Las religiones han vivido siempre al borde de un abismo. Y suelen atravesarlo aferradas al concepto del viejo martirio o del moderno terrorismo. Nacidas para dar respuesta al misterio de la vida, han acabado muchas veces atrapadas en máquinas de muerte.
El caso de los terroristas, nacidos al cultivo de la corriente violenta del islamismo, propone una reflexión acerca de la gravedad de la fe, que debería ser liberadora y acaba forjando nuevos terrores.
Las tres grandes religiones monoteístas han ido evolucionado en la visión de la violencia a lo largo de los siglos.
La religión del Libro, en su versión más antigua, defendía el ojo por ojo. No exigía la violencia contra los diferentes. Dejaba a Yahvé, que se encargase de defender a su pueblo contra los enemigos de Israel.
Más tarde, primero el talmud, y después Jesús de Nazaret, perfeccionaron el ojo por ojo judío, para colocar un muro a la violencia, pasando a aconsejar poner la otra mejilla a quien te abofetea.
En ese concepto de perdón heroico del cristianismo, de devolver bien por mal, es en el que se inspiraron más tarde los profetas de la no violencia.
El judaísmo no tiene en su credo el proselitismo, mientras que el cristianismo y el islamismo se hicieron misioneros tratando de convencer, unas veces por las buenas y otras por las malas, a abrazar su fe en los demás.
Llegaron más tarde las cruzadas y las inquisiciones que eliminaban al que no creyera como ellos. Y volvió la violencia del brazo de la intolerancia, del no respeto por la fe del otro.
Junto a ello, nació en el cristianismo el concepto de martirio. El creyente, antes de arrodillarse ante los ídolos, antes de renunciar a su fe, prefería morir. Moría él, no mataba a los demás.
En el islamismo, la última en el tiempo de las tres grandes religiones monoteístas, cuya esencia es la compasión, el concepto de martirio cristiano cambió de signo. El mártir ya no se inmola sólo, sino que arrastra con él la muerte de los demás, de los que no piensan como él o no viven como él.
En la raíz de ese nuevo concepto de martirio es donde se encuentra la clave del moderno terrorismo, que en el islamismo se apoya en los preceptos de la fe, y en el mundo político en la ideología, de derechas o de izquierdas. No importa la muerte del inocente si lo exige la pureza de la idea por la que se lucha y muere.
El peligro de ese cambio de martirio tanto en el campo religioso como político, es de una gravedad extrema en nuestro mundo tecnologizado en el que basta una olla a presión para que dos muchachos inteligentes puedan crear muerte y terror.
Así como hoy es infinitamente más fácil que ayer crearse los propios instrumentos de muerte, también resulta más fácil y aterrador el que sin necesidad siquiera de una organización nacional o internacional, cualquiera, dispuesto al martirio, por su fe, pueda actuar por su cuenta, como un David contra el gigante Goliat.
El David del terrorismo puede ser cualquier creyente que considere que ese Goliat de la vida moderna, del vivir a la occidental, es incompatible con su fe y debe ser eliminado.
El terrorismo se convierte así en un ideal individual, lo eleva su peligrosidad a la enésima potencia, ya que cualquiera puede convertirse en una Al Qaeda y actuar por su cuenta y riesgo.
No necesitan ni consignas del exterior. Les basta la convicción de que, por ejemplo “no entienden a esos americanos” o “a esos europeos”. No los entienden y juzgan que no tienen el derecho de vivir de forma diferente a la que ellos viven, o les han obligado a hacerlo.
Eliminar al que no actúa como ellos ni en su fe ni en sus costumbres, se convierte en un imperativo individual de su propia fe, casi en un mantra, en una llamada del Altísimo.
Y es ahí donde reside la peligrosidad de ese moderno concepto de martirio, que no se conforma con su propia inmolación en defensa de su fe, sino que arrastra con él la exigencia de eliminación del diferente.
Sin entender estos engranajes complejos y milenarios de la fe tanto religiosa como ideológica, y de sus fanatismos, no conseguiremos dar respuesta a las preguntas que surgen cada vez que el terrorismo golpea al mundo moderno.
Si para el islámico, la inmolación que conlleva la eliminación de los otros supone renacer a un mundo sobrenatural mejor, para el terrorista ideológico, el terrorismo que conlleva en sus entrañas la muerte de inocentes, es vista, como decía el ideólogo italiano de las Brigadas Rojas, Toni Negri, como “el amanecer de la revolución”.
Difícil en esa explosiva mezcla de fe e ideología defenderse del terror que nos acecha a cada esquina.
Si fueron necesarios dos mil policías y la paralización de una ciudad como Boston, para capturar a un muchacho de 19 años convertido en terrorista, es fácil imaginarse lo que podría ocurrir si millones de fundamentalistas religiosos o ideólogos de la revolución, se convirtieran, por su cuenta y riesgo, en otros tantos candidatos a mártires.
Bin Laden sigue vivo en cada fanático capaz de renunciar a su vida por la causa por la que él acabó muerto. Y las inquisiciones de cualquier color que sean, siguen coleando en la historia. Olvidar esa cruda realidad, o intentar minimizarla, sería la peor de las decisiones.
No basta la psiquiatría para entender el moderno terrorismo. Tenemos que acudir a las degeneraciones de los catecismos de la fe o a los manifiestos ideológicos.
Lo más difícil para las iglesias cristianas de EE.UU., tanto “de izquierda” como “de derecha”, es que ya no tienen una voz influyente en la sociedad estadounidense.
No hace muchos años la Mayoría Moral tenía una voz importante en el partido republicano. La derecha cristiana le ayudó a los republicanos a ganar varias elecciones presidenciales y ellos tenían una voz importante en ese partido político.
Varios de los líderes de la derecha cristiana asumían que podían hacer que el país “regresara” a la fe cristiana. Su poder político siguió influyendo hasta las elecciones del 2004.
Por supuesto que la “mayoría moral” siempre suscitó muchas preguntas. Nunca fueron mayoría en el país y su moralidad parecía limitarse a temas del aborto y oponerse al matrimonio del mismo género. En todo lo demás su postura era prácticamente la misma que la derecha republicana.
Sin embargo, la Mayoría Moral era una versión derechista de la postura que anteriormente habían tenido las iglesias protestantes históricas. El cristianismo liberal de las iglesias históricas estaba muy ligado a las posturas políticas y sociales de las clases “educadas” de EEUU. Su postura “cristiana” tenía una moralidad personal, pero ellos asumían que las posturas políticas y sociales del país eran básicamente cristianas.
Tanto el protestantismo histórico de mediados del siglo XX como la Mayoría Moral de la última parte del siglo asumían un modelo de cristiandad. Asumían que las sociedad EEUU eran básicamente cristiana y que las posturas y acciones de sus líderes políticos, sociales y económicos reflejaban los valores “cristianos” del país, o debían de hacerlo.
Pero la situación ha cambiado mucho en los primeros años del siglo XXI. Los demócratas están llevando al país hacia el secularismo en nombre del pluralismo. Y recientemente los republicanos están dando a entender que el agenda de la derecha cristiana ya no tendrá mayor voz dentro del partido.
Las iglesias cristianas, tanto conservadores como liberales, se están viendo marginalizadas en las plataformas públicas. Su papel público se está limitando a ser capellanes de las acciones políticas de personas que poco valorizan su voz.
Al verse marginalizados muchas iglesias y líderes cristianos están tratando de mantener la voz que tuvieron en el pasado. Todavía están tratando de reproducir la época de la cristiandad.
Algunas iglesias lo están haciendo por predicar un “evangelio” que es prácticamente el mismo mensaje de las voces “progresistas” del momento. Su mensaje trata de demostrar que la fe cristiana en verdad se parece a las actitudes libertinas del momento. Asumen que si predican un “evangelio progresista” conseguirán que la gente se acerque a sus iglesias. Sin embargo, siguen perdiendo gente.
Muchas iglesias conservadoras asumen que la respuesta es seguir peleando públicamente contra las tendencias secularizantes. Siguen tratando de “regresar” al país a los valores cristianos del pasado. Tienen una presencia más fuerte entre las iglesias cristianas, pero se están dando cuenta que aún sus supuestos aliados, los republicanos, ya no les están haciendo mucho caso.
También se está viendo una nueva tendencia de huir de la sociedad. Un número creciente de iglesias se están dedicando a ofrecer bienes religiosos y están evitando lidiar con las cuestiones sociales, políticas o económicas controvertidas del momento.
Lo más difícil para las iglesias cristianas, tanto de izquierda como de derecha, es que ya no tienen una voz influyente en la sociedad estadounidense.Aunque la gran mayoría de los estadounidenses se siguen identificando como cristianos, es claro que las iglesias y los líderes cristianos, ya no tienen la influencia pública que tuvieron en otro tiempo. Tampoco se puede anticipar que las personas que se llaman cristianas practiquen valores cristianos, ni que sigan las enseñanzas de sus líderes religiosos. La cristiandad está en pleno declive.
