Ruth Padilla Deborst

Ni siquiera fue sencillo para ellas y ellos, para quienes convivieron con él por tres años. Sí; caminaron por esos polvosos caminos. Sí; oyeron sus relatos mediante los cuales, con elementos de la vida diaria, reveló verdades profundas sobre Dios, sobre la humanidad, sobre el propósito de la vida. Sí; le vieron dar vista a los ciegos, re-establecer a leprosos en la comunidad, afirmar la dignidad de las mujeres, legitimar el valor de los niños, confrontar a quienes en su religiosidad excluían a otras personas. Pero aun con todo ello, no les fue fácil seguirlo. Es que un seguimiento pleno les exigía más que el abandono temporal de asuntos margi­nales en su vida, más que superponer conceptos, prácticas y tradiciones nuevas a lo ya conocido. Quien seguía a este «maestro don-nadie» arriesgaba su reputación en la comunidad, se tornaba objeto de sospecha por parte de los poderes religiosos y políticos del día, y quedaba marcado de por vida como sectario inconformista. Extraña podría resultar la afirmación de Jesús: «Yo soy el camino, la verdad y la vida», especialmente cuando –como atestiguan los relatos del primer siglo– confe­sar a Jesús –y no al César– como Señor absoluto, ¡no sólo era mala estrategia para hacer carrera en el imperio romano sino que también podría implicar perder la vida! Nada tuvo de sencillo el discipulado en aquellos días.

Hoy el imperio es otro, las religiosidades excluyentes tienen otras caras, los intocables sufren otras ignominias, las cruces y los leones han sido reemplazados por otras formas de escarmiento y tortura. Aunque la naturaleza radical, integral y arriesgada del seguimiento de Jesús no ha variado, a quienes procuramos se­guirlo nos toca hoy preguntarnos cómo hacerlo en éste, nuestro contexto actual. ¿Qué implicará confesar su Señorío en medio de las imperantes tiranías políticas, económicas y aún religiosas y espirituales? ¿Qué posturas asumirán quienes se reconocen seguidoras y seguidores del Siervo sufriente que suplicó gracia para sus torturadores pero no cejó en su lucha por la justicia? ¿Cómo afirmar que el suyo es Reino de Vida cuando la violencia y la muerte parecen llevar las de ganar en nuestras calles y hogares? ¿Qué acciones caracterizarán a una co­munidad que no tolera estructuras, políticas o actitudes que explotan, excluyen, denigran o privan de oportunidad y de vida plena a minorías o mayorías?

La Fraternidad Teológica Latino-americana (FTL) no ha temido encarar pregun­tas como éstas en sus cuatro décadas de vida como movimiento. En núcleos loca­les, consultas regionales y continentales, en publicaciones, en iglesias, agencias y comunidades, así como en los históricos CLADE (Congresos Latinoamericanos de Evangelización), mujeres y hombres de diversas denominaciones y trasfondos han luchado por establecer puentes entre la enseñanza bíblica sobre la identidad y el llamado del pueblo de Dios y las realidades de su contexto histórico.Esta reflexión no se ha visto como un ejercicio meramente intelectual o académico sino como una labor necesaria e íntimamente vinculada con la identidad y praxis de la iglesia en el mundo.

A las comunidades de fe a lo largo y a lo ancho de América Latina, el Caribe, y el mundo, CLADE V se presenta como una nueva oportunidad de encuentro y diálogo, de revisión crítica, confesión y proyección creativa. Como decía Samuel Escobar en los inicios de la FTL:

La toma de conciencia teológica que se dio en Bogotá… consistió primero en comprobar que una comunidad evangélica dinámica y que crecía rápidamente iba llegando a cierta mayoría de edad sin identidad ni expresión teológica. Se comprobó también que la toma de conciencia res­pecto a una crisis en el continente encontraba a los evangélicos sin respues­ta ni alternativas serias frente al pensamiento que empezaba a forjarse en el ámbito ecuménico. Se percibió finalmente que la dominación misionera que explicaba en parte la falta de expresión teológica, intentaba polarizar desde fuera a la comunidad evangélica latino­americana (Escobar: Boletín 59-60).

Los tres ejes centrales, expresados en el lema son:

1. Sigamos a Jesús, por­que como iglesia de Jesucristo necesitamos aprender a seguirle, a encarnar con compromiso un discipulado integral en esta era donde se ha globalizado la sed del consumo y aprisionado la imaginación de pueblos enteros;

2. En su Reino de Vida, porque el Reino de Dios es reino de vida, aun en un contexto latinoameri­cano y caribeño tan plagado por múltiples expresiones de privación y muerte; y

3. ¡Guíanos, Santo Espíritu! porque el nuestro es un ruego, un clamor, una con­fesión en un medio en el cual demasiados evangélicos se sienten triunfalistas por el crecimiento numérico, y el acceso al poder anestesia a muchos a las demandas radicales del evangelio.

Aunque el encuentro de CLADE V tendrá lugar del 9 al 13 de julio del 2012, en San José, Costa Rica, CLADE V, más que un evento, es un proceso que consta de tres momentos entrelazados:

 

1. Proceso de participación CLADE V (septiembre 2011-junio 2012)

En el sitio http://www.clade5.org y a disposición de miembros de la FTL y grupos inte­resados está el Cuaderno de Participación, con preguntas para reflexión comunitaria. (A partir de noviembre, también estará en formato impreso publicado por Ediciones Kairós.) Quienes quieran pueden también participar de Foros de Reflexión ordenados temática­mente.

 

2. Encuentro CLADE V (9-13 julio, 2012).

Obviamente, los cupos en San José son limitados, pero también se llevarán a cabo encuentros paralelos en diversas ciuda­des de América Latina y el Caribe.

 

3. Proceso de transformación CLADE V (de agosto 2012 en adelante)

La re­flexión generada durante las etapas 1 y 2 seguirá volcándose mediante publicacio­nes, consultas y encuentros locales de todo tipo en búsqueda de una presencia fiel como testigos del Reino de Dios en nuestro medio.

Los desafíos para esta época están planteados. Tenemos una rica herencia; la FTL ha impactado dentro y fuera del continente con su misionología integral, su hermenéutica contextual, su resistencia a ser forzada a calzar categorías exóge­nas, su apuesta a la unidad y al encuentro dialogal.

