL PUEBLO EVANGÉLICO
Cabe preguntarse qué representatividad tenían las dirigencias eclesíasticas y pequeños grupos que actuaron contra la dictadura. Miguez Bonino reconoce que “amplios sectores de la membresía de clase media -dominante en todo el protestantismo argentino con excepción del pentecostalismo- e incluso dirigencia de iglesias pentecostales asumen su apoyo de clase a la dictadura militar”. Indagando en el motivo de tal actitud, el teólogo expresa que fueron seducidos por la apelación al orden y el trabajo, la propaganda anticomunista, la proclamada defensa de la cristiandad frente a las fuerzas disolventes del ‘marxismo’, la eliminación de la ‘violencia subversiva’ y la promesa de seguridad.
También señala que incluso en ese momento trágico de la historia argentina “no faltan evangélicos que denuncian a sus hermanos ‘subversivos’. Destacados laicos de algunas iglesias colaboran activamente con el ‘proceso’, incluso en servicios de inteligencia . Los pastores y dirigentes comprometidos con la lucha por los derechos humanos confrontan conflictos en su iglesias”.
EL PRECIO DEL COMPROMISO La militancia anti-militar de sectores del protestantismo argentino tuvo su precio: desaparecidos, muertos, exiliados . Al mismo tiempo, Miguez Bonino señala que “también esa militancia tiene su reconocimiento”, destacando que “en un país como la Argentina, donde el peso de la Iglesia Católica mantuvo al protestantismo ausente de la función pública, en la recuperación de la democracia han sido incorporados numerosos protestantes en el campo educacional, de salud, de la política indígena, de las comisiones investigadoras, incluso de la cancillería”.
De acuerdo con la documentación e investigación llevada a cabo por el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, la suma demostrada de desaparecidos y personas asesinadas evangélicas durante este período es de aproximadamente cuarenta. Aunque es probable que sean más, debido a que no se cuenta con información respecto a víctimas que hayan sido miembros de iglesias pentecostales, bautistas y otras denominaciones no vinculadas a esa institución , las que tampoco tuvieron mecanismos eclesiales propios para canalizar la denuncia pública o ante las autoridades militares.
Cálculos incompletos elaborados por la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (CONADEP), refieren el asesinato o desaparición de más 120 religiosas y / o religiosos, entre ellos de 2 obispos, 18 sacerdotes, 11 seminaristas, 46 católicos laicos, 40 protestantes. Otros 10 religiosos fueron encarcelados y luego liberados y 34 sobrevivieron a sus secuestros en centros clandestinos de detención. La represión no sólo alcanzó a religiosos argentinos sino también extranjeros y la Secretaría de Culto consideró posteriormente un compromiso con la verdad honrar a esas religiosas y religiosos que perdieron la vida, padecieron persecuciones, sufrieron torturas o simplemente se les impidió su labor pastoral.
CASOS CONCRETOS
Pablo R. Andiñach y Daniel Bruno recogen en el libro “Iglesias evangélicas y derechos humanos en la Argentina (1976/1998)” , publicado en 2001 por Ediciones La Aurora, Departamento de publicaciones de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, algunos hechos concretos que muestran cómo las amenazas recibidas por sectores comprometidos del protestantismo se convirtieron en actos concretos de agresión:
El 4 de octubre de 1976 fue allanada la Primera Iglesia Metodista de la ciudad de Rosario donde funcionaba la Comisión Coordinadora del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados). De esa iglesia se llevaron arrestadas a sesenta personas . El pastor Ernesto Nielsen en una predicación posterior a esos hechos decía: “Nuestra participación en los problemas actuales del país y del continente requerirá muchas veces correr estos riesgos, en obediencia a la vocación de servicio que el Señor Jesucristo nos dio”.
En esa misma época una bomba destruyó el frente de la Iglesia Metodista de Mendoza. El 1º de enero de 1977 fue secuestrado y desaparecido el Dr. Mauricio López, reconocido intelectual en los ámbitos de la sociología y filosofía, miembro de la Iglesia de los Hermanos Libres , que en ese momento trabajaba en forma estrecha con la Iglesia Metodista de Mendoza. Algunos meses más tarde, el 4 de mayo de 1977, es secuestrado y asesinado Oscar Alajarín.
