¿Cuándo el desacuerdo es odio?

Cristianos ‘en el armario’ por la intolerancia pro gay?
La sociedad tiende a ver la ética de los cristianos evangélicos tradicionales como un «colectivo de odio». «Los medios ensalzan al que sale del armario como gay, pero quien expresa su punto de vista contrario a la conducta homosexual es atacado».

06 DE MAYO DE 2013, NUEVA YORK

Cuando Peter Sprigg habla públicamente sobre su postura ética contraria a las relaciones homosexuales algo extraño sucede a menudo. Durante sus discursos, la gente entre el público pide la palabra para desafiar sus afirmaciones de que la Biblia condena la práctica homosexual, pero ningún cristiano lo defiende.

«Pero cuando termino, (los cristianos) se acercan para hablarme y casi susurrarme al oído: ‘Estoy de acuerdo con todo lo que dijo’”, dice Sprigg, portavoz del Consejo de Investigación de la Familia, un poderoso grupo conservador cristiano.

Es frecuente oír hablar de personas que mantienen su homosexualidad en secreto por miedo al rechazo público. Pero Sprigg y otros evangélicos dicen que está emergiendo una nueva víctima social: los “cristianos del armario”, que creen que la Biblia condena la práctica homosexual pero no lo dicen públicamente por miedo a ser juzgados o calificados como intolerantes u homófobos.

Como prueba, Sprigg destaca la polémica causada recientemente por un comentarista de ESPN. Chris Broussard fue señalado como un fanático y promotor de un discurso de odio cuando dijo que Jason Collins, el jugador de la NBA que reveló su homosexualidad, vivía en una «rebelión abierta con Dios». Según Broussard, Collins «vivía en un pecado impenitente» porque la Biblia condena la práctica homosexual.

“En la cultura actual, necesita más valor alguien como Chris Broussard para expresarse que Jason Collins para manifestarse como homosexual», dijo Sprigg, un expastor evangélico. «Los medios enaltecen a quien sale del armario como gay, pero quien expresa su punto de vista religioso contrario a la conducta homosexual es atacado».

¿CUÁNDO EL DESACUERDO SE CONVIERTE EN ODIO?
Bryan Liftin, un profesor de Teología del Instituto Moody Bible de Illinois, dice que los cristianos deben tener la libertad de decir públicamente que el plan de Dios al crear el sexo fue para que se desarrollase en el seno de un matrimonio entre un hombre y una mujer.

“Eso no es indignante”, explica Litfin. “Nadie expresa odio contra los homosexuales al decir eso. ¿Desde cuándo el desacuerdo es lo mismo que el odio?”.

La clave, sin embargo, no es citar textos de la Biblia, ya que ello no protege a nadie de convertirse en un intolerante o en alguien que odia, según algunos académicos. Hay un punto en el que la oposición de los cristianos a la homosexualidad puede caer en el fanatismo, e incluso en un discurso de odio, señalan.

El cruce de esa línea ha ocurrido en muchas ocasiones en la historia. La interpretación literal o distorsionada de la Biblia ha justificado actos como la Inquisición, la esclavitud, el servilismo de la mujer y el antisemitismo, dicen los propios académicos y pastores evangélicos.

«El discurso que realmente hace daño al otro no puede ser excusado sólo porque exprese una creencia religiosa genuina», dice Mark D. Jordan, autor de “Recruiting Young Love: How Christians Talk about Homosexuality”.

«Algunas ideas religiosas, aunque sinceramente expuestas, son detestables. No pueden decirse sin afectar la paz social”, señala Jordan, profesor en el Centro de Religión y Política John Danforth, de la Universidad de St. Louis.

Sin embargo, tanto académicos como creyentes y activistas concuerdan en que el punto en que el discurso religioso se convierte en un discurso de odio aún está por definirse.

El Centro de Leyes de Pobreza del Sur, en Alabama, es una organización sin fines de lucro que lucha por los derechos civiles. Combate y monitoriza la actuación de los grupos de odio. Hace tres años designó al Consejo de Investigación de la Familia, al cual pertenece Sprigg, como un grupo de odio, una etiqueta que ellos rechazan.

Mark Potok, portavoz del Centro de Alabama, dice que no hay una definición compartida sobre el discurso de odio. “No hay un significado legal. Solo es una frase”, dice Potok. “El discurso de odio se basa en el público que escucha”. Lo cual, sin duda es muy subjetivo y difícil de aceptar como referencia sólida, y que también se aplican los propios evangélicos tradicionales, que se ven odiados por expresar sus opiniones.

La intolerancia es por lo tanto difícil de definir, pero muchos evangélicos piensan que se han vuelto víctimas de ésta a causa de su postura pública sobre la homosexualidad y otros temas basada en su visión de la Biblia.

‘EVANGÉLICOS: ¿UN COLECTICO ODIADO?’
La vida cristiana actual tradicional o conservadora está llena de historias sobre evangélicos etiquetados como «extremistas» por su creencia de la realidad del pecado, y en especial respecto a la práctica homosexual.

Esta vivencia de persecución va más allá de una postura sobre la homosexualidad. Circulan reportes de estudiantes suspendidos por oponerse a la homosexualidad, un profesor despedido por regalar una Biblia a un alumno curioso y el aumento de la intolerancia a los cristianos.

Un bloguero de The American Dream escribió en un ensayo: «¿Los cristianos evangélicos se están convirtiendo rápidamente en una de las minorías más odiadas en EU?».

Joe Carter, editor de la revista evangélica on line “The Gospel Coalition”, escribió un post titulado: “A debate: ¿la Iglesia cristiana (evangélica) es un ‘grupo de odio’?”. Advirtió que hay jóvenes que van a abandonar las iglesias cristianas ortodoxas que enseñan que la práctica homosexual es un pecado por miedo a ser calificados como intolerantes y las represalias consecuentes.

«Un falso civismo, la vergüenza, la mojigatería del qué dirán y el miedo a expresar una opinión impopular han causado que muchos cristianos se abstengan de explicar cómo la conducta homosexual destruye vidas», escribió Carter.

Incluso hay cristianos que temen que por manifestar su oposición ética a las relaciones homosexuales puedan ser despedidos de sus trabajos. «Es más fácil seguir la corriente», dice Carter, autor de How to Argue Like Jesus. «No quieres ser parte de los intolerantes. Esa es una palabra poderosa».

Carter opina que va a llegar el día en el que cualquier iglesia que predique una postura moral contraria a las relaciones homosexuales será marginada, y que incluso muchas iglesias ante esta presión llegarán a aceptar las prácticas sexuales que ahora consideran pecaminosas.

“Está llegando incluso el momento en que las iglesias no van a atreverse a definirse críticamente desde el punto de vista moral sobre cualquier tipo de actividad sexual que considere incorrecta”, dijo.

EL TRIBALISMO INTELECTUAL
Edward Johnson, profesor de Comunicación en la Universidad Campbell, de Carolina del Norte, dice que ahora vivimos una era “posmoderna” donde todo es relativo y no hay una verdad universal aceptada. Es un ambiente en el que cualquier que diga “esto es malo” y “esto es bueno” es calificado como intolerante, explica, aunque suponga la mayor de las incongruencias: ser intolerante en nombre de la intolerancia.

