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Déjame dormir, Mamá

Publicado: diciembre 11, 2010 en Sociedad

Publicado por: juanstam

DÉJAME DORMIR, MAMÁ

Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta..

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche..

Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso..
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!

Fray Junípero (1713 – 1784) Religioso franciscano español .


por:juanstam

Algunos predicadores televisivos parecen inventar frases sensacionales pero sin sentido, para mantener el interés de su público.

Una nueva moda teológica: «La dimensión sobrenatural»

En varios medios de comunicación se está invitando para 9-11 de diciembre 2010 a un gran seminario en Rosario, Argentina, bajo el impresionante título, «Viviendo en lo sobrenatural». Lo patrocina Ministerio Internacional Redil de Cristo (www.conjesussepuede.org.ar). La concentración del jueves 9 y el viernes 10 se realizará en el estadio cubierto «Newell’s old boys», con la presencia de Oscar Jesús Sensini, el «apóstol» Guillermo Maldonado y el profeta David Maldonado. El costo para estos dos días:

pago anticipado $100 Campo, $60 Platea;

Pago en noviembre: Campo $120, Platea $80.

El sábado 11 será día de clamor en los predios del ex-Rural de Rosario, donde caben 30 mil personas. «Nuestro clamor a Dios es para tu milagro y porque juntos vivamos en lo sobrenatural del Espíritu de Dios».

Este lenguaje, y otras frases similares y muy relacionadas, están tomando popularidad en la siempre sensacionalista jerga de las grandes estrellas de la iglesia televisiva. Es el evangelio de las ofertas llevado a su límite extremo, ahora la de «vivir en lo sobrenatural».

Hace poco escuché a Rony Cháves llamar a todos a «entrar en un espacio profético» porque «hay que incursionar en tiempo sobrenatural, donde se para el tiempo». No es fácil entender el significado de expresiones tan altisonantes y sublimes, ¡pero aparentemente debe ser algo maravilloso y sumamente grandioso!

Otro predicador, en el canal «Enlace», repitió la fórmula completa: «hay que incursionar en tiempo sobrenatural, donde se para el tiempo, para entrar en un escenario profético». (Eso de que «se para el tiempo» parece derivarse de la idea griega de que la eternidad es atemporal, de modo que «incursionar en tiempo sobrenatural» significaría entrar en una esfera donde no existe el tiempo. Pero esa idea griega no es bíblica; en la eternidad se vive el tiempo de Dios, aunque no el tiempo finito de la creación. Textos como Sal 23:6, «en la casa de Jehová moraré por largos días» [hebr], o Apoc 22:2, que habla de los meses y años en la nueva creación, muestran que los hebreos no tenían ese concepto abstracto de una eternidad «donde el tiempo se para»).

En la maratónica de Enlace para noviembre 2010, un predicador de nombre Joel relacionó estos conceptos directamente con la ofrenda que pedían como «siembra». «Hay que entrar en un nuevo nivel», exhortaba el predicador, «por un momento de posicionamiento [¡Otro aporte impresionante al léxico teológico!]. Diga Ud ahora mismo, me uno a este tiempo profético, tome ya el teléfono para pactar con Dios». Al parecer el hermano Joel entendía que una ofrenda a Enlace era el «momento de posicionamiento» para entrar al nivel profético y sobrenatural. ¡La ofrenda es como la puerta al mismo cielo!

Un corolario de esta doctrina se llama «el rompimiento». Este extraño término es una traducción poco adecuada del término del inglés, «breakthrough», que no parece tener un equivalente satisfactorio en castellano. El término inglés significa salir de una condición para abrir paso hacia una situación nueva. El «apóstol» Maldonado lo describe como «el rompimiento a un nivel sobrenatural» y de «intercesión de alto nivel; una oración sobrenatural». En medio de toda la ambigüedad, en todas las fórmulas está el concepto de un salto instantáneo que nos hace salir de lo natural para entrar en lo sobrenatural.

Es muy impresionante la creatividad de estos movimientos en inventar nuevas fórmulas, como si inventar nuevas frases nos comunica nuevas y profundas verdades. Pero siempre tenemos que preguntar cuánta base bíblica tienen estas novedades y cuán fiel bíblica y teológicamente son sus propuestas para la vida de fe.

Debe llamarnos la atención que la palabra «sobrenatural» no aparece en toda la Biblia, y la palabra «natural» se usa mayormente para indicar el país de uno (Ex 12.19 y casi siempre; Hch 4.36 natural de Chipre; 28.2,4 etc). Las palabras «natural» y «naturaleza» a veces señalan lo que es normal o correcto (Rom 1:26-27,31; 1Cor 11:14; 2Tm 3.3; Judas 7), pero no en el sentido metafísico griego ni como opuesto a «sobrenatural». Términos como «divino», «milagro» (la Biblia no tiene palabra para «milagroso»),»cielo», «arriba», y otros parecidos, tienen todos su significado bíblico muy específico, pero ninguno significa «esfera sobrenatural».

Un texto que podría malentenderse en sentido metafísico es 2 Pedro 1:4, «llegar a tener parte de la naturaleza divina» (Gr. theías fúsis). El contexto aclara el significado de «naturaleza» en este versículo: consiste en dejar atrás la corrupción mundana y «vivir como Dios manda» (1:3-4). No es un cambio metafísico sino ético, no de «esfera» sino de conducta. Lo aclaran muy bien Louw y Nida en su léxico del griego, como «participar en la semejanza de Dios, ser como Dios en ciertos aspectos».

En fin: bíblicamente, no existe ninguna «esfera sobrenatural», ni mucho menos una dicotomía o antítesis entre «lo sobrenatural» y lo «natural». En la historia de la teología cristiana, el binomio ha sido «naturaleza y gracia», desde una perspectiva cristiana, y no «lo natural y lo sobrenatural» desde una perspectiva metafísica.

Al encarnarse el Verbo divino, no dejó una esfera sobrenatural para entrar en otra esfera, la de lo natural. En un cuerpo humano, de carne como la nuestra, Jesús vivió plenamente su eterna realidad divina, siendo Dios y hombre a la vez, en una sola persona humana. Tampoco pasó su vida terrestre tratando de escaparse de la esfera natural para irrumpir en la esfera sobrenatural. En su vida, muerte y resurrección, todas plenamente humanas, él nos salvó. La herejía nestoriana, que separaba y aislaba las dos «naturalezas» de Jesús, fue rechazada por la iglesia como herejía. En su ascensión también, Cristo no dejó a un lado su humanidad para irrumpir en una esfera sobrenatural. A la diestra del Padre, Jesucristo sigue siendo el mismo Resucitado y en su segunda venida se manifestará corporal y visiblemente (Hch 1:11).

En la Biblia, pocas cosas son puramente «sobrenaturales» (en un «plano sobrenatural») ¿Fue «sobrenatural» el nacimiento de Jesús? Los evangelios nos dicen que María lo concibió por el Espíritu Santo, pero su embarazo duró nueve meses (Luc 2:6; cf. 1:36), y el alumbramiento (2:6) fue como el de cualquier chiquillo, con todo y dolores de parto (cf. Ap 12:2). Nada indica que el embarazo de María y el nacimiento mismo de Jesús fuesen «sobrenaturales». Es que Dios no hace esa distinción entre «natural» y «sobrenatural» sino que suele realizar sus propósitos divinos por medio de procesos «naturales», sin manipularlos desde su trono celestial.

