Archivos de la categoría ‘Música’
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Cristo conoce la experiencia de la que habla Cohen en este disco.
A sus 77 años, Leonard Cohen ha grabado un disco asombroso – Old Ideas – , lleno de ideas tan viejas, pero fáciles de olvidar, como nuestra mortalidad. Aunque ha sido descrito para la prensa como su álbum “más abiertamente espiritual”, está lleno de las habituales obsesiones de este cantautor judío canadiense –convertido al budismo zen– por el sexo, la muerte y Dios.
Es el propio Ser Supremo quien se dirige a él –como “este perezoso bastardo que vive en un traje” –, desde la primera canción ( Going Home ), que le anuncia su último viaje…
Voy a casa sin mi carga
Voy a casa, tras el telón
Voy a casa sin el disfraz que llevé
Todo parece indicar que estamos ante el momento solemne del escenario de una gran despedida. El suave sonido del órgano y unas susurrantes voces femeninas, nos reciben en torno a la cama del moribundo, que en vez de apretarnos la mano y besarnos en la frente, pronuncia sus últimas palabras con la sabiduría de saber que está cerca la hora de su partida…
No tengo futuro
Sé que tengo pocos días
Y el presente no es tan agradable
Sólo hay muchas cosas que hacer
(Darkness)
LA GRAN DERROTA
Lo secular y lo espiritual, lo sagrado y lo profano, se reúnen en esta meditación final llena de quietud y gracia, tristeza y vida. En el discurso que dio al recibir el Premio Príncipe de Asturias el año pasado, habló de “la gran derrota inevitable que nos espera a todos”. Todas las canciones de este disco las ha grabado de madrugada – en el estudio que tiene en el garaje del jardín de la casa que se ve en la portada – , antes que empiecen a cantar los pájaros y suene ningún coche. Es “como si cada pieza espera, trémula, el amanecer, sin ninguna garantía de que, esta vez, la oscuridad no vaya a ser permanente” –observa Joe Levy en Rolling Stone –.
Las palabras de Dios –al principio de este disco– echan en cara al nieto del rabino, que se ha dedicado a escribir canciones sobre sus amores y fracasos, cuando tendría que haber traído el mensaje de Dios . El artista nacido de una de las más importantes familias judías del Québec en 1934, dejó la poesía en 1967, para hacer dinero con la música, a pesar de su limitada voz. Ha buscado en la meditación y la oración, lo que no ha encontrado en el LSD o en los muslos de una mujer. Intentó ser monje budista de 1993 a 1996 en la montaña de Mount Baldy, pero ahora sólo hace de chófer de su maestro zen, Roshi, que tiene ya 105 años – como cuenta su biógrafa, Sylvie Simmons, en la única entrevista que ha dado el artista al publicar este disco, para la revista Mojo –.
Muéstrame el sitio,
donde quieres que vaya tu esclavo.
Muéstrame el sitio
que he olvidado, no lo sé.
(Show Me The Place)
DE VUELTA A CASA
Cohen vive solo en una casa de dos pisos en Los Ángeles, encima de su hija Lorca – llamada así en homenaje al poeta granadino, amado desde su juventud–, que tiene ahora un bebé con el nombre de Viva – nacido de su amistad con el cantante homosexual Rufus Wainwright –. Cuando descubrió que su agente se había quedado con el dinero que tenía guardado para su jubilación, Leonard tuvo que volver a la carretera después de quince años –algo que nunca le ha gustado–, haciendo una gira interminable en el 2010, cantando tres horas cada noche. Ahora disfruta mirando sus dos viñas, sentado en su pequeño balcón, al lado de una mesa con una planta de romero, o haciendo ensaladas orgánicas en su cocina.
Conocido por su perfeccionismo, trabaja con un ordenador Mac – que le proporcionó gratis Apple con tutor incluido, a la vez que a otros escritores famosos canadienses, como su amigo el poeta Irving Layton – . Así se enfrenta a lo que Layton llama “la inescapable vileza de hacerse viejo”. Su madre, hija de un rabino lituano, solía decir sin embargo, que “mientras se tiene salud”, no hay que preocuparse. El abuelo de Cohen había escrito una voluminosa obra sobre el Talmud, pero su madre no era ninguna fanática religiosa. Encendían velas el viernes por la noche, hacían oraciones e iban el sábado a la sinagoga por la mañana, pero iba a una escuela laica y tenía una niñera irlandesa católica, por quien empezó a conocer el cristianismo .