En noviembre de 1980 estallaron tres bombas incendiarias en el Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET) , destruyendo en gran medida la planta baja de la Biblioteca de la Institución.
Un caso que tuvo especial repercusión fue el de Victor Pablo Boinchenko y si esposa Lilian Coleman, miembros activos de la Iglesia Evangélica de Cosquín, Provincia de Córdoba. Ambos fueron secuestrados el 4 de abril de 1976, con la presunción de que fueron llevados al campo clandestino de la Perla, donde fueron torturados y asesinados . Boinchenko era licenciado en Ciencias Políticas. Al ser secuestrado tenía 31 años.
Otro caso, el de la socióloga Elisabeth Käsemann , nacida en Gelsenkirchen, hija del profesor y teólogo luterano Ernst Käsemann y su esposa Margrit Wizermann, trascendió internacionalmente. Elisabeth fue asesinada el 24 de mayo de 1977, cuando llevaba más de 8 semanas desaparecida . A fines de 1968 viajó hacia América Latina, y después de recorrer Perú y Bolivia se estableció en la ciudad de Buenos Aires, donde apoyó al movimiento barrial y a los trabajadores obreros en sus esfuerzos por la justicia social. Durante los años ‘70, Elisabeth ayudó a personas amenazadas de muerte a huir de Argentina. También organizó programas de alfabetización en zonas de chabolas. Junto con sus acciones de solidaridad con los más pobres de Argentina, desarrolló un compromiso de acción política en contra de toda forma de opresión.
Los autores Pablo R. Andiñach y Daniel Bruno señalan que “como era costumbre en esos tiempos, las víctimas de actos de represión terminaban siendo los culpables merecedores de tales actos”.
CATOLICISMO Y REPRESIÓN Los militares que se habían apropiado del poder político, se autodefinían como fervientes católicos que venían a defender el estilo de vida ‘occidental y cristiano’ de supuestas fuerzas extrañas que pretendían disolverlo. El Alte. Emilio Massera declaró a la revista Familia Cristiana en 1.977: “Nosotros, cuando actuamos como poder político, seguimos siendo católicos”.
“Sin embargo la brutalidad y saña con que fueron reprimidos estos sectores de cristianos comprometido, tanto católicos como evangélicos, dejó claro el hecho de que su cristianismo declamado no era otra cosa que un instrumento ideológico para canalizar sentimientos despreciables hacia toda expresión de fe genuina que pudiera emerger de la vida cotidiana de los pueblos. Muchos testimonios de la represión recordaron ver símbolos católicos como crucifijos o imágenes de la Virgen María en las paredes de algunas salas de tormentos o en los lugares de detención. Esto que hiere la sensibilidad de cualquier persona católica fiel y sincera, era una forma hacia adentro de la fuerza militar de afirmar el carácter sagrado de la lucha que se llevaba a cabo y de legitimarla invocando el resguardo de los verdaderos valores religiosos constitutivos de la nacionalidad argentina. A su vez ofrecía una contención psicológica para los torturadores que se sentían respaldados por Dios al llevar a cabo actos degradantes para la conciencia humana”, afirman los autores de “Iglesias evangélicas y derechos humanos en la Argentina (1976/1998)” .
Andiñach y Bruno reconocen también que “el sector comprometido de la Iglesia Católica” fue muy golpeado. El obispo Angelelli de la Rioja fue asesinado, así como el Obispo Ponce de León, de la diócesis de San Nicolás y las monjas francesas de las Misiones Extranjeras, Alice Domon y Leónie Duquet. Entre los seminaristas cabe mencionar a Salvador Barbeito y Emilio Barletti, de la comunidad Palotina.
