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César vidal Manzanares
Lutero y la necesidad de la Reforma(9)
A pesar de su entrega y dedicación, Lutero no encontró la paz espiritual en la vida monástica.
El monje Lutero busca la paz interiorPor el contrario, su sensibilidad espiritual le conduciría por un camino muy diferente.  Aún más relevante que el avance en el terreno académico fue la evolución espiritual que experimentó el joven Martín durante aquellos años de juventud.

El ambiente que Lutero encontró en el convento constituía una acentuación del espíritu católico de la Baja Edad Media que se resumía en un énfasis extraordinario en lo efímero de la vida presente y en la necesidad de prepararse para el Juicio de Dios del que podía depender el castigo eterno en el infierno o, aún para aquellos que fueran salvos, los tormentos prolongadísimos del Purgatorio. Esta cosmovisión puede resultar chocante para muchos de nuestros contemporáneos, pero resultaba indiscutiblemente cierta y clara para la mayoría de los contemporáneos de Lutero. Además era determinante ya que convertía, de forma lógica, los años de la vida presente en un simple estadio de preparación para la otra vida y contribuía a subrayar la necesidad que cada ser humano tiene de estar a bien con Dios.

 Al entrar en el convento, Lutero había recibido la promesa de que la obediencia a la regla le garantizaría la vida eterna.  Según propia confesión –y todo indica que no exageraba– “fui un buen monje, y cumplí estrictamente con mi orden, de tal manera que podría decir que si la vida monástica pudiera llevar a un hombre al cielo, yo habría entrado: todos mis compañeros que me conocieron puedan dar testimonio de ello” [1] . De hecho, por citar otra referencia autobiográfica, no tenía “otros pensamientos que los de guardar mi regla” [2] . Como ha señalado Lortz, la vida de Lutero en el monasterio no sólo fue correcta, sino que además en ella sólo buscó someterse a Dios [3]

Al entrar en el convento, el maestro de novicios le dio  Las vidas de los Padres  y durante un tiempo, el joven Martín se sintió sometido a la sugestión de aquellas existencias vividas en el ascetismo hasta el punto de que fantaseó con la idea de ser un santo que viviría en el desierto de algunas verduras, raíces y agua fría [4] . Además, Martín se entregó con entusiasmo al ayuno y a la oración sobrepasando el comportamiento habitual de otros monjes [5] . El primer año en el convento transcurrió “pacífico y tranquilo” [6] , pero poco después comenzaron los problemas.

Se ha especulado notablemente con el carácter de los problemas que se le presentaron al joven Martín y ha formado parte de cierta apologética antiluterana (hoy muy superada) el conectarlos con las tentaciones carnales. Lo cierto es que Martín estaba sorprendido del tormento que significaron para San Jerónimo durante años [7]  ya que a él no le atormentaron “las mujeres sino problemas realmente espinosos” [8] . Esta sensación se fue agudizando a medida que  Lutero captaba en profundidad –y vivía- los engranajes del sistema católico de salvación.  De acuerdo con aquel, la misma estaba asegurada sobre la base de realizar las buenas obras enseñadas por la iglesia y de acudir, a la vez, al sacramento de la penitencia de tal manera que, en caso de caer en pecado, tras la confesión, quedaran borrados todos los pecados cometidos después del bautismo. Para los católicos de todos los tiempos que no han sentido excesivos escrúpulos de conciencia, tal sistema no tenía porqué presentarse complicado ya que el concepto de buenas obras resultaba demasiado inconcreto y, por otro lado, la confesión era vista como un lugar en el que podía hacerse, expresado de manera pedestre, borrón y cuenta nueva con Dios. Sin embargo, para gente más escrupulosa o inquieta espiritualmente, como era el caso de Lutero, el sistema era fuente de intranquilidad espiritual.

 En primer lugar, se encontraba la cuestión de la confesión.  Para que ésta fuera eficaz resultaba indispensable confesar todos y cada uno de los pecados pero ¿quién podía estar seguro de recordarlos todos? Si alguno era olvidado, de acuerdo con aquella enseñanza, quedaba sin perdonar y si ese pecado era además mortal el resultado no podía ser otro que la condena eterna en el infierno.

Como señalaría el propio Lutero, “cuando era monje, intentaba con toda diligencia vivir conforme a la regla, y me arrepentía, confesa y señalaba mis pecados, y a menudo repetía mi confesión, y cumplía diligentemente la penitencia impuesta. Y, sin embargo, mi conciencia no podía darme nunca certeza, sino que siempre dudaba y decía: “No lo has hecho correctamente. No has estado suficientemente contrito. Te has dejado eso fuera de la confesión”. Y cuanto más intentaba remediar una conciencia insegura, débil y afligida con las tradiciones de los hombres, más me la encontraba cada día insegura, débil y afligida” [9] .

Semejante visión no era poco común en la época. De hecho, había indicado el carácter de santidad de algunos personajes conocidos. Tal fue el caso, por ejemplo, de Pedro de Luxemburgo, asceta siempre cubierto de suciedad y de parásitos, que manifestó siempre una extraordinaria preocupación por los pecados más nimios. Todos los días apuntaba sus pecados en una cedulilla y cuando, por ejemplo por ir de viaje, no le resultaba posible, llevaba a cabo esa tarea después. A medianoche se levantaba con frecuencia para confesarse con alguno de sus capellanes que, no pocas veces, se hacían los sordos y se negaban a abrirle la puerta de sus dormitorios para administrarle el sacramento de la penitencia. De dos o tres confesiones a la semana, pasó a un par de confesiones diarias y, cuando falleció de tisis, se encontró un cajón lleno de cedulillas donde aparecían recogidos los pecados de toda su vida. El joven Martín, desde luego, no llegó a esos extremos que arrancaron de la práctica de anotar los pecados y que ya tuvo manifestaciones en el s. VII.

 En segundo lugar, y aparte de la dificultad de llevar a cabo una confesión realmente exhaustiva, Lutero comprobaba que las malas inclinaciones seguían haciéndose presentes en él  pese a que para ahuyentarlas recurría a los métodos enseñados por sus maestros como el uso de disciplinas sobre el cuerpo, los ayunos o la frecuencia en la recepción de los sacramentos. Cuando su director espiritual le recomendó que leyera a los místicos, Lutero encontró un consuelo pasajero, pero, finalmente, éste acabó también esfumándose. El sistema no era suficiente para remediar su desasosiego.

No cabe duda de que comportamientos como los descritos –y el de Lutero, sin duda, resultaba relativamente moderado- se enraizaban en una concepción bien firme de la justicia de Dios.  En una sociedad como la nuestra donde, en amplios sectores, el concepto de pecado ha desaparecido, donde la permisividad frente a ciertas conductas inmorales es la dominante y donde se ha ido extendiendo una imagen de Dios que recuerda más a un abuelito condescendiente y, en el fondo, estúpido que al Señor que ama la justicia y la rectitud, la conducta de Lutero puede llamar la atención. Es dudoso, sin embargo, que el fallo de apreciación se encuentre en el entonces monje y no en nuestros comportamientos.  Lutero, a fin de cuentas, tenía un concepto de Dios nacido directamente de las Escrituras donde se enseña que el Señor no dejará sin castigo ninguna injusticia ni puede tolerar que Su ley sea quebrantada ni que ningún culpable quede impune. Dios visita “la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” ( Éxodo 20:4 ); anunciaba a Israel el castigo por los pecados ( Éxodo 32:34 ), castiga a los pueblos ( Salmo 149:7 ) y, en palabras del propio Jesús, castiga a los injustos al castigo eterno ( Mateo 25:46 ).

 El primer problema que se desprende de semejante visión es el veredicto de culpabilidad humana del que Lutero –y, dicho sea de paso, cualquier otro ser humano– no podía escapar.  ¿Cómo reconciliarse con un Dios que exige justicia y lo hace de una manera tan tajante y, si se nos permite la redundancia, justa? ¿Mediante buenas obras? Ya el profeta había anunciado que nuestras buenas obras, comparadas con la justicia de Dios, son semejantes a trapos de inmundicia, los mismos paños que las mujeres utilizan durante su menstruación ( Isaías 64:6 ). Pero es que además cualquier persona con la suficiente sensibilidad espiritual sabe hasta qué punto nuestros comportamientos distan mucho de ser totalmente puros y limpios, pero, sobre todo, es consciente de que no van a equilibrar el mal hecho ni sirven como reparación y pago. Por lo que se refería al sacramento de la penitencia, como ya hemos señalado, Lutero hallaba en él los mismos problemas que no pocos católicos responsables.

 Fue entonces cuando su superior decidió que quizá la solución para la angustia de Martín podría derivar de un cambio de aires espirituales.  El ambiente del monasterio quizá tenía efectos asfixiantes sobre alguien tan escrupuloso como Lutero.

Era posible, por lo tanto, que la solución se hallara en que dedicara más tiempo al estudio y en que después se dedicara a labores docentes en un mundo más abierto.  Así se le ordenó que se preparara para enseñar Sagrada Escritura en la universidad de Wittenberg. Esa decisión iba a cambiar radicalmente no sólo la vida del joven Martín sino también la Historia universal.

Continuará…

 


   [1]  WA 38.143.25.
   [2]  WA 47.92.10; 40.II.15.15; 43.255.9.
   [3]  U. Lortz, Reforma…, p. 178 y 181.
   [4]  WA 40.II.103.12.
   [5]  WA 40.II.574.8. La entrega al ayuno, según Lutero, hubiera sido suficiente para salvarse en el caso de que efectivamente garantizara el ir al cielo (WA 40.II.453.8).
   [6]  WA 8.660.31.
   [7]  TR 1.240.12 y TR 1.47.15.
   [8]  TR 1.240.12; TR 1.47.15.
   [9]  WA 40.II.15.15; WA 40.I.615.6; WA 26.12.12.