Este es el momento para que los cristianos reconozcamos que necesitamos a aprender a ser una minoría moral. Tenemos que aprender lo que significa ser una minoría fiel en la sociedad. En muchas partes del mundo los cristianos son minoría. Llegó el momento en que los de EEUU necesitamos aprender de ellos sobre lo que significa ser cristianos fieles en un mundo pos-cristiandad.
Mientras unos cristianos quieren seguir a la sociedad, otros quieren pelear y otros huir. Pero la respuesta está en entender la sociedad sin seguirla, tener una voz profética sin vivir peleando y vivir una vida alternativa, sin huir de nuestra responsabilidad en el mundo. Tenemos que aprender a compartir el evangelio en un contexto donde tenemos que ganarnos el derecho de ser escuchados.
Ser una minoría moral significa reconocer que debemos buscar la paz de la ciudad donde vivimos. Nos llama a la humildad de ser siervos de Dios y de nuestro mundo. También implica proclamar el mensaje del evangelio a personas que no tienen trasfondo cristianizado, recordando, de nuevo, que es el Espíritu Santo que transforma las vidas de los que escuchan el mensaje.
Nuestra proclamación también tiene que confrontar el pecado, tanto el personal como el social. Tenemos que recordar, de nuevo, que debemos estar en el mundo, pero no ser del mundo. Huir no es opción.
Ser una minoría moral será una tarea compleja para los que estamos impuestos a ser una voz en la cristiandad. Que Dios nos de el valor para ser minoría fiel.
Más de un 20 por ciento de la población no se identifica con ninguna religión, un fenómeno que va en aumento constante en las últimas dos décadas.
ESTADOS UNIDOS
El número de estadounidenses que dicen no tener ninguna afiliación religiosa es el más alto desde que se realizan estas mediciones, superando el 20 por ciento de la población, según un informe de Pew Research elaborado en octubre de 2012.
Aunque en su momento pasó algo desapercibido con la expectativa de unas elecciones cercanas, varios expertos han examinado estos resultados que parecen dar un retrato interesante de lo que está pasando con la religión – en particular, con el cristianismo – en este país.
Los sociólogos de la Universidad de California, Berkeley, y la Universidad de Duke analizaron los resultados para Huffington Post, comprobando que el número de personas que no se consideran parte de una religión organizada ha aumentado drásticamente en los últimos años.
Ya en los años 1930 y 1940, el número de personas que no se identificaba con ninguna religión rondaba el 5 por ciento. Claude Fischer, uno de los investigadores con la Universidad de Berkeley, explicó que ese número había aumentado a sólo el 8 por ciento en 1990.
Pero desde entonces, el número de personas que no se consideran parte de una religión se ha incrementado hasta un 20 por ciento.
HUYENDO DE LA RELIGIÓN ESTABLECIDA “Alrededor de 1990 comenzó el despegue de esta tendencia”, dijo Fischer al Huffington Post. “Llama la atención que la tendencia de renunciar a una afiliación avanza a un ritmo regular, pero en cambio no se corresponde con el porcentaje de personas agnósticas o ateas, que no muestra una tendencia al alza semejante”.
“Cuando se pregunta a la gente si pertenece a una religión, se pide una identificación del tipo yo soy católico”, explicó Fischer. “La identificación es una cuestión diferente que las creencias, de si creen en Dios, o en la vida después de la muerte”.
La investigación muestra que los hombres son más propensos que las mujeres a no identificarse con una religión – el 24 por ciento frente al 16 por ciento – y que los afroamericanos y latinoamericanos tenían más probabilidades de asociarse con una religión que los blancos.
DIFERENCIAS POLÍTICAS NOTABLES
En otro sentido, se nota una diferencia clara si se agrega el condicionante político. El 40 por ciento de los liberales afirman que no tienen religión, en comparación con sólo el 9 por ciento de los conservadores.
Fischer y su colega Mike Hout, analizó datos similares hace 10 años y tienen la teoría de que el abandono de la religión organizada está directamente ligada a la política.
“Es producto de la participación de la derecha religiosa en la política estadounidense y la conexión cada vez mayor en la mentalidad estadounidense de los moderados y liberales, que piensan cada vez más que la religión es igual a la política conservadora”, dijo Fischer.
DISCURSO MORAL
“Cada vez más, las personas identifican y vinculan la religión organizada con actitudes anti-gay, el conservadurismo sexual, y toda una gama de valores sociales y culturales de esta tendencia”, dijo Fischer.
El informe también mostró que aquellos que no estaban afiliados a una religión tampoco buscaban una. “Esto transmite la idea de que estas personas piensan que las organizaciones religiosas están demasiado preocupadas por el dinero y el poder, demasiado centradas en reglas y demasiado involucradas en la política”, concluye Fischer.
Todavía no ha pasado una semana desde que fue electo y ya ha hecho varias cosas que dan a entender que será un papa muy diferente.
El mundo católico romano celebró esta semana el nombramiento del nuevo papa, Francisco. Fue una sorpresa siendo que él ni estaba en la lista de los supuestos papables. Su ascensión parece indicar que los cardenales quieren enfocar hacia el futuro y no hacia las crisis que tanto han afectado a la Iglesia Católica Romana. Jorge Mario Bergoglio es el primer papa que no es del hemisferio norte, es el primer jesuita y el primero de las Américas.
Francisco tiene el potencial de ser un puente entre la iglesia del norte en crisis y la iglesia creciente del sur. Al ser hijo de inmigrante italianos y de un país, Argentina, de tanta migración europea relativamente reciente, él es el tipo de candidato que puede conectar la iglesia antigua de Europa con la iglesia joven del sur. Pero también representa al mundo mayoritario. Mientras la iglesia católica en Europa está en crisis, está creciendo en el sur. Francisco cambia la cara de la iglesia católica y le da la oportunidad de enfocar en las iglesias crecientes del sur donde viven el 80% de los católicos del mundo.
El nuevo papa refleja una línea que incomoda tanto a derecha como a izquierda. Su teología sigue la línea conservadora de los últimos dos papasy ha luchado fuertemente contra el matrimonio del mismo género en Argentina. Sin embargo, también tiene una fuerte consciencia social. Ha confrontado el capitalismo global y la distribución injusta de los bienes en América Latina. Ha tenido el valor de predicarle directamente a las élites políticas argentinas, particularmente a la administración actual. (Por otro lado, también existen acusaciones contra él por la manera que trató con las autoridades durante la guerra sucia en Argentina.)
La gran mayoría de las reacciones iniciales han sido positivas. Voces tan dispares como el teólogo de liberación Leonardo Boff y las alianzas evangélicas de Argentina respondieron positivamente a su nombramiento. Desarrolló buenas relaciones con las iglesias evangélicas y demostró su compromiso con los pobres y la justicia social durante su tiempo como cardenal en Buenos Aires.
Todavía no ha pasado una semana desde que fue electo y ya ha hecho varias cosas que dan a entender que será un papa muy diferente. No ha utilizado los símbolos de poder del papado y ha dado a entender que va a seguir viviendo la vida sencilla que llevado hasta ahora. Y en su primer sermón a los cardenales les llamó a reconocer que si la Iglesia Católica Romana no cambia podría terminar siendo meramente una ONG de compasión, o digna de compasión.
Sospecho que el papado de Francisco será definido por el nombre papal que tomó. Por un lado se parecerá a Francisco de Asís, quien recibió el llamado a reconstruir la casa de Dios y de caminar con los pobres y los pequeños. Pero también tendrá una voz profética que confrontará a las autoridades al estilo de Francisco Xavier, el jesuita.
Es muy probable que Francisco sea un papa dispuesto a reformar a la iglesia, a caminar con los pobres, pero también a denunciar a los poderosos. Si logra dirigir a la Iglesia Católica Romana en esa dirección su papado será impactante.
El Papa recordó que la unidad cristiana no es “unidad en la diversidad”, sino tener la misma fe, la misma Eucaristía y las mismas autoridades. Una unidad que sólo subsiste en la Iglesia Católico Romana.
Entre los días 18 y 25 de Enero, la Iglesia Católico Romana y el Consejo Mundial de Iglesias organizaron la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Desde 1958, la Semana de Oración ha sido un ejercicio anual de “ecumenismo espiritual” (es decir, oración conjunta) que implica tanto a los cuerpos eclesiásticos oficiales como a los movimientos ecuménicos de base. Su principal premisa teológica es hacer una llamada a la plegaria común para conseguir la unidad de todos los que están “bautizados” . [i]
Al término de la semana, Benedicto XVI presidió la liturgia final en la basílica de San Pablo de Roma. En su homilía, el Papa subrayó que la unidad es dada tanto por Dios como por la responsabilidad de todos los cristianos.