Pero el panorama social, político, económico de América Latina y el Cari­be no deja de ser lúgubre. Si usted es joven entre 17-25 años de edad, es 70 veces más probable que pueda morir asesinado que si viviera en Europa. La desigualdad so­cial, la corrupción y la desesperanza parecen haberse instalado inamoviblemente. Mientras tanto, millones de nuestros pueblos se someten a extremas penurias y estatus de «no personas» al emigrar a otras latitudes. En este contexto, el Evan­gelio de nuestro Señor Jesucristo, ¿es verdaderamente tal? Es decir, la revelación de Dios mediante su Espíritu, ¿realmente constituye buena noticia para nuestros pueblos disgregados, nuestros jóvenes desesperanzados, nuestras niñas abusadas?

Acompañémonos en el nada sencillo camino del seguimiento de Jesús, ro­gando la dirección del Espíritu Santo, para que sí demos señales de su Reino de Vida aquí y ahora y nos unamos de tal modo a la multitud de mártires, hombres y mujeres que a través de los siglos han dado testimonio viviente de que Dios es Dios de Vida y su Reino es Reino de Justicia. Hasta que Jesús regrese y Dios com­plete su buena creación.

http://www.kairos.org.ar


Juan Simarro Fernández

Retazos del evangelio a los pobres (XLVIII)

¡Renuncia, ponte bajo autoridad!
“Hágase tu voluntad, así en el cielo como en la tierra”. Texto completo en Mateo 6:9-15.

“Hágase tu voluntad, así en el cielo como en la tierra” , es la tercera petición de la oración de Jesús para enseñarnos a orar.  Cuánto falta, Señor, para que esta petición de tu oración modelo se cumpla en la tierra, para que, en el cumplimiento de esta tercera petición del Padre nuestro, el cielo y la tierra se abracen besándose la justicia y la paz, no sólo en el cielo, sino en medio de los focos de conflicto de la tierra, en medio de tanta pobreza y exclusión social. Yo creo que los cristianos no siempre trabajamos como debemos para que tu voluntad, la voluntad que se cumple en el cielo, se cumpla también en la tierra. Mucho hay que trabajar en la línea del Evangelio a los pobres, para que esta petición se encaje en el “ya” del reino. Úsanos, Señor.

 No debemos pensar en el cumplimiento de la voluntad de Dios para el más allá, sino que la petición nos baja el cielo a la tierra , en nuestro aquí y nuestro ahora, los funde dentro del objetivo de establecer la voluntad de Dios en el cielo y en la tierra.

 En toda esta petición hay un trasfondo importante: el de la renuncia a imponer mi voluntad para que se pueda cumplir la voluntad de Dios … la voluntad de Dios para con los pobres. No somos nosotros los quijotes ni los héroes humanos que vamos a arreglar el mundo, que vamos a imponer nuestra voluntad férrea. El hacer esta petición es un acto de humildad y de reconocimiento de la soberanía del Señor y de que la justicia en el mundo, la eliminación de la opresión o el Evangelio a los pobres, no se impone sólo con nuestras fuerzas humanas.

Es el proyecto de Dios al que nosotros nos unimos renunciando a mucho, a muchos objetivos humanos que nuestra voluntad quisiera conseguir. Todo lo que somos y lo que tenemos, lo ponemos a disposición de Dios y de los necesitados de la tierra, de los sufrientes del mundo. Si no, ¿dónde está el cumplimiento del concepto de projimidad tan fuerte que nos dejó Jesús?

 “Hágase tu voluntad” , es una petición que implica renuncia. Y en esta renuncia hay mucho a favor de los otros, de solidaridad humana, de projimidad, de no buscar nuestra propia relevancia, de valores del Evangelio a los pobres.  El  “hágase tu voluntad”  implica decir: Señor, úsame y usa todos los medios que tengo a mi alcance, todos mis bienes y todas mis capacidades. No yo, sino tú. El prójimo como yo mismo. Nos convertimos, así, en personas con una voluntad al servicio del Señor. Es un poco el acercarnos a la expresión del Apóstol Pablo:  “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” . No hay mayor forma de aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas y en el mundo.

Ante esta petición, nuestros intereses humanos pasan a un último lugar como ocurre con el concepto del Evangelio a los pobres: Lo primero, lo último. Es el trastoque de valores del Evangelio. Nuestros intereses pasan a ser los intereses de todos nuestros hermanos, los intereses de todos los hijos de Dios. Aceptar la voluntad de Dios significa que se dé prioridad a los planes de Dios, no a los nuestros… y la voluntad de Dios es que el hombre viva con dignidad, el que nos paremos en medio del camino para tender una mano al herido, al despojado, al apaleado y dejado en la exclusión en los márgenes de nuestra historia persona, de la historia personal y única de tantos pobres y hambrientos del mundo. El que acepta la voluntad de Dios, se ve convertido en un vocero del Creador, en un denunciador de la injusticia, en un redentor del hombre en nuestro aquí y nuestro ahora. Lo hacemos por ti, Señor… con él y en él.

Aceptar y orar esta petición, es ponerse bajo autoridad. Es su voluntad la que se ha de cumplir y dejamos que Él nos use… aunque muchas veces no sepamos dónde vamos, aunque el camino nos parezca estrecho y los que están instalados en los valores del mundo se rían de nosotros y piensen que hemos perdido el juicio… Hemos perdido el juicio por amor. Hemos perdido el juicio humano a favor de que se cumpla la voluntad divina: Que el amor al prójimo sea semejante al amor a Dios.

 Cumplir estas peticiones en la línea del Evangelio a los pobres, puede costar dolor. Es posible que haya momentos en el camino en el que sintamos deseos de rebelarnos, de vivir a favor de la corriente del mundo, de conformarnos a este siglo.  Es posible que, a veces, pienses que no vas a poder. Te puedes acordar de los ajos y de las cebollas de Egipto, como le ocurrió a su pueblo. Es posible que, en ocasiones, tengamos que llorar al dejar cosas del mundo que nos gustan. Al final del camino, experimentarás la felicidad del dar, de la entrega, de ver a alguien rescatado del despojo y con sus heridas curadas.

Porque si no estás dispuesto a servir, ni a dejar comodidades… ni a nada en esta línea del Evangelio a los pobres; si no estas dispuesto a dejar a Dios que te use, es mejor que no hagas esta oración. Como hemos dicho, búscate tus propios ídolos o dioses. Inclínate ante el oro del mundo. Quizás encuentres algún disfrute pasajero, aunque el final sea de muerte.

