El peruano Lurgio Gavilán relata en un libro su vida en Sendero Luminoso, en el Ejército y en un convento franciscano durante los años de conflicto en su país

Lurgio Gavilán en 1986 en la base militar de Huanta

El antropólogo peruano Lurgio Gavilán, de 39 años, presentó en México el pasado lunes su autobiografía, Memorias de un soldado desconocido: autobiografía y antropología de la violencia, una historia que comenzó a escribir en 1996 y que se ha demorado en publicar en su país por las sensibilidades contrapuestas en torno al conflicto armado que enfrentó al Ejército con el grupo terrorista Sendero Luminoso entre 1980 y 2000.

El autor nació en una comunidad campesina de Ayacucho, departamento de la sierra sur donde surgió Sendero Luminoso en 1980. Esta región concentra las mayores secuelas de la violencia. En la actualidad, Gavilán realiza un doctorado en Antropología en la Universidad Iberoamericana de México, becado por la Fundación Ford. Uno de los antropólogos peruanos más prominentes —y que investigó la violencia de Sendero Luminoso—, Carlos Iván Degregori, leyó el borrador inicial de su libro y recomendó su publicación. Cuando éste falleció en 2011, la edición peruana quedó en suspenso. En México ha habido gran interés por esta historia, explica el autor, quien ha vivido más de la mitad de su vida en tres espacios clave de la historia contemporánea de su país: Sendero Luminoso, el Ejército y la Iglesia Católica.

El autor ha cambiado el nombre de su comunidad y de algunas personas

Siendo niño, en 1983, entró en Sendero Luminoso, tras los pasos de su hermano mayor; dos años después, fue el único superviviente tras un combate con el Ejército: “Me perdonaron la vida porque era un niño, escuálido, desnutrido”, relató en una entrevista por Skype con EL PAÍS. Estos hechos ocurrieron durante el Gobierno de Fernando Belaúnde, el período más mortífero a causa del conflicto, según el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Los militares lo llevaron a un cuartel: detenido primero, acogido, después; al cumplir la mayoría de edad hizo el servicio militar y se “reenganchó” dos años hasta convertirse en sargento. Entonces combatió desde el otro flanco: “Antes buscaba militares, luego buscaba a Sendero Luminoso”.

En el noviciado Ocopa.

A la pregunta de si fue difícil adaptarse al cambio, responde: “Poco a poco comenzó a educarme el Ejército, por eso me gustó. Lo he tomado como parte de mi vida, nunca sentí que fuera tan difícil. No me obligaron a entrar en Sendero Luminoso. Caí prisionero en el Ejército y me quedé. Siempre he vivido con mucho gusto, tal vez los quechuas, los campesinos, vivimos de esa manera. En ese momento era tan natural, y un poco mejor, porque cuando llegué al Ejército, eran pobres pero había una taza de quáker (avena), había ropa, en el fondo estaba agradecido”, explica con voz sosegada.

Mientras realizaba patrullas, unas religiosas que los acompañaban llevando la comunión a las comunidades, lo animaron a ser sacerdote “para hacer el bien”. Dejó el Ejército y se formó como fraile franciscano: “No me hicieron preguntas sobre dónde había estado antes”, comentó. Estudió en el instituto de los franciscanos en Lima y pasó un año en el convento de su orden en Puerto Ocopa (Junín, selva central), una zona en la que Sendero Luminoso diezmó a la etnia asháninka. “En el convento teníamos muchos momentos de silencio. Entre 1996 y 1998 empecé a escribir mi historia de vida para mí, por sugerencia de una tutora”, refiere.

La obra no se ha publicado aún en Perú por la sensibilidad ante el conflicto

Cuatro años después de iniciado este nuevo camino, y habiendo aceptado ya los hábitos de fraile, abandonó. “Es un poco difícil de contar, tuve problemas familiares, terminé criando a mi hijo”. En el año 2000 empezó a estudiar Antropología en la Universidad San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho. Después ganó un concurso para ser profesor, y allí enseñó durante dos años. Gavilán cuenta que sus exalumnos le preguntan cuándo va a dictar clases de nuevo, “pero no conocen esta historia». «Uno de mis miedos es que me estigmaticen como Sendero Luminoso. Mis familiares no conocen mucho de esto, con mi hijo hablé poco, pero ya salió el libro”.

Una de las precauciones que ha tomado el autor ha sido cambiar el nombre de su comunidad y de algunas personas, dado que referirse a los actores del conflicto en Perú es delicado, no solo por las dificultades de diálogo sobre el tema, sino por la imputación fácil de “terrorista” a quien no lo es.

Durante un trabajo de campo en antropología.

Perú vive las disputas de la memoria histórica acerca de la violencia de Sendero Luminoso y del Estado entre 1980 y 2000, pero además, un remanente del grupo terrorista fundado por Abimael Guzmán, en asociación con el narcotráfico, sigue provocando muertes en una zona de la sierra sur. Por otro lado, expresos de Sendero hacen propaganda y reclaman la amnistía de Guzmán a través de un grupo que quisieron inscribir como partido político, elMovimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef).

“Este libro no defiende a Sendero Luminoso, no defiende al Ejército, no defiende al convento, es un poco imparcial. No sé cómo lo interpretarán en el Perú, pero en México ha caído muy bien, les causa curiosidad que haya sobrevivido a ese tipo de guerra, y preguntan cómo es posible que un quechua venga a estudiar acá”, agrega. Gavilán cuenta que uno de los líderes del movimiento político prosenderista Movadef, Alfredo Crespo, dio una conferencia en una institución académica de México donde él acude a un curso. “Hablaba como fanático, pedía la liberación de Guzmán. Muchas personas hicieron preguntas». Él tenía su versión: «Conté que una vez en Aranguay, Sendero Luminoso ató una soga al cuello de una campesina, la arrastraron hasta la plaza de armas, llegó muerta. Dicen que luchan por los más pobres ¿y los atan hasta matarlos?. Ni los animales se comportan así con sus semejantes”.

Gavilán hizo su tesis de maestría sobre las formas en que la comunidad de Aranguay (Ayacucho) ha intentado recuperar su salud física y mental después de las secuelas del conflicto.

 

http://internacional.elpais.com


Carrera de templos como estadios

Las religiones compiten en Brasil en acoger a grandes multitudes en torno a los curas estrella

São Paulo estrena una iglesia capaz de albergar a 100.000 fieles

 Sao Paulo
Misa oficiada por el sacerdote y cantante Marcelo Rossi en la iglesia Theotókos, que se inaugura este viernes. / JUCA VARELLA (FOLHAPRESS)
Además de devotos, los católicos brasileños seguidores de los curaspopstar son fans de un estilo de celebración que incluye coreografías, estribillos pegadizos y músicas de los más variados ritmos. Las macromisas están de moda en un país con 123,3 millones de católicos (el 64,6% de la población). En una de ellas el pasado día 20, en Fortaleza, Reginaldo Manzotti, un representante de esta cosecha de clérigos de la organización Renovación Carismática, cantó y rezó para una masa calculada en 1,6 millones de personas. Este movimiento, que empezó en Estados Unidos en 1960, vive ahora su auge en Brasil. En São Paulo, las multitudes se apiñan en grandes carpas alquiladas para ver al sacerdote —y cantante— Marcelo Rossi, que más de una vez ha reunido a un millón de personas y ha sido uno de los pioneros en este tipo de misa de masas. Este viernes este cura inaugura un macrotemplo que se inscribe en un fenómeno que es, también, una manera de enfrentarse al auge de los evangélicos.

En el nuevo templo del cura Rossi en São Paulo habrá espacio para que 100.000 católicos puedan asistir a las misas y confirmaciones —20.000 dentro y 80.000 fuera, siguiendo el acto por las ocho pantallas que lo retransmiten—. Una misa inaugurará este viernes el recinto. El proyecto, que comenzó hace 10 años, está aún sin acabar, y el resultado será gigantesco. Más grande que la basílica de San Pedro, en el Vaticano, donde caben 60.000 personas.

El diseño del edificio, firmado gratuitamente por el renombrado arquitecto Ruy Ohtake, fue realizado para que Rossi pudiera “alcanzar con la mirada hasta al último fiel que asista”, explica el autor. Solo el suelo, 30.000 metros cuadrados ocupados antes por una industria de cervezas, costó 6 millones de reales (2,3 millones de euros).

El catolicismo pierde terreno entre los pobres ante los evangélicos

Rossi ha sufragado parte de la iniciativa, a la que también ha contribuido el empresario católico Antônio Ermírio de Moraes. Los costes de la construcción no han sido detallados, pero Rossi afirmó en la revista Época, del grupo Globo, que la pagó a través de la venta de sus CD y best-sellers y que “costó mucho dinero”.

Con una iniciativa como esta, los católicos emulan a las iglesias evangélicas, partidarias de los grandes templos y que a principios de los años noventa del pasado siglo empezaron a ocupar cines cerrados y a comprar parcelas para construir recintos de culto en la periferia de las grandes ciudades brasileñas. La proximidad entre pastores y fieles evangélicos es similar a la que también persigue ahora la Iglesia católica en el país.

Según el último censo, del 2010, del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, los evangélicos han crecido un 61% en los últimos 10 años. Han atraído nuevos fieles, incluidos antiguos católicos. “La perdida de terreno que han sufrido los católicos en favor de los evangélicos ha coincidido con los curas popstar , que tienen éxito porque sintonizan con la sociedad de consumo que se formó en el país”, explica Karla Martins, doctora en Historia de la Iglesia Católica.

Los evangélicos predican la “teología de la prosperidad”, es decir, el crecimiento económico como fruto de la bendición divina. “Los curas católicos han perdido a los más pobres porque los pastores evangélicos son más persuasivos y alcanzan el lado afectivo más fácilmente”, explica Valeriano dos Santos Costa, director de la Facultad de Teología de la Universidad Católica de São Paulo.

