Un llamado a la oración por la iglesia perseguida, ante una persecución que se incrementa en el mundo.
Un llamado a la oración por la iglesia perseguida, ante una persecución que se incrementa en el mundo.
Samuel Arjona
El guión, escrito a seis manos, no da tregua al espectador que desde el primer momento se ve arrastrado a una auténtica montaña rusa de sensaciones, siendo éste mi principal problema con “Birdman”.

Participé en el año 1998 en un encuentro con el galardonado con el premio Cervantes de ese mismo año, el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante. El encuentro consistía en tomar un mojito en su compañía y acto seguido asistir a 24 horas de proyección de cine clásico que él mismo había seleccionado (aprovecho para recomendar sus obras “Cine o Sardina” y “Un oficio del siglo XX”). Yo solo me permití permanecer sentado las 8 primeras horas, y aun recuerdo como si fuera ayer mismo el impacto que supuso para mí ver esas cuatro obras maestras, en nítido blanco y negro y en pantalla grande; que por orden fueron: “Ciudadano Kane”, “Frankenstein”, “Perdición” y “La novia de Frankenstein”.
Pero lo que cambió para siempre mi perspectiva al acercarme al cine desde aquel día, fue la presentación que el propio Cabrera Infante hizo de las mismas como bloque. Siendo obras tan diferentes entre sí (excepto el díptico de “Frankenstein”, ambas de James Whale y que funcionan como continuación) tienen algo en común y es su capacidad para abordar aspectos de la condición humana. Desde entonces no puedo evitar el considerar el análisis de los aspectos que conforman al hombre y su plasmación en pantalla de una manera tanto explícita como implícita, pero internamente, un género propio (las hay que lo hacen también de manera indirecta, por ejemplo al convertirse en un fenómeno social, pero en este caso el análisis es externo a la propia película).
De la última ceremonia de entrega de los Oscars ha salido vencedora “Birdman (la inesperada virtud de la ignorancia)”, de Alejandro González Iñarritu, cineasta que necesitaba retomar el vuelo, volver a gustar a la crítica y al público y lo ha logrado, provocando un entusiasmo generalizado, pero que yo no comparto. Y no es porque no encuentre virtudes, que las tiene y en exceso. Todos los aspectos técnicos y creativos apabullan. Para lograr ese efecto que ha ayudado tanto a vender la película, la sensación de estar asistiendo a un único (y falso) plano secuencia, todo debía de estar completamente medido, sin margen de error y tanto Gonzalez Iñarritu como todo el equipo de la película lo logran. Él tras la cámara consigue un pulso vibrante, apoyado en la arriesgada y conceptual banda sonora (un solo de batería espléndido y poderoso en matices), la fotografía de Lubezki es portentosa y aporta aún más tensión con la complicidad de todo el elenco actoral, perfecto.
Otro plano de la película.El guión, escrito a seis manos, no da tregua al espectador que desde el primer momento se ve arrastrado a una auténtica montaña rusa de sensaciones, siendo éste mi principal problema con “Birdman”. Porque durante la proyección, una vez uno se sitúa y se deja llevar por las subidas y bajadas, por las curvas, no dejaba de preguntarme al servicio de qué se empleaba tanta virtud.
Los responsables de “Birdman” consiguen convertir su propuesta en una experiencia predominantemente sensorial. Y conscientes de estar provocando con el instrumento audiovisual el estado de ánimo adecuado al espectador es cuando acuden a ese cajón de sastre que frecuentemente es la “condición humana” (género del que quiere formar parte) y van extrayendo de él material para justificar la proeza. Y no al revés, como debería haber sido, porque la intención del director era abordar lo efímero que resulta el reconocimiento y los conflictos del “ego” que surgen a raíz de esto y mi sensación es que su pretensión acaba ahogando la esencia de la película.
“Birdman” será recordada por cómo ha sido rodada y no por lo que cuenta, por el ruido más que por la reflexión. En un año cinematográfico en el que hemos asistido a sutilezas como “Boyhood” o la gran ausente en las candidaturas a mejor película (de habla inglesa, por supuesto): “Foxcatcher”.
http://protestantedigital.com/cultural/35411/Birdman_o_la_condicion_humana_como_genero
José de Segovia
Premiada con el Oscar a la mejor película extranjera, ‘Ida’ nos muestra la lucha entre la razón y la fe, la carne y el espíritu, el odio y el perdón.

