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Un cuarto de siglo con Los Simpson

Publicado: diciembre 18, 2014 en Cine, Cultura, Sociedad

José de Segovia

El evangelio según Los Simpson transmite la necesidad de vivir en paz y amor con tus vecinos… Pero la realidad es otra. Y es ahí de donde parte el verdadero Evangelio.

Ned Flanders
Flanders es el irritante vecino evangélico de Homer.

Veinticinco años después, Los Simpson siguen siendo uno de los programas de televisión más vistos en todo el mundo. Su filosofía es ahora, objeto de estudio en muchas universidades. El libro del periodista judío Mark A. Pinsky, El evangelio según Los Simpson, investiga la dimensión religiosa de esta serie animada. La obra ha sido traducida por la editorial mexicana Selector.

Este título pertenece a una popular serie de libros en lengua inglesa, que publica una editorial protestante llamada Westminster-John Knox, que tiene una amplia distribución comercial en Estados Unidos. La colección comenzó en 1965 con la obra de un pastor evangélico presbiteriano ya fallecido, Robert L. Short (1932-2009). Su libro “The Gospel According to Peanuts” comentaba las tiras cómicas en periódicos de personajes como Charlie Brown o Snoopy, que hacía el dibujante Schulz (1922-2000), perteneciente a una de las denominaciones pentecostales americanas que lleva el nombre de Iglesia de Dios.

El siguiente libro más conocido de la serie es tal vez “El evangelio según los Simpson”, que tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación norteamericanos. Su autor es un periodista judío que ha trabajado para el ejército israelí y está especializado en información religiosa. Aunque no es cristiano, Pinsky conoce muy bien a los evangélicos, sobre los que ha escrito un libro mostrando la complejidad y pluralidad de este movimiento. Tiene otro título en esta colección sobre “El evangelio según Disney”, que no ha sido todavía traducido al castellano.

 

El libro del periodista judío investiga la dimensión religiosa de esta serie animada.

INTERESANTE SERIE

El único volumen de esta serie que se ha publicado en España es “El Evangelio según Hollywood”, escrito por Greg Garrett, un profesor episcopal de la universidad protestante más importante de Estados Unidos –Baylor, un centro de origen bautista que hay en Waco, Texas–. La obra traducida por la editorial católica Sal Terrae en Santander, el año 2008, es la única que hay disponible en nuestro país de un catálogo que abarca estudios sobre “El Evangelio según América”, Bruce Springsteen, Harry Potter, Oprah, la ciencia-ficción, Star Wars, los Beatles o Tolkien.

Es cierto que no todos los escritores son evangélicos, en el sentido conservador del término –ya que hay judíos como Pinsky, pero también unitarios universalistas como Symynkywicz, que escribió un libro sobre Springsteen–, pero hay títulos con mucha claridad sobre la fe cristiana –como el del británico Steve Turner acerca de los Beatles–, que merecerían ser traducidos al castellano. Esperamos que este libro sobre Los Simpson pueda tener alguna distribución en España, pero seguro que no decepcionará a nuestros lectores mexicanos.

 

El púlpito de la Primera Iglesia de Springfield se ocupa de oscuros textos del Antiguo Testamento.

IMAGEN PROVOCATIVA

Cuando el creador de Los Simpson, Matt Groening, era boy-scout, cuenta en una entrevista que robó una Biblia de la habitación de un hotel, y subrayó todo aquello que le parecía sucio. Cuando lo descubrió su jefe de exploradores, Groening dijo que para aplacar su furia le contó que había dicho a Dios: «Sé que me perdonarás por no creer en Ti». La imagen provocativa de esta serie de animación contrasta con sus continuas referencias a la iglesia, la oración y la Biblia. Pero ¿en qué consiste el evangelio según Los Simpson?

Para entender el Evangelio según Los Simpson hay que darse cuenta que abarca desde la sanidad por fe hasta las misiones, pasando por el unitarismo o los parques de atracciones cristianos. Esta curiosa mezcla de fascinación y sospecha está muy bien reflejada en los dos personajes que representan más claramente la religión en la serie: Ned Flanders y el Reverendo Lovejoy

 

¿SAN FLANDERS?

Flanders es un irritante evangélico que vive al lado de los Simpson. A pesar de ser algo reprimido (“di cualquier cosa, que no lo habré hecho”), y a menudo fanático (“yo guardo hasta la comida kosher, por si acaso”), Ned es un verdadero cristiano, que muestra su fe por sus obras. Homer le describió una vez como alguien “más santo que Jesús”. El Reverendo Lovejoy es, sin embargo, un pastor que representa casi todas las denominaciones en su Primera Iglesia de Springfield, donde van los Flanders, los Simpson, y casi todo el pueblo. Tiene el aspecto pomposo y sedante de un tele-evangelista de valium. Su fundamentalismo es a veces incendiario (“la ciencia ha fracasado de nuevo ante las aplastantes evidencias de la religión”), pero otras frío y profesional (“hago lo que puedo con un material como éste”). Homer le ha descrito en una ocasión como “el tipo que da esos sermones en la iglesia, capitán cómo-se-llame”…

 

El Reverendo LoveJoy es un claro representante de lo peor de la religión organizada.

Cuando, en un episodio, Flanders tiene que adoptar a los hijos de los Simpson, descubre que todavía no han sido bautizados, por lo que llama angustiado al Reverendo. Éste, irritado por haber sido molestado cuando estaba disfrutando de sus trenes en miniatura, responde con desprecio: “Ned, ¿has pensado en alguna de las otras principales religiones? Son prácticamente lo mismo”. Inmediatamente su tren se estrella, soltando humo. Ned coloca entonces un cartel en la puerta que dice “nos hemos ido a bautizar”, y se dirige al río. Allí los niños son finalmente “rescatados” por Homer, que logra evitar que el agua caiga de un cáliz dorado. Aunque el intento de Ned de un bautismo forzado es poco admirable, sin embargo, es interesante que su sinceridad no se ponga en cuestión. Es una persona auténtica, que a veces se muestra fuerte, pero también tiene sus debilidades…

El Reverendo Lovejoy, sin embargo, es un claro representante de lo peor de la religión organizada. Su fe es algo nominal y vacío. Se enorgullece de haber vuelto a poner la maqueta en el vestíbulo de la iglesia, como uno de sus grandes actos de fe. Y cuando un cometa amenaza destruir Springfield, Homer se lamenta diciendo: “En momentos así me gustaría que fuera un hombre religioso”. Pero el Reverendo corre histérico por la calle, gritando: “¡Se acaba todo!, ¡ya no hay más rezos!”. Sin embargo, Ned ha construido un refugio al que invita a todo el pueblo. Y cuando está tan lleno que no se puede cerrar la puerta, se ofrece como mártir. Le dice entonces a su hijo: “Si me vuelvo loco de miedo, quiero que dispares a papá si intenta volver adentro”. La gente sale entonces avergonzada, y lo único que destruye el cometa es el refugio…

 

La familia Simpson va todavía a la iglesia.

LA OFENSA DE LA CRUZ

Para uno de los autores de Los Simpson, Steve Tompkins, “la calidad del humor está en proporción indirecta con las verdaderas creencias de la persona”. Ya que “cuánto más se muestren, menos divertido resulta”. Su papel es provocar, dice Mark Pinsky –el escritor de este libro, que ha grabado todos los episodios de la serie y mantenido entrevistas con varios de sus autores–. Uno de ellos, Al Jean, dice que se considera “alguien que cree en las enseñanzas de Jesucristo, pero no es un gran aficionado de la religión organizada”. Él comenzó a trabajar en la serie en 1989, por lo que ha escrito con Reiss más de doscientos episodios. “Desde muy temprano mostramos a los personajes yendo a la iglesia”, dice. Pero “la gente es muy sensible con estas cosas”, por lo que evitan siempre las imágenes de Cristo, sobre todo en la cruz.

Marge dice a los niños que deben ir a la iglesia, para “aprender moral y decencia”. Así sabrán “cómo amar a su prójimo”. Pero la escena siguiente muestra al Reverendo en el púlpito con una cita apócrifa del Antiguo Testamento, llena de violencia sangrienta. Ya que el evangelio según Los Simpson es eso: la necesidad de vivir en paz y amor con tus vecinos… Pero la realidad es otra. Y es ahí de donde parte el verdadero Evangelio. No de bonitos deseos y buenas obras, sino de la impotencia del hecho de que no podemos vivir como debiéramos.

