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GAVIN KNIGHT Explosión social en Reino Unido – Protagonistas de los disturbios

 

El estallido del lado oculto violento de los barrios marginales de Reino Unido no resulta sorprendente. Lo he visto de primera mano a lo largo de los dos últimos años, cuando me uní a unas unidades policiales de primera línea en zonas marginales de Londres, Manchester y Glasgow. Niños cada vez más jóvenes se ven arrastrados a la delincuencia callejera menor y a las actividades de las bandas, de ahí que los saqueos sean más de lo mismo. Vi el muro de silencio, los ceños fruncidos y las comunidades cerradas. Hablé con un miembro de una banda de 19 años en Manchester que le acababa de propinar un cabezazo a un policía, y con un chico de 15 años en Glasgow que estaba a la espera de un juicio por desfigurar para siempre a otro adolescente con un palo de golf. Ninguno de los dos tenía padre y trataban de ser «el hombre de la casa» según un código callejero ultramachista y distorsionado.

En un barrio de viviendas de protección oficial crónicamente desfavorecido, una madre le regaló por su cumpleaños a su hijo de 13 años un machete para protegerse. Pasé algún tiempo en Southall con un niño de 14 años, un antiguo niño soldado de Somalia, que había llegado a una urbanización de viviendas subvencionadas de una zona marginal de Londres y comprobó que su experiencia con las armas de fuego estaba muy solicitada entre los chicos locales. Su contratación y la explotación por dinero era la misma que en la capital somalí, Mogadiscio, destrozada por la guerra.

Me senté en la parte de atrás de coches de gran cilindrada y de aspecto exterior sencillo con detectives mal pagados, desbordados de trabajo, exhaustos y frustrados por el papeleo, la burocracia y los formularios que tienen que rellenar. Un policía de 48 años se había desgarrado un tendón al perseguir a un miembro de una banda, de unos 20 años y futbolista semiprofesional. A otro policía le había pasado por encima de la pierna el coche que un pandillero empleó en su huida. A un detective que trabajaba en turnos consecutivos hasta las tres de la madrugada y con dos divorcios a sus espaldas, le pagaban diez veces menos de lo que ganaba el capo de la droga de 31 años al que estaba persiguiendo. Le estuvo pisando los talones durante años. El juicio en el que le condenaron duró seis meses, se presentaron 8.000 pruebas y costó más de 5,5 millones de euros. La política contra las drogas no ha cambiado en 30 años y necesita abrirse mucho más a ideas nuevas y experimentales. El hombre condenado era persuasivo, carismático y emprendedor. ¿Habría usado esas capacidades de forma diferente si hubiese nacido en el seno de una familia de tres generaciones de corredores de Bolsa, como el primer ministro David Cameron, en vez de en un callejón sin salida de una zona desfavorecida de Manchester?

Hablé con una chica adolescente que se había afeitado la cabeza y que se vestía como un chico para poder traficar con drogas y de ese modo arreglarse los zapatos y presentarse a las audiciones. Nos sentamos en la cocina de su centro de rehabilitación y me dijo, con una pulsera electrónica alrededor de su pierna, que quería ser actriz, no camello. Trabajaba mucho traficando con drogas, pero al final los chicos le robaban a punta de navaja lo que había ganado. Al tercer día, apuñaló a uno en el brazo y la dejaron en paz para que se ganara la vida.

Reino Unido es desde hace algún tiempo dos países. Está el que todo el mundo conoce, el de la próspera economía de clase media. Y luego están los barrios céntricos pobres de los que nadie habla o informa, como su fueran un país del Tercer Mundo o una zona de guerra. Económicamente hablando, el declive puede relacionarse con el hundimiento del sector industrial durante el Gobierno de Margaret Thatcher y su política del derecho a una comprar casa que impulsó a las familias de la clase trabajadora con aspiraciones a marcharse de las urbanizaciones de viviendas subvencionadas. Los recortes en el presupuesto para viviendas de protección oficial conllevaron una reducción del total de casas. Diez años de crecimiento económico con el Partido Laborista no han resuelto los problemas de los barrios marginales por culpa de la falta de una visión a largo plazo. Como consecuencia de ello, estas zonas necesitadas han experimentado una proliferación de bandas de adolescentes, un aumento de los crímenes con arma blanca y una grave violencia juvenil.

Niños pertenecientes al distrito del diputado por Nottingham Norte Graham Allen acuden a la escuela primaria «incapaces de resolver sus diferencias sin violencia». Desde una edad muy temprana, a los críos se les dice que no llegarán a nada en la vida. Empiezan a creerlo, se quedan rezagados en el colegio, hacen novillos, caen en las garras de la delincuencia y finalmente acaban en un correccional de menores que cuesta por interno 230.000 libras esterlinas (261.855 euros) al año. Y el ciclo continúa. El 25% de los delincuentes juveniles ya son padres. Patrick Regan, de una organización benéfica en uno de estos barrios marginales llamada XLP, afirma que el 63% de los padres violentos tienen hijos que acaban infringiendo la ley.

En Glasgow, los jóvenes aburridos y desafectos participan en peleas de bandas con espadas y machetes durante el fin de semana. No hay trabajo. Los astilleros de Clyde y los altos hornos de Parkhead han quebrado y han sido sustituidos por enormes centros comerciales. Pero los antiguos soldadores y chapistas de clase obrera no son capaces de adaptarse a este cambio a una economía basada en los servicios. Conocí a un antiguo miembro de una banda que había conseguido un empleo estable trabajando en los probadores de la cadena de ropa T-K Max, pero era una excepción.

Salí con la División B de la policía de Strathclyde, cuya comisaría está en Shettleston, una de las zonas más deprimidas de Reino Unido. Allí, la expectativa de vida de los hombres es de 63 años, 14 años menos que la media nacional, cercana a la de Irak o los territorios palestinos. Mientras los policías se metían en la furgoneta, pasaron ante un contenedor con armas confiscadas: hachas, espadas, postes de andamios. La Unidad de Reducción de la Violencia de la policía de Strathclyde trata ahora la violencia como una enfermedad infecciosa, transmitida por los padres o los amigos. Los fondos para hacerle frente provienen del presupuesto de Sanidad. Cada vez más, el mensaje más importante que hay que transmitir en estas comunidades fracturadas es que uno es capaz de una violencia extrema. Esto aporta respeto, categoría. Los demás le dejan a uno tranquilo.

La entrada de drogas es otro factor. Southall es uno de los sitios más baratos donde comprar heroína en Reino Unido. El tráfico de drogas, por valor de 1.000 millones de libras, es el negocio más dinámico y emprendedor de las barriadas marginales. En todos los barrios deprimidos de Londres, los chicos mayores holgazanean a la entrada de los institutos, alardeando de los músculos conseguidos en la cárcel y del tiempo que han pasado encerrados como de una condecoración. Están decididos a reclutar pequeños hombres de acero para sus pandillas. Más eficaces y persuasivos que cualquier servicio de asesoramiento profesional, los preparan, les regalan zapatillas de deporte nuevas o les dan 50 libras para atraerlos. Se calcula que los ingresos provenientes de las drogas pueden ser de nada menos que 130.000 libras anuales en el caso de los grandes traficantes. Los trabajos con salarios bajos, como el de enyesador o cajero de un supermercado Tesco no pueden competir con eso. El tráfico de drogas da paso a la violencia. Un chico del barrio de South Acton se negó a traficar y lo metieron dentro de un ascensor desnudo con un pitbull y lo mandaron al piso 15. Los chicos mayores somalíes de Southall condujeron a otros chicos reacios al parque local y les azotaron la espalda desnuda con fustas. Si uno crece en una zona de guerra, se convierte en un guerrero.

Tenemos que interesarnos a largo plazo por los jóvenes de nuestros barrios deprimidos. Cuando nadie se preocupa por uno, es menos probable que a uno le preocupe destrozar un escaparate.

 

 

Gavin Knight es autor del libro Hood Rat, que Summa de Letras publicará en España próximamente Traducción: News Clips

 

 

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El legado de Stott

Publicado: agosto 4, 2011 en Literatura, opinión

José de Segovia Barrón
El legado de Stott
La noticia de la partida de John Stott me ha llenado de recuerdos del tiempo que pasé en el Instituto de Londres para el Cristianismo Contemporáneo, donde él enseñaba a principios de los años ochenta.

