¿Cuál es la iglesia que necesitas?

Publicado: diciembre 18, 2013 en Iglesia, Teología

Joel Maceiras

¿Cuál es la iglesia que necesitas?

Ningún mensaje en una pantalla, ni ninguna personalidad, pueden sustituir a la formación espiritual que surge de ser parte del ambiente correcto de formación.

Hay algo raro en la tendencia de la iglesia global en las últimas décadas.Después de haber pasado años trabajando en una comunidad que sigue un modelo de iglesia que es el que está creciendo a nivel global, más y más me quedo pensando que hay algo en la nueva tendencia que no conecta con el propósito de la iglesia. No porque haya que “volver a la iglesia del Nuevo Testamento” (lo cual creo que es imposible y negativo), sino porque no están cumpliendo lo que tú y yo mas necesitamos en nuestras vidas: (trans)formación.
¿Cuál es la imagen de la tendencia global de la iglesia evangélica?
1. Una iglesia de liderazgo de celebridades, o lo que algunos en inglés han llamado “celebrity leadership”. Las iglesias que mas influencia tienen a nivel mundial son iglesias que giran en torno de un pastor estrella. Pero el punto no es sólo que sean famosos, sino que se convierten en la voz infalible de lo que la iglesia debe ser. En algunos casos, la iglesia se convierte en una franquicia multinacional donde aun cuando se abren comunidades en diferentes países, sigue habiendo un pastor principal que se convierte en un “pequeño papa”. De hecho, ésta es una de las controversias más agudas en el ambiente evangélico reformado norteamericano en las últimas semanas.
2. Una iglesia de liderazgo agresivo/marketing. Hace poco un amigo mío, pastor con el que trabajé en Estados Unidos, fue despedido de la iglesia. Sin entender muy bien qué estaba pasando, y con la sorpresa de no habérselo esperado, mi amigo preguntó por qué. La respuesta fue: “eres un buen pastor, conectas con la gente, eres buen comunicador y tienes buena teología… pero tu estilo de liderazgo no casa con lo que necesitamos”. Conociendo perfectamente el contexto en el que esto pasó, puedo explicar que mi amigo es una persona en sus cincuenta y muchos que no tiene un liderazgo agresivo y “cool”.
3. Una iglesia que se enfoca mas en el diseño y la producción audiovisualque en la formación humana de los que asisten. Hay iglesias en el mundo hoy, iglesias a las que tú y yo seguimos como los fans de  The Beatles  que, literalmente, en algunos de sus campus, no tienen ni un sólo pastor con formación teológica y cuyos equipos están formados sobre todo por decoradores, diseñadores gráficos y productores audiovisuales. ¿De verdad es la iglesia un lugar donde hay más diseñadores gráficos que pastores?
4. Una iglesia que limita su función a la experiencia del adoración del fin de semana. Por siglos, la iglesia fue una comunidad de formación. La iglesia fue pionera en la formación educativa y la conservación de manuscritos que hoy son la base de la filosofía clásica. La iglesia fue pionera en la formación de universidades. La iglesia fue pionera en el desarrollo científico, y en la ayuda humanitaria allí donde nadie quería ir. Pero la tendencia global de la iglesia evangélica es la de reducir su enfoque a las experiencias y dejar de crear actividades de formación global.
¿Es ésta la iglesia que nos va a llevar al diseño que Dios creó para la humanidad? ¿Es ésta la iglesia evangélica que va a hacer que las personas se pregunten si de verdad hay algo más y distinto en la vida? Cuanto más lo investigo más crece mi convicción de que la iglesia que hoy, que está aparentemente creciendo en lugares como Londres, Barcelona o Berlin bajo luces de neón, es una iglesia que llevará la revolución del reino que llegó con Jesús. Cómo dijo el Dr. David Fitch en uno de sus últimos posts, “la revolución no será televisada”.
No, la revolución será silenciosa, local y basada en un ambiente de conversación y formación humana y espiritual. Y, lo que es más importante ahora mientras lees esto, así será el lugar dónde puedas encontrar (trans)formación para tu propia vida. Así que déjame ponerlo de otra forma: ¿Cuál es el caldo de cultivo que deberías buscar ahora y en los años que entran para forjar en ti lo que Pablo llamó “la mente de Cristo”? ¿Cuál es ese lugar que deberías buscar, sea donde sea que estés en tu camino espiritual?
1. Busca una comunidad donde haya un liderazgo respetable por méritos; y si no lo hay, ayuda a que nazca. Igual que cuando tienes una enfermedad esperas que te atienda un doctor de calidad, así busca un lugar donde las personas que lideran sean personas probadas. Eso es lo que Pablo escribió en 1 Timoteo. Es mejor que tu vida sea influenciada por alguien que ha luchado con las preguntas más difíciles de la vida que por alguien que sabe montar una buena reunión.
2. Busca una comunidad donde el énfasis no sea la producción audiovisual sino en perseguir la vida que Dios pone a nuestra disposición.
3. Busca una comunidad donde se hable de preguntas y cuestiones difíciles, y no solo donde se repitan eslóganes populares.
4. Se parte de una comunidad en la que con frecuencia tengas conversaciones difíciles. ¿Cuándo fue la última vez que alguien se sentó contigo personalmente y te dijo algo que no querías escuchar sobre tu vida? Si la premisa de que no eres perfecto y que tienes mucho que progresar es cierta, debería preocuparte que quizá hace años que nadie se haya sentado a hablar contigo de lo que necesitas cambiar.
En una sola frase, se puede decir que es la mentalidad del “global media” es la que está influenciando la iglesia evangélica de los años que entran. Pero recuerda, queningún mensaje en una pantalla, ni ninguna personalidad, pueden sustituir a la formación espiritual que surge de ser parte del ambiente correcto de formación.
Ten cuidado al elegir.

Autores:  Joel Maceiras

©Protestante Digital 2013

Las 5 preguntas: Quién

Publicado: diciembre 18, 2013 en Fotografía

Manuel López

Las 5 preguntas: Quién

11-S 2001. / Thomas Höpker.

 Segunda pregunta. ¿Quién? (¿Quién es -o puede ser- el autor -o autora- de esta foto?)

