Archivos para diciembre, 2010


FILADELFIA, 11/12/2010 (The New Herald/ ProtestanteDigital.com)

La pareja fue declarada culpable este 11 de diciembre de homicidio involuntario y negligencia. Herbert y Catherine Schaible, de Filadelfia, enfrentan la posibilidad de más de una década en prisión tras la muerte por neumonía de su hijo Kent, de dos años, sin asistencia médica en enero de 2009.

Ha sido en el estado de Pensilvania donde una pareja cristiana, de un rígido fundamentalismo literalista, creyó que acudir a la medicina era desconfiar de Dios. Debido a esto, oraron para curar a su hijo de dos años, enfermo de una neumonía, en vez de llevarle al médico.

El niño Kent Schaible sufría síntomas que incluían tos, congestión respiratoria, irritabilidad y pérdida de apetito, aunque sus padres dijeron que comió y bebió hasta su último día de vida, por lo que pensaron que se estaba recuperando. El único testigo de la defensa, el prestigioso médico forense Cyril Wecht, testificó que una bacteria letal pudo haberlo matado en apenas unas horas.

Herbert Schaible, de 42 años, es maestro en una escuela afiliada a su iglesia, First Century Gospel Church. Su esposa, de 41 años, fue maestra en la misma escuela, pero ahora se queda en casa a cuidar a sus otros hijos, que van desde un bebé a varios en edad adolescente.

Según cuenta la NBC el pastor de los Schaible, Nelson Ambrose Clark, dice que nunca ha tomado medicamentos o visitado un médico.

UN JUICIO IMPARCIAL
«Fuimos cuidadosos de asegurar que no pusiéramos en juicio su religión, sino de responsabilizarlos por su conducta», dijo a The Associated Press el presidente del jurado Vince Bertolini, de 49 años. «Cuando menos, fueron responsables de negligencia grave, y (por consiguiente) de homicidio involuntario», señaló.

PENDIENTES DE SENTENCIA
Los Schaible, que tienen otros seis hijos, se negaron a hacer comentarios mientras salían del palacio de justicia para esperar recibir la sentencia definitiva el próximo 2 de febrero.

La fiscal asistente de distrito Joanne Pescatore pedirá al juez que envíe a los demás hijos de la pareja para que sean atendidos bajo cuidado médico; pero aún no está segura de si pedirá que los padres sean encarcelados.

UNA MINORÍA TRÁGICA
Expertos indican que cerca de una docena de niños estadounidenses mueren cada año por casos similares en los que no se acude al médico, sino que se opta por esperar la curación a través de la fe. Son una marginal minoría dentro de los muchos millones de evangélicos o protestantes de EEUU, que ven la ciencia como una opción no sólo legítima, sino como un regalo de Dios. Pero esto no quita la gravedad de lo ocurrido o de trágicos hechos similares.

Una pareja de Oregón fue sentenciada este año a 16 meses de prisión por homicidio por negligencia en la muerte de su hijo adolescente, que padecía una obstrucción urinaria que no llegó a serle diagnosticada por el mismo motivo, originándole la muerte. En el 2009 fue público el caso de una niña en el estado de Wisconsin que murió de una diabetes no diagnosticada mientras sus padres oraban por ella sin buscar ni recibir asistencia sanitaria.

Fuente: The New Herald. Edición: ProtestanteDigital.com

Tercer Domingo de adviento

Publicado: diciembre 11, 2010 en Iglesia

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10 DICIEMBRE 2010

Por David Nacho

En menos de dos semanas celebraremos la navidad. Esta es una época de añoranzas y reuniones, especialmente en nuestra América, que está marcada por el fenómeno de la migración. Hay alegría por la inminente llegada a San Salvador de la prima que vive en Los Ángeles, por el hijo que vuelve a Cochabamba después de pasar años en Vancouver, por el la hermana que finalmente pudo ahorrar plata para volver de Madrid a Guayaquil. En esta temporada, en Latinoamérica vamos preparando la casa y el corazón para recibir a los añorados hermanos o amigos. Nos vamos dando cuenta de cuánto extrañamos a los que se fueron (ya sea a otro continente o a las grandes ciudades del nuestro).

Entre nosotros, los evangélicos latinoamericanos, este período de preparación, expectativa y añoranza podría ser enriquecido si contempláramos el significado del Adviento. Hace muchos años, Monseñor Oscar Romero concluyó una homilía para tal ocasión con la siguiente oración de San Agustín: Nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti. Al escoger esta plegaria, Romero nos quiere decir que el sentido del Adviento no está en lo ceremonioso o el protocolo (como cuando se recibe a un dignatario). Más bien, es una “preparación cariñosa” similar a la emoción y añoranza que sentimos cuando sabemos que el ser querido y necesitado está a punto de regresar.

Y sin embargo, lo afectivo o lo emotivo de nuestra relación con Dios tiende a ser muy mal concebido entre nuestras iglesias. Por un lado, hay iglesias en las este aspecto es tan predominante y absolutizado, que cuando se habla del amor y del deseo de sentir a Dios de cerca, se piensa casi exclusivamente en algo parecido al amor romántico. Pero por otro lado, hay otras en las que no se cultiva para nada (o hasta se cohíbe) la necesidad de expresar a voz en cuello la intensa necesidad que tenemos de sentir a Dios cerca nuestro o el profundo sentimiento de amor que sentimos por lo que ha hecho por nosotros.