¿Fue «sobrenatural» la inspiración de las escrituras? Es cierto que el Espíritu Santo actuó de manera divina muy especial en el proceso de escribir los libros canónicos. Pero el Espíritu inspiró la Biblia por medio de autores humanos. La inspiración de las escrituras no fue un dictado «sobrenatural», palabra por palabra, dejando a los autores bíblicos como simples autómatas en un proceso mecánico. Los profetas «estudiaron y observaron» el mensaje de salvación, buscando entenderlo mejor (1P 1:10-11); San Lucas buscó todas las fuentes y averiguó los hechos históricos de la vida de Jesús (Lc 1:1-4); San Pablo luchaba por comunicarse eficazmente, y hasta se lamentó por un momento de haber escrito una epístola a los corintios (1Cor 2:4; 2Cor 1:13-2:4,9; 6:11-13; 7:2,8-9). Cada autor bíblico se expresa desde su propio trasfondo, en su propio contexto y con su propio estilo literario. La inspiración de la Palabra de Dios no fue un dictado «sobrenatural» (para emplear ese término inapropiado) sino una confluencia dinámico entre acción divina y acción humana.

¿Funciona el cumplimiento de las profecías siempre a nivel «sobrenatural»? Sin poder entrar en detalles, conviene observar que la gran mayoría de las profecías del Antiguo Testamento se cumplieron mediante acción humana. Las profecías de la caída de Asiria se cumplieron por los ejércitos de Babilonia; de la caída de Babilonia, por los ejércitos de Persia; el fin del exilio de los judíos, por un decreto de Ciro. José y María no vivían en Belén, pero según el relato de Lucas, fue un decreto de Augusto César (Lc 2:1-7) que hizo cumplirse la profecía de Miqueas 5:2 (Mt 2:5-6). El arresto y crucifixión de Jesús, centrales al plan de Dios, fueron acciones humanas plenamente libres y responsables. Las profecías son reveladas divinamente, pero las más de las veces se cumplen humanamente, en el mismo «plano natural».

Como último ejemplo, una sanidad divina, ¿se realiza en «la dimensión sobrenatural»? Me parece que no. Es acción de Dios, pero se realiza en un cuerpo de carne y hueso, en la tierra y no en algún plano «sobrenatural». Y de hecho, ¿cuál sanidad no es divina, directa o indirectamente? Como dijo un famoso médico francés, «Dios los sana y nosotros les cobramos». (Digo eso con todo respeto a la profesión médica y al admirable cardiólogo que recién me implantó un marcapasos).

¿A qué se debe este extraño (y yo diría, morboso) afán de «irrumpir en la dimensión sobrenatural»? ¿Podría interpretarse como un anhelo de escaparse de lo humano y lo histórico? ¿O peor, una ambición implícitamente idolátrica de subir al cielo y ser un poco igual a Dios? ¿O será simplemente una táctica más de algunos predicadores que, sin tener algo serio y bíblico para decir a sus oyentes, se afanan en inventar nuevas frases y conceptos exóticos de entretener a su público y mantener su propia popularidad y éxito?

Un vasto sector de la iglesia evangélica hoy está enfermo, que va tumbando insensatamente de una moda poco o nada bíblica a la próxima calentura teológica igualmente aberrante. Esas novedades sensacionalistas no edifican a la iglesia sino que hacen daño al pueblo del Señor. Que Dios nos tenga misericordia y sane su iglesia.

Escribo estas líneas la noche del sábado. Mañana iré a la iglesia, a la vuelta de la esquina de nuestra casa. Seremos unas cincuenta personas, y cantaremos todos con mucha fe y alegría los himnos y cánticos que nos inspiran. (¡Y cómo canta esta congregación, con fervor y entusiasmo!) Leeremos la Palabra del Señor y sentiremos su presencia. Confesaremos nuestro pecado y recibiremos el perdón de Dios. Compartiremos nuestras alabanzas y peticiones como una familia, y de hecho la somos. Oraremos. El pastor nos dará una exposición clara y sencilla de la Palabra del Señor, pero — ¡gracias mil a Dios! — no nos invitará a «irrumpir en la dimensión sobrenatural».

En América Latina hay muchos miles de congregaciones y pastores/as que todavía son fieles. Alabado sea Dios por ellos, y que Dios los multiplique miles de veces.


ROMA, 12/12/2010 (El País, BBC, EFE/ ProtestanteDigital.com)


Las impresiones de la diplomacia estadounidense sobre la gestión y la «fracasada» relación del Vaticano con el mundo moderno, conforman parte de la nueva entrega de las filtraciones de Wikileaks. El Vaticano muestra su “preocupación” por estas filtraciones, que tratan también sus problemas internos y las tensas relaciones con la Iglesia anglicana.

Los papeles del Departamento de Estado filtrados a Wikileaks que se refieren al Vaticano narran el fascinante encuentro cara a cara entre dos imperios, y revelan el choque cultural entre un país que se ve moderno, democrático y dinámico y un sistema que se contempla como de poder monárquico, milenario, hermético y anquilosado.

Los estadounidenses comprenden la importancia de tener al Vaticano como aliado, y lamentan no tener más influencia en una curia que sus diplomáticos consideran «italiano-céntrica, críptica y anticuada».

Un cable confidencial de febrero de 2009, firmado por la entonces jefa interina de la misión diplomática, Julieta Valls Noyes, califica al Vaticano como «not spin city» («la ciudad que no comunica»), critica «la debilidad del liderazgo en la cúpula», afirma con alarma que en el núcleo íntimo del Papa hay «muy pocos asesores que hablen inglés» y concluye que la curia «minusvalora [y lo ignora todo sobre] las comunicaciones del siglo XXI».

La embajada encuentra provinciano y muy cerrado al sistema de poder del Vaticano, y anota «la ausencia de voces disidentes».

LOS PROBLEMAS DEL CATOLICISMO
En otro cable, del 27 de enero de 2009 (189059), calificado secreto, elaborado con motivo de la crisis causada por el perdón a los cismáticos lefebvrianos y titulado Unidad de la Iglesia, 1-Relaciones católicos-judíos, Valls escribe: «El Vaticano es un socio formidable que necesita lecciones en relaciones públicas».

Los despachos de estos dos últimos años dan una visión detallada y objetiva sobre la hecatombe vivida por el Vaticano: los abusos sexuales, la vuelta de los lefebvrianos, los problemas del diálogo con los judíos y los anglicanos.

Pero, sobre todo, el embajador EEUU ante el Vaticano, Miguel Humberto Diaz, enviado por Obama en mayo de 2009, y su número dos, Julieta Valls, muestran su inquietud por los «fracasos y torpezas» cometidos en la comunicación.

