Mario Escobar Golderos

John Knox, María Tudor y la persecución a los protestantes

 

La persecución se desató en Inglaterra y en el corto reinado de María se asesinaron a más de trescientas personas.

 El caluroso verano de 1533 no presagiaba profundos cambios, pero la muerte de Enrique VIII y la sucesión al trono de su hija María, cambiarían el mapa político y religiosa de las islas británicas.

A finales de julio María fue coronada como reina de Inglaterra. Estaba casada con un joven príncipe español, llamado Felipe.  Rodeada por el ala más radical del catolicismo inglés, María tomaría cartas en el asunto inmediatamente.

 En noviembre ya habían sido revocadas todas las leyes que protegían la causa protestante . Era la prueba de fuego para la reforma inglesa. Si la misma hubiera tenido únicamente una base política, hubiera desaparecido ante la dura persecución que se iba a desatar los meses posteriores, pero los protestantes ingleses eran mucho más que meras comparsas del difunto Enrique VIII.

 La fecha límite para adjurar de la fe protestante se puso el 20 de diciembre , todos aquellos que se negaran a abandonar su fe serían tratados como herejes, lo que suponía la persecución religiosa y la muerte.

 Knox era uno de los objetivos principales del bando católico y decidió abandonar Inglaterra y dirigirse a Francia . La persecución se desató en Inglaterra y en el corto reinado de María se asesinaron a más de trescientas personas. Entre ellos el propio autor de El libro de oración común , Thomas Cranmer.

Konx aprovechó su estancia en el continente para conocer a diferentes líderes de la Reforma. Visitó a Bullinger en Suiza. En su exilio forzoso escribió un libro en contra de algunos movimientos radicales dentro de la Reforma titulado:  Leal admonición a los profesantes de la verdad de Dios en Inglaterra.

En el libro se condenaba duramente a la reina María y se la comparaba con Jezabel, lo que aumentó aún más el peligro que se cernía sobre él.

 En el otoño de 1554 conoció a Juan Calvino . Los dos reformadores eran muy distintos. Mientras que Knox era un hombre de acción e impulsivo, Calvino era reflexivo y metódico. La estancia en Ginebra de Knox fue muy productiva. Aprendió hebreo y logró formarse de una manera más profunda.

En noviembre de ese mismo año abandonó Suiza y viajó a Frankfurt para pastorear a la comunidad de ingleses exiliados que se había refugiado en la ciudad. La incipiente iglesia inglesa estaba dividida entre los de tendencias más anglicanas y los más puritanos, que no querían cultos muy ritualistas. La polémica sirvió a Knox para que escribiera un libro de cultos, que después adoptaría la Iglesia de Escocia.

 Tras una breve estancia en Ginebra, Knox decidió regresar a Escocia a finales de 1555 . Se casó con su prometida. El protestantismo había progresado en Escocia a pesar de la persecución, el reformador estaba dispuesto a buscar la manera para extenderlo por el resto de la isla.

Autores: Mario Escobar Golderos
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Abadía de Westminster

La Reina de Inglaterra en la celebración de los 4 siglos de la Biblia King James

Recorrido solemne con las copias más antiguas conservadas de la Biblia King James
Una joya de la cultura y la fe, en Inglaterra y el mundo. Hasta el influyente ateo Richard Dawkins ha participado en su recuerdo.

23 DE NOVIEMBRE DE 2011, LONDRES

La  Reina Isabel de Inglaterra  fue la invitada de honor en un servicio religioso realizado en la  Abadía de Westminster , y que se celebró el pasado miércoles 16 de noviembre, para conmemorar los 400 años de la Biblia King James.

El  duque de Edimburgo  y el  Príncipe de Gales  también estuvieron presentes en este acto conmemorativo de los 400 años de haber finalizado la traducción de la Biblia ordenada en el año 1604 por  el rey Jaime I .

 El acto suponía la culminación de un año completo que ha servido para conmemorar el 400 aniversario de la traducción, que se produjo durante más de siete años (entre 1604 y 1611) por todo un equipo de obispos, eruditos y teólogos que dió este texto de la Biblia en inglés que ha sido leído en las iglesias anglicanas de todo el mundo, apenas modificado, en los siguientes cuatro siglos.

Elegir la Abadía de Westminster para este evento es una decisión idónea, ya que fue en ella donde los compiladores se reunieron (en concreto en la  Cámara de Jerusalén ) para poner a prueba su traducción mediante la lectura pública en voz alta antes de ser enviada para su impresión.

 EL ACTO DE CONMEMORACIÓN
En la celebración se hizo un  recorrido solemne con las copias más antiguas conservadas de la Biblia King James . Y luego, como antes de su primera impresión , la King James fue leída en voz alta en la Cámara de Jerusalén  de la Abadía de Westminster.

 Rowan Williams, arzobispo de Canterbury , indicó que la versión King James es un «texto extraordinario» de «importancia imperdurable» que no se había hecho menos relevante por las traducciones posteriores.

Williams advirtió en su sermón que,  por excelente que sea, toda traducción es imperfecta , y así lo asumieron los propios traductores de la King James.  John Hall, deán de la abadía , expresó a los dos mil asistentes con fuerza que «reconocemos con gratitud la imperdurable influencia de la obra en nuestra lengua, nuestra cultura nacional, y en la fe, la lengua y la cultura allí donde el idioma inglés ha llegado en todo el mundo. Pero sobre todo, pidamos a Dios que nosotros y todas las personas que la lean puedan seguir siendo elevados y transformados por la gran historia que la Biblia contiene. »

 LA BIBLIA KING JAMES
 La historia de la traducción King James de la Biblia comienza con la ascensión de Jacobo I al trono Inglés en 1603, cuando el país estaba «en el centro de una revolución teológica.»

Durante una conferencia con los puritanos ingleses en la Corte del Palacio de Hampton fue propuesta una nueva Biblia, aunque la consideración de una nueva traducción ni siquiera estaba en la agenda. La reunión fue convocada originalmente por el rey James en respuesta a una serie de peticiones para la reforma dentro de la iglesia por los puritanos, que diferían con los anglicanos.