Si es cierto que solamente descansando en Dios nuestros corazones pueden dejar su intranquilidad, urge que comprendamos cómo debe concebirse nuestro anhelo de cercanía con Dios. Propongo que recuperemos esa capacidad tan latinoamericana de expresar sentimientos (que, además, va acorde con la emotividad de los salmistas) y no simplemente criticar a los nuevos cánticos que tanto énfasis hacen en esto. Pero también propongo que potenciemos esta dimensión afectiva, para que al entrar en sintonía nuestros corazones con el de Dios, seamos testigos y partícipes de una transformación profunda.

En este cometido, la voz de Romero es nuevamente valiosa. Para él, la dimensión cariñosa del Adviento, lejos de reducirlo al sentimentalismo, resulta en un compromiso con el deseado Mesías y con lo qué él proclama y ama:
“Cristo se hizo hombre de su pueblo y de su tiempo: vivió como un judío, trabajó como un obrero de Nazaret y desde entonces sigue encarnándose en todas las personas. Si muchos se han alejado de la Iglesia, es precisamente porque la Iglesia se ha alienado un poco de la humanidad. Pero una Iglesia que sepa sentir como suya todo lo humano y quiera encarnar el dolor, la esperanza, la angustia de todos los que sufren y gozan, esa Iglesia será Cristo amado y esperado, Cristo presente”.

Dios nos hizo para él. Que este tiempo de Adviento sirva para entrar en sintonía con el corazón de Dios, para que podamos amar de corazón lo que él ama y proclama.

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COPYRIGHT FUNDACIÓN KAIRÓS


NUEVA YORK, 05/12/2010 (Associated Press, La Razón/ ProtestanteDigital.com)

Las asociaciones de ateos de Estados Unidos reabren y recrudecen su lucha contraria a la fe de los creyentes cristianos, mediante una nueva campaña publicitaria en las semanas previas a la celebración de las fiestas navideñas.

El ateísmo revive por Navidad. En estas fechas próximas a las celebraciones tradicionales navideñas, se reabre el debate fe cristiana-ateísmo en Estados Unidos, tras la publicación de un cartel de “contraprogramación navideña” promovido por una conocida asociación de ateos.

«Tú sabes que es un mito», reza un eslogan que destaca sobre la escena de un belén navideño al que se dirigen las siluetas de tres figuras montadas en camellos. Así de contundente se ve el mensaje del cartel que promueve el grupo «Ateos Americanos», que concluye: «Esta temporada, celebra la razón» (y no la fe o la religión, se sobreentiende).

David Silverman, presidente de la asociación que ha puesto en marcha esta última campaña, asegura que el mensaje que ya se está publicando en diferentes medios de comunicación y publicitarios desde esta pasada semana durará hasta la misma Navidad.

Silverman asegura que el cartel tiene como propósito que las muchas personas que celebran la Navidad cuando en realidad no creen en Dios, no se vean «obligadas» a participar de los rituales religiosos. «Cada año se culpa a los ateos de hacer la guerra a la Navidad, aunque no hagamos nada. Este año hemos decidido darle a la derecha religiosa una idea de lo que realmente puede parecerse una guerra», añade.

Este mensaje de confrontación está provocando en Estados Unidos reacciones que van desde la ira hasta la burla, pasando por la indiferencia.

Una de los múltiples voces que ha querido recoger el guante lanzado por esta campaña, es la de Daled Amos en su blog de análisis político internacional: «Declararle la guerra al cristianismo en el siglo XXI no es tan arriesgado como a Silverman le gusta pensar. Si quisiera probar suerte, su siguiente campaña podría ser durante (y contra) el Ramadán, eso sí que sería toda una declaración de guerra digna».

Aunque en una cosa tiene toda la razón la campaña atea: muchos celebran la Navidad sin ninguna relación con el sentido espiritual que la originó.

Por eso otra firma que ha criticado el cartel, la de Kathryn Jean López, ha escrito en «National Review»: «Irónicamente, el cartel puede servir para recordar a los auténticos cristianos la verdadera razón de esta época» navideña.

REACCIÓN CATÓLICA

Y como ocurre en cualquier campaña de marketing, ya existe una respuesta. La Liga Católica de EEUU ha lanzado su propio cartel, instando a los viajeros y transeúntes que pasan ante ellos con un mensaje contrario al del ateísmo: «Tú sabes que es real. En este tiempo celebra a Jesús. Feliz Navidad”. También acompañando el texto con una imagen de José, María y el niño.

MÁS CAMPAÑAS ATEAS

«Los adultos que tienen amigos imaginarios son estúpidos», decía el texto de otra campaña; en la que también se utilizaba un cartel de la señal de tráfico de “prohibido” junto con los símbolos de la cruz, la estrella de David y la media luna. «Dios quiere explotación, que su voz sea escuchada, y quiere la propagación de enfermedades que nunca serán curadas», se puede escuchar en el vídeo promocional.

Estos ejemplos expresan el debate que existe entre ateos y creyentes, con la libertad religiosa y de expresión por medio. También posiblemente exista un fondo de combate contra la derecha política norteamericana, con una batalla que en vez de librarse en el terreno político se lleva al de las creencias religiosas.

Fuente: Associated Press, La Razón. Edición: ProtestanteDigital.com

La tentación invade Narnia

Publicado: diciembre 11, 2010 en Cine

JOSÉ DE SEGOVIA

Llega por fin a los cines la tercera entrega de Crónicas de Narnia: La travesía del viajero del Alba. Tras abandonar Disney el proyecto, los cristianos de la productora Walden Media han logrado que la Fox ocupe su lugar, dada su experiencia en el marketing religioso. En nuestro país el pre-estreno ha sido organizado por la Conferencia Episcopal, mientras que en otras partes está promovida por la Alianza Evangélica Mundial. El hijastro cristiano del escritor C. S. Lewis –Douglas Gresham– continúa siendo el productor ejecutivo, pero el director es ahora Michael Apted, un realizador británico que se confiesa agnóstico, pero que ha hecho la película sobre el evangélico Wilberforce, Amazing Grace. Gresham entiende que el libro de Lewis es una historia sobre la tentación.