Dime de nuevo
cuando la suciedad del carnicero
es lavada por la sangre del Cordero.
(Amén)
CANCIÓN INACABADA
Su mundo se viene abajo, cuando muere su padre –un veterano de la Primera Guerra Mundial–, cuando Leonard tenía sólo nueve años . Adquiere entonces la seriedad que le ha acompañado toda su vida. Una melancolía y tristeza, que le han llevado a un páramo emocional, donde huye de toda frivolidad e inconsciencia. Su carácter enamoradizo le ha traído muchas decepciones, pero “si no se te rompe el corazón, es imposible conocer el amor”. En uno de sus primeros poemas describe al amante como “un cuerpo ambulante de dolor”. Para él, “esto es el amor, olvidarse de quién es uno”.
Teme que la muerte deje una canción inacabada : “Hay una canción en la que he estado trabajando durante muchos, muchos años. Tengo la melodía, hecha con la guitarra, realmente buena, y he intentado año tras año encontrar las palabras adecuadas. La canción me preocupa tanto que he empezado de hecho un diario como crónica de mis fracasos.”
Quiere escribir una canción de amor
Un himno de perdón
Un manual para vivir con la derrota
(Going Home)
“A no ser que la persona esté rota y sufriendo, física o psíquicamente, no va a enfrentarse a un examen espiritual” –piensa Cohen–. “Uno empieza a ser sabio, cuando se da cuenta que es sumamente infeliz aquí”. La gente intenta dar sentido a su vida de muchas maneras, pero el cantante de Viejas ideas lo ha buscado siempre en la religión, algo que muchos no siempre han entendido. Ira Nedel cuenta en su biografía el encuentro del músico con Joan Baez en el Hotel Chelsea de Nueva York. Ella le hablaba de Gandhi, las drogas y la no violencia, pero a Cohen le interesaban más sus inquietudes espirituales que su conciencia social. Y como su admirado Dylan, tiene desde su juventud, siendo judío, una curiosa obsesión, por Jesús,
“Soy un pecador, pero amo a Jesús” –escribe en la colección de salmos de su libro de Oraciones –. “Estoy corrompido, pero en estos momentos, / cuando me encuentro contra la pared, / la oración es la única salida”. Ahora canta, recordando el prólogo del Evangelio según Juan :
LA PALABRA SE HIZO HOMBRE
Enséñame el sitio
donde la Palabra se hizo hombre
(Show Me The Place)
“La Palabra se hizo hombre” ( Juan 1:14). Esa Palabra eterna, que no comienza en Belén, ni en el día de la Creación, sino que estaba desde el principio . No tenía origen ni causa, ni dependía de otra forma de existencia. Nunca hubo un momento cuando no estaba allí. No es evolución, ni resultado de herencia alguna, sino que al hacerse hombre en Cristo, perfora la Historia desde la eternidad, por la intrusión e irrupción del Eterno en la existencia humana.
La Palabra creadora hizo todas las cosas. Concibió y formuló la creación. Habló y así fue. Todo lo moldeó y construyó con su arte soberano. Es el Todopoderoso, que todo lo sostiene. Por lo que la energía última es Cristo. La fuerza creativa, la fuente de toda energía, no es algo impersonal, ciego, caprichoso o malevolente, sino que es como Cristo . La creación no contiene nada que no sea como Cristo, siendo expresión coherente y fecunda de su mente.
Esta Palabra no es sólo Dios, sino que es Dios con Dios . Al hacerse hombre, no deja de ser quién era. Continúa siendo Dios. Se hizo esclavo ( Filipenses 2:7) –como en la canción de Cohen–, al tomar y asumir la naturaleza humana. Al hacerse hombre, se hizo carne. Por lo que la humanidad no está unida a Cristo como una máscara, un vestido o un miembro artificial. Tiene un cuerpo humano. No es una ilusión, sino algo real y tangible. Así sufrió hambre y sed, cansancio y dolor, rechazo y humillación, agonía y muerte.
