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God of Justice / Dios de Justicia

Publicado: agosto 2, 2012 en Música

El diablo y los Rolling Stones

Publicado: julio 19, 2012 en Música

José de Segovia Barrón

El diablo y los Rolling Stones
Lucifer y “Sus satánicas Majestades”.

17 DE JULIO DE 2012

 Los  Rolling Stones han cumplido medio siglo. Lejos están ya los años, en que el  rock parecía que iba a cambiar el mundo. Si en el 65 los  Rolling  decían que no podían encontrar “satisfacción”, ya en el 69 aceptaron que “uno no puede conseguir todo lo que quiere”.

 Los  niños malos del rock´n´roll  se ganaron pronto el titulo de  Sus satánicas Majestades”,  al invocar al diablo en una famosa canción de 1967, que hace que los cristianos todavía les sigan relacionando con el ocultismo, pero ¿quién era Lucifer, para ellos?

Los  Stones  nacieron de la unión de la osada voz de Mick Jagger con las fieras guitarras de Keith Richards, pero también de la errática figura de Brian Jones, que murió ahogado en un misterioso accidente, que tenía todas las apariencias de un homicidio. Fue el primero de muchos cadáveres que recorren la tragedia de toda una generación en busca de nuevas experiencias por medio de  las drogas, el sexo y el rock´n´roll . Si McCartney sentía así “el amor y la verdad”, Jones sólo encontró demonios y monstruos. Él y Jagger se interesaron por el  gurú  Maharishi por un tiempo, pero parece que no les sirvió de mucho la  Meditación Trascendental . Si el  LSD  hacía pensar a Harrison en los Himalayas, o llevaba a Pete Townshend al Meher Baba, a los Rolling  les abre un oscuro pozo de serpientes amenazantes. Porque ¿de dónde salen si no, esas brutales letras al borde de la locura?

La primera vez que Brian Jones tomó  ácido , vio criaturas que salían del suelo, las paredes y los techos. Empezó a buscar a alguien que estuviera escondido en los armarios, y estaba aterrorizado. Si las letras de Jagger son también autobiográficas, parece que él también tuvo malas experiencias. Dice en su  Ataque de nervios nº 19 : “En nuestro primer viaje intenté con todas mis fuerzas reordenar mi mente / Pero después de un rato me di cuenta de que me estabas desarreglando tú a mí”. O bien la droga sacó a la superficie los monstruos de temores reprimidos o malos recuerdos, ó ésta afectaba de tal modo la conciencia que parecía desaparecer toda protección mental. Hay una obsesión entonces por la personificación del mal, que algunos conjuran, pero con la que otros también luchan. Es ahí donde nace la “simpatía por el diablo”.


 ¿SIMPATÍA POR EL DIABLO?
 En su celebre  Circo del Rock´n´Roll , Jagger se desgarraba por el pecho su camisa negra, para mostrar un tatuaje que mostraba supuestamente al diablo. En una famosa foto de David Bailey, el cantante de los  Stones  tiene una copa de vino tinto en la mano, mientras en la otra exhibe un tridente, mostrando una mirada maligna. ¿Era esto una simple imagen promocional?, o ¿había algo más de atracción por lo oculto?

Jagger estudió entonces algunos libros esotéricos, y se rumoreaba que Keith Richards hacía rituales de magia y brujería, con su novia Anita Pallenberg. Al preguntarle la revista  Rolling Stone , dijo que “esto es algo que todos deben investigar”, ya que “es posible que haya algo”. Él contesta: “no soy un experto, sólo lo intento, y lo sacó un poco a la luz”.

 Hay muchos mitos en torno a la relación del  rock  con el satanismo . Así algunos creen que canciones como  Sopa de cabeza de cabra  fue grabada por los  Rolling  en un ritual de  vudú.   Pero el diablo para muchos de estos músicos de rock no es una personificación del mal, sino la atracción seductora de lo prohibido . Jagger dice que “simpatía por el diablo” era una frase de Baudelaire: “Lo saqué de la literatura francesa, tomando un par de frases, que luego fui ampliando”. La canción por lo tanto no trata de ninguna criatura angélica maligna, sino de “darle la vuelta a las cosas”. Ya que entonces “todo se reducía al sexo, la bebida y las drogas”. Era “una exploración del otro lado de la mente”. Ahora sin embargo dice Jagger, que “abandonarse” es algo que puede ser “muy peligroso, especialmente cuando empiezas a usar drogas”, 


Los  Stones  como tantos jóvenes entonces, buscaban una vida mejor, una existencia más emocionante, que fuera más allá del decoro. Jagger y Jones venían de familias tradicionales y conformistas, que vivían en barrios acomodados, con jardines bien cuidados, bonitas vistas y rejas de protección. Sus madres eran amas de casa, y tenían padres trabajadores y disciplinados. Pero la vida en casa se les antojaba llena de restricciones. Richards venía sin embargo de un medio obrero, ya que creció en casas de protección oficial.

