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¿Qué mentira es ésta?

Publicado: agosto 14, 2012 en Misión Integral

Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (IX)

 
Muchas veces las iglesias se convierten así en consoladoras y adormecedoras de conciencias.
 En las iglesias cristianas en general, los asistentes o miembros captan más el mandamiento de amar a Dios, de darle culto, de practicar el ritual, de mirar hacia arriba…, que el mandamiento de amar al prójimo, de servirle, de hacerle justicia . En las iglesias todas se predica más el amor a Dios que su semejante: el amor al prójimo, el amor al hermano. Menos aún se predica el amor al hermano pobre, excluido, injustamente tratado… No se predica bien la projimidad. Es la gran tragedia de las iglesias cristianas. No siguen bien al Maestro al que dicen servir. Le siguen cercenando y mutilando muchas de sus enseñanzas. ¿Les escandaliza amar al hermano pobre en una relación de semejanza con el amor a Dios mismo? Por eso, cuando se ven a personas que se confiesan cristianos y viven el ritual y dicen que se gozan con el amor de Dios y olvidan al prójimo en necesidad, le ven tirados al lado del camino de la vida y pasan de largo, se puede decir: ¿Qué mentira es ésta? ¿No es un escándalo?  NO me extraña que se escandalicen de las enseñanzas de Jesús.

Cuando vemos a tantos que se regocijan en la práctica del ritual, que quieren vivir de cara a Dios, pero viven de espaldas a los sufrientes del mundo, de espaldas a los excluidos de los bienes de esta tierra y robados de dignidad, se puede uno preguntar: ¿Qué desatino es éste? ¿Cómo se puede vivir la espiritualidad cristiana en tal mentira? ¿Qué mentira es ésta? El escándalo humano que se da debería avergonzar a todos los cristianos.

También, hablando del amor a Dios y al prójimo, se podría hacer la pregunta: ¿Qué amor es éste? ¿Qué amor es éste que se reduce a un sentimiento un tanto egoísta en búsqueda de goces pseudoespirituales, pero que se reduce a un sentimiento pasivo sin que pase a la acción y se convierta en el motor de la fe y en la fuerza que mueve las obras de la fe? ¿Qué amor es éste que digo profesar a Dios y que me permite pasar de largo ante los apaleados de la historia? ¿Qué amor es éste que no me lanza a practicar el concepto de projimidad que nos dejó Jesús? Podemos, así, volver a la pregunta de inicio: ¿Qué mentira es ésta? ¿Qué mentira es ésta en la que muchos viven pensando que están moviéndose dentro de la auténtica vivencia de la espiritualidad cristiana? ¿Qué mentira es ésta? ¿Acaso es porque se escandalizan de las enseñanzas de Jesús?

 Muchas veces las iglesias se convierten así en consoladoras y adormecedoras de conciencias, separándose años luz de la auténtica vivencia de la espiritualidad cristiana y del Dios al que dicen servir . ¿Qué desatino es éste? Al buscar fardos de adormideras que nos producen cierto placer pseudoespiritual, estamos olvidando el centro de la vivencia cristiana, lo importante que nos dejó Jesús: La justicia, la misericordia y la fe. Una fe que actúa por el amor produciendo las obras de la fe. No se puede amar a Dios y dar la espalda a tus coetáneos sufrientes, desentenderte de aquellos que te rodean que han sido robados, apaleados y dejados tirados a los márgenes del camino de la vida. Eso es un escándalo para Dios mismo.

La vivencia de la espiritualidad cristiana no es un estado de ánimo placentero. Amar a Dios es ponerse a su disposición para que Él haga su voluntad en nosotros, ponernos a su servicio, vivirle desde su voluntad. Centrarse en él para ser sus manos y sus pies en medio de inmundo de dolor. Amar al prójimo, no es un sentimiento de pensar en los sufrientes del mundo cuando hacemos una oración por los alimentos abundantes que tenemos -muchas veces de forma escandalosa-, sino centrarse en él o en ellos para servirles. Se les sirve con la acción asistencial, siendo la voz que a ellos les falta, denunciando, buscando justicia en el mundo, intentando cambiar los valores marginantes y excluyentes por los valores del Reino. No os escandalicéis de esto.

 Que la religión que se nos da desde las iglesias no nos embarulle. Que sus muchas normas y reglamentos no nos distraigan. Que sus costumbres no sean una trampa para olvidar lo esencial de la ley: La justicia, la misericordia y la fe. El amor al prójimo que está verificando el amor a Dios . Que las muchas normas, costumbres, predicaciones que adormecen las conciencias, no nos separen del núcleo central de todo el Evangelio: El amor a Dios y al prójimo que deben estar en una relación de semejanza. Escandalizarse de esto es errar el camino del seguimiento. Si no amamos al prójimo de forma semejante a como amamos a Dios, rompemos el núcleo del Evangelio, lo partimos, lo mutilamos. Es entonces cuando hay que volver a la pregunta del inicio: ¿Qué mentira es ésta? Esto sí que es un escándalo.

¿Qué religión es la que es capaz de callarse ante el sufrimiento y la injusticia del mundo? ¿Qué religión es la que se calla ante el hambre de tantos millones de personas, ante la exclusión de más de media humanidad? ¿A qué Dios sirve? ¿A qué Maestro sigue? ¿Qué mentira es ésta? Son escandalizados de la doctrina de Jesús que, a su vez, escandalizan. La única definición de religión que se da en la Biblia, comienza así: “Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones…”. Recordemos que los huérfanos y las viudas eran los prototipos de los marginados en el Antiguo Testamento, unido a otro grupo de mucha actualidad entre nosotros hoy: los extranjeros, los inmigrantes.

 El amor a Dios debe generar en nosotros una fuerza y una dinámica activa a favor del prójimo, una dinámica imparable de misericordia que nos lleve a amar al prójimo de forma semejante a la que debemos amar a Dios mismo . Si no es así, la pregunta volverá de forma insistente machacando nuestras mentes y nuestros corazones: ¿Qué mentira es ésta? ¿Qué mentira es ésta, hablar de un amor a un Dios que nos separa del amor a los sufrientes del mundo, que no nos compromete y nos lanza al servicio, a la denuncia y a la búsqueda de justicia? ¿Qué mentira es ésta? Estáis escandalizando al mundo. Os estáis escandalizando de la auténtica doctrina de Jesús.

El ritual salta hecho pedazos ante la falta de amor y servicio a los necesitados, a los hermanos pobres o sufrientes del mundo. La falta de un amor al prójimo, de semejante al amor a Dios, es lo que nos hace ser egoístas, acumuladores, servidores de Mamón, el dios de las riquezas. Es el gran escándalo del mundo, el escándalo de la pobreza, de los desequilibrios económicos y de la opresión.

El hombre se hace humano y, a su vez, roza la divinidad, cuando sabe vivir la espiritualidad cristiana amando a Dios y al prójimo de forma semejante. El hombre se hace realmente hombre cuando actúa, cuando sirve, cuando acompaña, ayuda…cuando ama. También, con la práctica de este amor se hace un tanto divino. Dios es amor y amar es participar de la naturaleza de Dios. Es la única forma de no escandalizarse de las doctrinas de Jesús.

 No te conformes con el ritual, con los goces adormecedores, sino busca el verdadero núcleo que te hará vivir la auténtica espiritualidad cristiana: El amor a Dios y al prójimo de forma semejante. Si no, plantéate la pregunta: ¿Qué mentira es ésta? Nunca te escandalices de las enseñanzas del Maestro.

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Autores: Juan Simarro Fernández

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Dios y su misión

Publicado: agosto 14, 2012 en Iglesia, Misión Integral

Carlos Scott

Dios y su misión

 El enfrentamiento real se produce cuando la iglesia se transforma en agente de cambio.

 Cuando hablamos acerca de Dios y la misión es indispensable entender que la Misión no es nuestra y no pertenece a ningún proyecto privado .

Estamos hablando de la  Misión   de Dios .

 LA MISIÓN DE DIOS
Karl Barth se convirtió en uno de los primeros teólogos en articular la misión en términos de una actividad de Dios mismo . Entendió la misión como algo derivado de la misma naturaleza de Dios.  Dios es un Dios misionero . Se concibe  la misión como un movimiento de Dios hacia el mundo  y a  la Iglesia como un instrumento para esa misión.

El término  missio Dei (Misión de Dios)  nos ayuda para articular la convicción de que ni la Iglesia ni ningún otro agente humano pueden considerarse como el autor o portador de la misión.  La misión nace en el corazón de Dios . “Dios es una fuente de un amor que envía. Este es el sentido más profundo de la misión. Es imposible penetrar más allá;  existe la misión sencillamente porque Dios ama a las personas” [1] e invita a su iglesia a participar .

Por lo tanto nos acercarnos a definir a la « Misión de Dios   (missio Dei)  cuando el pueblo de Dios cruza intencionalmente barreras  de iglesia a no iglesia, de fea no fe, para proclamar por   palabra y acción  el advenimiento del  reino de Dios en Jesucristo , a través de la participación de la iglesia en la misión de Dios de  reconciliar  a las personas con Dios, consigo mismas, unas con otras, y con el mundo , y reunirlas en la iglesia  a través del arrepentimiento y la fe en Jesucristo por la obra del Espíritu Santo  con miras a la   transformación  del mundo  como una  señal de la venida del reino en Jesucristo » (Carlos Van Engen). [2]

 Carlos Van Engen en su resumen expone:

· El Pueblo de Dios es el Instrumento del amor universal de Dios para todas las gentes
· Las comisiones se basan sobre la misión universal de Dios en la historia de la revelación divina: Mat. 28:18-20; Mr. 16:15-16; Lc. 24: 46-49 – Hechos 1:8; Jn. 15:12-17 – 21:15-17
· Pablo entiende la misión universal de Dios de tal forma que él es “deudor” a todo ser humano: Rom. 1:14; el “misterio del Evangelio”, Ef. 2:11-3:21
· El Pueblo de Dios es una SEÑAL del amor universal de Dios para todas las naciones. – Isa. 11:12; 49:22; 62:10; Mt. 5; Jn. 3:14,15; 12:32; Rom. 1:14.
· La Cristología exaltada de Ef. 1, Col. 1, y Fil. 2.
· La Iglesia como el Cuerpo de Cristo es la presencia física de Jesús en este mundo – para la bendición y la transformación del mundo. Rom. 12; I Cor. 12; Ef. 4; I Ped. 2 y 4.
· La Iglesia está en camino hacia la Nueva Jerusalén, desde un jardín hacia una ciudad. Hechos 2, 6; Ef. 2:11-22; Fil. 2:10-11; Col. 1: 13-23; Apoc. 21

 ¿POR QUÉ PARTICIPAR EN LA MISIÓN DE DIOS?
· Porque Dios es un Dios de AMOR / la misión es de Dios / el propósito es de Dios.
· Porque es LO QUE SOMOS – somos elegidos para servir, somos el instrumento de Dios para la bendición de las naciones.
· Porque nos encontramos a nosotros mismos en cuánto participemos como instrumentos del amor de Dios para todas las naciones.
· Porque somos especialmente escogidos para participar en la misión de Dios.