Autores: César Vidal Manzanares

© Protestante Digital 2011


Por Sergio Fratti|Columnista Invitado de Christian Post

No existe un desafío ético que enfrenten las iglesias hoy que sea más radical que el debate homosexual.

Tiende a ser polarizado entre “homofobia y “homofilia”, esto es, entre aquellos que sienten una repulsión emocional hacia las personas homosexuales, y aquellos que ven las relaciones homosexuales como equivalentes moralmente al mismo matrimonio.

¿Estamos limitados a esta alternativa? ¿O es posible desenredar nuestras emociones de nuestras convicciones? ¿Existe una forma cristiana de combinar el pensamiento bíblico correcto y una actitud igualmente bíblica de entendimiento, respeto y apoyo para personas con orientación homosexual?

1. ¿QUé ES LA HOMOSEXUALIDAD?

Definición de homosexualidad. La homosexualidad es pensar persistentemente en encuentros eróticos con personas del mismo sexo, encuentros que pueden hacerse realidad o no.

En otras palabras, es hacer planes deliberadamente para acariciar fantasías sexuales o llevar a cabo conductas sexuales con alguien del mismo sexo y cooperar en ellas.

2. MITOS COMUNES SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

Nos enfrentamos hoy con serios mitos que empañan la verdad sobre la homosexualidad.

PRIMER MITO: Las personas nacen homosexuales.

En años recientes, algunos han afirmado que la orientación homosexual se determina biológica y genéticamente de la misma manera en que se fija el color de los ojos o del pelo.

Como base para tal afirmación se han utilizado unos pocos estudios científicos, dos en particular. El Dr. Simon LeVay condujo un estudio en 1991 en los cerebros de cuarenta y un cadáveres. Los cadáveres eran de diecinueve hombres homosexuales y dieciséis hombres más seis mujeres que se presumía eran heterosexuales. LeVay informó que en los hombres homosexuales había un grupo de neuronas en una sección específica del cerebro que por lo general era menor que en los hombres heterosexuales. Como resultado de ello elaboró la hipótesis de que el tamaño de esas neuronas puede hacer que una persona sea heterosexual u homosexual.

Sin embargo, para que esa teoría sea cierta, los estudios tendrían que demostrar que la diferencia en tamaño ocurre cien por ciento de las veces. Pero ni siquiera el propio estudio del doctor LeVay pudo probar eso.

El segundo estudio fue realizado en 1991 por el Dr. J. Michael Bailey y el Dr. Richard Pillard. Estos señores examinaron lo extendida que está la homosexualidad entre mellizos y hermanos adoptados cuando al menos uno de ellos es homosexual. Entre otras cosas descubrieron que cincuenta y dos por ciento de los gemelos estudiados eran ambos homosexuales. De ahí sugirieron que la composición genética puede ser la razón por la que tantos gemelos son homosexuales.

No obstante, para que su teoría sea realidad no debe haber nunca un caso en que uno de los gemelos sea heterosexual y el otro homosexual. Es genéticamente imposible, pues ambos gemelos comparten los mismos genes cien por ciento.

Si la orientación sexual es genética, entonces ambos gemelos siempre tienen que ser, o bien heterosexuales, o bien homosexuales.

El descubrimiento de Bailey y de Pillard, de que sólo se dio en cincuenta y dos por ciento de los casos, desacredita su propia hipótesis. De hecho, sus hallazgos muestran que los factores no genéticos desempeñan un papel importante en la determinación de la preferencia sexual.

SEGUNDO MITO: La homosexualidad es una alternativa inofensiva.

A pesar de la imagen normal e inofensiva que a menudo se le atribuye a la homosexualidad, los hechos revelan que, igual que la conducta heterosexual inmoral, las personas que se involucran en actividades homosexuales pagan un precio triste y trágico: física, emocional y espiritualmente.

Físicamente. Además de las complicaciones debilitantes comunes entre hombres que practican actividades homosexuales, también se pueden contraer muchas enfermedades e infecciones venéreas.

Puesto que pocos pueden mantener la «monogamia», la promiscuidad aumenta rápidamente la propagación de estas enfermedades, entre las cuales están la hepatitis B, pequeños tumores anales, herpes, gonorrea, sífilis, etc.

Las mismas producen síntomas de gripe, enfermedades crónicas del hígado, fuertes diarreas, calambres, úlceras y hasta la muerte.

La más conocida e igualmente peligrosa de todas las enfermedades venéreas es el SIDA. En los Estados Unidos, esta mortal enfermedad afecta mayormente a los hombres que participan en actos homosexuales, a los que usan drogas intravenosas y a sus compañeros sexuales.

Se calcula que treinta por ciento de todos los hombres de veinte años de edad que practican la homosexualidad contraerán SIDA para cuando tengan treinta años de edad o morirán de esa enfermedad.

Emocionalmente. Un precio emocional que se paga frecuentemente entre los homosexuales es la depresión. A esto normalmente le acompañan fuertes sensaciones de soledad y culpa, las cuales se adormecen sólo con alcohol o con «un contacto sexual más». Las relaciones homosexuales femeninas están particularmente cargadas de un carácter extremadamente dominante y de celos.

Espiritualmente. Aunque no se puede ver tan fácilmente, la consecuencia espiritual es la más costosa. Igual que sucede con otros intentos de independizarse de Dios, la homosexualidad nos separa de la única Fuente verdadera de vida. Crea la ilusión de que podemos sobrevivir a nuestro decepcionante mundo por nuestra cuenta sin el

Dios que anhela darnos el regalo de la vida (Apocalipsis 22:17).

Pero una vida sin el Dios de la vida no tiene verdadero significado, gozo ni amor. En el mejor de los casos, sólo se puede descubrir una fugaz y hueca imitación.

TERCER MITO: Las referencias bíblicas que condenan la conducta homosexual no se refieren a la homosexualidad como la conocemos hoy.

Algunas personas especulan que los pasajes bíblicos que indican que la actividad homosexual es pecaminosa se refieren a un tipo completamente distinto de homosexualidad del que se practica hoy.

Por ejemplo, sugieren que Levítico 18:22, el cual dice:

Lev. 18:22

No te echarás con varón como con mujer; es abominación.

Sólo condena la homosexualidad asociada con prácticas religiosas paganas.

Una afirmación similar se hace respecto a los comentarios del apóstol Pablo sobre la conducta homosexual en Romanos 1:24-27, 1 Corintios 6:9,10 y 1 Timoteo 1:9,10. Algunos proponen que las afirmaciones de Pablo se referían únicamente a la pederastia (relación sexual entre hombres y niños) o a la prostitución que había en la adoración pagana.

En cualquier caso, se argumenta que Pablo no estaba pensando en relaciones homosexuales «en las que hay amor y compromiso».

Una de las mayores faltas en este tipo de especulación es que no hay nada en el contexto que rodea a esos pasajes que justifique el limitar el significado de esos versículos a la homosexualidad que hay en la adoración pagana o en la pederastia.

El significado ciertamente incluía esas actividades, pero no hay evidencia para sugerir que Pablo se refiriera a ellas exclusivamente.

Por otro lado, el contexto muestra, por ejemplo, que es imposible restringir el significado de Romanos 1:24-27 a la pederastia dado que Pablo habló de la homosexualidad femenina de la misma forma que habló de la masculina:

Romanos 1:26,27

…aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros…

Además, un examen de la palabra griega arsenokoites, la cual fue usada por Pablo en 1 Corintios 6:9 y en 1 Timoteo 1:10, muestra claramente que su intención era condenar toda lascivia y conducta homosexual, incluyendo lo que sucede hoy.

Hace mucho tiempo que los eruditos bíblicos comprendieron que la palabra griega arsenokoites, que se traduce «afeminados» en 1 Corintios 6:9 y «homosexuales» en 1 Timoteo 1:10 [Biblia de las Américas], significa «uno que se acuesta con varón como con mujer, sodomita».

También se ha demostrado que los judíos de la civilización griega adquirieron la palabra arsenokoites del texto griego del Antiguo Testamento de Levítico 18:22 y 20:13, los cuales condenan la actividad homosexual en general.

Es evidente que Pablo no restringió el significado de esta palabra a cierto tipo de conducta homosexual.

Hasta los antiguos escritos griegos la usaban en un sentido amplio que incluía cualquier conducta homosexual. Por tanto, según Pablo, toda forma de actividad homosexual es pecado.

CUARTO MITO: Los homosexuales no pueden cambiar.

La Biblia dice claramente que las personas pueden vencer la homosexualidad.

1Corintios 6:9-11

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, (10) ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. (11) Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados, pero ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.

Pablo vio de cerca cómo el poder de la misericordia y la gracia de Dios cambiaban drásticamente la vida de la gente, independientemente de sus luchas.

Y Dios puede hacer hoy lo mismo por cualquier persona.

3. LA RESPUESTA DE LA IGLESIA.

La iglesia es generalmente homofóbica, y atacamos causando la aversión de esas personas hacia la iglesia y hacia Dios.

1Corintios 6:9-11
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, (10) ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. (11) Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados, pero ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.

1Cor.6 dice que estas personas no entraran al reino de Dios, pero también dice que son iguales a los estafadores, y a los calumniadores, los borrachos, y a los adúlteros. Pero hoy magnificamos el pecado de la homosexualidad rechazándolos de tajo.

El problema es: que los homosexuales son un grupo que lucha por ser aceptados sin cambiar, no vemos a los estafadores, o a los adúlteros, protestando en la calle “¡Déjennos estafar en paz, déjennos adulterar en paz, exigimos respeto a nuestro derecho de emborracharnos!”

La iglesia tiene dos funciones en cuanto a esto:

1. Declarar cual es el estándar de Dios, decir lo que Dios dice y piensa sobre el tema
Mateo 19:4-6
¿No han leído que en el principio el Creador ‘los hizo hombre y mujer’,(5) y dijo: ‘Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo’? (6) Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. (NVI)

El estándar de Dios es que el matrimonio debe ser heterosexual y monógamo.