Una película en blanco y negro, “Ida”, ha ganado el Oscar al mejor film extranjero, el Premio del Cine Europeo y el Goya a la mejor película europea. La obra del director Pawel Pawlikowski –un polaco afincado en Inglaterra– nos recuerda al cine de otra época, pero sobre todo, nos presenta una visión de la vida, que muchos consideran ya desfasada, la que ve la naturaleza humana desde la realidad del pecado.
Si para entender a alguien, hay que ponerse en su lugar, la ficción intenta lo que no podemos hacer en realidad, experimentar la vida de otra persona. “Vivimos en la apoteosis de un narcisismo que se ha convertido en ideología –dice Pawlikowski–. Lo más importante somos nosotros.” El personaje de su película Ida, “no siente que ella misma sea el centro del universo”. Su deslumbrante mirada te traslada al asombro de una vida, comprimida en apenas medio año de una joven novicia en la Polonia de los años sesenta.
Anna sale unos días del convento en el que ha crecido, para conocer a su tía Wanda, su único familia, antes de tomar los votos. Juntas emprenden un viaje en busca de sus orígenes, que las enfrenta a la culpa de un pasado olvidado. El país está bajo el régimen comunista, mientras que Anna es como si hubiera vivido en la Edad Media. Su tía acumula los horrores de la Historia del siglo XX, primero el Holocausto, y después la represión estalinista.
Ida nos presenta a una novicia que sale de un convento en la Polonia de los años 60Nada es lo que parece. Anna se llama en realidad Ida, y es judía. Sus padres fueron asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, en circunstancias no aclaradas. Cuando conocemos a su tía Wanda, vemos que sale de su dormitorio, un hombre vistiéndose. Nos preguntamos si se estará prostituyendo, cuando descubrimos a continuación que es juez. No tardamos en saber que jugó un importante papel en el terror del estalinismo. La llamaban Wanda la Roja.
Cuando nació Pawlikowski en 1957, Polonia tenía un sistema burocrático y corrupto, basado en una estructura de poder totalitaria, sin ninguna ideología. Los años sesenta traen una cierta apertura, pero a los catorce años el director se va a Italia y Alemania, hasta que se establece finalmente, en Inglaterra, donde empieza a hacer documentales en los años ochenta. “Ida” es su quinta película, pero también el regreso al país de su infancia, sin la música, el color y los movimientos de cámara, que habían caracterizado hasta ahora su cine.
MIRADA DESLUMBRANTE
Poco de lo que uno ve en la pantalla hoy, se queda en la retina, algo después de desplegarse los créditos. Esta conmovedora historia, sin embargo, rodada en un impresionante blanco y negro, tiene un efecto hipnótico. Me ha trasladado a la época en que empecé a amar el cine.
Esta tía y su sobrina emprenden en una viaje que enfrenta la fe al misterio del malSi no supieras nada de esta película, pensarías que está hecha en el tiempo en que se ambienta. No es algo de ahora. El formato es casi cuadrado, como los televisores de los años sesenta. No tiene el movimiento nervioso de cámara en mano, que muchos confunden hoy con la emoción. Nada resulta falso e impostado.
Como dice Carlos Boyero, “el claustro nevado de un convento, la bruma acercándose a un bosque, un tenue rayo de sol filtrándose en un cementerio, parece que siempre han pertenecido en esos paisajes, que no forman parte de la puesta en escena”. La única música que se escucha, es la que ponen en casa (Bach y Mozart), los cánticos religiosos del convento, o el grupo de jazz que interpreta en un hotel, “Naima” de Coltrane.
En los ochenta minutos que dura el film, no sobra, ni falta nada. Aprovecha el espacio de una puesta en escena con una cámara fija, donde los personajes sólo ocupan una parte de la pantalla. La sorprendente escena final, observa Paul Schrader que podría recordar a “El tercer hombre”, pero es un plano tan insólito, que alguien que conoce tanto cine como él, dice que nunca lo ha visto en ninguna película.
No es extraño que por donde vaya, consiga premios. Recibió el galardón de la crítica en Toronto, además de los mayores reconocimientos de su país. En Gijón se llevó seis premios, incluyendo el de mejor película, guión y actriz. Aunque se hizo el año pasado, se exhibe todavía en cines de todo el mundo.
ATMÓSFERA MAGNÉTICA
Anna sigue la rutina diaria de devoción y servicio del convento, mientras que Wanda es una mujer traumatizada por el Holocausto, alcohólica y promiscua. “La identidad de Ida está definida por su fe y no es superficial”, dice Pawlikowski. El director explica que “su fe cambia en la película, pero nunca la pierde”. Wanda es una mujer inteligente, que realmente creía en el marxismo. Se sentía más comunista que judía, pero ha pasado del idealismo al desencanto.
