Archivos de la categoría ‘Iglesia’


BY ALLAN BEVERE

Every church I have served has had a mission statement. I have assisted churches in developing mission statements. Some of those statements have been quite good, others are nothing more than idyllic preference-driven affirmations on how the church can continue to serve only itself. Since the church has a mission, having a mission statement seems quite logical.

But does the church need to develop a mission statement when Jesus has already given us one?

And Jesus came and said to them, ‘All authority in heaven and on earth has been given to me. Go therefore and make disciples of all nations, baptizing them in the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit, and teaching them to obey everything that I have commanded you’ (Matthew 28:18-20).

I know that when churches develop mission statements they mean well, but in doing so do they unintentionally suggest that they can improve upon the mission Jesus gave the church some two millennia ago? We are to go to all the nations in order to make disciples of Jesus Christ, and that mission has not changed. Perhaps we feel the need to have a second mission statement because we want to add our two cents, believing we have to have a say in what we should be doing as the church.

Now some might suggest that a mission statement gives more detail, fills out, Jesus’ marching orders he has given to the church. But the experts in mission statements insist that a good mission statement is short and to the point and easy to memorize, and a long mission statement is counter-productive and basically useless. What is shorter and more to the point than Jesus’ charge to make disciples of all nations?

No individual church needs to develop a mission statement. We’ve had one for two thousand years. What each church needs to do is to get to the task of keeping the charge we’ve already been given.

 

 

http://www.patheos.com


César Vidal Manzanares
Lutero y la necesidad de la Reforma (12)
Lutero: «el justo por la fe vivirá»El estudio de la Escritura confirmó la experiencia personal de Lutero referente a la situación de pecado del hombre.

 

Sin embargo,  en las Escrituras no encontró sólo una afirmación tajante sobre el estado universal de perdición sino, por encima de todo, un mensaje de Buenas Noticias, el de la salvación por la fe en Cristo .

La respuesta de Pablo relativa a la posibilidad de salvación resulta afirmativa en la carta a los Romanos y hunde sus raíces en los textos del Antiguo Testamento que hacen referencia a la muerte de un ser inocente en pago por los pecados de los culpables, en las profecías sobre un mesías que morirá en expiación por las culpas del género humano ( Isaías 53 ) y en la propia predicación de Jesús que se ha presentado como ese mesías-siervo que entregará su vida en rescate por muchos ( Marcos 10:45 ).

 Dios –que no puede ser justo y, a la vez, declarar justo a alguien que es pecador e injusto– ha enviado a alguien para morir en sustitución y en expiación por las faltas del género humano. Esa obra llevada a cabo por Jesús en la cruz no puede ser ni pagada ni adquirida ni merecida. Tan sólo cabe aceptarla a través de la fe o rechazarla.

Los que la aceptan a través de la fe son aquellos a los que Dios declara justos, a los que justifica, no porque sean buenos o justos gracias a sus propios méritos sino porque han aceptado la expiación que Jesús llevó a cabo en la cruz. De esa manera, Dios puede ser justo y, al mismo tiempo, justificar al que no lo es.

De esa manera también queda claro que la salvación es un regalo de Dios, un resultado de su gracia y no de las obras o del esfuerzo humano:  Pero ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas, la justicia de Dios por la fe en Jesús el mesías, para todos los que creen en él: porque no hay diferencia; por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios; siendo justificados gratuitamente por su gracia a través de la redención que hay en el mesías Jesús; al cual Dios ha colocado como propiciación a través de la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, pasando por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la finalidad de manifestar su justicia en este tiempo, para ser justo, y, a la vez, el que justifica al que tiene fe en Jesús. ¿Dónde queda, por lo tanto, el orgullo? Se ve excluído. ¿Por qué ley? ¿por las obras? No, sino por la de la fe. Así que llegamos a la conclusión de que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.  ( Romanos 3:21-28 )

Precisamente, el inicio del capítulo 5 de la epístola a los Romanos constituye un resumen de toda la exposición del camino de salvación expuesto por Pablo:  Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesús el mesías: 2 por el cual también tenemos entrada mediante la fe a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  ( Romanos 5:1-2 )

Pero para Pablo no basta con señalar la fe como la vía por la que el hombre al final recibe la salvación de Dios, es declarado justo por Dios, por la que es justificado.

Además quiere dejar claramente de manifiesto que  el origen de todo ese gigantesco y prodigioso drama espiritual se encontraba en el amor de Dios, un amor que no merece el género humano  porque fue derramado sobre él cuando estaba caracterizado por la enemistad con Dios:  Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. 6 Porque el mesías, cuando aún éramos débiles, a su tiempo, murió por los impíos. 7 Es cierto que ya es raro que alguien muera por una persona que sea justa. Sin embargo, es posible que alguien se atreva a morir por alguien bueno. 8 pero Dios deja de manifiesto su amor para con nosotros, porque siendo aún pecadores, el mesías murió por nosotros. 9 Por lo tanto, justificados ahora en su sangre, con mucha más razón seremos salvados por él de la ira. 10 porque si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora que ya estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.  ( Romanos 5:5-10 )

 Sobre ese conjunto de circunstancias claramente establecido por Pablo –el que Dios nos ha amado sin motivo, el que ha enviado a su Hijo a morir por el género humano y el que la salvación es un regalo divino que se recibe no por méritos propios sino a través de la fe– viene a sustentarse el modelo ético del cristianismo al que se referirá a continuación. Se trata, por lo tanto, de una peculiar ética porque no arranca del deseo de garantizar o adquirir la salvación, sino de la gratitud que brota de haber recibido ya esa salvación de manera inmerecida.

Cuando se capta el mensaje de la salvación por gracia a través de la fe que hemos visto en Pablo es cuando comprendemos al Lutero profesor que enseñaba sobre la carta a los Romanos. Se esté o no de acuerdo con la afirmación de los autores que consideran que “de todos los comentarios clásicos sobre esta Epístola, los de Lutero no han sido superados nunca” [1] , lo cierto es que el tiempo que el agustino dedicó a enseñar sobre la epístola a los Romanos (1515-1516) resulta esencial para explicar su caso. De hecho, este curso tuvo lugar apenas un par de años antes de sus tesis sobre las indulgencias y, por añadidura, en él se contiene en no escasa medida su teología posterior.

 Por uno de esos caprichos tan habituales en la Historia, el texto permaneció desconocido y no leído durante cuatrocientos años a pesar de que el documento había sido tratado con sumo cuidado por los herederos de Lutero. En 1582, fue encuadernado en cuero rojo y en las cubiertas se grabó el escudo de armas del Elector, pero en 1594, los hijos de Pablo Lutero, es decir, los nietos del reformador, vendieron todos los manuscritos al Margrave de Brandeburgo, cuya biblioteca fue finalmente incorporada a la Biblioteca Real de Berlín.

 En 1846, el manuscrito fue exhibido con motivo del tercer aniversario de la muerte de Lutero. Sin embargo, el texto no fue objeto de especial interés hasta que el dominico Denifle, un encarnizado anti-protestante, se valió de una copia que había en la Biblioteca del Vaticano como uno de los materiales utilizados para redactar un libro contrario a Lutero.

La obra de Denifle está muy desacreditada en la actualidad incluso en ámbitos católicos, pero debe reconocerse que su insistencia en rescatar el comentario de Lutero sobre la epístola a los Romanos contribuyó no poco a provocar lo que se ha denominado el Renacimiento de Lutero. Desde luego,  el comentario sobre Romanos pone de manifiesto cómo el profesor Lutero había asimilado totalmente el enfoque paulino sobre la justificación por la fe y lo había convertido en el eje sobre el que giraba su teología.

Para Lutero, como para Pablo, resultaba obvio que los propios esfuerzos no podían obtener la justificación, sino que ésta sólo podía venir de Dios: “No podemos ser justificados por nuestros esfuerzos… Nos acercamos a El para que nos haga justos, puesto que confesamos que no estamos en situación de superar el pecado” (WA 56, 221, 15ss)

 Esa incapacidad de obtener la salvación por nuestros propios medios no debería, sin embargo, inducir a la desesperación, sino más bien ser vista como el primer paso en el camino hacia la salvación.  Igual que el enfermo debe contemplar los síntomas de su enfermedad como una señal que le permite conocer su estado y le impulsa a acudir al médico que puede curarle, cuando se comprende que la salvación no deriva de nuestros méritos, la salida lógica está en confiarse a la misericordia de Dios.