Pero el  rock´n´roll  era para todos ellos una reacción frente a un ambiente claustrofóbico. Querían gritar y dar patadas, buscando peligros, más allá de todas aquellas mediocres aspiraciones en torno suyo. “Cuando recuerdas aquello, era bastante aburrido”, dice Jagger. Se entiende así que para el que quiera romper con todas esas reglas muertas, la palabra diablo no sugiere más que misterio y emoción…

 ¿ÁNGEL DE LUZ?
 Las referencias al diablo llenan la música  blues,  que tanto admiraban los Rolling.  Muchas piezas del folklore sureño norteamericano evocan encuentros a medianoche con un diablo que ofrece satisfacer los deseos de tu corazón, a cambio de tu alma. El mito de Fausto  reaparece así junto a las memorias supersticiosas de la religión africana. Pero  el diablo de los  Stones  es también el de poetas románticos ingleses como Blake o Shelley. No es el gran engañador de la Biblia, sino el prototipo del verdadero hombre, libre de las normas y reglas de la moral tradicional . Como ha escrito David Dalton en su libro sobre los primeros veinte años del grupo: “Satanás es el rebelde que promete libertad, el enemigo de la hipocresía y la complacencia”. Es a ese “santo patrón del  blues  y del rock ” que los Rolling le dedican su simpatía.

 Aquella canción,  Simpatía por el diablo , fue grabada en Londres en noviembre de 1968  para abrir su disco  Banquete de vagabundos , siendo filmada por el director de la  nueva ola  del cine francés Jean-Luc Godard, que la incluye en su película  Uno más uno.  Suenan tambores africanos, rodeados de gritos que recuerdan una ceremonia  vudú . Evoca impresiones de un ritual de sudor, jungla, llamas y cuerpos que se retuercen. Tiene que ver con la lectura del libro  El maestro y Margarita  escrito por Bulgakov en 1938, aunque prohibido en Gran Bretaña hasta 1967.  Muestra al diablo como “un hombre rico y con buen gusto”, dice Jagger, que cuenta los sucesos de la Historia desde su punto de vista. En ese sentido se parece al “ángel de luz” que describe la Biblia.

 Alguien que tuvo mucho que ver con La educación de los  Rolling  en lo oculto fue el director de cine norteamericano Kenneth Anger, que se estableció en el barrio londinense de Chelsea en 1966 . Educado en Hollywood, a Anger le atraía, digamos, “el lado oscuro de la vida”. Había escrito un libro describiendo esa  Babilonia  de Beverly Hills, que relata asesinatos y suicidios en el mundo del cine, mostrando los vicios y perversiones de las estrellas del celuloide.

Al entrar en el círculo de los  Stones , Anger introdujo las ideas mágicas de Aleister Crowley (1874-1947), un patético personaje criado en una Asamblea de Hermanos, que se había obsesionado desde su niñez con la figura del  Anticristo, la Gran Bestia del Apocalipsis . Para Jagger hoy, “todo aquello de la magia era un truco”. Lo que les atraía del satanismo de Crowley era su justificación de un modo de vida permisivo.  Anger creía realmente en todo aquello, pero para los  Stones  como para David Bowie o los Beatles, fue una simple moda.

 ¿SIN SATISFACCIÓN?
El sueño de “paz y música“ que constituyó el espíritu del festival de Woodstock llevó a los Rolling  a organizar un concierto gratuito en una pista de carreras en la localidad californiana de Altamont. En vez de policías, recurrieron a esos motoristas conocidos como los  Ángeles del Infierno , para el servicio de  seguridad. Era un gesto simbólico por el que pretendían que esos nobles salvajes de la subcultura americana de post-guerra, fuera de la ley, mantuvieran la ley. Y en vez de dinero, les pagarían con cerveza. El día anterior unos astrólogos trajeron malos augurios, y aquel día el LSD produjo bastante violencia entre la multitud. Al comenzar a tocar los Stones  su declaración de  Simpatía por el diablo , algunos  Ángeles del Infierno  apuñalaron a un joven de color. Las palabras de Jagger intentando mantener el orden, fueron inútiles.