Para poder progresar en la lectura de una foto, después del ”qué” (“¿qué veo, qué ‘es’ esto que me muestra la imagen?”), hemos de huir de la trampa de interesarnos por la ficha técnica de la fotografía: cámara, objetivo, accesorios, datos de la toma, programa de tratamiento de imagen y demás. Las fotos no las ‘hacen’ las máquinas, sino las personas. Por lo tanto, la pregunta que más nos va a ayudar no es “¿con qué cámara, óptica, etc.?”, sino” ¿quién? (“quién es -o puedo deducir que puede ser- el autor -o autora- de esta foto?”).
Ahí estamos. Para ir formándonos nuestro criterio visual, hemos de seguir con la lectura de la imagen exactamente los mismos pasos que con el lenguaje escrito, radial o audiovisual. Así, del mismo modo que cuando nos hablan de un libro lo primero que preguntamos es el nombre del autor, si de un espacio de radio el del conductor y si de una película el del director, pues ante una foto procede hacerse la misma pregunta.
Así pues, para proceder a un análisis serio, objetivo y riguroso de una imagen hemos de tener en cuenta la personalidad y las motivaciones del fotógrafo que cabe inferir a la vista de la tipología y demás circunstancias ‘legibles’ de la propia imagen. No podemos juzgar con los mismos parámetros la foto profesional de una prueba de competición olímpica para su distribución a los medios que la foto que hace un chaval a sus compañeros de clase en una competición escolar para el álbum personal. Elemental.   En el caso de esta foto, salta a la vista que está hecha por un fotógrafo profesional. Pero como quiera que no existe una única tipología de fotógrafos, hemos de afinar más en la pregunta: ¿quién, qué tipo de profesional y antes de persona podemos presumir que puede haber hecho esta foto?
La pregunta también podemos plantearla perfectamente en el sentido inverso desde la lógica de la exclusión: “¿Quién no?”, qué tipo de profesional y de persona no identificamos como posible autor de esta foto.
La respuesta a esta última pregunta la da la propia foto. Podemos no solo suponer sino afirmar con un altísimo porcentaje de posibilidades de acierto que el autor de esta foto no es ningún reportero que, hallándose la mañana del 11 de septiembre de 2001 en Williamsburg a orillas del río Este frente a Manhattan, viese de repente la descomunal, aterradora columna de humo que salía de la skyline, la silueta de la ciudad… justo donde debían estar las Torres Gemelas.
Un reportero ‘de raza’ habría salido al punto disparado a cruzar el puente de Williamsburg para acercarse al lugar de los hechos en la Zona Cero para hacer ‘en vivo’ el reportaje de su vida.
Cuando hubiese llegado allí podría, en el mejor de los casos, hacer buenas fotos de la gente huyendo despavorida de la gigantesca nube de polvo negro… las mismas fotos que podían hacer todos. La foto diferente, en cambio, la imagen definitiva, ‘la’ foto, en cambio, la habría dejado justo en su punto de partida, al no haber advertido o reparado en esa escena de unos jóvenes despreocupados en animada tertulia mientras a sus espaldas se perpetra la colosal tragedia.
Quien sí estaba allí para hacer la foto fue Thomas Höpker, uno de los mejores fotoperiodistas de todos los tiempos. Su ‘fotón’ del 11-S no es fruto del ansia de estar el primero en primera fila para hacer la más que improbable ‘foto del año’ al fotógrafo ávido de premio y fama internacional al fotógrafo.
Tal cliché no funciona en modo alguno con un fotógrafo humanista comprometido como Höpker, un profesional que, por no tener prisas, supo esperar veinticinco años desde 1964, en que ya era un destacado miembro del equipo de fotoperiodistas de Stern cuando la agencia Magnum le invitó a sumarse como colaborador, hasta 1989, en que fuera admitido como miembro de pleno derecho para, pasados veinticuatro años más, pasar a presidir la emblemática Magnum Photos entre 2003 y 2007.
 El 11-S, Höpker hizo lo contrario que nuestro hipotético fotorreportero con prisas. Acudió, por supuesto, a las inmediaciones de la Zona Cero, pero se le negó la posibilidad de “acercarse al suceso”. Al negársele la oportunidad de hacer fotos en directo, hizo de la necesidad virtud y se dirigió al otro lado del East River para ver lo que no le iban a impedir ver y fotografiar: la dantesca panorámica de la imagen total de la ciudad todos consideran como la capital del mundo y que acababa de ser objeto del mayor atentado terrorista que se recuerde.
El resultado habla por sí solo. El factor clave que subyace a la producción de esta foto nada tiene que ver con el equipo del fotógrafo, la técnica que use ni con la prioridad de acceso de los fotoperiodistas al lugar de los hechos. El factor clave es el factor humano: la ejemplar talla humana de un fotógrafo y maestro de fotógrafos comprometido hasta el tuétano con la fibra humanista que mueve la sangre que corre por sus venas.
Todo un gran fotógrafo estrella… que lejos de creérselo, se resta importancia. “Yo no soy un artista”, dijo en una entrevista a  Der Spiegel.  “Solo soy un hacedor de imágenes”. Su inquebrantable militancia en la concerned photography , la fotografía comprometida, la justifica afirmando que “nada hay más interesante que la realidad”. Del mismo modo, su desmitificación de la técnica fotográfica no es menos lapidario: “La mejor herramienta del fotógrafo son sus pies”.
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 Publicación compartida con Periodistas en Español  / Foto / Aula Foto

Autores:  Manuel López

©Protestante Digital 2013

Evangelii Gaudium según Francisco

Publicado: diciembre 18, 2013 en Iglesia, Teología

Leonardo de Chirico

Evangelii Gaudium según Francisco

 No hay ningún síntoma de conversión “real” del Papado en el sentido bíblico. El cambio que se prevé está en la esfera de la gobernabilidad interna de la iglesia.