El auge católico —y el consumo de la creciente clase media— se traduce en cualquier gran almacén donde saltan a la vista las pilas de libros, CD y reproducciones en tamaño real de los curas estrella. Cuatro sacerdotes ocuparon los primeros puestos en el ranking de ventas de CD en 2011.

Omar Raposo, expárroco del Complexo Alemão —una de las favelas pacificadas de Rio de Janeiro—, vio la llegada de los evangélicos y culpa a la violencia de la reducción de la presencia católica en los barrios más pobres. Raposo no se siente un popstar, aunque tenga 100.000 seguidores en su página de Facebook. Afirma que lo que él y otros hicieron al poner la samba y el reggae en las misas es simplemente una “adecuación del lenguaje”.

Cuatro sacerdotes encabezaron las listas de ventas de CD el pasado año

“La Iglesia necesita salir de los moldes. No invento un nuevo contenido, solo intento preocuparme también por el aspecto”, plantea el cura Manzotti. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil publicó en 1994 un documento donde reconoce el movimiento de Renovación Carismática, entendido “dentro del legítimo pluralismo de la Iglesia católica”. Al mismo tiempo, se declaraba “preocupada por los desvíos que puede haber”.

El esfuerzo de los sacerdotes estrella por separar su imagen del mensaje que desean transmitir a los fieles es una ardua tarea. El cura de Taubaté —en el Estado de São Paulo—, Fábio de Melo, que cobra por concierto 100.000 reales (38.000 euros) y ocupa el segundo puesto de ventas de CD, fue elegido en 2011 uno de los 10 hombres más atractivos de Brasil. Pese a ello, ninguno de los curas entrevistados admite que los fieles confundan el propósito real de sus actos religiosos. Para el teólogo Costa, la presencia de jóvenes que saltan en las misas prueba la renovación de la Iglesia. “Si el joven no entra en el contexto religioso caminamos hacia la secularización y la indiferencia religiosa que vive Europa”, dice. “Si Jesús estuviera entre nosotros, utilizaría la televisión e Internet para predicar”, concluye el sacerdote Raposo.

http://sociedad.elpais.com


Los menores salieron a pedir caramelos y sus padres descubrieron que en realidad les dieron polvo blanco en bolsitas

Halloween: en lugar de golosinas, niños recibieron cocaína en el Reino Unido
Una persona permanece detenida como sospechosa de haber dado cocaína a los niños (foto referencial, REUTERS).

Londres (DPA). En la noche de Halloween, un grupo de niños de la ciudad de Royton, en el norte de Reino Unido, recibieron bolsitas con cocaína en lugar de caramelos o chocolate cuando salieron a pedir golosinas, informó hoy la policía en Manchester.

Los padres de los niños informaron de inmediato a la policía, cuando sus hijos regresaron a casa con las bolsitas con polvo blanco, indicaron fuentes policiales.

Los agentes detuvieron a un joven de 21 años y también a una mujer de la misma edad, pero esta fue liberada poco después.

“Los padres y la policía actuaron rápidamente cuando se informó sobre el caso, en el interés de la seguridad pública”, dijo una portavoz policial. “Entendemos que se trató de un incidente aislado”, agregó.

http://elcomercio.pe

Lutero en el cine

Publicado: octubre 31, 2012 en Cine, Iglesia, Luteranismo

José de Segovia Barrón

Muchos creemos que la Reforma fue la obra de un gran Dios, no la historia de un gran hombre.

30 DE OCTUBRE DE 2012

 La víspera del Día de Todos los Santos –hoy más conocida como Halloween, que no es ningún invento ocultista, sino una fiesta católica–, el 31 de octubre de 1517, un joven monje agustino clavaba un largo papel con noventa y cinco tesis, en la puerta de la iglesia de Wittenberg. La lucha de este hombre contra el poder religioso inicia una Reforma, que continúa hasta el día de hoy. El cine nos muestra su figura, a lo largo de los años, con distintos resultados, pero una misma fascinación.Hans Kyser era un guionista alemán que trabajó con directores como Murnau o Pabst. Como escritor, tenía una particular inclinación por la adaptación de sucesos y personajes históricos. La única película que dirigió era  Lutero  (1928). El reformador aparece así en el cine mudo con una obra de cierto presupuesto y gran dirección artística. Los decorados, el vestuario y los efectos especiales son espectaculares. No así la dirección de actores, que en general tienden a la sobreactuación o a ser tan inexpresivos como una figura de cera. La atmósfera está bien lograda y es correcta técnicamente, pero el resultado es algo monótono. La copia que se puede ver actualmente tiene subtítulos y una voz americana de fondo, que comenta aspectos de la vida de Lutero, ¡así que ya no es cine mudo!

En la época sonora, Lutero es un personaje de una película alemana de 1939, que se conoce en inglés como  El corazón inmortal.  La hizo el director Veit Harlan con Bernhard Minetti en el papel del reformador, pero  no será hasta 1953 que se hace realmente la mejor película sobre Lutero . Es una coproducción americana con Alemania, dirigida por Irving Pichel, que se rueda en el país del reformador con el actor irlandés Niall MacGinnis como protagonista. Los amantes del cine de terror recuerdan siempre a MacGinnis por su papel del ocultista Karswell, en el clásico de Jacques Tourneur,  La noche del demonio  (1957).En la edición que se ha hecho en DVD por el cincuenta aniversario, Robert Lee cuenta la historia completa del film.

   UN CLÁSICO NOMINADO A LOS OSCAR

 Irving Pichel era actor y director desde los años treinta. Había comenzado en el teatro, pero llega a California con el comienzo del sonoro, a finales de los años veinte. Había sido guionista para la  Metro,  pero pronto destacó en papeles como Fagin de  Oliver Twist  o el mayordomo de  La hija de Drácula . Su primera película es un film de terror para la RKO,  El malvado Zaroff,  en 1932.

Debido a su asociación con varios sospechosos de comunismo durante los años cuarenta –como Abraham Polonsky–, en la revista  The Hollywood Quarterly , es llamado a declarar por McCarthy en la  caza de brujas . Se logra librar de la  lista negra  y puede así trabajar en todo tipo de películas, desde musicales ( Dance Hall ) a filmes de aventuras ( O.S.S. ),  cine negro  ( Ellos no creen en mí ), ciencia-ficción ( Con destino a la luna ) o adaptaciones de Steinbeck ( Donde nacen los héroes ). Es también el narrador de míticas películas de John Ford, como  La legión Invencible  o  ¡Qué verde era mi valle!

 Pichel hace la película de  Martin Lutero justo después de rodar un  western  con Randolph Scott,  Santa Fe.  Fue la penúltima película antes de morir de un ataque al corazón el año siguiente. Pichel ya tenía experiencia en otros proyectos cristianos, puesto que había colaborado con el pastor episcopal Friedrich y sus  Cathedral Films  para  escuelas dominicales, en dos grandes producciones que llegaron a los cines:  El gran mandamiento  (1939) y  Día de triunfo  (1954). Esta segunda fue de hecho la última que dirigió, para la que contó con actores de la talla de Lee J. Cobb y Joanne Dru.

 Lutero tiene dos nominaciones para el  Oscar por la excelente dirección artística de dos alemanes (Fritz Maurischat y Paul Makwitz) y la impresionante fotografía en blanco y negro del francés Joseph Brun. Es una buena película, que merece la pena revisar, en cierto sentido superior a la versión actual. Un auténtico clásico, que debería tener una mejor distribución en DVD, accesible a un público general.

 El año 74, vuelve Lutero al cine, interpretado por Stacey Keach , veterano actor de televisión, conocido sobre todo por su papel protagonista en series tan populares como la del detective  Mike Hammer  en los años ochenta o  Prison Break  (donde interpreta el papel del alcaide). La obra de teatro de John Osborne nos muestra a un sorprendente Lutero, casado aquí con Judy Dench, que hace el papel de Catalina de Bora. La obra del autor de Mirando hacia atrás con ira,  que llevó al escenario Albert Finney, resulta en la versión de Guy Green demasiado teatral. No hay nada del asombro y la alegría que despierta el redescubrimiento del Evangelio, tan poderosamente capturado en la última película que se ha hecho sobre Lutero.

 EL JOVEN REFORMADOR 

Lutero (Joseph Fiennes, trailer)
Lutero, mucho más que un biopic llevado a la gran pantalla, es un drama de acción que transcurre en una de las épocas más revolucionarias de la historia (el paso de la Edad Media al Renacimiento) y muestra como las creencias de un solo hombre pueden cambiar el mundo. Lutero, que cautivadoramente crea el malestar religioso y político y las sacudidas cívicas de la época, es un testamento del poder de la un hombre para reinventar la historia.

 La película más fácil de encontrar ahora en DVD , es la última versión que se ha hecho en el cine sobre la vida de  Lutero  (2003) .  Muchos tienen así la oportunidad de ver esta producción de habla inglesa, en la que el reformador aparece ante el gran público con el atractivo de un joven asombrado por el poder liberador de la Palabra de Dios .

El protagonista de  Shakespeare In Love ,  Joseph Fiennes, resalta su fragilidad con una humanidad lejos de la figura monstruosa que ha fabricado de él la  leyenda negra . Por eso, quien piense que la Reforma no es más que cuestión de política y crea que Lutero no fue sino un mero instrumento de los príncipes alemanes contra los campesinos, no reconocerá al personaje que tiene delante en la pantalla. Ya que  en esta historia hay más Evangelio que en toda  La Pasión  entera de Mel Gibson. Porque el tema de esta película es en realidad la gracia de Dios, que nos revela a un Padre amante y lleno de misericordia .

 La película arranca con la ya mítica tormenta por la que Lutero decide hacerse monje en Erfurt en 1505, a pesar de la oposición de su padre. Es allí donde conoce al vicario general de los agustinos en Alemania, Staupitz, magistralmente interpretado por el actor suizo Bruno Ganz, que tantas grandes películas hizo en el nuevo cine alemán  con directores como Wim Wenders.

