Archivos de la categoría ‘opinión’

Dios en el banquillo

Publicado: noviembre 22, 2014 en Conciencia, opinión, Teología

Lidia Martín

Cada vez que las cosas no nos van como querríamos, sometemos a Dios a juicio.

El saber estar es probablemente una de las bases de lo que llamamos “la buena educación”. Más allá de cuestiones de modales simplemente, saber estar tiene que ver con escoger bien las formas, las estrategias, la manera de comportarse, en definitiva, en función del lugar y personas con las que estemos en cada momento. Pero saber estar también implica, de una u otra forma, ser conscientes de quiénes somos nosotros frente a los demás y de cuál es el lugar que verdaderamente nos toca ocupar en cada situación.

Poner a Dios en el banquillo ha sido una de esas meteduras de pata que todas las personas de todos los tiempos y épocas hemos venido cometiendo sistemáticamente de una u otra manera, precisamente en una clara puesta en evidencia de hasta qué punto no sabemos estar por no tener demasiado claro, parece, qué papel jugamos cada uno en este escenario nuestro que es el Universo creado.

Cada vez que las cosas no nos van como querríamos sometemos a Dios a juicio, como si intentáramos hacerle comprender cuán injusto es al actuar hacia nosotros de una forma y no de otra. Le sentamos en el banquillo para hacerle culpable de nuestros errores, de nuestros pecados, incluso, tal como ya sucedió en el Edén. Le exigimos, más o menos abiertamente, un trato justo hacia nosotros, porque pensamos que no nos compensa adecuadamente al seguirle, y esperamos que nuestra “secuencia lógica” de acontecimientos coincida con la suya. Le sometemos a juicio al no aceptar que, desgraciadamente, a los malos a veces les va aparentemente bien y los justos sufren mientras tanto. Nos da miedo obedecerle porque, en el fondo de nuestro ser, aún le percibimos como a un Dios tirano que, en el fondo, no está tan interesado en beneficiarnos como en probarnos y dudados de Su buena voluntad para con nosotros. En nuestra desconfianza de Él le sometemos a juicio, dudando de Su palabra, de Sus promesas, de Su carácter en definitiva.

Pero se nos olvida que no podemos sentar en el banquillo al juez. Incluso aunque en nuestros sistemas políticos, democráticos o sociales eso pueda darse (aunque escasamente, desde luego), no es posible en el orden establecido en nuestro mundo, en el que nosotros somos las criaturas, seres diminutos y ridículos al lado del Dios Altísimo, que es el Creador y sustentador de todo lo que se mueve alrededor nuestro. Ese es nuestro verdadero papel, y ceñirnos a él sería una verdadera muestra de saber estar de nuestra parte. Pero seguimos tratando a Dios de tú a tú, no tanto como hijos que se acercan a su padre en términos de confianza, algo que Él mismo nos permite, sino como el que se toma la licencia inadecuada de pedirle cuentas a quien no tiene por qué dárselas a nadie.

Por mucho que hayamos sentado a Dios en el banquillo a lo largo de la historia, el juicio está ya sentenciado y Él no sólo es un juez justo, sino que es el absoluto vencedor en el proceso. Él pedirá cuentas a todas y cada una de sus criaturas. Nosotros seremos verdaderamente los que un día tendremos que vernos respondiendo ante Su tribunal y nadie podrá jugar con Él a replicarle o contrarreplicarle. Toda rodilla será doblada ante Su presencia, no existirá otra forma de poder enfrentarse a ese momento que el reconocimiento de nuestro verdadero lugar, amparados en la sangre de Cristo aquellos que así lo aceptamos, con temblor y crujir de dientes quienes decidieron no hacerlo, pero todos y cada uno asumiendo sin posibilidad de error que Aquel a quien tanto juzgamos, ignoramos, enfrentamos o retamos era, desde el mismo principio, el Dios justo y bueno que siempre dijo que fue, empeñado en hacernos bien, en cumplir Su voluntad y Sus planes de bien para nosotros, sustentador de todas las cosas, las que vemos y las que no vemos, y la fuente directa de todo bien del que hayamos podido disfrutar en el tiempo que se nos ha dado en esta tierra.

No perdamos fuerzas ni energías en lugares inadecuados. Sepamos estar, desde esta nuestra posición frágil, ante el Dios de todo, ante Su poder, Su Santidad y Sus pensamientos, que no son como los nuestros. Cuando en un enfrentamiento ya hay un ganador, hay también un perdedor, y el saber estar obliga a saber también retirarse a tiempo de una contienda inútil, por mucho que a nuestro orgullo, prepotencia y autosuficiencia humanos les cueste.

http://protestantedigital.com/magacin/34527/Dios_en_el_banquillo


Leonardo de Chirico

 Cuando los evangélicos hablan sobre la unidad con el Papa y el Papa habla con ellos sobre la unidad, todos usan la misma palabra pero en realidad quieren decir cosas diferentes.
El Papa Francisco, bautizando a un niño.

Visitar al Papa se ha convertido en algo muy popular entre los líderes evangélicos de todo el mundo. Casi todos los meses evangélicos procedentes de las cuatro esquinas del globo son recibidos por Francisco ya sea en una conversación privada, en torno a una mesa compartiendo una comida o en el contexto de reuniones más oficiales. El Papa Francisco parece haber dirigido su objetivo hacia los evangélicos de todas las tendencias (desde los sectores altamente litúrgicos del protestantismo a los gurús del evangelio de la prosperidad, con todas las variaciones que hay en medio) con el fin de construir puentes con estos cristianos que tradicionalmente han permanecido fuera de la corriente principal ecuménica pero que, no obstante, representan el ala de la Iglesia que crece más que cualquier otra. Este fenómeno de los líderes evangélicos haciéndose “selfies” con el Papa y después transformándose en portavoces prominentes de la unidad con la Iglesia Católico Romana necesita examinarse más detenidamente.