03 DE AGOSTO DE 2011

Había leído ya muchos de sus libros, publicados en castellano.  Creo que fue en los años setenta, cuando le escuché por primera vez predicar, cuando iba con mis padres a su iglesia, All Souls , justo en el centro de la arteria comercial de Oxford Street –que pastoreó durante muchos años, pero donde asistió también ya de niño con su madre–. Su padre era un médico agnóstico, que nunca entendió la conversión de su hijo en el colegio de Rugby, por las actividades de la  Unión Bíblica . Aunque el apasionante primer tomo de la biografía de Timothy Dudley-Smith revela que hubo otra razón de fondo: la objeción de conciencia de Stott en la segunda guerra mundial. Esto causó tal brecha en su relación que no pudo hablar con su padre hasta poco antes de su muerte. De él recibió sin embargo su amor por la naturaleza, que le llevó a desarrollar una auténtica pasión por la observación de los pájaros .

 Tras estudiar francés y teología en Cambridge, es ordenado ministro anglicano el año 1945 , cuando el movimiento evangélico no tenía la importancia que tiene hoy. Era entonces una corriente marginal dentro de la Iglesia de Inglaterra, bastante más radical de lo que es ahora. Prueba de ello es la resistencia que ha tenido siempre Stott a la indumentaria eclesiástica. Solía llevar traje con corbata. Rara vez el collar clerical, que utilizan los pastores que le han sucedido, incluso en su propia iglesia. Todo esto era algo característico del movimiento evangélico anglicano de postguerra.

 ALIANZA EVANGÉLICA
 Los años sesenta son un periodo de ruptura en muchos sentidos. Es una época de división en la Alianza Evangélica con la confrontación entre Lloyd-Jones y Stott, por considerar las iglesias independientes, injustificable la permanencia de los evangélicos en la Iglesia Anglicana. Stott inicia entonces un ministerio internacional, que le aleja de estos conflictos, marcando el pensamiento evangélico del siglo XX con su escritura y predicación.  Su compromiso con la ortodoxia bíblica, la misión global y la unidad del Cuerpo de Cristo, es central a organismos como la Alianza Evangélica, cuya confesión es la base de fe de la mayoría de las organizaciones evangélicas. 

 Fue Stott, de hecho, quien escribió el preámbulo a la constitución de la Alianza Evangélica Mundial en 1951 –que representa a seiscientos millones de evangélicos en ciento veintiocho países– el año en que fue hecho también capellán de la reina Isabel II .

Autor de  más de cuarenta libros  –el más popular ha sido siempre Cristianismo básico , que ha vendido más dos millones de ejemplares–, es redactor también de textos tan importantes como el  Pacto de Lausana  de 1974. Todo esto hizo que fuera considerado el año 2005 por la revista  Time  una de las cien personas más influyentes del mundo.

 CRISTIANISMO GENEROSO
El tío John –como le solíamos llamar todos aquellos que le conocían– partió con el Señor el miércoles pasado en una residencia de ministros anglicanos retirados, a las afueras de Londres. Tenía noventa años.  Se despidió de este mundo leyendo la Biblia y escuchando  El Mesías  de Händel,  acompañado de su secretaria Frances Whitehead y algunos amigos íntimos. Stott era soltero, como otros pastores anglicanos de su generación, que consideraban que tenían un don de celibato. Su familia se extiende sin embargo sobre la faz de la tierra.

 Los estudiantes solíamos ir con frecuencia a la buhardilla que tenía cerca del instituto y la iglesia . Era un lugar increíblemente modesto. Para subir al salón, donde comíamos kebab y veíamos sus diapositivas de pájaros, había que pasar por la pequeña habitación donde tenía su cama. Recuerdo que una noche bajaba la escalera, hablando con él, mientras nos acompañaba para despedirnos, cuando me quedé observando uno de los pocos libros que tenía al lado de la cama, ya que usaba la biblioteca del instituto. Sin dudar un momento, sacó el libro de la estantería, y me lo regaló… ¡así era Stott!

 Ese carácter desprendido, propio de alguien carente de cualquier apego material, fue un ejemplo para muchos dirigentes evangélicos, que siguen los modelos del mundo, en busca de popularidad y éxito. Stott era un hombre extremadamente humilde. Se sentaba siempre en la última fila en las conferencias. Su mansedumbre y sencillez era sólo comparable a su fidelidad al mensaje bíblico y amor al Salvador. Para él, un evangélico era “un cristiano normal” , como dijo en una entrevista el año 2006 a la revista  Christianity Today.  Con su vida nos enseñó a muchos lo que era el cristianismo.

 VERDAD REVELADA
 Stott creía en la verdad del Evangelio, pero supo mostrarla con gracia y confianza a un mundo que veía perdido. Un día el columnista del New York Times,  David Brooks, se preguntó: “¿quién es Stott?”. El periodista judío se extrañaba de que los medios de comunicación escogían “bufones” para representar el cristianismo evangélico, cuando aquí estaba este hombre “amistoso, cortés y natural, humilde y autocrítico, pero a la vez confiado, gozoso y optimista”.

Es interesante que a alguien no cristiano como Brooks, lo que le atraía de Stott era su “reflexiva adhesión a la Escritura”. Observa que “él no cree que la verdad es algo plural, no relativiza el bien y el mal, ni piensa que todas las fes son igualmente validas, ni que la verdad es un logro humano, sino una revelación”.  Esta es la clave para mí del pensamiento de Stott: Dios habla al hombre, y su Palabra es verdad.

El tío John no pretendió nunca ser alguien original. Cuando se levantaba para hablar –nunca lo hacía sentado–, no se movía por la plataforma, sino que abría su pequeño cuaderno, y hablaba con convicción. Enfatizaba las palabras que consideraba importantes –sacrificio, verdad, cruz, mundo, misión, redención–, pero especialmente el nombre de Cristo. No le interesaban las ilustraciones, sino la fidelidad a una fe revelada de “una vez por todas” ( Judas 3 ).

 SU LEGADO 
 ¿Qué legado nos deja entonces? Aparte de la iglesia que formó en el centro de Londres, Stott fundó muchas organizaciones.  La fundación de Langham  – que ahora dirige Chris Wright – , mantiene su visión global de apoyo a la educación, la predicación y la buena literatura en gran parte del mundo. Libros como  Los problemas que los cristianos enfrentamos hoy  o  La cruz de Cristo,  reflejan lo mejor del pensamiento evangélico en una claridad, que no está reñida con la profundidad.

 La búsqueda de un cristianismo equilibrado es central en el pensamiento de Stott. El equilibrio –para Stott–, viene del estudio de la Biblia, que sigue la misión de Cristo. Esa es la motivación con la que recorre el mundo, donde deja muchos amigos. Es interesante –como observa Wright– que “por temperamento natural, él era un introvertido”. Lo que pasa es que “aunque era feliz solo, se dio a muchas personas, recordaba sus nombres, conocía sus familias, escribía cartas, y oraba por ellos”. Era su lista de oración, de hecho, la que hacía que te recordara, después de tanto tiempo.

 Como dice uno de sus discípulos, el teólogo David Wells –convertido por su predicación en 1959–, toda la gente que le conocía observaba siempre dos cosas de él, “que era conocido en todo el mundo, pero era un hombre devoto y humilde”. Su dirección se basa en esa integridad, por la que su vida privada no era diferente a su vida pública . Esa es la autenticidad que muchos echamos en falta en nuestra propia vida. No digamos ya en nuestro ministerio. En ese sentido, Stott aún muerto, todavía nos habla.

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2011


Por Sergio Fratti|Columnista Invitado de Christian Post

No existe un desafío ético que enfrenten las iglesias hoy que sea más radical que el debate homosexual.

Tiende a ser polarizado entre “homofobia y “homofilia”, esto es, entre aquellos que sienten una repulsión emocional hacia las personas homosexuales, y aquellos que ven las relaciones homosexuales como equivalentes moralmente al mismo matrimonio.

¿Estamos limitados a esta alternativa? ¿O es posible desenredar nuestras emociones de nuestras convicciones? ¿Existe una forma cristiana de combinar el pensamiento bíblico correcto y una actitud igualmente bíblica de entendimiento, respeto y apoyo para personas con orientación homosexual?

1. ¿QUé ES LA HOMOSEXUALIDAD?

Definición de homosexualidad. La homosexualidad es pensar persistentemente en encuentros eróticos con personas del mismo sexo, encuentros que pueden hacerse realidad o no.

En otras palabras, es hacer planes deliberadamente para acariciar fantasías sexuales o llevar a cabo conductas sexuales con alguien del mismo sexo y cooperar en ellas.

