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Óscar Margenet Nadal

Revelación, iglesia y crisis (6)

Pérgamo, la que habita donde mora Satanás

 La carta a la iglesia de Pérgamo en el Apocalipsis.

Esta carta, la tercera de siete, fue escrita a la primitiva congregación de cristianos que vivían en Pérgamo  (1) , ubicada a unos 30 kms del Mar Egeo en la región llamada Eólida, en lo que hoy es Turquía.
Según la leyenda fue fundada por Pérgamos  (2)  y en 560 a.C. pasó a pertenecer a Creso, rey de Lidia, y luego a Ciro II, rey de Persia, entre otros.
Bajo el control de Roma Pérgamo se convirtió en la capital de la provincia de Asia Menor y en una de las ciudades más importantes de la Antigüedad.
La ciudad ya no existe con ese nombre y de Pérgamo sólo quedan algunas importantes ruinas. En las partes bajas de este escenario surgió la ciudad de Bergama, que cuenta hoy con unos 55 mil habitantes.
ARQUITECTURA QUE RESALTA LA BELLEZA DEL PAISAJE En la ciudadela situada a 335m sobre el nivel del mar, se dice que el general romano Lisímaco de Tracia guardó sus tesoros, una riqueza estimada en 9.000 talentos que, junto con otras joyas, dejó en la fortaleza al cuidado del gobernador de la zona llamado Filetero  (3) ; no es un dato menor si tomamos en cuenta el desarrollo arquitectónico y urbanístico producido en Pérgamo durante esa época. Tales avances requerían no sólo enormes recursos sino una gran creatividad; y esos requisitos fueron plenamente satisfechos.
Un paisaje de particular belleza resultó de la armoniosa combinación entre lo natural y el aporte humano. Los arquitectos respetaron las terrazas naturales, dando forma y volumen a los edificios de modo de adecuarlos a la escala natural. Si bien siguieron fórmulas tradicionales también integraron el paisaje a la composición arquitectónica, combinando pórticos y columnas en los edificios con gran acierto estético; y dimensionando la calle principal para ofrecer ricas perspectivas, lo que constituyó toda una novedad en la historia de la arquitectura y del urbanismo griego.
Esta idea, innovadora en la construcción de la ciudad clásica, fue producto de la ambición de los reyes atálidos que deseaban emular a la Atenas de Pericles. Los hechos demuestran que Pérgamo se convirtió en una rica y poderosa potencia, conservando grandes colecciones de arte y siendo cuna de buenos bibliógrafos y del arte de la jardinería, entre otros atributos  (4) .Su  biblioteca  llegó a ser la más importante del mundo después de la de  Alejandría , pues tenía 200 mil volúmenes en pergaminos, material producido allí en lugar del papiro egipcio. Se dice que esta es la biblioteca que Antonio obsequió a Cleopatra; finalmente fue enviada a Alejandría.
Además, había en la ciudad dos ágoras, un palacio real, un gran teatro, varios gimnasios, una fortaleza militar y cuatro santuarios: Zeus, Atenea, Hera y Démeter  (5) . En el siglo II los romanos construyeron otro santuario, la Basílica Roja, enorme complejo edilicio dedicado a Esculapio nombre romano del antiguo dios griego de la curación  (6) . Pérgamo llegó a ser el centro religioso más importante del Imperio romano.  (Ver nota de la ilustración).
¿QUÉ DICE EL SEÑOR A LA CONGREGACIÓN DE PÉRGAMO? Cuando Juan escribe las cartas a las siete iglesias, Pérgamo está en su época de apogeo económico y político. Por ello lo que el apóstol transmite a los creyentes de esa ciudad puede sorprender a más de uno:
 “Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” (7)
Recorramos juntos el contenido de la carta a los creyentes de Pérgamo, recordando la primera de las cuatro frases que se repiten a cada una de las siete iglesias:  “… escribe al ángel de la iglesia en…”.
En primer lugar, ya aclaramos al comenzar esta serie que las siete iglesias no eran ficticias; que existían en el momento en que Juan recibe el encargo de transmitir el mensaje del Señor a cada una de ellas; que muchas iglesias actuales se parecen en parte o en todo a una o varias de ellas. También, que ‘el ángel’ a quien se dirigirá cada vez el anciano apóstol podría ser el encargado o pastor de la congregación(como ya vimos en los casos de Éfeso y Esmirna).
El único nombre que aparece de un fiel de la iglesia en Pérgamo es el de Antipas  (8) ; aparte de esta cita, no hay ninguna otra mención acerca de él en las Escrituras. No guarda ninguna relación con Herodes Antipas  (9) , el tetrarca de Galilea que reinaba en días de Jesús de Nazaret y consintiera con la muerte de Juan Bautista.
El Señor se presenta como ‘el que tiene la espada aguda de dos filos’, en referencia a la visión que Juan recibió en el primer capítulo  (10) . La espada es la Palabra de Dios  (11)  que sale de la boca del Verbo encarnado y llega hasta lo más recóndito de nuestra interioridad; saca a luz nuestros pecados (tanto los conocidos como los ignorados), exponiendo ante nuestros ojos las raíces de nuestra pecaminosidad.
Esta acción, produce un intenso dolor, por lo que intentamos resistir formulando toda clase de justificativos y razonamientos; hasta que –ya sin argumentos- reconocemos nuestra condición natural y nuestra réproba conducta con que ofendemos al tres veces santo Dios. En condición de culpables del juicio divino, se nos hace real la necesidad de confesar que somos merecedores del castigo divino, y nos invade la urgencia de arrepentirnos y cambiar nuestra manera de ser.
La espada del Espíritu es la única que separa la verdad de la mentira, la virtud del error, lo santo de lo corrupto; y, porque hace libre al esclavo, es la única que puede desactivar nuestra dependencia del pecado. Al inducirnos al arrepentimiento, nos hace ver al Único que puede tener misericordia de nosotros y perdonarnos  (12) .
La Palabra –como bisturí en mano del experto cirujano- después de abrir nuestro entendimiento (el oído interior), encapsula el tumor mortal con el que venimos al mundo y nos da una nueva vida en el Espíritu Santo. Como nuevas criaturas ahora –también nosotros- podemos hacer uso de la espada de dos filos y, de la misma manera que ella actuó en nosotros, usarla para fortalecer nuestro espíritu y el de otros creyentes, y ayudar a los perdidos a ser rescatados de su eterna condenación. Esto será posible sólo si la incorporamos a nuestro atuendo diario  (13) .
Junto a la oración, la espada de la Palabra es nuestra arma más poderosa. Con ella somos colaboradores en la obra Redentora de Dios, por medio de Jesucristo, y triunfamos al defendernos de los ataques del enemigo  (14) .
Un error muy común, y lamentable, es enseñar a usar la espada de la Palabra como arma de ataque; el Evangelio enseña que no tenemos necesidad de atacar a un enemigo que ya fue vencido por Jesucristo; con ella sólo tenemos que resistir y él huirá de nosotros  (15) .
Esta dramática presentación del Señor a la iglesia en la próspera y pagana Pérgamo permite reflexionar sobre la relación que existe entre el sistema del mundo secular y la realidad de una vida de fe:
Una vez que la Palabra de Dios obra aquello para lo cual fue enviada  (16) : ¿cambia la visión que del mundo tiene todo pecador? En el ser ‘cristiano’ ¿hay una línea divisoria entre el mundo secular y el reino de Dios?
Ubiquémonos, por un momento, en el lugar que habitaba esa pequeña minoría de creyentes, insertada en un contexto socio-cultural fuertemente opuesto al Evangelio de Jesucristo. El hecho de no pertenecer a la mayoría dominante ¿les favorecía o perjudicaba? ¿En qué se parece su situación a la nuestra, hoy, allí donde vivamos? Dejo con los lectores la tarea de investigar en sus Biblias y encontrar las respuestas a estas inquietudes.
EL OBRAR CRISTIANO EN UN MEDIO TENEBROSO Después de expresarles la segunda de sus frases: ‘Yo conozco tus obras’ el Señor agrega algo que debe haber sorprendido a más de un miembro en la iglesia: ‘y donde moras, donde está el trono de Satanás’ .  Notemos que a la primera aseveración elSeñor le agrega una segunda, que introduce como fuerte contraste. La pequeña comunidad de fe daba testimonio de Jesucristo desde donde gobierna el mundo el enemigo de Dios y acusador de los hermanos (17) .
Podríamos preguntar aquí acerca del sitio donde está el trono de Satanás: ¿Se refiere a la ciudad de Pérgamo; o a la iglesia que estaba en Pérgamo?
Vimos en nuestra anterior que a la iglesia de Esmirna el Señor le había revelado que convivía con la sinagoga de Satanás; que los falsos judíos actuaban contra ella a las órdenes del diablo. Según este precedente, podemos afirmar que la iglesia de Pérgamo estaba donde el diablo tenía su asiento. Esto me recuerda aquella oportunidad en que, siendo yo niño, escuché decir a un predicador ‘Os exhorto a venir preparados a la reunión, porque el diablo siempre llega primero’. También recuerdo las bromas que se hacían sobre el tema, tiempo después.
Lo cierto es que el sitio no hace a la santidad; no hay nada menos escritural que decir ‘Bienvenidos a la casa de Dios’ si no se aclara que esa es una referencia a la comunidad de fe compuesta por los templos del Espíritu. A los de Pérgamo el Señor les notifica que viven donde mora Satanás; y el sitio de reunión no era una excepción.
Pero, vayamos a las obras dignas de encomio por parte del Señor; obras que se le reconocen a la congregación de Pérgamo aún en el tenebroso contexto en que daban testimonio de Jesucristo. Son dos:
1. Retienes mi nombre
 Reteneres un verbo del griego κρατέω (kratéo); significa: usar fuerza, agarrar (en sus formas literal y figurativa), echar mano, guardar, abrazar, aferrar, asir, prender, tener, tomar. No debe interpretarse como ‘detener’ o ‘impedir’. La frase habla de una firme fidelidad al nombre del Salvador y Señor Jesucristo; esta es una de las obras fundamentales en la vida de todo creyente. ¿Por qué? Porque la persona que se aferre al Nombre del Hijo de Dios nunca lo invocará en vano; cuando hable verdad no la negará con su conducta. Es honrar a Dios al pensar, sentir, hablar y actuar; es vivir una vida de integridad. Los de Pérgamo eran seguidores de Cristo Jesús a cualquier costo;  ‘aún  en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás’. Antipas (18)  había dado su vida por el Nombre.
No es aventurado, entonces, decir que los cristianos de Pérgamo conocían bien al Señor.
2. No has negado mi fe
Esta otra obra viene a corroborar la anterior; aunque parezca redundante evita toda posible contradicción. ¿Cómo podría alguien confesar a Jesucristo y, al mismo tiempo, negar su fe al obrar carnalmente?
Una manera sutil de negar Su fe es dudar si eso que estamos a punto de hacer habrá de agradarle y, aún así, seguir adelante y hacerlo.
También le negamos cuando no practicamos lo que predicamos; o cuando salimos del paso no declarándonos como creyentes cuando en reuniones sociales o de trabajo se mofan de Dios y de sus hijos.
Los de Pérgamo difícilmente negarían su fe cuando alguien les demandase la razón de su esperanza  (19) .
Nos engañamos a nosotros mismos si creemos que no cosecharemos aquello que sembramos.
Padre nuestro, confesamos nuestra inexcusable liviandad al leer tu Palabra y pasar por alto tus enseñanzas; el aferrarnos a lo perecedero más que a tu Nombre. Perdónanos por equivocarnos al establecer nuestras prioridades y responsabilidades. Enséñanos a usar bien la espada de tu Palabra, siempre; a mantener la visión del Espíritu, y a cumplir con la misión de Cristo. Danos hoy una nueva oportunidad de servirte por amor de tu Hijo. Amén.
En nuestra próxima concluiremos con la carta a la iglesia en Pérgamo, si Dios lo permite. Paz del Señor.
 ————————————————————  Notas
 Ilustración: La Basílica Roja (en  turco : Kızıl Avlu) monumental templo construido sobre el río Selinus en el siglo II por los romanos, probablemente en tiempos de  Adriano . Medía 60m de largo por 26m de ancho y tenía una altura de cerca de 20m. Construido en un lugar sagrado (témenos) de 270m por 100m, son las ruinas de una de las construcciones romanas más grandes que todavía sobreviven del mundo  Helenístico . Este templo pagano fue posteriormente usado por la iglesia cristiana oficial del Imperio Romano de Oriente (o Bizantino) desde 396, hasta que en 1453 Constantinopla (luego Estambul) fue tomada por los otomanos poniendo fin al Imperio Romano. La Basílica (casa real) podría ser uno de los primeros edificios destinados al culto ‘cristiano’. Una de sus rotondas es una mezquita islámica desde hace mucho tiempo (link: es.wikipedia.org )   Sorprende su semejanza con las ruinas jesuíticas de San Ignacio en Misiones, Argentina (link: www.sanroman.esc.edu.ar )   Es interesante agregar que el término ‘témenos’, según algunos autores, se aplicaba a santuarios urbanos; mientras que el científico suizo  Carl Gustav Jung (1875-1961) fundador de la ‘psicología analítica’, relaciona ‘témenos’ con el fascinante ‘ círculo mágico ’, que actúa como un ‘espacio cuadrado’, o ‘lugar seguro’, donde se ‘puede trabajar’ mentalmente   1. Pérgamo llegó a tener 150 mil habitantes en su época de mayor esplendor, en el siglo I   2. Hijo de  Neoptólemo y  Andrómaca , personajes de la  Guerra de Troya (fecha incierta entre 1194 y 1250 a.C)   3. Según otros historiadores Filetaro o Filetairo (343-263 a.C.) era un eunuco que actuó como administrador de Lisímaco. A la cotización actual de la plata, y considerando un talento igual a 26 kilos, sólo en dinero esa fortuna ascendería hoy a €170 millones   4. Cuando Roma despuntaba como imperio, Atalo supo hacer alianzas con sus emperadores. En su reinado, Pérgamo sobresalió como un gran centro artístico y literario. Su sucesor,  Eumenes II Sóter que reinó desde 197a.C. a 159a. C. construyó el gran altar de Zeus, obra máxima del arte helénico   5. Zeus, en la mitología griega, es el ‘padre de los dioses y de los hombres’; gobernaba desde el monte Olimpo como padre de familia tanto a hijos como a bastardos. Era el  Rey de los Dioses que supervisaba el universo; con   Atenea,  (también conocida como Palas Atenea ): uno de los doce dioses olímpicos griegos; es la diosa de la guerra, la civilización, la sabiduría, la estrategia, las artes, la justicia y la habilidad. Hija de Zeus y Metis, fue virgen perpetua, su fama se extendió por todas las colonias de Grecia, incluyendo España y el norte de África, llegando hasta la India. Su culto tomó muchas formas y llegó a sincretismos con otras divinidades y religiones conocidas   Hera, (Juno para los romanos), hija de Rea y Crono en la mitología griega, esposa legítima de Zeus, considerada Reina de los dioses, era la diosa del matrimonio y le sacrificaban vacas y luego pavos reales  Deméter, (Ceres para los romanos), es anterior al Olimpo pues aparece en el himno homérico a Deméter (siglo VII a.C.) con que se la venera como ‘la portadora de las estaciones’. D iosa griega de la  agricultura , del nutrimento de la tierra verde, del ciclo vivificador de la vida y la muerte, protectora del  matrimonio , la ley sagrada y venerada como ‘portadora de las estaciones’   6. Asclepio es el nombre griego. Se dice de él que tenía el don de la curación y conocía muy bien la Botánica y en particular las  plantas medicinales ; también, que la familia de  Hipócrates descendía de este dios cuyos atributos se representan con  serpientes enrolladas en un bastón, entre otros símbolos. De allí lo del ‘juramento Hipocrático’ de los médicos al comenzar su actividad profesional    7. Apocalipsis 2:12-17   8. Antipas fue un cristiano martirizado por Domiciano a causa de su fe en Jesucristo, en el año 92, es decir pocos antes de que Juan escribiese el Apocalipsis (probablemente en 96), por lo que tanto él como otros ancianos bien podrían haber sido discipulados por Juan    9. Herodes Antipas, hijo de Herodes I como Arquelao y Felipe, tetrarca de Galilea; Mateo 14:1; Lucas 3:1; 3:19; 9:7; Hechos 13:1   10. Apocalipsis 1:16    11. Hebreos 4:12   12. Juan 16:8; Efesios 2:4; Tito 1:9; 2ª Timoteo 3:15; 1ª Juan 4:10   13. Efesios 6:17   14. Efesios 6:12; 1ª Juan 2:14; Apocalipsis 12:11    15. Santiago 4:7; 1ª Pedro 5:9   16. Isaías 55:11   17. Apocalipsis 12:10   18. Según la tradición, Antípas era el anciano (obispo) de la iglesia cuando Domiciano autorizó su muerte (lo cocinaron vivo en una olla de bronce) por no haber consentido a abandonar su fe en Jesucristo, ni adorar al emperador en el templo a Zeus (trono de Satanás)   19. 1ª Pedro 3:15