Cinco capítulos, 288 párrafos y más de 220 páginas. Todo esto se convierte en la Carta Apostólica del Papa Francisco titulada  El Gozo del Evangelio (Evangelii Gaudium) , el segundo documento magisterial de su Pontificado (el anterior es la encíclica  La Luz de la Fe) .
No obstante, es el primero que sale íntegramente de su propia pluma y originalmente fue escrito en español. En 2010 Benedicto XVI lanzó la idea de la “nueva evangelización” y en 2012 convocó un Sínodo de Obispos para debatir la misma. Ahora tenemos la interpretación de Francisco de la nueva evangelización en una declaración autoritativa que es también un compendio para interpretar la mayor parte de lo que el Papa ha dicho y hecho hasta la fecha. A continuación seleccionamos algunos de los aspectos más destacados.
CONVERSIÓN MISIONERA Si bien  Evangelii Gaudium  llega un año después del Sínodo, que es citado 27 veces, todo el enfoque del tema depende más del documento latinoamericano de Aparecida que del primero. Más que de la “nueva evangelización” a este Papa le encanta hablar de la “misión”. La primera intenta llegar a los católicos no practicantes; la última es un estilo de toda la iglesia que va en todas direcciones. La primera es particularmente relevante para el Occidente cada vez más secularizado, mientras que la última es una agenda “católica” para el mundo.
Según el Papa, “la proyección misionera es paradigmática de toda la actividad de la iglesia” (15). La evangelización es una parte de la misión y no a la inversa. Aquí nos enfrentamos a una declaración programática del Papado: la Iglesia no puede permitirse permanecer en una modalidad de “simple mantenimiento”: necesita estar en un “estado permanente de misión” (25), expandiéndose, estando siempre comprometida en la participación de los demás y centrada constantemente en llegar a ellos.
El cultivo del mantenimiento y las actitudes autorreferenciales son los enemigos “internos” contra los que Francisco está dispuesto a luchar. La visión del Papa Francisco se dirige hacia el exterior y la “misión” (sea lo que sea lo que signifique) está en el centro de la misma. Su iglesia no estará a la defensiva, sino que se dedicará de manera proactiva a la promoción de su visión.
¿LA CONVERSIÓN DEL PAPADO? Cuando llama a los demás a cambiar, el Papa también es consciente de la necesidad del Papado a convertirse. A veces, algunas “estructuras eclesiales” pueden llegar a convertirse en una carga y deberían, por consiguiente, abrirse a la transformación (26). En un enérgico pasaje, va tan lejos como para decir que está dispuesto a ver una “conversión del papado” (32). Para aquellos que se preguntan que significa esta expresión, esta conversión no implica una deconstrucción de la actitud dogmática del Papado, ni el cuestionamiento radical de las afirmaciones papales sobre el ministerio petrino. Esta frase tiene que ver más con la manera como funciona la burocracia vaticana que con la esencia doctrinal del Papado.
El documento, de hecho, habla de “descentralización” (16) enfrente de la “excesiva centralización” (32) o del papel cada vez más creciente de las Conferencias Episcopales (32). No hay ningún síntoma de conversión “real” del Papado en el sentido bíblico. El cambio que se prevé está en la esfera de la gobernabilidad interna de la iglesia.
MÁS GOZO QUE EVANGELIO La palabra “gozo” se repite 59 veces y es el hilo conductor del documento. El Papa quiere dar un sabor gozoso a la misión. El Evangelio también forma parte del título pero tiene un rol menor en el mismo. El “corazón” del Evangelio está resumido de esta forma: “la belleza del amor salvador de Dios se hizo manifiesta en Jesucristo quien murió y resucitó de entre los muertos” (36).
En esta definición aparentemente evangélica del Evangelio falta algo: mientras que las Buenas nuevas de Dios, desde el punto de vista objetivo, están correctamente relacionadas con la narrativa de Jesucristo, la parte subjetiva de las mismas (o sea, el arrepentimiento de los propios pecados y la fe personal) se omite. La tragedia de estar perdido sin Jesucristo también se ha minimizado.
Por este motivo, en ninguna parte del documento se cita a los incrédulos no arrepentidos llamados a arrepentirse y creer en Jesucristo. Los cristianos no católicos ya están unidos en el bautismo (244), los judíos no necesitan convertirse (247) y con los musulmanes el camino es “el diálogo” porque “junto con nosotros ellos adoran al único y misericordioso Dios” (252, una cita de  Lumen Gentium 16).  Los otros no cristianos también son “justificados por la gracia de Dios” y están asociados al “misterio pascual de Jesucristo” (254).
El Evangelio no parece ser un mensaje de salvación del juicio de Dios, sino el acceso a unas medidas más completas para una salvación que ya se le da a toda la humanidad. Sin embargo, según Francisco, la misión es la voluntad gozosa de extender la plenitud de la gracia al mundo que ya está bajo la gracia.
CATOLICISMO ROMANO EN FORMA DE PÍLDORA El documento proporciona interesantes comentarios hechos por el Papa cuando predica (“homilías” en el lenguaje católico, 135-159): una consideración especial para los pobres (186-216) y el “poder evangelizador de la piedad popular” (122-126), es decir, las variadas formas de los cultos a los santos y a María. Lo que es aún más notable, no obstante, es la sección en la cualFrancisco se refiere a varios slogans que marcan la forma en que la cosmovisión católico romana despliega la tarea misionera. Estos son sólo dos de ellos:
-“La unidad prevalece sobre el conflicto”(226-230). El Papa alienta a los católicos a encontrar caminos en los cuales “los conflictos, las tensiones y las oposiciones puedan lograr una unidad diversificada que engendra nueva vida” (228). Este propósito “tiene lugar en un plano superior y conserva lo que es válido y útil para ambos lados” (idem). La “diversidad reconciliada” (230) es el tradicional enfoque  “y-y”  que hace una síntesis de puntos de vista y de creencias opuestos, sosteniéndolos en un equilibrio “católico”.
-“El todo es mayor que las partes”(234-237). El Papa aquí anima a los católicos a ver el panorama general de las cosas. “El todo es más que la parte, pero también es mayor que la mera suma de ellas” (235). Este “principio de totalidad” (237) recuerda otro aspecto distintivo de la visión católico romana en que la Iglesia es “un signo y un instrumento tanto de una estrecha unión con Dios como de la unidad de todo el género humano”  (Lumen Gentium 1).
Debemos formular una última pregunta: ¿No será la misión concebida por Francisco una tentativa de la Iglesia Católico Romana para aumentar su catolicidad y ampliar así su razón de ser el signo final de la unidad para toda la humanidad?
 Traducción: Rosa Gubianas

Autores:  Leonardo de Chirico

©Protestante Digital 2013


Pueblo de Dios Lutheran Church

Publicado: diciembre 17, 2013 en Iglesia, Luteranismo, Música

Who speaks for you?

Publicado: diciembre 17, 2013 en Iglesia, Luteranismo, LUTHERAN CORE, Pastoral

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By Pastor Paul Ulring
Who speaks for you, for us? “Who speaks for whom?” is a good question for Lutherans in North America. The idea that a denomination “speaks” has evolved over time, it seems. Whether the source of this reality is our life alongside Roman Catholics who have a Pope and ecclesiology that provide such a role—or something else—might
be considered, even debated.

When Lutheran denominational groups were smaller and even more ethnic and geographical, it was a different thing, although I am not aware of many, if any, very prominent social statements from past eras. Perhaps there were. I will probably hear if there were.

Now that we have mega denominations with millions of members and thousands of congregations, is there really a Lutheran process that is possible? Is there really a singular Lutheran “voice” in these times? Beyond Confessions and doctrine and legitimate history, can “this church” really speak for itself, for its members?

The story of American Lutheranism is mostly one of smaller times. The structures and cultures of the churches were not mega, huge, diverse, in spite of some ecclesiastical differences.
The ELCA, for all of its quotas and organizational documents, did little about the church’s real culture and
the expectations that came with it. And in its huge diversity, there are many hearts, minds, and voices.
No one can or should speak for all. It’s problematic enough to make decisions that affect so many and so much diversity.

But the idea, and now functional reality, that a denomination might “speak” or have an official position
that represents ALL of its members is here. When the now-former ELCA Presiding Bishop apologized at the installation of the first gay ELCA bishop for the ELCA taking so long to adopt the ministry changes and allow pastors in same sex relationships to serve and be called, for whom was he speaking? Not me; you?

When a denomination issues social statements, do they speak for ALL who are members of that denomination? The idea has evolved that the church might guide and help its congregations and members by having teaching statements, developed by a variety of processes, including its seminary faculties and a process of research involving special commissions or committees. What began as teaching reports and statements have become, in the view of many, “this church’s” position and official belief. Is that true in reality? Some of us don’t think so.

We believe that there are many ELCA members who don’t believe what their church says is the official position, meaning a summary of what most of its members believe. A thousand people together voting do not speak for the whole church of four million or so members, regardless that a process or constitutional structure says they do. The ELCA has many members who don’t agree. The ELCA does not speak for them.

There are many people who still don’t know what has happened, not only about the ELCA’s 2009 decision and all that has come about since then, but so much more. They don’t know how “this church” has functionally changed its mind and view of Scripture and thousands of years of history. “This church” keeps speaking and acting—but does it speak for all, for you?

Some say that everyone who disagreed has left. Not so, not so at all. There are many who disagree but don’t know what to do with their disagreement. There are more who live so locally that they don’t know what has happened to “their church.” Times are changing culturally, and it’s even more critical that we realize “Who speaks for you?” is not just an intellectual issue.