 Una moralidad que se basa en decir que “soy libre para hacer lo que quiera en cualquier momento” ( I´m Free ) nos lleva a esa locura. Fue el final de un sueño, para toda una generación .  Podías tener el pelo largo, experimentar todo tipo de relaciones sexuales, y usar las drogas que quisieras, pero nada cambiaba la realidad de tu interior. “Me miro adentro”, cantaba Mick Jagger en Píntalo negro , “y veo que mi corazón es negro” .

Porque más allá del ocultismo, esa es la situación de todo hombre. Es por eso que nuestro problema no es cuestión de magia, sino de corazón.  Hay un mal profundo en nuestro ser, que está en la raíz de todas las cosas . Necesitamos por lo tanto una solución radical, un nuevo nacimiento ( Juan  3). Ya que es nuestro propio corazón el que necesita ser cambiado. Y eso es algo, que sólo Aquel que nos lo ha dado puede hacerlo. “¡Acerquémonos” entonces a Él!, “con corazón sincero”, dice  Hebreos  (10:22), tal y como somos, con la confianza de que Él nos puede recibir y limpiar, dándonos nueva vida. Porque  solamente en Él podremos encontrar satisfacción.

Autores: José de Segovia Barrón

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Mojado(Ricardo Arjona) -Video Original

Publicado: julio 19, 2012 en Música


Nate Huss – Your Own

Publicado: mayo 30, 2012 en Música

jesus culture awakening

Publicado: mayo 30, 2012 en Música

Comunidad Sur – Santo Espiritu

Publicado: mayo 23, 2012 en Música

La vuelta a casa de Donna Summer

Publicado: mayo 23, 2012 en Música

José de Segovia Barrón

La vuelta a casa de Donna Summer
Quiero dedicar estas líneas a una mujer que –como ha dicho su familia– tenía “muchos dones, pero el mayor de ellos era la fe”.
 Para la gente que la recuerda, ha muerto  la   reina de la música disco  de los años setenta; para su iglesia en Boston, ha partido con el Señor  la hermana Summer. Este contraste acompaña la vida de muchos músicos afroamericanos, pero en el caso de Donna –que tuvo una clara experiencia de conversión en 1979–, nos muestra también el desafío de aquellos creyentes que quieren mantener su carrera, al margen del mundo del góspel. Sobre eso trataba la entrevista que publiqué en 1983.

Yo tenía entonces diecinueve años. Hacía un programa para la COPE –gracias a Luis Alfredo–, llamado  Góspel Club FM,  mientras estudiaba periodismo en el edificio gris de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Estaba en aquella época entretenido con músicos cristianos, en medio de la vieja discusión entre lo sagrado y secular que ahora me aburre tanto.

La música de Donna Summer nunca me ha interesado especialmente, ni siquiera en los años ochenta –cuando vendía millones de discos y llenaba las pistas de todo el mundo–. Como chico de iglesia que era, no solía frecuentar discotecas. Y los ritmos de baile, como todo el mundo sabe, no es música simplemente para escuchar. Era otra cosa lo que me fascinaba de esa mujer, que conocí en Inglaterra, a principios de los años ochenta.

Donna Summer: la hija pródiga (J. de Segovia)
Ha muerto la genial cantante, que tras abandonar la “casa del padre” volvió para recibir su abrazo y quedarse. Una entrevista al periodista José de Segovia de Daniel Oval

 Lo que me atraía de ella, era la opción de alguien que había llegado a la fama en la industria del entretenimiento, pero que al encontrar una fe auténtica, no quería convertir su condición de estrella en una excusa para ser un tipo especial de cristiano, o una plataforma para la promoción evangélica.

 Esa posibilidad, sencillamente, no la había contemplado hasta entonces. Por eso que quiero dedicar estas líneas a una mujer que –como ha dicho su familia– tenía “muchos dones, pero el mayor de ellos era la fe”.

