Diálogo ecuménico

Federación Luterana Mundial y Vaticano acercan posturas ante el 500 aniversario de la Reforma

El cardenal Koch presenta el documento ‘Del conflicto a la comunión’ en Ginebra. / LWF, S. Gallay
Católicos y luteranos presentaron el informe conjunto ‘Del Conflicto a la Comunión’ enfatizando el camino de diálogo y reconocimiento mutuo recorrido los últimos 50 años.

18 DE JUNIO DE 2013, GINEBRA

En 2017 se cumplirán 500 años desde que Martín Lutero clavara sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittemberg, dando inicio a la reforma protestante. Sin embargo al acercarse la fecha de la conmemoración, la Federación Luterana Mundial y el Vaticano parecen estar más cerca que nunca, tras limar muchas diferencias en una senda sostenida de diálogo ecuménico.

De hecho el Vaticano y la Federación luterana han presentado un documento común en Ginebra, en la sede de la FLM, titulado ‘Del conflicto a la comunión’, enfatizando cómo el diálogo establecido en los últimos 50 años ha ayudado a la unidad entre ambas confesiones.

Kurt Koch, jefe del departamento del Vaticano para promover la unidad de los cristianos, anunció que ambas iglesias trabajan en el diálogo y propuso la preparación de una futura declaración conjunta sobre la Iglesia, la Eucaristía y el ministerio.

LA LUCHA «HA TERMINADO»
En el informe, católicos y luteranos admiten su “culpabilidad” de dañar la unidad cristiana en el pasado y elogian el camino recorrido últimamente para limar asperezas.

“La conciencia que está naciendo entre los luteranos y los católicos es que la lucha del siglo XVI ha terminado”, dice el informe. “Las razones para condenar mutuamente la fe de los otros han quedado en el camino”.

Porque “a pesar de las diferencias”, dicen, “la creencia en Jesús nos une (…) y nos inspira a que cooperemos más estrechamente para proclamar el Evangelio en las sociedades cada vez más plurales”.

Martin Junge, secretario general de la FLM, dijo que este documento es “un paso muy importante en un proceso de curación que todos necesitamos y por el que todos estamos orando”.

“La división de la iglesia es algo que no podemos celebrar, pero podemos ver lo que es positivo y tratar de encontrar caminos hacia el futuro juntos”, dijo por su parte el cardenal Kurt Koch.

ACERCAMIENTOS DOCTRINALES
La Federación Luterana Mundial aglutina a unos 75 millones de luteranos. Católicos y luteranos comenzaron a buscar un terreno común teológico después del Concilio Vaticano II. Se dio un gran paso adelante en 1999 al  acordar una visión común sobre la justificación,  la doctrina que fue el centro de la controversia del siglo 16. La cuestión era si los cristianos alcanzan la salvación eterna por la fe o también haciendo buenas obras.

Ambas partes admitieron en este informe que a menudo habían ridiculizado las enseñanzas del otro en el pasado, lo que consideran que es “pecar contra el octavo mandamiento” que prohíbe dar falso testimonio.

Por la parte luterana también se confiesa “vergüenza y pesar” por “las declaraciones crueles y degradantes que Martín Lutero hizo contra los judíos” y rechazó otros “lados oscuros de Lutero”, incluyendo su apoyo a la persecución de los anabautistas.

CONTROVERSIAS «OBSOLETAS»
Según el informe, el auge del cristianismo en países en desarrollo ha implicado un impacto en la lectura teológica de ambas iglesias, con una congregación nueva que ya no se identifica “con los problemas de la Europa de hace quinientos años”.

Se dice también en que el auge de los movimientos pentecostales y carismáticos en el último siglo “han presentado nuevos énfasis que han hecho muchas de las viejas controversias confesionales parezcan obsoletas”.

De acuerdo al informe las disputas iniciadas con las 95 tesis tenían que ver con la venta de indulgencias y no tenían la intención de fundar una nueva iglesia. Ambas partes admiten que se manejó de forma inadecuada la crisis que se generó entonces, llevando a la ruptura final.

Otras disputas, como las relativas a la única autoridad de la Biblia, se han reducido en los últimos años, según el informe, hasta el punto de que las dos iglesias “comparten la unidad en la diversidad reconciliada”. En otras cuestiones, como la autoridad papal o la naturaleza de la ordenación de sacerdotes, sigue habiendo diferencias importantes.

La FLM ha anunciado que desea establecer diálogo próximamente con otras iglesias cristianas – anglicanos, menonitas, reformados, ortodoxos y pentecostales – acerca de cómo ellos también pueden participar en la conmemoración de 2017.

Fuentes: Charisma News

Editado por: Protestante Digital 2013

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Juan Stam

OXYGEN Volume 10

El punto de partida para la teología evangélica

 

De Tales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia (c.624-546 a.C.), considerado por muchos como fundador de la filosofía occidental, Platón cuenta que una noche estaba observando las estrellas y quedó tan absorto que se cayo en un pozo. Esta anécdota, bastante graciosa y probablemente apócrifa, encierra una gran verdad: en los inicios del pensamiento occidental había unna nota de asombro, de maravilla, hasta una cierta actitud de reverencia humilde ante la creación y ante la verdad.

 

Creo que lo mismo puede decirse para la reflexión teológica. La buena teología nace del asombro, del sentido de maravilla ante Dios, su palabra y su verdad. Nace de la adoración, y en adoración. La teología yahvista, del gran «Yo soy», nació cuando un pastor de ovejas quedó estupefacto, con gran asombro, ante una zarza que ardía sin consumirse. El profeta Isaías cuenta su propia experiencia asombrosa, el año que murió el rey Uzías, cuando «vio a Dios excelso y sublime, sentado en un trono» y su gloria llenaba el Templo. Saulo de Tarso, por su parte, vio al Cristo Resucitado rodeado por una gran luz cegadora y deslumbrante. Esa visión lo sacó de su caballo y lo tiró al suelo. Hoy también la teología debe comenzar con un encuentro con el Señor.

 

En el pensamiento occidental, vino un cambio radical con la filosofía de René Descartes (1596 –1650), pionero de la modernidad. Descartes enseñó a la filosofía moderna a comenzar con la duda y proceder con «la duda metódica». De ahí su famosa fórmula, como fundamento firme de su pensar, «cogito, ergo sum» («Pienso, por lo tanto soy»). Aun si dudo que existo, ahí estoy dudando y por lo tanto existiendo. Descartes priorizó una especie de racionalismo crítico y escéptico, cuyo punto de partida era la duda para llegar desde ella al conocimiento. Esa revolución cartesiana nos afecta a todos, tanto positiva como negativamente.

 

La sana teología nace de la revelación divina y es, en primer término, reflexión sobre ella. «A Dios nadie lo ha visto nunca», concluye el prólogo del cuarto evangelio; «el Hijo unigénito… nos lo ha dado a conocer» (Jn 1:18).  «Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiere revelarlo» (Mt 11:27; cf. 1Co 2:10; Ef 3:5). Según Karl Barth, siguiendo a Calvino, sólo Dios conoce a Dios y sólo por su auto-revelación podemos conocerlo. Por eso, dice Barth, cuando Dios se descubre (se revela) siempre se encubre a la vez (se vela), porque no se agotó en su revelación.

 

Pero Dios se ha revelado y puede ser conocido. Toda teología sana comienza con el «auditus fidei», el escuchar en fe a la palabra de Dios en Cristo y en las escrituras. Dios se revela en Cristo, atestiguado normativamente por las escrituras. La creación (Sal 19), la conciencia (Rom 2:14-15) y la experiencia también pueden revelar a Dios (cf. el cuadrilátero wesleyano).

