`No temeremos, aunque la tierra sea removida´

Obama lee el Salmo 46 en el décimo aniversario del 11S

Según leía, casi parecía una recreación del atentado y de las guerras de esta década.

11 DE SEPTIEMBRE DE 2011, NUEVA YORK

  La décima ceremonia de recuerdo del 11-S tuvo seis momentos de silencio -uno por cada impacto y uno por el colapso de cada torre-, la lectura de 2.983 nombres y el repiqueteo de las iglesias por los muertos; todo dando  un aire especialmente solemne en memoria de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 , cuando fueron destruidas con dos aviones las torres gemelas de Nueva York, una parte del edificio del Pentágono con otra aeronave y la destrucción de un cuarto avión que cayó en una zona despoblada de Pensilvania.
  Un homenaje sobrio, en una jornada a la que también asistió el ex presidente George Bush, entre otras personalidades
  «Diez años han pasado desde aquel día de azul cristalino y, desde entonces, hemos vivido en parte en la luz y en la sombra», dijo el alcalde de la Gran Manzana,  Michael Bloomberg , quien introdujo con sus palabras el primer minuto de silencio de la ceremonia, «una oportunidad para honrar y recordar».
   OBAMA LEE EL SALMO  46
  Después,  Obama  subió al estrado, rodeado de cristales blindados como medida de seguridad. No realizó ningún discurso, ni siquiera una reflexión propia, sino que  se limitó a leer con enorme solemnidad el Salmo 46 de la Biblia;  aunque el acto no tenía ninguna connotación religiosa.
   Lo leyó desde el primer versículo : «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar».
  Con el semblante serio y de riguroso negro, el mandatario estadounidense continuó recitando: «Bramaron las naciones, titubearon los reinos, Dio él su voz, se derritió la tierra. El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob».
   Según avanzaba en la lectura del salmo 46, casi parecía una recreación del atentado  y de las guerras de esta década: «Dios es nuestro amparo y fortaleza. Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se desplomen los montes en el corazón de la mar». El salmo tiene también  un mensaje de confianza cara al futuro : «El Señor está con nosotros».

«No temeremos, aunque la tierra sea removida…» Según leía, casi parecía una recreación del atentado y de las guerras de esta década.

Acto seguido, el alcalde tomó de nuevo la palabra para, como ya ha ocurrido en los últimos nueve años, dar comienzo a la  lectura de los nombres de las 2.983 personas que perecieron ese día en el World Trade Center de Nueva York, Washington y Pensilvania, así como los que murieron en los atentados contra el WTC en 1993.

  La lectura se llevó a cabo por parte de los familiares de las víctimas, 334 personas que fueron subiendo al estrado en parejas y que recitaron los nombres con la música de fondo de diferentes artistas, como el violonchelista chino Yo-Yo Ma, que interpretó «Sarabande» de Bach.
  A las 09.03 hora local (13.03 GMT), coincidiendo con el momento en que impactó el vuelo 175 de United Airlines en la Torre Sur del World Trade Center, comenzó el segundo minuto de silencio, que estuvo precedido por el repique de campanas de los lugares de culto de la ciudad.
  Sesenta segundos después,  Bush  subió al estrado e invocó a los que perdieron la vida en la Guerra Civil en EEUU recitando el expresidente, parte de un fragmento de la carta que Abraham Lincoln envió a la madre de un soldado fallecido en aquella guerra.
  Intercalado con la lectura de los nombres de las víctimas, después se guardó otro minuto de silencio a las 09.37 hora local (13.37 GMT), cuando hace diez años se estrelló el vuelo 77 de American Airlines en el Pentágono, tras lo cual se escucharon las palabras del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.
  El momento en que cayó la Torre Norte fue recordado con un cuarto minuto de silencio y después otro por el vuelo 93 que se estrelló en Pensilvania.
  El último minuto de silencio llegó a las 10.28 hora local (14.29 GMT), en recuerdo al desplome de la Torre Norte del World Trade Center.
   OTROS ACTOS
  El principal acto fue la  inauguración del memorial 911, dos albercas gigantes, con cascadas que representan el gran vacío que dejaron las enormes torres; allí están inscritos en los paneles de bronce los nombres de las casi tres mil personas que perdieron la vida en ese día .
  Luego del acto en Ground Zero, el presidente Barack Obama se dirigió a Shanksville Pensylvania para rendirle tributo a los pasajeros que se enfrentaron a los terroristas en el vuelo 93.

Fuentes: El Mundo, Caracol

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10º aniversario del atentado

Los evangélicos, relegados en el programa de la ceremonia del 11-S

El acto interreligioso incluirá participación hindú, budista, y musulmana, pero ningún cristiano.

11 DE SEPTIEMBRE DE 2011, NUEVA YORK (EE UU)

Entre los actos oficiales de conmemoración del trágico 11 de septiembre se ha programado un acto interreligioso, que recibirá el nombre de “Un concierto de Esperanza”. Pero a este “concierto”  no ha sido invitado a participar ningún cristiano evangélico , algo que no ha sentado bien entre algunas de las principales denominaciones del país.

Desde  la Convención Bautista del Sur solicitaron al presidente Obama que cancele su aparición en la ceremonia,  que se celebrará en la Catedral Nacional de Washington. El motivo es que esta ceremonia incluirá a un sacerdote hindú, un monje budista, y un imán musulmán. Sin embargo, no incluye a ningún representante de los cristianos.

Al menos cinco líderes religiosos están en la agenda para participar durante el servicio. “Hay una trágica intolerancia hacia los evangélicos en particular, y deseamos que el presidente rehúse hablar a menos que sea más representativo”, dijo a Fox News Frank Page, presidente del Comité Ejecutivo de la Convención Bautista.

Por parte de la organización, se explica que “el propósito es tener representación interreligiosa, y la Catedral misma es una iglesia Episcopal y por esa razón consideramos que nuestro propio clero sirve como representante de los cristianos”, dijo Richard Weinberg, director de comunicaciones de la Catedral.

Weinberg agregó que la Catedral Nacional de Washington sirve como “el hogar espiritual de la nación” y por tanto “la diversidad es el primero y más importante” factor en la organización del evento primando al resto de confesiones religiosas no cristianas.

CARTAS AL ALCALDE
Pero no todos están de acuerdo. Tony Perkins, presidente del Consejo de Investigación Familiar, considera que los invitados al servicio son más adecuados para una conferencia de las Naciones Unidas que para representar el sentir de los Estados Unidos.