Sólo el incrédulo se niega a seguir esa senda indicada en la Biblia:  En tanto que reconozco que no puedo ser justo ante Dios… entonces comienzo a pedirle rectitud. Lo único que se opone a esta idea de la justificación es el orgullo del corazón humano, orgullo que se manifiesta a través de la incredulidad. No cree porque no considera que sea verdadera la Palabra de Dios. No cree que sea verdadera porque considera su entendimiento verdadero. La Palabra de Dios se opone a eso  (WA 56, 226, 7)

La salvación, como había señalado Pablo, no era, por tanto, fruto del esfuerzo humano, sino de una acción de Dios que acude en socorro del pecador:  Aquí reside el error: en creer que este mal puede ser curado a través de nuestras obras. Toda la experiencia demuestra que cualquiera que sea la obra buena que hagamos, queda en él esa concupiscencia que se inclina hacia el mal, y nadie se encuentra libre de ello…  (WA 56, 270, 24 ss)

 No somos justificados por nosotros mismos o por nuestras obras, sino solamente por la justicia de Dios. Su justicia no reside en nosotros ni está a nuestro alcance. Por consiguiente, nuestra justificación no está en nosotros ni en nuestro poder… tu salvación viene de fuera de ti (WA 56, 268-9)

Continuará: Lutero: ¿una salvación «barata»?

 


   [1]  J. Atkinson, Lutero…, p. 118.

Autores: César Vidal Manzanares

©Protestante Digital 2011


by BEN STERNKE

Post image for The Gospel, Evangelism, and Discipleship“Does the gospel I preach naturally lead to people becoming disciples of Jesus?” – Dallas Willard

Put another way: Is becoming a disciple of Jesus the natural way to say ‘Yes’ to the gospel I preach?

This question has been revolutionizing my understanding of the gospel, evangelism, and discipleship. For example, if we see the main message of the gospel as “Your sins can be forgiven,” it does not naturally lead to becoming a disciple of Jesus, because once you’ve got the “forgiveness contract” signed, discipleship seems like an optional extra-curricular activity for people who are into that kind of thing. Gospel-as-forgiveness is an anemic understanding of what the New Testament proclaims.

Here’s the way I am beginning to understand this, and the simple way we are going to be teaching our leaders at Christ Church to practice evangelism. Do you think this adequately captures things? What do you think?

THE GOSPEL
The Gospel is the good news that through Jesus Christ, life in the kingdom of God is available to anyone and everyone. The door has been kicked open by the death and resurrection of Jesus, and whoever wants to can come running in and find the good life in God’s kingdom.

EVANGELISM
Evangelism is the work of proclaiming this gospel; that is, announcing to people that a life in God’s kingdom is available to them right now, and inviting them to move into it by trusting Jesus.

DISCIPLESHIP
Discipleship then flows easily and naturally from this gospel, because theway we enter life in God’s kingdom now is by trusting Jesus. This doesn’t mean simply trusting him to let us into heaven when we die. It means we trust him for everything: our daily needs, abiding joy and peace, and power(through the Spirit) to do the things he said were good and right, to join with him in his action in the world.

Thus trust in and obedience to Jesus are what we are calling people to when we tell them the kingdom of God is available to them. Some will ignore the message, some will mock and attack it, but some will respond with a question like, “What must I do?” The answer is, “Trust Jesus. Join us as we seek to live in relationship and obedience to him. Join us as we seek to be involved in what He’s doing right now in the earth.”

All of this must be done in a relational context. That is, we will seek to establish presence in a context before we move into proclamation, and our proclamation will be conditioned and shaped by our context. If we discern that someone is open to the gospel, one easy way to invite people into the kingdom is to simply say, “I believe God is very close to you, he loves you, is available to you, and wants to work in your life. What would you like to ask him for?” From there you can simply pray with them about that issue, and then walk with them and see what happens.

This way we’re inviting people on a journey of trusting Jesus, where they can take small steps of faith and obedience in relationship to the actual issues of their lives, because these are probably the places the kingdom is seeking to break into their lives anyway.

What are your thoughts on this way of formulating these ideas and practicing evangelism?

 

http://bensternke.com


César Vidal Manzanares
Lutero y la necesidad de la Reforma (11)
Lutero y la Carta a los RomanosComo vimos la pasada semana, para Lutero el resumen de la predicación que realiza Pablo al inicio de la carta a los Romanos no podía ser más claro.
La justicia de Dios no se recibía a través de las obras o de los méritos personales –desde luego, nos encontramos la menor mención a algo que se pareciera a buena parte de la existencia que Lutero vivía en el convento- sino por la fe y su consecuencia lógica es que el justo vivirá por la fe.En la carta a los Romanos, Pablo desarrollaba además de manera amplia las bases de su afirmación.

 En primer lugar, dejaba sentado el estado de culpabilidad universal del género humano , una realidad que Lutero conocía –y reconocía– sin paliativos.

 Primero, dictaba esa sentencia en relación con los gentiles , los paganos, los que no pertenecen al pueblo de Israel del que él mismo sí formaba parte, afirmando lo siguiente: “ Porque es manifiesta la ira de Dios del cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que detienen la verdad con la injusticia:Porque lo que de Dios se conoce, a ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó.Porque las cosas que de él son invisibles, su eterno poder y su deidad, se perciben desde la creación del mundo, pudiendo entenderse a partir de las cosas creadas; de manera que no tienen excusa:Porque a pesar de haber conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; por el contrario, se enredaron en vanos discursos, y su corazón necio se entenebreció.Asegurando que eran sabios, se convirtieron en necios:cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen que representaba a un hombre corruptible, y aves, y animales de cuatro patas, y reptiles serpientes.Por eso, Dios los entregó a la inmundicia, a las ansias de sus corazones, de tal manera que contaminaron sus cuerpos entre sí mismos:ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y sirviendo a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el natural uso del cuerpo por el que es contrario a la naturaleza:Y de la misma manera, también los hombres, abandonando el uso natural de las mujeres, se encendieron en pasiones concupiscencias los unos con los otros, realizando cosas vergonzosas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la paga adecuada a su extravío.Y como no se dignaron reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, que los lleva a hacer indecencias,rebosando de toda iniquidad, de fornicación, de maldad, de avaricia, de perversidad; llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaños, de malignidades;murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de maldades, desobedientes a los padres,ignorantes, desleales, sin afecto natural, despiadados:éstos, aún sabiendo de sobra el juicio de Dios – que los que practican estas cosas merecen la muerte – no sólo las hacen, sino que además respaldan a los que las hacen”.  Romanos 1, 18-31)

 La descripción del mundo pagano que Pablo llevaba a cabo en el texto previo coincidía, en líneas generales, con otros juicios expresados por autores judíos de la Antigüedad y, en menor medida, con filósofos gentiles. La línea argumental resultaba de especial nitidez, desde luego.

De entrada, a juicio de Pablo, la raíz de la degeneración moral del mundo pagano arrancaba de su negativa a reconocer el papel de Dios en la vida de los seres humanos.

Que Dios existe es algo que se desprende de la misma creación, que no ha podido surgir de la nada. Sin embargo, el ser humano ha preferido sustituirlo por el culto a las criaturas. Ha entrado así en un proceso de declive moral en el que, de manera bien significativa, las prácticas homosexuales constituyen un paradigma de perversión en la medida en que significan cometer actos contrarios a lo que la propia Naturaleza dispone.

El volverse de espaldas a Dios tiene como consecuencia primera el rechazo de unas normas morales lo que deriva en prácticas pecaminosas que van de la fornicación a la deslealtad pasando por el homicidio, la mentira o la murmuración. Sin embargo, el proceso de deterioro moral no concluye ahí. Da un paso más allá cuando los que hacen el mal, no se limitan a quebrantar la ley de Dios sino que además se complacen en que otros sigan su camino perverso. Se trata del estadio en el que el adúltero, el ladrón, el desobediente a los padres o el que practica la homosexualidad no sólo deja de considerar que sus prácticas son malas sino que incluso invita a otros a imitarle y obtiene con ello un placer especial.

 En segundo lugar, en Romanos, Pablo indicaba cómo el veredicto de culpa no pesaba únicamente sobre los paganos. Por el contrario, estaba convencido de que, ante Dios, también los judíos, el pueblo que había recibido la ley de Dios, era culpable.