ACTO EN PLAZA DE MAYO
Los jóvenes de la Cuarta Región de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina participaron el 24 de marzo en el acto principal de recordación del “Día de la memoria por la verdad y la justicia”, en referencia al golpe de Estado de 1976, que tuvo lugar ese día a las 16.00 en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires. Luego se dirigieron a la Iglesia Metodista del barrio porteño de Flores, donde hubo una mesa debate sobre “Las iglesias y el golpe” de hace 36 años, según informó el grupo juvenil a través de la red social Facebook.
Pastores evangélicos se unieron a estudiantes indocumentados para criticar a los republicanos por favorecer una política de inmigración que separa a las familias.
CHICAGO
Pocas horas antes de la celebración de las elecciones primarias en Illinois –que tuvieron lugar el pasado martes-, pastores evangélicos latinos retaron a los precandidatos republicanos a revaluar sus posturas respecto a inmigración.
En conferencia de prensa, un grupo de pastores evangélicos se unió a estudiantes indocumentados para criticar a Mitt Romney, Rick Santorum y Newt Gingrich por favorecer políticas sobre inmigración que separan a las familias, con la contradicción de ser políticos que afirman ser personas religiosas y defender a la familia .
«Estos candidatos están en libertad de asumir las posturas políticas que deseen, pero no podemos dejar de retarlos cuando se arropan en el manto de Cristo y llaman a que se separe a familias latinas y cristianas», señaló el pastor Rubén Cruz de la Iglesia Rebaño, ubicada en el barrio predominantemente latino de Humboldt Park. «Están atacando directamente a nuestras iglesias y a las familias de fe que se congregan todas las semanas», expresó.
El pastor Cruz culpó también al gobierno del presidente Barack Obama por el número récord de deportaciones que ha habido bajo su administración.
«Seguiremos responsabilizando a Obama por las deportaciones y recordándole su promesa de detenerlas», dijo Cruz. «Sin embargo, también estamos preocupados por el silencio de nuestros hermanos evangélicos respecto al ataque republicano contra las familia hispanas».
POSTURA CONSERVADORA En un esfuerzo por apelar a la base más conservadora del Partido Republicano, Romney, Santorum y Gingrich han adoptado posturas respecto a la inmigración indocumentada que han levantado críticas de grupos pro inmigrantes en el país.
Voto protestante y «evangelical» en EEUU
Juan Fco. Mnez. Guerra, profesor del Seminario Teológico Fuller en Pasadena, California, analiza el peso del voto evangélico en las elecciones presidenciales en EEUU, y especialmente el voto latino, en una entrevista de Daniel Oval.
Lawrence Benito, presidente de la Coalición de Illinois en Defensa de los Inmigrantes y Refugiados (ICIRR), un conglomerado de más de 100 organizaciones comunitarias, afirmó que «Romney no es bienvenido en Illinois», refiriéndose al candidato mormón.
« Romney ha apoyado políticas brutales de inmigración de estados como Arizona , afirmó que vetaría la ley bipartidista del DREAM Act y se comprometió a elevar los niveles que ya son récord de deportaciones», indicó Benito. «Las posturas de Romney contradicen su fe mormona y el liderazgo que ha mostrado el Partido Republicano de Illinois en el pasado respecto a los inmigrantes».
POSTURA DE SANTORUM
En una de sus declaraciones más controvertidas, Romney señaló que los 11 millones de indocumentados en el país se deberían «autodeportar» para, una vez fuera, formarse al final de la fila si quieren ingresar legalmente. Por su parte, Santorum ha manifestado su oposición al DREAM Act.
Los evangélicos republicanos han jugado un papel clave en el impulso que ha recibido el candidato Santorum para continuar en la contienda por la candidatura a la presidencia por el Partido Republicano.
A diferencia de otros estados, Illinois ha adoptado medidas pro inmigrantes. El año pasado aprobó una legislación similar al DREAM Act y optó por no participar en el controvertido programa denominado «Comunidades Seguras» del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
MASTER INDOCUMENTADA La estudiante indocumentada Fanny López Martínez, que cursa una maestría en administración pública en la Universidad de Chicago, envío un mensaje a Romney. Dijo que no culpa a sus padres por haberla traído de México ilegalmente a Estados Unidos en busca de trabajo y una mejor educación.