Ida presenta con sutilidad la relación de esta novicia con un joven saxofonista de jazzCuando Wanda le cuenta a Anna su origen judío, lo hace como una especie de ajuste de cuentas. Tía y sobrina emprenden este viaje con diferentes motivaciones. Wanda lo hace como una especie de autocastigo, pues sabe lo que la espera, pero Anna vive sin interés por su pasado, ignorante de todas las Idas que murieron en los campos de exterminio. Los judíos de Polonia fueron tanto victimas de los nazis, como del antisemitismo polaco. La población vive como si se hubieran esfumado, adoptando quizás otra identidad.
Al finalizar esta investigación, ninguna de las dos mujeres vuelve a ser la misma. La película nos enfrenta a la culpa y el olvido, que se confunde con el perdón. En el camino, se encuentran con un joven saxofonista que les invita al concierto de jazz que va a dar. Su relación con Anna muestra la complejidad y sutilidad de esta película. Es una historia descrita con gestos leves, silencios reveladores y miradas llenas de expresividad. Los diálogos son breves y justos, creando “una atmósfera magnética”, como dice Boyero.
ESPIRITUALMENTE SOBRECOGEDORA
“Ida” podría ser la confrontación entre una novicia inocente y la maldad del mundo exterior, pero es una obra mucho más profunda y compleja. Hay una dualidad en Anna, que nos muestra una realidad, pero también su oscuro anverso. Anna es Ida, e Ida es Anna. Son la misma persona, pero representa dos posibilidades de vida, para la misma persona. Una posible lectura de la conclusión podría ser que Anna tiene que intentar ser Ida, para saber qué decisión va a tomar respecto a su futuro.
Ida nos recuerda que sin identificación no hay compasiónOtra interpretación es la que hace Alissa Wilkinson en su interesante comentario en Christianity Today. Anna intenta entender por qué su tía no la quiso tener, cuando se quedó huérfana, a pesar de que se lo pidieran sus hermanas. Para poder comprender la vida que ha elegido, tiene que convertirse en su doble, vivir su realidad. Es por eso que se pone su ropa y hace sus mismas cosas, para saber lo que es ser ella, entender por qué ha hecho lo que ha hecho.
El amplío espacio que dejan los planos de esta película, sobre la cabeza de los personajes, parece sugerir una presencia invisible, el peso de una autoridad que no podemos ver. El estilo ascético de “Ida” recuerda la desnudez de Bresson, pero también su visión jansenista de que en la abundancia del pecado, sobreabunda la gracia. Antes de emprender el viaje, Wanda advierte a Anna: “¿qué ocurre si vas allí y descubres que no hay Dios?” Ida nos muestra la lucha entre la razón y la fe, la carne y el espíritu, el odio y el perdón.
EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN
En cierto modo, Ida nos recuerda la Encarnación. Solemos hablar de un pensamiento judeo-cristiano. Los griegos despreciaban el valor del cuerpo y la vida material, pero ¿hay algo menos judío que la idea de que Dios pueda vivir en un cuerpo humano? En estricto sentido, el cristianismo no es ni griego, ni judío. Nos presenta la locura del Creador haciéndose criatura, para que le podamos conocer y confiar en Él, siendo salvos por el mayor acto de amor que se puede hacer por una persona.
Ida nos muestra el conflicto entre la carne y el espírituUna noche en que Wanda intenta ahogar sus penas en alcohol, le dice a Anna que “tu Jesús no se escondió en una cueva con libros, sino que salió al mundo”. El cristianismo no se vive en un convento. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”, dice Juan (1:14). Si “la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (v. 17), es experimentando nuestro dolor, para mostrarnos el verdadero amor que nos libera.
“Ida” no es sólo una historia sobre nuestra búsqueda de identidad. Es una reflexión sobre la fe y su lugar “en el mundo”. Jesús le pide al Padre: “no riego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Jn. 17:15). Wanda le dice a Anna que Cristo vino a perdonar pecadores como ella. ¡Ese es el Evangelio! Lo que la religión entonces, como ahora, no acaba de comprender…
http://protestantedigital.com/blogs/35383/una_historia_de_fe_e_identidad
Se ven como una nueva banda de chicos … pero es la primera TRES VÍAS matrimonio del mismo sexo en el mundo: los hombres gay tailandeses se casan en una ‘ceremonia de cuento de hadas »
Tres hombres se han casado en la primera de tres vías el matrimonio entre personas del mismo sexo del mundo
Hombres tailandeses gay Broma, Bell y Arte se arriesgaron en el Día de San Valentín
El trio se casó bajo la ley budista debido a restricciones matrimoniales de Tailandia
Bell dijo: «Creemos que muchas personas no entienden y aceptan en nuestra opción»
Por Corey Charlton para MailOnline
Tres hombres gays de Tailandia se han casado en lo que se cree que es la primera de tres vías matrimonio del mismo sexo en el mundo.