 

La sana teología parte de la fe y se mueve en ella «de fe en fe». Esto se expresa en la famosa frase, Credo ut intelligam («Creo para poder entender»). San Agustin (354-430), en uno de sus sermones, dialoga con los oyentes: «Tú decías: ‘entienda yo y creeré’. Yo, en cambio, decía: ‘cree para entender’. ((crede, ut intelligas) …’Entienda yo, dices, y creeré’. Cree, digo yo, para entender’. Responde el profeta: ‘Si no creyereis, no entenderéis’. (San Agustín, Sermón XLIII; que repite la idea seis veces; cf. Tract. Ev. Jo., 29.6). Para Agustín el conocimiento no era meramente racional y académíca sino integral; el verdadero conocimiento de Dios involucraba para él las pasiones y la voluntad además del intelecto. El verdadero teólogo, como el verdadero filósofo, es un enamorado de Dios (verus philosophus amator dei est). La fe no depende de evidencias y pruebas externas a ella misma, sino de la firme convicción del corazón.[1]

 

Esta orientación teológica era muy enfática en San Anselmo (1033-1109). En el primer capítulo de Proslogio se expresa muy elocuentemente:

 

No intento, Señor, penetrar tu profundidad, porque de ninguna manera puedo comparar con ella mi inteligencia; pero deseo comprender tu verdad, aunque sea imperfectamente, esa verdad que mi corazón cree y ama. Porque no busco comprender para creer, sino que creo para llegar a comprender. [Neque enim quaero intelligere ut credam, sed credo ut intelligam] Creo, en efecto, porque, si no creyera, no llegaría a comprender.

 

Con este punto de partida, el quehacer teológico se entenderá como fides quaerens intellectum («la fe en busca del entendimiento», que fue el título original del Proslogio de Anselmo). La teología es «la inteligencia de la fe» que no parte de la fe, no del mero raciocinio, como si Dios no se hubiera revelado. Este mismo enfoque fue adoptado por los reformadores protestantes en el siglo XVI y por Karl Barth en el XX.[2] José Míguez Bonino, en su libro La fe en busca de eficacia, asume el mismo enfoque pero lleva el intellectus un paso más adelante hacia la praxis, en que el conocimiento no es un fin en sí. La tesis de Míguez podría formularse como «la fe en busca de inteligencia, en aras de la transformación de la realidad» (cf. la onceava tesis de Marx contra Feuerbach).

 

La posición contraria, de «entiendo para poder creer» (intellego ut credam) caracterizaba el pensamiento de Santo Tomás de Aquino y la tradición aristotélica. En la modernidad, con la duda metódica de Descartes y la inspiración de Schleiermacher, esta escuela teológica ha tendido a ser más escéptica y negativa.[3] Aunque la razón tiene que funcionar, y funcionar bien, en la comprensión original del evangelio (como noticia y como exigencia,notitia fiducia), la conversión a Cristo no nace de una serie de pruebas que la razón pueda aceptar, sino del encuentro con el Dios viviente y el acto de fe en el Dios que se ha revelado. A partir de esa experiencia y esa actitud, la duda constructiva ayudará a convertir las opiniones doctrinales en firmes convicciones existenciales.

 

Juan Stam B.

marzo 2013


[1] Con esto concuerda el concepto neotestamentario de «misterio» como algo antes desconocido pero ya revelado, que no hubiéramos conocido con esa revelación.

[2] Sobre este tema en Pascal, Kierkegaard y Barth, véanse los pasajes correspondientes en Hans Küng, ¿Existe Dios? (Cristiandad 1979).

[3] Ver nuestro ensayo, en este blog, «La teología evangélica: ubicación histórica» (juanstam,com, 3 de agosto de 2012)


 Por Joana Ortega Raya

Puede que María de Nazaret –más conocida en nuestra cultura mediterránea como la Virgen María o la Madre de Dios- haya sido una de las mujeres más maltratadas y malentendidas por la historia de la iglesia. Virgen y madre al mismo tiempo, algo absolutamente inverosímil, se ha utilizado como una justificación de los deseos más ocultos de los hombres y como coartada para reprimir, dominar y controlar el cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

Si bien es cierto que el testimonio de los cuatro evangelios podría conducirnos a entender el personaje de María tal y como la historia de la iglesia nos lo ha transmitido, también es cierto que podemos encontrar algunos detalles que contradicen una tradición cristina que ha querido hacernos creer que nuestro cuerpo y nuestra sexualidad debe responder a los ideales esperpénticos de una mujer inexistente, no en el sentido histórico, claro, sino más bien en el aspecto simbólico.

María, víctima de las tradiciones y de las convenciones de una religión y de una cultura basadas en el honor y la vergüenza social, tuvo que enfrentarse, siendo casi una niña, a un embarazo no deseado, poniendo en peligro la reputación de su familia y, lo que es más grave, su propia vida.

Creo que la tradición cristiana a endulzado demasiado la historia de María de Nazaret. Esta tradición no ha mostrado ninguna sensibilidad hacia una niña embarazada enfrentada a todas las convenciones de su entorno. Nos la ha mostrado como si fuera una diosa, por encima del bien y del mal, ajena a los errores, a los desastres y a las miserias que, sin duda, sufrimos todos los seres humanos.

En mi opinión, María de Nazaret sufrió las contradicciones y los excesos del sistema patriarcal; experimentó en su propia carne y en su propia historia lo que Ayaan Hirsi Ali llama “la jaula de la virginidad”, primero en su contexto religioso y después en la tradición de una iglesia que le ha negado lo más importante para una persona: su humanidad.

Me gusta pensar, y de hecho así lo creo, que la tradición protestante le ha devuelto a María de Nazaret su derecho a seguir siendo humana: ella no es la Madre de Dios, es la madre de Jesús de Nazaret, una mujer que pensaba como mujer, que amaba como mujer, que sufría y se preocupaba por sus hijos e hijas como mujer, y que tenía una comprensión muy particular, adecuada y perspicaz de Dios, tal y como se refleja en el Magnificat: “Ha hecho proezas con su brazo; ha esparcido a los que eran soberbios en los pensamientos de su corazón, ha quitado a los poderosos de su trono y ha exaltado a los humildes. A los hambrientos ha colmado de bienes y ha despedido a los ricos con las manos vacías.” (Lc. 1,51-53).

Quede su ejemplo para todas y todos nosotros como un testimonio de la bienaventuranza de Dios hacia las personas que deciden obedecer su voluntad sin tener que negarse a sí mismas.


Sobre la autora: 
Joana Ortega-Raya es directora de Lupa Protestante.  Licenciada en Teología (SETECA), en Filosofía y Ciencias de la Educación (Universitat de Barcelona), Doctora en Filosofía (Universitat de Barcelona) y Master Duoda en Diferencia Sexual (Universitat de Barcelona). Durante muchos años ejerció como profesora de Filosofía, Biblia y Griego en una institución teológica protestante en Cataluña. Es miembro de la Església Evangélica de Catalunya – Iglesia Evangélica Española (metodista y presbiteriana)


PorVicente Menjivar | Christian Post Contributor

El fundador de WikiLeaks Julián Assange dijo que Edward Snowden, el ex-empleado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que reveló detalles secretos sobre el programa de monitoreo de comunicaciones de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, es un héroe y que el presidente Barack Obama no tiene la autoridad para realizar la vigilancia de comunicaciones a nivel mundia que según recientes reportes está en efecto bajo el programa PRISM que él ha autorizado.

Snowden fue la fuente principal de un artículo del medio británico The Guardian que sacó a la luz hace algunos días detalles sobre el programa PRISM, por medio del cual el gobierno estadounidense recolecta datos de al menos nueve compañías tecnológicas sobre información de comunicaciones electronicas de millones de personas en Estados Unidos, incluyendo correos electrónicos, fotografías y otros documentos.

El ex-empleado de la CIA proporcionó también a The Guardian pruebas de una orden secreta de una corte de gobierno estadounidense para recolectar los registros de las llamadas telefónicas de todos los usuarios de la red telefónica Verizon en todos los Estados Unidos.

Durante una entrevista con CNN, Assange, de nacionalidad australiana, dijo que tales supuestos abusos de vigilancia “son algo que yo y muchos otros periodistas y defensores de derechos civiles de libertad hemos estado exponiendo por mucho tiempo. Me da placer el ver que pruebas concretas y claras han sido presentadas al público.”

Assange se encuentra bajo asilo político en la embajada de Ecuador en Londres, Inglaterra, y de acuerdo con documentos obtenidos por WikiLeaks, ha sido acusado formalmente por una corte secreta en Estados Unidos bajo cargos de haber hecho públicos cables diplomáticos con información sensitiva sobre la guerra en Afganistán, y sobre cómo supuestamente el gobierno de Estados Unidos trataba de ocultar la muerte de civiles por parte de tropas estadounidenses.

El australiando dijo también que ha estado en comunicación indirecta con Snowden, y que espera que países simpatizantes le apoyen ofreciéndole asilo.

