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Zapatos Nuevos

Alan Chambers deja el Éxodo para volver a Egipto
Alan Chambers ha querido reconciliarse con lo irreconciliable. Como cristianos debemos mantener nuestra ética y creencia basados en la Verdad (Cristo) que se revela en las Escrituras y no en la verdad minúscula del pensamiento secular en boga.

 

Los medios de comunicación seculares -en especial los de corte liberal- están pregonando alegremente la muerte de los ministerios que trabajan para ayudar a las personas con atracción hacia el mismo sexo tras lo ocurrido con Exodus International, icono por muchos años en este trabajo.
El periódico Los Angeles Times lo tituló en forma jocosa así: «De: ‘orar para dejar de ser gay’ hasta llegar a aceptarlo». Pero esta no es la verdadera historia sino la de uno de sus líderes Alan Chambers quien lamentable capituló al mundo. Es lamentable, pero no por eso debemos dejar de orar por Alan.
Hemos visto cómo en los últimos años Alan transformó lentamente la organización Exodus Internacional (que en realidad es Exodus Norteamérica porque la internacional es Exodus Global Alliance) en su propio feudo. En este proceso poco a poco también fue alejándose de la restauración. Por restauración nos referimos al estado mental que se centra en la libertad en Cristo sobre la esclavitud al pecado, como se detalla en 1 Corintios 6:9-11: «¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios. No se deje engañar, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios».
Muchos líderes y ministerios afiliados a Exodus Norteamérica se dieron cuenta de esta situación y meses antes se separaron de la organización para formar una nueva -denominada Restored Hope Network (RHN)- con el fin de seguir ayudando a la Iglesia en la importante labor de ayudar a aquellas personas que sienten atracción al mismo sexo. Entre las personas que hicieron esto se encuentra Frank Worthen, el fundador de Exodus. Estos hombres y mujeres que conformaron RRH volvieron a dar una muestra de valentía ante las presiones actuales de discriminación por parte del lobby gay y optar por permanecer fieles a las Escrituras. Este tipo de ministerio no es nada fácil dada la presión que se ejerce en su contra.
Quizás esta hostilidad fue la que contribuyó a la caída de Alan Chambers, pues no todos pueden soportar la presión que se vive en este campo de batalla. A esto también hay que unir el que Chambers fue expuesto al sabor dulce de la insidiosa teología «gay» que tergiversa la gracia de Dios para que así se apruebe el pecado o al menos se logre que quien sufre este tipo de tentaciones abrace su situación catalogándola como su identidad personal.
Como cristianos evidentemente debemos basar nuestra fe en la gracia y no debemos creer que la homosexualidad es el peor de los obstáculos para alcanzar la salvación. Sin embargo de aquí a aceptar nuestra naturaleza caída como algo natural y vivir un estilo de vida basados en la misma hay un abismo, ya que supondría la abolición de la gracia restauradora de Dios en el hombre y la anulación de muchos principios bíblicos.
La misión de Jesús para salvarnos incluye la restauración de lo que el pecado ha ocasionado en el hombre. Dios sí nos invita a identificarnos con la naturaleza pecaminosa pero no para vivir en ella, sino para que con su ayuda podamos superarla y si en algún momento en nuestro caminar tropezamos, tenemos el perdón de Dios y el apoyo de la iglesia para seguir avanzando hacia el hombre nuevo en Cristo.
Esto es lo que los teólogos han denominado el “ya pero todavía no”. Esto es: Jesús ha vencido pero todavía se evidencia la necesidad de esto en el mundo actual. Soy salvo pero todavía necesito de esa salvación en mi vida. Soy santo (apartado para Dios) pero todavía necesito apartarme del mundo. Y particularmente en lo que respecta a la sanidad de nuestra identidad sexual he sido restaurado en mi sexualidad pero todavía necesito más esa restauración. Estoy llamado a llegar a la estatura de Cristo pero aún estoy en mi proceso. Mi restauración plena y mi libertad absoluta a mis tentaciones será cuando esté cara a cara con Él.
Alan Chambers ha querido reconciliarse con lo irreconciliable. Como cristianos debemos mantener nuestra ética y nuestra creencia basados en la Verdad (Cristo) que se revela en las Escrituras y no en una verdad en minúscula basada en el pensamiento secular en boga. En virtud de esto no debemos olvidar que en el pasaje de Corintios anteriormente citado Pablo enfatiza: «Y esto erais algunos de vosotros». En la actualidad existen miles de «ex gays» que conocen la verdad de este versículo, que conocen la libertad de Cristo en relación a su “viejo hombre”. Ante tal evidencia no existe ni existirá ninguna teoría o pensamiento secular que pueda impedir que la Verdad (con mayúscula y que es Cristo) opere en la vida del creyente y esto no es de ahora sino que por las palabras de Pablo se evidencia tales testimonios han ocurrido desde tiempos de la iglesia primitiva.
Durante muchos años Exodus International se mantuvo apegada a las Escrituras y su nombre se deriva del éxodo de los israelitas cuando pasaron de la esclavitud de Egipto a la libertad en el desierto. Moisés, su líder se mantuvo siempre fiel a Dios, mientras algunos del pueblo de Israel se quejaban de la aridez del desierto y querían volver a la esclavitud de Egipto. Vivir por fe implica “tomar la cruz” cada día y soportar la aridez.
Cuando se camina bajo el sol pueden aparecer en nuestro caminar espejismos que nos hacen ver la arena de la esclavitud como si fuese “agua y frescor”. Lamentablemente esto es lo que le pasó a Alan Chambers y a la directiva de Exodus en Norteamérica. Vislumbraron un espejismo, se orientaron hacia él y han perdido el rumbo y han vuelto a Egipto. Pero esto no es el fin para que el que busca ayuda pues muchos siguen su andadura hacia la Tierra Prometida. No dejemos que la caída de un líder nos desoriente en nuestro caminar. Para ello también la historia del éxodo también nos advierte que no fue Moisés el líder que guió a los israelitas a la tierra prometida, pues él no llegó ni siquiera a pisarla. Fue Dios el líder y de lo que si debemos estar seguros es que Él nunca falla.
Oremos por Alan Chambers y por la directiva actual del Exodus Internacional que se cierra.
 Puede leer aquí el  artículo original  (en el que hemos hecho mínimas correcciones de estilo)

Autores:  Zapatos Nuevos

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Leopoldo Cervantes-Ortiz

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Los frutos de su trabajo han ido desde la escritura de materiales y comentarios, hasta la coordinación de proyectos dirigidos a la traducción, además de los talleres de ciencias bíblicas por toda América Latina

La mayoría de nuestra gente que se enorgullece de llamarse evangélica sustentan una doctrina lejana de los principios teológicos de la Reforma Protestante. Yo mismo considero un piropo que me llamen liberal a que me llamen teólogo evangélico [1] E.S.C.
Edesio Sánchez Cetina nació en Mérida, Yucatán, el 17 de junio de 1947. Es hijo del pastor Edesio Sánchez, de larguísima trayectoria en la Iglesia Nacional Presbiteriana de México (INPM). Su percepción acerca de sus años formativos en el seno familiar es clara y, para algunos, hasta polémica, pero está firmemente sustentada en la teología reformada. A la pregunta “¿Cómo llegó Cristo a su vida?”, respondió así:
Cristo no llega a la vida de uno; al menos mi experiencia y por lo que veo en la Biblia no es tan así. A la mayoría los llamó y los comisionó. Pero conversión, al estilo de las campañas evangelísticas conocidas en nuestro medio, ¡nunca! Este vocabulario me suena más a los grupos que llamo “conversionistas”. Te tienes que convertir del pecado, de una vida mala, del camino torcido o equivocado. Pero ¿qué pasa cuando esto no ocurre en la vida de uno? Cristo no llegó a mi vida. Nací metido en la vida de Cristo; nací en un hogar cristiano, en un hogar pastoral. ¡Soy hijo de la promesa! ¡No tuve que convertirme de nada! Creo oportuno aclarar que la Biblia es muy clara y seria en indicar que quienes nacen en hogares formados en la fe bíblica y cristiana ya de suyo forman parte de la familia de Dios. Sólo si se salen tienen que convertirse o hablar de cuándo Cristo llegó a su vida. De allí que apoye y crea y practique el bautismo infantil y la participación de los niños en la Cena del Señor. Mi testimonio más grande, elocuente y feliz es que Dios permite que muchos de sus hijos e hijas nunca tengan que vivir otra vida que no sea la de la vida abundante en Cristo . [2]
Obtuvo la licenciatura en teología en el Seminario Bíblico Latinoamericano (SBL, Costa Rica) y en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, así como el doctorado en Antiguo Testamento en el Seminario Presbiteriano Unión, de Richmond, Virginia ( http://www.upsem.edu ), con una tesis sobre el libro de Deuteronomio que, a la postre, se convertiría en su especialidad. [3]  Fue ordenado por el Presbiterio del Mayab, pastoreó algunas iglesias en Yucatán y en el Distrito Federal, e incluso inició una misión en la capital costarricense.
Entre 1975 y 1980 fue profesor del Seminario Teológico Presbiteriano de México (STPM) y ha sido miembro y directivo de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL), en donde fungió como secretario regional para Mesoamérica. [4]  Desde muy joven, y gracias a la orientación del doctor Orlando Costas, su profesor en el SBL, se dedicó a los estudios sobre el Antiguo Testamento. De ahí que el paso a su trabajo como asesor, escritor, traductor y editor en las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU) haya sido tan natural. Participó en la elaboración de la Nueva Versión Internacional (NVI), coordinó la muy celebrada Traducción en Lenguaje Actual (TLA) . Ha escrito multitud de artículos y ensayos. Es, en suma, uno de los más notables biblistas evangélicos latinoamericanos y con Elsa Tamez y Alfredo Tepox integra una notable “triada mexicana”. Juntos compartieron recientemente un curso intensivo en la capital mexicana.
Los frutos de su trabajo en ese ámbito han sido múltiples, pues sus empeños han abarcado desde la escritura de materiales y comentarios, hasta la coordinación de proyectos como lo es una magnífica serie de volúmenes dirigidos también a la traducción ( Marcos, Éxodo, Gálatas, Juan, Efesios …,), además de los talleres de ciencias bíblicas que ha impartido por toda América Latina. [5]  Forma parte del consejo de la importante revista Traducción de la Biblia , que divulga textos de especialistas y de divulgación de esta tarea tan encomiable. [6]  Editó también los tres volúmenes de Descubre la Biblia ( Uno , Dos  y Tres , 1998, 2006) , valiosa recopilación dirigida a quienes desean profundizar en el universo de los estudios bíblicos serios y contextuales.
Entre los libros que ha publicado están: Fe bíblica: Antiguo Testamento y América Latina. Ensayos exegéticos ( México, El Faro, 1986 ), Deuteronomio ( Buenos Aires, Kairós , 2002 , basado en su tesis doctoral), Sabiduría para vivir: Estudio del libro de Proverbios (SBU, 2003)y ¿Qué es la Biblia? Respuestas desde las ciencias bíblicas (Buenos Aires. Kairós-SBU, 2005). Muy dignos de su mención son sus comentarios a los libros de Josué y Jueces para el Comentario Bíblico Latinoamericano, de la editorial Verbo Divino (2005), que dirigió Armando Levoratti, donde también se incluyó su texto “ Traducción de la Biblia y cultura indígena ”). Todo ello publicado con el inquebrantable afán de ayudar a los lectores a familiarizarse y comprender mejor el mensaje de las Escrituras.
Como muestra de su trabajo, dos artículos suyos evidencian la pasión con que comprende la importancia de acceder al contenido de la Biblia con todas las herramientas posibles y así beneficiarse mejor de sus enseñanzas, porque ya sea en el ámbito de la exégesis y la hermenéutica, como en el de la reflexión pastoral y espiritual, Sánchez Cetina cumple sus objetivos plenamente.
En el primero, “ En la instrucción de YHVH está su delicia. La Palabra de Dios en la Iglesia ”, haciendo gala de una genuina preocupación teológica y pastoral, concluye :
El desafío que tenemos por delante es el “escuchar atentamente” el mensaje total de los Salmos y reconocer que la vida cristiana —y en especial su liturgia— no es tan solo oraciones e himnos para reconocer el poder y la gloria de Dios y darle gracias por sus bondades y bendiciones, sino sobre todo instrucción para forjar una vida orientada a la voluntad de Dios y para entrenarse en el camino de la oración, la liturgia y la vida. Como los clamores proféticos de Amós e Isaías, la afirmación teológica y canónica del Salterio es que el problema de nuestras iglesias evangélicas hoy no es la falta de música y buena música, sino lo que con ella se hace, para qué se usa y cuál es su objetivo central. La himnología contemporánea, en una gran proporción, va en contra de los principios antes articulados y que emanan del mensaje de los Salmos. En la liturgia e himnología evangélica latinoamericana, no hay denuncia ni espacio para la afirmación solidaria ni la restauración del angustiado y doliente. El porcentaje mayor de los cantos y la música lo que hace es afirmar no a una comunidad sirviente, sino a un imperio con un rey glorificado y majestuoso ajeno a las necesidades de los pobres y abatidos, y que toma partido con los señorones dueños del poder eclesiástico y que definen la bienaventuranza y la prosperidad (de las que habla el salmo uno) como una vida carente de problemas y enfermedades, y repleta de bienes materiales y un pase seguro a la gloria. La vida eclesiástica, por su parte, ha silenciado a la Palabra de Dios y ha convertido en su “deleite” e inspiración la voz “serpentina” de líderes ávidos de poder y riquezas. Cuántas de las llamadas mega-iglesias han cambiado la predicación expositiva de la Palabra por complacientes “masajes espirituales” o lo que es peor por relatos de “revelación directa de Dios” a tal o cual apóstol o profeta. En más de una ocasión he estado en lugares en los cuales el pastor termina el culto con tan solo la lectura del texto bíblico de su sermón y la bendición pastoral, porque “el equipo de alabanza” no le dejó tiempo para la predicación . [7]
En la misma línea, el segundo, “El culto, reflejo del Dios adorado y del pueblo que adora”, desde un enfoque crítico y profético procedente del Deuteronomio, advierte también sobre los riesgos que corren hoy las comunidades en su experiencia litúrgica :
Toda actividad litúrgica que le robe la gloria a Dios es sin duda, una práctica idolátrica. Cuando nuestros cultos no son otra cosa que el reflejo del statu quo —la ideología del poder hegemónico—, tal práctica es idolatría. Cuando en el culto una de las áreas de responsabilidad toma el lugar central y margina o hace a un lado a otras, eso atenta contra la integridad de la indivisibilidad de Dios y de la comunidad adorante. El culto es profundamente comunitario, solidario e igualitario. En él, aunque parezca contradictorio, ni siquiera Dios desea adjudicarse el lugar central, si se le considera o define como Dios ajeno al ser humano y a la creación. El Dios de la Biblia no es ni narcisista ni egocéntrico. Es un dato testificado en la misma Biblia que en la práctica de la adoración los que más resultan beneficiados son los adorantes y no el adorado.
Ambos textos, al lado de otros más, pueden leerse en Exégesis y traducción bíblica. Antología de ensayos .
Finalmente, a la hora de subrayar la importancia de la Biblia como Palabra de Dios en las iglesias, es sumamente enfático:
De acuerdo a Barth, hablar en nombre de Dios, es permitir que Dios mismo sea quien hable; porque de acuerdo al testimonio bíblico, el nombre de la persona es la persona misma. Así que hablar en el nombre de Dios es reconocer el gran milagro de que en la proclamación de su palabra, Dios mismo está presente: “Emanuel”. Si en algo falló Eva, fue en permitir que un animal le proclame la palabra divina en nombre de Dios; eso es idolatría. El pecado de Adán fue mantenerse al margen de la responsabilidad de cuidar que la palabra divina fuera transmitida e interpretada de manera correcta, porque fue él y nadie más el primer y único receptor de aquella… Cuando la serpiente dialogó con Eva, Adán se mantuvo al margen. “Luego le dio a su esposo, que estaba allí con ella, y también él comió” (v. 6, LS). Para quienes hoy no somos primeros receptores de la palabra divina, ella nos viene, de acuerdo a la herencia reformada, protegida en el canon y bajo la autoridad y verdad del Espíritu Santo, y en el contexto de una comunidad. Esos tres elementos deben de estar presentas para una sana y correcta interpretación y proclamación de la Palabra de Dios . [8]