«Sr. Romney: Sé que no le importa saber que recibí una beca para cursar mi maestría», afirmó López Martínez. «¿Por qué tiene miedo de educar a jóvenes inmigrantes? La idea de educar a la población no es contraria a la de vivir en un país que respeta las leyes».
López Martínez, quien está casada con un soldado estadounidense que sirvió en Irak y Afganistán, pidió a Romney que reconozca su servicio a la nación. «Como esposa de un soldado, yo también he servido al país», exclamó López Martínez. «Con cada llamada, carta o mensaje electrónico, le he manifestado mi apoyo y amor a mi soldado. No he estado en una guerra, pero mi servicio es tan honorable como el de cualquier ciudadano estadounidense».
Las elecciones primarias en Illinois, celebradas el martes pasado, dieron el triunfo a Mitt Romney, con amplia ventaja sobre su principal rival Rick Santorum.
Imagen de archivo de una de las niñas guerrilleras
Salud Hernández Mora|Cartagena del Chairá
Cuando asesinaron a su hijo recién nacido, tuvo que simular que no le afectaba. De haber llorado, habría terminado ante un Consejo de guerra. Porque en las FARC, «la desmoralización insuperable», consecuencia de atrocidades como la que sufrió ‘María’, 21 años, es un delito que puede castigarse hasta con la muerte. Por eso optó por tragarse su tragedia.
Pero desde aquél tercer «aborto», practicados todos a la fuerza porque en las FARC para la tropa está prohibido tener hijos, la joven subversiva, reclutada cuando sólo tenía 12 años, tenía muy claro que debía entregarse al Ejército para iniciar una vida alejada de la guerra. Le costó un tiempo lograrlo puesto que las FARC, en cuanto sienten que uno de sus miembros puede acariciar la idea de fugarse, le mantienen alejado de las poblaciones y vigilado. Hace un año logró su sueño y desde entonces está reiniciando la vida junto a su compañero, también guerrillero, que se escapó con ella.
Para evitar que otras chicas caigan en las redes de las FARC y padezcan el mismo infierno, ‘María’ –nombre que utiliza por razones de seguridad- se incorporó a la campaña que se lanza esta semana, ‘Vuelve a ser mujer’, promovida por el Ministerio de Defensa colombiano en las zonas de influencia de dicha banda terrorista.
Mediante mensajes y entrevistas de radio, en emisoras que llegan a los más recónditos rincones de la selva, ex guerrilleras muy jóvenes cuentan su experiencia con la esperanza de que sus antiguas compañeras den el paso a la civilidad. Asímismo, Defensa, junto a distintas entidades estatales, promueve programas sociales encaminados a potenciar el espíritu emprendedor de las mujeres en áreas rurales donde las FARC mantienen un cierto control territorial. El fin no es sólo atraer a las combatientes -ya son 4.666 mujeres, desde el 2002, que se han desmovilizado- sino evitar que otras niñas se incorporen a las filas terroristas.
Varias niñas guerrilleras.
«Duré ocho años en las FARC y me practicaron tres abortos, aunque en el último el bebé, que tenía ocho meses y medio, nació vivo y yo lo tuve dos días conmigo», rememora esta chica guapa, coqueta, de pelo castaño y rojizo, que ya no podrá ser madre por todos los abusos que padeció. «Le inyectaron algo y se murió; a mí también me dieron unas drogas para que abortara pero no funcionaron». A otra guerrillera, reseña, le asesinaron al recién nacido, de ocho meses, clavándole un bisturí en el corazón. Las dos se consolaban a escondidas, entre susurros y lloraban en silencio.
No sólo segaron la vida de las criaturas, también impusieron otros castigos a los padres. A ‘María’ le tocó cavar 80 metros de trinchera de 70 centímetros por 1,20; cargar leña y preparar la comida para todo el grupo, por varios días, pese a su deplorable estado de salud. Entre las muchas pesadillas que le tocó vivir, no olvida cómo ‘John 40’, máximo cabecilla del Frente al que perteneció, pedía que le llevaran niñas guerrilleras de 12 y 13 años para acostarse con ellas, porque eran vírgenes. Le tenía pavor a contraer una enfermedad venérea. «El único recuerdo que me traje de las Farc es sufrimiento durante ocho años», dice.