2. Debe enseñarles a los hombres como alcanzar el estándar de Dios.
1Corintios 6:11
Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
Es responsabilidad de la iglesia guiar al Señor de manera sabia a las personas con preferencias homosexuales, lamentablemente en nuestra América latina nos hace falta mucho más que abrir la mente, abrir el corazón y las puertas de la iglesia con la fe y la intención de que estas personas puedan ser alcanzadas y sus vidas cambiadas por el poder de Dios.

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México

Las iglesias evangélicas en Chiapas viven entre asesinatos y avivamiento

Organizan un Congreso Nacional de Avivamiento en Chiapas, días después de varfios asesinatos a evangélicos.

5 de julio de 2011, MÉXICO

El estado mexicano de Chiapas genera noticias contradictorias en relación a la libertad religiosa. Mientras activistas de derechos humanos denuncian la persecución de cristianos evangélicos en el lugar, Jorge Alberto Gutiérrez Anta, presidente de la Confraternidad de Iglesias Evangélicas de Chiapas, declaró recientemente que «la presencia de iglesias cristianas evangélicas es cada vez mayor en el estado”, y que “con la fuerza del evangelio se ha logrado derribar las estructuras ‘caciquiles’ que prevalecían en muchas zonas indígenas”.

Agregó también que “con la ley se ha hecho respetar la libertad de creencias y de culto público; a la fecha, es escasa la incidencia de intolerancia religiosa». Estas declaraciones fueron hechas en oportunidad de anunciar la realización del Congreso Nacional de Avivamiento, a efectuarse en coordinación con el pastor Marco Tulio Carracosa los días 21 y 22 de julio en Tuxtla Gutiérrez.

Gutiérrez Anta informó que en la capital son trescientas las iglesias aglutinadas en la confraternidad, pero cada mes se añaden nuevas. «Trabajamos para que se funden otras dos mil en la región Centro y otras cinco mil en el estado; existen muchas colonias y localidades donde no existen congregaciones cristianas y se pretende llegar a ellas», dijo.

 CONFLICTO RESUELTO
El líder reconoció que las autoridades han hecho respetar la libertad religiosa y de culto público, pues los casos de intolerancia en las zonas indígenas se han resuelto y ahora sólo existen hechos aislados.

En cuanto a las causas de esos episodios, señaló que “son diferentes, en la mayoría de los casos es debido a falta de educación”.

«Cuando alguien viola los derechos de otras familias es porque no tienen en cuenta la Constitución”, dijo. Expresó también que a veces los conflictos sociales se mezclan con la religión, y que el compromiso de las instituciones es revisar cada caso desde el Consejo Interreligioso del Estado de Chiapas.

«No se pueden violar derechos por creer en Cristo, se tiene que revisar cada caso, a veces se tarda un poco la justicia pero es porque no se denuncia a tiempo”, dijo Gutiérrez Anta, señalando que la solución es “que lleguen las leyes a todas las regiones, difundirlas en todas las lenguas indígenas».

Reiteró que lo necesario del trabajo de promoción y difusión de la ley, como también mayor educación en los pueblos y comunidades indígenas. Aclaró asimismo que lo primero a respetar es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, seguida de la estatal.

 DEMANDA DE JUSTICIA
El presidente de la Confraternidad de Iglesias Evangélicas de Chiapas condenó el asesinato de personas evangélicas acaecido hace unos días en el municipio indígena de Huixtán, por lo que demandó justicia.»A pesar de la falta de educación creemos que Dios ha sido bueno con Chiapas, debido a que es aquí donde más ha crecido la presencia del evangelio; cerca de un 50 por ciento de la población total del estado, 4.8 millones de habitantes, profesa la fe cristiana evangélica», precisó.

«Chiapas ha sido bendecido por el evangelio, hay que aclarar que no es la religión la que cambia a los hombres, sino Jesucristo; el centro de la Biblia se llama Jesucristo, el Hijo de Dios que murió, resucitó y pagó por nuestros pecados, y está fluyendo de manera importante en el estado», aseguró.

En cuanto al Congreso Nacional de Avivamiento, a efectuarse próximamente, comentó que el objetivo es fomentar el evangelio de Jesucristo, los valores humanos y cristianos, la verdad sustentada en Dios, la edificación, la enseñanza y la consejería del amor de Dios a la sociedad. «La meta es vivir en paz y armonía», dijo.

«Se trata de que la gente tenga una convicción radical de buscar a Dios, y que sea una búsqueda constante. La vida cristiana tiene que ser una convicción, tenemos que avivar nuestros corazones en una relación con nuestro señor Jesucristo, que tengamos hambre y sed de su palabra, a la vez, que hagamos algo positivo por nuestra sociedad», subrayó el pastor evangélico.

 CHIAPAS, «AL ROJO CONTRA LOS EVANGÉLICOS»
 El periodista mexicano Luis Jershon por su parte informa que en menos de un año, Chiapas, el estado fronterizo del sureste mexicano se ha vuelto nuevamente un foco rojo contra evangélicos , esto después del asesinato del pastor evangélico Sebastián García Vacash, su esposa María Pérez y su hijo Emilio García Pérez de 14 años quienes fueron emboscados al regresar a su hogar en El Calvario, municipio de Huixtán.

  Por su parte el pastor Esdras Alonso González en una entrevista concedida al diario local “Cuarto poder” fechada el 29 de junio señaló que el ministro de culto Sebastián García se dirigía al templo para asistir a un culto religioso cuando fue muerto y que  días anteriores a este crimen en una asamblea católicos tradicionalistas de las comunidades de San Gregorio Las Casas donde se ubica “El Calvario” de donde era originaria la familia asesinada, en la que se juntaron «65 mil pesos de cooperación para parar a los evangélicos» Alonso González reveló que fueron contratados dos indígenas de la Colonia Cenepac, cercana a El Calvario, a cada uno de los cuales pagaron 12 mil 500 pesos y no descartó que estos dos indígenas, se apellidan Pale Morales, estén involucrados en el caso de Sebastián García Vacash.

Hasta el momento, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) encabezada Raciel López Salazar no ha podido encontrar a los autores de ambos crímenes de los religiosos, pese a esto, el diputado local Enoc Hernández Cruz ha dado un voto de confianza al procurador del Chipas de que pronto pueda dar con homicidas.

A este crimen se le suma la muerte del pastor Armando López López, asesinado cobardemente el pasado 3 de diciembre de 2010 en el municipio de La Trinitaria, esto en el marco de la celebración de la libertad de culto en México.Y aunque el congreso del estado de Chiapas aprobó en 9 de junio del presente año la iniciativa de otorgar pensión vitalicia a la cónyugue y becas a los cinco hijos del pastor Armando López López, estas acciones no son suficientes para dar certidumbre y respuesta del reclamo del pueblo evangélico en la entidad.

© Protestante Digital 2011

Lutero, doctor en Teología

Publicado: julio 5, 2011 en Iglesia, Luteranismo

César Vidal Manzanares
Necesidad de la Reforma (8)
Lutero, doctor en TeologíaA diferencia de otros monjes y sacerdotes, Lutero distó mucho de ser un clérigo corriente. Por el contrario, desde el inicio de su carrera eclesiástica sus superiores consideraron que debía ser encaminado por la senda de la erudición. Así sería con efectos que perduran hasta el día de hoy.

 

A diferencia de otros monjes y sacerdotes,  Lutero distó mucho de ser un clérigo corriente.  Por el contrario, desde el inicio de su carrera eclesiástica sus superiores consideraron que debía ser encaminado por la senda de la erudición. Así sería con efectos que perduran hasta el día de hoy.

Es muy posible que, durante el noviciado, Lutero diera muestras de cierto talento. Desde luego, así debió parecer a sus superiores porque lo seleccionaron para realizar estudios teológicos superiores.

 Los agustinos tenían una relación estrecha con la universidad y hacia ella encaminaron al joven sacerdote.  Se ha discutido mucho sobre la posible influencia de los occamistas sobre la posterior evolución de Lutero. La verdad es que resulta discutible que se produjera. De hecho, Lutero se expresó irónicamente sobre Occam y no parece que conociera sus escritos anti-papales. Por lo que se refiere a Biel, otra de las influencias apuntadas, lo cierto es que era un fiel católico cuya actitud hacia Roma resulta intachable desde una perspectiva católica y que además no entusiasmó a Lutero. El futuro reformador pudo ser crítico con el aristotelismo que había entrado en la Escolástica, pero no deja de ser significativo que su visión de la teología escolástica es mucho más respetuosa que la que hallamos, por ejemplo, en Erasmo. A fin de cuentas, como tendremos ocasión de ver, el influjo decisivo sobre Lutero fue el derivado de la Biblia y no de la obra de teólogos anteriores.

 A finales de 1508, Lutero fue enviado a Wittenberg a dar una serie de lecciones sobre la Ética nicomaquea de Aristóteles en la facultad de artes. Martín estaba acostumbrado a una agradable Erfurt y Wittenberg le resultó una población inhóspita y arenosa, pero su asociación con esta urbe iba a resultar trascendental.

El elector Federico dispensaba su respaldo a Wittenberg y tenía un enorme interés en su universidad. Aprobada su fundación por el emperador en 1502 y confirmada por el papa en 1503, su decano iba a ser el vicario general de la provincia sajona de los agustinos, Juan von Staupitz. Los agustinos además cubrían una cátedra de teología bíblica que ocupaba Staupitz y otra de filosofía moral que debía atender Lutero.