 CONCLUSIONES
Hay un Reino y hay un Rey que quiere ser Señor.  “Jesucristo es el Señor”   y su deseo es que los ciegos vean, los tristes tengan gozo, los paralíticos caminen, los que no tienen ropa y alimento lo tengan, que se practique la justicia y el amor como señal del reino  (Lucas 4: 18-19 y Mateo 9:35-36).

 La misión de Dios es un atributo de Dios mismo que se expresa en su accionar por redimir a la humanidad y somos llamados a participar .

El enfrentamiento real se produce cuando  la iglesia  se transforma  en   agente de cambio . Cuando de alguna manera tocamos las realidades e intereses de determinados sectores  por presentar “Todo el Evangelio” nos enfrentaremos con el verdadero “costo de ser discípulos” .

Sólo cuando nuestras creencias cambian realidades humanas que son transformadas, comenzará una lucha de Poder contra Poder.

 Dios llama a todos los creyentes a participar y comprometerse en su misión.

 PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
– ¿Qué implicancias tiene para la vida de la Iglesia participar en la Misión de Dios?
– ¿Qué significa compartir todo el evangelio?
– ¿Cuáles son las barreras que debe cruzar la iglesia para transformar el mundo y ser señal de la venida del Reino en Jesucristo?

¿Qué tienes para comer hoy?

Publicado: agosto 2, 2012 en Misión Integral

Juan Simarro Fernández

¿Qué tienes para comer hoy?
Los cristianos hoy se escandalizarían si frente a los mil millones de hambrientos en el mundo, Jesús les dijera: “Dadles vosotros de comer”.

 

Jesús, en el pórtico del milagro de la multiplicación de los panes y los peces fue conmovido por la compasión. Este sentimiento compasivo le llevó a decir de las multitudes: “No tienen qué comer”. Esta frase y este sentimiento compasivo, escandalizó a los discípulos. Pensar ahora en una multitud tan grande hambrienta, era escandaloso.
Para los discípulos era un imposible el saciar a tan ingentes multitudes: “¿De Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande?”. No creían en el milagro. Lo mismo les pasa a muchos cristianos hoy ante los mil millones de hambrientos en el mundo: Se escandalizarían si Jesús les dijera: “Dadles vosotros de comer”. Falta confianza en el poder del Señor… y el hambre sigue devorando a esta multitud tan grande.  ¡Escándalo de la humanidad!
¿Qué es esto? ¿Falta de amor o de confianza en el poder del Señor actuando a través de sus hijos?
¿Qué tienes para comer hoy? ¿Puedes comer tranquilo tu pan?  La pregunta se la pueden hacer hoy muchos cristianos ante las dimensiones del hambre y de la desnutrición que hay en el mundo. Paraliza el ver las dimensiones de la pobreza, el ver a los más de mil millones de hambrientos. Así, cuando se hacen llamadas a la solidaridad y a la fraternidad universal que nos debe llevar al compartir, podríamos preguntarnos como los discípulos: ¿De dónde? ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes? Nos agobiamos, nos paralizamos, nos escandalizamos y damos la espalda al grito de los hambrientos. Nos hacemos sordos al gemido de los marginados del mundo.
¿Cómo crear tranquilidad en nuestras mesas? Bendiciendo nuestro pan y cambiando también en nuestro interior: pasando a ver que hay hermanos nuestros en pobreza… e intentar compartir . Al compartir el pan bendecido, nos damos cuenta que nuestra familia aumenta hasta extremos insospechados y, si somos sinceros delante del Señor, no nos queda otro remedio que compartir el pan bendecido. Si no, nuestro pan sería maldito y basado en la escasez del pobre.
¿Cómo eliminar intranquilidad al comer el pan? ¿Cómo eliminar el escandalizarte? No puedes comer tu pan maldito a espaldas de tus hermanos hambrientos. Cuando te dispones a compartir un pan bendecido, debes acordarte de tus hermanos ancianos y solitarios, de los extranjeros inmigrantes explotados y presas de modernas esclavitudes y opresiones, de aquellos parados de larga duración que les resulta casi imposible entrar de nuevo en el mundo del trabajo, de los niños que pasan hambre… y ver la forma de pasar a la acción haciendo que el pan se comparta, que sea el pan de todos.
El pan maldito crea intranquilidad. El pan comido en el egoísmo de espaldas a los colectivos marginados y excluidos del mundo, es pan maldito, es el pan que representa la escasez del pobre. Es un escándalo.
¿Puedes comer tranquilo tu pan? La parábola nos demuestra que nadie puede comer con tranquilidad un pan maldito, no bendecido. Sólo puede comer con tranquilidad su pan aquel que, una vez bendecido, sabe que ese pan no le pertenece sólo a él, sino que es el pan de todos. Comer con tranquilidad tu pan, despreocupándote de los estómagos vacíos de tantos hambrientos, es comer pan maldito. La tranquilidad saltará echa pedazos. Será una tranquilidad rota por los mazazos del egoísmo que nos intranquiliza. Estar satisfechos frente a las bocas vacías de tantos coetáneos nuestros, hermanos nuestros, es estar desobedeciendo la voz del Maestro: “Dadles vosotros de comer”.
La Parábola nos muestra que hoy también hay muchos hambrientos que no tienen qué comer . Hoy, el mundo pobre se pone delante de nuestras puertas. Las grandes masas de inmigrantes que cruzan nuestras fronteras son como la punta del iceberg que representa la escasez y el hambre del mundo, la infravida en la que muchos hermanos nuestros viven. Vienen a participar de lo que también a ellos pertenece.
La Parábola nos enseña que cuando negamos nuestro pan y no lo compartimos con nuestros hermanos que están cruzando nuestras fronteras y acercándose a nosotros, comemos pan maldito que genera odios, racismos, xenofobias, incomprensiones. Pan maldito que piensa que esos extranjeros vienen a quitarnos lo nuestro, nuestro trabajo, nuestros medios. Eso es no saber compartir el pan, es desobedecer el mandamiento de Jesús: “dadles vosotros de comer”. Es entonces cuando las palabras de Jesús escandalizan.
La parábola es clara y nos recuerda el camino a seguir en medio de la injusticia del mundo. Bendecir nuestro pan, ponerlo en las manos del Señor y compartirlo, es la única forma de poder cumplir con el mandamiento del Señor.
Compartir el pan hoy nos debe llevar también a otros sentimientos con los pueblos pobres, con los extranjeros que están dentro de nuestras puertas: Compartir el pan también es preocuparse por la justicia en el mundo, por las leyes de extranjería, por el sufrimiento de tantas expulsiones e internamientos de extranjeros en los CIE que están dentro de nuestras puertas.
La Parábola nos grita: Compartir el pan es buscar la justa redistribución de los bienes del planeta tierra. Es la única forma de convertir nuestro pan en pan bendecido, pan que ya no nos pertenece, sino que es el pan para todos, el pan que ha de ser justamente redistribuido en el mundo. Es la única forma de que las palabras de Dios no escandalicen, de que no nos escandalicemos ante el mandato de Jesús de dar de comer a tan ingentes multitudes.
La Parábola nos interpela en el presente. No nos escandalicemos. El problema no se va a solucionar a través de los contables del mundo, del “dios” mercado que nos rodea . La solución del problema es trabajar con pan bendecido, no con el pan valorado por las estrictas leyes económicas de gobiernos injustos. El pan bendecido, el pan que ya no considero como únicamente mío, el pan que es de todos, es el único que podrá ir resolviendo el grave problema de poder dar de comer a todos. La solución del problema viene de aquellos que no se escandalizan de las palabras del Señor y se ponen manos a la obra, bajo la dirección de Dios.
Para no escandalizarse y ponerse a la tarea de dar de comer, los gobiernos deben ser bendecidos, las iglesias igualmente, así también las familias. Ser bendecidos en este contexto es darnos cuenta de que lo que tenemos no nos pertenece. Debemos darnos cuenta que todo lo bendecido es público, es de todos, no guarda en almacenes de pueblos ricos, no desprecia el comercio justo.
¿Cómo pueden ser bendecidas las estructuras injustas para que también el pan sea bendecido, pan de todos, de todos los habitantes y pueblos de la tierra en un plan de igualdad y de justa redistribución?
La Parábola nos anima a bendecir el pan. Eso implicará que ya nada será nuestro, que lo hemos puesto a disposición de todos, que lo hemos compartido… que ni siquiera somos nuestros. Pero en ese no ser nuestro, es donde nos encontraremos con nuestros hermanos, los pobres de la tierra que podrán ser liberados. La aparente pérdida se habrá convertido en ganancia.
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Autores:Juan Simarro Fernández

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Carlos Scott

 	Iglesia Iberoamericana: perfil, tendencias y luchas

Crecer en tamaño es una cosa, crecer en madurez es otra.