Todos tenemos que luchar contra la tentación –sea sexual, centrándose egoístamente en uno mismo, buscando orgullosamente la aprobación y la atención de otros, o queriendo simplemente tener más y más–. Todos somos tentados por algo. Varía de una persona a otra, pero en ella se basa la publicidad, la economía, la política y hasta la religión. Es algo que infecta nuestra cultura, y vemos en deseos o pensamientos que manchan nuestro corazón.

Los personajes de La Travesía del Viajero del Alba no son ninguna excepción. También ellos sufren la experiencia de la tentación –como observa Luis Palau en el sermón que acompaña la promoción de la película–. Cuando viajan de una isla a otra, y esperan resolver el misterio de los siete lores desaparecidos, cada personaje se enfrenta finalmente a un momento de tentación.

Eustace vive ocupado en su soledad con las frustraciones del viaje, cuando al deambular por la cueva, es atraído por las riquezas, siendo dominado por la codicia. Lucy tiene celos de la belleza de su hermana Susan, cuando al hojear el libro de encantamientos, le atrae la apariencia externa y la aprobación de otros, siendo poseída por la envidia. Edmund pugna constantemente por una posición de poder, frente a Caspian, cuando al explorar el lago desconocido, es atraído por las riquezas y el poder, siendo dominado por el orgullo.

TODO EMPEZÓ EN EL EDÉN
Al principio de la Biblia, vemos que la primera mujer vio que el fruto del árbol prohibido era hermoso, y le dieron ganas de comerlo, queriendo saber por sí misma si era bueno para ella o no. Así que comió de él y se lo dio también a Adán, para que comiera –dice Génesis 3:6, que por cierto no habla de ninguna manzana–.

En este pasaje vemos que la tentación es un proceso. Eva vio algo bueno y le resultó apetecible. Se sintió atraída por ello. Al usar sus sentidos, vio, deseó, y actuó. En la Biblia encontramos siempre el mismo patrón de conducta. En 2 Samuel 11, David vio algo bueno y agradable en Betsabé, se sintió atraído por ella y actuó en consecuencia. En Jueces 16, Sansón vio algo bueno y agradable en Dalila, se sintió atraído por ella y actuó conforme a esa atracción.

Mientras Edmund se queja de su primo Eustace, Lucy desvía su atención hacia una guapa joven enfermera que flirtea con un atractivo soldado. Sin darse cuenta, Lucy empieza a imitarla. Es evidente que aprecia el amor y la belleza, lo desea e imita su imagen. Es algo que hacemos todos, imitando inconscientemente el ejemplo de otros.

Al hacer zapping en la televisión, echar un vistazo a Internet, pasear por un centro comercial, observar la publicidad, o simplemente andar por los pasillos del colegio o ver un coche por la calle, vemos algo que nos parece bueno y agradable a los ojos y nos sentimos atraídos por ello. Tanto si somos un niño de 5 años que ve un peluche nuevo en una tienda de juguetes, como una chica de 18 que ve una falda en un escaparate, o un hombre de 48 que ve a una mujer atractiva que pasa al lado suyo. Vemos algo agradable y decimos: “lo quiero”.

Porque nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo –dice Juan–. “Y esto es lo que el mundo ofrece: los malos deseos de la naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a los ojos y el orgullo de las riquezas” (1 Jn. 2:16). Dicho de otra manera, nuestro deseo de tener más, antojos y caprichos, no vienen de Dios, sino del mundo.

NUESTRA INSATISFACCIÓN
¿Por qué quería Eva el fruto prohibido? Era agradable a los ojos y atractivo para alcanzar sabiduría. Ella quería algo más. No creía que tenía suficiente o bastaba con quién era ella. Había algo que necesitaba para sentirse satisfecha. La tentación de la incredulidad que nos lleva a dudar de Dios, se basa en la mentira de que nos falta algo, aparte de Él, para ser felices.

Lucy, llevada por el asco que siente de sí misma y la envidia de su hermana, desea poseer una belleza como Susan. Edmund, motivado por la visión de algo bueno y agradable –un lago que transforma cualquier cosa en oro– se siente atraído por ello, y anhela poder y riquezas. Lucy y Edmund tienen pensamientos parecidos a los de Eva. Ven algo que quieren –sea belleza, riquezas o poder– y creen la mentira de que esas cosas les llenarán completamente, sintiéndose finalmente satisfechos. Si solo fuera más guapa, piensa Lucy. Si fuera más rico y más poderos, piensa Edmund…

“No entiendo el resultado de mis acciones –se pregunta Pablo en Romanos 7:15-20–, pues no hago lo que quiero, y en cambio aquello que odio es precisamente lo que hago. Pero si lo que hago es lo que no quiero hacer, reconozco con ello que la ley es buena. Así que ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí. Porque yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza débil, no reside el bien; pues aunque tengo el deseo de hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo malo que no quiero hacer. Ahora bien, si hago lo que no quiero hacer, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí.”

Vivimos una lucha en nuestro interior. Hacemos lo malo, porque nuestro corazón desea el mal. Nuestra mente piensa cosas malas. Y “con la lengua, lo mismo bendecimos a nuestro Señor y Padre, que maldecimos a los hombres creados por Dios a su propia imagen” –dice Santiago 3:9–.