 

“Será muy bueno ver cuáles países realmente protegen los derechos humanos, la privacidad del público y el derechos de asilo, y cuáles países tienen miedo de Estados Unidos,” dijo Assange.

 

http://espanol.christianpost.com

Revelación, iglesia y crisis

Publicado: junio 13, 2013 en Teología

Óscar Margenet Nadal

59398_N_12-05-13-1-31-52Lo cierto es que la crisis de la iglesia de Jesucristo sólo puede comprenderse leyendo el Apocalipsis.

 

El último de los apóstoles de Jesucristo, siendo ya anciano, conservaba su lucidez mental y seguía escribiendo. El Espíritu que le había guiado a redactar uno de los cuatro evangelios, y tres maravillosas cartas universales, todavía le tenía reservada la tarea de escribir un libro realmente extraordinario.

Juan, aquél muchacho que llegó a ser considerado “el discípulo amado”  (1)  del Maestro de Galilea, y en quien delegara el cuidado de su madre desde la cruz  (2) , padece el exilio por su inquebrantable fe en Cristo. Está en la isla-prisión de Patmos, donde el emperador Domiciano lo confinó por muchos años hasta que murió en el 96, antes de regresar a Éfeso. Otrora el vivaz discípulo que junto a su hermano Santiago recibiera de Jesús el apodo de “hijos del trueno”  (3) , tendría presente la respuesta del Señor resucitado a la pregunta de Pedro “¿y qué de éste?”  (4) . Atrás quedaban los fuertes impactos causados por las noticias de que Pablo, y luego el mismo Pedro, habían sido ejecutados en Roma por el cruel imperio pagano.

Ahora, Juan está frente a una circunstancia que jamás podría haber imaginado. El fragor de la persecución y la muerte de miles de mujeres y hombres fieles a Jesucristo están a la orden del día. Este prisionero cargado de años, último sobreviviente de los doce elegidos por el Señor para iniciar el gran cambio en el mundo, está orando y meditando en el día del Señor. Es en esa situación que el Espíritu le habla y descorre ante él una visión que deberá escribir por mandato divino. Esa impresionante revelación será el libro elegido por Dios para cerrar el canon de la Biblia. 

En toda la literatura humana no hay libro escrito por mano humana que sea semejante al Apocalipsis.

Este libro –que trae bendición al que lo lee  (5) – es paradójicamente leído por muy pocos. Se le rehúye aduciendo que es difícil de entender, y hay quienes lo leen y lo interpreten de manera arbitraria.

Lo cierto es que la crisis de la iglesia de Jesucristo sólo puede comprenderse leyendo el Apocalipsis. 

UNA CRISIS DE TODOS LOS TIEMPOS
La visión que recibe el apóstol Juan no es una profecía para interpretarse de manera privada; por el contrario, es para ser compartida. Fue escrita para animar a los cristianos en su hora más dura. Ha sido clave para los creyentes de las siete iglesias a las cuales fue destinada inicialmente, y – por veinte siglos- para los de cualquier iglesia local que se considere parte del cuerpo de Cristo.La Revelación del Señor Jesucristo viene en los tiempos del Soberano Todopoderoso como oportuna medicina al cuerpo sufriente.

Este libro es clave para una iglesia en crisis. Porque ninguna iglesia cristiana –por bendecida que se considere- ha vivido, vive, o vivirá fuera de la crisis. No existe ningún limbo terrenal para el cristiano.

Mi modesto propósito es enfocarnos en este libro incomparable, sabiendo por testimonio de muchos –no sólo del propio- que es de fortaleza en la hora de aflicción, diáfana luz en días oscuros, consuelo seguro en el profundo dolor, esperanza gloriosa en la ansiedad y confianza plena en medio de la incertidumbre.

En este artículo inicial habremos de aproximarnos al carácter del libro y veremos en qué consiste la visión y qué se le revela al escritor.

SÍNTESIS INTRODUCTORIA DEL LIBRO
El versículo 19 del primer capítulo es la definición que el propio Señor Jesucristo nos provee: “Escribe, las cosas que has visto, y las cosas que son, y las cosas que han de ser después de estas.”  Como vemos, hay tres características de la revelación, cada una de ellas acotadas a un tiempo prefijado por Dios.

La primera las cosas que Juan vio,  es la referida a la visión citada en los versos 12 a 16 inclusive.

La segunda,  “las cosas que son” ; a ellas se hace referencia en los capítulos 2, 3, 4 y 5. Esta segunda característica, sobre la que ampliaremos, contiene dos aspectos reales a tener siempre en cuenta:

a)  Una escena desalentadora; que revela con realismo el estado de las iglesias a nivel terrenal. No es un informe eclesiástico presentado a Juan por los responsables de esas iglesias. Es nada más, ni nada menos, el informe que Dios presenta a los responsables de esas iglesias. No son las cosas “según yo las veo” sino “como las ve Dios”. El panorama visto así resulta desalentador en extremo.

b)  Una escena alentadora; la encontramos en los capítulos 4 y 5. Notemos que entre  las cosas que son , hay una escena celestial que revela el trono de Gracia, con todos sus agentes operando en favor de las iglesias imperfectas. Aquí encontramos, finalmente, una visión alentadora.

La tercera característica del libro,  las cosas que han de ser después de estas  comienza a ser desarrollada en el capítulo 6 y llega al final del libro. Es la parte profética, lo que el Espíritu revela a Juan que habría de suceder de allí en más. Por razones de tiempo y por no ser el objetivo de estas reflexiones, no habremos de considerarla en esta oportunidad.

Como veremos, el libro bien podría haberse denominado Revelaciones pues hay en él una serie de ellas y todas diferentes entre sí, que hacen a la gran revelación que recibe Juan para transmitir a los creyentes.

LA PRIMERA REVELACIÓN 
Lo primero que Juan vio es el pasaje ya mencionado, leamos:

 “Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.” (6)

Esta es la primera gran revelación del libro. Juan ve a nuestro Señor en Su gloria y en Su relación con las iglesias y pastores. Es una revelación de nuestro Señor no en Su humillación, o en el estado que tenía antes de venir al mundo, sino en Su humanidad glorificada.

¿De qué manera influye en nuestra relación con Dios, nuestros semejantes y nuestro medio, la imagen que tenemos de Cristo? ¿Es Jesucristo en mí solo una imagen?

La visión de Cristo que tenemos en este texto contrasta con la que aún se tiene en muchos sitios del mundo de habla hispana, después de quinientos años de la llegada de los conquistadores desde España.

Como bien explica Samuel Escobar al comienzo de su notable libro “En busca de Cristo en América Latina”  (7) , hay una serie de figuras de Cristo en el dilatado territorio del Nuevo Mundo que provienen del ideario español: del niño acostado en un pesebre rodeado de animales, pastores y  reyes magos ; del niño en brazos de su madre ataviada como reina suspendida en áureo cielo; del cuerpo escuálido, lacerado y sangrante colgando exánime del madero. Estas figuras fueron, a su vez, mezcladas localmente con muchas otras paganas (animistas o panteístas), generando visiones distorsionadas, y en algunos casos hasta diabólicas, por doquier.

La cristianización incompleta de un continente dejó afuera al Cristo resucitado y glorioso que, sentado en el trono, ha tomado toda autoridad antes de consumar la tarea de completa liberación en su regreso.

Muchos cristianos usan sólo su memoria cuando piensan en Jesús. El día de su bautismo o en la cena del Señor piensan en Él como el que nació en Belén, un bebé en el pesebre, un niño en el templo, cuando fue bautizado en el Jordán, o cuando el Espíritu le guiaba como maestro a enseñar a las gentes por medio de parábolas o para realizar milagros. O lo piensan en la cruz, o en la tumba; todo en el pasado.

Recuerdo que la mayor parte de mi infancia y de la adolescencia, la figura que más acariciaba en mi mente era la de Jesús como pastor de ovejas, siendo yo una de ellas. De hecho, seguramente influyó en mí la prédica de aquél querido misionero británico –don David Morris- quien, con su colorido y apasionado acento, narró la parábola de la oveja perdida y nos invitó luego a abrir el corazón al amado Pastor.

Juan nos describe aquí un vivo retrato de Jesús como el que murió, pero que vive para no morir jamás. Esta primera revelación nos muestra una figura totalmente distinta a las estampas religiosas que se siguen vendiendo en las santerías. Nos resulta muy atractiva, pues nos revela a Jesús tal como es ahora en su estado glorificado. Pero no es una figura estática, por el contrario es la de alguien que está activo; en estrecha relación con las iglesias y pastores cuya razón de ser es reflejar Su luz en el mundo.