En el ambiente de esta tendencia creciente de líderes evangélicos visitando al Papa, la visita de la delegación oficial de la Alianza Evangélica Mundial (WEA por sus siglas en inglés) con representantes de todo el mundo, el día 6 de noviembre, constituye posiblemente la primera vez que ha sido concedida una audiencia a una delegación tan extensa por parte del Romano Pontífice. El significado y la importancia de esta recepción lo atestiguan el hecho de que la alocución del Papa a la delegación de la WEA se hizo pública a través del canal oficial del Boletín de Prensa del Vaticano, que es su medio oficial.

 

¿Unidos en el Bautismo?

El Papa empezó su discurso haciendo referencia al bautismo como uno de los terrenos en los cuales la unidad podría alcanzarse. Después de citar Efesios 4:13 como ejemplo para la consecución de la unidad de la verdad, Francisco continuó diciendo que “esta verdad se fundamenta en nuestro bautismo, por el que compartimos los frutos de la muerte y de la resurrección de Cristo. El bautismo es un don inestimable de Dios que tenemos en común”. Curiosamente, ésta es una afirmación típica católico romana. Mientras que los evangélicos tenderían a decir que la unidad se basa en la gracia de Dios recibida mediante la fe en Jesucristo, el Papa explica detalladamente un punto de vista diferente. Según su opinión, el “sacramento del bautismo”, un sacramento eclesial, es la base para la unidad de los cristianos.

La convicción estándar evangélica es que todos los que creen en Jesucristo ya están unidos (“Creemos en la Unidad del Espíritu de todos los creyentes verdaderos”, dice la Declaración de Fe de la WEA), pero el Papa presenta una perspectiva diferente: son aquellos que están bautizados los que están unidos. Una persona bautizada por la iglesia puede o no ser un creyente como demuestra claramente el fenómeno del Cristianismo Nominal y, a pesar de todo, el Papa y su Iglesia creen que el bautismo representa una razón suficiente para la unidad.

En este punto debe plantearse una pregunta: ¿Son conscientes de esto los líderes evangélicos que parecen ser tan entusiastas fans del Papa?

Que los cristianos ya están unidos por el bautismo es una convicción ecuménica compartida, pero no es la posición evangélica histórica. El Papa la reforzó cuando habló sobre “la profunda unidad producida por la gracia en todos los bautizados” (citando el documento del Vaticano II Unitatis Redintegratio, 13). ¿Cómo pueden los cristianos estar unidos por la gracia con los que están bautizados pero que no profesan ni viven su fe en Jesús? La cuestión es que cuando los evangélicos hablan sobre la unidad con el Papa y el Papa habla con ellos sobre la unidad, todos usan la misma palabra pero en realidad quieren decir cosas diferentes.

 

No es una Mera Relación Personal con Cristo

La insistencia en el bautismo como la base de la unidad se demuestra en otro comentario que hizo Francisco en su disertación. En su reiteración en la preeminencia del bautismo sobre la fe, el Papa dijo que “el Evangelio no es meramente acerca de nuestra relación personal con Dios”. Es más que esto. Este lenguaje de tener una “relación personal con Dios” es apreciado por los evangélicos y es una de las marcas definitorias de su espiritualidad. Al Papa Francisco también le gusta utilizarlo.

No obstante, la referencia al sacramento del bautismo que para él es una base suficiente para la unidad y que precede a una relación personal con Dios pone esta frase en su contexto. Según Francisco, la unidad se funda en el bautismo, no en la relación personal con Cristo. Los evangélicos también entienden que la vida cristiana es más que tener una relación personal con Cristo, aunque creen que éste es el fundamento sobre el cual debe construirse el completo discipulado cristiano. Independientemente de la visión que posean sobre el bautismo, es en todo caso, la fe personal lo que es central. Para Francisco la gracia nos es dada no por la sola fe sino por medio del sistema sacramental administrado por la Iglesia. Esto no es meramente un aspecto menor de la diferencia.

El discurso incluía un llamamiento para entrar en una “nueva era de relaciones entre los católicos y los evangélicos”. Sin embargo, si todavía no están de acuerdo en lo que consiste la base de la unidad de los cristianos y no hay ninguna indicación de apertura al cambio según el Evangelio, ¿cómo puede haber una “nueva era”?

 

http://protestantedigital.com/magacin/34433/una_nueva_era_entre_los_catolicos_y_los_evangelicos

Roma, punto de misión

Publicado: octubre 4, 2014 en Iglesia, Missio Dei, opinión

La casi totalidad de países católicoromanos están tan pobremente evangelizados como los más laicos de Europa, y Roma no es una excepción.

Roma

La misionología habla de “plantatio ecclesiae” para describir el proceso de plantar una iglesia en una zona donde no hay ninguna. La razón fundamental de esta “plantatio” es que una vez la iglesia (católico romana) está instalada no es necesario plantar ninguna otra iglesia. ¡Esto es incluso más cierto en la ciudad de Roma!

En la ciudad donde la Santa Sede tiene su centro y donde se encuentra el corazón  de la Iglesia Católico Romana, ¿quién se atreve a plantar una iglesia? ¡La Iglesia (con mayúscula) ya existe, por definición! De este modo, la plantación de iglesias a la sombra del Vaticano requiere una tarea extra para identificar un mandato bíblico antes de embarcarse en semejante labor.

OBSTÁCULOS ESPIRITUALES

La plantación de iglesias en Roma tropieza con una gran cantidad de barreras religiosas y culturales: los no católicos a menudo son percibidos como sectas, gente torpe, extranjeros o movimientos religiosos nuevos. Algunas veces, lamentablemente, la actuación evangélica (p.e. la estrechez de miras, la mentalidad tribal, el exceso de sensibilidad a las diferencias y el alejamiento de la vida real) confirma estos estereotipos.

El propósito, no obstante, debería ser mostrar que las iglesias evangélicas son bíblicas, clásicas, ortodoxas; iglesias protestantes que valoran la historia de la iglesia, el patrimonio de los Padres de la Iglesia y que tienen un largo legado en la historia del cristianismo, al tiempo que reflejan una vitalidad espiritual que les falta a tantas esferas del mundo religioso.