La Iglesia Evangélica Latinoamericana ha crecido rápidamente en los últimos 60 años. La nacionalización del liderazgo en la primera mitad del siglo XX y el surgimiento de iglesias nacionales en la década de 1930, fueron factores decisivos para el desarrollo de estructuras eclesiásticas contextualizadas y eficaces.
Según las estadísticas Latinoamérica tiene 80.000.000 evangélicos pero solo hay aproximadamente 9.500 misioneros enviados a otros campos. Esto representa el 0,011875 % sobre la cantidad de evangélicos. A pesar del número de evangélicos latinoamericanos no se ve una correlación con un mayor envío de misioneros a las etnias menos evangelizadas y no alcanzadas.
¿Por qué problema el crecimiento numérico de la iglesia latinoamericana no está correlacionado con el mayor envío y movilización de misioneros a campos transculturales?
La situación en América del Sur en el año de 1900 era que había en las Guyanas 14.376 evangélicos, en la parte hispánica 5.240 y en Brasil 11.376. El total en 1900 sería de un poco más de 20.000 personas. Hay datos de que el total de la comunidad evangélica sería de hasta 50.000, y durante el siglo XX el crecimiento está reflejado en los siguientes números: 1916 – 378.000; 1925 – 756.000; 1936 – 7.200.000; 1967 – 14.746.200; 1973 – 20.000.000; 1987 – 37.432.000; 2000 – 80.000.000. (Nuñez, E. & Taylor, W. Crisis and Hope in Latin America . Pasadena, CA: William Carey Library, 1996, p.161)
Pero, crecer en tamaño es una cosa, crecer en madurez es otra. El mero crecimiento numérico se ha tornado un objetivo en si, y, para muchos, “el objetivo justifica los medios”.  Cualquier método que favorezca el aumento de miembros en la iglesia es válido y la búsqueda por las estrategias que son más eficaces en este sentido, ha llevado a metodologías que reducen el evangelio y ponen en riesgo los principios bíblicos.
Bertil Ekstrom en sus investigaciones afirma que los aspectos positivos de la Iglesia Latinoamericana están en su énfasis en la evangelización. Nos gusta “ganar almas”, compartir la fe y plantar iglesias. Sin embargo, la problemática fue que muchas veces hemos dado énfasis solamente a la parte espiritual, olvidando que el ser humano es más que el “alma”.
Bertil continua diciendo: “Otro tema paralelo básico es la falta de enseñanza de toda la Palabra de Dios . Profundidad y espiritualidad han sido confundidos con experiencias emocionales y espectaculares. En muchos casos, la práctica del discipulado no ha existido y los estudios bíblicos hacen referencia a textos aislados que mantienen la vida cristiana, pero no nutren hacia una madurez espiritual. Se observa sincretismo, desnutrición espiritual, herejías, superstición, división, experiencias sobrenaturales sin sentido; etcétera, etcétera.
El liderazgo latinoamericano sigue tendencias globales de líderes carismáticos (con fuerte personalidad y poder de convencimiento), principalmente centrado en la formación de mega-iglesias. El caudillismo de nuestra historia sigue siendo una realidad .
Investigaciones que han sido hechas muestran que las iglesias con líderes autocráticos y carismáticos son las que más crecen. A la vez, existe una nueva generación de líderes que busca el trabajo en equipo y que está mucho más preocupada con la calidad y una iglesia local participante. La democratización política en los países se refleja en las iglesias y los jóvenes de nuestros días ya no aceptan, de la misma forma, el dogmatismo de un liderazgo autocrático. La iglesia necesita reflexionar sobre su forma de gobierno y liderazgo.
En la mayoría de los países latinoamericanos estamos en la segunda, tercera o cuarta generación de creyentes. A pesar de que muchas iglesias empezaron en la clase más pobre, poco a poco, las familias están ganando mejores condiciones financieras. No cabe duda de que todavía tenemos comunidades pobres y muchos sin los recursos mínimos para vivir bien. Pero, de forma general, la Iglesia Latinoamericana está pasando por un proceso de mejoramiento en su economía.
En las dos últimas décadas, la Iglesia Latinoamericana se ha despertado para la responsabilidad social . Esto ha sido una de los grandes aportes de la teología latinoamericana, el énfasis en  la realidad del Reino de Dios  presente en la sociedad actual. También está la participación política de los creyentes, pero el hecho de que un miembro de nuestras iglesias llega a los altos puestos políticos no ha significado cambio de situación. Seguimos viviendo en países corruptos e injustos, con alto grado de violencia y de criminalidad.”
En el primer congreso de COMIBAM  (Cooperación Misionera Iberoamericana) en San Pablo, Brasil, en 1987, fue hecha una estimación del movimiento misionero latinoamericano. Había como 60 organizaciones que enviaban a unos 1600 misioneros transculturales.
Diez años después, en preparación para el segundo congreso de COMIBAM , en México 1997, se hizo una investigación más sistemática con la finalidad de evaluar el movimiento misionero de la última década. Se llego a la conclusión de que había más o menos 300 organizaciones de envío y un poco más de 4.000 misioneros transculturales. En el 2006 en COMIBAM III la cifra ascendió a 9.500 misioneros y más de 400 organizaciones participantes.
Sin embargo, todavía somos un movimiento misionero emergente . Nuestra historia del hacer misionero es incipiente en comparación con el mundo anglosajón. Hay factores de preocupación en el envío de misioneros como es el enviar obreros al exterior sin la debida capacitación, sin un fuerte apoyo financiero y sin cuidado pastoral.
Pero en especial se observa que todavía son pocas las iglesias locales involucradas en las misiones  a pesar que se ha alcanzado un cierto nivel de saturación. Parece que a la iglesia latinoamericana le falta enseñanza básica de la responsabilidad global . Parece que está más acostumbrada a recibir que a dar. Muchas iglesias y denominaciones son resultados directos del trabajo misionero de afuera, pero no se ve que las iglesias que nacieron tienen una mentalidad para una expansión equilibrada y simultánea hacia “Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra”  (Bertil Ekstrom).
¿Por qué hay pastores en el día de hoy que no le apasionan las misiones transculturales? , ¿Porque algunos de estos pastores dicen o afirman “no es lo mío”? ¿Qué debe ser lo de ellos? ¿Cómo desarrollar una teología bíblica – misionológica sana?
Un evangelio de transformación y completo implica una iglesia que traspasa todo tipo de fronteras, ya sean culturales, sociales, religiosas, lingüísticas, geográficas, políticas, en palabra y obra, ser – hacer – decir, para que todos tengan la oportunidad de recibir el evangelio en su propio idioma, de una manera culturalmente sensible y poder responder al Señor.
El propósito de la movilización en Iberoamérica es ayudar a la iglesia a ser lo que Dios quiere que sea, hacer lo que Dios quiere que haga e ir donde Dios quiere que vaya  (David Ruiz). Por lo tanto el esfuerzo en la movilización esta destinado a: «Ver a la iglesia iberoamericana llevando todo el evangelio a todas las etnias
El objetivo principal en la movilización es ver el liderazgo de pastores comprometidos con la obra misionera, desarrollando juntos estrategias de apoyo a las iglesias en las diferentes etapas de madurez en la obra misionera. Pastores desafiando a pastores, iglesias modelando a iglesias, trabajando en cooperación con otras iglesias para hacer más alcanzables y de mayor impacto los proyectos misioneros entre los pueblos menos evangelizados y no alcanzados. La iglesia necesita una transformación en su llamado, transformación en su compromiso, la revisión de su propósito y volver a las cosas sencillas que dieron origen a la iglesia (David Ruiz)
Para lograr esto sugiero enfatizar los siguientes aspectos:
1.- Profundizar nuestro entendimiento de una misionología integral . El evangelio es un mensaje que transforma toda la existencia humana . Nuestras inquietudes por lo general giran en preguntarnos: ¿cuántos creyentes hay? Y olvidamos preguntar: ¿Está la iglesia reflejando los valores del reino de Dios en la nación y hasta lo último de la tierra? La misión de la iglesia es indivisible (palabra y obra, ser-hacer-decir) . Estamos hablando de un mensaje integral de salvación y esta dirigido a todo ser humano considerando la totalidad de su persona. «Hemos sido enviados al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar» [i] y «Cada persona tiene derecho a oír las Buenas Nuevas» [ii] . Dios «no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 P 3:9) . La misión es universal e integral . Pablo Davies comenta: «La misión integral sin ser universal se convierte en localismo. Es etnocentrismo y egoísmo. Nos ocupamos de la gente cercana pero no de la gente lejana. Por el otro lado, la misión universal sin ser integral se convierte en proselitismo . Corremos el riesgo de ocuparnos únicamente del aspecto religioso, personal, interno, pero sin ocuparnos de todos los aspectos de la vida humana de la gente »
2.- La iglesia ha sido llamada y enviada para participar en la misión de Dios .  Este envío y mandato no es algo opcional.  Los textos mas conocidos son Mateo 28:18-20, Marcos 16:15, Lucas 24:46-48, Juan 20:21, Hechos 1:8, pero debemos afirmar que la Biblia entera nos da el mandato para la misión y evangelización . Debe haber una moralidad de la Fe. Implica escuchar el grito de los pobres, oprimidos y perdidos. La Biblia entera muestra el plan de Dios de reconciliar consigo todas las cosas por medio de Jesucristo (Colosenses 1:15-20). La Iglesia es el instrumento de Dios para llevar a cabo su plan. La misión no es la misión de tal o cual iglesia, agencia ni institución. La misión es de Dios y es un atributo de Dios mismo que se expresa en su accionar por redimir a la humanidad e invita a su iglesia a participar . El mundo es la escena de la actividad de Dios y no debemos retirarnos  de él. El servicio al mundo es un servicio a Dios y es un reflejo del reino venidero de Dios independientemente de los resultados que se obtengan. La misión divina es el establecimiento del reino de Dios .
3.- La naturaleza de la iglesia es misionera . Hablamos de que la iglesia es la iglesia en  el mundo y para  el mundo . No se concentra sólo en el cielo. Se involucra en el mundo y por lo tanto es misionera. Debe estar en el mundo siendo distinta del mundo. La iglesia es enviada a compartir el gozo y la esperanza, en medio de la tristeza y la angustia de la gente de nuestro tiempo, de los que son pobres o afligidos en cualquier forma.