 UN DON EXTRAORDINARIO
 Como dice la escueta nota que ha dado a conocer su muerte, “su más grande don fue la fe”. Lo fue desde que nació en 1948 en Boston. Se crió en una congregación, al extremo sur de la ciudad, de la Iglesia Metodista Episcopal Africana, una denominación protestante afroamerican a –fundada en Filadelfia en el siglo XIX, a causa del racismo que había en la Iglesia Metodista–. A ella asistía LaDonna –como se llamaba realmente, LaDonna Adrian Gaines– con sus seis hermanos. Cantaba en el coro desde los ocho años y estaba tan comprometida con esta congregación, que le mandaba el diezmo de todo lo que ganaba, a pesar de llevar décadas viviendo en Nashville.

 Su padre era un carnicero, que tenía un ministerio en la iglesia. “Yo sé que mis padres oran por mí” –decía en aquella entrevista–. Su madre era una maestra de escuela, con la que tuvo una relación muy especial. Cuando era niña –contó en esa ocasión–, le dio un curioso regalo: un grano de mostaza. “No sabía qué hacer con ello”. A sus hermanas les había dado una muñeca, pero a ella le recordó, su madre, las palabras de Jesús: “Si tienes mucha fe, Donna, puedes mover montañas”.

 Ella creía que lo más importante que recibió de su familia era aprender a orar . Lo recordó en un concierto en 1999 –al interpretar la canción de Yolanda Adams, Riding Through The Storm –, después de morir su madre y su hermana: “Mi madre me enseñó algo importante, que no importa lo que hagas y dónde vayas, siempre tendrás un amigo en Jesús”. Por eso “aunque estés paralizado por dentro, ¡clama a Él!” –decía–.

 UN PAÍS LEJANO
 ¿Cómo llegó esa chica de iglesia a jadear diecisiete minutos, imitando el acto sexual, en una canción erótica como  Love Love You Baby,  prohibida en 1976 en las principales emisoras de radio, europeas y americanas? Fue una adolescente difícil, que dio muchos problemas en el instituto y tuvo problemas con sus padres, escapándose de casa, para ir a fiestas, mientras formaba grupos de música con chicas que querían emular los ídolos de la  Motown  –como las  Supremes o Martha & The Vandellas –. Unas semanas antes de graduarse, se marcha a Nueva York en 1967, donde entra en una banda de rock psicodélico llamada  Crow.

Al disolverse el grupo, hace una prueba para el musical  Hair  en Broadway y entra en su versión alemana, mudándose a Münich, donde aprende la lengua germana. Continúa en otros musicales de la época  hippy  como  Godspell  –que no tenía nada de góspel, por cierto–, para irse tres años después a Viena. Allí graba su primer disco sencillo, una versión alemana de la canción  Aquarius  de  Hair.  En 1974 se casa con uno de los actores de la obra, el austriaco Helmut Sommer –que le da el apellido Summer–. Juntos tienen una hija llamada Mimi.

En Münich conoce al productor de origen italiano Giorgio Moroder. Con él hace su primer álbum –que tiene sólo distribución europea–. Moroder compone las canciones y Peter Bellotte, las letras, pero juntos crean el sonido electrónico que va a caracterizar toda la música de baile a partir de ahora. La extraña combinación de una voz, formada en la iglesia –como la de Summer–, con los gemidos sensuales de  Love, Love You Baby  (1975) forman la banda sonora de una época, que hace del hedonismo la llave de la felicidad. Donna no quiso volver a cantar esa canción, después de su conversión en 1979.

 VUELTA A CASA
 Al año siguiente de su boda, Donna está ya divorciada –aunque conserva el apellido de su primer marido como nombre artístico–. Tiene relación con un pintor austriaco, con el que vive en Los Ángeles, mientras hace una trilogía de discos con Moroder y Bellotte sobre el amor. En realidad está tan deprimida, que intenta suicidarse a finales del año 76. “Me había vuelto muy infeliz y me sentía vacía todo el tiempo” –contaba en aquella entrevista–. No entendía por qué, ya que tenía “una casa, un coche, una hija preciosa, una maravillosa carrera, un novio guapo, ¿qué echaba en falta?”.