 Jesús sigue siendo el modelo para esta tercera petición del Padre nuestro.  Ante su muerte deseaba que pasara de Él ese trago tan doloroso… pero necesitaba ser experto en sufrimiento. Al final tuvo que decir:  “Pero que no se haga mi voluntad sino la tuya” . Así, hacer esta petición de que en el mundo se haga su voluntad, es alinearse con Jesús, con el experimentado en quebranto, para que el Padre pueda cumplir su voluntad y renunciemos a la imposición de la nuestra.

 Señor, ayúdanos decir “hágase tu voluntad como en el cielo así también en la tierra”.  Que tu voluntad celeste impregne este mundo. Y a nosotros, no nos des ningún disfrute cuando nuestra voluntad quiera imponerse de espaldas a la tuya. Concédenos esto, Señor.

Autores: Juan Simarro Fernández

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César Vidal Manzanares
La Reforma indispensable
Tras el segundo encuentro con Cayetano, al día siguiente, hay una tercera parte.
Es el 14 de octubre, acompañado por Feilitzsch y Ruhel como representantes del Elector,  Lutero presentó una exposición detallada sobre la eficacia sacramental y la justificación por la fe.El agustino insistió en que el papa podía errar y, de hecho, había errado; en que sus decretos eran aceptables tan sólo en la medida en que coincidieran con la Biblia; en que los Padres tenían razón al asegurar que un concilio era superior al papa y en que el papa y su Quinto concilio laterano se habían equivocado al abrogar el de Basilea.

Por añadidura, la opinión de cualquier cristiano individual, si se basaba en la Biblia y en la razón, podía ser preferible a los decretos papales.  Lutero insistió además en que la justificación por la fe era una doctrina bíblica  y que sin fe, el sacramento de la penitencia arrastraba al cristiano a la condenación.

Finalmente, concluyó que no se podía pedir a nadie que violara su conciencia.

 La exposición de Lutero, breve, pero sólida, constituía sin que él pudiera saberlo, una formulación clara de lo que sería la fe de la Reforma. En primer lugar , afirmaba el predominio de la Escritura sobre cualquier otro criterio teológico;  en segundo lugar , subrayaba la creencia en la salvación por sola gracia a través de la fe y,  en tercer lugar , defendía la afirmación de la libertad de conciencia frente a cualquier entidad sin excluir las autoridades eclesiales.

 Las afirmaciones de Lutero sacaron de quicio a Cayetano . Elevó la voz, repitió sus puntos de vista y exigió a Lutero que se retractara amenazándolo con la totalidad de las penas eclesiásticas. El tono mostrado por el cardenal impedía a Lutero responder de manera que también alzó la voz. La respuesta de Cayetano fue gritar más aún y ordenar al agustino que desapareciera de su presencia y que no volviera a aparecer salvo que fuera para retractarse.

La manera en que había concluido el tercer encuentro entre Cayetano y Lutero no había sido precisamente halagüeña y existían razones sobradas para que el agustino temiera por su vida y para que sus amigos y acompañantes se vieran embargados por la consternación.

A pesar de todo, el cardenal decidió realizar un último esfuerzo para llevar a buen puerto la misión que le había encomendado el papa. Así, mandó llamar a Staupitz y le ordenó que convenciera a Lutero para que se retractara. A esas alturas, sin embargo, Staupitz tenía una visión de la situación notablemente exacta. Informó, por lo tanto, a Cayetano de que Lutero no cambiaría de opinión a menos que pudieran convencerlo de que estaba equivocado sobre la base de la Biblia.

En apariencia, la situación había llegado a un punto muerto, pero Staupitz no daba todo por perdido.  Apoyado por Link suplicó a Lutero que escribiera una carta humilde y respetuosa en la que pidiera perdón por haberse referido al papa de manera indiscreta y en la que se comprometiera a guardar silencio siempre que sus enemigos hicieran lo mismo. El agustino obedeció a sus superiores y además en la misma misiva, señaló que estaba dispuesto a retractarse si así lo ordenaba su vicario general y los argumentos estuvieran basados en las Escrituras  y no en la filosofía tomista. Igualmente, suplicaba al cardenal que remitiera todo el asunto al papa para que se examinaran con tiempo suficiente los puntos dudosos y una vez que hablara así la iglesia, se sometería.

 El escrito de Lutero –ciertamente, un puente para llegar a un arreglo- fue recibido con un silencio sepulcral.  Durante un par de días, Staupitz fue presa de la inquietud temiendo que la suerte de Martín estuviera echada. De hecho, comenzó a recorrer Augsburgo reuniendo fondos para enviar a algún destino en el extranjero a Lutero, por ejemplo, a la universidad de París que destacaba desde hacía tiempo por su posición anti-papal.

Al mismo tiempo, Staupitz escribió al elector para informarle de que la suerte de Lutero estaba echada en la medida en que Cayetano amenazaba con arrojarlos a ambos en prisión. Por su parte, había intentado mediar de manera favorable, pero tenía que reconocer que había fracasado en el intento. Sólo le quedaba un paso por dar y lo ejecutó inmediatamente. Liberó a Lutero de sus votos monásticos para facilitarle así la huída y emprendió una apresurada salida de Augsburgo en compañía de Link sin siquiera despedirse del cardenal.

A esas alturas, Staupitz temía que el peso del poder eclesial cayera sobre su antiguo discípulo y sobre él mismo, pero semejante circunstancia no lo había predispuesto en su contra. Por el contrario, en el momento de la despedida, le dijo: “Recuerda que comenzaste todo este asunto en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Con esas palabras, Staupitz venía a resumir el corazón del caso Lutero. Todo lo había iniciado el agustino no para defender sus intereses personales, no para avanzar su posición de poder, no para acumular más riquezas ni tampoco para salvaguardar sus privilegios. Semejantes motivaciones estaban presentes – y de que manera – en sus enemigos. Él, por el contrario, había sido movido por el amor al Evangelio de la gracia expresado en la cruz de Cristo y por el amor pastoral hacia Sus ovejas.

 Continuará: la fuga a Eck

Autores: César Vidal Manzanares

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“Rostros de Esperanza”

García Lafuente expuso fotografías en apoyo al pueblo saharaui
Las imágenes presentadas en San Fernando de Henares fueron tomadas por Manuel Gª Lafuente en sus viajes a los campamentos de Tindurf.