“Tres cuartos de la población estadounidense se identifican como cristianos, y casi un tercio de ellos son cristianos evangélicos”, dijo Perkins. “Aún así, no hay un sólo evangélico en el programa”, agregó disgustado.

Esta organización  ha enviado una petición al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg,  con la adhesión de más de 55.000 firmantes, para que se incluya la participación de algún evangélico entre las oraciones del programa conmemorativo.

“Este país necesita más la oración que la política. Por favor, señor alcalde, deje que la oración sean parte de esta ceremonia” , concluye la carta. Tony Perkins cree que el alcalde de la ciudad de New York está provocando con “un desafío deliberado” a los evangélicos y, al excluirlos del programa, “insulta la fe de la gente” del país.

Por otra parte, la organización ha vetado en el programa oficial cualquier presencia de símbolos religiosos. Esta decisión ha generado malestar no sólo entre los feligreses estadounidenses de distintas confesiones, sino también entre políticos influyentes. El ex alcalde de Nueva York,  Rudolph Giuliani, mostró su descontento por esta decisión y recordó que después del 11-S representantes de diferentes confesiones ayudaron mucho a los neoyorquinos a superar la experiencia vivida aquel día trágico día.

Fuentes:  MundoCristianotv, Christian Today

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10º aniversario del 11-S

¿Variaron las creencias de los familiares de las víctimas del 11S?

Un estudio psicológico analiza la incidencia de los atentados en aquellos que perdieron familiares cercanos, hijos o amigos íntimos en los atentados.

11 DE SEPTIEMBRE DE 2011, NUEVA YORK (EE UU)

En los últimos tiempos se han realizado diversos estudios sobre los efectos que los atentados del 11-S ha tenido en la población estadounidense. El mayor trauma, sin duda, fue para los que perdieron a sus familiares cercanos, amigos íntimos o parejas.

La revista de la American Psychologist Association  publicaba recientemente un número en el que se incluía una docena de artículos sobre el impacto social, psicológico y político de estos ataques terroristas en la sociedad norteamericana. Uno de ellos expone los resultados de una investigación realizada por especialistas del New York State Psychiatric Institute, de la Universidad de Columbia, sobre el  efecto de los atentados del 11-S en la religiosidad de las personas  directamente afectadas por este episodio.

La investigación examinó, mediante encuestas y cuestionarios, los cambios auto-percibidos en  la “importancia de sus propias creencias religiosas” por los familiares y amigos de las víctimas del 11-S.

LA IMPORTANCIA DE LA RELIGIÓN
Para el estudio, se recogieron datos de un total de 608 participantes familiares de fallecidos, entre dos años y medio y tres años y medio después de los atentados.

En las encuestas, organizadas por el psiquiatra de la Universidad de Columbia, Yuval Neria, se les preguntó a los encuestados (todos ellos voluntarios) qué importancia daban éstos a la religión o la fe antes de los ataques, y que importancia le daban a después, en el momento de la evaluación.

Por otro lado, los participantes completaron cuestionarios para evaluar sus niveles de trastorno por estrés postraumático y de depresión, así como para analizar si sufrían o no un duelo complicado (con síntomas de una evolución patológica del mismo).

Esta última condición se caracteriza por síntomas o conductas de riesgo sostenidas en el tiempo y de intensidad peligrosa para la salud, dentro de un contexto de pérdida, como pensamientos acerca del fallecido que se interiorizan y afactan la vida normal, dolor incontrolable por la separación, incapacidad para seguir adelante con la propia vida, etc.

UNA FE ESTABLE
Los resultados de estos análisis fueron los siguientes: en primer lugar, la mayoría de los participantes informaron que la importancia que para ellos tenían las creencias religiosas no había sufrido ningún cambio  tras el 11-S.

Por otro lado, un 11% de los encuestados señaló que los atentados habían propiciado un aumento de la importancia  que le daban a sus creencias religiosas.

Por último,  un 10% de las personas evaluadas afirmó que la importancia de sus creencias religiosas se había visto reducida  tras los ataques terroristas.

Los investigadores pudieron establecer entonces que esta reducción de la importancia de las creencias religiosas personales estaba relacionada con la gravedad del trauma y la pérdida sufrida por los encuestados.

EL DOLOR DE PERDER UN HIJO
Aquellas personas  que habían perdido a un hijo o a una hija en el 11-S resultaron ser casi el doble de propensos a afirmar que su religiosidad se había reducido tras los ataques,  en comparación con aquéllos que habían perdido a otro pariente o a un amigo, informa Epiphenom.

Parece posible, por tanto, que la severidad de la angustia vivida en el momento de los atentados sea la causa de la reducción en la importancia dada a las creencias religiosas por parte de algunos de los afectados.

El hecho de que en las encuestas las personas que más habían sufrido en el momento de los atentados (aquéllas que habían perdido a sus hijos o que habían presenciado los ataques en directo) afirmaran el doble de veces que los demás que habían sufrido estrés postraumático, depresión severa y duelo complicado tras ellos, respaldaría esta hipótesis.

A partir de los resultados obtenidos, Neria y sus colaboradores concluyen que “el duelo por una pérdida traumática comúnmente conlleva sentimientos de falta de propósito y de futilidad acerca del futuro y puede exacerbar el sentimiento de ausencia de sentido que subyacería a la reducción de la importancia que los afligidos dan a la religión”.

Fuentes:  tendencias21

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Cómo trabajaron los fotógrafos aquella mañana en la que el terror sacudió Nueva York

MOEH ATITAR DE LA FUENTE

 

Imagen de la fotógrafa Samoilova, el 11 de septiembre de 2011.- GULNARA SAMOILOVA (AP)

El último trabajo de un fotógrafo. En la mañana del 11 de septiembre de 2001 el fotógrafo Bill Biggart (54 años) se metió de lleno en la Zona Cero, poco después de que dos aviones se estrellaran contra las Torres Gemelas, en el peor ataque terrorista sufrido por EE UU. Llevaba consigo dos cámaras de carrete Canon Eos-1 y una digital D30 de la misma marca. Biggart, como muchos fotógrafos de su generación, se sentía más seguro en le mundo químico que en el nuevo digital.