Su habitual papel contenido adquiere aquí un singular dramatismo en este interesante personaje, que ha venido a ser prototipo del catolicismo-romano más filo-protestante, siempre tan cerca, pero a la vez tan lejos de la Reforma. Para él, como para tantos católicos hoy, el problema del protestantismo es que no ve lo positivo que todavía hay en la Iglesia de Roma, aunque le recomienda a Lutero leer la Biblia cada día, mandándole a Wittenberg para estudiar.

La famosa visita de Lutero a Roma ha sido rodada en Italia misma por Eric Hill –director británico, afincado en América, que ha hecho hace poco una película sobre Bonhoeffer–. Se detiene allí en el inmenso circo, en que se ha convertido la religión papista. Esta experiencia deja a Lutero escandalizado ante semejante espectáculo de manipulación, superstición e inmoralidad por parte del clero.

 Es esa pompa y lujo vaticano la que lleva a León X a hacer una venta masiva de indulgencias, que es mostrada en la película con todo detalle y exactitud histórica. Pero esta denuncia de la corrupción, lejos de verse como algo anacrónico, muestra una actualidad singular por su enfrentamiento contra toda tiranía y opresión espiritual. En ese sentido las noventa y cinco tesis de Lutero contra el comercio vaticano, no sólo inician un proceso de Reforma de la Iglesia el 31 de octubre de 1517, sino que siguen siendo una denuncia contra todo tipo de corrupción religiosa.

 LA PALABRA LIBERADORA
 El mensaje de  Lutero  va más allá que una mera declaración del valor de la libertad de conciencia. Pocas veces en el cine se ha visto un tratamiento tal de la Biblia como algo emancipador para el hombre. Cuando tantos identifican hoy el cristianismo bíblico con fundamentalismos e integrismos religiosos, basados en un fanatismo peligroso,  Lutero  nos presenta la Palabra de Dios como una realidad liberadora .

Ya que entender que la autoridad del Papa no está por encima de las Escrituras, ni que los Evangelios pueden ser negados por las palabras de los hombres, lleva a una fe que ya no está basada en el consuelo, sino en la verdad misma. Es por eso que Lutero se niega a arrodillarse ante la autoridad de Roma, que representa el cardenal Cayetano, porque su conciencia está ahora “cautiva de la Palabra de Dios”.

 Es interesante también el papel que tiene la política en la Reforma. El apoyo del príncipe Federico el Sabio –interpretado aquí por un Peter Ustinov a punto ya de fallecer, pero lleno de una sabiduría e inteligencia que ya quisieran tener muchos actores jóvenes– hace posible la traducción de la Biblia. Es esta obra la que realmente produce la Reforma, pero también el redescubrimiento de la experiencia de gracia de Lutero .


Aunque ese apoyo de los príncipes en Augsburgo, con el que se cierra la película, se convierte en “el abrazo del oso” con la guerra contra los campesinos. Es ahí donde vemos las consecuencias prácticas de la visión de Lutero sobre los dos reinos, que divorcia en cierto sentido la realidad espiritual de la temporal.

 GRACIA ASOMBROSA
Lutero es presentado aquí también como alguien entrañable por su relación con el personaje de una niña minusválida llamada Greta, que aparece a lo largo de toda la película. Es como la afirmación de Jesús de que el Reino pertenece a los niños.

Esa compasión de Dios por una criatura indefensa es la que resalta una y otra vez, como cuando entierra al enfermo mental que se ha suicidado en “campo santo”. Es en ese sentido que esta es una historia sobre la gracia de Dios, aunque no se mencione nunca la palabra. Tampoco se habla por cierto de justificación, pero no hay mejor explicación que la que da Lutero en su emotivo sermón, cuando predica entusiasmado por el pasillo de la iglesia de Wittenberg. Ya que una de las virtudes de esta obra es precisamente su lenguaje, capaz de hacer entender las ideas centrales de la Reforma de una forma clara y sencilla, perfectamente comprensible para cualquier espectador .

 Ese amor activo es el que destaca al final de la película en el relato evangélico conocido como del hijo pródigo, cuando le explica a los niños que el Padre corre en busca de su hijo. Es la asombrosa gracia de Dios, que se muestra en un hombre como Lutero, con todas sus debilidades, capaz de confesar a su esposa Catalina que hay días que se siente tan deprimido, que ni siquiera se puede levantar de la cama. Es por eso que muchos creemos que la Reforma fue una obra de Dios. Ya que esta no es la historia de un gran hombre, sino de un gran Dios, que ama profundamente a criaturas tan miserables y atormentadas como aquel monje.

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

Creative Commons

31 de octubre, Día de la Reforma

La Reforma que trastocó Iglesia y mundo hace 495 años
Este 31 de octubre se conmemora en todo el mundo la Reforma Protestante, 495 años después de clavar Lutero sus 95 tesis un 31 de octubre en Wittenberg (Alemania).

 MADRID

 El 31 de octubre de 1517, víspera de la fiesta católica de Todos los Santos, Martín Lutero dio a conocer públicamente sus tesis, y el impacto fue tal que se señala esa fecha como el comienzo de la Reforma protestante.

Para unos, Lutero es el ogro que destruyó la unidad de “la” iglesia, la bestia salvaje que holló la viña del Señor, un monje renegado que se dedicó a destruir las bases de la vida monástica. Para otros, es el gran héroe que hizo que una vez más se predicara el evangelio puro de Jesús y la Biblia, el reformador de una iglesia corrupta.

Él cambió el curso de la historia al desafiar con valentía el poder del papado y del imperio, sosteniendo puntos de vista contrarios a la práctica y ordenanzas de la religión establecida, el catolicismo romano, por considerarlas contrarias al contenido de la Biblia.

 La principal doctrina evangélica que Lutero alzó contra el sistema ritualista de penitencias fue que la salvación es por gracia solamente, no por obras . La chispa que movió al monje vino probablemente en 1515, cuando Lutero empezó a dar conferencias sobre la Epístola a los Romanos, pues él mismo dijo después que fue en el primer capítulo de esa epístola donde encontró la respuesta a sus dificultades.

 LARGA LUCHA
Esa respuesta no vino fácilmente. No fue sencillamente que un buen día Lutero abriera la Biblia en el primer capítulo de Romanos, y descubriera allí que “el justo por la fe vivirá”. Según él mismo cuenta, el gran descubrimiento fue precedido por una larga lucha y una amarga angustia, pues Romanos 1:17 empieza diciendo que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”. Según este texto, el evangelio es revelación de la justicia de Dios.

Estuvo meditando de día y de noche para comprender la relación entre las dos partes del versículo que, tras afirmar que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”, concluye diciendo que «el justo por la fe vivirá».

La respuesta que encontró Lutero fue sorprendente.  La “justicia de Dios” no se refiere en la carta a los Romanos, como piensa la teología tradicional, al hecho de que Dios castigue a los pecadores. Se refiere más bien a que la “justicia” del justo no es obra suya, sino que es don de Dios.  La “justicia de Dios” es la que tiene quien vive por la fe, no porque sea en sí mismo justo, o porque cumpla las exigencias de la justicia divina, sino porque Dios le da este don. La “justificación por la fe” no quiere decir que la fe sea una obra más sutil que las obras buenas, y que Dios nos pague esa obra. Quiere decir más bien que tanto la fe como la justificación del pecador son obra de Dios, don gratuito.

En consecuencia, continúa comentando Lutero acerca de su descubrimiento, “sentí que había nacido de nuevo y que las puertas del paraíso me habían sido franqueadas. Las Escrituras todas cobraron un nuevo sentido. Y a partir de entonces la frase ‘la justicia de Dios‘ no me llenó más de odio, sino que se me tornó indeciblemente dulce en virtud de un gran amor”.

Lutero (Joseph Fiennes, trailer)
Lutero, mucho más que un biopic llevado a la gran pantalla, es un drama de acción que transcurre en una de las épocas más revolucionarias de la historia (el paso de la Edad Media al Renacimiento) y muestra como las creencias de un solo hombre pueden cambiar el mundo. Lutero, que cautivadoramente crea el malestar religioso y político y las sacudidas cívicas de la época, es un testamento del poder de la un hombre para reinventar la historia.

 PRUDENTE Y RESERVADO
 Lutero parece haber sido un hombre relativamente reservado, dedicado a sus estudios y a su vida espiritual. Su gran descubrimiento, aunque le trajo una nueva comprensión del evangelio, no lo llevó de inmediato a protestar contra el modo en que la Iglesia católica entendía la fe cristiana . Al contrario, nuestro monje continuó dedicado a sus labores docentes y pastorales y, si bien hay indicios de que enseñó su nueva teología, no pretendió contraponerla a la que enseñaba el catolicismo.

 Cuando por fin decidió que había llegado el momento de lanzar su gran reto, compuso noventa y cinco tesis, que debían servir de base para un debate académico . En ellas, Lutero atacaba varios de los principios fundamentales de la teología escolástica, y por tanto esperaba que la publicación de esas tesis, y el debate consiguiente, serían una oportunidad de darle a conocer su descubrimiento al resto de la Iglesia.

 CONTRA EL LUCRO
 La controversia fue mayor de lo que Lutero se proponía. Lo que había sucedido era que, al atacar la venta de las indulgencias de Juan Teztel en Alemania, Lutero se había atrevido, aún sin saberlo, a oponerse al lucro y los designios de varios personajes mucho más poderosos que él.

Según Lutero, si es verdad que el Papa tiene poder para sacar las almas del purgatorio, ha de utilizar ese poder, no por razones tan triviales como la necesidad de fondos para construir una iglesia, sino sencillamente por amor, y ha de hacerlo gratuitamente (Tesis 82). Pero aunque muchos abrigaban tales sentimientos, nadie protestaba, y la venta continuaba.