En los esfuerzos que se hacen a favor de la unidad, las cuestiones doctrinales que causan la división entre la Iglesia Católico Romana y los demás cristianos no católicos no deberían “descuidarse ni minimizarse”.
También en esta ocasión, el Papa Ratzinger insistió en el hecho de que el ecumenismo no es una unidad sentimental desleída, sino que es una unidad en la profesión de la misma fe, en la celebración de la misma Eucaristía, y unidos bajo el mismo ministerio sacramental de la sucesión apostólica.
Sin embargo, cuando la Semana de Oración estaba a punto de comenzar, un curioso evento proporcionó otra perspectiva del panorama general del ecumenismo católico romano .
¿UN CAMINO PARA LOS “LUTE-ROMANOS”?
Al presentar su libro más reciente sobre los principales temas del pensamiento de Ratzinger, en una librería romana junto al Vaticano, el Arzobispo Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe, hizo un comentario sobre una posible perspectiva para el proceso ecuménico.
Imaginando un escenario futuro en el cual un número significativo de luteranos quisieran entrar en plena comunión con la Iglesia Romana, Müller dijo que podría crearse un “ordinariato” específico para ellos a fin de facilitar la transición . Un ordinariato es una diócesis especial que permite la completa integración en la Iglesia Romana mientras que, al mismo tiempo, concede la aceptación de algunos aspectos de la tradición espiritual y litúrgica anterior.
El modelo del ordinariato ya ha sido previsto y aplicado. En 2009 el Papa Ratzinger dispuso la constitución de “ordinariatos personales para los anglicanos que entraran en plena comunión con la Iglesia Católica” . En este caso, los ex anglicanos que ahora son católico-romanos pueden celebrar los sacramentos de acuerdo “con los libros litúrgicos propios de la tradición anglicana”. El ordinariato consigue la integración en el sistema romano siempre y cuando se pague el tributo a su “catolicidad”, la cual es capaz de acomodar diferentes tradiciones.
El Arzobispo Müller admitió que “el mundo luterano es algo diferente del anglicano, puesto que entre los anglicanos siempre ha habido un sector cercano al catolicismo”. No obstante, dijo, algunos luteranos albergan la esperanza de un restablecimiento de la plena comunión con Roma, y “la” Iglesia debería estar preparada para recibirles.
Sugirió que, al igual que con los anglicanos, la Iglesia Católica podría permitir a los luteranos conservar las “legítimas tradiciones que han desarrollado”, entretanto se convierten en miembros de la Iglesia Católica. La idea fue severamente criticada por los funcionarios luteranos.
¿CÓMO FUNCIONA LA UNIDAD VISIBLE? Aparte de los tecnicismos de la ley canónica, lo que es digno de considerar es el cuadro general que emerge de estos comentarios .
Es verdad que el arzobispo Müller no pronunció una declaración oficial como si la decisión ya estuviese tomada. Sin embargo, expresó unas ideas a las que se les da una seria consideración en los departamentos del Vaticano en ambos espectros de los límites de la Iglesia Romana.
A su “derecha”, Roma está tratando concienzudamente de resolver la excomunión que infligió al tradicionalista Mons. Lefebvre y a sus seguidores en 1998. El medio para lograrlo es a través de un ordinariato por el cual podrían mantener sus modelos litúrgicos distintivos al tiempo que aceptarían que otros católicos se adhirieran a la evolución del post-Vaticano II.
A su “izquierda”, Roma se está abriendo a los ex anglicanos y ahora, posiblemente, a grupos de luteranos que deseen abrazar la “catolicidad” romana si bien conservando parte de su patrimonio luterano . El ordinariato es el medio por el cual la catolicidad de la Iglesia romana puede extenderse por todos los lados preservando al mismo tiempo la unidad del sistema alrededor de la institución sacramental.
El hecho de que estas ideas se pronunciaran públicamente en la semana ecuménica es intrigante, pero perfectamente legítimo si se comprende todo lo que el ecumenismo significa para Roma .
Por una parte, la Iglesia Romana ora con otros cristianos para la unidad y se regocija por la unidad que ya existe. Por la otra, establece disposiciones a fin de que la completa unidad sea conseguida mediante la incorporación de otros cristianos en su seno.
Según el punto de vista romano de la unidad, no hay ninguna contradicción entre las dos medidas. Como se ha recordado anteriormente, el Papa en su homilía recordó que la unidad cristiana no es un tipo de unión corriente como “unidad en la diversidad”, sino la plena expresión de la unidad cristiana, o sea, profesar la misma fe, celebrar la misma Eucaristía y ser regido por las mismas autoridades. Esta completa o perfecta unidad subsiste solo en la Iglesia Católico Romana .
Las demás iglesias y comunidades son, en una forma u otra “defectuosas” en algunos aspectos importantes. Después de los anglicanos, ahora es el turno de que les hagan a los luteranos una disposición especial para que disfruten de una vida cristiana “más plena”.
Traducción: Rosa Gubianas
[i] La Semana de Oración de la Alianza Evangélica es una iniciativa diferente, que por lo general tiene lugar una semana antes. Empezó en 1846, más de un siglo antes que la semana ecuménica, y tiene una premisa teológica muy diferente en tanto que fomenta la oración entre todos los creyentes cristianos. La diferencia debería notarse; no todos los que están bautizados son necesariamente cristianos. El fenómeno del cristianismo “nominal” está muy extendido, por lo cual gran cantidad de una determinada población está compuesta por aquellos que están bautizados, pero puede que haya pocos cristianos entre ellos.
Una misa católica en Carolina del Norte (EE UU). / CORDON PRESS
Algo más de 16 de cada 100 habitantes del mundo, exactamente 16,3, no se identifican con ninguna de las religiones existentes. Son el tercer grupo de población en el paisaje religioso global que ha diseñado el think tank estadounidense Pew Center. Se trata de un mapamundi con el tamaño y la distribución de decenas de confesiones que van desde el cristianismo o el islam —las dos principales, en ese orden— hasta los zoroástricos (o parsis), los jainistas y los seguidores de Tenrikyo, la secta más influyente de Japón, pasando por yazidíes, rastafaris o cienciólogos: en el informe Pew hay sitio para todos.
Los 1.100 millones de descreídos que hay en el mundo, casi tantos como católicos, no son necesariamente ateos, subraya el estudio, sino simplemente individuos que pueden albergar sentimientos espirituales o de trascendencia pero no se identifican con ninguno de los sistemas existentes. “Los límites entre creyentes, personas que se adhieren a los dogmas, los aceptan, y religiosos, gente con sentimientos espirituales o una cierta dimensión de profundidad, son difusos”, señala el teólogo y filósofo Manuel Fraijó, que imparte Historia de las Religiones en la UNED. Abunda en la idea Juan José Tamayo, teólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid: “Se trata de una desafección institucional; no supone una renuncia a las creencias, la experiencia religiosa personal o las opciones éticas. Ese 16% de desafectos institucionales pueden experimentar sentido de la trascendencia, espiritualidad, actitudes religiosas y valores éticos de manera espontánea y gratuita, es decir, al margen de las instituciones, que son el fracaso de la religión porque dogmatizan mensajes éticos y los mercantilizan”.
Fuente: Pew Research Center. / EL PAÍS
El estudio del Pew Forum on Religion & Public Life, que refleja el estado de la cuestión en 2010 y se basa en el análisis de más de 2.500 censos, investigaciones y registros de población, arroja los siguientes datos: los cristianos son mayoría en el mundo, el 31,5% de la población (2.200 millones, la mitad de ellos católicos), seguidos de cerca por los musulmanes (23,2%, 1.600 millones). Tras lo que el informe denomina “no afiliados” aparecen los siguientes grupos: hindúes (15% de la población mundial, o 1.000 millones); budistas (7,1%, 500 millones); seguidores de religiones populares (africanas o de tribus chinas, indios americanos y aborígenes australianos), el 5,9%, o 400 millones; otras religiones (taoísmo, sintoísmo, parsis, sijs, bahai’s, jainistas, seguidores de Tenrikyo, etcétera), el 0,8% (58 millones), y, finalmente, judíos, que solo suponen el 0,2% de la población mundial (14 millones, repartidos casi a partes iguales entre EE UU y Oriente Medio, es decir, Israel).