El cristianismo no consiste por lo tanto en los sacrificios de Flanders, ni en la vida cómoda del Reverendo, sino en el sacrificio que Cristo hizo una vez y para siempre. Esa es la única buena obra que nos salva. Por lo que no se trata de ser buenos, sino nuevos. Y eso es algo que sólo el Espíritu de Dios puede hacer por medio de nuestra confianza en la justicia de otro, Cristo Jesús, que llevó nuestras contradicciones bajo el peso de esa cruz que no pueden mostrar Los Simpson, porque su mensaje sigue siendo demasiado ofensivo.

 

 

http://protestantedigital.com/blogs/34749/un_cuarto_de_siglo_con_los_simpson


Pena de muerte

Los verdugos de Stinney, de 14 años de edad, tuvieron que apilar libros en la silla eléctrica para que su cabeza llegase a los electrodos. “La policía buscaba un culpable y utilizó a mi hermano”-

FUENTES lainformacion.com NUEVA YORK
George Stinney
George Stinney, con el traje de presidiario

Setenta años han pasado desde que el pequeño afroamericano George Stinney,  de 14 años, fuera ejecutado en Carolina del Sur por los asesinatos de dos niñas. Sus familiares siempre han defendido su inocencia y setenta años después la justicia les ha dado la razón pero no nunca les devolverá a su hijo.

El pequeño Stinney, fue acusado de matar a las niñas de 11 y 7 años en el condado de Clarendon en Carolina del Sur. Hasta hoy es el condenado más joven a la pena de muerte en los Estados Unidos.

Las niñas fueron a buscar flores pero nunca volvieron. Sus cadáveres fueron hallados con las cabezas golpeadas con un objeto contundente y  las autoridades acusaron al pequeño Stinney al que arrestaron.

Sólo 84 días después de ser declarado culpable de los asesinatos de las niñas en marzo de 1944 fue electrocutado en la silla eléctrica. Los verdugos del Stinney tuvieron que que apilar varios libros en la silla eléctrica para que su cabeza pudiera llegar a los electrodos.  “La policía buscaba un culpable y utilizó a mi hermano”, aseguró su hermana en declaraciones al canal de televisión WLTX-TV.

 

SIN BASE JURÍDICA

El caso del joven Stinney, ha atormentado a los defensores de losderechos humanos y civiles por las lagunas del caso. Para empezar, fue interrogado en un cuarto, solo, sin sus padres y sin abogados, denuncia Washington Post. La policía aseguró que el pequeño admitió el asesinato de las dos niñas.

En 2013 la firma de abogados Coffey, Chandler y McKenzie presentó un recurso para la repetición del juicio y presentaron las declaraciones juradas de los hermanos vivos de Stinney, según las cuales el menor tenía coartada para el momento de los asesinatos.

Entre las irregularidades que denuncia la firma de abogados figuran varias relacionadas con el desarrollo de la investigación y con el juicio. El informe de los agentes subrayó que  Stinney había confesado el asesinato verbalmente, pero no existe una declaración. Solo un mes más tarde se celebró el juicio, que duró dos horas, y en el que el abogado defensor no ejerció la defensa de su cliente.

 

NUEVO JUICIO

En el nuevo juicio celebrado a finales de 2013, declaró su hermana quien se encontraba con su hermano en el momento en el que hallaron a las pequeñas. Aime Ruffner, de 86 años,  insiste en que su hermano y ella comieron e hicieron juntos la tarea ese fatídico día.

70 años después, la jueza de Carolina del Sur, Carmen Mullen,  ha absuelto al niño de 14 años  ejecutado en 1944.

 

 

http://protestantedigital.com/sociedad/34775/Absuelven_a_reo_negro_de_14_anos_ejecutado_hace_70_anos_en_EEUU

 

Cristianismo y consumismo

Publicado: diciembre 15, 2014 en Sociedad, Teología

Celebrar cristianamente la Navidad (1)

El materialismo consumista no afirma que sólo lo material es real sino que a fin de cuentas sólo lo material importa.

regalos

El consumismo es un fenómeno muy particular, que no es exactamente idéntico con la avaricia o el egoísmo. Éstos son pecados individuales y personales, mientras el consumismo es colectivo, es una cultura en la cual todos vivimos y participamos de una u otra manera. Como cultura social, nos envuelve a todos, mayormente de forma inconsciente.

El consumo normal llega a ser consumismo cuando el comprar y el consumir llegan, inconscientemente, a ser compulsivos. Puede tomar la forma de «consumo conspicuo», de comprar lujos para ostentarlos ante los demás, pero también puede tomar la forma opuesta, el impulso irresistible de comprar cosas solo porque están baratas («consumismo de gangas»)

Consciente o inconscientemente, activa o pasivamente, de una u otra forma, todos somos parte de esta sociedad de consumo, como veremos si analizamos algunas de sus características:

 

SUPREMACÍA DE VALORES MATERIALISTAS

Es revelador la frecuente pregunta, «¿Cuánto vale fulano?», para preguntar cuánta riqueza tiene. La misma palabra «riqueza» se suele entender en sentido económico, sin considerar valores morales, espirituales y sociales. En los mercados, «cuánto vale» se entiende como «cuánto cuesta», que en realidad es algo muy distinto. Muchos dichos del pueblo reflejan estas mismas actitudes:

  • «Tanto tienes, tanto vales»
  • «Poderoso caballero es don dinero»
  • «Quién dijo penas mientras las alforjas están llenas»
  • «Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión»
  • «El dinero no produce la felicidad pero produce algo tan parecido que es asunto de especialistas»

Puede ser sorpresa darnos cuenta de que vivimos en una sociedad materialista, y que ese materialismo penetra mucho en la iglesia.

Es importante reconocer que hay diferentes tipos de materialismo. El materialismo metafísico afirma que sólo lo material es real. El materialismo histórico, en cambio, apela a lo económico como clave para entender el proceso histórico. Pero más sutil es el materialismo práctico de laactual sociedad capitalista. El materialismo consumista no afirma que sólo lo material es real sino que a fin de cuentas sólo lo material importa [2].

En varios pasajes de los evangelios Jesús advierte contra esta visión materialista-consumista de la vida: Lo repudia directamente en su palabra al rico insensato: «la vida de una persona no consiste en la abundancia de sus bienes» (Lc 12:15). Los tesoros de este mundo son frágiles; fácilmente se pierden, los ladrones las roban, se herrumbran y se quiebran (Mat 6:19). Los tesoros del reino venidero son imperecederos (6:20). En el pasaje paralelo en Lucas, Jesús aclara que es por compartir las riquezas que se convierten en tesoros eternos (Lc 12:32-34). Al  materialista Jesús le dice, «¡Necio!  Esta misma noche te van a reclamar la vida, ¿y quién se quedará con lo que has acumulado?» (Lc 12:20).

Nos toca a cada uno examinarnos y preguntarnos cuáles son las verdaderas prioridades de nuestra vida. En el transcurso de una semana, ¿qué es lo que más ocupa mis energías y mis esfuerzos? ¿Qué es lo que me da más satisfacción: ganar mil dólares, gastar mil dólares o regalar mil dólares?  Si son las dos primeras, la primacía de ganar y gastar, estoy atrapado en el consumismo, a lo mejor sin darme cuenta. Solo la prioridad de compartir — hacer de la vida un proyecto de servir a Dios y a los demás — da verdaderas riquezas que perduran.

En el consumismo el consumo se considera una finalidad en sí, un valor propio inherente. Entonces vivimos para consumir (lo máximo posible), en vez de consumir (un mínimo conveniente) para vivir (mucho más plenamente). Es una cultura del consumo por el consumo. En su extremo, para muchas personas, el consumo es la meta suprema de su existencia. Un eslogan popular, que aparece todavía en muchas camisetas en inglés, reza «I shop, therefore I am» («Hago compras, luego existo»).

Es una relectura de la fórmula fundante del pensamiento del filósofo Descartes, «cogito, ergo sum» («Pienso, luego soy»). Hay que dudar de todo, dijo Descartes, pero de una cosa no puedo dudar: si estoy aquí pensando, entonces existo o no estaría dudando. Hoy día, cuando algunos ni piensan, hay que reformular la consigna: «Hago compras, por eso (y para eso) existo».