Felices de recién casados Joke, 29, Campana, 21 y Arte, de 26 años, tomó la zambullida en el Día de San Valentín después de intercambiar sus votos en una ceremonia de cuento de hadas en su casa en la provincia de Uthai Thani, Tailandia.
En el rubor de los tres novios se cree que ellos son sólo el primer casamiento trío masculino del mundo, y desde entonces se han convertido en sensaciones de Internet después de que las fotos de su gran día se volvió viral.

Bell, Arte y Broma fotografiados juntos después de atar el nudo en la primera de tres vías matrimonio homosexual en el mundo

Los recién casados se arriesgaron día de San Valentín cuando intercambiaron votos en Uthai Thani, Tailandia

El trío consumó su amor bajo la ley budista en la ceremonia de los matrimonios del mismo sexo no son reconocidos como legítimos bajo la ley tailandesa
En lo que describieron como el día más feliz de sus vidas, los tres hombres fueron adecuados y arráncaron para la ceremonia en la que se intercambiaron anillos después de caminar por el pasillo.
Campana, de la provincia de Phitsanulok, dijo: «Creo que somos el primer matrimonio de tres vías del mismo sexo para tener una boda, posiblemente en el mundo.
«Algunas personas pueden no estar de acuerdo y probablemente sorprendido por nuestra decisión, pero creemos que muchas personas no entienden y aceptan nuestra elección. El amor es el amor, después de todo. »
Aunque los matrimonios del mismo sexo no son reconocidos como legítimos bajo la ley tailandesa, el trío pudo consumar su amor bajo la ley budista en la ceremonia simbólica.
Arte, de la provincia de Chiang Mai, se reunió Broma, de Uthai Thani Province, a través de negocios y comenzó una relación después de darse cuenta de su amor el uno por el otro y cooperar estrechamente en el 2010.
Ambos sabían que eran homosexuales antes de conocerse y han estado viviendo juntos durante los últimos cinco años.
Mientras tanto Bell, quien estudiaba administración de la Universidad Phitsanuloke, con frecuencia se reunió con la pareja en las fiestas luego los tres hombres se dieron cuenta que comenzaron a tener sentimientos el uno por el otro.
Pero después de Bell fue hospitalizado con una enfermedad congénita, el trío se convirtió en inseparable, Broma y Arte se proponiéron la idea de un matrimonio de tres vías.
La única condición era que Broma y arte deben pedir a los padres de Bell por su mano en matrimonio.
Art dijo: ‘Cuando Bell estaba en el hospital, se hizo evidente que todos teníamos un montón de sentimientos el uno por el otro.

Los recién casados posan para una fotografía en su día de la boda después de caer en el amor durante su tiempo en la Universidad

En la foto de izquierda a derecha, Broma, Arte y Bell dijo que muchas personas aceptaron y entendieron su situación
‘Pensamos qué mejor manera de mostrar nuestro amor a los demás por casarse.
«Puede parecer extraño para algunos, pero muchas personas pueden entender nuestro vínculo y las razones porque nos casamos.
En Tailandia, las uniones del mismo sexo no son jurídicamente vinculantes, y las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) pueden enfrentar desafíos legales a sus libertades sexuales porque las parejas del mismo sexo aún no están bien vistas.
Sin embargo, más derechos LGBT son aplicables mas que nunca antes en el país, uno de los países más tolerantes en Asia, con los grupos religiosos que declaran su apoyo a los matrimonios civiles entre parejas gays y lesbianas.
Broma, Bell y arte se unen bajo la Ley budista en una ceremonia que no fue legalmente registrada.
La ceremonia incluyó el tradicional intercambio de votos en el que el trío declaró su amor, y al hacerlo, aceptó compartir su hogar y las responsabilidades.

Los tres hombres creen que los matrimonios entre personas del mismo sexo son tan válida como cualquier otra ceremonia legalmente sancionada
Según Broma, los matrimonios entre personas del mismo sexo son tan válidas como cualquier ceremonia legalmente sancionada y son tratados como tales.