4.- Ser misioneros no es una opción; es un mandato . Hay cuatro mil millones de personas que no conocen a Cristo porque la iglesia no ha asumido un compromiso más intencional en la evangelización mundial.Muchas veces surgen malos entendidos en cuanto a que algunos son misioneros y otros no lo son.David Bosch, que fue profesor y presidente del departamento de misiones de la Universidad de Sudáfrica y luchó incansablemente por la reconciliación de ese país, fue cuestionado cuando afirmó que en nuestro mundo todo es misión . Algunos argumentaban que cuando todo es misión, entonces nada es misión. David Bosch respondió que esta tensión la debemos resolver de manera creativa . Una forma de avanzar hacia esta creatividad es cuando asumimos que toda la iglesia es misionera y el mundo con su agenda es su campo de misión . La agenda del mundo nos supera pero podemos avanzar hacia un entendimiento y diálogo misionero con toda la iglesia global. La misión es de todos lados a todas partes llevando todo el evangelio. «La misión es una tarea cotidiana de la iglesia en cualquier lugar, en cualquier tiempo y en cada generación» [iii]
5.- Cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes . La misión tiene lugar por doquiera.  Impulsados por la fe, los cristianos cruzan la frontera entre los que creen y los que no creen, y del otro lado de esa frontera dan testimonio de su fe .  Dado que Dios es un Dios misionero el pueblo de Dios es un pueblo misionero. El Espíritu ha sido derramado sobre todo el pueblo de Dios, no sólo sobre unas personas seleccionadas.  La comunidad de fe es la portadora primaria de la misión. Todossomos misioneros porque cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes . Jesucristo ha dotado a su iglesia de dones y del poder del Espíritu Santo para el cumplimiento de la misión. Esto significa que somos llamados a ser agentes de transformación hasta lo último de la tierra , y la misión de ninguna manera se limita solo a la acción local ni solo a la acción global. La misión implica unir la acción local y la acción global de la iglesia en el cruce intencional de barreras, de iglesia a no iglesia, en ser, hacer y decir a favor de la extensión del reino de Dios.
6.- La encarnación es el modelo para la misión de la Iglesia (S. Juan 20:21). La «Palabra hecha carne» constituye el evangelio . La acción sin palabra es muda; la palabra sin acción es vacía» [iv] . Hablando del discipulado John Stott dice: « incluirá un llamado a colaborar con el Señor en el trabajo del Reino. Dirigirá su atención a las aspiraciones de hombres y mujeres comunes y corrientes en la sociedad, sus sueños de justicia, seguridad, estómagos llenos, dignidad humana y oportunidades para sus hijos ». Dios llama a las personas a la misión y en eso consiste la evangelización. Es un llamado al servicio donde « ganar personas para Jesús es ganar su lealtad para las prioridades de Dios » . [v]
7.- Revisar nuestra visión de Cristo . Muchos han tomado la visión de Cristo como un “conquistador” relacionándolo indirectamente como una “cruzada”. A veces se habla con un lenguaje belicoso. ¿Qué significa esto cuando compartimos el evangelio? ¿Cómo va a responder un musulmán si le presentamos a un Cristo así?
8.- Desarrollar un entendimiento del pluralismo y posmodernismo . Enfatizar la unicidad y la universalidad de Cristo. Dar la razón por la esperanza que tenemos en Cristo y no en Mahoma, ni Buda ni ninguna otra entidad espiritual. Debemos decir que Jesús es el Señor y el único Señor, pero teniendo razones contundentes para decirlo (Pablo Davies).
9.- Enfatizar la formación de “comunidades eclesiales” que reflejen el espíritu de reconciliación, libertad, respeto, aceptación, amor y perdón . La iglesia local es llamada a formar una comunidad alternativa hasta lo último de la tierra. No somos llamados a formar esquemas empresariales basados en criterios de utilitarismo, mercantilismo y números. No quedar atrapado en un concepto hedonista donde la gente privilegia llegar a fin de mes antes que ir al cielo. Las respuestas «hedonistas» no son «transformadoras» y la respuesta a la superficialidad es ejercer un discipulado obediente a Jesucristo. La gran multiplicación, números y porcentajes no son sinónimos de «transformación» . No debemos sacrificar las demandas del evangelio en el altar de los números. La negación a nosotros mismos, conocer a Jesucristo y ser semejantes en su muerte es poder transformador (Filipenses 3:10). D ebemos cuidar el servicio, la experiencia personal en Cristo y la formación de la iglesia local como “comunidad” (Norberto Saracco). Debemos encarnar el mensaje, la funcionalidad con principios bíblicos y enseñar el poder del amor y no el amor al poder . Las iglesias no deben vivir la lucha miserable por el poder. La realidad indica que las personas escuchan con sus ojos y piensan con sus sentimientos, por lo tanto la proclamación y la encarnación del mensaje deben ser inseparables . Ser y hacer como Jesucristo. El ejercicio del liderazgo en la vida de las iglesias locales deberá estar marcado por el modelo del siervo sufriente  y mostrar un contraste con el caudillismo y otras deformaciones causadas por el abuso del poder. Somos llamados a desarrollar el modelo del siervo según Filipenses 2 . El Rey Jesucristo se ha encarnado y llama a su comunidad a hacer lo mismo en el mundo. Seguirle como sus discípulos significa asumir su vida y misión.
10.- Producir un equilibrio entre “la gente que asiste a la iglesia” (metidos en los programas internos) y la “iglesia que sirve a la gente” (que vive los valores del Reino de Dios en medio del quehacer nacional y las naciones) . Estamos más preocupados en que la gente esté en los programas de la iglesia y no en que tenga un testimonio eficaz en su campo de labor diario. Mas preocupados por tener el control y no por equiparlos con una proyección hasta lo último de la tierra. Jürgen Moltmannen su tesis sobre la teología del futuro dice: «Se dirigirá no únicamente hacia el servicio divino en la Iglesia, sino también hacia el servicio divino en la vida cotidiana del mundo» . Este servicio se ofrece en la forma de la vida común y corriente de la comunidad cristiana «en tiendas, aldeas, granjas, ciudades, aulas, hogares, oficinas legales, consultorios, en la política, el gobierno y la recreación» [vi]  Las estructuras de la iglesia no deben obstaculizar el servicio relevante al mundo separando al creyente de la sociedad. Porlo tanto debemos encontrar el equilibrio entre el “Pueblo de la Iglesia” y la “Iglesia del Pueblo”. El trabajo en la Iglesia como la acción a favor de la justicia, la misericordia y la verdad deben ir juntas .
11.- Crecer en el trabajo de cooperación como “un solo cuerpo” en función de la misión. Desdesu principio el Señor nos ha desafiado al trabajo en equipo. La misión puede ser el principio material de nuestra unidad (Jose Miguez Bonino). La cooperación en la tarea práctica de la misión es el primer paso hacia una unidad más profunda. Crecer en el testimonio basado en la “unidad en Cristo”. La misión en unidad y la unidad en la misión implica aceptarnos unos a otros a pesar de nuestras diferencias. «El paradigma moderno, sugería que la alternativa era entre diversidad sin unidad o unidad sin diversidad; el paradigma posmoderno se manifiesta como una unidad que preserva la diversidad y una diversidad que se esfuerza para lograr la unidad. Lasdivergencias no son motivo de remordimiento sino parte del esfuerzo dentro de la Iglesia por llegar a ser lo que Dios quiere que sea… En medio de toda la diversidad, sin embargo, hay un eje: Cristo Jesús… escuchar la palabra de Dios y escucharnos los unos a los otros van juntos; sólo podemos tener lo primero si estamos igualmente preparados para tener lo segundo» [vii] .  «Estamos llamados a ser uno como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno y nunca debemos cansarnos de esforzarnos hasta el día cuando los cristianos en todo lugar puedan juntarse para compartir el solo Pan y la sola Copa » [viii] .
12.- Debemos pensar en el tema del Reino de Dios . Debemos volver a examinar este concepto y tener una iglesia que vive la realidad del reino comprometida con su extensión. «Con la llegada de Jesucristo, el Reino de Dios se hizo presente entre nosotros, lleno de gracia y de verdad. El Reino está en conflicto constante con el poder de las tinieblas ; la lucha ocurre en las regiones celestiales y se expresa en todo lo creado a nivel personal, colectivo y estructural . Sin embargo, la comunidad del Reino vive sostenida por la confianza de que la victoria ya ha sido conquistada  y que el Reino de Dios se manifestará plenamente al final de los tiempos . Con el poder y la autoridad delegados por Dios, ella asume su misión en este conflicto, para ser agente en la redención de todo lo creado »(CLADE III). Jesús esel reino de Dios encarnado. «El reino de Dios, no es una ética, ni una ideología social sino el mensaje que se centraliza en una persona; la persona de Jesús el Mesías» [ix] . El reino está presente pero no se ha consumado por lo tanto el reino ha de venir. Es un “ya” y “todavía no”. Nunca vamos a introducir totalmente el Reino de Dios en la tierra hasta que el Señor venga; pero somos llamados a mostrar la evidencia de este Reino como comunidad y anticipo del mismo que afecta la totalidad de la vida.
13.- Avanzar  hacia un entendimiento del Espíritu Santo y la misión. La Iglesiaes llamada a vivir según la justicia del Reino, en el poder del Espíritu. Para ser misionera la Iglesia debe renovar su dependencia del Espíritu y entregarse a la oración. Lavida guiada bajo la influencia del Espíritu Santo busca las puertas abiertas y oportunidades que Dios esta presentando ante nosotros (2 Corintios 2:12). Es el Espíritu Santo que abre puertas y buscar lo que el Espíritu Santo manifiesta es encontrarnos con el propósito de Dios  (Apocalipsis 3:8).En la iglesia de Antioquia (Hechos 13.1-3) estuvo la disposición para escuchar y apartad para la obra del ministerio lo que el Espíritu Santo indicaba. Como siervos, entendemos que cuando nos involucramos en la misión, estamos compartiendo la misión del Dios misionero . Escuchamos, descubrimos y obedecemos la voz del Señor enviando a sus siervos al trabajo al que los ha llamado .
14.- La misión debe afirmarse desde la iglesia local . El trabajo misionero es el trabajo del Espíritu de Dios y la iglesia trabajando juntos. Es el modelo a seguir . « La iglesia en misión es, primeramente, la iglesia local … La Iglesia universal halla su verdadera existencia en las iglesias locales… La Iglesia es en realidad una familia de iglesias locales en la cual cada una debe estar abierta a responder a las necesidades de las otras  y a compartir sus bienes materiales y espirituales con ellas. Por medio del mutuo ministerio de la misión la Iglesia se realiza, en comunión con la Iglesia Universal y como concretización local de la misma» [x] . La relación entre las iglesias locales a nivel global y los misioneros debe ser de Koinonia . La pasión por el evangelio nos debe llevar a participar, cooperar, compartir (Filipenses 1:5) y no a competir. Se puede hablar de «comunión». Koinonia es la palabra neotestamentaria traducida como comunión, solidaridad, compartir, contribución.  L a fe común debe tener una salida a la participación práctica y esta participación en la práctica tiene consecuencias concretas .
Soñamos con una Iglesia Iberoamericana que transforma la sociedad local hasta lo último de la tierra.