[1] Jacqueline Alencar, “ Edesio S. Cetina: ¿ser evangélico hoy en Latinoamérica? ” (entrevista), en Protestante Digital, 5 de febrero de 2012 . Otra entrevista: “ Volverse como niños: el proyecto salvador de Dios .
[2] Idem.
[5] Un fragmento de la conferencia presentada en Chillán, Chile, puede verse en: www.youtube.com/watch?v=cq4FctGB2tk . Cf, Conferencias con el Dr. Edesio Sánchez, http://ftlonline.wordpress.com/2010/03/05/conferencias-con-el-dr-edesio-sanchez.
[6] En la entrega más reciente aparece como artículo principal “Para que se entienda”, que explica con sencillez y ejemplos muy concretos las bases de la traducción bíblica ( http://www.traducciondelabiblia.org/articulo_principal ).
[7] E. Sánchez C., op. cit., véase nota 4.
[8] E. Sánchez, “Misión integral en el Pentateuco” , en Red del Camino, pp. 6-7.

Autores:Leopoldo Cervantes-Ortiz

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Francisco Boix, es el único español que declaró contra importantes miembros del gobierno nazi en el Proceso de Nuremberg. El documental nos narra la vida de este fotógrafo, que al exiliarse tras la Guerra Civil Española, acabó en el campo de concentración de Mauthausen.

Destinado en el laboratorio fotográfico del campo, consiguió sacar los negativos de unas 2.000 fotos que posteriormente servirían de prueba acusatoria en el famoso Juicio.


Kim Phuc: “Cuando me duelen las heridas, hablo con Dios”
La niña vietnamita abrasada con napalm, cuya foto dio la vuelta al mundo, enseña a otras víctimas de la guerra a «perdonar» y recoge en Madrid el premio Save The Children a su ONG -Kim Foundation- que ayuda a niños víctimas de conflictos bélicos.

MADRID

En su sección “Almuerzo con” el diario El País ha entrevistado a Kim Phuc , cuarenta años después de ser víctima del napalm. La enorme cicatriz aún le abrasa, pero la vietnamita compensa este distanciamiento con una gran sonrisa en su rostro de luna.
El 8 de junio de 1972, Kim y sus vecinos del poblado de Trang Bang fueron víctimas de un ataque estadounidense que el joven fotógrafo Nick Ut inmortalizó en una instantánea que dio la vuelta al mundo. Oírla revivir aquel momento cierra el estómago. “Llevábamos tres días refugiados en un templo y de pronto oímos venir los aviones y echamos a correr. Vi caer cuatro bombas. Oí burum burum , un sonido más suave de lo que me esperaba, y de pronto había fuego por todas partes, también en mi piel”.
Su ropa veraniega ardió por completo dejando su cuerpecillo escurrido expuesto a la agresión de la cabeza a los pies. Dos de sus primos, de seis meses y tres años, murieron abrasados. Ella sufrió quemaduras en el 65% de la piel y necesitó injertos en el 35%. Phuc ve a menudo a “tío Ut”, como llama al autor de la foto. Sin ir más lejos, anteayer estuvo con él en Colonia (Alemania) recogiendo un premio patrocinado por una marca de cámaras fotográficas. Después, ella ha viajado a Madrid a recoger el premio que Save The Children le entrega por la labor de su ONG -The Kim Foundation-, que ayuda a niños víctimas de conflictos bélicos.
Del cuello le cuelgan dos cadenas: una hoja de arce y una cruz. La primera es el símbolo de su país de adopción, Canadá , al que huyó durante una escala volviendo de Moscú en la época en que estudió en Cuba. “Necesitaba ser libre”, dice Phuc, que siendo un símbolo como era fue sometida durante años al férreo control del régimen comunista.
Preguntar por el segundo colgante destapa la caja de Pandora. Descubrir el mensaje del Evangelio de Jesús supuso para ella un punto de inflexión. “Yo vivía sufriendo. Odiaba mi vida, odiaba a la gente normal, odiaba a quienes me habían hecho daño, las cicatrices… Leer la palabra de Jesús me cambió. No soy una persona religiosa, pero tengo una relación muy íntima con Dios. Le hablo mucho. Cuando me duelen las heridas, oro. Y cuanto más lo hago, más paz encuentro. Me ha ayudado a amar y perdonar”.
No se cansa de repetirlo. “Mi misión es ayudar a otros en mi situación a perdonar, a ser más fuertes por fuera y por dentro”.
En Canadá Phuc y su marido viven con los padres de ella y sus dos hijos —Thomas Hoang y Stephen Binh—. Desde 1986 solo ha regresado una vez a Vietnam, en 2004, tras la muerte de uno de sus hermanos, que también aparece en la foto. Va desencajado, delante de su hermanita desnuda. “Él corría más que yo”.
Kim Phuc es ahora embajadora de buena voluntad de la UNESCO. Predica un mensaje de amor y reconciliación, con la palabra perdón como eje. “No podemos cambiar el pasado, pero con amor podemos redimir el futuro «, es una de sus frases.
UNA HISTORIA EMOTIVA Y ESPECIAL «Yo no sabía lo que era el dolor. Me había caído de la bicicleta alguna vez, pero el napalm es lo peor que puedan imaginar. Es quemarte con gasolina por debajo de la piel. Me desmayaba cada vez que las enfermeras me metían en la tina y cortaban la piel muerta. Pero no morí. Dentro de mí había una niña pequeña y fuerte, que quería vivir», ha señalado.
La recuperación no fue fácil. «Tuve lástima de mí misma. Quería ponerme camisetas de manga corta y no podía. Miraba mis brazos y me preguntaba ¿por qué a mí? Llegué a pensar que no tendría novio, ni me casaría, ni tendría un bebé», afirma Kim, quien asegura que logró superarlo «gracias al amor de mi familia y de Dios».
DEL INFIERNO DEL NAPALM AL REINO DE JESÚS Mientras Kim estudiaba medicina en su país, encontró casualmente uno de los pocos Nuevos Testamentos que no habían sido confiscados por el gobierno comunista de Vietnam , y la curiosidad le llevó a leerlo; chocándole enormemente el mensaje de Jesús. En ese mismo tiempo acudió a una iglesia evangélica en Ho Chi Minh. En un culto, en la Navidad de 1982, tras escuchar el mensaje del perdón y salvación que ofrece Jesucristo, se entregó llorando a Jesús . Cuando su familia supo que se había convertido al cristianismo y que sólo quería seguir a Jesús y a ningún otro dios, fue expulsada de su casa.
En el verano de 1992 se casó con un vietnamita, compañero de estudios. El viaje de novios los llevó a Moscú. De regreso a Cuba, aprovechando una escala técnica en Ganther (Canadá), decidió quedarse allí. «No tenía nada», recuerda Kim», «sólo la cámara y el bolso, pero tenía fe y pensaba: si consigo la libertad voy a tener de todo». REENCUENTRO CON SU “VERDUGO” Cuatro años más tarde, el 11 de noviembre de 1996, Kim participó en el Memorial de Veteranos de Vietnam, en Washington. Uno de los asistentes al acto era John Plummer, que 24 años atrás participó en la orden de bombardear Trang Bang, el pueblo en el que entonces vivía la niña Kim Phuc.
Durante esos años, Plummer había sufrido una culpabilidad extrema que le había llevado al alcoholismo y al fracaso matrimonial; finalmente, su historia también terminó con un encuentro a los pies de Jesús, que le dio una nueva vida, llegando a ser ministro evangélico. Pero el recuerdo del bombardeo y la foto seguía produciéndole un gran dolor. Ese día, escuchó a Kim decir «He sufrido muchos dolores físicos y psicológicos. A veces pensaba que no iba a poder vivir, pero Dios me ha salvado, me ha dado fe y esperanza.»
Al salir, Phuc se encontró con Plummer, mientras alguien le susurraba al oido quién era aquel hombre que la miraba azorado. Ella le extendió los brazos y Plummer se abrazó a ella llorando, sin decir otra cosa que: «Lo siento, lo siento…». Ella le respondió: «Todo está ya en orden. Perdono, perdono…». Dos «enemigos» salvados y reconciliados en la paz y el amor de Cristo .
Kim Phuc, como hemos dicho, vive junto con su marido y sus dos hijos en Toronto, y tuvo la satisfacción de recibir la visita de sus padres, y ver cómo aceptaban ambos a Jesús como salvador. Ahora viven con ellos.

Fuentes:  El País, ProtestanteDigitalcom

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ESPAÑA: Luteranos en El País

Publicado: septiembre 13, 2012 en Luteranismo, Noticias, Testimonio

Samuel Escobar

Luteranos en El País
Merkel en Alemania y Alvarez en Guatemala son evidencia de que hay seguidores de Jesucristo que ven su actuación social y política como expresión de su fe.

Confieso la ambigüedad del título de esta reflexión. Podría referirse a la presencia de iglesias y creyentes luteranos en España, que sin duda los hay desde hace mucho. Pero en realidad se trata del diario El País , que en su edición del sábado 8 de setiembre publicó dos notas que me llamaron la atención porque hacían referencia a la fe luterana de dos personas de las cuales se ocupaban: la canciller alemana Ángela Merkel y el activista social guatemalteco José Pilar Alvarez Cabrera.
La nota extensa sobre Angela Merkel , quien había visitado España con bombo y platillo el día Jueves 6, hacía referencia especialmente a su juventud y al interesante recorrido biográfico de quien es hoy una de las personas poderosas de este mundo. Escrita por Juan Jesús Aznárez, su título refleja la intención y tono del autor: “Ángela fue una chica divertida” . La información abundante sobre la juventud de Merkel y su largo recorrido político, está escrita en un estilo risueño y por momentos sarcástico. A pesar de su tono permite percibir algo de esa sobriedad, estilo simple de vida, y pragmatismo que caracterizan a la canciller alemana.
Llama la atención la referencia a la fe de Ángela Merkel . Dice, entre otras cosas, que “Angela Merkel riñe con la lujuria”, lo cual atribuye a que ella fue “sometida desde niña a la vigilancia del padre, un estricto párroco luterano”, y agrega que Merkel “se confiesa impelida por la fe cristiana y no por las flaquezas de la carne”. Luego pone en labios de la canciller estas palabras: ”La religión es la base sobre la que yo y muchos otros contemplamos la sacrosanta dignidad del ser humano. Nos vemos como la creación de Dios y eso guía nuestras acciones políticas…”
¡Vaya testimonio! Difícil de aceptar, sin duda, para quienes sufren en el día a día las consecuencias de las medidas que impone a los países periféricos de Europa el actual desorden económico global. Pero hay que recordar que ser un político cristiano nunca ha sido cosa fácil . El teólogo estadounidense Reinhold Niebuhr le puso un título elocuente a su larga meditación sobre las ambigüedades de la práctica social y política de quienes se confiesan cristianos: “El hombre moral en una sociedad inmoral”.
En la misma edición de El País, en esa página final donde periodistas muy hábiles dialogan con sus personajes mientras comen, y nos cuentan lo que han comido y cuánto ha costado, la periodista Verónica Calderón entrevista a José Pilar Alvarez Cabrera . Se trata de un guatemalteco que ha dedicado su vida a la defensa de los recursos naturales de su región natal de Zacapa al este de Guatemala . Su activismo social “le ha acarreado amenazas y abusos documentados por la ONU, la Corte Internacional de Derechos Humanos y Amnistía Interenacional.” Con la misma modestia de tantos otros luchadores, Alvarez le resta importancia a su protagonismo diciendo “Hay gente que corre muchos más riesgos que yo”.
La periodista nos ofrece un cuadro estremecedor de las condiciones de vida en esa región de Guatemala  y del hecho de que “la explotación ilegal de los recursos naturales pone en riesgo la subsistencia de comunidades enteras.” En Zacapa van unidas el hambre y la violencia y quienes se dedican a denunciar los males están siempre en peligro. Alvarez comenta: “Existe una colaboración entre el gobierno y los finqueros para que los crímenes no se esclarezcan.”
En otro párrafo la periodista comenta “Este reverendo luterano (en Guatemala, a diferencia de otros países de la región, la mitad de la población es protestante) asegura que la religión nunca ha sido un tema de división entre las 22 comunidades que conviven en Zacapa.” Así nos enteramos de la fe que sostiene a este hombre en su lucha: una fe igual a la que inspira a la canciller alemana.
La reforma luterana se extendió especialmente por el norte de Europa y tuvo mucho que ver con la evolución social y política  de países como Noruega, Suecia, Finlandia y amplias regiones de Alemania. En su ideario político Lutero no llegó al mismo grado de modernidad que Calvino y los biógrafos y estudiosos han señalado las diferencias entre el Lutero joven y el Lutero mayor.
Las referencias denigrantes y críticas respecto a Lutero impuestas por el nacional-catolicismo en España no han permitido que el español común y corriente aprecie la significación de su trayectoria y pensamiento para la idea misma de una Europa moderna y democrática . La comprensión de la filosofía política de Lutero y su posterior evolución es una tarea pendiente para los propios protestantes españoles.
La iglesia luterana se ha extendido por el mundo, especialmente en Estados Unidos, África y América Latina. En las luchas sociales de países como Brasil, Chile y Argentina, ha habido luteranos que destacaron en la defensa de los derechos humanos, la lucha por la justicia, y la denuncia del abuso militar y la tortura. Algunos pagaron con su vida por esa militancia social derivada de su fe. Merkel en Alemania y Alvarez en Guatemala son evidencia de que hay seguidores de Jesucristo que ven su actuación social y política como expresión de su fe.