El cuerpo de Biggart fue hallado dos semanas después de los atentados junto a su bolsa con las tres cámaras destrozadas y varios carretes reventados y seguramente expuestos a la luz, lo que les hacía inservibles. Su viuda Wendy , sin saber muy bien qué hacer, llamó a su colega y amigo Chip East, que rescató de la tarjeta digital la mayoría de las 150 fotografías que Biggart tomó.

A través de ellas, East reconstruyó la última hora de trabajo, la última hora de vida de su amigo. «Está cada vez más cerca, a medida que avanzas [por las fotos] ves la reacción de las personas, cómo la gente se está manejando con todo eso… Todas las fotos de Bill son sobre personas y cómo reaccionan en esta historia», explicaba East en un artíuclo publicado en The Digital Journalist.

La última imagen la tomó a las 10.29, cuando se vino abajo el edificio del hotel Marriott, tras la caída de la primera torre. Por la localización de su cuerpo, se sabe que Biggart murió cuando se colapsó la segunda torre.

La guerra en casa. James Nachtwey y Steve McCurry, dos fotógrafos con una basta experiencia en zonas de conflicto, se encontraban ese día en su ciudad de residencia, Nueva York. Se pasaban la mayor parte de su tiempo viajando fuera de EE UU, en zonas de conflicto, pero esa mañana el horror que tanto habían documentado se presentó en sus ventanas.

Nachtwey es un tipo meticuloso y perfeccionista, como se puede ver en el documental War Photographer, en el que se le seguía con una cámara subjetiva mientras fotografiaba en Kosovo o Palestina. La edición de esos trabajos, según se ve en el documental, le llevó días de revisión y vuelta a mirar los contactos. Sin embargo, Nachtwey no ha vuelto a acercarse a las fotos que hizo aquella mañana del 11 de septiembre hasta que este año se lo pidió la revista Time, donde en una entrevista reconstruye esa jornada que se saldó con 27 carretes de fotos.

Estaba en su loft neoyorquino, en un mañana inusualmente clara, cuando vio como unos vecinos miraban desde un tejado cercano y con gesto atónito hacia la zona de las torres. Desde otra ventana, Nachtwey pudo reconocer el horror tantas veces visto por sus ojos a unos cuantos kilómetros de su casa. Como todos los fotógrafos de esta reconstrucción, no lo dudó y corrió hacia el World Trade Center.

«Siempre estaba fuera, implicado en las tragedias de otras personas y situaciones difíciles, y volver a América era siempre un refugio», cuenta en Time. «Pero ahora la guerra nos había tocado a nosotros, y pienso que nos convertimos en parte del mundo como nunca lo habíamos sido antes».

Allí estaba a las 10.29 cuando la primera torre se vino abajo. «Visualmente era impresionante», recuerda en la entrevista, «una de las cosas más bellas que había visto jamás. Pero me iba a matar y no había tiempo de tomar una foto». Nachtwey logró refugiarse en un hotel cercano, asfixiado por el polvo procedente del primer colapso. «Había policías y bomberos haciendo su trabajo, siendo muy profesionales», cuenta, «yo por mi parte recordé lo importante que era tratar de fotografiar. Era lo único que podía hacer, era mi simple tarea».Time ha publicado una selección de ese día, revisada por el propio autor, con fotografías hasta ahora inéditas, que en los dos primeros días superó los dos millones de visitas.

Steve McCurry se despertó esa mañana a las 6. El fotógrafo de la agencia Magnum no podía dormir porque acababa de regresar de un largo viaje y sufría de jet lag. «Un poco más tarde llamó la madre de mi asistente para decirnos que nos asomáramos a la ventana para ver al World Trade Center en llamas», cuenta en su web. «Lo más irónico era que había cubierto guerras como la del Golfo Pérsico, Líbano, Afganistán, Filipinas y ahora podía tener esas particulares escenas subiendo del noveno al vigésimo piso de mi edificio de apartamentos».

McCurry es de esa clase de fotógrafo que le gusta controlar la luz, el ángulo y todos los factores que componen una fotografía, como la de la niña afgana, su imagen más conocida. «Trataba siempre de manejar todo al mismo tiempo. A veces eso no es posible, como aprendí el 9/11», recordaba recientemente en una entrevista para el fabricante de cámaras Leica. «Ese día, tuve que confiar en mis cámaras reflex porque no podía pensar en ningún tipo de variables de las fotos».

Sus imágenes, primero distantes, desde esa azotea del edificio donde vivía, y luego en el corazón del horror, mucha más próximas, pueden verse en su blog o en la selección publicada por la revista Slate. Acostumbrado a la tragedia, Mccurry se sintió incapaz de editar con sus propios manos ese trabajo hasta pasados siete años, como confesaba en una entrevista donde explicaba una exposición con imágenes del 11-S inaugurada en 2008.

La imagen controvertida, imágenes icónicas. Richard Drew era ya un curtido fotógrafo en septiembre de 2001. Fue uno de los pocos fotógrafos que el 5 de junio de 1968 pudo fotografíar a Robert Kennedy poco después de ser tiroteado en un hotel de California. No dudó en tomar esa imagen, como tampoco lo haría con una de las imágenes más escalofriantes del 11-S.

Aquella segunda semana de septiembre Drew tenía el encargo de cubrir, como años anteriores, la Semana de la Moda de Nueva York para AP, la agencia para la que trabajaba. Pronto recibió la orden de dirigirse a las torres gemelas que estaban en llamas. Estaba tomando imágenes, cuando escuchó una voz que le decía «¡Mira!». Instintivamente, Drew apuntó hacia arriba y vio cómo personas se precipitaban al vacío, a sabiendas de que no tenían otra salida. «Hice algo así como cambiar a piloto automático y empecé a tomar imágenes de la gente cayendo desde el edificio», recuerda en una entrevista para AP. Captó una de las imágenes más icónicas y controvertidas del 11 de septiembre: El hombre cayendo. En EE UU solo The New York Times se atrevió a publicar esa imagen, lo que le valió un aluvión de críticas. «Espero que 10 años más tarde la gente sea capaz de mirar esa fotografía», explicaba en una entrevista al diario británico Telegraph.

Nada se sabe de quién era aquel hombre, que como muchos otros, se arrojó al vacío. Tom Junod intentó averiguar quién estaba detrás de esa imagen en un artículo publicado en Esquire, con escaso éxito. En el campo de la ficción, Don DeLillo se inspiró en aquellas personas que se arrojaron al vacío – se evita la palabra suicidio en estos casos en los medios estadounidenses – para su novela también titulada ‘Falling Man’.