¡Es inmensamente importante para nosotros tener hoy una visión actual de Jesucristo!

LA SEGUNDA REVELACIÓN
En los capítulos 2 y 3, que recomiendo leer completos, se describen escenas del estado de las iglesias locales tal como Jesús las ve. No están descritas como ellas suponen que son, sino lo que la penetrante luz de la Omnisciencia y Santidad divinas revelan.

Se conoce a esta parte del libro como “las cartas a las siete iglesias”. Pero, en realidad, estas cartas simplemente dan una descripción a cada iglesia de cómo Dios la ve.

Veremos que una iglesia tiene nombre como de estar viva, pero Dios la ve como muerta; otra iglesia piensa que es rica y poderosa y que no tiene necesidad de nada, pero Dios la ve miserable y pobre, ciega y desnuda. Otra iglesia se cree sumamente ortodoxa, y Dios la ve comprometida con la peor forma de idolatría. Basten estos como anticipos de lo que ampliaremos más adelante, con la ayuda de Dios.

Algunos comentaristas nos recuerdan que estas cartas a las iglesias no son profecías. Otros sostienen que estas siete iglesias representan siete períodos de la cristiandad, que representan a siete períodos proféticos; por ejemplo: que el primero de esos períodos es cuando la cristiandad está en el estado de la iglesia de Éfeso; que el segundo coincide con el estado de la iglesia de Esmirna; y el último período con el estado de la iglesia de Laodicea.

Los más, sostienen que hoy día podemos encontrar iglesias que son fieles reflejos de lo que estas siete iglesias eran en aquella época  (8) . No todas las iglesias serán como la de Éfeso, Filadelfia, etc,; pero algunas de ellas lo serán en uno o más aspectos.

El resultado de analizar esta segunda revelación será devastador; pues nos bastará con compararla con la primera, en la que se muestra al mundo iluminado por las iglesias, para darnos cuenta cuán lejos están muchas de las iglesias cristianas de ser luces en medio de un mundo en tinieblas y en crisis. Pero no es el objetivo quedarnos en la lamentación. Nos abrazaremos a la esperanza que nos trae Dios en Su palabra.

Será hasta la próxima, entonces, si el Señor no viene antes.

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Notas
 Ilustración: palabras claves de revelación. Link: sinodosps.wordpress.com; El Apocalipsis o Revelación de nuestro Señor Jesucristo es el último libro de la Biblia. Bienaventurado el que lo lea y entienda (cap. 1, versículo 3).
 1. Juan 13:23; 19:26
 2. Ibíd. 19:26,27
 3.  Lucas 9:54
 4. Juan 21:21,22 – “ Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.”
 5.  Apocalipsis 1:3
 6. Ibíd.1:12-16
 7. Samuel Escobar; “En busca de Cristo en América Latina”; Ediciones Kairós, ISBN 2012 9871355459, 9789871355457
 8. Recomiendo leer The Book of Revelation, por B.H.Carroll (1843-1914); CIHM 66598, University of Alberta; de él he obtenido material para escribir estos artículos

Autores: Óscar Margenet Nadal
©Protestante Digital 2013

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Entrevista (Church of Scotland)

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David Carmichael, reverendo conservador, explica cómo la nueva aceptación de líderes con relaciones homosexuales pone en jaque a la minoría evangélica.“En la Iglesia de Escocia hay ministros que dejarán su congregación si es necesario”.

13 DE JUNIO DE 2013, GLASGOW

Hace menos de un mes, la Asamblea General de la Church of Scotland (Iglesia de Escocia) tomó una decisión que marcará su futuro. Con 340 votos a favor y 282 en contra,  se aprobó que ministros de culto de tendencia homosexual puedan vivir en uniones civiles con personas del mismo sexo . 

La aprobación de la norma, que entrará en pleno vigor en 2015, muestra más que nunca la división entre cristianos conservadores y liberales dentro de la histórica denominación protestante de Escocia.

Para comprender mejor las implicaciones de esta decisión, Protestante Digital ha preguntado aDavid Carmichael, un reverendo de la Church of Scotland, sobre lo que puede pasar de ahora en adelante. El propio Carmichael participó en la polémica asamblea el pasado 20 de mayo y forma parte del grupo evangélico que defendió la postura bíblica ante la mayoría liberal que defiende adaptar la doctrina a los nuevos tiempos.

Este reverendo lleva 31 años liderando la iglesia Abbeygreen, en la población de Lesmahagow (unos 40 kilómetros al sur de la ciudad de Glasgow). Se trata de una congregación variada con asistentes de todas las edades. Carmichael la define como “una familia unida, liderada espiritualmente por una ‘Kirk Session’ [órgano de liderazgo de la iglesia local] unánimamente evangélica y reformada”. En el día a día de su comunidad, se enfatiza de forma especial la exposición bíblica, un enfoque en las Escrituras que el ministro prioriza también a la hora de interpretar la polémica actual.

Casado y con dos hijas, lidera una asociación de ministros interdenominacional y una organización misionera.

P. Antes que nada, explíquenos cómo es su iglesia.

R. Soy ministro de Abbeygreen, que pertenece a la Church of Scotland [en adelante, en este artículo, Iglesia de Escocia]. Esta comunidad se formó en 1844 durante la llamada ‘Disruption’, cuando más de 400 ministros dejaron la Iglesia de Escocia por el problema del Patrocinio: la noción de que el terrateniente (y no la gente del pueblo) tenía el derecho de elegir el ministro de una iglesia local. Como resultado, se formó la Free Church of Scotland. En 1929, muchas de estas iglesias independientes volvieron a la Iglesia de Escocia. Por los últimos 169 años, Abbeygreen ha sido una iglesia evangélica y reformada.

P. ¿Qué porcentaje de cristianos en Escocia son miembros de la Iglesia de Escocia?

R. No tengo esa estadística. Pero la Iglesia de Escocia asegura tener una membresía de 250.000 personas. Esto es un 5% de la población. Sin embargo, un domingo cualquiera nos encontramos menos del 3% realmente asistiendo a una iglesia.

P. ¿Viajó como representante a la Asamblea Nacional de la Iglesia de Escocia en Edimburgo? ¿Quién tiene derecho de voto ahí?

R. Sí, fui uno de los representantes en la Asamblea General de este año. Todos los presentes, ministros y ancianos, tienen derecho a voto.

P. ¿Cuáles fueron sus primeros pensamientos después de que se aprobara abrir la puerta a que ministros ‘abiertamete gays’ lideren iglesias?

R. Me entristeció profundamente, pero no me chocó ni me sorprendió. La Iglesia de Escocia está en gran parte en las manos de los que se describirían a sí mismo como ‘cristianos liberales’. En otras palabras, gente que opina, y déjeme ser directo con esto, que no siempre se puede confiar en la Biblia como la luz a la que seguir en el mundo de hoy en día. Según su punto de vista, la Biblia sufre bajo los condicionamientos de los tiempos del Antiguo y del Nuevo Testamento, de cuando se escribió. Por ello, creen, debe ser reinterpretada, bastante frecuentemente por lo que parece, para que encaje con las demandas del mundo. Así, la iglesia acaba consintiendo el pecado en lugar de condenarlo.

Un acercamiento así es totalmente escandaloso, deshorna a quien nos inspiró la verdad. Él, Dios, es el que no engaña, no cambia de opinión y con toda claridad no contradice su propia Palabra ni anima a llevar la contraria a sus estándares de justicia.

P. ¿Con esta nueva situación, qué pasará cuando la norma se ponga en práctica en 2015?

R. La Asamblea General votó por una solución que esquiva el problema con la intención de proteger la unidad de la iglesia. Por un lado decidió declararse a sí misma ‘tradicional’, reconociendo que la única relación sexual aceptable ante Dios es la que se da entre un hombre y una mujer en el matrimonio. Pero a la vez, se permitirá a cualquier iglesia tener a un hombre o a una mujer en una unión civil homosexual como ministro de culto. ¿Cómo puede una iglesia imaginarse que una decisión tan ilógica y antibiblíca es de alguna forma aceptable a un Dios todopoderoso, justo y santo? Un Dios que ha dejado abundantemente claro en su Palabra acreditada que la práctica homosexual es pecado y que será juzgada.

