Juan de Valdés huye de la Inquisición

Publicado: diciembre 11, 2010 en Historia, Iglesia

CÉSAR VIDAL


De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (VI): En España no hubo Reforma (3)

En agosto de 1531, Juan de Valdés ya se encontraba en Roma. Se trata de un dato que conocemos por una carta que el día 26 de ese mes Juan Ginés de Sepúlveda dirigió a su hermano Alfonso de Valdés y en la que se comentaba el hecho.

Muy posiblemente, su llegada a la capital italiana se había producido varias semanas antes. Durante unos meses no se sabrá nada de un Juan de Valdés al que la Inquisición española seguía buscando con ahínco.

Finalmente, el 3 de octubre de 1532, el papa Clemente VII –no precisamente un simpatizante de España- extendió a Juan un salvoconducto para que viajara sin ningún tipo de dificultades al encuentro de su hermano Alfonso. Juan de Valdés aprovechó el salvoconducto e intentó reunirse con su hermano Alfonso. No lo consiguió. Tan sólo tres días después de que el papa le otorgara el mencionado documento, Alfonso moría en Viena víctima de la peste.

Juan se encontró con la corte imperial en Bolonia, pero no permaneció en ella. Decidió, por el contrario, regresar a Roma y quedarse cerca del papa que, al parecer, constituía una vecindad menos arriesgada que la de los servidores de la iglesia católica en España.

No permaneció mucho tiempo empero en la corte pontificia. La ciudad de Nápoles le brindó un cargo de archivero y lo aceptó. Pero tampoco este nuevo lugar lo retendría. Por razones que desconocemos, la ciudad le invitó a abandonar el puesto que le había ofrecido aunque le entregó la cantidad de mil ducados. Valdés optó entonces por dirigirse una vez más a la corte papal.

Esta nueva permanencia de Juan de Valdés en Roma duró hasta la muerte del papa Clemente VII. Le sucedió en el trono pontificio Pablo III, un papa claramente favorable al emperador Carlos V, y Juan decidió abandonar la ciudad.

En 1535, Valdés se estableció en Nápoles, la ciudad donde permanecería hasta su muerte. En los años futuros iban a conjugarse en Juan de Valdés todas las facetas especialmente atractivas de su personalidad y de su obra.

El Valdés humanista e interesado en la cultura daría lugar al Diálogo de la lengua, una de las obras cumbres del Renacimiento español en que se abordan distintos aspectos relacionados con la lengua castellana utilizando la forma del diálogo.

El Valdés interesado por los asuntos políticos se convertiría desde 1537 en veedor de los castillos de Nápoles escribiendo a la vez un conjunto de misivas en las que expresaría su visión preocupada por las acciones llevadas a cabo por el gobierno imperial.

Finalmente, el Valdés interesado en la reforma de la iglesia católica y, mediante ella, de la sociedad, escribirá en la ciudad italiana sus obras teológicas más importantes desde las Ciento diez consideraciones divinas a los comentarios sobre el Evangelio de Mateo o los Salmos. Esta última circunstancia resulta especialmente comprensible si tenemos en cuenta que en Nápoles precisamente Juan de Valdés conocería a Julia Gonzaga, la sobrina del cardenal Gonzaga. La dama, bella e inteligente, le pondría en contacto con personas de cierta talla intelectual que se reunían periódicamente a leer y estudiar la Biblia en sus domicilios.

A esas alturas, Valdés, Gonzaga y buena parte de sus compañeros no eran sino protestantes encubiertos. El propio Valdés creía cada vez menos en la posibilidad de una Reforma que surgiera del interior del aparato católico.

Así, en su correspondencia podemos ver referencias a su falta de fe en que el concilio futuro -el que luego se celebraría en Trento- cerrara el abismo abierto entre católicos y protestantes. El 19 de abril de 1536 escribió, por ejemplo, a Julia Gonzaga indicándole que el emperador era un “pobre príncipe (que) no advierte que es tiranizado por dos bestias” y punto seguido añadía :
“Lo que ahora se necesita es paciencia hasta que Dios disponga, pues sólo Dios sabe como marcha todo”

Su pérdida de confianza en la acción imperial sólo había precedido en unos meses a su desengaño ante las acciones del papa. El 1 de enero de 1536, por ejemplo, escribió al cardenal Gonzaga quejándose de la manipulación llevada a cabo por Paulo III y de la papanatesca buena fe del pueblo en sus palabras :
“Aquí, creen lo que el Papa dice sobre el concilio como si fuera uno de los evangelistas”

No se equivocaba Juan de Valdés en su pesimismo. El papa no tenía voluntad de transigir, escuchar o tolerar a los disidentes religiosos sino de vencerlos. Por otro lado, su único posible contrapeso, el emperador, carecía de la altura suficiente para comprender la trascendencia de la situación y actuar en consecuencia.