Si este mundo no es como debiera ser, es por el poder del mal y nuestra propia debilidad. El pecado es lo suficientemente poderoso para dejar sin efecto nuestro conocimiento, anhelos y deseos de no ceder ante la tentación. Pues como escribe Pablo: “aunque tengo el deseo de hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo malo que no quiero hacer.” A pesar de nuestros mejores esfuerzos e intenciones, todavía seguimos haciendo cosas que no queremos hacer a causa del pecado que está en nosotros.

Podríamos hacer grandes cosas, pero sin embargo dependiendo del día, nuestro entorno, o cualquier otra circunstancia e influencia en nuestra vida, podemos hacer también cosas terribles. En el libro de Lewis vemos esta tensión en el personaje de Eustace. “Aunque su mente fuera la de Eustace, sus gustos y su estómago era el de un dragón”. ¿Cómo podremos superar el poder de la tentación?

EL LEÓN DE JUDÁ
La Biblia nos dice que la victoria está en Cristo Jesús. Como sumo sacerdote, Jesucristo se ofrece en sacrificio por nuestros pecados de una vez y para siempre –como hace Aslan en El león, la bruja y el armario, tras ser traicionado por Edmund–. Ahora “Jesús, el Hijo de Dios, nuestro gran Sumo Sacerdote ha entrado en el cielo”, donde “puede compadecerse de nuestra debilidad, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; solo que él jamás pecó” –dice Hebreos 4:14-16–. Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad.”

Después de sucumbir a la tentación de la codicia, y apropiarse de las joyas, Eustace se convirtió en dragón. Empezó a quitarse las escamas con las uñas, pero no aparecía más que una capa detrás de otra. La figura divina del león Aslan era el único que podía quitarle definitivamente sus escamas. Es así como cambia de actitud y comportamiento. Porque Aslan mismo le vistió. La única manera de derrotar la tentación es por medio del León de Judá, Cristo Jesús.

“Y pueden confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar –como dice 1 Corintios 10:13–. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.” Es lo que vemos a lo largo de la historia de La travesía del Viajero del Alba. En cada situación tentadora hay una salida, por medio de la aparición de Aslan.

Cuando Lucy pasa las páginas del libro de encantamientos, aparece una imagen de Aslan, aparentemente de la nada. De la misma manera, mientras que Edmund y Caspian discuten sobre el poder y la autoridad, dice el libro que aparece Aslan: “resplandeciente como si fuera la mismísima luz del sol, pasó sumamente despacio el león más grande que nunca haya podido ver un ser humano.” Cuando los personajes son tentados, se les ofrece una salida por medio de la presencia o la imagen de Aslan.

Cuando somos tentados, podemos acordarnos de que Dios es fiel en dos maneras: fiel porque nos conoce y nos entiende, y fiel porque nos da una salida. Aunque no nos lo parezca, Dios conoce nuestros límites. Y nos da la salida, aunque nos resulte humillante. Podemos soportar la tentación, sin ser aplastados por ella. Por la victoria del León de Judá –que en nuestro mundo, fuera de Narnia, conocemos por otro nombre que Aslan, como dice a los niños al despedirse–, podemos confiar en que las tentaciones y la tensión de la vida no nos dejarán destrozados. ¡En Él está la victoria!

– ARTÍCULO de José de Segovia: La apologética de C.S. Lewis

José de Segovia es periodista, teólogo y pastor en Madrid
© J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España, 2010)

El evangelio a los pobres: retazos

Publicado: diciembre 11, 2010 en Iglesia

JUAN SIMARRO

Retazos del evangelio a los pobres (I)

Con este tema, RETAZOS DEL EVANGELIO A LOS POBRES, comenzamos una nueva serie que espero motive a mis lectores a seguir preocupándose y ocupándose en los temas de la pobreza en el mundo.

Durante algo más de un año he estado escribiendo mi última serie: “LA POBREZA: Escándalo y vergüenza humana” que espero os haya servido de concienciación ante las problemáticas del mundo en relación con la pobreza y exclusión social.

Esta serie va a ser diferente porque no vamos a narrar la pobreza en el mundo, sino que vamos a fijarnos en Jesús, Jesús en relación con la pobreza, con los pobres de la tierra. Será por tanto, una serie basada fundamentalmente en los Evangelios. Sí. Sólo en los Evangelios. En estos textos es donde, con más cercanía, podemos tener un encuentro con ese Jesús que nos deja tantos retazos del Evangelio a los Pobres.

No vamos a tocar el concepto de Evangelio a los pobres como un simple enunciado, ni solamente como algo que Jesús dijo en un momento acordándose de los pobres, sino que vamos a tomar este concepto de Evangelio a los pobres como algo dinámico, como algo que comprometió a Jesús en todo su ministerio, como una forma de vivir, actuar y comunicar Jesús su Evangelio, como una forma de enseñarnos e instruirnos en el servicio a aquellos que, despojados y empobrecidos, han quedado tirados al lado del camino. Recordad el título de uno de mis libros: “JESÚS, Evangelio de Dios a los pobres”.

Nos centraremos en los Evangelios. No vamos a tocar ningún otro libro de la Biblia. Nos vamos a sumergir en las palabras de Jesús, hasta tocar fondo. Espero que me acompañéis en esta inmersión. Siempre bajar a las profundidades tiene el riesgo de sentirse interpelado por Jesús mismo, pero desde allí, quizás, podamos contemplar la grandeza del compromiso del Evangelio a los pobres.