Él dijo: ‘Ahora la sociedad tailandesa tiene una mejor comprensión de la orientación sexual como muchas bodas entre personas del mismo sexo aparecen en televisión, periódicos y medios de comunicación social, se sienten más aceptados y podrán salir.
‘Pero yo no creo que el mundo jamás haya visto tres hombres se casándose antes, esto es algo nuevo.
‘La mayoría de las personas que nos rodean pueden aceptar eso y muchas personas nos han dado su bendición.
«Nos amamos y vivimos juntos como hermanos; espero que esto es algo que el mundo puede entender en el siglo 21 «.
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2972542/They-look-like-new-boy-band-s-world-s-THREE-WAY-sex-marriage-Gay-Thai-men-tie-knot-fairytale-ceremony.html
«El odio no es para los humanos. El juicio le corresponde a Dios.», escribió Goto en Twitter en septiembre del 2010

Todo régimen basado en la fuerza bruta es una bestialidad, al servicio del dragón (Apocalipsis 13:1-4)

La mención de los diez cuernos, las diademas y los nombres blasfemos nos introduce en un tema que reaparecerá a través de este capítulo: el imperio romano, y todas las bestias parecidas hasta el final de la historia, no se basan en valores morales ni en la razón sino en la fuerza bruta y ciega.[1]
Ese poder imperialista se vuelve aparentemente infinito por la muerte y la resurrección que parodian las del Cordero (13:3). Tal despliegue de poder, que expresa su fuerza irresistible, fascina al mundo entero y los lleva a seguir a la bestia y rendirle culto.
La razón de esa idolatría no es la verdad ni la belleza ni el bien, sino precisamente el poder: «¿Quién como la bestia? ¿Quién puede combatirla?» (13:4). Esta adoración consiste en postrarse ante el poder absoluto de la bestia.[2]
Pablo Richard (1994:134) sugiere que juntos estos aspectos –cuernos, cabezas, diademas, blasfemias– todos describen la complejidad del aparato de dominación del imperio romano (cf. Mounce 1998:245; Osborne 2002:490).
Históricamente, es claro que el imperio romano se basaba en la fuerza bruta, e igual también los imperialismos que le han seguido a través de los siglos, hasta hoy.
Desde Babel (Babilonia), el imperialismo se ha basado en la sujeción por la prepotencia. Y como su dominio total e universal lo lleva a reclamar un poder absoluto, el imperialismo siempre tiende hacia la idolatría.
En su análisis de Apocalipsis 13, Wikenhauser (1981:166) señala también que todos estos detalles son símbolos de poder, porque el poder es la esencia misma de la bestia.
La omnipotencia, sugiere Wilcock (1986:123), es el atributo divino que más envidia y apetece Satanás (cf. Koester 2001:125). Dagoberto Ramírez, en «La idolatría del poder» (RIBLA #4 1989:109-126), analiza con agudeza penetrante esta obsesión con el poder en la dinámica del imperialismo:
Este poder Imperial, para sostenerse, necesitaba alimentarse con más poder, y conseguir la adhesión incondicional de la gente. Es así como apela al recurso religioso de la divinización del imperio… A la gente común no le queda más remedio que someterse y adorar al Poder Imperial, rendirle culto, o morir acusado de ser «ateos»… (p.116)
El poder sólo se alimenta de más poder, y en cuanto más poder alcanza, más despótica es su actuación porque se sustenta en la sumisión total, absoluta e incondicional de sus súbditos…
El poder absoluto es entonces anti-evangélico, porque el único poder pertenece a Dios. El poder de Dios se expresa en la capacidad de engendrar vida, vida eterna y combatir la muerte (Juan 10:10,11).
Por el contrario, el poder absoluto en manos del hombre conduce a la muerte; el uso abusivo del poder genera violencia y la violencia conduce a la muerte.
La violencia ejercida como manera de mantener el poder o ampliarlo genera muerte en todas direcciones. Es decir, no sólo muere la víctima agredida sino que también muere el agresor y la comunidad humana… (p. 121)
El poder despótico genera muerte, violencia y también miedo o temor.
El texto de Apocalipsis 13 se refiere varias veces al poder seductor que ejerce el poder absoluto sobre las gentes… (5 veces en el texto 4,8,12 y 15)… Es decir, todas las gentes han caído bajo el poder seductor del Imperio, pero a causa del miedo que se produce en ellos ante el peligro de perder la vida. No se trata entonces de una adoración que emana de la gratitud sino del miedo a la muerte… (p.122).