Después, están las trabas teológicas y espirituales. Aquí todo el tema de la mediación pasa al primer plano. ¿Cómo nos acercamos a Dios? El punto de vista católico estándar es que las personas se relacionan con Dios mediante el sistema sacramental de la “madre” iglesia. La mayoría de las palabras que se utilizan son las mismas (p.e. la gracia, la cruz, el Evangelio, la salvación), pero quieren decir cosas muy diferentes y sus significados tienen que ser abordados. Los fundadores de iglesias deben evitar el peligro de suponer que términos tales como gracia, fe, Jesús, iglesia, cruz y Evangelio son comprendidos tal y como están definidos bíblicamente. Desmantelar los viejos patrones y construir de nuevos es una labor continua. Suave pero firmemente la gente necesita distanciarse del bagaje sacramental/institucional y descubrir el Evangelio de nuevo.

Por último, existe la dimensión personal. El católico ordinario es alcanzado por el elemento personal del Evangelio pero, por lo general, no tiene conciencia de ello. Su religión es principalmente un conjunto de prácticas y tradiciones, pero no algo que involucra a toda su vida. Por consiguiente, la vida de comunidad, la vida de iglesia y la vida de familia son todos aspectos importantes para transmitir la diferencia práctica que una fe salvadora en Jesucristo trae a la vida cotidiana.

RETOS ECLESIOLÓGICOS Y OPORTUNIDADES DEL EVANGELIO

La casi totalidad de los países católico romanos están tan pobremente evangelizados como los países más laicos de Europa y Roma no es una excepción. La gran mayoría son cristianos nominales que tienen una pertenencia sociológica a una comunidad débil y ninguna fe salvífica en Jesucristo. Para la mayor parte de los católicos romanos la práctica se basa más en el catolicismo popular (p.e. devociones y procesiones) que en el cristianismo bíblico. La lectura de la Biblia estuvo prohibida durante siglos y esta censura ha producido un alto nivel de ignorancia bíblica. La gente cree que son “cristianos” porque fueron bautizados siendo niños y forman parte de una cultura “cristiana”, pero hay poco o ningún sentido de compromiso personal en lo que se refiere al Evangelio.

Más allá de la superficie religiosa exterior, existe una mezcla de idolatrías religiosas y seculares junto con una combinación de paganismo pre y post moderno. Mientras que la presencia de la iglesia institucional es ominipresente, el impacto del Evangelio es mínimo  y está oscurecido considerablemente por las conveniencias sociales y la indiferencia práctica.

Roma es, por tanto, un campo de misión y la plantación de iglesias es la clave para el evangelismo y la transformación a través del Evangelio.

Roma no está ciertamente acostumbrada a dar la bienvenida al pluralismo religioso y a la diversidad de iglesias. A lo largo de los siglos la Iglesia se ha presentado siempre como única y cualquiera fuera de la Iglesia (Católico Romana) era considerado un hereje y/o un cismático. La reivindicación de ser una “iglesia” fuera de la Iglesia Católico Romana es contracultural, pero es algo que la mayoría de la gente encuentra intrigante. Esto es especialmente cierto cuando se celebra la Cena del Señor (la Eucaristía es la parte central de todo el sistema católico romano donde se entrecruzan sus dimensiones dogmáticas, jerárquicas y sacramentales). Es aquí donde los fundadores de iglesias envían el mensaje que la iglesia cristiana es indudablemente “una” y, por consiguiente, “católica”, pero no exclusivamente “romana”. La plantación de iglesias deconstruye la reclamación de la Iglesia Romana de ser la única iglesia y enfatiza la “unidad” de la iglesia en términos de fidelidad al Evangelio en lugar de una adhesión institucional al sistema papal.

En Roma hay mucho cinismo sobre la iglesia y la religión en general, al igual que en el resto de Europa. El clima cultural es escéptico, por lo que existen  oportunidades para introducir el evangelio basado en el círculo virtuoso de la verdad evangélica, la comunidad evangélica y la cultura evangélica.

La plantación de iglesias es la clave para este objetivo ya que se une la creencia y la pertenencia, la proclamación y el servicio, lo personal y lo comunitario, la contextualización creativa y la obediencia a la Palabra de Dios.

“Plantatio ecclesiae” solía ser una acción que iba desde Roma al resto del mundo. Ahora, como siempre, se necesita que haya un compromiso que alcance a Roma como a cualquier otra parte del mundo.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34088/Roma_punto_de_mision


Los candidatos a la presidencia se disputan el respaldo de este credo conservador y pujante al que pertenece uno de cada cinco brasileños

Decenas de fieles sigue la oración del pastor pentecostal Silas Malafaia en Río de Janeiro, el 25 de septiembre. / Leo Correa (AP)

En agosto, en el popular barrio de Bras de São Paulo, la evangélica Iglesia Universal del Reino de Dios inauguró el inmenso Templo de Salomón, que hoy por hoy es el mayor edificio religioso de Brasil. El templo impresiona de cerca y es un testimonio elocuente del poder de la religión evangélica en el país: cúbico, del tamaño de una manzana entera, de una altura equivalente a un décimo piso, flanqueado por inmensas palmeras embutidas en maceteros de película y adornado por columnas griegas del grosor de una furgoneta y de 50 metros de altura. Constantemente hay gente haciéndose fotos alrededor del edificio.

La ceremonia de inauguración, a juzgar por las crónicas del momento, fue tan espectacular como el templo mismo: seis sacerdotes con túnicas blancas y cinturones dorados portaron, avanzando sobre una alfombra roja, la que se suponía era una réplica del Arca de la Alianza. No sólo por eso: entre los presentes se contaba la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, por entonces ya de precampaña electoral. No sólo ella. También acudieron el gobernador de São Paulo, varios jueces del Tribunal Supremo y más de un centenar de diputados (70 de los parlamentarios federales son evangélicos practicantes). Más pistas para calibrar la influencia de la Iglesia evangélica.

