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Los ‘dreamers’ reconocen como un triunfo, aunque agridulce e insuficiente, la iniciativa migratoria de Obama

Nueva York

‘Dreamers’ protestando ante el Congreso

United We Dream, la organización que ampara a los jóvenes indocumentados de Estados Unidos, los dreamers o soñadores, nació en 2008 producto de una derrota: la DREAM Act, una reforma frustrada que debía garantizar el acceso a la educación a los sin papeles y abrirles un camino hacia la ciudadanía. Desde entonces, los soñadores no conocen el fracaso, pese a que sus victorias tienen siempre un sabor agridulce. La iniciativa del presidente Barack Obama sobre inmigración es, en gran medida, deudora del trabajo de los activistas de United We Dream, como lo fue el programa DACA, que impide la deportación de estudiantes indocumentados. Pero la lucha, dicen sus miembros, no ha hecho más que empezar.

“Es un victoria grande, pero una victoria incompleta”, explica a EL PAÍS Cristina Jiménez, ecuatoriana de 30 años, líder de United We Dream y una de las personas jóvenes más influyentes de Estados Unidos. “Cinco millones de beneficiados son muchos, pero otros siete millones se han quedado fuera. Aunque lo asumimos y celebramos como un éxito, también nos sentimos defraudados. Tuvimos la misma sensación cuando conseguimos DACA. No fue una victoria completa, pero cambió la vida a cientos de miles de personas. Fue doloroso no conseguir todo lo que pedíamos, pero también mucha gente pudo levantarse un día sin miedo a ser deportada”, añade.

Seis años después de su nacimiento, United We Dream es un actor fundamental en la cuestión migratoria en Estados Unidos. Los colectivos estudiantiles de indocumentados surgidos en la primera década del nuevo siglo, desconectados entre sí, limitados a sus ciudades o condados, se han convertido en una organización en red que da la batalla por todos los inmigrantes sin papeles, que tiene sedes en la mitad de los Estados, que trabaja para formar líderes políticos capaces de ser elegidos para puestos de relevancia desde los que defender sus objetivos y que, tal vez lo más importante, fiscaliza el cumplimiento de las reformas legales.

“Hemos luchado muy duro hasta llegar hasta aquí y ahora no vamos a parar. La iniciativa de Obama es temporal. El próximo presidente puede anularla. Vamos a defenderla y ayudar a que se cumpla. Queda mucha gente vulnerable. Nuestros padres, los padres de los dreamers, siguen siendo deportables. Sigue el drama para ellos y para nosotros. Esto no es el final de nada. Es solo el principio”, defiende Jiménez.

Los problemas administrativos de la aplicación de la iniciativa de Obama no son un tema menor. Los beneficiados van a tener que hacer trámites complejos, contratar abogados, presentar documentos… Muchos no culminarán el camino, temerosos del carácter unilateral y temporal de la acción. Hasta ahora, buena parte de esa cobertura la ofrecían organizaciones como United We Dream. Está por ver que la Administración responda con medios y eficiencia. Una mala aplicación de la ley puede provocar más frustración que una ley inexistente, advierten los dreamers.

En los últimos meses, United We Dream ha centrado su estrategia en presionar a los políticos en actos públicos para que se posicionaran sobre le reforma migratoria

Julieta Garibay, mexicana de 34 años, cofundadora de United We Dream, considera fundamental la labor que su organización realiza en la prestación de asesoría legal e información. Es la mejor manera, afirma, de superar el alcance limitado de la iniciativa presidencial. Garibay conoce a varias personas que confiaban en verse amparadas por la reforma, una de ellas un familiar cercano, pero han quedado excluidas. “Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, una enorme felicidad por esos cinco millones que tendrán vida fuera de las sombras; por otro, frustración, dolor, tristeza…”.

Tanto Cristina como Julieta tiene residencia legal en Estados Unidos. Cada una por una circunstancia distinta, las dos desgraciadas. La primera se acogió a una visa especial para víctimas del crimen organizado cuando su pareja fue atacada por una pandilla en Nueva York. La segunda, como víctima de la violencia doméstica. Su pareja le maltrataba. “En los próximos dos años vamos a seguir creciendo y vamos a defender que se aplique bien la reforma. Nuevos líderes van a salir de las sombras y luchar por nuestra comunidad. Soy optimista. Lo sucedido demuestra que nuestro trabajo sirve, que tenemos fuerza. Hay que seguir. Esto es sólo el principio”, afirma Garibay.

En los últimos meses, United We Dream ha centrado su estrategia en presionar a los políticos en actos públicos para que se posicionaran sobre le reforma migratoria. Ahora tienen que dar la batalla para que en los dos años que quedan para las elecciones presidenciales de 2016, en las que el voto latino volverá a ser fundamental, la iniciativa de Obama se consolide. Y en el plazo más inmediato, como reclama el presidente, presionar para que los republicanos desbloqueen la reforma migratoria integral bipartidista de 2013, bloqueada desde entonces.

Jiménez desconfía de los republicanos, que a partir de enero tendrán el control del Congreso. “No creo que el problema se solucione con más vallas en la frontera, como piden ellos. Creo que seguirán atacándonos. No les veo con voluntad de encontrar una solución, así que me temo que, como comunidad, vamos a tener que seguir defendiéndonos”.

De la misma opinión es la líder más joven del colectivo de soñadores, Hareth Andrade, boliviana de 21 años. “Necesitamos una reforma permanente. El próximo presidente puede dar marcha atrás a la orden de Obama y todo nuestro trabajo no habría servido para nada. No vamos a bajar los brazos”, afirma.

Andrade fue noticia el pasado año cuando lanzó una campaña en las redes y en actos públicos para impedir que su padre fuera deportado. Lo consiguió. Un vídeo suyo, leyendo un poema titulado America en una reunión de centrales sindicales de EE UU, dio la vuelta al mundo. Ahora, sus padres pueden ampararse en la iniciativa de la Casa Blanca gracias a que la hermana pequeña de Hareth nació en Washington y tiene la ciudadanía estadounidense. “La pasada noche nos reunimos en casa para ver el discurso de Obama. Fue un momento de celebración, pero también de llanto porque en la misma sala, junto a mis padres, había otros que no podían acogerse a la reforma”, recuerda la joven.

Es el caso de María Fernanda Cabello, mexicana de 23 años y residente en Austin (Texas). “Es un sentimiento mezclado, agridulce. Mis padres no pueden acogerse a la reforma, como los de todos los dreamers. Mi madre, llorando, me dijo que no me preocupara, que nuestra próxima victoria les permitirá conseguir los papeles”, explica. “Tengo confianza en mi comunidad. En nadie más. Sé que ellos y nosotros vamos a seguir luchando”.

Ese es el compromiso de Felipe Sousa, brasileño de 28 años. Su hermana lleva dos décadas en Florida. Tiene dos hijos estadounidenses. Podrá acogerse a la iniciativa de Obama. “Para mí es un momento histórico. Pero esta es una lucha a largo plazo. La decisión de Obama es un símbolo de nuestro poder y del trabajo que hemos hecho. Casi cinco millones de personas regularizadas temporalmente es mucha gente. Pero tenemos que seguir ahí. Tenemos que seguir caminando como una nación unida”, explica a EL PAÍS desde Miami, donde reside.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/11/22/actualidad/1416673312_637677.html

Sufrid, niñitos

Publicado: noviembre 23, 2014 en Inmigración, opinión, Sociedad

El Museo de los Apartamentos, en Lower East Side, es uno de los sitios que más me gustan de la ciudad de Nueva York. Se trata de un edificio antiguo de la época de la Guerra Civil que dio cobijo a varias oleadas consecutivas de inmigrantes, y en el que han restaurado algunos apartamentos para que tengan exactamente el mismo aspecto que tuvieron en distintas épocas, desde la década de 1860 hasta la de 1930 (cuando el edificio fue declarado inhabitable). Cuando uno recorre el museo, se queda con la fuerte sensación que produce la inmigración como experiencia humana, la cual —a pesar de los muchos malos momentos, a pesar de un entorno cultural en el que a los judíos, los italianos y otros se los consideraba a menudo una raza inferior— ha sido en su mayoría positiva.

El apartamento Baldizzi de 1934 me impresiona especialmente. Cuando les describí su distribución a mis padres, ambos afirmaron: “¡Yo crecí en ese apartamento!”. Y los inmigrantes actuales son iguales, en cuanto a sus aspiraciones y su comportamiento, que mis abuelos; gente que busca una vida mejor y que, en su mayoría, la encuentra.

Por eso es por lo que apoyo sin reservas la nueva iniciativa sobre inmigración del presidente Obama. No es más que una cuestión de decencia humana.

Eso no quiere decir que yo, ni la mayoría de los progresistas, estemos a favor de unas fronteras completamente abiertas. Se puede ver una razón importante ahí mismo, en el apartamento Baldizzi: la foto de F. D. Roosevelt en la pared. El New Deal convirtió Estados Unidos en un lugar inmensamente mejor, aunque probablemente no habría sido posible sin las restricciones inmigratorias que entraron en vigor tras la Primera Guerra Mundial. Por un lado, sin esas restricciones, se habría hablado mucho, con razón o sin ella, de toda la gente que llegaba en tropel a Estados Unidos para aprovecharse de las ayudas gubernamentales.

Además, la inmigración libre significaba que muchos de los trabajadores peor pagados de Estados Unidos no eran ciudadanos y no podían votar. Una vez que entraron en vigor las restricciones a la inmigración, y los inmigrantes que ya estaban en el país obtuvieron la ciudadanía, esa clase inferior privada del derecho al voto se redujo rápidamente, lo que contribuyó a crear las condiciones políticas necesarias para un colchón de seguridad social más fuerte. Y sí, los inmigrantes poco cualificados probablemente influyan un poco en la bajada de los salarios, aunque los datos que tenemos indican que esa influencia es bastante pequeña.