El Rey James no estaba satisfecho con cualquiera de las traducciones existentes en idioma inglés. En particular, odiaba «con pasión» la Biblia de Ginebra, como Rhys-Davies narra en la película. En ese contexto, el puritano John Rainolds propuso una nueva traducción y el monarca la encargó.

La traducción, en la que trabajaron 54 investigadores, tenía como objetivo unificar los diversos grupos dentro del cristianismo que existían en Inglaterra, y poner fin a dos siglos de lucha para producir una Biblia en inglés. La tarea tomó siete años y la nueva traducción fue publicada por primera vez el 5 de mayo de 1611.

Muchas de sus frases -los poderes fácticos, los pies de barro, recoger tempestades, la escritura en la pared, la niña de sus ojos- han entrado en el lenguaje y sus cadencias han influido en casi todos los escritores importantes en inglés desde entonces.

 UN AÑO DE CONMEMORACIONES
 En honor del 400 Aniversario muchas iglesias y organizaciones han realizado todo tipo de proyectos. A principios de este año, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, envió un mensaje al público, donde hizo un llamado a los creyentes a «celebrar la contribución realizada por ese libro hace 400 años».

A nivel de  editoriales , una versión actualizada de la NVI fue publicada este año. Thomas Nelson Publishers lanzó un sitio web que ofrece una amplia gama de contenido, incluyendo videos, versículos diarios de las Escrituras, podcasts y mucho más.

Por su parte,  el Príncipe Carlos de Gales ofreció su contribución como patrono de Confianza de la Biblia King James y leyó para el proyecto de YouTube Bible el capítulo 14 del Evangelio de Juan . Curiosamente,  el influyente ateo Richard Dawkins también contribuyó para este proyecto . «No se puede apreciar la literatura Inglesa a menos que estés inmerso en alguna medida en la Biblia King James», dijo Dawkins. «Estamos en una cultura cristiana, venimos de una cultura cristiana y no conocer la Biblia King James, es de alguna manera ser un bárbaro».

Muchos otros proyectos se han realizado en un esfuerzo para llamar la atención sobre el texto bíblico, entre los que  destaca la película   KJB: El libro que cambió el mundo . Está protagonizada por el premiado actor  John Rhys-Davies  (El Señor de los Anillos, Indiana Jones y La última cruzada), que lleva a los espectadores a través de la historia.

«El lenguaje y la influencia de este texto se han dejado sentir en todo el mundo durante los últimos 400 años, y también afirma ser la Palabra viva de Dios», dice Rhys-Davies, que añade: «Estos textos definen el camino de la salvación, y te llevan hasta las puertas de la vida eterna».

Fuentes: The Guardian

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Cautivos del mal con William Golding

Publicado: noviembre 22, 2011 en Arte, Cine, Literatura

José de Segovia Barrón

Cautivos del mal con William Golding

El señor de las moscas es Beelzebú, un nombre del diablo en la Biblia.

22 DE NOVIEMBRE DE 2011

 Cien años después del nacimiento del autor de  El señor de las moscas,  William Golding (1911-1993), sus obras todavía nos enfrentan a la oscuridad del corazón humano. Al Premio Nobel de Literatura de 1983, le rechazaron su libro veintiún editoriales, hasta que un valiente editor publicó su novela en 1954, que arremete contra el mito contemporáneo de la bondad innata del hombre. El escritor de Cornualles escribe esta historia al volver de la segunda guerra mundial, donde participó en el desembarco de Normandía y la persecución, que llevó a la destrucción del acorazado Bismarck. Regresó entonces a su trabajo como maestro de escuela, cuando comenzó a escribir las notas del libro que llamó  E x traños desde el interior.  En él refleja sus experiencias en la guerra, pero también en el patio del colegio, por las que descubre que “el hombre produce mal, como la abeja miel”. La historia nos coloca ante la famosa pregunta de qué haríamos si estuviéramos perdidos en una isla . Piensa para ello en un lugar idílico como las islas de coral, y unos personajes tan inocentes como un grupo de niños. El resultado no puede ser más devastador. Si nuestro mundo confía con el ilustrado Rousseau que el hombre nace naturalmente bueno, pero es la sociedad quien lo corrompe, la alegoría de Golding nos demuestra lo contrario. Es por eso que  nadie quiso publicar su libro al principio. Les pareció terrible, aunque es tan real como la vida misma.

 PEQUEÑOS SALVAJES
 Cuando leí  El señor de las moscas  en el colegio, me pareció que estaba contando mi vida entonces . Recuerdo la escuela como un lugar de enfrentamiento brutal entre chicos. Unos pugnan por dirigir la pandilla –Ralph y Jack en la novela–, pero la mayor parte hace cualquier cosa para ser aceptado por los demás. Como el personaje de Golding, Piggy (Cerdito), yo me sentía más inclinado a la actividad intelectual que al ejercicio físico, y aunque no tenía problema de sobrepeso, a los doce años también llevaba gafas. Como él, me debatía entre la protección del líder y el camino solitario de Simon –una figura casi crística–.

 Si alguien piensa que el niño es puro e inocente, es que se ha olvidado de sus días de escuela . ¡Quién no se acuerda de la brutalidad de los chicos en un patio de colegio!, ¡o la presión por conformarse al grupo! Mi padre solía decir que las peores cosas las había aprendido en un centro religioso. ¿Está el problema, entonces, en la educación?, ¿o es el sistema el que corrompe al individuo?

Golding escoge por eso un entorno paradisiaco –como es la isla del Pacifico, donde se estrella el avión de los niños–, para mostrar nuestra relación con el mal. Si en el clásico de Ballantyne – La isla de coral  (1857) –, tres jóvenes marineros salvan a una mujer de la barbarie de un nativo que estrella a su bebé, para ayudar luego a unos misioneros a que se conviertan los indígenas, Golding imagina a los chicos convertidos en salvajes, parodiando la novela colonial hasta en los nombres deJack y Ralph.

 EL SEÑOR DE LAS MOSCAS EN EL CINE
 Peter Brook lleva  El señor de las moscas  al cine –en una versión que ha publicado ahora la Fnac de 1963– como un documental . La evidencia se la proporcionan en este caso un grupo de niños sin formación dramática, a los que pide que actúen sin inhibición alguna, soltándolos en una isla, al lado de Puerto Rico. Brook creía que no tardarían un fin de semana en comportarse como los niños del colegio de Salisbury, donde enseñaba Golding cuando escribió la obra: o sea, como auténticos salvajes.