Tampoco hay nada bueno en que el Presbiterianismo le dé a cualquier comunidad local el derecho a hacer lo que le plazca, hasta el punto de declarar bueno lo que Dios ha declarado que no lo es. Si nada cambia entre ahora y el 2015, la Iglesia de Escocia tendrá que empezar a aceptar la formación teológica de hombres y mujeres ministros que estén en uniones civiles homosexuales. Esto seguirá llevando a un mayor deterioro espiritual.

P. ¿Qué ha sucedido dentro de la Iglesia de Escocia en los últimos años para llegar a la situación actual, en la que una mayoría rechaza la interpretación histórica de lo que la Biblia dice sobre la práctica activa de la homosexualidad?

R. Como ya dije, la Iglesia de Escocia está en gran parte en manos de ‘cristianos liberales’, que dominan la vida de nuestra denominación. Tienen el poder real y aunque les gusta describir la Iglesia de Escocia como una iglesia amplia con espacio para todo tipo de puntos de vista que coexisten, la realidad es que todo va en la línea de satisfacer la agenda liberal, es decir, la creación de una iglesia que agradará al mundo reflejando los valores y caminos de éste.

Cuando una iglesia se aparta de formas sutiles (y no tan sutiles) de la autoridad y la enseñanza clara de la Palabra de Dios o juega el juego de usar el lenguaje de Sión mientras le roba su verdadero significado, no nos debería sorprender que acabe cayendo en este tipo de caminos pecaminosos. Personas con este enfoque eran la mayoría en la Asamblea General de este año.

P. ¿Cree entonces que el voto mayoritario del “sí” es representativo de lo que piensan la mayoría de cristianos en Escocia? ¿Están los miembros de comunidades de la Iglesia de Escocia de acuerdo con ser liderados espiritualmente por reverendos que practican la homosexualidad?

R. No estoy seguro, no lo creo. En cuanto a los cristianos evangélicos, ni por un momento se me ocurre que entre ellos haya quienes piensan que es apropiado tener a personas abiertamente gays como ministros, sirviendo a la causa de Cristo. Y ni siquiera pienso que todos los cristianos mal llamados ‘liberales’ están comprometidos con el apoyo a un clero activamente gay. Muchos, estoy seguro, tendrán un instinto tradicional contra esa práctica. Por otro lado, sí hay claramente un número creciente de asistentes en las iglesias que toman su ejemplo del mundo y de las series de televisión.

P. Hay muchos evangélicos que no están dispuestos a cambiar su comprensión bíblica sobre la práctica de la homosexualidad. Entonces, ¿qué harán? ¿Dejarán la Iglesia de Escocia? ¿O se le ocurre alguna otra solución?

R. La situación es más complicada de lo que imagina. Indudablemente hay evangélicos que a título individual dejarán la Iglesia de Escocia y nadie puede culparles. Por otro lado hay ministros evangélicos que están sirviendo en ‘Kirk Sessions’ que están divididas sobre este tema o que de hecho tienen líderes con puntos de vista claros sobre la Escritura pero con una membresía dividida en cuanto a este tema. Muchos de estos líderes quisieran salir pero sienten una responsabilidad pastoral hacia la gente a la que han servido, especialmente hacia los hayan podido llevar a la fe. Hay que decir que otros ministros evangélicos han declarado que bajo ninguna circunstancia se plantearán abandonar su denominación.

En otras palabras, los propios ministros teológicamente evangélicos están divididos en cuanto a qué decisiones tomar. Hay los que están dispuestos a dejar atrás a su gente, si es necesario, los que se marcharían pero llevándose a su gente, los que quieren marchar pero que se quedarán por el bien de la comunidad; y por último hay los que nunca se marcharían.

A mí, personalmente, me parecería bien ver que la Iglesia de Escocia se divide en dos iglesias: la evangélica y la liberal, cada una de ellas siendo responsable de sus propios costes de mantenimiento y su propia misión. Pero, tristemente, eso nunca pasará.

P. En la práctica, si un reverendo decidiera dejar la Iglesia de Escocia, ¿qué significaría para su comunidad?

R. Si la congregación no se fuera con él, y el presbiterio considerara que la iglesia es estratégica, se permitiría llamara a un nuevo ministro. Sin embargo, encontrar a un nuevo ministro no es algo fácil, teniendo en cuenta que ya hay 301 iglesias vacantes en la Iglesia de Escocia, buscando desesperadamente a un ministro.

En cambio, si un ministro marcha y la gente de la comunidad decide seguirle, entonces se meterían en disputas legales con el presbiterio local, y los representantes del ‘establishment’ harán todo lo posible para que aquellos que desean marcharse lo hagan sin los edificios o el dinero en las cuentas bancarias de su iglesia local.

P. ¿Podemos decir, entonces, que después de esta votación el riesgo de fractura dentro de la Iglesia de Escocia es real?

R.- Algunos ministros ya han marchado y algunos pocos más marcharán muy pronto. Algunas iglesias ya han salido de la denominación, y algunas más saldrán pronto. Pero si hablamos de una fisura mayor que resulte en cientos de ministros evangélicos e iglesias marchando, no, tristemente no crea que vaya a pasar.

Autores: Joel Forster

Editado por: Protestante Digital 2013

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La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!

Publicado: junio 12, 2013 en Lausana

Pablo Martínez Vila

El compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (1)

La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!
Para muchos creyentes la Biblia ha dejado de ser normativa para ser sólo orientativa.
EI SER TESTIGO DE LA VERDAD DE CRISTO EN UN MUNDO PLURAL Y GLOBALIZADO
Comentario introductorio de Pablo Martínez Vila (*)“La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!”: El subjetivismo y la bancarrota de la Verdad.

Nuestro concepto de la verdad va a determinar gran parte de nuestra vida. Casi podríamos parafrasear el refrán español y decir: “dime cuál es tu verdad y te diré quién eres”. Nos guste o no, la vida que vivimos es en gran parte consecuencia de la verdad que creemos. La respuesta a la célebre pregunta de Pilatos a Jesús “¿ qué es la verdad?”  encierra las claves de la vida e incluso de la muerte. No es extraño, entonces, que la gran batalla de las ideas que se libra hoy en el mundo tenga como telón de fondo lo que podemos llamar “la guerra de la verdad”. La raíz del conflicto no es cultural ni siquiera ideológica, es moral. Lo que se está dilucidando en el fondo no es una nueva filosofía, sino quién tiene la autoridad en mi vida y en el mundo, “¿ manda alguien ahí arriba o puedo mandar yo?’ ”. En este sentido, un auténtico seísmo ha sacudido los cimientos de la civilización occidental porque en los últimos 30 años el fundamento y la naturaleza de la verdad han cambiado de forma extraordinaria. El cambio se resume en una frase: la verdad ha muerto, viva mi verdad. El auge del subjetivismo y la bancarrota de la verdad como un valor absolutoconstituyen el rasgo más descollante de la sociedad del siglo XXI desde el punto de vista ético.

¿Qué ha ocurrido en realidad? Después de más de dos siglos de racionalismo (la glorificación de la razón predicada desde la Ilustración), el golpe de péndulo del post modernismo ha llevado a una sobrevaloración de lo subjetivo que ha pasado a ser la norma suprema de vida y de conducta. Lo que yo pienso y siento, mi opinión, es lo que vale. Antes, la verdad estaba fuera de mí, era un ello; hoy la verdad está dentro de mí, es una extensión de mi “yo”. El subjetivismo es un ídolo intocable para muchas personas hoy porque permite entronizar al yo y desbancar a Dios. Mis sentimientos, en especial mi felicidad, tienen primacía sobre la razón. Lo objetivo, lo que se puede medir, tocar y demostrar, ha quedado relegado al campo de la investigación y de las ciencias, pero no importa demasiado en la vida cotidiana.

La verdad ha muerto ¡viva mi verdad!
Pablo Martínez Vila: Nuestro concepto de la verdad va a determinar gran parte de nuestra vida. Nos guste o no, la vida que vivimos es en gran parte consecuencia de la verdad que creemos. No es extraño, entonces, que la gran batalla de las ideas que se libra hoy en el mundo tenga como telón de fondo lo que podemos llamar “la guerra de la verdad”. Una entrevista de Esperanza Suárez.