There is very little recourse in place when “this church” moves forward and assumes the authority to do so. The process is not viable anymore. It may have never been. Dissent is muted; the assumption seems to be that it is gone. Is it? Does the ELCA hierarchy speak for you, for ALL?

Lutheran CORE intends to keep watch as best we can on this question. We intend to connect those who are left behind—and left out—and hoping they are not alone. They are not. We will try to speak for them.

Pr. Paul Ulring, moderator for Lutheran CORE


Por: JUAN STAM

Análisis exegético del artículo

«Arsenokoités and Malakos: Meanings and Consequences»

por Dale B. Martin

en Biblical Ethics & Homosexuality: Listening to Scripture, Robert L. Brawley ed.

(Westminster John Knox Press 1996).[1]

Dale B. Martin, profesor de ciencias de la religión en la Universidad Yale y discípulo del famoso John Boswell, también profesor de Yale, es uno de los mayores defensores de la igualdad sexual y por lo tanto opositor férreo de toda homofobia, incluso en la interpretación bíblica. Sus artículos y libros hacen época en los debates exegéticos con referencia a la diversidad sexual. Para algunos/as, los argumentos de Martin son la refutación definitiva de la interpretación de arsenokoitai como «homosexuales» y de malakoí como el participante pasivo en una relación homosexual.[2]

Martin repite varias veces que no escribe tanto para aclarar el significado de las dos palabras griegas que menciona como para desenmascarar la ideología que priva en las interpretaciones conservadoras de 1Cor 6.9. No cabe duda de que prejuicios «ideológicos» a veces figuran en la oposición a la igualdad sexual, pero al analizar el escrito de Martin tendremos que preguntarnos si él no es culpable de lo mismo. Desde el primer párrafo ridiculiza a sus opositores, juzga sus motivaciones, generaliza sus juicios de ellos, interpreta tendenciosamente los textos y juega con caricaturas. Parece que nunca ha conocido a pensadores como Gordon Fee, Conzelmann. F.F. Bruce y N. T. Wright, que no caben en el estereotipo de fundamentalistas fanáticos con lo que trabaja él. Por eso hay que preguntar si Martin es menos ideológico que los objetos de sus burlas. Parece un caso de los zopilotes tirando a las escopetas. Su artículo hubiera sido más convincente, y más responsable, si hubiera sido menos subjetivo y visceral.

El argumento de Martin:

Martin descarta desde un principio la interpretación de arsenokoitês como «homosexual» (arsen, varón y koitê, cama, coito), señalando con un humor un poco sarcástico que el vocablo inglés «understand» no tiene nada que ver ni con «under» ni con «stand» y que «chairman» no tiene que ver con sillas. Además, afirma que derivar de los dos componentes del término el significado de «homosexual» cae en el error de la interpretación etimológica. Más bien, afirma Martin, su sentido debe determinarse por su uso en el mayor número posible de textos parecidos. Partiendo de la premisa de que en las listas similares los vicios están organizados lógicamente según los tipos de vicio,[3] Martin analiza una serie de pasajes y afirma que en esas listas arsenokoites no aparece entre los pecados sexuales sino entre los pecados sociales y especialmente económicos. De esos argumentos Martin concluye que el término se refiere al abuso del sexo (posiblemente homosexual) para hacer daño a otras personas.

Con un estudio similar de malakós (literalmente «suave, delicado») Martin concluye que toda la amplísima gama de significados se concentra en un concepto misógino de femineidad y afeminación. No implica, según Martin, ninguna referencia necesaria a relaciones homosexuales ni al «participante pasivo» de tales relaciones. Al contrario, la literatura antigua habla de malakoí que eran apasionadamente heterosexuales.

Crítica exegética sobre arsenokoitês:

Para ridiculizar la interpretación de arsenokoitês como «homo-sexual» Martin, con su característico dogmatismo, escoge los ejemplos absurdos de «under-stand» y «chair-man» y critica la interpretación tradicional como un argumento de etimología. Sin embargo, cuando ambos términos de la palabra compuesta son claros e ipso facto entendibles, el análisis diacrónico (etimología) es totalmente innecesario. Abundan palabras compuestas cuyo significado es inmediatamente evidente: guardameta, guardacostas, robacarros, lavacarros, rompecabezas, limpiabotas, y muchas más.[4] En el inglés, lengua materna de Martin, similares palabras compuestas son frecuentes: weekend, headhunter, cheerleader, sunlight, sunbeam, sunrise, sunset, suntan, sunburn etc. Contrario a la impresión de sofisticación lingüística, este argumento de Martin es superficial, tendencioso y exegéticamente irresponsable.

Los dos componentes de arsenokoitês parecen derivarse de la condena de homosexualidad en Lev 18:22 Lxx, meta arsenos ou komêthêsê koitên gunaikeian. Además, en el griego existían otras palabras compuestas con una estructura idéntica o parecida: mêtêrkoitês (quien tiene sexo con la madre), doulokoitês (que tiene sexo con esclavos), arsenothêlus (hombre-mujer; hermafrodita), polukoitês, polukoinia, polukoiteô (duerme con muchos hombres o mujeres; cf. polukoimêtos, que duerme mucho), arsenomanês (loco por los hombres), arsenôma (semilla de varón) y arsenomixio, arsenomiktes (homosexualidad, homosexual).[5]

De estas evidencias queda bien claro que el adjetivo arsenokoitês significa «varón que se acuesta con otro varón». Dale Martin, sin embargo, rechaza este sentido obvio, aparentemente natural, y apela a un argumento que resulta mucho menos convincente, del posicionamiento del término en otras listas de vicios. En ese proyecto Martin analiza el empleo de arsenokoitês en Oráculos Sibilinos 2:73; Hechos de Juan #36; Teófilo, Ad Autólico; Hipólito, Refutación de todas las herejías 5.26.22s y Bardesanes (según Eusebio, Preparación para el Evangelio 6.10.25).

Un pasaje que a Dale Martin se le olvidó:

Más pertinente para el tema es un texto que Martin no menciona en todo su artículo, la epístola de Policarpo a los Filipenses 5:3:

Igualmente, que los jóvenes sean irreprensibles en todo, teniendo cuenta, ante todo, de la castidad y sofrenándose de todo mal. Bueno es, en efecto, que nos apartemos de las concupiscencias (epithumía) que dominan en el mundo, porque toda concupiscencia milita contra el espíritu, y ni los pornoi (fornicarios), ni los malakoí (afeminados) ni los arsenokoitai (homosexuales) han de heredar el reino de Dios…

Este pasaje, fechado 107-8 d.C. a pocas décadas de la vida de Pablo,[6] aparece en una serie de exhortaciones a los diáconos (5:1-2), los jóvenes y vírgenes (5:3), los ancianos (6:1-2) y a todos (6:3). La exhortación a los jóvenes se concentra en lo sexual, bajo la categoría general de epithumia, desglosada en los tres grupos de pornoi, malakoí y arsenokoitai. Es claramente una lista de vicios («vicelist»). Es significativo que aquí, en este primer ejemplo, arsenokoitai aparece entre los pecados sexuales sin la menor referencia a lo económico ni a daños a otras personas. La frase «no heredar el reino de Dios» sugiere que Policarpo está reconrdando el texto de 1 Cor 6:9. Todo esto plantea un problema serio para la tesis de Dale Martin.