Según Valls, «en el Vaticano, el Papa es el responsable último de todas las decisiones importantes», aunque suele delegar en «aquellos que más saben o mejor informados están sobre cada materia particular».

Y ahí entra en juego una curia de mayoría italiana y usos trasnochados, que se comunica con notas, dice Valls, «escritas en un lenguaje en código que nadie salvo ellos es capaz de descifrar».

La diplomática da un ejemplo: «El embajador israelí recibió un comunicado oficial que, según la curia, contenía un mensaje positivo para Israel, pero el embajador no logró captarlo, de tan velado que estaba, aunque sabía que estaba allí».

Las críticas empiezan por el secretario de Estado y número dos del Papa, Tarcisio Bertone, al cual Valls dibuja como un «yes man» (un hombre que siempre dice que sí), ayuno de toda experiencia diplomática («habla solo italiano»).

La diplomática explica que «Bertone tiene un estilo pastoral que le lleva a menudo fuera de Roma, de vuelta por el mundo, a ocuparse de problemas espirituales antes que de la política exterior y la gestión». Según añade, «no son pocas las voces que abogan por la destitución del cardenal Bertone».

SOBRE EL PAPA
Sobre el Papa, la embajada es prudente, aunque los análisis destilan objetividad y equilibrio: «El Papa a veces irrita a políticos y periodistas al hacer lo que piensa que es mejor para la Iglesia, como reintroducir a los lefebvrianos o considerar la canonización de Pío XII», escribe Valls. «Su antecesor», agrega, «también padecía bastante esa indecisión (second-guessing)».

En 2009, Valls escribía: «Es cada vez más urgente» que el Vaticano «cambie su cultura de comunicación», y subrayaba que «el estilo de Gobierno del papa Benedicto XVI» no favorece la comunicación interna y externa.

Pero parece difícil que eso vaya a cambiar alguna vez. «Las raíces culturales y estructurales son profundas. Hay señales esperanzadoras pero no garantizan que el cambio vaya a producirse», decía Valls.

UNA CURIA ENCERRADA EN SÍ MISMA
La lectura revela también que los estadounidenses y, en general, los anglófonos, cuentan muy poco en la curia actual. El principal contacto de la embajada del país más importante del mundo es un irlandés, el informador (protegido) monseñor Paul Tighe, número dos del Pontificio Consejo para las Comunicaciones. Tighe sugiere a Valls que sería bueno tener «más portavoces ingleses nativos en el círculo íntimo del Papa».

La embajada de EE UU dibuja un perfil tragicómico del responsable de la oficina de prensa vaticana, Federico Lombardi. Dice que «usa BlackBerry», y le define como «una anomalía dentro de una cultura en la que muchos de los dirigentes más importantes no tienen siquiera correo electrónico».

El problema del portavoz, afirma Valls, es que «no forma parte del círculo íntimo del Papa», «no tiene ninguna influencia sobre las principales decisiones», y «no da forma a los mensajes sino que se limita a entregarlos».

Y añade: «El pobre hombre está saturado de trabajo porque es simultáneamente jefe de la Radio Vaticana y del Centro Televisivo Vaticano y corre literalmente de un despacho a otro durante todo el día».

«Es un trabajo duro en los días buenos, pero en los días de crisis es agotador», agrega Valls, que olvida mencionar que Lombardi es además vicario general de los jesuitas, es decir, número dos de la Compañía de Jesús.

Según la embajada, la diferencia entre el aparato de comunicación actual y el de Juan Pablo II, que dirigía el español Joaquín Navarro Valls, es que hoy no se producen filtraciones de las malas noticias como antaño. Antes, las maniobras del portavoz del Opus Dei podían resultar «dañinas», pero ayudaban a limitar los daños, explica Valls.

Lombardi se niega a aceptar ese sistema, y según revelan los cables, el portavoz ha sugerido que de ese servicio de desinformación se ocupe el Pontificio Consejo para las Comunicaciones. Paul Thige cuenta a la embajada que Claudio Maria Celli, responsable del consejo y jefe directo suyo, «no ha dicho ni sí ni no, y se lo está pensando».

Celli confirma al embajador Diaz en un coloquio privado que la secretaría de Estado piensa abrir «una oficina de crisis» para gestionar los casos más difíciles y facilitar traducciones más rápidas y claras de las decisiones papales. Pero las cosas de palacio van despacio: aquella reunión fue el 2 de febrero de 2009; un año después, la carta del Papa a los fieles irlandeses salió de la secretaría de Estado escrita solo en latín.

EL “CASO”ANGLICANO
El embajador británico ante el Vaticano, Francis Campbell, temió que hubiera represalias contra los católicos en el Reino Unido por la oferta de asimilaciión que hizo el Papa a los anglicanos opuestos a la ordenación de mujeres obispos, según revela un cable filtrado por WikiLeaks publicado por «The Guardian».

De acuerdo con el diario, Campbell expresó ese temor a posible «violencia y discriminación contra los católicos» y advirtió de un deterioro de las relaciones entre la Iglesia Anglicana y el Vaticano en una conversación que mantuvo en el 2009 con la embajadora adjunta de EEUU ante la Santa Sede, Julieta Valls Noyes.

El anuncio del ´ordinariato´ se hizo a espaldas de los obispos católicos ingleses y el primado de la Iglesia Anglicana y arzobispo de Caterbury, Rowan Williams, apenas se había enterado cuando mantuvo una entrevista con el Papa en noviembre de 2009. Esa entrevista, calificada de «cordial» por el Vaticano, fue a ratos «tensa», según contó Campbell a su homólogo de Estados Unidos, el profesor de teología Miguel Díaz.

En una cena posterior en honor de Williams, el embajador británico, de origen irlandés y de fe católica, dijo a la adjunta de éste, Noyes, que «las relaciones entre la Iglesia de Inglaterra y el Vaticano se enfrentaban a su peor crisis en 150 años como resultado de la decisión del Papa», según indica un cable enviado posteriormente a Washington por la diplomática.

El embajador señaló además que el anuncio de Benedicto XVI había puesto a Williams, a quien no se había advertido con antelación, en una «situación imposible», ya que, «si reaccionaba con firmeza, iba a destruir décadas de trabajo en el diálogo ecuménico, y al no hacerlo, ha perdido apoyo entre los protestantes indignados».

Noyes se preguntaba a su vez en el cable si valía la pena ese «daño a las relaciones intercristianas» dado que la conversión de obispos anglicanos al catolicismo iba a ser «más un goteo que una ola».

De los 114 obispos anglicanos, hasta el momento tres se han acogido al ´ordinariato´, más dos ya jubilados, y se espera que unos 50 pastores, de un total de 10.000, se unan también con parte de sus congregaciones.

DIFERENCIAS CON EEUU ANTE CUBA
Las diferencias de criterio entre los dos Estados se ven claras en el cable confidencial de 21 de enero de 2010, referido a la situación cubana.

Monseñor Angelo Accatino, encargado de los asuntos cubanos en Roma, ha advertido a la embajada de que el Vaticano está preocupado porque la «desastrosa situación económica de la isla y la tensión política pueda desembocar en un baño de sangre».