Autores:  Óscar Margenet Nadal

©Protestante Digital 2013


Óscar Margenet Nadal

Revelación, iglesia y crisis (5)

‘Vas a padecer’: carta a la iglesia en Esmirna

 ¿Por qué le dirá el Señor al encargado de una iglesia pobre y perseguida que es rico? ¿En qué consiste la verdadera riqueza de una comunidad de fe consagrada al Señor Jesucristo?

  A diferencia de Éfeso (de la que quedan solo sus viejas ruinas) Esmirna luce hoy como la tercera ciudad de Turquía, asentada en la maravillosa bahía que la hiciera célebre  (1) .

Por muchos siglos predominó en Anatolia la población cristiana. Sumando los ortodoxos griegos, católicos romanos y protestantes, todos juntos, representaban dos tercios del total. En contraste, en Turquía hay hoy más de 73 millones de seres, y apenas 3.500 cristianos evangélicos; menos de un 10% de ellos se congregan en las dos iglesias que hay en Esmirna  (2) . En los últimos años estos fieles a Jesucristo sufren ataques de musulmanes intolerantes, incluida la muerte  (3) .

Para tener una mejor comprensión del mensaje del Señor a la iglesia en Esmirna, mencionaremos solo dos ejemplos característicos de su historia tres veces milenaria; una historia marcada por invasiones, guerras, destrucción y la incomprensible crueldad ejercida siempre sobre sus pobladores.

1. Al conquistar el Asia Menor el general romano Sila tomó la ciudad en pleno invierno y festejó haciendo desfilar desnudos a sus habitantes. El pacto de Dárdanos (año 85 a.C.) puso fin a la cruenta guerra entre Roma y Mitrídates VI. Tras un breve período de paz, Esmirna entró a formar parte de la provincia romana asiática igual que la mayoría de las ciudades-estado de Asia y del Egeo. De todos modos, los esmirniotas siempre sufrieron a causa de las guerras civiles desatadas contra el Imperio romano; hasta que Roma conquistó Pérgamo  (4) .

2. Los ‘jóvenes turcos’ del imperio otomano se ensañaron con los cristianos perpetrando el conocido ‘Genocidio Armenio’ en el que se tortura, extermina y deporta a cerca de dos millones de civiles armenios. El imperio otomano desaparece en 1922. Esmirna concentraba la mayor cantidad de habitantes griegos de toda Anatolia. Al declararse la independencia de Turquía en 1923, bajo el gobierno de Atatürk se inicia el éxodo a Grecia de más de un millón de sobrevivientes.

En resumen, a lo largo de su historia (tanto antigua, como contemporánea) Esmirna fue blanco preferido de ambiciosos expansionistas; sus violentos esbirros asolaban la región, sin dar tregua a sus habitantes. En lo que atañe a la época en que el apóstol Juan escribe el Apocalipsis, podemos afirmar que la carta a la iglesia en Esmirna está escrita a:

CREYENTES QUE CONOCEN DE CERCA EL SUFRIMIENTO
 “Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto:Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.”  (5)

Inmediatamente después de la obra apostólica de evangelización y discipulado los miembros de la congregación cristiana de Esmirna vivieron momentos sumamente críticos a causa del acoso político; y, en especial, por los herejes infiltrados que los denunciaban ante las autoridades civiles para que fuesen martirizados por su fe  (6) .

 ¿Quién era el ‘ángel de la iglesia en Esmirna’  (7)  al que Juan escribe por orden del Señor Jesucristo?

El reconocido teólogo y escritor bautista norteamericano, B. H. Carroll  (8) , en su comentario del Apocalipsis dice con seguridad que se trata de Policarpo, pastor de esa iglesia, martirizado por orden del emperador romano Marco Aurelio, en 168. Cuando se le exigió renegar de su fe antes de ser ejecutado, y sin haber traicionado al Señor, Policarpo explicó:  “He sido cristiano por 86 años”   (9) . Con este dato y el del año de su muerte, podemos calcular que su conversión fue en el año 82; casi con seguridad, gracias al testimonio de Juan, que había llegado dos años antes. Entre su conversión y la fecha de esta carta habrían pasado 14 años. Ese tiempo es más que suficiente para que Policarpo llegase a pastorear la comunidad de fe tras su activo trabajo como evangelista.