En 2000, el número de evangélicos constituía el 15,4% de la población de Brasil. Y en 2010, fecha del último censo, habían aumentado al 22,2%. Hay muchos que consideran que, al contrario que los católicos, cuyo apoyo electoral está mucho más repartido, los evangélicos votan en bloque. “A los evangélicos no les interesa tanto si el Banco Central es independiente o no. Ellos votan al hermano”, aseguraba hace unas semanas a la revista Época el especialista en elecciones presidenciales Cesar Romero Jacob. Según una encuesta publicada a mediados de septiembre, el 43% de los electores evangélicos [que constituyen cerca de 27 millones de votos] apoyarán a Marina Silva, que pertenece a la Iglesia evangélica frente a un 32% que se decidirá por Dilma Rousseff, que se declara católica no practicante. Hay que tener en cuenta que en Brasil, aunque existe una separación entre la Iglesia y el Estado, las creencias religiosas de los políticos no sólo no asustan sino que rinden votos.

En Brasil, las creencias religiosas de los políticos no sólo no asustan sino que rinden votos

Conservadores, defensores de la familia tradicional, opuestos al matrimonio gay y al aborto, los evangélicos han dejado ya notar su influencia en esta elección: el viernes 29 de agosto, Silva presentó su programa electoral, que incluía una medida novedosa y valiente, la que apoyaba incluir en la Constitución brasileña el matrimonio entre homosexuales. En cuanto se hizo pública, comenzaron a llover críticas de pastores evangélicos. Entre ellas, las del pastor Silas Malafaia, que en su Twitter, seguido por 774.000 personas, aseguraba: “El programa de Gobierno de Marina es una defensa vergonzosa de la agenda gay”. Al día siguiente, sábado, la dirección de campaña de Silva enviaba un comunicado en el que se aseguraba que “un error” había deslizado esa propuesta. “Bastaron cuatro mensajes del pastor Malafaia para que Marina, en 24 horas, se olvidara de los compromisos adquiridos en un acto público transmitido por televisión y negase su propio programa político”, aseguró después el diputado Jean Wyllys, activo defensor de la causa gay en Brasil.

Marina Silva suele comenzar sus alocuciones públicas con un “Dios os bendiga”. Pero luego se cuida de señalar que siempre ha defendido a lo largo de su carrera política el Estado laico. Desde el otro lado, la católica no practicante Rousseff (como el tercer candidato con posibilidades, Aécio Neves, también católico declarado) trata siempre de no olvidar ese importante flanco en Brasil: diez días después de la inauguración, la presidenta brasileña regresó al faraónico templo de São Paulo para un encuentro electoral entre mujeres. Les aseguró: “Yo creo en los que creen. Creo en el poder de la oración. No se olviden de rezar por mí. Todos los dirigentes de este país dependen del voto del pueblo y de la gracia de Dios. Yo también”.


Will Graham

Por qué me opongo al matrimonio gay

En España se registran más de 100.000 rupturas matrimoniales al año. / Getty

 Cristo enseñó que Dios quiere que el hombre y la mujer estén juntos hasta que la muerte los separe.

Me opongo al matrimonio gay por la misma razón que me opongo a cualquier otro tipo de relación sexual fuera de los confines del pacto del amor heterosexual. Me opongo al matrimonio gay por la misma razón que el Antiguo y el Nuevo Testamento se oponen a él. De hecho, me opongo al matrimonio gay por la misma razón que Cristo se opuso a él. ¿Cuál es esta razón? Respuesta: la creación. ¡Es así de sencillo!

Cuando los teólogos contemporáneos de su generación preguntaron a Jesús acerca del divorcio, Jesús apeló al Edén para demostrar la voluntad de su Padre con respecto al matrimonio (Marcos 10:2-9). Cristo enseñó que Dios quiere que el hombre y la mujer estén juntos hasta que la muerte los separe. Esta ideal se dio a conocer en la misma creación- antes de que naciera la cultura humana- para que todos entendieran que el anti-homosexualismo no es fruto de una determinada nación o tribu. Adán y Eva juntos representan el plan universal de Dios para el resto de la historia humana. “Según las enseñanzas de Jesús,” escribe el renombrado Dr. Wolfhart Pannenberg, “la sexualidad humana entre hombre y mujer pertenece a la unión indisoluble del matrimonio. Este estándar es la base de todo lo que enseña el cristianismo sobre el comportamiento sexual”. Jesús se refería a la creación a posta. Créeme: sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

Es a la luz de la creación que tenemos que entender todas las condenaciones a la ‘sodomía’ que se nombran en las Escrituras. La Biblia no es anti-gay por ser anti-gay. Es anti-gay porque es pro-creación. El hecho de que varias leyes anti-homosexuales fuesen incorporadas en la Torá judía nos revela que la  Revolución gay  no nació en nuestra generación. En los días de Levítico, la homosexualidad era tan desenfrenada entre los apostatas e idolatras de las naciones vecinas a Israel que el pueblo de Dios tuvo que separarse de ellos y consagrarse al Señor. En los días de Moisés, por ejemplo, cualquier manifestación de homosexualidad merecía la pena de muerte inmediata (Levítico 20). ¡Dios no la toleraba para nada!

La misma condenación se transmite en el Nuevo Testamento.En vez de seguir la corriente tan lujuriosa y carnal de la cultura greco-romana que prevalecía en el primer siglo, Pablo advirtió a todos los creyentes de la homosexualidad en términos bien, pero bien, severos. La homosexualidad, explica Pablo, es una exhibición pública de idolatría y apostasía (Romanos 1) y excluye a los hombres (y mujeres) del Reino de Dios (1 Corintios 6). El apóstol habló directamente sin dar rodeos. Es imposible malinterpretarlo (aunque algunos pensadores están intentando hacerlo). ¿Qué más podría haber dicho Pablo para posicionarse con más contundencia?

El veredicto categórico de la Escritura es rotundo: la homosexualidad tiene que ser devuelta al abismo de donde ha salido. No hay nada en la Biblia que promueva una vida gay. Se trata de un pecado sumamente detestable. “Es abominación” (Levítico 18:22). Ésta, por lo menos, es la opinión de Dios. Y no solamente esto, representa una rebelión abierta contra las enseñanzas de Jesucristo, el Señor de la Iglesia. ¿Qué quiere decir todo esto?