El miembro de la secretaría de Estado afirma que es preciso dialogar, por desagradable que resulte, y sostiene que «el nuevo Fidel Castro del hemisferio occidental y su verdadero sucesor no es Raúl [Castro] sino Chávez», ya que este «tiene los ingresos del petróleo para financiar la revolución bolivariana».

El Vaticano pide a Estados Unidos que «evite acciones unilaterales contra Cuba porque», dice, «pueden ser utilizadas por los hermanos Castro y por Chávez», y porque «si la gente reacciona con violencia, algunos dentro y fuera de Cuba podrían culpar a Estados Unidos».

En otro encuentro, el prelado Nicolas Thevenin pide a Washington que las tarifas telefónicas para llamar a Estados Unidos sean «muy bajas» ya que eso «puede tener un impacto positivo en promover el cambio político en la isla».

PLAN ANTITERRORISTA POR AL QAEDA
Una nota secreta del 19 de diciembre de 2008, enviada por la Embajada de Roma al Departamento de Estado (183904), narra el coloquio entre la enviada de la embajada, Julieta Valls, y el jefe de la Gendarmería vaticana, Domenico Giani.

Valls transmite al jefe de seguridad que el FBI quiere coordinar un plan antiterrorista con el Vaticano para responder a un posible atentado de Al Qaeda contra el Papa y para proteger a los miles de turistas estadounidenses que visitan cada día San Pedro y los Museos Vaticanos.

El Vaticano, dice el cable, ha sido reticente en el pasado a coordinar su seguridad con EE UU, pero Giani accede, aunque sin comprometerse a «mantener un diálogo amplio sobre la preparación y la capacidad del Vaticano para responder a un ataque terrorista».

El cable revela que «hace unos años», la propia Gendarmería vaticana había solicitado al FBI «entrenamiento específico en seguridad», y que hace «menos tiempo» pidió que algunos agentes de la Gendarmería «fueran entrenados en Quantico [sede del FBI]» para aprender «a buscar explosivos».

EL VATICANO «PREOCUPADO» POR LAS FILTRACIONES
El Vaticano se declaró preocupado por las posibles consecuencias de la publicación de material diplomático de carácter confidencial, luego de ser mencionado en varios cables diplomáticos estadounidenses filtrados por WikiLeaks.

A través de un comunicado el estado papal también aclaró que los cables reflejaban las percepciones de diplomáticos extranjeros y no el punto de vista del Vaticano.

Fuente: El País, BBC, EFE. Edición: ProtestanteDigital.com


FILADELFIA, 11/12/2010 (The New Herald/ ProtestanteDigital.com)

La pareja fue declarada culpable este 11 de diciembre de homicidio involuntario y negligencia. Herbert y Catherine Schaible, de Filadelfia, enfrentan la posibilidad de más de una década en prisión tras la muerte por neumonía de su hijo Kent, de dos años, sin asistencia médica en enero de 2009.

Ha sido en el estado de Pensilvania donde una pareja cristiana, de un rígido fundamentalismo literalista, creyó que acudir a la medicina era desconfiar de Dios. Debido a esto, oraron para curar a su hijo de dos años, enfermo de una neumonía, en vez de llevarle al médico.

El niño Kent Schaible sufría síntomas que incluían tos, congestión respiratoria, irritabilidad y pérdida de apetito, aunque sus padres dijeron que comió y bebió hasta su último día de vida, por lo que pensaron que se estaba recuperando. El único testigo de la defensa, el prestigioso médico forense Cyril Wecht, testificó que una bacteria letal pudo haberlo matado en apenas unas horas.

Herbert Schaible, de 42 años, es maestro en una escuela afiliada a su iglesia, First Century Gospel Church. Su esposa, de 41 años, fue maestra en la misma escuela, pero ahora se queda en casa a cuidar a sus otros hijos, que van desde un bebé a varios en edad adolescente.

Según cuenta la NBC el pastor de los Schaible, Nelson Ambrose Clark, dice que nunca ha tomado medicamentos o visitado un médico.

UN JUICIO IMPARCIAL
«Fuimos cuidadosos de asegurar que no pusiéramos en juicio su religión, sino de responsabilizarlos por su conducta», dijo a The Associated Press el presidente del jurado Vince Bertolini, de 49 años. «Cuando menos, fueron responsables de negligencia grave, y (por consiguiente) de homicidio involuntario», señaló.

PENDIENTES DE SENTENCIA
Los Schaible, que tienen otros seis hijos, se negaron a hacer comentarios mientras salían del palacio de justicia para esperar recibir la sentencia definitiva el próximo 2 de febrero.

La fiscal asistente de distrito Joanne Pescatore pedirá al juez que envíe a los demás hijos de la pareja para que sean atendidos bajo cuidado médico; pero aún no está segura de si pedirá que los padres sean encarcelados.

UNA MINORÍA TRÁGICA
Expertos indican que cerca de una docena de niños estadounidenses mueren cada año por casos similares en los que no se acude al médico, sino que se opta por esperar la curación a través de la fe. Son una marginal minoría dentro de los muchos millones de evangélicos o protestantes de EEUU, que ven la ciencia como una opción no sólo legítima, sino como un regalo de Dios. Pero esto no quita la gravedad de lo ocurrido o de trágicos hechos similares.

Una pareja de Oregón fue sentenciada este año a 16 meses de prisión por homicidio por negligencia en la muerte de su hijo adolescente, que padecía una obstrucción urinaria que no llegó a serle diagnosticada por el mismo motivo, originándole la muerte. En el 2009 fue público el caso de una niña en el estado de Wisconsin que murió de una diabetes no diagnosticada mientras sus padres oraban por ella sin buscar ni recibir asistencia sanitaria.

Fuente: The New Herald. Edición: ProtestanteDigital.com

Tercer Domingo de adviento

Publicado: diciembre 11, 2010 en Iglesia

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10 DICIEMBRE 2010

Por David Nacho

En menos de dos semanas celebraremos la navidad. Esta es una época de añoranzas y reuniones, especialmente en nuestra América, que está marcada por el fenómeno de la migración. Hay alegría por la inminente llegada a San Salvador de la prima que vive en Los Ángeles, por el hijo que vuelve a Cochabamba después de pasar años en Vancouver, por el la hermana que finalmente pudo ahorrar plata para volver de Madrid a Guayaquil. En esta temporada, en Latinoamérica vamos preparando la casa y el corazón para recibir a los añorados hermanos o amigos. Nos vamos dando cuenta de cuánto extrañamos a los que se fueron (ya sea a otro continente o a las grandes ciudades del nuestro).

Entre nosotros, los evangélicos latinoamericanos, este período de preparación, expectativa y añoranza podría ser enriquecido si contempláramos el significado del Adviento. Hace muchos años, Monseñor Oscar Romero concluyó una homilía para tal ocasión con la siguiente oración de San Agustín: Nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti. Al escoger esta plegaria, Romero nos quiere decir que el sentido del Adviento no está en lo ceremonioso o el protocolo (como cuando se recibe a un dignatario). Más bien, es una “preparación cariñosa” similar a la emoción y añoranza que sentimos cuando sabemos que el ser querido y necesitado está a punto de regresar.