Mis padres tuvieron la vida que tuvieron porque EE UU estuvo dispuesto a tratarlos como personas

De modo que la política sobre inmigración se enfrenta a algunos problemas complejos. A mí me gusta decir que, si no nos sentimos en conflicto respecto a esos problemas, es que hay algo en nosotros que no va bien. Pero algo con lo que no debemos tener ningún conflicto es la propuesta de que deberíamos ofrecer un trato decente a los niños que ya están en nuestro país (y ya son estadounidenses en todos los aspectos importantes). Y de esto es de lo que trata la iniciativa de Obama.

¿De quiénes hablamos? En primer lugar, hay más de un millón de jóvenes en este país que llegaron —sí, ilegalmente— cuando eran pequeños y han vivido aquí desde entonces. En segundo lugar, hay un gran número de niños que han nacido aquí —lo que los convierte en ciudadanos estadounidenses, con los mismos derechos que tenemos ustedes y yo— pero cuyos padres llegaron ilegalmente y, según la ley, pueden ser deportados.

¿Qué debemos hacer con estas personas y sus familias? Hay ciertas fuerzas en nuestra escena política que quieren que los tratemos con mano de hierro; que busquemos y deportemos a jóvenes residentes en EE UU que no nacieron aquí pero que nunca han conocido otro hogar; que busquemos y deportemos a los padres indocumentados de niños que son estadounidenses, y obliguemos a estos niños a exiliarse, o bien a arreglárselas solos.

Pero eso no va a pasar; en parte porque, como nación, no somos en el fondo tan crueles; en parte porque esa clase de campaña exigiría unas medidas que se parecerían a las de un Estado policial; y en gran medida, siento decirlo, porque el Congreso no quiere gastar el dinero que se necesitaría para algo así. En la práctica, los niños indocumentados y los padres indocumentados de niños con papeles no se van a marchar.

La verdadera pregunta, por tanto, es cómo vamos a tratarlos. ¿Seguiremos adelante con nuestro actual sistema de abandono perverso, les negaremos derechos comunes y corrientes, y los someteremos a la amenaza constante de la deportación? ¿O los trataremos como a los conciudadanos nuestros que ya son?

La verdad es que el puro interés personal nos dice que actuemos con humanidad. Los niños inmigrantes de hoy son los trabajadores, contribuyentes y vecinos del mañana. Condenarlos a vivir en la sombra significa que tendrán una vida doméstica menos estable de lo que deberían, que se les negará la oportunidad de adquirir una educación y formarse, que contribuirán menos a la economía y desempeñarán una función menos positiva en la sociedad. El hecho de no actuar es autodestructivo sin más.

Por lo que a mí respecta, no me preocupa demasiado el dinero, ni siquiera los aspectos sociales. Lo que de verdad importa, o debería importar, es la humanidad. Mis padres pudieron tener la vida que tuvieron porque Estados Unidos, a pesar de todos los prejuicios de aquella época, estuvo dispuesto a tratarlos como a personas. Ofrecer esa misma clase de trato a los niños inmigrantes de hoy es la manera práctica de actuar, pero también, y esto es fundamental, es lo correcto. Así que aplaudamos al presidente por ello.

Paul Krugman es profesor de Economía de la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía de 2008.

© 2014, New York Times Service.

Traducción de News Clips.

 

http://economia.elpais.com/economia/2014/11/21/actualidad/1416579196_483680.html


. Manuel Suárez

¿Qué ha sucedido en Rumanía para que se eligiese a un protestante presidente? ¿Qué podemos aprender?

Klaus Iohannis
Klaus Iohannis, ganador de las elecciones a la presidencia en Rumanía.

Contra todo pronóstico, Klaus Iohannis acaba de ser elegido presidente de Rumanía. Es un caso sorprendente y especial, porque Iohannis pertenece a la minoría de origen alemán, de la que hoy sólo quedan unos 60.000 habitantes en el país y –lo que más nos interesa– es protestante, cuando en Rumanía la mayoría de la población es ortodoxa.

En ese país la Iglesia Ortodoxa mantiene mucho poder social y político y no es raro ver iconos religiosos en los despachos oficiales. El adversario de Iohannis, el actual primer ministro, intentó en la campaña electoral descalificarle por esto mismo apelando a su identidad protestante, absolutamente minoritaria allí.

Vivimos en una situación semejante: somos una minoría igualmente reducida. ¿Qué ha sucedido en Rumanía para que se eligiese a un protestante presidente? ¿Qué podemos aprender?

Klaus Iohannis pertenecía a un pequeño partido, el Foro Democrático Alemán, pero fue reconocido unánimemente como candidato a presidente por todos los partidos de la oposición, algo poco frecuente. ¿Por qué lo hicieron?

Es cierto que Iohannis había sido alcalde de su ciudad y la había rehabilitado con creatividad y excelencia; fue reelegido por abrumadora mayoría durante cuatro mandatos consecutivos. El entorno municipal es útil para una minoría como la nuestra porque permite cercanía y visibilidad, no necesita grandes recursos publicitarios y financieros para darse a conocer.

Y después, ¿qué ha tenido de especial Iohannis para alcanzar ese reconocimiento de un amplio espectro del abanico político de su país? Ha venido siendo reconocido como una persona fiable, seria, trabajadora, rigurosa. Ese reconocimiento no sólo es personal, sino parte de una imagen pública ganada con el ejemplo por la comunidad protestante en Rumanía, una comunidad que ha conquistado el respeto de los demás, sin que su condición de minoría fuese impedimento alguno: ¿Es protestante? es fiable, trabaja con rigor. El lema de campaña de Iohannis ha sido “El trabajo bien hecho”.

No es un caso único en Europa del Este: Boris Trajkovski, miembro de la pequeña minoría evangélica de Macedonia, fue elegido presidente y su mayor capital fue igualmente el respeto ganado con la integridad y el trabajo riguroso.

Esas comunidades protestantes no han tenido complejo de minoría y se han esforzado en ser coherentes con su identidad, con excelencia y verdad en su forma de ser, vivir y trabajar. Durante décadas en España los evangélicos se han ido ganando esa misma imagen y cualquier empresario podía contratar a un protestante sabiendo que tenía un trabajador fiable. Me pregunto si hoy los evangélicos mantienen esa imagen; muchos se están conformando con la mediocridad, y además tienen vocación de mediocridad. Muchos han renunciado a la creatividad y se limitan a copiar y pegar ideas de otros, presentándolas como algo que “el Señor ha puesto en mi corazón”.

La comunidad evangélica española tiene que desembarazarse de la tentación de la mediocridad, pero también del complejo de minoría, reafirmarse con orgullo en su propia identidad, trabajar con excelencia y mostrarse como son, con transparencia.

La corrupción campa en Rumanía y en un momento en el que ya no es soportable, los rumanos han vuelto sus ojos a la minoría protestante confiando en Iohannis como alguien moralmente autorizado y profesionalmente preparado para abrir un nuevo camino en ese país. ¿No podría suceder lo mismo en España?

Ser minoría no es un impedimento. Lo que es un impedimento es la renuncia a la diferencia, a la identidad propia, a la conquista del respeto desde la integridad, la excelencia, el rigor ganado día a día en el trabajo, en los estudios, en la participación en la vida pública, en la ejemplaridad de nuestras familias; pero también en la unidad. Podemos discrepar entre nosotros lo que queramos, pero no podemos permitirnos una imagen pública de desunión, porque eso liquida toda posiblidad de influencia; para eso, hemos de renunciar a un concepto mundano de liderazgo y recuperar el sentido evangélico de la autoridad, que se basa en el servicio, no en la avidez de poder.

En determinados momentos el pueblo puede tornar su mirada a una minoría íntegra con conciencia de su identidad diferenciada y con las ideas claras. En España un movimiento como “Podemos” podría haber surgido de la comunidad evangélica; de otra forma y mejor.

 

http://protestantedigital.com/blogs/34520/como_se_hace_presidente_un_protestante

Obama anuncia su reforma migratoria

Publicado: noviembre 21, 2014 en Noticias, Sociedad

Estados Unidos

Muchas iglesias evangélicas se han movilizado en los últimos años pidiendo una regularización, de la que se beneficiarán hasta 5 millones de extranjeros.

FUENTES Efe, Christianity Today AUTOR Redacción P+D WASHINGTON
Evangélicos orando por la reforma migratoria. / HuffPost

Barack Obama ha decidido seguir adelante con la reforma migratoria. En un discurso televisado, ha explicado los motivos por los que entiende que es necesario dar un paso más que sirva para regularizar la labor que millones de personas realiza en Estados Unidos actualmente sin papeles.

En un discurso plagado de referencias a la tradición de Estados Unidos como país receptor de inmigrantes, Obama ha señalado que la protección de los padres inmigrantes de hijos nacidos en Estados Unidos se hará efectiva solo para aquellos que lleven al menos cinco años en el país y haya llegado antes de cumplir los 16 años, independientemente de la edad.

El mandato de Obama no afectará a aquellas personas que hayan cruzado la frontera de forma ilegal en el último año, que serán deportadas de manera prioritaria.

En cuanto al escepticismo o las críticas de voces dentro y fuera de su partido, el presidente ha instado a los congresistas a trabajar unidos para reparar “un sistema migratorio roto” pero, mientras tanto, hará uso de su capacidad legislativa para transformar en ley la propuesta. “Tengo la autoridad como presidente para dar este paso como lo han hecho otros presidentes antes que yo”, ha declarado.

A los que hablan de que su medida es una amnistía, Obama les ha dicho que “la amnistía es lo que tenemos hoy en día” y les ha pedido que no cumplan la amenaza de cierre de la administración que han blandido los republicanos, que pasarán a controlar el Congreso el próximo enero, al conocer la noticia.

 

CONDICIONES

A partir de 2015 podrán solicitar un receso temporal de la deportación y obtener un permiso para trabajar durante tres años aquellos inmigrantes padres de un ciudadano estadounidense o con permiso de residencia que hayan llegado al país antes de enero de 2010 siempre y cuando pasen a formar parte de un registro en el que quedarán recogidos sus datos biométricos, cumplan con la verificación de antecedentes y paguen las tasas correspondientes.