Por sus escritos sabemos que Ignacio visitó a Policarpo, siendo éste pastor de la iglesia en Esmirna, en 108. Tertuliano, Ireneo y Eusebio coinciden en afirmar que Policarpo fue constituido pastor de esa iglesia por el apóstol Juan cuando este administraba las iglesias de Asia.

 ‘Yo conozco tus obras’,  le dice a la iglesia‘el primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió’ (10)

A una congregación fiel a Jesucristo que sufría persecuciones desde afuera, y estaba acosada desde adentro por la cizaña de los religiosos (falsos judíos), el Señor resucitado y glorificado le da una palabra de consolación y esperanza. Les recuerda a esos bravos creyentes que ninguno, excepto Él, ha triunfado sobre la muerte; y que nadie hubo ni habrá después de Él. Por eso, ellos compartían una misma fe en el Señor y en su resurrección  (11) .

 “conozco (…) tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.”  (12)

Esta frase contiene dos sorprendentes declaraciones.

 La primera, afirma con claridad que la comunidad de fe en Esmirna no estaba constituida por creyentes que gozaran de bienestar económico o fuesen prósperos en lo material. Lejos de ello, eran pobres.

Quienes hemos servido al Señor en áreas urbanas periféricas donde reinan la pobreza, el clientelismo político y el ninguneo de las estadísticas oficiales, conocemos que esos sufridos habitantes son asiduamente abordados por activistas; éstos, buscan sus votos con prebendas y promesas de subsidios. Pero, comprobamos, también, que los genuinos conversos aprenden bien el Evangelio; comparten gozosamente lo poco que tengan; y con prontitud se convierten en obreros activos dando testimonio a parientes y vecinos acerca de su nueva vida en Jesucristo.

La iglesia en Esmirna padecía, simultáneamente, de pobreza y de persecuciones. El reconocimiento dirigido al que está al frente de la iglesia:  ‘pero tú eres rico’ ,  descoloca a cualquiera que no conozca acerca de los caminos y pensamientos del Señor.

¿Por qué le dirá el Señor al encargado de una iglesia pobre y perseguida que es rico? ¿En qué consiste la verdadera riqueza de una comunidad de fe consagrada al Señor Jesucristo?

Reflexionemos brevemente sobre esta aparente contradicción y la condición real de esa comunidad de fe.

RECURSOS MATERIALES ¿IMPRESCINDIBLE PARA UN BUEN TESTIMONIO?
Actualmente, salvo excepciones, la tendencia es que las congregaciones dispongan de unos recursos que se consideran básicos para dar testimonio del Evangelio: un lugar de culto adecuado (preferentemente, un edificio diseñado ad-hoc), equipo de sonido e instrumentos musicales de alta tecnología, y el consiguiente departamento de informática y multimedia. Desconozco que se haya hecho algún estudio acerca de esta arraigada tendencia.

Bástenos decir aquí que, diseñar y construir una estructura, adquirir y mantener en buen estado esos costosos equipos, y pagar seguros, servicios públicos e impuestos, todo ello requiere contar con un alto nivel de ingresos.

El objetivo de la comunidad de fe es un exigente proyecto que insume mucho del tiempo y recursos individuales de sus miembros para su ejecución y administración. No debe esperarse que las tareas de diseñar, planificar, ejecutar, mantener, coordinar y supervisar estén a cargo del pastor. Para realizar tareas menores a estas, los apóstoles designaron diáconos llenos del Espíritu  (13) . Además, para cumplir con lo normado por las ‘buenas prácticas’ se requiere la intervención de personas calificadas. Como las actividades descritas son competitivas, generan roces y divisiones internas, no pocas disputas institucionales y asiduas quejas de vecinos exigentes.

Lo cierto es que esteestereotipo  (14)  globalizado se adopta a nivel local como legítimo y conveniente, pero muchas veces sin ponderarse previamente – y caso por caso – las consecuencias de su impacto socio-cultural, además de generar necesidades ficticias en sectores que se vuelven económicamente dependientes.

Resulta paradójico que congregaciones en áreas de bajos ingresos (las más afectadas por el paro) justifiquen la adopción de este estereotipo por considerarlo una clara señal de ‘la bendición de Dios’; que algunos contraigan deudas que no honrarán, transgredan leyes y normativas, se reúnan en sitios de culto no habilitados, y se expongan a clausuras y acciones públicas, todo lo cual constituye una blasfemia al nombre de Jesucristo.

Mientras tanto, en ciertos sectores de elevado poder adquisitivo, la palabra ‘pobreza’ produce un efecto parecido a ‘Cuco’  (15) .

Otro resultado de aspectos no deseados de la globalización es que, al dar testimonio de nuestra fe cristiana y evangélica, nuestros interlocutores de turno nos identifiquen de inmediato con estereotipos.

Preguntémonos: ¿no será esta dicotomía socio-económica permitida en el seno de muchas iglesias locales una contribución al enorme éxito alcanzado por la falsa  teología de la prosperidad?

 La segunda afirmación, señala que los religiosos estaban enquistados en la comunidad de fe de Esmirna. Los sembradores de cizaña (falsas doctrinas) convivían con los sembradores del trigo (el Evangelio de Jesucristo).

Recordemos que Jesús había desenmascarado a los falsos judíos cuando estos buscaban matarle:

 “(…) le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais (…) Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira  (16) .

 El Señor de la iglesia  puso en evidencia a los religiosos que decían ser hijos espirituales de Abraham, no siendo más que sus descendientes en la carne; por eso, define esa vana pretensión como ‘ blasfemia’ , y a los mentirosos como  ‘sinagoga de Satanás’ .

¡Una verdadera secta satánica vivía adentro de la comunidad de fe en Esmirna, y contendía contra los fieles!

 Esta descripción de la realidad sí que debiera asustar, si no aterrar, a unos cuantos desprevenidos. Nunca olvidaré el profundo silencio que nos envolvió a los asistentes al culto, un domingo por la mañana, cuando el amado pastor de nuestra iglesia –ya con el Señor- dijo: “Que ninguno se engañe; no todos los nombres que están registrados en el libro de miembros de esta iglesia figuran en el Libro de la Vida de Dios”.

“NO TEMAS EN NADA LO QUE VAS A PADECER”
Esta palabra de advertencia de Jesús no es vana. Algunos de esos sufridos creyentes serían encarcelados por el mismo diablo. Notemos, sin embargo, que el propósito no es el castigo, sino:  ‘para ser probados’  (17) .

Dios usa al enemigo de Jesucristo, dándole permiso para probarnos. Ese es su modo de purificar y fortalecer a cada uno, como el que purifica el oro. Cuanto más calor se agregue al proceso más quilates tendrá el metal precioso, y más valioso será a los ojos de los expertos. Para el Señor la fe de los esmirniotas era como el oro.

Aprendemos aquí, que la condición material de ninguna manera exceptúa a nadie de la prueba espiritual. Hay además, en Esmirna, una lección para los que trabajamos a favor de los más necesitados: No todos los pobres de la tierra son bienaventurados, sino ‘los pobres en espíritu’ ; de ellos es el Reino de los cielos  (18) . Sin embargo, esta realidad no nos desobliga de nuestra vocación de servicio al prójimo.

El Señor alienta a los de Esmirna a no temer en nada, inclusive anticipándoles que algunos serían ejecutados. Con el tiempo, la advertencia del Señor se cumplió, puesto que los falsos judíos denunciaron con calumnias a Policarpo, hasta lograr que fuese condenado y quemado en 168  (19) . Porque Policarpo cumplió con su ministerio honrando a Dios y no a los hombres, muchos fieles imitaron su ejemplo hasta la muerte, para sola gloria de Dios.

Los tiempos han cambiado, las costumbres en occidente son muy laxas. Mientras en países de Asia, África y América Latina, aún en este momento, grupos de intolerantes persiguen y matan a cristianos, en todas las iglesias son cada día más los religiosos apoltronados cómodamente junto a los hijos e hijas de Dios. Inocente y democráticamente son aceptados en la comunidad de fe, y el diablo los usa para sus propios fines.

Satanás hace así mejor su trabajo usando a los religiosos, que a los enemigos declarados del Evangelio.

SIN PALABRA FINAL DE CENSURA A LA IGLESIA EN ESMIRNA.
Jesucristo les reserva la corona de la vida, prometida a los que le son fieles hasta la muerte. Podemos estar seguros que si pasamos de esta vida terrenal sin negar nuestra fe también recibiremos una corona.

El Evangelio enseña a no temerle a los poderosos de la tierra, pues ellos sólo pueden provocar la primera muerte, que es la física  (20) . Las Escrituras afirman que temer a los hombres es de necios, y que nuestra vida terrenal es un suspiro frente a la eternidad  (21) ; que temer a Dios es el principio de la sabiduría  (22) ; que solo Él, en su soberanía, tiene decidido a quién salvará de la segunda muerte, la eterna; pues la salvación le pertenece al Señor  (23) .

Por tales verdades centrales de la Biblia, el cierre de la carta a Esmirna no podría haber sido mejor que éste: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.”

Padre nuestro, ayúdanos a confiar en Ti y serte fieles poniendo nuestra vida por amor de Tu nombre, si así lo decidieras. Hasta el día de la venida de tu Hijo, líbranos de falsas doctrinas enseñadas por mercaderes de la fe; y úsanos por tu Espíritu para que muchos más te conozcan personalmente y alcancen la vida eterna. Amén.

 En nuestra próxima analizaremos la carta a la iglesia en Pérgamo: “Habitas donde mora Satanás”, hasta entonces, si el Señor lo permite.