Así, pues, asumo en esta serie la responsabilidad de comentar las palabras de Jesús, no tanto de interpretar… sin miedo. Yo creo que, muchas veces, las palabras y compromisos de Jesús en torno a la pobreza, se comentan poco o se reinterpretan desde posicionamientos espiritualistas que hacen un evangelio que sólo mira hacia arriba, un evangelio que queda descafeinado, un evangelio que se adecua a los intereses de los religiosos y de los poderosos de la tierra, pero que no es la línea del auténtico Evangelio de Jesús.

El Evangelio de Jesús, el auténtico y único, es un Evangelio que toma al grupo de los pobres como destinatario específico de estas Buenas Noticias: “A los pobres les es anunciado el Evangelio”, “por cuanto el Señor me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres”. Aunque tengo que afirmar, para quitar dudas, que, realmente, el Evangelio es para todos… pero los pobres son un destinatario específico. ¿Por qué?

También quiero advertir que no se confundan conmigo los que, sin más, al tratar estos temas, me quieren ubicar en algún tipo de corriente teológica. El que me ubiquen o no, me resulta un tanto indiferente. Yo voy a trabajar desde el texto bíblico. Más aún, desde la sensibilidad evangélica o protestante, que es la sensibilidad en la que me he criado, desde la que he nacido a la vida espiritual y al compromiso cristiano.

Ubicadme donde queráis. Yo me siento libre ante el Altísimo. Libre de toda Teología, aunque no rechazo y estimo las teologías que se han acordado de forma central y especial de los pobres de la tierra… Como hizo Jesús. Mi conciencia queda al desnudo ante el Dios de la Biblia, ante el Jesús de los Evangelios.

La única línea teológica de esta serie se resume así: Jesús, los Evangelios y yo. Así, pues, en esta serie no voy a usar bibliografía ninguna. Quedaremos solos en el silencio y en la escucha, los Evangelios y yo. Mi conciencia ante los Evangelios. Mi mente serena y quieta para ir dejando hablar al texto bíblico ante mi deseo de aprender, de dejarme enseñar por las palabras de Jesús. Creo que va a ser una experiencia fundante e imprescindible de la vivencia que deseo tener de la espiritualidad cristiana ante estos temas.

Así, pues, cuando leáis estos artículos, desnudad también vuestra conciencia, dejad prejuicios, incluso los teológicos. Intentemos ver los textos bíblicos, las palabras de Jesús en su pureza, en su nitidez y claridad. Si os sentís interpelados por las palabras de Jesús, no deis la espalda a esa interpelación, sino hacedle frente. Responded a esa interpelación en compromiso. Os convertiréis en agentes de liberación del Reino para acercar su justicia al mundo… un mundo injusto, de escándalo y de vergüenza como hemos visto en la serie anterior.

Pensad también que estos escritos se lanzan, de alguna manera, desde Misión Evangélica Urbana en Madrid y su lucha contra la pobreza. Si yo no hubiera tenido esta experiencia, ya de veinticinco años entre los pobres de la tierra, no escribiría de esta manera, ni lanzaría las denuncias que, de vez, en cuando, lanzo. Mi trabajo en Misión Urbana es, simplemente, una forma de ser coherente con mi fe, con lo que creo, con el Jesús que se comprometió hasta la muerte tanto con los pecadores como con los pobres, con los proscritos, los leprosos, los paralíticos, los hambrientos, los ignorantes, los tildados de pecadores… Los valores del Reino no fueron apocalípticos, ni sólo para el más allá. Esos valores estaban comprometidos, tremendamente comprometidos, con los pobres de la tierra, los injustamente tratados, los que sufren.

No en vano los profetas nos presentan a Jesús como “experto en sufrimiento”. Acompañadme en estas temáticas. Caminaremos juntos atrapando, de una forma sencilla, esos retazos del Evangelio a los Pobres que nos dejó Jesús. Y tú, Señor, ayúdame a no traicionar tu Evangelio.

Juan Simarro es Licenciado en Filosofía, escritor y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid

© J. Simarro. ProtestanteDigital.com (España, 2010).

Juan de Valdés huye de la Inquisición

Publicado: diciembre 11, 2010 en Historia, Iglesia

CÉSAR VIDAL


De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (VI): En España no hubo Reforma (3)

En agosto de 1531, Juan de Valdés ya se encontraba en Roma. Se trata de un dato que conocemos por una carta que el día 26 de ese mes Juan Ginés de Sepúlveda dirigió a su hermano Alfonso de Valdés y en la que se comentaba el hecho.

Muy posiblemente, su llegada a la capital italiana se había producido varias semanas antes. Durante unos meses no se sabrá nada de un Juan de Valdés al que la Inquisición española seguía buscando con ahínco.

Finalmente, el 3 de octubre de 1532, el papa Clemente VII –no precisamente un simpatizante de España- extendió a Juan un salvoconducto para que viajara sin ningún tipo de dificultades al encuentro de su hermano Alfonso. Juan de Valdés aprovechó el salvoconducto e intentó reunirse con su hermano Alfonso. No lo consiguió. Tan sólo tres días después de que el papa le otorgara el mencionado documento, Alfonso moría en Viena víctima de la peste.

Juan se encontró con la corte imperial en Bolonia, pero no permaneció en ella. Decidió, por el contrario, regresar a Roma y quedarse cerca del papa que, al parecer, constituía una vecindad menos arriesgada que la de los servidores de la iglesia católica en España.

No permaneció mucho tiempo empero en la corte pontificia. La ciudad de Nápoles le brindó un cargo de archivero y lo aceptó. Pero tampoco este nuevo lugar lo retendría. Por razones que desconocemos, la ciudad le invitó a abandonar el puesto que le había ofrecido aunque le entregó la cantidad de mil ducados. Valdés optó entonces por dirigirse una vez más a la corte papal.