Primero, quiere decir que si alguien está luchando contra inclinaciones homosexuales, no significa que esté condenado al lago de fuego.Significa, sencillamente, que tiene que batallar contra esta tentación- como cualquier otra- en el poder del Espíritu y por medio de las disciplinas espirituales que Dios nos ha dejado (las Escrituras, la oración, la comunión con los santos). Debe recordar también que Cristo es poderoso para conquistar cualquier pecado vil que nos asedia. Su gracia vence nuestra iniquidad. Así que hay esperanza para todos. ¡Bendito sea Dios!

Segundo, quiere decir- y voy a emplear términos muy claros- que cualquier Iglesia que acepte el matrimonio gay ya no es una Iglesia. Se hace anti-Iglesia.Puede llamarse como quiera, pero ha dejado de ser un vocero del Omnipotente. No es fiel al Señor de la Escritura ni a la Escritura del Señor. Una Iglesia gobernada por la Biblia jamás podría desviarse en esta cuestión tan fundamental. De nuevo, cito al Dr. Pannenberg, “Si una Iglesia se dejara llevar hasta el punto de ver la homosexualidad como forma de desviación del patrón bíblico y de reconocer las uniones homosexuales como equivalentes a un verdadero matrimonio de amor, tal Iglesia ya no estaría posicionándose a favor de la Biblia, sino en contra de ella”.

Así que la creación, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y la verdadera naturaleza de la Iglesia: éstas son las razones por la cuales me opongo al matrimonio gay. ¡Menuda combinación! ¿Verdad?

Autores: Will Graham
©Protestante Digital 2014

Creative Commons

Por el Pastor Steve Shipman

ducks

Mi predicción es que en el año 2014:

•  Los medios de comunicación se habrán movido más allá de Phil Robertson y la Dinastía Duck en encontrar alguna nueva causa para la ofensa.

•  El reverendo Frank Schaefer (que fue apartado del sacerdocio por la Iglesia Metodista  Unida por negarse a seguir el Libro de Disciplina con respecto a los temas LGBT) ganara más dinero  hablando en  giras  que él jamás haría sirviendo a su parroquia.

•  Admiradores de Francisco, no se han dado cuenta de que el Papa es católico.

• Todos nosotros que sostenemos los valores morales tradicionales aún no sabemos cómo presentar nuestro caso a nuestra cultura.

Hace muchos años el piadoso Teólogo luterano James Burtness me tomó por sorpresa al decir que si permitimos que los heterosexuales  puedan hacer lo que les plazca, nuestra prohibición de la conducta homosexual es un fenómeno de justicia social. Él no estaba a favor de las relaciones entre personas del mismo sexo, estaba resaltando que la rampante inmoralidad que estaba siendo aceptada en las iglesias ya entonces (alrededor de hace treinta años) hace nuestras objeciones a las relaciones del mismo sexo no creíbles.

La atracción de la familia Robertson en Dynasty Duck (un espectáculo que nunca he visto y no planeo ver) no son los comentarios crudos que el   patriarca de la familia hizo sobre la homosexualidad o sus declaraciones ignorantes sobre la raza. Sospecho que ver a una familia, que al parecer vive valores sólidos en una atmósfera de amor y disfruta de hacerlo, es la razón de su popularidad. La gente como ellos,  no por lo que pueden estar en contra,  pero por la forma en que viven-una especie de siglo  veintiuno de Leave It to Beaver o Papá lo sabe todo, pero con más pelo.

El movimiento pro-vida tomó décadas para darse cuenta de que sus tácticas eran contraproducentes. Protestas bulliciosas en las clínicas de aborto alimentaron la mentira de que la gente pro-vida eran peligrosos y violentos, aunque la verdad es que los pro-vida eran mucho más a menudo al extremo receptores de los ataques de violencia.

Del mismo modo, los comentarios de Phil Robertson no cambian la mente de  cualquiera, pero ellos apoyan la acusación de que los que estamos abogando por valores  cristianos tradicionales  son personas llenas de odio que injustamente oprimen e intimidan a  «las minorías sexuales.» Si usted está leyendo esto, usted sabe tan bien como yo que esas acusaciones no son ciertas a excepción de una pequeña, pero pequeña minoría de personas que constantemente se avergüenzan del resto de nosotros.

El problema con el Pastor Schaefer ha sido presentado regularmente en mi noticiero local, ya que su casa está a menos de una hora de la mía. No tengo ninguna duda de que el Pastor Schaefer ama profundamente a su hijo gay, como yo amo al mío, y que él cree que él apoya a un grupo de personas que son injustamente discriminadas. El hecho de que esto dividirá la  denominación United Methodist mundial, si él tiene éxito, se pierde en nuestro Etnocentrismo Norteamericano.

El verdadero carácter de algunos de  los activistas se muestran mediante las rabietas (extrañamente ignorados en los  informes de los medios), que incluye tirar sillas, así como por sus amenazas de hacer todo lo posible para interrumpir eventos denominacionales hasta que se salen con la suya.

¡Nosotros NO nos atrevemos a ser así!

En primer lugar, tenemos que poner nuestra propia casa en orden. Necesitamos orar y comprometernos a amar a nuestros propios cónyuges e hijos, y si es soltero, hay que observar castidad en nuestras vidas. Tenemos que mostrar a la gente con nuestro ejemplo que la sexualidad es un hermoso regalo de un Dios amoroso, que Él nos dio para solidificar la fidelidad de toda la vida de un hombre y una mujer, y que es el ambiente más saludable en el cual se transmite la fe y los valores morales de una generación a otra. Muchos de nosotros tenemos que arrepentirnos de nuestra complicidad en la «revolución sexual» que comenzó en la década de 1920 y fue normalizado por los años 60. Tenemos que ser honesto acerca de nuestros propios fracasos a » temer y amar a Dios de modo que el sexo, nuestras palabras y conducta sean puras y honorable, y el esposo y la esposa  se amen y se respetarnos mutuamente”. (Martin Lutero, Catecismo Menor)

Necesitamos tomar tiempo para conseguir y  conocer gente gay y lesbianas. Yo he sido sorprendido por  hombres homosexuales jóvenes que han confiado en mí y compartieron sus luchas personales. Ellos conocen mi posición a su estilo de vida, y yo necesitaba  orar acerca de cómo responder. La respuesta que recibí fue: «Tú los amas, yo soluciono. «Los Robertson tendrán más impacto si hablan menos y dejan que sus vidas sean su mejor argumento.