Contra esa idolatría del poder y esa patología de la fuerza bruta, el Apocalipsis ofrece, como hemos visto en varias ocasiones, una teología bíblica de la política, del poder, de la justicia y de Shalom. Para la fe judeocristiana, Dios mismo es la única fuente de poder legítimo (Beale 1999:695), el que da a las autoridades su trono y su corona (Ap 4:4,9-11).
El Cordero recibe el misterioso rollo (el futuro, la historia) de manos de Aquel que está sentado en el trono (5:7).
El León de Judá vence a todas las bestias habidas y por haber, pero vence como Cordero inmolado y resucitado (5:5-6).
[1] Osborne (2002:490) sugiere que la posición anormal de las diademas (dominio, autoridad) sobre los cuernos (fuerza) significa que el imperio se basa en el poderío militar. Charlier (1993:253) distingue el énfasis en 12 sobre la pretensión de soberanía absoluta que caracteriza al dragón, y la dependencia de la fuerza brutal opresora de la bestia (Ap 13).
[2] Como señala Prévost (1987:112), en los capítulos 13 y 17 la bestia reivindica su autoridad nada menos que siete veces, lo que deja clara la centralidad en este relato del tema «poder» y de la legitimación de la autoridad impositiva.
http://protestantedigital.com/magacin/35085/La_tirania_del_poder_del_dragon
Sayra, en el columpio de la escuela a la que empezará a asistir en septiembre de este año.
A la hora de lavarse, Sayra juega con el agua, abundante en la localidad en la que vive por la cercanía de un manantial. Carlos R. Cervantes
Uno de sus juguetes favoritos es el trapo de cocina de su madre, que enrolla y abraza como si fuera una muñeca. Carlos R. Cervantes
Es la hora de la siesta. Sayra duerme sola por la tarde en una cama que comparte por la noche con toda su familia. Carlos R. Cervantes
Sayra Zaori (dos años), Dulce Esmeralda (tres años) y Carlos Uriel (cinco años), con sus padres en una calle de Ayutla. Carlos R. Cervantes
Juliana Juan, de 25 años tiene con tres hijos. Carlos R. Cervantes
Sayra lleva dos pantalones y dos jerséis. En Ayutla nieva entre noviembre y marzo.
Como muchos niños en México, Sayra toma café para desayunar. Carlos R. Cervantes
Esta es la casa de Sayra. Tiene una cocina y una habitación. El baño y el fregadero están en el porche.
Cada día, Sayra se cuelga la mochila a los hombros para ir con su madre a acompañar y a recoger a sus hermanos mayores en la escuela. Carlos R. Cervantes
Sayra balbucea palabras como «mamá», «papá», «agua» y cola y algunas más en mixe, la lengua indígena que se habla en la zona. Carlos R. Cervantes
http://elpais.com/elpais/2015/01/14/album/1421237471_263809.html#1421237471_263809_1421250758
CUATRO HISTORIAS: MÉXICO
La pobreza marca la vida de los niños del México rural. Los padres batallan por darles educación pero muchos no escapan a la necesidad de trabajar
Sayra, de dos años, vive en un área rural de México. / Carlos R. Cervantes
Cada día, Sayra se cuelga su mochila de Spiderman y se va a la escuela. En esa bolsa de 15 centímetros no lleva nada salvo, a veces, las llaves de su casa. A sus dos años recién cumplidos, acompaña a su madre a dejar y recoger a sus hermanos mayores. Corre un cuarto de hora montaña abajo: carretera, camino, arrollo, colegio. Y de vuelta. Carga la ilusión de ir, por fin el curso que entra, a la escuela. Es la misma que tenía su madre 20 años atrás, cuando veía que sus hermanos emprendían hora y media de ruta a pie para ir a clase y ella se quedaba preparando tortillas, cuidando pollos, cortando café y buscando agua para que comieran algo a su regreso. Se hartó y se fue de casa a los 10 años. Quería a ir a la escuela, pero nunca consiguió estudiar.
Juliana Juan tiene ahora 25 años y no sabe si sus hijos llegarán a la universidad, pero lo espera. Desea, al menos, que estudien. Cuanto más tiempo, mejor. “Yo no pude por falta de dinero, pero ahora, si no vas a la escuela no tienes oportunidades”, afirma mientras hierve agua en una fogata frente a su casa en Ayutla, un pueblo de 2.000 habitantes en el estado de Oaxaca, al sur de México, con una población mayoritariamente campesina e indígena.