 Durante aquellos meses, el joven Martín tuvo que enfrentarse con un programa de trabajo muy apretado y el personaje clave en su vida fue Staupitz. Su amistad iba a perdurar toda la vida a pesar de los caminos diferentes que adoptaron. Staupitz (c. 1460) procedía de una familia de la nobleza y había cursado estudios en diferentes universidades asociadas con la denominada  via antiqua . Tras pasar por Colonia (1483), Leipzig (1485) y Tubinga (1497), se había doctorado en 1500, siendo su inclinación teológica marcadamente agustiniana. Como vicario general de la provincia sajona, Staupitz había revisado las constituciones de la orden como un preludio al programa de reforma. Su posición era la de apoyar a los observantes que deseaban regresar a la regla primitiva frente a los conventuales que eran partidarios de conservar algunas modificaciones ulteriores. Semejante tarea implicaba viajar con mucha frecuencia y es más que posible que Staupitz pensara en encontrar a algún sustituto para las obligaciones docentes a las que tenía que atender. Cabe incluso la posibilidad de que fuera esa la razón por la que había decidido enviar a Lutero a Wittenberg.

 Fuera como fuese, lo cierto es que Lutero obtuvo su grado de bachiller en el mes de marzo en Wittenberg. Inmediatamente, regresó a Erfurt para obtener el grado de sentenciario, lo que le exigió dar lecciones sobre las  Sentencias  de Pedro Lombardo, una obra resulta prácticamente desconocida en la actualidad, salvo para los especialistas, pero de enorme relevancia durante la Edad Media. Según propia confesión, en aquella época Lutero “devoró” los textos agustinianos. Se podría pensar que la visión de la gracia de Martín nació de aquella lectura de Agustín, pero carecemos de pruebas al respecto. Por otro lado, su aprecio por Pedro Lombardo era innegable y, en no escasa medida, se mantuvo durante toda su vida.

En esa época, los proyectos de reforma agustina de Staupitz chocaron con un importante obstáculo. Siete casas observantes, incluidas Erfurt y Nuremberg, se enfrentaron con un proyecto para unir a todas las casas alemanas y Martín recibió órdenes de ayudar al Dr. Nathin en la articulación de la oposición a tal medida. Inicialmente, los opositores buscaron el apoyo del arzobispo de Magdeburgo y cuando éste falló, optaron por enviar a dos hermanos a Roma para que presentaran sus posiciones. El hermano “senior” fue seleccionado en Nuremberg y Martín fue elegido como “socius itinerarius”. Dado que la meta era Roma, el viaje fue emprendido por el joven Martín con especial entusiasmo. A finales de 1510, los dos agustinos partieron con la intención de cruzar los Alpes – una empresa ardua en esa época del año – y descender a la llanura lombarda. El itinerario no fue fácil. Sin embargo, cuando contempló Roma a lo lejos, el joven Martín se lanzó al suelo y la saludó con un “Salve, santa Roma”.

Los dos agustinos cumplieron con su misión de comunicar sus puntos de vista a las autoridades eclesiásticas y, a continuación, realizaron la visita esperada a iglesias y catacumbas. La experiencia defraudó profundamente a Martín. Por ejemplo, los sacerdotes que había en Roma atendiendo diversos lugares visitados por los peregrinos insistían en que los clérigos visitantes celebraran la misa lo más rápidamente posible para dejar su sitio a otros que estaban esperando. Por añadidura, la ciudad no parecía destacar precisamente por su piedad sino más bien por su materialismo y depravación moral. Lutero señalaría con posterioridad que nunca hubiera podido creer que “el papado era tal abominación de no haberlo visto por mi mismo en la corte de Roma”. El juicio puede parecer severo, pero, a decir verdad, resulta muy morigerado si se compara con el de otros contemporáneos. Francisco Delicado, clérigo y autor de  La lozana andaluza , nos ha dejado un retrato de la ciudad como una verdadera sentina de corrupción que, con toda justicia, fue castigada por Dios durante el famoso “sacco”. Ese mismo juicio es el que hallamos en el  Diálogo de las cosas acaecidas en Roma  de Alfonso de Valdés donde las referencias a la corrupción moral y eclesial son numerosas y documentadas. No deja de ser significativo que los dos agustinos se encontraron con algunos alemanes en Roma y llegaron a la conclusión – que puede ser cierta – de que eran los mejores católicos con los que se habían encontrado en su viaje. Aparte de la decepción de ver la realidad de Roma, la apelación trasladada por los agustinos no fue aceptada. Pero el joven Martín no se sintió amargado por esa decisión romana. Por el contrario, debió quedarse convencido de que su causa estaba equivocada porque, al regresar a Alemania, dejó de apoyar a los que se oponían a Staupitz y eso a pesar de que ese cambio de posición no le granjeó precisamente la popularidad de sus hermanos de Erfurt.

Por su parte, Staupitz, muy bien impresionado con Lutero, adoptó la decisión de que cursara los estudios de doctorado y le sucediera en la cátedra de Teología bíblica en Wittenberg. El principal obstáculo para este plan fue el propio Martín. En una conversación mantenida bajo un peral, señaló a Staupitz que no veía claro ese destino y que incluso podía darse la circunstancia de que padeciera una muerte temprana. Staupitz zanjó la discusión señalando que su obligación era plegarse al voto de obediencia. Sin embargo, sabiamente, también indicó a Martín que debía percatarse de que ser doctor en teología implicaba entregar la vida a la labor de enseñar y predicar. Una ocupación de ese tipo no lo apartaría del servicio a los demás sino que lo ampliaría. Finalmente, el joven Martín obedeció. Tras aquella decisión quedaban por solucionar algunos problemas aparte el de la financiación de los estudios, pero Staupitz logró que el Elector sufragara los gastos.

 El 19 de octubre de 1512, Lutero se graduó como doctor en teología. Se trataba de la consagración pública de una vocación que debía centrarse en la defensa de la Palabra de Dios y en la lucha contra las doctrinas erróneas. Aquella vocación –formalmente asumida a los veintiocho años de edad- iba a pesar de manera determinante sobre el resto de la vida de Lutero y, de hecho, el personaje resulta incomprensible si no tenemos presente que fue, siempre y de manera esencial, un profesor de teología.

A decir verdad, le esperaba una profunda crisis que encontraría respuesta precisamente a partir del conocimiento teológico de que disponía Lutero.

 Continuará:  Necesidad de la Reforma (9)

Autores: César Vidal Manzanares

© Protestante Digital 2011


por Mike Breen

Jonathan Dodson (cuyo blog hizo una revisión de nuestro libro Lanzamiento de Comunidades Misioneras) recientemente escribió un artículo para la VERGE Network,  sobre: 8 maneras simples para ser misionero. Me encantó su tren de pensamiento y pensó que era la pena compartir.

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Hacer misión no es un evento que añadimos a nuestras vidas que ya están ocupadas. Es nuestra vida. La misión debe ser la forma en que vivimos, no es algo que añadir a la vida: «. Dondequiera que vayan, hagan discípulos …», «Camina con prudencia hacia los extranjeros», «Deja que tu palabra sea siempre sazonada con sal», «estar preparados para dar una defensa de vuestra esperanza «. Podemos ser misionero de manera cotidiana, sin sobrecargarnos nuestros horarios. Aquí están algunas sugerencias:

1. Comer con los no cristianos. Todos comemos tres veces al día. ¿Por qué no hacer un hábito de compartir una de esas comidas con un no cristiano o con una familia no cristiana? Ir a comer con un compañero de trabajo, no tu solo. Invitar a los vecinos a una cena familiar. Si es demasiado trabajo para preparar una gran cena, simplemente pedir una pizza y enfoca tu conversación. Cuando vayas a salir a comer invita a otros. O lleva a su familia a los restaurantes de estilo familiar, donde podrá sentarse a la mesa con desconocidos y entablar conversación. Comida al aire libre e invitar a los cristianos y no cristianos. Huir de la subcultura cristiana.

2. Caminar, no manejes. Si usted vive en una zona peatonal, tienen la costumbre de salir y caminar por su vecindario, complejo de apartamentos, o de la escuela. En vez de conducir a la oficina de correo, tiendas de conveniencia, o apartamento, a pie para llegar por correo, tiendas de comestibles, y otras cosas. Sé deliberado en tu caminar. Saluda a la gente que no conoces. Entablar conversaciones. Llama  la atención por pasear al perro, teniendo un 6-pack (y acción), con los niños. Hacer amigos. ¡Sal de tu casa! Debes tener interés en tus vecinos. Hacerles  preguntas. Ora cuando sales a caminar. Ahorra un poco de gas, el planeta, y algunas personas.

3. Sé una persona metódica. En lugar de saltar por toda la ciudad por gasolina, comida, cortes de pelo, salir a comer, y el café, ir a los mismos lugares. Conoce el personal. Ir a los mismos lugares a la misma hora. Sonríe. Haz preguntas. Ser metódico. Haz amigos en los cafés por toda la ciudad. Mis amigos de Starbucks donaron una tonelada de pasteles que sobraron a nuestra iglesia 2-3 veces a la semana. Las usamos para reuniones de la iglesia y, ocasionalmente, dar a las personas sin hogar. Construir relaciones. Ser un metódico.

4. Comparte una afición con los no cristianos. Escoja un hobby que se puede compartir. Salir y hacer algo que disfrute con los demás. Trata de hacer Deportes de la liga de tu Ciudad. Remo (futbol) local y los equipos de ciclismo. Comparte tu afición enseñando las lecciones a otros. Enseña  clases de costura, clases de piano, violín, guitarra, tejido, clases de tenis. Sé una persona de oración. Sé intencional. Sé atractiva (o). Que se diviertan. Sé tú mismo.

5. Hable con sus compañeros de trabajo. ¿Qué tan difícil es eso? Toma tus descansos  con mucha  intencionalidad. Salga con su equipo o grupo de trabajo después del trabajo. Muestre interés en sus compañeros de trabajo. Escoge a cuatro y ora por ellos. Forma grupos de mamá en tu vecindario y no lo haga exclusivamente para cristiano. Organiza un calendario de fechas de juego para los niños de la vecindad. Trabaja en la misión.