Cristo conoce la experiencia de la que habla Cohen en este disco . Él también murió. Cuando la Palabra se hizo hombre, conoció, temió y probó la muerte ( Hebreos 2:9). Estuvo así entre nosotros, pero no nosotros con Él. Todos le dejaron, incluso el Padre – “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” –. Estuvo entre nosotros sin Dios, “para llevarnos a Dios”. ¡Eso sí que será una vuelta a Casa!
Juan Luis Guerra: “En el cielo no hay hospital”, su nuevo video clip
Publicado: enero 10, 2012 en Música, Noticias“En el cielo no hay hospital”, es una muestra de agradecimiento de Juan Luis Guerra por la sanidad que hizo Jesús en su vida. “Gracias a Jesucristo yo fui sanado de un gran dolor…, ¡qué gran doctor!», canta Guerra.
Por Nínro Ruíz Peña | (NoticiaCristiana.com).
El cantante dominicano Juan Luis Guerra, quien ha profesado ser cristiano, estrenó ayer en You Tube, el video oficial de su canción titulada: “En el cielo no hay hospital”, forma parte de su último trabajo discográfico: “Colección Cristiana”, que saldrá a la venta a partir del 28 de febrero, según publica InfoBae.
“En el cielo no hay hospital”, es una muestra de agradecimiento de Juan Luis Guerra por la sanidad que hizo Jesús en su vida.
“Gracias a Jesucristo yo fui sanado de un gran dolor. Para Él no hay nada imposible, todo lo puede, ¡qué gran doctor!”, canta Guerra.
Colección Cristiana, es un disco que tendrá cuatro temas cristianos, junto con siete canciones nuevas. Que mantendrán el ritmo salsero con bachata, son y merengue incluidos. Según detalló, Guerra, mediante un comunicado de prensa.
Guerra, está de gira internacional A Son de Guerra. El 6 y el 7 de enero, se presentó en Colombia, y estará en Venezuela el próximo 16. El 27 de febrero, tan sólo un día antes de que lance Colección Cristiana, cantará en el Festival de Viña del Mar en Chile.
“En el cielo, no hay hospital”, es el primer single de la Colección Cristiana y si bien se había dado a conocer en noviembre, ahora una existe un video oficial que le presentamos aquí.
José de Segovia Barrón
El divorcio es siempre un fracaso. Uno puede ser más responsable que otro, pero el matrimonio es cosa de dos.10 DE ENERO DE 2012
El desamor ha inspirado siempre muchas canciones. De ahí el fenómeno de los álbumes de divorcio, un subgénero de la música popular que ha dado obras tan importantes como Blonde On The Tracks de Dylan o Tunnel Of Love de Springsteen. Uno de los discos más vendidos de todos los tiempos, Rumours de Fleetwood Mac, se hizo durante la ruptura de las dos parejas que formaban el grupo. El cantautor tejano Josh T. Pearson ha hecho un álbum de divorcio – elegido como uno de los mejores del año por muchos críticos – que supone el reencuentro con la fe de su padre, un predicador pentecostal que estaba separado de su familia, mientras fundaba iglesias en el sur de Estados Unidos. El sufrimiento por el amor perdido lleva a una amargura y desengaño, que hace que algunos pierdan la fe. Otros sin embargo la encuentran, como es el caso de Pearson. “Sin Dios, me sentía como si me muriera”, dice el músico que llevó hace una década el grupo Lift To Experience. Ahora, con 36 años, ha hecho uno de los discos más elogiados por la prensa especializada, Last Of The Country Gentlemen . Su delgada figura barbuda aparece en la foto sepia de la portada como si hubiera salido de la guerra civil americana. Alguien de “otro tiempo y otro lugar”, como diría Jerry Lee Lewis –que estuvo también en una escuela bíblica por cierto, y venía como su primo Jimmy Swaggart de una iglesia pentecostal de las Asambleas de Dios–.Conocido por su sensibilidad, intensidad y consideración, Pearson muestra una tristeza que va acompañada sorprendentemente de un irónico humor auto-flagelante. Sus primeros recuerdos musicales le llevan a la iglesia donde creció . Allí tocaba la guitarra y cantaba, desde que tenía doce años, en las reuniones a las que iba dos o tres veces por semana. Se proponía seguir la vocación de su padre al ministerio cristiano –“no como una carrera, era como una inspiración, algo que tenía que hacer”–, pero se entretenía tocando los famosos primeros acordes de Sunday Bloody Sunday de U2.