Esta forma de pensar tiene una consecuencia inevitable: si no hay una sola verdad, sino muchas verdades, entonces mi verdad es tan válida y correcta como la tuya. De esta manera, el concepto de verdad queda reducido a una opinión personal y, por tanto, discutible. La conclusión es clara: no hay una verdad absoluta -la Verdad-, sino muchas verdades relativas. Este fenómeno se puede comprobar hoy perfectamente en las tertulias de radio o televisión donde todos hablan a la vez y nadie escucha a nadie. Es un desorden calculado, deliberado; el galimatías de voces no ocurre por incompetencia del presentador, sino por la filosofía de fondo que predomina en todos los debates, sean públicos o privados: no importa  la verdad  del tema en cuestión, lo importante son las  opiniones  personales que son elevadas de forma automática a la categoría de verdad, mi verdad.

Éste, sin embargo, no es el final del camino porque no estamos ante un asunto sólo de ideas, sino de conductas. Como decíamos al principio, el qué creo influye en el cómo vivo. La verdad tiene unas consecuencias éticas: es la guía para discernir entre lo recto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. Si la verdad está dentro de mí, entonces no hay una moral objetiva, sino que cada uno se construye su propia guía de conducta. Esta “ética a la carta”, a gusto del consumidor, es la consecuencia más dramática de la bancarrota de la verdad. Nadie tiene que enseñarme lo que está bien y lo que está mal porque esto lo sé sólo yo. Además, lo que es bueno para ti puede ser malo para mí o viceversa. Y así vivimos en una época en la que se repite como un calco la descripción del tiempo de los jueces cuando  cada uno hacía lo que bien le parecía”.La confusión ética y una crisis de valores sin precedentes son la consecuencia natural de eliminar el valor absoluto de la verdad.

Esta corriente de subjetivismo y crisis de la verdad está afectando a la Iglesia de forma perceptible. La erosión de la autoridad de la Palabra de Dios como norma suprema de vida y de conducta es una de sus consecuencias más preocupantes. Para muchos creyentes la Biblia ha dejado de ser  normativa  para ser sólo  orientativa . Según Charles Colson, conocido evangelista y pensador americano, en los años 1960 el 65 por cien de los norteamericanos creía que la Biblia era la verdad. Hoy esta cifra ha bajado al 32 por cien. Y lo que es más significativo, el 70 por cien afirma que no existe tal cosa como la verdad ni los valores morales absolutos.

 Posiblementeahí está la raíz de la crisis de secularismo y superficialidad que predomina en muchas iglesias en Occidente, incluida España. Cuando la Verdad se convierte en algo relativo y no absoluto, la Iglesia acaba siendo mundana, es transformada por el mundo en vez de ser ella agente de transformación; la Biblia pasa a ser un libro orientativo, pero no normativo y la gracia de Cristo se convierte en una gracia barata que lo acepta todo y mira hacia otro lado ante aquellas conductas que antes se llamaban  pecado  y que ahora quedan excusadas por este manto de subjetivismo que lo envuelve todo.

Por esta razón los cristianos debemos recuperar y proclamar con vigor la Verdad de Dios revelada en la Biblia y encarnada en Cristo. Necesitamos coraje para ser heraldos de esta Verdad y coherencia para encarnarla en nuestra propia vida. Sólo así lograremos ser “sal y luz” en un mundo de corrupción y oscuridad. Aquel que dijo “Yo soy la luz del mundo” también afirmó de sí mismo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn. 8:32).

La Verdad sigue viva en Cristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida….”

Al mostrar la Verdad de Dios al mundo podemos compararla a un diamante que tiene varias caras, cada una de las cuales refleja aspectos preciosos, aunque parciales, del todo:

1-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA PALABRA
Dios ha hablado a lo largo de la Historia  “muchas veces y de muchas maneras ” (Heb. 1:1) y nos ha revelado la Verdad en las Escrituras. Esta cara del diamante es la que podemos llamar la verdad revelada. Constituye el conjunto de proposiciones que somos llamados a creer. El apóstol Pablo la llama “ el buen depósito ” (1 Tim. 1:14”) o la “ sana doctrina ” (2 Tim 4:3; Tito 1:9). Este cuerpo de doctrinas –creencias- se inicia con la revelación de Dios a los patriarcas, sigue con los profetas y culmina en el NT con la enseñanza de Jesús y los apóstoles. Si bien está expresada de manera perfectamente comprensible –hay un elemento lógico racional incontestable en la verdad revelada- , en último término sólo se puede acceder a ella desde la fe. Son los ojos de la fe los que alumbran nuestro entendimiento (Efes.1:18) y nos permiten aprehender toda la riqueza de la Verdad de Dios.

2-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA VIDA
La verdad de Dios es inseparable de la vida, tiene unas implicaciones morales inevitables para nuestra conducta. La verdad no es sólo algo a creer, sino a practicar. Implica demandas éticas, cambios, un estilo de vida. La segunda cara del diamante es la verdad obedecida. Somos llamados también a vivir la verdad, no sólo a creerla. De hecho, vivir la verdad es la mejor demostración de que la hemos creído. Hemos de creer lo correcto – la sana doctrina-,  pero también hemos de vivir rectamente (Heb 12:14; 1 Ped. 1:14-16). Creer la verdad de Dios nos da paz y seguridad para el futuro – “Señor, ¿a quién iremos? Tú, tienes palabras de vida eterna ” (Jn. 6:68)- pero también debe transformar las vidas aquí y ahora (2 Cor 3:18; Filip. 1:6)).  La obediencia a la verdad  no sólo  purifica nuestras almas , sino que nos dispone para el amor fraternal no  fingido y  para amarnos unos a otros entrañablemente  (1 Pedro 1:22).

3-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA GUÍA DEL ESPÍRITU SANTO
Hasta aquí hemos considerado los aspectos más directamente relacionados con nuestra responsabilidad, lo que nosotros ponemos de nuestra parte: buscamos entender y aprehender la verdad revelada de Dios y anhelamos vivirla, obedecerla. Conseguir esto por nosotros mismos no sólo es difícil, es imposible porque entender y vivir la Verdad de Dios requiere la capacitación divina. La verdad es también algo a discernir y, en este sentido, nos referimos a la tercera faceta del diamante comola verdad iluminada. Por esta razón, Dios nos ha provisto de un recurso sobrenatural: la ayuda del Espíritu Santo quien es el que desde el principio “ nos convence de pecado de justicia y de juicio ” (Jn. 16:8) y nos sigue “ guiando a toda la verdad ” (Jn. 16:13) en nuestro caminar diario. Dependemos del Espíritu para que nuestras creencias –la verdad revelada- no se queden en algo frío u oxidado por el tiempo, sino que sean regadas con la unción del Espíritu que nos renueva cada día.

4-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA PERSONA DE JESUCRISTO
La Verdad es más que una doctrina o una vivencia espiritual-religiosa; es, ante todo, una persona: Cristo. Dios, después de darnos la verdad revelada, “ … en estos postreros días, nos ha hablado por el Hijo ” (Heb 1:1). En Cristo culmina la revelación de la verdad hasta el punto que él pronunció las palabras más osadas que nadie haya dicho jamás: “ Yo soy el camino, la verdad y la vida ” (Jn 14:6). Cristo viene a ser la verdad encarnada “Aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros….lleno de gracia y de verdad…Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo ” (Jn. 1: 14,17). Siguiendo con el símil del diamante, Cristo es la parte más preciosa de la verdad divina porque él “ es la imagen del Dios invisible ” (Col. 1:15) y en él “ habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad ” (Col. 2:9). Como alguien ha dicho, “un cristiano es una persona que ha quedado prendada y prendida de Jesucristo”. La luz que irradia la Verdad no sólo alumbra nuestras tinieblas, sino que nos seduce y nos atrae para compartir toda nuestra vida con Él (Apoc. 3:20). Ahí radica el rasgo más distintivo del cristianismo: no es tanto una religión, sino una relación. Por ello, en último término,la verdad no es sólo algo a creer, algo a vivir y algo a discernir, sino sobre todo alguien a quien amarel Cristo vivo, la Verdad encarnada.

 Este artículo se corresponde a la serie que en un blog bajo el nombre de «Lausana»analiza y aplica el documento«Para el mundo al que servimos: La llamada a la acción de Ciudad del Cabo» , elaborado en el tercer encuentro del Movimiento Lausana (realizado en 2010 en África del Sur, al que acudieron cuatro mil líderes evangélicos de todo el mundo, y que se celebra cada diez años aproximadamente).