2. MITOS COMUNES SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

Nos enfrentamos hoy con serios mitos que empañan la verdad sobre la homosexualidad.

PRIMER MITO: Las personas nacen homosexuales.

En años recientes, algunos han afirmado que la orientación homosexual se determina biológica y genéticamente de la misma manera en que se fija el color de los ojos o del pelo.

Como base para tal afirmación se han utilizado unos pocos estudios científicos, dos en particular. El Dr. Simon LeVay condujo un estudio en 1991 en los cerebros de cuarenta y un cadáveres. Los cadáveres eran de diecinueve hombres homosexuales y dieciséis hombres más seis mujeres que se presumía eran heterosexuales. LeVay informó que en los hombres homosexuales había un grupo de neuronas en una sección específica del cerebro que por lo general era menor que en los hombres heterosexuales. Como resultado de ello elaboró la hipótesis de que el tamaño de esas neuronas puede hacer que una persona sea heterosexual u homosexual.

Sin embargo, para que esa teoría sea cierta, los estudios tendrían que demostrar que la diferencia en tamaño ocurre cien por ciento de las veces. Pero ni siquiera el propio estudio del doctor LeVay pudo probar eso.

El segundo estudio fue realizado en 1991 por el Dr. J. Michael Bailey y el Dr. Richard Pillard. Estos señores examinaron lo extendida que está la homosexualidad entre mellizos y hermanos adoptados cuando al menos uno de ellos es homosexual. Entre otras cosas descubrieron que cincuenta y dos por ciento de los gemelos estudiados eran ambos homosexuales. De ahí sugirieron que la composición genética puede ser la razón por la que tantos gemelos son homosexuales.

No obstante, para que su teoría sea realidad no debe haber nunca un caso en que uno de los gemelos sea heterosexual y el otro homosexual. Es genéticamente imposible, pues ambos gemelos comparten los mismos genes cien por ciento.

Si la orientación sexual es genética, entonces ambos gemelos siempre tienen que ser, o bien heterosexuales, o bien homosexuales.

El descubrimiento de Bailey y de Pillard, de que sólo se dio en cincuenta y dos por ciento de los casos, desacredita su propia hipótesis. De hecho, sus hallazgos muestran que los factores no genéticos desempeñan un papel importante en la determinación de la preferencia sexual.

SEGUNDO MITO: La homosexualidad es una alternativa inofensiva.

A pesar de la imagen normal e inofensiva que a menudo se le atribuye a la homosexualidad, los hechos revelan que, igual que la conducta heterosexual inmoral, las personas que se involucran en actividades homosexuales pagan un precio triste y trágico: física, emocional y espiritualmente.

Físicamente. Además de las complicaciones debilitantes comunes entre hombres que practican actividades homosexuales, también se pueden contraer muchas enfermedades e infecciones venéreas.

Puesto que pocos pueden mantener la «monogamia», la promiscuidad aumenta rápidamente la propagación de estas enfermedades, entre las cuales están la hepatitis B, pequeños tumores anales, herpes, gonorrea, sífilis, etc.

Las mismas producen síntomas de gripe, enfermedades crónicas del hígado, fuertes diarreas, calambres, úlceras y hasta la muerte.

La más conocida e igualmente peligrosa de todas las enfermedades venéreas es el SIDA. En los Estados Unidos, esta mortal enfermedad afecta mayormente a los hombres que participan en actos homosexuales, a los que usan drogas intravenosas y a sus compañeros sexuales.

Se calcula que treinta por ciento de todos los hombres de veinte años de edad que practican la homosexualidad contraerán SIDA para cuando tengan treinta años de edad o morirán de esa enfermedad.

Emocionalmente. Un precio emocional que se paga frecuentemente entre los homosexuales es la depresión. A esto normalmente le acompañan fuertes sensaciones de soledad y culpa, las cuales se adormecen sólo con alcohol o con «un contacto sexual más». Las relaciones homosexuales femeninas están particularmente cargadas de un carácter extremadamente dominante y de celos.

Espiritualmente. Aunque no se puede ver tan fácilmente, la consecuencia espiritual es la más costosa. Igual que sucede con otros intentos de independizarse de Dios, la homosexualidad nos separa de la única Fuente verdadera de vida. Crea la ilusión de que podemos sobrevivir a nuestro decepcionante mundo por nuestra cuenta sin el

Dios que anhela darnos el regalo de la vida (Apocalipsis 22:17).

Pero una vida sin el Dios de la vida no tiene verdadero significado, gozo ni amor. En el mejor de los casos, sólo se puede descubrir una fugaz y hueca imitación.

TERCER MITO: Las referencias bíblicas que condenan la conducta homosexual no se refieren a la homosexualidad como la conocemos hoy.

Algunas personas especulan que los pasajes bíblicos que indican que la actividad homosexual es pecaminosa se refieren a un tipo completamente distinto de homosexualidad del que se practica hoy.

Por ejemplo, sugieren que Levítico 18:22, el cual dice:

Lev. 18:22

No te echarás con varón como con mujer; es abominación.

Sólo condena la homosexualidad asociada con prácticas religiosas paganas.

Una afirmación similar se hace respecto a los comentarios del apóstol Pablo sobre la conducta homosexual en Romanos 1:24-27, 1 Corintios 6:9,10 y 1 Timoteo 1:9,10. Algunos proponen que las afirmaciones de Pablo se referían únicamente a la pederastia (relación sexual entre hombres y niños) o a la prostitución que había en la adoración pagana.

En cualquier caso, se argumenta que Pablo no estaba pensando en relaciones homosexuales «en las que hay amor y compromiso».

Una de las mayores faltas en este tipo de especulación es que no hay nada en el contexto que rodea a esos pasajes que justifique el limitar el significado de esos versículos a la homosexualidad que hay en la adoración pagana o en la pederastia.

El significado ciertamente incluía esas actividades, pero no hay evidencia para sugerir que Pablo se refiriera a ellas exclusivamente.

Por otro lado, el contexto muestra, por ejemplo, que es imposible restringir el significado de Romanos 1:24-27 a la pederastia dado que Pablo habló de la homosexualidad femenina de la misma forma que habló de la masculina:

Romanos 1:26,27

…aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros…

Además, un examen de la palabra griega arsenokoites, la cual fue usada por Pablo en 1 Corintios 6:9 y en 1 Timoteo 1:10, muestra claramente que su intención era condenar toda lascivia y conducta homosexual, incluyendo lo que sucede hoy.

Hace mucho tiempo que los eruditos bíblicos comprendieron que la palabra griega arsenokoites, que se traduce «afeminados» en 1 Corintios 6:9 y «homosexuales» en 1 Timoteo 1:10 [Biblia de las Américas], significa «uno que se acuesta con varón como con mujer, sodomita».

También se ha demostrado que los judíos de la civilización griega adquirieron la palabra arsenokoites del texto griego del Antiguo Testamento de Levítico 18:22 y 20:13, los cuales condenan la actividad homosexual en general.

Es evidente que Pablo no restringió el significado de esta palabra a cierto tipo de conducta homosexual.

Hasta los antiguos escritos griegos la usaban en un sentido amplio que incluía cualquier conducta homosexual. Por tanto, según Pablo, toda forma de actividad homosexual es pecado.

CUARTO MITO: Los homosexuales no pueden cambiar.

La Biblia dice claramente que las personas pueden vencer la homosexualidad.

1Corintios 6:9-11

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, (10) ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. (11) Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados, pero ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.

Pablo vio de cerca cómo el poder de la misericordia y la gracia de Dios cambiaban drásticamente la vida de la gente, independientemente de sus luchas.

Y Dios puede hacer hoy lo mismo por cualquier persona.

3. LA RESPUESTA DE LA IGLESIA.

La iglesia es generalmente homofóbica, y atacamos causando la aversión de esas personas hacia la iglesia y hacia Dios.

1Corintios 6:9-11
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, (10) ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. (11) Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados, pero ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.

1Cor.6 dice que estas personas no entraran al reino de Dios, pero también dice que son iguales a los estafadores, y a los calumniadores, los borrachos, y a los adúlteros. Pero hoy magnificamos el pecado de la homosexualidad rechazándolos de tajo.

El problema es: que los homosexuales son un grupo que lucha por ser aceptados sin cambiar, no vemos a los estafadores, o a los adúlteros, protestando en la calle “¡Déjennos estafar en paz, déjennos adulterar en paz, exigimos respeto a nuestro derecho de emborracharnos!”