¿Cuán convincentes son los pasajes que cita Martin sobre arsenokoitês?

El primer texto que Martin trae a colación es Oráculos Sibilinos 2:73, donde en algunas versiones la prohibición «No practica la homosexualidad» aparece entre el robo de semillas (2:71) y la infidelidad a las confidencias (2:73b), en un largo pasaje de temas económicos sin otra referencia al sexo. Sin embargo, de todo este pasaje Alejandro Díez Macho, respetado autoridad en materia de escritos apócrifos, dictamina que «la evidente interpolación de los vv. 56-118, tomada burdamente del Pseudo-Focílides» no merece considerarse parte de OrSib 2, por lo que decide omitir toda la interpolación de su versión de OrSib 2 para la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).[7] En el original de «Las Sentencias» de Pseudo-Focíldes, fuente de la larga interpolación, la prohibición de homosexualidad aparece en su debido lugar, en un extenso pasaje sobre el sexo (Charlesworth II:581). La anomalía de OrSib 2:73 no es más que vestigio de un interpolador tan confundido que ni pudo introducir bien su interpolación.

El segundo pasaje citado por Martin es Hechos de Juan (AcJn) 36. Se trata de un largo discurso, confirmado por la sanidad divina colectiva de unas ancianas muy enfermas, llamando a los varones de Éfeso a arrepentirse y convertirse a Cristo (pgr 33-36). Se dirige a ellos como «presos de la incredulidad y esclavizados por deseos vergonzosos» (pgr. 33), El predicador pasa de tema en tema casi sin relación lógica o temática. Contrario al argumento de Martin, el documento no da otra lista de pecados sexuales en la que no incluye la homosexualidad. Solamente menciona, en párrafo 35, el adulterio, después del orgullo por la belleza física y antes del pecado de negarse a ayudar a los pobres.[8] Menciona dos veces, por separado, el pecado de gloriarse en la riqueza. Termina con dos listas finales, una de vicios variados y otra de personas, separadas por un llamamiento al arrepentimiento[9]. El análisis de todo el discurso deja muy dudosa la interpretación de Martin.

En tercer lugar Martin apela a Teófilo de Antioquía, ad Autólico 1.2 pero de nuevo hay serios problemas textuales. Ruiz Bueno, en Padres Apologistas Griegas de la BAC (Madrid 1954) defiende el texto de Bardy y Sender (rechazado por Martin) y lo escoge para su traducción (p.766-767). Como especie de requisitos morales para conocer a Dios, Teófilo desafía al pagano Autólico a demostrar que él no es moijos, pornos ni arsenokoitês.[10]

Martin mismo reconoce que su tesis tiene serias dificultades con los pasajes de Hipólito y Bardesanes. Al fin de tanta investigación, el argumento de la colocación de arsenokoitos en las listas de vicios convence menos que las evidencias lexicográficas del término mismo, que Martin descarta muy ligeramente, y el importante testimonio de Pol. 5.3, que Martin ni menciona. Estos frecuentes problemas textuales subrayan lo precario del argumento sólo del posicionamiento de determinados términos en supuestas listas de vicios.[11]

Crítica exegética sobre malakós:

Antes de analizar el significado de malakós, Martin analiza la historia de las traducciones del término en inglés. Las versiones impresas más antiguas lo traducen con «weakling» («debilucho»; Tyndale 1534; Coverdale 1535; Cranmer 1539). Del fin del siglo XVI hasta el XX, la traducción preferida en ingles era «effeminate» (Versión del Rey Jaime, 1611), pero igual que con arsenokoites, a partir de mediados del XX ocurre un cambio curioso: desaparece la traducción «afeminado» para ceder el lugar al empleo de términos sexuales como «sodomita», «pervertido» o «prostituto». La conclusión, según Martin, es que «este viraje en las traducciones no resultó de las evidencias filológicas sino de cambios en la ideología sexual».

Para contextualizar este argumento desde América Latina, sería necesario analizar las traducciones bíblicas al castellano, para ver si era parecido o diferente el desarrollo de la ideología sexual en los países de habla hispana. Por otra parte, los idiomas son muy dinámicos y viven en constante evolución, sobre todo en las connotaciones sociales y sicológicas de los términos (la sociolingüística). Además. entre los años 1600 y 1950 ocurrieron cambios revolucionarios en la lingüística y la filología (papiros de Egipto, rollos de Qumrán) que afectaron grandemente las traducciones bíblicas.

Martin inicia su exposición de malakós explicando que entre los muchos significados que tiene, el elemento central común es la categoría de lo femenino, y la esencia de lo femenino es el ser penetrado. Según la antigua ideología sexual, señala Martin, «las mujeres existen para ser penetradas». Por eso, «un hombre que se dejaba penetrar… podría tildarse de malakós».[12] Aunque Martin rechaza la interpretación de malakós como «participante pasivo» en una relación homosexual, afirma en repetidos pasajes esta íntima relación entre malakós y penetración sexual.

El campo semántico de malakós es vasto, siempre alrededor del eje «suave». De las cuatro veces que aparece en el NT, las otras tres (Mt 11:8ab; Lc 7:25) se refieren a la ropa lujosa de los que viven en palacios. Entre otros significados de malakós en la literatura griega aparecen tierno, tímido, cobarde, perezoso, lujurioso y sensual. Viven con lujos, lo que produce decadencia y degeneración, con todos los apetitos fuera de control. En realidad, hay pocas cosas malas que no se incluyan en el empleo de este término. No significa homosexual, porque hay muchos malakoí que no lo son, pero por otra parte, todos los homosexuales penetrados eran malakoí. Por eso, este término en 1Cor 6:9 bien puede significar «homosexual», y aun «penetrado», pero no necesariamente, porque podría tener alguno de los muchos otros significados que le caben.

Martin afirma repetidas veces, con evidente satisfacción y placer, que un malakós puede ser un ardiente y apasionado heterosexual. «En el mundo antiguo», escribe, «la afeminación se asociaba tanto con el sexo heterosexual como con el homosexual, o aun más».[13] Afirma repetidamente que malakós se refiere mucho más a menudo a la sexualidad heterosexual que a la homosexual. Pretende demostrarlo por el método de «estudio de palabras» (word study) del término malakós, pero para documentar su «aun más» tendría que haber analizado todos los textos donde aparece la palabra.[14] Al contrario, Martin ha escogido los pasajes que parecen apoyar su tesis y omitido otros textos claves como Pol Fil 5:3.

De los pasajes citados por Martin para este argumento, la mayoría están alejados del mundo de Pablo en el tiempo (p.ej. Aristófanes, 400 a.C) y en cultura (comedias eróticas de Plautón; una novela romántica de Chariton) y difícilmente estarían en el campo semántico de malakós para Pablo a mediados del primer siglo. En otros argumentos de su estudio de esta palabra, Martin no da suficiente atención al contexto de los pasajes. Por ejemplo Filón, en su relato del desorden moral de Sodoma (de Abraham 133-138), describe primero la situación general de toda la población, incluso «los que buscan con pasión loca a las mujeres» (133-135a) y después denuncia el sexo entre hombres (135b-136). No dice que eran malakoi los que con pasión enloquecida seducían las esposas de otros hombres ni tampoco Filón aplica el término malakós a ellos.