Autores:Samuel Escobar

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MEMORIAS DE JUAN STAM: Doña Olivia.

Publicado: septiembre 10, 2012 en Testimonio

Juan Stam

Doña Olivia

  Doña Olivia Silva de Guevara es una campesina nicaragüense de la comunidad contemplativa de Solentiname. Fines de los 70s ella y su familia vivían en los Cedros de Montes de Oca (Costa Rica), muy cerca de nuestra finquita y tuvimos el inmenso privilegio y la gran alegría de ser amigos de ella y su familia.

 

¡Y qué familia! Tengo entendido que en su larga vida doña Olivia engendró once hijos. Sus hijos e hijas, igual que ella, eran (y son) poetas, pintores y excelentes expositores bíblicos.[1] Sus nietos en esos años eran un encanto, llenos de chispa y alegría. En cualquier viaje que me tocaba, al aeropuerto o a los baños termales de Orosi etc, llenábamos nuestro Microbús de niños y niñas nicas. Todavía los oigo cantar, todas las estrofas de «Cristo ya nació en Palacaguina» o la misa campesina o el himno nacional de su patria.

 

Nosotros recién habíamos comprado nuestra finquita y repartíamos muchos racimos de bananos entre los refugiados. Un día, cuando les había dejado un racimo, doña Olivia me dijo, «Don Juan, ustedes no sólo nos traen bananos; nos traen esperanza». En otra ocasión dos de sus hijos estaban en la cárcel por andar indocumentados (y por sospecho de ser guerrilleros Sandinistas), y expresé mi pesimismo ante las posibilidades de la liberación de ellos, ella me exhortó: «Don Juan,, hay que confiar en Dios. Dios es muy grande».

 

Una vez ellos iban a visitarnos y nos llamaron a avisarnos que un camarógrafo europeo estaba completando un documental y necesitaba una escena de batalla. Nos preguntaron si podían realizar la filmación en nuestro cafetal. Dije que sí, con tal de que los fusiles no tuvieran balas. Al llegar llamaron a un compañero y le pidieron traer «cuatro lapiceros» escondidos en el piso de su jeep. Los hijos e hijas de Olivia, que estaban todos en la lucha, corrían arriba y abajo para simular un combate. Después el periodista los/las entrevistó. Recuerdo la entrevista con Nubia Arcia, acostada en nuestra hamaca, cuando ella explicó su actitud hacia la muerte: «No es que queremos matar, sino que estamos dispuestos a morir». Después, estando en Ginebra. por una feliz coincidencia, vi el documental en la televisión suiza.

 

Alejandro, el esposo de Nubia, estaba de sub-comandante con el Frente Sur en las montañas de Nicaragua. Ella estaba encinta y me tocó llevarla a la Clínica Bíblica para el alumbramiento, y después recibir con ella a la preciosa Alejandra (con el nombre de su padre (por si él muriera en combate) y decir una oración por la madre y la niña. Una enfermera, que me conocía pero no conocía a mi esposa Doris, me dijo, «¡Qué linda tu esposa, don Juan! No sabía que estabas casado con una nica». Le contesté que claro, mi esposa es bien bonita, pero no es nica. Después me tocó llevar a Nubia al Registro Civil y la Embajada para el certificado de nacimiento y demás trámites.

 

Los hijos e hijas de doña Olivia estaban en las montañas, menos los dos hijos menores. Iván, el «cumiche» de la familia, insistía con su madre en que él también tenía que estar en la montaña, con los compas, y se fue también a luchar por su patria. En una de sus primeras cartas, que trajo Ernesto Cardenal desde la montaña, Ivan dijo a su madre, «Diga a Juan y Doris que leemos la Biblia cada día y no dejamos de escribir poesía». Después del triunfo Iván fue el encargado militar de todo el occidente de la frontera con Costa Rica. A veces, cuando nos tocaba cruzar la frontera, pasábamos bellos ratos con Iván en la base militar, escuchando sus últimos versos.

 

A doña Olivia le llevábamos a muchos lugares en Costa Rica para hablar con misioneros, estudiantes, profesores y otros grupos. Después del triunfo, llevábamos a muchas delegaciones a su casa en las afueras de Managua. Muchas veces eran profesores o estudiantes universitarios, y sus preguntas no eran siempre sencillas, pero doña Olivia siempre tenía una respuesta coherente. Cuando alguien le preguntó que pensaba de Karl Marx, ella respondió: «Me han dicho que Marx es importante, y traté de leer algo de sus escritos, pero no entendí nada. Pero para mi fe yo tengo a Jesucristo, y para mi política tengo a Augusto César Sandino, ¡y creo que eso es mucho!»

«Antes de llegar el Poeta con la Palabra», solía decir, «vivíamos casi igual que los animales, y no nos dábamos cuenta. La Palabra nos hizo humanos».

 

] Ver el artículo anterior sobre «Solentiname».

 

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MEMORIAS DE JUAN STAM: Solentiname

Publicado: agosto 20, 2012 en Testimonio

Juan Stam

Solentiname[1]

 

Desde que Doris y yo comenzamos nuestro ministerio en el campo rural de Guanacaste (Costa Rica), los campesinos nos han servido de mucha inspiración y nos han enseñado mucho. Muy especiales entre ellos han sido los campesinos y campesinas de Solentiname, de la comunidad contemplativa que fundó Ernesto Cardenal. En parte por haber sido nuestros vecinos cuando vivían en los Cedros de Montes de Oca, pero además debido a nuestro trabajo con el Comité Ecuménico pro-refugiado nicaragüense (1977-1979), compartimos muchas experiencias con ellos y forjamos relaciones de amistad muy profundas.

 

Ernesto Cardenal (n. 20 enero 1925), como todos saben, es un muy destacado poeta en Nicaragua, un país de poetas. Participó en la «Rebelión de abril» (1954) contra el dictador Somoza García y al regresar de la clandestinidad anunció que había decidido hacerse sacerdote. En 1957 ingresó al monasterio trapense de Nuestra Señora de Getsemaní bajo la dirección espiritual de Tomás Merton. Con Merton comenzó a soñar con un nuevo tipo de comunidad de fe en el lugar más abandonado de Nicaragua. Ese lugar resultó ser Solentiname, y el 13 de febrero de 1966 llegó Ernesto Cardenal con dos compañeros. Vestido de blue jeans y la típica cotona (el «hábito monástico» de la comunidad), luciendo su frondosa barba, el padre comenzó a conocer la gente, ganar su confianza y plantearles el proyecto que traía.

 

Su proyecto era el de formar una comunidad de oración y contemplación alrededor de la celebración de la eucaristía y del «estudio dialogado» de Dios llega al hombre, la única versión bíblica, decía Ernesto, que la gente puede entender. Se levantaban a las cuatro de la mañana a orar, y se reunían de nuevo a las siete a orar y estudiar el Evangelio. En los sermones de los domingos Ernesto subrayaba el desafío de no sólo llamarnos cristianos sino de vivir el Evangelio en la práctica diaria y de vivir de manera plena y auténticamente humana. La dinámica fundamental del crecimiento espiritual de la comunidad fueron los estudios bíblicos, semana tras semana. El «método dialogado» era el estudio inductivo del texto, buscando juntos el mensaje de cada pasaje para ellos como nicaragüenses.[2]

 

Para local de sus estudios, construyeron «Los ranchitos de la familia de Dios», y como familia, en comunidad, estudiaban la Biblia. Ernesto se cuidó mucho de no dominar las conversaciones ni imponer sus propias interpretaciones. Después de una oración, uno de ellos leía el pasaje y se hacían preguntas y compartían sus comentarios sobre el texto. Observaban la cercanía del mundo bíblico con el mundo de ellos: sembrando granos, pescando en el lago, tempestades y naufragios en que casi se mueren. Su interpretación, por supuesto, no era infalible, pero casi siempre se auto-criticaban y se auto-corregían. Ernesto Cardenal observó que mostraban más profundidad que muchos teólogos.[3]

 

Con muy poca escolaridad, o nada en algunos casos, obviamente estos campesinos no estaban acostumbrados a analizar un texto antiguo o conversar analítica y críticamente sobre ideas importantes. En el estudio bíblico descubrieron su propia inteligencia y capacidades. Descubrieron con mucho entusiasmo el deleite del estudio bíblico. Y lo más importante, descubrieron que ellos eran y son imagen y semejanza de Dios. «Los comentarios del Evangelio fueron para todos como una universidad», dijo una participante.  Doña Olivia, una especie de «madre superiora» para la comunidad, suele decir, «Antes de venir el Poeta con la Palabra, vivíamos más como animales que como seres humanos».   El Evangelio les hizo humanos y puso poesía en sus vidas.

 

El descubrir su humanidad como imagen y semejanza de Dios transformó radicalmente la vida de estos campesinos. Desarrollaron una profunda fe en Dios y una espiritualidad muy genuina. Además se desarrolló entre ellos una famosa escuela de pintura primitiva y también, con muchas de las mismas personas, una escuela, igualmente famosa mundialmente, de poesía primitiva.[4] Por el evangelio descubrieron los dones que Dios iba a desarrollar en ellos y ellas.

 

Mayra Jiménez, poetisa costarricense que trabajó muy de cerca con la comunidad de Solentiname, habla de «los tres milagros de Solentiname». El primer milagro, dice ella, fue la interpretación popular del Evangelio, el segundo fue el surgimiento de una escuela de pintura primitiva, y el tercer milagro fue el florecimiento de poesía entre estos campesinos y campesinas que vivían en unas islas abandonadas ahí «donde el diablo dejó la chaqueta». Y es evidente que el segundo y el tercero nacieron del primero, no sólo porque fue lo primero que inició lo demás sino también porque fue en esos estudios que descubrieron su dignidad personal y su potencial humano.

 

Ernesto mismo explica el origen de la pintura en Solentiname:[5]

 

Estaba yo recién llegado a Solentiname cuando vi unos «guacales» (calabazas para beber agua) labrados y pintados por un campesino — recuerdo que en uno de ellos había una sirena tocando una guitarra — y pensé que ese podría ser un buen pintor. Le dimos papel y lápices de color y pronto nos llevó bonitos dibujos primitivos. Después estuvo en Solentiname un joven pintor de Managua, Róger Pérez de la Rocha, y él le dio óleos, y el campesino pintó un bello cuadro primitivo, que se vendió inmediatamente en Managua.  Ese fue Eduardo, nuestro primer pintor.

 

Animados y ayudados por Ernesto, pronto casi todos comenzaron a pintar. Y pintaban bien. Según me cuentan, funcionaba como una especie de cooperativa. Ernesto conseguía los materiales, todos pintaban y traían sus cuadros al grupo para su crítica y su aprobación. Entonces Ernesto se encargaba de la distribución para la venta en muchos lugares del país y del mundo. Con eso el nivel económico de la comunidad se iba mejorando notablemente.

 

Lo que más impresiona de Solentiname es la manera en que la pintura y la poesía llegaron a ser una pasión de toda la comunidad. Que hubiera un pintor, llamado Eduardo, no sorprende, pero que en unas islas aisladas y lejas de los centros culturales del país, se lograra ser una comunidad de pintores y poetas, ¡eso sí es impresionante! Las artes dejaron de ser monopolio de una élite privilegiada para pertenecer a todo el pueblo, pues todos eran hijos e hijas de Dios, creados a la imagen y semejanza del mismo Creador.

 

Hacia finales de 1976 Mayra Jiménez, respetada poetisa costarricense y vieja amiga de Ernesto Cardenal, llegó a Solentiname. El domingo, en la misma, Ernesto la presentó a la comunidad y anunció que iban a trabajar con talleres de poesía y que los interesados se quedaran unos minutos para conversar. Dice Mayra que por su experiencia en otros lugares esperaba una respuesta de cinco o seis personas, pero se quedaron treinta. Y eso fue apenas el inicio. Parecía que la musa de la poesía tenía un cariño especial para estas islas y pronto todos estaban tanteando sus versos.[6] Hasta los niños se apasionaron por «echar sus versos al viento». Juan Agudelo, de siete años de edad, tenía un concepto muy claro de lo que es la poesía:

 

El Poema

 

La poesía nace en una flor de sacuanjoche,

en la que mariposas rojas chupan el néctar.