Los hombres gay que he tenido el privilegio de hablar con ellos no han sido estridentes, ellos han experimentado gran angustia, ya que han intentado cambiar sin éxito. Creo que a veces Dios nos quita deseos pecaminosos, pero otras veces Él dice como lo hizo con St. Paul, «mi gracia es suficiente para ti. «(2 Corintios 12:09) La gente que luchan con atracciones hacia el mismo sexo necesitan nuestro amor y nuestra amistad, no nuestra condenación. Cada uno de nosotros peleamos con nuestros propios demonios, y sólo en la cruz de Jesús nosotros encontramos  la victoria.

Para este nuevo año, les pido a todos nosotros en Lutheran CORE proteger nuestro palabras cuidadosamente y nuestras acciones, aún más. No vamos a discutir con las personas para que cambien sus actitudes acerca de la sexualidad. Sin embargo, nuestras vidas pueden ser testigos poderosos, guiando a otros a buscar el amor y la estabilidad que Dios crea en nosotros. Di la verdad, sí, pero  hablando con amor. (Efesios 04:15) y el cuerpo de Cristo será construido en el poder de la Palabra de Dios y el Espíritu.

Pr. Steve Shipman, director of Lutheran CORE, puede ser localizado  al  570-916-7780   o  sshipman@lutherancore.org.


ducks

I predict that in 2014:

-The media will have moved beyond Phil Robertson and Duck Dynasty to find some new cause for offense.

-The Rev. Frank Schaefer (who was defrocked by the United Methodist Church for refusing to follow the Book of Discipline regarding LGBT issues) will make more money on speaking tours than he ever made serving his parish.

-Adoring fans of Francis will not have figured out that the Pope is Catholic.

-And those of us who hold to traditional moral values will still not know how to make our case to our culture.

Many years ago the sainted Lutheran theologian James Burtness caught me off guard by saying that if we allow heterosexuals to do anything they please, our prohibition of homosexual conduct is a social justice issue. He was not in favor of same-sex relationships; he was pointing out that the rampant immorality that was being accepted in churches even then (roughly thirty years ago) made our objections to same-sex relationships not credible.

The attraction of the Robertson family on Duck Dynasty (a show that I have never watched and don’t plan to) is not the crude comments the family patriarch made about homosexuality or his ignorant statements about race. I suspect that seeing a family, which apparently lives out solid values in an atmosphere of love and enjoys doing it, is the reason for its popularity. People like them not for what they may be against but for the way they live—sort of a twenty first century version of Leave It to Beaver or Father Knows Best but with more hair.

The pro-life movement took decades to realize that its tactics were self-defeating. Boisterous protests at abortion clinics fueled the lie that pro-life people were dangerous and violent, although the truth is that pro-lifers were far more often on the receiving end of violent attacks.

Similarly, comments such as Phil Robertson’s do not change anybody’s mind, but they support the accusation that those of us advocating traditional Christian values are hateful people who unjustly oppress and bully those in “sexual minorities.” If you are reading this, you know as well as I do that those accusations are not true except for a tiny, tiny minority of people who constantly embarrass the rest of us.

The issue with Pastor Schaefer has been featured regularly in my local newscasts, since his home is less than an hour from mine.

I have no doubt that Pastor Schaefer deeply loves his gay son, as I do mine, and that he believes he is supporting a group of people who are unjustly discriminated against. The fact that it will split the global United Methodist denomination if he is successful is lost in our North American ethnocentrism.

The true character of some of the activists was shown by their temper tantrum (strangely overlooked in media reports) that included throwing chairs, as well as by their threats to do everything they can to disrupt denominational events until they get their way.

We dare not be like that!

First, we need to get our own houses in order. We need to pray and commit to love our own spouses and children or, if single, to observe chastity in our lives. We need to show people by our example that sexuality is a beautiful gift from a loving God, which He gave us to solidify the lifelong faithfulness of a man and a woman, and which is the healthiest atmosphere in which to pass on faith and moral values from one generation to another.

Many of us need to repent of our complicity in the “sexual revolution,” which began in the 1920s and was normalized by the 60s. We need to be honest about our own failings to “fe r and love God so that in matters of sex our words and conduct are pure and honorable, and husband and wife love and respect each other.” (Martin Luther, Small Catechism)

And we need to take time to get to know gay and lesbian people. I have been surprised by the young gay men who have confided in me and shared their personal struggles. They know my position on their lifestyle, and I needed to pray about how to respond. The answer I received was, “You love them; I’ll fix them.” The Robertsons will have more impact if they speak less and let their lives be their best argument.

The gay men I have been privileged to talk with have not been strident, and they have experienced great anguish as they have tried unsuccessfully to change. I believe that sometimes God takes away our sinful desires, but other times He says as He did to St. Paul, «my grace is sufficient for you.» (2 Corinthians 12:9) Folks struggling with same-sex attractions need our love and our friendship, not our condemnation. Each of us battles our own demons, and only in the cross of Jesus do we find victory.

For this New Year, I ask all of us in Lutheran CORE to guard our words carefully and our actions even more so. We are not going to argue people into changing their attitudes about sexuality. But our lives can be a powerful witness, leading others to seek the love and stability God creates in us. Speak the truth, yes, but speak it in love. (Ephesians 4:15) And the Body of Christ will be built up in the power of God’s Word and Spirit.