En julio de 1541, Juan de Valdés exhaló su último aliento en Nápoles. Si triste es la muerte hay que reconocer que, sin embargo, la suya no pudo ser más oportuna. El 8 de enero de 1542 una Bula renovó y reforzó la Inquisición romana. El documento papal pretendía aplastar a los que consideraba heterodoxos y, en buena medida, lo consiguió. De los amigos de Valdés, algunos -como Pierpaolo Vergerio, obispo de Capodistria, que se convirtió al luteranismo o Pedro Mártir Vermigli que se identificó con el calvinismo- huyeron y terminaron por pasarse al campo protestante convencidos de que nunca habría una reforma realmente evangélica en el seno de la iglesia católica. Otros – como Pietro Carnesecchi – se convirtieron en víctimas inmediatas de la Inquisición. La propia Julia Gonzaga formó parte de un conventículo protestante que se reunía de manera clandestina y del que formó parte el artista Miguel Ángel al que algunos, muy erróneamente, insisten en presentar como un paradigma del arte católico. Sólo su muerte libró a Julia de ser juzgada por la Inquisición y sufrir la suerte de Carnesecchi. Por lo que se refiere a Miguel Ángel, acabó retratándose como Nicodemo, el judío timorato que ocultaba su condición de discípulo de Jesús.

En España, por su parte, Miguel de Eguía, el impresor del Diálogo de Doctrina cristiana, se vería obligado a comparecer ante la Inquisición por sus vinculaciones con los erasmistas de Alcalá.

Se trataba, sin embargo, más de un principio que de un final. Veamos algunos botones de muestra en la próxima entrega.

Continuará

Artículos anteriores de esta serie:

1 Juan Calvino y la Inquisición

2 Enrique VIII y los protestantes ingleses

3 Inglaterra y María la sanguinaria

4 Cisneros ¿precursor de la Reforma?

5 Juan de Valdés y la Reforma en España


César Vidal es escritor, historiador y teólogo

© C. Vidal, Protestante Digital.com (España).

«Dios lo ha querido»

Publicado: diciembre 11, 2010 en Meditaciones

Por Enric Capó
Meditaciones
Esta frase la he escuchado por radio con motivo de la muerte reciente de un personaje público y también en multitud de entierros a los que he asistido. Parece que creyentes y no creyentes, en aquella hora en que se ha decir alguna cosa a la familia o a los amigos del difunto, esta apelación a la voluntad de Dios es la palabra más apropiada. Expresa resignación e invita a la familia a conformarse. “Es la voluntad de Dios” quiere decir: ya no hay nada que hacer. Resignaos.

Cada vez que la oigo siento que hay algo en mi que se rebela. No la puedo aceptar ni soportar, esta frase, en este contexto. Primero, porque muy a menudo no es otra cosa que una frase estereotipada en boca de aquellos que no tienen nada que decir y se resisten a permanecer callados, como hicieron al principio los amigos de Job. Se sienten obligados a dar algún tipo de consuelo y quizás piensan que esta apelación a la voluntad de Dios es lo que se ha de hacer. En seguido lugar, porque no creo que sea la voluntad de Dios. No me puedo tragar la imagen de un Dios que juega a matar: ahora éste en un accidente, ahora el otro con una enfermedad, y el otro con un tiro en la sien. No puedo aceptar de ninguna manera que todo lo que pasa en el mundo lo hayamos de atribuir a la voluntad de Dios. No y no. Creo que la mayoría de las cosas que pasan en el mundo están totalmente en contra de la voluntad de Dios y El no las quiere. Dios no quiere la muerte de Labordeta, ni de las víctimas de los atentados terroristas, ni las de los accidentes de circulación, ni de las luchas fratricidas en el Medio Oriente, para citar sólo unos ejemplos actuales. Dios no quiere la enfermedad ni la muerte, ni el dolor ni la desgracia. “Yo he venido –nos dirá Cristo- para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Invocar la voluntad de Dios para explicar la desgracia, el dolor y la muerte es una blasfemia indigna de ser repetida y, mucho menos por cristianos que conocen al Dios y Padre de Jesús.