La película que más fácilmente se puede encontrar en DVD, y se ha visto con frecuencia en televisión, es de 1990 –la dirigió Harry Hook–. Al ser en color, es mucho más atractiva. Su problema es que nunca creemos que los niños hayan sido inocentes. Como es norteamericana, los niños pasan de ser escolares británicos a convertirse en cadetes de una academia militar estadounidense. Se sugiere incluso un pasado criminal en algunos de ellos, como cuando se dice que Jack ha robado un coche, siendo detenido por exceso de velocidad. Los niños piensan en los programas de televisión que se están perdiendo. Cambian así el apodo de Piggy por el nombre de la cerdita de los  Teleñecos,  y convierten a Ralph en Rambo.

La violencia en la novela nace de las profundidades del hombre. Por eso cuando son encontrados por un barco, pintados como salvajes, los adultos piensan que los niños han estado jugando, pero “Ralph llora por las tinieblas de su corazón”. El paraíso de Golding no es de naturaleza darwiniana, sino teológica. Nos lleva a Milton y su trasfondo cristiano. El señor de las moscas es Beelzebú, un nombre del diablo en la Biblia. ¿Se nos está planteando aquí la Caída del hombre, como el relato bíblico de la expulsión del Edén? ¿En qué creía Golding?

 MÁS ALLÁ DEL PESIMISMO
Hijo de un maestro socialista de extraordinaria fe en la ciencia, Golding estudió ciencias naturales en Oxford, para complacer a su padre –que era profesor de ciencias–, hasta que decidió hacer literatura inglesa. De hecho,  su siguiente novela,  Los herederos,  nos muestra la maldad de la naturaleza humana en una familia de neandertales , que se enfrenta al homo sapiens para ganar la carrera de la evolución. La historia está narrada por la voz prehistórica de Lok, que cuenta la desaparición de los neandertales ante los sofisticados cromañones. El altruismo de los primeros es aplastado por la violencia destructiva de los vencedores, desde cuya perspectiva se concluye el relato.

Estaba estudiando en el extranjero, cuando leí su tercera novela,  Martín el naúfrago (1959). Basada en los acontecimientos reales ocurridos a un oficial de Marina, cuando su barco es torpedeado, el libro es una auténtica parábola de la necesidad de limpieza del hombre . Su lectura inspiró al cantante Bono de U2, la canción  White As Snow  ( Blanco como la nieve )  – en su disco del año 2009,  No Line on the Horizon–. 

Conocí  Caída libre  en la edición argentina de Losada. Su lectura provoca tal perplejidad en la crítica española de 1968, que Domingo Pérez Minik escribe: Cuando terminamos la obra ignoramos si William Golding es un católico, como muchas veces se ha escrito. Su catolicismo no tiene nada que ver con el de Newman, Chesterton o Graham Greene. Habrá que meterlo en el Purgatorio para que nos diga la verdad, si es capaz de resistirlo. Sería muy discutible aplicar el nombre de literatura negra a esta obra. Hay un viento de esperanza que lo inunda. O se trata de un cristiano o de un marxista renegado.”

 IRRECONOCIBLES
 A pesar de su reputación de pesimista, Golding cree que “el bien vencerá finalmente al mal” –como dice en un libro de entrevistas de 1962–. La cuestión es: ¿cómo será esto posible? Uno de los primeros libros que leí de él también es  Ritos de paso.  Lo compré cuando Alianza lo publicó –como  El señor de las moscas – en 1980. Es una novela de mar, que inicia una trilogía –que ahora ha llevado a la televisión la BBC–, que muestra la vida en una nave al final de las guerras napoleónicas.

Aunque yo no sé nadar y me mareo en los barcos, siempre me han atraído estas historias de personajes en un espacio cerrado en medio del océano. Porque muestran un universo moral, como las obras de Melville ( Moby Dick,   Benito Cereno ) o Conrad ( El corazón de las tinieblas, La línea de sombra, Lord Jim ), que revela la complejidad del corazón del hombre. Una secuencia de acontecimientos, aparentemente irrelevantes, nos llevan al momento crítico en que nos vemos obligados a repasar nuestra vida, para intentar entender cómo hemos llegado hasta aquí.

Como en  Caída libre o La pirámide  (1967), es como si nos deslizáramos por una pendiente imperceptible, que nos convierte en seres irreconocibles para nosotros mismos. Al final de la primera obra que publicó tras el Premio Nobel –  Los hombres de papel  (1984) –, Golding observa que “no comprendemos muchas de las cosas que hacemos, ¿verdad?”. En  La oscuridad visible  (1979) dice: “No somos inocentes. Somos algo peor que culpables. Somos ridículos.”

 CULPABLES, ¿DE QUÉ?
 Cuando uno ve el proceso doloroso de auto-comprensión que siguen los personajes de Golding, al contemplar como en un espejo su deformidad moral, uno no puede menos que pensar en las palabras del apóstol Pablo en  Romanos  7, cuando dice: “no entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero sino lo que aborrezco” ( v. 15 ). Descubre así el religioso judío que en él “nada bueno habita”. Ya que “aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo” ( v. 18 ).

Es más “de hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” ( Ro. 7:19 ). Puesto que “el pecado habita en mí” ( v. 20 ). El diagnóstico bíblico no es fácil de aceptar, ya que nadie quiere asumir su culpa. Para escapar de ello, se busca como en las novelas de Golding, un chivo expiatorio para nuestra maldad. Nos consolamos con la idea de que “todo el mundo es bueno, excepto tal vez Hitler, Stalin o Gengis Kan”.

 En  El señor de las moscas,  el mal viene de ese monstruo –que se denomina con uno de los nombres bíblicos del diablo–, pero el enigmático personaje de Simon carga el peso de la culpa, como el pastor que muere de vergüenza en  Ritos de paso. En esas figuras crísticas encontramos ecos del Evangelio que nos anuncia que por la muerte de Otro, podemos reconocer nuestra miseria y dar “gracias a Dios por Jesucristo nuestro Señor” ( Ro. 7:24 ), que ha llevado nuestra culpa. Por lo que “no hay condenación para los que están unidos a Cristo Jesús” ( 8:1 ).