6. Sé un voluntario con las organizaciones no lucrativas. Encontrar una sin fines de lucro en alguna parte de la ciudad y toma un sábado al mes para servir a tu ciudad. Lleva a tus vecinos,  a tus amigos o a tu grupo pequeño. Pase tiempo con tu iglesia, sirviendo a la ciudad. Una vez al mes. ¡Usted puede hacerlo!

7. Participar en eventos de la ciudad. En vez de jugar X-Box, ver televisión o navegar por la red, participe en eventos de la ciudad. Ir a la recaudación de fondos, festivales, campañas de limpieza, espectáculos de verano, y conciertos. Participa misionalmente. Entabla conversaciones. Estudia de la cultura. Reflexiona sobre lo que ven y oyen. Ora por la ciudad. Ama a tu ciudad. Participa con la ciudad.

8. Sirve a tus vecinos. Ayudar a un vecino para su matrimonio, en la cosecha, ayuda a  construir  un gabinete, ayuda a arreglar un coche. Pase por la asociación de vecinos o de oficina de los apartamentos y pregunte si hay algo que usted puede hacer para ayudar a mejorar las cosas. Pregunte a su policía local y de Bomberos, si hay algo que usted puede hacer para ayudarlos. Sea creativo. ¡Solamente sirva!

No cometa el error de hacer «la misión» como otra cosa que añade a su horario. En su lugar, haga Ud. la misión dentro de su programación existente.

by Mike Breen

Jonathan Dodson (whose blog did a review of our book Launching Missional Communitiesrecently wrote an article for the VERGE Network on 8 simple ways to be missional. Loved his train of thinking and thought it was worth sharing.

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Missional is not an event we tack onto our already busy lives. It is our life. Mission should be the way we live, not something we add onto life: “As you go, make disciples….”; “Walk wisely towards outsiders”; “Let your speech always be seasoned with salt”; “be prepared to give a defense for your hope”. We can be missional in everyday ways without overloading our schedules. Here are a few suggestions:

1. Eat with Non-Christians. We all eat three meals a day. Why not make a habit of sharing one of those meals with a non-Christian or with a family of non-Christians? Go to lunch with a co-worker, not by yourself. Invite the neighbors over for family dinner. If it’s too much work to cook a big dinner, just order pizza and put the focus on conversation. When you go out for a meal invite others. Or take your family to family-style restaurants where you can sit at the table with strangers and strike up conversation. Cookout and invite Christians and non-Christians. Flee the Christian subculture.

2. Walk, Don’t Drive. If you live in a walkable area, make a practice of getting out and walking around your neighborhood, apartment complex, or campus. Instead of driving to the mailbox, convenience store, or apartment office, walk to get mail, groceries, and stuff. Be deliberate in your walk. Say hello to people you don’t know. Strike up conversations. Attract attention by walking the dog, taking a 6-pack (and share), bringing the kids. Make friends. Get out of your house! Take interest in your neighbors. Ask questions. Pray as you go. Save some gas, the planet, and some people.

3. Be a Regular. Instead of hopping all over the city for gas, groceries, haircuts, eating out, and coffee, go to the same places. Get to know the staff. Go to the same places at the same times. Smile. Ask questions. Be a regular. I have friends at coffee shops all over the city. My friends at Starbucks donate a ton of left over pastries to our church 2-3 times a week. We use them for church gatherings and occasionally give to the homeless. Build relationships. Be a Regular.

4. Hobby with Non-Christians. Pick a hobby that you can share. Get out and do something you enjoy with others. Try City League sports. Local rowing and cycling teams. Share your hobby by teaching lessons. Teach sewing lessons, piano lessons, violin, guitar, knitting, tennis lessons. Be prayerful. Be intentional. Be winsome. Have fun. Be yourself.

5. Talk to Your Co-workers. How hard is that? Take your breaks with intentionality. Go out with your team or task force after work. Show interest in your co-workers. Pick four and pray for them. Form mom groups in your neighborhood and don’t make them exclusively Christian. Schedule play dates with the neighbors’ kids. Work on mission.

6. Volunteer with Non-Profits. Find a non-profit in your part of the city and take Saturday a month to serve your city. Bring your neighbors, your friends, or your small group. Spend time with your church serving your city. Once a month. You can do it!

7. Participate in City Events. Instead of playing X-Box, watching TV, or surfing the net, participate in city events. Go to fundraisers, festivals, clean-ups, summer shows, and concerts. Participate missionally. Strike up conversation. Study the culture. Reflect on what you see and hear. Pray for the city. Love the city. Participate with the city.

8. Serve your Neighbors. Help a neighbor by weeding, mowing, building a cabinet, fixing a car. Stop by the neighborhood association or apartment office and ask if there is anything you can do to help improve things. Ask your local Police and Fire Stations if there is anything you can do to help them. Get creative. Just serve!

Don’t make the mistake of making “missional” another thing to add to your schedule. Instead, make your existing schedule missional.

http://mikebreen.wordpress.com


Jacqueline Alencar

Impresiones de y desde Ecuador (y 2)

Los días en Quito se tornan agradables.

19 de junio de 2011

 Designada como Capital Americana de la Cultura 2011 , esta ciudad es inmensa, alcanzando los 50 kilómetros de longitud, y entre 9 y 14 de ancho. El casco histórico se extiende a lo largo de 320 hectáreas y es el más grande y mejor conservado de América; luego queda una parte moderna, que acoge al sector financiero y a la población más próspera . Algo que no falta es la frase: “Queremos fomentar la cultura”. El encuentro de poetas lo avala.  Participan de varios países de Iberoamérica. Hablamos con un conocido narrador ecuatoriano y le preguntamos su opinión sobre la situación socioeconómica y política de su país. Dice que “el gobierno es algo contradictorio. Se han alcanzado avances en las vías de comunicación, algo a lo que ha dado prioridad, pero también es evidente su enfrentamiento con la prensa. Ecuador es un país rico, tiene petróleo, cobre, flores, etc., pero esto no se ha gestionado bien. Ha habido un cambio generacional en el funcionariado, pero con poca experiencia, que se ha tornado inútil”.

Los poetas leen en la Universidad Central de Ecuador. Hablo con uno de ellos, joven, quien procede de Guayaquil y es profesor en un instituto privado. Le pregunto cómo vive un profesor de instituto como él. “Con 500 dólares mensuales (en los públicos el sueldo es de unos 350 $). Pago 200 de alquiler, 150 para la comida, somos tres en la familia, y el resto casi no alcanza para cubrir lo demás gastos. Los libros son un lujo que no me puedo permitir; leo cuando algunos amigos me los regalan”.  ¿Hay evangélicos en Guayaquil (con dos millones ochocientos mil habitantes, aproximadamente)?, me atrevo a preguntar. “Sí, muchos, cada tres manzanas hay un templo evangélico. Se ha perdido la fe en la iglesia católica, que sólo tiene ritos” . ¿A qué se debe el crecimiento?, digo. “Los evangélicos salen fuera de sus locales, no te obligan a participar, tienen carisma…”. “Yo tengo amigos evangélicos”. Le pido que les lleve dos ejemplares de SEMBRADORAS.

Continuamos paseando por Quito. Hay un teleférico desde donde divisas toda la ciudad, inmensa, con muchos espacios verdes. La rodean los volcanes Pichincha y Cotapaxi, este último cubierto de nieves perpetuas. Luego puedes disfrutar de deliciosos zumos de tomate de árbol, mora, guanábana, piña, mango.

Teníamos previsto un contacto evangélico, pero no pudo ser. Podría haber quedado así, pero cuando hay un objetivo que cumplir, debemos agotar todos los medios. En una ciudad como Quito de algo más de dos millones de habitantes no es fácil encontrarte con alguien por casualidad. De pronto, te dices: ¿para qué sirve el Internet? Y  damos con la Iglesia Bautista Central de Quito , donde hay un pastor cuyo horario se adecúa al nuestro: de 9.30 a 13.30; y de 15.30.00 a 19.00. Qué maravilla, pienso. Decidimos no llamar antes, para ver si es verdad. Nos acercamos a esa dirección. Llamamos al timbre, y ahí estaba: tal como decía en su página WEB.

 Se trata de  Luis Lara, pastor bautista , casado, tiene dos hijas y cuatro nietos. Lo saludamos, como a alguien de la familia. Y lo es. Se muestra muy amable, sencillo, paciente… Pido permiso para una breve entrevista. Dice que sí. Ya le hemos comentado de dónde venimos y que somos hermanos. Esto es suficiente.

 ¿Es verdad lo que se dice del crecimiento espectacular de los evangélicos en el Ecuador?
Efectivamente. Hace cinco años éramos un 4%; hoy, un 16%. Por ejemplo, la iglesia Betania en sólo tres años ha pasado de 300 a 3.000 miembros. El pastor Arturo Norero ha sido bendecido. Ellos tienen programa de radio y televisión.
Nosotros los bautistas tenemos 48 iglesias en Ecuador. La iglesia de Israel tiene cuatro mil miembros. Pero el crecimiento en Guayaquil, la primera ciudad en población, ha sido mayor. Desde esta ciudad se promueve la plantación de iglesias en otros lugares del país.

 ¿A qué atribuye el crecimiento?
Lo importante es que el Reino de Dios va creciendo: ésa es la visión de los pastores de las distintas denominaciones. Antes nos peleábamos. Ahora entendemos que lo importante es que las vidas se consagren; que la gente tenga un encuentro real con Dios. Un crecimiento en santidad y servicio. No importa sólo mi iglesia, sino que el reino vaya creciendo en Quito, en el Ecuador. También los pastores hemos descubierto la oración. En algunas iglesias se ora desde las cuatro hasta las seis de la mañana. De allí las personas salen a trabajar. En la de Betania, se ora a las cinco y a las seis se les brinda un desayuno. Yo soy el director de oración a nivel nacional. Se está planificando un Congreso de oración con todas las iglesias. Las iglesias indígenas también crecen.