La iglesia tiene dos funciones en cuanto a esto:

1. Declarar cual es el estándar de Dios, decir lo que Dios dice y piensa sobre el tema
Mateo 19:4-6
¿No han leído que en el principio el Creador ‘los hizo hombre y mujer’,(5) y dijo: ‘Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo’? (6) Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. (NVI)

El estándar de Dios es que el matrimonio debe ser heterosexual y monógamo.

2. Debe enseñarles a los hombres como alcanzar el estándar de Dios.
1Corintios 6:11
Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
Es responsabilidad de la iglesia guiar al Señor de manera sabia a las personas con preferencias homosexuales, lamentablemente en nuestra América latina nos hace falta mucho más que abrir la mente, abrir el corazón y las puertas de la iglesia con la fe y la intención de que estas personas puedan ser alcanzadas y sus vidas cambiadas por el poder de Dios.

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Por: Nuria Tesón

Una mujer palestina en una manifestación en Gaza. / Mohammed Abed (AFP)

Llegó con un niqab prestado en una bolsa para hacerse la foto sin que se le viera el rostro y aún así, se echó atrás un par de veces después de haber hecho la entrevista. Temía que alguien pudiera reconocerla. Tras largos años ejerciendo la prostitución, dos hijos fruto de violaciones y un pasado para olvidar en una sociedad compleja y rígida en lo que a moralidad se refiere, Randa, 38 años, palestina y musulmana, tuvo miedo. Terror a que sus vecinos, su jefe, su comunidad la señalen con el dedo. Su historia servía a Periodismo Humano hace unos días para ilustrar y poner rostro a los fríos (por duros, terribles, desconocidos…) datos publicados a principios de este mes por ONU Mujeres sobre el VIH y la prostitución en los Territorios Palestinos. Una encuesta en la que se recogen por primera vez los testimonios de 243 personas entre prostitutas, clientes y trabajadores de campo y que «ofrece una visión formativa de la prostitución en los Territorios Ocupados» que en opinión de la ONU servirá para «hacer frente a los retos que plantea el VIH» en la región. Una historia cuya autora, Carmen Rengel, intuía bíblica:

«Dicen los evangelios que Jesús sanó a María, la pecadora, de siete demonios que la atormentaban. Fue allá por Magdala, una villa al pie del lago Tiberíades, hace más de 2.000 años. A una hora larga del pueblo de la Magdalena (que ahora dicen los mapas que se llama Migdal y es suelo de Israel), reside hoy Randa (…). En ella aún viven sus siete demonios: pobreza, analfabetismo, violencia doméstica, abusos sexuales, trata de personas, repudio familiar, enfermedades venéreas… Por poner siete».

Podrían haber sido más, aunque estos pueden ser un buen referente, como el pico de un iceberg mucho más profundo. En el mundo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una de cada cinco mujeres sufrirá una violación o un intento de violación en algún momento de su vida. Además, dependiendo del país en el que se encuentren, entre una y tres de cada cuatro, son maltratadas físicamente en sus hogares sistemáticamente. En 53 estados del mundo es legal la violación dentro del matrimonio. Y todos los años dos millones de niñas de entre 5 y 15 años son introducidas en la prostitución o la pornografía. Casi 130 millones han padecido ablación del clítoris.

 

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Por:Guillermo Altares13/06/2011

1984-26 RETPensar que los asesinos son monstruos nos tranquiliza, frena nuestro miedo ante el horror. La imagen de Ratko Mladic ante el tribunal de La Haya, enfermo pero desafiante, con su gorra y su saludo militar, burlándose de las víctimas mientras decía «Me hacen acusaciones repugnantes», es la de un monstruo. Pero la mayoría de los asesinos de las guerras de los Balcanes, los autores de las peores atrocidades, fueron personas normales y corrientes. Y las víctimas también lo fueron. Uno de los mejores libros sobre las guerras que arrasaron la antigua Yugoslavia a principios de los años noventa,trata precisamente de eso, de cómo seres ordinarios se transforman en asesinos de masas. «Cuanto más comprendes que los criminales de guerra podrían ser personas normales más miedo sientes», escribe Slavenka Drakulic en su extraordinario ensayo No matarían una mosca (Global Rhythm, con prólogo y traducción de la balcanóloga Isabel Nuñez). «Por supuesto, esto se debe a que las consecuencias son mucho más graves que si se tratara de monstruos. Si la gente normal comete crímenes de guerra, eso significa que cualquier de nosotros podría cometerlos». Otro gran libro sobre Bosnia,Postales desde la tumba (Galaxia Gutenberg), de Emir Suljagic, un joven superviviente de Srebrenica, también relata la normalidad de la guerra, la banalidad que une a víctimas y verdugos. Les separa la dignidad, la capacidad para decidir entre lo bueno y lo malo. Son dos libros muy importantes, a los que, ahora que ha sido capturado el asesino Mladic, conviene regresar.

Drakulic es una escritora croata, que vive fuera de su país, autora de dos estupendas novelas que publicó Anagrama en 2001, El sabor de un hombre yComo si yo no estuviera. No matarían una mosca recoge retratos de criminales de guerra, que la autora trazó durante su cobertura de varios juicios en el Tribunal de La Haya. El título viene de una frase del clásico entre los clásicos sobre los procesos al nazismo, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt: «Cuando su trabajo le lleva a asesinar a alguien no se considera un asesino, ya que no lo ha hecho por inclinación personal, sino a título profesional. Por pura pasión, él no mataría una mosca». Lo primero que hay que decir de Drakulic es que, entre su madre y la justicia, elige la justicia. Con esto quiero decir que no es nada nacionalista y que los primeros asesinos de los que habla son croatas. Su libro es una reflexión sobre la humanidad (nos guste o no, la guerra, como el lenguaje, es una de las cosas que nos convierte en humanos, que nos separa de los animales), sobre sus rincones más oscuros y siniestros, sin importarle las nacionalidades. Aunque la mayoría de los crímenes los cometieron los serbios, que fueron los que empezaron las guerras en Croacia, Bosnia y Kosovo, ninguna de las etnias es totalmente inocente.El libro de Drakulic es una galería de horrores: asesinatos, violaciones en masa, ejecuciones (un tipo que acaba con una ampolla en el dedo de tanto apretar el gatillo es uno de sus protagonistas), es un resumen certero de las atrocidades que se cometieron en el corazón de Europa. Sus protagonistas son tipos corrientes que, en medio de la guerra, se convierten en monstruos. Pero falta la respuesta a la pregunta clave: ¿Por qué? ¿Qué lleva a seres ordinarios a convertirse en asesinos? Hay algo en el horror que resulta, afortunadamente, imposible de comprender.Perdonen que introduzca un elemento personal: he viajado a menudo por los Balcanes, primero como turista (visité Yugoslavia cuando todavía era un solo país en 1989) y luego como periodista. Aunque no cubrí las guerras de Croacia, Bosnia o Kosovo, sí me he pateado esos tres países en los últimos años y he recorrido también Eslovenia (la primera república que se independizó, que forma parte de la UE desde 2004 y ha adoptado el euro) y Serbia, un país con el que además tengo una gran conexión personal porque mi amigo de la infancia es de origen serbio. He hablado con víctimas de todas las etnias. Nunca olvidaré una tarde en una humilde casa de las colinas de Sarajevo con un grupo de mujeres que habían sido víctimas de una violencia imposible de imaginar (no hablamos de ello, pero no hacía falta: sus miradas lo decían todo).

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He visto los cuerpos, recién rescatados de una fosa común, con las manos atadas todavía con alambre y un tiro en la cabeza, y he sentido el hedor del depósito de cadáveres de Tuzla, que alberga las víctimas sin identificar de Srebrenica. Pero también me he reído, he bebido aguardiente a todas las horas del día (y de la noche, pero eso tiene menos mérito), sorbido el café turco (que tiene un nombre diferente en cada país) y comido los indigestoscevapcici. Es un lugar del mundo que añoro, al que siempre me gusta volver, lleno de personas maravillosas, acogedoras, divertidas, francas, abiertas. Y sin embargo, uno siente las heridas en casi todas partes, demasiadas ciudades están cargadas de dolor. Como Foca, una localidad del este de Bosnia, donde los milicianos serbios ubicaron los primeros burdeles para esclavas sexuales. Es uno de los sitios más tristes y terribles que he visitado. La ausencia de los miles de musulmanes asesinados se siente en cada rincón. Pero, por mucho que uno recorra los Balcanes, por mucho que conozca su historia de odios y diferencias religiosas azuzadas por el poder, es imposible entender cómo pudo ocurrir aquello, cómo pudieron cometerse tantas atrocidades (en el fondo, es una pregunta que vale para cualquier guerra civil).