Para ‘Andrea’, 20 años, otra ex guerrillera que se fugó hace sólo dos meses, su peor experiencia fueron los consejos de guerra. Ver cómo a jóvenes al igual que ella, sus propios compañeros, les condenaban a muerte por el mero hecho de «ser toma tragos» (beber mucho), le parecía aberrante. El jurado lo componen 25 guerrilleros rasos que emiten su veredicto. Cuando el reo suma 15 votos en contra, ya sabe que «se muere. Es una agonía terrible».
Aunque la vida en la guerra es un espanto diario, hay chicas que se enlistan porque las maltratan en sus casas o por falta de oportunidades. De ahí que el gobierno colombiano combine la ofensiva militar con un agresivo programa de desmovilización dirigido a las guerrilleras porque según los estudios, son ellas las que empujan a sus compañeros a dejar las armas.
«No se aguanten más humillaciones. Pueden ser mujeres de verdad, seres humanos completos», les dice ‘María’ por medio de las ondas en la emisora del Ejército, la única que se escucha en Cartagena del Chairá, una población apartada del Caquetá, al sur del país, que sufre desde hace décadas la violencia guerrillera. «Nunca van a poder ser madres allá».
En el ambiente que rodea a Jesús, están los antihéroes.
Hace no mucho tiempo, regalé uno de mis libros “Inmigrantes, el multiforme rostro de Dios”, a un misionero norteamericano amigo mío. Lo estuvo viendo y, al cabo de unos días, me dijo: “En los Estados Unidos esto no tendría éxito”. No lo dijo en forma crítica, sino que parecía que lo decía de una forma realista ante la manera que tienen, al parecer, de vivir el cristianismo algunos evangélicos norteamericanos.
Quizás sea la generalidad, porque yo sé que también en los Estados Unidos hay creyentes comprometidos con los pobres, los inmigrantes desarraigados y desclasados, con los proscritos y excluidos de la tierra. También se puede hablar de los valores del Reino en los países ricos… aunque haya incomprensiones, dificultades y extrañezas. Los seguidores auténticos de Jesús están esparcidos por toda la faz de la tierra.
Sin embargo es posible que en los países ricos y consumistas, allí donde la riqueza se considera como prestigio, en aquellas iglesias en donde exigen o quieren que sus pastores vayan vestidos de forma impoluta, dando la imagen de triunfador, sea difícil entender la figura de Jesús cercana a los pobres , a los pecadores, a los marginados, a las prostitutas, a los ladrones, a los extranjeros como eran los samaritanos, a los ignorantes, locos, poseídos o enfermos. En muchos ambientes cristianos, o denominados cristianos, esto sigue pareciendo una locura.
En el ambiente que rodea a Jesús, están los antihéroes , los que no tienen poder mundano, los fracasados y desprestigiados, los desheredados y todos aquellos a los que, incluso desde los sectores religiosos, se les negaba todo tipo de esperanza. ¡Qué difícil es entender al Jesús histórico desde algunos sectores del mundo rico, desde las iglesias que, hartas y nadando en la abundancia, viven cómodamente los valores antibíblicos de una sociedad injusta y maldita en muchos aspectos!
El ambiente que rodeaba al Maestro, al Hijo de Dios Humanado, a Jesús de Nazaret, era muy diferente que el ambiente de las iglesias de los cristianos ricos en medio de un mundo de pobreza. A Jesús le seguían, por la esperanza que transmitía a los desheredados de la tierra, todos aquellos pecadores, pobres, publicanos, rameras, desclasados y proscritos de la época. Jesús transmitía esperanza a gentes sencillas, a los ignorantes considerados malditos por los sectores religiosos que pensaban que estos malditos ignorantes no podrían cumplir nunca la ley.
Jesús, así, se rodea de la gente menos representativa, más molesta para los puros de la época, agobiados, “trabajados y cansados” , cargados, minusvalorados, de fama sospechosa y mal vistos por la sociedad, enfermos, incultos, ladrones… y come con ellos, comparte con todos estos desheredados la vida, el pan y la Palabra.