Sayra Zaori es la tercera de tres hermanos, la última, de momento, de una saga Domínguez Juan que crece en esta localidad de la sierra de Mixe, donde las montañas chocan con las nubes, la conexión a internet llegó hace un año y los adultos eligen a sus representantes comunitarios a mano alzada. “Sí, queríamos tres niños”, dice Juan, que ahora lleva un DIU y viste jersey y pantalón, “mi esposo quería otro, pero con la falta de dinero, no podemos tener más”. El abandono paulatino de la agricultura por trabajos más estables y un primer intento de inculcar la planificación muestran una brecha generacional en esta localidad donde la mayoría de familias viven de lo que les da el campo.
La falta de dinero lo marca todo en la familia. Reúnen entre 3.000 y 4.000 pesos al mes (unos 200 euros) entre lo que sacan el padre y la madre. Marciano Domínguez, de 32 años es carnicero de profesión pero últimamente solo consigue trabajos esporádicos, casi siempre en el campo, de donde a veces vuelve con verduras para cenar. Juan está en casa, cuida de vez en cuando el bebé de una maestra y vende lo que encuentra en el mercado del pueblo de los domingos: ropa usada que le manda su hermana del Distrito Federal, la capital del país, u objetos que ella misma produce con materiales reciclados: “Las flores de palo se venden bien porque como no hay que regarlas, duran mucho”, celebra.
1. Nombre y fecha nacimiento: Sayra Zaori Domínguez Juan, 29 de octubre de 2012
2. Pero al nacer / ahora: 3,95 kilos / 11,5 kilos
3. Lactancia: Sí. Un año
4. Posición entre los hijos: tercera y última
5. Padres: Marciano Domínguez, Ayutla (Oaxaca), 32 años, campesino y Juliana Juan, Ayutla (Oaxaca), 25 años, ama de casa
6. Revisiones médicas: 1
7. Hospital: Hospital Básico Comunitario de Tamazulápan del Espíritu Santo (Oaxaca), a 2 kilómetros de Ayutla
8. Pediatra: No tiene. La enfermera del centro de salud de su localidad le controla el peso y el único doctor que hay en este centro atiende también a los niños en caso de necesidad
9. Número de controles médicos: 11 (una revisión general y el resto «control nutricional» o vacunas)
10. Enfermedades pasadas: ninguna grave
11. Vacunas: BCG – tuberculosis, hepatitis B, petnavalente acelular DPaT + BPI + Hib – disferia, tosterina, tétanos, poliomielitis e infecciones por h influenza b, rotavirus, neumocócica conjugada, influenza, SRP – sarampión, rubeola y parotiditis
12. Alimentación: un año de lactancia. Ahora: Desayuno: café y «hierbitas» (un vegetal parecido a la lechuga que crece en la zona). Comida y cena: sopa de tomate con pasta, frijol, arroz y tortillas de maíz. Antes de dormir, un vaso de leche los días que consiguen comprarla
13. Cuidados: padres, especialmente la madre
14. Guardería: no va.
15. Dotación de la casa y el barrio donde viven: au hogar está hecho de ladrillo y madera, tiene una habitación con dos camas y un armario y una cocina. Su pueblo, San Pedro y San Pablo Ayutla, tiene unos 5.000 habitantes, un centro de salud y el Ayuntamiento es comunitario. La principal actividad económica de la localidad es la agricultura.
16. Juguetes: un muñeco de plástico, una pelota, una silla, una taza y el trapo de cocina de su madre, que le encanta
17. Dónde y cuándo va a ir a la escuela: el curso que viene (septiembre de 2015) entra en la escuela pública preescolar de San Pedro y San Pablo Ayutla, su pueblo.
18. Qué esperan los padres ella: poder darle la oportunidad de estudiar para que ella sea lo que quiera ser.
También los niños contribuyen a la economía familiar desde que sus manos se lo permiten. Carlos Uriel, de cinco años, es el primogénito y los fines de semana y durante las vacaciones acompaña a su padre al campo: “Desde que cumplió cinco lo mandamos a cuidar chivos, limpia, barre, acumula leña… si no va con su papá, se queda acá conmigo, pero lo pongo a trabajar. Ahorita hay niños que no hacen nada, no los ponen a hacer nada y no saben hacer nada”. Él sabe cómo calmar a su hermana pequeña cuando llora y saca la libreta de tareas después de comer para dejar los deberes hechos ya el viernes por la tarde. Le gusta mucho la escuela y, de mayor, quiere ser albañil y comprarse un celular y un terrenito donde construir una casa más grande que la que tienen sus padres. “Cuando se porta mal y le digo que lo voy a sacar de la escuela y lo voy a mandar con su papá, chilla”, cuenta Juan, orgullosa de que a sus niños les guste tanto estudiar. En el campo, en México, a los pequeños no se los achucha, se los quiere, se los educa y a correr. Uno de cada ocho menores del país trabaja. Uno de cada cuatro de ellos, tienen menos de 13 años, según las estadísticas oficiales.