Un pionero en el análisis del consumismo fue Thorstein Veblen. En su clásico La teoría de la clase ociosa (1899) estudió los patrones de gastos de los «nuevos ricos» de la época con un alto componente de «consumo conspicuo» u «ostentoso».[3] Ante la pregunta de por qué la gente compraba lujos que no necesitaban, descubrió que muchos de los muy ricos empleaban su fortuna para exhibir su estatus social y su superioridad económica en vez de la utilidad efectiva de lo comprado. Así la compra de joyas exorbitantes, ropa lujosa, mansiones y limosinas constituye consumo conspicuo  o aun «invidioso» (sic), una forma más específica, consumo con la intención de causar envidia en otros. En décadas recientes el lujo ostentoso de las diosas de Hollywood a menudo ha sido consumo conspicuo. En otro sentido, la tiranía de «la moda» hoy día presiona a muchas personas a gastar mucho dinero para demostrar que están al día y tienen buen gusto.

Un artículo de Roberto Torres Collazo analiza «La dictadura del consumismo», precisamente en la época de Navidad. Los modernos medios de comunicación han perfeccionado los métodos de la mercadotecnia para hacernos desear cosas que sin ellos no hubiéramos deseado ni mucho menos necesitado. Su propaganda y sus «promociones» dictan muchas de nuestras decisiones. Nos manipulan para sacarnos el dinero, y en las temporadas electorales nos manipulan para creer toda la propaganda engañosa y votar por los y las candidatos que más les paguen a ellos. Los medios en gran medida nos han reducido a simples comparadores. Han convertido el «homo sapiens» en «homo emptor», compradores por esencia.[4]

Junto con el consumismo va creciendo una pasión por acumular sin límites. Parece que el afán de acumular se apodera de la persona, impulsándole a querer siempre más y más, sin parar de acumular.

La misma palabra griega para «avaricia» es un compuesto de un verbo y un adverbio, «tener» y «más». Llega a ser obsesiva; la persona no puede vivir sin estar ganando más. Sólo por un milagro de gracia divina un ser humano va a decir «ya tengo suficiente, no quiero tener más». Pertenece al proceso adquisitivo ser infinito, en ese sentido; suele ser un cáncer que crece en el corazón y en la vida.

Las escrituras ven muy negativamente a esta mentalidad de acumular. Del rey de Tiro dice, «Has acumulado mucha riqueza… Con tus muchas riquezas te has vuelto arrogante» (Ez 28:4-5; cf. Hab 2:6). «Ay de los que juntan casa a casa», denuncia Isaías, «y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo» (Is 5:8). Según Eclesiastés 5:10, «El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad». Santiago condena esa mentalidad en los ricos del primero siglo: «Han amontonado riquezas, ¡y eso que estamos en los últimos tiempos!» (Stg 5:3).

Un fenómeno relacionado con el consumismo es el culto al éxito que es una característica de la moderna sociedad capitalista. Una sociedad basada en la competencia va a acentuar la diferencia entre los exitosos y los no exitosos, generalmente medida por su fortuna pero también por su fama (que generalmente van de la mano). Produce una sociedad estratificada por los grados de éxito logrados por cada individuo. Una sociedad de muchas comparaciones odiosas es el resultado lógico de una economía basada en la competencia.

La peor expresión de este fenómeno es el desempleo, mucho peor porque es resultado del mismo sistema donde los trabajadores son esencialmente una mercancía en el «mercado laboral», parte de la fórmula de ingredientes del éxito de otros.[5]

En 1973, en la Universidad de Tubinga, Hans Küng ofreció un brillante curso sobre «Teología de la gracia». Como evangélico, escuché con sumo agrado las magistrales exposiciones de este renombrado pensador católico. Especialmente iluminador y conmovedor fue la actualización que hizo del tema. Hoy día, propuso, una de las formas de justificación por las obras es el éxito. Vivimos, afirmó Küng, en una «Leistungsgesellschaft», una «sociedad de logros», donde el valor de cada persona se mide por sus logros.

Como todo sistema de justificación por obras y méritos, esto polariza la comunidad en «fariseos» y «publicanos». Ambos resultados son anti-humanos y destructivos. Los «fariseos», están confiados de su valor y mérito, ante la sociedad y ante su Dios, porque han logrado el éxito. Los «publicanos», en cambio, se sienten fracasados y desacreditados por su poco o nulo éxito y sus pocos logros. Hoy día el prototipo por excelencia del «publicano» es el desempleado, que tiende a sentirse inútil, un cero a la izquierda, excluido del sistema y alejado del amor de Dios. Todo este sistema elitista es una negación del Dios de la gracia y una gravísima contradicción de la justificación por la fe.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34725/Cristianismo_y_consumismo


El especial navideño del ‘British Medical Journal’ publica las investigaciones más curiosas del año

Wendy Northcutt, la creadora de los Premios Darwin / TEDx SF

Muchos estudios mantienen que los hombres son más propensos a conductas arriesgadas que las mujeres. Lo que no está tan claro es que hagan también más actos temerarios y estúpidos que no les reportan ningún beneficio. Un estudio publicado hoy aporta una de las primeras pruebas a favor de esta hipótesis, que los autores han bautizado como la teoría de la idiotez masculina, o MIT, en inglés. El trabajo, firmado por varios médicos de Reino Unido, se publica hoy en el número especial de Navidad de la prestigiosa revista British Medical Journal, que incluye estudios que siguen los estándares de calidad científica y revisión por pares, pero que tienen un enfoque más libre, por decir algo.

Los autores buscaron pruebas de imbecilidad en los archivos de los premios Darwin. Estos sardónicos galardones reconocen a individuos que han hecho una contribución a la humanidad al morir de forma absurda, lo que en principio evita que sus genes pasen a generaciones posteriores. Para hacerse una idea de lo que es un premio Darwin en toda regla, la web de los premios destaca la historia de un terrorista que mandó una carta bomba a la que le faltaban suficientes sellos para llegar a su destino. Al ver la carta devuelta en su buzón el terrorista la abrió y murió reventado.

Los autores buscaron pruebas de imbecilidad en los archivos de los premios Darwin

La historia es probablemente falsa, pero estos premios llevan años recogiendo muestras de idiotez similares sacadas del mundo real. Una de ellas es la de tres hombres en Camboya que estaban jugando en un bar a una especie de ruleta rusa en la que se bebían un chupito y luego le pegaban un pisotón a una vieja mina antitanque que habían puesto debajo de la mesa. Los tres volaron por los aires junto al resto del bar, comenta el estudio, que no menciona si ya habían tenido hijos.

El estudio, liderado por John Isaacs, director del Instituto de Medicina Celular de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), ha analizado todos los premiados entre 1995 y 2014, diferenciándolos por sexos. De los 318 casos confirmados y válidos para el análisis estadístico, 282 eran hombres y 36 mujeres. Los hombres acabaron protagonizando más del 88% de los casos y esto, dicen los autores, es un resultado “estadísticamente muy significativo”.

“Estos resultados son totalmente consistentes con la teoría de la idiotez masculina y apoyan la hipótesis de que los hombres son idiotas y los idiotas hacen tonterías”, concluyen los autores. Reconocen, eso sí, muchos peros. Los premios Darwin se eligen por votación anónima, por lo que posiblemente las mujeres voten más por hombres que por féminas. Quizás también influya el sexo de la creadora y coordinadora de los premios, la bióloga molecular Wendy Northcutt, o que parte de la diferencia la explique el mayor consumo de alcohol entre hombres y mujeres. En cualquier caso, especulan los autores, los hombres premiados con un Darwin sí pueden tener una ventaja evolutiva sobre el resto si consiguen sobrevivir a sus actos estúpidos, aunque eso está aún por determinar.

Otra investigación estudia por qué en la consulta del médico solo hay revistas viejas

¿Por qué en la consulta del médico solo hay revistas viejas? Esa es la queja que recibía de sus pacientes el médico Bruce Arroll, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda). Un día se decidió a responderles con datos científicos. Su estudio en el BMJ demuestra que las revistas de cotilleos tienen 14 veces más posibilidades de desaparecer que el resto. De hecho, las publicaciones más sesudas como The Economist o Time sobreviven todo un mes sin ser escamoteadas. La media de robo es de una revista al día y la mayoría de las publicaciones que vuelan son las más recientes, lo que explica por qué se quejaban los pacientes.