Los religiosos de la época cerraban las puertas de la salvación a todos éstos. Se convertían en guardianes de las puertas del Reino de los Cielos que sólo abrían a los puros, a los carcomidos por la hipocresía y una santidad fingida que les convertía, según Jesús mismo, en sepulcros blanqueados por fuera cuyo interior es putrefacción en la que deambulan los gusanos inmundos.
Por eso hoy, habría que gritar a las iglesias de los ricos autoconsiderados puros: ¡No cerréis las puertas de los cielos a estos pequeños, no sea que estéis clausurando para siempre la posibilidad de poder cruzar vosotros hacia los atrios del Dios vivo!
Con Jesús no sólo irrumpe en el mundo la comunicación de que el Reino de los cielos ha llegado, la comunicación de que el Evangelio es predicado, sino la comunicación de que el Reino de Dios se ha acercado, ha llegado a los pecadores, excluidos y marginados, que el Evangelio es predicado a los pobres.
Esto sigue escandalizando. Las prioridades de Jesús son una interpelación tan grande a tantos cristianos de espaldas al dolor de los hombres que muchos llamados seguidores de Jesús no pueden aguantar estas interpelaciones… y vuelven su mirada hacia arriba, hacia los ángeles, hacia el trono de Dios ante el cual se quieren gozar y sentirse bendecidos y privilegiados . Pero el mensaje sigue sonando desde el trono del altísimo: El reino de Dios se ha acercado a los pobres, a los desclasados, a los marginados y excluidos, a los proscritos… y se nos cierra la visión del trono de gloria hasta que no nos paseemos por los focos de conflicto, hasta que no nos convirtamos en agentes de liberación de los sufrientes de la tierra.
Así, los pobres son los preferidos del Señor… No por ninguna especie de superioridad moral o espiritual de los marginados y excluidos de la tierra, de los empobrecidos del mundo, sino porque Jesús viene investido de la propia bondad y amor de Dios el Padre que los acepta y los acoge destruyendo y haciendo saltar en pedazos todo tipo de exclusión y todo tipo de prepotencia basada en consideraciones de pureza por razón de estatus social, acumulación de riqueza o de sabiduría mundana.
Jesús, en su bondad y amor, reflejando las características del Padre, ofrece acogida y salvación a todos aquellos marginados, olvidados, humillados, excluidos y robados de dignidad por los que los autoconsiderados puros, por los religiosos que sólo miran al cielo y a su autogozo y deseos de bendición, sea ésta económica o de otro tipo.
Jesús no fue neutral ante las injusticias del mundo, no fue neutral ante el desamor , ante la exclusión y empobrecimiento de las gentes sencillas, de los huérfanos, las viudas y los extranjeros, como prototipos de las personas marginadas, empobrecidas y excluidas de todas las épocas… Nosotros, los cristianos, tampoco debemos ser neutrales.
Al grano, que ya se ha dicho mucho sobre el vídeo de Kony 2012:
Kony es el meme de internet intencionado más grande que hemos visto hasta la fecha. El primer gran triunfo de la propaganda memética. Entre la versión de YouTube, la de Vimeo y los vídeos que espontáneamente se han subtitulado pronto cumplirá los 100 millones de visualizaciones. Según Visible Measures, es la campaña de vídeo con el crecimiento más rápido de la historia (ha tardado menos que Susan Boyle, en llegar a los 70 millones de visualizaciones). Más aún: recaudó 5 millones de dólares en las primeras 48 horas. Y no solo el vídeo: también los artículos que han generado en los medios de todo el mundo o las webs creadas como crítica han sufrido un torbellino viral.