 Se da cuenta de que “no era feliz”. Se “sentía vacía y sin sentido”. Ella lo recordaba como “un tiempo muy solitario”, que se “sentía sola todo el tiempo, a pesar de estar rodeada de gente” . Tiene problemas con las drogas y una manía depresiva de tendencia suicida. Fue entonces cuando Dios oyó su llanto, pidiendo ayuda, y abrió sus brazos para recibirla de nuevo.  Ella veía su conversión como resultado de una serie de cosas, que interpretaba en clave del hijo pródigo, pero donde Dios tiene un papel claramente activo. Es por eso que su familia describe su fe como un don, un regalo, algo inmerecido ( Efesios  2:8). Fue alguien consciente siempre de la gracia de Dios.

“Dios me ha permitido alejarme, como si dijera:  Bueno, hija mía, si no quieres vivir para mí, vete y haz lo que quieras ” –decía–. Es cuando se ve al final de ese camino, como el hijo pródigo, rodeada de miseria, que un día: “Estaba en la cama y levanté mis manos al cielo y dije: Dios, ¿qué quieres de mí?  Entonces un pastor amigo mío, vino a casa y me habló acerca de Jesús y dije:  Si, eso ya lo sé.  Pero él oró conmigo y de repente todo aquel peso que me había estado oprimiendo durante años, se marchó. Sentí como si alguien me quitara toneladas de encima. Me sentí como una nueva persona y como si tuviera toda la vida por delante. Ya no tenía aquel sentimiento de vacío y asco.”

 LA FE QUE MUEVE MONTAÑAS
 La fe de Donna movió montañas. Ya no tomaba drogas, no bebía, ni fumaba, pero siguió teniendo problemas con la depresión hasta principios de este siglo. Mucha estabilidad le dio la familia que formó con Bruce Sedano . Le conoció el año de su conversión, cuando grabó un disco que lleva el significativo título de  El cielo lo sabe  (1979). La acompaña un grupo llamado  Brooklyn Dreams,  que había formado Sedano, con el que se casa en 1980 y tiene su siguiente hija, Brooklyn.

“Los dos fuimos bautizados el día antes de casarnos –contaba en la entrevista–. Fue muy bonito. Estábamos solos con el pastor Jack de la Iglesia del Camino –se refiere a Hayford, el pastor pentecostal de la Iglesia del Evangelio Cuadrangular, que les bautizó–. No había nadie, excepto el Señor, el pastor Jack y nosotros, y quién sabe si ángeles. Fue una época muy intensa, espiritualmente, para los dos.”

Como en el caso de Bob Dylan en la Comunidad de la Viña en 1979, estos artistas no sólo eran bautizados a solas, sino que no solían asistir a los locales de sus congregaciones, por la cantidad de gente que los frecuentaba, esperando verlos. Tenían estudios bíblicos en casa y una atención pastoral, que acompañó su continua tendencia a la depresión. Como tenía tal imagen de símbolo sexual, muchos cristianos –como el hermano mayor de la parábola–, pensaban que tenía que dar evidencia de su conversión con canciones que hablarán de su fe, algo que ella no hacía habitualmente.

 LUCHANDO CON SU IMAGEN
Todavía hoy, su nombre evoca canciones como  Algo caliente  ( Hot Stuff ) o  Chicas malas ( Bad Girls ) –aunque recuerdo que en aquella entrevista comentó que si alguien se tomara la molestia de leer la letra de esta última, vería que era una canción de crítica social–. Presentada como objeto sexual, la imagen tentadora de sus portadas parecía sugerir más erotismo que espiritualidad.

Incluso un álbum como  She Works hard for the Money  –hecho con cristianos como Michael Omartian o Matthew Ward de  2º Capítulo de Hechos –, nos la presenta como una camarera demasiado provocativa para un público cristiano, que como el hermano mayor del hijo prodigo se resentía ante el  Amor incondicional,  al que cantaba.

“Si la Iglesia me encuentra escandalosa, espero que oren por mí. Hago todo lo que puedo. Sólo creo en Dios y Cristo, oro, leo la Biblia, voy a la iglesia. No puedo hacer nada más. Sólo puedo esperar que esté siendo guiada por la voz de Dios a hacer lo que es su voluntad.” Paradójicamente, mientras el mundo cristiano la criticaba, el resto de la gente pensaba que se había vuelto demasiado religiosa.