[i] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 503
[ii] Misión y Evangelización-Una afirmación ecuménica (Documento del Consejo Mundial de Iglesias sobre la misión y la evangelización, ME 10, publicado en 1982)
[iv] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 513
[v] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 511
[vi] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp. 575-576
[vii] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp 566-567
[viii] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, P. 569
[ix] Davies, Pablo: Ponencia El Reino de Dios y la Misión Transcultural, (Encuentro Nacional de la Red Misiones Mundiales, Córdoba, Argentina, 2002)
[x] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp. 463-465

Autores:Carlos Scott

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Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (VII)

¿Qué más me falta?... y se escandalizó
Lo que pasaba era que el joven rico estaba mal orientado.

 

Y se escandalizó de la respuesta… y se marchó triste… Se quedó con su riqueza, pero también con su tristeza. ¡Eso sí que es un escándalo humano!

 Cuando alguien pregunta qué más me falta, como hizo el joven rico en el relato del Evangelio, es que cree que ya lo tiene casi todo , o piensa que lo tiene todo, pero desea confirmarlo para estar totalmente seguro. Era la actitud del joven rico: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud”. La pregunta “¿Qué más me falta?” se puede interpretar como si preguntara si el Maestro creía que aún le faltaba algo además de sus cumplimientos religiosos… y se escandalizó de la respuesta… y se marchó… triste.

 Lo que pasaba era que el joven rico estaba mal orientado  en su busca de vida eterna, de una espiritualidad premiada, pero orientado de manera unidireccional. Estaba unidireccionado. De ahí que llegó a escandalizarse e irse con su riqueza y con su tristeza.

Unidireccionado verticalmente hacia la vida eterna, hacia el cielo. Quería poseer también las riquezas del cielo. Así, el problema era que esta unidireccionalidad no era acepta a los ojos de Jesús. Era la búsqueda de una espiritualidad descompensada, unidireccionada que echaba fuera la otra dirección, la otra línea direccional que es la de la relación y el compromiso con el prójimo. Al no tener compromiso con el prójimo necesitado, se escandalizó.

Y es que la vida cristiana está mutilada y prácticamente anulada cuando no es bidireccional: dirigida hacia Dios y la vida eterna, por una parte, y hacia la práctica de la projimidad, hacia el prójimo en necesidad, por otra. Muchos cristianos hoy también se escandalizarían de la respuesta de Jesús al joven rico.

 A este joven rico le faltaba la dirección horizontal, de acogida y ayuda al prójimo , en la vivencia de la espiritualidad y relación con la vida eterna que buscaba. Pensaba en Dios y en la vida eterna, pero era insolidario para con el prójimo, situación que nos dice Jesús que es imposible para la vivencia de la auténtica espiritualidad. La vivencia de la auténtica espiritualidad puede escandalizar a muchos de los hoy llamados cristianos.

“¿Qué más me falta?”, fue la pregunta que este joven rico hizo a Jesús, pero su pensamiento y los deseos de su corazón era algo unidireccional. Todo se dirigía a qué cosas, qué bienes, qué prácticas en relación con una religiosidad en donde el prójimo estaba ausente, una religiosidad vacía, de búsqueda de detalles de ritual. Él quería cumplir el ritual o la norma para heredar la vida eterna.

En su concepción religiosa, si Jesús le hubiera pedido hacer cincuenta genuflexiones, o que recitara los mandamientos cien veces, o que visitara el templo día y noche, o que hiciera decenas de oraciones, él lo habría hecho. Quería cumplir moviéndose en la línea del ritual, de las observancias religiosas y del conocimiento de la ley que también quería cumplir y decía haber cumplido “todo”.

Él dice a Jesús que ha cumplido e insiste: “¿Qué más me falta?”. Entonces es cuando Jesús se decide a mostrarle la línea de cumplimiento o de observancia que le faltaba. Una línea necesaria e imprescindible para heredar la salvación. La línea de la vivencia y el compromiso con el prójimo. La línea que aún hoy puede seguir escandalizándonos.

 Lo que suena duro en el relato o parábola del joven rico, es la contundencia y radicalidad que Jesús tiene al decir al rico que practicara la projimidad . Jesús muestra a este joven que necesitaba una reestructuración de su vida en donde entrara como factor necesario el amor, la acogida y la ayuda al prójimo. La respuesta que completa y complementa al joven rico en lo que le faltaba, parece una exageración, una radicalidad difícil de entender incluso desde nuestros parámetros cristianos de hoy. Un escándalo.

Así -dijo tajantemente Jesús al joven rico-, debes complementar lo que te falta: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”. Ese era el complemento que le faltaba. Un complemento de una radicalidad que muchos hoy no podrían aceptar y dejarían el seguimiento de Jesús… escandalizados.

No debes centrarte sólo en la búsqueda de tu vida eterna, diría Jesús, sino, también, en la acogida y la ayuda al prójimo sufriente. El centrarse sólo en una perspectiva es un escándalo para el Evangelio.

 Por tanto, tal y como lo muestran también los profetas, la relación con el prójimo, con el hombre sufriente, con los pobres y oprimidos del mundo, condiciona nuestra relación con Dios.  Si dices que amas a Dios y buscas la vida eterna, pero sólo lo haces pensando en ello de forma insolidaria, de espaldas al dolor de los hombres y al grito de los pobres de la tierra, eres mentiroso, dice la Biblia. Es un escándalo para el Evangelio. Si no puedes amar a tu hermano necesitado a quien ves sufrir, si no puedes compartir con él el tiempo, los bienes, el pan y la Palabra, ¿cómo puedes decir que amas a Dios deseando sólo las riquezas de la vida eterna de forma insolidaria? Es imposible.

 ¿Nos atreveríamos a hacer la pregunta a Jesús que le hizo el joven rico?  ¿Qué más me falta, Señor? ¡Qué cosa le pide Jesús al rico! Que se vuelva al hombre sufriente y que comparta de forma radical y total. ¿Qué tiene que ver esto -pensaría el rico-, el pobre y el sufriente, con mi deseo de heredar la vida eterna? El rico se equivocó y se fue triste, escandalizado. Como he dicho, se quedó con su riqueza y con su tristeza. No pudo ser discípulo de Jesús.

Por tanto, cuando preguntemos a Jesús por nuestra salvación o vida eterna, es muy posible que Jesús nos redireccione, que nos dirija hacia el mandamiento de práctica de la projimidad, que nos oriente hacia el prójimo que nos necesita. Jesús puede pedir renuncia y compromiso: “vende todo lo que tienes y dalo a los pobres”. Era eso, algo tan radical, lo que le faltaba al joven rico, aplicable a todos nosotros en su radicalidad. No nos escandalicemos. No te escandalices.

 Esto que asusta y escandaliza, puede impedir el seguimiento a Jesús. Y no es que prediquemos la depauperación de los creyentes . Quizás yo no me atrevería a decir la frase radical de Jesús. Él es Dios, yo no. Lo que sí está claro es que hay que cumplir con el deber de projimidad, compartir tanto la vida, como los bienes, como el pan, como la Palabra… Es la consecuencia de vivir una fe viva y activa. Lo otro sí que es un verdadero escándalo.

Autores: Juan Simarro Fernández

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Samuel Nieva

El vuelo 468 de Aeroméxico,  me ha tomado por sorpresa. Mis equipajes y yo salimos juntos desde San José (Costa Rica). Libros,  cuaderno de anotaciones, reflexiones, direcciones, vivencias, testimonios, música, enlaces y el DIALOGO SUR – NORTE, del último CLADE V y no han llegado a mis manos todavía.

UN «SCAN» A LA “CAJA DE CARTON”

La consulta ‘HACIENDO MISION CON EL DIOS INMIGRANTE: LOS INMIGRANTES EN LA MISION GLOBAL”  y el espacio verde “DIALOGO SUR-NORTE” son las razones que me impulsan a escribir y buscar en el inmigrante como sujeto del proyecto divino de Dios  como agente de transformación, el inmigrante en su condición de excluido, indocumentado, foráneo de una tierra que no es suya, busca, lucha, por lograr un statu quo que le es adverso, la iglesia local en la diáspora es un espacio de liberación y autorrealización para muchos de ellos.

Cuando abrimos la “caja de cartón” de los latinos en la diáspora vamos descubrir características que preocupan: vivimos segregados y segregándonos, estamos marginalizados, explotados, y desplazados. Los inmigrantes vienen con una sub-educación, como también una carga de religiosidad popular. La acción misionera de los cristianos latinos en la diáspora se ha reducido a repetir los modelos patriarcales europeos y americanos con la  fuimos evangelizados de una manera escapista y díspensacionalista.  Ahora al otro lado de la frontera necesitamos profundizar intencionalmente la reflexión teológica, la práctica y  el dialogo  de la Misión Integral entre Sur-Norte o Norte-Sur o Sur-Sureste o Sur noreste, etc etc, etc. Este dialogo debe ayudar a corregir “los calcos y copias” de una mala práctica misional en la Diáspora.

El quehacer teológico latinoamericano,  desde el camino de los evangélicos y ecuménicos de Buena voluntad ha dejado de ser una experiencia netamente geográfica latinoamericana, para convertirse en una experiencia de corte global, a los latinos de la diáspora,  ahora los tenemos en todo en el mundo y reflexionando y aplicando ese bagaje intelectual en los círculos de discusión teológica como también y creo lo más importante, utilizando como una herramienta que acompaña a la Palabra de Dios  en los espacio que lo denominaría el “cuarto mundo de los desposeídos y desesperanzados”, ese es el espacio geográfico global donde iniciamos el Reino de Dios.

HOJA DE RUTA SAN JOSE-TIJUANA-LOS ANGELES

Me atreví pedir un favor, comenzar embalar todo mi valioso equipaje que se fue incrementando y documentando en este último CLADE V que sobrepasada largamente los espacios de mi pequeña maleta y no se me ocurrió la mejor idea de comprometer a una pareja de peruanos que hacen misión urbana –rural en la  ciudad  de Heredia, me dieran un “raite” (ride/llevar) a la plaza de central de Coronado  a comprar una bolsa, allí está San Isidro imponente iglesia Católico-romana, que con todo su estructura gótica,  europea, misteriosa y señorial recibe en sus viejas escalinatas a los cansados transeúntes de un  largo día de labor,  a los jóvenes que esperan para su primer encuentro de amor o a los más prácticos para “chatear” (chat) mientras esperan  llegar a casa ,  pues la flemática puerta ploma central obliga a los regulares asistentes a Misa entrar discretamente por las puertas lateras durante semana.