Al respecto, sus palabras no pueden ser más claras:  “ He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y descansas en la Ley y presumes de Dios,Y conoces su voluntad, y apruebas lo mejor, instruido por la Leyy confías que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,maestro de los que no saben, educador de niños, que tienes en la Ley la formulación de la ciencia y de la verdad.Tú pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? ¿Tú, que predicas que no se ha de hurtar, hurtas?¿Tú, que dices que no se ha de cometer adulterio, cometes adulterio? ¿Tú, que abominas los ídolos, robas templos?¿Tú, que te jactas de la Ley, con infracción de la Ley deshonras a Dios?Porque el nombre de Dios es blasfemado por vuestra culpa entre los gentiles, tal y como está escrito.porque la circuncisión en realidad tiene utilidad si guardas la Ley, pero si la desobedeces tu circuncisión se convierte en incircuncisión”. (Romanos 2, 17-25)

 La conclusión a la que llegaba Pablo difícilmente podía ser refutada. Los gentiles podían no conocer la Ley dada por Dios a Moisés, pero eran culpables en la medida en que desobedecían la ley natural que conocían e incluso podían llegar a un proceso de descomposición moral en el que no sólo no se oponían al mal, sino que se complacían en él e incluso impulsaban a otros a entregarse a quebrantar la ley natural. Los gentiles, por lo tanto, eran culpables.

 En el caso de los judíos, su punto de partida era superior siquiera porque habían recibido la Ley, pero su culpa era, como mínimo, semejante. También los judíos quebrantaban la Ley. El veredicto, por lo tanto, era esperable y obvio: “ … ya hemos acusado a judíos y a gentiles, de  que todos están debajo de pecado. Como está escrito: No hay justo, ni siquiera uno. (Romanos 3, 9-10)

El hecho de que, a fin de cuentas, todos los hombres son pecadores y, en mayor o menor medida, han quebrantado la ley natural o la Ley parece que admite poca discusión. De hecho, para Lutero esa realidad resultaba angustiosamente presente y punzante.

 Pero –y aquí se encuentra una de las preguntas correctas que deben formularse- ¿Qué vía ofrecía el apóstol Pablo para salir de esa terrible situación? 

De manera bien significativa,  Pablo conocía las interpretaciones teológicas que afirman que la culpabilidad del pecador podía quedar equilibrada o compensada mediante el cumplimiento, aunque fuera parcial, de la ley de Dios.  En otras palabras, no ignoraba afirmaciones como las de que es cierto que todos somos culpables, pero podríamos salvarnos mediante la obediencia, aunque no sea del todo completa y perfecta, a la ley divina.

 Sin embargo, esa tesis Pablo la refuta de manera contundente al afirmar que la ley no puede salvar :  Porque sabemos que todo lo que la ley dice, se lo dice a los que están bajo la ley lo dice, para que toda boca se tape, y todo el mundo se reconozca culpable ante Dios:Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado.  (Romanos 3, 19-20)

Pablo contradecía con una lógica aplastante la posible objeción. La ley no puede salvar, porque, en realidad, lo único que deja de manifiesto es que todo el género humano es culpable.  De alguna manera, la ley es como un termómetro que muestra la fiebre que tiene un paciente, pero que no puede hacer nada para curarlo.  Cuando un ser humano es colocado sobre la vara de medir de la ley lo que se descubre es que es culpable ante Dios en mayor o menor medida. La ley incluso puede mostrarle hasta qué punto es pecador, pero nada más.

Eso, por supuesto, lo sabía Lutero, pero,  más allá de las obras propias, de la ley de Dios, de los méritos personales que en nada compensan los pecados propios, ¿existe algún camino de salvación?

Próximo artículo: Lutero: «el justo por la fe vivirá»

Autores: César Vidal Manzanares

©Protestante Digital 2011



Tendencia en crecimiento

Muchos cristianos latinos se pasan a las llamadas 'iglesias orgánicas'

En USA habría por lo menos 30.000 grupos, y el número llegaría a un millón en América Latina.

21 de julio de 2011, ESTADOS UNIDOS

Según Frank Viola, autor de varios libros sobre lo que ha denominado ‘la reforma radical’ de la iglesia, «un alto porcentaje de latinos y de afroamericanos se sienten atraídos a las iglesias orgánicas no solamente en EEUU sino también en América Latina».

 Las estadísticas confirman que un significativo número de hispanos ha abandonado sus congregaciones tradicionales para unirse a las llamadas ‘iglesias orgánicas’, que se reúnen generalmente en casas de familia y en las que no hay liderazgo formal.

Viola ha trabajado con grupos en América del Sur, define la iglesia orgánica como «un grupo de gente que aprende junta a vivir la vida divina, es una comunidad en la que todos se conocen y todos participan».

En este sentido, el fundador de ‘Present Testimony Ministry’, con oficinas centrales en Gainesville, Florida, hace una diferencia entre iglesia orgánica e iglesia en casas:  «La iglesia orgánica es la iglesia que encontramos en las páginas del Nuevo Testamento.  La iglesia en las casas es simplemente un grupo de cristianos que se reúnen en alguna casa. No son lo mismo. La mayor parte de esos grupos en casas no son orgánicos en absoluto», sostiene.

 NADA NUEVO BAJO EL SOL
 La ‘iglesia orgánica’ también se conoce como iglesia simple, iglesia libre, iglesia de la sala de estar, confraternidades, o comunidades eclesiales de base, entre otros nombres.

Se trata de una «vuelta a los orígenes», afirma Viola, lo cual significa que «la iglesia orgánica ni es nueva ni es una novedad, ya que siempre ha habido cristianos que se reunieron fuera de las estructuras eclesiásticas institucionales».

 Para Viola, las iglesias orgánicas ofrecen una alternativa para un millón de adultos cristianos que cada año dejan las congregaciones tradicionales en Estados Unidos y para los 1.700 pastores de este país que cada mes abandonan los ministerios.

 TENDENCIA EN EXPANSIÓN
Según estadísticas del Grupo Barna,  en Estados Unidos habría por lo menos 30.000 grupos de iglesias orgánicas, y el número llegaría quizá a un millón en América Latina.

Stan Perea, miembro de la mesa directiva de la Asociación para la Educación Teológica Hispana (AETH), que agrupa a más de 1.200 teólogos latinos en EEUU, opinó que los latinos se sienten atraídos a las ‘iglesias orgánicas’ porque esas pequeñas congregaciones «restauran el sentido de pertenencia y de orientación».

 «Es triste que las iglesias tradicionales ya no ayuden a que las personas se conecten con la vida. Y es aún más triste que en Estados Unidos las iglesias se dediquen a enseñarles a los inmigrantes cómo ser individualistas, al punto que quedamos totalmente desconectado s», indicó Perea, quien desde 1986 dirige un ministerio cristiano en Denver.

 EXPERIENCIA PERSONAL
Justamente en Denver, Blanca Ortiz, una inmigrante mexicana que se describe como «una cristiana de toda la vida», asiste desde el año pasado a una congregación orgánica que se reúne en la casa de una amiga.

«No hay líderes. Es bien informal. Todos hablamos cara a cara con todos. Todos participamos, a pesar de que venimos de países y de iglesias distintas. Nos reunimos para celebrar. Es verdad que dejamos las iglesias tradicionales, pero no dejamos nuestra fe», comentó.

Estos encuentros son sencillos y permiten compartir tanto una comida como «las bendiciones materiales y espirituales». Además, los niños están presentes en casi todas las actividades «para demostrarles cuán importantes son ellos para nosotros».

Para Ortiz, la iglesia orgánica tiene otra gran ventaja.  «Ya no recibo constantes llamados recordándome que tengo que ir a la iglesia. Nadie llama a nadie, pero allí siempre estamos todos, porque la iglesia no es un edificio sino un grupo de personas con una fe en común «, concluyó.

Fuentes: Efe

© Protestante Digital 2011


Escrito por Entrecristianos

Una conversación realizada por Gustavo Frederico con Natanael Disla y Anyul Rivas

La iglesia emergente —’Emerging Church’— es un movimiento que nació en el Reino Unido a principios de los 1990s como «movimiento de adoración alternativa» —’alternative worship’, con mucha reminiscencia de grupos como Taizé—, buscando repensar la liturgia en las iglesias tradicionales haciéndola más contextualizada con la época posmoderna que ya se estaba viviendo en Europa. En Estados Unidos, hacia mediados de la década, un grupo de líderes y pastores se reúnen en torno al grupo Especialidades Juveniles —’Youth Specialties’, una especie de ‘think thank’ de recursos juveniles eclesiásticos— y empiezan a buscar nuevas maneras de entender la fe cristiana y responder a los nuevos contextos posmodernos que ya se afincaban también en Norteamérica. Es allí donde el movimiento empieza a tomar forma como ‘Emerging Church’ y se forma el grupo Emergent Village como intento de articular esas iniciativas.