VISIONES APOCALÍPTICAS
“Cristo iba a venir en cualquier momento” –recuerda el músico tejano–. “Me acuerdo cómo yo y mi hermana fuimos un día al colegio, y no había nadie, porque habían suspendido las clases. No lo sabíamos, y pensamos que había ocurrido el arrebatamiento –la creencia escatológica de que Cristo se llevará en secreto a los creyentes–, y habíamos sido dejados atrás. Fue terrorífico.” El clima en el que Pearson se crió era más bien de “juicio, fuego y azufre, la antigua religión”.
Las letras de su grupo anterior –Lift To Experience– reflejan a un “Cristo realmente airado”, con toda la imaginería sureña de visiones apocalípticas, unida al discurso patriótico de Dios, las pistolas y Texas como la nueva Sión. El año 2002, el trío formado en Denton en 1997 se disuelve por los problemas con la cocaína del batería, y la muerte por sobredosis de la esposa del bajista, que conoció Pearson en la iglesia. Su álbum doble – The Texas-Jerusalem Cross Roads, publicado antes del 11-S del 2001– es considerado uno de los mejores de la década por revistas especializadas como Uncut .
PERDIDO Y ENCONTRADO
Retirado a una pequeña localidad del condado de Limestones, llamada Tehuacana, Pearson se da cuenta de que había perdido su fe en Dios . Lleno de “sentimientos suicidas”, era “como si se estuviera muriendo”. Dice que se había convertido en “un impío cerdo pagano”. Intenta entender qué ha ocurrido, pasando un tiempo en París y Berlín, donde grabó este disco dos fríos días de febrero del año pasado.
“Era como que creía, y de repente dejé de creer, de la noche a la mañana”. Sentía como si Dios “se hubiera marchado sin explicación”, y “esa presencia, ese sentimiento que tenía dentro, abandonara mi cuerpo un día”. La pérdida de la fe le produjo una gran desolación. Es “como si hubiera muerto un amigo, y la vida pareciera inmediatamente vacía y sin sentido”.
Pearson cree que “cuando Dios te deja, te quedas sin nada”. Intenta encontrar la razón, pero “las iglesias pentecostales y carismáticas no se ocupan mucho de la enseñanza”, piensa. Para ellos, la fe “no tiene que ver con la mente”, cree. “Tienes fe, simplemente porque lo sientes”. Es así como acaba en un lugar de retiros, un pequeño centro de estudios, donde tras un tiempo, recupera la fe.
MATRIMONIO ROTO
Su nuevo disco no sólo refleja su vuelta a la fe, sino también el dolor de su divorcio de una alemana llamada Claudia . Algo que le está costando bastante superar. Last Of The Country Gentleman es por eso un disco sombrío, que demuestra –como su apreciada canción de Hank Williams– que está “tan triste que pudiera llorar”. La historia de su “matrimonio y su final, son una fuente de confusión, tristeza y perplejidad”. Dice: “Yo siempre pensé que cuando la gente se divorciaba, era porque habían dejado de amarse; pero he descubierto que (el matrimonio) se puede romper, incluso cuando se ama”.
El piensa que una pareja “se puede querer más que nunca, y no funcionar”. ¿Cómo puede ser eso? “Se derriba el uno al otro, sabiendo que quieres a la otra persona, lo que lo hace mucho más doloroso”. Pearson dice: “no tengo de verdad mucho odio en el corazón, excepto a mí mismo, ¡eso sí!”. Tiene una triste sonrisa en el rostro, mientras observa: “los seres humanos son criaturas complicadas”. Por eso dice: “no quisiera juzgar a nadie duramente”. De hecho, asegura riéndose: “si tuviera que matar a alguien, me mataría a mí mismo”.
Las siete canciones que forman este álbum son profundamente autobiográficas. Su voz está acompañada de una guitarra acústica, ocasionalmente con un piano y un violín. Su tono confesional describe una relación turbulenta, que emocionalmente oscila entre la ira y el dolor de corazón. Es honesto, aunque incluso decirlo le parece una presunción. Su sufrimiento despierta tal empatía, que uno realmente entiende de lo que está hablando.