“Millones de inmigrantes siguen viviendo aquí de manera ilegal. Buscarlos, detenerlos y deportarlos no es algo realista. Muchos han estado aquí por mucho tiempo, trabajan duro y muchos de sus hijos son estadounidenses. Son parte de la vida americana”, ha destacado el presidente que ha destacado que la legalización ayudará a sacarlos de las sombras de la economía sumergida.

“No se pueden aprovechar solo de los beneficios de vivir en Estados Unidos”, ha señalado el presidente en la presentación de una medida que supone una ampliación de la Acción Diferida (DACA), un plan de 2012 para evitar la deportación de jóvenes que llegaron al país siendo niños, que ponía como condición haber entrado al país antes del 15 de junio de 2007 y ser menor de 31 años.

El Gobierno advierte que revisará cada caso cuidadosamente y al igual que con cualquier otra solicitud de inmigración, ocultar hechos o faltar a la verdad puede ser motivo para la apertura de una causa penal y la posible expulsión del país. También alerta a quienes vayan a solicitarlo de que estén atentos a posibles estafas de personas que se ofrezcan a ayudarles como intermediarios con los servicios de inmigración.

 

DEPORTACIONES

Por su parte, según ha avanzado la Casa Blanca, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) elaborará una nueva guía de acción para que la política de deportaciones se centre en los criminales, personas con delitos vinculados a la seguridad nacional y aquellos que cruzaron la frontera desde el 1 de enero pasado.

En el especto técnico, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) llevará a cabo un plan para fortalecer la frontera sur y los esfuerzos de las agencias que trabajan en asegurar los límites territoriales.

Además, el Departamento de Justicia realizará una serie de reformas en las cortes de inmigración para desatascar los casos pendientes y trabajará con el DHS para adjudicar más rápidamente los casos de los individuos que cumplen con las nuevas prioridades de expulsión y cierre los casos de individuos que no son considerados prioritarios.

El Departamento de Trabajo aumentará las opciones de protección de las víctimas de delitos y de tráfico de personas que cooperaren en investigaciones del Gobierno.

Durante el Gobierno de Obama, las deportaciones han alcanzado niveles récord de unas 400.000 al año, lo que ha generado muchas críticas entre los activistas defensores de los inmigrantes. Tras la oleada entre marzo y junio, el flujo de menores comenzó a reducirse notablemente a partir de julio, en parte por las medidas adoptadas por los gobiernos del presidente Obama y de sus homólogos centroamericanos.

 

REACCIONES EN EL ÁMBITO EVANGÉLICO

Cinco millones de inmigrantes podrían verse afectados por la reforma migratoria. En su discurso, Obama citó la Biblia, en concreto Éxodo 23. “La Escritura nos dice que no vamos a oprimir al extranjero, porque sabemos que nosotros también lo hemos sido”, dijo Obama. “Mis compatriotas estadounidenses, que son y serán siempre una nación de inmigrantes. Éramos extranjeros”.

Desde la asociación World Relief, entienden que se trata de una reforma “necesaria ante un sistema que no funciona. La inmigración es una característica definitoria de la historia de Estados Unidos y seguirá siendo un tema importante para el futuro de América”.

El pastor Sam Rodríguez, de la Coalición Nacional de Líderes Evangélicos Hispanos (NHCLC), entiende que la idea de Obama “no es el mecanismo de devolución más adecuado”, pero lo describió como una “acción misericordiosa”, ya que “inicia una plan de reconciliación necesario para hacer frente a una crisis humanitaria dentro de nuestras fronteras: millones de hijos de Dios creados a su imagen que viven en las sombras”.

“Durante años, nuestro gobierno, bajo el liderazgo de ambos partidos, fracasó estrepitosamente en lo que respecta a la inmigración”, dijo Rodríguez. “Como una organización comprometida tanto con la compasión cristiana como con el estado de derecho, hacemos un llamado a Congreso y al presidente Obama a trabajar de inmediato en conjunto”.

Russell Moore, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de los Bautistas del Sur, expresó que la reforma era necesaria pero no está de acuerdo con la decisión de Obama de “actuar de manera unilateral”.

“En más de una ocasión, le pedí al presidente Obama que no convirtiese la reforma migratoria en un tema de enfrentamiento entre partidos”. “Actuar de manera unilateral pone en peligro que el consenso”, dice Moore.

Otro líder evangélico, Noel Castellanos, expresó su deseo de que el Congreso “arregle nuestro sistema de inmigración basándose en los principios bíblicos de amor al prójimo y la dignidad humana”, por lo que aplaudió a Obama por “cumplir su promesa de dar alivio”. “Nuestra nación como un todo, y nuestras comunidades de inmigrantes, en particular, tienen la urgente necesidad de una acción decidida en materia de inmigración que afectará al bienestar de nuestra nación para las generaciones venideras”.

 

http://protestantedigital.com/internacional/34542/obama_presenta_su_reforma_migratoria


Familia

En una conferencia ante líderes religiosos celebrada en el Vaticano, el pastor compartió la importancia “del matrimonio entre hombre y mujer, el cual es idea de Dios, no nuestra”.

FUENTES Baptist Press AUTOR Redacción P+D ROMA
Rick Warren.

Unos 350 líderes religiosos del mundo se reunieron esta semana en el Vaticano para participar en un foro para discutir sobre la defensa del matrimonio entre hombre y mujer en el mundo actual.

Entre los expositores se encontraban invitados algunos pensadores evangélicos, entre ellos el pastor Rick Warren, conocido principalmente por su best-seller Una vida con propósito.

Warren dijo que apoya el modelo inmutable de Dios para el matrimonio y se opone al matrimonio gay porque “el único camino para ser siempre relevante es ser eterno. Lo que ahora está de moda, pasa de moda. Pero ninguna revolución dura. Cada mentira finalmente se derrumba bajo su propio engaño. Las culturas se alzan y caen, van y vienen. No es necesario estar en el bando culturalmente correcto; sino simplemente estar en el bando correcto”.

Acompañando a Russell D. Moore, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de los Bautistas del Sur, Warren proporcionó un punto de vista evangélico sobre la complementariedad del hombre y de la mujer.

 

LA ENSEÑANZA DE JESÚS

Warren dijo que planeaba hablar sobre “Por qué es importante el matrimonio”, pero cambió de tema hacia “¿Qué debemos hacer?” después de la participación de 27 oradores en el programa, que habían explicado a fondo la importancia del matrimonio tradicional. Así, esbozó pasos de acción para que los líderes defiendan el matrimonio entre hombre y mujer.

Uno de los pasos es “creer lo que Jesús enseñó sobre el matrimonio”. Rick Warren expuso que “el matrimonio entre hombre y mujer es idea de Dios, no del hombre, y el sexo fue creado para el matrimonio”.

“Incluso si no creéis en la Biblia, podéis ver que cada cuerpo humano, cada persona, es un testigo y testimonio del propósito de Dios para el sexo(…) El sexo no fue creado para la recreación, sino también para la conexión de un esposo y una esposa y la procreación”.

 

MOSTRAR LO BUENO

Warren animó a los presentes a mostrar lo bueno del matrimonio. “Vamos a convertir a más oponentes por mostrar la belleza y la alegría de matrimonio que por definir negativamente cualquier inmoralidad”, dijo el pastor de la iglesia de Saddleback.

En su opinión las iglesias deben alentar a los matrimonios felices a compartir su historia. Uno de los frutos de un matrimonio feliz es la crianza de niños más sanos, una mayor seguridad para las mujeres y una mayor estabilidad económica, los cuales se asientan en un matrimonio próspero, explicó Warren.

Además, Warren considera que los defensores del matrimonio tradicional deben ser capaces de utilizar “los medios de comunicación” para promover su perspectiva. “La visión minoritaria está captando la mayoría de la atención mediática”, arguye el pastor. “En este momento, los cristianos son más conocidos por aquello a lo que se oponen que por aquello que apoyan”.

 

EL PODER DE LOS MEDIOS

Para detener la ola cultural a favor del matrimonio homosexual, los cristianos deben promover películas de “buen gusto” y programas de televisión que celebren el matrimonio, dijo Warren. Se necesita que los medios muestren “las alegrías y los beneficios de los matrimonios saludables y el trabajo duro que se necesita para mantener un buen matrimonio”.

Los medios sociales deberían utilizarse “para guiar a la próxima generación” en relación con el matrimonio, dijo Warren, que explicó que él utiliza personalmente nueve canales en medios sociales.

Otro factor que destacó el pastor es que se debe mostrar amor hacia los opositores. “La cultura actual ha aceptado dos mentiras: que si uno no está de acuerdo con el estilo de vida de una persona, es que le odias o que tienes miedo de ellos; y la segunda es que amar a alguien significa que debes estar de acuerdo con todo lo que ellos creen o hacen”, dijo Warren. “Ambas son un sinsentido”.

 

La conferencia en el Vaticano contó con la participación del papa Francisco.

VENCER CON EL BIEN

Citando el mandamiento de la Biblia de “vencer el mal con el bien” y “bendecid a los que os maldicen”, dijo Warren, “los atacantes no son el enemigo: son el campo de misión puesto que Jesús murió por ellos”.

Para mantener esta actitud ante los ataques, los creyentes “deben estar dispuestos a enfrentar el ridículo por la verdad y recordar que ellos viven para la audiencia de sólo uno”.

Además, los defensores del matrimonio tradicional deben transmitir a la gente la idea de que “un matrimonio bíblico es posible” y que éste tiene un propósito. El principal, dijo Warren, es “ilustrar el misterio del amor de Cristo por su novia y el cuerpo, la iglesia”.

“Ninguna otra relación, incluyendo la relación entre padres e hijos, puede representar esta unión íntima”, dijo. “Redefinir el matrimonio destruiría la imagen que Dios quiere que el matrimonio transmita. No podemos claudicar en este punto”.