Esta nueva permanencia de Juan de Valdés en Roma duró hasta la muerte del papa Clemente VII. Le sucedió en el trono pontificio Pablo III, un papa claramente favorable al emperador Carlos V, y Juan decidió abandonar la ciudad.

En 1535, Valdés se estableció en Nápoles, la ciudad donde permanecería hasta su muerte. En los años futuros iban a conjugarse en Juan de Valdés todas las facetas especialmente atractivas de su personalidad y de su obra.

El Valdés humanista e interesado en la cultura daría lugar al Diálogo de la lengua, una de las obras cumbres del Renacimiento español en que se abordan distintos aspectos relacionados con la lengua castellana utilizando la forma del diálogo.

El Valdés interesado por los asuntos políticos se convertiría desde 1537 en veedor de los castillos de Nápoles escribiendo a la vez un conjunto de misivas en las que expresaría su visión preocupada por las acciones llevadas a cabo por el gobierno imperial.

Finalmente, el Valdés interesado en la reforma de la iglesia católica y, mediante ella, de la sociedad, escribirá en la ciudad italiana sus obras teológicas más importantes desde las Ciento diez consideraciones divinas a los comentarios sobre el Evangelio de Mateo o los Salmos. Esta última circunstancia resulta especialmente comprensible si tenemos en cuenta que en Nápoles precisamente Juan de Valdés conocería a Julia Gonzaga, la sobrina del cardenal Gonzaga. La dama, bella e inteligente, le pondría en contacto con personas de cierta talla intelectual que se reunían periódicamente a leer y estudiar la Biblia en sus domicilios.

A esas alturas, Valdés, Gonzaga y buena parte de sus compañeros no eran sino protestantes encubiertos. El propio Valdés creía cada vez menos en la posibilidad de una Reforma que surgiera del interior del aparato católico.

Así, en su correspondencia podemos ver referencias a su falta de fe en que el concilio futuro -el que luego se celebraría en Trento- cerrara el abismo abierto entre católicos y protestantes. El 19 de abril de 1536 escribió, por ejemplo, a Julia Gonzaga indicándole que el emperador era un “pobre príncipe (que) no advierte que es tiranizado por dos bestias” y punto seguido añadía :
“Lo que ahora se necesita es paciencia hasta que Dios disponga, pues sólo Dios sabe como marcha todo”

Su pérdida de confianza en la acción imperial sólo había precedido en unos meses a su desengaño ante las acciones del papa. El 1 de enero de 1536, por ejemplo, escribió al cardenal Gonzaga quejándose de la manipulación llevada a cabo por Paulo III y de la papanatesca buena fe del pueblo en sus palabras :
“Aquí, creen lo que el Papa dice sobre el concilio como si fuera uno de los evangelistas”

No se equivocaba Juan de Valdés en su pesimismo. El papa no tenía voluntad de transigir, escuchar o tolerar a los disidentes religiosos sino de vencerlos. Por otro lado, su único posible contrapeso, el emperador, carecía de la altura suficiente para comprender la trascendencia de la situación y actuar en consecuencia.

En julio de 1541, Juan de Valdés exhaló su último aliento en Nápoles. Si triste es la muerte hay que reconocer que, sin embargo, la suya no pudo ser más oportuna. El 8 de enero de 1542 una Bula renovó y reforzó la Inquisición romana. El documento papal pretendía aplastar a los que consideraba heterodoxos y, en buena medida, lo consiguió. De los amigos de Valdés, algunos -como Pierpaolo Vergerio, obispo de Capodistria, que se convirtió al luteranismo o Pedro Mártir Vermigli que se identificó con el calvinismo- huyeron y terminaron por pasarse al campo protestante convencidos de que nunca habría una reforma realmente evangélica en el seno de la iglesia católica. Otros – como Pietro Carnesecchi – se convirtieron en víctimas inmediatas de la Inquisición. La propia Julia Gonzaga formó parte de un conventículo protestante que se reunía de manera clandestina y del que formó parte el artista Miguel Ángel al que algunos, muy erróneamente, insisten en presentar como un paradigma del arte católico. Sólo su muerte libró a Julia de ser juzgada por la Inquisición y sufrir la suerte de Carnesecchi. Por lo que se refiere a Miguel Ángel, acabó retratándose como Nicodemo, el judío timorato que ocultaba su condición de discípulo de Jesús.

En España, por su parte, Miguel de Eguía, el impresor del Diálogo de Doctrina cristiana, se vería obligado a comparecer ante la Inquisición por sus vinculaciones con los erasmistas de Alcalá.

Se trataba, sin embargo, más de un principio que de un final. Veamos algunos botones de muestra en la próxima entrega.

Continuará

Artículos anteriores de esta serie:

1 Juan Calvino y la Inquisición

2 Enrique VIII y los protestantes ingleses

3 Inglaterra y María la sanguinaria

4 Cisneros ¿precursor de la Reforma?

5 Juan de Valdés y la Reforma en España


César Vidal es escritor, historiador y teólogo

© C. Vidal, Protestante Digital.com (España).

«Dios lo ha querido»

Publicado: diciembre 11, 2010 en Meditaciones

Por Enric Capó
Meditaciones
Esta frase la he escuchado por radio con motivo de la muerte reciente de un personaje público y también en multitud de entierros a los que he asistido. Parece que creyentes y no creyentes, en aquella hora en que se ha decir alguna cosa a la familia o a los amigos del difunto, esta apelación a la voluntad de Dios es la palabra más apropiada. Expresa resignación e invita a la familia a conformarse. “Es la voluntad de Dios” quiere decir: ya no hay nada que hacer. Resignaos.