La poesía son las cosas que se dicen

un par de enamorados.

La poesía es más delicada que el reflejo de la luna

en el lago.

Un poema perfecto es como la Revolución.

 

Este niño prodigio era ya un buen revolucionario en formación:

 

La Revolución es

 

La Revolución es Fidel Castro jugando basket-ball

La Revolución es el Granma donde viajaron los héroes

La Revolución es Sandino diciendo un discurso a su pueblo

La Revolución es que todas las mamás cuiden bien a sus niños

La Revolución es el lago donde hay pescados para todos

La Revolución es una pareja de enamorados

La Revolución es la flor de sacuanjoche

La Revolución es Mario Avila poniéndole música a un poema

La Revolución es una bala de cañón que dispara a los imperialistas

La Revolución es vencer a los imperialistas

La Revolución es Ernesto Cardenal escribiendo un poema para Solentiname

La Revolución es una mariposa de colores que pasa volando alrededor de los héroes

La Revolución son todos los cubanos aplaudiendo a Fidel

La Revolución es mi papá haciendo una escultura con todos sus formones.

 

Otro resultado del estudio bíblico, además de la pintura y la poesía, fue que el Evangelio inculcó en ellos una ética de amor al prójimo, una ética de solidaridad como comunidad y de solidaridad con la comunidad nacional de Nicaragua. Esto fue necesariamente un proceso político. «Lo que más nos radicalizó políticamente», dijo Cardenal, fue el Evangelio:

 

Todos los domingos en la misa comentábamos con los campesinos en forma de diálogo el Evangelio, y ellos con admirable sencillez y profundidad teológica comenzaron a entender la esencia del mensaje evangélico: el anuncio del Reino de Dios, Esto es: el establecimiento en la tierra de una sociedad justa [Mat 6:10,33], sin explotadores ni explotados, con todos los bienes en común, como la sociedad que vivieron los primeros cristianos

 

Y los campesinos de Solentiname que profundizaban este evangelio no podían dejar de sentirse solidarios con sus hermanos campesinos que en otras partes del país estaban padeciendo la persecución y el terror: los estaban encarcelando, torturando, asesinando, les violaban sus mujeres, les quemaban sus ranchos, los arrojaban desde los helicópteros. También tenían que sentirse solidarios con todos aquellos que por compasión al prójimo estaban ofrendando sus vidas. Y esta solidaridad para ser real significa que uno también tiene que comprometer su seguridad y su vida. En Solentiname se sabía que no íbamos a gozar siempre de paz y tranquilidad si uno quería poner en práctica la Palabra de Dios. Se sabía que la hora del sacrificio iba a llegar, y esa hora ya llegó.

 

Algunos podrán discrepar con un punto u otro de este proceso de concientización radical, pero hay algo que nadie puede negar: estas convicciones nacieron directamente del estudio de la Palabra de Dios.

 

En octubre de 1970 la Comunidad se declaró en apoyo al FSLN, y después comenzaron entrenamientos militares. El 13 de Octubre de 1977 la ofensiva final contra Somoza comenzó con el asalto por los y las combatientes de Solentiname al cuartel militar de San Carlos (el puerto del lago más cerca de las islas). Me han contado que oraron antes de iniciar el ataque. Tomaron el control completo del cuartel, y a Alejandro Guevara de Solentiname le todo entrar con instrucciones de quemar todo. Sin embargo, al ver el gran número de enemigos heridos y escuchar sus llantos, Alejandro decidió no ponerle fuego. Por eso la Guardia Nacional trató de negar que los insurgentes hubieran tomado el cuartel. Los combatientes huyeron hacia Costa Rica para dejar a sus familiares y reagruparse para seguir con su lucha. Dos de la comunidad, Donald Guevera y Elvis Chavarría, fueron capturados y asesinados por la Guardia.[7] Poco después invadieron las islas y destruyeron todo vestigio de la comunidad.

 

Al principio, como discípulos de Merton y Ghandi, y sobre todo de Jesús de Nazaret, tenían dudas en cuanto a la lucha armada. Con el tiempo concluyeron que era un mal necesario, como único camino hacia la liberación. Cuando reporteros europeos entrevistaron a Nubia Arcia en nuestra casa, ella explicó: «No es que queremos matar a nadie, sino que estamos dispuestos a morir por nuestra patria» Bosco Centeno, gran poeta de Solentiname y sub-comandante en el combate, odiaba la violencia y procuraba evitar cometerla. Una vez Bosco había dejado herido a un guardia, después arriesgó su propia vida para rescatar al enemigo herido y llevarlo a un centro médico del Frente. Plasmó su humanismo y amor en unos bellos poemas:

 

Hermano

 

Hermano guardia perdoná que tenga que afinar

bien la puntería al dispararte,

pero de nuestros disparos dependen los hospitales

y las escuelas que no tuvimos,

donde jugarán tus hijos con los nuestros.

Sabé que ellos justificarán nuestros disparos

pero los hechos por vos serán

vergüenza de tu generación.

 

 

Tenle miedo a los poetas tirano

 

Tenle miedo a los poetas tirano

porque ni con tus tanques sherman

ni con tus aviones a reacción

ni con tu batallón de combate

ni con tu seguridad

ni con tus nicolasa

ni con cuarenta mil marines

ni con tus super-entrenados ránger

ni siquiera tu Dios

evitarás que te fusilen en la historia.

 

Con el triunfo Sandinista el 19 de julio de 1979, Ernesto Cardenal fue nombrado Ministro de Cultura y muchos de los líderes de la comunidad se trasladaron a Managua. En 1983, en su visita a Centroamérica, el papa Juan Pablo II reprendió a Ernesto en forma muy humillante, pero él siguió sin desmayar con su misión cultural. En 1989 fundó, junto con Dietmar Schönherr, la Casa de los tres mundos (poesía, pintura, escultura) y en 1994 renunció al FSLN para unirse al MRS (Movimiento de Renovación Sandinista).

 

 

 


[1] El archipiélago de Solentiname consta de 38 islas en el sur del Lago de Nicaragua. cerca de la frontera con Costa Rica. En los años 60 estaba poblado por 90 familias con un total de unos mil habitantes,

[2] Una transcripción fiel de estas conversaciones bíblicas fue publicada con el título de El Evangelio en Solentiname.

[3] Para más detalles, vean «Interpretación bíblica en las comunidades de base centroamericanas» en este mismo blog.

[4] Los y las pintores de Solentiname distinguen «arte primitivista». que sigue la escuela primitivista, y la «pintura primitiva» de ellos, como campesinos que simplemente pintan lo que ven, como lo ven/

[5] Sobre la pintura en Solentiname Ernesto escribió «Los campesinos de Solentiname pintan el evangelio» (1982). «Nostalgia del futuro, pintura y buena noticia en Solentiname» (1983) y «Nuevo cielo y tierra nueva» (1985).

[6] Hoy, unos cuarenta años después, ellos — y sus hijos e hijas — siguen escribiendo poesía.

[7] Tres más — Chato Medrano, Roberto Pichardo y Panchito Batata — también perdieron la vida.

 

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JUAN STAM

Interpretación bíblica en las comunidades de base

centroamericanas[1]

 

«Cuando pasas por las aguas…»

 

     Esperanza Aguilar había sido una «delegada de la Palabra» en una provincia en el noreste de su patria, El Salvador.  Pero en 1987, cuando la entrevistamos en un campamento de refugiados en el occidente de Honduras, había sido exiliada ahí por seis años.

Como delegada de la Palabra, primero en El Salvador y después en el campamento de refugiados, su tarea era la de organizar y dirigir grupos de estudio inductivo de la Biblia. Los delegados lo llaman «celebrando la Palabra».  En ese campamento en Mesa Grande, Honduras, Esperanza es una entre más de ochenta delegados de la Palabra que entrenan y movilizan un grupo muy grande de «servidores» laicos, para atiender a las necesidades espirituales de los más de once mil refugiados residents.

Nuestro equipo de la Universidad Calvin (Grand Rapids, Michigan) visitó a Esperanza en la «salita» de su humilde habitación en el campamento, donde nos contó su historia. Llegó a Honduras, huyendo de la masacre del Río Lempa de marzo de 1981.  El ejército los perseguía desde atrás y los forzaba a seguir hacia el río.  Desde arriba, helicópteros los ametrallaban.  Delante de ellos estaba el Río Lempa y,   probablemente, había soldados hondureños al otro lado del río.

Al ir huyendo del amenazante ejército hacia el también amenazante río, Esperanza, como estudiosa de la Biblia que era, pensaba por intuición en el éxodo de los israelitas de Egipto.  Años de estudio bíblico en grupo habían saturado su mente con episodios bíblicos, verdades bíblicas, y lenguaje bíblico. Y por supuesto, sus circunstancias en ese momento no podrían haber sido más parecidas a las de los israelitas perseguidos por los carros de Faraón.

«Aunque estábamos llenos de terror», nos contó Esperanza, «sabíamos que Dios estaba con nosotros, así como cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo».  Su cara irradiaba una fe profunda, llena de gozo.  Durante su testimonio, la presencia de Dios se hizo real también para nosotros.

Esperanza prosiguió con su historia.  Cuando se acercaban al río Lempa, nos dijo, un acto cruel hizo su problema infinitamente peor. «Apenas íbamos a comenzar a cruzar el río, los soldados abrieron las esclusas río arriba y llegó una tremenda cabeza de agua».  Un feroz torrente de agua se nos venía encima».

«Señor, ¿qué pasa aquí?», gemían.  «Cuando Israel pasaba el río, tú paraste las aguas.  Pero ahora, todo lo contrario, han abierto la represa y esta corriente nos va a matar».

Aunque Esperanza y su esposo no eran fuertes nadadores, hicieron esfuerzos desesperados para mantener juntos a sus hijos y lograr cruzar el río. Agarraron una tablita de madera, colocaron encima a su hijo infante, y de alguna manera lograron empujarlo poco a poco hacia el otro lado.  («Eso es él, sentado ahí» dijo Esperanza, mientras señalaba a un sonriente joven al otro lado del cuarto).

Centenares se ahogaron o fueron asesinados por el ejército, pero toda la familia de Esperanza alcanzó tierras hondureñas.  Sin embargo, en su paso el turbulento río arrancó casi toda la ropa de sus cuerpos.  «Caminamos varios días, casi desnudos, por la selva», nos dijo, «pero recordábamos a Adán y Eva, como no sentían vergüenza cuando caminaban con Dios.  Entonces ese asunto de sentir vergüenza de nuestros cuerpos, simplemente nos lo olvidamos, para nada nos sentíamos acomplejados.  Teníamos tanto gozo, tan tremendo, en nuestros corazones, porque Dios nos había salvado la vida, y sentíamos esperanza.  Siempre sabíamos que Dios iba con nosotros.  Dios prometió nunca dejarnos ni desampararnos.  Podíamos sentir la presencia de Dios todo el tiempo».

Un problema que no tenía la familia Aguilar cuando entraban a Honduras y marchaban por la selva era el de cargar pesadas maletas.  En ese momento, ¡no tenían nada!  Ni maletas, ni cartera ni billetera, ni comida, ni pasaportes, ni aun la ropa con que habán huído. Pero tenían el regalo divino de la vida, tenían el don maravilloso del amor, tenían la solidaridad que les unía en esta crisis, y tenían otro don precioso: un conocimiento de la palabra de Dios, que les fortalecía en su fe y su esperanza.

Mientras Esperanza compartía esta experiencia con nosotros, casi seis años después de haberla vivido, podíamos sentir la fe robusta que sostenía esa familia.  «Dios está con nosotros, de eso estamos seguros».  Y durante sus siete años entre los refugiados de Mesa Grande, esa misma fe inspiraba su labor, junto con los y las demás delegados de la Palabra y los y las demás «servidores» y catequistas, para «celebrar la Palabra» que para ellos era su vida.

*************

No temas, que te he redimido,

te he llamado por tu nombre,

tu eres mío.

Cuando cruces las aguas,

yo estaré contigo,

la corriente no te anegará;

cuando pases por el fuego,

no te quemarás,

la llama no te abrasará.

Porque yo soy el Señor, tu Dios,

el Santo de Israel,

tu Salvador.

                                                                                                            (Isaías 43:1-5 NBE)

Esperanza no nos mencionó este texto, y posiblemente ni lo conocía.  Generalmente, su mente se asía a los acontecimientos bíblicos, las grandes gestas divinas de salvación, más que a las promesas verbales, abstractas y generales, que suelen emocionar y fortalecer a los creyentes más soficsticados.  Sin embargo, estas palabras del profeta no sólo eran literalmente apropiadas a la experiencia de ella, sino aún más, fueron comprobadas y cumplidas cuando ella «pasó por las aguas».

Si Esperanza reflexionara sobre este pasaje, ¿cómo lo entendería?  O por contraste, cuándo nosotros meditamos sobre el mismo texto, ¿cómo captamos su promesa?  ¿Se nos ocurriría aun la posibilidad obvia, que algún día nosotros tuviéramos que cruzar un río, aparte del simbólico «río Jordán»? ¿Algunos de nosotros han tenido que pasar alguna vez «por el fuego»—por ejemplo, el fuego de las ametralladoras, granadas y helicópteros?  El cruzar ríos y el andar por el fuego no son parte de nuestra experiencia diaria.  Normalmente tenemos otros problemas, muy distintos, para llevar ante Dios: tensiones matrimoniales, crisis financieras, o cáncer.

