por Mike Breen

Jonathan Dodson (cuyo blog hizo una revisión de nuestro libro Lanzamiento de Comunidades Misioneras) recientemente escribió un artículo para la VERGE Network, sobre: 8 maneras simples para ser misionero. Me encantó su tren de pensamiento y pensó que era la pena compartir.
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Hacer misión no es un evento que añadimos a nuestras vidas que ya están ocupadas. Es nuestra vida. La misión debe ser la forma en que vivimos, no es algo que añadir a la vida: «. Dondequiera que vayan, hagan discípulos …», «Camina con prudencia hacia los extranjeros», «Deja que tu palabra sea siempre sazonada con sal», «estar preparados para dar una defensa de vuestra esperanza «. Podemos ser misionero de manera cotidiana, sin sobrecargarnos nuestros horarios. Aquí están algunas sugerencias:
1. Comer con los no cristianos. Todos comemos tres veces al día. ¿Por qué no hacer un hábito de compartir una de esas comidas con un no cristiano o con una familia no cristiana? Ir a comer con un compañero de trabajo, no tu solo. Invitar a los vecinos a una cena familiar. Si es demasiado trabajo para preparar una gran cena, simplemente pedir una pizza y enfoca tu conversación. Cuando vayas a salir a comer invita a otros. O lleva a su familia a los restaurantes de estilo familiar, donde podrá sentarse a la mesa con desconocidos y entablar conversación. Comida al aire libre e invitar a los cristianos y no cristianos. Huir de la subcultura cristiana.
2. Caminar, no manejes. Si usted vive en una zona peatonal, tienen la costumbre de salir y caminar por su vecindario, complejo de apartamentos, o de la escuela. En vez de conducir a la oficina de correo, tiendas de conveniencia, o apartamento, a pie para llegar por correo, tiendas de comestibles, y otras cosas. Sé deliberado en tu caminar. Saluda a la gente que no conoces. Entablar conversaciones. Llama la atención por pasear al perro, teniendo un 6-pack (y acción), con los niños. Hacer amigos. ¡Sal de tu casa! Debes tener interés en tus vecinos. Hacerles preguntas. Ora cuando sales a caminar. Ahorra un poco de gas, el planeta, y algunas personas.
3. Sé una persona metódica. En lugar de saltar por toda la ciudad por gasolina, comida, cortes de pelo, salir a comer, y el café, ir a los mismos lugares. Conoce el personal. Ir a los mismos lugares a la misma hora. Sonríe. Haz preguntas. Ser metódico. Haz amigos en los cafés por toda la ciudad. Mis amigos de Starbucks donaron una tonelada de pasteles que sobraron a nuestra iglesia 2-3 veces a la semana. Las usamos para reuniones de la iglesia y, ocasionalmente, dar a las personas sin hogar. Construir relaciones. Ser un metódico.
4. Comparte una afición con los no cristianos. Escoja un hobby que se puede compartir. Salir y hacer algo que disfrute con los demás. Trata de hacer Deportes de la liga de tu Ciudad. Remo (futbol) local y los equipos de ciclismo. Comparte tu afición enseñando las lecciones a otros. Enseña clases de costura, clases de piano, violín, guitarra, tejido, clases de tenis. Sé una persona de oración. Sé intencional. Sé atractiva (o). Que se diviertan. Sé tú mismo.
5. Hable con sus compañeros de trabajo. ¿Qué tan difícil es eso? Toma tus descansos con mucha intencionalidad. Salga con su equipo o grupo de trabajo después del trabajo. Muestre interés en sus compañeros de trabajo. Escoge a cuatro y ora por ellos. Forma grupos de mamá en tu vecindario y no lo haga exclusivamente para cristiano. Organiza un calendario de fechas de juego para los niños de la vecindad. Trabaja en la misión.
6. Sé un voluntario con las organizaciones no lucrativas. Encontrar una sin fines de lucro en alguna parte de la ciudad y toma un sábado al mes para servir a tu ciudad. Lleva a tus vecinos, a tus amigos o a tu grupo pequeño. Pase tiempo con tu iglesia, sirviendo a la ciudad. Una vez al mes. ¡Usted puede hacerlo!