Autores: José de Segovia Barrón

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¿Por qué miras sólo al cielo?

Publicado: noviembre 22, 2011 en Misión Integral

Juan Simarro Fernández

Retazos del evangelio a los pobres (XLV)

 

¿Por qué miras sólo al cielo?“… que estás en los cielos”. Texto completo en Mateo 6:9-15.

 

 Estamos comentando el “Padre nuestro”  que, en la invocación ya comentada parcialmente, hay otra parte interesante que pareciera que no tiene mucho que ver con el Evangelio a los pobres. Quizás se podría ver así si no tuviéramos la oración completa, el “Padre nuestro”, en su conjunto. Si se lee completo se verá la voluntad del Padre se hace  “así en el cielo como en la tierra” . En esta oración modelo no se nos hace mirar solamente al cielo. No estaría en línea con todo el contexto bíblico, con las enseñanzas de Jesús, con el Evangelio a los pobres que irrumpe en el mundo con la llegada del Maestro. El que mira sólo al cielo, pierde el concepto de projimidad y su vivencia del Evangelio queda mutilada.

Sin embargo  la invocación nos dirige al cielo, quizás para después bajarnos a lo más arduo de la tierra en donde falta el pan, el pan nuestro , y donde todavía no han llegado los valores del Reino. En esta oración modelo parece que el cielo y la tierra se juntan. Así, lo que ocurre en la tierra no es indiferente en el cielo, repercute en la sensibilidad, en forma de sufrimiento o de gozo, del Padre nuestro que está en los cielos. El cielo y la tierra se juntan en la ayuda a los pobres de este mundo.

 El deseo de sólo mirar hacia arriba de muchos cristianos, puede ser una dificultad para entender el Evangelio a los pobres.  Es por eso que la oración modelo hay que verla en su conjunto, pues no nos hace mirar sólo hacia arriba. Cuando se desequilibra el Evangelio, cuando se le mutila, puede dar lugar a que muchos religiosos se descentren y se queden anclados con la mirada dirigida solamente al cielo. Tendemos a identificarnos más con los ángeles que con los pobres de la tierra. Es entonces cuando perdemos el Evangelio que nos trajo Jesús.

Este descentramiento que nos deja en la simple verticalidad, nos lleva a espiritualizar todo, tanto los términos bíblicos de opresión, pobreza, hambre, desnudez, cárcel… como a la espiritualización del compromiso cristiano que, por esto, se reduce a la actividad de los cumplimientos religiosos del ritual.

Es entonces cuando no podemos entender el Evangelio a los pobres, cuando damos la espalda al grito de los oprimidos y marginados mutilando la misión de la iglesia, el espíritu diacónico que debe haber en todo cristiano y que le lleva a la práctica de la projimidad. No debemos identificarnos sólo con los ángeles, con lo angélico, con una espiritualidad desencarnada. Cielo y tierra caminan juntos en Jesús.

 Es verdad que Dios está en el cielo, allí estableció el Eterno su trono.  Aludimos, así, en la invocación al reinado de Dios, a su majestad, a su poder, a su santidad, a su control y dominio sobre todas las cosas, pero la oración en su globalidad relaciona el cielo con la tierra. Pensemos, por ejemplo, cuando más adelante se dice:  “Venga tu reino” .

 Estamos pensando que venga a nuestro entorno histórico, a nuestro mundo en el que vivimos nuestro “aquí” y nuestro “ahora”, a la tierra. El cielo y la tierra deben estar en una interrelación , estamos deseando que el Reino de Dios sea acercado a la tierra, a los hombres… a los pobres de la tierra. El que sólo mira hacia arriba es un ciego espiritual, malencarado.

Cuando la oración modelo habla de que se cumpla la voluntad del Padre, del Todopoderoso, también debemos de decir  “así en el cielo como en la tierra” . Este es un concepto fundamental para entender el Evangelio a los pobres. Somos responsables ante la pobreza en el mundo, ante los oprimidos de la tierra… debemos buscar la voluntad justa de Dios, la justicia misericordiosa del eterno que pone a los últimos como primeros superando todos los parámetros de justicia humanos.

Esta interrelación del Padre nuestro entre el cielo y la tierra, nos hace ciudadanos de dos mundos y, mientras estemos en la tierra, debemos de seguir el concepto de projimidad que nos deja Jesús, el concepto del amor al prójimo que es semejante al amor a Dios mismo. El que no es ciudadano de dos mundos con todas sus consecuencias, es un ser alicortado, partido, roto.

 No podemos descentrarnos, desequilibrarnos y quedarnos mirando sólo al cielo.  Nos olvidaríamos de los pobres, de los sufrientes del mundo y faltaríamos a los conceptos de projimidad, de Evangelio a los pobres, de servicio, de diaconía, de acción social cristiana. Hay que vivir una espiritualidad con los pies bien anclados en la tierra, comprometidos con el hombre… es la forma de estar comprometidos con Dios y con el Evangelio. Parece que nos gusta más descansar en el escabel del trono de Dios y allí abandonarnos olvidando el mundo. Es el error de los insolidarios.

 Es necesario hacer la invocación completa con la que comienza la oración modelo: “Padre nuestro que estás en los cielos” ,  porque es reconocer la superioridad del Padre sobre nosotros, su majestad y su realeza, pero sin olvidar que tenemos un compromiso con la tierra con el hombre. Si no, somos seres espiritualmente incompletos.

Así nos enseñó Jesús que se puso al lado del hombre que sufre. Se mostró como experto en sufrimiento, experimentado en quebranto. No se olvidó de los pobres, de los oprimidos y marginados del mundo, sino que les nombró de forma específica como destinatarios de su Evangelio. Con la irrupción de Jesús en nuestro mundo, se unen el cielo con la tierra.