 ¿Calidad o cantidad?
Se está dando mucha importancia a la formación en cuanto conocimiento y crecimiento espiritual. Muchos jóvenes están en los seminarios formándose para ser pastores. Hay un despertar más que nunca.

 ¿Se atrevería a opinar sobre la gestión del presidente Correa?
Como en todo, unos están en contra, pero también hay gente muy agradecida con el presidente. Se ha notado en el último referéndum. Hay mejoras. Se nota en el trabajo. Todos los que trabajan tienen derecho a la Seguridad Social, desde el doméstico hasta el diputado. Esto es muy bueno, pues en Ecuador hay muchos inmigrantes de Perú y Colombia trabajando. Sólo en Esmeraldas hay once mil colombianos.
Desde Cuenca, y en un programa de televisión, el presidente ha dicho que los evangélicos no ofenden a nadie; ni al presidente. Buscan la verdad y la justicia.

 ¿Hay evangélicos en la política del país? 
Los bautistas somos apolíticos. Pero de otras denominaciones sí hay.

 Usted está a tiempo completo, por lo que veo, ¿cómo se sufragan sus gastos, su manutención?
Con las ofrendas. Se cubren mis gastos y queda un poco para las obras. A pesar de que este es un barrio de clase media y baja. Parte de la enseñanza es ofrendar. No se pierde. Cuando hablamos de prosperidad, hablamos de gracia, de santidad, sabiduría, gozo. La prosperidad es algo integral. No sólo es el propósito ganar plata.
Si Dios es propicio, levantaremos un edificio para guardería y residencia de ancianos. Es un sueño…

 ¿Realiza la iglesia alguna labor de tipo social?
Sí, desde hace cuatro años tenemos un comedor para personas pobres, aunque tuvimos que cerrar durante una temporada. Son treinta; la mayoría niños. Se les provee de un almuerzo a 0.50 $, que es un precio muy barato, pues un menú por aquí como mínimo cuesta 2 dólares. Dependiendo del lugar llega a costar 4 ó 7 dólares. Es el cumplimiento del evangelio. Cristo también sanó, dio de comer… (son palabras suyas). Teníamos un centro médico, pero el doctor viajó y tuvimos que cerrar. También tenemos una librería.

 ESTANCIA EN OTAVALO
 Continuamos nuestro periplo por Ecuador, visitamos Otavalo  (en la provincia de Imbabura). Es un pueblo de unos 43.000 habitantes, la mayor parte indígena, donde se nota mucho movimiento, auge de la construcción y, al contrario de Quito, no se ven niños de la calle ni mendigos. Los comercios están abarrotados de artesanía. Resaltan los colores. Los otavaleños nos dieron una cálida bienvenida. Muchísimos espectadores se dieron cita para escuchar poemas. El alcalde,  Mario Conejo , de origen indígena, el primero en la historia de Otavalo, presente en el acto y parte de la organización del evento, resaltó que, además de mejorar calles y saneamiento básico, está desarrollando un proyecto donde todos se sienten identificados, fomentándose así la unidad entre mestizos e indígenas. “Antes había racismo, ahora no”, dijo. Y de esto pudimos dar fe. El paisaje es bellísimo, visitamos  la laguna de San Pablo  a orillas del volcán Imbabura, la cascada de Peguche, entre otros.

Pregunto al poeta y concejal  Fernando Bonilla  si el desarrollo de Otavalo se debe en gran parte a las remesas de los que han salido fuera. “Sí -dice. Es parte de esos tres millones de ecuatorianos que han salido. Pero ya desde los años 60, los otavaleños han salido para promocionar su artesanía. Primero a Colombia, México y Estados Unidos. Ahora a Europa. También se está dando la inserción del indígena en todos los campos, algo impensable anteriormente. Éste es un pueblo celoso de sus costumbres, de su idioma, de su idiosincrasia”. Nos comenta que los evangélicos han incursionado sobre todo en las comunidades indígenas. Y que esto ha sido muy positivo.

La hospitalidad es maravillosa. Cuesta salir de allí. No olvido los sabores del hervido de mora, el sancocho, la empanada. Los abrazos.

 LA COSTA DE ESMERALDAS
 La travesía concluye en Esmeraldas, capital de la provincia que lleva el mismo nombre.  En Esmeraldas la población es afroecuatoriana. Hace calor, igual que el recibimiento. También se nota la pobreza de las viviendas y la vida en general. Pero hay cariño. Y eso lo arregla todo. Les encanta la poesía. Fue un recital multitudinario. Y al día siguiente otro más, esta vez en  Atacames  y entre estudiantes que se animaron a declamar sus propios versos. Cuando todo escasea aumenta el interés. Pude degustar sabores costeños como el encocado, la cocada, el bolón, las empanadas de queso. Y las frutas exóticas que nos embriagaron. Paseamos por las playas de Atacames, a orillas del Pacífico, degustando una piña colada. Allá en el horizonte intentaba divisar un pedacito de la meseta castellana. Difícil de olvidar…

 EN QUITO, DE NUEVO
Volvemos a Quito. Me quedan dos ejemplares de la revista SEMBRADORAS y pregunto a uno de los camareros si conoce una iglesia evangélica donde dejarlos. Me nombra varias, pero sobre todo noto que conoce muy bien a una de ellas. Le pregunto si es evangélico y contesta que no. Diría que es un “filo”. Más tarde me dice que no olvide dejar las revistas y me entrega un sobre donde insiste que escriba mi e-mail para que me contesten. Hay muchos simpatizantes nuestros en este país. Es maravilloso.

Leo en el Diario “La Hora” que 370.000 menores trabajan en Ecuador, cifra que representa 13% de la población entre 5 y 17 años. Según UNICEF “el panorama de muchos niños se ensombrece por la obligación de contribuir al salario familiar”. Se celebraba el Día mundial contra el trabajo infantil. Así me despido de Ecuador. Pero me quedo tranquila cuando también leo que varias entidades trabajan para que los niños dejen los basurales y otros empleos y vuelvan a estudiar, vuelvan a ser niños. Ciertamente queda mucho por hacer: aquí o allí. No podemos solucionar el problema de millones, pero sí marcar la diferencia en la vida de uno, de dos… o de diez niños. Dejar que se acerquen a Cristo… Tendremos qué decirle cuando estemos cara a cara con Él.

 Salimos del aeropuerto Mariscal Sucre de Quito.  Volvemos cargados de afecto, de libros y con mucho ánimo para seguir sembrando en España y donde haga falta. El Espíritu de Dios se mueve en todas partes. El cambio sí es posible. En el avión conocemos a Fany, a Lorenzo y a otros ecuatorianos que regresan a España. Nos piden ayuda e información. Compartimos un café en el aeropuerto y quedamos en llamarnos. Nada sucede por casualidad…

 Vuelvo a mi otra mitad. Ansío ver a mis hermanos en la fe, mientras ya diviso la torre de la catedral de Salamanca, el puente romano, mi barrio de Tejares, mi río Tormes.

Autores: Jacqueline Alencar
© Protestante Digital 2011


Hay un millón de musulmanes

En Australia los musulmanes se encuentran continuamente con Jesús

Al Hayat TV es un canal árabe que transmite programación cristiana en Australia y otras partes del mundo musulmán.

17 de junio de 2011, AUSTRALIA

  Australia se está convirtiendo en un popular destino para los musulmanes que salen de Asia y el Medio Oriente. Debe haber casi un millón de musulmanes en Australia, que viven en comunidades exclusivamente islámicas. Esta cifra hace que algunos habitantes de la llamada “isla continente” dicen tener problemas de convivencia debido al crecimiento de la población musulmana.

Sin embargo  los cristianos del país ven una oportunidad de proclamarles el Evangelio de Jesús, algo que es excepcional que ocurra en países islámicos, pero que se está produciendo en Australia; principalmente debido a un canal de televisión que ha lanzado Michael el Masry, un ex musulmán , que ha aportado su propio dinero y luchado contra viento y marea en medio de la fuerte oposición de la comunidad islámica.

 AL HAYAT TV
El secreto está en que  Al hayat TV (también conocida como Vida Televisión) transmite programas cristianos de una forma que los musulmanes entienden : “Es muy importante para los musulmanes que sepamos entnderles a ellos y a su religión. Decirles: les amamos como personas, son bellas personas bellas, pero están engañados”.

El Masry ha tenido muchas amenazas, pero no tiene miedo “porque Dios me protege. Creo en una misión especial, y el Señor dará protección extra. El murió por ellos, sólo por eso merecen que les llegue el mensaje de salvación ¿Y quién les dará el mensaje?”, es su respuesta.

 IGLESIAS ÉTNICAS
Pero los musulmanes australianos no sólo escuchan las buenas nuevas en las ondas televisivas. Los ex musulmanes pueden asistir a cultos cristianos en árabe, como es el caso más conocido de la iglesia Al-obour en Sydney .  Al-obour en árabe significa “cruzar”.  La mayoría de sus miembros son musulmanes que cruzaron la barrera religiosa para abrazar la fe en Jesús. Algunos acuden en secreto porque temen ser descubiertos por familiares musulmanes; de hecho muchos asistentes han recibido amenazas de muerte por dejar el Islam.

Iglesias cristianas étnicas musulmanas en Australia El  pastor Ali Bazzi de la Iglesia Al-Obour  comenta: “Como la religión del Corán fomenta el atacar a las personas, a los rebeldes o lo que en español se llaman apóstatas. Si los mato… hago un bien a Alá”.