Igualmente, del drama Ekklesiazusae («Asamblea de las mujeres») de Aristófanes, del que Martin cita la frase de una vieja a un joven, «Ven mi suavecito» (malakion), para invitarlo al sexo heterosexual, pero no aclara el contexto necesario para interpretar bien el uso del término. Como indica el título del drama, las mujeres de Atenas, inspiradas por la formidable Praxagora, se han vestido de hombres para invadir la ekklesia de la ciudad, tomar el poder y establecer un socialismo radical, hasta en el sexo. El sexo será totalmente abierto a todos y a todas, pero antes de tener sexo con su querida o querido, el varón tendrá que tener sexo primero con una vieja fea o la joven con un viejo nada atractivo, para acostarse sólo después con su novia o novio.[15] Las viejas tenían autorización legal para obligar a los varones a ir a acostarse con ellas.

En eso viene un joven que busca a su novia pero se encuentra con una vieja fea que pretende obligarle a tener sexo con ella, como exige la ley. Queda empatado el debate con esa primera bruja cuando entra una segunda vieja, aun más fea, y una tercera todavía más repugnante. En sus muchos argumentos para persuadir el joven a «cumplir la ley» y acostarse con ellas, las viejas emplean una gran variedad de epítetos, algunos cariñosos pero muchos irónicos. El uso de malakós por una de las viejas obviamente era un insulto con que se burlaba de él por no querer tener sexo con ella. Al final del drama el joven todavía no se ha acostado con nadie, al contario de la versión de Martin. Con las viejas no quiere, y con la joven no se lo permiten ellas[16]

Al fin de su largo análisis, Martin confiesa que no sabe con seguridad qué significan estos dos términos, pero se inclina a pensar que arsenokoitês probablemente se refiere a uno que hace daño al prójimo (quizá por explotación sexual) y que malakós probablemente significaba «afeminado».

Conclusión:

Dale Martin ha articulado un argumento masivo contra las interpretaciones tradicionales, a menudo homofóbicas, de arsenokoitês y malakós. Aunque su estilo es dogmático y sarcástico, y sus argumentos, examinados críticamente, son tendenciosos y a veces claramente errados, su trabajo tiene mucho que enseñarnos en varios sentidos.

Un tema del pensamiento de Martin, repetido a lo largo de su artículo, llama mucho la atención. Lo propio de la mujer, insiste el autor, es el ser penetrada, mientras lo propio del varón es penetrar y eyacular. Entonces podemos preguntar, ¿No apoya eso la interpretación del malakós como el afeminado agente pasivo que es penetrado y el arsenokoitês como el agente activo (masculino) que penetra y eyacula? Martin ridiculiza esa interpretación con tremendo desprecio: los que afirman eso o son ignorantes, dice, o son deshonestos. Pensadores como F.F. Bruce y Gordon Fee merecen más respeto que eso.

Martin concluye su artículo con una advertencia, muy justificada, contra la explotación homofóbica de la Biblia. La exégesis fiel es un deber cristiano, pero la mejor exégesis puede ponerse al servicio del prejuicio y del odio. Martin cita unas palabras de San Agustín sumamente apropiadas para todos y todas: «Quien juzga haber entendido las divinas Escrituras o una parte de ellas, y con esta inteligencia no edifica este doble amor de Dios y del prójimo, aun no las entiende» (Sobre la doctrina cristiana 1.35.40).

¡En eso todos debemos estar de acuerdo!

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[1] Curiosamente, en todo el artículo ambas palabras vienen mal escritas, arsenokoites con un acento que no debe tener y malakós sin su debido acento. Para acceder al artículo mismo, en inglés, busque http://www.clgs.org/5/5_4_3.html , o digitar «Dale B. Martin arsenokoitês» en Google.

[2] Para conocer el estilo personal de Martin, su humor y sarcasmo y algo de sus propias experiencias sexuales, teclee http://www.clgs.org o escriba «Dale B. Martin Boswell lecture» en Google para la conferencia inaugural «John Boswell» en el «Center for Lesbian and Gay Studies in Religion & Ministry» en Berkeley, California.

[3] Martin apela a los escritos de Anton Vögtle, Die Tugend- und Lasterkataloge im Neuen Testament (1936), y de Ehrhard Kamlah, Die Form der katalogischen Parades im Neuen Testament (1964).

[4] Omito el ejemplo vulgar que alude a personas que comen excremento.

[5] Fuentes: diccionarios de Danker y de Liddell-Scott-Jones.

[6] Policarpo, en su larga vida (ca. 69-155), según Ireneo, fue discípulo del apóstol Juan y pudo vivir los acontecimientos de finales del primer siglo y primera mitad del segundo.

[7] Díez Macho, Apócrifos del Antiguo Testamento¸Tomo III pp.243,280. De los tres grupos de manuscritos de OrSib 1-2. solo el grupo Psi contiene esta larga interpolación, que falta en los manuscritos de los grupos Omega y Phi. Casi todos los manuscritos de pasaje son del siglo XV (Charlesworth 1:321,330).

[8] Aunque habla a varones, el autor menciona por aparte el adulterio de las mujeres. Es muy posible que los «deseos vergonzosos» del saludo inicial se refieran al pecado sexual, pero no está en ninguna lista.

[9] Estas dos listas finales son las únicas en todo el pasaje (pgr. 33-36).

[10] De las dos últimas fuentes citadas por Martin, (Hipólito, Refutación de todas las herejías 5.26.22 y Bardesanes, citado en Eusebio, Preparación para el Evangeligio 6.10.25 II-III) él reconoce que favorecen el significado de arsenokoitês como sexo entre dos varones, aunque sugiere ciertas reservas.

[11] No es lo mismo una serie de exhortaciones diversas y una lista de vicios, donde supuestamente rige la lógica temática de la colocación de los términos en que se basa el argumento de Martin.

[12] Martin explica en seguida que no todo malakós lo es por haber sido penetrado, aunque todo varón penetrado es un malakós. Eso favorce en cierto sentido la posibilidad de que el término en 1Cor 6:9 se refiere al participante pasivo.

[13] Como el artículo en Internet no señalaba las páginas, con una búsqueda de «heterosexual» se encontrarán varias citas en este sentido.

[14] Obviamente, no vienen al caso pasajes donde malakós significa suave, fino, tierno, tímido, etc, sino solo las referencias sexuales.

[15] La legislación aprobada por las mujeres, según el drama, no tomaba en cuenta el caso de relaciones homosexuales. El joven se muestra muy fuerte y decidido, sin características propias de malakia.

[16] Este análisis del drama se basa en la traducción en Great Books of the Western World, Tomo V (Chicago: Encyclopedis Britannica, 1952).