Extrapolado a un país como Reino Unido, esta desaparición de revistas supone unas pérdidas mensuales de más de 12 millones de libras al mes (unos 15 millones de euros), un dinero, dicen los autores, que podría tener un mejor uso en el sistema sanitario. Como paliativo, Arroll propone que las consultas médicas opten por invertir en números atrasados de The Economist y Time.

http://elpais.com/elpais/2014/12/11/ciencia/1418324008_825433.html


Algunos estudios señalan a esta ciudad como el mercado inmobiliario más caro del mundo, pero nadie habla de las barriadas

(Foto: BBC)

Chan Piu tiene 58 años y duerme sobre una pila de periódicos en el suelo. En su casa de Hong Kong no hay espacio para una cama.

Una foto de su difunto padre cuelga en la pared, mirando por encima de él en silencio.

Es una existencia estrecha, aún más estrecha ante el hecho de que otras siete familias comparten la misma cocina, baño y la pequeña sala de estar.


Chan Piu tiene 58 años y lleva dos esperando por una vivienda social.


La cama de Chan son estos diarios, en una esquina de la sala.


La entrada de la casa de Chan en una azotea, la que comparte con siete personas.
Pero al salir de la habitación de Chan al pasillo, lo que se ve es una impresionante vista de la ciudad, en toda su extensión.

Es una panorámica desde la terraza, pero sólo está disponible para los pobres.

Chan y sus vecinos están entre los miles de habitantes de azoteas en barrios marginales de Hong Kong, empujados a la parte superior de los edificios viejos porque no pueden costear los departamentos debajo de ellos.

Viven en chozas hechas de láminas de metal barato y madera, y su interior tiene varias divisiones para alojar a varias personas o familias.

Durante el verano el calor es sofocante. Y en invierno el frío, crudo.

LOS HABITANTES DE LA AZOTEA
Según algunas estimaciones, Hong Kong es el mercado inmobiliario más caro del mundo.

Los precios residenciales se han más que duplicado desde 2009 y a pesar de una serie de medidas de enfriamiento, algunos expertos creen que los precios podrían continuar subiendo aún más.

En barrio obrero de Hong Kong de Sham Shui Po, en el distrito de Kowloon, los edificios aparecen uno al lado del otro sin mucho espacio.

Muchos de los que pasan por la calle no saben que en los techos sobre ellos miles de personas viven en condiciones deplorables y, muchas veces, peligrosas.

A varias cuadras de distancia, metida en otro edificio antiguo, se encuentra una organización sin fines de lucro que ayuda a los pobres y desfavorecidos a encontrar un techo apropiado sobre –y no debajo- de sus cabezas.

Natalie Yau ha estado trabajando en Society for Community Organization durante más de dos años y dice que el gobierno no está haciendo lo suficiente para ayudar a personas como Chan.

«Hong Kong es realmente una ciudad próspera, pero no tiene una buena política de vivienda. La gente vive en malas condiciones dado el fracaso de la política de vivienda».

«Ahora el gobierno proveerá viviendas sociales para familias de bajos recursos, pero la cantidad es cada vez más pequeña y existe una enorme fila de solicitantes en lista de espera».

VISTA DESDE PEAK
En un día de niebla fría, me dirijo hasta el famoso barrio Peak de Hong Kong, donde se puede disfrutar de una de las vistas más espectaculares de la ciudad.

Es bastante impresionante mirar hacia abajo. Pero detrás de las fachadas de acero brillante y de los bloques de hormigón se encuentra una realidad mucho más sombría.

La pobreza es un problema grave en la ciudad. Y ese problema ha empeorado por la falta de vivienda asequible.

No es raro ver a hombres y mujeres de avanzada edad escarbar en desbordados basureros, empujar carritos cargados de viejas cajas de cartón para su reciclaje, o incluso vender frutas y verduras hasta altas horas de la madrugada sentados en el borde de la carretera. Una gran parte de sus ingresos se destinan a pagar alquiler.

El estilo de vida es muy diferente en Peak, donde los precios de la propiedad son los más altos de todo el territorio.

Normalmente las casas en este barrio valen entre US$30 millones y US$125 millones, pero incluso los departamentos de esta apetecida parte de la ciudad se transan por varios millones.

Simon Smith, jefe de investigación para Asia Pacífico de la firma inmobiliaria Savills, enumera una serie de factores que han impulsado la inflación de precios de activos de Hong Kong.

«El dólar de Hong Kong está vinculado al dólar estadounidense, por lo que efectivamente las tasas de interés se fijan en EE.UU. por la Reserva Federal. Como sabemos, las tasas de interés se mantienen extremadamente bajas actualmente y eso significa que el dinero es barato en Hong Kong por lo que es muy fácil conseguir una hipoteca», dice.

«La expansión cuantitativa es otro de los factores, no sólo de EE.UU., sino de Japón y China y que siempre parece terminar, de algún a forma, en las costas de Hong Kong».

«Si nos fijamos en los fundamentos del mercado local, se ha producido una notable falta de nueva oferta de unidades residenciales en los últimos años».

«La administración anterior no logró proveer nuevas tierras al mercado, algo que la actual administración está tratando de resolver. Pero no es una llave que lance un chorro al instante».

LA ESPERANZA DE UNA VIVIENDA
De vuelta en Sham Shui Po, Chan se pasea de un lado al otro del pasillo, esperando usar el baño. El mismo espacio también sirve como ducha comunal.

Él no entiende realmente sobre política monetaria o cómo funciona. Todo lo que sabe es que ha estado esperando mucho tiempo para poder llamar a un lugar su casa propia.

«He estado esperando dos años para conseguir una vivienda social», me dice. «Pero todo lo que el gobierno hace es hablar y decir que no hay suficiente tierra».

Es poco probable que logre conseguir una pronto. El tiempo medio de espera de una familia para conseguir su primera opción de vivienda es de cuatro años.

No es el único problema de Chan.

Si no consigue un trabajo estable, tendrá que cambiarse a un espacio aún más pequeño. Y esta vez, no incluirá vista panorámica.

 

http://elcomercio.pe/mundo/asia/pobreza-escondida-techos-hong-kong-noticia-1777272?flsm=1&ref=portada_home


¿Por qué lo superfluo ocupa tanto espacio? ¿Nuestras posesiones nos poseen y esclavizan? Ellos simplificaron su vida y les salió bien

Pongamos que, por una emergencia, tiene que salir de su casa y decidir rápidamente qué se llevaría con usted. Solo dispone de unos instantes para pensarlo. “Me llevaría el ordenador y el móvil. Y, si me dan cinco minutos, incluiría todo lo que tengo en el armario, porque cabe en la maletita de mano. Son las 33 prendas que uso esta temporada”, señala la minimalista Valentina Thörner. Para Thörner, organizadora personal y experta en productividad, quizá resulte fácil, pero lo que muchos de nosotros tenemos en el armario ocupa más maletas que las que permiten en un vuelo transatlántico, incluso en primera clase. Por no hablar de todo lo demás: libros, discos, utensilios de cocina, las tacitas de té de la abuela y un etcétera tan largo como los años que hemos tardado en acumular todos esos objetos.

¿Tenemos demasiadas cosas? ¿Nos poseen nuestras posesiones? Eso creen Ryan Nicodemus y Joshua Fields, el dúo de amigos de Ohio (EE. UU.) que está detrás de The Minimalists. “Lo teníamos todo. Salarios abultados, casas grandes, coches nuevos. Pero no éramos felices”, señala Nicodemus por teléfono desde Londres, donde está promocionando su último libro, Everything That Remains, un resumen/diario de su viaje hacia el minimalismo. La aventura, que comenzó deshaciéndose de un objeto al día durante un mes, les llevó a cambiar de trabajo, coches y casoplones. Ahora viven en una cabaña en Missoula (Montana) con poco más que lo puesto. “Como Henry David Thoreau, pero con Wi-Fi”, como los definía el Boston Globe en un artículo en el que comparaba a esta pareja de treintañeros con el célebre pensador norteamericano.