MADRID

 Allí donde no llegan las palabras, puede bastar una imagen. En las arenas de Tinduf, al suroeste de Argelia, el fotógrafo Manuel García Lafuente tuvo la oportunidad de ver con sus propios ojos –y a través del objetivo de su cámara– la vida cotidiana de un pueblo que, desde hace 35 años, vive, sufre, ama y sueña, en unas condiciones de precariedad y pobreza, que resulta difíciles de narrar con palabras. “Rostros de Esperanza”,  se titula la exposición de García Lafuente expuesta hasta el pasado 2 de diciembre en el Centro de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de San Fernando de Henares (Madrid), en homenaje a la esperanza del pueblo saharaui y a su lucha. “Es un mensaje de sensibilización a nuestra sociedad, con la convicción de que, mantener vivo el recuerdo de la situación que atraviesa este pueblo, es también mantener viva su esperanza”, expresó el fotógrafo al respecto.García Lafuente considera que las imágenes que componen la muestra reflejan lo que más le impactó de su experiencia en contacto con los sufridos saharauis: la esperanza. “Esa luz reflejada en el rostro de hombres, mujeres y niños que afrontan cada día su lucha por sobrevivir, sin darse por vencidos, creyendo que vale la pena seguir adelante”.

Manuel García Lafuente  -Lorca, Murcia, 1950-, reside en Torrejón de Ardoz, Madrid. Está casado y es padre de cuatro hijos. Jubilado de la actividad bancaria y fotoperiodista por vocación, dedica la mayor parte de su tiempo a colaborar con distintos proyectos solidarios, que le han llevado a visitar y recorrer distintos países del mundo, siempre con su equipo fotográfico a cuestas. Es miembro de la Asociación Periodistas Gráficos Europeos (APGE) y de Asociación Nacional de Informadores Gráficos Prensa y TV (ANIGP-TV).

 CONTEXTO HISTÓRICO
 El 26 de febrero de 1976 España abandona el Sáhara Occidental y el Frente Polisario proclama la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Tras los bombardeos de Marruecos a los saharauis en 1976, los que pudieron escapar se asentaron en los campamentos de refugiados en el desierto argelino. Estos asentamientos se encuentran en la región de Tindurf, al suroeste de Argelia.

Los saharauis denominaron a cada campamento o wilaya con los nombres de las ciudades de Sahara Occidental: El Aaiún, Auserd, Smara y Dajla. Cada wilaya se estructura en núcleos menores de población llamados dahiras. La capital administrativa es Rabouni, población donde se encuentran los servicios de protocolo, la presidencia, los ministerios y las administraciones de los servicios públicos de la RASD.

Su idioma utilizado por este pueblo es el árabe hasaní, aunque muchos saharauis hablan español y todavía conservan su DNI español. Muchos de sus niños visitan España en las vacaciones de verano, mediante el proyecto “Vacaciones en Paz”.

En los campamentos la temperatura alcanzar en el verano los 55º C. En otras épocas del año durante el día puede llegar a 40º C, y por las noches el termómetro desciende a bajo cero. Sin posibilidad de producir suficientes alimentos, subsisten gracias a la ayuda humanitaria internacional, especialmente de España, que cuenta con ONGS, organizaciones y agrupaciones en todo nuestro territorio, bajo el nombre de Amigos del Pueblo Saharaui.

Fuentes: Actualidad Evangélica

© Protestante Digital 2011


Por Andrea Marcela Madambashi|Corresponsal de Christian Post

Candidatos a la presidencia se arriesgan a perder importantes votos mientras debaten el tema de la reforma de inmigración a favor de una deportación en masa de inmigrantes ilegales.

¿Cual es la reacción de los hispanos a los discursos que los candidatos presidenciales están haciendo acerca de la cuestión de la inmigración?

“Debemos de afirmar y agradecer a los comentarios positivos y reprobar los comentarios que vienen de otros candidatos como Michele Bachamann y Mitt Rommey. Incluso Rick Perry, quien inicialmente hiso comentarios positivos, recibió el respaldo del sheriff de Arizona, Joe Arpaio, que es una persona xenófoba”.

La semana pasada, Newt Gingrich genero controversia en inmigración en Estados Unidos cuando debatia la cuestión. El también habló con los líderes prominentes hispanos de todos los 50 estados en una tentativa de conectarse con la comunidad hispana.

“Si usted ha estado aquí 25 años y tiene tres hijos y dos nietos, ha pagado los impuestos y obedecido la ley, y pertenece a una iglesia local, yo no pienso que vamos a separarlos a usted de tu familia, arrancarte la fuerza”, dijo Gingrich, de acuerdo de Miami Herald.

Según Rodríguez, los latinos todavía no entienden las consecuencias de las leyes anti-inmigrantes, las cuales él llama leyes «anti-latinos».

«Esas leyes no sólo son anti-inmigrantes, sino leyes contra los latinos. Las leyes fueron contextualizadas para limitar la cantidad de latinos en las comunidades».

Desde una perspectiva cristiana, el líder hispano cree que hay un significado para esta situación. «Donde hay persecución la iglesia crece. Dios es justo y Él será glorificado», dijo el recordando que una gran parte de los hispanos en EE.UU. es cristiana.

Rodríguez advierte a los líderes políticos que están hablando con dureza sobre la inmigración y que «nosotros estamos deportando el futuro del cristianismo en este país».

«Tenemos que tener cuidado porque nosotros estamos deportando a los hermanos y hermanas en la fe y, posiblemente, la gente que va a rescatar el cristianismo en los Estados Unidos».

Las iglesias cristianas hispanas también están involucradas en este tema y están apoyando a sus miembros a través de la predicación y la oración y continua atención a las familias.

El Rev. Samuel Rodríguez exhortó a los líderes políticos que «dejen de manipular los temas sobre la reforma inmigratoria de la codicia política, de una manera descuidada con el fin de promover el miedo».

Es cierto que en el final, la solución para los inmigrantes ilegales será una «solución cristiana», y propuso formas prácticas de resolver el problema.

«Tenemos que buscar una solución práctica como la concesión de visa de trabajo. Deje que ellos [los latinos] sean autosuficientes y no dependan del gobierno. Deje que apliquen a la residencia en un proceso regular, no faltando el respeto hacia los niños ni los ancianos, los seres humanos a través de una plataforma política».


“Se declaró que los muros de violencia, de drogadicción, de prostitución, de alcoholismo y de muerte caigan en el nombre de Jesús. No es a través de las armas sino un problema del corazón y la mente de las personas que se dedican a eso”, destacó el pastor Saucedo.