Y sin embargo, lo afectivo o lo emotivo de nuestra relación con Dios tiende a ser muy mal concebido entre nuestras iglesias. Por un lado, hay iglesias en las este aspecto es tan predominante y absolutizado, que cuando se habla del amor y del deseo de sentir a Dios de cerca, se piensa casi exclusivamente en algo parecido al amor romántico. Pero por otro lado, hay otras en las que no se cultiva para nada (o hasta se cohíbe) la necesidad de expresar a voz en cuello la intensa necesidad que tenemos de sentir a Dios cerca nuestro o el profundo sentimiento de amor que sentimos por lo que ha hecho por nosotros.

Si es cierto que solamente descansando en Dios nuestros corazones pueden dejar su intranquilidad, urge que comprendamos cómo debe concebirse nuestro anhelo de cercanía con Dios. Propongo que recuperemos esa capacidad tan latinoamericana de expresar sentimientos (que, además, va acorde con la emotividad de los salmistas) y no simplemente criticar a los nuevos cánticos que tanto énfasis hacen en esto. Pero también propongo que potenciemos esta dimensión afectiva, para que al entrar en sintonía nuestros corazones con el de Dios, seamos testigos y partícipes de una transformación profunda.

En este cometido, la voz de Romero es nuevamente valiosa. Para él, la dimensión cariñosa del Adviento, lejos de reducirlo al sentimentalismo, resulta en un compromiso con el deseado Mesías y con lo qué él proclama y ama:
“Cristo se hizo hombre de su pueblo y de su tiempo: vivió como un judío, trabajó como un obrero de Nazaret y desde entonces sigue encarnándose en todas las personas. Si muchos se han alejado de la Iglesia, es precisamente porque la Iglesia se ha alienado un poco de la humanidad. Pero una Iglesia que sepa sentir como suya todo lo humano y quiera encarnar el dolor, la esperanza, la angustia de todos los que sufren y gozan, esa Iglesia será Cristo amado y esperado, Cristo presente”.

Dios nos hizo para él. Que este tiempo de Adviento sirva para entrar en sintonía con el corazón de Dios, para que podamos amar de corazón lo que él ama y proclama.

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NUEVA YORK, 05/12/2010 (Associated Press, La Razón/ ProtestanteDigital.com)

Las asociaciones de ateos de Estados Unidos reabren y recrudecen su lucha contraria a la fe de los creyentes cristianos, mediante una nueva campaña publicitaria en las semanas previas a la celebración de las fiestas navideñas.

El ateísmo revive por Navidad. En estas fechas próximas a las celebraciones tradicionales navideñas, se reabre el debate fe cristiana-ateísmo en Estados Unidos, tras la publicación de un cartel de “contraprogramación navideña” promovido por una conocida asociación de ateos.

«Tú sabes que es un mito», reza un eslogan que destaca sobre la escena de un belén navideño al que se dirigen las siluetas de tres figuras montadas en camellos. Así de contundente se ve el mensaje del cartel que promueve el grupo «Ateos Americanos», que concluye: «Esta temporada, celebra la razón» (y no la fe o la religión, se sobreentiende).

David Silverman, presidente de la asociación que ha puesto en marcha esta última campaña, asegura que el mensaje que ya se está publicando en diferentes medios de comunicación y publicitarios desde esta pasada semana durará hasta la misma Navidad.

Silverman asegura que el cartel tiene como propósito que las muchas personas que celebran la Navidad cuando en realidad no creen en Dios, no se vean «obligadas» a participar de los rituales religiosos. «Cada año se culpa a los ateos de hacer la guerra a la Navidad, aunque no hagamos nada. Este año hemos decidido darle a la derecha religiosa una idea de lo que realmente puede parecerse una guerra», añade.

Este mensaje de confrontación está provocando en Estados Unidos reacciones que van desde la ira hasta la burla, pasando por la indiferencia.

Una de los múltiples voces que ha querido recoger el guante lanzado por esta campaña, es la de Daled Amos en su blog de análisis político internacional: «Declararle la guerra al cristianismo en el siglo XXI no es tan arriesgado como a Silverman le gusta pensar. Si quisiera probar suerte, su siguiente campaña podría ser durante (y contra) el Ramadán, eso sí que sería toda una declaración de guerra digna».

Aunque en una cosa tiene toda la razón la campaña atea: muchos celebran la Navidad sin ninguna relación con el sentido espiritual que la originó.

Por eso otra firma que ha criticado el cartel, la de Kathryn Jean López, ha escrito en «National Review»: «Irónicamente, el cartel puede servir para recordar a los auténticos cristianos la verdadera razón de esta época» navideña.

REACCIÓN CATÓLICA

Y como ocurre en cualquier campaña de marketing, ya existe una respuesta. La Liga Católica de EEUU ha lanzado su propio cartel, instando a los viajeros y transeúntes que pasan ante ellos con un mensaje contrario al del ateísmo: «Tú sabes que es real. En este tiempo celebra a Jesús. Feliz Navidad”. También acompañando el texto con una imagen de José, María y el niño.

MÁS CAMPAÑAS ATEAS

«Los adultos que tienen amigos imaginarios son estúpidos», decía el texto de otra campaña; en la que también se utilizaba un cartel de la señal de tráfico de “prohibido” junto con los símbolos de la cruz, la estrella de David y la media luna. «Dios quiere explotación, que su voz sea escuchada, y quiere la propagación de enfermedades que nunca serán curadas», se puede escuchar en el vídeo promocional.

Estos ejemplos expresan el debate que existe entre ateos y creyentes, con la libertad religiosa y de expresión por medio. También posiblemente exista un fondo de combate contra la derecha política norteamericana, con una batalla que en vez de librarse en el terreno político se lleva al de las creencias religiosas.

Fuente: Associated Press, La Razón. Edición: ProtestanteDigital.com

La tentación invade Narnia

Publicado: diciembre 11, 2010 en Cine

JOSÉ DE SEGOVIA

Llega por fin a los cines la tercera entrega de Crónicas de Narnia: La travesía del viajero del Alba. Tras abandonar Disney el proyecto, los cristianos de la productora Walden Media han logrado que la Fox ocupe su lugar, dada su experiencia en el marketing religioso. En nuestro país el pre-estreno ha sido organizado por la Conferencia Episcopal, mientras que en otras partes está promovida por la Alianza Evangélica Mundial. El hijastro cristiano del escritor C. S. Lewis –Douglas Gresham– continúa siendo el productor ejecutivo, pero el director es ahora Michael Apted, un realizador británico que se confiesa agnóstico, pero que ha hecho la película sobre el evangélico Wilberforce, Amazing Grace. Gresham entiende que el libro de Lewis es una historia sobre la tentación.

Todos tenemos que luchar contra la tentación –sea sexual, centrándose egoístamente en uno mismo, buscando orgullosamente la aprobación y la atención de otros, o queriendo simplemente tener más y más–. Todos somos tentados por algo. Varía de una persona a otra, pero en ella se basa la publicidad, la economía, la política y hasta la religión. Es algo que infecta nuestra cultura, y vemos en deseos o pensamientos que manchan nuestro corazón.