Se nos dirá: ¿No pasa todo porque Dios quiere? ¿No es El la razón última de todo? ¿No es el responsable? Es cierto que nunca tenemos todas las respuestas, pero si consultamos una concordancia bíblica y buscamos los textos que hablan de la voluntad de Dios, veremos hasta que punto lo que Dios quiere es la vida y la salvación. “Dios no quiere la muerte del hombre, sino que se arrepienta y viva” (Ez 18,32)

La vida es la vida. Tal como es, con todas sus miserias y tragedias. Vivimos una vida imperfecta, maltratada y deteriorada por el pecado, una vida que tiene poco que ver con el proyecto inicial de Dios: “El universo –nos dirá Pablo- está sometido al fracaso, no voluntariamente, sino porque alguien lo ha sometido, pero mantiene la esperanza que también él será liberado de la esclavitud de la corrupción y obtendrá la libertad y la gloria de los hijos de Dios. Sabemos que hasta ahora todo el universo creado gime y sufre dolores de parto…” (Ro 8,20-21). No podemos atribuir esta imperfección de la vida a la voluntad de Dios, como si Dios quisiera que fuera así. La volunta de Dios es la redención y la salvación de los hombres.

Es evidente que en este presente que estamos viviendo hay una voluntad permisiva de Dios. Dios tolera este mundo que se ha declarado independiente y se ha apartado de sus caminos. Dios no fuerza al hombre a ser bueno. Dios no vulnera nuestra voluntad. En Romanos (3,25) Pablo nos habla de la paciencia de Dios, de su tolerancia con lo que pasa en el mundo y de su volunta de salvarnos.

Hay todavía otra frase que escuchamos muy a menudo, cuando damos testimonio de la obra de Dios. Dice: Si Dios es tan poderoso, ¿por qué no lo resuelve todo? Y es notable que lo digamos nosotros, los hombres y las mujeres tan celosos de nuestras libertades, los que no queremos que nadie nos obligue. Que si se nos dijera que deberíamos ser polichinelas manejadas por Dios, sólo capaces de hacer lo que Dios quiere, pondríamos el grito en el cielo. No hay derecho, diríamos. ¡No somos libres! ¡No somos personas! Y tendríamos razón. Quizás dejaríamos entonces de sufrir, pero también dejaríamos de ser seres responsables.

Si alguna vez habéis de acompañar a una familia que ha sufrido un pérdida dolorosa, no recurráis a frase hechas, que no dicen nada. Es mejor callar que dar falsas respuestas. El consuelo a la familia será la compañía, estar a su lado, compartir el dolor. Mudos ante el misterio de la muerte y del sufrimiento. Sólo invitarlos a mirar hacia arriba, a remontar la vida, a buscar el objetivo final, a encontrar a Dios,

Enric Capó
Copyright © 2010 Iglesia Evangélica Española, una iglesia protestante


Una entrevista escálofriante de la cadena de tv O Globo (Brasil) al capo de la mafia «Marcola» en Rio de Janeiro.

Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de «Marcola», es el máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC).Las respuestas de Marcola a la cadena televisiva O Globo de su País nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la delincuencia común en toda América Latina.

marcola

O Globo: ¿Usted es del PRIMER COMANDO DE LA CAPITAL (PCC)?

Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e
invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración
rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la
solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna
vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre la belleza de esas montañas al amanecer», esas cosas…

Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están
muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia
social.

O Globo: Pero la solución sería…

Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de «solución» ya es un error.

¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en
helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la
habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un
gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento
económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría
que ser bajo la batuta casi de una «tiranía esclarecida» que saltase por
sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del
Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que
haber una reforma radical del proceso penal de país, tendría que haber
comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y
federales (nosotros hacemos hasta «conference calls» entre presidiarios…)

Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.

O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir?

Marcola: Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva «especie», ya somos otros bichos, diferentes a ustedes.

La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común.

¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser
héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí 3.000
libros y leo a Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del
desarrollo torcido de este país.

No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa
creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto
analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien
escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso.
Es otra lengua.

Está delante de una especie de post miseria.

La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes.

O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?

Marcola: Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio… Cuál es la policía que va a quemar esa
mina de oro, ¿entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el
funcionario vacila, es despedido y «colocado en el microondas».

Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes.

Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles sin piedad. Ustedes nos transformaron en «super stars» del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos «globales». Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros «clientes». Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.

O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?

Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a «los barones del polvo» (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata?

No tienen dinero ni para comida de los reclutas. Estoy leyendo «Sobre laguerra», de Klausewitz. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radiactiva?

O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?

Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la «normalidad». No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: «Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno».



08 diciembre 2010

De izquierda a derecha: Zhang Shuilian, Kan Baoping, Olav Fykse Tveit, Mathews George Chunakara, Shan Weixiang, Gu Jingqin.

La unidad entre los protestantes chinos constituye un factor importante en el rápido crecimiento de la iglesia en China, según dijo el secretario general del Consejo Cristiano de China, el pastor Kan Baoping, durante una visita al Centro Ecuménico en Ginebra, Suiza.