La autocensura de los medios estadounidenses hizo que apenas se vieran escenas de horror, de muertos. Por otro lado, la mayoría de las víctimas quedaron sepultadas entre los escombros, por lo que los cadáveres no fueron tan visibles. Una década después The Atlantic ha publicado imágenes como la que tomó Drew y que hasta hoy no se habían visto en medios estadounidenses.

Aquella fotografía se quedó a las puertas de ganar el World Press Photo de 2001, el galardón anual más importante del fotoperiodismo. Obtuvo un meritorio tercer puesto en la categoría de noticias de última hora. Con semejante ataque en una de las ciudades con más fotógrafos por kilómetro cuadrado, el 11-S se llevó cinco premios en distintas categorías. Muchas de esas imágenes, 10 años después, siguen en la memoria colectiva, y poca gente se acordará que ese año el galardón se lo llevó Erik Refner con la impactante imagen de un niño muerto de deshidratación en Pakistán.

El otro gran galardón, el Pulitzer, reservado solo para las fotografías publicadas en medios estadounidenses, se le llevó el equipo del The New York Times por todo el trabajo realizado esos días en su ciudad.

Gulnara Samoilova, también de AP, vio reconocido su trabajo aquel día con uno de esos cinco galardones del World Press Photo.

Samoilova se despertó por el ruido de las sirenas de bomberos. Puso la televisión, y se enteró de lo que pasaba a cuatro bloques de su casa. Tomó su cámara, con un objetivo de 85 milímetros. Estaba muy cerca de la primera torre, cuando escuchó cómo alguien gritaba: «¡Corred!». Samoilova se refugió bajo un vehículo, y hasta que no pudo levantarse pensó que había quedado sepultada viva. Cambió de lente, una con mayor ángulo, y cargó otro carrete en su cámara. Fue entonces cuando tomó la fotografia, una de las más representativas del 9/11: en ella un grupo de personas cubiertas de polvo camina perdida poco después de que se desplomara la primera torre. «Me encanta esa foto. Para mí se parece a una escultura. Como congelados», recuerda en una entrevista para la agencia para la que trabajaba. «Me pasé llorando casi a diario», cuenta. Una década después, Samoilova ya no trabaja para la agencia AP y se ha alejado del fotoperiodismo. Hoy documenta la felicidad, en forma de bodas, en su propio estudio.

http://www.elpais.com/global/


Estado de Puebla (México)

Católicos de Tlanalapan lincharán a los protestantes que no abandonen el pueblo

Incitados por el cura del pueblo, les amenazan con crucificarles y quemar sus casas si no se han ido el próximo lunes.

09 DE SEPTIEMBRE DE 2011, MÉXICO

  Existe  un grave conflicto religioso en San Rafael Tlanalapan , perteneciente al municipio de San Martín Texmelucan, del estado de Puebla, ya que  los católicos tradicionalistas de la comunidad amagaron con “crucificar y linchar” a cristianos evangélicos , conel argumento de no tolerar a nadie que no comparta con la población la misma creencia religiosa mayoritaria (la católica).
   INCITADOS POR EL CURA DEL PUEBLO
  Incitados por  el sacerdote del pueblo, Ascensión Benítez González , y el presidente auxiliar Antonio García Ovalle, alrededor de las 22 horas de la noche del pasado miércoles, unos 200 vecinos  se congregaron en las afueras de la Capilla catóica de San Isidro Labrador, a fin de ir en grupo contra los 70 cristianos evangélicos de la comunidad, muchos de los cuales se encontraban orando en su templo.
  Los evangélicos respndieron ante las amenazas decidiendo abandonar el pueblo para evitar el enfrentamiento. Pero esta respuesta sólo sirvió para enfurecer más aún a los católicos, que querían en ese mismo momento sacarlos a golpes del pueblo.
  Finalmente se limitaron a dar un  ultimátum a los evangélicos de la localidad, poniéndoles como plazo hasta el próximo lunes para desalojar sus viviendas de Tlanalapan, o serán linchados. Además les amenazan con destruir y quemar sus viviendas.

  Incluso  se les advistió a gritos que iban a “crucificarlos” . Una mujer católica notoriamente molesta reprochó a los evangélicos por traer a la autoridad local y a los periodistas, a quienes agredieron con insultos e impidieron realizar con normalidad u trabajo.
  Caso de no haberse ido los cristianos evangélicos el lunes, los católicos reunidos en la iglesia católica del pueblo decidieron que actuarían de noche o de madrugada para evitar la presencia de autoridades o periodistas.
   UN GOBIERNO SIN INTERÉS EN EL TEMA
   El primer antecedente de este conflicto en Tlanalapan se remonta a 2006 , cuando los evangélicos exigieron a las autoridades municipales acceso a la red de agua potable, que les era negado por los católicos. Cinco años después, en su homilía del domingo pasado, el párroco Ascensión Benítez incitó a sus feligreses a que presionen a los evangélicos para que se vayan del pueblo.
  Tras saberlo  los evangélicos interpusieron ante el Ministerio Público de Texmelucan una denuncia de los hechos . Pero pese a lo grave del conflicto, al lugar sólo acudieron dos patrullas y cuatro elementos policiales de Texmelucan, además del delegado de Gobierno distrital Roberto Solano, quienes hicieron la labor de espectadores.
  Por su parte,  el secretario General de Gobierno, Fernando Manzanilla, minimizó la situación  y dijo que sólo se trata de “diferencias de fervor religioso, entre distintos grupos”. En una entrevista, aseguró que no hay otros municipios poblanos que estén experimentando conflictos religiosos, pero buscará a las autoridades eclesiásticas católicas en el estado para aclarar el tema.

Fuentes: La Jornada

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Por Nicola Menzie|Corresponsal de Christian Post
Traducción de Ana Vargas

Mientras el Congreso regresa de su receso de un mes el martes, una de las primeras órdenes del día para Nueva York será los legisladores presentando la legislación busca establecer la cruz recuperada de los escombros del World Trade Center (WTC) como monumento nacional.

  • 9/11
    (Foto: Reuters / Peter Morgan)
    El Centro Americano para la Ley y la Justicia, dijo que presentará un escrito de amicus curiae en apoyo de la cruz del World Trade Center.