Foca es una ciudad del Este de Bosnia, una zona que fue arrasada por las milicias y el Ejército serbios desde el principio de la guerra. El río que recorre aquella región da nombre a una obra maestra escrita en una lengua que ya no existe pero que todos entienden, el yugoslavo (una de las muchas paradojas que ha dejado aquel país con su desaparición): Un puente sobre el Drina, del premio Nobel Ivo Andric, una novela que también permite entender muchas cosas.

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Decenas de miles de civiles que huían de las matanzas buscaron refugio en las ciudades que todavía estaban bajo el control de los musulmanes, como Srebrenica, Zepa y Goradze, que luego fueron declaradas zonas seguras por la ONU (una protección que, a la postre, no sirvió para nada y se convirtió en un símbolo de la impotencia de la comunidad internacional para frenar el genocidio). Uno de aquellos refugiados era un adolescente bosnio que escapó junto a su familia, Emir Suljagic, que sobrevivió a la peor matanza en Europa desde la II Guerra Mundial, en la que fueron fusilados 8.000 varones bosniomusulmanes por orden de Mladic, el jefe militar de los serbios de Bosnia, y Radovan Karadzic, el responsable político de los asesinos. Ambos están encarcelados en La Haya.

El libro de Suljagic es un viaje a la cotidianeidad de la guerra, es una obra en la que hay víctimas y verdugos, pero no buenos y malos, es un libro lleno de matices, de momentos inolvidables, casi siempre terribles aunque también divertidos (para poder ver los partidos del mundial de Estados Unidos de 1994 varios habitantes de Srebrenica se turnaban para pedalear en una bicicleta estática con la dinamo conectada a una tele, mientras los morteros de la artillería serbia volaban sobre ellos). «No sabemos nada de estas personas, que no fueron ni más ni menos maravillosas que otras, ni mejores, ni peores. Fueron maravillosas en la medida en que fueron humanas. Y en la medida en que yo las conocía», escribe Suljagic sobre las víctimas. Entre ellas, están muchos de sus familiares cercanos.

Suljagic y Drakulic dan vueltas sobre los mismos temas, se plantean las mismas preguntas. Y ambos transportan a los lectores a un lugar que nunca debería haber existido: el horror. De mis muchos recuerdos de aquella zona del mundo hay uno que me divierte especialmente. En un bar de Liubliana, la elegante capital de Eslovenia, un país que rechaza con obstinación su pasado yugoslavo, decenas de jóvenes bailaban a todo volumen canciones de Bijelo Dugme, un grupo de rock de los años setenta y ochenta que simboliza la yugonostalgia, la añoranza de aquel gran país que se rompió en medio de la barbarie. Ojalá nunca tengan que volver a enfrentarse a los dilemas que describen estos dos magníficos libros, ojalá el pasado que acabe por pesar de verdad sea el que encarna aquel grupo de Goran Bregovic.

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El autor de las fotografías que ilustran este texto es el reportero Gervasio Sánchez. La primera y la última corresponden a un funeral de víctimas de Srbrenica en Potoçari (11 de julio de 2010), la segunda al depósito de cadáveres de bosnios asesinados en aquella ciudad en Tuzla (octubre de 2008). Las imágenes pertenecen al proyecto Desaparecidos, cuyos libros han sido publicados por la editorial Blume.

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Samuel Escobar

 	Evangélicos y elecciones en el Perú

 En las últimas semanas el Perú ha ocupado espacio en la prensa escrita y virtual española.

12 de junio de 2011

Fundamentalmente porque el domingo 5 se realizó la segunda vuelta de un proceso electoral que ha polarizado al país. En los días previos a la elección la propaganda electoral llegó a extremos de violencia verbal que desfiguraron la imagen pública de los dos contendientes. Una era Keiko Fujimori , hija del ex – presidente Alberto Fujimori quien está preso por abusos contra los derechos humanos y corrupción. El otro era Ollanta Humala , oficial del ejército peruano que se hizo muy conocido en un intento de golpe militar que no prosperó, y que en anteriores elecciones mantuvo un discurso de nacionalismo radical. Con cierto grado de simplificación podemos decir que Keiko Fujimori tenía el apoyo de la derecha tradicional y Ollanta Humala el de la izquierda. El premio Nobel Mario Vargas Llosa llegó a decir que elegir entre estos dos candidatos era igual a tener que elegir entre el sida y el cáncer, aunque él mismo al final anunció que votaría por Humala. En la primera vuelta de las elecciones otros tres candidatos que podríamos llamar de centro no llegaron a ponerse de acuerdo y alcanzaron cada uno porcentajes menores de la votación.

 Los evangélicos del Perú también han sido afectados por la polarización. Siguiendo una táctica similar a la de su padre, Keiko Fujimori puso como cabeza de su lista de congresistas al pastor Julio Rosas, conocido líder de la Alianza Cristiana y Misionera, una de las iglesias no pentecostales que más ha crecido en el Perú. Pastores de iglesias carismáticas hicieron propaganda por Keiko en sus iglesias y una conocida figura evangélica de la televisión, el cubano Rodolfo Gonzales, la invitó a sus programas y oró por ella en público. Keiko contaba también con el apoyo del cardenal católico Juan Luis Cipriani, miembro conspicuo del Opus Dei y amigo cercano de Alberto Fujimori. Un conocido periodista evangélico era el encargado de imagen de la candidata.

 Por otra parte, el Dr. Darío López, pastor pentecostal y Presidente del Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP) escribió a título personal varios ensayos , difundidos por internet, recordando la manera en que Alberto Fujimori había manipulado a los votantes evangélicos en el pasado y los comprobados abusos de su gobierno contra los derechos humanos, frente a los cuales el CONEP en su día había expresado públicamente su repudio. Varios otros pastores y líderes evangélicos unieron su voz a la del pastor López dando así su apoyo tácito al candidato Humala, en la segunda vuelta. La prensa de Keiko Fujimori acusó de comunistas y “caviares” a los evangélicos que expresaron públicamente su crítica a la candidata.

 En la votación del domingo 5 el candidato Humala ganó con un 51.48 % de los votos y Keiko Fujimori obtuve el 48.51%. [1] El mensaje de cambio social de Humala, para que haya un reparto más equitativo de la bonanza económica que el Perú ha tenido en la última década, logró atraer el voto de las regiones más castigadas por la pobreza y la exclusión. En las semanas anteriores a la segunda vuelta el candidato Humala había moderado su discurso y había prometido no alterar la política económica de los anteriores gobiernos que había atraído inversores y gestionaba un ritmo de desarrollo notable. Hay quienes interpretan este cambio de Humala como el haber pasado de la influencia de Hugo Chávez de Venezuela a la de Lula da Silva, de Brasil.

En el Perú hay un Congreso unicameral. En la primera vuelta de las elecciones postularon treinta y ocho candidatos evangélicos, de los cuales dieciséis son pastores y veintidós son laicos. Han sido elegidos ocho congresistas evangélicos, cuatro pastores y cuatro laicos. De los ocho congresistas cinco pertenecen a “Fuerza 2011” el partido de Keiko Fujimori, uno a “Gana Perú” el partido de Ollanta Humala, y los otros a agrupaciones más pequeñas. El pastor Julio Rosas consiguió 75,322 votos en Lima y el pastor Humberto Lay, quien lleva años incursionando en la política, consiguió 215,076 votos en Lima. El pastor y teólogo Eduardo Nayap, nativo de una de las etnias de la selva peruana consiguió 17,556 votos en la región de Amazonas. [2]

 En su artículo “Un día después”, circulado por internet, el Dr. Darío López, presidente del CONEP reconoce que la comunidad evangélica está polarizada. Su análisis me parece claro y acertado: “Para un sector de la comunidad evangélica, la participación política se trata simplemente de tener presencia en los espacios de poder y capturarlos con el objetivo de defender sus intereses religiosos particulares. Este sector no tiene en cuenta que la política es una opción personal en la cual no se tiene que utilizar a la comunidad religiosa con fines políticos partidarios, y olvida que la política tiene que ver con el buen gobierno, con compartir el poder y con educación para incursionar en el espacio público.