México | Lunes 5 de Diciembre, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña |

Unos 300 evangélicos marcharon con biblias, panderos, pancartas con mensajes de esperanzan por los 4 puntos cardinales para reunirse en el Monumento Benito Juárez y declarar que la Ciudad de Juárez es una localidad para Cristo, publica el diario digital de México.

Los evangélicos de la Ciudad de Juárez, cantaron y oraron durante dos horas en los sitios ubicados al norte, sur, este y oeste para finalizar en el Monumento la marcha y destacar que “la felicidad no está en las posesiones, sino en entregar el corazón a Jesús”, expresó Edmundo Saucedo, pastor de la localidad.

“Se declaró que los muros de violencia, de drogadicción, de prostitución, de alcoholismo y de muerte caigan en el nombre de Jesús. No es a través de las armas sino un problema del corazón y la mente de las personas que se dedican a eso”, destacó el pastor Saucedo.

Aunque puso énfasis que los problemas inician en la familia donde lamentablemente se comenten todo tipo de pecados, como alcoholismo, drogadicción, prostitución, adulterio, divorcio y fornicación.

Ivonne Reyna, quien dice ser profeta, explicó que desde los cuatro puntos estratégicos y durante el recorrido se ungieron las calles con aceite y óleo para tomar, en nombre de Jesús, la tierra que por derecho le corresponde al hombre.

A los evangélicos, sin importarles el tremendo frío, las excesivas bajas temperaturas, caminaron por las calles, los ahí reunidos en la plaza Monumento a Juárez, danzaron, y con toda fe, pidieron clemencia a Dios por la Ciudad de Juárez.


Según la OCDE

 

La brecha entre ricos y pobres llega al nivel más alto en 30 años
La OCDE pide los gobiernos que revisen los impuestos para que los ricos paguen más. La diferencia de ingresos crece incluso en países tradicionalmente igualitarios como Alemania, Dinamarca y Suecia.

05 DE DICIEMBRE DE 2011, MADRID

  La desigualdad ha crecido en los países de la OCDE, que une a la grandes economías y las potencias emergentes, hasta alcanzar el nivel más alto en 30 años. Los ingresos medios del 10% más rico de la población es nueve veces el promedio del 10% de los más pobles, según el informe que acaba de hacer público la OCDE.
   La brecha entre ricos y pobres ha crecido incluso en países tradicionalmente igualitarios , como Alemania, Dinamarca y Suecia, de 5 veces a una en 1980 a seis veces a uno en la actualidad. Esta desigualdad es mayor, de 10 a uno, en Italia, Japón, Corea y Reino Unidos mientras que en Israel, Turquía y Estados Unidos alcanza las 14 veces a uno.Se lleva la palma el ahora tan admirado Brasil, con una distancia en los ingresos de 50 veces a uno, aunque se ha reducido la desigualdad en la última década. Los datos alcanzan hasta 2008, con lo que no recogen el impacto de la crisis económica mundial.
  España, con 11 veces a una, se sitúa por debajo de Estados Unidos, Portugal y Reino Unido, pero por encima de Alemania y Francia.  La desigualdad ha disminuido desde mediados de los años 80 si se miran los datos hasta 2008, aunque si se recogen hasta 2010, las cifras de Eurostat muestran cómo la desigualdad se ha disparado.
  «El contrato social se está empezando a deshacer en muchos países. Este estudio hace desvanecerse la asunción de que los beneficios del crecimiento económico goteará automáticamente a los desfavorecidos y que la mayor desigualdad fomenta la movilidad social.  Sin una estrategia para el crecimiento inclusivo, la desigualdad seguirá creciendo», ha advertido esta mañana Angel Gurría, el secretario general de la OCDE, al presentar el informe en París.
   La creciente desigualdad entre salarios es lo que ha disparado la brecha social, debido, por una parte, a que el beneficio ha ido mejorando para los más formandos y empeorando para los empleados de menor cualificación y, por otra, a la proliferación de trabajos a tiempo parcial o jornadas flexibles, según la OCDE.  Además, los impuestos, que sirven para reducir esta desigualdades, han resultado menos efectivos en la redistribución de ingresos desde mediados de los 90.
   Otro factor ha sido el recorte en los impuestos a los que más ganan, según la OCDE.
  «No hay nada inevitable entre estas altas y crecientes desigualdades», ha dicho Gurría. El informe, sostiene, indica que la mejora de la formación de los trabajadores es de lejos el mejor instrumento para contener la creciente brecha entre ingresoso. Pero la OCDE también pide a los gobiernos «que resiven su sistema fiscal para asegurar que los más ricos contribuyen en su justa medida en el pago de impuestos».

Fuentes: El Pais

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ESPAÑA: Miradas directas a la conciencia

Publicado: diciembre 5, 2011 en Noticias

Colección ‘Los Nadies’

 Miradas directas a la conciencia
La nueva obra del pintor Antonio Soto denuncia la impasividad ante los marginados de la sociedad.

05 DE DICIEMBRE DE 2011, CÓRDOBA

 “Los nadies, los hijos de nadie, lo dueños de nada”. Este verso de un poema de Eduardo Galeano ha inspirado la nueva obra del artista Antonio Soto. “Es más fácil de comprender cuando se ve que cuando se habla”, nos dice, mientras nos explica su visión del arte.

El pintor guipuzcoano vive desde hace años con su mujer y sus dos hijas en la provincia de Córdoba. “Los Nadies” es la última creación de una trayectoria que ha ido construyéndose a o largo de ya bastantes años. Temáticas como “Razones para creer…. O no”, “El largo silencio”, “Nada nuevo bajo el Sol”, “Et lux in tenebris lucet” y la también reciente “Un trozo de bosque” son el trasfondo sobre el que  Antonio Soto ha construido ahora su nueva colección .

Los rostros que presentó públicamente por primera vez en la Facultad de Filosofía de Granada (dentro de las Jornadas ExpresArte de los Grupos Bíblicos Universitarios) son una  “colección itinerante” , explica. El autor quiere que los cuadros viajen todos los kilómetros de autopista que haga falta y puedan ser vistos donde sea posible: entidades, asociaciones, iglesias…

 Lo primero que impacta a alguien que se acerca a “Los Nadies” son los ojos de sus protagonistas . Sus miradas profundas interrogan al espectador e incluso le pueden hacer sentir incómodo. Cada expresión explica una historia. La esperanza de un hombre que ha tenido que salir de su tierra para sobrevivir, el vacío de una niña traficada o el temor de un niño con heridas psicológicas de guerra.