Una delegación compuesta por siete altos dirigentes del Consejo Cristiano de China se reunió el lunes 6 de diciembre con el secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y otros representantes de las organizaciones eclesiales con sede en el Centro Ecuménico.

Se trata de la cuarta visita a la Secretaría General del CMI desde la creación en 1980 del Consejo Cristiano de China (CCC) post-denominacional. La última visita tuvo lugar en 2003. El CCC, que en 2009 contaba con unos 19 millones de miembros, se unió a la comunidad de iglesias del CMI durante la Asamblea de Canberra en 1991.

En una mesa redonda organizada por la Comisión de Iglesias para Asuntos Internacionales del CMI, los miembros de la delegación hicieron presentaciones sobre tres temas relevantes para la vida y el testimonio de la iglesia en China: las políticas religiosas en China, el papel de la religión en la promoción de una “sociedad armoniosa” y el papel de la iglesia en la China actual.

Al analizar las políticas religiosas y las relaciones entre la iglesia y el estado, la delegación coincidió en que “es una época dorada para el desarrollo de las religiones en China”. La iglesia en China participa en varias iniciativas destinadas a promover una “sociedad armoniosa”.

El pastor Kan Baoping explicó que en China las comunidades religiosas en general y la iglesia protestante en particular han experimentado un rápido crecimiento durante los últimos 30 años. Dijo que el hecho de haber dejado atrás las divisiones denominacionales, en parte porque la cultura china hace mayor hincapié en los puntos en común que en las diferencias, ha sido una de las causas de la vitalidad de la iglesia.

Otro factor del éxito identificado por Kan es que cada uno de los miembros de la iglesia es consciente de que comparte la responsabilidad de difundir el Evangelio a su familia y vecinos como una expresión del sacerdocio de todos los creyentes.

Kan puso de relieve los métodos de evangelización que han surgido de la simple difusión de la palabra y han hecho el Evangelio visible a través de servicios sociales para, por ejemplo, la prevención del SIDA y la atención a los huérfanos.

En sus palabras de bienvenida a la delegación china, el secretario general del CMI, pastor Dr. Olav Fykse Tveit, expresó su reconocimiento al papel que desempeñaron los cristianos chinos en la creación del CMI. También dijo que se alegraba de poder establecer una futura colaboración con los nuevos dirigentes del CCC, en particular con vistas a la próxima Asamblea General del CMI que se celebrará en Asia, en Busan (Corea), en octubre de 2013.

La delegación estaba compuesta por el secretario general y el presidente del CCC, ambos elegidos en 2008, así como por dirigentes protestantes del Movimiento de las Tres Autonomías.

Tveit calificó el contexto chino como “uno de los más apasionantes para el futuro del cristianismo”.

La pastora Zhang Shuilian, vicepresidente del Comité Provincial de Hubei del Movimiento de las Tres Autonomías de la iglesia protestante, dijo que en la China actual, en general, los cristianos gozan de una buena imagen. Esto es debido a la respuesta que ofrecen a las necesidades sociales, recaudando, por ejemplo, donaciones  para las víctimas del terremoto de 2008 en la provincia de Sichuan.

Zhang explicó que las iglesias de las zonas urbanas a menudo tienen programas para acoger a los trabajadores migrantes, mientras que en las áreas rurales la vida de la iglesia es importante porque ayuda a cubrir el vacío que sienten las personas mayores y los niños cuando sus familiares se van a buscar trabajo a las ciudades.

Para el cristianismo y otras religiones, añadió Zhang, una forma de contribuir a la política gubernamental destinada a mantener una “sociedad armoniosa” es fomentar la estabilidad de la vida familiar. Otra manera de apoyar este objetivo es mediante el establecimiento de sólidas relaciones interreligiosas.

En una reflexión presentada durante un servicio de oración en el Centro Ecuménico en Ginebra, el presidente del CCC, pastor Gao Feng, dijo que la iglesia es “una comunidad de pecadores que perdonan” y que “cuando perdonamos, experimentamos el perdón de Dios; y cuando amamos, experimentamos el amor de Dios”.

Tras la mesa redonda, la delegación del CCC almorzó con los secretarios generales del CMI, de la Federación Luterana Mundial –pastor Martin Junge–, de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas –pastor Dr. Setri Nyomi– y de la Asociación Cristiana Femenina Mundial (YWCA) –Nyaradzayi Gumbonzvanda.

Luego, la delegación visitó el Instituto Ecuménico de Bossey.

ElCA World Hunger ayuda en Bolivia.