Para otro sector de la comunidad evangélica, la participación política y la incidencia pública, más allá de los intereses religiosos particulares, se relacionan con una afirmación de su ciudadanía. Intervienen en los asuntos públicos porque consideran que allí se construye ciudadanía y porque entienden que se trata de un espacio en el que se incide, se negocia y se formula agenda para el bien común. Consideran que se tiene que estar presente en los espacios de poder porque son los lugares en los que se debate, analiza y articulan propuestas para la defensa y la consolidación de la democracia.”

 La conclusión del artículo del pastor López es una palabra necesaria en este momento a fin de poder superar la polarización : “Cada ciudadano evangélico tiene el legítimo derecho de expresar públicamente su punto de vista político y su preferencia electoral, sin que nadie le discrimine o lo considere menos creyente que otro. Ser de derecha, de centro o de izquierda, no es ningún pecado ni una traición a la identidad evangélica. Son expresiones políticas con las cuales los ciudadanos, evangélicos y no evangélicos, pueden simpatizar o adherirse, sin que esto signifique una negación de su condición de discípulo de Jesucristo. Nunca debemos olvidar que cualquiera sea nuestra posición política o nuestra opción electoral, ninguno de nosotros tiene el monopolio de la verdad o puede pretender que su opción política partidaria es la única expresión cristiana valida y la única que se aproxima a los principios del reino de Dios. Todas las expresiones políticas son factura humana y, por lo tanto, tienen las limitaciones propias de las construcciones humanas y no son en ningún sentido absolutas.”

 Al liderazgo evangélico del Perú le corresponde ahora una tarea de reconciliación que permita no sólo que los evangélicos hagan su aporte ciudadano, reconocido por quienes conocen la realidad social del país, sino también que puedan servir como marco de referencia para que los políticos rindan cuentas ante la ciudadanía que ha votado por ellos.


 [1] Porcentajes al ser escrutado el 99% de los votos. Diario El Comercio de Lima, 9 de junio 2011.
 [2] Datos de un resumen producido por el periodista evangélico Tito Pérez Quiroz.

Autores: Samuel Escobar
© Protestante Digital 2011


Por P. José Mulligan, SJ

Lo más importante en el discurso de Jesús sobre la Segunda Venida y el fin de la historia no es la cuestión de cuándo va a suceder sino qué debemos hacer mientras. Él mismo nos llamó a estar “despiertos” (Mateo 24:42; 25:13), pero no en el sentido de estar todo el tiempo esperando o rezando, ni mucho menos temblando con preocupación o temor, sino “manteniéndose firmes” (24:13) contra la tentación de permitir que “el amor se enfriará en muchos” (v 12).
Hay que estar “despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor” (v 42); hay que estar también “preparados” (v 44) y “cumpliendo su deber” (v 46). ¿Cómo?  ¿Cumpliendo qué deber?

La versión según Mateo de este largo discurso de Jesús explica claramente el punto, lo más importante, la conclusión de todo el discurso: “Cuando el Hijo del Hombre venga [es decir, en cualquier momento que venga] en su gloria…, separará a unos de otros…. Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: ‘Vengan …y tomen posesión del reino…. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.’

“Entonces los justos dirán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o  sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver?’ El Rey responderá: ‘En verdad les digo que cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí’” (25:31-40).

Viviendo así, en compasión y solidaridad, y luchando por un mundo en que no haya  tantos hambrientos, el amor no se enfriará. Es como si Jesús dijera: “No se preocupen por el día ni la hora de mi venida, no pierdan su tiempo en eso, sino dedíquense a encontrarme y servirme en los necesitados(as). En ellos estoy y he venido. Vendré otra vez en gloria cuando venga el reino de Dios, pero lo importante no es especular sobre cuándo sino sobre lo que hay que hacer ahora para ayudar que se acerque el reino de justicia, paz, y amor”.

También hay otro elemento significativo en este discurso y tiene relación con el llamado del Señor a amar y servir. Me refiero a su predicción del sufrimiento que los discípulos(as) experimentarán por ser profetas anunciando el reino de justicia: “Entonces los denunciarán a ustedes, y serán torturados y asesinados. Todas las naciones los odiarán por mi causa…. Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará” (24:9,13).

Muchas personas han tratado de predecir cuando viene el fin de la historia, la segunda venida de Cristo. Muchas fechas han pasado y no hubo nada extraordinario. El mismo evangelio dice: “Jesús contestó: ‘Estén sobre aviso y no se dejen engañar; porque muchos usurparán mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías, el tiempo está cerca.’ No los sigan’” (Lucas 21:8).

También en Mateo: “Entonces, si alguien les dice: ‘Miren, el Mesías está aquí o está  allá, no le crean. Porque se presentarán falsos mesías y falsos profetas, que harán cosas maravillosas y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, aun a los elegidos de Dios. Miren que yo se lo he advertido de antemano.
“Por tanto, si alguien les dice: ‘¡Está en el desierto!’, no vayan. O dicen: ‘¡Está en tal lugar retirado!’, no lo crean. Pues así como resplandece el relámpago desde oriente a poniente, así será la venida del Hijo del Hombre” (24:23-27).

Aun el Hijo (de Dios) no sabe! Jesús mismo dijo: “Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán. Por lo que se refiere a ese día y cuándo vendrá, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles de Dios, ni aun el Hijo, sino solamente el Padre” (24:35-36).

Llama la atención no que alguien dijo que el 21 de mayo iba a acabarse el mundo, sino la atención masiva que este aviso ha ganado en todo el mundo. ¿A qué se debe tanto interés y excitación? Claro, un factor es la campaña publicitaria internacional que costó una fortuna. Pero, ¿qué hay en los seres humanos que nos prepare a recibir tal predicción casi con satisfacción en muchos casos?

Posiblemente muchos tienen una experiencia de la vida y del mundo tan miserable y  triste que estén listos a dar la bienvenida a un anuncio del catastrófico fin del mundo. No teniendo ninguna esperanza por un mejoramiento de su vida o del mundo, tal vez sientan una satisfacción en la contemplación del fin de todo y en la limitada esperanza de que unos pocos sean llevados fuera del mundo. Esto sí es un triste y preocupante comentario sobre la realidad del mundo actual y la consiguiente desesperación de muchos de sus habitantes.

Hay que renovar y fortalecer nuestras luchas por un mundo más justo y alegre para que  aumente el número de personas que tengan esperanza para este mundo y cuya fe sea en un Cristo que es encarnación de un Dios que tanto amó al mundo que “le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él” (Juan 3:16-17). Rezemos y gritemos: “Venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” Es decir que, con la fuerza del Cristo Liberador y nuestros esfuerzos organizados, este mundo y la sociedad sean transformadas en tierra nueva y civilización nueva, no obliteradas.


Creo que Jesús nos enseñó a seguir viviendo el evangelio de amor, sin especular mucho  sobre cuando venga el fin, para que, cuando venga el fin (de nuestra vida o de la historia) no haya problema. Debemos estar “despiertos”, “firmes” y trabajando, sirviendo a Cristo en los demás y luchando por un mundo mejor.

Por P. José Mulligan, SJ

http://alcnoticias.net

KEIKO NO MERECE MI VOTO

Publicado: mayo 29, 2011 en opinión, Sociedad

1. Porque el régimen de Alberto Fujimori, del cual Keiko Fujimori formó parte, fue el gobierno más corrupto de la historia. Y muchos ministros, funcionarios y asesores de aquella época rodean hoy a la candidata de Fuerza 2011. Uno de ellos dijo “Nosotros matamos menos”.

2. Porque la intención principal de Keiko Fujimori es sacar de la cárcel a su padre, quien está sentenciado a veinticinco años de prisión por delitos de lesa humanidad y de corrupción. Sus perdones y juramentos, en tal sentido, solo son reacciones oportunistas y electoreras.

3. Porque el señor Fujimori, desde 1990 hasta el 2000, se relacionó con la brujería y consultó a brujos y brujas para gobernar. Dos episodios tristes de su historia fue la “curación” de un dedo de la mano por el hechicero Joao Texeira, y su zambullida en la laguna de Las Huaringas.

4. Porque Alberto Fujimori utilizó, discriminó y abusó de los evangélicos que lo llevaron al poder en 1990. Se recuerda el maltrato contra el pastor Carlos García, segundo vicepresidente de la República que fue expulsado de Palacio de Gobierno por el dictador hoy encarcelado.

5. Porque Fujimori encarceló injustamente a 300 ciudadanos evangélicos por supuesto delito de terrorismo. El mismo Fujimori acusó en forma pública al hermano Juan Mallea de ser el autor de los mapas que condujeron al hallazgo de los estudiantes asesinados de La Cantuta.