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 Notas
 Ilustración: Foto por Don McCullin. Una mujer turca llora la muerte de su esposo, una de las fatalidades en la guerra civil entre Grecia y Turquía.   Nótense los rostros desconsolados, en particular, el del niño de la derecha, y el de la madre con su pequeño en brazos, detrás.   http://www.colchonero.com   http://fotos_historicas-itemap-14-109517-618.htm/
 1. Ahora conocida como ‘İzmir occidental’ o ‘Perla del Egeo’, con una población cercana a 4,3 millones de habitantes recibe a cientos de miles de turistas al año. Considerada como la más occidentalizada del país; es sede del Cuartel General del mando sur de la OTAN; posee una moderna línea de metro y aeropuerto internacional con gran tráfico anual
 2. Mark Driscoll, en ‘Perseguidos en Esmirna: Fieles no importa qué’, una prédica desde la iglesia El Faro en Esmirna (06/05/2012)
 link: http://marshill.com/media/the-seven/persecuted-in-smyrna-faithful-no-matter-what/ajax_transcript?lang=es
 3. Diario Evangélico Digital Berea;  http://ceirberea.blogdiario.com/1191480960/ (04/10/2007)
 4. Luego de la caída del Imperio Romano, Esmirna continuó en manos de los bizantinos hasta que los turcos seléucidas la ocuparon entre 1084 y 1097 cuando fue recuperada por los bizantinos. Luego de ser dominada por el Imperio griego fue conquistada por los otomanos en 1322; y pasó de mano en mano siendo gobernada por Chipre, Venecia y los Estados pontificios.   Saqueada por Tamerlán en 1402, sufrió un severo castigo, ya que los invasores asesinaron a la mayoría de sus habitantes. Reconquistada por los otomanos en 1424, estos la retuvieron hasta 1920
 5. Apocalipsis 2:8-11
 6. Tomado del libro The Martyrs’ Mirror of the Defenseless Christians (Espejo de los indefensos mártires cristianos) o The Bloody Theater (Teatro sangriento), por  Thieleman J. van Braght , Holanda,   1660; documenta las historias y testimonios de los mártires cristianos que sufrieron y murieron dando testimonio de Jesús, su Salvador, desde los días de Cristo hasta el año 1660
 7. Ibid 3. 2:8
 8. The Book of Revelation, by B.H. Carroll (1843-1914); publicado por New York, Fleming H. Revell company, [c1913]; información tomada del original en la Universidad de California
 9. Ibíd. 5. Según esta obra, el gobernador romano le insiste al anciano Policarpo que salve su vida negando su fe:   “He servido a mi Señor Jesucristo durante 86 años y nunca me ha causado daño alguno el mismo. ¿Cómo puedo negar a mi Rey, que hasta el momento me ha guardado de todo mal, y además me ha sido fiel en redimirme?”
 10. Apocalipsis 2:8; comparar con 1:8, 17, 18. Como Éfeso, también Esmirna recibe una referencia a la visión de Juan en el capítulo 1
 11. Efesios 2:4-9; recordemos que el apóstol Pablo había pedido a la iglesia en Éfeso que su carta fuese leída en las otras iglesias; también, que las cartas del apóstol Juan eran circuladas entre las iglesias de esa región de Asia
 12. Apocalipsis 2:9
 13. Hechos 6: 1-6
 14. E stereotipo: imagen estructurada y aceptada por la mayoría de las personas como representativa de un determinado colectivo; formada a partir de una concepción estática de características generalizadas de los miembros de esa comunidad (RAE)
 15. Cuco, o Coco, en el imaginario popular de toda Latinoamérica, es un oscuro e imperceptible personaje que actúa sólo durante la noche. Busca a niños desobedientes para raptarlos, devorarlos o retenerlos de por vida alejado de sus padres. ‘El hombre de la bolsa’, ‘el chupa cabras’, ‘el guasón’, etc. son otros sucedáneos del diablo curiosamente usados por muchos adultos con el fin de asustar a sus hijos
 16. Juan 8:39,44; Pablo, ex fariseo de fariseos, sabía bien lo que Jesús había dicho pues les cita a los Gálatas (3:7):   “Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.”
 17. Apocalipsis 2:10; comparar con 1ª Pedro 4:12; 1:6, 7; Santiago 1:2, 3, 12; 1ª Tesalonicenses 2:4. Recordemos que el Padre permitió que Satanás tiente a Su Hijo en su naturaleza humana para fortalecerlo en su espíritu y aprobarlo como nuestro único y perfecto Salvador. Ya lo había hecho antes con su siervo, el justo Job, y con todos sus profetas
 18. Mateo 5:3; esta verdad evangélica no es comprendida por muchos que buscan entrar al Reino haciendo obras filantrópicas. Si bien en vano publicitan sus obras en favor de los pobres, antes de criticar a los que lo hacen, aprovechemos para mostrarles el verdadero camino
 19. Ibíd. 7 Ese impactante libro relata en detalle la entrega de Policarpo a las autoridades romanas por mano de sus detractores, los falsos judíos Nicetes y su hijo Herodes, jefe de policía en ese tiempo
 20. Santiago 1:12; 1ª Corintios 9:25; 2ª Timoteo 4:8; 1ª Pedro 5:4; bien recordaban sus apóstoles la enseñanza de Jesús: “Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.”(Lucas 12:4,5)
 21. Salmos 103: 15-17
 22. Salmos 111:10; Proverbios 1:7; 9:10
 23. Salmos 3:8; 37:39; 98:3b; Isaías 52:10; Jeremías 3:23; Lamentaciones 3:26; Jonás 2:9; Lucas 3:6; 2ª Timoteo 3:15; Apocalipsis 7:10

Autores: Óscar Margenet Nadal

©Protestante Digital 2013


Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (5)

Profetas, idolatría y justicia social
Los profetas predicaban contra la injusticia social. Se adelantaron 3.000 años a Carlos Marx y a otros en su denuncia de las injusticias.
Los profetas clamaban contra el paganismo de las imágenes. Desde Samuel hasta Malaquías, todos los profetas condenaron la adoración de imágenes.En un largo texto cargado de sangrienta ironía, el profeta Isaías describe el origen de las imágenes desde que la madera es cortada en el bosque hasta que se la convierte en un dios.

 “Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden”  (Isaías 44:9).

 “El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa.
 Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque; planta pino, que se críe con la lluvia.
 De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él.
 Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! Me he calentado, he visto el fuego; y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú.
 No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.
 No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol?
 De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga; ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?”  (Isaías 44:13-20).

¿Nos atrevemos hoy a denunciar la adoración de imágenes? Se nos ha hecho creer que esto no forma parte del ministerio de un predicador del Evangelio en los tiempos que corren.

Los profetas predicaban también contra la injusticia social. Los profetas se adelantaron hasta 3.000 años a Carlos Marx y a los globalizadores en su denuncia de las injusticias sociales.

Miqueascensura con vehemencia la práctica de los latifundistas, tan numerosos en el mundo de hoy, que compran casas y campos para aumentar sus posesiones en la comunidad.

 “Codician las heredades y las roban; y casas y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad” (Miqueas 2:2).

Amósdescribe un tipo de ricos sin escrúpulos que maltratan y humillan a los pobres:

 “Vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes” (Amós 2:6-7).

¿Cuántos pobres había en el Israel de los profetas? ¿Cuántos pobres malviven en el mundo de hoy? El aumento de la población ha hecho aumentar lógicamente el número de pobres.

Según el Banco Mundial, de los 7.000 millones de personas que poblamos la tierra, la mitad vive con menos de un dólar al día.

Cuarenta y ocho millones de africanos pueden morir de hambre en los dos próximos años.

Naciones Unidas dice que seis millones de niños mueren cada año en el mundo por desnutrición.

La XII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en República Dominicana describió el continente latinoamericano como una población de 480 millones de habitantes golpeados por la corrupción y la pobreza. El 43 por 100 de esta inmensa población –las cifras asustan – está sumido en la pobreza y sólo encuentra como respuesta el desinterés de Estados Unidos.

¿No es hora de que los predicadores emprendamos una cruzada con un mensaje de denuncia y otro de esperanza?

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013


Rubén Gómez Cuenca

 

 

Revisando el concepto de salvación

 

Nunca se me hubiera ocurrido que la historia de Adán y Eva pudiera arrojar tanta luz para tratar este tema hoy.

 

  ¿Cómo tratamos el pecado con una generación que no cree en tal cosa? Ya expliqué en el artículo anterior cómo ante los retos que enfrentamos como iglesia algunos fuimos desafiados por el escritor y conferenciante Félix Ortiz a encontrar respuestas en la revelación de Dios, que es fresca y dinámica. Nos acercamos personas de diferentes trasfondos denominacionales a revisar nuestro concepto de pecado con el fin de completar nuestra visión actual y descubrimos que en estos días ciertos aspectos deben ser recuperados.

Nunca se me hubiera ocurrido que la historia de Adán y Eva pudiera arrojar tanta luz para tratar en el S.XXI un tema tan crucial en la fe cristiana como es el pecado. Siendo sincero, no me interesa mucho si esta nueva generación cree que la cosmogonía judeo-cristiana pasó tal y como se narra en el Génesis o no, pues lo más importante y sorprendente para mi es que esta historia está pasando hoy.

Adán y Eva nos recuerda que tú y yo podemos elegir, que no hay libertad ni relaciones significativas si no podemos decir no. También nos permite entender el concepto bíblico de pecado como rebelión por el deseo de ser iguales a Dios desde la independencia de su soberanía. Si bien esto último es difícil de aceptar si dudas o no crees en la existencia de Dios, no he encontrado ninguna persona que no acepte al menos tres de las cuatro consecuencias del pecado que vemos en la historia de Adán y Eva:

– La ruptura en nuestra relación con Dios: la generación del S.XXI, como Adán y Eva, se sigue escondiendo de Dios (…me escondí…, Gen 3:10).

– La ruptura interior: la generación del S.XXI, como Adán y Eva, experimenta temor, vergüenza, culpabilidad y otras emociones autodestructivas (…tuve miedo…, Gen.3:10).

– La ruptura con el prójimo: la generación del S.XXI, como Adán y Eva, conoce lo que es ser insolidario, al no asumir la responsabilidad propia y señalar a otros como culpables (…la mujer que me diste… Gen.3:12), ésta es la raíz de los problemas familiares, laborales, violencia de género, guerras…

– La ruptura con el medio ambiente: la generación del S.XXI, como Adán y Eva, experimenta la frase “maldita será la tierra por tu causa” (Gen.3:17) y parece que es más consciente que muchos cristianos de que nos estamos cargando el planeta.

Los cristianos tenemos un mensaje crucial para el S.XXI. Según 1ª Juan, que Jesús ha venido para deshacer las obras del diablo. Este Jesús es la imagen de un nuevo hombre, de una nueva creación. Podemos decir que él ha venido a restaurar lo que hemos estropeado.

Nuestro concepto de pecado determina nuestro concepto de salvación y cuando reducimos el pecado a una ruptura con Dios, la salvación puede ser expresada a esta generación sólo como conseguir un boleto hacía el cielo. No estoy desvalorizando el que Jesús nos otorgue vida más allá de la muerte, lo que estoy tratando de expresar es que en el siglo XXI hay una generación que reconoce que necesita ser salvada de su ruptura interior, de su ruptura con el prójimo y de su ruptura con el medio ambiente. Y sospecho que experimentar a Jesús en estas áreas nos acerca a conocer mejor al Padre con el que necesitamos ser restaurado.

Nuestro mundo actual necesita experimentar el ministerio integral de Jesús de la misma manera que lo experimentó Zaqueo, quien se sintió valorado y aceptado a pesar del rechazo de sus compatriotas y después decidió restaurar sus relaciones rotas. O el leproso, que fue tocado, sanado y conducido a recuperar el derecho de relacionarse de nuevo con su entorno.