La primera dama de Nicaragua es, de hecho, la ministra más poderosa del país y la ideóloga del nuevo misticismo estatal del Gobierno Sandinista
Carlos Salinas Managua

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Murillo, junto a Ortega en un mitin de 2009. / AFP

El Gallo ennavajado sonaba en los parlantes gigantes instalados en la Plaza de la Fe de Managua. La canción, himno de campaña de Daniel Ortega a finales de los ochenta, servía de fondo para la entrada del exguerrillo sandinista a la Plaza, donde se celebraba el 34 aniversario de la revolución nicaragüense, el pasado 19 de julio. Ortega iba arropado por el presidente del Congreso venezolano, Diosdado Cabello, pero quien marcaba el paso era su omnipresente esposa, Rosario Murillo, que se encargó de montar un espectáculo cargado de mística y fe católica.

“34/19 en bendición, prosperidad, y victorias. 34/19, para dar Gracias a Dios”, arrancó Murillo tras el cese de la tonada que cantaba al “gallo”. “¡Viva Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria…!”, gritaba la primera dama a la masa que se había congregado en la Plaza, miles de nicaragüenses que habían sido trasladados de todos los puntos del país en autobuses del transporte público de Managua, lo que dejó a la ciudad incomunicada. “Seguimos de frente con el Frente, dándole gracias a Dios que nos da el privilegio de tener conciencia, de estar llenos de fe, de estar llenos de optimismo, de estar llenos de esperanza; de no cargar el veneno del odio”, agregó la mujer a la que en Nicaragua los acólitos del Gobierno llaman “la compañera Rosario”.

Murillo aparecía ante el público con todos los dedos de ambas manos llenos de anillos de piedras turquesas que, según quienes la conocen, usa para espantar la mala suerte, las malas vibraciones y atraer la abundancia. La “compañera” dispuso un escenario espectacular, en el que ocho árboles de la vida de hierro sólido, inspirados en el ya famoso árbol del Génesis bíblico, dominaban la plaza centelleando con miles de lucecitas amarillas. Era el altar dispuesto como para una homilía, con una gigantesca imagen de Sandino, también recubierta de lucecitas amarillas, que cumplía el mismo papel que los santos ocupan en los altares. En Nicaragua, a este discurso oficial que mezcla lo revolucionario con los religioso y lo místico se le llama la “revolución rosa” por el color fucsia elegido por Murillo para pintar edificios, decorar actos oficiales y adornar las instituciones del Estado.

“Para invocar al Altísimo, al Todopoderoso, al Gran Espíritu, al Supremo Hacedor, a la Fuerza que nos mueve, desde la vida, hacia la vida, con nosotros en esta Plaza de la Fe San Juan Pablo II, su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando y Bravo.” Así presentaba Murillo a Obando, el otrora acérrimo enemigo de Daniel Ortega en los ochenta, hoy reconvertido en un aliado fiel. Tras sus palabras, una canción especialmente dispuesta para la entrada de Obando en escena: “Cardenal Miguel, eres esa luz de esperanza y fe. ¡Viva el cardenal, nuestro amigo fiel!”.

La relación entre Ortega, Murillo y Obando comenzó en 2004, cuando Ortega le había pedido perdón públicamente por los “errores del pasado”. Obando usaba sus homilías dominicales para atacar subliminalmente al ex guerrillero, utilizando supuestos pasajes bíblicos en los que comparaba a Ortega con serpientes venenosas. Murillo lo fichó tras el triunfo electoral de 2006 como secretario de la Comisión de Paz y Reconciliación, una entidad cuyas funciones nadie tiene claras en este país. En ese mismo año el caudillo del FSLN, antes férreo enemigo de la Iglesia, hizo un guiño electoral a ésta apoyando una ley que ilegalizaba el aborto terapéutico y condenaba con cárcel a médicos y mujeres que lo practicaran. “Hoy vivimos en paz, y son otras las luchas que protagonizan nuestros jóvenes. Hoy nuestros jóvenes empuñan el arma del amor, de la comprensión, de la solidaridad”, dijo Obando siguiendo el guión dispuesto por la primera dama en la ceremonia del 34 aniversario de la revolución.

El mismo Ortega hilvanó un discurso místico, en el que nombró a Dios trece veces y lo llenó de frases como “gracias a Dios” o “Dios mediante.” “Gracias a Dios que puso a Hugo Chávez en el camino de Nicaragua”, dijo el comandante. “Gracias al milagro del ALBA”, agregó en referencia al bloque de aliados conformado por el ahora fallecido ex mandatario venezolano.

La nueva religiosidad de los otrora ateos ex guerrilleros les choca a muchos en Nicaragua, un país mayoritariamente católico, que tildan de “bruja” a Murillo, pero que responde a una estrategia bien definida por la primera dama: ella ha creado una suerte de evangelio propio, en el que eleva a categoría de santos a los héroes de la revolución, utiliza los actos oficiales como homilías en las que invoca a Dios y la Virgen y reviste de misticismo a su compañero, Daniel Ortega, con quien se casó el 3 de septiembre de 2005 en ceremonia católica ofrecida por Obando, tras décadas de vivir fuera del matrimonio. “Dios” y “Daniel” son palabras comunes en los discursos de Murillo. Ese “evangelio” ha levantado ampollas en la jerarquía de la Iglesia Católica de Nicaragua, cuyos obispos son críticos con el Gobierno de Ortega. Monseñor Silvio Báez, el número dos de la Iglesia, ha catalogado la religiosidad de nueva data de Murillo como una “manipulación que se hace de la religión para humillar y dominar al pueblo”.

Pero las críticas no hacen mella en la primera dama, quien todos los días a la hora de la comida (la hora del Ángelus para los católicos) aparece en la televisión nacional dando un mensaje a los nicaragüenses. Ni Ortega, el presidente, se presenta tanto en los medios como la “compañera Rosario”. El pasado 16 de julio, Murillo apareció en la pantalla chica para recordarle a sus seguidores que era el día de la Virgen del Carmen. Este es “otro día más para honrar nuestra fe cristiana, nuestra devoción a María Reina de Nicaragua en esta advocación, la Virgen del Carmen”, dijo. El 15 de julio habló a sus televidentes de la importancia del Escapulario. “El Escapulario es Sacramental, aprobado por la Iglesia, que nos recuerda nuestra pertenencia a Cristo Jesús”, afirmó. La manipulación de la religión ha sido tal, que el año pasado, durante las elecciones presidenciales que le dieron un nuevo triunfo a Ortega, Murillo catalogó de “milagro” el embarazo y alumbramiento de una niña indígena de doce años que fue violada en un remoto pueblo de Nicaragua.

Gema Santamaría, doctorado en Sociología e Historia por la New School for Social Research, de Nueva York, hizo un análisis político de esta repentina conversión de la primera dama nicaragüense, la “revolución en rosa” de Rosario Murillo. “Es un bloque más en la constitución de un andamiaje político basado en negociaciones clandestinas, intereses particularistas y discursos instrumentales en los que el “Pueblo” es llamado a gobernar un país que ha sido cooptado por una cúpula política cada vez más reducida, exclusiva y excluyente”, escribió Santamaría en un análisis publicado por Foreign Affairs Latinoamérica. Sin hacer caso a las críticas, Murillo mantiene su “evangelio”, apareciendo todos los días a la hora de la comida en las pantallas de los nicaragüenses, como una Gran Hermana orwelliana. “Dios dispone”, dijo Murillo. “Dios Mediante, 35, Dios Mediante, 40. Dios Mediante, 50”, agregó. Se refería a su anhelo de permanecer por muchos años más en la cumbre del poder en Nicaragua.