Publicado: diciembre 7, 2010 en Noticias

Pascual tuvo la idea de ganarse la vida y escapar de la pobreza-que sólo necesitaba un pequeño préstamo inicial para conseguir su negocio comenzado. Pero debido a que era tan pobre, ninguna institución bancaria o de crédito consideraría prestándole dinero. Es entonces cuando la Iglesia Evangélica Luterana de Bolivia intervino para ayudar. La iniciativa de la iglesia de microcréditos, con el apoyo de donaciones de la «ELCA World Hunger», ofrece 400 pequeños préstamos a los hombres y mujeres en Bolivia, cuyos ingresos son demasiado bajos para calificar para un préstamo bancario tradicional. Pascual recibió su primer préstamo de $ 150 en 2005. Él compró los materiales para hacer sombreros de bombín, un tema popular entre las mujeres que viven en la sociedad del altiplano boliviano. Introducidas por los europeos en la década de 1920, en la actualidad estos sombreros se venden por más de $ 20 en los mercados locales. Él fue capaz de vender sombreros suficiente para pagar su préstamo rápidamente. Cinco años más tarde, su empresa de Pascual es todavía fuerte. Se sigue utilizando una porción de las ganancias para reinvertir en más materiales y hacer más sombreros. Con una fuente estable de ingresos, Pascual ha escapado de la pobreza para siempre.

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Mensaje Navideño 2010 del Obispo Presidente Mark Hanson

¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas; del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias, del que proclama la salvación, del que dice a Sión: “Tu Dios reina”! Isaías 52:7.

Cuando nació Jesús, mensajeros celestiales alteraron la paz de la noche en (el cielo de) Judea para cantar alegremente y proclamar que «Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor». ¡Buenas noticias llenas de gran júbilo! Los humildes pastores fueron entonces los primeros y más entusiastas heraldos de la llegada del Salvador prometido, y hoy la alegría por el nacimiento de Jesús llena cada espacio de esta temporada.

Es cierto, a veces en el Estados Unidos moderno la algarabía comercial y cultural de la temporada parece ahogar el canto de los ángeles y las jubilosas nuevas de los pastores. Pero el majestuoso mensaje de la salvación de Dios no puede ser silenciado. Algunos lamentan en voz alta que el mundo no desea escuchar el mensaje del Evangelio, pero en esta temporada muchas personas son las que nos llaman a unirnos a ellas. «Cristianos y cristianas, canten con nosotros. Vengan con sus cantos de Navidad, de Jesús». Quizá unos cuantos quieran callarlos, así como hubo quienes después trataron de silenciar a Jesús y su mensaje sobre la asombrosa y revolucionaria misericordia de Dios, incluso hasta recurrir a la crucifixión.

Si es así, entonces esa es aún mayor razón para participar de la conmoción y algarabía, para olvidarse de las inhibiciones, para unirse al canto de los ángeles y al estallido de alegría desinhibida de los pastores: ¡Ha nacido Jesús, el Salvador!

¡Escucha! Tus centinelas alzan la voz, y juntos gritan de alegría, porque “ven ¡ahí viene tu Salvador»! Isaías 52:8; 62:11.

Mark S. Hanson

Obispo Presidente

Iglesia Evangélica Luterana en América


El reverendo Paull Spring, obispo de la Iglesia Luterana de América del Norte, es uno de los líderes de las comunidades religiosas en los Estados Unidos que publicó una carta abierta Lunes, 06 de diciembre, defender el matrimonio tradicional. 

«La Protección del Matrimonio: Un compromiso compartido» es una carta abierta firmada por líderes religiosos de diferentes comunidades religiosas en los Estados Unidos que expresa un compromiso compartido para proteger el matrimonio en nuestra sociedad como la unión entre un hombre y una mujer.

Mons. Timothy M. Dolan, arzobispo de Nueva York, firmó como presidente de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, el organizador de los esfuerzos inter-religioso. Dijo que las parroquias católicas romanas se les pide que compartan la carta a los católicos de América mediante su inclusión en los boletines de la parroquia para compartir con los fieles.

El reverendo Matthew C. Harrison, Presidente de la Iglesia Luterana-Sínodo de Missouri, y la mayoría de el reverendo Robert Duncan, el arzobispo de la Iglesia Anglicana en América del Norte, fueron algunos de los otros líderes religiosos que firmaron la carta. Los firmantes incluyen a los líderes católicos romanos, ortodoxos, anglicanos, protestantes y evangélicas grupos cristianos, judíos ortodoxos, y otras tradiciones religiosas.

«El matrimonio es la unión permanente y fiel de un hombre y una mujer. Como tal, el matrimonio es la base natural de la familia. El matrimonio es una institución fundamental para el bienestar de toda la sociedad, no sólo las comunidades religiosas «, dice la carta.