Repase periódicamente su hogar

“Todos tenemos demasiadas cosas”, apunta Thörner, alemana residente en Barcelona. “Nuestra cultura está orientada hacia el consumo desenfrenado. No solo de cosas, también de tareas y actividades. ¡Y encima tienes que dormir ocho horas cada noche!”. Nicodemus, por su parte, señala que el minimalismo le ayudó a “reducir todo lo superfluo” de su vida. “Me centré en lo que considero importante. Es un viaje. Cada día me cuestiono cosas. No solo cómo deshacerme de lo que no necesito. También cómo uso mi tiempo, mis recursos, y si lo hago para traer cosas a mi vida que me procurarán felicidad o sirven un propósito”. Ángel González, coautor de El Blog Alternativo y de la serie Simplifica tu vida, con consejos aplicados a las finanzas, la casa o el trabajo, cree que es importante repasar periódicamente nuestro hogar, sin necesidad de que haya una mudanza de por medio, y dejar las rutinas que ya no aportan nada. González y su pareja dejaron Barcelona y sus trabajos estables para instalarse en un pequeño pueblo de La Rioja y, entre otras cosas, simplificar su vida. Uno de los puntos clave, cree González, es rebajar las expectativas. “Es mejor tener una vida más humilde y poder disfrutar de ella”.

Una aclaración importante: no se trata de ser más ordenados. Los Minimalistas creen, de hecho, que la organización puede ser contraproducente, ya que dificulta que nos deshagamos del desorden. “Parece que estás organizando, pero en realidad estás ocultando cosas en cajas”, dice Nicodemus. En opinión de Thörner, el problema es que, cuando empieza a organizar sus posesiones, mucha gente olvida para qué lo hace. “Si no tienes claro qué es lo que quieres conseguir, solo mueves las cosas. Hay gente que hace una superlimpieza, lo desempolva todo y lo vuelve a guardar de forma ordenada. Así, no ha simplificado nada. Al final, las cosas que usas regularmente son las que necesitas”.

Deshacerse de objetos con valor sentimental —esas tacitas de té de la abuela— es lo más complicado, opina Nicodemus. “He aprendido que los recuerdos no están en las cosas, están en nosotros. Tenía un montón de cartas de mi madre que significaban mucho para mí. Antes de deshacerme de ellas, les hice fotos y las metí en un disco duro. Técnicamente las tengo, pero no he vuelto a mirarlas desde que las tiré. Lo que confirma que las memorias están en nosotros”. El truco: reducir el número de objetos con valor sentimental, para incrementar así su significado y que no se pierdan en la jungla de pertenencias.

No eres lo que tienes

El minimalismo va más allá de los objetos y alcanza las aficiones, el trabajo o las relaciones sociales. “Es fácil decir ‘desde ahora no me voy a rodear de gente tóxica’. Pero ¿qué pasa si esa gente tóxica es tu suegra?”, se pregunta Thörner. Por esta razón, recomienda emprender los cambios en las relaciones de forma muy paulatina. Nicodemus, por su parte, se desprendió sin grandes traumas de posesiones como su coche o su casa, pero lo que realmente le costó dejar atrás fue su identidad. “Estaba asociando quién soy con las vacaciones que hacía, el coche que tenía, los clubes deportivos a los que pertenecía. Dejar esta identidad fue lo más complicado”, apunta.

¿Es el minimalismo una moda cool, como señalan algunos? Al fin y al cabo, sostienen los críticos, para librarse de cosas es necesario haberlas tenido. González cree que “siempre hay algo que tenemos de más, sea material o no” y, por lo tanto, la mayoría de la gente puede beneficiarse de ello. Para Thörner, lo importante es diferenciar entre minimalismo y lo que ella llama “consumo escondido”. “Minimalismo es restringirte a las cosas que necesitas. El consumo escondido es algo así como ‘solo tengo 100 cosas, pero cada mes son diferentes porque las he tirado y me he comprado otras nuevas’. Tener poco pero consumir mucho es lo contrario al minimalismo”. La organizadora personal no duda de que, en general, a todos nos iría bien apuntarnos a este carro, y alude al ejemplo de Leo Babauta, autor de Zen Habits, uno de los blogs pioneros en el campo de la búsqueda de la simplicidad que se encuentra entre los 100 más leídos del mundo. Babauta es también padre de seis hijos, pero ser familia numerosa no impide que siga (y predique) el ultraminimalismo. “La vida puede ser ridículamente complicada si lo permites. Sugiero que simplifiques”, escribe en su blog. González —de El Blog Alternativo— sigue este consejo, ya que cree que al simplificar te sientes “menos esclavo, con mayor paz mental, una sensación de que vives más ligero y que te permite saborear más conscientemente cada momento”. ¿Qué se llevaría González de casa, si tuviera que salir con urgencia? “Los buenos recuerdos. Pero esos ya están en mi cabeza”.

Dos juegos para iniciarse

¿Es posible pasar la temporada con solo 33 prendas? Eso es lo que propone Proyecto 333. Las reglas son muy básicas:

– Escoja 33 prendas y accesorios para utilizar durante la temporada, incluyendo zapatos (cada par cuenta por uno) y chaquetas.
– Quedan excluidos de la lista el pijama, la ropa interior, la alianza o alguna otra joya de uso diario y la ropa para practicar deporte.

Valentina Thörner señala que el principal obstáculo es enfrentarse a la opinión de los demás. “Lo he hecho trabajando de directora de cuentas en Yahoo; como autónoma o como coach, así que no hay excusas”. Cuando se tiene un trabajo estresante lo importante, dice, es reducir el “estrés de armario”, para no añadir más agobio al levantarte por la mañana. “Con 33 prendas es muy fácil ver lo que tienes y decidir qué te vas a poner”. Y si tras dar el primer paso y revisar los armarios decides que esto no va contigo, “siempre puedes rescatar las 4.000 prendas que dejaste en el altillo e igual así dejas de comprar cosas solo porque están de saldo”, dice Thörner.

Minimalista en 30 días. El juego propuesto por The Minimalists consiste en lo siguiente: encuentre a un amigo o familiar que desee librarse de su exceso de posesiones. Durante un mes, cada uno ha de tirar, donar o reciclar algo. El primer día, una cosa. El segundo, dos. El tercero, tres, y así sucesivamente. Desde ropa a aparatos electrónicos, muebles o herramientas. Cuesta poco al principio, pero se complica a partir la segunda semana, cuando hay que deshacerse de una docena de artículos cada día. Quien aguante más tiempo, gana.

 

http://elpais.com/elpais/2014/12/11/buenavida/1418300299_673990.html


Ilustrador británico desnuda con ironía y ojo crítico la dependencia de los jóvenes a la tecnología, la explotación laboral y otros temas de interés actual.

Con un estilo similar al usado en la década de los 50, el ilustrador británico John Holcroft critica con ironía los grandes problemas y vicios de la sociedad moderna.

Desde la dependencia de los jóvenes a la tecnología hasta la codicia y el sedentarismo, nada escapa a la pluma de este artista, que ha trabajado para importantes publicaciones como Financial Times, The Guardian y Reader’s Digest, informó la web Bored Panda.

Puedes ver más del trabajo de John Holcroft en su cuenta de Facebook y en su página web oficial. ¿Cuál es tu ilustración favorita?

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La dependencia a la tecnología y la soledad de las personas. (Ilustración: John Holcroft)

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Las empresas y la explotación a los trabajadores. (Ilustración: John Holcroft)

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Los likes en Facebook: Una forma de subir el ego. (Ilustración: John Holcroft)

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Funcionarios cortados por la misma tijera. (Ilustración: John Holcroft)

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La adicción al tabaco. (Ilustración: John Holcroft)

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¿Es esto todo lo que se necesita para ser feliz? (Ilustración: John Holcroft)

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Contratos esclavizantes (Ilustración: John Holcroft)

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El sedentarismo y la caja boba. (Ilustración: John Holcroft)

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El sistema de salud y el dinero (Ilustración: John Holcroft)

 

http://peru21.pe/vida21/problemas-era-moderna-traves-mirada-john-holcroft-fotos-2206144/2#foto-gal

 

El pecado inconfesable

Publicado: diciembre 7, 2014 en Cine, Conciencia, Pastoral, Sociedad

Noa Alarcón

En ‘Shame’, Sullivan es incapaz de tener una relación normal, aunque lo intente. Cuando la película comienza, la sensación que da es de éxito, lo que muchos hombres querrían: total libertad sexual. Sin embargo, lo que nos presenta es una esclavitud.