Bazzi admite haber recibido amenazas de muerte desde que se convirtió a la fe cristiana, pero dice que no dejará de proclamar el Evangelio. Bazzi pasó su juventud como musulmán radical en el Líbano; hasta que un amigo musulmán, convertido al cristianismo, le presentó la Biblia y a Jesús.

“Me gusta la personalidad de Jesús. La forma como lo presenta la Biblia, cómo Él compartía con la gente, los sanaba, les alimentaba. Le digo a Mamá que soy un hombre nuevo. Ella responde: “si hay un Dios capaz de cambiar a Alí, quiero creer en Él. Toda mi familia se ha hecho cristiana, excepto mi papá”, añade Bazzi.

 OTROS CAMINOS A JESÚS
Según informa  Mundo Cristiano tv , otro caso que representa otra vía para que existan en Australia cristianos musulmanes es el de  Helena Menadue , una ex musulmana de Egipto, que se trasladó a Australia tras convertirse al cristianismo. Dejó su país porque “la policía vino a mi casa para llevarme. Pudieron matarme, torturarme, pudieron torturar a mi hermana, pudieron hacer cosas terribles”.

Además también experimentó el rechazo de sus seres queridos y la “muerte social”: “Sentí que había perdido mi identidad, no sabía quién era”.

Helena dice que fue fortalecida por un versículo de la Escritura que levantó su espíritu: “Venid a mí, los que estéis trabajados y cargados y yo os haré descansar. La única forma en que Dios se me revela o puedo recibir su paz y alegría es a través de Jesús”.

 Otro camino a la conversión es el amor. Alya es una ex musulmana QUE conoció a Cristo tras enamorarse de un cristiano. Sus padres al principio no querían que se casara. Cambiaron de opinión cuando Alya fue sanada de un linfoma tras haber orado por ella los cristianos. “Fui sanada de cáncer y Dios hizo que mis padres cambiaran de opinión para que pudiera casarme con mi esposo y vivir la vida cristiana que yo quería”.

 Por todas estas vías, y pese a la constante presión de la comunidad islámica australiana, estos ex musulmanes siguen compartiendo su testimonio con los musulmanes inmigrantes y residentes en el país. Y desde luego si se enciende el televisor en Australia, se podrá ver el canal Al Hayat Tv, lanzando su señal al aire y entrando en las salas de los australianos y especialmente en los corazones de los musulmanes.

Fuentes: Minuto digital

© Protestante Digital 2011


César Vidal Manzanares

El pueblo y la religiosidad popular

La necesidad de la Reforma (6): la crisis espiritual (IV)Papado, obispos, clero… cuando se examina objetivamente su estado a finales del s. XV e inicios del s. XVI, el panorama resulta verdaderamente desolador. No puede sorprender que en semejante contexto la situación espiritual del pueblo llano resultara deplorable convirtiendo la Reforma en algo más indispensable si cabía.

 

Si tenemos en cuenta los datos proporcionados en las entregas anteriores no resulta difícil comprender que en una situación en la que el papado y la curia no sólo eran corruptos sino que tenían intereses a los que atendían con preferencia a los espirituales, en la que los obispos no solían estar a la altura de sus funciones pastorales, en la que los sacerdotes no pocas veces absentistas apenas se encontraban situados a un nivel más elevado que el de sus feligreses y en la que los esfuerzos de reforma no sobrepasaron el ámbito limitado de los círculos humanistas y de las órdenes religiosas, el pueblo también padeciera una profunda crisis espiritual. Desde el s. XV, el pueblo pasó por un verdadero estallido de la religiosidad popular, una circunstancia que ha sido aducida por algunos autores católicos para subrayar que la situación eclesial no era tan mala. La realidad es que resulta más que dudoso que el fenómeno pueda considerarse positivo en sus líneas maestras.

Por desgracia, el término “religiosidad popular” cubre en multitud de ocasiones lo que no pasa de ser la más burda superstición e incluso auténticas reminiscencias del paganismo apenas barnizadas de algo lejanamente parecido al cristianismo. Ciertamente, a la orden del día se hallaban manifestaciones como la proliferación de reliquias falsas veneradas con superstición, el envenenamiento financiero de las indulgencias – contra lo que nada pudieron o quisieron obispos, capítulos y dietas imperiales – o la corrupción de las peregrinaciones. Como ha señalado el historiador católico Lortz, “fe y superstición habían crecido a menudo tan estrechamente juntas que más se debilitaba la fe que se ennoblecía la superstición” (1).

En no escasa medida, la denominada piedad popular no era sino la transmisión de usos de generación en generación, con mayor o menor seguimiento colectivo, pero con escasa hondura espiritual y menor carácter cristiano. Lo más grave es que, en paralelo, y de nuevo el juicio es de Lortz, “la verdadera riqueza espiritual del Evangelio y de la persona del Señor pasó en medida muy pequeña a posesión del pueblo” (2).

 Frente a este panorama, el papel de la Curia y del clero resultó deplorable.  Personaje tan poco sospechoso como Juan Eck, que destacaría por su encarnizada oposición a Lutero, afirmó en 1523 de manera tajante: “La herejía luterana nació por los abusos de la curia romana y prosperó a causa de la corrompida vida del clero”. Más de cuatro siglos después, el juicio de autores católicos como Lortz, al que nos hemos referido ya con anterioridad, es aún más riguroso. A su juicio, nos encontraríamos ante un proceso de descomposición en el que las “fuerzas puras” habían sido borradas (3). Se trata de una afirmación con una solidísima base histórica.

 Digan lo que quieran los apologistas católicos, la iglesia occidental de los s. XIV y XV y de los inicios del s. XVI no conocía ya la unidad intacta desde hacía mucho tiempo y atravesaba por una profunda crisis espiritual  cuyos inicios algunos sitúan incluso en el reinado del papa Gregorio VII. Insistamos, por otra parte, en el adjetivo espiritual.

No se trata meramente, como han pretendido algunos autores, de que la moral se hubiera desplomado, sino de que la confusión teológica es abrumadora. El mal – o, más bien, la suma de males – resultaba evidente; los intentos por corregirlos no habían faltado, pero sin éxito y limitados además al seno de algunas órdenes religiosas y a los círculos selectos de los humanistas cristianos; y en la aplastante mayoría de la población de Occidente, el cristianismo aparecía vinculado de manera abrumadora más con la religiosidad popular y con prácticas tradicionales – no pocas veces viciadas – que se transmitían de padres a hijos que con la referencia a Cristo y al Evangelio.

 Partiendo de esas circunstancias, ¿puede sorprender el hecho de que “frente a la Iglesia papal de derecho divino, existente y dominante, absolutamente creída, nació la escéptica cuestión de si era realmente la verdadera representación del Cristianismo”(4)?

Si se desea ser honrado en el análisis histórico, no sorprende que una de las respuestas frente a esa situación procediera de alguien como Martín Lutero preocupado por los efectos pastorales de los abusos eclesiásticos, de alguien perteneciente a una orden religiosa que había pasado por su propia reforma y de alguien que se dedicaba a la enseñanzas de las Escrituras.

Esos tres ámbitos – la pastoral, las órdenes religiosas y el estudio de la Biblia – eran, precisamente, los lugares de origen de donde habían procedido las voces de alarma que habían clamado, bastante infructuosamente, contra una situación que no sólo no había mejorado en los últimos siglos sino que no había dejado de empeorar. Ahora la respuesta a ese esfuerzo reformador iba a ser incomparablemente mayor y su repercusión resultaría universal.

 Continuará.  Próximo artículo: La necesidad de la Reforma: la Reforma indispensable (VI): Un monje llamado Lutero (I): los primeros años

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 (1) J. Lortz, Reforma…, p. 125.
(2) J. Lortz, Reforma…, p. 127.
(3) J. Lortz, Reforma…, p. 143.
(4) J. Lortz, Reforma…, p. 25.


Autores: César Vidal Manzanares

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Más de 105.000 cristianos son asesinados por el simple hecho de su fe, anualmente y cada 5 minutos muere un cristiano por seguir a Jesucristo.

Hungria | Lunes 13 de Junio, 2011 | Por NoticiaCristiana.com

Cada 5 minutos un cristiano muere a causa de su fe, dice un estudioEn una conferencia interreligiosa internacional se reveló que más de 105.000 cristianos son asesinados por el simple hecho de su fe, anualmente. Las cifras impactantes fueron puestas de manifiesto en la “Conferencia Internacional sobre el Diálogo Interreligioso entre cristianos, judíos y musulmanes”, que tuvo lugar en Hungría, sin embargo lo más aterrador es que un cristiano muere cada cinco minutos en algún lugar del mundo a causa de su fe, según publica el diario inglés Gospel Herald.

Massimo Introvigne, representante de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) en Combatiendo contra la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos, agregó que estas cifras no incluyen las víctimas de las guerras civiles o guerras entre naciones, sino sólo a las personas asesinadas simplemente por ser cristianas.

Massimo Introvigne de “Cultura Católica”, dijo que “si estas cifras no son un gritó al mundo, si esta masacre no se detiene, si no se reconoce que la persecución contra los cristianos es la primera emergencia en todo el mundo con respecto a la discriminación y violencia religiosa, el diálogo entre las religiones sólo producirá simposios maravillosos, pero no resultados concretos”.

El Metropolitano Hilarión, ministro de Relaciones Exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa, destacó a los delegados que de los cristianos perseguidos cada año “al menos un millón” eran niños.

La conferencia y exposición del estudio fue realizado por el Gobierno de Hungría como punto culminante de su presidencia de la Unión Europea, en la que se reunieron representantes de diversas religiones de todo el mundo.

El cardenal Péter Erdo de Budapest, resaltó que “el peligro para muchas comunidades cristianas en el Oriente Medio es morir a causa de la emigración. Todos los cristianos se escaparán al sentirse amenazados. Y Europa debe prepararse para una nueva ola de emigración, esta vez de cristianos huyendo de la persecución”.