«Como líderes religiosos a través de comunidades de diferentes credos, nos unamos y afirmamos nuestro compromiso común de promover y proteger el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Honramos el único amor entre esposos y esposas; el lugar indispensable de los padres y madres, y los correspondientes derechos y la dignidad de todos los niños.

«El matrimonio lo define es un gran bien en sí mismo, y también sirve al bien de los demás y la sociedad en innumerables maneras. La preservación del significado único del matrimonio no es un interés especial o limitada, pero sirve al bien de todos. Por lo tanto, invitar y alentar a todas las personas, tanto dentro como fuera de nuestras comunidades de fe, que nos apoyen en la promoción y la protección del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, «el estado de los líderes religiosos.

La carta es el resultado de los debates entre los líderes de una gran variedad de religiones representadas en nuestra nación. En el contexto de los intentos legales y legislativas para redefinir el matrimonio en formas que son contrarias a la razón y la convicción religiosa, los dirigentes decidieron que sería importante y útil para dar a conocer su compromiso común de defensa del matrimonio como una institución que es fundamental para la salud de nuestra sociedad.

«Es significativo que los líderes religiosos de diversas comunidades cristianas y de otras tradiciones de fe han sido capaces de trabajar juntos para afirmar y defender la intención de Dios para el matrimonio y su importancia para nuestra sociedad», dijo el obispo de primavera.

«» Nosotros creemos y confesamos que el matrimonio de hombre y mujer es una institución creada y bendecida por Dios. Desde el matrimonio, Dios forma a las familias para servir como los cimientos de toda la civilización humana y la comunidad, «dijo el Obispo de primavera, citando la confesión común confirmada por la Iglesia Luterana de América del Norte. «Junto a todos los fieles cristianos, luteranos han afirmado esta concepción tradicional del matrimonio de casi 500 años.»

«El amplio consenso reflejado en esta carta – a través de grandes divisiones religiosas – es claro: La ley del matrimonio no se trata de imponer la religión de nadie, sino de proteger el bien común de todos», dijo el Arzobispo Dolan. «La gente de cualquier fe o la fe no puede reconocer a todos los que cuando la ley define el matrimonio como entre un hombre y una mujer, que obliga jurídicamente a una madre y un padre a sus hijos entre sí y, lo que refuerza la célula fundamental de la sociedad humana.»



“Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2:14 RV95)

En este período en el que nos acercamos al final del Decenio para Superar la Violencia (DSV) y nos proyectamos con entusiasmo hacia la Convocatoria Ecuménica Internacional por la Paz (CEIP), que tendrá lugar en Kingston (Jamaica), del 17 al 25 de mayo de 2011, es bueno detenerse a reflexionar sobre los momentos de paz y violencia que ha vivido nuestro mundo en estos diez años pasados.

Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos constantes de la humanidad, hemos sido testigos de la continuación de la violencia, las hostilidades, la injusticia, el odio y la opresión en todo el mundo, e incluso en muchos casos de su intensificación. Las esperanzas y las proclamaciones de las últimas décadas que suscitó el tercer milenio como era de paz, reconciliación, solidaridad, justicia y hermandad entre los seres humanos parecen actualmente un sueño pueril. Y, sobre todo ahora, cuando estamos en medio de una crisis financiera sin precedentes, cuando millones de personas en todo el mundo se ven afectadas en su vida diaria por la economía globalizada, toda esperanza de un futuro mejor parece carecer de sentido.

Como muchos dirigentes religiosos han observado, la presente crisis no es sólo una crisis del sistema financiero de los países desarrollados, que se pensaba habría de promover de forma duradera un buen nivel de vida, ni una crisis sistémica del propio capitalismo.  En realidad, la crisis tiene profundas raíces morales, espirituales y éticas.  Es la misma crisis de valores que condujo al mundo a enfrentarse en nuestros días con los peores problemas de su historia, y que constituye una gran amenaza para cada ser viviente en la Tierra.

La paz no está en peligro actualmente a causa de las guerras entre países o de la opresión de los pobres y de los vulnerables.  Desde hace muchos años, se está librando otra “guerra”: la profanación de la Creación de Dios, inducida por nuestra avidez de más recursos naturales y energía, por los beneficios excesivos de las empresas multinacionales, el aumento de la producción industrial del mundo, y el excesivo consumo de bienes sin tomar las debidas previsiones.