ShameMichael Fassbender, en una escena de ‘Shame’.

Hace unas semanas, pajareando por Twitter, me encontré con este comentario de Asun Quintana, pastora y encargada de la consejería de Mujer en el Consejo Evangélico de Madrid, a tenor de un acto celebrado pocos días antes contra la violencia de género y la trata de personas. Es una de esas frases concisas que te dejan el alma helada para el resto del día:

 

Porque esos, como comentamos después ella y yo brevemente, son muchos hombres, muchísimos, como para que pasen desapercibidos. Como para ignorarlos.

No hubiera sido tan chocante si pocos días antes no hubiera visto Shame, la maravillosa película de Steve McQueen, donde Michael Fassbender hace de un adicto al sexo, uno que vive en Nueva York, que es joven y atractivo, que tiene un buen trabajo, y que podría ser cualquiera de ese millón y medio de hombres españoles que recurren diariamente a la prostitución.

La película no es apta para mojigatos. Pero a pesar de lo que pueda parecer, en esa presentación explícita del trastorno de Brandon Sullivan no hay nada erótico ni morboso, precisamente debido a la maestría, en mi opinión, de McQueen. Una de las cosas que más impresiona de la película es que uno puede confundirse y perdérsela porque la acción es lenta, pesada y casi estática. Apenas pasa nada, casi hasta el final, pero es que eso no es lo importante. Lo relevante es el personaje, ese Sullivan que cuando sonríe te levanta escalofríos, de mirada ausente y gestos esquivos.

En la película nada es lo que debería ser. Sullivan, en el pellejo de Fassbender, debería ser un hombre joven y atractivo, pero solo despierta una grima pegajosa. La imponente ciudad de Nueva York debería ser un escenario majestuoso, revelador, pero debido a los juegos de la fotografía se convierte en una especie de cárcel de edificios, de rincones oscuros sumergidos en una perenne luz fría, donde no hay nada humano, no hay árboles, no hay horizonte.

 

El cartel de la película.

La maravillosa Nueva York se convierte en el reflejo perfecto de la cárcel mental en la que vive el personaje. A pesar de que hay muchos otros personajes, el peculiar modo del director de hacer que el protagonista esté presente en prácticamente cada plano de la película lo que te hace es comprender que todo trata de él, y que está completamente solo. Vive solo, y sus amigos no rozan siquiera la superficie. Por eso cuando su hermana se presenta en su casa para quedarse allí una temporada por problemas amorosos, Sullivan pierde el control.

La vergüenza (shame, del título) es difícil de explicar en pantalla. Es un sentimiento oscuro que McQueen soluciona con la mirada aterrada de Sullivan, mientras intenta disimular, cuando su jefe le dice que los que se habían llevado su ordenador del trabajo para arreglarlo se encontraron el disco duro llena de pornografía de todas clases. «Ha debido ser tu becario», admite el jefe, mientras que la cara de Sullivan es un poema. No nos resulta difícil, llegados a esta altura de la película, imaginar que el protagonista pueda perder horas de trabajo viendo pornografía, aunque no lo hemos visto hacer.

Le hemos visto acudiendo al baño para masturbarse, y le hemos visto persiguiendo a una mujer con la que acababa de flirtear en el metro de camino al trabajo, con una mirada de profunda desesperación al perderla entre la gente; y le hemos visto observando los cristales de los edificios de Nueva York, observando a otras parejas haciendo el amor en una especie de truco cinematográfico en el que uno se pregunta si acaso no está solamente en la cabeza del personaje, porque es muy difícil que en plena ciudad de Nueva York una escena así, vista desde el nivel del suelo, no suponga una provocación para los viandantes.

Cuando la hermana de Sullivan se presenta en su casa y él comprende que va a pasar allí más tiempo del que a él le gustaría tenerla cerca, intenta hacer las cosas bien. En otro momento de vergüenza de la película, tira a la basura toda la pornografía que tiene escondida en su casa. Muchísimas revistas y películas para una casa tan pequeña. Da la sensación de que no hay suficientes escondites para mantenerlo disimulado.

Hay una chica de su trabajo, guapa y dulce, que está interesada por él, y Sullivan se la lleva a cenar. Intenta tener una conversación con ella, intenta interesarse por su vida, y es una de las escenas más incómodas de la película; es como si Sullivan estuviese intentando permanecer sereno mientras el incesante baile pornográfico de su cabeza le deshace el cerebro a tiras.

La tensión no es debida a la atracción que puedan sentir mutuamente, aunque está claro que a ella le gusta ese tipo; él es incapaz de centrarse. Es incapaz de tener una conversación normal con una mujer, porque debe hacer mucho que no la tiene. La cita termina sin fuegos artificiales, sin promesa de una segunda cita. Él, frustrado, decide no tirar todavía por la borda sus fantasías y en la siguiente escena (no sabemos si ha pasado un día, o varios) la acorrala en la oficina para darle el beso que no se dieron en la cita. El problema es que ella es una mujer linda y dulce, y para él los besos significan otra cosa. La lleva a un hotel, pero en condiciones «normales», con una mujer de las de verdad, que aspira a tener una relación sentimental, donde el sexo no es un simple impulso para satisfacer una necesidad obsesiva, es incapaz de llegar a nada; y se aparta de ella con asco y odio hacia sí mismo.

Sullivan es incapaz de tener una relación normal, aunque lo intente. Desde fuera, cuando la película comienza, la sensación que da es de éxito, de que eso es lo que todos los hombres querrían: no tener compromisos, tener total libertad sexual con quien le apetezca y como le apetezca. Sin embargo, lo que se nos presenta es una esclavitud.

Sucede que la prostitución se ve como un mal necesario, como algo que ha existido siempre. Una especie de necesidad para el hombre. Es una alegría que diversas asociaciones y grupos cristianos hoy en día estén trabajando para erradicar la trata de personas, porque las cifras hablan de que el 90% de las mujeres que se prostituyen (solo en España) lo hacen, en realidad, en contra de su voluntad. Básicamente, en el mejor de los casos, que no estarían haciendo eso si tuvieran otra opción. Trabajar con ellas para liberarlas de las redes mafiosas y renovar las leyes para que se pueda castigar la actividad (y no regularla, como algunos perversos legisladores pretenden) es un paso necesario y urgente.

Sin embargo, es solo una parte del problema. No debemos olvidar que Dios tiene misericordia de todos, incluso de tipos tan asquerosos y despreciables como el protagonista de Shame. Y no debemos olvidar que una gran mayoría de ese millón y medio de hombres que paga por sexo cada día viven una especie de cárcel mental muy parecida a la que nos presenta McQueen en su película. Con esto no quiero decir que haya que ser indulgente, sino que, como le sucede a Sullivan en su cabeza, cualquier intento solitario por salir de esa autodestrucción es totalmente inútil.

Nadie puede salir de ese estado mental por sí solo sin pedir ayuda y, seguramente, sin pasar por la vergüenza de admitirlo. Sabemos eso de los alcohólicos y de los ludópatas, y tenemos historial de grupos cristianos que se comprometieron a ayudar a superar la adicción a estas personas. Sin embargo, aunque socialmente los borrachos y los que se pasan el día en las máquinas tragaperras están mal vistos y son considerados problemáticos, que un hombre adulto consuma pornografía no es una vergüenza, sino incluso algo saludable que hacer en algún momento de la vida. Y que lo haga una mujer ya es considerado todo un logro del feminismo.

El instituto Max Planck de Berlín publicó un estudio no hace mucho en el que demostraba que el consumo de pornografía destruye las capacidades mentales. Literalmente, disminuye el tamaño del cerebro y afecta a la cognición. La publicación de ese estudio levantó polémica y se levantaron voces que pretendieron darle la vuelta, encontrarle otras explicaciones o anular los resultados. Y gran parte de ese rechazo vino a que la industria del sexo (pornografía, prostitución) es la segunda mayor del mundo, solo detrás de la industria armamentística. Estamos hablando de luchar contra todo un coloso.

Como decía Asun Quintana en nuestra breve conversación, no es solo un asunto de que las mujeres sean liberadas y los hombres sean castigados. Eso por sí solo no va a solucionar el problema. Hace falta una visión global y de conjunto, que abarque con honestidad la profunda dimensión del mal que causa el pecado en el ser humano.