Cada vez que la oigo siento que hay algo en mi que se rebela. No la puedo aceptar ni soportar, esta frase, en este contexto. Primero, porque muy a menudo no es otra cosa que una frase estereotipada en boca de aquellos que no tienen nada que decir y se resisten a permanecer callados, como hicieron al principio los amigos de Job. Se sienten obligados a dar algún tipo de consuelo y quizás piensan que esta apelación a la voluntad de Dios es lo que se ha de hacer. En seguido lugar, porque no creo que sea la voluntad de Dios. No me puedo tragar la imagen de un Dios que juega a matar: ahora éste en un accidente, ahora el otro con una enfermedad, y el otro con un tiro en la sien. No puedo aceptar de ninguna manera que todo lo que pasa en el mundo lo hayamos de atribuir a la voluntad de Dios. No y no. Creo que la mayoría de las cosas que pasan en el mundo están totalmente en contra de la voluntad de Dios y El no las quiere. Dios no quiere la muerte de Labordeta, ni de las víctimas de los atentados terroristas, ni las de los accidentes de circulación, ni de las luchas fratricidas en el Medio Oriente, para citar sólo unos ejemplos actuales. Dios no quiere la enfermedad ni la muerte, ni el dolor ni la desgracia. “Yo he venido –nos dirá Cristo- para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Invocar la voluntad de Dios para explicar la desgracia, el dolor y la muerte es una blasfemia indigna de ser repetida y, mucho menos por cristianos que conocen al Dios y Padre de Jesús.

Se nos dirá: ¿No pasa todo porque Dios quiere? ¿No es El la razón última de todo? ¿No es el responsable? Es cierto que nunca tenemos todas las respuestas, pero si consultamos una concordancia bíblica y buscamos los textos que hablan de la voluntad de Dios, veremos hasta que punto lo que Dios quiere es la vida y la salvación. “Dios no quiere la muerte del hombre, sino que se arrepienta y viva” (Ez 18,32)

La vida es la vida. Tal como es, con todas sus miserias y tragedias. Vivimos una vida imperfecta, maltratada y deteriorada por el pecado, una vida que tiene poco que ver con el proyecto inicial de Dios: “El universo –nos dirá Pablo- está sometido al fracaso, no voluntariamente, sino porque alguien lo ha sometido, pero mantiene la esperanza que también él será liberado de la esclavitud de la corrupción y obtendrá la libertad y la gloria de los hijos de Dios. Sabemos que hasta ahora todo el universo creado gime y sufre dolores de parto…” (Ro 8,20-21). No podemos atribuir esta imperfección de la vida a la voluntad de Dios, como si Dios quisiera que fuera así. La volunta de Dios es la redención y la salvación de los hombres.

Es evidente que en este presente que estamos viviendo hay una voluntad permisiva de Dios. Dios tolera este mundo que se ha declarado independiente y se ha apartado de sus caminos. Dios no fuerza al hombre a ser bueno. Dios no vulnera nuestra voluntad. En Romanos (3,25) Pablo nos habla de la paciencia de Dios, de su tolerancia con lo que pasa en el mundo y de su volunta de salvarnos.

Hay todavía otra frase que escuchamos muy a menudo, cuando damos testimonio de la obra de Dios. Dice: Si Dios es tan poderoso, ¿por qué no lo resuelve todo? Y es notable que lo digamos nosotros, los hombres y las mujeres tan celosos de nuestras libertades, los que no queremos que nadie nos obligue. Que si se nos dijera que deberíamos ser polichinelas manejadas por Dios, sólo capaces de hacer lo que Dios quiere, pondríamos el grito en el cielo. No hay derecho, diríamos. ¡No somos libres! ¡No somos personas! Y tendríamos razón. Quizás dejaríamos entonces de sufrir, pero también dejaríamos de ser seres responsables.

Si alguna vez habéis de acompañar a una familia que ha sufrido un pérdida dolorosa, no recurráis a frase hechas, que no dicen nada. Es mejor callar que dar falsas respuestas. El consuelo a la familia será la compañía, estar a su lado, compartir el dolor. Mudos ante el misterio de la muerte y del sufrimiento. Sólo invitarlos a mirar hacia arriba, a remontar la vida, a buscar el objetivo final, a encontrar a Dios,

Enric Capó
Copyright © 2010 Iglesia Evangélica Española, una iglesia protestante


Una entrevista escálofriante de la cadena de tv O Globo (Brasil) al capo de la mafia «Marcola» en Rio de Janeiro.

Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de «Marcola», es el máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC).Las respuestas de Marcola a la cadena televisiva O Globo de su País nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la delincuencia común en toda América Latina.

marcola

O Globo: ¿Usted es del PRIMER COMANDO DE LA CAPITAL (PCC)?

Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e
invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración
rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la
solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna
vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre la belleza de esas montañas al amanecer», esas cosas…

Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están
muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia
social.

O Globo: Pero la solución sería…

Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de «solución» ya es un error.

¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en
helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la
habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un
gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento
económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría
que ser bajo la batuta casi de una «tiranía esclarecida» que saltase por
sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del
Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que
haber una reforma radical del proceso penal de país, tendría que haber
comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y
federales (nosotros hacemos hasta «conference calls» entre presidiarios…)

Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.

O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir?

Marcola: Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva «especie», ya somos otros bichos, diferentes a ustedes.

La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común.

¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser
héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí 3.000
libros y leo a Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del
desarrollo torcido de este país.

No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa
creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto
analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien
escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso.
Es otra lengua.

Está delante de una especie de post miseria.

La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes.

O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?

Marcola: Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio… Cuál es la policía que va a quemar esa
mina de oro, ¿entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el
funcionario vacila, es despedido y «colocado en el microondas».

Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes.

Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles sin piedad. Ustedes nos transformaron en «super stars» del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos «globales». Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros «clientes». Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.

O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?

Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a «los barones del polvo» (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata?

No tienen dinero ni para comida de los reclutas. Estoy leyendo «Sobre laguerra», de Klausewitz. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radiactiva?

O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?

Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la «normalidad». No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: «Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno».



08 diciembre 2010

De izquierda a derecha: Zhang Shuilian, Kan Baoping, Olav Fykse Tveit, Mathews George Chunakara, Shan Weixiang, Gu Jingqin.

La unidad entre los protestantes chinos constituye un factor importante en el rápido crecimiento de la iglesia en China, según dijo el secretario general del Consejo Cristiano de China, el pastor Kan Baoping, durante una visita al Centro Ecuménico en Ginebra, Suiza.

Una delegación compuesta por siete altos dirigentes del Consejo Cristiano de China se reunió el lunes 6 de diciembre con el secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y otros representantes de las organizaciones eclesiales con sede en el Centro Ecuménico.

Se trata de la cuarta visita a la Secretaría General del CMI desde la creación en 1980 del Consejo Cristiano de China (CCC) post-denominacional. La última visita tuvo lugar en 2003. El CCC, que en 2009 contaba con unos 19 millones de miembros, se unió a la comunidad de iglesias del CMI durante la Asamblea de Canberra en 1991.

En una mesa redonda organizada por la Comisión de Iglesias para Asuntos Internacionales del CMI, los miembros de la delegación hicieron presentaciones sobre tres temas relevantes para la vida y el testimonio de la iglesia en China: las políticas religiosas en China, el papel de la religión en la promoción de una “sociedad armoniosa” y el papel de la iglesia en la China actual.

Al analizar las políticas religiosas y las relaciones entre la iglesia y el estado, la delegación coincidió en que “es una época dorada para el desarrollo de las religiones en China”. La iglesia en China participa en varias iniciativas destinadas a promover una “sociedad armoniosa”.

El pastor Kan Baoping explicó que en China las comunidades religiosas en general y la iglesia protestante en particular han experimentado un rápido crecimiento durante los últimos 30 años. Dijo que el hecho de haber dejado atrás las divisiones denominacionales, en parte porque la cultura china hace mayor hincapié en los puntos en común que en las diferencias, ha sido una de las causas de la vitalidad de la iglesia.

Otro factor del éxito identificado por Kan es que cada uno de los miembros de la iglesia es consciente de que comparte la responsabilidad de difundir el Evangelio a su familia y vecinos como una expresión del sacerdocio de todos los creyentes.

Kan puso de relieve los métodos de evangelización que han surgido de la simple difusión de la palabra y han hecho el Evangelio visible a través de servicios sociales para, por ejemplo, la prevención del SIDA y la atención a los huérfanos.

En sus palabras de bienvenida a la delegación china, el secretario general del CMI, pastor Dr. Olav Fykse Tveit, expresó su reconocimiento al papel que desempeñaron los cristianos chinos en la creación del CMI. También dijo que se alegraba de poder establecer una futura colaboración con los nuevos dirigentes del CCC, en particular con vistas a la próxima Asamblea General del CMI que se celebrará en Asia, en Busan (Corea), en octubre de 2013.

La delegación estaba compuesta por el secretario general y el presidente del CCC, ambos elegidos en 2008, así como por dirigentes protestantes del Movimiento de las Tres Autonomías.

Tveit calificó el contexto chino como “uno de los más apasionantes para el futuro del cristianismo”.

La pastora Zhang Shuilian, vicepresidente del Comité Provincial de Hubei del Movimiento de las Tres Autonomías de la iglesia protestante, dijo que en la China actual, en general, los cristianos gozan de una buena imagen. Esto es debido a la respuesta que ofrecen a las necesidades sociales, recaudando, por ejemplo, donaciones  para las víctimas del terremoto de 2008 en la provincia de Sichuan.

Zhang explicó que las iglesias de las zonas urbanas a menudo tienen programas para acoger a los trabajadores migrantes, mientras que en las áreas rurales la vida de la iglesia es importante porque ayuda a cubrir el vacío que sienten las personas mayores y los niños cuando sus familiares se van a buscar trabajo a las ciudades.

Para el cristianismo y otras religiones, añadió Zhang, una forma de contribuir a la política gubernamental destinada a mantener una “sociedad armoniosa” es fomentar la estabilidad de la vida familiar. Otra manera de apoyar este objetivo es mediante el establecimiento de sólidas relaciones interreligiosas.

En una reflexión presentada durante un servicio de oración en el Centro Ecuménico en Ginebra, el presidente del CCC, pastor Gao Feng, dijo que la iglesia es “una comunidad de pecadores que perdonan” y que “cuando perdonamos, experimentamos el perdón de Dios; y cuando amamos, experimentamos el amor de Dios”.

Tras la mesa redonda, la delegación del CCC almorzó con los secretarios generales del CMI, de la Federación Luterana Mundial –pastor Martin Junge–, de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas –pastor Dr. Setri Nyomi– y de la Asociación Cristiana Femenina Mundial (YWCA) –Nyaradzayi Gumbonzvanda.

Luego, la delegación visitó el Instituto Ecuménico de Bossey.