El propio autor explica que hay algunos de “Los Nadies” que le impactan especialmente.  “Me quedo con Asur, un niño checheno que sufre traumas de guerra” . Describe la extraña sensación de redescubrir un personaje que salió de sus propios pinceles. “Puedes alejarte, mirarlo y tener la sensación de que tú no has pintado lo que ves, lo que expresa. Esa expresión de Asur, va más allá de mi comprensión de su problema y cuando lo miro, no sé qué decirle, cómo ayudarle, qué ofrecerle”.

 “TRANSFORMAR LO OCASIONAL EN CONTÍNUO”
Este interés por interactuar lleva al autor a acercarse a quienes observan su obra para conocer de primera mano sus impresiones. Así surgen conversaciones, espacios para reflexionar sobre la realidad de esos ‘nadies’ de carne y hueso: las personas ignoradas, las que viven a nuestro alrededor.

“Es difícil cambiar el mundo, pero si  el arte en su faceta histórica es capaz de proponer un mundo alternativo , crear un espacio para la esperanza, transformar lo ocasional en continuo, eso nos lleva a aquello que me mueve a continuar con mi trabajo: la reivindicación, la denuncia, la lucha por los derechos sociales”.

El autor sabe que una pintura puede impactar a las personas hasta el punto de transformar sus puntos de vista. “El arte no tiene porque crear un ‘entorno acogedor’,  el arte es profético, es voz que se alza en el desierto , plantea los derechos y la dignidad del ser humano por el mero hecho de ser humano”.

Es más, “el arte nos dice que en medio del caos hay un orden, que en medio de la miseria hay grandeza, que en medio de la desolación hay esperanza y en medio de la naturaleza está la belleza”. “Por eso el arte nos emociona, nos conmueve y nos debería mover”, concluye.

 EL ARTE PARA FORMAR VALORES

Miradas directas a la conciencia, de Antonio Soto
Miradas directas a la conciencia, la nueva obra del pintor Antonio Soto, denuncia la impasividad ante los marginados de la sociedad -(c) fotos: Joel Forster.

Con esta visión en mente, Soto se ha involucrado de forma especial en la localidad donde vive, Montemayor, allí ha sido escogido regidor del Ayuntamiento. Y allí empezará un proyecto con niños de Primaria. “Acabo de tener una reunión con la directora del colegio de mi pueblo para  preparar unos talleres artísticos destinados a niños  de 5º y 6º curso”.

El objetivo es hacer pensar a los estudiantes sobre la paz, la lucha, la entrega y cómo se reflejan en los sentimientos. “Yo no sé qué semilla quedará en estos 80 niños que participarán. Pero si a lo largo del tiempo pueden pensar, en algún momento, que en medio de todas sus vivencias hay un espacio para la belleza y la esperanza, el arte se encarnará en ellos”.

 ¿QUÉ VALOR LE DAMOS A LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA?
Pese a la aceptación que está teniendo su obra, Soto reconoce que la figura del artista no siempre es comprendida. “Trato de abordar mi trabajo de una forma didáctica y comprensiva. Creo que hay déficits de comprensión sobre el valor del arte en el entorno en el que nos movemos, pero esos déficits no deben impedir que nos movamos”.

Le gusta dialogar y ante las preguntas reconoce que le “aburre dar siempre las mismas respuestas”. Y añade: “No pretendo que lo que a mí me ha ocupado mucho tiempo en mi desarrollo artístico, se asimile en una hora de conversación”.

Eso sí, a veces le gustaría que los cristianos comprendieran mejor cuál puede ser  el potencial del arte , cuál es su significado y el papel que puede tener en las comunidades cristianas. Pero “por mucho que lo repitas, parece que siempre tengas que sentar unas bases que creo que deberían estar superadas”.

En todo caso, no hay espacio para la frustración. El gesto de Antonio es siempre el de acercarse a interactuar y parece estar dispuesto a explicar una idea las veces que haga falta. El autor se describe como “un práctico, no un teórico”, y aunque eso le conduce de vez en cuando a “equivocarme y fracasar”, también le lleva a  “arriesgarme y a descubrir escenarios diferentes para expresar mi fe” .

Al final, es cuestión de vocación. “Pinto porque me gusta pintar. Pero también me esfuerzo y me fuerzo a pintar, porque es mi forma de comunicarme con lo divino y comunicar lo divino”. “Y eso divino con lo que me comunico y trato de comunicar se encuentra en el encuentro con la belleza”.

 MÁS ALLÁ DE LA ACEPTACIÓN DEL PÚBLICO
¿Cuál es el objetivo final de todo su trabajo?, le preguntamos. “Mi motivación y la de cualquier artistava más allá de gustar o de que tus obras se entiendan”, explica. Claro que le alegra que la gente disfrute de sus obras, “pero no porque busque eso, sino porque mi búsqueda de la belleza ha encontrado un receptor, por eso muchas veces es muy difícil de explicar por qué te atrae una obra más que otra”.

“Es difícil mirar lo trascendente y reconocerlo”, reflexiona. “Eso trascendental, eso divino, eso que es belleza: Dios. El arte puede mostrarlo como una oración nos lleva a él”.

 SOBRE LA ETIQUETA ‘ARTE CRISTIANO’
Ante las tentativas por usar el arte como medio para fines ‘más espirituales’, Soto tiene sus reticencias. “Si el arte por sí mismo aporta orden, grandeza, esperanza y belleza, a un mundo después de la Caída, ¿por qué hemos de intentar domesticarlo, convertirlo en propaganda? ¿Por qué le añadimos adjetivos como socialista o cristiano? ¿Para sentirnos más cómodos a la hora de usarlo?”.

Soto acaba su reflexión con un reto. “No nos sintamos cómodos, incomodemos. No nos sintamos dignos, indignemos. No nos sintamos puros, contaminemos”.

Autores: Joel Forster

© Protestante Digital 2011


Juan Stam

Un clásico de la himnología cristiana, que por décadas ha inspirado a millones de creyentes en muchos países e idiomas, es «Oh tu Fidelidad»:

Oh Dios eterno, tu misericordia

ni una sombre de duda tendrá.

Tu compasión y bondad nunca fallan

y por los siglos el mismo serás.

¡Oh tu fidelidad! ¡Oh tu fidelidad!

Cada momento la veo en mí.

Nada me falta, pues todo provees.

¡Grande, Señor, es tu fidelidad.