La edad media entre los que profesan el islam es de 23 años
Aunque el informe Pew no precisa si los “no adscritos” son desencantados de alguna fe o si esta es su primera opción, Fraijó aventura la procedencia de parte de ellos: “Del islam no se sale nadie, porque es una forma de vida; salirse implica abandonar la sociedad. Pero del cristianismo sí se van muchos, hay una secularización muy fuerte. La religión donde más movimiento hay en Europa es el cristianismo”. Un ejemplo: del 18% de españoles sin adscripción religiosa, según un estudio de 2008 de la Fundación Bertelsmann, “el 87% de ellos habían tenido una educación católica”, subraya Fraijó. “Independientemente de lo que diga el informe, yo creo que el mayor grado de desafección se produce en Occidente y, más concretamente, en el catolicismo, una religión con una estructura jerárquica patriarcal inamovible”, coincide Tamayo.
Sin embargo, la distribución geográfica del grupo de no religiosos —son mayoría en China, República Checa, Estonia, Hong Kong, Japón y Corea del Norte, países en apariencia inconexos y ajenos a la tradición cristiana— no parece corroborar la desviación de la que hablan ambos expertos. “En China ha habido un abandono masivo del confucionismo, que es visto como la religión de los funcionarios, los políticos y las ciudades, más que del taoísmo, la religión del campo”, explica Fraijó, en alusión a la vertiginosa transformación socioeconómica del gigante asiático en los últimos lustros. “Japón, por su parte, es muy refractario a las conversiones: pese a la importante presencia de los jesuitas en el país desde hace siglos, solo un 1% de la población se ha convertido al cristianismo”, puntualiza.
Del mapamundi de Pew puede inferirse que la región de Asia-Pacífico es la reserva espiritual del planeta: varios grupos tienen allí una poderosa presencia, incluida la aplastante mayoría de hindúes y budistas, con una población cercana al 90% del total. Paradójicamente, tres cuartas partes de los “no afiliados” (76%) también se concentran en esa región, y solo en China son 700 millones (dos veces la población de EE UU).
Aunque la cristiana es la comunidad más dispersa geográficamente —está presente en todos los continentes—, el estudio de Pew señala que tres cuartas partes de la población mundial —el 73%— viven en países donde su confesión es mayoritaria, en especial hindúes y cristianos; estos últimos se concentran además en los 157 Estados donde son mayoría. Un nada desdeñable 27% de los seres humanos pertenecen a minorías religiosas en los países donde viven, como los cristianos de Oriente Medio o los musulmanes en Europa, lo que a menudo es fuente de fricciones sectarias-políticas con la comunidad dominante, como demuestra el caso de Egipto o Siria.
Por tramos de edad, la religión con mayor número de seguidores jóvenes es el islam (23 años de media), frente a los judíos, que con 36 años son los mayores de los ocho grandes grupos estudiados. El informe no precisa la edad media del creyente católico, solo la del cristiano: 30 años, un promedio que la pujanza de las confesiones evangélicas en América Latina, África y, en menor medida, en el Este de Europa rebaja al catolicismo tradicional en el Viejo Continente.
“Las religiones ganan por goleada a Dios”
“Hay unas 10.000 religiones en el mundo. Podríamos decir que las religiones están ganando por goleada a Dios”, explica gráficamente Manuel Fraijó, catedrático de Filosofía Moral y Política de la UNED. La frase tal vez ayude a explicar por qué en el estudio de Pew figuran, junto a confesiones milenarias como el sintoísmo o el sijismo, o la amenazada comunidad parsi —cuyos ritos funerarios corren peligro por la contaminación y la disminución del número de buitres—, creencias tan curiosas y bisoñas como la wicca, una religión neopagana fundada en la primera mitad del siglo XX y que muchos relacionan con la brujería, o la discutida Cienciología. O infinidad de religiones tradicionales y paganas (animistas, totémicas, etcétera), que conforman nada menos que el 6% mundial (las profesan 400 millones de personas). EL PAÍS contactó por correo electrónico con Pew para preguntar la inclusión de creencias como la wicca o los rastafaris, pero no recibió respuesta.
“En muchas zonas, las religiones se identifican con los sistemas filosóficos tradicionales que permean la civilización correspondiente; de ese sustrato tan enraizado también es difícil salirse. Pero el abandono de la religión ha perdido dramatismo. Se pasa de la creencia a la increencia sin traumas, ya no hay una guerra fría entre teísmo y ateísmo”, explica Fraijó. Decía Hegel que lo importante no es ser creyente o no serlo, sino tener lucidez al respecto, pero si la claridad del razonamiento lleva a querer romper oficialmente el vínculo con la comunidad, el deseo se convierte a veces en pesadilla: la apostasía es una tarea ardua en España. Sin embargo, más de 100.000 católicos apostataron en Austria y Alemania en 2010 tras los escándalos de los abusos a menores por representantes de la Iglesia.
La diferencia generacional tiene su traslación en las creencias. Mientras los no creyentes tienen una edad media de 32 años en el mundo, entre los españoles, los jóvenes en torno a 20 años casi triplican a los mayores de 60: un 24% frente al 9%, según el estudio Bertelsmann. “En el grupo de no adscritos crece proporcionalmente el porcentaje de gente joven”, subraya Fraijó.
Propongo estudiar juntos la importancia que el Plan de Dios le asigna al lugar de culto.
Hay una difundida creencia que la tradicional manera de congregarse de las iglesias cristianas evangélicas, salvo cuestiones culturales o de época, es la manera bíblica. Muchos de los que así opinan sostienen que la tradición católico-romana es exactamente lo opuesto.
En esta serie de notas que comenzamos hoy no nos ocuparemos de los aspectos litúrgicos observables en las iglesias locales, según sea su denominación, salvo cuando ellos tengan una estrecha relación con nuestro objetivo principal. Nuestro enfoque apunta a desentrañar y conocer los aspectos físico-ambientales del lugar usado por nuestros primeros hermanos y hermanas para reunirse a orar, a escudriñar las Escrituras, a recordar y adorar al Señor y a estrechar lazos fraternales como asamblea de fe.
¿Dónde y cómo se reunían los primeros creyentes, según las Escrituras?
¿Cuándo y dónde nació la costumbre de construir edificios para congregar a los cristianos?
¿Es una ordenanza divina que los cristianos tengamos un edificio propio al cual llamar iglesia, templo, lugar santo o, aún, casa de Dios?
¿Qué relación hay entre la Gran Comisión de ir a todas las naciones a hacer discípulos de Cristo y la construcción de edificios allí donde hay grupos estables de creyentes?
¿Es correcto, desde el punto de vista bíblico, embarcarnos en invertir dinero en proyectos y construcciones para albergar a una iglesia cuya naturaleza es la de peregrina en la tierra?
Si hubiese tal base bíblica, e inclusive con ayuda de la historia secular y de la arqueología: ¿Cómo era el lugar en el que se congregaban los primeros creyentes? ¿Tenía características arquitectónicas o edilicias especiales que lo hacían un paradigma de edificio “cristiano”? LA IGLESIA DE MI NIÑEZ En mi ciudad natal de Santa Fe de la Veracruz recuerdo tres tipos de edificios religiosos : la única sinagoga judía a pocos metros de mi casa; las enormes construcciones católico-romanas de las que podía distinguir a las antiquísimas de la época colonial y a las más contemporáneas (casi siempre sin terminar); y las modestas construcciones evangélicas: algunas con claro estilo anglosajón y su típico remate triangular cuyo vértice podía, o no, estar coronado con una pequeña cruz.
Los edificios evangélicos, cuanto más alejadas del centro urbano, más sencillos y elementales lucían; casi siempre construidos a base del voluntariado de los fieles y con donativos o recaudaciones provenientes de kermeses o encuentros “pro-construcción”.
Mis mayores conocieron al Dios de la Biblia gracias al testimonio de Don Miguel, el chofer del autobús que llevaba a mi padre a su trabajo a las seis de la mañana de lunes a viernes. De las charlas de este cristiano con mi padre, siempre sentado en el primer asiento, seguramente otros pasajeros habrán recibido la Palabra de vida. Gracias a ese testimonio de fe, yo crecí en una congregación plantada y pastoreada por miembros de las denominadas “asambleas de hermanos libres” (nacidas del movimiento misionero británico conocido como “Plymouth Brethren” en el sur de Inglaterra).
Los lugares de culto de esta denominación lucían en el frente esta sucinta inscripción: “Local Evangélico” (traducido de “Evangelical Hall”). Este nombre significaba que, si estaba yendo a la escuela dominical u otra reunión, cuando me preguntaran adónde iba respondería “al local”, no “a la iglesia”. Quien no supiese de qué estábamos hablando supondrían cualquier otro edificio, menos uno de culto.
Adelante, un pequeño porche accesible desde el frente o desde ambos costados, según las posibilidades del terreno, era la entrada principal. Y el salón, casi siempre rectangular presentaba las bancadas mirando hacia el podio donde se encontraba el púlpito, elevado en lo que llamábamos la plataforma con piso de madera, ya que debajo estaba el bautisterio.