Gustavo Frederico: Natanael, ¿Qué seria el movimiento emergente en América Latina?

Natanael Disla: No podemos decir que exista un «movimiento emergente» en América Latina, al menos como se lo entiende en Estados Unidos actualmente. Cambios han estado proponiéndose por décadas en América Latina y el Caribe, pero estos no han calado a fondo en las iglesias y comunidades de fe.

Gustavo Frederico: ¿Cuáles serian algunos de esos cambios y cuáles serian sus causas?

Natanael Disla:

1. El ser humano como sujeto de la teología. La teología se la vio como «el estudio de Dios», sin tener en cuenta a la persona sujeto como productora de esa teología, ni mucho menos el contexto vital que determinaba esa teología. De ahí viene la preocupación desde América Latina y el Caribe por colocar al ser humano como sujeto de la teología… pues este tiene todo un bagaje de historia que se funde con su teología.

2..La acción y justicia social como clímax cíclico del quehacer teológico. El atrincheramiento de las iglesias evangélicas en la región y su dependencia de las sociedades misioneras a la hora de llevar a cabo la misión y la pastoral, llevó a ir más allá de satisfacer estéticamente las necesidades de las comunidades, tratando de hurgar en las causas estructurales que causaban esas necesidades, y tercero…

3. Inclusión de las individualidades excluidas. Se ha venido proponiendo no solamente que la iglesia tenga que ser «voz de los que no tienen voz», sino que esas voces «pasen al frente» sin distinciones de ninguna clase. No pretendo ser exhaustivo, pero creo que estos tres puntos nos dan una mirada general sobre los cambios que se han propuesto.

Gustavo Frederico: me gustaría de volver a algunos aspectos de esos 3 puntos, pero pregunto ahora a Anyul: ¿Qué entiendes por «movimiento emergente» en general?

Anyul Rivas: en general, diría que el movimiento emergente es un movimiento heterogéneo de cristianos dialogando con el mundo y la sociedad posmoderna, es el intento de ver el evangelio desde la posmodernidad y no la posmodernidad desde el evangelio moderno y cerrado.

Gustavo Frederico: ¿Cuáles serían algunas características de la posmodernidad en América Latina?

Anyul Rivas: creo que en primer lugar sería la crítica de los presupuestos de la ilustración. Sobrepasar el enfoque que la ciencia era sinónimo de verdad y la imposición del racionalismo como parámetro universal, por otro lado el acento sobre los valores del individuo y su experiencia como base de la interpretación de lo real.

Gustavo Frederico: Si. Pienso también que hay una descreencia en las meta narrativas / gran utopías como «capitalismo» o «socialismo». Una parte interesante de tu respuesta, Anyul, es la interpretación hermenéutica, «es intento de ver el evangelio desde la posmodernidad y no la posmodernidad desde el evangelio moderno y cerrado» ¿nosotros leemos el evangelio o el evangelio nos lee a nosotros?

Anyul Rivas: si, es una experiencia bilateral, pero por años hemos creído que es una experiencia unilateral de Dios hacia nosotros.

Gustavo Frederico: Los números de las iglesias evangélicas – sobretodo las pentecostales – siguen creciendo en América Latina. ¿Necesitamos de un movimiento emergente, Natanael?

Natanael Disla: Más que necesitar de un «movimiento emergente», que vendría siendo otro modelo eclesiológico importado más, necesitamos repensar desde nuestros propios contextos las formas de ser y hacer iglesia, que respondan a las necesidades de nuestra gente.

Anyul Rivas: Coincido con Natanael, si algo debemos aprovechar del «Movimiento emergente» de Norteamérica es su disposición al dialogo y la conversación con el entorno en el que se desenvuelve. Yo aplaudo la iniciativa del dialogo interdenominacional / interreligioso y el no aferrarse a confesiones doctrinales específicas del movimiento emergente americano, pero en latinoamérica esto parece ser un hueso duro de roer…

Natanael Disla: Sí, pero eso ya las teologías presentes en América Latina y el Caribe lo han venido diciendo desde hace décadas.

Gustavo Frederico: «movimiento emergente» o «iglesia emergente» parece ser un termo «temporal» para describir un proceso natural y orgánico de cambio en Norteamérica, por eso pregunto si hay diferencias entre las características de la posmodernidad en la América Latina, Caribe y Norteamérica.

Natanael Disla: En mi opinión la posmodernidad no puede definirse claramente en América Latina y el Caribe. Más bien debiéramos hablar de la poscolonialidad, entendida como el proceso que está llevando a esta región, África y ciertas zonas de Asia, de «independizarse por segunda vez». Hemos recibido todo un bagaje de pensamiento externo a nuestra realidad, euro céntrico, que veía a la razón como el ente más elevado de la humanidad, inherente a ella, pero externo, ahora se ha venido recuperando las identidades autóctonas, contextuales y vivenciales de los pueblos de nuestras regiones.

Difiero con Anyul en ese sentido:

1. Crítica de los presupuestos de la ilustración. Aquí debiéramos hablar de reencuentro con las formas de pensamiento originarios a partir de ver al individuo como ente unido a la Tierra, en cuanto ser vivo

2. Intepretación de lo real. Aquí debiéramos hablar del ser humano en cuanto parte integrante del mito.

3. Descreencia en las metanarrativas. No me parece que esto esté sucediendo en estos pueblos. Aún pervive y es herencia de un modernismo bien tardío que empezó a afincarse desde las guerras de independencia del siglo XIX.

Gustavo Frederico: ¿No le parece a usted que la caída del muro de Berlín, la crisis de las izquierdas, el fin de la guerra fría, y ahora la crisis económica y ecológica colaboran para una ‘descreencia en las metanarrativas’?

Natanael Disla: Desde luego que sí, pero es muy cuesta arriba superar las dicotomías fe/razón y fe/ciencia en nuestros pueblos, presas todavía de la institucionalización aún presentes en el socialismo del siglo XXI… y en los demás sistemas políticos presentes.

Gustavo Frederico: Anyul, usted menciona una crítica al racionalismo, y puedo veer esto en los emergentes en la América del Norte. En América Latina nosotros conocemos algunos problemas de la falta de la razón en las iglesias y en la teología (abuso de poder, manipulación, fe sin comprehensión, etc). ¿Piensas que la «crítica a la razón» de los emergentes se aplica en la América Latina?

Anyul Rivas: El racionalismo es uno de los causantes del denominacionalismo que compone a la iglesia en Latinoamerica, así que si la crítica a este racionalismo es una forma de superar esta segmentación, entonces pienso que su aplicación es válida.

Gustavo Frederico:
 A mi parece que la crítica norteamericana al racionalismo adviene de la presunción de la lectura literal de la Biblia. Asímismo me parece que tienen una descreencia en la tecnología, y en los modelos económicos

Anyul Rivas: De acuerdo. Y en esta presunción de leer las Esctiruras literalmente, cada quien interpreta su visión de las Escrituras como única verdadera e intenta imponerla en el otro, cuyo rechazo deviene en la formación interminable de denominaciones. Creo que sería un tremendo logro que lograramos enfatizar la ortopraxis antes que la adhesión a sistemas doctrinarios cerrados.

Gustavo Frederico: 
Natanael, una de las propuestas de la conversación emergente es que son contra las divisiones, como sacro y profano ¿Puedes ver tendencias teológicas en Latino América que promueven este concepto?

Natanael Disla:
 Sí, en las Teologías de la Liberación (TLs) se han venido promoviendo estos conceptos, pero en la primigenia TL el tema de la corporeidad no fue tratado, salvo cuando empezó a dialogar con los estudios feministas en los 1980s, cuando empezaba a gestarse tímidamente la teología feminista.

Quisiera subrayar el concepto de corporeidad aquí, puesto que desde el mismo propone la desfragmentación de la dicotomía sagrado/profano, en cuanto el cuerpo ha sido entendido como fuente de pecado desde la religión. El cuerpo entonces necesita de un medio que lo vincule con la divinidad, y ahí es donde entra la religión. El concepto de cuerpo en América Latina y el Caribe aún no sale fuera de la academia debido a los paradigmas esclavizadores aún presentes.