La noche oscura, el sol y la luna,

las estaciones del año también,

unen sus voces cual fieles criaturas,

porque eres bueno por siempre eres fiel.

Tu me perdonas, me impartes el gozo,

tierno me guías por sendas de paz.

Eres mi fuerza, mi fe, mi reposo,

y por los siglos mi Padre serás.

Tomás Chisholm, autor de esa incomparable celebración de la fidelidad de Dios, era de Nueva Jersey, nuestro estado natal. Algo paradójico de este cantor de la fe es que pasó toda la vida en pobreza, y fue desde esa pobreza que alababa al Señor por su fidelidad. Una vez nuestro papá supo que Chisholm estaba en gran necesidad económica y le envió un cheque. Resulta que en ese momento Chisholm estaba sin dinero, sin comida, y lo peor, se acababa la medicina de que dependía la vida de su muy enferma esposa. Cuando recibió el cheque, fue a su casa a escribir otro himno. Papá nunca nos contó nada del caso, pero nuestra hermana María lo encontró en un himnario, con la historia. Aquí transcibo una traducción algo literal de esa alabanza que en medio de esa pobreza surgió del corazón de este gran siervo del Señor:

¡Las misericordias de Dios! ¡qué tema para mi cántico!

¡Oh! Jamás las podría contar.

Son más que las estrellas en la bóveda celestial,

O que las arenas de las playas del mar.

Por misericordias tan grandes,

¿Qué respuesta podré dar,

Por misericordias tan constantes y seguras?

Lo amaré con todo mi ser

cuánto tiempo que dure mi vida.

Me esperan en la mañana cuando me despierto del sueño,

Y alegran mi corazón al mediodía;

Me siguen hasta las sombras de la noche

Cuando el día con sus faenas termina.

Sus ángeles de misericordia me rodean

dondequiera que conduzca mi senda;

Cada vuelta del camino revela alguna prueba nueva,

¡Oh! mi vida de veras es bendecida.

Su bondad y misericordia me seguirán aun

hasta el final de mi camino,

Tengo su firme promesa que no puede fallar,

porque su misericordia durará por los siglos.

Great is Thy faithfulness  (NOTAS3)

Oh God, my Father,

There is no shadow of turning with Thee.

Thou changest not,

Thy compassions, they fail not,

As Thou hast been

Thou forever wilt be.

Great is Thy faithfulness,

Great is Thy faithfulness,

Morning by morning new mercies I see.

All I have needed Thy hand has provided,

Great is Thy faithfulness, Lord, unto me.

Summer and winter and springtime and harvest,

Sun, moon, and stars in their courses above,

Join with all nature in manifold witness

To Thy great faithfulness, mercy and love.

Pardon for sin and a peace that endureth,

Thine own dear presence to cheer and to guide,

Strength for today and bright hope for tomorrow,

Blessings all mine with ten thousand beside.

 

The Mercies of God

The mercies of God! what a theme for my song,

Oh! I never could number them o’er,

They’re more than the stars in the heavenly dome,

Or the sands of the wave-beaten shore.

For mercies so great,

What return can I make?

For mercies so constant and sure?

I’ll love Him, I’ll serve Him

with all that I have

As long as my life shall endure

They greet me at morn when I waken from sleep,

And they gladden my heart at the noon;

They follow me on into shades of the night

When the day with its labor is done.

-His angels of mercy encompass me ‘round,

Wheresoever my pathway may lead;

Each turn of the road some new token reveals–

Oh! for me life is blessed indeed.

-His goodness and mercy will follow me still,

Even on to the end of the way,

I have His sure promise and that cannot fail,

That His mercy endureth for aye.     Thomas Chisholm

http://juanstam.com


Osías Segura
No hay nada que haga más daño a nuestro liderazgo cristiano que vivir bajo un “falso yo.” Esto se muestra en como nuestros pastores hoy experimentan una enorme presión por ser líderes de éxito. Este “éxito” significa tener grandes iglesias, lucir prósperos y con mucha salud, una familia ejemplar, hacer milagros, tener facilidad de palabra, y una personalidad espiritual perfecta. No es de sorprenderse que los superapóstoles, y falsos profetas vivan bajo estos principios. Lo interesante es que esas definiciones de éxito vienen del mundo de los negocios; pues en las Escrituras somos llamados a ser fieles, no a ser exitosos. ¡Nuestra fidelidad a Dios es un llamado a la integridad de nuestro ser! Es el Espíritu quien edifica la iglesia no nuestras habilidades empresariales—aunque estas herramientas proveen ayuda al liderazgo cristiano. En otras palabras, a nuestros pastores se les presiona que se vistan de la armadura del éxito; pero dentro de esta armadura hay un niño quebrantado que clama por ayuda, mientras se hunde en sus heridas—su “falso yo.” Detrás del prometer prosperidad, lucir prospero y casi perfecto, entre otras cualidades ya mencionadas, existe un individuo queriendo llenar un vacío espiritual.
Thomas Merton, Henri Nouwen, y Anselmo Grün nos hablaban de una polaridad espiritual: el “falso yo” vis-a-vis el “verdadero yo.” Ellos nos recuerdan que fuimos creados a la imagen de Dios, y esta imagen es el “verdadero yo.” Los humanos tenemos desde la concepción esa chispa divina, cual es nuestra identidad con Dios. Sin embargo, el pecado original nos invadió manchando nuestra identidad original, creando una falsa en nosotros (i.e., falso yo). De esta manera es como el pecado nos confunde y se nos hace difícil encontrar nuestro camino hacia Dios. Estamos alienados de nosotros mismos, y queriendo hacer lo bueno terminamos haciendo lo malo. La única manera de salir adelante de esta confusión espiritual, en la que el pecado nos ha sumergido, es desenmascarando el “falso yo.” Es decir, encarando nuestras heridas, temores, miedos, problemas, y debilidades; así es como empezamos a vencer el “falso yo.”

Este desenmascaramiento es todo un proceso de toda la vida, y no se puede alcanzar en un retiro espiritual, o en una imposición de manos apostólica. ¡Crecimiento espiritualidad en una pastilla no existe! Solamente el trabajo constante del Espíritu Santo en nosotros y con nosotros es la solución. Ahora, nuestra edificada comunidad de creyentes, directores espirituales, y aun terapia sicológica resultan fuentes importantes y complementarias para orientarnos hacia Cristo el autor de nuestra fe. Así que descubrir nuestro “verdadero yo” lleva tiempo, y solo se puede hacer bajo la dirección del Espíritu desde la conversión.