Lejos estaba en mi lejana niñez de saber que ya de grande, me dedicaría a la construcción, a la arquitectura y al urbanismo. Ejerciendo mi profesión he diseñado edificios para distintas denominaciones evangélicas. Y, además de los numerosos problemas legales, técnicos, financieros y constructivos, debí enfrentar numerosas cuestiones enojosas que, lamento decirlo, no se dan ni siquiera entre los incrédulos a la hora de edificar.
Por mi corta edad tampoco sabía de los efectos imperceptibles que nos impone la tradición: la merma constante de nuestra capacidad de cuestionamiento, y la aceptación sumisa de las cosas como son. Esa acción desgastante que nos lleva a encogemos de hombros y a resignadamente decir: “esto es lo que hay”. Peor es, porque -salvo excepciones- esa actitud se la transmitimos luego a los niños cuando les ordenamos callar ante sus continuos “¿por qué?” LOS LUGARES DE CULTO EN LA BIBLIA Propongo estudiar juntos la importancia que el Plan de Dios le asigna al lugar de culto; cuáles han sido sus precisas indicaciones en el pasado, cuál es su preferencia actual, y cómo será en el futuro eterno. Investigaremos, en primer lugar, las instrucciones dadas por Dios a su pueblo en la antigüedad para que construyese un lugar de culto que marcase la diferencia con los numerosos cultos paganos de los pueblos que siempre rodearon y corrompieron a Israel. Luego, en una segunda parte, estudiaremos la manera en que se congregaban para recibir sus enseñanzas los seguidores de Jesucristo durante su corto aunque intenso ministerio terrenal. Finalmente, analizaremos qué nos dice el libro de los Hechos y demás escritos apostólicos respecto de la manera de congregarse de los seguidores de Jesucristo luego de glorificado, desde Pentecostés hasta el final del canon novotestamentario.
Sugiero hacerlo como se hace un estudio bíblico: sin partir de ideas preconcebidas ; dejando hablar a la Palabra. Cuando tengamos dudas preguntaremos; y dejaremos que sea la Palabra la que nos responda.
Tendremos oportunidad de conocer las opiniones de historiadores seculares y bíblicos; los resultados de hallazgos arqueológicos y de expertos en investigaciones científicas.
Como siempre ocurre, todos los hallazgos científicos no hacen más que corroborar a la Palabra. Ellos nos ayudarán a conocer qué clase de edificios usaron los primeros hermanos y hermanas cuando se reunían en el nombre de Jesucristo y para la gloria de Dios. Ojalá el Espíritu de verdad nos guíe y saquemos conclusiones beneficiosas para la iglesia.
Continuaremos, si el Señor lo permite, con Dios es el arquitecto.
Ante la caída de fieles en las iglesias del conjunto de Estados Unidos los “evangelicals” prosperan en Nueva Inglaterra, una región secularizada e inclinada al relativismo y la laxitud moral.
06 DE ENERO DE 2013, NUEVA YORK
Nueva Inglaterra, la región más secularizada de EE.UU., asiste a un boom de congregaciones evangélicas, fundamentalmente bautistas y pentecostales. Esto es interesante ya que refleja o vislumbra un cambio en el escenario religioso del país; en un momento en el que en las encuestas crece el número de quienes se consideran creyentes sin identificarse con una confesión religiosa concreta.
Y es que una de las noticias significativas que trajo 2012 fue el aumento de los “sin religión” en EE.UU. El 20% de los estadounidenses (1 de cada 5) no se adhiere a ninguna Iglesia o confesión; lo que supone un aumento notable respecto a principios de los noventa cuando esa cifra rondaba sólo el 8% . Pero esta cifra no significa que se de la espalda a Dios o la religión. La gran mayoría de ese 20% afirma creer en Dios e incluso los hay que oran o rezan a diario (de este grupo sólo el 6% se declara agnóstico o ateo).
La caída del número de fieles en el conjunto de las iglesias de los EE.UU. es evidente, tanto en las confesiones protestantes “tradicionales o históricas” (episcopalianos, metodistas, bautistas, presbiterianos…) como en los grupos evangélicos independientes y de origen más reciente. El porcentaje de estadounidenses que se declaran protestante o evangelical ha caído del 62% en 1972 al 48% en 2012. Durante estos cinco últimos años, los católicos se han mantenido estables (representan el 22% de la población), pero fundamentalmente gracias a las familias de inmigrantes latinos.
NUEVA INGLATERRA: AUGE EVANGÉLICO
Pero esta foto robot del conjunto de EEUU cambia sustancialmente en la secularizada región de Nueva Inglaterra , integrada por los estados de Maine, Nuevo Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut. Según informa The Christian Science Monitor a partir de un estudio reciente, en esta amplia zona los católicos y los “protestantes tradicionales” sí están perdiendo fieles mientras que los evangélicos (evangelical) y especialmente los pentecostales viven un “momento aleluya”.
Entre 2000 y 2010 , período que analiza el Religious Congregations & Membership Study, la Iglesia católica perdió el 28% de sus fieles en Nuevo Hampshire y el 33% en Maine . Solo en la ciudad de Boston (Massachusetts) se han cerrado 69 parroquias católicas.
En esa misma década , la Convención Bautista del Sur –una de las grandes denominaciones evangélicas– ha abierto a lo largo y ancho de Nueva Inglaterra 118 nuevas congregaciones. Casi la mitad ocupan establecimientos que en su día pertenecieron a las Iglesias protestantes históricas .
Los pentecostales también están creciendo . Las Asambleas de Dios abrieron 11 nuevas congregaciones en Massachusetts; y la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular abrió otras 13 en Maine y Massachusetts.
No deja de ser curioso –casi chocante- que los bautistas tradicionales y el pentecostalismo prosperen precisamente en una región secularizada y de inclinaciones al relativismo y la laxitud moral . Por ejemplo, cinco de los seis estados de Nueva Inglaterra han legalizado el matrimonio gay. Mientras, las Iglesias más acomodadas a la moral políticamente correcta pierden fieles. COMUNIDADES CON INMIGRANTES INTEGRADOS El crecimiento del número de evangélicos y pentecostales en Nueva Inglaterra se explica en parte por el entusiasmo con que estas confesiones han entrado en la vida diaria de los inmigrantes. A los recién llegados –no solo hispanos, sino también rumanos, ucranianos y otros inmigrantes de Europa del Este– les ofrecen servicios religiosos, pero también cursos gratuitos de orientación familiar, cocina, hidroterapia, sesiones para dejar de fumar…
Pero a diferencia de lo que ocurre en otras partes del mundo (como, por ejemplo, África o la India), donde el crecimiento espectacular de pentecostales parece estar ligado a la pérdida de fieles entre las filas de otras confesiones cristianas –sobre todo, católicos y anglicanos–, en EE.UU. el pentecostalismo se suele nutrir de los que no se adhieren a ninguna Iglesia o confesión . En este sentido, cabe hablar de un descubrimiento de la religión antes que de un trasvase desde otras confesiones.
“A muchos no les gusta el aura de las religiones tradicionales, donde las parroquias parecen clubes cerrados”, explica Charles Crabtee, presidente del Zion Bible College, una universidad pentecostal. “Pero cuando salimos a la calle, construimos comunidades en los barrios, y llevamos el amor de Jesús a los hogares, mucha gente responde positivamente”.
En la Congregación León de Judá, una iglesia evangélica en Boston, el idioma no es una barrera para entenderse. Situada en un barrio con muchos hispanos, los 1.500 fieles que frecuentan la iglesia pueden elegir entre asistir a oficios religiosos en inglés o en español. Hay ganas de conocer gente nueva y de compartir con ellos su fe en Dios.
Ted Best y William Leslie emigraron hace años de Barbados y República Dominica, respectivamente. Ambos están orgullosos de pertenecer a una comunidad vibrante y que además se muestra sensible a las necesidades de los recién llegados. “Queremos formar parte de una Iglesia que está creciendo (…) y que toma partido por los necesitados”, explica Leslie, que dedica parte de su tiempo libre a hacer voluntariado en los hospitales y en el metro.
¿MARKETING RELIGIOSO? Otra posible razón del auge de los evangélicos y los pentecostales en Nueva Inglaterra está en la promesa de liberación o salida que ofrecen –en la radio, en la televisión, en las vallas publicitarias…– ante problemas concretos . Asegurar soluciones a las necesidades concretas de la vida de una persona es un distintivo positivo, y especialmente característico de las iglesias pentecostales que creen y ofrecen una convicción clara del poder de intervención sobrenatural de Dios en la vida humana del día a día.
Algunos critican el modus operandi de los pentecostales, pues consideran que sus promesas de sanidad –que a veces pueden ir unidas a signos y milagros– son una estrategia para ganar adeptos. Pero sería injusto encasillar a todo este movimiento religioso en esta única “dimensión terapéutica”.