FE EN MEDIO DE LA CRISIS
El divorcio es siempre un fracaso. Uno puede ser más responsable que otro, pero el matrimonio es cosa de dos. Es por eso que es tan difícil juzgar lo que ha pasado . El terapeuta puede analizar los elementos que fallan en una relación, pero hay algo que finalmente se nos escapa. En la vida no hay nada tan difícil como la convivencia. En un sentido es más fácil romper, que mantener una relación. Es por eso que el divorcio produce tal frustración e impotencia.
El énfasis de la religión y la moralidad en el valor del matrimonio parece que no logra impedir la realidad del divorcio, incluso en confesiones como la católico-romana, para la que ni siquiera existe . Ya en los días de Jesús, el Maestro constató esta contradicción en el legalismo farisaico. Es “por la dureza del corazón” ( Mateo 19:8), que el divorcio existe, nos guste o no. Aunque no era ese el propósito del Creador (vv. 4-5). Lo que Dios ha unido, no lo debiera separar el hombre (v. 6).
Dios aborrece el repudio ( Malaquías 2:16), porque demuestra la maldad de nuestro corazón. “Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” ( Romanos 5:20). Por eso es que algunos, como Pearson, encuentran a Dios en medio del fracaso de su divorcio .
Mientras que otros se endurecen en una amargura, que siembra la semilla de la desconfianza en sus corazones. Pero es cuando confesamos nuestra culpa, que descubrimos el asombro de la gracia, con el gozo de la salvación.
No necesitas un amante o un amigo.
Necesitas a Dios, y no a un ser mortal.
Mujer, necesitas nacer de nuevo, otra vez.
Necesitas un Salvador, y yo no soy ese.
Josh T. Pearson
(Sweetheart, I Ain´t Your Christ )
Yo tenía veinticinco años en Berlín ’38.
Yo acababa de comprar una pequeña tienda, y la guerra estaba cerca
Entonces me encontré con ella, Rebeca con su maravillosa sonrisa.
Y yo estaba enamorado, y ella estaba también enamorada – el futuro era nuestro
Nos casamos pronto, y llegó Joseph y Sarah.
Les amaba tanto, nuestro sueño se hizo realidad.
Las nubes oscuras se reunieron, no podía entenderlo.
Simplemente no lo ví, debí tener que hacerlo, pero no lo hice.
Bajo la estrella, mi corazón late allí – fue a causa de la estrella.
El año que viene en Jerusalén, el año próximo en Jerusalén.
Y una noche, me desperté por el ruido en la calle.
La gente gritaba, la gente corría en las escaleras.
Llamaron a la puerta, y luego entraron
con sus armas de fuego y sin compasión , dijeron;
«Tienes que venir, una maleta es todo, hay que ir ahora»
Corrimos escaleras abajo.
José no era lo suficientemente rápido, que le dieron una patada y cayó, él tenía tres años.
Lo recogí y lo lleve en brazos.
Nos llevaron al tren, que nos llenan como si fueran ganado.
Rebeca me apretó la mano, le dijo;
«Debemos permanecer juntos pase lo que pase»
¿Cómo puedo describir?
Porque cuando llegamos, nos tomaron a Rebeca y a mis hijos a un lado, y lloramos todos.
Ella me miró, yo nunca voy a olvidar sus ojos, ella dijo: «Yo me ocuparé de los niños»
Y entonces ya se habían ido, ido ….
El año que viene en Jerusalén, el año próximo en Jerusalén.
No hay que olvidar, no podemos olvidar nunca.
Debido a la estrella, no debemos olvidar.
Yo tenía veinticinco años en Berlín ’38.
Yo acababa de comprar una pequeña tienda, y la guerra estaba cerca
Entonces me encontré con ella, Rebeca con su maravillosa sonrisa.
Y yo estaba enamorado, y ella estaba también enamorada – el futuro era nuestro
Nos casamos pronto, y llegó Joseph y Sarah.
Les amaba tanto, nuestro sueño se hizo realidad.
Las nubes oscuras se reunieron, no podía entenderlo.
Simplemente no lo ví, debí tener que hacerlo, pero no lo hice.
Bajo la estrella, mi corazón late allí – fue a causa de la estrella.