¿Podría alguien esperar que Esperanza entendiera las palabras de Isaías en exactamente el mismo sentido que nosotros, o nosotros igual que ella? Cada lector de la Biblia trae consigo al texto toda su propia historia.  Esperanza, como campesina pobre centroamericana, por su misma experiencia personal tiene una perspectiva hermenéutica muy especial y valiosa.

¿Y qué del profeta mismo, y el pueblo de Israel?  ¿Qué significarían esos «ríos» y ese «fuego» para ellos?  ¿Cómo entenderían ellos la promesa de Isaías 43 de un regreso del exilio a Palestina?  ¿Quién está en verdad más cerca de la zona de significado de este texto, Esperanza o nosotros?  ¿O ambas, a la manera de cada uno?  ¿Podrían Esperanza y sus delegados de la Palabra ayudarnos a interpretar las escrituras más fielmente y con mayor riqueza?

*************

     La historia de Esperanza nos revela mucho sobre el uso de la Biblia en Centroamérica.  Un movimiento muy significativo de estudio bíblico está ocurriendo ahí como en otros lugares de América Latina, mayormente entre católicos romanos. Este fenómeno notable se refleja también en la venta sin precedente de Biblia y Nuevos Testamentos en toda la región.

Es obvio que muchos centroamericanos encuentran que el mensaje de la Biblia es intensamente pertinente a su propia situación.  Muchas veces,  para ellos, es como si estuvieran viviendo las mismas experiencias de la narrativa bíblica.  Sus vidas convergen en gran medida con las realidades y experiencias de muchos de los protaganistas de la historia bíblica.  Para Esperanza y miles de cristianos centroamericanos, mirar en las páginas de la Biblia es como mirar en un espejo.

En términos hermenéuticos, la «fusión de horizontes» (Gadamar), tan difícil para los sofisticados lectores nor-atlánticos de la Biblia, es a menudo un proceso muy natural para lectores como Esperanza.  Su «cámara hermenéutica» a veces parece tener una especie de «enfoque automático de lente» instalado.  Aparecería que en eso consiste el «privilegio epistemológico» de los que leen la Bible «desde el reverso de la historia».

Carlos Mesters, al reflexonar sobre la interpretación bíblica en miles de comunidades de base en  Brasil, ofrece el siguiente comentario gráfico:

Los exégetas bíblicos, usando sus cabezas y sus estudios, pueden llegar bastante cerca de Abraham, pero sus pies quedan lejos de Abraham.  La gente sencilla está muy cerca de Abraham con sus pies.  Ellos viven una situación muy parecida.  Su proceso vital es de la misma naturaleza y pueden identificarse con él.  La historia de Abraham se vuelve un espejo para ellos.  Miran en ese espejo, ven sus propios rostros, y dicen, «Nosotros somos Abraham».  En un sentido muy real, están leyendo su propia historia, y eso se vuelve una fuente de gran inspiración y ánimo.  Una vez un humilde campesino me dijo, «¡Ya entiendo!  Nosotros somos Abraham, y si él llegó a la meta, también llegaremos».  De la historia de Abraham, él y su pueblo derivan la fuente de su valentía hoy.[2]

En una vasta red de células de estudio bíblico a través de América Latina, este realismo concreto, con los pies bien puestos en la tierra, es lo que más caracteriza la interpretación de las escrituras.  Es un error dar una importancia desproporcionada a ciertas declaraciones, muy excepcionales aunque frecuentemente citadas por los críticos, sobre Jesús como revolucionario o el socialismo como reino de Dios y similares extremismos.  Aun estas expresiones deben interpretarse en su contexto, con una mente abierta y una dosis saludable de caridad cristiana y empatía humana, junto con el análisis exegético más riguroso.  Pero el efecto chocante de la constante repetición de estas frases, convertidas en un estereoptipo de la teología latinoamericana, da una impresión distorcionada del proceso total de reflexión bíblica de base que está ocurriendo en América Latina.   Bien que mal, mucho es más bien conservador, a menudo literalista, a veces aun fundamentalista.[3]

En toda la variedad de perspectivas y expresiones, a esperarse en un proceso inductivo (Socrático) de reflexión en grupo en todo un continente, el denominador constante ha sido el sentido fuerte de realismo histórico que siempre está presente.  Su lectura del texto bíblico se mueve, muy naturalmente, entre el mundo bíblico y el mundo de ellos.  Su enfoque hermenéutico (aunque ellos no usarían el término) podría llamarse «realismo contextual».

Algo sobre paradigmas[4]

Este concepto muy realista de la Biblia, históricamente orientado, es generalmente típico en la teología latinoamericana de hoy.  Aunque no enuncie alguna doctrina definitiva o uniforme de las escrituras, ni se obsesiona con preguntas técnicas de crítica histórica, suele tratar a la narrativa bíblica como historia real, que debe tomarse en serio como tal.  Los hechos salvíficos de la historia bíblica de liberación son «sucesos germinales»[5] o «arquetipos».[6] Sobre todo, el relato del éxodo, interpretado esencialmente como un proyecto histórico de liberación integral para un pueblo oprimido, viene a ser el paradigma central de liberación para el futuro.

El término «paradigma» se usa aquí en el sentido lingüístico de los modelos para la conjugación de los verbos (persona, número, tiempo, voz, modo) que se utiliza para aprender idiomas y para analizarlos.  Los paradigmas están dados (en la terminología de la lingüística, «el eje paradigmático»), pero tienen que aplicarse correctamente («el eje sintagmático»).  De la rica diversidad de formas paradigmáticas, es necesario hacer las escogencias correctas para «conjugar» el paradigma en una oración significante.

Los paradigmas bíblicos no deben copiarse mecánicamente, sino deben conjugarse según la sintaxis de cada nuevo contexto histórico.  Así Croatto re-lee el paradigma del éxodo, en su significado para América Latina hoy, de la siguiente manera: «Mi propio proceso de liberación tiene que ser arraigado en aquel otro que significó el designio de Dios y fue consignado en una palabra arquetípica, pero que a la vez, el proceso de liberación mío debe re-presentar aquel otro.»[7]

Quien irrespeta los paradigmas verbales debe olvidarse de toda esperanza de ser entendido; decir «nosotros fueron» o «Dios amo a todos» no ayuda para nada a la comunicación eficaz.  Los verbos se emplean bien sólo cuando se conjugan correctamente.  De la misma manera, los paradigmas bíblicos tienen que ser conjugados, pero no deben ser violados.  En toda la fluidez de relecturas sucesivas a través de los siglos, los paradigmas generadores establecen sus parámetros inviolables para sus futuras interpretaciones.  Su significado no es un datum fijo y estático, que habrá de reproducirse mecánicamente en cada situación futura, como una copia a carbón.  Pero a la vez, todas las futuras relecturas deben ser siempre válidas conjugaciones reconocibles y creíbles del paradigma bíblico, dentro de los parámetros de su sentido germinal.  Eso significa que debemos emplear con el mayor cuidado todas las herramientas de la investigación filológica e histórica.  Así la interpretación, como conjugación de paradigmas, tiene que ser fiel tanto a la revelación original como al nuevo contexto histórico de la vida y el testimonio cristianos.

La «sintaxis histórica» de nuestro mundo contemporáneo también impone parámetros hermenéuticos para la conjugación de los paradigmas bíblicos. Además de las herramientas filológicas e históricas, que nos ayudan a analizar el paradigma original, necesitamos las herramientas históricas (sociología, ciencias económicas y políticas) que nos ayudan a interpretar con la mayor exactitud nuestra realidad contemporánea y nuestro contexto regional.  Es falsa cualquier interpretación de la Biblia que surge de una interpretación errada de la realidad contemporánea, o resulta en tales interpretaciones, o que va contra la auténtica responsabilidad cristiana dentro de esa realidad.  Cualquier interpretación de las escrituras que promueve o legitima la injusticia en vez de transformarla por la fuerza creadora «germinal» del paradigma original, es falsa.

La hermenéutica de la conjugación de paradigmas procede dentro de los parámetros de un doble control.  ¿Ha entendido el intérprete correctamente el paradigma original, para que su relectura pueda ser fiel a la dinámica del pasaje?  Pero, en segundo lugar, ¿ha entendido correctamente la «sintaxis» de su propio contexto histórico concreto, de modo que se relectura es de hecho liberadora  y no alienante, redentora y no represiva?  La primera puede llamarse la prueba bíblico-exegética, y la segunda la prueba histórico-ética (socio-política e ideológica).  La tarea hermenéutica es la de alinear estos dos parámetros para orientar la praxis cristiana eficaz en cada nuevo kairós histórico que emerge (Ef 5:16a).

Este método de lectura de paradigmas es central al uso de la Biblia en Centroamérica, sobre todo entre los delegados de la Palabra y las comunidades de base.  Un estudio de los paradigmas principales de la hermenéutica popular centroamericana nos ofrece una clave muy útil a su interpretación bíblica. En lo que sigue, analizaremos unos aspectos del tema.

Un Cristo real en un mundo real

Para muchos lectores centroamericanos de la Biblia, Jesús es tan real como los miembros de su familia, y Palestina es tan concreta y vívida como el paisaje de su propia región.  No por casualidad mucho de este movimieto bíblico comienza en grupos llamados «la familia de Dios», en que consideran a Jesús como el hermano mayor.  Leen la Biblia con un sentido muy vivo de realismo.

Esto se ve, muy dramáticamente, en los estudios bíblicos de la comunidad de Solentiname de Nicaragua, comenzada por el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal.[8]  Los campesinos de Solentiname, un archipiélago de pequeñas islas en el sur del lago de Nicaragua, responden intuitivamente a todas las escenas de lagos en los evangelios.  Cuando comentan la pesca milagrosa lo comparan con los peces que ellos cada día sacan del lago («mojarras, laguneros, sabaletes, guabinas y guapotes»), ¡casi huele a pescado!  Apenas tres días antes de estudiar el milagro de Jesús de calmar la tempestad, la lanchita de Iván, Bosco y Chalía se había volcado en medio lago y tuvieron que esperar dos horas para ser rescatados.  El relato bíblico se volvió tan vívido que Chalía lloró durante el estudio.

Sus comentarios sobre el llamado de los primeros discípulos, después de la pesca milagrosa, estuvieron entrelazados con su propia vida de isleños, e incluyen una proyección misionera a las islas vecinas y a San Carlos, el puerto más cercano en tierra firme:

NATALIA: Entonces dejaron sus haberes.  Sí, dejaron las lanchas así voladas y las redes.

RODOLFO: A lo mejor una lancha podrida como la de la cooperativa.

NATALIA: Eran pobres, pero tenían sus cositas.  Como los pobres las tienen.  Y dejaron sus cosas voladas y siguieron a Jesús.

DOÑA ANGELA: Se dejaron pescar de él. Otro de los muchachos dice: Esa fue la pesca milagrosa, y no las mojarras, laguneros, robalos, sabaletes, guabinas y guapotes que sacaron con la red.  Y ellos nos pescaron a nosotros y por eso estamos aquí reunidos, como dice doña Olivia.

MARCELINO: Porque ellos dejaron sus pertinencias allí voladas, la palabra de Dios vino a estas islas.  Tal vez más tarde nosotros también podremos llevar esta palabra a la costa de enfrente. A Papaturro, o tal vez San Carlos, San Miguelito…

DON JULIO: Aquí antes sólo éramos pescadores de pescados del lago, ahora ya también podemos ser pescadores de hombres, si nos desprendemos de nuestras pertinencias.

Y dice FELIPE: Esa es la cosa, Ernesto.  Yo creo que nosotros como pescadores que somos y que vamos a ser, debemos tener mucho cuidado de no querer pescar para nuestros intereses personales.  En las religiones cristianas hay muchos que lo que buscan es aprovecharse de los otros.  Y la pesca de Jesucristo es para el bien de la humanidad.  ¡Es la pesca del amor (1:81).

En la forma más natural, la comunidad de Solentiname captó en seguida la correlación dramática entre las circunstancias políticas de los tiempos de Jesús y las de su propia época.    Como los dibujos de niños que habían sufrido el holocausto, o habían experimentado el terror en muchos países latinoamericanos, los comentarios de «la familia de Dios» en Solentiname tocaban las profundas emociones que habían internalizado durante décadas de vivir bajo una dictadura diabólica.  Muchos de sus comentarios políticos, lejos de ser una «manipulación» de la Biblia, eran la respuesta más natural y legítima al texto en su contexto, y eran una catarsis por medio de la Palabra.  Cristianos nor-atlánticos, que nunca han pasado tales horrores, podrán tener dificultades en entender esta osada aplicación política del texto.  Sin embargo, los campesinos de Solentiname compartían algo en común con Jesús de Nazaret, con lo cual los cristianos del primer mundo, acomodados y afluentes, difícilmente pueden empatizar: la experiencia de vivir constantemente en un vórtice de violencia y represión políticas.  Este «puente hermenéutico» los vincula visceral y existencialmente a muchas facetas del mundo bíblico a las cuales la experiencia histórica de ellos les proporciona un acceso privilegiado.

Para la comunidad de Solentiname, los Herodes de Palestina les sugerían la dinastía de los Somozas en Nicaragua; al leer acerca de los soldados romanos, pensaban en la temida Guardia Nacional de la dictadura (Tomo I:44-45, 63, 198 y a menudo).  Un participante, con mucho sentido, comparó a Pilato con «el embajador gringo» en Nicaragua y, muy pícaro, le hace hablar con el mal español típico del extranjero: «Mi no saber nada, mi no meterme en política de ustedes.  Mi ser inocente» (II:278,283).

Al comentar el infanticidio de Herodes (1:44-51), no se les pudo escapar el hecho de que Somoza cometía crímenes similares contra la niñez nicaragüense.  Esta analogía tan apropiada evocó un intercambio muy conmovedor, lleno de las percepciones muy osadas, las exageraciones problemáticas, y la dinámica muy libre, a menudo auto-crítica, del estilo de estudio bíblico en Solentiname:

ELVIS: La importancia de la nacida de Cristo es que fue la nacida de la revolución ¿no?  Hay muchos que le tienen miedo a la palabra como le tuvieron miedo a Cristo porque venía a cambiar el mundo.  Desde entonces la revolución ha estado creciendo.  Va creciendo poco a poco pues, y va creciendo, y nadie la podrá parar.