Gustavo Frederico: ¿Y la Misión Integral? ¿Que va a decir acerca de la división entre sacro y profano?

Natanael Disla: La Misión Integral no se ha ocupado del tema, por provenir de un talante conservador en su teología… no se ha preocupado por repensar desde dentro los supuestos teológicos que ha heredado

Gustavo Frederico: pero la TL habla de la «liberación de la teología» parece ser una distinción interesante. Como si en la TL hubiera una forma de desconstrución que no existe en la Misión Integral.

Natanael Disla: La TL y la Misión Integral (MI) difieren bastante. La MI no es la «versión protestante» de la TL.

Gustavo Frederico:
 Anyul, usted habló de los problemas del denominacionalismo en Latino América. La conversación emergente en Norte América parece tener una noción (o al menos un discurso) de alteridad semejante a esa presente en la Misión Integral y la Teología de la Liberación. Quizás podríamos hablar de personas con interés en el ecumenismo en Norte América (Samir Selmanovic por ejemplo). Desde la Reforma Protestante tenen varias denominaciones los protestantes.¿Qué rumbo podrían tener las denominaciones en América Latina?

Anyul Rivas: Phylis Tickle tiene una teoría interesante, ella menciona que las denominaciones que no se acoplen a la conversación emergente estarán condenadas a la disminución de sus miembros y posterior extinción, pero no creo que ese concepto se aplique si quiera por completo en Norte América. Ahora lo que veo es que existe cierta tendencia en las denominaciones en fortalecer sus estructuras y centralizarse aun más, ejemplo de ello son los recientes «movimientos apostólicos», que según mi entender es simplemente otro esfuerzo de verticalizar aún más la iglesia protestante.

Gustavo Frederico: Natanael, puedo ver los 3 cambios como asuntos en Cristianismo de Liberación ( nuevo termino en Brasil para la Teología de la Liberación 2.0) ¿Es realista esperar ver las 3 caracteristicas – el ser humano como sujeto de la teología, la acción y justicia social y la inclusión de los excluidos – en los evangélicos latinoamericanos y caribeños en el futuro?

Natanael Disla: En algún momento deberá ocurrir, pero definitivamente hay que deconstruir el concepto de iglesia como hasta ahora lo hemos tenido. Aún iglesia y templo son sinónimos, y es tristemente cierto que la Palabra de Dios —que tristemente también ha sido secuestrada en un «papa de papel»— está presente en la homilía en el templo. Es lo que se desprende del marco de pensamiento imperante.

Gustavo Frederico: Aparentemente, los emergentes norteamericanos y europeos han recuperado la omnipresencia de Dios con su critica a la división entre sacro y profano, que es un puro ejercicio de deconstrución. ¿Cuánto rompimiento con las denominaciones actuales sería necesario para tenernos una praxis de lo cotidiano, del pueblo, de la tierra, de la inclusión de los excluídos y de justicia social?

Natanael Disla: Creo que el denominacionalismo debe pasar a otra forma de entender y dialogar con las diversas formas de pensamiento, ser y hacer iglesia. No es asunto de romper con las denominaciones actuales, no es asunto de crear nuevas instituciones, ni siquiera de fusionar otras, es asunto de dejarnos provocar por el Otro o la Otra; embarcarnos en un nuevo viaje y redescubrirnos en cuanto seres orgánicos.

Anyul Rivas: Creo que no se hace necesario el rompimiento, aunque quizás sea más difícil la transición para las denominaciones más conservadoras. Tengo conocimiento de iglesias metodistas en Colombia con proyectos de Latinoamericanización de la iglesia bajo la iniciativa de Elsa Tamez, cuyos postulados coinciden con las 3 propuestas mencionadas arriba. Como dice Natanael, se trata de realizar un ejercicio de alteridad.

Gustavo Frederico: Cuando pienso en praxis del pueblo, de la tierra, de la inclusión de los excluidos y de justicia social, parece que la iglesia está automáticamente posicionándose «en la izquierda» sobre la óptica politica. Esto debe sonar un poco incómodo por ejemplo, para algunos Venezolanos o Paraguayos o Bolivianos que no comparten una «posición política socialista». ¿Es posible imaginar un movimiento emergente latinoamericano que incluya tendencias que no sean de «izquierda»? O en otras palabras: ¿Cómo hablar de teología del pueblo, del la tierra, de inclusión, etc, y tener pluralidad de posiciones políticas?

Natanael Disla: Es un tema espinoso. En primer lugar, Si bien es cierto que la pluralidad de posiciones políticas no exime de que hayan cambios en las diversas individualidades en cuanto a la preocupación sobre la contextualización de la fe, no es menos cierto que los sistemas imperantes de opresión resultan estar avalados por los mismos entes e instituciones políticas que los sustentan, lo que conlleva a tomar partido en una u otra posición política, máxime cuando se trata de hacer cambios radicales en las comunidades desde la misma fe, se llega a una disyuntiva en algún momento. Pareciera ser un «zugzwang» en ocasiones del que no podemos despegarnos. En segundo lugar, nos tendríamos que preguntar cómo repensar la política desde la fe, Las reflexiones de la participación política de los protestantes desde la Misión Integral, sólo se han circunscrito a avalar el ocupar posiciones influyentes en los gobiernos de turno para de esa manera, desde la fe, repensar la forma de hacer política… pero no se ha reflexionado el «hacer» política desde el contexto vital, y aquí es donde quisiera detenerme y enfatizar que la macropolítica debe dar paso a la micropolítica. Ello incluye deconstruir el Estado como institución rectora y reguladora del pueblo, las instituciones en cuanto entes fragmentadores de ese suprapoder y las iglesias en cuanto guardianes de la «moral y las buenas costumbres»

Gustavo Frederico: Comprendo, ¡Amen! Anyul, ¿usted quisiera agregar algo?

Anyul Rivas: En Venezuela es justamente ese el problema que tenemos al promocionar la discusión sobre la TL o promover la lectura comunitaria de la Biblia por ejemplo, porque siempre la presuponen asociada del discurso Marxista. Ha sido muy difícil superar estas barreras y hasta ahora no existe una propuesta convincente e inclusiva a la vez.

Gustavo Frederico: Una característica interesante del movimiente emergente es el «liderazgo como cuerpo» que aplana las jerarquías. Quizás eso sería una herramienta para la deconstruición de instituiciones sociales, Aplanando las jerarquías no tería a priori posición política.

Gustavo Frederico: En Brasil vemos nuevas comunidades «emergentes» que siguen una línea más alternativa, con tatuajes, rock pesado y lenguaje muy informal, esta línea no sería tan diferente de los ‘neo-reformados’ como Driscoll. Una de las ideas sería que la aplicación del evangelio cambia y se contextualiza con la cultura pero la esencia del evangelio no cambia. ¿Es verdad que la esencia del evangelio no cambia, y solamente la forma de transmisión del evangelio cambia?

Anyul Rivas: 
Yo creo que es inevitable que el evangelio cambie, principalmente por los distintos contextos de vida y significados del evangelio, la «buena nueva» de la cultura que lo comparte y la que lo recibe, los términos salvación y liberación han tenido connotaciones muy distintas durante los años en las distintas culturas, y si el evangelio ha de ser relevante, debe abordar esos conceptos y tomar su significado desde allí, no son las mismas buenas nuevas las que se predican ahora que las que se predicaban en tiempos de Jesús.

Natanael Disla: La esencia del evangelio, cualquiera que sea o se entienda este, siempre vuelve a cómo se entiende el ser humano utópicamente. Este concepto es cambiante en épocas, contextos vitales, culturales, grupos de personas. Esa utopía se resume en el ser humano como amor, «Deus caritas est» La «forma de transmisión» de ese evangelio se la ha entendido como «método», que no es más que la construcción de técnicas a partir de paradigmas prediseñados. Esas mismas «formas de transmisión», así entendidas conceptualmente, se disocian de la palabra en cuanto ente orgánico primario del discurso, que ya tiene una construcción determinada y todo un bagaje de formas que dan lugar a la fundación de paradigmas que norman las sociedades, de modo que las formas de transmisión de ese evangelio no son más que diversos métodos estéticos que se apoyan en los paradigmas teológicos de las metanarrativas.