 LAS 95 TESIS
Lutero clavó sus famosas noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Esas tesis, escritas en latín, no tenían el propósito de crear una conmoción religiosa. Lutero dio a conocer sus tesis la víspera de la fiesta de Todos los Santos, y su impacto fue tal que frecuentemente se señala esa fecha, el 31 de octubre de 1517, como el comienzo de la Reforma protestante y la reafirmación de que la Palabra de Dios es el punto de partida y la autoridad final de la Iglesia y de toda teología.

La mayoría de historiadores conviene en que Lutero remitió sus tesis al Arzobispo de Maguncia, al Papa, a algunos amigos y a otras universidades en esa fecha. Con todo, las tesis fueron impresas muy pronto, y antes de 1518 habían sido extensamente leídas por toda Europa.

 REACCIÓN Y CISMA
 Su impacto sorprendió al propio Lutero. Las autoridades religiosas vacilaron, sin embargo, en condenar a Lutero. Este último continuará discutiendo con teólogos partidarios de las doctrinas de Roma, por ejemplo, con Johann Eck en la famosa disputa de Leipzig de 1519.

Las 95 tesis son finalmente condenadas definitivamente el 15 de junio de 1520 por la bula Exsurge Domine del papa León X. Lutero, entonces abiertamente en conflicto con la Iglesia católica, es excomulgado a principios del año siguiente.

El Papa León X exigió que Lutero se retractara por lo menos de 41 de sus tesis, pero el monje alemán, ya famoso en toda Europa, rechazó esta exigencia públicamente en la Dieta de Worms de 1521 jugándose la vida. Era el paso definitivo para lo que luego sería la reforma protestante.

Fuentes: Histª del Cristianismo

Editado por: Protestante Digital 2012

Creative Commons

Samuel Nieva

Siendo un laico voluntario en una de las iglesias luteranas en el centro de Los Ángeles, California, un día de regreso a casa prendí el televisor  y ví estupefacto en la información local, una protesta de la iglesia católica-romana en contra  de una iglesia Luterana, en la ciudad de Compton  , sacerdotes y feligresía , levantaban sus cartelones de protesta contra la iglesia luterana San Marcos, La iglesia luterana había usurpado  la identidad católica-romana, el salón parroquial llamaba dizque “salón guadalupano” era la manzana de la discordia, allí en el medio del salón con un gran cajón limosnero, de ancha plataforma para resistir el peso de la virgen, un letrero sugerente medieval “cuando eches tu limosna nuestra santa madre te bendecirá en este momento (sic), un santuario atiborrado de las figuras de  santos y vírgenes, y el engaño de hacerse pasar por sacerdote católico romano, en la iglesia luterana en América  (ELCA) eran la suma de reclamos de parte de la iglesia católica-romana.

Este hecho acaecido en la década de los años ’90 es la muestra de  una deformación a la confesión Luterana y una alimentación a una falsa identidad Luterana.

Vale reconocer la iglesia católica-romana de Compton, estaba en todo su derecho de hacer esa protesta, no cabe en un razonamiento normal que una iglesia Luterana que ha superado teológicamente la ignorancia  de la manipulación de las indulgencias “modernas”, religiosidad popular, idolatría y ecumenismo fatuo, lo utilice para engañar a la gente ó sea permisible a ellas.

El día de hoy la iglesia Luterana, está permitiendo negligentemente que la idolatría a figuras míticas ocupe el lugar de Jesucristo como único medio de salvación y el mérito de la salvación de Cristo para el perdón de nuestros pecados atreves de los sacramentos sea vendidos como una indulgencia más al mejor postor, aceptando  la participación de un ecumenismo maquillado y manipulado desde la otra orilla que no quiere reconocer lo fundamental de 500 años de reforma.

Los testimonios de Jesús y  los hechos de la Reforma Protestante deben ser guardados con riguroso celo cristiano.

Jesús en sus palabras testimoniales escritas en  Juan 14:21, 23-24 dice:

21 ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

 23 “Le contestó Jesús:

—El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. No se angustien ni se acobarden.24 El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió.

El prefacio del libro de Concordia, argumenta los acontecimientos que están sucediendo con el naciente luteranismo y dice: “ En medio de esta angustiosa situación, y en medio de la desorganización del gobierno constituido, el enemigo de la humanidad astutamente empezó a sembrar las semillas de doctrina falsa y de la discordia y a causar divisiones destructoras y escandalosas  en las iglesias y en las escuelas con el propósito de adulterar la doctrina pura de la Palabra de Dios, destruir el lazo de amor y de la armonía cristiana e impedir así demorar sensiblemente el curso del santo evangelio…” “desviar a los pobres y errantes conciencias para que no conozcan la doctrina evangélica pura, hacerlas más sumisas al yugo papal, e incluso hacerlas abrazar otras corrupciones que están pugna con la palabra de Dios.”, los argumentos que están manifiestos en las palabras de Jesús y  en el prefacio del libro de Concordia  no han sido tomados en cuenta por aquellos que están “practicando” la  “romanización” de la iglesia Luterana.

Quiero fundamentar, que nuestra iglesia luterana ha cometido un grave error en ser muy condescendiente con la ignorancia de la religiosidad popular, la idolatría y la manipulación de las indulgencias en los sacramentos  y de un ecumenismo fatuo,  al aceptar estas prácticas oscurantistas que están contra el criterio teológico de la Palabra de Dios y la figura Cristocéntrica del evangelio.

La iglesia Luterana tiene una riquísima y profunda información y formación teológica, la palabra de Dios que es escudriñada de manera una seria y consecuente desde los albores del luteranismo, el resultado fué,  desarrollaron un compendio de confesión de fé que se llama el libro de Concordia, libro valioso que argumenta la sujeción a la Palabra de Dios y la figura de Cristo y el Espíritu Santo.

LA IDOLATRIA HERMANA DE LA IGNORANCIA SUPINA

La idolatría es un problema endémico en la iglesia católica-romana y es preocupante ver como avanza dentro de la comunidad latina luterana

La idolatría del antiguo testamento esta circunscrito dentro de la  ignorancia reforzada de soberbia y rebeldía, el capitulo 20 de éxodo del  1-7 dice: Entonces Dios habló todas estas palabras diciendo:2 “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de la esclavitud).

3 “No tendrás otros dioses delante de Mí.

4 “No te harás ningún ídolo (imagen tallada), ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No los adorarás (No te inclinarás ante ellos) ni los servirás (ni los honrarás). Porque Yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta[c] la tercera y cuarta generación de los que Me aborrecen, 6 y muestro misericordia a millares, a los que Me aman y guardan Mis mandamientos.

Estos versos son  claves para dar a conocer  a su pueblo el principio de relación entre los seres humanos y Dios, El manifiesta su acuerdo, su dirección con los seres humanos y dentro de la ignorancia supina del pueblo, Dios muestra su amor convertido en un  convenio. Un pacto que gira en base al cumplimiento de la liberación del Pueblo de Israel. Someterse a Dios es un proceso de entendimiento, lo que pudo ser 40 días se convirtió en una larga vivencia de 40 años.

Argumentar estos versos en la formación Luterana pareciera que es algo “muy doméstico” de un ínfimo valor, pareciera que es un tema caduco, pero conforme va pasando el tiempo, observamos el crecimiento de una deformación de la fé básica en la iglesia luterana.

Porque se produjo esta anormalidad, vale analizar la historia de la iglesia latina luterana

EL FAMOSO MOSAICO LUTERANO ES UNA PIEZA DE MUSEO PERO NO EL CUERPO DE CRISTO

JUAN 14: 21,23: ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

23 “Le contestó Jesús:

—El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. No se angustien ni se acobarden.

Creyéron los líderes que visionarón el ministerio Latino Luterano, que aplicando diversidad de métodos aparentemente misionológicos como un mosaico podrían  tener en la Iglesia Luterana Latina un crecimiento explosivo y no se diéron cuenta ó fueron negligentes cuando ahora tenemos una iglesia  deforme, anormal con varias cabezas irreconocibles e irreconciliables que aplican lo aprendido de lo extra-biblico, imponiendo su soberbia y la rebeldía al sometimiento de la Palabra.

En la historia reciente de la iglesia latina luterana en los EEUU, no se sentaron las bases sólidas para una formación pastoral, se “reclutó” profesionales de la fé que venían de otras tiendas religiosas menos del corazón y apasionamiento de la iglesia Luterana, un sacerdote que no ha entendido y no ha pasado por la Gracia Salvífica de Jesucristo seguirá practicando lo que aprendió en la iglesia romana y aquel “oportunista” de la fe aplicará lo más fácil y manipulativo para hacer su trabajo parroquial.

Sin darnos cuenta hemos regresado al oscurantismo de la iglesia de la edad media donde los personajes de poder toman control de la iglesia para finiquitar sus intereses creados,  haciendo de las indulgencias, de la religiosidad popular  un negocio de la fé como el  “pan del día”.

Me asomaba ya al liderazgo de la Iglesia Latina Luterana y el hecho escandaloso ocurrido en la misión Luterana San Marcos, nunca fué llamado al orden y menos  sancionado por estas prácticas deshonestas, tímidamente observe como aquel “pastor ó sacerdote”  como se hacía llamar llegaba a las reuniones pastorales cual señor feudal “marcando su propia agenda e intereses personales” y se iba de regreso a su dominio.

Siendo seminarista iba perfilando mi corazón para el llamado a la misión, en uno de los entrenamientos un pastor comenzó a darnos los “tips” para el “éxito misional”, los sacramentos “tienen un costo”, contaba su experiencia, la preparación para el encuentro de la 1ra. Comunión tenía un precio en la lista ofrecimientos de la iglesia, cual moderno Teztel, la gente debía pagar para que tenga “valor” el sagrado sacramento. Dentro de mi mente repetía “éste pastor está loco” como puede reducir la gracia de Dios en el sacramento a un pago semanal ó mensual  hasta que termine su preparación el niño ó niña, joven y adulto.