Los personajes de La Travesía del Viajero del Alba no son ninguna excepción. También ellos sufren la experiencia de la tentación –como observa Luis Palau en el sermón que acompaña la promoción de la película–. Cuando viajan de una isla a otra, y esperan resolver el misterio de los siete lores desaparecidos, cada personaje se enfrenta finalmente a un momento de tentación.

Eustace vive ocupado en su soledad con las frustraciones del viaje, cuando al deambular por la cueva, es atraído por las riquezas, siendo dominado por la codicia. Lucy tiene celos de la belleza de su hermana Susan, cuando al hojear el libro de encantamientos, le atrae la apariencia externa y la aprobación de otros, siendo poseída por la envidia. Edmund pugna constantemente por una posición de poder, frente a Caspian, cuando al explorar el lago desconocido, es atraído por las riquezas y el poder, siendo dominado por el orgullo.

TODO EMPEZÓ EN EL EDÉN
Al principio de la Biblia, vemos que la primera mujer vio que el fruto del árbol prohibido era hermoso, y le dieron ganas de comerlo, queriendo saber por sí misma si era bueno para ella o no. Así que comió de él y se lo dio también a Adán, para que comiera –dice Génesis 3:6, que por cierto no habla de ninguna manzana–.

En este pasaje vemos que la tentación es un proceso. Eva vio algo bueno y le resultó apetecible. Se sintió atraída por ello. Al usar sus sentidos, vio, deseó, y actuó. En la Biblia encontramos siempre el mismo patrón de conducta. En 2 Samuel 11, David vio algo bueno y agradable en Betsabé, se sintió atraído por ella y actuó en consecuencia. En Jueces 16, Sansón vio algo bueno y agradable en Dalila, se sintió atraído por ella y actuó conforme a esa atracción.

Mientras Edmund se queja de su primo Eustace, Lucy desvía su atención hacia una guapa joven enfermera que flirtea con un atractivo soldado. Sin darse cuenta, Lucy empieza a imitarla. Es evidente que aprecia el amor y la belleza, lo desea e imita su imagen. Es algo que hacemos todos, imitando inconscientemente el ejemplo de otros.

Al hacer zapping en la televisión, echar un vistazo a Internet, pasear por un centro comercial, observar la publicidad, o simplemente andar por los pasillos del colegio o ver un coche por la calle, vemos algo que nos parece bueno y agradable a los ojos y nos sentimos atraídos por ello. Tanto si somos un niño de 5 años que ve un peluche nuevo en una tienda de juguetes, como una chica de 18 que ve una falda en un escaparate, o un hombre de 48 que ve a una mujer atractiva que pasa al lado suyo. Vemos algo agradable y decimos: “lo quiero”.

Porque nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo –dice Juan–. “Y esto es lo que el mundo ofrece: los malos deseos de la naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a los ojos y el orgullo de las riquezas” (1 Jn. 2:16). Dicho de otra manera, nuestro deseo de tener más, antojos y caprichos, no vienen de Dios, sino del mundo.

NUESTRA INSATISFACCIÓN
¿Por qué quería Eva el fruto prohibido? Era agradable a los ojos y atractivo para alcanzar sabiduría. Ella quería algo más. No creía que tenía suficiente o bastaba con quién era ella. Había algo que necesitaba para sentirse satisfecha. La tentación de la incredulidad que nos lleva a dudar de Dios, se basa en la mentira de que nos falta algo, aparte de Él, para ser felices.

Lucy, llevada por el asco que siente de sí misma y la envidia de su hermana, desea poseer una belleza como Susan. Edmund, motivado por la visión de algo bueno y agradable –un lago que transforma cualquier cosa en oro– se siente atraído por ello, y anhela poder y riquezas. Lucy y Edmund tienen pensamientos parecidos a los de Eva. Ven algo que quieren –sea belleza, riquezas o poder– y creen la mentira de que esas cosas les llenarán completamente, sintiéndose finalmente satisfechos. Si solo fuera más guapa, piensa Lucy. Si fuera más rico y más poderos, piensa Edmund…

“No entiendo el resultado de mis acciones –se pregunta Pablo en Romanos 7:15-20–, pues no hago lo que quiero, y en cambio aquello que odio es precisamente lo que hago. Pero si lo que hago es lo que no quiero hacer, reconozco con ello que la ley es buena. Así que ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí. Porque yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza débil, no reside el bien; pues aunque tengo el deseo de hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo malo que no quiero hacer. Ahora bien, si hago lo que no quiero hacer, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí.”

Vivimos una lucha en nuestro interior. Hacemos lo malo, porque nuestro corazón desea el mal. Nuestra mente piensa cosas malas. Y “con la lengua, lo mismo bendecimos a nuestro Señor y Padre, que maldecimos a los hombres creados por Dios a su propia imagen” –dice Santiago 3:9–.

Si este mundo no es como debiera ser, es por el poder del mal y nuestra propia debilidad. El pecado es lo suficientemente poderoso para dejar sin efecto nuestro conocimiento, anhelos y deseos de no ceder ante la tentación. Pues como escribe Pablo: “aunque tengo el deseo de hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo malo que no quiero hacer.” A pesar de nuestros mejores esfuerzos e intenciones, todavía seguimos haciendo cosas que no queremos hacer a causa del pecado que está en nosotros.

Podríamos hacer grandes cosas, pero sin embargo dependiendo del día, nuestro entorno, o cualquier otra circunstancia e influencia en nuestra vida, podemos hacer también cosas terribles. En el libro de Lewis vemos esta tensión en el personaje de Eustace. “Aunque su mente fuera la de Eustace, sus gustos y su estómago era el de un dragón”. ¿Cómo podremos superar el poder de la tentación?

EL LEÓN DE JUDÁ
La Biblia nos dice que la victoria está en Cristo Jesús. Como sumo sacerdote, Jesucristo se ofrece en sacrificio por nuestros pecados de una vez y para siempre –como hace Aslan en El león, la bruja y el armario, tras ser traicionado por Edmund–. Ahora “Jesús, el Hijo de Dios, nuestro gran Sumo Sacerdote ha entrado en el cielo”, donde “puede compadecerse de nuestra debilidad, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; solo que él jamás pecó” –dice Hebreos 4:14-16–. Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad.”

Después de sucumbir a la tentación de la codicia, y apropiarse de las joyas, Eustace se convirtió en dragón. Empezó a quitarse las escamas con las uñas, pero no aparecía más que una capa detrás de otra. La figura divina del león Aslan era el único que podía quitarle definitivamente sus escamas. Es así como cambia de actitud y comportamiento. Porque Aslan mismo le vistió. La única manera de derrotar la tentación es por medio del León de Judá, Cristo Jesús.

“Y pueden confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar –como dice 1 Corintios 10:13–. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.” Es lo que vemos a lo largo de la historia de La travesía del Viajero del Alba. En cada situación tentadora hay una salida, por medio de la aparición de Aslan.