(*)  Ex Presidente de la Alianza Evangélica Española (1999-2009) y miembro actual de la Comisión Sociopolítica de la Alianza Evangélica Europea. Director del European Christian Counselors Network (Red Europea de Consejeros Cristianos). Psiquiatra, escritor y conferenciante internacional.

Autores: Pablo Martínez Vila

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Juan Simarro Fernández

Derechos humanos, los cristianos y los pobres (1)

 Introducción

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Comenzamos una nueva serie con el tema:  “Los Derechos Humanos, los cristianos y los pobres” . Así, pues, nos introducimos por un largo camino en el tratamiento de estas temáticas tan comprometidas. Pedimos la ayuda de Dios para que todo llegue a buen término, a conseguir la meta que deseamos de concienciación de los cristianos sobre el tema de los Derechos Humanos, derechos tan cercanos a los valores bíblicos, a los valores del Reino.Venimos del tratamiento de los temas de dos series basadas en los Evangelios. Dos años trabajando y comentando los Evangelios. Una grata experiencia para mí. Espero que lo haya sido también para vosotros.

Ha sido toda una aventura extraordinaria la de ir analizando la fuerza, la belleza, la espiritualidad y la humanidad de estos temas que se dan en torno a las enseñanzas de Jesús, en torno a sus doctrinas, mandamientos, principios, prioridades y estilos de vida. Creemos que es muy difícil superar estas dos series sobre los Evangelios con el tema de los Derechos Humanos pero, por otra parte, es también una forma de reflexionar un poco más sobre las problemáticas humanas actuales. Nada humano le es ajeno a Dios.

Estamos acostumbrados a oír decir que los Estados tienen el deber de intervenir, de manera solidaria, para defender los Derechos Humanos. Muchas veces pensamos que deben ser los Estados quienes, de manera subsidiaria y solidaria, intervengan para defender los derechos del hombre y los derechos ecológicos que afectan tanto a la vida del hombre, como de los animales, como de los ecosistemas… Pero ¿y la iglesia?

Debemos olvidarnos del hecho de que la iglesia es solamente un lugar de reunión y de que su función termina con el culto, porque si no hay solidaridad con el hombre y búsqueda de justicia, el culto no es posible. Dios cierra sus oídos y no escucha. Leamos los textos proféticos. La insolidaridad con el hombre que sufre y que es despojado de sus derechos humanos, en el más amplio sentido de este término, cierra las compuertas del cielo. Así, ni nuestras oraciones ni el olor o el perfume de nuestro incienso cúltico, superará la altura del techo de nuestro templos. Nuestro ritual será vano.

Los cristianos tenemos unos valores que, lógicamente, engloban toda la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los supera. Tenemos los valores del Reino defensores del hombre, comenzando desde los más débiles a los que Jesús quiere encumbrar, trastocando valores de manera que los encumbrados pueden llegar a sumergirse en los últimos lugares. Así,  “muchos primeros serán postreros y muchos postreros primeros” .

Jesús nos deja con una ética humana excelsa y nada de lo humano le es ajeno. Sin embargo, no siempre los cristianos intervenimos hoy en la defensa de los derechos de los hombres, comenzando por los más pobres, oprimidos, despojados y lanzados a los ámbitos de la infravida. Vivimos, a veces, un cristianismo despojado del compromiso con el hombre. Un cristianismo no sólo light, sino falso.

Otras veces, usamos los temas bíblicos de solidaridad con el hombre desde la vivencia de una espiritualidad desencarnada e insolidaria con el hombre al que se le han robado su dignidad y sus derechos. Espiritualizamos los términos, usamos un lenguaje eclesial que muchos hombres en el mundo rechazan… muchas veces, prefieren los lenguajes seculares por la incoherencia de lo que dicen los cristianos en relación con sus hechos.

No sé hasta qué punto ha cuajado en el mundo la ciudad secular de la que hablaba Harvey Kox, pero sabemos que, en muchos ambientes, el lenguaje de los religiosos, del clero, de los hombres de iglesia, es rechazado. ¿Deberíamos los cristianos salir por el mundo con el texto de las parábolas del Reino con sus valores defensores de los débiles en una mano y con el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la otra? ¿Nos entendería mejor el mundo, el mundo secular, desde tantos ambientes secularizados en medio de los cuales se ven crecer las injusticias, el robo de dignidad y de los derechos de los pobres y despreciados del mundo, si los cristianos no dejásemos solos a los Estados en su intervención en la defensa de los Derechos Humanos?

¿Son los Derechos Humanos unos mínimos morales de justicia que pueden ser una herramienta válida para defender el concepto de projimidad, aunque éste desde los valores bíblicos se vea como algo mucho más excelso? ¿Nos sirve la Declaración Universal de los Derechos Humanos como materia, aunque sea segunda, para ponerla junto a los valores bíblicos para que esto nos ayude a enraizar más nuestra fe en la historia, en la situación en la que vive nuestro prójimo en nuestro aquí y nuestro ahora? ¿Nos puede servir la defensa de los Derechos Humanos para romper un poco las paredes de nuestros templos y hacerlos más permeables al exterior, más cercanos a la gente que sufre?

Si el cristianismo se viviera desde el compromiso tan radical con el hombre que tuvo Jesús, desde la defensa de una ética que abarca los ámbitos socioeconómicos, desde una ética liberadora de los pobres y débiles del mundo, desde una ética restauradora de todos aquellos que han sido humillados, ofendidos y lanzados a los márgenes de los caminos, apaleados y robados, el texto bíblico es más que suficiente.

Sin embargo, hemos de reconocer que nuestro compromiso con el hombre, vivido desde el ámbito eclesial, falla muchísimas veces, se espiritualiza de manera insolidaria y pierde las raíces que nos deben unir a la defensa de los derechos y la dignidad de nuestro prójimo en un mundo hoy en el que se vive un escándalo humano con más de media humanidad en pobreza, que afecta a la pérdida de derechos humanos tanto de los niños, como de las mujeres, como de los hombres, así como a los deberes del hombre con el ambiente ecológico, perjudicando todo el ambiente humano, el ambiente de la tierra y de los animales.

Desde ciertas perspectivas espiritualistas y faltas de compromiso radical con el hombre que sufre, el hecho de que los cristianos se decanten por una intervención solidaria en defensa de los Derechos Humanos tal y como los muestra la Declaración Universal, puede ser una herramienta que nos ayude al cumplimiento de nuestros deberes de projimidad.

Personalmente, desde esta revista Protestante Digital, quiero dedicar al menos un año a hablar de los Derechos Humanos, los cristianos y los pobres de la tierra. Vamos a hacer un recorrido en el que intentaremos estar lo más acertados posible, con la ayuda de Dios, manteniéndonos siempre con el texto bíblico en una mano y con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la otra.

Si queréis, con los Derechos Humanos como materia segunda con respecto a la propia Biblia, pero materia segunda totalmente válida y digna de defenderse como camino hacia una ética de dignificación del prójimo al que debemos amar con un amor semejante al amor que debemos tener a Dios.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2013

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Manuel López

‘Madre migrante’ o el respeto como paradigma (y 2)

“Pensé que mi foto podría ayudarle y fue ella la que me ayudó a mí”, confesaría Dorothea Lange años después.

10 DE JUNIO DE 2013

Ella,  Migrant Mother , la madre emigrante que la fotógrafa había descubierto acampada en una tienda cutre en California rodeada de sus hijos y a quien Lange no sólo no le envió la copia prometida de la foto sino que ni siquiera le preguntó su nombre, se llamaba Florence Owens Thompson. Su rostro se había convertido en el icono de la Gran Depresión en la archifamosa foto que había encumbrado a Dorothea Lange como una de los grandes fotógrafos de todos los tiempos.

La historia de la foto nos plantea una vez más la disyuntiva del fotógrafo “cazador” versus fotógrafo “agricultor”.

“Cuestión de preposición”, suelo plantear en mis  foto-charletas  sobre cómo leer una fotografía. Esto es, se trata de un muy útil recurso para aproximarnos a la lectura de una imagen ensayando con la lista de las preposiciones la motivación, la actitud, el “asunto”, que cabe deducir que movió al fotógrafo a tomar la foto a la vista de la propia imagen:

 a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras. 

Así, está claro que Dorothea Lange hizo la foto > a<  la mujer sin nombre que tenía delante, no > con<  ella, Florence Owens Thompson.