Así, la oración modelo, el Padre nuestro, nos enseña que tenemos una doble dimensión en la vida cristiana: La vertical, si se quiere decir así, pues Dios está en todas partes, y la horizontal que nos llama al compromiso con el hombre, a la acción social, a la búsqueda de justicia, al seguimiento de Jesús como Evangelio de Dios a los pobres. Deja de mirar sólo al cielo.

 Señor, ayúdanos a no descentrarnos en la vivencia de tu Evangelio. Haz que vivamos haciendo que se cumpla tu voluntad tanto en el cielo como en la tierra.  Si nos olvidamos de la tierra, de una tierra con más de media humanidad en pobreza, impídenos también la verticalidad hacia ti. Rompe ese puente hasta que nosotros, con tu ayuda, podamos reconstruirlo desde la horizontalidad de tu Evangelio, desde la preocupación por el hombre, por el pobre, por el sufriente… desde la horizontalidad de la práctica de los valores de tu Evangelio a los pobres. Desde la horizontalidad que nos enseñó y vivió Jesús.

Autores: Juan Simarro Fernández

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Lutero no se retracta

Publicado: noviembre 22, 2011 en Historia, Iglesia, Luteranismo

César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (25)

Lutero no se retractaMaximiliano escribió al papa para indicarle que debía intervenir contra aquel hereje y que, por supuesto, contaba con su apoyo.

 

Si se examina fríamente la situación, hay que reconocer que  la posición del agustino había empeorado extraordinariamente en muy poco tiempo .

Ciertamente, Lutero había contado hasta entonces con la protección del Elector y con el respaldo de los eruditos, pero  la coalición del emperador con el papa debía ser considerada como una fuerza imposible de resistir . En apariencia, la suerte de Martín Lutero estaba echada. A no mucho tardar, sería procesado como hereje y, caso de no retractarse, ardería en la hoguera exactamente igual que Huss.

 La carta que el emperador Maximiliano dirigió al papa produjo en éste una honda sensación. El pontífice contaba ahora con un apoyo de extraordinaria relevancia que le abría el camino para adoptar una posición aún más severa contra el agustino.

Descartó, por lo tanto, la primera citación señalando que Lutero había empeorado la situación y el 23 de agosto  envió una carta al cardenal Cayetano en la que le ordenaba que, a la espera de nuevas instrucciones, procediera al arresto del monje valiéndose del brazo secular.  Si Lutero acudía por propia voluntad y se retractaba, Cayetano podría recibirlo nuevamente en el seno de la iglesia, pero, si el agustino se mantenía en sus posiciones, tanto él como los que lo apoyaban debían ser cortados.

El mismo 23 de agosto, el papa  escribió al Elector. En la misiva calificaba a Lutero de “hijo de la iniquidad” e indicaba que si seguía comportándose así se debía a la protección que recibía del príncipe. Precisamente por ello, ordenaba a Federico que entregara a Lutero a Roma para ser juzgado .

 Finalmente, el pontífice envió una tercera misiva al provincial de los agustinos en Alemania. En ella se ordenaba a Gerhard Hicker, el vicario general, que arrestara a Lutero, lo encadenara de manos y pies, y lo redujera a custodia so pena de excomunión e interdicto para todos aquellos que desobedecieran.

Sin duda, lo que causa una mayor impresión de la respuesta papal es la afirmación del propio poder sustentada en la nula disposición a escuchar al acusado y el deseo único de imponerle silencio. Todo ello además llevado a cabo sobre la base de acusaciones formuladas por terceras personas de manera maliciosa y recurriendo incluso a documentos falseados.

Lutero había insistido en que no deseaba comprometer a su príncipe pidiendo su apoyo –una actitud que contrasta con la de los dominicos entregando documentación dudosa al emperador Maximiliano– y mantuvo su postura. Sin embargo, sí solicitó de él que lo protegiera de un arresto y de una condena que podían entrar en la categoría de lo ilegal.  Lo que suplicaba el agustino, y de nuevo la diferencia con sus enemigos dominicos resultaba obvia, era simplemente que se reconociera su derecho a un proceso legal y con garantías.

La respuesta del Elector Federico fue positiva porque, efectivamente, le preocupaba el respeto por la legalidad y la contención de cualquier abuso. Federico conocía de sobra el deseo del emperador Maximiliano de que fuera coronado como sucesor suyo su nieto Carlos y también que el papa no veía con buenos ojos tal eventualidad temeroso de que un rey español con territorios en Italia pudiera competir con él. Dado que Federico era uno de los electores, el apoyo que pudiera otorgar al papa podía resultar decisivo para que éste alcanzara sus propósitos. De manera bien significativa, la acción relativa a cuestiones espirituales quedaba una vez más condicionada por los intereses políticos.

 El 11 de septiembre, el papa escribió a Cayetano apoderándolo, a través del Elector, para examinar a Lutero y pronunciar un veredicto, bien entendido que, en ningún caso, no debería dejarse arrastrar a una discusión con el monje . No obstante, si el agustino abjuraba de sus errores, Cayetano podía rehabilitarlo. El breve de 23 de agosto seguía en vigor, pero, de momento, quedaba en suspenso para permitir que el cardenal escuchara a Lutero y, de esa manera, otorgara satisfacción al elector cuyo voto resultaba tan esencial para el papa.

 El 26 de septiembre, Lutero, acompañado de Leonard Beier, emprendió el camino a pie hacia Augsburgo. Spalatino le había señalado tiempo atrás que podría esperar una audiencia ante un tribunal imparcial y alemán. Sin embargo, lo que le esperaba era una comparecencia ante un cardenal extranjero que, por más señas, era de la orden de los dominicos.

Se mirara como se mirara, lo cierto es que la indefensión del agustino era absoluta y no puede sorprender que aquellos días se encontraran entre los peores de su vida. El prior de Weimar también le advirtió de que estaba entrando en una trampa y que acabaría en la hoguera en Augsburgo. Igualmente, no pocos le instaron a que regresara al territorio del Elector donde se encontraría a salvo.

 El peligro era real y no debe sorprender que ni Link ni los consejeros de Federico dejaran que Lutero desapareciera de su vista antes de contar con un salvoconducto imperial que le fue entregado el 11 de octubre. Igualmente, le habían advertido de que no se dejara engañar por el cardenal. Era de esperar que se comportara con cortesía, pero, en realidad, su inclinación era hostil. En este contexto, es fácil imaginar el ánimo que sintió Lutero al saber que el senado y los ciudadanos de Augsburgo lo apoyaban.