7. Participar en eventos de la ciudad. En vez de jugar X-Box, ver televisión o navegar por la red, participe en eventos de la ciudad. Ir a la recaudación de fondos, festivales, campañas de limpieza, espectáculos de verano, y conciertos. Participa misionalmente. Entabla conversaciones. Estudia de la cultura. Reflexiona sobre lo que ven y oyen. Ora por la ciudad. Ama a tu ciudad. Participa con la ciudad.
8. Sirve a tus vecinos. Ayudar a un vecino para su matrimonio, en la cosecha, ayuda a construir un gabinete, ayuda a arreglar un coche. Pase por la asociación de vecinos o de oficina de los apartamentos y pregunte si hay algo que usted puede hacer para ayudar a mejorar las cosas. Pregunte a su policía local y de Bomberos, si hay algo que usted puede hacer para ayudarlos. Sea creativo. ¡Solamente sirva!
No cometa el error de hacer «la misión» como otra cosa que añade a su horario. En su lugar, haga Ud. la misión dentro de su programación existente.
Jonathan Dodson (whose blog did a review of our book Launching Missional Communities) recently wrote an article for the VERGE Network on 8 simple ways to be missional. Loved his train of thinking and thought it was worth sharing.
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Missional is not an event we tack onto our already busy lives. It is our life. Mission should be the way we live, not something we add onto life: “As you go, make disciples….”; “Walk wisely towards outsiders”; “Let your speech always be seasoned with salt”; “be prepared to give a defense for your hope”. We can be missional in everyday ways without overloading our schedules. Here are a few suggestions:
1. Eat with Non-Christians. We all eat three meals a day. Why not make a habit of sharing one of those meals with a non-Christian or with a family of non-Christians? Go to lunch with a co-worker, not by yourself. Invite the neighbors over for family dinner. If it’s too much work to cook a big dinner, just order pizza and put the focus on conversation. When you go out for a meal invite others. Or take your family to family-style restaurants where you can sit at the table with strangers and strike up conversation. Cookout and invite Christians and non-Christians. Flee the Christian subculture.
2. Walk, Don’t Drive. If you live in a walkable area, make a practice of getting out and walking around your neighborhood, apartment complex, or campus. Instead of driving to the mailbox, convenience store, or apartment office, walk to get mail, groceries, and stuff. Be deliberate in your walk. Say hello to people you don’t know. Strike up conversations. Attract attention by walking the dog, taking a 6-pack (and share), bringing the kids. Make friends. Get out of your house! Take interest in your neighbors. Ask questions. Pray as you go. Save some gas, the planet, and some people.
3. Be a Regular. Instead of hopping all over the city for gas, groceries, haircuts, eating out, and coffee, go to the same places. Get to know the staff. Go to the same places at the same times. Smile. Ask questions. Be a regular. I have friends at coffee shops all over the city. My friends at Starbucks donate a ton of left over pastries to our church 2-3 times a week. We use them for church gatherings and occasionally give to the homeless. Build relationships. Be a Regular.
4. Hobby with Non-Christians. Pick a hobby that you can share. Get out and do something you enjoy with others. Try City League sports. Local rowing and cycling teams. Share your hobby by teaching lessons. Teach sewing lessons, piano lessons, violin, guitar, knitting, tennis lessons. Be prayerful. Be intentional. Be winsome. Have fun. Be yourself.
5. Talk to Your Co-workers. How hard is that? Take your breaks with intentionality. Go out with your team or task force after work. Show interest in your co-workers. Pick four and pray for them. Form mom groups in your neighborhood and don’t make them exclusively Christian. Schedule play dates with the neighbors’ kids. Work on mission.
6. Volunteer with Non-Profits. Find a non-profit in your part of the city and take Saturday a month to serve your city. Bring your neighbors, your friends, or your small group. Spend time with your church serving your city. Once a month. You can do it!
7. Participate in City Events. Instead of playing X-Box, watching TV, or surfing the net, participate in city events. Go to fundraisers, festivals, clean-ups, summer shows, and concerts. Participate missionally. Strike up conversation. Study the culture. Reflect on what you see and hear. Pray for the city. Love the city. Participate with the city.