Hubo un tiempo en el que una persona podía decir abiertamente que la homosexualidad estaba mal y la gente lo consideraba como una postura sin odio, dice. Ahora, la gente ha transitado hacia un tribalismo intelectual donde la única cosa aceptable es la perspectiva de su tribu.

“Son incapaces de comprender que alguien puede tener un punto de vista distinto del suyo”, dice Johnson. “Para ellos, cualquiera que se atreva a cuestionar el dogma de su tribu solo puede hacerlo por odio”.

Sprigg, del Consejo de Investigación de la Familia, dice que la condena hacia la conducta homosexual no conlleva intolerancia sino un deseo de avisar a las personas de orientación homosexual de una conducta dañina.

OPINAR Y CALUMNIAR
Pero Potok coincide poco con el amor al homosexual del que habla Sprigg. Lo califica como odio y levanta la voz cuando habla de las posturas de éste y de otros grupos cristianos acerca de que los hombres gais tienen más predisposición a abusar de niños y que el comportamiento homosexual es inherentemente dañino.

Dice que el Centro de Leyes de Pobreza del Sur no designó al Consejo de Investigación de la Familia como un grupo de odio por su visión sobre la práctica homosexual como un pecado o su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo. “Hay muchos grupos cristianos que tienen esas creencias que no son grupos de odio” dice.

Una organización se convierte en un grupo de odio cuando ataca y calumnia a un sector de la población por sus “características inmutables”, dice Potok. Y él entiende que el Consejo difunde premisas falsas sobre los gays y las lesbianas, como el hecho de que los hombres homosexuales tienen más posibilidades de cometer abuso sexual infantil.

“Eso es una mentira”, dice Potok. “Ellos están inmersos en una estricta difamación de un gran grupo de personas. En Estados Unidos no hay muchas cosas peores que decir que alguien es un abusador de niños”.

Por el contrario, Potok ironiza sobre el hecho de el Consejo y otros grupos evangélicos antigay sean víctimas de intolerancia. “Esas son quejas de parte de la gente que pasa sus días y noches atacando a la gente gay, y (luego) algunas personas los critican y eso no les gusta”, dice. “Eso es patético. Me recuerda a los propietarios de esclavos diciendo que la gente habla cosas horribles sobre ellos”.

“ODIAR EL PECADO, AMAR AL PECADOR”
En estas situaciones de condena de un acto como “pecado”, hay una afirmación evangélica que dice que “no odiamos al pecador, solo al pecado”. ¿Qué decir de esto respecto a la condena de las relaciones homosexuales?

Hay algunos que dicen que ser homosexual no es sólo el comportamiento sexual de una persona; es quien realmente eres, forma parte de tu identidad, por ello quien rechaza las relaciones homosexuales estaría rechazando a la persona homosexual.

“La mayoría de la gente que se identifica como gay o lesbiana dice que ‘no es una acción que elijo; esto es lo que soy’”, dice Timothy Beal, autor de “The Rise and Fall of the Bible: The Unexpected History of an Accidental Book”.

Con toda esta situación y debate, sin duda, hasta que el debate sobre la práctica homosexual quede de alguna forma solucionado —si es que esto alguna vez sucede— va a haber cada vez más cristianos evangélicos que se sentirán forzados a permanecer en el armario.

Fuentes: CNN

Editado por: Protestante Digital 2013

Creative Commons

En la raíz de ese nuevo concepto de martirio es donde se encuentra la clave del moderno terrorismo

 

Las religiones han vivido siempre al borde de un abismo. Y suelen atravesarlo aferradas al concepto del viejo martirio o del moderno terrorismo. Nacidas para dar respuesta al misterio de la vida, han acabado muchas veces atrapadas en máquinas de muerte.

El caso de los terroristas, nacidos al cultivo de la corriente violenta del islamismo, propone una reflexión acerca de la gravedad de la fe, que debería ser liberadora y acaba forjando nuevos terrores.

Las tres grandes religiones monoteístas han ido evolucionado en la visión de la violencia a lo largo de los siglos.

La religión del Libro, en su versión más antigua, defendía el ojo por ojo. No exigía la violencia contra los diferentes. Dejaba a Yahvé, que se encargase de defender a su pueblo contra los enemigos de Israel.

Más tarde, primero el talmud, y después Jesús de Nazaret, perfeccionaron el ojo por ojo judío, para colocar un muro a la violencia, pasando a aconsejar poner la otra mejilla a quien te abofetea.

En ese concepto de perdón heroico del cristianismo, de devolver bien por mal, es en el que se inspiraron más tarde los profetas de la no violencia.

El judaísmo no tiene en su credo el proselitismo, mientras que el cristianismo y el islamismo se hicieron misioneros tratando de convencer, unas veces por las buenas y otras por las malas, a abrazar su fe en los demás.

Llegaron más tarde las cruzadas y las inquisiciones que eliminaban al que no creyera como ellos. Y volvió la violencia del brazo de la intolerancia, del no respeto por la fe del otro.

Junto a ello, nació en el cristianismo el concepto de martirio. El creyente, antes de arrodillarse ante los ídolos, antes de renunciar a su fe, prefería morir. Moría él, no mataba a los demás.

En el islamismo, la última en el tiempo de las tres grandes religiones monoteístas, cuya esencia es la compasión, el concepto de martirio cristiano cambió de signo. El mártir ya no se inmola sólo, sino que arrastra con él la muerte de los demás, de los que no piensan como él o no viven como él.

En la raíz de ese nuevo concepto de martirio es donde se encuentra la clave del moderno terrorismo, que en el islamismo se apoya en los preceptos de la fe, y en el mundo político en la ideología, de derechas o de izquierdas. No importa la muerte del inocente si lo exige la pureza de la idea por la que se lucha y muere.

El peligro de ese cambio de martirio tanto en el campo religioso como político, es de una gravedad extrema en nuestro mundo tecnologizado en el que basta una olla a presión para que dos muchachos inteligentes puedan crear muerte y terror.

Así como hoy es infinitamente más fácil que ayer crearse los propios instrumentos de muerte, también resulta más fácil y aterrador el que sin necesidad siquiera de una organización nacional o internacional, cualquiera, dispuesto al martirio, por su fe, pueda actuar por su cuenta, como un David contra el gigante Goliat.

El David del terrorismo puede ser cualquier creyente que considere que ese Goliat de la vida moderna, del vivir a la occidental, es incompatible con su fe y debe ser eliminado.

El terrorismo se convierte así en un ideal individual, lo eleva su peligrosidad a la enésima potencia, ya que cualquiera puede convertirse en una Al Qaeda y actuar por su cuenta y riesgo.

No necesitan ni consignas del exterior. Les basta la convicción de que, por ejemplo “no entienden a esos americanos” o “a esos europeos”. No los entienden y juzgan que no tienen el derecho de vivir de forma diferente a la que ellos viven, o les han obligado a hacerlo.

Eliminar al que no actúa como ellos ni en su fe ni en sus costumbres, se convierte en un imperativo individual de su propia fe, casi en un mantra, en una llamada del Altísimo.

Y es ahí donde reside la peligrosidad de ese moderno concepto de martirio, que no se conforma con su propia inmolación en defensa de su fe, sino que arrastra con él la exigencia de eliminación del diferente.