Al conocer la llegada de Lutero, Cayetano envió a encontrarse con él a Serralonga, un diplomático italiano, para informarle.  Del monje se esperaba que se retractara  y, por supuesto, n o se le concedería oportunidad de entablar ninguna discusión con el cardenal. La perspectiva era, desde luego, poco prometedora, pero Serralonga insistió en la buena disposición del cardenal y en el hecho de que con seis letras solo –revoco (me retracto)– podría verse a salvo.

 Lutero señaló al italiano que no tendría el menor inconveniente en pronunciarlas siempre que se le convenciera de su error.  Sin embargo, la idea de que pudiera entablarse una discusión entre el agustino y el cardenal era verdaderamente impensable. Serralonga optó, por lo tanto, por indicar a Lutero que no debía esperar que el Elector Federico tomara las armas para defenderlo y, acto seguido, le preguntó: “¿Dónde estarías entonces?”. Se trataba de una pregunta retórica encaminada a doblegar el ánimo de Lutero, pero el agustino no estaba dispuesto a rendirse. Su respuesta fue: “Donde estoy ahora, en el cielo”. No exageraba.

De hecho,  por esa época, Lutero envió a Melanchthon una carta en la que le indicaba que por él y por los estudiantes de Wittenberg estaba dispuesto a resistir. Para él, toda la cuestión se encuadraba en el marco de lo espiritual y esperaba, por lo tanto, que intervinieran factores sobrenaturales, a la vez que relativizaba los meramente humanos  que había señalado Serralonga.

Esa acentuada diferencia de criterio entre el agustino y sus opositores explica más que sobradamente lo que iba a suceder durante los años siguientes.

 Continuará

Autores: César Vidal Manzanares

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El sufrimiento muchas veces tiene argumentos incontestables, es decir, preguntas sin respuestas. Un prestigioso psiquiatra dice que hay dos tipos de sufrimiento difícil (¿quizás imposible?) de comprender: el sufrimiento de los animales y el sufrimiento de los niños (o personas indefensas en general). El de los animales porque al moverse por instintos no tienen conciencia de la muerte y ¿qué sentido tiene para ellos sufrir? Y el de los niños, porque un argumento a favor del sufrimiento es su valor terapéutico, y la muerte por enfermedad nos hace preguntarnos con impotencia y dolor, ¿para qué le sirvió ese dolor?

Generalmente, nuestro acercamiento y debate sobre Dios y a la Biblia lo hacemos mediante planteamiento conceptuales aunque muchas veces se da una verdadera vocación. El tema del sufrimiento nos toca de lleno el corazón, el dolor que sentimos y la pena que nos abruma.

¿Por qué Dios permite el sufrimiento, las catástrofes naturales, las guerras y la

pobreza?

¿Es Dios un Dios masoquista? Pensar que Dios actúa deliberada y caprichosamente contra el ser humano nos expone a cualquier desgracia sin tener siquiera el consuelo de que Dios nos puede ayudar. Entonces, la indignación y rebeldía surge de nosotros contra Dios.

Ahora bien, ¿es Dios el último responsable de todo cuanto acontece?

Pensemos en las guerras y en la pobreza de este planeta. Una de las figuras utilizadas en la Biblia para explicar la relación de Dios con la gente es la figura de un Padre y un hijo. ¿Tú eres hijo, verdad? Con sentido común y en parámetros de normalidad, ¿un padre puede dejar de amar a un hijo? El padre ampara al hijo porque le ama, sólo por este motivo. Sin referirnos a Dios,

¿Podemos explicar las guerras y el hambre? Quizás estemos atribuyendo a Dios consecuencias sin ser él responsable. Sobre las catástrofes humanas es difícil pronunciarse. Sobre el Tsunami del pasado diciembre (2004), un líder musulmán lo atribuyó a un castigo divino a causa de la inmoralidad que se manifestaba. ¿Hay algo de verdad en todo esto? ¿Es una manipulación en nombre de Dios? ¿…?

Sobre le sufrimiento sigue habiendo argumentos incontestables. Por este motivo, no hemos pretendido una argumentación prepotente para dar explicación a muchas cosas que simplemente se nos escapan. Con todo, dos cosas importantes que es necesario destacar:

La primera tiene que ver con la condición de cada uno de nosotros. Huimos del sufrimiento en busca continua del placer. Pero sin querer contar con Dios, no entenderemos nunca el por qué. Lo admirable en situaciones que nos desbordan es saber que Dios conoce (aunque yo no comprenda) y sobretodo que hay consuelo.

En segundo lugar, el mejor argumento que ha dado Dios para experimentar el sufrimiento es Jesucristo.

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Super 8 y el conflicto del Padre

Publicado: noviembre 22, 2011 en Cine

Daniel Hofkamp

Super 8 y el conflicto del Padre

La última película de J.J. Abrams (el creador de la mítica serie Perdidos) nos transporta a los años 80 y al entrañable cine de aventuras de aquella época. Steven Spielberg produce e inspira esta historia, la mejor que hasta el momento ha realizado Abrams en la gran pantalla y que le coloca como digno sucesor del que ha sido en los últimos treinta años el “gurú” del cine espectáculo de Hollywood.

Los protagonistas de la película son un pequeño grupo de niños casi adolescentes, envueltos en una divertida aventura grupal: hacer una película de zombies para presentar a un “importante” concurso internacional. En Super 8 se va dibujando con maestría a unos niños creativos, con sentido del humor y mucha pasión. Un grupo heterogéneo en el que algunos, a pesar de su corta edad, sufren profundas heridas relacionadas con una complicada situación familiar.

La película comienza mostrándonos a un chico que ha perdido recientemente a su madre en un accidente laboral. Desde entonces, la relación con su padre es distante, y la comunicación entre ellos se limita a las órdenes con las que el agobiado progenitor intenta moldear la conducta de su hijo. Poco después se nos presenta un conflicto similar en la chica protagonista, que sufre también la ausencia de una madre, en este caso con el agravante de la compañía de un padre alcohólico y violento.