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El nuevo símbolo del poder en Nicaragua

Publicado: diciembre 17, 2013 en Ideología

Enormes estructuras de metal, llamados ‘árboles de la vida’, han sido instaladas en el país centroamericano como emblema del régimen que encabeza Daniel Ortega
CARLOS SALINAS MALDONADO Managua

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Dos «árboles de la vida» en Managua, uno con la efigie de Hugo Chávez. Su costo se eleva a los 20.000 dólares. / CARLOS HERRERA / CONFIDENCIAL

Los transeúntes que el pasado jueves caminaban por la céntrica Loma de Tiscapa, en Managua, veían perplejos cómo un inmenso árbol de metal y de color amarillo era erigido por un grupo de obreros a la par de la estatua del héroe nacional de Nicaragua, Augusto C. Sandino. Nadie se explicaba qué hacía justo ahí el artilugio de sólido hierro, el último y más grande de una arboleda metálica que desde julio se ha extendido por las principales vías de la capital nicaragüense. La Loma de Tiscapa es, para los managuas, una especie de santuario: ahí estaban las cárceles de tortura del somocismo, símbolo del terror de la dictadura, y durante décadas ha sido el único refugio histórico de la ciudad. El llamado «árbol de la vida» fue instalado al lado de Sandino por órdenes de Rosario Murillo, primera dama de Nicaragua, como emblema del nuevo poder que se alza en el país.

«Esto es como la tierra de Willy Wonka», dice un transeúnte

Estos árboles de la vida amarillos son una adaptación del célebre árbol dibujado por el pintor austriaco Gustav Klimt en 1909. La primera dama de Nicaragua —sensible al simbolismo y promotora de una rara doctrina que mezcla catolicismo, misticismo, símbolos prehispánicos y sandinismo— estrenó su adaptación el pasado 19 de julio, día que se conmemoraba la revolución sandinista. Murillo creó una especie de altar, en el que la imagen a adorar era la de Sandino, iluminado por un sol en cuyo centro zigzagueaba una serpiente emplumada. A ambos lados de la imagen estaban los ‘árboles de la vida’. No se sabe si Murillo pidió permiso para hacer esta adaptación de la obra de Klimt, porque el Gobierno no da explicaciones sobre sus decisiones.

Tras aquella ceremonia católico-revolucionaria, los árboles amarillos de metal comenzaron a plantarse por toda la ciudad. Cada árbol cuenta con decenas de lucecitas que titilan durante las noches y son vigilados por una empresa privada que, según la prensa nicaragüense, pertenece a la familia del presidente Daniel Ortega. La revista de investigación y análisis, Confidencial, de Managua, consultó a varios expertos —entre arquitectos, ingenieros eléctricos y urbanistas— que afirmaron que el costo de cada árbol, desde su fabricación hasta su cuidado, asciende a 20.000 dólares. De ser así, se trata de un gasto ingente en un país donde el 47% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, según datos oficiales.

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Un «árbol de la vida» junto al monumento a Sandino, héroe nacional nicaragüense. / CARLOS HERRERA / CONFIDENCIAL

Una tarde de finales de noviembre acompañé a un periodista extranjero que visitaba Nicaragua a la Plaza de la Fe, donde se celebró el aniversario de la revolución. En una esquina de la plaza un grupo de obreros trabajaba pintando de amarillo las enormes estructuras de metal, a un lado del obelisco que se erige en honor a Juan Pablo II, una figura que es citada constantemente por Rosario Murillo en sus alocuciones diarias en los canales de televisión que controla la familia Ortega (al menos cuatro, en televisión abierta). Más tarde esos árboles serían instalados por los obreros de la Alcaldía de Managua y la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel) en las principales rotondas de la ciudad. “Es increíble que esto pase en un país occidental”, dijo, abrumado el periodista extranjero, veterano en cobertura de guerras y dictaduras. “Esto no lo he visto ni en los países del extinto bloque soviético”, aseguró mientras caminábamos por la amplísima Avenida Bolívar, a cuyos lados se alzan decenas de árboles amarillos, acompañados de altares a la Virgen María y nacimientos que muestran a un rechoncho Niño Jesús, todo ideado por Murillo. Al final de la avenida, en un gran rotonda, la primera dama ordenó poner un monumento a Hugo Chávez, el gran benefactor del presidente Ortega: el rostro del fallecido comandante, pintado de amarillo, con uniforme de la Fuerza Aérea, sostenido por el sol con la serpiente emplumada y, debajo, un árbol de la vida acostado. Todo adornado por pequeños arbustos de plástico cargados de alegres lucecitas. “Esto es como la tierra de Willy Wonka”, lanzó un transeúnte, que hacía referencia al personaje de ficción de Charlie y la fábrica de chocolate.

Para los críticos de Ortega son la muestra de un poder que pretende ser duro y absoluto

Los nicaragüenses, dados al apasionamiento político pero también a burlarse de sus protagonistas, se han tomado con mofa el hecho de que su capital se llene de esos raros árboles amarillos… hasta el pasado jueves, cuando sorpresivamente vieron que uno de esos árboles, mucho más grande que el resto, se alzaba justo a la par de su héroe Sandino, en el mismo lugar que era el símbolo de la tortura y la ignominia somocista. El rechazo no se hizo esperar en las redes sociales y los diarios críticos del país. El periodista Carlos Fernando Chamorro escribió en su cuenta de Twitter: “Como la estatua de Somoza, los ‘árboles’ de Murillo representan el símbolo de este régimen. ¿Cuánto tiempo le tomará al pueblo derribarlos?». La también periodista y socióloga Sofía Montenegro escribió: “En esta concepción geomántica, el centro, el ombligo del mundo, es la propia Señora de los Anillos (en alusión a Murillo, dada a usar más de 30 anillos en sus manos); sus arbo-latas amarillas, el emblema del régimen. No otro sentido tiene la pretenciosa instalación en la Loma de Tiscapa, al lado del monumento a Sandino, de un colosal y cegador armatoste que le dobla en altura y domina la ciudad. “Yo conquisté el sitio de poder del somocismo y al propio sandinismo; soy la reina de la colina y mío es el poder” parece decir la grosera copia del refinado trazo de Gustav Klimt, el pintor austriaco “fusilado” en Managua por estos delirios”.

Diciembre es mes de ventiscas en Nicaragua. Las ráfagas levantan nubes de polvo y mecen con fuerza los árboles donde se refugian los loros de la capital, Managua, milagrosamente verde. Pero las estructuras de metal amarillas no se mueven ni con el más fuerte de los vientos decembrinos. Para los críticos de Ortega son la muestra de un poder que pretende ser duro y absoluto: El viejo guerrillero sandinista, que luchó por derrocar una dictadura que duró más de 40 años, reformó la Constitución de Nicaragua para adaptarla a sus caprichos políticos y perpetuarse en el poder… mientras su esposa instauraba en la capital el nuevo símbolo de ese poder: sus árboles de la vida.

 

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