Cuando Lucy pasa las páginas del libro de encantamientos, aparece una imagen de Aslan, aparentemente de la nada. De la misma manera, mientras que Edmund y Caspian discuten sobre el poder y la autoridad, dice el libro que aparece Aslan: “resplandeciente como si fuera la mismísima luz del sol, pasó sumamente despacio el león más grande que nunca haya podido ver un ser humano.” Cuando los personajes son tentados, se les ofrece una salida por medio de la presencia o la imagen de Aslan.

Cuando somos tentados, podemos acordarnos de que Dios es fiel en dos maneras: fiel porque nos conoce y nos entiende, y fiel porque nos da una salida. Aunque no nos lo parezca, Dios conoce nuestros límites. Y nos da la salida, aunque nos resulte humillante. Podemos soportar la tentación, sin ser aplastados por ella. Por la victoria del León de Judá –que en nuestro mundo, fuera de Narnia, conocemos por otro nombre que Aslan, como dice a los niños al despedirse–, podemos confiar en que las tentaciones y la tensión de la vida no nos dejarán destrozados. ¡En Él está la victoria!

– ARTÍCULO de José de Segovia: La apologética de C.S. Lewis

José de Segovia es periodista, teólogo y pastor en Madrid
© J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España, 2010)

El evangelio a los pobres: retazos

Publicado: diciembre 11, 2010 en Iglesia

JUAN SIMARRO

Retazos del evangelio a los pobres (I)

Con este tema, RETAZOS DEL EVANGELIO A LOS POBRES, comenzamos una nueva serie que espero motive a mis lectores a seguir preocupándose y ocupándose en los temas de la pobreza en el mundo.

Durante algo más de un año he estado escribiendo mi última serie: “LA POBREZA: Escándalo y vergüenza humana” que espero os haya servido de concienciación ante las problemáticas del mundo en relación con la pobreza y exclusión social.

Esta serie va a ser diferente porque no vamos a narrar la pobreza en el mundo, sino que vamos a fijarnos en Jesús, Jesús en relación con la pobreza, con los pobres de la tierra. Será por tanto, una serie basada fundamentalmente en los Evangelios. Sí. Sólo en los Evangelios. En estos textos es donde, con más cercanía, podemos tener un encuentro con ese Jesús que nos deja tantos retazos del Evangelio a los Pobres.

No vamos a tocar el concepto de Evangelio a los pobres como un simple enunciado, ni solamente como algo que Jesús dijo en un momento acordándose de los pobres, sino que vamos a tomar este concepto de Evangelio a los pobres como algo dinámico, como algo que comprometió a Jesús en todo su ministerio, como una forma de vivir, actuar y comunicar Jesús su Evangelio, como una forma de enseñarnos e instruirnos en el servicio a aquellos que, despojados y empobrecidos, han quedado tirados al lado del camino. Recordad el título de uno de mis libros: “JESÚS, Evangelio de Dios a los pobres”.

Nos centraremos en los Evangelios. No vamos a tocar ningún otro libro de la Biblia. Nos vamos a sumergir en las palabras de Jesús, hasta tocar fondo. Espero que me acompañéis en esta inmersión. Siempre bajar a las profundidades tiene el riesgo de sentirse interpelado por Jesús mismo, pero desde allí, quizás, podamos contemplar la grandeza del compromiso del Evangelio a los pobres.

Así, pues, asumo en esta serie la responsabilidad de comentar las palabras de Jesús, no tanto de interpretar… sin miedo. Yo creo que, muchas veces, las palabras y compromisos de Jesús en torno a la pobreza, se comentan poco o se reinterpretan desde posicionamientos espiritualistas que hacen un evangelio que sólo mira hacia arriba, un evangelio que queda descafeinado, un evangelio que se adecua a los intereses de los religiosos y de los poderosos de la tierra, pero que no es la línea del auténtico Evangelio de Jesús.

El Evangelio de Jesús, el auténtico y único, es un Evangelio que toma al grupo de los pobres como destinatario específico de estas Buenas Noticias: “A los pobres les es anunciado el Evangelio”, “por cuanto el Señor me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres”. Aunque tengo que afirmar, para quitar dudas, que, realmente, el Evangelio es para todos… pero los pobres son un destinatario específico. ¿Por qué?

También quiero advertir que no se confundan conmigo los que, sin más, al tratar estos temas, me quieren ubicar en algún tipo de corriente teológica. El que me ubiquen o no, me resulta un tanto indiferente. Yo voy a trabajar desde el texto bíblico. Más aún, desde la sensibilidad evangélica o protestante, que es la sensibilidad en la que me he criado, desde la que he nacido a la vida espiritual y al compromiso cristiano.

Ubicadme donde queráis. Yo me siento libre ante el Altísimo. Libre de toda Teología, aunque no rechazo y estimo las teologías que se han acordado de forma central y especial de los pobres de la tierra… Como hizo Jesús. Mi conciencia queda al desnudo ante el Dios de la Biblia, ante el Jesús de los Evangelios.

La única línea teológica de esta serie se resume así: Jesús, los Evangelios y yo. Así, pues, en esta serie no voy a usar bibliografía ninguna. Quedaremos solos en el silencio y en la escucha, los Evangelios y yo. Mi conciencia ante los Evangelios. Mi mente serena y quieta para ir dejando hablar al texto bíblico ante mi deseo de aprender, de dejarme enseñar por las palabras de Jesús. Creo que va a ser una experiencia fundante e imprescindible de la vivencia que deseo tener de la espiritualidad cristiana ante estos temas.

Así, pues, cuando leáis estos artículos, desnudad también vuestra conciencia, dejad prejuicios, incluso los teológicos. Intentemos ver los textos bíblicos, las palabras de Jesús en su pureza, en su nitidez y claridad. Si os sentís interpelados por las palabras de Jesús, no deis la espalda a esa interpelación, sino hacedle frente. Responded a esa interpelación en compromiso. Os convertiréis en agentes de liberación del Reino para acercar su justicia al mundo… un mundo injusto, de escándalo y de vergüenza como hemos visto en la serie anterior.

Pensad también que estos escritos se lanzan, de alguna manera, desde Misión Evangélica Urbana en Madrid y su lucha contra la pobreza. Si yo no hubiera tenido esta experiencia, ya de veinticinco años entre los pobres de la tierra, no escribiría de esta manera, ni lanzaría las denuncias que, de vez, en cuando, lanzo. Mi trabajo en Misión Urbana es, simplemente, una forma de ser coherente con mi fe, con lo que creo, con el Jesús que se comprometió hasta la muerte tanto con los pecadores como con los pobres, con los proscritos, los leprosos, los paralíticos, los hambrientos, los ignorantes, los tildados de pecadores… Los valores del Reino no fueron apocalípticos, ni sólo para el más allá. Esos valores estaban comprometidos, tremendamente comprometidos, con los pobres de la tierra, los injustamente tratados, los que sufren.