El público  gay  –que había hecho de ella una diosa– no pudo olvidar sus declaraciones sobre la homosexualidad en los ochenta, cuando habló del SIDA como un castigo de Dios. “Yo amo a esta gente y no la estoy condenando, sólo por lo que hacen –decía entonces–. Espero que lleguen a conocer el amor de Cristo. Yo no lo conocía antes. Estaba tan ciego como ellos. Viví con un chico bisexual cuando era joven y fue una pesadilla. He cometido adulterio en mi vida. Sé cómo es eso y puedo decirte, que aunque estaba ciega cuando lo hacía, el pecado de adulterio no me dejó por un tiempo. Tuve terribles ataques de ansiedad. Y cuánto más vivía en pecado, más profunda era la depresión.”

 EL DIOS PRÓDIGO
 La parábola preferida de Donna, se suele conocer como  el hijo pródigo  ( Lucas 15:11-32) ,  a pesar de que Jesús comienza su historia diciendo que “un  hombre tenía dos hijos”. El relato trata de hecho tanto del hijo mayor, como del menor. Se podría llamar por eso  los dos hijos perdidos,  sino fuera porque  el verdadero protagonista es –como nos muestra el profesor Ed Clowney y el predicador de Nueva York, Tim Keller– un Padre que nos revela al Dios pródigo, que no menoscaba ningún gasto para mostrar su generosidad a aquellos que han malgastado toda su vida, queriendo vivir con todo lo que Él nos da, pero sin Él.

 Hay dos formas en que la gente intenta buscar felicidad y satisfacción. Unos por la conformidad moral del hermano mayor, y otros por el tortuoso camino del autodescubrimiento, que representa el hermano menor. Cada uno de nosotros se inclina por su carácter a uno de ellos, aunque a veces oscilamos entre uno y otro, o mantenemos a un hermano menor oculto –bajo la apariencia del hermano mayor–, en una doble vida, que permanece escondida a los ojos de muchos.

Lo sorprendente de esta historia es que ambos están alienados del Padre.  Esta parábola nos enseña que Jesús nos salva, no sólo de nuestras maldades, sino también de nuestras bondades . Ya que no son los pecados del hermano mayor, los que crean una barrera entre él y su padre, sino el orgullo de su carácter moral. No es su maldad, sino su propia justicia, la que le impide entrar en la fiesta del Padre.

 EL PRECIO DE LA GRACIA
 El hermano mayor tenía que cuidar de su hermano, pero se siente tan superior a él, que es incapaz de perdonarle. Habla de él, como si ni siquiera fuera su hermano – tu hijo,  le dice a su padre–. Vive sin embargo su servicio a él como una esclavitud, sin gozo ni amor, esperando recibir una recompensa, que finalmente no corresponde a lo que espera.

Al gastar todo lo que tiene en el hijo que se había perdido, el Padre nos muestra el Hermano Mayor que necesitamos. Aquel que no sólo nos busca en una tierra lejana, sino que deja el cielo mismo, para venir a la tierra, a pagar con su propia vida nuestra deuda. Recibe la alienación, la soledad y el rechazo, que nosotros merecíamos, al rebelarnos del Padre. Sufre nuestro castigo en la cruz, bebiendo la copa de la justicia eterna, en vez del gozo del Padre.

 Lo único que puede cambiar entonces un corazón lleno de miedo y resentimiento, en uno repleto de amor y gratitud, es la seguridad del amor de un Padre, que no ha escatimado entregar hasta su propio Hijo por nosotros ( Romanos  8: 32). Este Dios pródigo, se vació de su gloria, para hacerse siervo. Con esa entrega sacrificada, nos da la seguridad de que nada nos podrá separar de su amor eterno (vv. 35-39). Ese es el amor que ahora disfruta Donna, por toda la eternidad.

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

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El Éxodo de Marley

Publicado: mayo 8, 2012 en Música

 

José de Segovia Barrón

El Éxodo de Marley
La música de Bob Marley, con su ritmo hipnótico de reggae, la que difundió el movimiento rastafari por todo el mundo.

08 DE MAYO DE 2012

 La nueva película del interesante director escocés Kevin Macdonald es un emocionante documental sobre Bob Marley (1945-1981). Su corta vida está llena de sucesos dramáticos que han alimentado toda una leyenda, por la que ha llegado a ser una especie de santón del movimiento  rastafari . A lo largo de dos horas y media, vemos cómo el músico jamaicano llegó a creer que el emperador Haile Selassie era el Dios encarnado,  el rey de Reyes y el león de Judá , Etiopía la tierra prometida y fumar marihuanauna forma de oración.