 

Pr. Steve Shipman, director of Lutheran CORE, can be reached at 570-916-7780 or sshipman@lutherancore.org.


13825-You-Are-Not-Alone

Por el  Pastor Cori Johnson

Lutheran CORE es sólo lo que dice que es: Una coalición Luterana para la Renovación. Nuestra membrecía es amplia incluyendo fieles luteranos en Augsburg Lutheran Church, ELCA, ELCIC, LCMC, LCMS, NALC, y otros. Yo sirvo como presidenta de un  grupo especifico de trabajo en Lutheran  CORE en la ELCA -ahora renombrado como Testigo en la ELCA -y este artículo es dirigido en particular a los fieles luteranos que se encuentran viviendo y sirviendo a Jesucristo en la ELCA. Tengo un mensaje importante hoy: ¡No estás solo! Este mensaje fue el tema de mis declaraciones en el 2013 en la convocatoria de Lutheran CORE en Pittsburgh, PA. El mensaje era verdadero en Agosto, y no es menos cierto  hoy. ¡Usted no está solo!

Entiendo lo solitario que  puede ser el servir como pastor o fiel laico en la ELCA. No pasa una  semana en la que no soy desafiado personalmente por alguien, a defender mi decisión de  «quedarme aún» en la ELCA. Yo recibo este cuestionamiento tanto de los que ya han salido de la ELCA y de aquellos que desean que  simplemente me debería de ir y dejarlos solos ¡ya! Tal vez algunos de ustedes al leer este artículo puedan identificarse.

Mi palabra de esperanza es para usted es que usted no está solo. Este es el  Mensaje más  importante que puedo dar a cualquier luterano confeso  y Ortodoxo que se encuentran en la ELCA. Sé de primera mano cómo se siente el quedarse en la ELCA,  puede experimentar-con cierta regularidad- como un vagabundo,  un extraño en el desierto. Después de todo yo serví en el Grupo de Estudios de la ELCA sobre la sexualidad.

Pero en verdad, ¡no estás solo!  Lutheran CORE  sirve para conectarse  con otros s Luteranos ortodoxos confesionales, tanto dentro de la ELCA y como en otros cuerpos de la iglesia. Específicamente, testigos en  la ELCA se reúnen regularmente por teleconferencia para trabajar en su nombre. Hacemos una variedad de trabajos relacionados con la ELCA.

Hemos tenido una presencia en varias asambleas sinodales y en la Asamblea de la Organización  del ELCA en 2013. Recientemente se hizo un llamamiento al liderazgo de la ELCA para dejar a un lado un mes de la celebración del 25 ° aniversario para la reflexión y el autoexamen. Nos hemos comprometido nosotros mismos a las siguientes estrategias para colaborar con el ELCA, como encomendamos nuestro trabajo a nuestro Señor Jesucristo, el Señor de toda la Iglesia:

 

• Mantener  en frente de la ELCA lo que se ha dicho acerca de los que están en desacuerdo con los cambios ministeriales del  2009 y los que tienen un entendimiento tradicional del matrimonio.

•  Estar presente en las asambleas sinodales a través de mesas de exhibición, talleres, y ser testigo en el piso de la asamblea.

 

• Estar omnipresente donde la  gente de la ELCA se reúne, incluyendo la Organización Nacional de Asambleas, asambleas sinodales, y conferencias de pastores.

• Considerando ser reconocido por la ELCA ya sea como un organización intra- luterana o solicitar el estatuto de la ILO.

• El envío de un representante de Lutheran CORE a las Reuniones del Consejo de la Iglesia del ELCA.

• Seguimiento a  la falta de respeto de la conciencia unida de ortodoxos luteranos.

•Y conectar en la ELCA a Luteranos de mentalidad similar mientras convirtamos  en un centro de intercambio de información y recursos ortodoxos,  Oremos por nuestro trabajo juntos!

Manténgase conectado a Lutheran CORE a través de nuestro sitio web, newsletter, Facebook, cuenta de Twitter, y eventos.

Debido a Lutheran CORE, usted no tiene ninguna razón para pensar que la suya es la única voz para la ortodoxia  Luterana dentro de la ELCA. Hay fuerza en todo nosotros! No  está solo! Demos gracias a Dios por Lutheran CORE!

 

 

Pr. Cori Johnson preside ELCA Testigo, un grupo de trabajo del comité de la  dirección Lutheran CORE. Ella es pastor de la Iglesia Luterana en Getsemaní Wallace, Michigan, y San Esteban Iglesia Luterana en Stephenson, Michigan Pr. Johnson puede ser contactada en pastorcori@hotmail.com.

You are not alone!

Publicado: enero 20, 2014 en Luteranismo, LUTHERAN CORE, opinión

13825-You-Are-Not-Alone

By Pastor Cori Johnson

Lutheran CORE is just what it says it is: Lutheran COalition for REnewal. Our membership is broad —including faithful Lutherans in Augsburg Lutheran Churches, ELCA, ELCIC, LCMC,  LCMS, NALC, and others. I serve as chair of the ELCA-Specific Working Group of Lutheran CORE—now renamed ELCA  Witness—and this article is directed particularly at those faithful Lutherans who find themselves living and serving Jesus Christ in the ELCA.

I have an important message for you today: You are not alone! This message was the theme of my remarks at the 2013 Lutheran CORE Convocation in Pittsburgh, PA. The message was true in August, and it is no less true today. You are not alone!

I understand how lonely it can be to serve as a pastor or faithful layperson in the ELCA. Barely a week goes by in which I’m not personally challenged by someone to defend my decision to be a “stayer still” in the ELCA.  I receive this questioning both from those who have already left the ELCA  and from those who wish I would just go and leave them alone already! Perhaps some of you reading this article can relate.

My word of hope for you is that you are not alone. This is the most important message I can give to any orthodox, confessional Lutherans who find themselves in the ELCA. I know firsthand how remaining in the ELCA can make you feel—with some regularity— like a wanderer in a strange wilderness. I served on the Task Force for ELCA Studies on Sexuality, after all.