El año que viene a Jerusalén, el año próximo en Jerusalén.
Y una noche, me desperté por el ruido en la calle.
La gente gritaba, la gente corría en las escaleras.
Llamaron a la puerta, y luego entraron
con sus armas de fuego y sin compasión , dijeron;
«Tienes que venir, una maleta que es todo, hay que ir ahora»
Corrimos escaleras abajo.
José no era lo suficientemente rápido, que le dieron una patada y cayó, él tenía tres años.
Lo recogí y lo lleve en brazos.
Nos llevaron al tren, que nos llenan como si fueran ganado.
Rebeca me apretó la mano, le dijo;
«Debemos permanecer juntos pase lo que pase»
¿Cómo puedo describir?
Porque cuando llegamos, nos tomaron a Rebeca y a mis hijos a un lado, y lloramos todos.
Ella me miró, yo nunca voy a olvidar sus ojos, ella dijo: «Yo me ocuparé de los niños»
Y entonces ya se habían ido, ido ….
El año que viene a Jerusalén, el año próximo en Jerusalén.
No hay que olvidar, no podemos olvidar nunca.
Debido a la estrella, no debemos olvidar.
Sting: Gabriel´s message. (2/14) Live from Durham Cathedral 2009
Publicado: diciembre 26, 2011 en MúsicaJosé de Segovia Barrón
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En Getting Ready for Christmas Day (Preparándose para la Navidad), Paul usa la grabación de un sermón del popular predicador afroamericano J. M. Gates.
25 DE DICIEMBRE DE 2011
El último disco de Paul Simon – So Beautiful or So What – muestra cómo este “judío errante” –como él mismo se describió en una canción– busca el sentido de su vida en “Dios y su único hijo”. El álbum –que hace ya el número doce en estudio de su carrera en solitario, tras su separación de Garfunkel– “parece tener un tema, pero no es intencional”. Ya que “me di cuenta” –dice Simon– “después de cinco o seis canciones, que Dios estaba en cuatro o cinco de ellas”.
Si su anterior disco se llamaba Surprise, este no puede ser más sorprendente. Ya que, aunque fue educado como judío y algunas de sus composiciones – como Puente sobre aguas turbulentas – son cantadas en iglesias , el cantante – que ha cumplido ahora setenta años – no se considera “una persona religiosa”. Sin embargo, “Dios aparece en muchas de mis canciones”, reconoce.
Es curiosa, en ese sentido, la fascinación que tiene por la figura de Jesús –al igual que otros artistas judíos de su generación, como Bob Dylan o Leonard Cohen–. “Jesús te ama más de lo que nunca sabrás”, dice a Mrs. Robinson en 1967 –la canción que escribió antes de El Graduado, pero que popularizó esta película que dio a conocer a Dustin Hoffman–. Tanta referencia a Cristo hizo que Paul McCartney, hace año y medio, viniera a verle después de un concierto, y le preguntara: “pero ¿tú no eras judío?”.
TOM Y JERRY
Simon nació en una familia judía de origen húngaro, que vivía en el barrio neoyorquino de Queens. Su madre le dio una educación religiosa , aunque su padre ya no iba a la sinagoga –a él le debe su pasión por el beisbol–. En 1953 conoció en el colegio a otro vecino judío, Art Garfunkel, al preparar una representación escolar de Alicia en el País de las Maravillas –Paul era el conejo, y Art el gato de Cheshire–. Tenían entonces 11 años, cuando empezaron a cantar juntos.
El año 57 grabaron su primer disco como Tom y Jerry, actuando después de Jerry Lee Lewis, el cantante de rock and roll que habían expulsado de un instituto bíblico, por cantar Mi Dios es real a ritmo de boogie-woogie . Mientras estudia literatura en la Universidad, Simon conoce la escena folk de los cafés del Greenwich Village, y graba algunos discos en solitario con el seudónimo de Landis –una antigua novia suya–. Al reencontrarse con Garfunkel, vuelven a formar un dúo en 1963.
Su música, inspirada por las armonías de los Everly Brothers, y marcada por el sonido acústico de la guitarra de Simon, tiene una gran influencia todavía hoy. Grupos actuales como Fleet Foxes, se consideran especialmente deudores de discos como Parsley, Sage, Rosemary & Thyme. Los cinco álbumes que grabaron juntos tratan temas como la muerte, la soledad y la incomunicación. En ellos abundan las referencias bíblicas y el lenguaje cristiano de himnos como Benedictus, tomado de una misa latina de Orlando de Lasso en el siglo XVI.