Nuestro “verdadero yo” es la suma de nuestra razón, emociones, deseos, valores, pasiones; o bien podríamos resumirlas como la voluntad o el corazón humano en Cristo. Lo que el pecado hace en nosotros es quebrantarnos, dividiendo nuestro ser en digamos múltiples archivos. Entre más dividido este nuestro ser, más confundidos nos vamos a encontrar, y más difícil es actuar como hijos o hijas de Dios. Pues en algunas áreas de nuestra vida con alguna facilidad se las sometemos al Espíritu, pero otras áreas las seguimos controlando nosotros. ¡Es como si sirviéramos a dos señores! Por otro lado, lo que la santidad (i.e., el trabajo del Espíritu en nosotros) hace es integrar nuestro ser en un solo ser, en un “verdadero yo.” Dios desea que sometamos nuestro ser completo a Su voluntad. Esa integración, sin embargo, conlleva el encarar nuestras heridas, pasiones, y deseos.
Desenmascarar ese “falso yo” implica el encarar esas heridas, pasiones, deseos, y debilidades que bajo la dirección del pecado hemos utilizado mal contra nosotros mismos, contra otros, y las instituciones sociales han impactado contra nosotros. Es más simple esconder, o ignorar esas heridas que encararlas; y encararlas requiere de coraje. Sin embargo, cuando empezamos a caminar en Cristo, cuando el Espíritu nos apunta a no ignorar nuestra condición dividida y rota. Debemos vencer esa negación de ignorar nuestras heridas; pues entre más profundas esas heridas, más fuerte nuestra negación hacia ellas. Algunos buscan esconder o ignorar sus heridas por medio de sedativos espirituales o vistiendo una armadura: como el enfocarnos en el éxito, prosperar en las finanzas por medio del trueque con Dios, buscar crecer espiritualmente con retiros espirituales que prometen rápidos resultados, o la imposición mágica de manos de falsos ungidos que prometen limpieza espiritual.
En cambio,    para encarar nuestro “falso yo” debemos reconocer nuestra impotencia para transformarlo con nuestras propias fuerzas, y estar deseosos de participar en una manera activo-pasiva con el Espíritu en su trabajo de transformación en nosotros. El “falso yo” ignora las heridas, y fragmenta nuestro ser, alimentando cada vez más y más el pecado en nosotros.
Para Nouwen, Merton, y Grün hay que encarar nuestro “falso yo” por medio de un acercamiento al dolor que han causado nuestras heridas, temores y pasiones. Esto implica sufrir, pero sabemos que en medio de ese sufrimiento Dios está activo en nuestra sanidad. Es necesario llamar a las heridas por su nombre, y hacernos amigos de ellas para encontrar la sanidad. La clave está en llegar al punto de hacernos dueños de ese dolor, y no ver las heridas como algo extraño. Pues el ignorar el dolor es permitir que nos sigamos haciendo daño, y el hacer daño a otros.
Anselmo Grün bien lo ilustra diciendo:

Muchas veces huimos de nosotros mismos, nos da pánico mirarnos al interior por miedo de ver allí un peligroso perro [i.e., pasiones, heridas, temores, deseos]. Pero cuanto más encadenemos los perros tanto más furiosos se vuelven. Se trata, por tanto, de armarse de valor y penetrar en la torre allí, en paz, dialogar confiadamente con ellos. Pronto nos descubrirán el secreto del tesoro que guardan. Ese tesoro puede ser un nuevo impulso de vida, un nuevo estilo de autenticidad personal, la nueva manera de ser yo mismo hasta completar la imagen que Dios se ha formado en mí.[1]

Entonces tenemos que encarar nuestro “falso yo” nos llevaría a sufrir pues tendríamos que abrazar aquellas heridas, temores, y pasiones de las que hemos huido, o escondido por vergüenza, por mucho tiempo. Al abrazar esas heridas de la vida, con la ayuda del Espíritu, inicia una sanidad y el sufrimiento se torna más manejable. La sanidad es presente como futura (i.e., escatológica). No se trata de quedarnos atrapados en el dolor, pues no debe ser un estadio permanente. De pronto nos damos cuenta que nuestro dolor es el dolor de muchos en el mundo, y al empezar a acercarnos y descubrir nuestro “verdadero yo” nos convertimos en lo que Nouwen llama sanadores heridos. Esta es una manera de vivir nuestra salvación en Cristo: experimentando y compartiendo el shalom de Dios. Así es como comprendemos el sufrimiento en el mundo, y en el mismo Cristo, pues experimentamos dolor en nosotros mismos; pero después de la muerte viene la resurrección como nuevas criaturas en Cristo. Solo así, como nuevas criaturas en Cristo bajo un “verdadero yo”, es cómo podemos ministrar a un mundo quebrantado y en dolor. Necesitamos de nuestras heridas, y estas convirtiéndose en cicatrices para participar de un ministerio autentico de sanidad en Cristo.
Para concluir retomemos lo anteriormente dicho. El mundo ha imprimido su identidad en nosotros; una identidad quebrantada por el pecado y sus consecuencias. Esa identidad quebrantada no nos permite disfrutar de la presencia de Dios en nosotros, pues unas áreas de la vida están bajo Cristo, y otras no. Allí es cuando debemos tener el coraje para enfrentar nuestras heridas y temores, en el poder del Espíritu. Al abrazar esos temores y heridas enfrentamos nuestros sufrimientos, y el proceso de sanidad inicia. No podemos hacer ministerio efectivo con una armadura sobre nosotros. Debemos ser íntegros, y desenmascarar nuestro ser. Es por medio de nuestra experiencia del enfrentar nuestro “falso yo”; y nuestra vulnerabilidad al compartir las cicatrices, como otros empiezan a encontrar a Cristo por medio de nuestro ejemplo. Nuestro quebrantamiento (i.e., heridas, etc.) no tiene nunca la última palabra en nosotros, sino la integración de nuestro ser, el “verdadero yo.” Así es como en Cristo descubrimos nuestra verdadera naturaleza, el “verdadero yo.” ¡Esta es la manera como somos fieles a Dios, siendo íntegros en nuestro ser!
[1] (Grun y Dufner, 2005, 63)
El Dr. Osías Segura es un misionólogo costarricense. Osías, después de cinco años de enseñanza en el Seminario ESEPA en Costa Rica, se trasladó a California; hoy está radicado en Pasadena donde es profesor asociado, en inglés y español, del Seminario Teológico Fuller