Que la reflexión teológica latinoamericana no se quede enquistada desarrollándose solo para Latinoamérica e indolente mas allá de Tijuana.

Quedé  en desventaja cuando escuche  el precio de la bolsa a comprar, solo atiné a salir y mirar  a la puerta de una “marketa” (Market- tienda) Tica “Pura Vida”,  una caja de cartón   dobladita para mi,  pensé “ya solucione mi problema”  de regular tamaño, adecuada y fácil de llevarla, lo tomé  sin permiso  (reconozco debí pedírselos…y si no me lo daban, mejor me aseguré como “buen peruano”).

El aporte teológico de Latinoamérica hacia el mundo global cruzando por Tijuana con papeles o sin  papeles, está desafiado a ser de un “tamaño  regular” (podría ser un “chip”) o en otras palabras PRACTICA, moldeable a su nueva realidad, ágil, fácil de llevar …”miro a san Isidro imponente en el plaza de Coronado solo, alto imposible de alcanzarlo, flemático pareciera que no está interesado en mí,  sino en seguir creciendo en cemento y fierros, no puedo pasarlo por la frontera,  y mucho menos en el vuelo 468 llegaría sin la cruz , sus  ángeles volarían  anticipadamente y los santos quedarían sin cabeza”. La imposición de la Biblia y la cruz como aporte teológico genera modorra y fracaso y mantiene el statu quo de la ignorancia.

Muchos creen que Misión Integral es solo para Latinoamérica y la voz de inconformidad de René Padilla en la  última Lausana es válida, los teólogos del primer mundo están preocupados en una teología solamente de la evangelización y de una manera secundaria exhortan la misión social (Lausanna III). Dejar en el patio trasero o perdido en cualquier terminal de Latinoamérica y el Caribe o Europa  en una caja de cartón el aporte teológico a un mundo en crisis, llamado MISION INTEGRAL  es negar la voz profética que viene de Latinoamérica (Hoy la pobreza no es patrimonio del tercer mundo, los pobres que llegan a las fronteras de los países desarrollados junto con los nuevos nativos pobres que los esperan, hacen una conformación de desplazados y excluidos de la aldea global).

Escucho el aporte crítico de la nueva hornada de jóvenes teólogos que están revisando los conceptos de definición de MI,  nacida en una convulsionada  Latinoamérica, sacudida  por movimientos sociales y a la vez miro desde el otro extremo de mi mesa  (la frontera norte Tijuana –los Ángeles) al rostro curtido por la reflexión de René Padilla, Samuel escobar, Juan Stam y otros, ¿Cómo continuar?  Con el dialogo Sur-Norte alimentaremos a los inmigrantes en el campo  urbano misionero, de las grandes ciudades cosmopolitas ahora “grandes barrios populares”  que huelen a tortilla y frejoles con la antigua y nueva savia de la MI.

APRENDER CORRECTAMENTE LAS VOCALES Y EL ABECEDARIO

Cuando la ignorancia es atrevida vale la pena denunciarlo, Cancún turismo  paradisíaco , pero también un tormento para el viajero, que tiene que cruzar el control de migración en el aeropuerto, y si me piden calificar el uso de la aerolínea Aeroméxico, yo marco descalificada, todos los viajeros sin excepción de nadie sufrimos el “tormento chino” ¡Dios mío! la ignorancia en todo el sentido  de la palabra en un espécimen llamado policía de migraciones que debería estar sentado en la primera fila de su aula escribiendo mil veces “debo ser cortés y justo”, que después de violentar mi caja de cartón,  “sorprendido” me pregunte ¿Qué es esto? y lo tire a un costado de la mesa (la bolsita verde de Clade V con un  precioso logotipo grabado y la frase “sigamos a Jesús en su Reino de  vida”) Agarre la Biblia y de igual  manera me pregunte ¿qué es esto?, manosee todo mis libros y objetos y diga ¿todo esto va a leer?…¡Dios mío!

Que no le pase a la MI lo que le pasó a mi caja de cartón con los materiales de Clade V, tenemos un objetivo liberador, los inmigrantes en la diáspora deben salir de la sub-educación y quebrar todo los estereotipos que a los latinos nos han nombrado.

 

“VUESTROS JOVENES VERAN VISIONES Y

VUESTROS ANCIANOS  SOÑARAN SUEÑOS”

Cuando ya nos vamos haciendo viejos somos menospreciados por lo lento de nuestra caminar… Cuidado hay mucha sabiduría  y fuerza en todos nuestros “viejos teólogos latinoamericanos”, los necesitamos a todos ellos, junto con los jóvenes, especialmente en el dialogo teológico sur-norte. Aquellos que hemos puesto a caminar la MI en nuestros contextos de frontera, en los barrios marginales de las grandes ciudades, si podemos experimentar que Jesús viene a liberar a los oprimidos, viene encarnado en una tortilla , en un plato de frejoles  para alimentar, para reanudar las fuerzas perdidas de los “sin nombres” de los “sin voz”, para hacer comunidades solidarias con los más pobres practicando el compartimiento del pan en la mesa del Señor y practicar la justicia fijando la utopía del Reino de Dios  (Lucas 4: 16-20; Miqueas 6:8).

Llevo el control del tiempo, son 50 largas  horas de espera, mientras estuve escribiendo y reflexionando sonó el teléfono de casa: “estamos en camino, esperen por su caja”, maltratado por  el viaje,  pero bien firme como un soldadito, reventado por un costado,  pero en control con todo lo que hay adentro, remarcado por muchos avisos de ruta del viaje, pero con una dirección final, ahí está…ahí está, llegó. La MI ha caminado mucho, el teólogo católico español Juan José Tamayo nos invita y remarca a seguir caminando con la MI y recomienda “no caigamos en el integrismo” en otras palabras que la MI se siga reescribiendo en esta nueva era, no le cerremos las puertas a seguir reflexionando teológicamente sobre la MI, que se re-convierta (reafirme) la MISION INTEGRAL.

“Anhelamos una iglesia latinoamericana que -transformada por la Palabra y por el Espíritu- fermente todas las áreas de la vida de nuestros pueblos como agente del Reino de Dios y su justicia.” (Visión de la FTL).


Carlos Scott

El ejemplo de Moisés

Resolver diferencias ante el plan de Dios

 “Tus siervos harán lo que el Señor ha mandado” Números 32:31

14 DE JULIO DE 2012

 El relato del capítulo treinta y dos del libro de Números nos describe a dos tribus que comenzaron a buscar beneficios para ellos mismos y dejaron a un lado el interés por todo el Pueblo de Dios .

Como pueblo y comunidad las tribus tenían que permanecer en la visión de Dios (Éxodo 3:7-8). Implicaba seguirle con todo el corazón. Salir de Egipto en busca de la tierra prometida no fue nada fácil. Después de 400 años de ser esclavos ellos eran desafiados a tener una nueva mentalidad y actitud espiritual. En el umbral de comenzar a concretar este sueño las tribus de Rubén y Gad le dijeron a Moisés:  “No nos hagas cruzar el Jordán”  (v5).

 Surge el peligro de otra visión y los antivalores que representa:
-Avaricia versus Generosidad.
-Individualismo versus Cooperación.
-Condicionalidad versus Incondicionalidad
-Desobediencia versus Obediencia.
-Rebelión versus Sujeción.
-Etnocentrismo versus Alcance local y global.

Moisés les interpeló preguntando:  ¿Les parece justo que sus hermanos vayan al combate mientras ustedes se quedan aquí sentados? ¿No se dan cuenta de que esto los desanimaría? (v6-7)

Renglón seguido les recuerda lo que había pasado con los espías que enviaron a inspeccionar la tierra  en Cades Barnea .  Ellos habían desanimado al pueblo  (v9)  e hicieron caer su moral . La consecuencia fue  que ningún mayor de veinte años entró a la tierra prometida  (v11), todos murieron en el desierto a excepción de Caleb y Josué . Sobre estos últimos la palabra de Dios dice:  “ … los cuales me siguieron de todo corazón”  (v12)

Seguir a Dios con el corazón es renovar la mente por su Palabra y por el Espíritu Santo. Es creer que todo se hace posible en las manos de Dios. Es la Fe opuesta a la fatalidad, resignación y egoísmo. Es dar lugar a la constancia, lucha y generosidad.  Cuando le seguimos con todo el corazón las promesas y bendiciones que Dios tiene son hechas realidad.

 Permanecer en la visión de Dios (Isaías 49:6) significa experimentar su poder en nuestras vidas e iglesia . La visión esta ligada a la fe. Sin fe es imposible agradar a Dios. Es salir de lo natural y vivir en lo sobrenatural. Las señales y milagros siguen a los pasos de fe.

Moisés tuvo que enfrentar un serio problema moral. Estaba en juego la unidad del Pueblo de Dios. Estas tribus se negaban a ser solidarios y cooperar con la misión.

   ¿CÓMO RESOLVIÓ EL PROBLEMA MOISÉS?

1- Los confronto con su pecado . Les dice: “Caterva de pecadores… Si ustedes se niegan a seguir al Señor, él volverá a dejar en el desierto a todo este pueblo, y ustedes serán la causa de su destrucción” (v14-15). Moisés se pone firme y no recurre a explicaciones psicológicas causadas por el stress del desierto. Esto no es producto de una insolación.  Es un problema del corazón del hombre.

2- Les exigió un compromiso  y sobre la base de su respuesta seria su herencia (v20-22, 28-30). No tendrán lo que piden hasta que cumplan su parte.

3- Les dio una advertencia  “Si se niegan estarán pecando contra el Señor. Y pueden estar seguros de que no escaparan de su pecado”  “Sabed que vuestro pecado os alcanzara”  (v23) Cuando no obedecemos el pecado nos alcanza y nos daña. Perdemos la bendición y la iglesia pierde fuerza y poder.

 El llamado a la cooperación, comunión y solidaridad es un desafío para toda la iglesia y no solo para algunos. El proyecto del Reino de Dios va más allá de las cuatro paredes del templo.  Debemos auto examinarnos cuando no estamos dando pasos de Fe.

 La experiencia cristiana tiene que ver con ajustar nuestra visión a la visión de Dios . Es ampliar la vida. Requiere estar abiertos cuando somos desafiados y ser valientes cuando se nos llama a la acción. La tendencia natural es ocuparnos de lo conocido, lo que solemos hacer y controlar.