Desde hace años, muchos científicos nos han estado alertando acerca de los resultados de esa “guerra” que se está librando.  Día a día, año tras año, sufrimos el cambio climático, que ya afecta a la forma de vida de muchas personas en todo el mundo e incluso amenaza su supervivencia. El calentamiento global está a la vuelta de la esquina, dado que el promedio de las temperaturas de las dos últimas décadas ha sido el más elevado que se haya registrado hasta ahora; más y más especies de la fauna y la flora están en peligro de extinción debido a la incidencia de la actividad humana; la búsqueda de agua limpia y fresca ha pasado a ser en muchos lugares una cuestión de vida o muerte; bellísimos paisajes están en peligro de destrucción; los refugios ecológicos están en aumento, y algunos piensan que deberían llegar a unos 200 millones en 2050.

Como parte del programa del DSV, pequeños equipos ecuménicos, las “Cartas Vivas” han viajado por varios países durante los últimos años, expresando su solidaridad con las comunidades que se debaten con la violencia en sus diversas formas. En mayo pasado una delegación de “Cartas Vivas” visitó a las iglesias, las organizaciones ecuménicas y autoridades de la sociedad civil de Fiji, con objeto de expresar su solidaridad con las comunidades que luchan contra los efectos del cambio climático, y señaló a la atención de todo el mundo sus catastróficas consecuencias.

Vale la pena mencionar que la población del Pacífico, que ha sido la que menos ha contribuido a esa amenaza mundial, ya está sufriendo sus efectos. La subida del nivel del mar como resultado del derretimiento de los glaciares de las regiones polares, la erosión de las costas, y los cada vez más frecuentes y devastadores tifones y huracanas en esa región están poniendo en peligro su futuro.  En Viwa, una isla muy pequeña del Sudeste de Fiji, ¡los 110 habitantes han sido testigos de la pérdida de cuatro hectáreas de tierra cultivable desde 2002!

Las autoridades gubernamentales se han visto obligadas a trazar planes para futuros reasentamientos forzosos de todas las comunidades en otros países, a pesar de la comprensible oposición de sus ciudadanos a abandonar el lugar de sus antepasados y a pasar a ser refugiados en tierras extranjeras.

La población del Pacífico está tratando de dar a conocer mejor su situación al mundo, pero lamentablemente el mundo parece no querer conocer esa realidad. Los participantes de Fiji en la Conferencia de las Partes (COP) 15 expresaron a los delegados y delegadas de “Cartas Vivas” su frustración ante los escasos logros alcanzados por la Conferencia, en contradicción con las grandes expectativas del mundo, así como la falta de una firme voluntad de los principales contaminadores de tomar todas las medidas que se necesitan.

¿Durante cuánto tiempo hemos de negarnos a ver los resultados de nuestras acciones? ¿Nos hemos preguntado acaso a nosotros mismos si aún tenemos tiempo para seguir haciendo la vista gorda a las señales de alerta de la naturaleza? o ¿pensamos realmente que nuestras acciones sólo afectarán a otras personas lejos de nosotros? En tanto joven cristiano que está preocupado por la difícil encrucijada en que se encuentra nuestro planeta, deseo unir mi voz a la de la población de Viwa y pedir a la comunidad cristiana mundial, y, en particular a aquellos que se reunirán en Jamaica, que eleven la conciencia del mundo sobre la amenaza del cambio climático.

La destrucción de la Creación es el último pecado cometido por la humanidad contra Dios Él que creó el mundo ex amore y nos hizo señores y ministros.  “Tomó, pues, Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara” (VRV95 Génesis 2:15). Sin embargo, en lugar de ser señores y ministros nos transformamos en violadores y maltratadores, destruyendo así nuestra paz con Dios y con su Creación, nuestro único hogar. Así pues, es un imperativo que las iglesias hagan ahora un llamamiento al arrepentimiento. Es importante entender que nuestras opciones políticas, nuestro crecimiento económico, nuestra prosperidad y nuestro desarrollo afectan en proporciones alarmantes a otras partes del mundo y a su población.

No es momento de mostrarnos pesimistas, no podemos hacerlo. En cambio, es un tiempo en el que estamos llamados a ser la voz profética del mundo. AHORA es el momento de que la comunidad mundial tome y ponga en práctica decisiones políticas serias, cuya prioridad no sea el crecimiento incontrolable de los mercados internacionales que se opone a la calidad de la vida humana y la preservación del medio ambiente, sino el equilibrio entre el crecimiento financiero y la continuación sostenible de nuestra existencia y de las futuras generaciones, en armonía con la naturaleza. AHORA es el momento de adoptar una nueva forma consciente de vida, con una nueva moralidad en todos los aspectos de la vida y la actividad humanas. AHORA es el momento de promover una forma de vida que respete y proteja el carácter sagrado de la Creación, promueva la dignidad y la equidad entre los seres humanos, y fomente la ecojusticia para todos los seres humanos y todas las criaturas vivas.