Que refiere la Biblia, Jesús reunió a sus discípulos y en un acto de fe y aceptación la pascua judía tomó la forma de la celebración de la Santa Cena ó santa Comunión, fue un acto de encuentro, de relación, de recordación, de limpieza, sometimiento  e humildad.

Se sigue haciendo un negocio de fin de semana con el Bautismo, ya no es la asamblea de los creyentes  que se reúnen el primer día de la semana el Domingo para celebrar el Bautismo padres y padrinos probos que eran  escogidos dentro de la congregación como refiere la historia de la iglesia, ahora es un grupo de intereses velados, entre padres y compadres que solo cumple con el ritualismo y sus expectativas están culminar con una gran fiesta de jarana y alcoholización, ¿llegarán el domingo trayendo al bautizado? No,

Posiblemente lleguen para  buscar otra celebración la de los quince años, su matrimonio  y como última oportunidad en un féretro para su sepultura. Los sacramentos reducidos a un simple negocio de fin de semana.

La Gracia Salvífica de Jesucristo atreves de los Sacramentos,  es la piedra angular de la Teología Luterana.

L a vida cristiana tiene una responsabilidad y lealtad. Es una gran verdad la Gracia de Dios no tiene costo es un regalo de Dios, pero no por eso es barata, Bonhoeffer pastor teólogo alemán menciona y sentencia: “La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado”

Pasaron los años, aquella iglesia luterana que ví en la televisión  ser el blanco de un éscandalo y ver plasmado todo el odio religioso de otro grupo contrario cerró sus puertas, de la misión San Marcos no quedo un solo miembro de las 200 o 300 personas que llegaban a cada celebración. este antiguo y vetusto templo iba a ser la iglesia donde serviría en el futuro con el nombre de Pueblo de Dios Lutheran Church. Me tocó en los últimos 9 años ser parte de la restauración y credibilidad de la iglesia luterana en nuestra  comunidad y alrededores, logramos dar una verdadera identidad luterana y dar testimonio de bendición en el barrio atreves de Pueblo de Dios Lutheran Church.

Seguir sosteniendo lo insostenible bíblicamente llevará a que los feligreses desencantados de la iglesia luterana, regresarán en masa al lugar de donde nunca debiéron salir su iglesia romana.

La iglesia Luterana no tiene el afán de “robar”  feligresía con encantos y fábulas romanistas, la iglesia Luterana está llamada a predicar el mensaje del evangelio de las Buenas Nuevas de Salvación a los hambrientos de la Palabra de Dios.

RELIGIOSIDAD POPULAR MANTENIENDO LA IGNORANCIA

Este tema es muy grave en la iglesia Luterana, se ha desarrollado toda una argumentación teológica para dar crédito a esta aberración y acercarnos al sometimiento católico-romano medieval.

Dos hechos que quiero enumerar, tocan  la cabeza del liderazgo de la iglesia Luterana, los obispos luteranos que avalan una imagen falsa de la Iglesia Latina Luterana.

Fuimos visitados por un Obispo luterano salvadoreño, y en medio de su plática de experiencia de fe deslizó esta historia, “estando en Israel, donde visitamos la iglesia de la natividad al culminar mi paseo, se me ocurrió recoger muchas piedritas del alrededor del templo…llegando a El Salvador de regreso compartí estas piedritas con muchos miembros de nuestra congregación, pasaron los días y uno de los feligreses llegó mostrándome una cruz enchapada en oro, que en la parte central tenía la piedra regalada y estaba cubierta con oro a sus alrededores,  este hombre había desarrollado gran fe a la cruz”, pareciera que esta historia no dice nada solo un “acto de fe” en una cruz milagrosa que tiene una piedra bendita, prosiguió con su historia, “la hna. Vendedora del puesto del Mercado, había puesto la piedra en una pequeña bolsita y cada mañana que comenzaba su labor, ponía la bolsita debajo de la frutas y verduras, con emoción regreso a contarme que desde que guardaba  las piedritas benditas debajo de su mercadería, ella vendía más”, el Obispo culminó su plática diciendo la gran fe que tenía su pueblo (sic).

Escuchar de los labios de un Obispo tremendo “cuento” dice mucho de la crisis que estamos pasando en nuestro liderazgo luterano.

La religiosidad popular no permite ver los Milagros reales que realiza Dios con su pueblo, la fé de esta gente sencilla estaba reducida a una cruz con una piedra incrustada y a una bolsita que se pone debajo de la mercadería, que oportunidad desperdiciada para liberar a la gente de tanta ignorancia religiosa.

La creencia de los favores de los santos y vírgenes y el cumplimiento de las mandas, son prácticas comunes en algunas  Iglesias luteranas, distorsión teológica que obstaculizan las enseñanza biblica de una manera directa y clara. Alguién, un día me dejó siete copias de la “manda” que se hacen a San Judas Tadeo, el “santo de los pedidos  imposibles”. Donde si no cumplías con el santo el tomaba venganza y castigo de regreso de la “manda”.

Es una gran negligencia cuando pastores luteranos avalan tremenda aberración,  por no “perder” a doña Carlota (personaje de la canción “Jesús es verbo y no sustantivo” de Arjona) que sigue sus tradiciones  y no se esfuerzan en presentar un evangelio liberador.

LA INSTITUALIZACION DEL ROMANISMO EN LA IGLESIA LUTERANA

El Obispo president de la ELCA no debe pecar de ignorancia supina, llamó la atención en su última presentación atraves del video en todas las asambleas sinodales de este año 2012,  mostrando el avance misionero y tomando como ejemplo una congregación latina que de luterana no tiene nada, donde ésta congregación muestra su imagen totalmente católica-romana, al ser entrevistado el pastor , él refiere no siguen la tradición luterana, (recuerdo en nuestro tiempo de seminaristas en Texas, su opinión de adhesión a la iglesia catolica-romana y al papa Juan Pablo II como cabeza y líder infalible de la iglesia, de aquel entonces, él, lo aceptaba abiertamente) No todo los pastores luteranos somos pro católicos-romanos o sometidos a Roma, institucionalizar el romanismo como lo ha hecho esta congregación lleva a más confusión y lo más triste, por un efímero éxito de números en la feligresía,  que es avalado como máximo ejemplo por el Obispo luterano Hanson, haciendo una total sumisión al catolicismo romano, peligrosos juego político-religioso.

Hago eco a este escrito aparecido en protestante digital (medio de prensa español): “Pero  por favor, dejemos el ecumenismo hueco, fatuo, ambiguo, amañado bien sea por liberal o por fundamentalista. El único ecumenismo posible está en el Jesús histórico revelado en la palabra que es la Biblia  (no sólo en sus principios básicos éticos, sino también teológicos).  Esto ni es relativista ni fundamentalista, es el eje en el que debemos movernos nosotros y el Universo.”

Nuestro legado de Iglesia Evangélica Luterana Latina debe ser rescatado de la confusión y sumisión al romanismo católico.

No nos hacemos ningún bien engañando a los feligreses con una religiosidad popular trasnochada, indulgencias contextualizadas y ecumenismo fatuo y amañado.

Al colgar este escrito el día de hoy 31 de Octubre del año 2012, Día de la Reforma Protestante, en sus paredes virtuales, como un llamado a la reflexión y al reencuentro de una verdadera identidad Luterana, invito a construir  una iglesia Luterana que respete y practique LA SOLA GRACIA, SOLA PALABRA,  SOLA FE, SOLO CRISTO.

Samuel Nieva

Pastor Luterano


Steve Shipman


The need for Lutheran CORE was impressed upon me again. As I write this, I have just returned home from the General Retreat of the Society of the Holy Trinity—a magnificent time of prayer and reflection with a group that for 15 years has been helping pastors serve faithfully in a challenging environment.

When we began, our Society was almost completely composed of pastors from the ELCA (about two thirds) and the Lutheran Church–Missouri Synod. This week in our prayers we mentioned the bishop or president of every Lutheran group represented. The list included about a dozen names, two of whom were among the 200 of us at the retreat.

In this time of fragmentation, we confessing Lutherans need each other more than we ever have. We need to work together in reaching out to this vast North American mission field.

We need to create and connect one another with resources that we once expected our denominations or publishing houses to provide. And this is a blessing, not a problem!

“The Priesthood of All Believers” simply means that every Christian has been claimed by God and called to use his or her gifts to help fulfill the Great Commission to make disciples of all nations. Pastors have a unique and necessary role given by God, but clergy are not the Church any more than a coach is a football team.

God has poured out many gifts through the Holy Spirit. I experienced some of God’s pastoral gifts this week in the outstanding preaching and teaching and the caring fellowship.

But since most Christians are not called to be pastors, far more gifts of the Spirit have been distributed to the laity than to us who are ordained. A key role of pastors is to help the other baptized priests to discover, develop, and use their gifts in service to Christ and to the neighbor.

I also heard many pastors speak of a deep loneliness and of exhaustion from decades of parish ministry.

Pastors need to pray and speak together to support each other, and they need for their members to hear from lay folk in other congregations what is working for them in their outreach. It’s easy to complain and not hard to find things to complain about, but negativity saps the spirit (and therefore Spirit) of any group including a congregation.

Lutheran CORE exists to provide positive interactions and resources.

We can no longer afford to create religious “shops” competing against one another for “business” (members). The world out there needs to know Jesus, and the diversity of our Lutheran family in the twenty-first century can be a blessing and an opportunity. Each congregation and each of the thirty-some Lutheran church bodies in North America have a unique combination of gifts from the one Spirit. Lutheran CORE offers a “safe space” where Lutherans of every group can work together without giving up their unique identities. As we do so, we enrich one another by sharing God’s inexhaustible generosity to each of us.

During the period of recent church conflict, a great amount of energy was channeled into renewal groups. Since many leaders from that era have joined other Lutheran groups, much of that energy is rightly being redirected into new arenas of ministry. Just so, we need to pray for God to raise up new leaders around North America who will have the energy to rebuild regional and local groups that will help us strengthen and support one another.