A pesar de que el misterio, la aventura y la acción forman una parte importante del desarrollo de la historia, ésta se mantiene principalmente en torno a este conflicto padre-hijo. Un tema que el cine ha tratado desde diversas perspectivas, pero que sin duda es uno de esos asuntos inagotables y universales, de largo recorrido.

PADRE AUSENTE, HIJO REBELDE

El interés del director y escritor de la historia J.J. Abrams en plasmar los conflictos entre padres e hijos ya se reflejó en su mejor creación audiovisual, la serie Perdidos, donde además de jugar con el misterio y la intriga, se preocupó de poblar la isla de personajes cuyo principal problema era la difícil y tortuosa relación con sus padres, que conocíamos por los flashbacks y marcaba el presente en aquel entorno misterioso.

Lo cierto es que no es difícil para el espectador sentir empatía con aquellos personajes que lleven heridas, muchas veces sin cicatrizar, por este conflicto que no entiende de culturas ni épocas. La figura del padre nos impone respeto. Es el primer modelo al que miramos, que muchas veces admiramos de niños y luego rechazamos en la adolescencia.

Pero para aquellos que son padres, también resulta complicado saber cómo comportarse con sus hijos. A veces por problemas de comunicación, o por el difícil equilibrio entre autoridad y cariño, los padres han llevado a cuestas un sufrimiento que -según dicen- sólo quien lo ha pasado puede entenderlo. Muchos son los que desearían poder abrazar a su padre o a su hijo, pero no son capaces por culpa de heridas que quedan sin tratar y que el tiempo no cura.

Últimamente me ha llamado la atención que aún en la historia más conocida de todas, la de Jesús, hay un conflicto con el padre. El que se llamó a sí mismo “Hijo de Dios”, cuando estaba en la cruz clamó ese desgarrador “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Eran momentos de dolor no sólo por el sufrimiento físico de una tortura cruel y despiadada; sino también por la sensación de desamparo y soledad.

Uno de los escritores del Nuevo Testamento explica que Jesús pudo soportar este momento “por el gozo que le esperaba”. Sí, el gozo del reencuentro con su padre, y además la alegría de saber que su muerte tenía un sentido trascendental para la relación entre la humanidad y  Dios mismo. Como dice uno de sus discípulos más cercanos, Juan, fue “el amor del padre” lo que hace que ahora nosotros podamos llamarnos “hijos de Dios”.

Ahora Jesús, tras pasar ese momento, “puede compadecerse de nuestras debilidades” porque aunque “era Hijo, por lo que padeció, aprendió a obedecer”. Y su padre puede ser también el nuestro, uno en el que podemos “recibir la misericordia y hallar la gracia en el momento que más lo necesitemos”, dice el escritor a los Hebreos.

En el caso de Jesús, el conflicto del padre sirvió para su crecimiento y, en consecuencia, para nuestro provecho. Pero, ¿qué pasa con nuestro conflicto con Dios? Al igual que con nuestros padres podemos tener heridas abiertas, la situación se asemeja a la que tenemos con el padre que Jesús nos vino a mostrar.

Jesús vino a mostrarnos a un padre que nos ama, que quiere tener una relación fluida con cada hijo, que quiere dar sentido a la vida y a la muerte. Un padre que, como el de la conocida historia, espera el regreso del hijo que se había alejado, para que pueda disfrutar del perdón de un Dios dispuesto a abrazarlo y darle aquello que su corazón necesitaba. Dios quiere restaurar su relación con cada persona que esté dispuesta a conocerle y acercarse a él. Un conflicto que para entenderlo no es necesario verlo en la pantalla: podemos encontrarlo en lo profundo de nuestro ser.

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Stuart Park

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El debate de los orígenes (I)

Ningún creyente serio puede permanecer indiferente al intenso debate que genera el misterio de los orígenes, debate que alimenta, por un lado, la desconfianza del público en general hacia la Biblia, y por otro, afecta de manera directa al horizonte intelectual del creyente, pues no en vano la Biblia coloca el hecho de la Creación como base imprescindible de la premisa religiosa:  Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (Heb. 11:3 }.

Observamos, de entrada, que la Creación es un asunto de fe. No es ni comprobable, ni rechazable empíricamente. Por esta razón, los primeros capítulos de Génesis no son patrimonio de los científicos solamente. El lector de a pie también tiene derecho a conocer —y creer— su contenido. Al mismo tiempo, no puede ignorar a la comunidad científica, que no cesa de aportar impresionantes descubrimientos sobre la naturaleza del cosmos, y el «laico» en la materia no tiene derecho a negar desde la ignorancia hechos constatados por la ciencia, aunque éstos no coincidan con su propia interpretación del texto bíblico.
Ahora bien, al ser asunto de fe y no objeto de demostración científica, la Creación se presta fácilmente a la manipulación interesada , y el creyente de a pie sí puede -incluso debe- cuestionar y rechazar una visión materialista de los orígenes aunque la sostengan todos los Premios Nobel del mundo, pues desde la fe sabe que:  Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho ( Jn. 1:3 ).

¿Quiere decirse que no hay razones científicas para afirmar el hecho de la Creación, o que el diálogo entre la Ciencia y la Fe es inútil? Muy al contrario , como se verá. Pero la Ciencia debe limitarse a describir el universo, no a pronunciarse acerca de sus causas o intencionalidad últimas. El paso entre lo que se ve y lo que no se veía, sólo puede darlo la fe.

Pero la fe también, no pocas veces, se extralimita, adjudicándose parcelas de conocimiento -o más bien de opinión— que no le corresponden. De ahí que a menudo desde el campo evangélico se genere un acalorado debate, no exento de descalificación y dogmatismo, que perjudica la imagen de la comunidad cristiana y oscurece sus legítimos postulados.

Resulta evidente, por tanto, que para los lectores de esta revista (*) supone un lujo contar con la opinión madura de tres conocidos evangélicos españoles (un médico, un bioquímico y un teólogo) que por su formación han meditado largamente sobre la relación entre la ciencia y la fe, y que representan -sin que se lo hayan propuesto- posturas divergentes en algunos aspectos de este debate. Destaca en todos ellos la convicción de que no puede haber contradicción alguna entre la verdadera ciencia y la correcta interpretación bíblica, a la vez que -y esto es lo importante- respiran un profundo respeto hacia quienes sostienen sinceramente opiniones distintas a las suyas.