Con la legislación titulada el «Ley Nacional de Establecimiento de la Cruz Memorial del 9/11 para 2011», el representante Michael G. Grimm espera convencer a sus colegas legisladores para aprobar el proyecto de ley.

«Esta cruz era un símbolo de esperanza y libertad en un momento en que los neoyorquinos se enfrentaban a la pérdida y la destrucción a raíz de los peores ataques terroristas en suelo estadounidense», dijo Grimm.

La cruz, consagrado en el Museo Nacional Memorial Septiembre 11 en el centro de Manhattan el 23 de julio, ha estado en el centro de una batalla legal después de que un grupo de ateos presentó una demanda para impedir su inclusión en el museo.

«Me parece reprobable que este grupo desgracie las creencias de millones de personas en un esfuerzo por reunir un poco de atención de los medios para su causa», dijo el legislador republicano.

«Él tiene derecho a su opinión, pero eso no significa que su opinión sea correcta», dijo Jane Everhart, director de comunicaciones de Ateos de Nueva York, a The Christian Post el martes, reaccionando a la observación de Grimm.

En su demanda, presentada en julio, American Atheists, la organización matriz de los ateos de Nueva York, afirma que símbolos religiosos no deben ser incluidos en el memorial de los ataques terroristas del 9/11 en la zona cero, si la cruz cristiana es el único símbolo que se representa.

Cuando se le pidió un comentario en cuanto a la legislación de Grimm para que la cruz 9/11 sea establecida como un monumento nacional, Everhart se echó a reír. «Nosotros pensamos en esto como un gran pedazo de basura», dijo de la cruz.

La cruz, dos vigas de acero cruzadas encontradas durante las tareas de limpieza en el lugar de los ataques terroristas en Nueva York, ha sido siempre vista como un símbolo de esperanza y consuelo para muchos neoyorquinos.

Junto a la cruz, el Museo Nacional Memorial Septiembre 11 albergará también una estrella de David cortada del acero del World Trade Center, una Biblia fusionado a una pieza de acero que fue encontrada durante las actividades de recuperación, y un chal de oración judío.

«Mediante el establecimiento de la Cruz Memorial del 9/11 Memorial como un monumento nacional, nos aseguramos de que este símbolo de la libertad sigua en pie para todos aquellos que perdimos y aquellos cuya fe se mantiene hasta nuestros días», dijo Grimm.

 

http://spanish.christianpost.com


Juan Stam

Cada cultura tiene su propia escala de valores y antivalores. En algunas épocas de la historia de Israel, para muchos judíos guardar el sábado tenía una prioridad destacada, de la máxima gravedad. Por ejemplo, para ellos la fornicación era pecado, sin duda, pero aun peor era el pecado de irrespetar el sábado. También era pecado grave comer cerdo o sentarse en la mesa con gentiles incircuncisos.

Es obvio que nuestra cultura contemporánea concentra sus valoraciones fuertemente en lo sexual, hasta lo obsesivo. Para las personas seculares («mundanos», para emplear el término bíblico), el placer sexual parece ser la meta prioritaria de la existencia humana, y una vida de orgasmos sísmicos se considera la summum bonum de todos los valores en la vida. Nuestra cultura está obsesionada con el sexo.

Muchos cristianos, por su parte, también están obsesionados con el sexo y reflejan esta misma concentración pansexista, pero invertida. Para ellos los pecados sexuales son los más graves, a veces los únicos pecados que les preocupan (junto con la borrachera, en un segundo lugar).
Un empresario puede explotar a sus empleados pagándoles sueldos de miseria, pero asiste a la iglesia, ofrenda y no «cae en pecado» (¿cómo que «cae»? ya está en pecado), es un buen cristiano, toma la Santa Cena y a lo mejor puede ser anciano o diácono de la congregación. El presidente de un país «cristiano» puede mentir descaradamente para justificar así matanzas sangrientas, pero si pertenece a una iglesia, reproduce el discurso religioso y no causa escándalos sexuales, sigue siendo «hermano» en la fe.[1]

Se nos olvida muy fácilmente que según el Nuevo Testamento los pecadores sexuales y los boarrachos no son los únicos que «no heredarán el reino de Dios».[2] Entre los diez grupos de 1 Cor 6:9-10 van incluido los idólatras (¿los hay en nuestas iglesias?)[3], los avaros (¡Los hay, y muchos!), ladrones, estafadores y calumniadores (¡de todos ellos tenemos!). Gal 5:19-21, en su lista de 15 pecados que cierran las puertas del reino, añade brujería, odio, discordia, celo, ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia «y otras cosas parecidas».[4] Entre los seis pecados que según Efesios 5:4-6 excluyen del reino de Dios van incluidos la avaricia, necedades y chistes groseros. La larga lista de 21 pecados vergonzosos en Rom 1:24-31 incluye avaricia, envidia, engaño. chismes y «toda clase de maldad».[5] Se ve que eran muy rigurosas las exigencias de la comunidad cristiana. ¿Quién de nosotros no sería culpable de por lo menos una o dos de estas ofensas?

Lo que más sorprende en estas listas es la frecuente inclusión de la avaricia, en los mismos términos que la de la borrachera y los pecados sexuales. Si esos pecados escandalosos excluyen del reino de Dios, entonces también la avaricia, en los idénticos términos, excluye de reino de Dios. De hecho en los doce listas de vicios en los escritos paulinos, la avaricia aparece más frecuentemente que la borrachera.[6] Y es más, en dos de las listas San Pablo agrega una frase sumamente grave, cuando escribe «la avaricia, la cual es idolatría» (Ef 5:5; Col 3:5), el más condenable de todos los pecados.[7] Puede algún cristiano o cristiana negar que la avaricia es pecado?

La Real Academia Española define la avaricia en pocas palabras pero de mucho peso, como «Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas».[8] El Diccionario Cuyás, un poco más sucinto, lo define como «un apego desordenado a las riquezas». De las varias palabras griegas para la avaricia, dos son especialmente reveladores. La más común, «pleonexia»,se deriva, según Ceslas Spicq (tomo III, p.117), de «pleon» («más») y el verbo «ejw» («tener»). Por eso Louw y Nida, en su léxico griego, lo definen como «un fuerte deseo de adquirir más y más posesiones materiales, o de  poseer más cosas que las que otros tienen… » (Louw-Nida I:291-2). La avaricia es un deseo insaciable; cuánto más posee, más desee. Otro término para la avaricia es «filarguros», que significa «amor al dinero»; podríamos decir que son «dinerófilos»,.»enamorados del dinero» (Lc 16:14; 1Tm 6:10; 2Tm 3:2). Esta dinerofilia, según 1Tm 6:10, es «la raíz de toda clase de maldad».