8. Serve your Neighbors. Help a neighbor by weeding, mowing, building a cabinet, fixing a car. Stop by the neighborhood association or apartment office and ask if there is anything you can do to help improve things. Ask your local Police and Fire Stations if there is anything you can do to help them. Get creative. Just serve!
Don’t make the mistake of making “missional” another thing to add to your schedule. Instead, make your existing schedule missional.


puesto que lo que se dice no ayuda a nutrirnos en el tema e incluso confunde. Una de las discusiones actuales es en relación a la Iglesia Emergente. Mucho se dice a favor y otro tanto en contra y las discusiones no ayudan al lector a tratar de discenir las ventajas y desventajas de este movimiento. Recientemente C. Wess Daniels trató de categorizar los tipos de iglesias emergentes y creemos que su contribución puede ayudar al lector a una mejor comprension.


Leonard Norman Cohen nació en Montreal en 1934, con el nombre hebreo de Eliézer (que significa Dios es mi sostén ). Su apellido remite a la tradición sacerdotal de Israel. Su padre era hijo de un judío lituano que emigró a Canadá poco después de que se fundara la federación, llegando a ser propietario de la fábrica de confección más grande del país y el presidente más joven de la sinagoga más importante del Canadá. Su abuelo Lyon fue además vicepresidente de la primera organización sionista de este país y fundador del primer diario en lengua inglesa de todo el continente americano.
Como el judío errante, Un Canadien Errant, Cohen espera volver a casa un día. Ese regreso al hogar parece sin embargo que da la vuelta al mundo. Aunque “convertirse en lo que se suele denominar un bohemio no era algo bien visto en familias como la mía, adoptaron la posición de que era una fase adolescente que superaría; pero no la superé”. Se convierte en un hombre de cuarto de hotel, que tiene al mundo como único equipaje. En otoño de 1969 aterriza en Londres con la idea de escribir su primera novela, pero el mal clima le hace cambiar de idea, yendo a la sobria y desnuda isla de Hydra, entonces casi virgen. Un lugar solitario y carente de comodidades, con el mar Egeo y Cretense a cada lado…
Cuando publica su disco Various Positions , muchos le preguntan por su búsqueda espiritual. Responde que su intención no era finalmente hacerse monje, ni dedicarse exclusivamente a la oración. Eso “no va conmigo”, dice: “Yo estoy en la calle, buscándome la vida”. Asegura no saber siquiera qué es el ideario zen, “porque sólo he conocido a ese anciano, y no puedo decir hasta qué punto representa esa tradición”. Su maestro mismo asegura que su esencia es “un vasto baldío, nada en especial”. Aquí no hay doctrina alguna que seguir, sólo su vida interior. Cohen busca finalmente ahí un espacio sin límites donde poder hacer sus propias construcciones mentales.
Buenas noticias para Walmart, para las grandes compañías y pésimas noticias para las trabajadoras del gigante norteamericano. Las mujeres que demandaron por discriminación sexual al 



Se trata de Luis Lara, pastor bautista , casado, tiene dos hijas y cuatro nietos. Lo saludamos, como a alguien de la familia. Y lo es. Se muestra muy amable, sencillo, paciente… Pido permiso para una breve entrevista. Dice que sí. Ya le hemos comentado de dónde venimos y que somos hermanos. Esto es suficiente.
La travesía concluye en Esmeraldas, capital de la provincia que lleva el mismo nombre. En Esmeraldas la población es afroecuatoriana. Hace calor, igual que el recibimiento. También se nota la pobreza de las viviendas y la vida en general. Pero hay cariño. Y eso lo arregla todo. Les encanta la poesía. Fue un recital multitudinario. Y al día siguiente otro más, esta vez en Atacames y entre estudiantes que se animaron a declamar sus propios versos. Cuando todo escasea aumenta el interés. Pude degustar sabores costeños como el encocado, la cocada, el bolón, las empanadas de queso. Y las frutas exóticas que nos embriagaron. Paseamos por las playas de Atacames, a orillas del Pacífico, degustando una piña colada. Allá en el horizonte intentaba divisar un pedacito de la meseta castellana. Difícil de olvidar…