Para entenderlo hay que saber que la palabra meme la inventó Richard Dawkins (sí, el señor que ahora anda peleándose con obispos) hace 35 años para nombrar todas aquellas unidades culturales que los humanos nos pasamos el día contagiándonos los unos a los otros. Los refranes, las religiones, las leyendas urbanas y mil cosas más son memes. Con la llegada de internet, la velocidad de contagio se multiplicó y nació un subgénero que, muy adecuadamente, también se llamó memes y del que el fenómeno de «lo viral» es consecuencia. Las fotos de las hijas de Zapatero, la historia de las pirámides de Bisbal o elchampú de caballo del Mercadona son virus que utilizaron la red para contagiar nuestras mentes. En general, este mismo blog va sobre ellos. Aunque cada día son más furibundos, sus efectos sobrepasan la red y todo quinceañero de pro maneja su retórica, su funcionamiento sigue siendo bastante desconocido.
Pues bien, el vídeo de Kony está construido para activar cada resorte que hace saltar lo viral y que nos lo pasemos los unos a los otros. Como dice una amiga, es un algoritmo audiovisual calculado para que lo compartas. Por si el propio vídeo no lo dice suficientemente claro («nada es más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado»), en Good.is le han preguntado a uno de los autores:
«Hemos hecho 10 documentales antes que este, y los hemos mostrado en institutos y universidades desde 2006. Hemos construido una base de apoyo a través de nuestros otros films. Pero la realidad es que trabajamos muy duro e hicimos todos esos vídeos y pusimos tanto esfuerzo en ellos y consiguieron 3.000 visitas. Y entonces un vídeo con un gato tirando de la cadena tiene 40 millones de visitas. Eso nos dejó diciendo ¿qué estamos haciendo mal? Y un día, uno de nuestros compañeros dijo «tío, esto sería mucho más fácil si pudiéramos hacer a Joseph Kony famoso y la gente supiera quién es. No tendríamos que luchar tan duro para conseguir la atención sobre estos asuntos en Uganda». Esa fue la inspiración. Después de eso, nuestra meta fue hacer una película que pudieras ver on line, que fuera entretenida que contara la historia de un modo digerible. Y no teníamos ni idea de lo hambrienta que estaba la audiencia global de eso».
Y aquí estamos, hablando de este vídeo de autores e intenciones discutibles en lugar del del gato tirando de la cadena. Estos son algunos de los mecanismos de manipulación que he identificado en el vídeo, pero seguro que hay más:
– Hay una lucha entre el bien y el mal, que es un clásico de la narración desde Grecia. Para ayudar a identificarlo, el malo aparece hiperenfocado y hay sutiles referencias a Hitler para los despistados. Incita al altruismo compartido.
– La historia se va contando de lo cercano a lo general y usa la primera persona. Es una técnica clásica de la narración periodística, por ejemplo, porque promueve la atención y la credibilidad.
– Cierra con un llamamiento a la acción y una fecha de caducidad (2012). Como en las teletiendas: llama en los próximos 15 minutos y te regalaremos otra unidad.
– Hay niños por un tubo. Como los negritos no nos emocionan lo suficiente (si lo hicieran no estaríamos descubriendo Uganda en 2012), aparece uno rubio y monísimo que todos nos querríamos llevar a casa. El padre no es guapo pero tampoco está mal, un poco a lo Assange.
– La narrativa es muy moderna, por lo que la gente joven se puede sentir muy identificada con ella. Usa el lenguaje audiovisual del reality: hay fragmentos muy íntimos de la vida del protagonista que no se corta en enseñar. La linealidad de la historia se corta con flashbacks y flashforwards para mantener la mente atenta; en algunos momentos se copia el lenguaje contemporáneo de vídeos que han tenido éxito en internet (como cuando se cuenta a través de la página de facebook). Todos los logos, carteles y camisetas que aparecen han sido exquisitamente diseñados. Maneja óptimamente los ritmos de lo audivisual, con sus subidones, bajones, descansos… todo apoyado con música.
– Es autorreferencial como un virus: incluye memes dentro de sí mismo, hace constantes menciones a facebook, llama a la autorreplicación.
– Usa elementos que pirran a nuestro cerebro, como masas haciendo cosas a la vez, lanzando consignas, bailando y sintiendo emociones colectivas o primeros planos de personas mostrando emociones.