La avaricia — esta pasión cuasi-erótica por el dinero y por las cosas — muy fácilmente conduce a la idolatría (Isa 2.7-8; Mt 6:24). La persona avara consagra toda su vida al dinero y deposita toda su fe y esperanza en la riqueza. Cree que posee sus bienes, pero pronto es poseído por ellos. A menudo la avaricia termina distanciándolo de su familia, del prójimo y de Dios mismo, por qué ahora está sirviendo a otro dios. «Dios sabe muy bien», escribió Orígenes, «qué es lo que uno ama con todo su corazón y alma y fuerza; eso para él es su Dios. Que cada
uno de nosotros se examine ahora, y silenciosamente en su propio corazón decida cuál es la llama de amor que principalmente y sobre todo está encendida dentro de su ser».[9]

La avaricia es relativamente fácil de definir, pero muy difícil de identificar. Rarísimas veces alguien va a decir, «yo reconozco que soy avaro». Hace poco un amigo me hablaba de un pastor que mostraba muchos síntomas de «prosperidaditis aguditis», pero el amigo aclaró que «él no es avaro, lo que pasa es que le gustan las cosas lujosas». Es muy fácil racionalizar la avaricia y justificar la acumulación y los lujos. Parece que sólo la voz del Espíiritu Santo en el corazón del rico le podrá convencer de su avaricia.[10] Por eso dice San Pablo, hablando
del papel de la ley como revelación de Dios, «tampoco hubiera conocido la codicia, si la ley no dijera: no codiciarás» (Rom 7:7).»

Para San Pablo, la avaricia no sólo bloquea la entrada al reino de Dios. sino está también entre los vicios que descalifican para ocupar cualquier oficio en la iglesia (1Tm 3:3,8; Tito 1:7). En el caso de pecados visibles y escandalosos, como borrachera o adulterio, la situación hubiera sido evidentes y relativamente fácil de identificar, pero sospecho que fue muy difícil de aplicar esta restricción en el caso de la avaricia. ¿Quién decide si alguien es avaro o no, con cuáles criterios? ¿En qué punto la prosperidad legítima se convierte en avaricia? En el fondo se trata de una actitud del corazón, de criterios relativos y poco precisos. ¿Cómo habría funcionado eso en el proceso de escogencia de los líderes congregacionales en los tiempos de San Pablo?

Me cuesta imaginar que algún rico, al ser considerado para el liderazgo, hubiera dicho, «Me disculpan, hermanos y hermanas, pero no puedo ocupar ningún puesto porque soy avaro, lo tengo que reconocer».  ¡Más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja!!

Me imagino más bien que otra persona, a lo mejor un líder de la congregación, tendría que señalar al avaro con su dedo y confrontar, como Natán ante David, este pecado en
la comunidad. «Lo siento mucho, hermano, y me da mucha pena, pero usted no puede ocupar ninguna carga en la iglesia de nuestro Señor, porque usted es un avaro.»

Me imagino la respuésta:

¿Quíen es un avaro?  ¡¡¡Yo no!!!

Todos tenemos que hacernos la pregunta, ¿Qué clase de mayordomo soy de los bienes que mi Señor me ha confiado?,

Examíname, oh Dios, y sondea mi
corazón

Ponne a prueba y sondea mis
pensamientos,

Fíjate si voy por mal
camino,

y guíame por el camino
eterno.

(Sal 139:23-24)

Bibliografia:

Louw Johannes y Rugene Nida, Greek-English Lexicon of the New Testament
(NY: United Bible Society 1989)

Spicq, Ceslas, Theological Lexicon of the New
Testa,emt
(Peabody:Henderson 1994)


[1] Es notorio en muchos países latinoamericanos que los congresistas evangélicos/as se especializan en los temas sexuales pero no tienen nada que decir sobre la corrupción, la pobreza y
hasta asesinatos políticos.

[2] Otros textos que hablan de exclusión del reino de Dios son Mt 5.20; 7:21-22; 18:3 y Jn 3:3,5.

[3] Véase «¿Es posible ser idólatra sin darse cuenta?». juanstam,com, 7 de enero de 2007.

[4] Según las listas de Apoc 21:8 y 21:25, no podrán entrar en la Nueva Jerusalén los cobardes, los incrédulos y los mentirosos 9CF. 22:15).

[5] La lista en !Tm 1:9-10, de pecadores ante la ley de Dios, incluye los irreverentes, los que maltratan a sus padres y los traficantes de esclavos. Col 3:5 incluye avaricia junto con cuatro
pecados sexuales.

[6] La borrachera se menciona en las listas de 1Cor 5:10; 6:10 y Gal 5;21; la avaricia en Rom 1:29; 1Cor 5:11; 6:10; Ef 5:3,5, más la lista de Mr 7:22.

[7] Esa frase corresponde al dicho de Jesús, «nadie puede servir a Dios y a la riqueza» (Mt 6:24; Lc 16:13). Es muy significativo que para su reformulación de la disyuntiva radical de Elías, «O Yahveh o Baal, pero no los dos» (1R 18:21), Jesús opta por poner a «Mamón» como equivalente de «Baal» . Parece implicar que «servir a las rquezas» era (y es) la idolatría más sutil y peligrosa de todas y que es totalmente irreconciliable con la fe en Dios.

[8]  La Academia define «codicia» como como «Afán excesivo de riqueza; Deseo vehemente de algunas cosas buenas; apetito sexual»…..

[9] Orígenes, Homilía sobre el libro de los Jueces, citado en Christian Century 9.4.97, p. 371).