“La persecución de los cristianos se da en las tierras del Islam con el silencio de la mayoría de los gobiernos europeos y de gran parte de sus elites intelectuales y de la Media”.

“Unos por indiferencia, otros por relativismo ético y desprecio anticlerical, y otros por el miedo habitual del dhimmi ante su señor musulmán con la excusa de evitar que el amo musulmán se enoje y acreciente el asesinato de más dhimmis cristianos, todos ellos son incapaces de elevar quejas, y presionar a sus gobiernos, y sólo ofrecen diálogos y simposios, en la que los líderes brillen en sus discursos”, afirmó el católico Massimo Introvigne.

En una señal de esperanza, el diplomático egipcio Mahmoud Aly, dijo a feligreses que el país del norte de África se disponía a pasar una serie de leyes que protejan a las minorías cristianas en Egipto.

Aly, explicó que la nueva legislación garantizará, protección hacia los cristianos y aquellos que se reúnen con grupos hostiles contra los cristianos, serán procesados.

 

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César Vidal Manzanares
La necesidad de la Reforma (5): la crisis espiritual (III)

En el episodio anterior, tuvimos ocasión de contemplar cómo la crisis espiritual previa a la Reforma se extendía, además de al papado, a los pastores. No mejor era la situación del pueblo llano, pero antes de entrar en ese tema vamos a detenernos en las críticas que la situación espiritual provocó en un sector de especial relevancia, los denominados humanistas.

 

Todas las situaciones a las que hemos hecho referencia en anteriores entregas fueron criticadas y condenadas por los humanistas cristianos que no podían sino verlas con profunda preocupación como un gravísimo distanciamiento del espíritu del Evangelio.

 Sostener que el papel de los humanistas gozó de una enorme relevancia constituye un tópico, pero no está exento de veracidad. No es menos cierto que sus aportes dejaron todavía más de manifiesto la situación de crisis y esto por tres razones, al menos.

 La primera,   fue el deseo de regresar a la pureza del Nuevo Testamento , de convertir la Biblia en la norma sobre la que asentar la fe cristiana. Se trataba de un enfoque que encontramos, por ejemplo, en  Erasmo de Rótterdam , el humanista con más peso de la época. De hecho, su texto del Nuevo Testamento en griego constituyó un verdadero hito histórico, filológico y espiritual que no sólo sirvió unos años después como base para la traducción del texto fundamental del cristianismo a distintas lenguas vernáculas sino que además permitió analizar las raíces de la fe cristiana.

Sin embargo, los humanistas descubrieron, en términos generales, que lo que aparecía recogido en las páginas del Nuevo Testamento era mucho más sencillo – y más profundo – que la realidad espiritual que los rodeaba. Incluso podía decirse que, en no pocos casos, se apreciaban contradicciones de cierto peso.

La respuesta de Erasmo a ese conflicto consistió en elaborar la noción de  adiáfora . El término designaba aquellas cuestiones que no merece la pena discutir porque no contribuirían a la edificación de la iglesia y, por añadidura, provocarían problemas innecesarios. Un ejemplo de este enfoque sería la actitud frente al dogma de la transubstanciación definido en 1215). Para Erasmo, como para otros humanistas, resultaba obvio que las categorías aristotélicas utilizadas en la definición carecían de sentido entre otras razones porque no hubieran podido ser entendidas, dado su carácter helénico, por los propios apóstoles. Sin embargo, a pesar de darse esas circunstancias, no veía razón alguna para entablar una discusión sobre el tema. En relación con la tradición – fuente de más de un dogma – podía verse exenta de ataques, incluso apreciada y respetada, pero, desde luego, no era considerada como algo que derivara de Cristo y de los apóstoles.

No deja de ser significativo que el cardenal Cisneros quisiera llevarlo a España, que el papa Adriano VI lo protegiera logrando que se le ofreciera una cátedra en Lovaina, que otro papa, León X, el mismo que excomulgaría a Lutero aceptara su dedicatoria del Nuevo Testamento o que Tomás Moro, Juan Fisher, Juan Colet o Sadoleto mantuvieran siempre incólume su amistad hacia él. A pesar de todo, semejante manera de acercarse a las cuestiones teológicas iba a tener sus consecuencias y no serían las menores las derivadas de una erosión de la confianza en la manera en que la jerarquía enseñaba.

 La segunda razón  por la que los humanistas disfrutaron una notable influencia teológica derivó de su acercamiento a  textos antiguos que sustentaban las pretensiones temporales del papado para llegar a la conclusión de que eran falsos.  En la actualidad, estos documentos –a los que los especialistas católicos suelen referirse con el nombre de  “fraudes píos” – carecen de relevancia. Sin embargo, durante la Edad Media y el Renacimiento, su importancia resultó esencial.

Así, cerca del año 850, habían comenzado a circular las Falsas Decretales en las que, supuestamente, se encontraba recogido un conjunto de privilegios relativos a la sede romana. Pero de una época anterior y de mayor relevancia fue la denominada  Donación de Constantino . Este documento fraudulento había sido redactado durante el imperio franco en torno a los siglos VIII-IX con la pretensión de fortalecer el poder papal. En el mismo se señalaba que el emperador Constantino había concedido al papa Silvestre I (314-35) la primacía sobre Antioquía, Constantinopla, Alejandría, Jerusalén y toda Italia incluyendo Roma y las ciudades de Occidente. Asimismo se afirmaba que el papa había quedado constituido como juez supremo del clero. El documento fue utilizado por el papado, entre otras cosas, para defender sus pretensiones de primacía frente a Bizancio, pero en el siglo XV, su falsedad fue demostrada por Nicolás de Cusa y Lorenzo Valla. Naturalmente, se podía objetar que la falsedad del documento no disminuía en lo más mínimo la legitimidad de las pretensiones papales, pero no es posible minimizar el impacto que produjo en algunos círculos eruditos la constatación de que no pocas de esas pretensiones se habían defendido durante siglos sobre la base de un fraude.

 La tercera razón  por la que los humanistas, junto con algunos miembros de órdenes religiosas, tuvieron una especial influencia fue que  representaron un papel muy relevante en los intentos –fallidos, por otra parte– de reforma que se emprendieron a finales del s. XV e inicios del s. XVI.

Sin duda, uno de los ejemplos paradigmáticos de lo que acabamos de afirmar se encuentra en el proyecto de reforma impulsado en España por el  cardenal Cisneros.  Nacido en 1436, su muerte se produjo en noviembre de 1517, tan sólo ocho días después de que Martín Lutero clavase en las puertas de la iglesia de Wittenberg las Noventa y cinco tesis a las que nos referiremos en su momento. La fecha de su fallecimiento no pudo resultar más significativa cronológicamente porque lo cierto es que coincidió con el final de un ciclo histórico muy concreto y el comienzo de otro totalmente distinto.

Cisneros otorgó, por ejemplo, una enorme importancia a la lengua vernácula en medios religiosos e impulsó incluso la traducción de obras latinas a aquella. Asimismo decidió fundar una escuela o universidad donde un Colegio de Artes Liberales debía formar al estudiante en el conocimiento del latín, del hebreo y de otras lenguas semíticas, y otorgó una especial importancia al aprendizaje del griego ya que en esta lengua se había redactado originalmente el texto del Nuevo Testamento. Esta visión cristalizó en buena medida en la fundación de la Universidad de Alcalá que buscó inspirarse sobre todo en el estudio del Nuevo Testamento con la intención de formar de manera especialmente atenta a la gente de a pie.

De forma bien significativa, Cisneros no se caracterizó por perseguir a personas que – supuesta o realmente – defendieran posturas heterodoxas y estimuló la crítica y el estudio del texto de las Sagradas Escrituras. Fruto de esta actitud fue la elaboración de la  Biblia Políglota Complutense , en hebreo, griego y latín, o las obras de Pedro de Osma, un profesor de teología en la universidad de Salamanca, y de Nebrija, un discípulo del anterior. Anticipándose a Erasmo, ambos eruditos realizaron importantísimos estudios sobre el texto original del Nuevo Testamento y acerca de la historia católica. Estos últimos ciertamente no contribuyeron – como en el caso de otros aportes humanistas – a fundamentar algunas de las pretensiones del pontífice romano, pero aún así Cisneros protegió a Nebrija y a Osma.

 Sin embargo, a pesar de todos sus aportes, a pesar de todos sus deseos, los humanistas no lograron que la reforma de la iglesia trascendiera de algunos círculos muy limitados.  Fue esa una circunstancia que afectó igualmente a las órdenes religiosas. Que hubo intentos de enfrentarse con la gravísima crisis espiritual resulta innegable, pero su importancia ni puede exagerarse ni, desgraciadamente, contrapesó de lejos la situación señalada. Como ha indicado Lortz, “sólo unas fuerzas propiamente creadoras de la renovación se mantuvieron hasta la segunda mitad del siglo XV y las tendencias reformistas no trascendieron mucho del ámbito de las órdenes religiosas”(1).

 No resulta difícil comprender  que en una situación en la que el papado y la curia no sólo eran corruptos sino que tenían intereses a los que atendían con preferencia a los espirituales, en la que los obispos no solían estar a la altura de sus funciones pastorales, en la que los sacerdotes no pocas veces absentistas apenas se encontraban situados a un nivel más elevado que el de sus feligreses y en la que los esfuerzos de reforma no sobrepasaron el ámbito limitado de los círculos humanistas y de las órdenes religiosas,  el pueblo también padeciera una profunda crisis espiritual.  Sin embargo, de ese tema nos ocuparemos en la próxima entrega.

 Continuará. Próximo capítulo: El pueblo y la religiosidad popular


1) J. Lortz, Reforma…, p. 111.


Autores: César Vidal Manzanares

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