Israel Martorell
Toda generación es marcada, especialmente durante la adolescencia, por acontecimientos históricos que forman su identidad. La época de la posguerra afectó a nuestros abuelos o bisabuelos, los acontecimientos sociales de los años 60 y 70 produjeron la Generación del Baby Boom, la crisis económica de los 80 marcó a la Generación X y su visión negativa de la sociedad, su desencanto con el mundo moderno y su apertura a lo que se ha llamado la filosofía posmoderna.
Esta nueva generación está marcada por un hito sin precedentes en la historia y que está cambiando y cambiará la sociedad en todo su conjunto: Internet y las nuevas tecnologías de comunicación (TICs). Se considera que pertenecen a esta generación todos los nacidos a partir de 1988, podemos decir que son los nativos digitales.
La juventud de hoy en día crece en un mundo formado por una sociedad de la información comercializada en todo momento. Los cambios sociales son tan enormes que incluso teniendo entre 35 ó 40 años apenas la reconocemos. La sociedad de la información funciona las 24 horas del día y los 7 días a la semana. La era Internet dice que la información es anywhere, anytime, anyplace (por todas partes, en cualquier lugar y en cualquier momento). Las consecuencias de este acceso a la información son significativas y muchas veces muy difíciles de asumir por los adultos. Estamos ante el final de los monopolios del conocimiento: hay tanta información que ya nadie puede erigirse en portador único de la verdad, como ocurría antes. De este modo, varía el papel de los medios de comunicación (lo que antes se encontraba en un libro o en un periódico era verdad, ahora ya no) y de las autoridades (gobierno, compañías, profesores, iglesia), que pasan de ser autoridades del saber a convertirse en una fuente más del conocimiento.
Ser creíbles en un mundo cambiante
Marcos Zapata, pastor y conferenciante, en una reciente conferencia habla de la necesidad de que las iglesias sean “estructuras de credibilidad”. Para ello necesitamos ser capaces de adelantarnos al conjunto de la sociedad con el objetivo de ofrecer soluciones auténticas. Hoy la identidad está basada en la experiencia, no sólo en las ideas. Así que somos llamados a vivir un evangelio sin máscaras, más genuino, más auténtico.
Jóvenes que han vivido en prosperidad

La gran mayoría de los jóvenes crecen en niveles de prosperidad que ven incrementarse. En teoría, éste debería darles mucha más confianza en un futuro mejor, sin embargo, el paro juvenil con índices muy altos en España, hace que los jóvenes vean el futuro con incertidumbre. Lo que sí es cierto es que tienen muchas más posibilidades de elegir que antes y se han convertido en consumidores muy críticos. La sociedad de consumo es un auténtico enemigo para el mensaje del evangelio. La publicidad está en todas partes. Según diversos estudios, una persona recibe de media cerca de 3.000 impactos publicitarios diarios. Esto quiere decir que nuestro mensaje tiene ¡mucha competencia!
La prosperidad ha permitido, además, la adquisición masiva de nuevas tecnologías desde la más tierna infancia y su renovación constante. La gente ha colocado a la tecnología como la “nueva ciencia” que hay que apoyar para resolver nuestros problemas futuros.
“Los jóvenes no aceptan ningún sistema que no esté orientado a descubrir la verdad por encima de todo o que no sea compatible con acciones rápidas y orientadas al resultado. Pero eso no significa que no deseen intercambiar su opinión con nosotros sobre temas diferentes, siempre y cuando se los escuche y se los tome en serio”.
Generación Einstein. Jeroen Boschma. Generación 2000. 2006.
La nueva generación escucha con entusiasmo y aprecio a aquellos que hacen lo que dicen y son como dicen ser. La autenticidad y la sinceridad son valores en alza. Consideran que ciertas formas sociales son vacías y hasta hipócritas. Aspiran a una mayor solidaridad con las clases y los países menos favorecidos, sin desigualdades. Quieren prácticas religiosas con sentido más profundo y sin tantos formulismos.
Escuela y aprendizaje: de un enfoque lineal a otro lateral
Pero sin duda el cambio más importante que se está dando y que más quebraderos de cabeza y opiniones enfrentadas produce es el cambio en la educación, en la forma que tienen de aprender y adquirir conocimiento los adolescentes de hoy. La enseñanza tradicional atraviesa uno de sus momentos más difíciles. Cada vez hay más problemas de motivación, alumnos que abandonan demasiado pronto los estudios, falta de orden, incidentes cada vez más graves. Los profesores no motivan y hay un resurgir de la llamada “nueva educación” (aunque sus inicios son de finales del siglo XIX). Sus postulados principales suponen la modificación de la didáctica para que no esté basada en la oferta, sino en la demanda. Se aprende mejor si se tiene necesidad de saber. La curiosidad invita al aprendizaje automático. Los nuevos conocimientos se construyen a partir de los anteriores o recombinándolos. Es la idea de pasar de una enseñanza pasiva a una activa, de un modelo deductivo a uno inductivo, del papel de profesor al de guía. El contenido es la esencia, pero debemos aprender a usar muy bien el medio, cómo se adquiere ese contenido. En definitiva esta- mos ante una nueva forma de adquirir información, de aprender. No se obtiene de forma lineal. Hay más de lo que uno puedo asumir y se elige según sea relevante para la vida o no. La imagen está desplazando a la palabra y la experiencia multisensorial, multipantalla, multitarea es importante para que no sea un modelo lineal.
Un modelo lateral de aprendizaje es aquel que permite la interacción cognitiva, afectiva y operativa, flexible y proactiva entre estudiantes y educadores como mecanismo que permite apropiar, aplicar, usar y generar conocimientos.