But truly, you are not alone! Lutheran CORE serves to connect you with other orthodox, confessional Lutherans both within the ELCA and in other church bodies.

Specifically, ELCA  Witness meets regularly by conference call to work on your behalf. We do a variety of work relating to the ELCA. We have had a presence at several synod assemblies and at the ELCA Churchwide Assembly in 2013. We recently called upon the leadership of the ELCA  to set aside one month of the 25th Anniversary celebration for reflection and self-examination. We have committed ourselves to the following strategies for engaging with the ELCA, as we commend our work to our Lord Jesus Christ, the Lord of the whole Church:

-Keeping in front of the ELCA what it has said about those who disagree with the 2009 ministry changes and those who have a traditional understanding of marriage.

-Being present at synod assemblies through display tables, workshops, and witnessing on the assembly floor.

-Being omnipresent where ELCA  people are gathered, including Churchwide Assemblies, synod assemblies, and pastors’ conferences.

-Considering being recognized by the ELCA as either an intra- Lutheran organization or applying for ILO status.

-Sending a representative of Lutheran CORE to ELCA Church Council meetings.

-Monitoring the disrespect of the bound conscience of orthodox Lutherans.

-And connecting ELCA  Lutherans of like mind while becoming a clearinghouse of information and orthodox resources.

Pray for our work together! Keep yourself connected to Lutheran CORE through our website, newsletter, Facebook page, Twitter account, and events.

Because of Lutheran CORE, you have no reason to feel that yours is the only voice for Lutheran orthodoxy within the ELCA. There is strength in our numbers! You are not alone! Thanks be to God for Lutheran CORE!

 

Pr. Cori Johnson

Chairs ELCA Witness, a task force of the Lutheran CORE steering committee. She is pastor at Gethsemane Lutheran Church in Wallace, Mich., and St. Stephen’s Lutheran Church in Stephenson, Mich. Pr. Johnson can be reached at pastorcori@hotmail.com.

 


Juan Francisco Martínez

Trayvon Martin , cuando la justicia es casi imposible

 El caso cobra mayor importancia en EEUU porque nos obliga a reconocer varios problemas sociales profundos que a todos nos incomodan.

21 DE JULIO DE 2013

  Los eventos relacionados con la muerte de Trayvon Martin de manos de George Zimmerman ha suscitado opiniones encontradas. Para unos es muestra de la falta de justicia en EEUU y para otros es señal de un contexto socio-político que sólo favorece una postura “liberal”.

El viernes pasado el presidente Obama le añadió complejidad al asunto al proclamar que “ese [Trayvon Martin] podría haber sido yo” hace unos 35 años atrás. Comentó sobre la realidad de que varones afro-americanos jóvenes, incluyendo él mismo cuando era joven, viven en un mundo donde el hecho de ser hombres negros los hace automáticamente sospechosos ante los ojos de muchas personas.

Tristemente, el dictamen de no-culpable no sorprendió, aunque sí fortaleció las opiniones encontradas que ya existían. Las leyes de Florida y las circunstancias específicas de la muerte de Trayvon Martin hacían casi imposible que se diera otra conclusión. Sin embargo, la decisión jurídica suscitó protestas en muchas ciudades y siguen las reacciones contra la decisión.

El caso cobra mayor importancia en EEUU porque nos obliga a reconocer varios problemas sociales profundos que a todos nos incomodan.

Por un lado vimos en un país donde ser varón negro lo hace a uno sospechoso. George Zimmerman siguió a Martin, a pesar del consejo contrario de la policía, porque era “sospechoso”. Los varones negros jóvenes tienen que comportarse en forma diferente que jóvenes de otros grupos étnicos para evitar ser parados por la policía o por vigilancia privada.

En segundo lugar, existen muchos estudios que demuestran que el nivel de encarcelamiento cuando un blanco mata a un negro y cuando un negro mata a un blanco en circunstancias similares, son muy diferentes.

Muchos comentaristas han reflexionado sobre el hecho de que si Martin hubiera matado a Zimmerman en “defensa propia” porque lo estaba siguiendo, Martin ya hubiera sido encontrado culpable.

Y esta diferencia se ve a todos los niveles de criminalidad. Los varones afro-americanos están sobre representados en la población carcelaria y uno de cada cuatro varones negros pasará tiempo en la cárcel.

Y a pesar de todo ello estos factores no crean el contexto para que las leyes y la aplicación de la justicia cambie. Nuestra sociedad y nuestro sistema jurídico no reconoce la injusticia sistémica, así que cada caso se trata como que no existiera una historia de injusticia.

Se añade a todo lo dicho que está claro que se ha creado una sub-cultura de violencia entre muchos jóvenes de grupos minoritarios, particularmente en contextos urbanos. Entre muchos jóvenes se glorifica la violencia como señal de hombría. También se trata el caer en la cárcel como señal de “madurez”. La música y la cultura popular urbana celebran la violencia física y sexual como algo “normal”.

Esta glorificación también crea un ambiente de temor entre mucha gente, particularmente de raza blanca. Es por eso que han surgido tantas leyes de “defensa propia” como la de la Florida. El temor fortalece el deseo de “protegerse” que luego crea la tendencia de crear reacciones contra los “sospechosos”. Y el círculo vicioso parece no romperse.

Dentro de este marco con perspectivas tan divididas se hace imposible una conversación honesta y profunda que confronte todos los lados del problema. Cada quien ve la culpa y el mal del otro, y minimiza los aspectos del problema que son contrarias a su punto de vista. Como resultado muchos blancos viven en temor existencial y muchos afro-americanos asumen que nunca habrá justicia en casos cuando un blanco mata a un negro. Y la separación entre las dos perspectivas sigue aumentando.

¿Es posible que las iglesias cristianas puedan crear puentes entre estas perspectivas encontradas?Urgen cristianos de los dos lados de este debate que puedan reconocer la validez de la perspectiva del otro para que se pueda romper este ciclo.

¿Dónde los encontraremos?

Autores: Juan Francisco Martínez

©Protestante Digital 2013