ERNESTO CARDENAL: Y es necesario que crezca también aquí ¿no?

PANCHO: Es necesario que nos dejemos del egoísmo, y hacer lo que dijo Cristo, y seguir con la revolución como dice ustedes que son socialistas, yo no soy socialista, yo no soy revolucionario; me gusta oír las pláticas y agarrar lo que puedo pero en realidad no soy nada.  Aunque sí me gustaría ver un cambio en Nicaragua.

MANUEL: Pero para que haya un cambio tenés que cooperar vos con él…

PANCHO: ¡Pero cómo se hace!  Yo quisiera que alguien me dijera: «Así se va a hacer…» ¡no se puede!  Cuando nos levantamos nos matan.

ALEJANDRO:  Mirá, a él también lo mataron.

PANCHO: Correcto, pero él era Cristo y nosotros nunca vamos a compararnos con él… Podés morir vos, y mañana nosotros, todos nosotros, estaremos bailando y nunca pensaremos que vos moriste por nosotros.

WILLIAM: ¿Entonces vos pensás que esas muertes son inútiles completamente?

PANCHO: Son inútiles.  ¡Casi son inútiles!

LA JOVENCITA MYRIAM: Yô digo que cuando haya alguien que libere nuestro país habrá un Cristo más. (1:47)

Deben observarse algunas características de este pasaje.  Primero, cualesquiera que sean nuestras dudas sobre alguna que otra expresión, aquí encontramos un grupo de cristianos que toman la Palabra de Dios con total seriedad.  Es obvia su búsqueda intensa y sincera por escuchar y obedecer las escrituras, y que la persona y vida de Cristo y el texto bíblico tienen para ellos inmediatez luminosa y una intensa realidad.  Menos evidente es algo aun más importante: en el último análisis, lo que están debatiendo es si están o no dispuestos a entregar sus vidas por el evangelio. Elvis, quien abrió el diálogo, después fue asesinado por los esbirros de la dictadura.

Toda la lectura del evangelio en Solentiname presupone su fe en un Jesús totalmente real, de carne y hueso, viviente hoy, Hijo de Dios pero también Hijo de Hombre e hijo del pueblo.  Esta fe se ha plasmado también en la  brillante visión pictórica de centenares de escenas bíblicas que han ganado reconocimiento en la pintura mundial.

Dentro de Nicaragua, una frecuente crítica contra Solentiname y la «iglesia popular» es la de que «están tratando de humanizar a Cristo».  Lino Hernández, abogado para el ferozmente anti-Sandinista «Comité Permanente de Derechos Humanos», repitió esta crítica en su entrevista con nuestro equipo de la Universidad Calvin.  Como prueba de la acusación, nos presentó un cuadro de la crucifixión, hecho por un campesino de Solentiname.  El pintor había tomado en serio el informe del evangelio, de que Cristo fue desnudado y sus vestiduras rifadas.  Para tradicionalistas decorosos como el Sr. Hernández, esto es sacrilegio; para el pintor campesino, señalaba la maravilla asombrosa de que Cristo era tan humano como todos nosotros.

Aunque a primera vista el osado realismo del Jesús desnudo podría parecer irreverente o hasta herético a los que son excesivamente escrupulosos, sin embargo, la verdad es que la herejía está en el rechazo piadoso de un Cristo plenamente humano.  Sólo un docetismo —  la herejía cristológica más antigua – podría acusar al pintor de «querer humanizar a Jesús».  ¡Como si las dos «naturalezas» de Cristo fuesen antitéticas!  ¡Como si para ser verdaderamente divino, el Verbo encarnado tenía que ser menos humano!  Al contario, o Jesús es auténticamente humano, o no es Jesús.

Mucho más ortodoxo y edificante de tales mistificaciones de Cristo es la formulación, aparentemente paradójica, de Leonardo Boff: «¡Humano así, sólo puede ser Dios mismo!».[9]

El Jesús real, de carne y hueso, era, como nos recuerda la Biblia, un escándalo y un tropiezo a sus contemporáneos.  Hoy, también, un Jesús verdaderamente humano, con el cual muchos campesinos centroamericanos se identifican, escandaliza a la gente religiosa tradicional.  Resulta evidente que, mucho más de lo que nos damos cuenta, nuestro Cristo ha sido deshumanizado y domesticado.  Pero cuando los campesinos comienzan a leer el evangelio, de repente descubren «la memoria subversiva de Jesús de Nazaret» (Johann Baptist Metz; Juan Hernández Pico):

Porque eran mayormente analfabetos, la gente sencilla no habían conocido la vida y la trayectoria concreta de Jesús de Nazaret.  En su lugar, les habían ofrecido una versión sublimada de su muerte, expresada en innumerables imágenes del Crucificado.  La vida de Jesús se reducía inexorablemente a una paz basada en sumisión y resignación.  El pueblo no sabía nada de la vida de Jesús como historia de lucha contra la injusticia, la desigualdad, la acumulación de posesiones y la autoridad despótica.  La historia del proyecto de Jesús de dar valor a la dignidad de todos los excluídos de la mesa del banquete de la vida, no figuraba en el catecismo ortodoxo. El Hijo de Dios eclipsó al carpintero y al profeta de Nazaret. [10]

Esta cristología profundamente encarnacional se articuló en las palabras de Oscar Arnulfo Romero al recibir un doctorado honorífico de la Universidad de Lovaina:

La encarnación en lo socio-político

es el lugar de profundizar la fe en Dios y su Cristo.

Creemos en Jesús que vino a traer vida en plenitud

y creemos en un Dios viviente

que da vida a los seres humanos

y quiere que todos vivan en verdad.

Estas radicales verdades de fe

se hacen realmente verdades y verdades radicales

cuando la Iglesia se inserta

en medio de la vida y de la muerte de su pueblo.

Ahí se le presenta a la iglesia,

así como a toda persona,

la opción más fundamental para su fe:

estar a favor de la vida o de la muerte.

Con gran claridad vemos que en esto no hay posible neutralidad.

O servimos a la vida de los salvadoreños

o somos cómplices de su muerte.

Y aquí se da la mediación histórica

de lo más fundamental de la fe:

o creemos en un Dios de vida

o servimos a los ídolos de la muerte.[11]

A escaso un mes de pronunciar este conmovedor «Credo»,  el Monseñor Romero fue asesinado.

La Cruz: una muerte violenta en una sociedad violenta

Hoy, cuando los centroamericanos leen los relatos de la pasión de Jesús, se encuentran en terreno familiar.  Viven todos los días en una sociedad permeada por la violencia y la injusticia, de oligarquías corruptas y ejércitos crueles bajo la sombra del poder de un imperio mundial.

Muchos centenares de sus hermanos y hermanas, incluso pastores amados como Msgr. Romero, han sido masacrados por métodos espantosamente parecidos a muchos relatos bíblicos.  El mundo que ellos conocen es un mundo violento.  Han visto cadáveres en sus calles.  Por eso, leen los relatos bíblicos en la misma forma en que ellos mismos han experimentado situaciones similares.  Ellos saben buscar los agentes y poderes detrás de los crímenes, los mecanismos de la maldad institucionalizada, que se empeña en destruir a «el Justo» (uno de los primeros títulos de Jesús). Sin ningún problema entienden al hombre con el cántaro (Mr 14:13) o el beso de Judas (Mrf 14:14) como similares a las contraseñas secretas que han sido parte de su propia experiencia.

Cuando el texto evangélico denuncia el derramamiento de sangre inocente (Mt 27.24) y describe el dilema incómodo de líderes nacionales que tienen en sus manos «precio de sangre» (Mt 27:5-6), todo eso es demasiado conocido para ellos.  Su propia experiencia de asesinatos político-religiosos lo reviste de una realidad concreta, la cual, lejos de distorsionar su teología en herejías abstractas de las que ellos nunca han oído (teoría de la expiación como influencia moral, Abelardianismo o Socinianismo), al contrario, les da una percepción de la dinámica histórica de la muerte de Jesús para redimirnos.  El Evangelio les dice que Jesús murió por nuestros pecados; la experiencia propia de ellos les dice mucho sobre cómo eso podría haber ocurrido.  En ese aspecto, ellos están definitivamente mucho más cerca de la fuente que nosotros, y debemos tener la suficiente humildad para escuchar su testimonio.

El relato de la pasión nos da también la respuesta de los sacerdotes y ancianos al problema embarzoso del dinero de sangre:  «¿Qué nos importa a nosotros?  ¡Allá, tu!» (Mt 27:4).  Eso, también, lo han escuchado los cristianos centroamericanos, de una u otra manera, de sus líderes nacionales supuestamente «cristianos» (y hasta «demo-cristianos»).  De su propio sufrimiento, ellos han experimentado este pecado de indiferencia y silencio ante el derramamiento de sangre.

La correlación bíblica entre la muerte redentora de Cristo en la cruz, realizada una vez para siempre (Heb 7.27; 10.10; Rom 6.0), y los martirios centroamericanos, que participan en ese sacrificio divino (Ap 12:11; Col 1:24), puede aclararse por medio de algunas categorías escolásticas.  La relación no es unívoca; el sacrificio de Cristo fue único, y ningún martirio de nuestros tiempos puede ser unívocamente idéntico con la cruz.  Entender la relación como unívoca de hecho sería Abelardiano o Sociniano.

Pero tampoco se trata de una relación equívoca: la muerte de Cristo en la cruz, y de Msgr. Romero detrás del altar eucarístico, no están totalmente desconectadas y discontinuas.  Si miramos la muerte de Cristo como desconectada de toda muerte humana, desconocemos la identificación radical de Jesús con nosotros aun en nuestro pecado y nuestra muerte (2 Cor 5:21; Fil 2:7-8).  Estaríamos negando la enseñanza bíblica y anulando la eficacia de la obra salvífica de nuestro Señor.  Espiritualizar la muerte de Cristo, en sentido docético o gnóstico, equivale a negar esa muerte.  Sin embargo, habría que preguntar si la interpretación «evangélica» de la cruz no sería muchas veces desconectada de toda la realidad de la muerte humana y de las cadenas de causas y circunstancias humanas que aclaran, desde la perspectiva humana, por qué y cómo esas muertes (incluso la de Jesús) ocurrieron.

Si queremos tomar con toda seriedad la encarnación, y también el texto bíblico, nos conviene ver esta relación, ni como unívoca ni como equívoca, sino como análoga.  En términos hermenéuticos, eso les da a los campesinos centroamericanos una gran ventaja epistemológica sobre quienes hemos vivido con una seguridad y una comodidad muy alejadas a la realidad de los tiempos de Jesús, como también de la vida de la gran mayoría de seres humanos en nuestro mundo contemporáneo.  Cuando consideramos a fondo la comprensión intuitiva de la cruz entre los que viven constantemente frente al terror político y la violencia institucionalizada, sorprende que a nosotros, cuya experiencia está tan ajena a esas realidades, se nos hubiera ocurrido que pudiéramos entender la cruz mejor que ellos.

Aunque la muerte de Cristo fue soteriológicamente única, de una vez para siempre (efápax, Heb 7:27; 9:12; 10:10), antropológicamente (y por supuesto, médicamente) fue homogénea y continua con todas las muertes humanas.

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En este contexto específico, otro factor profundiza y enriquece para los campesinos de Solentiname su reflexión sobre la cruz.  Al hablar de la muerte violenta de Jesús, ellos están hablando también del riesgo de su propia muerte.  Ya hemos estudiado un pasaje de Solentiname en el cual una reflexión sobre la masacre de los inocentes llevó lógica y naturalmente a la cuestión de su propia entrega hasta la muerte.  Dietrich Bonhoeffer, en la Alemania nazi, entendió con toda claridad que «cuando Cristo nos llama, nos llama a morir» (Mt 16:24).  De la misma manera, para los cristianos de Solentiname bajo la dictadura,

La enseñanza es que uno debe seguir a Cristo, y también hasta la muerte… El amor lo lleva a uno a morir, y que eso, a fin de cuentas, es  vivir más (II:276).

Es duro ser cristiano, porque él que es cristiano tiene que estar dispuesto a todo eso, esas torturas… Bonito es decir yo soy cristiano; pero lo demás… (II:272).

La vida y el amor son lo mismo, y el que se entrega al amor es el que realmente vive.  Y la vida del egoísta no es vida.  Y por eso conservar la vida egoístamente es estar en la muerte y no en la vida (I:258, sobre Mat 16:24).

«Sólo el amor es revolucionario, el odio es siempre reaccionario».[12] Si odiamos, ya no estamos luchando contra el enemigo… sino que somos el enemigo, porque somos malos.  Dice que amemos al enemigo, pero no dice que no lo combatamos… La cuestión es cómo lo vamos a combatir.  Si ellos odian, el arma contra ellos es el amor.  La diferencia que hay entre nosotros y los enemigos, es que nosotros los combatimos sin querer oprimirlos, sólo para liberar (I:193).

Cuando Jesús anunció a los discípulos que pronto él iba a sufrir una muerte violenta, Pedro intentó desviar la conversación de un tema tan desagradable.  Pedro quería ser un buen «cristiano», muy cómodo, para vivir bien lejos del alcance de la violencia y la muerte.  Pero la respuesta de Jesús colocó a Pedro cara a cara con su propia muerte: la cruz, dijo Jesús a los doce, no es sólo para el Maestro sino para todos los que siguen al Cordero. Eso es parte esencial del sentido de la cruz, y los campesinos de Solentiname, en su propia sociedad sacudida por constante violencia, parecen haberlo entendido perfectamente bien.

La Biblia y la dignidad humana

Una característica que permea la vida de las comunidades de base es un profundo respeto hacia todo ser humano, como personas que llevan la imagen de Dios y que reciben sus dones.  Se da por sentado que cada uno trae a la comunidad talentos aún no descubiertos.  Se da por sentado que la palabra de Dios se dirige a todos por igual, y que todos aportarán para que la comunidad escuche fielmente el mensaje.