*Esta conversación se publicó originalmente en el sitio web Renovatio Cafe . Tambien existe una versión en inglés en Emergent Village

Natanael Disla posee una Licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña y está estudiando para obtener la Licenciatura en Ciencias Teológicas en el Seminario Bautista de la República Dominicana. Es miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (Grupo de Trabajo Latinoamericano) y Coordinador del Grupo de Trabajo (FTL) de la República Dominicana. Natanael vive en Santo Domingo, República Dominicana.

Gustavo Frederico es canadiense-brasileño que vive actualmente en Brasilia, Brasil. Obtuvo su Maestría en Ciencias de la Computación por la Universidad de Ottawa, Canadá. La Teología de la Liberación y la lectura son algunos de sus intereses. Es fundador de Conversa Sem Nome | Conversación «Sin Nombre». Está casado con Louise y es padre de Christina y Lucas

Anyul Rivas tiene una Licenciatura en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y es estudiante de Teología en el Seminario Evangélico de Caracas, Venezuela. Es anfitrión de una pequeñá comunidad emergente (iglesia en casa). Vive en Los Teques, Venezuela.


César Vidal Manzanares
Lutero y la necesidad de la reforma (10)
A pesar de su entrega y dedicación, Lutero no encontró la paz espiritual en la vida monástica. Por el contrario, su sensibilidad espiritual le conduciría por un camino muy diferente.
Lutero y su descubrimiento de la Biblia En 1512, Lutero se doctoró en teología y por aquella época ya contaba con un conocimiento nada despreciable de la Biblia.Porsupuesto, las Escrituras no estaban ausentes del mundo en el que había crecido Lutero, pero su influjo se encontraba muy mediatizado. La gente sencilla podía conocer historias de la Biblia gracias a una transmisión oral o a lo que podían contemplar en las imágenes pintadas o esculpidas de las iglesias. Quizá no ignoraban momentos esenciales de la vida de Jesús o de los personajes del Antiguo Testamento, pero a él se sumaba la proliferación de leyendas piadosas, no pocas de las cuales hoy nos provocarían una sonrisa.

Para Martín, sin embargo, el contacto con el texto sagrado empezó a proporcionarle una vía de salida a la angustia. Como señalaría años después, no había aprendido su teología “de golpe”, sino que había tenido que “buscar en profundidad” en los lugares a donde lo “llevaban las tentaciones” [1] . La afirmación se corresponde, desde luego, con la realidad histórica.  Como ha señalado J. Atkinson [2] , Lutero formuló las preguntas correctas -¿cómo puedo salvarme siendo Dios justo y yo injusto?– y recibió las respuestas correctas.

La respuesta la encontró en la Biblia leyendo el inicio de la carta a los Romanos donde el apóstol Pablo afirma que “en el Evangelio, la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: mas el justo vivirá por la fe” ( Romanos 1:17 ). Lutero captó que la justicia de Dios tenía una doble dimensión. Por un lado, se trataba de una cara que exigía que los hombres fueran justos y que anunciaba un juicio, pero, por otro, poseía también un rostro salvifico que actuaba en los seres humanos mediante la fe en Cristo.

 El descubrimiento de esa doctrina provocó en Lutero un cambio esencial, una conversión, que recuerda por su conexión con la carta a los Romanos a la experimentada por Agustín de Hipona antes o por John Wesley después.

Este episodio, denominado convencionalmente como “Experiencia de la torre”, ya que se supone que tuvo lugar encontrándose en el citado lugar vino preparado por la búsqueda y el estudio de años, pero, muy posiblemente, fue como un resplandor repentino, como una iluminación inmediata, como un fogonazo que arrojó luz sobre toda su vida.

 Según la descripción del propio Lutero, semejante experiencia lo liberó de la ansiedad, del temor y del pecado y lo llenó de paz y de sosiego , unas circunstancias comunes en las experiencias de conversión. Ignoramos con certeza cuando tuvo lugar la “experiencia de la torre” y los expertos se dividen a la hora de señalar la fecha entre 1508-9, 1511, 1512, 1513, 1514, 1515 e incluso 1518-9. 1512 resulta la fecha más tardía aceptable porque en 1513 – cuando enseñaba los Salmos con una perspectiva cristológica – ya estaban presentes en su obra todos los elementos de esa visión sobre la salvación.

Desde luego, el gran paso dado por Lutero ser percibe con extraordinaria nitidez en la época -1515– en que enseñaba la epístola de Pablo a los romanos.  Esta epístola es, en buena medida, un desarrollo de la dirigida a los Gálatas y, sin ningún género de dudas, el escrito más importante que saldría nunca de la pluma de Pablo. A diferencia de la mayoría de los textos paulinos, esta carta no pretendía responder a situaciones circunstanciales que se habían planteado en iglesias fundadas por él. Tampoco pretendía atender necesidades de carácter pastoral. Por el contrario, se dirigía a unos hermanos en la fe que sólo le conocían de oídas y a los que deseaba ofrecer un resumen sistemático de su predicación. 

Como era común en el género epistolar de su época, Pablo comenzaba este escrito presentándose y haciendo referencia al afecto que sentía hacia los destinatarios de la carta ( Romanos 1, 1-7 ) , para, acto seguido, indicar que su deseo era viajar hasta esa ciudad y poder compartir con los fieles algún don espiritual ( Romanos 1:10-11 ). Ahora había llegado el momento “anunciar el evangelio también a vosotros que estáis en Roma”, un evangelio del que no se avergonzaba ( Romanos 1:15-16 ).

¿En qué consistía ese Evangelio, esa buena noticia? Pablo lo expresa con obvia elocuencia: “el evangelio… es poder de Dios para salvación para todo aquel que cree; para el judío, en primer lugar, pero también para el griego. 17 Porque en él la justicia de Dios se manifiesta de fe en fe; como está escrito: pero el justo vivirá por la fe. ( Romanos 1:16b-17 ).

 El resumen de su predicación que realizaba Pablo al inicio de la carta no podía ser más claro. La justicia de Dios no se recibía a través de las obras o de los méritos personales – desde luego, no encontramos la menor mención a algo que se pareciera a buena parte de la existencia que Lutero vivía en el convento – sino por la fe y su consecuencia lógica es que el justo vivirá por la fe.

 Continuará:  Lutero y la Carta a los Romanos


   [1] TR I.146.12.
[2] J. Atkinson, Lutero…, p. 53.

Autores: César Vidal Manzanares

©Protestante Digital 2011


by Mike Breen

From time to time I will have the people I’m discipling write out their own pastoral obituary. I ask them to write out how our enemy would take them out, rendering them unable to serve their family and communities. As you can imagine, the answers vary, but always serves as a really helpful exercise as they are forced to confront issues of character, etc.

Now last week I did a post looking at some of the things the American church is doing well.Today, let’s do something different. You see, taking the same exercise I’ve used with pastors, for the past year I’ve been thinking how the enemy would/might be trying to take down the American church. Now what I’ve noticed is that the original temptations Jesus faced (which can best be boiled down to Appetite, Affirmation and Ambition) are somehow warped and insinuated into the culture. As each culture is distinct and different, a smart enemy would come at each culture in subtle ways, tempting them in ways they don’t see or expect, and with things that would look different from culture to culture.

For instance, the issues the European church deal with are actually quite different than the ones the American church is dealing with…even though often times they are put under the same broad umbrella of “Western Church.” Sure, there are some similarities, but the attack is different. More nuanced.

But those original temptations of Appetite, Affirmation and Ambition are slowly insinuating themselves into everything we call CHURCH. We just often don’t recognize it or see it.