Ante los zaqueos y leprosos actuales la iglesia se ha especializado en comunicar el mensaje de restauración con Dios, y he de confesar que a veces lo hacemos bien, sin embargo ante una generación que ha dejado de creer en los sermones, vamos a tener que ofrecer algo más que palabras si no queremos ser ignorados. Me importa bien poco si este mundo nos ignora cuando estamos haciendo lo que debemos, pero si lo hace porque hemos dejado de imitar el ejemplo de Jesús, tenemos un grave problema. ¿Cómo estamos tratando de restaurar la soledad y rechazo de nuestros compañeros de trabajo y vecinos ¿Qué estamos haciendo para restaurar las relaciones rotas en nuestra familia? ¿Evitamos la contaminación de todo lo que en este planeta refleja la creatividad y hermosura de nuestro Dios? La salvación que Jesús ofrece toca el centro de estos asuntos y su ejemplo y modelo nos libra de solo ofrecer un sermón. No tengas la menor duda, Él nos ve de manera integral y nos ofrece una salvación integral. El mensaje de que podemos ir al cielo es una parte valiosa del puzzle, pero debemos completar el cuadro si queremos que nuestro mensaje tenga un contexto de credibilidad en estos tiempos.

En  www.agentesderestauracion.org  encontrarás de manera gratuita un material audiovisual autóctono muy valioso para entender este marco teológico. Este espacio es un ejemplo de los resultados que puede llegar a tener revisar nuestra hoja de ruta con el fin de llevar las buenas noticias a las nuevas generaciones.

Hasta aquí hemos visto que para enfrentar el reto de ser iglesia en el S.XXI necesitamos revisar nuestra teología a la luz de la revelación, pues nuestra teología determina nuestro ministerio y no deja de ser una construcción humana. Hemos empezado revisando nuestro concepto de salvación y proponiendo una visión integral del mismo basados en la cosmogonía bíblica y el ejemplo de Jesús. El próximo punto a revisar será nuestra cosmovisión de la espiritualidad y como esta nos puede ayudar u obstaculizar en nuestro objetivo de conectar con las nuevas generaciones.

 Este artículo forma parte del Número 2 de la Revista Protestante Digital Verano. Puedes descargarla aquí (PDF) o bien leerla a continuación:

Autores: Rubén Gómez Cuenca

 

©Protestante Digital 2013

 

 


Leonardo de Chirico

 

 

Lumen Fidei, primera Encíclica del papa Francisco

 

 

 La fe de la LF es la fe que el Concilio de Trento definió en sus decretos y cánones. Parte del lenguaje llega a ser evangélico, pero su núcleo teológico es católico romano.

 

  Como maestros supremos de la Iglesia Católico Romana (ICR), los Papas escriben encíclicas para exponer los aspectos de la fe cristiana católica que consideran que pueden ser particularmente relevantes o importantes para la gente de su tiempo.

Las encíclicas marcan el perfil teológico de un pontificado determinado y proporcionan un útil enrejado interpretativo del mismo. Por consiguiente, es interesante leer la primera encíclica del Papa Francisco que fue presentada oficialmente el 5 de Julio de 2013 y se titula:  Lumen Fidei  (LF), (La Luz de la Fe).

Es la primera obra articulada teológicamente desde que se convirtió en el Papa Francisco.

PROYECTO ORIGINAL DE BENEDICTO XVI
El primer elemento que cabe destacar es que realmente es un trabajo que procede de Benedicto XVI, ahora Papa emérito.

Ratzinger había planeado una trilogía de encíclicas sobre las virtudes teológicas del Amor, la Esperanza y la Fe (en este orden). A este respecto escribió  Deus Caritas Est  (Dios es Amor, 2005) y  Spe Salvi  (Salvados por la Esperanza, 2007) y estaba a punto de publicar la última sobre la Fe, habiendo ya completado el primer borrador.

Su inesperada dimisión trajo consigo una interrupción de la misma. Como es de suponer pasó el manuscrito a Francisco quien pensó que sería una buena idea publicarlo como una parte de su misma enseñanza y posteriormente añadir “algunas contribuciones” de su propia cosecha (7).

Nos enfrentamos, por lo tanto, a una encíclica firmada por Francisco, pero conformada en gran medida por Benedicto XVI.

La contribución de Ratzinger es evidente a través de todo el texto. Casi todas las citas proceden o bien de la tradición alemana (p.e. F. Nietzsche, 2; M. Buber, 13; R. Guardini, 22; L. Wittgenstein, 27; H. Schlier, 30) o de la mayor cultura europea (Dante, 4; J.-J. Rousseau, 14; F. Dostoevsky, 16; J.H. Newman, 48; T.S. Eliot, 75).

Queda claro que un erudito como Ratzinger está detrás de estas discusiones. El muy amado Agustín es, con diferencia, el Padre de la Iglesia más citado (p.e. 10, 15, 19, 23, 31, 33, 43, 48). La teología de Agustín fue el sujeto del doctorado de Ratzinger. Los temas y el matiz del pensamiento de Ratzinger también están fuertemente reflejados en la forma en que sus encíclicas tratan los asuntos de la verdad y el relativismo (p.e. 25) o la modernidad y su “totalitarismo” que excluye la fe (p.e. 54).

Aparentemente Francisco encuentra satisfactorio todo esto y, por lo tanto, no hace cambios ni modificaciones.

LF recuerda “el don de la sucesión apostólica” a través de la cual la memoria de “la” Iglesia tiene garantizada la continuidad (49) y la encíclica en sí misma testifica la sucesión ininterrumpida del Papado incluso en lo que se refiere a la doctrina.

LENGUAJE “EVANGÉLICO” PERO …
LF es una larga reflexión sobre la fe, dividida en cuatro partes. Empieza con el carácter bíblico de Abraham y la subsiguiente historia del pueblo de Israel. El lenguaje es bíblico (p.e. la fe se aparta de la idolatría, 13) y el tono es evangélico (p.e. la fe es un “encuentro personal”, 13). Hay un punto en que el texto va tan lejos como para decir que “Creemos en Jesús cuando lo acogemos personalmente en nuestras vidas y viajamos hacia él, aferrándonos a él en el amor y siguiendo sus pasos a lo largo del camino” (18).

Quedándose aquí se puede pensar que éste es un documento evangélico que acentúa el lenguaje personal de la fe. Pero, no es toda la historia. Si se sigue leyendo se encuentra una sección titulada “La salvación por la fe”. Se observa la ausencia del adverbio “sola”, la cual es desde luego fundamental para una comprensión evangélica de la salvación.

La Reforma Protestante del siglo XVI insistía en que la salvación es “por la fe sola”, pero desde el Concilio de Trento, la Iglesia Católico Romana no ha aceptado la doctrina de la salvación por la gracia sola a través de la fe sola.

En realidad, Francisco escribe que “el principio de la salvación es la apertura a algo más importante que nosotros mismos” (19).

La fe, indica el Papa, es únicamente el comienzo del proceso, pero el viaje del creyente requiere la fe más las obras, la fe mediante los sacramentos y la fe con la Iglesia que imparte los sacramentos. En otras palabras, la fe de la LF es la fe que el Concilio de Trento definió en sus decretos y cánones. Parte del lenguaje ha llegado a ser evangélico, pero en su núcleo la sustancia teológica es católico romana.

FE SACRAMENTAL
La tercera parte de la LF se explica con más detalle. En ésta Francisco (y Benedicto) quieren subrayar el hecho de que la Iglesia es “la madre de nuestra fe”(37-38).

Nuestra fe nunca surge en nosotros como individuos, sino que nos precede y nos sigue. Es mediante “la Tradición apostólica preservada por la Iglesia” que la fe nace y es alimentada. Citando al Vaticano II, Francisco escribe que “la Iglesia, en su doctrina, su vida y su culto, perpetúa y transmite a cada generación todo lo que ella misma es, todo lo que cree” (40).

Ya no es la Palabra de Dios la que guía el camino, sino “la” Iglesia. La forma en que lo hace es a través de los sacramentos. En un revelador pasaje, LF dice que “la fe en sí misma posee una estructura sacramental” (40). Según LF, la fe es un encuentro personal, pero la fe también se recibe mediante los sacramentos. Son las dos caras de la misma moneda. Lo que sigue es una breve explicación de la doctrina católico romana de la regeneración bautismal (41-43) y de la Eucaristía (44-45), las cuales son la puerta de entrada a la fe y a su más alta expresión. El Papa continúa diciendo que esta doctrina es una y la misma, es decir, las dimensiones sacramentales y personales de la fe son indivisibles (47-49).

Como es común en las encíclicas, LF también termina con una invocación a María, “Madre de la Iglesia, Madre de nuestra fe”(58-60). Mientras los discípulos pidieron al Señor que les aumentara su fe (Lucas 17:5), LF acaba con una oración a María: “¡Madre, ayuda a nuestra fe!”.

Lumen Fidei representa la apropiación actual del lenguaje evangélico por parte de importantes sectores de la Iglesia Católico Romana. Empezó con la “evangelización” y ahora continúa con la fe como “un encuentro personal”.

El Papa Francisco parece estar liderando el camino en este proceso. Esta apropiación, no obstante, debe ponerse en el contexto de la doctrina católico romana tradicional que es tridentina, sacramental y mariana.

Autores: Leonardo de Chirico

 

©Protestante Digital 2013


Óscar Margenet Nadal

Revelación, iglesia y crisis (4)

  Todo es diferente desde la óptica de Dios. Él rechaza a los soberbios y da gracia a los humildes. Por eso, nunca rechaza al arrepentido. 
 

Para concluir con nuestro anterior artículo, vamos a concentrar nuestra atención en la tercera frase que el Señor transmite a las siete iglesias del Asia Menor: El que venciere,o  Al que venciere  (1) .

Hay diferentes opiniones sobre el significado que tiene el verbo ‘vencer’ en esa frase, siete veces repetida.

¿Quién es ‘el vencedor’ o ‘la vencedora’?

¿A quién o a qué se debe vencer?

Antes de responder estas preguntas digamos que tres de las opiniones más difundidas sobre los destinatarios de la promesa de victoria de parte del Señor Jesucristo son las siguientes:

a) Que está dirigida a todos los creyentes. Solo los salvados por Jesucristo, son los vencedores. Los no vencedores son los que aún no alcanzaron su salvación  (2) .

b) Igual a la anterior; pero, los no vencedores son aquellos creyentes que no han sido fieles y desobedecieron, por lo cual pierden su salvación  (3) .

c) Que está dirigida a los creyentes fieles y obedientes que hacen lo que el Señor les encomienda; éstos son los vencedores. No vencerán los desobedientes y los infieles; perderán la recompensa, pero no su salvación  (4) .

Investiguemos, con ayuda de la Palabra inerrante de Dios, las respuestas a nuestras preguntas y analicemos cuál de estas tres posiciones es la correcta. Leyendo el contexto en el que el Señor habla, notamos que la frase sigue a una orden y a una recomendación específicas a cada una de las siete iglesias.