Esto fue un objetivo primordial del movimiento de comunidades de base desde sus inicios, y aparece con frecuencia en sus documentos oficiales. Cuando los capuchinos comenzaron a organizar los delegados de la Palabra en la costa atlántica de Nicaragua, la meta era entrenar a todos «a respetar su propia dignidad como hijos de Dios y conocer mejor sus propios derechos…. descubrir su capacidad de realizar su propio destino… especialmente por trabajar en equipo.»[13]

La desventaja educativa, especialmente el analfabetismo, es siempre un obstáculo principal al desarrollo personal de los pobres en Centroamérica. Por eso, la experiencia del estudio inductivo de la Biblia, en la dinámica de la discusión en grupo, a menudo inspira un significativo despertar en muchas personas que nunca habían tenido los privilegios de la educación formal.  Casi siempre mejoran mucho sus capacidades de lectura, como también de análisis de textos y de crítica de ideas.  Desenvuelven capacidades de liderazgo y de resolver problemas interpersonales.  Todo este proceso les revela, poco a poco, la verdad más grande sobre sí mismos: ¡¡que ellos son imagen y semejanza de Dios!

Muchas veces me he maravillado del muy gallardo sentido de dignidad personal de los campesinos, como también su chispa y agudeza al reflexionar sobre un texto y sobre su propia realidad.  En un taller sobre 1 Corintios, por ejemplo, un grupo de indígenas Mam en Guatemala lograron cortar el nudo gordiano sobre la hermenéutica y la cultura.  Cuando traté de armarles una trampa pedagógica sobre la afirmación de 1 Corintios 11:14, que el cabello largo del varón es «deshonroso» – pues, los hombres Mam suelen llevar el pelo bien largo – un anciano (con cabello largo, y sin dos dientes en el centro de su ancha sonrisa) me contestó:  «Pero don Juan, aquí no es Corinto».  Traté de insistir en este aparente dilema para ellos, igual que con otros problemas del contexto cultural (velos para las mujeres, ósculos santos, bautismo por los muertos), el anciano me replicaba cada vez con el mismo principio hermenéutico:  «Aquí no es Corinto».

Carlos Mesters, al discutir el «literalismo servil» como obstáculo al estudio bíblico fecundo, afirma que «el buen sentido del pueblo» tiene una sabiduría muy suya para superar este problema:

En una comunidad campesina, que se dedicaba a criar cerdos, estudiaban los textos del AT que prohíben el comer carne de puerco. La gente preguntó, «¿Qué nos quiere decir Dios hoy por medio de este texto?» Su conclusión fue: «Hoy, por medio de este texto, Dios nos ordena comer carne de cerdo».  ¿Cómo llegaron a esa conclusión tan contradictoria?  Explicaron: «Dios se preocupa primero que nada por la vida y la salud.  En aquellos tiempos comer cerdo era muy peligroso para la salud del pueblo.  Se prohibió en nombre de Dios para proteger la vida y la salud de la gente.  Pero hoy sabemos cómo cuidar bien a la carne de cerdo, y lo único que tenemos para alimentar a nuestros hijos son los chanchitos que están en el patio.  Por lo tanto, en este texto Dios nos ordena comer carne de cerdo».[14]

El desarrollo de una capacidad tan impresionante de analizar situaciones complejas y articular bien sus ideas representa un aporte obvio a la dignidad humana de estos campesinos.  Y, como se ve en estos ejemplos, el estudio bíblico fue una herramienta clave (el «machete», como decía el cura rebelde salvadoreño Benito Tovar) en un dinámico proceso educativo.

El proceso de humanización comunitaria de los campesinos nicaragüenses de Solentiname fue aun más dramático.  «Antes de venir el poeta con la Palabra», nos han contado muchas veces, «vivíamos más como animales que como gente».  Pero cuando comenzaron a reunirse con Ernesto Cardenal en «los ranchitos de la familia de Dios», para estudiar Dios llega al hombre, pasaron cosas sorprendentes.  Los tomos de El evangelio en Solentiname dan evidencia de su impresionante capacidad de interpretar creativamente y articular coherente y elocuentemente sus percepciones.  El proceso inductivo de estudio bíblico les abrió el descubrimiento de la imagen de Dios en ellos.  Pronto preguntaron: ¿sólo pueden ser poetas la gente rica de Granada y Managua?  ¿Distribuye Dios sus dones de canto y verso sólo entre la gente bien-nacida?  Comenzaron a realizar talleres de poesía, y nació una escuela de poesía campesina que sigue cantando su propia melodía auténtica.  Después, personas que nunca habían visto una pintura antes, se pusieron a pintar.  Organizaron talleres de artes visuales, formaron una cooperativa con fondo común, y llegaron a ser una escuela mundialmente famosa de pintura primitiva.

El proceso de humanización y socialización, mediante estudios bíblicos y reflexión comunitaria, engendró todo un conjunto de valores éticos muy profundos.  En la base de todo estaban el respeto y el amor hacia el prójimo como imagen de Dios, hija o hijo de un mismo Señor.  El gran mandamiento tomó el lugar central en sus vidas, al explorar juntos los desafíos del amor cristiano, comenzando con los pobres y necesitados.  La comunidad les enseñaba a vivir en solidaridad evangélica.  El amor significa:

Considerar a los otros como a uno mismo, y la causa del pueblo como la causa de cada uno de nosotros.  En realidad todos los hombres formamos , y todos juntos somos, un solo yo; por eso cada uno de nosotros debe amar a los demás como parte de la persona de uno (eso quiere decir como a uno mismo).  Si no, no pertenecemos al hombre completo, estamos separados de la humanidad (I:126).

Uno puede estar en una iglesia cantando día y noche pin pon pin pon y no importarnos que haya tantos presos, y que estemos rodeados de injusticia, con tanto corazón afligido, tanta gente sin instrucción que son como ciegos. tanto mal trato en el país, tantas mujeres que tienen todos los días los ojos llenos de lágrimas.  y si a otro más, allí lo llevan preso, qué perdemos; «si algo hizo», dicen, y se acabó el cuento (I:72).

El Reino de Dios y la lucha por la justicia

Aunque algunas comunidades de base optan por retirarse de la sociedad en vez de luchar por transformarla, la mayoría se han dirigido hacia el mundo que les rodea como lugar donde el amor que han aprendido de Cristo mediante la Palabra.

Lo más común es que cuando los grupos descubren la visión bíblica del reino de Dios, son motivados para la acción responsable contra los males de la sociedad.  Se inspiran sobre todo en dos verdades básicas del Nuevo Testamento.  Primero, el reino de Dios es un reino de justicia (Mat 6:33), de amor y reconciliación, de igualdad (2 Cor 8:13,14) y de abundancia (Apoc 21-22).  El reino trae la bendición integral de Shalom.  El reino trae vida abundante (Jn 10:10).

En segundo lugar, el reino no puede ser sólo futuro, porque en Cristo el reino ya ha venido (Lc 11:20).  Cristo ha resucitado y derrotado a los poderes del mal, y «es preciso que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies» (1 Cor 15:25).  Por eso Jesús nos enseñó a orar para que el reino venga a este mundo y que la voluntad de Dios se haga en la tierra (Mat 6:10).  Según el cuarto evangelio, la vida eterna, en abundancia, comienza ahora como una realidad presente (Jn 5:24).

En cuanto a los problemas sociales, entonces, la convicción más revolucionaria de los cristianos puede formularse muy sencillamente: ¡las cosas pueden cambiar!  Por la fe, el evangelio ha roto las cadenas de fatalismo y resignación:

En el núcleo de la fe cristiana, según esta visión, está la convicción de que el cambio es posible.  [Ernesto] Cardenal afirma que la novedad en la predicación de Jesús fue el afirmar que el reino ya estaba cerca, y Felipe dice, «Una persona que cree que la sociedad no puede ser cambiada, que siempre será injusta, no cree que el reino está cerca».  Comentando sobre Mateo 16:13-20, William señala que Jesús llamó «bienaventurado» a Pedro porque Pedro «creía en la transformación del mundo», y que la comunidad de Solentiname podría sentirse feliz porque también creen que el mundo puede ser cambiado.[15]

Marcelino, en lenguaje derivado de la vida isleña de ellos, reflexiona sobre cómo debe ser una ciudad (aunque él nunca vivió en una).  Visualiza la ciudad como luz;

Una ciudad iluminada que está sobre un cerro se ve desde lejos, como San Miguelito desde muy lejos cuando uno viene navegando de noche en el lago.  Una ciudad es una gran unión de personas, y como hay muchas casas juntas vemos mucha luz.  Así será nuestra comunidad, que se verá encendida desde lejos, si está unida por el amor… Por esta unión brillará y se va a ver desde San Miguelito, desde Papaturro, desde San Carlos.  Y hasta seremos después una ciudad, porque entonces ya no vamos a estar en chozas dispersas como estamos ahora, y tendremos luz eléctrica, y cuando otro pasa en su barco verá esas luces de nuesta unión. Pero lo que más va a brillar, y de eso es que habla Cristo, es el amor (I:103).

Estos centroamericanos encuentran esta visión, transformadora del mundo, en muchas partes de la Biblia.  Sus raíces más profundas están en la afirmación de la buena creación (Gén 1), a consumarse un día por «nuevos cielos y nueva tierra» aun mejores.  Encuentran en el relato del éxodo, entendido con gran realismo histórico, un paradigma convincente de la marcha, por fe, hacia la libertad.  El «Manifiesto» programático de Jesús (Lc 4:18-20) y el estilo de vida comunitaria de los discípulos y de la iglesia apostólica, también inspira en ellos un compromiso fuerte con el cambio social.  Para ellos, creer en Cristo significa creer en el Dios que «hace nuevas todas las cosas» (Ap 21:5; 2 Cor 5:17), ¡comenzando ya!

Conclusión: Desafíos a la iglesia desde América Central

Desde este análisis del uso de la Biblia en Centroamerica, podemos proponer algunas conclusiones:

1) Una renovación bíblica muy significativa está ocurriendo de América Central, especialmente entre los delegados de la Palabra y las comunidades eclesiales de base.

2) Dicha renovación es evidente tanto en la envergadura del movimiento (número de grupos y de participantes, venta de Biblias) y en la dinámica del proceso (métodos inductivos, encuentro creativo con el texto, impacto transformador en vida personal y comunitaria).

3) La constante experiencia de los grupos inductivos de estudio bíblico genera una fe robusta, capaz de hacer frente a las pruebas más severas.  También produce un cambio fundamental en la mente de los participantes: aprender a pensar con cabeza propia.

4) El estudio bíblico en estos grupos se concentra con mucho énfasis sobre los acontecimientos bíblicos, y algo menos sobre los conceptos verbalmente articulados o las promesas generales.  Además, los centroamericanos suelen leer las escrituras con una conciencia muy viva de la «convergencia» de la historia bíblica con su propia experiencia histórica.

5) En un proceso tan dinámico como éste – y eso, en medio de la realidad turbulenta del istmo en esta época – sería ilusorio esperar que sugiera una «ortodoxia» total en todas las expresiones generadas por el método inductivo.  Al luchar estos creyentes por acercarse lo más posible al mensaje de la Palabra de Dios para ellos, tienen el derecho de cometer sus propios errores, asó como nosotros cometemos los nuestros.  Tanto ellos como nosotros hemos de ser juzgados sólo por la Palabra de Dios, y no por las tradiciones o perspectivas culturalmente acondicionadas de otros países u otra época histórica.

Sería insoportablemente etnocéntrico negar a los creyentes centroamericanos el legítimo espacio hermenético para interpretar de nuevo, y aun para equivocarse, en su esfuerzo sincero de escuchar la Palabra, como si la cristiandad anglo-europea tuviera un monopolio de la inteligencia hermenéutica o alguna especie de superioridad cualitativa para percibir el sentido más profundo de las escrituras.  ¿No es cierto que Esperanza Aguilar y los delegados de la Palabra, por su parte, poseen ventajas hermenéuticas que exigen de nosotros el mayor respeto?

Sería además muy anti-pastoral de parte de cristianos nor-atlánticos despreciar, o condenar dogmáticamente, este proceso de estudio bíblico y sus frutos no siempre previsibles.  Tales juicios intolerantes tenderían a destruir el proceso de estudio bíblico creativo que es tan fecundo en su promesa de renovación.

6) Es justo también señalar que este proceso de reflexión inductiva tiende a auto-corregirse sobre la marcha.  Una opinión atrevida por un participante en un momento a menudo se balancea por otro participante después.  Lo normal es que todo el grupo crece y avanza hacia una mayor madurez.  De hecho, a veces la tendencia en las comunidades de base es hacia posturas muy conservadoras, hasta fundamentalistas.  Por lo tanto, es injusto e inexacto hacer juicios genarizadores sobre la interpretación bíblica latinoamericana con base en citas aisladas, quizá extremistas o radicales, de algunos autores o participantes.

7) El movimiento carismático y las comunidades protestantes de Centro América comparten algunas, pero no todas, de las mismas características en su lectura de las escrituras.  Sin embargo, se puede decir con mucha base que ninguno de esos dos grupos está viviendo un proceso igualmente amplio y dinámico de reflexión bíblica como el que está ocurriendo en las comunidades de base.

Oscar Arnulfo Romero, con admirable humildad y honestidad, confesó poco antes de su muerte, «Los pobres me han enseñado a leer la Biblia».  A todos nosotros, los pobres de Centroamérica nos pueden enseñar mucho en cuanto a lo que «el Espíritu está diciendo a la iglesia» (Ap 2:7).