COMUNICARSE CON LOS ADOLESCENTES
Podemos acercarnos de muchas formas erróneas a los adolescentes. Es importante determinar por qué nos queremos comunicar con ellos. Las reglas actuales de comunicación no son suficientes para comunicarnos con los jóvenes. Están rompiendo con los patrones establecidos que además están pensados desde la lógica del adulto estable. Existen barreras que hay que superar, los expertos las llaman limitaciones en la comunicación con los jóvenes y son muy interesantes de observar desde la óptica de la presentación del Evangelio a los jóvenes:
1. Dirección en un solo sentido
Los jóvenes desean comunicación interactiva, con doble sentido. Han crecido en un mundo con Internet, el medio interactivo por excelencia. Es normal poder responder, dar su opinión y esperan respuestas o actuaciones tras enviar sus mensajes. No te limites a dar sermones, interactúa con la vida de las personas.
2. Comunicación con “máscaras”
Normalmente mucha de la comunicación que usamos está influenciada por el marketing y la imagen. Intentamos darle un valor añadido a lo que presentamos. Sin embargo, los jóvenes quieren pruebas. No es un problema si somos coherentes con lo que decimos y si lo que ofrecemos es realmente bueno. Ahora, si el mensaje es malo, no innova, no nos escucharán. Vive el Evangelio con coherencia y presenta como responde a las necesidades del momento.
3. Arrogancia
Si partimos de la idea de que nosotros somos los listos y ellos los tontos, estamos equivocados. Si pensamos que nosotros somos los especialistas y que ellos no entenderán fácilmente el mensaje, corremos peligro de no ser escuchados. La generación que ha nacido con Internet son auténticos profesionales en el manejo de la información. Esto nos empuja a prepararnos bien, muy bien, nuestros mensajes.
4. Integración de medios
Los jóvenes perciben perfectamente el tiempo, el lugar y la función de los medios audiovisuales. Todos estos elementos deben formar un todo coherente que se pueda explicar a partir de la esencia del mensaje. No entenderán si usamos diferentes medios que no presenten una coherencia. Esto nos ocurre con mucha frecuencia cuando planificamos actividades y eventos con ellos, en los cuales la imagen es muy superior a la calidad del mensaje y viceversa. Los jóvenes consideran todos los mensajes sobre una misma cosa como un todo integrado y que se pueden usar al mismo tiempo.
5. Un mensaje relevante
Los jóvenes de hoy, con más de 3000 impactos publicitarios diarios, son profesionales que entienden cómo funciona la comunicación y el marketing. Si nuestro mensaje del Evangelio no es relevante para ellos o por alguna razón no los toca, ni lo ven ni lo escuchan. Te conviertes en invisible. Además, como están en constante contacto entre ellos (usando redes sociales y móviles), la información se extiende a gran velocidad, para bien y para mal.
6. Cada adolescente es único
Tenemos la tendencia a pensar que todos los jóvenes son iguales a mis hijos, sobrinos, hijos del vecino… Sin embargo, cada uno de ellos tiene su propio entorno y es peligroso generalizar los comportamientos. Por eso siempre hay que mirar los datos desde la distancia. No podemos mirarlos de forma superficial y observar su comportamiento sin profundización alguna.
7. No te hagas el moderno
Esperar la aceptación por aparentar lo que no somos es uno de los mayores errores que podemos cometer. Los jóvenes no picarán, así que, no mientas acerca de ti mismo ni de tus creencias. Tampoco intentes mostrarles un mundo más bonito de lo que es. Rápidamente descubrirán (recuerda que tienen acceso a la información) que aquello que muestras no es cierto. En este sentido también hay que usar la tecnología con inteligencia. Si no tenemos la suficiente experiencia con su manejo y funciones, es mejor no arriesgarse.
8. Comunicación siempre abierta
La sociedad de la información funciona las 24 horas al día y los 7 días a la semana. Sin embargo, nuestra relación con Dios o espiritualidad es el domingo por la mañana. Ellos quieren comunicación constante. Es por ello que utilizar las redes sociales, los chats, etc. como herramientas de consejería resultan muy interesantes. El problema es que muchas veces en las redes mostramos una cara “muy poco cristiana” (por ejemplo cuando todo mi pensamiento se centra en mí mismo, cuando lo único importante para mí es la política o la tecnología ¿dónde queda Dios? O, a veces, al contrario).
9. Prefieren Internet que la televisión
Los jóvenes entre 10 y 18 años pasan más tiempo delante del ordenador que de la televisión. Internet es el medio de comunicación por excelencia.
10. Los videojuegos son el ocio
Los videojuegos son tremendamente populares y una potente herramienta para la educación y la transmisión del Evangelio, pero con el inconveniente de que los actuales juegos son producciones millonarias, por lo que nuestros intentos serían considerados ridículos enseguida si no guarda los mismos estándares de calidad. Pero hay otras formas que explorar: clanes de jugadores en red, espacios para Campus, etc.
(continuará)



ANTES, SER ANALFABETO ERA QUIEN NO SABIA LEER NI ESCRIBIR, HOY DIA ES QUIEN NO SABE SOBRE EL MANEJO DE SOFTWARE Y HARDWARE Y TODO LO QUE ESTO IMPLICA EN LA TECNOLOGIA DE ESTA EPOCA.
PERO LOS PROBLEMAS DEL JOVEN DE AYER Y EL DE HOY SON LOS MISMOS SOLAMENTE ENMASCARADOS CON UNA NUEVA PRESENTACION.
LA BIBLIA SIGUE SIENDO LA FUENTE DE SABIDURIA PARA EDUCAR AL JOVEN Y EL NIÑO.
PERO ES PRECISO QUE LOS PROFESORES SE PREPAREN CON LAS NUEVAS TECNOLOGIAS.