Sin entender estos engranajes complejos y milenarios de la fe tanto religiosa como ideológica, y de sus fanatismos, no conseguiremos dar respuesta a las preguntas que surgen cada vez que el terrorismo golpea al mundo moderno.

Si para el islámico, la inmolación que conlleva la eliminación de los otros supone renacer a un mundo sobrenatural mejor, para el terrorista ideológico, el terrorismo que conlleva en sus entrañas la muerte de inocentes, es vista, como decía el ideólogo italiano de las Brigadas Rojas, Toni Negri, como “el amanecer de la revolución”.

Difícil en esa explosiva mezcla de fe e ideología defenderse del terror que nos acecha a cada esquina.

Si fueron necesarios dos mil policías y la paralización de una ciudad como Boston, para capturar a un muchacho de 19 años convertido en terrorista, es fácil imaginarse lo que podría ocurrir si millones de fundamentalistas religiosos o ideólogos de la revolución, se convirtieran, por su cuenta y riesgo, en otros tantos candidatos a mártires.

Bin Laden sigue vivo en cada fanático capaz de renunciar a su vida por la causa por la que él acabó muerto. Y las inquisiciones de cualquier color que sean, siguen coleando en la historia. Olvidar esa cruda realidad, o intentar minimizarla, sería la peor de las decisiones.

No basta la psiquiatría para entender el moderno terrorismo. Tenemos que acudir a las degeneraciones de los catecismos de la fe o a los manifiestos ideológicos.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/20/actualidad/1366473896_561415.html

La promesa de Cristo en la crisis

Publicado: abril 20, 2013 en Teología

Óscar Margenet Nadal

58853_N_21-04-13-0-55-50 La iglesia de Laodicea era una congregación asentada en una ciudad próspera. Los laodiceanos eran autosuficientes. Consideraban no tener necesidad de nada.

21 DE ABRIL DE 2013

Al escribir esta nota estoy al tanto, como cualquier persona informada, de las últimas noticias que muestran el estado de convulsión en el mundo, y la crónica desde nuevos países que, hasta hace poco, se concentraban en llevar adelante su existencia pacífica; y que ahora son focos de racimos de crisis, por aquello que los expertos llaman “efecto contagio”.
Entrar en detalles de cada situación sería caer en el morbo. Pero, la crueldad con que estos males afectan a familias enteras, amerita investigar las causas que llevan a muchos conocidos a exclamar con angustia “¡Esta situación me va a matar!” y a nosotros mismos a ser acosados por sentimientos de inseguridad.
De algo podemos estar absolutamente seguros todos -y queda hartamente demostrado por si todavía teníamos alguna duda– y es que nadie, por autoridad que tenga o títulos que ostente, es dueño de la solución. De allí que nuestra hipótesis aquí sea: “no existe fórmula humana que solucione de raíz los problemas que padece la humanidad”.
Convengamos que todos los humanos pasamos por enfermedades o lloramos la partida de un ser querido; también, que cada día hay más gente que es amenazada por inflexibles acreedores. Es muy posible que, frente a situaciones como esas, oigamos frases como: “Nunca le hice mal a nadie ¿por qué Dios permite que me pase esto?”; “Si Dios es amor ¿por qué no me sana?”; “Con tantos malos vivos ¿por qué se llevó Dios a esta persona que era intachable?”; “Voy siempre a la iglesia, pero ahora me quitarán la casa ¿Se olvidó Dios de mí?”; y muchas otras, hasta el cansancio.
Duele leer o escuchar esas frases de boca de quienes ignoran u olvidan que Dios es el  “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” ( 1)
¿ESTÁ DIOS AUSENTE EN LAS CRISIS? La Escritura nos habla de un Creador que todo lo hizo bien y que creó al ser humano para que administrase su Obra. También, nos dice que uno de sus colaboradores cayó sin retorno por cuestionar la soberanía de Dios; y que, para vengarse, indujo a la pareja humana para que desobedeciera al mandato divino  (2) .
Todo el AT muestra a Dios formando un pueblo, Israel, para que otros pueblos llegasen a conocerle como el único Dios que reúne en sí mismo al amor, la santidad y la justicia. En lo individual, la historia de Job es un claro ejemplo donde Dios revela tener un propósito eterno; con él da un sentido superior a la vida; y lo cumple a favor de sus escogidos aún permitiendo el accionar de fuerzas del mal, a las que destruirá finalmente  (3) .
El pecado, al abundar y propagarse, nos hizo olvidar a los humanos que Dios nos ama. Él es una Presencia viva y soberana en todas las circunstancias  (4) . Esa presencia es real tanto cuando Su Plan eterno avanza glorioso como también en las crisis causadas por sus enemigos con intención de frenarlo.
Eso tenía muy en claro el apóstol Pablo cuando visitó Atenas; admirado por la idolatría de la civilización más culta de la tierra; en el Ágora, se anima y predica a los filósofos griegos:
 “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. (…) Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” (5)
El anciano apóstol Juan, poco antes de morir, recibe el mandato divino:  “Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.” (6)
La Revelación (o Apocalipsis) es donde él escribe sobre las siete iglesias cuyas condiciones tipifican a todas las iglesias locales que existieron y existirán a lo largo de la historia, obviamente incluyendo las actuales  (7) .
Se describe a la iglesia en Esmirnacomo caliente; ardía como fuego en su celo; su fidelidad hasta la muerte era refulgente como un horno encendido a pleno. A Sardis se la describe tan gélida como el hielo. La última de las siete, Laodicea, era tibia; ni fría ni caliente  (8) .
Según podemos leer en cualquier fuente seria, la de Laodicea era una congregación asentada en una ciudad próspera, famosa en toda la región por su industria indumentaria de lana y por producir un efectivo colirio para los ojos.
Los  laodiceanos  se llevaban bien con todos y eran autosuficientes. Consideraban no tener necesidad de nada; es decir, creían estar bendecidos por el estatus alcanzado. Posiblemente estaban democráticamente organizados; por lo cual algunos miembros tenían inclinación por un líder, otros por otro, y había aquellos que no tenían preferencias o eran líderes de sí mismos. Pero todos diluían la Verdad con las tradiciones heredadas y con mandamientos humanos. Como resultado, nadie prestaba atención a la autoridad de la Palabra de Dios.
Por eso, no sobresalían por su fortaleza o por estar alertas frente a la crisis. Eran como aquél hombre que pierde los remos y su bote es llevado por la furiosa corriente; entonces, desesperado ruega: “Buen Señor, ayúdame; buen Demonio, ayúdame”  (9) .
Esta condición es nauseabunda para el Señor. No la tolera. Por eso les advierte que los vomitará de su boca  (10) .
Si leemos con detenimiento este pasaje veremos que la clave de todo está en esta declaración del Señor de la iglesia ( “el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios” ): “reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”  (11) 
Notemos que no es una declaración de venganza por las transgresiones y ofensas de esa iglesia. Por el contrario, es la de un padre amoroso que corrige severamente a sus hijos para que no se pierdan. Muchas veces los padres estamos tentados a dar más cosas a un hijo desobediente con tal de aplacarlos en sus crisis de rebeldía (y que nos dejen en paz). En otras ocasiones, después de intentar contenerlos (y de contenernos) terminamos explotando con ira y los castigamos movidos por ella. El Padre celestial no obra así con nosotros.
¿Qué padre que realmente ama a sus hijos no sufre cuando los corrige?
El amor de Dios lleva al arrepentimiento genuino, única manera para ser perdonados.
La figura central es la de ese paciente Señor llamando a la puerta de la iglesia que lo ha dejado afuera.
 “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”  (12)
Notemos bien: mientras camina entre las luces del candelabro el Señor llama a los corazones de los miembros alejados o hipócritas; les pide que lo dejen entrar y les promete una íntima comunión espiritual a quienes le reciban. No está llamando a la puerta del corazón de un pecador irredento. Equivocan el sentido escritural quienes utilizan este pasaje para predicar a los incrédulos.
¡Jesucristo está llamando exclusivamente a la puerta de Su iglesia; al corazón del pastor, de los ancianos, de los encargados de los distintos ministerios, de los diáconos y de cada uno de los miembros de esa congregación que se autodenomina “cristiana”!
Esta es la manera en que, a menudo, Él hace sonar el timbre de la puerta espiritual en los hogares de los cristianos nominales cuyos oídos están prestos a escuchar los llamados de la moda, el placer, la ambición o los negocios; pero, que por esa razón, ya no prestan atención a los reiterados timbrazos de Quien pacientemente pasa una y otra vez, se detiene y llama con insistencia a quienes ama y le han dejado afuera. Él desea entrar.
Algunas veces Él llama por medio de la enfermedad, otras por medio de pérdidas financieras, y otras por una muerte en la familia. La enfermedad, la pérdida material y la muerte son reales y se sufren; pero los de la casa no siempre vemos en ellas que es el Señor quien está llamándonos.
Si en medio de una crisis nos diésemos cuenta que es el Señor quien nos llama a través de ella, no demoraríamos en abrirle la puerta.
Si le abrimos, comprobaremos que su promesa es fiel y verdadera: Él entra, quita la tibieza interior con su cálida presencia; nos brinda su inigualable comunión y con ella trae consuelo, paz y total confianza en sus propósitos.
Finalmente, notemos la importancia de la Palabra de Dios para las iglesias. Siete veces Cristo llama a las iglesias a oír lo que el Espíritu está diciendo.
Si las iglesias dejan de escuchar la voz del Espíritu mediante la Palabra, empiezan a escuchar las voces de los falsos maestros y se alejan de la verdad. No neguemos la fe, aunque nos cueste la vida. Guardemos Su palabra y no neguemos Su nombre.
Sin la Palabra de Dios no hay vida ni esperanza para las iglesias.
 “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (13)
Demos gracias a nuestro Padre celestial porque en medio de toda crisis Él permanece fiel, es nuestro pronto auxilio y nos recompensará si perseveramos hasta el fin  (14) .
————————————————————– Notas  Ilustración: los momentos de crisis son oportunidades para reflexionar y cambiar.  Link .
 1. Mateo 5:45   2. En los primeros capítulos del Génesis tenemos el origen del propósito divino desarrollado luego en toda la Biblia   3. Este libro enseña que Satanás existe y que es un ser creado que no hace nada que Dios no le permita; y que los seres humanos solemos confundir las riquezas materiales con las bendiciones de Dios (aunque de Dios sean el oro, la plata y todo lo que hay en el planeta, Él da dones a cada uno como Él quiere) y creer que los valores morales son méritos humanos que obligan a Dios a actuar en nuestro favor   4. Lucas 12:6,7   5. Recomiendo leer todo este incidente en Hechos 17:16-34   6. Apocalipsis 1:19   7. Ibíd. 2 y 3   8. Ibíd. 3:14-22   9. Comentario Bíblico- Volumen XII, El Apocalipsis, por B. H. Carroll, Ediciones CLIE, ISBN 84-7645-221-7   10. Ibíd. 3:16   11. Ibíd. 3:14 y 19   12. Ibíd. 3:20   13. Ibíd. 3:21   14. Salmo 46:1; Mateo 24:13