[10] Entiendo bien que los ricos no son los únicos avaros, pero creo que la Biblia está pensando principalmente en ellos cuando haba de avaricia.

http://www.juanstam.com/


Juan Simarro Fernández
Retazos del evangelio a los pobres (XXXVI)
Latrocinios y trasfondos traidores“… a los pobres siempre los tendréis con vosotros”.Juan 12:8. Texto completo en Juan 12:1-8.
Jesús, el gran defensor de los pobres y de los sufrientes del mundo, el que era capaz de decir a uno de los ricos de este mundo: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”, parece que cambia su discurso en este relato del Evangelio de San Juan. Lo hizo como crítica y denuncia de la traición y del deseo de robo de uno de sus discípulos: Judas. Corazón traidor. El cuadro que contemplamos es el de Lázaro resucitado de los muertos y sentado a la mesa con Jesús. Allí estaban Marta y María. La primera, prototipo del servicio y la segunda, de la escucha y la adoración. María se separa del servicio para hacer un acto de adoración. Quería ungir los pies de Jesús y enjugarlos con sus cabellos.  María realizó su acto de adoración. La casa se llenó del olor del perfume, olor que llegó a la nariz de Judas, el ladrón y traidor. Su mente, la de Judas, comenzó a trabajar. Ese perfume valía mucho dinero. Podría haber caído en la bolsa que él portaba y, así, podría sustraer, robar, algo del valor de aquel precioso perfume.  De ahí viene su frase hipócrita, traidora, infame, infiel al Maestro y a sus compañeros los discípulos: “¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?”. El traidor, ladrón, tomó el nombre de los pobres en vano. Fue un desprecio a los pobres del mundo, los quiso utilizar para sus fines traidores y de latrocinio. Quería aprovecharse de los pobres, robar usando el nombre de los pobres para su propio disfrute, el disfrute amargo de todo ladrón.

 Jesús no podía ponerse en línea con Judas , conociendo su corazón engañoso y traidor. En este caso Jesús no podía decir, tiene razón Judas, se podría haber vendido este perfume y dado a los pobres… porque se trataba de un engaño, de una traición. Jesús le dice a Judas un imperativo: “Déjala”. No perturbes a esta mujer usando el nombre de los pobres para tu propio latrocinio. “Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto”, dijo Jesús al discípulo traidor.

 Jesús debió sufrir mucho en ese contexto de robo tomando el nombre de los pobres en vano, en ese contexto de traición, de mentira, de dureza del corazón, de perversión por conseguir riquezas , de adoración de uno de sus discípulos al dios Mamón, al dios de las riquezas.

Jesús estaba ante un icono traidor de los que después se repetirían muchos en el mundo. Ladrones y despojadores de palabras dulces para con los pobres, pero palabras mentirosas y falsas. Jesús estaba contemplando algo que, después, y a lo largo del tiempo, se repetiría en la historia de la humanidad. Los ladrones que guardan en sus bolsas lo que pertenece a los pobres. Bolsas de injustos, acumuladores y desequilibradores del mundo.

Jesús ante esa imagen de un Judas que se repetiría en la historia, ante la dureza del corazón del hombre que es capaz de acumular mintiendo y dejando en la estacada a tantos robados de bienes y de dignidad, se dio cuenta de lo que ocurriría cuando Él se marchara, cuando dejara solos a sus discípulos. Los valores del Reino que “ya” estaban entre nosotros, como dijo Jesús, tardarían en cambiar la historia, los corazones de los ladrones, despojadores y traidores. Nos deberíamos mover en el “ya” pero también el “todavía no” del Reino hasta que éste se estableciera en plenitud.

El corazón de Jesús se quedó triste ante el gesto ladrón de Judas, ante su hipocresía y traición, prototipo de los Judas que después deberían deambular por la tierra. La traición, la hipocresía, el robo, el corazón duro y la falta de solidaridad y de amor para con los pobres, hacen que Jesús acepte ese perfume derramado a sus pies. Antes esto que la traición y el robo en nombre de los pobres. Jesús no quería contraponer el gesto de María gastando ese perfume para ungirle con lo que se debería haber gastado para ayudar a los pobres. Pensamiento traidor de la mente de Judas que, ni por asomo, estaba pensando en ayudar a sus prójimos empobrecidos.

La tristeza de Jesús llega a lo sumo, conociendo el corazón de Judas. Dice el Evangelio, ante la frase de Judas de que se podría haber vendido este perfume y dado a los pobres: “Pero dijo esto, no porque se preocupara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella”. Esto lo veía Jesús. Jesús sufría. Su mente ya se prolongaba también a lo largo de la historia contemplando a los futuros Judas del mundo, los futuros traidores a Dios y a los pobres, los hipócritas acumuladores y despojadores de haciendas y de dignidad.

Probablemente un halo de tristeza inundó el rostro de Jesús. Su corazón permanecía encogido ante la traición del hombre contra el hombre, ante ese icono del robo y el despojo que era Judas. Su voz, como si sonara a algo tremendo, terriblemente grave e inevitable por los corazones judas que poblaban e iban a seguir poblando la tierra, exclamó: “A los pobres siempre los tendréis con vosotros”. Es el resultado de la traición y del robo, de la dureza y falsedad de tantos corazones judas que han de poblar el mundo.

 Algunos dicen que Jesús instituyó con esta frase la pobreza en el mundo. Nada más incierto e incorrecto. Esta frase simboliza la traición del hombre contra el hombre, el despojo de los fuertes sobre los débiles, un escándalo y vergüenza humana inevitable por ese corazón traidor y ladrón de Judas que era el símbolo, el incono y la viva imagen de tantos  corazones judas  que habrían de poblar la tierra.

Los resultados de los corazones judas y traidores que pueblan el mundo, se ven hoy claramente en una humanidad en la que el ochenta por ciento está en la pobreza. Les han robado, traicionado y dejado tirados al lado del camino.

Señor, nosotros queremos sentir contigo, entender tu tristeza y sufrimiento… pero queremos ser tus seguidores que, a pesar del “todavía no” del Reino, vayamos ganando parcelas a los traidores judas de nuestra historia y liberando a personas de la sinrazón de la pobreza y el despojo. Ayuda a tu pueblo para que, apartados de ese corazón traidor, se entreguen al servicio de los pobres y clamen por justicias… hasta que tú vengas y los valores del Reino sean implantados en plenitud.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2011


César Vidal Manzanares
La Reforma indispensable (17)
Lutero y la práctica de las indulgencias
Se ha señalado que fue el 31 de octubre de 1517 Lutero fijó las 95 tesis sobre las indulgencias.

 

Lo hizo en las puertas de la iglesia del castillo de Wittenberg y  en buen número de casos se afirma que fue como un desafío dirigido contra la iglesia católica. Semejante versión es insostenible históricamente.

En realidad,  Lutero actuaba impulsado por preocupación pastoral y la raíz del problema no se hallaba en él –que distaba mucho de desear una ruptura- sino en las prácticas económicas de ciertas jerarquías eclesiásticas  sin excluir al papa.