Para concluir, Warren expresó que “la iglesia nunca debe ser cautiva de la cultura, manipulada por los críticos, motivada por el aplauso, frustrada por los problemas, debilitada por distracciones o intimidada por el mal. Tenemos que seguir corriendo la carrera con nuestros ojos en la meta, no en los gritos desde la banda. Tenemos que ser guiados por el Espíritu, centrándonos en la misión de forma que no nos puedan comprar ni nos puedan descalificar hasta que terminemos la carrera”.

 

http://protestantedigital.com/qfamilia/34544/rick_warren_transmitamos_con_alegria_el_valor_del_matrimonio


Los tribunales consideran legal el nombramiento del presbítero Melvin Jiménez como principal ministro del Gobierno

Costa Rica es el único país confesional del continente americano

San José (Costa Rica)

Jiménez, en su ordenación como obispo luterano / J. Castillo (La Nación)

El principal ministro del Gobierno de Luis Guillermo Solís, Melvin Jiménez Marín, ya puede seguir presentándose sin problemas como obispo luterano en la católica Costa Rica. Podría, si quisiera, volver a lucir el alzacuellos obispal. La imagen suya con mitra y báculo no representa ya una contradicción con la Constitución del único país confesional del continente americano. Al menos así lo han determinado los magistrados del más alto tribunal costarricense seis meses después de que un abogado vinculado a la Iglesia católica local impugnara el nombramiento por el supuesto incumplimiento de un artículo que prohíbe a todo clérigo ser ministro del Gobierno.

La Sala Constitucional ha fallado en favor de Jiménez Marín, presbítero de la Iglesia luterana local que él mismo fundó, quien en mayo asumió el cargo de Ministro de la Presidencia, con funciones de portavoz, coordinador y enlace del Gobierno con otros poderes, además de jerarca superior de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS). En una votación dividida y polémica, los altos jueces han quitado un peso de la espalda a Luis Guillermo Solís, al determinar que su hombre de confianza puede seguir en las tareas de Estado. Decidieron que solo los presbíteros católicos sem considerados como “clero” y, por tanto, solo ellos contravendrían el artículo 142 de la Constitución, la misma que establece como religión oficial del Estado al influyente catolicismo, profesado por cerca del 65% de la población.

Con chaqueta y corbata, sin una sola señal de su condición de obispo de la pequeña Iglesia protestante radicada en un barrio populoso del centro de San José, Jiménez salió esta semana a celebrar el fallo constitucional. Dijo que siempre estuvo seguro de la legalidad de nombramiento y remató con una frase que no cae bien entre quienes abogan por una separación entre Estado y religión: “soy un servidor de Dios”. Atrás quedaron meses de cuestionamientos y enrevesados argumentos legales e históricos, interpretaciones desde la fe y hasta lecturas semánticas de la palabra “clero”. El principal ministro del Gobierno que logró romper con el bipartidismo puede dedicarse de lleno a sus funciones, aunque fácil no lo tiene y críticas no le faltan por su inexperiencia política.

La prohibición debe interpretarse en su mínimo alcance, al ser una restricción al derecho de participar en asuntos públicos

Sin artes oratorias ni encantos mediáticos, y nuevo en la política partidaria, a pesar de un fuerte activismo de izquierda desde su Iglesia y en el ambiente de la cooperación internacional religiosa, Jiménez está a cargo del proceso de diálogos sociales por los que apuesta Luis Guillermo Solís para sobreponerse a la fragmentación política, al sectarismo de grupos económicos y sociales, y a la carencia de una mayoría parlamentaria. Ser religioso no debería ser un obstáculo, salvo porque el país mantiene un debate para sacar del escritorio de los políticos las doctrinas de fe, sean estas del tradicional catolicismo o de la pequeña Iglesia que dirigía Jiménez, de solo 1.500 miembros en el país, según su página web

En su defensa, el Gobierno alegó que el espíritu de los constitucionalistas (1949) era limitar al clero católico y que solo a este reconoce la Constitución porque solo el catolicismo tiene rango oficial. También Jiménez aseguraba haber tramitado una dispensa de funciones presbiteriales. A ellos se sumó una posición de su Iglesia: los luteranos no poseen un “clero” pues cada feligrés es un sacerdote en sí mismo. Y agregaron que un presbítero no hace votos de obediencia a un papa, con lo cual no cabe la expresión “servir a dos amos”, como lo señaló un criterio no vinculante de la Procuraduría General de la República, entidad que funciona como abogado defensor del Estado.

La mayoría del tribunal ha respaldado el argumento de que la prohibición constitucional debe interpretarse en su mínimo alcance, por tratarse de una restricción al derecho de participar en asuntos públicos. Es decir, solo se aplica para los católicos, decisión que molestó a la jerarquía de esta Iglesia. “Es discriminatorio”, reaccionó José Francisco Ulloa, obispo de Cartago (provincia al este del Valle Central de fuerte arraigo católico), aunque no está planteada ahora la posibilidad de que algún otro presbítero ocupe otro cargo de ministro en el gobierno de Solís, a pesar de su estilo proclive a tratar de agradar a todos los sectores.

La palabra “discriminatorio” es de difícil digestión para un sector que señala a la Iglesia católica como la depositaria de privilegios de Estado. Las escuelas públicas siguen enseñando esta religión de manera mayoritaria y el Presupuesto de la República sigue dedicando partidas para la Iglesia. Tampoco es rara la aprobación de donaciones de terrenos para parroquias en la Asamblea Legislativa, a pesar del crecimiento de la representación de diputados cristianos protestantes (4 de 57 legisladores, el 7%).

En el centro de la polémica sigue Melvin Jiménez, ese teólogo y sociólogo que dio clases de ética a Luis Guillermo Solís (católico) en la secundaria de un colegio metodista, sin sospechar que dos décadas después se juntarían en la lucha contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, en 2007. Después también en una campaña electoral imprevisible que derivó en un mazazo al bipartidismo y que pretende hacerlo también contra el “neoliberalismo”, como reza una carta de la dirección de iglesia luterana publicada en abril, el día que Solís confirmó que su jefe de la campaña política, el obispo luterano, sería su ministro de la Presidencia.

Ahora las preguntas vigentes apuntan a la gestión política de Jiménez, con más dudas que certezas en grupos opositores, que en voz baja se preguntan por qué Solís ha confiado en él la dirección del Gobierno, más allá de las loas por “conciliador” y “trabajador” que el mandatario dedica a su ministro. La discusión sobre asuntos religiosos continúa mientras se debatan asuntos como la fertilización in Vitro (FIV), el régimen legal de las Iglesias, la posibilidad de un Estado laico o los derechos de la población homosexual, de los cuales Jiménez ha sido un abanderado desde que ejercía como presbítero.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/11/16/actualidad/1416159708_844339.html


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Infraestructuras destruidas

México

En la región de Montaña miles de indígenas abandonaron al menos sus 48 comunidades en zonas de alto riesgo. En ellas, el 80% de los cultivos quedaron devastados por las fuertes lluvias de la tormenta Manuel en septiembre del 2013. Esta fotografía muestra una de familias de Malinaltepec cargando con sus pertenencias por una carretera devastada por una tromba de agua.

  • Foto:PEP COMPANYS

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Y además, huracanes

México

Después de un año de que la tormenta Manuel (septiembre de 2013) y el huracán Ingrid azotaran el estado de Guerrero, las comunidades indígenas de la Montaña se mantienen en situación de alto riesgo, especialmente por la falta de un programa integral de reconstrucción para la región y por estado de pobreza extrema en que viven. Este es uno de los campamentos de desplazados en La Lucerna, municipio de Malinaltepec, que se montaron a finales de 2013 para acoger a los que perdieron su casa con Manuel.

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Ni agua, ni saneamiento

México

Una de las calles de la localidad de Tmalacatzingo, donde la mayoría de las casas de adobe carecen de los mínimos servicios de luz, agua potable no saneamiento. En Guerrero, uno de cada cuatro habitantes carece de drenaje; uno de cada tres habita viviendas con suelo de tierra, y tres de cada 10 no tiene sistemas para hacer llegar el agua.

  • Foto:PEP COMPANYS

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Pobreza extrema

México

La pobreza en algunas comunidades de La Montaña guerrerense es similar a la de regiones de la Africa Subsahariana. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), municipios como Cochoapa en Grande y Metlátonoc tienen niveles de miseria incluso más graves que países como Mali o Malawi. En la fotografía, una familia de Temalacatzingo, Montaña de Guerrero, desgranando maíz y frijoles en la entrada de su vivienda.

  • Foto:PEP COMPANYS

 

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Policía ciudadana

México

En 2012, diez comunidades nahuas del núcleo agrario de Temalacatzingo, municipio de Olinalá, constituyeron formalmente su Policía Ciudadana y Popular (PCP), la cual está integrada por una centena de hombres que cuentan con escasos recursos. La crearon ante la falta de seguridad debido a la escalada de asaltos y violencia del crimen organizado e institucional que ha prevalecido en la zona.

  • Foto:PEP COMPANYS

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Infancia en riesgo

México

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señala que la mortalidad infantil es particularmente elevada en algunos municipios de la Montaña de Guerrero como Cochoapa El Grande. El organismo advierte que mueren 89 niños por cada 1.000 nacidos vivos, mientras el promedio es 28 en México, y seis en los países industrializados. Muchos niños mueren de enfermedades fáciles de curar en países del primer mundo.

  • Foto:PEP COMPANYS

 

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Medio año de trabajo

México

De los más de 3,2 millones de guerrerenses, alrededor de 600.000 son indígenas nahualts, mixtecos, tlapanecos y amuzgos, que sobreviven en condiciones de extrema pobreza. En la imagen una anciana es observada por su nieto mientras esta tejiendo un huipil (blusa adornada), que luego va a vender a unos intermediarios que apenas le le van a pagar por su trabajo realizado durante medio año.