Nikos Kosmidis
Echos – Comisión de la Juventud del Movimiento Ecuménico
Miembro de la delegación de “Cartas Vivas” que visitó el Pacífico

 

“Dem Dry Bones”*

Publicado: diciembre 7, 2010 en Meditaciones

 

Jason Henry

Referencia: Ezequiel 37: 1-14

 

Hay momentos en nuestra vida en los que nos sentimos entrampados, sofocados o dominados por alguna de las enfermedades que afectan a este mundo, sean financieras, sean espirituales, o a nuestras relaciones. Y nos preguntamos con frecuencia si hay algún modo de superarlas. ¿Es posible salir de este mundo de competencia en el que vivimos y encontrar la libertad y un verdadero sentido de paz?

El profeta Ezequiel dejó constancia de muchas visiones en su libro. Una que ha sido muy inspiradora es la del valle de huesos secos en el capítulo 37, versículos del 1 al 14. Ezequiel recibe el mandato de profetizar sobre los huesos, para que se junten unos con otros, se cubran de carne y se les insufle aliento. Como resultado, el profeta vio delante de si un gran ejército.

Es importante tener en cuenta que Ezequiel recibió esta visión en un momento en el que los israelitas estaban exiliados en la tierra de Babilonia. Dios reveló a Ezequiel esa visión para comunicarle que no permitiría que vivieran en una tierra extraña como esclavos, sino que los haría regresar a su tierra, como hombres y mujeres libres.

 

En el valle

El Espíritu del Señor llevó a Ezequiel hasta un depósito de huesos y le preguntó, “Hijo del hombre, ¿vivirán estos huesos?” Ezequiel respondió que sólo el Señor Soberano puede saberlo. El Señor dijo a Ezequiel que profetice sobre los huesos del valle para que vuelvan a la vida atándoles los tendones, y haciendo que aparezca la carne, y permitiendo que respiren y vivan, pues esa es “la palabra del Señor”. Lo que vio Ezequiel entonces fue probablemente una verdadera película de terror: los huesos se juntaron y se cubrieron de piel. Y Ezequiel recibió el mandado de profetizar que esos hombres podrían respirar, y así fue.

 

La Casa de Israel

Esta visión es una metáfora. Los huesos representan el sufrimiento de los israelitas cautivos del imperio babilónico del Rey Nabucodonosor. Sus huesos se secaron y… ya no tenían esperanza (Ezequiel 37:11). Quizá llegaron a pensar que Dios los había abandonado para siempre. Felizmente eso nunca habría de ocurrir, porque el Señor dijo: “Yo abro vuestros sepulcros y os haré subir de vuestras sepulturas”. La  resurrección de los huesos sirvió como una representación de la promesa de Dios de que ha de librarnos de nuestro cautiverio y nos hará volver a nuestros hogares, a nuestra propia tierra: un hogar de paz, esperanza y amor.

 

Desde nuestra perspectiva actual

Actualmente, nos sentimos interpelados por el deprimente imperio del divorcio, la deuda, la enfermedad y el peligro en que vivimos. A veces luchamos con esperanza y realismo, y nos invade el pensamiento de que no podremos superar esa idea de que hemos sido abandonados. Eso se debe a que la realidad de la difícil situación que vivimos se opone a la paz que Dios ha prometido. Olvidamos que Dios abrirá nuestros sepulcros y nos hará volver a nuestros hogares.

Tenemos que romper las cadenas que buscan consolidar la realidad que nos agobia. Tenemos que creer en el poder de Dios, capaz de hacer lo imposible, de traer paz cuando hay guerra, de traer esperanza allí donde hay desesperanza, de traer la luz en medio de la oscuridad, que puede hacer que nuestro ceño fruncido se transforme en una sonrisa. Porque es un Dios omnisciente, omnipotente y omnipresente. Está en todo lugar, y es consciente de nuestro desánimo. El sabe cuáles son nuestros problemas y debilidades, y los puede resolver. Más aún: tiene el poder de librarnos de todos ellos y de restaurar nuestras vidas llevándonos a refugios seguros. Lo hizo con los israelitas. Lo hará con nosotros.

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Sobre el autor:

Jason A. G. Henry tiene 21 años. Es miembro de la Iglesia Unida de Saint Andrew’s Scot, 43ª Duke Streetm en Kingston, Jamaica, Antillas, de la que el Dr. Ralph A Hoyte fue pastor durante 16 años. Jason es maestro de niños de 5 a 7 años de edad en la escuela de la congregación local de su iglesia. Se ha graduado recientemente en la Universidad de las Indias Occidentales, obteniendo una licenciatura en Psicología.

 

* N del T: “Dem dry bones” es el título de una canción tradicional del género musical de los “negro spirituals”.