Como estamos considerando a la primera de esas congregaciones de fieles, el Señor recomienda y ordena: “ Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras.” (5) 

Notemos bien cuál es el contexto en el que se promete la recompensa a los efesios. En los estudios hermenéuticos siempre se aconseja conocer la situación real antes de interpretar. Una vez verificado el estado actual recién podremos compararlo con el inicial; entonces sabremos si ha habido un avance o un retroceso cualitativo.

Los seres humanos – en general – tropezamos con la misma piedra más de una vez; los cristianos – en particular- somos propensos a perder la memoria. Porque, tarde o temprano, todos cometemos el mismo error debiéramos frecuentemente hacer un ejercicio que nos ayude a ‘recuperar la memoria’; eso debían hacer los efesios  (6) .

El resultado de ‘recuperar la memoria’ es ‘darse cuenta’. Este es un proceso penoso. Al recordar sus comienzos como congregación de fe, los efesios se darían cuenta de su estado real; verían que –lejos de estar bien, como erróneamente les habrían inculcado sus líderes – estaban alejados del nivel requerido por el Señor. Llegarían por la vía del auto examen a ver el verdadero nivel espiritual que tenían, y que era inadmisible a los ojos de Dios.

Por tanto, la orden es:  ‘arrepiéntete’ .

¡CUÁNTA FALTA NOS HACE EL EJERCICIO DEL ARREPENTIMIENTO!
En occidente la lista de valores sociales aceptables y recomendables no incluye al arrepentimiento. Arrepentirse es admitir haberse equivocado; y nadie destaca en la sociedad por sus errores. Ahora, un ‘arrepentido’ es sinónimo de transgresor pasado a colaborador de la justicia; es noticia del día, y le brindan protección para preservar su vida. Muchos de ellos terminan viviendo en el anonimato para siempre. Lo paradójico es que la amplia cobertura dada al policíaco ‘arrepentimiento’ contribuye a confundir aún más su verdadero significado.

Nos enseñaron de pequeños a no equivocarnos. Nos castigaban cuando caíamos en un error; y después hicimos lo mismo con nuestros niños. Todos, desde la escuela primaria, sabemos lo duro que resulta equivocarse; por eso la temible papeleta de calificaciones escolares da lugar a situaciones extremas e inimaginables  (7) .

Como contrapartida, muchos adultos que destacan en estratos del poder político, social, económico, cultural, religioso, deportivo o científico se sienten realizados por sus logros y se comportan como si nunca se equivocasen. Algunos hasta hablan como si fuesen infalibles. No reconocer errores propios, fijarse sólo en los errores ajenos, y buscar destinatarios para nuestra culpa conduce a toda clase de autoritarismos. Ninguna iglesia es ajena a ellos.

Todo es diferente desde la óptica de Dios. Él rechaza a los soberbios y da gracia a los humildes  (8) . Por eso, nunca rechaza al arrepentido. Es más, sin arrepentimiento no hay perdón divino; menos aún, recompensa eterna  (9) . Al que se arrepiente de corazón, el Señor le indica cómo ser restituido; los efesios serían restituidos por seguir una instrucción precisa y concreta de parte del Señor:  haz las primeras obras .

¿Cuáles habían sido las  primeras obras  de los efesios cuando aún estaban en su  primer amor  a Jesucristo? Veamos:

1. Trabajar arduamente por amor del nombre del Señor.
2. Tener paciencia.
3. No soportar a los malos.
4. Probar a los que dicen ser apóstoles, y no lo son, y hallarlos mentirosos.
5. Sufrir.
6. No desmayar.  (10) 

COMER DEL ÁRBOL DE LA VIDA
Los que obedecieran haciendo estas obras típicas del  primer amor  recibirían una maravillosa recompensa:  “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”.

El  árbol de la vida  se menciona sólo al comienzo y al final de la Biblia (11) . Según el Génesis, la primera pareja humana desobedeció a la orden del Creador, comió del árbol del conocimiento; dejaron de tener intimidad con Dios; por lo que Él procedió a proteger el árbol de la vida para evitar que, al comer de él el hombre y la mujer eternizaran su nueva y mortal situación.

El mismo árbol reaparece en el Apocalipsis, ubicado en un sitio central del paraíso  celestial  (12)  espera que el Señor de señores consume el Plan de Redención de Su creación. Cuando haga entrar en la Nueva Jerusalén a su prometida, la iglesia, el Señor le dará de comer del árbol de la vida cuyas hojas son para la sanidad de las naciones.

Imposible hallar mejor figura que muestre con perfección la obra de la redención consumada por Jesucristo.

La recompensa es comer de ese árbol, vivir por la eternidad en salud, en plena comunión con el Rey de reyes. Se comprueba por la recompensa prometida, que no hay posibilidad alguna para la pérdida de la salvación  (13) .

Padre nuestro, perdónanos por haber dejado de hacer lo que hacíamos cuando nos adoptaste como a tus hijos e hijas; nos arrepentimos por descuidar nuestra salvación amoldándonos a pautas y metas mundanas. Te rogamos nos ayudes a volver a hacer aquellas primeras obras por amor de Tu nombre y para gloria de Tu Hijo. Amén.

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 Notas
 1. Apocalipsis 2: 7, 11, 17, 26; 3:5, 12, 21. ‘El que venciere’, o ‘Al que venciere’, anticipa la recompensa, que es individual y diferente en cada caso. No se le da la misma recompensa a otra iglesia 
 2. Basan su posición en 1ª Juan 5:4,5, ‘Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 
 3. Basan su posición en Hebreos 2:1-3ª, ‘ Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? 
 4. Basan su posición en 1ª Corintios 3:15, ‘Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego’ 
 5. Apocalipsis 2:5a; nótese, también, que en Apocalipsis 2:7b los efesios reciben del Señor un reconocimiento por aborrecer a los nicolaítas, un grupo de herejes al que el Señor también aborrece; tema que vimos en nuestra anterior y sobre el que volveremos oportunamente 
 6. Efesios 2:1, 12, 13, 17 
 7. Estando en Tokio en oportunidad de dar unas conferencias, mis anfitriones japoneses me comentaron con gran tristeza que el hijo de un matrimonio amigo, cursando la secundaria, se había suicidado al recibir calificaciones inferiores a las esperadas  
 8. Santiago 4:6; 1ª Pedro 5:5 
 9. Lucas 5:32; 15:7; 24:47; Hechos 5:31; 11:18; 26:20; Romanos 2:4; 2ª Corintios 7:9; Hebreos 6:1 
 10. Apocalipsis 2:2,3 
 11. Génesis 3:22, 24; Apocalipsis 2:7; 22:2, 14 
 12. El término ‘paraíso’ es el mismo que usara Jesús al responderle al delincuente arrepentido, crucificado junto a él (Lucas 23:43). El apóstol Pablo lo usa cuando narra su experiencia sobrenatural: “que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” (2ª Corintios 12:4); también se refiere a él como ‘el tercer cielo’ (Ibíd. 12:2). Ver también Apocalipsis 22:2 
 13. Que es la tercera opinión (c.) antes citada 

Autores: Óscar Margenet Nadal
©Protestante Digital 2013

 

Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (4)

 
Los profetas ante la depresión y la crisis
 
Nos hemos acobardado. Nos falta la valentía que tuvieron los profetas. No queremos enemistarnos y pasamos por todo, pasamos de todo.

 

Los profetas no eran superhombres. No eran héroes. Eran seres humanos. Ejercían su ministerio en un mundo difícil. Sufrían períodos de dudas. Padecían crisis y depresiones.

Eran tentados a dejar su ministerio. Elías es un claro ejemplo (Véase 1º de Reyes 19).

Otro ejemplo es Jeremías, llamado el profeta llorón.
Dolido por el acoso de sus enemigos, Jeremías desea perderse en el desierto, es decir, vivir apartado de todo ministerio público:

¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que dejasea mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores” (Jeremías 9:1-2).

En su desesperación reprocha a Dios que le sedujo para el ministerio profético y sólo cosechó amargura:

“Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.

Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día” (Jeremías 20:7-8).

Decide olvidarse de Dios y renunciar para siempre a su misión: “Dije: No me acordaré más de Él, ni hablaré más en su nombre” (Jeremías 20:9).

Pero la palabra de Dios entra en acción y el profeta siente un fuego abrasador e irresistible en su interior, que le hace cambiar de opinión: “No obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo y no pude” (Jeremías 20:9).

Es entonces cuando experimenta la presencia todopoderosa de Dios: “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante” (Jeremías 20:11).

Pocos predicadores se libran de estas crisis de dudas y de angustia. Hay que saber superarlas como las superó el profeta.

Los profetas clamaban contra la falsedad religiosa. Denunciaban la perversión religiosa a la que había sido llevado el pueblo hebreo.

En uno de los oráculos más duros, Miqueas condena a los jefes religiosos que ejercen su ministerio por lucro pretendiendo que Dios los apoye.

“Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.(Miqueas 3:11).

Estamos rodeados por todas partes de religiones falsas y de falsos ministros religiosos.

Pero nos hemos acobardado ante ellos. Nos falta la valentía que tuvieron los profetas. No queremos enemistarnos y pasamos por todo, pasamos de todo.

 

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013

 

Has caído: dejaste tu primer amor

Publicado: julio 1, 2013 en Teología

Óscar Margenet Nadal

Revelación, iglesia y crisis (3)

Has caído: dejaste tu primer amor

 Se puede caer del primer amor a Dios en una o dos generaciones de creyentes, como ocurrió con los efesios.

 

En nuestra anterior compartimos la exhortación de Pablo a los ancianos de la iglesia en Éfeso en ocasión de aquella emotiva despedida en Mileto. Unos cuantos meses después, a comienzos de la sexta década, la memoria de aquella triste jornada se reavivaría, al llegar el hermano Tíquico desde Italia, anunciando que trae noticias del amado apóstol (1) .

Felices por esta grata sorpresa, seguramente habrán alabado al Señor por saber que Pablo aún estaba vivo y les recordaba. También habrán orado fervientemente por él, al enterarse que ahora estaba preso y condenado por la Roma imperial.

Escrita para los efesios, esa carta sería muy significativa tanto para ellos como para muchos otros hermanos. Por su relativa proximidad geográfica y la común realidad histórica, es posible que también fuese leída en las otras iglesias de Asia Menor. Pero, sus profundas enseñanzas son aplicables a los cristianos de todas las épocas.

Con su inspirada prosa, el  ‘embajador en cadenas’  (2)  comienza llevándonos al mismo cielo para mostrarnos todas las maravillas que por la eternidad tenemos aseguradas en el amado Señor y Salvador Jesucristo. Esa es la herencia que nos espera en la gloria; riquezas que, sin embargo, podemos comenzar a disfrutar en esperanza aquí y ahora, por haber sido hechos coherederos con Cristo  (3) .