También hemos de ser sinceros y reconocer que probablemente nada de lo que podamos hacer por terminar con la trata de personas y la prostitución acabará con el problema, porque vivimos en un mundo roto. Sin embargo, el esfuerzo debe dirigirse a impedir que los números de mujeres esclavizadas y de consumidores de sexo de pago sigan creciendo sin medida, y evitar a toda costa que eso pueda llegar a normalizarse. No ya porque resultaría algo perverso en sí mismo, sino porque tenemos que tener presente que, al igual que pasa con las mujeres prostituidas, para muchos hombres también supone una esclavitud y una vergüenza.

 

http://protestantedigital.com/cultural/34653/El_pecado_inconfesable


Política protestante (5)

Franco no fue el líder de un partido, sino el jefe de un Estado al servicio de la tradición católica

Francisco Franco
Francisco Franco bajo palio

Al presentar la política protestaste, tenemos un modelo muy útil en su antítesis: el franquismo.

Me voy a centrar en su primera etapa, y voy a usar los conceptos informados que aparecen en el libro ya recomendado de José Luis Villacañas (Historia del poder político en España, RBA, 2014). Por el espacio, solo una porción de la sección que le dedica, pero creo que será de provecho para todos. De eso se trata, de conocer lo mejor posible para actuar con responsabilidad. (También nos sirve para conocer mejor al papismo.)

Dejando atrás la propia guerra civil, con su imposible acercamiento contextual en nuestro presente, como el propio autor escribe, “es más sano mantener el sentimiento de piedad por todos aquellos ciudadanos“ que la sufrieron, y ponernos en la perspectiva política de la primera etapa de la victoria después de la guerra, la “negra posguerra” (hasta finales de la década de los 50). [Se distinguen tres épocas, con sus diferencias, pero con una “continuidad” que debe asumirse.]

Cito en extenso al profesor José Luis Villacañas. “Las fuerzas que llevaron al general Francisco Franco al poder desde el inicio tenían como aspiración la constitución de la nación católica existencial que se había movilizado en la guerra, de tal manera que hiciera imposible en el futuro una base popular para las dinámicas de la República… Las élites dirigentes del franquismo podían comprobar alborozadas hacia 1960 que sus expectativas constituyentes iban camino de realizarse. Por fin Franco, que desde la aparición en 1942 de la Doctrina del caudillaje de Francisco Javier Conde se había legitimado a través de la victoria militar, veinticinco años después podía legitimarse por el cuarto siglo de paz”.

“El proyecto de una dictadura soberana y constituyente de la sociedad era más antiguo que el régimen de Franco. Había sido elaborado, utilizando conceptos de Carl Schmitt, por el lúcido y apasionado Ramiro de Maeztu, y esto a partir de una pregunta: ¿qué había fallado en la dictadura de Primo de Rivera?…” En su opinión, “Primo de Rivera había disuelto la cohesión de las derechas y se había mostrado incapaz de fortalecer los dos principios de la nación española: el catolicismo y el sentido de la hispanidad. Sin ellos los intentos de José Calvo Sotelo de generar un capitalismo español eran inviables… Se hacía precisa una dictadura de largo plazo, sin cortapisas de otras instancias soberanas, y capaz de formar un capitalismo moderno que generara un pueblo de clases medias despolitizadas. Todo eso debía producirse antes de reconocer los derechos políticos e instituciones liberales”.

Lo que hacía intolerable el régimen republicano a los ojos… de los intelectuales organizados en torno al grupo fundador de la revista Acción Española era la convicción de que con él sería imposible construir un capitalismo español capaz de mantener una sociedad católica… La tragedia que percibieron los creadores de este proyecto fue descubrir que tampoco podían contar con los fervientes católicos vascos y catalanes, en la medida que antepusieron sus exigencias de autogobierno nacional a cualquier otra consideración objetiva…”

Estas “élites conservadoras de los primeros días de la República no habían decidido quién dirigiría esa dictadura soberana constituyente. Sus dos ideólogos fundamentales, José Calvo Sotelo y Ramiro de Maeztu, establecían únicamente sus dos bases ideales: la forma concreta de capitalismo de Estado y la forma cultural y católica de la hispanidad protegida por una monarquía tradicional… era casi seguro que este proyecto hiciera necesaria una guerra civil, cuya preparación asumió José María Gil Robles…” Lo que estaba sin definir, “quién iba a ser el portador de la soberanía… Tras una penosa guerra, ese portador sería el general victorioso.”

“Sin embargo, la causa misma por la que había luchado y vencido imponía los fines de su dictadura. Como dijeron al final de la guerra sus defensores, Franco tuvo que encarnar dos aspectos contradictorios del dictador constituyente. Por una parte, en tanto que soberano, no podía ver limitado su poder más que por su propia voluntad. Esto fue lo que dijo Dionisio Ridruejo. Pero, por otra parte, en tanto que caudillo, luchó por una causa tradicional que él no podía definir de su arbitrio, sino garantizar su continuidad. Esto es lo que dijo Francisco Javier Conde al definir a Franco como un caudillo carismático al servicio de la tradición, sin capacidad de innovación… La voluntad soberana del Caudillo no tenía límites para constituir el pueblo español, que era el de la tradición y ya estaba constituido. De ahí que su principal actividad fuera represora de todo aquello que no coincidiera con ese pueblo ya existente. Estas premisa permite describir toda su actuación como desconstrucción de lo que en la historia española era evolución y novedad, y que él consideraba como una mera superficie frente a lo esencial y eterno [Estado totalitario de los Reyes Católicos y su configuración imperial bajo Carlos V y Felipe II]…”

“Lo que permite identificar la aspiración del régimen en su primera época: crear algo parecido a lo que había sido el dispositivo inquisitorial. Ese dispositivo permitirá que el pueblo ya existente y constituido se defendiera de la impureza histórica acumulada. La aplicación pormenorizada de la delación, la desproporción entre indicios y penas, la extensión de la criminalización a familias y linajes enteros, la concentración de la persecución en campesinos y obreros, la exigencia de retractaciones humillantes, la invocación de sucesos antiguos para justificar el crimen, todo esto constituyó un dispositivo cercano al inquisitorial. Eso hace de esos largos años de posguerra del régimen de Franco algo tan odioso. Pero la imitación verdadera del dispositivo inquisitorial residió en que se quería conseguir un pueblo puro. Por eso fue lógico que, al igual que la Inquisición no permitiera huella superviviente alguna de los ajusticiados, el régimen franquista quisiera sepultar en el anonimato más radical a sus víctimas, perdidas en las cunetas. Y de la misma forma que, tras las miles de ejecuciones de judíos, España amaneció pobre pero dominada por el poder de los Reyes Católicos, así, tras la aplicación del nuevo dispositivo inquisitorial, España conoció décadas de pobreza y miedo, pero el régimen era sólido…” [La empobrecedora autarquía de esta primera época no casaba con “el proyecto originario de Calvo Sotelo y de Maeztu de crear un capitalismo católico hispánico”]

¿Quiénes son los beneficiados del retraso social por esta pobreza y miedo? “En primer lugar… los terratenientes, muy vinculados con la nobleza y con los militares de alta graduación, que veían sus tierras atendidas por unos jornaleros sumisos, no menos atemorizados que los obreros de la industria nacional y de las minas… en segundo lugar, las órdenes religiosas, las viejas capas auxiliares del dispositivo inquisitorial, a las que se les devolvió el monopolio de la educación… en tercer lugar, se benefició a las élites católicas que, como la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP), canalizaron las exigencias de la jerarquía episcopal que se instalaron en las estructuras de visibilidad cualitativa del régimen (prensa, como el periódico Ya; la agencia Logos; la Editorial Católica, etc.) y en la dirección de las instituciones universitarias privadas (el CEU, Comillas, de los jesuitas). Estas élites operaron en el aparato estatal y gubernamental, generaron el sistema educativo…”