Cierto que la sanidad ocupa un lugar central en el mensaje pentecostal, explica el sacerdote católico Juan Usma Gomez, experto en pentecostalismo. Pero, a su juicio, la sospecha de que están haciendo marketing religioso desaparece cuando se profundiza en su mensaje. “La nota esencial del pentecostalismo no es ‘ser curado’, sino santificarse a través de la conversión”, escribe en Catholic Culture.
Los pentecostales ofrecen sanidad y la intervención divina en la vida de las personas, pero salvo excepciones no garantizan –en contra de lo que piensan sus críticos– que siempre se dé. Lo que sí es necesario para salvarse, según explican casi todos los teólogos pentecostales, es aceptar el mensaje que anuncia el Evangelio . Un mensaje que, tal y como lo presentan, incluye como consecuencia y fruto una vida acorde a la ética cristiana.
Así, el pentecostalismo rechaza el aborto, la eutanasia, las relaciones homosexuales, la clonación, la investigación biomédica que conlleva destrucción de embriones, las relaciones sexuales prematrimoniales, el adulterio, la embriaguez (algunas congregaciones prescriben incluso la abstinencia total), los juegos de apuestas…
En cambio, acepta en general el uso de anticonceptivos y la fecundación in vitro (siempre que no se destruyan embriones), dejándolo a la conciencia de los fieles. Más compleja es la postura sobre el divorcio: en general, entre cristianos se desaconseja (salvo en casos de adulterio); pero hay cada vez más unas congregaciones que lo aceptan como mal menor en casos de maltrato y similares. Y a partir del divorcio, algunas prohíben los segundos matrimonios, pero otras lo admiten como correcto siempre que nos e haga a la ligera.
UNA MORAL EXIGENTE PERO FLEXIBLE Otro factor es la moral exigente que ofrecen la mayoría de las congregaciones evangélicas (incluidas las pentecostales) y que se convierte en una brújula y asidero en su vida en general y especialmente en momentos de crisis vital.
“Cuando uno escucha las historias de conversos al pentecostalismo, llama la atención el papel central que ha tenido la reforma moral en sus vidas”. Prácticamente todos aseguran que les ayudó a dejar la bebida o las drogas, los robos, las infidelidades matrimoniales, a empezar a tomarse en serio la responsabilidad en su trabajo y, en general, a andar rectos en el camino ético de la vida.
Además de comunidades abiertas, las iglesias evangélicas (especialmente el pentecostalismo) ofrecen una amplia gama de alternativas en cuestiones que no se consideran fundamentales en materia de fe y de ética . Por ejemplo, cualquier cristiano evangélico que esté a disgusto o disconforme con lo que le ofrece su congregación es muy libre de buscarse otra.
Esta flexibilidad es una baza a su favor. Quitando los aspectos esenciales, hay un amplio abanico de posibilidades según la conciencia e incluso el criterio de cada uno, por ejemplo los diferentes tipos de jerarquía en la iglesia (incluso una “Iglesia sin jerarquía”, el papel de la mujer en la iglesia), así como las diferentes opciones en temas como los anticonceptivos, la fecundación in vitro y el divorcio antes mencionados.
Las proposiciones tienen poco o nada que decir sobre las responsabilidades de la Iglesia en la erosión de las prácticas cristianas en Occidente.
18 DE NOVIEMBRE DE 2012
El Sínodo para la Nueva Evangelización puede considerarse como “un padre de familia que de lo que tiene guardado saca cosas nuevas y cosas viejas” (Mateo 13:52). La explicación de Jesús de la parábola de la red es un punto de partida útil para ponerse de acuerdo con lo que sucedió en el Sínodo que acaba de terminar (7-28 Octubre 2012).
Después de varias semanas de intensas discusiones, el acto final fue la redacción de una lista de 58 proposiciones (o sea, puntos dignos de atención) que se presentaron al Papa para su consideración en la futura promulgación de un documento papal (Exhortación Apostólica) que formará parte del Magisterio de la Iglesia.
El perfil de la Nueva Evangelización (NE) se está haciendo cada vez más claro, al menos sobre el papel, mientras queda por ver los resultados prácticos que se obtendrán de la misma .
Los logros del Sínodo, según se refleja en estas proposiciones, son una mezcla de cosas nuevas y viejas que exigen discernimiento para no concentrarse únicamente en unos pocos elementos seleccionados .
1. LA OBERTURA TRINITARIA Y EL FINAL MARIANO
“La Iglesia y su misión evangelizadora tienen su origen y fuente en la Santísima Trinidad según el plan del Padre, la obra del Hijo, que culminó en su muerte y gloriosa Resurrección y la misión del espíritu Santo. La Iglesia continua esta misión del amor de Dios en nuestro mundo” (n. 4). No puede haber fundamento bíblico más claro para la NE, si bien la manera en que la ICR continuará la misión de Dios no se explica. ¿Es a través de la prolongación de la encarnación del Hijo y, por lo tanto de haber recibido sus cargos profético (autoridad magisterial), sacerdotal (sistema sacramental) y real (estructura jerárquica?
No obstante, éste es sólo un lado de la moneda. Como es práctica habitual en los documentos católicos, el pensamiento final se dirige a María .
La apertura trinitaria es únicamente introductoria, pero no es concluyente para la NE. Es parte de un cuadro más amplio que no está completo a menos que la dimensión mariológica pase al primer plano.
Esto es lo que dice el Sínodo en la última proposición: “Como Madre y como Reina ella es un símbolo de esperanza para los pueblos que sufren y los que padecen necesidad. Hoy, ella es la ‘Misionera’ que nos auxiliará en las dificultades de nuestro tiempo y con su cercanía abrirá a la fe los corazones de los hombres y las mujeres. Fijamos nuestra mirada en María. Ella nos ayudará a proclamar el mensaje de salvación a todos los hombres y mujeres, a fin de que también ellos lleguen a ser agentes de la Evangelización. María es la Madre de la Iglesia y a través de su presencia la Iglesia puede convertirse en un hogar para muchos y en madre de todos los pueblos” (n. 58).
Por una parte existe un marco trinitario de acogida para la misión, a pesar de que por la otra parte también encontramos la reintegración de una exhaustiva visión mariana para la NE.
2. ÉNFASIS EN ESTUDIO DE LAS ESCRITURAS Y CRECIMIENTO DE LA PIEDAD POPULAR Otro elemento alentador de las proposiciones es el acento dado al papel de la Biblia. “En el contexto de la NE cada oportunidad para el estudio de la Sagrada Escritura debe ser aprovechada. La Escritura debe impregnar las homilías, la catequesis y todos los esfuerzos que se hagan para transmitir la fe” (n.11).
Esta apertura reitera la actitud del Vaticano II con respecto a la Biblia, aunque el Sínodo posteriormente deja claro que “ El Catecismo de la Iglesia Católica y su Compendio son, por encima de todo, un recurso para la enseñanza de la fe y un apoyo para los adultos de la Iglesia en su misión evangelizadora y catequizadora” (n. 29). Por tanto, según el Sínodo, las Escrituras tienen que leerse siempre a la luz del Catecismo .
Lo que es más llamativo, sin embargo, es el estímulo paralelo a las variadas formas de piedad popular sin sugerir la necesidad de ser corregidas por la Escritura.“La piedad popular es el verdadero lugar para encontrar a Cristo, y también para expresar la fe del pueblo cristiano a la Bienaventurada Virgen María y a los Santos. La NE reconoce el valor de estas experiencias de fe y las alienta como formas de crecer en las virtudes cristianas… La piedad popular es una oportunidad especialmente prometedora para la conversión y el crecimiento de la fe” (n. 39). De este modo la NE se implementa con el estudio de la Biblia y las devociones populares. Es difícil de entender como pueden reconciliarse las dos aparte de la dialéctica católica entre lo nuevo y lo antiguo.
3. IMPORTANCIA DE LA CONVERSIÓN DENTRO DEL SISTEMA SACRAMENTAL DE LA IGLESIA El Sínodo se acerca mucho a un cierto lenguaje “evangélico” cuando habla de la conversión . “La ‘primera proclamación’ (es decir, un anuncio explícito de salvación) es donde el kerigma , el mensaje de salvación del misterio pascual de Jesucristo, es proclamado con gran poder espiritual hasta el punto de provocar el arrepentimiento de los pecados, la conversión de los corazones y una decisión de fe” (n. 9). Este es un lenguaje sencillo que cualquier evangelista usaría en su predicación (aparte de la referencia al “misterio pascual” que es la forma típica católico romana de combinar y fusionar el sacrificio de la cruz y el sacrificio de la Eucaristía).