Esperamos que el presente número ayude al lector a comprender mejor la relación entre la ciencia y la fe, y a profundizar en la relevancia de Génesis 1-3 para su propia vida cristiana. Con este objeto ofreceremos también una breve reflexión en torno a la relación de los primeros capítulos de Génesis con la Biblia en general.

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La Historia de la Biblia Reina Valera

Publicado: noviembre 18, 2011 en Cultura

En 1569, Casiodoro de Reina legó al mundo de habla castellana su insuperable traducción de los textos bíblicos, la cual llegó a ser conocida como la Biblia del Oso. Treinta años después, en 1602, Cipriano de Valera realizó la primera revisión de dicha traducción. Es interesante notar que, con el tiempo, esta revisión llegó a conocerse como la versión de Cipriano de Valera. El revisor había superado al traductor. Con el paso de los siglos la revisión de Cipriano de Valera ha sido a su vez objeto de continuas revisiones, entre las que destacan la de 1909 y la de 1960.

Casiodoro de Reina (1520-1594)
Su versión castellana de la Biblia (1569) fue conocida como La Biblia del Oso, por aparecer un dibujo con este animal en su portada. Se tiraron de esta primera edición 2.600 ejemplares, pero a pesar de los obstáculos que había para su venta, en 1596 ya se había agotado totalmente.

Surgen entonces varias preguntas: ¿Por qué se realizan dichas revisiones? ¿Cuál es la razón que lleva a realizarlas? Tales preguntas tienen una respuesta clara y contundente. La lengua es un ente vivo y en constante proceso de cambio. Lo que ayer pudo ser comunicante, hoy puede ser poco inteligible. Es un hecho innegable que la lengua castellana, que en nuestros países de América Latina ha llegado a conocerse más como idioma español, se ha ido distanciando notablemente del habla peninsular. No han sido pocos los lectores de la versión Reina-Valera que han preguntado si sería posible contar con una revisión de esta versión clásica, sin que tal revisión pierda el carácter singular que supieron imprimirle Reina y Valera. Es decir, que la nueva revisión sea un reflejo del español que más y más va siendo reconocido como «latinoamericano».

Sociedades Bíblicas Unidas, en su deseo de responder a las demandas de los diferentes lectores de la Biblia, ha tomado en serio estas solicitudes y ha hecho una nueva revisión del texto de Reina y Valera, que sin alejarse de la conocida y amada versión, pueda leerse y disfrutarse con el mismo placer y la misma devoción que la traducción y revisión de hace más de cuatro siglos. La presente revisión Biblia Reina Valera Contemporánea es el fruto del trabajo del Comité de Revisión y Traducción de Sociedades Bíblicas Unidas.

El Comité de Revisión ha tenido ante sí la traducción de 1569 y la revisión de 1602, y además ha cotejado ambas a la luz del texto griego, sin dejar de pensar un solo momento en el lector latinoamericano de nuestros días. Y aunque la erudición bíblica de nuestros tiempos reconoce la existencia de manuscritos griegos más antiguos, esta revisión reconoce también que tanto Reina como Valera basaron su traducción y revisión, respectivamente, en el texto griego conocido como Textus Receptus. De modo que se han respetado las lecturas de dicho texto, aunque señalando con notas explicativas a pie de página las diferencias más notables entre éste y los manuscritos reconocidos hoy día como de mayor antigüedad.

Al presentar la actual revisión Biblia Reina Valera Contemporánea, Sociedades Bíblicas Unidas confía en responder así a las expectaciones de los lectores de la Reina-Valera, mediante la exposición del mensaje bíblico de siempre, en el lenguaje de los hablantes hispanoamericanos de hoy.

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En su viaje a Berlín
Benedicto XVI expresó que iglesias “evangélicas y pentecostales” son la «combinación del sincretismo de religiones».

18 DE NOVIEMBRE DE 2011, ROMA

El papa destacó que va a Benin porque es «un país que ha recuperado la democracia, en el que hay paz y libertad responsabilidad y justicia y las religiones conviven en medio de un respeto recíproco».Pero dentro de ese respeto recíproco sí cabe  una nueva crítica papal a “las iglesias evangélicas y pentecostales” , las que más crecen en el cristianismo actual. Algo por otro lado habitual en cada viaje papal, salvo que sea en Estados Unidos, un país de mayoría evangélica. También una frase inexacta, ya que las iglesias pentecostales son una de las denominaciones que forman parte del conjunto de las Iglesias evangélicas.

En el encuentro con los periodistas a bordo del avión que le traslada a Cotonú, la capital de Benin,  el papa afirmó que frente a ese desafío de “evangélicos y pentecostales” la Iglesia católica tiene que ofrecer un mensaje sencillo simple, profundo y comprensible.

Declaró que es muy importante que el catolicismo no se conciba como un sistema difícil sino como un mensaje universal.

 ATAQUE A LOS EVANGÉLICOS
 Según Benedicto XVI, “las iglesias evangélicas y pentecostales” están creciendo porque piensa que exponen un mensaje aparentemente comprensivo y una liturgia participativa que, en realidad, es una «combinación del sincretismo de religiones».

«Eso les garantiza un éxito pero también les implica poca estabilidad», subrayó el papa. El Obispo católico de Roma agregó que muchas veces esos fieles se pasan de nuevo a la Iglesia católica o a otras Iglesias pentecostales.

Por ello, para que no se produzca esa “huida” de católicos hacia esas iglesias, el mensaje de la Iglesia católica tiene que ser «simple, profundo y comprensible», un mensaje concreto, «de un Dios que nos conoce y nos ama», señaló.

 También comentó que la instrucción no tiene que ser muy pesada, sino que hay dar un mensaje concreto y que la liturgia tiene que ser participativa, pero no sentimental (en una nueva alusión a los cultos llenos de expresividad de “evangélicos y pentecostales”).

Fuentes: Efe

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