Juliana Juan dio a luz por primera vez a los 20 años, una edad razonable en una zona donde muchas mujeres se quedan encintas durante la adolescencia. Su segundo parto, el de Dulce Esmeralda, ahora de tres años, fue en casa casa. “No me dio tiempo a llegar… ¡ni dolores me dio!”, exclama. Este tipo de partos imprevistos y apresurados, incluso en la calle, de camino al hospital o en una sala de espera por falta de atención médica, son habituales en México.
El 29 de octubre de 2012 llegó tercera. Juliana Juan entró al hospital, parió, pasó 24 horas en observación y se fue por donde vino con la criatura en brazos. La niña pesó 3.950 gramos y no volvió a pisar ese hospital, en Tamazulápam del Espíritu Santo, una localidad a dos kilómetros de Ayutla. Nunca ha padecido una enfermedad grave y, cuando tiene alguna “gripita”, la llevan al centro de salud del pueblo, pero no siempre la puede ver el médico, un doctor en prácticas que va rotando cada varios meses. “A veces le dan algún medicamento, no más. Otras, nos dicen que no volvamos o porque tienen demasiada gente o porque se acabó el horario”, sonríe la madre. Enciende la cadena de música y suena un disco alegre de un cantante de Ayutla que la hace bailar con su niña, de ojos grandes, negros y una sonrisa que cepilla dos veces al día.
En Ayutla no hay pediatras. Es el mismo doctor el que se encarga de rellenar una cartilla médica en la que constan seis visitas para controlar el peso: cinco kilos y medio a los dos meses, seis a los cuatro, seis y medio a los seis… 11,5 kilos en su última revisión, en mayo de este año. El médico califica de “normal” la evolución del peso del bebé, que tiene todas sus vacunas al día: tuberculosis, hepatitis B, tétanos, diarrea, infecciones por neumococo, influenza y sarampión y rubeola.
La casa donde viven se la compraron a plazos a un señor que necesitaba dinero hace dos años. Y la siguen pagando. Es un cubículo de cinco metros por dos, con una tabla de madera y varios cartones por ventana a la que añadieron, con maderas una segunda estancia donde tienen la cocina. El baño está fuera de la casa, tiene las paredes de hojalata y unos cubos de agua helada para tirar de la cadena. Los niños llevan doble pantalón y forro polar y, para dormir, se cubren con varias mantas pese a que los cinco comparten dos camas en un cuarto donde solo sobra espacio para un armario.
La falta de dinero lo marca todo en la familia. Reúnen entre 3.000 y 4.000 pesos al mes (unos 200 euros)
Después de un año de lactancia, Sayra desayuna café y hierbitas, como llama su madre a la mortaza, un vegetal salvaje comestible que crece en el campo. Juan prepara durante la mañana una sopa de tomate con pasta que sus hijos toman por la tarde y por la noche. Antes de ir a dormir, un vaso de leche, si hay: “Está bien cara”, se queja su madre. Frijol, arroz y tortillas de maíz completan una dieta en la que la carne es un invitado de honor: “Nosotros no llegamos y comemos pollo. Solo cuando al papá le va bien. Igual una vez al mes, o más…”, explica. Las verduras que le regalan sus padres, agricultores en un rancho a unos kilómetros le permiten también preparar una cena más rica de vez en cuando. Ahora tiene naranjas y chayotes que aguantan desde la semana anterior, del Día de Muertos, una fecha que se celebra en México con la intensidad que se festeja la Navidad en España, y fueron a visitar a su familia. A la vuelta del paseo al colegio, sin embargo, Sayra se queda dormida sin comer.
Juega con el trapo de su madre, se sienta en una silla de latas recicladas y orina aún en el pañal. Balbucea palabras como “mamá”, “papá”, “agua” y “cola” y algunas más en mixe, la lengua indígena que se habla en la zona y la única que habla su abuela. Sayra hablará mixe, asegura su madre, pero la nueva generación pone cada vez más obstáculos para aprender el idioma local y sus sueños se alejan de un modelo de vida tradicional dependiente de la naturaleza.
http://elpais.com/elpais/2015/01/12/planeta_futuro/1421081711_078865.html
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