And so this is how, if our enemy gets his way, the American church could be taken out:

  • A culture of CELEBRITY (affirmation)
  • A culture of CONSUMERISM (appetite)
  • A culture of COMPETITION (ambition)
  • CELEBRITY
The idea of celebrity is deeply woven into American culture and values. All you have to do is look at the ridiculous nature of Reality TV and you see how Americans are constantly craving celebrity (either to be a celebrity or to find the next celebrity and stalk there every move). Now there is nothing dark or sinister about “celebrity” in and of itself. You can’t find an argument that says Jesus wasn’t a huge celebrity in his day. However, there is a difference between beingfamous and being significant. If Jesus was famous, it’s because he was doing something significant. The problem with many pastors is they make decisions, develop personas and define success from the lens of what will make them a celebrity/famous (even if they don’t know it or see that they are doing this). So in American church culture, it’s pretty easy to become a celebrity: Grow a HUGE church. Now all in all, it’s not terribly difficult to grow to be a giant church if you have the right tools at your disposal…but that doesn’t mean the ends justify the means of getting there. For instance, though Jesus was a celebrity in his day, he was willing to say things that ran people off in droves. In fact, the book of Mark chronicles the way (from about the mid-point of the book on) how people left Jesus to where, at the end, virtually no one was left. NO ONE wants to be associated with him for fear of the consequences. That’s a Charlie Sheen-esque flameout (obviously without the character issues!). That’s not something you see too often in American churches. I suspect it’s because riven deeply into the American psyche is the desire to be a celebrity. And American pastors are very susceptible to this. Many subtle things happen in people who desire to this kind of celebrity status: They can disengage community and isolate themselves, setting themselves up for moral failure. They can make decisions that are numbers driven and not always Kingdom driven. They can skew to a shallow understanding of the Gospel as opposed to a holistic one that leads people to discipleship. They can put the good of their church (their personal Kingdom) over the good of God’s Kingdom. Question: In what ways are your decisions made by a subtle undercurrent of ambition and a hope for celebrity?
  • CONSUMERISM

We live in a culture that revolves around consuming. Every TV commercial, every store, every credit card company, every bank, every TV show or movie, every piece of clothing, car or product, every website, every restaurant…every everything is tailored to fit your desires, needs or personal preference. We are easily infuriated when things don’t happen exactly as we want them. We exist in a place that implicitly says this: “We are here to serve you and meet your every whim and desire. Let us take care of you.” What’s more, it’s never enough. Eventually the house or the car get older and we want new ones. The clothes aren’t as fashionable and we want something more in style. That restaurant is getting boring, we must find another. Our favorite TV show is wearing thin, so the search begins for the next favorite. And on and on and on. This is how we are wired to think in the United States. And it is all backed up by this rationale: You’re worth it. You deserve to have what you want, how you want it, when you want it. And for the most part, the church plays the exact same game. We do as best we can to provide as comfortable an experience as humanly possible, using every means at our disposal to attract them in (and then keep them in). So we tailor what we do around their wants and desires. That’s Marketing 101, right? The problem is at the end of the day, the only thing that Jesus is counting is disciples. That’s it. He doesn’t seem to care too much about converts, attendance, budgets or buildings. It’s about disciples. And, by nature, disciples are producers, not consumers. Yet most of our churches are built around feeding consumers. I’d argue 90% of the church’s time, energy and resources are linked to this. But the issue is this: The means you use to attract people to you are usually the means you must use to keep them. In other words, if you use consumerism to attract them to your church, it often means you must continue using it to keep them…or else they will find another church who will meet their “needs.” And yet…that consumer mentality is antithetical to the Gospel and to the call of Discipleship. Disciples aren’t consumers, they are producers. Jesus cared about disciples more than anything else. Question: In what ways is your church community using consumerism as the means to draw people to a Gospel that is, in and of itself, anti-consumerism?

  • COMPETITION
You will never find a more hyper-competitive culture than you do in the United States. As a foreigner living in this land, I can attest to that with the utmost respect. Americans love to win, they love the struggle of the journey and love holding up the gold medal of victory. Now don’t hear me wrong, there’s nothing wrong with being competitive, it’s just how competition has become warped and twisted within our culture. And it’s that, at least in the church, we are competitive about the wrong things. Much of the American church finds itself competing with the church down the road. “Are we bigger than them? Do we have more influence than them? Do we have the best/biggest youth group in town? Do people like to get married in our church building? Do people like our church better than theirs?” The fact of the matter is that there is a battle, we do have an enemy and we should be competitive…but against our enemy! What we haven’t seen is how crafty he is. This seems to be the alliance he has struck with the American church: “I’ll let a good chunk of your churches grow…just not at the expense of my territory.“ And so what happens? 96% of church growth is due to transfer growth and not churches striking into the heart of our enemy’s territory. We’ll consider it a win because we have the new service or program that is growing…but that growth is mainly from people coming from other churches. That’s not a win! That’s a staggering loss. Furthermore, for many pastors, we don’t think we’ve won until we’ve won AND someone else has lost. Seriously?! For sure, we have an enemy and we should be competitive, but we should be competing against our enemy, knowing that the final battle has already been won, and not competing against our own team members. So gifted and skilled is our enemy, so conniving is he, that he has convinced us that beating the people on our own team is victory while he stands back and laughs, rarely having to ever engage in conflict, protecting his territory. He is beating us with a slight of hand, with a clever distraction, turning us against ourselves. Question: In what ways are you competing (both in actuality or simply in your mind) against people who are on your own team?

In all honesty, it isn’t that the American church will ever truly die or cease to exist. It will always be there. But it is entirely possible that if these three critical issues aren’t addressed and dealt with, it will be a hallow shell that is spiritually listless.

If we think through Celebrity, Consumerism and Competition, the anti-body against all of these is sacrifice. Learning to lay down what builds us up and giving to others instead. “Learning to serve, rather than to be served.” Looking for anonymity rather than celebrity. To build a culture of producers rather than a consumers. To live in a vibrant, sacrificial community fighting a real enemy rather than competing against the same community God has given us to fight WITH rather than AGAINST. It’s about sacrificing what we want for the glory of God and the advancement of his Kingdom, regardless of our advancement or desires. Clearly this is what Paul was getting after in Philippians 2:6-11 when describing the attitude of Jesus as taking on the attitude of a servant, willing to sacrifice all acclaim and equality with God. It was a willingness to set aside and sacrifice celebrity, consumerism and competition at the altar of the incarnation.

Fifty years ago, as these three subtle threads were being woven into the American church, Dr. Martin Luther King, Jr., serving as a prophetic voice, said this:
If today’s church does not recapture the sacrificial spirit of the early church, it will lose its authenticity, forfeit the loyalty of millions, and be dismissed as an irrelevant social club with no meaning for the twentieth century.
We are now into the second decade of the 21st century and we find ourselves still, for the most part, refusing to sacrifice what we want for what God is asking of us and his Church. Will we have the courage to sacrifice as Christ sacrificed? Will we do the things that cost us so that his Kingdom may advance?
OBITUARIO PARA LA IGLESIA AMERICANA

De vez en cuando voy a tener la gente que estoy discipulando va  a escribir su obituario pastoral. Les pido que escriban cómo nuestros enemigos les llevarían a cabo, que les impide atender a sus familias y comunidades. Como se puede imaginar, las respuestas varían, pero siempre sirve como un ejercicio muy útil, ya que se ven obligados a enfrentarse a cuestiones de carácter, etc

Ahora la semana pasada hice un post en busca de algunas de las cosas de la iglesia estadounidense se encuentra bien. Hoy en día, vamos a hacer algo diferente. Usted ve, teniendo el mismo ejercicio que he usado con los pastores, en el último año he estado pensando en cómo el enemigo / podría estar tratando de acabar con la iglesia americana. Ahora lo que he notado es que Jesús enfrentó tentaciones originales (como puede ser  la mejor manera reducir el Apetito, La afirmación y la ambición) son de alguna manera insinuaciones retorcidas de la cultura. A medida que cada cultura es distinta y diferente, un enemigo inteligente que viene en cada cultura de manera sutil y tentadora de manera que no se le ve o espera, y con las cosas que se vería diferente de cultura a cultura.

Por ejemplo, los problemas de la  iglesia europea  en realidad son muy diferentes a los de  la Iglesia estadounidense está tratando con … a pesar de que muchas veces se ponen bajo el mismo paraguas amplio de la «Iglesia de Occidente.» Claro, hay algunas similitudes, pero el ataque es diferente. Más matizada.

Pero las tentaciones originales de apetito, la afirmación y la ambición poco a poco se insinúan en todo lo que llamamos iglesia. Simplemente a menudo no se le reconocen ni se ve.