En seguida el apóstol nos hace regresar a la tierra, y nos recuerda que aún estamos temporalmente inmersos en circunstancias – adversas las más de las veces – que, inexorablemente, configuran la realidad que vivimos. Allí nos exhorta con profunda convicción a vivir de manera digna de la vocación con que fuimos llamados  (4) .

En esta carta hay material suficiente como para tener una idea de cómo Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, vislumbra a la única iglesia universal y santa, o a un prototipo de ella en la tierra. Si en la epístola a los romanos él nos afirma que la justificación es por fe en la perfecta persona de Jesucristo y Su obra, en la carta a los efesios nos abre los ojos a la unión perfecta con nuestro Redentor y a la unidad que es característica de Su iglesia. Toda iglesia que
presuma de ser ‘la iglesia de Cristo’ debiera mirarse cada día en estos dos límpidos espejos  (5) .

La carta a los Efesios está escrita a una iglesia que había alcanzado madurez en la fe ;  grado de desarrollo común que sólo se alcanza cuando la mayoría de sus miembros viven de manera personal y diaria el evangelio.

Sin embargo, veremos que el Señor se dirige en Apocalipsis, a una iglesia que no andaba como en sus inicios.

NADA ES COMPARABLE AL PRIMER AMOR
Seguramente, algunos disentirán con la frase del subtítulo. Pero aquellos que crecieron con amor, nunca olvidan el día en que se enamoraron. Hablar de ello es descubrir siempre algo nuevo. A riesgo de caer en mezquindad, bástenos compartir unas pocas frases que tienen que ver con nuestro tema.

El amor en la pareja humana es un sentimiento que relaciona a dos que actúan de manera biunívoca como emisor y receptor. La primera vez que se entabla esa relación las dos partes desean agradarse mutuamente; hacen lo que esté a su alcance para estar juntos el mayor tiempo posible y, si por alguna razón, no pueden hacerlo hablan por teléfono o chatean a cámara abierta para sentirse cerca. Las formas y medios cambian con el tiempo; las personas también; pero el primer amor siempre sale victorioso sobre los cambios en las personas y el tiempo.

Pablo se dirige a los efesios reconociendo su fe y su amor  (6) ; les recuerda que la misericordia de Dios se revela en Su gran amor porque aún estando muertos en pecado, nos dio vida en Cristo  (7) ; y les confiesa que dobla sus rodillas en oración, para que Dios les permita conocer la inmensidad de Su amor en Cristo Jesús  (8) .

El estilo y palabras de Pablo en su carta nos recuerdan a las del apóstol Juan, quien ministrara en Éfeso hasta los días del emperador Trajano. Desde esa ciudad él habría escrito su versión del Evangelio, según Ireneo de Lyon, en el que Juan destaca el sustantivo ‘amor’ y el verbo ‘amar’, más veces que los tres sinópticos juntos  (9) . Por sus escritos inimitables, Juan ha sido reconocido con el apodo de ‘apóstol del amor y la verdad’ a lo largo de los siglos. Él nos enseña una insoslayable verdad respecto del amor al Señor Jesucristo:

 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero  (10) . 

Al recordar el día en que su vida cambió por obra del Espíritu Santo ¿podría alguien negar la veracidad de esa aseveración? Nadie puede amar si primero no conoce el amor. Dios es amor (11) .

DE ROMA A ÉFESO, PASANDO POR PATMOS
Habían pasado cuatro décadas desde que Pablo fuera ejecutado en Roma por orden del emperador Nerón. Algunos de los que habían visto el rostro del apóstol por última vez en Mileto ya no estarían en Éfeso. Quizás unos pocos que les sobrevivieran, con sus hijos y nietos, guardarían aquella epístola paulina. Éstos ahora reciben otra carta. Es la que el Señor les envía, escrita por mano de Juan, desde la no distante isla de Patmos. Como Pablo con Nerón allá y entonces, Juan sufre ahora con el emperador que se hacía llamar  ‘señor y dios Domiciano’ . No obstante, el apóstol Juan seguirá llamando Señor a Jesucristo, el hijo unigénito de Dios Padre; su rebeldía le costará el exilio; pero, al morir Domiciano, Juan saldría de Patmos para regresar a Éfeso.

Hay un hilo de oro en la historia de esta iglesia. La preciosa fe en Jesucristo que comparten sus miembros ha sido vigorizada a través del sufrimiento. Viven rodeados de prosperidad mundana, de monumentales muestras de culturas paganas y de costumbres sociales exuberantes y permisivas; y, sin embargo, estos efesios sufren con admirable paciencia toda clase de penurias. Están aferrados a la Palabra, y no la han de cambiar por nada del mundo; creen en Jesucristo de quien dan testimonio, y no cambiarán esta devoción por la de ningún otro. Entre otras razones, porque quienes les discipulaban lo hicieron siempre en amor, pureza, y fidelidad al consejo divino.

Al leer las cartas a los ángeles (12)  de las siete iglesias descubrimos que todas tienen cualidades y defectos, que son los que provienen de sus miembros.

Por esa razón, hay tres frases que el Señor repite a cada una de las iglesias:

1.  Yo conozco tus obras, es la primera  (13) ; unreconocimiento de parte del Señor de quienno escapa nada de lo que hagamos como iglesia. Él prometió estar en medio cuando dos o tres se reunieran en su nombre. Lo puede hacer porque es omnipresente y omnisciente; como indica la visión en la que aparece a Juan moviéndose entre los siete candeleros, que son las siete iglesias locales  (14) .

¡Qué revelación más fuerte es ésta! Nada de lo que hagamos queda oculto a sus ojos. Él ve todo y a cada uno. Conoce nuestras obras antes de pensarlas con la mente y decidirlas en nuestro corazón; mucho antes de que se hagan visibles (y hasta nos ufanemos de ellas). Él sabe qué nos motiva a cada uno de nosotros, estemos donde estemos; y, en especial, cuando nos reunimos en Su nombre. Ante el tribunal de Cristo habremos de rendir cuenta ante Él por todo lo que hicimos; y, también, por lo que deberíamos haber hecho y no hicimos  (15) .

¡El Señor tenga siempre misericordia de nosotros, ayudándonos a estar en sintonía con Sus propósitos.

CUANDO SE DEJA EL PRIMER AMOR 
Las cualidades de la congregación efesia son comendadas; has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.’ (16)

Estas características hablan de una iglesia con carácter definido y madurez espiritual  (17) . Difícilmente se verían estas características en iglesias que no hubiesen sufrido persecución y ataques de todo tipo. Rara vez se ven hoy en Occidente, me temo, donde abundan iglesias enfocadas más en el enriquecimiento patrimonial, el crecimiento numérico, los Derechos Humanos y la democracia, por encima de la predicación del Evangelio de Cristo.

Acto seguido, se le recrimina algo:  ‘Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.’ (18)

Aquí podríamos interpretar que ‘primer’ refiere tanto al tiempo como a la calidad e importancia del amor. No es ya una cuestión sentimental. La connotación es mucho más profunda; el primer mandamiento es  “amarás al Señor tu Dios” (19)  por sobre todas las cosas. Puede ser que los efesios hayan disminuido su amor del comienzo, ese al que hacía referencia Pablo en su carta  (20) . O que hayan dejado de amar a Dios. Las dos posibilidades indican que habían sustituido el amor a Dios con otra cosa.

Nunca olvidaré la preocupación de aquél querido hermano pastor que un día me comentó que en ese tiempo estaban orando denodadamente para que el gran activismo de su congregación no enfriara su amor a Dios.

Se puede caer del primer amor a Dios en una o dos generaciones de creyentes, como ocurrió con los efesios (21) .

Los padres tendemos a olvidar que, detrás de nosotros, vienen nuestros hijos. Desde pequeños ellos son todo ojo y todo oído. Lo que primero aprenden en la vida lo reciben directamente de papá y mamá. Antes que lleguen a la edad de la rebeldía, se formaron en virtud de lo que vieron y oyeron de nosotros. No hay excepción alguna con los padres creyentes. Por el contrario, muy difícilmente quedará oculto a nuestros hijos si tenemos una vida como familia en casa y otra muy distinta en la comunidad de fe. Si los jóvenes huyen de la iglesia los mayores ¿no les habremos dado los motivos para que lo hagan? Busquemos los motivos antes de justificarnos.

El Señor señala directamente donde está nuestro pecado, pero no nos abandona al vernos avergonzados y dolidos por haberle faltado. Él nos da la solución de inmediato:

 ‘Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido’. (22)

A los no creyentes les explicamos que ‘arrepentirse’ es cambiar completamente de dirección; un cambio de 180º. Significa cambiar nuestra manera de pensar y de actuar. En este caso, quienes deben arrepentirse son los creyentes de Éfeso. ¿Otra vez? ¿No se habían arrepentido cuando creyeron en Jesucristo y le amaron? Sí, es la respuesta a las dos preguntas. Necesitaban arrepentirse allá, y ahora por no seguir amando como la primera vez.

Los efesios tenían fe; pero habían llegado a automatizarse, como quienes están programados para hacer siempre la misma rutina. Sin darse cuenta: ¡Habían perdido el amor por Aquél que hace nuevas sus misericordias cada mañana!Los mayores que habían visto cara a cara a Pablo y a Juan, y siguieron con pasión al Señor Jesucristo al comienzo, quizás ahora no podían entender por qué sus hijos no tenían una fe más fervorosa.

Me pregunto si la sociedad secular no está como está por causa de que muchos que decimos ser cristianos estamos funcionando ‘en automático’; como si la inercia organizativa hubiese sustituido al amor por Cristo.

Arrepentirse era el camino para volver a ser lo que el Señor quería de los efesios. Si no lo hacían, el juicio comenzaría por la casa del Señor y su candelero sería quitado  (23) . Cuando una iglesia deja de alumbrar en el mundo, el Señor no le dejará el candelero para que lo tenga apagado.

Él es luz y la iglesia es la luz en la tierra  (24)  ¿No es esta una exhortación también para nosotros?

LOS LOBOS RAPACES TERMINAN SU FAENA
El rebaño de los efesios estaba enfrentando a tres manadas bien definidas de lobos rapaces: Los malos, los que se dicen ser apóstoles y no lo son y los nicolaítas (25) . Como vemos, lo predicho por Pablo en el año 59 D.C se había cumplido al pie de la letra, y confirmado por la pluma de Juan en el año 96 D.C El resultado del descuido de la iglesia está a la vista: algunos ancianos se habían rebelado contra la autoridad de Dios, el amor por Jesucristo se había enfriado y el testimonio de la iglesia se debilitó hasta hacerla sucumbir en sus bases. Con la destrucción de la ciudad en el tercer siglo, no quedó rastro de ella. Los lobos rapaces habían terminado su faena.