Autores:  Óscar Margenet Nadal

©Protestante Digital 2013

Sufriendo con Boston

Publicado: abril 20, 2013 en Sociedad

Juan Francisco Martínez

Sufriendo con Boston

 Quisiera sugerir que los eventos en Boston nos obligan a reflexionar de otra manera a la que se está produciendo.

21 DE ABRIL DE 2013

La gente en EEUU hemos pasado esta semana pasada siguiendo el desenlace de los eventos en Boston. Desde las explosiones el lunes pasado hasta la captura del segundo cómplice el viernes por la noche el país ha estado pegado a los medios de comunicación social.
Entre la zozobra, el interés macabro y nuestro dolor nacional hemos sufrido con los ciudadanos de Boston, recordando, de nuevo, que no estamos exentos de ataques, aun aquí en los EEUU.
Estamos contentos que los de Boston podrán descansar y seguimos orando que Dios esté presente con los que están doliendo y que traiga su paz a los que viven en la ciudad.
Entre los reportajes que se hicieron después de las explosiones del pasado lunes, estuvo uno que enfocó en el hecho de que los humanos tendemos hacia la negación cuando ocurre algo como esto.
En vez de reconocer que esto nos podría ocurrir a cualquiera comenzamos a racionalizar y “explicar” como es “imposible” que nos ocurriera algo similar a nosotros.
Este proceso mental nos da un sentido falso de seguridad y concluimos que nosotros nunca podríamos ser víctimas de eventos similares.
Quisiera sugerir que los eventos en Boston nos obligan a reflexionar de otra manera a la que se está produciendo.
En primer lugar, necesitamos recordar que personas en otras partes del mundo viven en medio de este tipo de inseguridad social. El mismo día del ataque de Boston hubo un bombardeo en Irak que mató a muchas más personas.
Este tipo de violencia es la experiencia común de muchos. Como cristianos necesitamos orar y trabajar por la paz y la seguridad en todas partes del mundo, especialmente en aquellos lugares donde casi parece ser parte del pan diario.
En segundo lugar, necesitamos reconocer que la seguridad es una ilusión. Los que vivimos en EEUU tendemos a creer que con suficiente inversión podemos crear la seguridad. Sin embargo, momentos como estos necesitan hacernos reflexionar.
En cualquier momento podría ocurrir un desastre que nos podría quitar la vida.
Nuestra vida terrenal es un regalo divino, pero terminará. A pesar de todos nuestros esfuerzos el 100% de los humanos hemos de morir. Nos podemos cuidar físicamente y podemos desarrollar sistemas de protección. Pero nadie evitará la muerte.
Es por eso que el salmista nos invita a “contar nuestros días” (Salmo 90:12). Es en el proceso de reconocer nuestra mortalidad que podemos encontrar la sabiduría para vivir nuestra vida terrenal a plenitud.
Que el Señor nos ayude a sufrir con los que están sufriendo en Boston, pero también a confesar que nuestra vida no está en nuestras manos.

Autores:  Juan Francisco Martínez

©Protestante Digital 2013


Leonardo de Chirico

Francisco encadena la Biblia a Trento

 El catolicismo romano cree que el Magisterio de “la” Iglesia tiene la autoridad definitiva sobre la Escritura. Esto es lo que también cree el papa Francisco.