– Copia el lenguaje electoral y de campaña a lo Obama para llamar a la acción. También el lenguaje de guerrilla. La operación de empapelado de ciudades es calcada a la Paperstorm.
– Utiliza el argumento de autoridad que tan bien funciona en los anuncios y en los foros de internet (el señor de la corte internacional), documentos, etc.
– Usa famosos: Clooney, Gaga, Angelina… y ya sabemos que como espectadores/internautas nada nos pirra más que un famoso. Esta ha sido una de las claves más importantes de su expansión (desde la premiere del vídeo estuvieron presentes, y después, respondieron al llamamiento que se les realizó desde Twitter).
– Es largo. Eso (a priori un incoveniente) consigue que transmita la sensación de haber visto algo importante, un documental y no un anuncio (aunque todo se hubiera podido resumir en dos minutos).
– Todo está explicado para niños. Literalmente.
– Hay nacimientos, muertes, violencia, secuestros, mutilaciones, violaciones, todo muy épico. Sin embargo comienza y se cierra de forma tecnooptimista y el asunto del vídeo no se desvela hasta pasados 5 minutos. Lo duro va en rápidos flashes. Si ves el vídeo sin saber su objetivo, el efecto se multiplica. No es deprimente, sino que llama a la acción. Juega al «life changing», es decir, te cuenta algo que hasta entonces no sabías y que te hará ver las cosas de forma distinta desde entonces, que es otra de las claves de lo viral.
– Hace la pelota al receptor constantemente: vosotros podéis cambiarlo todo.
– Hay pulseras, soporte simbólico y viral donde los haya.
– Da unas instrucciones clarísimas: comparte, dona.
En resumen: el vídeo provoca una emoción que incita a la acción y a la replicación. Podría, por ejemplo, no provocar nada, o provocar tristeza, pero entonces no funcionaría. En palabras de uno de los autores:
«Hay un montón de buenos documentales ahí fuera que pintan una historia bien contada sobre lo que está mal en el mundo. Pero una de las cosas de los documentales de alta gama es que raramente proponen una respuesta, ellos solo articulan el problema bellamente. Y odiamos eso. Te dejan diciendo «Oh, vale, odio el fracking, ¿ahora que se supone que tengo que hacer?». Lo que hicimos fue pintar claridad moral y proporcionar pasos de acción directa. No hay créditos ni nada más. Presentamos el problema y entonces acabamos el film con tres pasos para ayudar a la gente a hacer un cambio. Eso resuena en la gente. El tercer paso es tan simple como compartir el film. La gente puede hacerlo».
La autora de la ya memética en sí misma foto de los autores del documental con armas del ejército sudanés en las manos ha hablado en una entrevista de la debilidad de la ONG por la manipulación emocional («encuentro todos sus esfuerzos previos emocionalmente manipuladores, y todas las cosas que como periodista intento no ser»).
La gente que más sabe de lo viral enseguida se ha puesto en guardia. «Investiga a fondo tus motivos. No reenvíes simplemente un vídeo aleatorio a un extraño porque un asesino de masas hace decir «triste» a un niño de cinco años. Aprende un poco sobre las complejidades de la región y las lucha en curso antes de abogar por la intervención militar directa», dice The Daily What. «El vídeo de Kony ha sido hecho por gente cuyas intenciones parecen buenas, incluso si su ideología y análisis pueden ser un poco simplistas. ¿Pero y si un video con antecedentes más siniestros obtuviera este tipo de impulso viral?, se preguntan en The Guardian.
Así que surge la duda de si este nuevo tipo de manipulación tan brutamente eficaz es ética aunque se realice por un buen fin. La pregunta de qué pasará cuando los malos aprendan a manejar estas técnicas, si es que no han aprendido ya. La necesidad de reflexión personal antes de sucubir al impulso físico e irracional (recuerda, proviene de una emoción) de darle al botón de compartir. El papel del periodismo contra la propaganda. Y, no menos importante, la cuestión de si es esperanzador o deprimente que los jovenes reaccionen así ante estos resortes: la mayoría de las visualizaciones las han realizadoadolescentes norteamericanos.