El realizador de  El último rey de Escocia  –galardonada con un Oscar por la interpretación de Forest Whitaker como Idi Amin– tiene una larga carrera de documentalista en televisión. Nieto del legendario productor británico Emeric Pressburger, se ha hecho una reputación con filmes que recuerdan al cine de los setenta como la conspiratoria versión americana de la serie de la BBC  La sombra del poder,  oel magnífico  péplum   La legión del águila,  que es como un western  de romanos. Ahora entrevista a la familia, los amigos, músicos y productores de Marley, siguiendo su trayectoria desde una granja de Jamaica hasta los escenarios de todo el mundo.

 Marley se ha convertido en un icono global, que va más allá de la música  reggae. Es un símbolo universal del sufrimiento, la lucha y la supervivencia . La película comienza por eso en el Castillo de Cabo Corso en Ghana, donde a mediados del siglo XIX diez mil esclavos africanos eran vendidos cada año. Tras atravesar las Puertas de No Retorno, donde los prisioneros eran llevados dentro de los barcos para emprender la travesía trasatlántica, la cámara nos lleva a un concierto de Marley, donde le vemos moviendo sus tirabuzones al ritmo de  Éxodo.

A Macdonald no le interesa sólo la música, sino también la política y la religión de Marley. Para los  rastafaris , Sión está en África. No es un estado superior de conciencia, sino la liberación política que viene por un Éxodo de la horrible pobreza, heredada de la esclavitud de Babilonia. Allí han sido “extranjeros en una tierra extraña”, como descendientes de los esclavos de la costa oeste de África, transportados al otro lado del océano para trabajar en las plantaciones.

 ¿QUÉ ES EL RASTAFARIANISMO?
 “Estamos hartos”, canta Bob Marley, “de oír: ¡Muere y ve al Cielo, en nombre de Jesús!” ( Get Up Stand Up  /  Levántate ). El  rastafarianismo  es un movimiento que nace en Jamaica como una reacción al Evangelio predicado por los misioneros blancos. Cita pasajes de la Biblia, pero proclama sobre todo la supremacía de la raza negra . Tiene sus raíces en 1914, cuando un sindicalista jamaicano llamado Marcus Garvey, que había nacido en 1887, funda la  Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro . Fue él quien vio Etiopía como la cuna de una civilización superior, compilando una Biblia negra para demostrar que Dios y sus profetas eran todos negros.

 Esta enseñanza fue luego desarrollada por Leonard Howell, que es el verdadero fundador del  rastafarianismo.  Pero fue la música de Bob Marley, con su ritmo hipnótico de  reggae , la que difundió esta religión caribeña por todo el mundo . Considerado por los  rastas  como profeta, curandero y sacerdote. Cuando murió en 1981, le hicieron un funeral de estado, exponiendo su cuerpo en un féretro abierto, que fue contemplado por miles de jamaicanos en el estadio oficial de su país. En  Éxodo  (1977), una de sus canciones más conocidas, describe así la esperanza de redención  rastafari :“Abre tus ojos y mira dentro de ti / ¿Estás satisfecho con la vida que llevas? / Sabemos a dónde vamos / Sabemos de dónde venimos / Estamos dejando Babilonia / Vamos a la tierra de nuestro Padre.”

 Cuando el  rock  se había acomodado a la industria, el  reggae  apareció como una música auténtica, que igual que el blues  era una respuesta a la pobreza, la explotación y falta de expectativas de la gente de raza negra. Tiene desde el principio un origen religioso, que utiliza la droga como ritual, al mismo tiempo que da un aire marginal a sus seguidores, fácilmente reconocibles por sus peculiares rizos de pelo en espiral. Los rastas  se ven a sí mismos como los nuevos hijos de Israel que, cautivos en tierra extraña, esperan el salvador que les lleve a la tierra prometida. 

El  rastafarianismo   utiliza la Biblia, pero de una forma muy selectiva . Hablan del Éxodo , cantan  Salmos  (uno de ellos, el 137, inspiró la famosa canción de  Boney M ,  Por los ríos de Babilonia ), pero como a tantas sectas, lo que les entusiasma es el  Apocalipsis , al que se refieren una y otra vez al hablar de la destrucción de Babilonia.