Después de un mes de continuos acontecimientos alrededor del Vaticano, ha llegado el momento de cambiar a un estado de ánimo más rutinario.
El papa Francisco ha llamado tras su elección mucho la atención de los medios de comunicación y ha enviado varios mensajes de cambio y de renovación. Una vez pasada la sorpresa inicial, los diferentes departamentos vaticanos han llegado a un acuerdo para que haya un papado menos pomposo y el mismo papa está empezando a dar forma a sus propios puntos de vista en un gran número de cuestiones que estaban pendientes en la agenda vaticana.
Después de la primeras semanas marcadas por lo que parecía ser nuevo y extraordinario, el papa Francisco ha empezado ahora a hacer lo que un papa hace normalmente en Roma, p.e., presidir diferentes eventos litúrgicos, recibir a las delegaciones internacionales, reunirse con los obispos procedentes de todo el mundo, hablar en diversas ocasiones, etc.
El ritmo normal del papado está empezando a emerger. Tras haber utilizado un lenguaje más “pastoral” en su primera homilía que pareció gustar a todo el mundo, la inclinación más teológica del pensamiento de Francisco se ve a medida que tiene más oportunidades de pronunciar discursos en variadas formas.
Una de estas primeras ocasiones fue una disertación que hizo el 12 de abril a los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica, convocada en el Vaticano para discutir sobre el tema “La inspiración y la verdad de la Biblia”. Este es un resumen de la dirección del pensamiento teológico de Francisco y algunas observaciones sobre este asunto tan importante para todos los cristianos en general, y para los evangélicos en particular.
LA TESIS DE LA NO IDENTIDAD Después de encomiar a la Comisión por la elección del tema, el papa destacó la naturaleza de la Escritura y su relación con la Palabra de Dios. La Biblia, según Francisco, es “el testimonio en forma escrita de la Palabra de Dios”. La Escritura no está asociada con la Palabra de Dios en correspondencia exacta, sino que es más bien percibida como un testimonio de algo co-inherente, aunque diferente.
Siguiendo este comentario, el papa añade que “la Palabra de Dios precede y supera la Biblia”. En otras palabras, el Papa no aprueba una visión identitaria entre la Escritura y la Palabra pero apoya un punto de vista dinámico de la relación entre la Palabra de Dios y la Biblia, por lo cual la Escritura atestigua la Palabra que es anterior y va más allá de la Biblia. La Palabra está presente en la Biblia pero no está confinada a la misma.
En la Palabra se habla y se indica de la Biblia pero las dos visiones no coinciden, puesto que la Biblia es solamente un testigo (parcial) de la (más completa) Palabra. De acuerdo con este criterio, lo que la Biblia dice es lo que la Palabra dice, pero lo que la Palabra dice no es necesariamente lo que la Biblia dice.
Francisco reconoce correctamente que el centro de la fe cristiana es una “persona” y no un libro, es decir, la persona de Jesucristo, la encarnada Palabra de Dios.
Sin embargo, la deducción es que “el horizonte de la divina Palabra (o sea, Jesucristo) abarca la Escritura y se extiende sobre ella”. En un lenguaje más técnico, Francisco continúa diciendo que la Biblia es el “memorial canónico que da fe del evento de la Revelación”. La frase necesita un poco de desembalaje teológico pero resulta claro que el lenguaje “memorial” acoplado junto con la noción de “atestiguación” apoya la opinión de que hay una brecha entre la Biblia y la Palabra de Dios. No hay nada original en esta consideración; ha sido el estándar teológico de la Palabra defendido por el Iglesia católica desde el Vaticano II.
LA ESCRITURA ESTÁ SUJETA A LA IGLESIA Una vez que la identidad entre la Palabra y la Biblia es rechazada y sustituida por el dinamismo de una Revelación “viva” que supera a la Biblia, surge la necesidad de un árbitro que sea capaz de reconocer la Palabra viva dentro y fuera de la Biblia.
Mientras que el liberalismo protestante somete la Biblia a la sentencia final de la conciencia o de la razón, el catolicismo romano cree que el Magisterio de la Iglesia tiene la autoridad definitiva sobre la Escritura. Esto es lo que también cree el Papa Francisco.
Al citar al Vaticano II (lo que es en realidad una cita del Vaticano I), dice que “todo lo que se ha dicho sobre la forma de interpretar la escritura está sometido al juicio definitivo de la Iglesia, que lleva a cabo la comisión y el ministerio divino de custodiar e interpretar la Palabra de Dios” ( Dei Verbum , 12).
Naturalmente, aquí Francisco está recordando el punto de vista católico romano de que hay una profunda unidad entre la Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia hasta el punto de que uno no puede medirse con los otros dos y viceversa.
El punto crítico es que el Magisterio representa la única voz “viva” de la Palabra y su interpretación de la Escritura es lo que en realidad importa y lo que finalmente cuenta.
De este modo, en lugar de dejar que la Escritura hable a la Iglesia y por encima de la Iglesia mediante el Espíritu, la Iglesia es la única voz autorizada de la Palabra, la cual está atestiguada en la Biblia y que también se extiende más allá de la misma.
El Papa cita de nuevo el Vaticano II (que a su vez cita el Concilio de Trento) cuando dice que “no es de la Sagrada Escritura sola que la Iglesia recibe su certeza acerca de todo lo que ha sido revelado. Por tanto, la tradición y la Sagrada Escritura están para ser aceptadas y veneradas con el mismo sentido de lealtad y reverencia”( Dei Verbum , 9).
Habrá otras oportunidades para que el Papa Francisco aborde temas teológicos y pueda expresar sus opiniones. No obstante, este discurso a la Pontificia Comisión Bíblica es una indicación del hecho de que el Papa presumiblemente no traerá el cambio a los asuntos fundamentales doctrinales y que es más bien conservador en su actitud teológica católico romana. Realmente, en el énfasis y el tono de la disertación parece que está dispuesto a dibujar una línea entre lo que la Iglesia Católico Romana cree y la “Sola Escritura”, que es el principio de la fe protestante.
 Traducción: Rosa Gubianas

Autores:  Leonardo de Chirico

©Protestante Digital 2013


Un pentecostal latino

‘Time’: un pastor evangélico entre las 100 personas más influyentes del mundo
Se trata de Wilfredo De Jesus, de las Asambleas de Dios, que vive y realiza su labor pastoral en Chicago.

 EE.UU.