We have gotten rave reviews of the regional Discipleship Events that have been held around the country. Keep checking the schedule to see if one is being held near you. If your congregation would like to host one of these events, contact Pr. Paul Borg for details. The intent is that these not be one-time events, but that regional groups will be created to continue helping each congregation carry out what they have learned.

Lutheran CORE is not and will not become a massive top-down bureaucracy. You who are Lutheran CORE locally have the primary responsibility for how effectively Lutherans connect and support one another. Lutheran CORE is a catalyst for these local and regional initiatives and offers a vehicle for confessing Lutherans to connect with one another. To a large extent, our future will depend on those who hear the call of God to connect and work together in mission across our continent.

On our part, we continue to offer our website, our Facebook group, our annual gatherings, regional Discipleship Events, and partnership with such events as the Rocky Mountain Theological Conference in

Canada. We also interface with leaders of other renewal movements in North American Christianity and share what we learn from them.

God is at work in North America. These may very well be the “good old days” future generations will remember. This is an exciting time to follow Jesus Christ, as God’s Spirit is poured out in new and wonderful ways. Lutheran CORE enjoys the privilege of working to “mobilize confessing Lutherans for evangelical renewal.”

Pastor Shipman can be reached at sshipman@lutherancore.org or 570-916-7780.


‘La palabra sin miedo’ es el lema

Las Pussy Riot, nominadas al premio Martín Lutero
El ganador de este Premio será confirmado por la Iglesia Evangélica alemana este 10 de noviembre, mientras la candidatura de las Pussy Riot provoca pasiones y polémica.

29 DE OCTUBRE DE 2012, BERLÍN

 Uno de los eventos más importantes de la Iglesia evangélica alemana –a la que pertenecen tanto la canciller democristiana Ángela Merkel como el presidente independiente Joachim Gauck– ha llamado la atención al elegir al grupo de punk ruso Pussy Riot como uno de los nominados al Martin-Luther-Preis (Premio Martín Lutero).

Y el debate está servido, especialmente entre los propios protestantes alemanes y rusos que se dividen a favor y en contra de la decisión.

 El ayuntamiento de Wittemberg, en Sajonia-Anhalt -donde el reformador Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del castillo en 1517-, es quien otorga formalmente este premio. Su lema es «la palabra sin miedo» y, por ese motivo, nominan a las Pussy Riot.

El jurado del Premio Martín Lutero hará pública su decisión final el próximo 10 de noviembre. El grupo musical no es el único nominado, también compiten por el galardón el medioambientalista Michael Beleites y la pastora Waltraut Zachhuber.

 LAS PUSSY RIOT
 Las integrantes de Pussy Riot –María Aliójina, Nadezhda Tolokónnikova y Ekaterina Samutsevich– protagonizaron el pasado 21 de febrero un concierto-oración en el altar de la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, en el que pidieron la expulsión del poder del presidente Vladímir Putin.

Tras su detención fueron condenadas a dos años de cárcel acusadas de «gamberrismo motivado por odio religioso». Aliójina y Tolokónnikova, de 24 y 22 años respectivamente, han sido condenadas a dos años de cárcel lejos de la capital.

 EL DEBATE ESTÁ SERVIDO
 Varios teólogos evangélicos han respondido con consternación. Algunos, como Friedrich Schorlemmer, las han acusado de blasfemas.

 Sin embargo otros, como el dirigente democristiano y exsecretario general de la CDU Heiner Geissler, también antiguo ministro de juventud, familia y salud, opinan muy distrinto . «Estas niñas han sido muy valientes. Seguramente Jesús habría estado del lado de estas chicas: él ha desalojado el templo protestando contra los sacerdotes y su participación en los negocios de los bancos de aquella época», comentó Geissler al diario Spiegel Online.

Las Pussy Riot han hecho exactamente lo mismo, según Geisse: «han protestado contra el entramado corrupto de la Iglesia ortodoxa con el poder del Estado y los oligarcas financieros rusos».

Fuentes: AFP

Editado por: Protestante Digital 2012

Creative Commons

 


Juan Stam

Sobre la teología de los reformadores:
Unas Reflexiones

Se suele resumir el aporte teológico de la Reforma en tres puntos: (1) la justificación por la gracia mediante la fe (sola gratia, sola fide), (2) la sola autoridad normativa y definitiva de las Sagradas Escrituras (sola scriptura, tota scriptura), y (3) el sacerdocio universal de todos los creyentes. Pero, casi siempre, se olvidan otros dos, que son cruciales: (4) la libertad cristiana y (5) «la iglesia reformada siempre reformándose» (ecclesia reformata semper reformanda). Es especialmente sorprendente y lamentable que los evangélicos hoy hacen caso omiso del tema de la libertad cristiana. De hecho, dicho tema es, sin lugar a dudas, central en todo el movimiento de la Reforma. La Reforma fue, en su sentido más profundo, un proceso liberador en todas sus dimensiones.

En este énfasis marcado sobre la libertad cristiana, Lutero siguió de cerca a su gran precursor evangélico, nada menos que el Apóstol Pablo, quien constantemente vinculaba la justificación por la fe con la libertad cristiana. Cuando los gálatas se echaron atrás al legalismo judaizante, San Pablo los acusó de haber negado el evangelio: «De Cristo se han desligado, los que por la ley se justifican; de la gracia han caído» (Gál 5.4), y eso, no porque hubiesen caído en alguna inmoralidad ni hubieran negado alguna doctrina ortodoxa, sino porque habían vuelto a insistir en la circuncisión y el legalismo como condiciones para ser aceptado ante Dios. Bajo tales legalismos, les dice San Pablo, «para nada les aprovecha Cristo» (Gál 5.2), porque «para libertad han sido llamados» (Gál 5.11). Por lo tanto, les exhorta, «estén firmes en la libertad con que Cristo los ha liberado» (Gál
5.1).

Al inicio de la misma epístola, Pablo escribe a estos creyentes en Galacia en términos parecidos: «Me asombro que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio» (Gál 1:5). En seguida, aclara que de hecho «no hay otro evangelio», y advierte que si alguien pretendiera predicarles otro evangelio, «qué caiga bajo maldición» (1:8). Ser evangélico, según San Pablo, es vivir desde la gracia de Dios que nos hace libres. No se puede ser evangélico y legalista a la vez.

A Martín Lutero le gustaba señalar que su apellido venía de una palabra griega (eleútheros) que significa «libre, independiente, no ligado»; a veces se llamaba «Lutero el Libre». Uno de sus primeros escritos, en el año 1520, se tituló «Sobre la libertad del cristiano». Tan convencido estaba Lutero de que no podría haber libertad bajo la condición de pecado, como convencido estaba también de que el evangelio nos hace verdaderamente libres. Evangelio significa libertad; evangelio y servidumbre (dominación, autoritarismo) se excluyen mutuamente.

En los párrafos siguientes intentaremos demostar que cada una de las grandes afirmaciones de la Reforma, es una afirmación de la libertad cristiana. Sin la libertad cristiana, las demás verdades reformadas no se pueden entender en su sentido pleno.

(1) La sola gratia nos libera del legalismo:

Cuando Lutero descubrió la justificación por la pura gracia de Dios, dijo que se le abrieron las puertas del paraíso, porque la sola gratia le liberó del terror ante un Dios iracundo y vengativo. La doctrina de la justificacion por la gracia significó para Lutero su liberación del dominio de la ley y de las obras. Para él, personalmente, la revelación de «la gloriosa libertad de los hijos e hijas de Dios» (Rom. 8.21) fue la respuesta a su angustiosa búsqueda de paz y salvación. Significó liberación de las demandas de la ley. Ya que nuestra justificación es «por la gracia mediante la fe», podemos confiar firmemente en la Palabra de Dios que nos asegura que el Señor nos ha aceptado. A la vez, para Lutero, la fe es muchísimo más que mero asentimiento teórico. «La fe es algo inquieto y activo», decía Lutero; es «la fe que obra por el amor» (Gal. 5.6, cf. 6.9s).

Para Lutero, esta «libertad del evangelio» estaba por encima de toda autoridad y de todas las leyes humanas. El sistema papal le parecía una intolerable contradicción a esta libertad evangélica; el papa, escribió, había dejado «de ser un obispo, para convertirse en un dictador» (S. S. Wolin, Política y Perspectiva, p.158). Era imperativo restaurar «nuestra noble libertad cristiana», pues «se debe permitir que cada persona escoja libremente…» (ibid, pp. 156,158).

Desde el tiempo de los fariseos, la mentalidad legalista, basada en la autosuficiencia de los méritos propios, siempre tiende a producir dos extremos: o el fariseo o el publicano. El fariseo está segurísimo de su propia justicia, con base en obras de moralismo externo, pero de hecho no es ni justo ni realmente libre. El publicano, en cambio, se desespera por su falta de mérito y su insuperable fracaso en lograr su propia vindicación. Pero ninguno de los dos puede hacer el bien libremente, puesto que la realizan sólo como medio para alcanzar su propia auto-justificación.

El mensaje evangélico rompe este círculo vicioso. Dios en su gracia divina recibe al injusto y lo justifica, «no por obras, sino para buenas obras» (Ef. 2:8-10). La gracia (járis) de Dios despierta nuestra gratitud
(eujaristía) y nos transforma en personas nuevas que buscamos hacer la voluntad de Aquel que nos ha redimido. De esa manera, la gracia de Dios nos libera tanto del legalismo y moralismo (heteronomía moralista) como del fideismo y de la «gracia barata» de una fe puramente formal y verbal. La gracia nos hace libres para hacer el bien, no para lograr una justificación propia ante Dios, sino para agradecer y glorificar a Aquel que nos justificó por fe.