Marley solía llevar su Biblia de los Gedeones –organización evangélica que distribuye copias de la Escritura gratuitamente– a todos los sitios, de la que cita muchos pasajes, animando a otros a leerla. Cuando estaba bajo el efecto de la droga, se colocaba su de los Gedeones –organización evangélica que distribuye copias de la Escritura gratuitamente– biblia con el  Salmo  23 abierto sobre el pecho.

 ¿REY DE REYES Y LEÓN DE JUDÁ?
Bob Marley creía que “si Dios no me hubiera dado una canción que cantar, no tendría ninguna canción que cantar”. Entonces “sabría que había acabado su obra cuando se sintiera satisfecho y cansado, al verle Dios y decirle, esta es la redención, sabes, nadie puede pararla ahora”. Mientras, su legado continúa vivo con seguidores en todo el mundo. Su álbum recopilatorio, Legend,  se considera uno de los discos más vendidos de toda la Historia.

 Los  rastas  creen que en el Salmo 68, Dios (al que suelen llamar  JAH , que es una contracción del nombre de Dios en la Biblia, que traducimos como  Jehová o Yahvéh ) anuncia, según una profecía de Garvey en 1924, que vendría un salvador que sería rey en África . Seis años más tarde fue coronado Haile Selassie en Addis Abeba, tomando el titulo de  Rey de reyes y León de Judá . Este monarca africano pretendía descender del rey Salomón. Su verdadero nombre era Tafari, y había heredado el título de  Ras  (algo así como duque) de su familia. De ahí viene el nombre de  Ras Tafari . Los  rastas  le ven como Dios y hombre, siendo adorado como si fuera Cristo.

Haile Selassie visitó una vez Jamaica en 1966, siendo recibido por una multitud de cien mil personas que le esperaban en el aeropuerto, pero no dijo una palabra sobre su divinidad. Murió en 1975, pero los  rastas  creen que todavía vive, y regresará para llevarse a sus fieles a la tierra prometida. Las primeras palabras de Marley, cuando comenzaba sus conciertos, eran siempre: “Saludos en el nombre de Selassie  JAH Ras Tafari,  siempre vivo, siempre fiel, siempre verdad”. Y a menudo colocaba la imagen del rostro del emperador detrás del escenario.

 FALSA ESPERANZA
Bob Marley nació en 1945 de una mujer que quedó embarazada de un militar blanco. Su madre pertenecía a una iglesia que mezclaba el pentecostalismo con creencias animistas africanas, pero su abuelo era un hechicero en la tradición de sus antepasados tribales. Se formó así como curandero, pero su medicina era la música, y su meditación la  yerba.  Leía las manos desde niño, por lo que decían que podía reconocer tu pasado, y anunciarte el futuro.

 Los  rastas  creen que a los 32 años predijo su propia muerte, después de tres años de ministerio, como Cristo . Su canción  Emboscada en la noche  ve como un asesinato, en que aparece disparado en su casa de Kingston. Es verdad que intentaron matarle en 1976 –no se sabe si por razones políticas, o por estafas en apuestas hípicas–, pero murió de cáncer en Miami en 1981 –aunque tres de sus músicos tuvieron muertes violentas–.

 Más allá de sus calamidades personales, Marley se veía como un profeta que anunciaba la caída de Babilonia. Había sido muy influenciado por  La agonía del planeta tierra  de Hal Lindsay, un libro evangélico que también interesó a Bob Dylan en 1979. Pero el  rastafarianismo  mantiene una falsa esperanza, ya que Haile Selassie no va a regresar para llevar a nadie a ninguna tierra maravillosa . Las drogas producen ese tipo de ilusiones. Con ellas se experimenta cierta paz, pero lo que hacen es distorsionar tu percepción de la realidad con vanas promesas de armonía humana.

Selassie no era ninguna reencarnación de Jesús. Ya que no hay otra liberación para el mundo que la que Cristo ha traído. Pero no olvidemos que el Evangelio no es sólo para blancos. Cristo Jesús es el único camino hacía Dios ( Hechos  4:12), para toda persona de cualquier raza o nación (17:24-30). ¡Él es el verdadero Salvador del mundo!

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

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God of this City – Chris Tomlin

Publicado: mayo 1, 2012 en Música