En un reportaje que ha salido a la venta en el  número de hoy , la conocida revista Time presenta su ya tradicional lista anual de las 100 personas más influyentes en el mundo, que incluye a artistas, líderes políticos o ideológicos, personas pioneras, e iconos sociales.
Entre los nombres que la revista norteamericana Time ha colocado entre las 100 personas más influyentes de 2013 en nuestro planeta hay un pastor pentecostal: Wilfredo De Jesus.
Están en la lista el presidente de EE.UU. Barack Obama junto a la primera dama Michelle, la luchadora por los derechos de la mujer en el islam Malala Yousafzai, el papa Francisco, el director de cine Steven Spielberg, y el italiano Mario Draghi (presidente del Banco Central Europeo). El primer evangélico que figura con motivo de su fe es el pastor pentecostal Wilfredo De Jesus, conocido como Pastor Choco.
No hay ningún español en la lista.
SEGUNDA APARICIÓN EN EL “TIME” De Jesus había estado ya en la revista Time este pasado 15 de abril, en las páginas interiores, en el artículo titulado «La reforma de América Latina», que abordó el tema del crecimiento de los latinos evangélicos en los EE.UU.
«Estar en una revista como Time -conocida en todo el mundo – dos veces en un mismo mes, es un honor, pero sin duda supone también una perspectiva que debe llevarte a la humildad», dijo De Jesus.
“Es una gran distinción porque significa haber sido puesto junto con personajes que han hecho muchas cosas importantes, y esto a su vez implica la gran responsabilidad de ser la figura que representa al Reino de Dios y la denominación de ‘Asambleas de Dios» ante la sociedad.
UN PASTOR “A PIE DE OBRA” De Jesus es el pastor principal de Ministries New Life Covenant , una de las iglesias más grandes de EE.UU, que está ubicada en Chicago y es parte de la denominación de las «Asambleas de Dios».
Las Asambleas de Dios es una denominación pentecostal presente en el mundo entero, y uno de los grupos evangélicos de mayor desarrollo y crecimiento en todo el planeta.
Cuando en julio de 2000 De Jesus se convirtió en pastor de esta iglesia local contaba con 120 miembros.
Hoy en día New Life Covenant tiene 17.000 miembros, que no sólo desarrollan su actividad espiritual sino también una intensa obra social, con 130 líderes y proyectos involucrados directamente en ayudar a los más necesitados.

Fuentes:  Time, Buonanotizia

Editado por: Protestante Digital 2013


Juan Francisco Martínez

Aprendiendo a ser minoría moral en EE.UU.

 Lo más difícil para las iglesias cristianas de EE.UU., tanto “de izquierda” como “de derecha”, es que ya no tienen una voz influyente en la sociedad estadounidense.

No hace muchos años la  Mayoría Moral  tenía una voz importante en el partido republicano. La derecha cristiana le ayudó a los republicanos a ganar varias elecciones presidenciales y ellos tenían una voz importante en ese partido político.

Varios de los líderes de la derecha cristiana asumían que podían hacer que el país “regresara” a la fe cristiana. Su poder político siguió influyendo hasta las elecciones del 2004.

Por supuesto que la “mayoría moral” siempre suscitó muchas preguntas. Nunca fueron mayoría en el país y su moralidad parecía limitarse a temas del aborto y oponerse al matrimonio del mismo género. En todo lo demás su postura era prácticamente la misma que la derecha republicana.

Sin embargo, la  Mayoría Moral  era una versión derechista de la postura que anteriormente habían tenido las iglesias protestantes históricas. El cristianismo liberal de las iglesias históricas estaba muy ligado a las posturas políticas y sociales de las clases “educadas” de EEUU. Su postura “cristiana” tenía una moralidad personal, pero ellos asumían que las posturas políticas y sociales del país eran básicamente cristianas.

Tanto el protestantismo histórico de mediados del siglo XX como la Mayoría Moral de la última parte del siglo asumían un modelo de cristiandad. Asumían que las sociedad EEUU eran básicamente cristiana y que las posturas y acciones de sus líderes políticos, sociales y económicos reflejaban los valores “cristianos” del país, o debían de hacerlo.

Pero la situación ha cambiado mucho en los primeros años del siglo XXI. Los demócratas están llevando al país hacia el secularismo en nombre del pluralismo. Y recientemente los republicanos están dando a entender que el agenda de la derecha cristiana ya no tendrá mayor voz dentro del partido.

Las iglesias cristianas, tanto conservadores como liberales, se están viendo marginalizadas en las plataformas públicas. Su papel público se está limitando a ser capellanes de las acciones políticas de personas que poco valorizan su voz.

Al verse marginalizados muchas iglesias y líderes cristianos están tratando de mantener la voz que tuvieron en el pasado. Todavía están tratando de reproducir la época de la cristiandad.

Algunas iglesias lo están haciendo por predicar un “evangelio” que es prácticamente el mismo mensaje de las voces “progresistas” del momento. Su mensaje trata de demostrar que la fe cristiana en verdad se parece a las actitudes libertinas del momento. Asumen que si predican un “evangelio progresista” conseguirán que la gente se acerque a sus iglesias. Sin embargo, siguen perdiendo gente.

Muchas iglesias conservadoras asumen que la respuesta es seguir peleando públicamente contra las tendencias secularizantes. Siguen tratando de “regresar” al país a los valores cristianos del pasado. Tienen una presencia más fuerte entre las iglesias cristianas, pero se están dando cuenta que aún sus supuestos aliados, los republicanos, ya no les están haciendo mucho caso.

También se está viendo una nueva tendencia de huir de la sociedad. Un número creciente de iglesias se están dedicando a ofrecer bienes religiosos y están evitando lidiar con las cuestiones sociales, políticas o económicas controvertidas del momento.

Lo más difícil para las iglesias cristianas, tanto de izquierda como de derecha, es que ya no tienen una voz influyente en la sociedad estadounidense.Aunque la gran mayoría de los estadounidenses se siguen identificando como cristianos, es claro que las iglesias y los líderes cristianos, ya no tienen la influencia pública que tuvieron en otro tiempo. Tampoco se puede anticipar que las personas que se llaman cristianas practiquen valores cristianos, ni que sigan las enseñanzas de sus líderes religiosos. La cristiandad está en pleno declive.

Este es el momento para que los cristianos reconozcamos que necesitamos a aprender a ser una minoría moral. Tenemos que aprender lo que significa ser una minoría fiel en la sociedad. En muchas partes del mundo los cristianos son minoría. Llegó el momento en que los de EEUU necesitamos aprender de ellos sobre lo que significa ser cristianos fieles en un mundo pos-cristiandad.

Mientras unos cristianos quieren seguir a la sociedad, otros quieren pelear y otros huir. Pero la respuesta está en entender la sociedad sin seguirla, tener una voz profética sin vivir peleando y vivir una vida alternativa, sin huir de nuestra responsabilidad en el mundo. Tenemos que aprender a compartir el evangelio en un contexto donde tenemos que ganarnos el derecho de ser escuchados.

Ser una minoría moral significa reconocer que debemos buscar la paz de la ciudad donde vivimos. Nos llama a la humildad de ser siervos de Dios y de nuestro mundo. También implica proclamar el mensaje del evangelio a personas que no tienen trasfondo cristianizado, recordando, de nuevo, que es el Espíritu Santo que transforma las vidas de los que escuchan el mensaje.

Nuestra proclamación también tiene que confrontar el pecado, tanto el personal como el social. Tenemos que recordar, de nuevo, que debemos estar en el mundo, pero no ser del mundo. Huir no es opción.

Ser una minoría moral será una tarea compleja para los que estamos impuestos a ser una voz en la cristiandad. Que Dios nos de el valor para ser minoría fiel.