 ALBERTO DE BRANDEBURGO
En 1513, el príncipe Alberto de Brandeburgo, de tan sólo veintitrés años de edad, se convirtió en arzobispo de Magdeburgo y administrador de la diócesis de Halberstadt. Al año siguiente, obtuvo el arzobispado de Maguncia y el primado de Alemania.

Es más que dudoso que Alberto contara con la capacidad suficiente como para atender de la manera debida a esas obligaciones pastorales y, por si fuera poco, la acumulación de obispados era de dudosa legalidad.

Sin embargo,  en aquella época, los cargos episcopales no sólo implicaban las lógicas obligaciones pastorales sino que llevaban anejos unos beneficios políticos y económicos extraordinarios  hasta tal punto que buen número de ellos eran cubiertos por miembros de la nobleza que contaban así con bienes y poder más que suficientes para competir con otros títulos.

El arzobispado de Maguncia era uno de los puestos más ambicionados no sólo por las rentas inherentes al mismo sino también porque permitía participar en la elección del emperador de Alemania, un privilegio limitado a un número muy reducido de personas, y susceptible de convertir a su detentador en receptor de abundantes sobornos.

Al acceder a esta sede, Alberto de Brandeburgo ya acumulaba, sin embargo, una extraordinaria cantidad de beneficios y por ello se le hacía necesaria una dispensa papal, dispensa que el papa estaba dispuesto a conceder a cambio del abono de una cantidad proporcional al favor concedido. En este caso exigió de Alberto la suma de 24.000 ducados, una cifra fabulosa imposible de entregar al contado.

Como una manera de ayudarle a cubrirla,  el papa ofreció a Alberto la concesión del permiso para la predicación de las indulgencias en sus territorios. De esta acción todavía iban a lucrarse más personas.  Por un lado, por supuesto, Alberto lograría pagar al papa la dispensa para ocupar su codiciado arzobispado, pero además la banca de los Fugger recibiría dinero a cambio de adelantar parte de los futuros ingresos de la venta de las indulgencias, el emperador Maximiliano obtendría parte de los derechos y, sobre todo, el papa se embolsaría el cincuenta por cien de la recaudación que pensaba destinar a concluir la construcción de la basílica de san Pedro en Roma. El negocio era notable e indiscutible y la solución arbitrada satisfacía, sin duda, a todas las partes. Cuestión bien diferente era la mentalidad que se hallaba por debajo de aquella práctica.

 Para comprender lo que implicaba la venta de indulgencias hay que situarse en la mentalidad de la Europa del Bajo Medievo.

Autores: César Vidal Manzanares

©Protestante Digital 2011


Por Mike Breen

La semana pasada, Steve Jobs renunció como CEO de Apple y entregó las riendas a su ex director de operaciones. Ese día, el stock se redujo en 5%. En todo el mundo digital todos hablan  si Apple puede mantener su racha de victorias sin su líder visionario  de administrar en todo el mundo día a día de su compañia. He aquí por qué creo que no sólo va a capear el temporal, pero si siguen en:

Éstos que son los valores centrales de Apple:

Creemos que estamos sobre la faz de la tierra para hacer grandes productos.
Creemos en lo simple, no en lo complejo.
Creemos que tenemos que posesión y control de las principales tecnologías detrás de los productos que fabricamos.
Nosotros participamos solamente en mercados en los que se puede hacer una contribución significativa.
Creemos en decir no a los miles de proyectos para que realmente pueda centrarse en las pocas que son realmente importantes y significativos para nosotros.
Creemos en la colaboración profunda y la polinización cruzada de nuestros grupos, lo que nos permite innovar de una manera que otros no pueden.
No nos conformamos con nada a menos que no sea la excelencia en cada grupo en la empresa, y tenemos la honestidad consigo mismo para admitir cuando nos equivocamos y el coraje para cambiar.
Lo que Apple ha hecho es crear una cultura de innovación, el diseño y la colaboración. No hay duda de que Jobs es un genio y es responsable de la subida meteórica de Apple. Sin embargo, lo que ha hecho más que cualquier otra cosa (y probablemente no recibirá crédito hasta en este momento) es crear una cultura que siempre puede producir productos y servicios que han encantado a la gente en todo el mundo. Este empleo del ADN, es a través y por medio, en la vida de esa cultura.
Me pregunto si nosotros,  los líderes de nuestras comunidades eclesiales, estamos tratando de hacer el mismo tipo de cosas. ¿Estamos tratando de crear una cultura donde todo el mundo es un productor, donde la cultura de la comunidad es lo que nos sobrevivirá? El empleo del ADN del discipulado y la misión tiene una especie de media-vida que nace en el corazón y el alma de nuestro pueblo y nuestras comunidades para que tenga una vida  «propia».
¿Estamos tratando de crear ese tipo de cultura?

by Mike Breen

Last week Steve Jobs stepped down as CEO of Apple and handed the reigns over to his former COO. That day, the stock dropped by 5%. The talk around the digital world is whether Apple can keep up their winning streak without their visionary leader manning the day-to-day world of the company. Here’s why I think they’ll not only weather the storm, but continue on:

Here are Apple’s core values:

  • We believe that we’re on the face of the Earth to make great products.
  • We believe in the simple, not the complex.
  • We believe that we need to own and control the primary technologies behind the products we make.
  • We participate only in markets where we can make a significant contribution.
  • We believe in saying no to thousands of projects so that we can really focus on the few that are truly important and meaningful to us.
  • We believe in deep collaboration and cross-pollination of our groups, which allow us to innovate in a way that others cannot.
  • We don’t settle for anything less than excellence in every group in the company, and we have the self-honesty to admit when we’re wrong and the courage to change.
What Apple has done is created a CULTURE of innovation, design and collaboration. There is no doubt that Jobs is a genius and is responsible for Apple’s meteoric rise. However, what he has done more than anything else (and probably won’t get credit for until now) is created a culture that can consistently produce products and services that have enchanted people the world over. It’s Jobs DNA, through and through, in the life of that culture.
It makes me wonder if we, we leaders in our church communities, are seeking to do the same kind of thing. Are we seeking to create a culture where everyone is a producer, where the culture of the community will far outlast us? Where the DNA of discipleship and mission has a kind of half-life that is born into the heart and soul of our people and our communities so that it takes on a life of its’ own.
Are we seeking to create that kind of culture?