No obstante, la conversión se ve como un paso dentro del sendero sacramental más amplio de una persona. No es la transición de estar perdido a ser salvo, sino un avance hacia la plenitud de una gracia ya otorgada por y mediante el sistema sacramental de “la” Iglesia (n. 4,33,35,37). Esto no quiere decir que la conversión tenga que ser enfrentada a los sacramentos, sino que el significado católico romano de la conversión tiene mucho más peso eclesiológico y más matices que simplemente el volverse a Cristo y ser salvo sólo por su gracia.
4. UN TONO AUTOALENTADOR CON POCA AUTOCRÍTICA El tono general de las proposiciones y el mensaje final del Sínodo va dirigido a proporcionar una imagen de una Iglesia viva y animada que responde a los retos de las tendencias secularizadoras de Occidente mediante el lanzamiento de la NE y llamando a los bautizados que se han extraviado a volver de nuevo a la Iglesia .
Las proposiciones tienen poco o nada que decir sobre las responsabilidades de la Iglesia en la erosión de las prácticas cristianas en Occidente y la falta de credibilidad que las instituciones cristianas consiguen en la opinión pública. Hay sólo un ejemplo en el que “los escándalos que afectan a la vida y al ministerio sacerdotal” se mencionan (n. 49), pero eso es todo.
El mensaje general es que mucha gente deja la Iglesia a causa de los horribles efectos de la secularización . Parece que la Iglesia tenga poco de que arrepentirse de las prácticas del pasado y mucho de que alabarse a sí misma por sus actividades continuas. Vamos a ver si el Papa Ratzinger va a ser más audaz que lo que son las proposiciones en reconocer los fallos de la Iglesia, especialmente en Occidente.
Una lectura selectiva de las proposiciones puede sugerir que el Sínodo claramente ha empujado a la Iglesia Católico Romana a una disposición de ánimo más “evangélica”. Sin embargo, una lectura más amplia y cuidadosa indica que la “nueva” que se presenta va siempre acompañada de la “antigua” que permanece.
Siendo un laico voluntario en una de las iglesias luteranas en el centro de Los Ángeles, California, un día de regreso a casa prendí el televisor y ví estupefacto en la información local, una protesta de la iglesia católica-romana en contra de una iglesia Luterana, en la ciudad de Compton , sacerdotes y feligresía , levantaban sus cartelones de protesta contra la iglesia luterana San Marcos, La iglesia luterana había usurpado la identidad católica-romana, el salón parroquial llamaba dizque “salón guadalupano” era la manzana de la discordia, allí en el medio del salón con un gran cajón limosnero, de ancha plataforma para resistir el peso de la virgen, un letrero sugerente medieval “cuando eches tu limosna nuestra santa madre te bendecirá en este momento (sic), un santuario atiborrado de las figuras de santos y vírgenes, y el engaño de hacerse pasar por sacerdote católico romano, en la iglesia luterana en América (ELCA) eran la suma de reclamos de parte de la iglesia católica-romana.
Este hecho acaecido en la década de los años ’90 es la muestra de una deformación a la confesión Luterana y una alimentación a una falsa identidad Luterana.
Vale reconocer la iglesia católica-romana de Compton, estaba en todo su derecho de hacer esa protesta, no cabe en un razonamiento normal que una iglesia Luterana que ha superado teológicamente la ignorancia de la manipulación de las indulgencias “modernas”, religiosidad popular, idolatría y ecumenismo fatuo, lo utilice para engañar a la gente ó sea permisible a ellas.
El día de hoy la iglesia Luterana, está permitiendo negligentemente que la idolatría a figuras míticas ocupe el lugar de Jesucristo como único medio de salvación y el mérito de la salvación de Cristo para el perdón de nuestros pecados atreves de los sacramentos sea vendidos como una indulgencia más al mejor postor, aceptando la participación de un ecumenismo maquillado y manipulado desde la otra orilla que no quiere reconocer lo fundamental de 500 años de reforma.
Los testimonios de Jesús y los hechos de la Reforma Protestante deben ser guardados con riguroso celo cristiano.
Jesús en sus palabras testimoniales escritas en Juan 14:21, 23-24 dice:
21 ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.
23 “Le contestó Jesús:
—El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. No se angustien ni se acobarden.24 El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió.
El prefacio del libro de Concordia, argumenta los acontecimientos que están sucediendo con el naciente luteranismo y dice: “ En medio de esta angustiosa situación, y en medio de la desorganización del gobierno constituido, el enemigo de la humanidad astutamente empezó a sembrar las semillas de doctrina falsa y de la discordia y a causar divisiones destructoras y escandalosas en las iglesias y en las escuelas con el propósito de adulterar la doctrina pura de la Palabra de Dios, destruir el lazo de amor y de la armonía cristiana e impedir así demorar sensiblemente el curso del santo evangelio…” “desviar a los pobres y errantes conciencias para que no conozcan la doctrina evangélica pura, hacerlas más sumisas al yugo papal, e incluso hacerlas abrazar otras corrupciones que están pugna con la palabra de Dios.”, los argumentos que están manifiestos en las palabras de Jesús y en el prefacio del libro de Concordia no han sido tomados en cuenta por aquellos que están “practicando” la “romanización” de la iglesia Luterana.
Quiero fundamentar, que nuestra iglesia luterana ha cometido un grave error en ser muy condescendiente con la ignorancia de la religiosidad popular, la idolatría y la manipulación de las indulgencias en los sacramentos y de un ecumenismo fatuo, al aceptar estas prácticas oscurantistas que están contra el criterio teológico de la Palabra de Dios y la figura Cristocéntrica del evangelio.
La iglesia Luterana tiene una riquísima y profunda información y formación teológica, la palabra de Dios que es escudriñada de manera una seria y consecuente desde los albores del luteranismo, el resultado fué, desarrollaron un compendio de confesión de fé que se llama el libro de Concordia, libro valioso que argumenta la sujeción a la Palabra de Dios y la figura de Cristo y el Espíritu Santo.
LA IDOLATRIA HERMANA DE LA IGNORANCIA SUPINA
La idolatría es un problema endémico en la iglesia católica-romana y es preocupante ver como avanza dentro de la comunidad latina luterana
La idolatría del antiguo testamento esta circunscrito dentro de la ignorancia reforzada de soberbia y rebeldía, el capitulo 20 de éxodo del 1-7 dice: Entonces Dios habló todas estas palabras diciendo:2 “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de la esclavitud).
3 “No tendrás otros dioses delante de Mí.
4 “No te harás ningún ídolo (imagen tallada), ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No los adorarás (No te inclinarás ante ellos) ni los servirás (ni los honrarás). Porque Yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta[c] la tercera y cuarta generación de los que Me aborrecen, 6 y muestro misericordia a millares, a los que Me aman y guardan Mis mandamientos.
Estos versos son claves para dar a conocer a su pueblo el principio de relación entre los seres humanos y Dios, El manifiesta su acuerdo, su dirección con los seres humanos y dentro de la ignorancia supina del pueblo, Dios muestra su amor convertido en un convenio. Un pacto que gira en base al cumplimiento de la liberación del Pueblo de Israel. Someterse a Dios es un proceso de entendimiento, lo que pudo ser 40 días se convirtió en una larga vivencia de 40 años.
Argumentar estos versos en la formación Luterana pareciera que es algo “muy doméstico” de un ínfimo valor, pareciera que es un tema caduco, pero conforme va pasando el tiempo, observamos el crecimiento de una deformación de la fé básica en la iglesia luterana.
Porque se produjo esta anormalidad, vale analizar la historia de la iglesia latina luterana
EL FAMOSO MOSAICO LUTERANO ES UNA PIEZA DE MUSEO PERO NO EL CUERPO DE CRISTO
JUAN 14: 21,23: ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.
23 “Le contestó Jesús:
—El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. No se angustien ni se acobarden.
Creyéron los líderes que visionarón el ministerio Latino Luterano, que aplicando diversidad de métodos aparentemente misionológicos como un mosaico podrían tener en la Iglesia Luterana Latina un crecimiento explosivo y no se diéron cuenta ó fueron negligentes cuando ahora tenemos una iglesia deforme, anormal con varias cabezas irreconocibles e irreconciliables que aplican lo aprendido de lo extra-biblico, imponiendo su soberbia y la rebeldía al sometimiento de la Palabra.
En la historia reciente de la iglesia latina luterana en los EEUU, no se sentaron las bases sólidas para una formación pastoral, se “reclutó” profesionales de la fé que venían de otras tiendas religiosas menos del corazón y apasionamiento de la iglesia Luterana, un sacerdote que no ha entendido y no ha pasado por la Gracia Salvífica de Jesucristo seguirá practicando lo que aprendió en la iglesia romana y aquel “oportunista” de la fe aplicará lo más fácil y manipulativo para hacer su trabajo parroquial.