Autores: Juan Francisco Martínez
©Protestante Digital 2013

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Bergoglio pidió perdón en 2000 por no «haber hecho lo suficiente» entre 1976 y 1983

 Buenos Aires
El dictador Jorge Videla toma la comunión. / REUTERS

Las aguas del río de la Plata bajaban manchadas con la sangre de los secuestrados que arrojaban desde los aviones militares y la mayoría de los jerarcas de la Iglesia católicaargentina parecían dormidos. La siesta se prolongó desde 1976 hasta 1983, los años de la dictadura. Luis Zamora, que ahora ejerce como político opositor al Gobierno deCristina Fernández, era entonces un abogado de 28 años. “Yo iba los jueves a la plaza de Mayo para manifestarme junto a las madres de los desaparecidos. No me olvidaré jamás de aquel día de 1979 en que nos reprimió la policía de la dictadura. Que te persiguiera esa policía significaba que podías desaparecer para siempre. Salimos corriendo hacia la catedral, que está en la misma plaza. Y cuando nos estábamos acercando cerraron la puerta. Eran las madres de los desaparecidos y les cerraron las puertas. Tuvimos que refugiarnos en el subte [el metro]. Aquello me pareció un símbolo muy directo de la complicidad entre la Iglesia y la dictadura”.

“A las pocas semanas del golpe militar más de 60 obispos de todo el país se reunieron para evaluar la situación”, explica Luis Zamora. “Todos convinieron en que en sus obispados había secuestros, desapariciones, despidos por actividades gremiales… Hubo una discusión sobre si se pronunciaban o no. Por unos 40 votos contra 20 optaron por no pronunciarse públicamente y afrontar el problema con gestiones reservadas. Eso significó avalar públicamente la dictadura y tener una carta en el futuro que les permitiera decir: ‘Hicimos cuestionamientos privados o gestiones orales’. Pero a la población le transmitían que ellos apoyaban la dictadura. En todos los actos públicos, en las fiestas patrias… siempre había un obispo o un cardenal al lado de los dictadores. La Iglesia católica bendijo el golpe”.

El entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio llegó a pedir perdón en nombre de la Iglesia en el año 2000 por no “haber hecho lo suficiente”. Lo que se comenzó a cuestionar muy pronto es si, además de no hacer lo suficiente, la Iglesia hizo demasiado. O sea, si fue cómplice necesaria en la comisión de ciertos crímenes. El director del diario Página 12, Horacio Verbitsky, sostiene que Bergoglio colaboró en la detención de los jesuitas Francisco Jalics y Orlando Yorio, secuestrados durante seis meses en 1976. Yorio murió en 2000, pero su hermana Graciela, de 67 años, señaló que Bergoglio mantuvo el doble juego: “Preocuparse [por el destino de los dos jesuitas] y por detrás hacer todas las maniobras necesarias para que los secuestraran”. Tras conocerse el nombramiento de Francisco, Jalics declaró en un comunicado desde el monasterio de Alemania en que se encuentra que ya se había reconciliado con Bergoglio y que para él estaba cerrado el caso. Sin embargo, su mensaje parecía más incriminatorio que exculpatorio. Así que el pasado miércoles, Jalics sentenció tajante en otro comunicado: “Es un error afirmar que nuestra captura ocurrió por iniciativa del padre Bergoglio”.

A pesar de esa declaración, el asunto siguió coleando en Argentina. El pasado jueves el periodista Verbitsky relató que el jesuita Jalics le había revelado en 1999, bajo la condición del anonimato, que “durante meses Bergoglio contó a todo el mundo que Jalics y Yorio estaban en la guerrilla”. Ese dato bastaba en aquella época a los militares para secuestrar, torturar o matar a cualquiera. Y más si la información provenía del superior provincial de los jesuitas, cargo que entonces ejercía el papa Francisco. Jorge Mario Bergoglio negó siempre de forma rotunda haber asociado a Jalics y Yorio con la guerrilla.

“Qué dirá la historia de estos pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”, se preguntaba estos días Verbitsky citando el libro Iglesia y dictadura, del fallecido Emilio Mignone. El Vaticano alega que esas afirmaciones son “calumniosas y difamatorias” y que nunca hubo una sola prueba en firme contra Bergoglio.

La presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, declaró al conocerse el nombramiento del papa Francisco: “Uno condena a la jerarquía eclesiástica porque fueron partícipes, cómplices, ocultadores, directa o indirectamente. Es una historia muy triste que entinta a toda la jerarquía de la Iglesia católica argentina, que no ha dado ni un paso para colaborar con la verdad, la memoria y la justicia. Bergoglio pertenece a esa Iglesia que oscureció al país”.

El 14 de marzo —al día siguiente de la elección papal— el gran referente de los derechos humanos en Argentina, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, escribió un mensaje bastante crítico hacia Bergoglio en el que, sin embargo, le eximía de la acusación más grave: “Es indiscutible que hubo complicidades de buena parte de la jerarquía eclesial en el genocidio perpetrado contra el pueblo argentino y, aunque muchos con exceso de prudencia hicieron gestiones silenciosas para liberar a los perseguidos, fueron pocos los pastores que con coraje y decisión asumieron nuestra lucha por los derechos humanos contra la dictadura militar. No considero que Jorge Bergoglio haya sido cómplice de la dictadura, pero creo que le faltó coraje para acompañar nuestra lucha por los derechos humanos en los momentos más difíciles”.

“La actitud de la jerarquía episcopal en la dictadura fue muy difusa y confusa», explica Eduardo de la Serna, coordinador del Grupo de Curas en Opción por los Pobres de Argentina. “Hubo un grupo muy pequeño de obispos claramente opuestos y críticos de la dictadura (Alberto Pascual Devoto, Enrique Angelelli, Eduardo Pironio, Vicente F. Zazpe, Jaime de Nevare, Jorge Novak y Miguel Hesayne); un grupo no muy grande de obispos francamente cómplices (Victorio Bonamin, Adolfo Tortolo…). Creo que la mayoría confundió una serie de elementos: pánico al comunismo que creían que se aproximaba; muchos con una ignorancia en teología soberana entendieron que ‘la autoridad viene de Dios’ y entonces oponerse a la autoridad era oponerse a Dios; otros tenían una pobre idea del mal menor… Lo cierto es que entre unos y otros conformaron un episcopado cómplice o silencioso, callado y temeroso. No hicieron denuncias claras, no levantaron la voz, no se atrevieron a excomulgar —por ejemplo— a los torturadores. Bergoglio no fue Victorio Bonamín, pero tampoco fue Jorge Novak”.

Luis Zamora cuenta que acudió en 1979 junto a otros abogados a las oficinas en Buenos Aires del nuncio apostólico Pio Laghi. “Llevábamos muchos informes de gente que había desaparecido en esos tres años de dictadura. Y el nuncio no nos atendió. Su secretario nos dijo: ‘Está muy bien la información que traen, pero ya la tenemos’. Nos fuimos diciendo ‘¡Qué ingenuos somos!’. ¿Cómo podíamos pensar que la Iglesia no sabía todo esto desde el comienzo?”.

Hace tres años, Bergoglio se vio obligado a declarar como testigo en un juicio sobre los crímenes de la dictadura. El abogado que lo interrogó en representación de varias familias de víctimas era Luis Zamora. “Tras escuchar su testimonio, no me cabe duda de que Bergoglio entregó a esos jesuitas”, concluye Zamora.