PUENTE SOBRE AGUAS TURBULENTAS
Canciones como The Sound of Silence o I am a Rock, revelan complejas emociones de aislamiento en la ciudad, que encuentran un mensaje de esperanza en la canción que da título a su último disco juntos en 1970 – Puente sobre aguas turbulentas, que ahora se reedita en su cuarenta aniversario–. Esta elaborada composición con arreglos orquestales está inspirada por las corales de Bach y el texto de un espiritual negro. La frase viene de un sexteto de góspel formado en 1938, que se llamaba Swan Silvertones, y su canción O Mary Don´t You Weep .
La primera vez que se separaron, Simon grabó en Inglaterra un disco, después de hacer una serie de canciones para el programa religioso de la BBC, De cinco a diez. El encargo vino por la influencia de la Biblia en temas como Bleecker Street o Sparrow . Algunas de estas composiciones aparecen en su álbum, influenciado por el folk británico, Parsley, Sage, Rosemary & Thyme.
La referencia a Jesús de Mrs. Robinson es particularmente enigmática. La canción estaba dedicada primero a la esposa del presidente Roosevelt. Aunque sugiere un adulterio, nos recuerda que “el cielo es un lugar para aquellos que oran”. Esto es tan sorprendente, que Frank Sinatra hace una versión en la que cambia Jesús por Jess, pensando que el nombre pudiera ser ofensivo para el gran público.
JUDÍO ERRANTE
Al separarse ya del todo de Art, Paul hace algunas letras para la Misa de Leonard Bernstein, que debía inaugurar la Opera del Centro Kennedy de Washington en 1971. Aunque los textos están en latín, hay algunos pasajes en inglés hechos por Simon. Tras su disco del año 73, Paul hace una gira con el grupo de góspel Jesse Dixon Singers, que en una grabación en directo de los conciertos, al año siguiente, comienzan cantando Jesús es la respuesta.
El disco que le produce Phil Ramone en 1975 nos revela un Paul oscuro, tras el divorcio de su esposa Peg, que había estado casada antes con su manager. Juntos tuvieron un hijo. Hace entonces varias películas, incluida Annie Hall de Woody Allen, donde interpreta a un productor musical –casado en la pantalla con la novia real de Garfunkel–. El mismo mundo que presenta en un film que escribió y protagonizó en 1980, One Trick Pony. Su fracaso le lleva a una depresión, por la que tiene que recibir tratamiento psiquiátrico.
Su reaparición viene con el concierto gratuito que hace con Garfunkel en el Central Park de Nueva York el año 81 . Le sigue una gira y su matrimonio con la actriz que interpreta a la Princesa Leia en Star Wars, Carrie Fisher. Es a su difícil relación a la que se refiere en la canción Heart and Bones, que los describe como “un judío errante y medio” –ya que el padre de ella era judío, pero su madre protestante–. Fisher era adicta a las drogas desde los años setenta, lo que convierte su matrimonio en una tragedia, ya que Paul la amaba apasionadamente.
TIERRA DE GRACIA
Tras otro periodo de depresión, Simon renace musical y espiritualmente con Graceland. Su disco del año 85 introduce el góspel surafricano de Ladysmith Black Mambazo en el mundo del rock. La canción que da título al álbum, juega con el nombre de la casa de Elvis Presley –antiguo ídolo de Simon– y el mensaje de gracia, que presentan varias canciones de clara inspiración cristiana .
A La Tierra de Gracia sucede El Ritmo de los Santos en 1990. La fusión ya no es aquí sólo con la música africana, sino brasileña. Le sucede un nuevo concierto en el parque de Nueva York, acompañado de músicos africanos y sudamericanos. Su tercer matrimonio le dará tres hijos, con la cantante de folk Edie Brickell. En Surprise vuelve a componer sobre bases rítmicas, haciendo canciones sobre el amor, hacerse mayor, la fe y el peregrinaje de la vida, bajo la producción de Brian Eno.
