Juan Stam
Un clásico de la himnología cristiana, que por décadas ha inspirado a millones de creyentes en muchos países e idiomas, es «Oh tu Fidelidad»:
Oh Dios eterno, tu misericordia
ni una sombre de duda tendrá.
Tu compasión y bondad nunca fallan
y por los siglos el mismo serás.
¡Oh tu fidelidad! ¡Oh tu fidelidad!
Cada momento la veo en mí.
Nada me falta, pues todo provees.
¡Grande, Señor, es tu fidelidad.
La noche oscura, el sol y la luna,
las estaciones del año también,
unen sus voces cual fieles criaturas,
porque eres bueno por siempre eres fiel.
Tu me perdonas, me impartes el gozo,
tierno me guías por sendas de paz.
Eres mi fuerza, mi fe, mi reposo,
y por los siglos mi Padre serás.
Tomás Chisholm, autor de esa incomparable celebración de la fidelidad de Dios, era de Nueva Jersey, nuestro estado natal. Algo paradójico de este cantor de la fe es que pasó toda la vida en pobreza, y fue desde esa pobreza que alababa al Señor por su fidelidad. Una vez nuestro papá supo que Chisholm estaba en gran necesidad económica y le envió un cheque. Resulta que en ese momento Chisholm estaba sin dinero, sin comida, y lo peor, se acababa la medicina de que dependía la vida de su muy enferma esposa. Cuando recibió el cheque, fue a su casa a escribir otro himno. Papá nunca nos contó nada del caso, pero nuestra hermana María lo encontró en un himnario, con la historia. Aquí transcibo una traducción algo literal de esa alabanza que en medio de esa pobreza surgió del corazón de este gran siervo del Señor:
¡Las misericordias de Dios! ¡qué tema para mi cántico!
¡Oh! Jamás las podría contar.
Son más que las estrellas en la bóveda celestial,
O que las arenas de las playas del mar.
Por misericordias tan grandes,
¿Qué respuesta podré dar,
Por misericordias tan constantes y seguras?
Lo amaré con todo mi ser
cuánto tiempo que dure mi vida.
Me esperan en la mañana cuando me despierto del sueño,
Y alegran mi corazón al mediodía;
Me siguen hasta las sombras de la noche
Cuando el día con sus faenas termina.
Sus ángeles de misericordia me rodean
dondequiera que conduzca mi senda;
Cada vuelta del camino revela alguna prueba nueva,
¡Oh! mi vida de veras es bendecida.
Su bondad y misericordia me seguirán aun
hasta el final de mi camino,
Tengo su firme promesa que no puede fallar,
porque su misericordia durará por los siglos.
Great is Thy faithfulness (NOTAS3)
Oh God, my Father,
There is no shadow of turning with Thee.
Thou changest not,
Thy compassions, they fail not,
As Thou hast been
Thou forever wilt be.
Great is Thy faithfulness,
Great is Thy faithfulness,
Morning by morning new mercies I see.
All I have needed Thy hand has provided,
Great is Thy faithfulness, Lord, unto me.
Summer and winter and springtime and harvest,
Sun, moon, and stars in their courses above,
Join with all nature in manifold witness
To Thy great faithfulness, mercy and love.
Pardon for sin and a peace that endureth,
Thine own dear presence to cheer and to guide,
Strength for today and bright hope for tomorrow,
Blessings all mine with ten thousand beside.
The Mercies of God
The mercies of God! what a theme for my song,
Oh! I never could number them o’er,
They’re more than the stars in the heavenly dome,
Or the sands of the wave-beaten shore.
For mercies so great,
What return can I make?
For mercies so constant and sure?
I’ll love Him, I’ll serve Him
with all that I have
As long as my life shall endure
They greet me at morn when I waken from sleep,
And they gladden my heart at the noon;
They follow me on into shades of the night
When the day with its labor is done.
-His angels of mercy encompass me ‘round,
Wheresoever my pathway may lead;
Each turn of the road some new token reveals–
Oh! for me life is blessed indeed.
-His goodness and mercy will follow me still,
Even on to the end of the way,
I have His sure promise and that cannot fail,
That His mercy endureth for aye. Thomas Chisholm


Hay otro camino que lleva a una relación con el Dios personal y trascendente. Esa meditación se basa en las Escrituras
El Within You Without You de Harrison nos desafía a no ignorar las realidades espirituales, frente a la realidad material, citando incluso las palabras de Jesús . Paul y George eran hijos de católicos casados con agnósticos de origen protestante. Se criaron en casas donde la religión no tenía ninguna importancia. Sus padres eran trabajadores del norte de Inglaterra, que veían la Iglesia como un instrumento de poder de los ricos.
George conoce al guru Maharishi en 1967 , dos meses después de que los Beatles hicieran su disco Sergeant Pepper´s Lonely Hearts Club Band. En su canción Dentro de Ti, Fuera de Ti, Harrisonanunciaba que habían descubierto un amor, con el que “podríamos salvar el mundo”. Entonces cantaba: “Todos somos uno y la vida fluye dentro de ti y fuera de ti”. Aunque lo que había descubierto desde hacía dos años era el LSD. Un amigo dentista le había dado una dosis con el café después de cenar. George dice que “no había probado nada parecido antes”. Cree que “abrió algo dentro” de él y “se dio cuenta de muchas cosas”.
El fundador de Hare Krishna se había mudado a San Francisco en los años sesenta. Harrison le regalaría luego una mansión en Inglaterra y les apoya económicamente. En 1969 graba el Mantra Hare Krishna con Ravi Shankar, que llegó a ser un éxito popular, antes de Mi dulce Señor . Cuando los Beatles hacen Sergeant Pepper, Georgehabía pasado ya seis semanas en Bombay con este músico indio, aprendiendo a tocar el sitar. “Habiendo tenido éxito y conocido a toda la gente que merece la pena conocer”, Harrison concluye que en Occidente “todos vibran en un ámbito material, que no te lleva a ningún sitio”, pero en la India siente que hay “algo que es sólo espiritual”.