[1] ) Esta ponencia fue leída en el Instituto para Estudios Cristianos en Toronto, Canadá, y por lo mismo asume la perspectiva de sus oyentes. Por eso, en este caso, se debe entender por «nosotros» los canadienses y estadounidenses que escuchaban la conferencia, en contraste específico con los campesinos centroamericanos. Al leer este artículo, tanto el lugar (Toronto) como la fecha (1987) deben tomarse en cuenta. No se había publicado anteriormente.

[2] ) Carlos Mesters, «The Use of the Bible in Christian Communities of the Common People», en The Challenge of Basic Christian Communities, ed. Sergio Torres and John Eagleson (Orbis: 1981), p.203.

[3] ) Mesters trata con esto bajo el título, «Algunos obstáculos y como el pueblo los supera… Fundamentalismo servil en algunas comunidades de base» ; cf. Alfredo Fierro, The Militant Gospel (London: 1977), pp. 142-5.  Fierro, un teólogo español radical, rechaza la teología de la liberación por lo que considera su uso literal, fundamentalista de las escrituras.

[4] ) Este inciso es adaptado de mi artículo, «»The Hermeneutics of Liberation Theology», Bangalore Theological Forum (Vol. XI, No.2, 1979) pp. 122-141.Véase también Stam, «La Biblia, el lector y su contexto histórico», Boletín Teológico #10-11 4.1982, pp 27-72.

[5] ) Jose Miguez Bonino, Doing Theology in a Revolutionary Situation (Philadelphia: Fortress, 1975),

p.98.

[6] ) Severino Croatto, «Liberación y Libertad: Reflexiones hermenéuticas en torno al Antiguo Testamento», Revista Biblica 1971:1, pp. 3-7, p.3.

[7] ) Ibid., p.3. Sobre «paradigmas» y cómo «conjugarlos» véase también Jose Miguez Bonino, Ama y haz lo que quieras.

[8] ) La historia de esta comunidad se ha contado muchas veces; véase p.ej. Phillip Berryman, The Religious Roots of Rebellion (Orbis: 1984), pp. 7-24. Los estudios bíblicos inductivos, grabados en la comunidad, han sido publicados en muchas ediciones con el título El Evangelio en Solentiname (p.ej. San José: DEI, 1979, 2 tomos).

[9] ) Leonardo Boff, Jesucristo el Liberador (Bs.As.: Latinoamericano Libros, 1974), p.187.

[10] ) Juan Hernández Pico, «The Experience of Nicaragua’s Revolutionary Christians», citado en Challenge (n.1), p.66, traducido del inglés.

[11] ) «»La dimensión política de la fe desde la opción por los pobres», Lovaina, 2 de febrero de 1980; Monseñor Romero: Selección y notas, Arnoldo Mora ed (San José: Editorial Universitaria Centroamericana, 1981), pp. 193-194.

[12] ) La frase es una cita de Che Guevara.

[13] Berryman, Roots, (n.8), p.17 (traducido del inglés).

[14] ) Mesters, in Challenge (n.2), p.201, traducido del inglés.

[15] ) Berryman, Roots, (n.8), p.17.

http://juanstam.com/


By «Jane Jones»

When my husband and I were married we were both morally chaste and sexually pure. The first few years of our marriage went as most probably do, a lot of discovery and realization that perhaps our expectations of married life were founded on unrealistic ideas from the media and social pressures. This caused some disappointment for my husband, and he began to have deep resentments about it. His frustrations ultimately led him to experiment with pornography, something to which he had previously had very little exposure. It was a gradual descent, but over the period of a few years his behavior became compulsive, and despite wanting to stop himself, he was overcome by feelings—both emotional and physical—that prevented him from doing so.

About one year ago I realized that this was a problem. The addiction to pornography, lust, and self-gratification affected me in many ways. My self-esteem was hurt; I felt inadequate. I felt betrayed by his behavior and by his lack of honesty regarding it. I was incredibly lonely, afraid to share our secret and seek support. I felt stupid for being blind to signs of his behavior. I lived in fear and anxiety about the future, and I took responsibility for his addiction and began making rules for him and trying to manage his choices.

After a few months of continued relapses and depression, we both began to seek help. We found a support group, one for addicts and one for family members. I joined an online forum for wives of pornography addicts. The 12-step program allowed me to turn this over to God, to trust in His love. With the help of my Savior I can forgive; I can have faith in his divine plan for me, and I can see my husband with Christ’s love.

It is easy for my husband to hide behind his spirituality. Many people assume that such good men are immune to temptation or addiction. At first it was embarrassing for me because I held him to such high standards. He still continues to feel ashamed. Gaining an understanding of addiction helped me tremendously. Many times I asked, «If he loves me, why does he do this?» But learning the science of addiction helped me to separate his behavior from his personal feelings about me. I will not go into detail on the subject, but there is significant research that can be found online.

Additionally, I have learned that my husband’s addiction is not my fault. I did not cause it. It was his choice and his agency. I cannot control him. I do not need to use my energy worrying about what he is doing each hour of the day. I can love him and, with the help of Jesus, I can forgive him. I have learned to turn my will over to the Lord; I have learned to accept that even if the worst case scenario were to take place, I would be okay. God will not abandon me should my husband choose to continue to relapse or perpetuate his addiction. Having said that, I have hope that the Savior can heal my husband as well, in His time and with my husband’s willingness.

Ultimately I have learned that no matter what the circumstances in my life may be, I am responsible for my own happiness, and peace from God is always available to me regardless of the choices of another individual. I can choose to control the one thing I have control over in this life, and that is the way I will respond to the trials that come my way. God may not remove difficulty from my path, but through Jesus Christ I can have the strength I need to endure such difficulty.

Because of this experience I have had opportunities that I would not have otherwise had. I have met some inspiring women who have helped me in my journey. I feel more prepared as a mother to educate and guide my children. I am more forgiving as a friend and wife, daughter, sister, mother. I have learned to be less judgmental of others, and that there is much silent suffering in the hearts of those around me. My heart is full of love and compassion for all. In short, I have learned a better way to live.

Interestingly, I have found that the more I reach out, the more aware I am of the prevalence of this problem, as people respond in fervor. I know there are other men out there ashamed and suffering in their addiction. I know many of them are married, and where the wives are privy to the problem I am sure they too are experiencing anguish.

I believe all addictions are progressive in nature, and I have met women whose husbands have ventured further down this road than my own. So I am anxious to offer help where I can, to lift the heads that hang down and strengthen the feeble knees, to fight in this war against evil. If you are struggling, if you feel alone, please reach out and get help. There is reason to hope.

«Jane Jones» is a pseudonym for the wife of a Lutheran pastor. We are withholding her identity at her request to avoid creating problems for her husband and family as they deal with this addiction, and we thank her for her candor. We believe this article will help many who struggle with sexual addictions or whose spouse is caught in this trap. Further information is available from hisstrugglemystruggle@gmail.com

The following websites offer resources for dealing with pornography addiction:

http://www.sa.org/ – The equivalent to Alcoholics Anonymous with a 12-step program modeled after the SA/AA format.

http://salifeline.org/ – A comprehensive website that includes helpful articles and resources for the addict, spouse of the addict, or parents of an addict.

http://www.fightthenewdrug.org/ – Their message is based on science and facts that explain why porn is harmful by educating people about the negative psychological and physical reactions it causes. No affiliation with any religious groups or political agendas.

http://lifestarnetwork.org/index.html -Website of a national recovery program.

http://www.pornharms.com/ (Additional site reference: http://pornharmsresearch.com/) – A focus on the harms of pornography, but lacking in recovery and solutions.

http://www.socialcostsofpornography. com/index.php – More about awareness, less about solutions.

http://www.lutherancore.org/wp-content/uploads/2012/07/July-2012-WEB.pdf


«Jane Jones»

Cuando mi marido y yo nos casamos los dos éramos moralmente castos y sexualmente puros.  Los primeros años de nuestro matrimonio fue como la mayoría probablemente lo hacen, una gran cantidad de descubrimiento y comprensión de que tal vez nuestras expectativas de la vida matrimonial se basan en ideas poco realistas de los medios de comunicación y las presiones sociales. Esto causó cierta decepción por mi marido, y él comenzó a tener resentimientos profundos al respecto. Sus frustraciones en última instancia, lo llevó a experimentar con la pornografía, algo a lo que él previamente había tenido una exposición muy poco. Fue un descenso gradual, pero durante el período de pocos años se convirtió en su comportamiento compulsivo, ya pesar de querer detenerse, fue vencido por los sentimientos-tanto emocionales como físico, que le impidió hacerlo. Hace aproximadamente un año me di cuenta que esto era un problema. La adicción a la pornografía, la lujuria, y la gratificación personal me ha afectado de muchas maneras. Mi autoestima estaba herida, me sentí inadecuada.  Me sentí traicionada por su comportamiento y por su falta de honestidad. Yo estaba muy sola, con miedo de compartir nuestro secreto y buscar apoyo. Me sentí estúpida por ser ciega a las señales de su comportamiento. Yo vivía en el miedo y la ansiedad sobre el futuro, y yo tomé la responsabilidad de su adicción y comenzé a hacer las reglas para él y tratando de manejar sus opciones. Después de unos meses de continuas recaídas y la depresión, los dos comenzamos  a buscar ayuda. Hemos encontrado un grupo de apoyo, una para los adictos y otro para miembros de la familia. Me uní a un foro en línea para las esposas de adictos a la pornografía. El programa de 12 pasos me permitió convertir esto en la manos de Dios, a confiar en su amor. Con la ayuda de mi Salvador me pude perdonar, yo pudo tener fe en su plan divino para mí, y puedo ver a mi esposo con el amor de Cristo. Es fácil que a mi marido se esconda detrás de su espiritualidad. Mucha gente asume que estos buenos hombres son inmunes a la tentación o la adicción. Al principio era vergonzoso para mí, porque yo le tenía a esos altos estándares. Él todavía sigue sintiendo vergüenza. Aumentar la comprensión de la adicción me ha ayudado enormemente. Muchas veces me pregunté: «Si él me ama, ¿por qué es lo que hace esto?  » Pero el aprendizaje de la ciencia de la adicción me ha ayudado a separar su conducta de sus sentimientos personales sobre mí. No voy a entrar en detalles sobre el tema, pero no hay investigaciones importantes que se pueden encontrar en línea. Además, he aprendido que la adicción de mi esposo no es mi culpa. Yo no lo causé. Fue su elección y su recusos. No lo puedo controlar. Yo no necesito utilizar mi energía preocupándome por lo que está haciendo cada hora del día. Puedo amar y, con la ayuda de Jesús, yo lo puedo perdonar. He aprendido a entregar mi voluntad a Dios, he aprendido a aceptar que, aunque en el peor de los casos iban a tener lugar, yo estaría bien. Dios no me abandonará mi marido debería optar por continuar hasta la recaída o perpetuar su adicción. Una vez dicho esto, tengo la esperanza de que mi Salvador puede sanar a mi marido también, en su tiempo y con la voluntad de mi marido.

En última instancia, he aprendido que no importa cuáles sean las circunstancias de mi vida que puedan pasar, yo soy responsable de mi propia felicidad, y la paz de Dios está siempre disponible para mí, independientemente de las decisiones de otro individuo. Yo puedo elegir para controlar lo único que tiene control sobre esta vida, y esa es la forma en que responderé a los ensayos que vienen a mi manera. Dios no puede eliminar las dificultades en mi camino, pero a través de Jesucristo puedo tener la fuerza que necesito para soportar tanta dificultad. Debido a esta experiencia he tenido la oportunidad de que yo no habría tenido de otra manera. He conocido a algunas mujeres inspiradoras que me han ayudado en mi camino. Me siento más preparado como una madre para educar y guiar a mis hijos. Yo soy más tolerante, como una amiga y su esposa, hija, hermana, madre. He aprendido a ser menos crítica de los demás, y que hay mucho sufrimiento en silencio en los corazones de los que me rodean. Mi corazón está lleno de amor y compasión para todos. En resumen, he aprendido una forma mejor para vivir. Curiosamente, he descubierto que cuanto más me acerco, más consciente soy de la prevalencia de este problema, ya que la gente responde con fervor. Sé que hay otros hombres que tienen vergüenza y están sufrimiento en su adicción. Sé que muchos de ellos están casados, y donde las mujeres están al tanto del problema estoy seguro de que ellos también están sufriendo la angustia. I  Yo creo que todas las adicciones son de naturaleza progresiva, y he conocido mujeres cuyos maridos se han aventurado más por este camino que la mía. Así que estoy ansiosa por ofrecer ayuda hasta dónde puedo, para levantar las cabezas que cuelgan hacia abajo y fortalecer  las rodillas debilitadas, para luchar en esta guerra contra el mal. Si usted está luchando, si te sientes sola, por favor, extiende la mano y pide ayuda. No hay razón para esperar.

«Jane Jones» es un seudónimo de la esposa de un pastor luterano. Estamos reteniendo su identidad a petición de ella para evitar crear problemas a su esposo y su familia, ya que frente a esta adicción, y le damos las gracias por su franqueza. Creemos que este artículo le ayudará a muchas personas que luchan con adicciones sexuales o cuyo cónyuge está atrapado en esta trampa. Más información está disponible en hisstrugglemystruggle@gmail.com

The following websites offer resources for dealing with pornography addiction:

http://www.sa.org/ – The equivalent to Alcoholics Anonymous with a 12-step program modeled after the SA/AA format.

http://salifeline.org/ – A comprehensive website that includes helpful articles and resources for the addict, spouse of the addict, or parents of an addict.

http://www.fightthenewdrug.org/ – Their message is based on science and facts that explain why porn is harmful by educating people about the negative psychological and physical reactions it causes. No affiliation with any religious groups or political agendas.

http://lifestarnetwork.org/index.html -Website of a national recovery program.

http://www.pornharms.com/ (Additional site reference: http://pornharmsresearch.com/) – A focus on the harms of pornography, but lacking in recovery and solutions.

http://www.socialcostsofpornography. com/index.php – More about awareness, less about solutions.

http://www.lutherancore.org/wp-content/uploads/2012/07/July-2012-WEB.pdf