 Se nos llama a depender y tener temor de Dios, no de las circunstancias adversas . El gran desafío esta en pensar como “Pueblo de Dios”. Lo que “hacemos como cuerpo” tiene mayor impacto que lo que podemos lograr como individuos.

 Cada iglesia local es “comunidad del reino de Dios” en unidad, cooperación, comunión y solidaridad con toda la iglesia global . “Nos necesitamos” (1 Corintios 12:21). Somos miembros los unos de los otros.  La cooperación comienza a funcionar cuando cada uno de nosotros esta dispuesto a reconocer su propia debilidad y la necesidad de una sana interdependencia.

El apóstol Pablo dice:  “y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias”  (2 Corintios 11: 28-29). Cuidémonos de menospreciar a la iglesia del Señor.

 Necesitamos experimentar una transformación de carácter:  Ser semejantes a Jesús.

“A propósito,  Moisés era muy humilde , más humilde que cualquier otro sobre la tierra” (Números 12:3). Esto le permitió enfrentar los desafíos más difíciles y tener el favor de Dios. La encarnación del modelo y carácter de Jesús tiene la última palabra . (Mateo 11:28-30)

 ¿CUÁL FUE LA RESPUESTA?
“No volveremos a nuestras casas hasta que cada uno de los israelitas haya recibido su heredad.” (v18).  “Tus siervos harán lo que el Señor ha mandado”  (Números 32:31).

Fueron humildes y aceptaron la exhortación transformándose en líderes siervos.Estimaron a los demás y no miraron por lo suyo propio.

Cerraron filas sirviendo a Dios y unos a otros. Cuando esto sucede Dios es glorificado y la tarea es cumplida. “Entonces Moisés… les entrego la tierra con las ciudades” (v33).  La cooperación implica un compromiso a la unidad en Cristo y al amor unos con otros.

Que  “toda la iglesia” en cooperación, comunión y solidaridad lleve todo el evangelio a todo el mundo  hasta que el Señor vuelva

 PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
 ¿Cuáles son los obstáculos para que podamos avanzar mucho mas en la cooperación, comunión y solidaridad entre el Pueblo de Dios?
 ¿Cómo podemos superarlos?
 ¿Qué pasos concretos estoy dando para mantener la unidad y avanzar en la cooperación?
 ¿Qué será lo esencial para trabajar juntos en comunión y proyectarnos en solidaridad hacia las necesidades no alcanzadas de los menos alcanzados?

Autores: Carlos Scott
©Protestante Digital 2012

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Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (VI)

Al que no tiene se le quitará
Esta afirmación de Jesús “al que no tiene le será quitado”, no deja de ser un poco escandalosa. ¿Qué se le puede quitar al que no tiene?

 

 La expresión de Jesús de que “al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado”, aparece en muy diferentes contextos en los Evangelios. Es un aserto machacón, que vuelve continuamente . Por tanto, no cabe duda de que es una expresión que dijo Jesús varias veces a lo largo de su ministerio. ¿Es que, acaso, estaría Jesús en la lógica inhumana de un capitalismo salvaje que aumenta la brecha abierta entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres? Jesús no estaba en la línea de lo que hoy sería un neoliberalismo capitalista escandaloso, inhumano, que mantiene estructuras socioeconómicas que margina a los débiles del mundo. Jesús no era el profeta de los acumuladores del mundo, de los desequilibrios y desiguales repartos que hacen que reine la injusticia en la tierra.

Tiene que haber otras razones para que Jesús dijera eso en diferentes contextos. Se refiere a los que entierran sus talentos, sus responsabilidades de cara al prójimo. Se refiere a los que meten bajo tierra, bien guardado el talento que Dios les ha dado… y no actúan con él, no lo trabajan, se hacen insolidarios que sólo pueden mirar a su propio ombligo.

 ¿Dónde enterramos, a veces, nuestro talento y no lo ponemos a trabajar, a actuar en un mundo injusto?  Muchas veces lo enterramos bajo velos religiosos que nos dejan la vivencia de una espiritualidad cristiana insolidaria, raquítica, descafeinada, cómoda… espiritualidad de cumplimientos de los rituales religiosos, de fiestas y preceptos, de sacristías y de púlpitos de espaldas al sufrimiento de los heridos y marginados del mundo. Enterramos nuestros talentos en la vivencia de una espiritualidad cristiana pobre, de ritual, de cirio y de cumplimientos religiosos vanos e insolidarios.

Para muchos cristianos los valores del Reino, valores que traen al primer plano a los últimos, valores que dignifican a los débiles, que buscan justicia y el uso de la misericordia, pueden estar enterrados bajo formas de vivir la vida cristiana de espaldas al dolor del prójimo sufriente.

Es a éstos, a los que entierran sus valores, sus dones, sus talentos, bajo la losa de la práctica del ritual cómodo e insolidario, a los que Dios les va a quitar aún lo poco que puedan tener. No tienen nada, porque lo tienen enterrado, pero aún lo poco que tienen enterrado se les va a quitar… por inactivos, insolidarios, pasivos, presas del pecado de omisión de la ayuda, de espaldas al prójimo que gime y grita esperando liberación.

 No se está alabando a los que detentan el capital y le están haciendo producir egoístamente sin compartir, quitando a los pobres lo poco que tienen. No se está alabando la riqueza como prestigio. Eso está en las antípodas del pensamiento y enseñanzas de Jesús. Lo que se está haciendo en esta parábola, es poner al descubierto a los falsos religiosos que, incluso haciendo cilicio y cenizas, oprimen a sus trabajadores y ponen sobre sus mesas la escasez de éstos, la escasez de tantos empobrecidos de la Historia.Noes Dios, precisamente, quien quita a los pobres lo poco que tienen.

Dios es el que quita a los pasivos e insolidarios, a los que entierran los talentos que tienen que trabajar debiendo ser las manos y los pies del Señor en un mundo de dolor, a los que entierran lo que otros necesitan en fondos oscuros e improductivos para la solidaridad humana, las miserias que han acumulado, aunque a ellos les parezcan tesoros que hay que esconder, guardar y almacenar… quizás por el miedo a compartir.

Los que realmente tienen son aquellos que, en humildad y en servicio, ponen sus talentos a trabajar en la liberación de los oprimidos por el pecado o por las injusticias humanas, por la pobreza y los robos de dignidad.

 La parábola hay que tomarla como un reto a los cristianos para que busquen la auténtica riqueza , no en el entierro o guardando en almacenes o cuentas corrientes, sino en el hacer, en el servir, en el poner a disposición de Dios y de nuestro prójimo necesitado todo lo que somos y todo lo que tenemos, nuestras fuerzas, nuestro tiempo, nuestras ilusiones. No poner nunca nuestra atención en tesoros que la polilla y el orín pueden corromper, sino en los tesoros de vivir una vida activa y solidaria, una vida atenta al concepto de projimidad que nos deja Jesús.

 También la parábola es una llamada a los religiosos que se creen justificados y viven la espiritualidad cristiana de forma cómoda y sin compromisos . Es la llamada de atención ante las falsas seguridades, el falso descanso en el ritual para no sentirse interpelados por las problemáticas del mundo, los que buscan la vida retirada de autocontemplación insolidaria. Éstos entierran sus talentos, pero incluso lo que tienen enterrado se les quitará, porque lo que han acumulado en sus vidas es la omisión y la irresponsabilidad. La parábola es denunciadora de las falsas seguridades.

Señor, no nos des autosuficiencia, tranquilidad, ni comodidades que nos adormezcan. Danos la ilusión del compromiso, del gastarnos en la ayuda a los otros. Sólo así iremos acumulando y aumentando los auténticos caudales que ni la orina, ni la polilla, ni ninguna otra cosa pueden corromper.

Autores: Juan Simarro Fernández

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Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (V)

La crítica, queja o lamento contra las palabras hueras de los que practican una espiritualidad cristiana mutilada.

 

 Jesús critica fuertemente a los que dicen, pero no hacen. Si hoy nosotros criticásemos así a los religiosos, sería un escándalo . Éstos, en la parábola de los dos cimientos, son como los necios que edifican su casa sobre la arena, sin cimientos firmes. En el Evangelio de Mateo nos dice que tengamos cuidado de no imitarlos “porque dicen y no hacen”, “ponen cargas, pero ni con un dedo quieren moverlas”. Son inactivos, no son hacedores de la Palabra, como se dice en otros contextos bíblicos.

 Esta palabrería inactiva también es aplicable a la acción social, al compromiso con los pobres, a las responsabilidades cristianas en busca de justicia… aunque algunos se escandalicen.  No consiste en hablar solamente de los pobres de vez en cuando, sino de ponerse en acción buscando la misericordia y la justicia social con una mejor redistribución de los bienes del planeta.

No consiste en acordarnos de los pobres cuando vamos a comer, como ocurre en la mayoría de las oraciones por los alimentos en las casas de las familias cristianas, sino en actuar, compartir, buscar mejor reparto, denunciar… dar ejemplo de vida sencilla, de estilos de vida y prioridades siguiendo las líneas de Jesús. Esto no debe escandalizar a nadie.

Hay veces que hablar ya es como actuar, cuando hablamos siendo la voz de los que no la tienen, cuando hablamos para poner de relieve la injusticia, cuando hablamos buscando la liberación de los pobres y oprimidos de la tierra. Normalmente, los que usan la voz como acción, son personas que también dan ejemplo de ser movidos a misericordia manchándose las manos como buenos samaritanos con los que, apaleados y despojados, han quedado tirados al lado del camino. El gran escándalo es que un porcentaje tan alto de personas en el mundo esté en esta situación ante el silencio de muchos cristianos.

 La crítica o acusación de decir y no hacer, la queja o el lamento de que hay personas que dicen, pero no hacen, está dirigida a los religiosos y, fundamentalmente, a los religiosos que ocupan cargos de responsabilidad . Este lamento crítico está dirigido a los que “ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas y que los hombres les llamen: Rabí, Rabí”. O sea, a los líderes religiosos, a los que hoy conocemos como pastores, sacerdotes, ancianos, obispos… ¡Qué gran responsabilidad tienen éstos! Este lamento crítico no nos debe escandalizar, sino ponernos en marcha.