  • Foto:PEP COMPANYS

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¿Vivienda digna?

México

Los derechos a la salud, la alimentación, la vivienda digna y la educación no son una realidad para la población indígena de La Montaña. Uno de cada cuatro niños muere antes de cumplir los seis años de edad, generalmente como consecuencia de las “enfermedades de la pobreza” (ocasionadas por parásitos causantes de vómitos, diarreas y desnutrición) y por la falta de atención e infraestructura médica. La total carencia de un hogar seguro se puede observar en esta vista de una familia delante de su casa en la comunidad de Barranca de la Palma, en Cochoapa el Grande.

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La pobreza, la inseguridad

México

Los pueblos indígenas continúan siendo los más azotados por la marginación y la pobreza. En estas comunidades se ha incrementado la inseguridad pública, el desempleo y subempleo, y la economía informal van en aumento. En la imagen una tienda ambulante de intercambio en Barranca de la Palma Cochoapa el Grande.

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Sanidad precaria

México

Los servicios de salud continúan siendo insuficientes y deficientes. El desabastecimiento de medicamentos, la falta de unidades médicas, de médicos y de una infraestructura son algunas de las causas de que la región de Guerrero tenga una de las tasas más elevadas de mortalidad materna e infantil de México. Lo centros sanitarios están, además muy alejados de las comunidades, lo que supone un elevado gasto para las familias que deben trasladarse; es difícil acceder a los servicios porque nada es gratuito, y aún prevalece una actitud discriminatoria contra la población indígena. En la imagen, centro asistencial de salud en la comunidad de Barranca de la Palma, Municipio de Cochoapa el Grande, Guerrero, México.

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Analfabetismo

México

El 50,5% de la población indígena de Guerrero es analfabeta, un porcentaje que se eleva al 71% en algunos municipios debido a la falta de recursos económicos para las escuelas e instalaciones educativas adecuadas. En la imagen la escuela de la comunidad de Barranca de la Palma de Cochoapa el Grande (Guerrero, México).

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El hambre

México

La Montaña de Guerrero es considerada como la región de mayor rezago económico y social del país. Allí, tres de cada cinco personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas; dos de cada cinco no tiene lo suficiente para comer. Sobreviven por debajo del umbral de la pobreza extrema con menos de 1,25 dólares al día.

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La ciudad de Kobane, en el norte de Siria, protagoniza una resistencia agónica frente al Estado Islámico. Los kurdos son la única esperanza de Occidente para detener el avance del radicalismo en la región.

EDUARDO ESTRADA

Estos días en que Kobane está de actualidad, sencillamente porque la están destruyendo, he recordado cómo en una ocasión, hace algunos años, la ciudad de Kobane entró en cierto modo en mi vida. Fue durante un viaje a las ruinas bizantinas abandonadas del norte de Siria. Fuimos acompañados por un taxista de Alepo. Él nos guió entre los restos de aquellas urbes, cuyo abandono, por parte de sus habitantes, sigue siendo un misterio. El momento culminante de la visita nos condujo a las espléndidas piedras blancas que contemplaron, siglos atrás, la ascética terquedad de Simón el Estilita. No era difícil imaginarse al viejo Simón encaramado a su columna despreciando los bienes mundanos bajo el cielo azul turquesa del atardecer.

Como el territorio recorrido era amplio y el viaje duraba varias horas hubo ocasión de escuchar las explicaciones del taxista. Trabajaba en Alepo pero era de Kobane, una pequeña ciudad perteneciente al propio distrito de Alepo. Así se incorporó, por así decirlo, Kobane a mi vida. El taxista amaba su ciudad natal y siempre que podía viajaba hasta ella para permanecer unos días con su familia. Nos explicó que en un inicio era sólo un poblado y que debía su nombre a la compañía alemana que construía la línea de ferrocarril que tenía que llegar a Bagdad. Pese a ese inicio modesto Kobane tenía un próspero bazar, una docena de mezquitas y tres iglesias armenias. Por lo que contó, los armenios se habían instalado allí escapando del genocidio causado por los turcos. Sin embargo, el taxista era kurdo, como la inmensa mayoría de la población de Kobane.

Esto, naturalmente, acentuó mi interés por aquel personaje de poblado mostacho y maneras delicadas. En alguna que otra ocasión he relatado mi simpatía por los kurdos, pese a haber conocido a pocos de ellos y no haber estado nunca en el Kurdistán propiamente dicho. De hecho, como acostumbra a ocurrir con este tipo de simpatías, su neblinoso origen está anclado en impresiones ocurridas en la infancia o en la adolescencia, a menudo vinculadas a libros o películas. En mi caso esta impresión se desencadenó al asociar un titular de periódico con la secuencia de una película. En ambos casos se trataba del desigual enfrentamiento entre Ejércitos. El titular se refería a una carga de la caballería dirigida por Mustafá Barzani, legendario líder kurdo, contra los tanques turcos, y la secuencia de la película Lawrence de Arabia mostraba al rey Faisal —el actor Alec Guinness— encabezando a un grupo de jinetes a caballo que trataban de combatir desesperadamente contra los aviones enviados por el Imperio Otomano. En mi memoria ambas acciones quedaron asociadas. Con posterioridad, de modo casual, leí la necrológica de Barzani en un diario de Estados Unidos, país en el que acababa de morir, y se incrementó mi curiosidad por el personaje. El fiero caudillo, que en una fotografía aparecía armado hasta los dientes, se había confesado amante de los poetas románticos ingleses, a los que había estudiado en la Universidad de Moscú, en su época de estudiante exiliado, con una preferencia especial por John Keats, de quien, a juzgar por lo que refería la necrológica, recitaba de memoria varios poemas, singularmente Oda a un ruiseñor.

El taxista de Kobane conocía a la perfección los prodigios militares de Mustafá Barzani, al que equiparaba con el gran Saladino, también kurdo al parecer. Sin embargo, reservaba su mayor admiración para los combatientes guerrilleros y por él supe el significado de la expresión peshmerga con la que se los denominaba en la prensa: los que miran a la muerte de cara. Aquella tarde, entre las ruinas de las ciudades bizantinas y bajo la advocación de Simón el Estilita, recibí un curso acelerado de historia kurda.

Los ‘peshmergas’ se enfrentan con armas anticuadas a los modernos arsenales yihadistas

Cuando uno se adentra en ese escenario, al fondo siempre reaparece el arbitrario trazado de fronteras establecido en la Primera Guerra Mundial tras el desmoronamiento del Imperio Otomano. Este estigma de nacimiento, impuesto por las potencias coloniales, ha marcado el destino de Irak, Siria, Jordania, Líbano o Palestina. También, naturalmente, el de los kurdos, la principal etnia sin Estado propio de la zona, con alrededor de 40 millones de personas. Los acuerdos más o menos secretos de 1916 entre los diplomáticos Mark Sykes y François Georges-Picot, en representación de Gran Bretaña y Francia respectivamente, ilustran ahora a la perfección, casi cien años después, la magnitud del desastre que se avecinaba. Algo de esto quizá pudo intuir el coronel Lawrence cuando se opuso a esos tratados por creerlos perjudiciales para la causa árabe. Lo cierto es que después del acuerdo Sykes-Picot Lawrence de Arabia abandonó Oriente Próximo para sumirse en su ostracismo final.

Como ha venido sucediendo desde hace décadas cíclicamente los kurdos han vuelto a asomarse en las páginas de los periódicos y en las pantallas de los informativos. La razón es que los peshmerga son los encargados de detener a las fanáticas milicias del Estado Islámico. Las noticias que nos llegan al respecto, alrededor de la batalla de Kobane, son descorazonadoras aunque, al mismo tiempo, sugieren una repetición del dramático hado que rodea la historia kurda. Los peshmerga, con su valor habitual, se enfrentan con armas anticuadas a los arsenales de los milicianos yihadistas, saturados de armamento moderno, como si se volviera a los tiempos de Mustafá Barzani y sus heroicas cargas de caballería. La composición de lugar es tragicómica: los norteamericanos, escarmentados de sus guerras en tierra, lanzan armas y provisiones desde el aire con el propósito de abastecer a los kurdos aunque abasteciendo, en realidad, al bando contrario; mientras tanto, los dirigentes europeos hacen grandes declaraciones de intenciones que caen en el vacío; de otro lado Turquía, miembro de la OTAN, que simpatiza mucho más con la causa yihadista que con la kurda, procura acorralar a los peshmerga para que éstos queden encajonados entre el acoso de las milicias yihadistas y los tanques que ha alineado a lo largo de la frontera propia. En medio del cerco es improbable que Kobane resista. Su exterminio está casi asegurado.

Combaten en una lucha en la que, tal vez, esté comprometido nuestro entero futuro

La pregunta, una vez más, es: ¿cómo ha podido producirse este decorado? Europeos y norteamericanos, por lo general amnésicos con respecto a los kurdos, ahora parecen fiarlo todo a la valentía de los peshmerga frente a un enemigo abruptamente surgido de la tiniebla como el Estado Islámico. Pero es esa irrupción espectral la que es sospechosa, además de sorprendente. ¿Cómo puede aceptarse que en la época de la información total, cuando nuestras tecnologías nos abruman con datos a cada instante, pudiese pasar inadvertida la rápida maduración del huevo de la serpiente?

He seguido con mucha atención a lo largo de estos últimos tres años las noticias acerca de la contienda de Siria, país que siempre despertó mi fascinación y al que he viajado varias veces. Pese a ese detenimiento no tuve conocimiento del profundo enraizamiento yihadista hasta las fechas recientes en que el califato se ha dado a conocer sangrientamente en aquel país y en Irak. Durante mucho tiempo nuestros medios de comunicación únicamente informaban, de forma genérica, de los “rebeldes sirios”. De pronto, una buena parte de estos “rebeldes”, no sólo en Siria sino también en Irak, resultaron crueles yihadistas que decapitaban a los ciudadanos de los países que habían contribuido a armarlos. La ceremonia de la confusión aumenta cuando Occidente anuncia una cruzada contra el califato terrorista con una movilización fantasmal de fuerzas. Entre tanto error y tanto simulacro lo único que parece real, al seguir las noticias del conflicto, es la determinación de los peshmerga, realzados una vez más para ser relegados, probablemente, con posterioridad.