La combinación no funcionó mucho. Y en su nuevo disco, So Beautiful Or So What , regresa a su antiguo productor Phil Ramone, y a temas basados de nuevo en la guitarra. Lo curioso es que ya sólo habla de Dios, Jesús, los ángeles y la vida después de la muerte. ¿Qué ha pasado con Paul Simon?, ¿es que se ha hecho religioso? El dice que no. Lo que pasa es que, a sus setenta años, piensa ya en el día en que se encontrará con su Creador . Como en Después de la vida:
Cuando subes,
por la escalera del tiempo,
el Señor Dios está aquí.
Cara a cara,
en el inmenso espacio,
tus palabras desaparecen.
En este Afterlife, el Cielo parece lleno de burocracia, pero “la idea de la canción –dice él– es que cuando finalmente te acercas a la enormidad de Dios, el infinito, o lo que sea, no tienes palabras para describirlo”. La canción que cierra el álbum es la que le da título. Nos muestra al cantante preparando la cena. Les lee a sus hijos una historia antes de ir a la cama. Lo sorprendente es que a continuación escuchamos la noticia del asesinato de Martin Luther King…
PREPARÁNDOSE PARA LA NAVIDAD
En Getting Ready for Christmas Day ( Preparándose para la Navidad ), Paul usa la grabación de un sermón del popular predicador afroamericano J. M. Gates (1884-1945). Los discos de los años veinte de este pastor bautista de Atlanta advierten del Infierno eterno, con un ritmo que está en los orígenes del rap. Simon utiliza uno de sus últimos sermones del año 41, para “prepararse para el poder y la gloria, y la historia de la Navidad”. Mientras el pastor Gates nos llama a “estar listos para orar”, ya que vamos a “ir a ver a nuestros familiares en una tierra lejana”, Simon responde: “
No tenía ni idea
que estabas allí.
Cuando dije ayúdame, ayúdame, ayúdame, ayúdame
Gracias por escuchar mi oración.
Como la escritora Anne Lamott, Paul entiende que sólo hay dos tipos de oraciones: “ayúdame, ayúdame, ayúdame” y “gracias, gracias, gracias” . Al profesor del Seminario Ashbury, Ben Witherington, la canción le recuerda el poema de John Donne, Un himno a Dios, mi Dios, en mi enfermedad. Ya que habla de prepararse “afinando aquí, para cantar en el coro celestial”.
Como escribe su amigo Elvis Costello en las notas que acompañan el disco: “En estos tiempos se puede pretender superficialmente hacer burla de la canción que abiertamente expresa humanidad, mortalidad y divinidad, no con una música que haga elevar estos temas, sino con palabras llenas de genio, gracia y humildad”. Así en Amor y tiempos duros, “dos tercios de la Trinidad –dice Costello– llegan a la tierra, sólo para discutir quién y qué merece salvación”.
VIVIÓ ENTRE NOSOTROS
La Navidad es mucho más que “una visita de cortesía, un domingo por la mañana” –como dice la canción–. La Palabra fue “hecha carne, y habitó entre nosotros” ( Juan 1:14 ). Se identificó completamente con nuestra dependencia, participando de nuestro sufrimiento. Conoció el dolor del luto, las punzadas del hambre y la sed, el completo agotamiento físico, la malicia de los enemigos, el rechazo y la humillación, así como el temor a la muerte .
El hombre que era el Verbo de Dios encarnado, experimentó la tentación, cuando estaba hambriento y solo. Fue llevado a dudar si era realmente el Hijo de Dios. El Maligno exageró el costo de la obediencia y oscureció la gloria de la recompensa. Al llegar su hora, lloró en agonía sudor de sangre. Participó de la muerte, su realidad, temor y sabor amargo ( Hebreos 2:9 ).
“Entre nosotros” , entre dos ladrones, crucificados a su lado, soportando la maldición, sin conciencia de ser el Hijo de Dios. Por eso, aunque Él está con nosotros, y por nosotros, nosotros no estamos con Él allí . “Le abandonaron y huyeron”. Hasta el Padre aparece ausente, cuando clama: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” El está con nosotros, y sin Dios, “para traernos a Dios”. ¡Ahí está “el poder y la gloria de la historia de Navidad”!
Autores: José de Segovia Barrón
©Protestante Digital 2011