 Parece que este no es uno de los temas que se tratan en los seminarios, parece que éstos enseñan más a hablar que a actuar, a decir que hacer…  Esto sí que puede ser un tanto escandaloso. No es de extrañar que luego digan, pero no hagan y que contaminen a la iglesia para que ésta sea una voz insolidaria, inconsecuente, necia como los edificadores de casas sobre la arena… No se enseña mucho el ser “hacedor de la Palabra”. Por eso, el “dicen, pero no hacen”, es una crítica o acusación que, desgraciadamente, se puede hacer de forma muy general, aunque no total, a la iglesia de Dios en la tierra. ¡Qué escándalo!

Cuando esto ocurre, tanto los cargos eclesiásticos, como las iglesias o congregaciones en general, corren el riesgo de dejar de ser líderes o iglesias del Reino. Cuando falta la acción comprometida con los débiles del mundo, se convierten en pastores, líderes y congregaciones del antirreino, porque los valores del Reino de Dios buscan justicia y acción comprometida. No hay más que leer las parábolas del Reino. A los líderes habría que aplicarles la frase de Jesús, frase que es extensible a todos los que quieren seguir al Señor: “El primero entre vosotros será vuestro servidor”. Frase también sumamente escandalosa.

 Esta idea de “servidor”, de servicio, es la que va dando coherencia a la palabra, a lo que decimos.  Esta idea de “servidor” o de servicio es la que pone el fundamento de toda la acción social cristiana, la que da sentido a la búsqueda de justicia, la que apoya el hecho de que hay que clamar contra los acumuladores del mundo buscando una mejor redistribución de los bienes del planeta entre todos.

Sin servicio no hay evangelio, sin servicio no hay coherencia en lo que hablamos, si decimos pero no hacemos estamos construyendo la iglesia sobre cimientos de arenas que amenazan ruina, estamos formando fieles que no serán nunca hacedores de la Palabra, no serán nunca movidos a misericordia como buenos samaritanos, como buenos prójimos. Sin servicio sólo hay escándalo.

 No hay que seguir nunca a los que hablan de justicia y están al margen de lo justo… aunque sea por omisión de la ayuda. El pecado de omisión no está suficientemente predicado en las iglesias, no se enseña con la intensidad que hay que enseñarlo.  El que es inactivo, se hace cómplice de los verdugos que hacen sufrir a tantas víctimas en el mundo. Se une al gran escándalo del mundo de la pobreza.

Hay que desconfiar de aquellos que proclaman una revolución de valores en el mundo, pero que no mueven un dedo para transformar este mundo, para desafiar las estructuras injustas de poder que marginan y oprimen a más de media humanidad… así, no se entiende el concepto de projimidad que nos dejó Jesús: “Dicen, pero no hacen”.

Hoy en día sobran predicadores que, con palabras hermosas se dirigen a las gentes en las iglesias, incluso en las plazas y en los amplios recintos… faltan los que hablan con su conducta, con su acción, con su ejemplo, con su ser movidos a misericordia. Más que maestros de palabras bonitas, necesitamos maestros de vida comprometida, maestros de vida que se comprometen hasta no importarles perderla. Maestros de vida, de vida comprometida que den ejemplo claro con sus opciones y prioridades, que hablen con su forma de vivir y de pararse al lado de los caminos tendiendo sus manos de ayuda.

 “Dicen, pero no hacen”. ¡Qué triste expresión! ¡Qué escándalo! Es la expresión de la antivida , del no ser de la iglesia ni del compromiso cristiano… de la muerte. El hablar, pero no actuar, nos incapacita para vivir una vida más humana, para el seguimiento al Maestro, aunque nos vistamos de ropajes religiosos y martiricemos nuestros cuerpos con ayunos y largas oraciones. Todo quedará en un lamento que surge de los labios del Señor: “Dicen, pero no hacen”… Levadura de la antivida, del no ser de la marginación y pobreza del mundo, del pecado de omisión que nos convierte en cómplices de los opresores y acumuladores del mundo.

 La doctrina se viene abajo cuando somos inconsecuentes en la acción. ¿Será que sólo en la acción está la verdad? Es posible que sólo en la acción esté el camino. Que sólo en la acción esté la vida. Con las palabras que no se convierten en acciones diacónicas, en compromisos con el mundo, en misericordia activa para con el prójimo, nos estamos apartando de la vida. Nos convertimos en predicadores de muerte, en anunciadores de la nada. La nada que no nos habilita para ser agentes del Reino para servir, para actuar en humildad… o sea, para ser los primeros.

Autores: Juan Simarro Fernández

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Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (IV)

¿Por qué no vendes alguna de tus posesiones para comprarte una espada? ¡Cómpratela!

 

 Hemos estado viendo en el artículo anterior que debemos estar preparados con bolsa y alforja ante las injusticias del mundo, ante su problemática . La bolsa y la alforja pueden formar parte del Evangelio a los pobres, a los sufrientes del mundo. Debemos ir preparados, equipados, dispuestos, como buenos samaritanos, a usar nuestro aceite y nuestro vino para cuidar del apaleado… también nuestro dinero Pero no todo queda ahí. Jesús nos demanda algo más: la espada.  Así dice:  “y el que no tiene espada, venda su capa y compre una”.  (Ver texto completo en  Lc. 22:35-38 ). ¿Hasta dónde nos puede escandalizar esta afirmación de Jesús? ¿Estás dispuesto a vender algo que necesites para comprarte una espada, un arma?

 Si problemático es el tema de la bolsa, tan problemático o más es el tema de la espada.  Más aún, vender tu capa, tus posesiones para comprar una. No es que sean problemáticos, sino que nosotros los hemos hecho problemáticos. Nos escandalizamos por falta de entendimiento. La bolsa, según estas palabras de Jesús, no es la bolsa de los ricos y acumuladores insolidarios, no es la bolsa del necio acumulador que sólo sabe usar los posesivos “mi” y “mío”. No es la bolsa del que habla consigo mismo en un soliloquio insolidario y demoníaco diciendo: “Alma mía, muchos bienes tienes almacenados. Come y bebe y regocíjate”. Es el soliloquio de los ladrones del mundo, de un mundo que ha caído en manos de ladrones. Esto sí que es un escándalo humano, un escándalo de la humanidad.

La auténtica bolsa, es aquella de la que hemos de proveernos al salir a ayudar a pobres, a consolar, a comunicar las buenas nuevas en medio de un mundo de dolor y podrido por el pecado, es la bolsa que podamos conseguir para compartir y ayudar a los otros. Es una bolsa llena de palabras y de monedas… de ilusiones y compromisos. Es la bolsa del Evangelio a los pobres.

Tampoco es la bolsa para dejar en herencia a los nuestros, para dejar retazos de riqueza a los que queremos en la tierra. Basta a cada día su propio afán, danos hoy nuestro pan cotidiano. No os hagáis tesoros en la tierra. Así, pues, si consigues algo en tu bolsa, que sea para compartir, para ayudar, para curar heridas, para alojar al apaleado al lado del camino… No salgas, pues, sin tu bolsa, sin manos solidarias, sin una voz de denuncia. También en la bolsa deben ir voces y palabras.

 Además, en esta lucha por la justicia, en esta salida a echar fuera los demonios de la opresión, es necesaria la defensa. Hay que usar la espada . Si no tienes, ya sabes el consejo del Señor:  “El que no tiene espada, venda su capa y compre una”.  Hay que hacer defensa del Evangelio, de los pobres, de la justicia, de los robados de dignidad, de los proscritos, de los excluidos. Es el Evangelio a los pobres. No vale con la bolsa, no es suficiente con el anuncio de las Buenas Nuevas… hay que hacer también defensa, denuncia… como lo hicieron los profetas. Tenemos que defendernos de los injustos, de los acumuladores y opresores, de los impíos, de los pecadores e incrédulos. Por eso, si no tienes espada, vende tu capa y compra una. No te escandalices de los consejos del Señor. Te va a ser necesaria, imprescindible.

 Jesús, que nunca practicó la violencia, que rechazó el uso de las armas, ahora pide defensa y uso de la espada. Los débiles del mundo, no necesitan solamente de la bolsa y de la alforja. Necesitan también de una defensa simbolizada con el uso de la espada . Y digo simbolizada, porque, por mucho que nos empeñemos, no vamos a poder hacer de Jesús un violento. Aunque a Jesús lo vayan a matar, aunque se tenga que cumplir lo que está escrito, debemos sacar la espada, nuestros elementos de defensa, la espada simbólica del uso de nuestra denuncia, de nuestra voz… la espada de la palabra, no sólo de la Palabra, así con mayúscula, la espada de la voz que clama y denuncia sin cesar. ¿Por qué tenemos envainada tanto tiempo nuestra espada?

Los discípulos, ante esta llamada a la defensa, a la lucha por los derechos de los débiles del mundo, a la defensa de aquellos destinatarios del Evangelio a los pobres, se sienten desconcertados. El Maestro les decía que se tenía que cumplir lo escrito de él, que iba a ser contado entre los inicuos. Había que coger la espada porque iba a haber problemas. El Evangelio a los pobres también necesita de defensa y de denuncia, de compromisos concretos y activos que usen tanto la bolsa, como la alforja, como la espada. Espero que nadie se escandalice de estas palabras de Jesús.

Los discípulos, en su desconcierto, sacan dos espadas reales, de las que simbolizan la muerte, armas para destruir, matar o herir:  “Señor, aquí hay dos espadas” , dijeron mientas dejaban ver o relucir el brillo del metal, del acero. Estaban dispuestos a matar realmente, a degollar a los ladrones y acumuladores del mundo, a los que ejercen violencia sobre los débiles: El Evangelio tenía que ser para los pobres del mundo, necesitaban esta defensa… Así lo entendieron ellos al sacar las dos espadas. Y el Maestro, probablemente, dio un grito. ¿Se escandalizó Jesús?

No sabemos exactamente si Jesús gritó o no. No sabemos el tono en el que dijo una expresión de disgusto que quería poner freno a ese estilo de defensa con las espadas que matan. Él dijo, gritó o susurró: ¡Basta!

 Es el ¡basta! a los violentos, a los que ejercen violencia no sólo con la espada, sino con sus hechos, con sus acumulaciones, con sus robos… ¡Basta!  Pero, así y todo, nos dejó un mandato de necesidad de defensa. Yo me quedo con la espada de la palabra, también con la espada de la Palabra con mayúscula y, si es necesario, con la del grito. Palabras y gritos que, unidos a la acción, se pueden convertir en defensa profética. Y si no lo hacemos, Señor, sigue golpeando nuestras conciencias.

Autores: Juan Simarro Fernández

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