6. Porque durante el decenio fujimorista se dictó cientos de resoluciones, decretos y leyes en favor de la iglesia católica y en perjuicio de la iglesia evangélica y de las demás confesiones. Cientos de millones de soles del tesoro público entregó Alberto Fujimori a la iglesia católica.

7. Porque Fuerza 2011 tiene como miembros a Rafael Rey y a Martha Chávez, y como aliado al cardenal Juan Luis Cipriani, los tres miembros del Opus Dei. Con estos personajes ultracatólicos en el poder, la igualdad religiosa que buscan los evangélicos será imposible de alcanzar.

Tito Pérez Quiroz
Miembro de la Iglesia del Nazareno
Investigador de los temas Iglesia y Estado y Participación Política de los Evangélicos
www.hermanotito.com


Lidia Martín Torralba

Cuando la estupidez se hace ideología

Hace unos días se hacía pública la noticia de que la Junta de Andalucía estaba dando amparo y patrocinio a un programa de supuesta “Educación Sexual” en los centros educativos de esa Comunidad.

En el mismo  se animaba, entre otras “brillantes ideas”, a que los menores se hicieran con material pornográfico para “analizarlo” en casa , algunos simplemente no dábamos crédito. Yo, particularmente, pensaba “He debido oír mal”. Pero a medida que escuchaba a los contertulios del programa que informaba de la noticia participar dando sus propias opiniones al respecto, llegaba a la triste conclusión de que el problema no eran mis oídos, en este caso, sino que la noticia no había por dónde cogerla. El más vehemente de los participantes a la mesa no dudó en emitir como juicio la frase con la que yo he titulado la reflexión de hoy:  el problema de fondo es que la estupidez de algunos se ha terminado convirtiendo prácticamente en ideología . Y cuando eso pasa, ¿qué?

Que vivimos en una sociedad cada vez más liberal asumo que no pasa desapercibido para nadie.  A ninguno se le escapa que hay una nueva moral que nos mueve. Una que no todos suscribimos, obviamente, pero que se destila permanentemente en todo lo que nos rodea.  Que esa nueva manera de vivir la vida estuviera al margen de todo principio que sonara mínimamente a cristiano o religioso tampoco es noticia. Lo sabemos porque bastantes esfuerzos ha hecho esta sociedad absolutamente anticlerical, más que laica, porque así fuera.  Pero el fenómeno ante el que estamos en estos momentos es mucho más que esto, particularmente en el terreno de la sexualidad, en que no sólo se descarta lo moral porque tiene tintes religiosos, sino que se ha caído en el terreno de la estupidez descartando a la vez cualquier atisbo de sentido común y buscando un único principio como objetivo y es que, respecto a este tema, no haya ningún tipo de límite. Dicho de otra manera, la norma es que no hay normas.

Pareciera que, a la luz de lo que se plantea desde los medios, en ciertas instituciones o, incluso, en los propios partidos políticos, especialmente cuando toca campaña electoral, como ahora mismo, la sociedad estuviera demandando esa plena y absoluta libertad sexual sin límite alguno por la cual ni siquiera nos damos cuenta de que lo que se está promoviendo es una absoluta tontería, por no decir una salida de tono o una salvajada directamente. Pero esto no es así, de hecho queda bien lejos de la realidad, y si no, pregunten a las familias, que alguna que otra sorpresa se llevarán. Y  lo peor de todo es que este tipo de actividades que, como digo, vienen muchas veces avaladas por las instituciones que nos gobiernan, forman parte del programa lectivo del centro, se dan en horario oficial de clase, muchas veces sin informar previamente a los padres y, por supuesto, sin ningún tipo de autorización para que los chicos participen de esas actividades. Eso si, si te niegas, doy por hecho que se te tachará de moralista desfasado, de retrógrado o directamente del adjetivo estrella: intolerante.

¿Dónde queda el derecho legítimo a que seamos los padres los que nos encarguemos de educar en cuestiones de moralidad y valores, creencias y fe a nuestros hijos como creamos conveniente? Porque a la vista está que, si vives en un país que se autoproclama laico por encima de todo, que renuncia a su historia y a sus raíces cristianas y en el que la clase política está más por la labor de salvar sus muebles, su ideología, aunque ésta linde o se meta de lleno con la más absoluta y flagrante estupidez, ya sea en temas de economía o sexualidad, estamos vendidos a lo que la pandilla de necios reinante quiera decidir en algo tan absolutamente vital como es la educación de nuestros hijos. ¿O quizá no es la sociedad la que clama por estos contenidos, sino que nos vienen de arriba, de otras instancias, poniendo deseos en nuestros labios que nunca hemos expresado? Quizá convendría que nos respondiéramos a alguna que otra pregunta en esta línea.

Pues sencillamente, la que les escribe se niega a dar por buenos estos programas “educativos”. Me revuelvo ante la imposición para mí o para mis hijos de una obligatoriedad en aceptar una “ideología” o una moral que no respeta valores o principios que, además de ser cristianos, nos proporcionan una solidez, una estabilidad y una dignidad que no son sustituibles por ningún principio de los que estos programas de “educación” híper-tolerante promueven.  Sigo posicionándome por un saber elegir lo bueno, lo que nos enriquece, lo que nos dignifique, lo que nos lleve más y más a ser personas, menos y menos a ser simples animales que se aparean según la necesidad les apriete. Y si los demás no quieren, en su libertad, asumir los principios cristianos, no tengo ningún problema. Pero, por favor, no me obliguen a mí por imposición rastrera a prescindir de ellos, o me hagan un adelantamiento ilegal por la derecha accediendo con su ideología a mis hijos inculcando sus principios como si contuvieran la verdad absoluta.

La sexualidad humana es un ámbito lo suficientemente importante, rico y precioso como para que nuestros hijos puedan ser educados en ella desde principios que no resten, sino sumen. La pena es que, para la sociedad híper-laica que nos rodea, a la que tanto le cuesta distinguir, todo lo que signifique tener algún tipo de límites (y más si son morales y basados en el cristianismo) le parece que le resta. ¡Craso error! ¡Tremendo peligro! Porque lo que vivimos hoy en día, los problemas que nos aquejan y que más nos preocupan, tienen su buena parte de raíz precisamente en que desde hace cierto tiempo aquí hemos prescindido de todo tipo de límite que pueda estrecharnos mínimamente el absoluto ejercicio de nuestro libre albedrío.

 Libertad sin límites no es libertad, es libertinaje. Eso deberíamos saberlo. Es una lección que no ha de darse sólo a los jóvenes. Los mayores tampoco lo tenemos nada claro. Queremos hacer lo que nos dé la gana, al margen de normas, al margen de principios, al margen de Dios, por supuesto, y que eso no tenga consecuencias para nosotros. Pues la mala noticia es que una libertad no regulada invade las libertades y los derechos de otros e, insisto, no suma, sino resta de manera permanente desviándonos de lo que podríamos ser y condenándonos a mucho menos de lo que ya somos.

¿Qué tipo de valores, principios o ideales sostiene una sociedad que, al margen de cuál sea el nivel educativo de las nuevas generaciones que vienen, al margen de atender los problemas reales que le aquejan como comunidad, al margen de procurar un avance y no un constante retroceso en cuanto a cosas que deberíamos tener ya superadas, sólo se preocupa en ir de “progre” y dotar a sus hijos de una nueva moral sexual que sea tan dudosa y cuestionable que parezca justificar todas las demás carencias? Pareciera, a veces, que nos conformamos con que, en esta área al menos, hayamos superado nuestros complejos y nuestros fantasmas, al margen de que les estemos proporcionando en otras áreas una educación, si no nula, al menos más que deficiente.

¿Por qué tanto miedo a los valores cristianos? ¿Somos conscientes de que lo que rechaza la sociedad laica híper-extremista no es ni siquiera a Dios o a Su moralidad, sino a la tradición o a las instituciones que han impuesto tantas veces moralidades inventadas de forma partidista, opresiva, culpabilizadora?  La sociedad de hoy en muchas ocasiones no rechaza a Dios y Su moral respecto a la sexualidad porque no están de acuerdo. Simplemente lo hacen porque no la conocen en su total envergadura , de la misma manera forma que no conocen a Dios mismo porque han rechazado siquiera atender a lo que Él tiene que decir al respecto. No conocen el mensaje bíblico. Tampoco los objetivos y fines con los que la sexualidad fue creada y cómo es un reflejo de Dios mismo en nosotros, aunque muchos, insisto, no lo sepan.  Dios no aborrece la sexualidad. La creó para nuestro disfrute, pero dentro de unos parámetros sanos y de dignidad, no inserta en un circo absurdo en el que cada cual hace con ella lo que quiere  para ir de liberal y anticlerical por la vida.