Se reconoce a los efesios por aborrecer las prácticas de los nicolaítas. Me hace pensar en aquellos que se definen como buenas personas porque nunca le hacen daño ni le desean el mal a nadie. ¿Es eso suficiente? No hacer el mal nunca es mejor que hacer el bien. Porque quien hace el bien es obvio que no dañará a nadie, el Señor insta a no cansarnos de hacer el bien.

2. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesiases la segunda frase que se repite a las siete iglesias. Nos recuerda a la frase de Jesús cuando terminaba de enseñar por parábolas  (26) . Es una manera de hacer pensar sobre lo que se escucha. La gente que está sin Cristo viene a los lugares de culto cansada de palabras huecas, noticias desalentadoras y desengaños. Y son campo orégano para hábiles manipuladores de la mente y el corazón que montan espectáculos religiosos atractivos y predican lo que la gente desea oír. En Latinoamérica se hacen rituales de exorcismos y milagros y se evangeliza en base a resultados inmediatos y visibles. En otros sitios se llevan adelante programas de actividades que compiten con los de otras iglesias y generan vanas comparaciones e inútiles estadísticas. Lejos están allí de oír lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Lo que el Espíritu dice a las iglesias es lo mismo que decir lo que Cristo dice; es el Espíritu de Cristo el que guía a los creyentes a la verdad, pues no habla por su propia cuenta sino por autoridad de Dios Padre  (27) . Jesús no hablaba sino al oído interno; Él nunca se condujo con intención de agradar al ojo humano sino a Su Padre.

3. El que venciere,Al que venciere  (28)  es la tercera frase dirigida a las siete iglesias. Lo que le sigue es la promesa del Señor a cada una de ellas. Notemos que está expresada en singular. Cada creyente es una piedra viva y templo del Espíritu de Dios. Como tal, su salvación es personal, su santificación es personal y su glorificación es personal. El premio a su victoria es individual, nunca colectivo.

La iglesia de Jesucristo es la que está siendo edificada por Cristo, la Roca, con los hijos e hijas que el Padre salva, santifica y glorifica por medio de la obra de Su único Hijo, nuestro Salvador y Señor personal.
 Sobre este aspecto importante en la vida del creyente y la iglesia de Jesucristo como congregación de sus fieles, continuaremos en la próxima, si el Señor lo permite.

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 NOTAS
 1. Efesios 6:21; 2ª Timoteo 4:12 
 2. Ibíd. 6:20
 3. Ibíd. 1:7, 18; 2:7; 3:8, 16
 4. Ibíd.: 1, 4; 5:2, 8
 5. Las siete cartas están organizadas, salvo excepciones menores, de acuerdo a este orden: 1. Una descripción de Cristo derivada de la visión del primer capítulo; 2. Una palabra de encomio a la congregación; 3. Una palabra de censura por las deficiencias espirituales; 4. Una corrección a lo que está equivocado; y 5. Una promesa a los vencedores. Las siete iglesias eran congregaciones de Asia Menor durante los días de Juan. Algunos creen que ellas representan siete etapas de la historia de la Iglesia. Pero esta interpretación es improbable debido a que existen desacuerdos entre los intérpretes acerca de qué parte de Apocalipsis representa cuál período en la historia. Es más probable que estas siete asambleas sean ejemplos de los tipos de iglesias que existen a lo largo de toda la historia. Esto significa que las siete cartas son advertencias para todas las iglesias de todas las épocas.
 6. Efesios 1:15
 7. Ibíd.2:4,5
 8. Ibíd. 3:14-21
 9. Amar ( phileō ) es mencionada 13 veces por Juan; comparar con Mateo (5 veces), Marcos (nunca) y Lucas (1 sola vez);
  Amar ( agápaō ) es mencionada 37 veces por Juan; comparar con Mateo (8 veces), Marcos (5 veces) y Lucas (13 veces);
  Amor ( agápē ) es mencionada 7 veces por Juan; comparar con Mateo (1 sola vez), Marcos (nunca), Lucas (1 sola vez)
 10. 1ª Juan 4:19
 11. Ibíd. 4:8, 16
 12.  Puede referirse a un ángel guardián ( Hebreos 1:14 ;  Daniel 10:13 ) o a algún líder humano, sea el obispo o pastor
 13. Apocalipsis 2: 2, 9, 13, 19; 3:1, 8, 15
 14. Ibíd. 1:12-16
 15. Romanos 14:10; 2ª Corintios 5:10
 16.  Apocalipsis 2:3
 17. Romanos 6:3,4; Santiago 1:3,4
 18. Apocalipsis: 2:4
 19. Mateo 22:37,38
 20. Efesios 1:15, 16; 6:24; el mismo Pablo ya les alentaba a crecer y edificarse en amor: Ibíd. 4:2, 15, 16
 21. Contando una generación cada 20 años
 22. Apocalipsis 2:5
 23. 1ª Pedro 4:17. Los que opinan que las siete iglesias son siete períodos históricos demuestran que al no haber iglesia en Éfeso, el candelero le fue quitado
 24. Juan 8:12; 12:46; Mateo 5:14-16
 25. El grupo herético de los ‘nicolaítas’. Se caracterizaban por vivir inmoralmente, y tener prácticas idolátricas. Perturbaban a las iglesias en Éfeso y Pérgamo. No se sabe con certeza quién lo inició; pero, es evidente que seguían las enseñanzas de un líder llamado Nicolás. El único colaborador de los apóstoles con ese nombre era un prosélito de Antioquía No obstante, no hay indicios de que él haya sido el fundador. Como prácticas inmorales podemos incluir a todo aquello que hacemos que no proviene de la fe (ver Romanos 14:23b)
 26. Mateo 13:9 (Ver Apocalipsis 2:7, 11, 17, 26; 3:6, 13, 22)
 27. Juan 16:13; Gálatas 4:6
 28. Apocalipsis 2: 7, 11, 17, 26; 3; 5, 12, 21

Autores: Óscar Margenet Nadal
©Protestante Digital 2013

Creative Commons

Ser profeta, un llamado de Dios

Publicado: julio 1, 2013 en Teología

Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (3)

Ser profeta, un llamado de Dios
En algunos púlpitos de iglesias y en predicadores de la televisión tenemos payasos, no auténticos ministros del Evangelio.
Los profetas eran llamados por Dios. Los profetas tenían el corazón abierto a la llamada de Dios.

Cuando Isaías oye “la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá?”, el profeta responde: “Heme aquí, envíame a mi” (Isaías 6:8).

El predicador del Evangelio debe estar seguro de que ha sido llamado por Dios.

Las Escuelas de Predicadores, los Institutos, los Seminarios, las Universidades, los estudios de la Biblia por correspondencia, todo eso puede instruirnos en el conocimiento de la Palabra divina.

Pero el llamamiento al ministerio debe venir de Dios.

Dios podía más que ellos

Nadie debe ejercer como predicador si no está seguro de que Dios lo ha llamado para esa gloriosa tarea.

Pero nadie debe resistirse a predicar si Dios lo llama.

Moisés no quería el ministerio que Dios le encomendaba: “Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, vé, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar” (Éxodo 4:10-12).

Jeremías también se resiste: “Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas; Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande” (Jeremías 1:6-7).

Si Dios no te llama al ministerio, quédate en tu casa y en tu trabajo. Si te llama, no pongas pretextos. No te valdrá de nada.

Los profetas hablaban en nombre de Dios

Los profetas transmitían un mensaje divino.

Predicaban sólo la palabra de Dios. “Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (Jeremías 1:9).

Frases como “dice Jehová”, “Jehová me ha dicho”, “la palabra de Jehová ha venido sobre mi” se repiten constantemente en los libros proféticos.

Sólo en el libro de Ezequiel estas expresiones aparecen unas 300 veces.

En algunos púlpitos de iglesias y en predicadores de la televisión tenemos payasos, no auténticos ministros del Evangelio.

Un predicador cristiano debe tener siempre en sus labios: “así dice el Señor”.

Los profetas mantenían una comunión íntima con Dios. Tanto los libros históricos como los proféticos revelan la consagración espiritual de los profetas y la constante comunión que mantenían con Dios.

Un ejemplo claro lo tenemos en el libro de Daniel: ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento.

Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.

El me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá”(Daniel 10:17-20).

¡Qué lección tan ejemplar para los predicadores!

Los siervos de Dios han de mantenerse en constante comunicación con El. Orar por sí mismos y por el pueblo al que ministran.

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013

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El mensaje eterno de los profetas

Publicado: junio 24, 2013 en Teología

Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (2)

El mensaje eterno de los profetas
El hecho de que la revelación de Dios en Cristo sea superior, única y definitiva, no anula las revelaciones anteriores.

 

Los profetas están de moda en nuestros tiempos. Escritores católicos y protestantes están publicando libros sobre ellos. En púlpitos de las denominaciones evangélicas se predica mucho a los profetas.
Aunque no vivimos bajo la Ley del Antiguo Testamento, el mensaje de los profetas es aplicable a nuestros días. Ni Pablo ni otros apóstoles los ignoraron.
1ª CORINTIOS 10:11 En el capítulo 10 de su primera epístola a los Corintios Pablo amonesta a los miembros de aquella Iglesia, poniéndole como ejemplo la infidelidad del pueblo hebreo durante su peregrinación por el desierto.
Según el apóstol: “Estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros”.
En el mensaje de los profetas hay amonestaciones para el pueblo de hoy. Para el pueblo ateo y para el pueblo cristiano.
ROMANOS 15:4 En su epístola a la Iglesia en Roma, Pablo insiste en la validez del mensaje profético para nuestros días. Dice: “Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron”.
Esto significa que podemos aprender grandes cosas de los escritos del Antiguo Testamento, especialmente de los profetas.
HEBREOS 1:1-2 En el prólogo a la epístola a los Hebreos, el autor escribe: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.
Este hablar de Dios a los profetas supone la revelación propiamente dicha.
Veamos dos ejemplos: “Y un día antes que Saúl viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo: ….”. (1º Samuel 9:15).
Y Daniel escribe: “A mí me ha sido revelado este misterio”(Daniel 2:30).
El hecho de que la revelación de Dios en Cristo sea superior, única y definitiva, no anula las revelaciones anteriores.
El ser humano ha cambiado muy poco.
Las grandes transformaciones que ha experimentado el mundo desde aquellos tiempos de los profetas no han afectado al corazón.
En sus relaciones para con Dios, el hombre de hoy, la mujer de hoy, no se diferencian mucho de aquellas mujeres y de aquellos hombres.
Un predicador del Evangelio puede aprender mucho de los profetas.
El mensaje que transmitieron en su tiempo es aplicable en nuestros días. El contenido de este mensaje iré exponiéndolo a partir del próximo artículo.

Autores:  Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013