Sin darnos cuenta hemos regresado al oscurantismo de la iglesia de la edad media donde los personajes de poder toman control de la iglesia para finiquitar sus intereses creados, haciendo de las indulgencias, de la religiosidad popular un negocio de la fé como el “pan del día”.
Me asomaba ya al liderazgo de la Iglesia Latina Luterana y el hecho escandaloso ocurrido en la misión Luterana San Marcos, nunca fué llamado al orden y menos sancionado por estas prácticas deshonestas, tímidamente observe como aquel “pastor ó sacerdote” como se hacía llamar llegaba a las reuniones pastorales cual señor feudal “marcando su propia agenda e intereses personales” y se iba de regreso a su dominio.
Siendo seminarista iba perfilando mi corazón para el llamado a la misión, en uno de los entrenamientos un pastor comenzó a darnos los “tips” para el “éxito misional”, los sacramentos “tienen un costo”, contaba su experiencia, la preparación para el encuentro de la 1ra. Comunión tenía un precio en la lista ofrecimientos de la iglesia, cual moderno Teztel, la gente debía pagar para que tenga “valor” el sagrado sacramento. Dentro de mi mente repetía “éste pastor está loco” como puede reducir la gracia de Dios en el sacramento a un pago semanal ó mensual hasta que termine su preparación el niño ó niña, joven y adulto.
Que refiere la Biblia, Jesús reunió a sus discípulos y en un acto de fe y aceptación la pascua judía tomó la forma de la celebración de la Santa Cena ó santa Comunión, fue un acto de encuentro, de relación, de recordación, de limpieza, sometimiento e humildad.
Se sigue haciendo un negocio de fin de semana con el Bautismo, ya no es la asamblea de los creyentes que se reúnen el primer día de la semana el Domingo para celebrar el Bautismo padres y padrinos probos que eran escogidos dentro de la congregación como refiere la historia de la iglesia, ahora es un grupo de intereses velados, entre padres y compadres que solo cumple con el ritualismo y sus expectativas están culminar con una gran fiesta de jarana y alcoholización, ¿llegarán el domingo trayendo al bautizado? No,
Posiblemente lleguen para buscar otra celebración la de los quince años, su matrimonio y como última oportunidad en un féretro para su sepultura. Los sacramentos reducidos a un simple negocio de fin de semana.
La Gracia Salvífica de Jesucristo atreves de los Sacramentos, es la piedra angular de la Teología Luterana.
L a vida cristiana tiene una responsabilidad y lealtad. Es una gran verdad la Gracia de Dios no tiene costo es un regalo de Dios, pero no por eso es barata, Bonhoeffer pastor teólogo alemán menciona y sentencia: “La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado”
Pasaron los años, aquella iglesia luterana que ví en la televisión ser el blanco de un éscandalo y ver plasmado todo el odio religioso de otro grupo contrario cerró sus puertas, de la misión San Marcos no quedo un solo miembro de las 200 o 300 personas que llegaban a cada celebración. este antiguo y vetusto templo iba a ser la iglesia donde serviría en el futuro con el nombre de Pueblo de Dios Lutheran Church. Me tocó en los últimos 9 años ser parte de la restauración y credibilidad de la iglesia luterana en nuestra comunidad y alrededores, logramos dar una verdadera identidad luterana y dar testimonio de bendición en el barrio atreves de Pueblo de Dios Lutheran Church.
Seguir sosteniendo lo insostenible bíblicamente llevará a que los feligreses desencantados de la iglesia luterana, regresarán en masa al lugar de donde nunca debiéron salir su iglesia romana.
La iglesia Luterana no tiene el afán de “robar” feligresía con encantos y fábulas romanistas, la iglesia Luterana está llamada a predicar el mensaje del evangelio de las Buenas Nuevas de Salvación a los hambrientos de la Palabra de Dios.
RELIGIOSIDAD POPULAR MANTENIENDO LA IGNORANCIA
Este tema es muy grave en la iglesia Luterana, se ha desarrollado toda una argumentación teológica para dar crédito a esta aberración y acercarnos al sometimiento católico-romano medieval.
Dos hechos que quiero enumerar, tocan la cabeza del liderazgo de la iglesia Luterana, los obispos luteranos que avalan una imagen falsa de la Iglesia Latina Luterana.
Fuimos visitados por un Obispo luterano salvadoreño, y en medio de su plática de experiencia de fe deslizó esta historia, “estando en Israel, donde visitamos la iglesia de la natividad al culminar mi paseo, se me ocurrió recoger muchas piedritas del alrededor del templo…llegando a El Salvador de regreso compartí estas piedritas con muchos miembros de nuestra congregación, pasaron los días y uno de los feligreses llegó mostrándome una cruz enchapada en oro, que en la parte central tenía la piedra regalada y estaba cubierta con oro a sus alrededores, este hombre había desarrollado gran fe a la cruz”, pareciera que esta historia no dice nada solo un “acto de fe” en una cruz milagrosa que tiene una piedra bendita, prosiguió con su historia, “la hna. Vendedora del puesto del Mercado, había puesto la piedra en una pequeña bolsita y cada mañana que comenzaba su labor, ponía la bolsita debajo de la frutas y verduras, con emoción regreso a contarme que desde que guardaba las piedritas benditas debajo de su mercadería, ella vendía más”, el Obispo culminó su plática diciendo la gran fe que tenía su pueblo (sic).
Escuchar de los labios de un Obispo tremendo “cuento” dice mucho de la crisis que estamos pasando en nuestro liderazgo luterano.
La religiosidad popular no permite ver los Milagros reales que realiza Dios con su pueblo, la fé de esta gente sencilla estaba reducida a una cruz con una piedra incrustada y a una bolsita que se pone debajo de la mercadería, que oportunidad desperdiciada para liberar a la gente de tanta ignorancia religiosa.
La creencia de los favores de los santos y vírgenes y el cumplimiento de las mandas, son prácticas comunes en algunas Iglesias luteranas, distorsión teológica que obstaculizan las enseñanza biblica de una manera directa y clara. Alguién, un día me dejó siete copias de la “manda” que se hacen a San Judas Tadeo, el “santo de los pedidos imposibles”. Donde si no cumplías con el santo el tomaba venganza y castigo de regreso de la “manda”.
Es una gran negligencia cuando pastores luteranos avalan tremenda aberración, por no “perder” a doña Carlota (personaje de la canción “Jesús es verbo y no sustantivo” de Arjona) que sigue sus tradiciones y no se esfuerzan en presentar un evangelio liberador.
LA INSTITUALIZACION DEL ROMANISMO EN LA IGLESIA LUTERANA
El Obispo president de la ELCA no debe pecar de ignorancia supina, llamó la atención en su última presentación atraves del video en todas las asambleas sinodales de este año 2012, mostrando el avance misionero y tomando como ejemplo una congregación latina que de luterana no tiene nada, donde ésta congregación muestra su imagen totalmente católica-romana, al ser entrevistado el pastor , él refiere no siguen la tradición luterana, (recuerdo en nuestro tiempo de seminaristas en Texas, su opinión de adhesión a la iglesia catolica-romana y al papa Juan Pablo II como cabeza y líder infalible de la iglesia, de aquel entonces, él, lo aceptaba abiertamente) No todo los pastores luteranos somos pro católicos-romanos o sometidos a Roma, institucionalizar el romanismo como lo ha hecho esta congregación lleva a más confusión y lo más triste, por un efímero éxito de números en la feligresía, que es avalado como máximo ejemplo por el Obispo luterano Hanson, haciendo una total sumisión al catolicismo romano, peligrosos juego político-religioso.
Hago eco a este escrito aparecido en protestante digital (medio de prensa español): “Pero por favor, dejemos el ecumenismo hueco, fatuo, ambiguo, amañado bien sea por liberal o por fundamentalista. El único ecumenismo posible está en el Jesús histórico revelado en la palabra que es la Biblia (no sólo en sus principios básicos éticos, sino también teológicos). Esto ni es relativista ni fundamentalista, es el eje en el que debemos movernos nosotros y el Universo.”
Nuestro legado de Iglesia Evangélica Luterana Latina debe ser rescatado de la confusión y sumisión al romanismo católico.
No nos hacemos ningún bien engañando a los feligreses con una religiosidad popular trasnochada, indulgencias contextualizadas y ecumenismo fatuo y amañado.
Al colgar este escrito el día de hoy 31 de Octubre del año 2012, Día de la Reforma Protestante, en sus paredes virtuales, como un llamado a la reflexión y al reencuentro de una verdadera identidad Luterana, invito a construir una iglesia Luterana que respete y practique LA SOLA GRACIA, SOLA PALABRA, SOLA FE, SOLO CRISTO.