Hoy día, sin embargo, soplan nuevos aires en el Vaticano. Desde que se conoció el nombramiento de Francisco han salido a luz varios casos de personas perseguidas por la dictadura a quienes de forma discreta Bergoglio ayudó a salvar la vida. Además, se da por hecho que la primera persona a quien Francisco pretende beatificar es Carlos de Dios Murias, un fraile franciscano torturado y asesinado durante la dictadura. Las encuestas revelan que el Papa es profeta en su tierra. Y no será el Gobierno de Cristina Fernández el que se atreva a ir abiertamente en contra de las encuestas.

 

http://internacional.elpais.com

El agua en imágenes

Publicado: marzo 22, 2013 en Fotografía

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Gota de agua que refleja el mapa del mundo. 800 millones de personas no tienen acceso al agua potable y cerca de 2.500 millones no poseen servicios de saneamiento adecuado.  GERARD JULIEN (AFP)

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La joven Ismael Adam bebe agua en el refugio para desplazados de Abu Shouk en Darfur (Sudán) el 19 de marzo de 2013. Fotografía facilitada por la misión de la ONU.  ALBERT GONZALEZ (EFE)

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La luz del sol traspasa el agua en una fuente de Londres, 5 de febrero de 2013.  TOBY MELVILLE (REUTERS)

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Dos tigres de bengala juegan en una piscina en el Zoo de Nehru en Hyderabad (India). 21 de marzo de 2013.

MAHESH KUMAR A. (AP)

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Un participante de la ‘Tough Guy’ de Perton (Inglaterra), considerada una de las pruebas más extremas del mundo, el 27 de enero de 2013.  NIGEL RODDIS (REUTERS)

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Víctimas de las inundaciones intentan coger botellas de agua potable en el distrito de Pluit en Jakarta (Indonesia), el 20 de enero de 2013.  BEAWIHARTA (REUTERS)

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Gotas de agua en una fuente en el centro de Londres (Inglaterra). El 5 de febrero de 2013. TOBY MELVILLE (REUTERS)

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Un grupo de hombres saltando en las aguas de un lago, en un intento de agarrar una cruz de madera durante la celebración de la Epifanía, en Sofía (Bulgaria), el 6 de enero 2013. STOYAN NENOV (REUTERS)

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Una mujer es rescatada durante las lluvias torrenciales caídas en el barrio de Chalandri, al norte de Atenas, el 22 de febrero de 2013. JOHN KOLESIDIS (REUTERS)

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Protestas de trabajadores de ArcelorMittal que son golpeados con un cañón de agua en Namur (sur de Bélgica), 20 de marzo de 2013. JOHN THYS (AFP)

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Uwe Kiehl del equipo alemán en acción durante el Campeonato de hockey bajo el agua en el lago Weissensee de Austria.

MICHAEL DALDER (REUTERS)
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Un león marino en la superficie del agua en el zoológico de Frankfurt, Alemania, 25 de febrero de 2013.

NICOLAS ARMER (AFP)
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Hindúes cruzan el río Ganges en los puentes de pontones temporales construidos a lo largo del río en el área de Sangam, 10 de febrero de 2013. JITENDRA PRAKASH (REUTERS)

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Una monja se protege de las salpicaduras de agua de una fuente en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 24 de febrero de 2013. ERIC GAILLARD (REUTERS)

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Una niña nada en el exterior de su vivienda inundada en Rantau Panjang, un pueblo malasio frontera con Tailandia, a 500 km al noreste de Kuala Lumpur, diciembre 2012.  (REUTERS)

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Un elefante es rociado con agua en el zoológico de Río de Janeiro (Brasil), 9 de enero de 2013.

SERGIO MORAES (REUTERS)

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Protesta de estudiantes en Santiago de Chile, diciembre de 2012. IVAN ALVARADO (REUTERS)

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Una niña bebe agua de una fuente en Bangalore (India), 22 de marzo de 2013. JAGADEESH NV (EFE)

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Un nadador se sumerge en el agua helada del Lago Houhai en el centro de Pekín (China), 16 de febrero de 2013.

PETAR KUJUNDZIC (REUTERS)

Justin Welby abre las puertas a una reflexión personal sobre la homosexualidad

Justin Welby a su entrada a a la catedral de Canterbury, en el sur de Englaterra. /POOL (REUTERS)

Justin Welby ha sido entronizado este jueves por la tarde como nuevo arzobispo de Canterbury. Por primera vez, una mujer tuvo un papel muy relevante en la ceremonia de entronización. La venerable Sheila Watson, archidiácono de Canterbury, le instaló en el trono diocesano de la catedral, simbolizando así su nombramiento como obispo de Canterbury, uno de los tres títulos que le corresponden a Welby junto con el de arzobispo y cabeza de la Iglesia de Inglaterra y el de líder espiritual de la comunión anglicana en todo el mundo.

A la sobria ceremonia, celebrada en la catedral de Canterbury, asistieron 2.000 invitados, entre ellos el príncipe Carlos, el primer ministro británico David Cameron y representantes de la comunión anglicana en el mundo y de otras confesiones religiosas.

El papel de la mujer en la Iglesia anglicana y en particular su acceso al obispado es uno de los asuntos que van a marcar el mandato de Welby, un antiguo ejecutivo del negocio del petróleo que colgó el traje y la corbata para abrazar el sacerdocio en 1989 y que pensó que era una broma cuando le sugirieron que se presentara como candidato para arzobispo.

El debate sobre el papel de la mujer está relativamente encaminado. Hace cuatro meses, el sínodo anglicano votó por gran mayoría a favor del obispado femenino, pero la propuesta descarriló porque se quedó a un paso de obtener la mayoría necesaria en el colegio laico. Sacerdotes y obispos votaron abrumadoramente a favor en sus respectivos colegios, pero la normativa exige el apoyo de los tres colegios que forman el sínodo. Pero la llegada de las obispas parece ser solo una cuestión de tiempo más que de fondo.

La cuestión que de verdad amenaza con dividir a los anglicanos en el mundo es la homosexualidad. El propio Welby se declaró hace 10 años abiertamente en contra de aceptar la homosexualidad. Y, aunque ha ido cambiando hacia posiciones de aceptación de las leyes que reconocen a las parejas homosexuales, aún ahora se declara opuesto al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Pero se declara dispuesto a reflexionar. Horas antes de la ceremonia de entronización, el nuevo arzobispo declaró a la BBC su disposición a reunirse en privado con Peter Tatchell, el más conocido activista británico a favor de los derechos de gais y lesbianas. Respondía así de forma constructiva al reto que le había lanzado Tatchell en una carta abierta publicada por el semanario The New Statesman en la que este le echaba en cara a Welby que no aceptara para los homosexuales las leyes de igualdad que sí defendería en la cuestión del racismo. El arzobispo mantiene una relación de especial atracción hacia Nigeria en particular y África en general.

“Dice usted que no es homófobo, pero una persona que se opone a la igualdad para gais y lesbianas es homófobo, de la misma manera que una persona que se opone a la igualdad de derechos para los negros es racista”, le reprocha. “Gracias por su meditada carta. Plantea muchas reflexiones y las cuestiones que plantea son poderosas. Me gustaría explicarle lo que yo pienso y escucharle usted a cambio”, le ha respondido el arzobispo.

 

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