Cierto que no hizo la foto > contra < ella -faltaría más-. La hizo para mejor realizar un encargo que desarrollaba en última instancia > por < dinero -que no repartió con la mujer que le sirvió de “modelo”- > para < ganar méritos en su ascendente carrera > hacia < la fama > hasta < convertirse en uno de los fotógrafos documentales más importantes de todos los tiempos.

Si bien con matices -Lange, como se ha citado, pensaba ayudarla con su foto- es ni más ni menos que un claro ejemplo de la diferente naturaleza, la condición dual del oficio del fotógrafo cuando actúa como cazador -cobrar la pieza- o como agricultor -cultivar la semilla hasta que dé su fruto-.
Descripción: 02_MigrantMother_(C)DorotheaLange1936_620

UNA FOTO DE CULTO, UNA EXPOSICIÓN PARA LA HISTORIA
Fue una de las exposiciones que hacen historia: Los años decisivos , fotografías de Dorothea Lange en el Museo Colecciones ICO en Madrid dentro de la programación de PHotoEspaña 2009.El comentario de Samuel Escobar en la anterior entrega de este artículo resume a la perfección la opinión de millones de personas en todo el mundo sobre  Migrant Moth er: “Esta foto me ha conmovido en las más diversas circunstancias. Disfruté mucho de la exposición de Dorotea Lange en Madrid…”

 Migrant Motherse publicó por primera vez el 11 de marzo de 1936 en el  San Francisco News, convirtiéndose de inmediato en una imagen totémica, unaobra de culto. Símbolo de un momento y una situación determinados, la foto de la madre emigrante es icono universal del sufrimiento de los desheredados de este mundo. Por cierto, la imagen actual de los desheredados entre nosotros aquí en España rebuscandocomida en los contenedores de basura no está tan lejana de la desgarradora estampa de la madre migrante…

EL CORAJE DE VIVIR CON LO PUESTO

El lejano, incierto, apenas perceptible hilillo de esperanza en la mirada de Florence Owens Thompson en la archifamosa foto de la Madre migrante de Dorothea Lange con que concluíamos la anterior entrega de este artículo… lo tiene la mujer entre sus brazos: Norma, el bebé, su séptimo hijo con solo 32 años, que aparece en la foto junto con sus hermanas Katherine, de cuatro años, y Ruby, de cinco, vueltas de espaldas.

Consumada la emancipación de la fotografía del mero pictorialismo, el blanco y negro aporta a la fotografía documental unas posibilidades expresivas inmensas para crear imágenes de un realismo insuperable que la pintura jamás alcanzará, toda vez que la pintura o el dibujo son re-creaciones de la mano del artista, mientras que la fotografía aporta el elemento clave de la veracidad de lo que la imagen representa. La ‘foto bonita’ -pictorialismo- deja paso a la foto directa –realismo fotodocumental-.

En este sentido, la madre migrante se desmarca clamorosamente no solo de la iconografía pía  de las madonas, las mil y una representaciones consabidas de María levitando sobre el globo terráqueo con su manto azul, las manos juntas y la corona sobre su cabeza, sino también de la iconografía de las  Mater Dolorosa . Florence, la madre migrante de Dorothea Lange, viene a ser ni más ni menos que la imagen de una  Madre Coraje  proletaria que desde su penosa situación límite se atreve a mirar de frente a un nebuloso, incierto futuro.

El milagro de la supervivencia ocurrió. 43 años después, en 1979, madre Florence e hijas Katherine, Ruby y Norma posan felices para la foto. El dicho español que sostiene que “no hay mal que cien años dure” es perfectamente aplicable a las situaciones más duras de las crisis más despiadadas. La lucha por sobrevivir frente a toda adversidad, el coraje de vivir con lo puesto, tiene en este caso premio: poder contarlo y hacerse la foto.

“No es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita”, cabe deducir a la vista de esta foto.

Trabajadora en paro sacudida por el inmisericorde trallazo de la crisis de la Gran Depresión americana, el único activo de Florence Owens Thompson, la ‘madre migrante’, en 1936, puede decirse que era el aire que respiraba, además del precario calor que podía dar a sus hijos y la escasa leche a su niña de pecho.

MANIPULA LA FOTO… SI TE AUTORIZAN
“El respeto como paradigma”, elegimos como titular de estos dos artículos sobre la emblemática foto de la madre migrante. Hemos visto el respeto, si bien con matices, de la fotógrafa a sus modelos. También acaso el más importante de todos: el respeto de la madre migrante hacia el trabajo de la fotógrafa, prestándose a posar como le iba mandando sin pedir nada a cambio, ni siquiera la copia de la foto que la fotógrafa le prometió enviar y nunca lo hizo. Ay, las promesas incumplidas de enviar una copia de tantos fotógrafos…

La copia iluminada (coloreada, en el argot técnico de la fotografía) cambia completamente la apariencia de la foto. Cierto que el color imprime más realismo a las fotografías al representar con mayor fidelidad el cromatismo de la escena. Pero también corta de cuajo el dramatismo de la reproducción monocromática. El color reproduce, copia, muestra cual acta gráfica notarial. El blanco y negro, por su parte, interpreta, reduce y comprime, sugiere a modo de un poema o un ensayo.

El color se limita en la inmensa mayoría de los casos, a mostrar lo que hay delante de la cámara; el blanco y negro, por el contrario, sugiere, presenta los elementos de la imagen “en crudo” para que, al leer la foto, le pongamos el “asunto”.

Y aquí llegamos a la cuestión clave: ¿es licito manipular fotografías? Nos referimos,obviamente, a fotos de las que el manipulador no sea al autor y titular del Copyright.

La respuesta es tajante: no. Bajo ningún concepto se puede alterar una obra fotográfica, ya sea recortándola (excepto para fines divulgativos o pedagógicos, como hacemos en este artículo, y eso, haciéndolo constar expresamente en cada caso en el crédito de la foto), usándola fuera de contexto, cambiado el pie de foto o, en este caso, alterando su factura cromática.

En resumen, manipular una foto es posible, siempre y cuando se tengan los derechos de reproducción y la pertinente autorización del autor de la imagen para hacerlo.

Esta salvaguarda del derecho de autor respeto a la integridad y no alteración de su obra fue uno de los caballos de batalla en la Comisión Redactora del anteproyecto de Ley de Propiedad Intelectual (1983-1987) que me cupo el honor de defender -y ver aprobado en la Ley- en mi calidad de vocal por el sector de la Fotografía.

Con la manipulación digital de imágenes cabe aplicar el sabio proverbio que sostiene que se puede no tener fronteras, pero se ha de tener raíces.

DOROTHEA LANGE, “FOTÓGRAFA DEL PUEBLO”

Dorothea Margarette Nutzhorn nació en Hoboken, Nueva Jersey, el 25 de mayo de 1895 en una familia de ascendencia alemana. Sufrió poliomielitis en su infancia, lo que le dejó secuelas -malformaciones en los pies- que la acompañaron toda su vida. Pero su cojera no le impidió recorrer uno de los más apasionados caminos de la historia de la fotografía.

Tras la polio, un nuevo acontecimiento en sus primeros años fue el abandono de su padre. Esto hizo que se cambiara el segundo nombre, Margarette, por el apellido de soltera de su madre, Lange.

Descripción: Mac:Users:Manuel:Desktop:10_dorothy_lange_cover_300.jpgAmbos hechos marcaron el carácter de esta mujer rebelde e inquieta y determinaron su posterior interés hacia las mujeres y los desfavorecidos. En sus tarjetas de visita mandó imprimir la leyenda “Fotógrafa del pueblo”.

Su trabajo para la Administración de Seguridad Agraria del gobierno de Estados Unidos durante la Gran Depresión, del que Migrant Mother  es la imagen determinante, contribuyó en gran manera sensibilizar a la población sobre la suerte de los más desfavorecidos.

En sus últimos años se lamentó de no haber sido solidaria con la mujer pobre cuya imagen la haría famosa. La redime de alguna manera el hecho de haberlo reconocido. Murió el 11 de octubre de 1965 en San Francisco.

Autores: Manuel López
©Protestante Digital 2013

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PAN DEL CIELO, COPA DE SALVACION

Fotografía:  Samuel Nieva

Camara: Nikon D90

Lente: Nikkor 120-300mm zoom