“Gracias a ellos, la guerra civil fue elevada a `cruzada’, con lo que se garantizó la aspiración de lograr un pueblo tradicional. Las élites de la ACNP lograron el pleno funcionamiento de los poderes indirectos eclesiásticos sobre el franquismo, aquellos que para Maeztu eran garantía de todo gobierno `templado’. Un grupo de apenas seiscientos laicos procedentes de la burguesía, la mayoría juristas y letrados, garantizaban a la vez perfecta obediencia a la jerarquía eclesiástica y a Franco. Por ellos el Caudillo se mantuvo fiel al paradigma de gobernante católico y `la Iglesia fue servida como quería ser servida´; esto es, sin una implicación directa en el poder… El papel coactivo del Estado servía a la idea católica normativa. La doble sociedad perfecta, con esa garantía de cooperación recíproca de Estado e Iglesia, volvió a concentrarse en la España franquista. Así, el gobierno podía ser totalitario y al mismo tiempo respetuoso con `su origen (divino) y la doctrina de los fines con arreglo a la Iglesia’. En suma, la tradición verdadera era que de nuevo España `estaba al servicio de la Iglesia católica’… El Estado franquista era un medio instrumental para alcanzar los fines propios de una sociedad católica… Ese fin implicaba la `paz y la concordia de sus miembros’ y que `el Estado se ha de colocar al servicio de la sociedad, esta al del hombre, y este al de Dios’. Pero, como en el dispositivo inquisitorial tradicional, esto se refería únicamente al pueblo purificado… Como recordó Ibáñez Martín en 1944, no había diferencia en el servicio de Dios, de la Iglesia y de Franco…”

“…Pero todavía hay algo que formó parte del dispositivo inquisitorial… los familiares… Esta función fue la que cumplió la Falange con su estructura capilar a través de todo el territorio, su ideología totalitaria propia.”

“Ni Franco ni sus apoyos iniciales eran modernos. No quería crear ni un hombre nuevo ni una sociedad futurista. Él solo reclamó el carisma de ser un hombre tradicional y, por tanto, legitimado por quien concede el carisma: la Iglesia católica. Si aceptó el nombre de `caudillo’ fue porque recordaba los líderes castellanos previos al Estado, sostenidos por sus armas. No podía fundar un régimen totalitario con estas premisas y debía subordinar la construcción del nuevo pueblo y del nuevo Estado a los fines de la Iglesia. No fue el líder de un partido, sino el jefe de un Estado al servicio de la tradición católica…”

Seguimos, d. v., la semana próxima.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34662/El_franquismo_al_natural


El día de Navidad, como lo celebraban los cristianos, no tiene nada que ver con el paganismo.

BRISA FRESCA AUTOR Will Graham TRADUCTOR Julian Esquinas
adorno Navidad

¿Eres un pagano si celebras la Navidad? Bueno, sí y no. La respuesta depende de lo que adores durante la temporada festiva.

Si tus deidades son el dinero, la auto-indulgencia y el materialismo, entonces puedes etiquetarte como un pagano de pura cepa. Pero si tu deseo en Navidad es adorar al Dios Trino y darle gracias a Jesús por venir a la tierra, entonces no hay nada pagano en ti.

En el mundo cristiano de hoy, pequeños grupos de creyentes están lanzando ataques a otros santos de Dios que optan por celebrar la Navidad. Ellos justifican su agresión afirmando que la Navidad era originalmente un festival pagano. Por lo tanto, los cristianos deben abstenerse de cualquier sentimiento pro-Navidad. Otra bala en su pistola es que Dios nunca nos manda celebrar la encarnación en las Escrituras. Hacerlo es, entonces, algo no bíblico y fuera de lugar.

Vamos a investigar estas dos afirmaciones con la Biblia en una mano y la historia en la otra.

 

#1: ¿ES LA NAVIDAD PAGANISMO?

En cuanto a los orígenes de la Navidad, hay que confesar que antes de la conversión de Constantino al cristianismo en el siglo IV los romanos pasaban una semana adorando a Saturno de manera inmoral durante el festival de Saturnalia (que comenzaba el 17 de diciembre). La celebración era seguida por el culto al “Sol Invicto” para así coincidir (más o menos) con el solsticio de invierno el 25 de diciembre.

Pero cuando al cristianismo se le dio una nueva esfera de influencia en el Imperio Romano gracias a Constantino, la Iglesia trató de distanciarse de cualquier clase de paganismo. Esta fue la razón por la cual los cristianos decidieron adorar al Sol de justicia (esto es, Jesucristo) en lugar de al Sol Invicto (Malaquías 4:2). La celebración de la bondad de Dios al enviar a Jesús a la tierra marcó a los creyentes como un pueblo santo, quienes se diferenciaron de la tradición pagana. Por lo tanto, cualquier reclamo contemporáneo que proponga que la conmemoración de la Iglesia de la encarnación se originó en el paganismo es totalmente falso. De hecho, la razón por la que la Iglesia decidió adorar a Jesús por su nacimiento el 25 de diciembre era precisamente para alejarse del paganismo.

Si los paganos optan por adorar a sus falsos dioses en el día de Navidad, pueden hacerlo. Pero los cristianos siempre se han negado a inclinarse ante el sol. Ellos adoran al Dios Uno y Trino el 25 de diciembre para recordar la obra de la salvación eterna. El hecho de que los paganos usen el dinero no significa que los cristianos deban dejar de usar el dinero. Y sólo porque los paganos lean libros, eso no significa que los cristianos deban dejar de leer libros. De la misma manera, sólo porque algunos falsos adoradores glorifiquen a demonios en el día de Navidad eso no significa que los cristianos deban dejar de adorar a Jesús.

En resumen, el día de Navidad, como lo celebraban los cristianos, no tiene nada que ver con el paganismo. Es un día libre de paganismo en el corazón de los hijos de Dios. No hay ninguna base para la objeción histórica de esos grupos de “No a la Navidad”.

 

#2: ¿ES PECADO AGRADECER A DIOS POR LA ENCARNACIÓN?

La segunda objeción es más teológica que histórica. ¿Dios, realmente, nos ordena adorarle por la encarnación? Bueno, sí y no de nuevo. No hay ningún mandamiento bíblico específico que diga: «Adorarás al Señor tu Dios por la santísima encarnación», pero la Biblia sí hace resaltar una y otra vez que debemos agradecer a Dios por todo (encarnación incluida).

Acabo de releer los textos de la natividad registrados en los dos primeros capítulos de Mateo y Lucas. ¿Cuánta gente alaba a Dios por la Encarnación? ¡Un montón! He aquí una breve lista de las personas que la Biblia menciona: los sabios de Oriente, María, los pastores, los ángeles, Elizabeth, Zacarías y el anciano hermano Simeón. Sólo Dios sabe cuánta gente lo alabó por el nacimiento de Jesús y en ninguna parte de la Biblia dice que Dios les reprendió por hacerlo.

Es algo espiritual alabar a Dios y si la Navidad calienta tu corazón para agradecer a Dios por su desbordante gracia y bondad, entonces, ¡hazlo de todas las maneras posibles! Dios no puede ser ofendido por tal adoración. Así que, mi respuesta es no. No es pecado agradecer a Dios por la encarnación, aunque en ningún lugar se nos ordene.

 

UNOS CONSEJOS DE PABLO

Espero que esto te haya ayudado, sobre todo a aquellos que tienen una conciencia sensible y están realmente preocupados por quedar atrapados en las envolturas seductoras del paganismo. El apóstol Pablo estaba particularmente preocupado de que ningún miembro de la Iglesia juzgase a otro por la celebración de días especiales. Esta clase de gente tiende a hablar motivada por un celo mal dirigido y así hacen mucho daño al cuerpo de Cristo. Así que, sé muy consciente de ellos, pero muéstrales compasión.

He aquí dos textos paulinos que, en esta línea de pensamiento, han tocado mi corazón especialmente en los últimos dos días: «Uno hace diferencia entre día y día (por ejemplo, el día de Navidad); otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace» (Romanos 14:5-6). Y el segundo es: «Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo» (Colosenses 2:16).

 

CONCLUSIÓN

Con estos textos y este estudio en mente, aprovecho esta oportunidad para desearte una muy Feliz Navidad por dondequiera que te encuentres en el mundo ¡Que tu Navidad sea una que glorifique a Dios! En medio de las disputas y los conflictos no nos olvidemos que la Navidad no se trata del paganismo romano, sino de nuestro gran Dios y Salvador: Jesucristo, Emanuel.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34659/Eres_un_pagano_si_celebras_la_Navidad