No en vano los profetas nos presentan a Jesús como “experto en sufrimiento”. Acompañadme en estas temáticas. Caminaremos juntos atrapando, de una forma sencilla, esos retazos del Evangelio a los Pobres que nos dejó Jesús. Y tú, Señor, ayúdame a no traicionar tu Evangelio.

Juan Simarro es Licenciado en Filosofía, escritor y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid

© J. Simarro. ProtestanteDigital.com (España, 2010).

Juan de Valdés huye de la Inquisición

Publicado: diciembre 11, 2010 en Historia, Iglesia

CÉSAR VIDAL


De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (VI): En España no hubo Reforma (3)

En agosto de 1531, Juan de Valdés ya se encontraba en Roma. Se trata de un dato que conocemos por una carta que el día 26 de ese mes Juan Ginés de Sepúlveda dirigió a su hermano Alfonso de Valdés y en la que se comentaba el hecho.

Muy posiblemente, su llegada a la capital italiana se había producido varias semanas antes. Durante unos meses no se sabrá nada de un Juan de Valdés al que la Inquisición española seguía buscando con ahínco.

Finalmente, el 3 de octubre de 1532, el papa Clemente VII –no precisamente un simpatizante de España- extendió a Juan un salvoconducto para que viajara sin ningún tipo de dificultades al encuentro de su hermano Alfonso. Juan de Valdés aprovechó el salvoconducto e intentó reunirse con su hermano Alfonso. No lo consiguió. Tan sólo tres días después de que el papa le otorgara el mencionado documento, Alfonso moría en Viena víctima de la peste.

Juan se encontró con la corte imperial en Bolonia, pero no permaneció en ella. Decidió, por el contrario, regresar a Roma y quedarse cerca del papa que, al parecer, constituía una vecindad menos arriesgada que la de los servidores de la iglesia católica en España.

No permaneció mucho tiempo empero en la corte pontificia. La ciudad de Nápoles le brindó un cargo de archivero y lo aceptó. Pero tampoco este nuevo lugar lo retendría. Por razones que desconocemos, la ciudad le invitó a abandonar el puesto que le había ofrecido aunque le entregó la cantidad de mil ducados. Valdés optó entonces por dirigirse una vez más a la corte papal.

Esta nueva permanencia de Juan de Valdés en Roma duró hasta la muerte del papa Clemente VII. Le sucedió en el trono pontificio Pablo III, un papa claramente favorable al emperador Carlos V, y Juan decidió abandonar la ciudad.

En 1535, Valdés se estableció en Nápoles, la ciudad donde permanecería hasta su muerte. En los años futuros iban a conjugarse en Juan de Valdés todas las facetas especialmente atractivas de su personalidad y de su obra.

El Valdés humanista e interesado en la cultura daría lugar al Diálogo de la lengua, una de las obras cumbres del Renacimiento español en que se abordan distintos aspectos relacionados con la lengua castellana utilizando la forma del diálogo.

El Valdés interesado por los asuntos políticos se convertiría desde 1537 en veedor de los castillos de Nápoles escribiendo a la vez un conjunto de misivas en las que expresaría su visión preocupada por las acciones llevadas a cabo por el gobierno imperial.

Finalmente, el Valdés interesado en la reforma de la iglesia católica y, mediante ella, de la sociedad, escribirá en la ciudad italiana sus obras teológicas más importantes desde las Ciento diez consideraciones divinas a los comentarios sobre el Evangelio de Mateo o los Salmos. Esta última circunstancia resulta especialmente comprensible si tenemos en cuenta que en Nápoles precisamente Juan de Valdés conocería a Julia Gonzaga, la sobrina del cardenal Gonzaga. La dama, bella e inteligente, le pondría en contacto con personas de cierta talla intelectual que se reunían periódicamente a leer y estudiar la Biblia en sus domicilios.

A esas alturas, Valdés, Gonzaga y buena parte de sus compañeros no eran sino protestantes encubiertos. El propio Valdés creía cada vez menos en la posibilidad de una Reforma que surgiera del interior del aparato católico.

Así, en su correspondencia podemos ver referencias a su falta de fe en que el concilio futuro -el que luego se celebraría en Trento- cerrara el abismo abierto entre católicos y protestantes. El 19 de abril de 1536 escribió, por ejemplo, a Julia Gonzaga indicándole que el emperador era un “pobre príncipe (que) no advierte que es tiranizado por dos bestias” y punto seguido añadía :
“Lo que ahora se necesita es paciencia hasta que Dios disponga, pues sólo Dios sabe como marcha todo”

Su pérdida de confianza en la acción imperial sólo había precedido en unos meses a su desengaño ante las acciones del papa. El 1 de enero de 1536, por ejemplo, escribió al cardenal Gonzaga quejándose de la manipulación llevada a cabo por Paulo III y de la papanatesca buena fe del pueblo en sus palabras :
“Aquí, creen lo que el Papa dice sobre el concilio como si fuera uno de los evangelistas”

No se equivocaba Juan de Valdés en su pesimismo. El papa no tenía voluntad de transigir, escuchar o tolerar a los disidentes religiosos sino de vencerlos. Por otro lado, su único posible contrapeso, el emperador, carecía de la altura suficiente para comprender la trascendencia de la situación y actuar en consecuencia.

En julio de 1541, Juan de Valdés exhaló su último aliento en Nápoles. Si triste es la muerte hay que reconocer que, sin embargo, la suya no pudo ser más oportuna. El 8 de enero de 1542 una Bula renovó y reforzó la Inquisición romana. El documento papal pretendía aplastar a los que consideraba heterodoxos y, en buena medida, lo consiguió. De los amigos de Valdés, algunos -como Pierpaolo Vergerio, obispo de Capodistria, que se convirtió al luteranismo o Pedro Mártir Vermigli que se identificó con el calvinismo- huyeron y terminaron por pasarse al campo protestante convencidos de que nunca habría una reforma realmente evangélica en el seno de la iglesia católica. Otros – como Pietro Carnesecchi – se convirtieron en víctimas inmediatas de la Inquisición. La propia Julia Gonzaga formó parte de un conventículo protestante que se reunía de manera clandestina y del que formó parte el artista Miguel Ángel al que algunos, muy erróneamente, insisten en presentar como un paradigma del arte católico. Sólo su muerte libró a Julia de ser juzgada por la Inquisición y sufrir la suerte de Carnesecchi. Por lo que se refiere a Miguel Ángel, acabó retratándose como Nicodemo, el judío timorato que ocultaba su condición de discípulo de Jesús.

En España, por su parte, Miguel de Eguía, el impresor del Diálogo de Doctrina cristiana, se vería obligado a comparecer ante la Inquisición por sus vinculaciones con los erasmistas de Alcalá.

Se trataba, sin embargo, más de un principio que de un final. Veamos algunos botones de muestra en la próxima entrega.

Continuará

Artículos anteriores de esta serie:

1 Juan Calvino y la Inquisición

2 Enrique VIII y los protestantes ingleses

3 Inglaterra y María la sanguinaria

4 Cisneros ¿precursor de la Reforma?

5 Juan de Valdés y la Reforma en España


César Vidal es escritor, historiador y teólogo

© C. Vidal, Protestante Digital.com (España).