Al contemplar estos días las imágenes de la devastación de Kobane me he acordado con frecuencia del taxista sirio. Si vive debe hacer mucho tiempo que no puede acompañar a forasteros hasta las hermosas ciudades bizantinas abandonadas. Dada la situación en Alepo es posible que no haya visitado desde hace tiempo su ciudad natal. O quizá esté en ella, combatiendo como tantos voluntarios. En cualquier caso, si vive, puede estar orgulloso del comportamiento de sus hermanos. Ellos combaten en una lucha en la que, tal vez, esté comprometido nuestro entero futuro. Si la modesta Kobane cae, y es devuelta al anonimato de los espacios aniquilado, se confirmará el triunfo de la hipocresía y tendremos un nuevo motivo para la vergüenza.

Rafael Argullol es escritor.

http://elpais.com/elpais/2014/10/31/opinion/1414751165_052045.html

Somalíes en la casa de la pradera

Publicado: octubre 27, 2014 en Noticias, Sociedad

La transformación demográfica en Estados Unidos llega al corazón de Iowa, en la América más rural, donde ahora conviven judíos, hispanos y africanos

Postville
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Ante el restaurante Sabor de México desfila la vida en Postville (Iowa) / GUILLERMO CERVERA

Ante el ventanal del restaurante Sabor de México, desfilan cada día judíos hasídicos, guatemaltecos exhaustos, mujeres somalíes con la cabeza cubierta, agricultores locales que hasta hace unos años jamás habían visto a una persona no blanca o no cristiana por aquí. “Esto es un Nueva York chiquito”, dice el camarero Paco Garrido, mexicano de 37 años.

Rodeado de pastos y cultivos, Postville, un pueblo de 2.200 habitantes en Iowa, aparece al recién llegado como una estampa de la declinante América rural, lejos del lugar idealizado de los pueblos donde todos se conocen y donde la vida es más pura: el país de las películas de Frank Capra o de La casa de la pradera, cuya autora, Laura Ingalls Wilder, creció a 50 kilómetros de Postville.

Comercios destartalados, tráfico escaso: la calle principal de Postville recuerda a tantos centros urbanos del Medio Oeste. Pero Postville es otra cosa. En la calle se oye hablar tanto español como inglés. En algunos comercios se leen carteles en hebreo. En la calle principal, hay un templo protestante y dos sinagogas. Una se alza puerta con puerta con la mezquita de los somalíes.

“Las señales del fin están por venir. Y ¡ay! de aquel que no se prepare”, dice a los congregados en la Iglesia Apostólica de Cristo Señor el pastor Jorge, un mexicano de Durango.

Postville es una isla multicultural en Iowa, un Estado rural y blanco con sólo 5,5% de hispanos y 3,3% de negros —en el conjunto del país son 17% y 13%, respectivamente—. Este pueblo es un ejemplo extremo de que EE UU ha cambiado definitivamente, de que la imagen del norteamericano como un blanco, anglosajón y cristiano ha dejado de ser válida. Postville prueba que la diversidad no es una cuestión solo de las grandes ciudades o de los Estados de frontera: cuando ha alcanzado un pueblo como este, a centenares de kilómetros de cualquier capital, es que no hay marcha atrás. Fenómenos endémicos en zonas urbanas se extienden a las regiones rurales: no sólo la inmigración, sino el desempleo, la pobreza, la delincuencia, la droga.

La primera fecha clave para entender cómo Postville pasó de ser un rincón de Iowa a este experimento multiétnico es 1987. Y el personaje clave es Aaron Rubashkin, un carnicero judío del distrito neoyorquino de Brooklyn que compró un matadero abandonado y lo convirtió en una planta de carne kosher, es decir, adecuada a la religión judía. “En 1996, la planta se había convertido en la mayor del mundo gestionada y en propiedad de los judíos hasídicos conocidos como lubavitchers”, escribe el periodista Stephen Bloom en el libro Postville. Choque de culturas en el corazón de América, publicado en 2000. “Cada semana, 1.300 reses, 225.000 gallinas, 700 corderos y 4.000 pavos entraban a la planta renovada, y cada semana 1,85 millones de libras [840.000 kilos] de vaca, gallina, cordero y pavo salían en camiones refrigerados en dirección a Chicago, Nueva York, Los Ángeles, Miami. La carne era tan apreciada que incluso volaba a Jerusalén y Tel Aviv”.

El desembarco de los judíos ortodoxos de Brooklyn fue el primer choque: para muchos locales eran extraterrestres, pero trajeron una prosperidad inesperada. Después llegaron sucesivas olas de inmigrantes para trabajar en la planta: ucranios, mexicanos, centroamericanos…

Segunda fecha: 12 de mayo de 2008, en los últimos meses de la Administración Bush. Con un despliegue militarizado —dos helicópteros, decenas de agentes—, las autoridades federales detuvieron a más de 300 personas. Sholom Rubashkin, hijo de Aaron, fue condenado en 2010 a 27 años de prisión por fraude fiscal. Postville, el pueblo anónimo, ocupaba los titulares de la prensa nacional. No hubo en EE UU muchas más redadas a escala semejante ni con tal exhibición de fuerza. Con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, en enero de 2009, las deportaciones de sin papeles aumentaron, pero con métodos más discretos.

Postville acusó el golpe. Al día siguiente de la redada, 120 niños no asistieron a la escuela, recuerda el director, Chad Wahls. Temían que los deportasen. “Fuimos casa por casa”, dice Wahls. En unos días logró que volvieran a las aulas. “Doce niños se marcharon: nunca regresaron”.

Ahora la planta tiene otro propietario y otro nombre: Agristar. Sigue produciendo carne kosher. Un día, durante una visita a una de las sinagogas, un estudiante veinteañero dijo que el rabino no podía atender a los visitantes: estaba en la planta.

Como en cualquier barrio de Nueva York o Los Ángeles, el paisaje humano se transforma sin cesar. En los últimos años han aterrizado los somalíes, algunos desde Mineápolis, a 300 kilómetros, la capital de la comunidad somalí en EE UU y otros, de campos de refugiados en África.

“Les tienen miedo a los gatos”, dice una mujer mexicana en alusión a los judíos ortodoxos. “Los barbones”, llama otro hombre a los rabinos. Los somalíes son “los morenos”. ¿Prejuicios? La realidad es más una convivencia lado a lado que una integración. Respeto, pero no mezcla.

“Lo peor ha pasado”, dice en alusión a las consecuencias de la redada Fred Wilker, un agricultor que vende calabazas y otras frutas y verduras en un aparcamiento.

Sin la planta cárnica este sería otro rincón moribundo de la América interior. Y seguramente Wilker no estaría vendiendo calabazas. ¿La diversidad? “Creo que es fantástica”, responde. Sin Agristar, quizá no habría calabazas ni Postville ni escuela.

La mitad de alumnos de la escuela primaria e intermedia son hispanos. Cerca de un 10% son de origen africano. En los pasillos y las aulas se hablan nueve idiomas, incluido el tagalo. Este es el futuro de Postville. Y de Estados Unidos. “Algunos de los niños que se han graduado en la escuela se quedan a vivir aquí”, apunta Wahls. “Esto traerá un cambio”.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/10/26/actualidad/1414359685_776364.html

Identidad protestante popular

Publicado: octubre 25, 2014 en Iglesia, Sociedad

El protestantismo en Chiapas: análisis (final)

EN Chiapas vemos granos de mostaza que germinaron y crecieron donde otros sólo veían páramos, tierras secas y áridas.

Culto pentecostal en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. / Voz de los Mártires

 Como en el conjunto del protestantismo en América Latina, el rostro predominante entre los evangélicos indígenas de Chiapas es el del protestantismo popular o pentecostalismo. Walter Hollenweger considera como características de tal expresión “la liturgia oral, la predicación narrativa más que expositiva, la conexión íntima entre teología y testimonio, la participación máxima a todo nivel en la oración y la liturgia, la inclusión de sueños y visiones en la adoración y una comprensión singular de la relación cuerpo-mente aplicada al ministerio de la sanidad divina por medio de la oración”.1

En el protestantismo popular/pentecostalismo existen líneas de ruptura con algunas pautas de la cultura tradicional indígena, como los altos niveles de consumo de bebidas alcohólicas. La abstención protestante del alcohol facilita que los conversos y sus familias, al ya no gastar parte significativa en fiestas patronales católicas y dejar de hacer otros gastos asociados con las mismas, inviertan sus ingresos en obtener bienes que mejoran su calidad de vida.

También están presentes líneas de continuidad con la cultura indígena, es el caso del baile, parte constituyente de las celebraciones religiosas. En el pentecostalismo indígena el baile es todavía más intenso que en las celebraciones y procesiones católicas, lo cual resulta atractivo en una cultura en la que relacionarse con lo sagrado conlleva manifestaciones corporales.

El amplio abanico que integra el pentecostalismo comenzó a desplazar hace tres o cuatro décadas al presbiterianismo como confesión evangélica mayoritaria en Chiapas. Llama la atención un dato sobre la principal ubicación poblacional de los pentecostales chiapanecos, según el Censo del 2000: “La mayoría de los pentecostales habita en localidades de menos de 2,500 habitantes (es decir, rurales), donde reside 43 por ciento de personas que se adscriben a esta doctrina, en oposición con la población total del país, en el cual 47 por ciento de personas reside en localidades de más de 100 mil habitantes”.2

En otro trabajo de la misma investigadora se describe, de manera panorámica, el estado actual del pentecostalismo chiapaneco.3 Apunta que es relativamente reciente la consolidación de las iglesias pentecostales en las zonas indígenas de Chiapas, si se le compara con los cien años de presencia presbiteriana en algunas de esas regiones, sin embargo el pentecostalismo ha crecido con mayor rapidez. A tal dinámica es necesario sumar la pentecostalización en buena parte de las iglesias presbiterianas indígenas, las que se hacen llamar a sí mismas presbiterianas renovadas.

