
Mediante un razonamiento sencillo pero lógico, un estudio de la Universidad de Cambridge, publicado en la revista ‘Proceedings of the Royal Society B’, ha establecido que en el futuro la mayoría de personas nacerán predispuestas a creer en un Dios y darle un sentido más espiritual a sus vidas.
Basado en estudios previos, que indican que las personas religiosas tienen más hijos que las agnósticas, el investigador Robert Rowthorn señala que los niveles de fecundidad afectarán el futuro de la evolución genética humana y, en consecuencia, la “estructura biológica” de la sociedad.
Según indicó a PhysOrg.com, medio citado por ABC, “si la fertilidad de la gente religiosa sigue siendo más alta que la de los agnósticos, los genes que predisponen a las personas hacia la religión se extenderán”.
Sin embargo, Rowthorn aclara que ello no significa que los descendientes de religiosos no puedan ser agnósticos. “Los genes no son un destino (…) Muchas personas que están genéticamente predispuestas hacia la religión pueden llevar una vida aconfesional, debido a las influencias culturales a las que han sido expuestas”.
Lo que se ha determinado con el estudio es, entonces, la predisposición hacia la religión, algo que el investigador ha llamado “gen de la religiosidad”.
MÁS HIJOS
El portal ABC hace referencia a la Encuesta Mundial de Valores, que se realizó en 82 países, según la cual las personas que manifiestan su religión activamente más de una vez a la semana tienen un promedio de hijas de 2,5; mientras que los no religiosos, 1,67. Mientras más ortodoxos, más hijos: el promedio de los amish es cuatro veces mayor que los agnósticos. Esto último, insiste Rowthorn, no está relacionado a la genética.
Diario El Comercio-Perú.