(2) La sola scriptura nos libera del autoritarismo dogmático:

La misma paradoja liberadora aparece en la afirmación de la sola autoridad normativa de la Palabra de Dios. El principio de sola scriptura relativiza, necesariamente, toda tradición y toda autoridad humana, aun las eclesiásticas. Ninguna autoridad humana puede imponerse sobre la conciencia del creyente, si no puede fundamentarse en las escrituras. Lo expresó Lutero elocuentemente en su defensa ante el Dieta de Worms (1521):

Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. Si no se me demuestra por
las Escrituras y por razones claras (no acepto la autoridad de papas y
concilios, pues se contradicen), no puedo ni quiero retractar nada, porque
ir contra la conciencia es tan peligroso como errado. Que Dios me ayude.
Amén.

Años después Lutero dijo, «Soy teólogo cristiano. Quiero creer libremente y no ser esclavo de la autoridad de nadie. Confesaré con confianza lo que me parece cierto». Sobre su monumento en Worms están escritas estas palabras: «los que conocen verdaderamente a Cristo no pueden nunca quedar esclavos de ninguna autoridad humana». «La Palabra de Dios», escribió Lutero, «que enseña la libertad plena, no debe ser limitada» (Wolin , ibid., p.155).

¡¡Qué palabras de libertad teológica!! Su total sumisión a la Palabra de Dios le hacía libre frente a dogmatismos, magisterios, concilios y papas. En la medida en que seamos realmente bíblicos, en esa misma medida seremos libres para «examinarlo todo» a la luz de las Escrituras y de las evidencias, hoy no menos que en los tiempos de Lutero.

Martín Lutero insistía terca y vehementemente en la única, exclusiva e incondicional autoridad de la Palabra de Dios, cuidadosa y evangélicamente interpretada. Sólo el evangelio y las Escrituras pueden tener autoridad sobre la conciencia del creyente. Por las Escrituras y por la gracia redentora de Dios, somos libres de cualquier otra autoridad que pretendiera imponerse sobre nuestra conciencia.

Estudiosos de la Reforma han llamado esto «el principio protestante»: sólo Dios mismo es absoluto, sólo su Palabra divina puede ostentar autoridad final. Cualquier otro absoluto no es Dios, sino un ídolo. Por lo mismo, sólo las Escrituras, fiel y cuidadosamente interpretadas en la comunidad creyente, pueden fundamentar artículos de fe. Ni el papa ni los concilios, ni las tradiciones ni los pastores ni los profesores de teología, pueden imponer sus criterios con autoridad obligatoria.

Sin embargo, a menudo pasa lo contrario (no sólo con los Testigos de Jehová sino con muchos que se llaman «bíblicos» y «evangélicos»): se levantan también en nuestro medio pequeños «papas protestantes» con su «Santo Oficio» que pretenden imponer sus tradicionalismos y dogmatismos y condenar (sin pruebas bíblicas de la más mínima seriedad) a todo aquel que no esté de acuerdo con los prejuicios de ellos. Sin darse cuenta, vuelven al autoritarismo dogmático contra el cual Lutero se había levantado, como los judeocristianos de Galacia también habían vuelto al legalismo anti-evangélico y anti-bíblico. Pero ser bíblico es ser mentalmente libre, abierto y crítico. No se puede ser bíblico y seguir siendo cerrado y dogmático.

!Qué libertad la de Lutero, ante toda autoridad, tradición, opinión y criterio humanos! ¿Y por qué? ¿Cómo se atrevía Lutero a reclamar tan osada libertad para su propia conciencia? Aunque su postura pareciera arrogante y anárquica, la fuerza de su libertad evangélica fue algo totalmente distinta: «Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios.»

Para Lutero, la obediencia evangélica a Dios y a su Santa Palabra tienen como corolario la liberación evangélica de toda autoridad, tradición o heteronomía que pretendieran ser absolutas (idolátricas) frente a la exclusiva autoridad normativa de la Palabra viva de Dios. Lutero explicó esto con elocuencia en su tratado de 1520, «sobre la libertad del Cristiano»: porque el cristiano está sometido incondicionalmente a la Palabra liberadora del Evangelio, «el cristiano es el más libre de todos los seres humanos» (cf. Rom. 6:16-18).

Bien lo expresa el himno, «Cautívame Señor, y libre en tí seré.» Eso se aplica también a nuestro pensamiento y a nuestras actitudes: cuando nuestra conciencia es cuativa de la Palabra de Dios y del glorioso evangelio, no podrá ser nunca cautiva de tradiciones humanas ni de autoridades humanas que pretendieran colocarse al nivel de, o incluso por encima de, la Palabra de Dios. Sola scriptura, sola gratia, sola fide: ¡mensaje de auténtica libertad evangélica para la conciencia de todos los cristianos hoy también!

(3) El sacerdocio de todos los fieles nos libera del clericalismo:

En tercer lugar, la afirmación reformada del sacerdocio universal de todos los fieles (1 Pedro 2:9; Apoc 1:6; 5:10) impulsa, lógicamente, un proceso de progresiva democratización dentro de la Iglesia, y por consiguiente dentro del mundo moderno. Para Lutero, todo cristiano es un sacerdote y un ministro de Dios, y toda la vida, todo empleo y oficio, son vocación divina dentro del mundo. «Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios», decía Lutero. En un pasaje aun más atrevido, afirma que «Todos los cristianos son sacerdotes, y todas las mujeres sacerdotisas, jóvenes o viejos, señores o siervos, mujeres o doncellas, letrados o laicos, sin diferencia alguna» (W.A. 6,370; R. García-Villoslada, Martín Lutero, Tomo. I, p.467).

Es cierto que los Reformadores no llevaron este principio hasta sus últimas consecuencias. Conservaron mucho del clericalismo heredado de largos siglos de tradición eclesiástica. Sin embargo, algunos, conocidos como Anabautistas de la «Reforma Radical», llevaron el principio del sacerdocio universal un buen paso adelante. Hoy día, tanto en círculos católicos como protestantes, se reconocen los carismas de todos los fieles y se cuestiona constantemente el clericalismo y el autoritarismo que, lamentablemente, han prevalecido en la iglesia protestante como también en la católica.

El paso de la Edad Media al mundo moderno significó un cuestionamiento radical del autoritarismo medieval e impulsó la evolución de una serie de libertades humanas que hoy día damos por sentadas. En ese proceso, Martín Lutero desempeñó un papel decisivo. Su mensaje de gracia evangélica nos libera del legalismo (autoritarismo ético). Su insistencia en la autoridad bíblica, interpretada crítica y científicamente, nos libera del tradicionalismo (autoritarismo doctrinal). Su enseñanza del sacerdocio universal de todos los fieles comenzó a liberarnos del clericalismo (autoritarismo eclesiástico).

Lutero lanzó una cruzada tenaz contra las estructuras autoritarias de la iglesia medieval: «Todas y cada una de las prácticas de la Iglesia», escribió en 1520, «son estorbadas, y enredadas, y amenazadas por las pestilentes, ignorantes e irreligiosas ordenanzas artificiales. No hay esperanza de cura, a menos que todas las leyes hechas por el hombre, cualquiera que sea su duración, sean derogadas para siempre. Cuando hayamos recobrado la libertad del Evangelio, debemos juzgar y gobernar de acuerdo con él en todos los aspectos» (Woolf I, p.303, en Wolin p.156). Al denunciar la tiranía del Vaticano, Lutero exigió a la iglesia»restaurar nuestra noble libertad cristiana» (Wolin p.158) también en las iglesias evangélicas.

4) «La iglesia reformada siempre reformándose» nos libera del tradicionalismo estático:

Otra consigna de la Reforma, cuya importancia no puede ser exagerada, rezaba ecclesia reformata semper reformanda («iglesia reformada siempre reformándose»). Es impresionante que los reformadores hayan tenido la humildad y la flexibilidad de ver su movimiento como inconcluso, con necesidad de continua revisión. Sabían que su encuentro con la Palabra de Dios había introducido en la historia nuevas fuerzas de transformación, pero (a lo menos en sus mejores momentos) no tenían ilusiones de haber concluído la tarea. Su gran mérito histórico fue el de haber hecho un buen comienzo, muy dinámico, y precisamente de no pretender haber dicho la última palabra per saecula saeculorum.

Hay un fenómeno típico en los movimientos históricos, que consiste en que después de comenzar con la espontánea creatividad de una búsqueda dinámica, poco a poco se van institucionalizando hasta perder casi totalmente la flexibilidad de sus inicios y su original capacidad de sorprender. En muchos casos, este proceso termina en un estado senil de arterioesclerosis institucional.

De hecho, esto es lo que pasó en gran parte con la Reforma protestante. Sus sucesores redujeron los explosivos descubrimientos de los fundadores (especialmente la «teología irregular» de Lutero mismo) en un nuevo escolasticismo ortodoxo, sea de cuño luterano o calvinista. El proceso dinámico de los inicios se petrificó en el sistema rígido y cerrado. Siglos después el fundamentalismo norteamericano resucitó a ese escolasticismo protestante en una nueva reencarnación histórica.

Los reformadores anticiparon este peligro, e implantaron en su teología defensas contra esa excesiva institucionalización y sistematización. En parte por factores adversos del siglo XVII, sobre todo el surgimiento del racionalismo escéptico, los sucesores de ellos buscaron una falsa seguridad en la «fortaleza teológica» de su ortodoxia inflexible. Contra eso, los ataques de pensadores como Lessing fueron devastadores. En el siglo XX,
volvió a surgir con gran dinámica el principio de ecclesia reformata semper reformanda.

En ningún momento todas estas libertades deben significar libertinaje, ni en doctrina ni en conducta; eso sería el extremo opuesto del legalismo. Como lo ha expresado el teólogo francés Claude Geffre, necesitamos dogma (doctrina) pero sin dogmatismo, tradición pero sin tradicionalismo, y autoridad sin autoritarismo (La iglesia ante el riesgo de la interpretación,1983, p.69) y, podemos agregar, insitituciones sin institucionalismo.