Rivera Farfán sitúa la dinámica del pentecostalismo chiapaneco en el contexto de la región sur-sureste de México. Observa que: “Según datos del Censo de Población del año 2000, más de la mitad de la población pentecostal de México se ubica en el sur-sureste, con importante presencia en Veracruz, Chiapas y Oaxaca. Estos tres estados suman en su conjunto más de 560 mil personas que se adscriben a esta doctrina. Asimismo, en Campeche, Tabasco y Chiapas, sus seguidores representan más de 5% de la población total de esos estados”.4

La experiencia en investigación de campo, y su receptividad para comprender lo observado, se conjuntan para que Carolina Rivera Farfán concluya sobre “las causas y razones de conversión”, las cuales “son múltiples y su explicación es compleja y heterogénea”.5 Toma distancia de los reduccionismos que todo lo hacen depender de misioneros extranjeros, sostenidos por cuantiosos recursos financieros que buscan, según esta teoría conspirativa, sobre todo objetivos de control político.

Comienza por referirse a las motivaciones propiamente religiosas, de búsqueda y realización espiritual. Las desglosa en cinco, de las que hago un resumen: 1) La conversión, “el constante relato de un encuentro personal con Dios y Cristo, transmitido por la palabra bíblica, que salva y promete vida eterna”. 2) “La importante experiencia de sanidad que algunas iglesias […] han institucionalizado de manera muy exitosa. La concepción de la sanación es un elemento clave porque se cree que curar la enfermedad, el sufrimiento, y el dolor, físico y espiritual, es parte de una regeneración”. 3) “La experiencia del cambio ético”. 4) “El descubrimiento o resignificación en el uso de la Biblia se convierte en un ‘recetario ético-mágico’ para dar respuestas a preguntas, que los evangélicos expresan con citas bíblicas”. 5) La expectativa escatológica, el retorno de Jesús en el fin del mundo.6

Después de la conversión y/o decisión de la persona por agregarse a una iglesia evangélica, sobre todo de corte pentecostal popular, “sobreviene un segundo momento que va a definir su permanencia, o no, en el interior de la congregación: llegar a formar parte de una comunidad caracterizada por un sentimiento de igualdad básica, que comparte una impronta de orden moral y ético a partir de la cual la persona iniciará una fase, como un proceso de receptividad y aprendizaje del modelo construido por la congregación religiosa. El acto o experiencia de compromiso que se cultiva en su interior es, desde mi punto de vista, el elemento más importante, junto con el sentimiento de seguridad y bienestar, ya que brinda una gran motivación para que el fiel experimente cambios importantes de conducta”.7

En la comunidad de su nueva fe el converso es alguien, no ya “cualquierita”, como lo ha escrito el teólogo y pastor pentecostal Darío López. Se integran porque son bienvenidos, porque les abrieron la puerta, cuando en otros lugares mayormente encontraron exclusión y puertas cerradas:

[…] más que religión de los pobres o lugar de refugio para los excluidos, las comunidades pentecostales localizadas en zonas de miseria y carencias materiales son espacios sociales alternativos de recuperación de la dignidad humana. En ellos, además de una democratización de la palabra y una recuperación de la ciudadanía, germinan nuevas formas de comunicación y una propuesta teológica ‘informal’ que tiene como centro de su discurso oral la afirmación de la dignidad humana como un don de Dios […] Ahora ellos ya no son “cualquierita”, sino seres humanos con dignidad y derechos, personas que han pasado de una situación de exclusión a ser ciudadanos, y que han encontrado en una iglesia local el espacio social en el cual pueden canalizar todo su potencial humano”.8

 

La evaluación externa, sin ligas confesionales con las iglesias indígenas protestantes chiapanecas, tiene algo que decir sobre los efectos culturales de tales comunidades. George Collier, un conocedor de la cultura indígena alteña de Chiapas, al tratar de explicar el proceso de toma de conciencia de los indios no duda en reconocer como pioneros en este camino a los evangélicos que emigraron a la Selva y fueron construyendo sus espacios sociales de manera contrastante con los de otras adscripciones religiosas.

Las iglesias protestante y evangélica ofrecían congregaciones más participativas y democráticas de lo que muchos de los colonos estaban acostumbrados. Mujeres y niños eran bien recibidos e incluidos en los servicios religiosos, lo que contrastaba agudamente con las prácticas religiosas más patriarcales de la mayoría de los poblados de origen de los colonos. En vista de que estas nuevas formas de adoración tuvieron tan buena acogida, la iglesia católica de Chiapas oriental comenzó a adoptar algunas de las características más democráticas de las iglesias protestantes […]

Hace poco, mientras visitaba un poblado donde algunos exiliados protestantes de Zinacantán han empezado una vida nueva, escuché a Losha, una pequeña de cinco años, leer en voz alta un pasaje de la Biblia, en tzotzil. Más tarde acompañamos a Losha y a su familia a un oficio religioso en la iglesia presbiteriana del poblado: Uno de varios servicios a los que la familia asiste semanalmente. Un pastor indígena pronunció el sermón y habló de organizar una visita a Sekemtik, en Zinacantán, para apoyar a los protestantes del lugar. Lo que más me impresionó fue cómo la nueva religión había forjado un vínculo entre los residentes de esta comunidad, y la manera en que esta iglesia había atraído a mujeres y niños, tanto como a hombres, para conformar esta dinámica congregación, creando un espacio en el que la gente pudiera retar no sólo las limitaciones impuestas por género y alfabetismo, sino también aquellas que limitaban el acceso al derecho y la política, antes impenetrables.

El protestantismo ha colaborado a legitimar el alfabetismo que, a los ojos de muchos indígenas, se ha asociado de manera negativa con leyes y políticas represivas del gobierno ladino y, como tal, se ha considerado históricamente un reto a las convenciones y costumbres que organizan a la comunidad maya tradicional. Pero los campesinos están aprendiendo a leer y a escribir sobre su fe en sus lenguas indígenas y en español, y el alfabetismo está llegando a verse como algo propio y no como algo que representa al mundo de los ladinos.9

 

El historiador Juan Pedro Viqueira, que se ha destacado por deshacer los estereotipos de los indios imaginarios de muchos chiapanólogos de reciente aparición y medios masivos electrónicos, advierte sobre los peligros de un indianismo deshistorizado.10 Este autor subraya que es la capacidad de cambio y adaptación la que ha hecho permanecer las culturas indias, y no un apego irrestricto a la tradición como arguyen los etnógrafos culturalistas y los antropólogos esencialistas. Las creencias protestantes operaron cambios culturales que contribuyeron a fertilizar el terreno en el que trabajaron otros actores sociales, que igualmente enarbolaron la necesidad de cambios en la cultura tradicional.

Sin duda una de las paradojas más sorprendentes de la situación actual radica en el hecho de que gran parte de los actores sociales que más han contribuido al cambio en Los Altos y la Selva Lacandona enarbolan hoy en día la bandera de la defensa de la cultura indígena y de sus usos y costumbres. La Iglesia católica, las organizaciones campesinas independientes, los partidos políticos de izquierda, al igual que los zapatistas ensancharon la brecha abierta por las iglesias protestantes en los años cincuenta y sesenta. Combatieron el consumo ritual (e inmoderado) de alcohol de pésima calidad, se opusieron a los gastos excesivos en ocasión de las fiestas religiosas, enseñaron a leer y a escribir a muchos indígenas, pusieron a su alcance conocimientos teóricos y prácticos de gran utilidad para desenvolverse en el mundo actual, propiciaron una mayor igualdad entre hombres y mujeres, difundieron las leyes nacionales que los beneficiaban y les ayudaron a organizarse para defenderse de la explotación económica, y de la discriminación social y de la violación a sus derechos humanos más elementales.

Desgraciadamente el cambio cultural no tiene buena prensa en nuestro mundo globalizado y el discurso de la defensa de las culturas tradicionales tiene muchos más adeptos.11

 

Para Jean Meyer los sucesivos gobiernos de la Revolución mexicana favorecieron el crecimiento del evangelicalismo en Chiapas. Este no es el lugar para entrar en detalle con su tesis, solamente diré que el protestantismo se adaptó mejor al anticlericalismo revolucionario al basar su expansión en el trabajo de los laicos, mientras el catolicismo fue presa de su propio modelo clerical. De todos modos Meyer le reconoce “méritos propios al protestantismo”, que fue

…capaz de reproducirse por división, ventaja de un cuerpo de pastores casados, formados instantáneamente, organizados en pequeñas comunidades (un pastor por cada trescientas persona, es decir, treinta familias); una organización que descansa en un liderazgo popular procedente de las mismas comunidades. La entrada en una iglesia protestantes implica un cambio radical de vida, el abandono del alcohol, del tabaco, etcétera…, lo que causa una verdadera revolución en la vida y economía de la familia. El beneficio inmediato es visible y comprobado, La crítica contra las fiestas religiosas con sus gastos y despilfarros, es parte del embate radical contra el costumbre. En este sentido, el protestantismo resulta muy atractivo en zonas indígenas y también en zonas culturalmente diferentes, pero con los mismos problemas socioeconómicos. La conversión es un factor de promoción social y de mejoría económica.12

 

Los tres autores citados comparten la idea de que el protestantismo en tierras indias de Chiapas ha sido un factor de cambios culturales benéficos para las comunidades, y que en lugar de erosionar la indianidad la ha reelaborado a partir de cambios religiosos ya bien enraizados. El proceso literalmente ha costado sangre de quienes se atrevieron a retar con sus prácticas religiosas innovadoras a las comunidades tradicionales.