 Si el progreso tiene que ver con avanzar y, por ende, progresista es el que tiende a ese avance, al progreso, a ir cada vez hacia un estado mejor por ser capaz incuso de ir contracorriente y superando obstáculos, explíquenme, por favor, en qué sentido estamos yendo hacia delante, ganando en derechos, dignidad y solidez a través de estos dudosos programas de educación sexual que nos ocupan (que, por cierto, no son los únicos, porque cada cierto tiempo, desgraciadamente, nos vamos encontrando con noticias parecidas que siguen poniéndonos la carne de gallina, por no hablar de los muchos casos en que ciertos profesores hacen uso de su puesto de trabajo y su posición para aleccionar a sus alumnos respecto a su ideología política o posición moral). ¿Somos realmente progresistas o somos “progres de pacotilla”, de los que convierten la estupidez en ideología y les dan a las masas simplemente lo que supuestamente quieren oír o lo que satisface sus deseos más inmediatos, aunque a largo plazo les estemos literalmente destrozando?

 Quizá a los que promueven y diseñan estos programas les llamaría la atención conocer cuánto desagrado y rechazo generan en muchos padres que, lejos de estar relacionados con nada que tenga que ver con religión o moralismos tradicionales, muestran su preocupación por los cauces que están tomando las cosas. Ninguno de los padres con los que trabajo se muestran tranquilos por esto. Muy por el contrario, se dan cuenta de que sus hijos están recibiendo estas influencias al margen, incluso, de su propio conocimiento, y simplemente, no están de acuerdo, pero para cuando se enteran, les llega la información como hechos consumados. Si la familia media española no está de acuerdo con estas salidas de tono, ¿para quién, entonces, van destinados estos programas? Porque cualquier padre preocupado por sus hijos adolescentes quiere que los programas de educación sexual sean de todo menos esperpentos de liberalidad que en nada educan, sino que degradan y convierten algo íntimo y complejo como el sexo en algo comercial, barato y superficial, como si de animales se tratara. ¿Todo vale en aras de una supuesta ideología, aunque ésta sea vacía y sin fundamentos?

 Jesús mismo fue un progresista de Su tiempo. Si alguien trascendió los imperativos de su época, los tradicionalismos vacíos, los fariseísmos hipócritas, fue Él. Su trato no discriminaba a nadie, abogaba por los derechos sociales como nunca antes se había hecho, suplía las necesidades primarias pero también más profundas de cada persona que se acercaba a Él y nunca rechazó a nadie por su condición social o personal. Su trato era con publicanos, con prostitutas y mujeres pecadoras, con personas de alta posición, con autoridades religiosas de Su tiempo… pero a cada uno de ellos supo verles desde el prisma necesario para enriquecerles, para darles, nunca restarles. Aunque para ello nunca prescindió de un mensaje completo, claro, directo, pero principalmente sujeto al Padre y a Sus principios de conducta en todas las esferas de la vida, también en la sexualidad.

 Su mensaje no fue siempre bien recibido, no era un demagogo ni buscaba las masas. Lo que buscaba era agradar a Su Padre, a Quien se debía, y eso le llevó hasta la muerte y muerte de Cruz. Pero nadie como Él ha hecho trascender esos, Sus principios, hasta el día de hoy con la riqueza que Él nos los ha hecho llegar a nosotros.  Los valores cristianos siguen siendo hoy signo de crecimiento, de sabiduría y de progreso para quienes se guían por ellos, aunque no siempre sean bien recibidos.  Jesús ya nos avisó de eso. Pero principalmente, esa cruz nos ha aportado una salvación sólida y estable, una que no varía con los tiempos ni se vende a “progresismos”. El cambio que Jesús trae a través de Su vida y Su muerte es un cambio profundo, tanto, que incluye cielos nuevos y tierra nueva, y que cambiará toda cosa vieja para hacerla nueva. Cuando Su reino venga y sea completamente establecido, para los que le aman y han depositado su confianza en Él, ya no habrá más llanto ni dolor, ni enfermedad que nos aqueje. Los que no habíamos conocido nos será revelado y entenderemos, en Su gracia, lo que hoy no alcanzamos a comprender.

Autores: Lidia Martín Torralba
© Protestante Digital 2011


Darío López

Un sector de la derecha política peruana, utilizando su enorme poder económico y el control que tiene sobre importantes medios de comunicación (TV, radio y prensa escrita), ha iniciado una abierta campaña de apoyo electoral a la candidata de Fuerza 2011. Utilizando la mentira como su arma favorita, busca sembrar miedo entre los electores indecisos, acusando al candidato de Gana Perú de lobo disfrazado de oveja.

Según este sector de la derecha política peruana, Ollanta Humala, candidato de Gana Perú, nacionalizará las universidades privadas, ahuyentará la inversión privada, utilizará para su proyecto político el dinero de las AFPs, convertirá al Perú en una sucursal del modelo chavista venezolano y buscará reelegirse como Presidente de la República, más de una vez, siguiendo el camino de Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador).

Ellos saben que todo esto es una burda mentira, sin embargo, apelando al “miente, miente que algo queda”, buscan que el Perú sea gobernado nuevamente por personajes impresentables que se burlaron de la Constitución y pisotearon el Estado de Derecho. Personajes impresentables que hicieron de la corrupción un estilo de vida y avalaron la esterilización de 300,000 mujeres, la violación de derechos humanos como en La Cantuta y Barrios Altos, la sustracción del dinero de todos los peruanos y el despido abusivo de miles de indefensos trabajadores.

A este sector de la derecha política peruana poco le importa la salud democrática del país, los trabajadores son simples piezas descartables y la vida de los seres humanos tienen poco o ningún valor. Al respecto, son bastante ilustrativas las recientes declaraciones de unos de los voceros deFuerza 2011, quien con sobre las muertes de cientos de indefensos ciudadanos durante el gobierno de Fujimori, expresó lo siguiente en un canal de televisión:

En todo caso nosotros matamos menos, menos que los dos gobiernos que nos antecedieron.

Entre los peruanos asesinados y que el vocero de Fuerza 2011 ningunea y desprecia, están los jóvenes evangélicos Manuel Meneses y Félix Inga, detenidos y posteriormente desaparecidos por las fuerzas del orden el 20 de mayo de 1991 en la ciudad de Huancayo. Frente a esta declaración inmoral y vergonzosa y que pinta de cuerpo entero al fujimorismo, ¿debemos creer que en un gobierno deFuerza 2011 la vida y la dignidad humanas serán respetadas?

Por otro lado, la experiencia reciente nos enseña que este sector intolerante de la derecha peruana y sus operadores políticos y religiosos, acusa a todos los que disienten con su punto de vista político y económico, de ser comunistas, caviares o simples resentidos sociales. Y cuando estas mentiras no les funcionan, buscan comprar, silenciar o desaparecer a los que no se alinean con su adicción al modelo económico que defienden con una pasión cuasi religiosa, porque para ellos la protección de los intereses económicos foráneos importa más que las condiciones infrahumanas en la que se encuentran miles de peruanos que viven en pobreza y pobreza extrema.

Parte de la campaña política-electoral de sembrar miedos y mentiras de esta derecha que vive de las prebendas, ha sido el intento de amedrentamiento a periodistas limpios, honestos y valientes como don Cesar Lévano, director del diario La Primera. De esta derecha que siempre ha gobernado el Perú se puede esperar eso y mucho más. Y si logra que se elija como Presidenta de la Republica a quien representa al sector político que nos gobernó en el periodo 1992-2000, todos los ciudadanos que defendemos el derecho y la justicia, estamos advertidos de lo que nos espera.

Este 5 de junio del 2011, cuando emitamos nuestro voto, no dejemos que el miedo y la mentira condicionen nuestros derechos ciudadanos. Votar por Fuerza 2011 es un suicidio moral y político que ningún ciudadano honesto, limpio y digno, debería considerar como una opción. Votar por Gana Perúes ciertamente un riesgo. Pero es un riesgo que se tiene que asumir en defensa de la democracia que muchos ciudadanos honestos, limpios y dignos queremos fortalecer.

Villa María del Triunfo, 20 de mayo del 2011

Darío A. López Rodríguez PhD.

DNI 08967206

dariolopez10@hotmail.com