¿Qué nos dicen hoy estos postulados fundamentales de la Reforma? (1) Nos desafían a redescubrir constantemente el significado de las Buenas Nuevas y la fuerza de la libertad evangélica, tan caras para los reformadores. (2) Nos llaman al contínuo trabajo de exégesis bíblica, seria, científica, crítica y evangélica, individual y corporativa: sólo en la cuidadosísima interpretación de la Palabra de Dios se hallará la libertad evangélica del Pueblo de Dios y de la teología. (3) Nos llaman a un profundo respeto hacia los demás hermanos y hermanas, al buscar juntos la voluntad del Señor en esa obediencia a la Palabra que es también una sana libertad ante toda palabra humana. En las muy sabias palabras de un antiguo refrán de la Iglesia, «En lo esencial (lo bíblico y evangélico), unidad; en lo no-esencial (opiniones, tradiciones, costumbres), libertad; en todo, caridad».

Bibliografía

García-Villoslada, Ricardo, Martín Lutero, Vol I:El fraile hambriento de Dios (Madrid: BAC, 1973).

Geffré, Claude, El cristianismo ante el riesgo de la interpretación (Madrid Cristiandad, 1984).

Wolin, Sheldon S, Política y Perspectiva (Bs.As.: Amorrortu, 1960)


Por C. René Padilla

Para muchos de los estudiosos de la Reforma Protestante del siglo XVI, los énfasis centrales de este movimiento fueron cinco: Cristo solo (solus Christus), la Escritura sola (sola Scriptura), la gracia sola (sola gratia), la fe sola (sola fide) y la gloria de Dios sola (soli Deo Gloria). Sin embargo, hay buena base para afirmar que, además de estos énfasis fundamentales, los reformadores también dieron un lugar prominente a una doctrina que (por razones que daremos más adelante) podría ser considerada la Cenicienta tanto de la Reforma clásica como del movimiento evangélico en el momento actual. Nos referimos a la doctrina del sacerdocio de todos los creyentes, también denominado sacerdocio universal o común.

 

Cuando Martín Lutero lanzó su reto de reforma de la Iglesia Católica Romana, no lo hizo animado por un espíritu de innovación o rebeldía, sino movido por convicciones enraizadas en la Palabra de Dios. En la doctrina de la justificación por la fe halló la base para una solidaridad inalterable de los cristianos entre sí que hacía imposible la división tradicional entre “eclesiásticos” (los clérigos) y “seculares” (los laicos). Parafraseando Gálatas 3:28 escribe: “No hay sacerdote ni laico, cura ni vicario, rico ni pobre, benedictino, cartujano, fraile menor y agustino, porque no es cuestión de este o aquel estado, grado u orden.” En sus memorables tratados de 1520 el famoso reformador elabora este concepto con una orientación predominantemente cristológica. Alega que Cristo es nuestro hermano mayor y todos los cristianos participan de la gloria y la dignidad que corresponden a esa relación como reyes y sacerdotes con Cristo. Todo cristiano es sacerdote por el solo hecho de ser cristiano. Escribe:

Un zapatero, un herrero y un labrador tienen cada uno la función y la obra de su oficio. No obstante, todos son igualmente sacerdotes y obispos ordenados, y cada uno con su función u obra útil y servicial al otro, de modo que de varias obras todas están dirigidas hacia una comunidad para favorecer al cuerpo y al alma, lo mismo que los miembros del cuerpo todos sirven el uno al otro.

Se sigue que cada cristiano tiene un “servicio sacrificial” que no es la misa (ya que la misa no involucra el ofrecimiento de un sacrificio) sino un oficio por medio del cual expresa su alabanza y obediencia a Dios. Tiene, además, un ministerio de intercesión y el “poder de notar y juzgar lo que es correcto o incorrecto en la fe”. Lutero no niega el papel que desempeña el ministerio de administración y enseñanza dentro de la Iglesia. Sin embargo, mantiene que la única autoridad que tienen los pastores y maestros es la que se deriva de la Palabra de Dios y que, consecuentemente, todo cristiano tiene la facultad de juzgar según las Escrituras y desechar cualquier enseñanza que contradiga lo que enseñan las Escrituras. Argumenta:

Si Dios habló contra un profeta por medio de un asno, ¿por qué no puede hablar contra el Papa por medio de un hombre bueno? San Pablo reprende a San Pedro por estar equivocado. Por ello le corresponde a todo cristiano preocuparse por la fe, entenderla y defenderla, y condenar todos los errores.

La misma doctrina del sacerdocio de todos los creyentes halla lugar en la monumental Institución de la religión cristiana de Juan Calvino y en otras obras de los reformadores. La Reforma no fue sólo un redescubrimiento de que “el justo por la fe vivirá”, que resume un aspecto central de la enseñanza evangélica sobre la salvación, con la cual se relacionan los cinco énfasis de la Reforma mencionados anteriormente. Fue también un retorno inicial a una eclesiología enraizada en la obra de Jesucristo, quien por amor “ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes al servicio de Dios su Padre” (Ap 1:6).

Desde esta perspectiva, no se hace justicia a los reformadores cuando se juzga que su motivación fue poner “por encima de la Iglesia y su tradición la propia interpretación personal y subjetiva de las Escrituras”, como afirma Hans Küng. La intención que animó a los reformadores fue más bien la de colocar a la Iglesia bajo el juicio de la Palabra de Dios; llamarla de la esclavitud a tradiciones humanas a la libertad del Evangelio.

Cabe añadir, sin embargo, que la Reforma clásica se quedó corta en lo que atañe a las consecuencias prácticas del sacerdocio de todos los creyentes para la vida y misión de la Iglesia. Como ha señalado John Yoder, “la mayor parte de la conversación protestante sobre el sacerdocio de todos los creyentes no desarrolló estructuras para implementar la visión apostólica de que cada miembro de la iglesia tiene un don ministerial propio”. En términos concretos, en las iglesias protestantes en general prevaleció la dicotomía entre clérigos que ejercen sus dones ministeriales y laicos que ni reconocen sus propios dones ministeriales ni se preocupan por descubrirlos y ejercerlos para el bien común en conformidad con la enseñanza bíblica (ver especialmente 1Cor 12:1-31 y Ro 12:3-8). Es la expresión eclesiástica de la dicotomía entre lo sagrado y lo secular que conduce a una lamentable distorsión del cristianismo especialmente en lo que atañe a la ética.

En el contexto latinoamericano el movimiento de las comunidades eclesiales de base fue un valioso intento de recuperar una eclesiología enraizada en el Nuevo Testamento, una eclesiología que superara la dicotomía entre clérigos y laicos y recuperara la dimensión esencialmente comunitaria de la Iglesia. Leonardo Boff interpretó ese viraje como una eclesiogénesis, un nuevo nacimiento de la Iglesia. Sin vueltas ni rodeos afirmó que “las comunidades de base reinventan la Iglesia”. La reinventan, según el distinguido teólogo, no como “la expansión del sistema eclesiástico vigente, asentado sobre el eje sacramental y clerical” sino como “una forma distinta de ser Iglesia, basada sobre el eje de la Palabra y del seglar”; o sea, sobre el mismo eje que los reformadores propusieron como base para el sacerdocio de todos los creyentes. No sorprende, por lo tanto, que varias de las característica de la Iglesia según la “nueva eclesiología” que describe Boff coincidan en términos generales con las de la Iglesia que anhelaban los reformadores:

—la Iglesia-Pueblo de Dios;

—la Iglesia en que los laicos son “verdaderos creadores de realidad eclesial, de testimonio comunitario, de organización y de responsabilidad misionera;

—la Iglesia como “koinonia de poder”, “contraria al principio de monopolización del poder en manos de un cuerpo de especialistas por encima y fuera de la comunidad”;

—la Iglesia en que “toda la comunidad es ministerial, no sólo algunos de sus miembros; se supera de esta forma la rigidez del trabajo religioso: jerarquía/dirección, laicado/ejecución”;

—la Iglesia de diáspora que se hace presente en la sociedad civil, “diseminada dentro del tejido social”, generando “una mística de ayuda mutua”;

—la Iglesia liberadora, “la puerta de entrada (desde el punto de vista del pueblo) a la política como compromiso y práctica en busca del bien común y de la justicia social”;

—la Iglesia que “prolonga la gran tradición”, la de Jesús, los apóstoles y las primeras comunidades cristianas, la que tiene como eje articulador “la Palabra de Dios oída y releída en el contexto de sus problemas, la ejecución de tareas comunitarias, la mutua ayuda y las celebraciones”;

—la Iglesia que “construye la unidad a partir de la misión liberadora”, no a partir de un gobierno jerárquico, un “poder centralizador … hasta el punto de expropiar al pueblo cristiano de todas las formas de participación decisoria”;

—la Iglesia con una nueva comprensión de su universalidad, una universalidad que toma en serio las causas universales, como es “la liberación económica, social y política que abre la perspectiva hacia una liberación en plenitud en el Reino de Dios”;

—la Iglesia “toda ella apostólica”, ya que “todo enviado (y cada bautizado recibe la tarea de anunciar y testimoniar la novedad de Dios en Jesucristo) es un apóstol y prolonga el envío de los primeros doce apóstoles”.

Lamentablemente, el propio Vaticano se encargó de obstaculizar y finalmente impedir el crecimiento de un movimiento que tenía el potencial de insertar nueva vida en la Iglesia Católica Romana.

Cabe añadir, sin embargo, que igualmente lamentable es el actual crecimiento del clericalismo en círculos evangélicos en América Latina y otras regiones del mundo, con el surgimiento de pastores y apóstoles que monopolizan el poder y desconocen el liderazgo de servicio. ¡Cuánta falta hace una nueva Reforma que haga posible una eclesiogénesis evangélica que tenga como eje la Palabra de Dios y el laicado, y reconozca en términos prácticos la importancia del sacerdocio de todos los creyentes para la vida y misión de la Iglesia!

 

http://www.kairos.org.ar