Mientras en las cúpulas políticas e intelectuales, tanto de derecha como de izquierda, se han ocupado de filosofar, lo que no está mal pero es insuficiente, sobre los significados de la indianidad del Continente y las implicaciones culturales de la Conquista española en la construcción del ethos nacional, por su parte grupos de misioneros evangélicos se dieron a la tarea de ir a compartir la cotidianidad de los indios e indias concretos.

Ese pequeño acto de ir a compartir la vida en las mismas condiciones de marginalidad en que sobreviven las comunidades indias, es un mensaje y un acto que ha sido aquilatado por quienes reciben a los misioneros. Cuando en amplias zonas de la nación discriminan a los indígenas, éstos comprueban que hombres y mujeres que dicen llegar a sus poblados movidos por el deseo de servirles cumplen su palabra y se hacen uno de ellos.

Los misioneros exógenos, ya sean de otros países o nacionales, junto con los primeros conversos inician una encomiable labor que les lleva muchos años (incluso décadas): traducir la Biblia a la lengua del grupo lingüístico con el que conviven. Tal encomiable labor pone a la lengua antes carente de expresión escrita en un plano de igualdad con otros idiomas que desde hace varios siglos cuentan con esa calidad. Para los tzotziles, tzeltales, choles, tojolabales, zoques y mames evangélicos de Chiapas, pero que tienen su símil entre otros pueblos indios latinoamericanos, el contar con la Palabra de Dios (título que más usan) ha significado su independencia de la Biblia “en castilla” –así le llaman a lo que la generalidad de los mexicanos denominan idioma español- y la posibilidad de construir su propia teología, con fortalezas y debilidades como las de cualquier otro grupo humano.

La Biblia en los múltiples idiomas indios de América Latina es un logro en varios órdenes, entre ellos el cultural. En lugar de “robarle” su cultura, que no es inmóvil sino, como todas las culturas, dinámica, lo realizado por los traductores de aquel libro ha fortalecido una expresión fundamental de los pueblos, la lengua. En tanto que por un lado quienes se sienten propietarios de los indios y pretenden, desde afuera, decidir sobre lo que deben adoptar o desechar los indígenas, por el otro éstos han decidido apropiarse de la Biblia y basar en ella sus creencias, a veces en línea con el protestantismo clásico y en ocasiones divergentes del mismo.

Una de las distorsiones que sigue campeando en el Continente es la que acusa de aviesos intereses a los traductores de la Biblia a los idiomas indios. Tales lingüistas estarían, según la teoría conspirativa, realizando su labor con propósitos de dominación política y económica. Y como sin decirlo, porque se guardan de ser políticamente correctos, consideran a los indios e indias incapaces de descubrir por sí mismos las actividades encubiertas de los misioneros, entonces son imprescindibles los hombres y mujeres con títulos académicos para defender a los indígenas. En su bien construido romanticismo indiano, la casta académica y mestiza se niega a ver que los indígenas edifican sus propios caminos para incorporarse a la globalidad, y uno de esos caminos es el de hacer suya la Biblia al leerla y predicarla en su lengua.

Otra contribución de los indígenas evangélicos es la de ser alternativa al colonialismo interno perpetrado por generaciones al interior de los pueblos indios. En muy buena medida la organización social india es resultado de la Colonia, del patrimonialismo político y religioso católico español. Al reivindicar su derecho a cambiar la religión tradicional por una elegida en el amplio abanico que representa el cristianismo evangélico, los indios que se convierten y comienzan a vivir con nuevos referentes de ideas y éticos, se están oponiendo a la uniformización sociorreligiosa y cultural para hacer válido su derecho a la diversificación.

Por lo anterior esos disidentes son precursores, lo que no se les ha reconocido, de la lucha por la vigencia de los derechos humanos en los pueblos indios. Cuando nadie reivindicaba el tema en esas poblaciones, los indígenas protestantes enarbolaron la bandera de su derecho a tener creencias distintas, a defender su libertad de conciencia ante la violencia simbólica y física. Al hacerlo estaban abriendo su comunidad a otros cambios. Ellos y ellas no pretendieron imponer sus nuevas creencias, pero sí dieron, y lo siguen haciendo, la gesta por los derechos humanos y la construcción de una nueva identidad. No es poca cosa, al contrario, es una labor silenciosa, pero efectiva y trascendente, que se ha desarrollado en los márgenes de la nación y acerca el tema al centro de los debates culturales.

El progresismo, que en el tópico que estamos desarrollando es conservador, frecuentemente niega el derecho de los indios al cambio religioso. Su interés lo explica con argumentos endebles y propios de una concepción social uncida al catolicismo más rancio. Para justificar su postura elaboran modelos de indios imaginarios, ahistóricos, y los contraponen a los remisos indígenas que por su cuenta y riesgo nada más, pero nada menos, quieren ejercer el derecho a ser “aleluyas”.

Las contribuciones señaladas dejan ver uno de los mejores rostros que puede mostrar el cristianismo evangélico en América Latina. Cuando el criollismo del Continente proclamaba que el futuro de nuestros países era desindianizar a las naciones, de manera silenciosa pero decidida un sector del protestantismo tuvo la lucidez de mirar a los pueblos indios con otros ojos, los de la identificación con sus necesidades.

En el tópico hay muchas historias que deben ser rescatadas, para que alcancen más allá de los ámbitos en que tuvieron lugar. Historias de misioneros y creyentes locales que se atrevieron a vislumbrar otros horizontes para sus vidas personales y las de sus coterráneos. Granos de mostaza que germinaron y crecieron donde otros sólo veían páramos, tierras secas y áridas.

En el protestantismo popular indígena de Chiapas existen los mismos peligros presentes en su contraparte blanca o mestiza: una lectura descontextualizada y mágica de la Biblia; religiosidad que se agota en sí misma y no se ocupa de transformaciones éticas personales y colectivas; corporativismo que anula el principio del sacerdocio universal de los creyentes para privilegiar cúpulas de liderazgo; crecimiento cuantitativo que no va acompañado de formación educativa y discipulado; exaltación de ciertos oficios sobre los demás ministerios (apóstoles, profetas, salmistas); exacerbada identificación del actual Israel con el pueblo bíblico de la promesa; corrupción de los liderazgos; participación política electoral con escasa reflexión bíblica y desconocimiento de las fuerzas que compiten y sus puntos programáticos; tentación constantiniana que vulnera al Estado laico; negación de derechos a otros y otras debido a un estrecho entendimiento doctrinal; desdén por la preparación intelectual y teológica; y desconocimiento de los antecedentes históricos que posibilitaron el enraizamiento evangélico en América Latina.

Uso para concluir una figura descriptiva/interpretativa elaborada por Samuel Escobar para plantearse por donde irá el protestantismo latinoamericano, y la traslado al protestantismo indígena chiapaneco. Su futuro está entre la promesa y la precariedad.13 Hacia dónde se inclinará dependerá de múltiples actores y factores. La promesa de crear hombres y mujeres nuevos, construir ciudadanía consciente de sus derechos y responsabilidades (personalidades democráticas), es un reto que de cumplirse pudiera leudar al conjunto de la sociedad. Por otro lado está la precariedad de agotarse en un mero cambio religioso, pero que culturalmente sigue reproduciendo los peores rasgos del caudillismo latinoamericano.

1 Citado por Samuel Escobar Aguirre, “La presencia protestante en América Latina: conflicto de interpretaciones”, en Samuel Escobar Aguirre, Estuardo McIntosh y Juan Inocencio Silva, Historia y misión, revisión de perspectivas, Ediciones Presencia-Ediciones Puma, Lima, 1994, p. 17.

2 Carolina Rivera Farfán, “Id y predicad el Evangelio… difusión cristiana y recomposición del escenario religioso en Chiapas”, en Marco Estrada Saavedra (editor), Chiapas después de la tormenta: estudios sobre economía, sociedad y política El Colegio de México-Gobierno del Estado de Chiapas-Cámara de Diputados LX Legislatura, México, 2009, p. 293.

 

3 Carolina Rivera Farfán, “Pentecostalismo en Chiapas”, en Margarita Nolasco, Marina Alonso, et. al. (coordinadoras), Los pueblos indígenas de Chiapas. Atlas etnográfico, Gobierno de Chiapas-Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2008, pp. 321-324.

 

4 Carolina Rivera Farfán, “La comunidad eclesial y la comunidad moral: ¿dos realidades en sintonía?”, en Carolina Rivera Farfán y Elizabeth Juárez Cerdi (editoras), Más allá del Espíritu. Actores, acciones y prácticas en iglesias pentecostales, CIESAS-El Colegio de Michoacán, México, 2007, p. 119.

 

5 Carolina Rivera Farfán, op. cit., 2009, p. 297.

6 Ibíd., pp. 299-300.

 

7 Ibíd., p. 301.

 

8 Darío López, Pentecostalismo y transformación social, Ediciones Kairós, Colección Fraternidad Teológica Latinoamericana, núm. 7, Buenos Aires, 2000, pp. 59-61.

9 George A. Collier, ¡Basta! Tierra y rebelión zapatista en Chiapas, UNACH-Institute for Food and Development Policy, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1998, pp. 77-78, 81.

 

10 Juan Pedro Viqueira, “Los peligros del Chiapas imaginario (versión ampliada y corregida)”, Anuario 1999, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica-Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, 2000, pp. 9-81.

 

11 Juan Pedro Viqueira, “¿Identidades contrapuestas o sobrepuestas? Indígenas y ladinos en Chiapas”, Este País, tendencias y opiniones, núm. 100, julio de 1999, p. 13.

12 Jean Meyer, Samuel Ruiz en San Cristóbal, 1960-2000, Tusquets Editores, México, 2000, pp. 55-56.

13 Samuel Escobar, “The Promise and Precariousness of Latin American Protestantism”, en Damiel R. Miller (editor), Coming of Age: Protestantism in Contemporary Latin America, University Press of America, Lanham, Maryland, 1994, pp. 3-29.

 

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