Y así es como, si nuestro enemigo sale con la suya, la Iglesia estadounidense debería renunciar a:

Una cultura de la celebridad (afirmación)

Una cultura de consumismo (apetito)

Una cultura de la competencia (ambición)

CELEBRIDAD

La idea de la fama es profundamente entrelazada en la cultura y los valores estadounidenses. Todo lo que tienes que hacer es mirar a la naturaleza ridícula de la realidad TV y ver cómo los estadounidenses están en constante deseo de celebridad (ya sea para ser una celebridad o para encontrar la próxima celebridad y la persecución en cada movimiento). Ahora no hay nada oscuro o siniestro «celebridad» en sí mismo. Usted no puede encontrar un argumento que dice que Jesús no era una gran celebridad en sus días. Sin embargo, hay una diferencia entre ser famoso y ser importante. Si Jesús era famoso, es porque estaba haciendo algo importante. El problema con muchos pastores hacen decisiones, desarrollan un personaje y definen el éxito atreves del lente de lo que va a hacer una celebridad / famoso (incluso sin saber o reconocer de lo que están haciendo). Así que en la cultura de la iglesia americana,  es bastante fácil llegar a ser una celebridad: Hacer crecer una gran iglesia. Ahora todo en todos, no es terriblemente difícil crecer para ser una iglesia gigantesca si usted tiene las herramientas adecuadas a su disposición … pero eso no significa que el fin justifica los medios para llegar allí. Por ejemplo, cuando Jesús era una celebridad en su día, él estaba dispuesto a decir cosas que corrieron las personas saliendo en manadas. De hecho, el libro de Marcos relata la manera (alrededor del punto medio del  libro sobre) cómo la gente dejó Jesús para que, al final, prácticamente se quedara sin nadie. NADIE quiere estar asociado con él por temor a las consecuencias. Eso es un Charlie Sheen-es que Apagado (obviamente sin los problemas de carácter!). Eso no es algo que se ve muy a menudo en las iglesias de América. Sospecho que es porque dividido profundamente en la psique norteamericana es el deseo de ser una celebridad. Y los pastores americanos son muy susceptibles a esto. Muchas cosas sutiles ocurren en personas que desean este tipo de estatus de celebridad: Se puede desactivar la comunidad y se aíslan, fijándose para el fracaso moral. Que puedan tomar decisiones que son números y no siempre impulsado impulsados por  el Reino. Se puede inclinar a una comprensión más profunda del Evangelio en lugar de una integral que lleva a la gente a ser discípulos. Se puede poner el bien de su iglesia (su reino personal) sobre el bien del Reino de Dios. Pregunta: ¿De qué manera son sus decisiones tomadas por un trasfondo sutil de la ambición y la esperanza de la celebridad?

CONSUMISMO

Vivimos en una cultura que gira en torno a consumir. Cada comercial de televisión, cada tienda, cada compañía de tarjetas de crédito, cada banco, cada programa de televisión o una película, cada pieza de ropa, coche o el producto, el sitio web, todos los restaurantes … todo,  todo lo que se adapta para satisfacer sus deseos, necesidades o preferencias personales. Nosotros  fácilmente enfurecemos cuando las cosas no suceden exactamente como queremos. Existimos en un lugar que, implícitamente, dice esto: «Estamos aquí para servir y satisfacer todos sus caprichos y deseos. Vamos a cuidar de ti. «Lo que es más, es nunca suficiente. Con el tiempo la casa o el coche se hacen mayores y queremos que los nuevos. Las ropas no son tan de moda y queremos algo más en el estilo. Ese restaurante es muy aburrido, hay que encontrar otro. Nuestro programa favorito de televisión se está agotando, por lo que comienza la búsqueda de la siguiente favorita. Y así una y otra vez. Esta es la forma en que se conectan a pensar en los Estados Unidos. Y todo es respaldado por esta razón de ser: Usted se lo merece. Usted merece tener lo que quieres, cómo lo quieres, cuando lo desee. Y en su mayor parte, la iglesia juega el mismo juego exacto. Hacemos lo mejor que podamos para proporcionar una experiencia tan cómoda como sea humanamente posible, utilizando todos los medios a nuestra disposición para atraerlos en (y luego mantenerlos en). Por lo tanto, a medida lo que hacemos en torno a sus necesidades y deseos. Eso es Marketing 101, ¿verdad? El problema es que al final del día, lo único de Jesús es el conteo de discípulos. Eso es todo. No parece que se preocupan demasiado por los conversos, la asistencia, los presupuestos o los edificios. Se trata de discípulos. Y, por naturaleza, los discípulos son los productores, no los consumidores. Sin embargo, la mayoría de nuestras iglesias se construyen alrededor de los consumidores de alimentación. Yo diría que 90% del tiempo de la iglesia, la energía y los recursos están relacionados con esto. Pero la cuestión es la siguiente: Los medios que utiliza para atraer a la gente a que suelen ser los medios que debe utilizar para conservarlos. En otras palabras, si usted utiliza el consumismo para atraerlos a su iglesia, a menudo significa que debe continuar su uso para evitar que … o de lo contrario se encuentra otra iglesia que se reunirá con sus «necesidades». Y sin embargo … la mentalidad de los consumidores es la antítesis al Evangelio y al llamado del discipulado. Los discípulos no son los consumidores,  son los productores. Jesús se preocupaba por sus discípulos más que cualquier otra cosa. Pregunta: ¿De qué manera  su iglesia comunitaria trabaja con el consumismo como medio para atraer a la gente a un Evangelio que es, en sí mismo, contra el consumismo?

COMPETENCIA

Usted nunca encontrará una cultura hiper-competitivo de lo que hacen en los Estados Unidos. Como  extranjero que vivo en esta tierra, puedo dar fe de ello con el máximo respeto. Los estadounidenses les encantan ganar, les encanta la lucha de la jornada y el amor que sostienen la medalla de oro de la victoria. Ahora no se me oye mal, no hay nada malo en ser competitivo, es hasta qué punto la competencia se ha convertido en algo viciado o torcido en nuestra cultura. Y es que, al menos en la iglesia, que somos competitivos en las cosas equivocadas. Gran parte de la iglesia estadounidense se encuentra en competencia con la iglesia en el camino. «Somos más grandes que ellos? ¿Acaso tienen más influencia que ellos? ¿Tenemos el mejor grupo de jóvenes más grande / en la ciudad? Por qué la gente le gusta  nuestra iglesia para casarse? ¿Le gusta nuestra iglesia mejor que la suya? «El hecho del asunto es que hay una batalla, tenemos un enemigo y debemos ser competitivos … pero en contra de nuestro enemigo! Lo que no hemos visto que es  astuto. Esta parece ser la alianza que ha golpeado a la Iglesia de América: «Voy a dejar una buena parte de sus iglesias que crecen justo … no a costa de mi territorio.» Y así, ¿qué sucede? 96% de crecimiento de la iglesia se debe a la transferencia de crecimiento y no las iglesias en huelga en el corazón del territorio de nuestro enemigo. Vamos a considerar que una victoria, porque tenemos el nuevo servicio o programa que está creciendo … pero que el crecimiento es principalmente de personas procedentes de otras iglesias. Eso no es una victoria! Eso es una pérdida enorme. Además, para muchos pastores, no creemos que hemos ganado hasta que hayamos ganado y el otro ha perdido. ¿En serio?! Por supuesto, tenemos un enemigo y debemos ser competitivos, pero debemos estar compitiendo contra nuestro enemigo, sabiendo que la batalla final ya ha sido ganada, y no competir con nuestros propios miembros del equipo. Por lo tanto dotado y cualificado es nuestro enemigo, por lo intrigante es, que nos ha convencido de que golpear a la gente en nuestro propio equipo es la victoria, mientras que se queda atrás y se ríe, rara vez de tener que realizar siempre en conflicto, la protección de su territorio. Él nos está golpeando con un juego de manos, con una distracción inteligente, para que vayamos en contra de nosotros mismos. Pregunta: ¿De qué manera estás en competencia (tanto en la realidad o simplemente en su mente) contra las personas que están en tu propio equipo?

Con toda honestidad, no es que la iglesia estadounidense nunca realmente muere o dejen de existir. Que siempre estará ahí. Pero es muy posible que si estas tres cuestiones fundamentales no se tratan y solucionan, será una cáscara de santificar que es espiritualmente indiferente.

Si pensamos que a través de Celebridad, el consumismo y la competencia, el anti-cuerpo en contra de todos estos es el sacrificio. Aprender a establecer lo que nos construye y entrega a los demás en su lugar. «Aprender a servir, en lugar de ser servido.» Buscando el anonimato en vez de la celebridad. Para construir una cultura de los productores en lugar de a los consumidores una. A vivir en una comunidad vibrante y sacrificio lucha contra un enemigo real en lugar de competir contra la misma comunidad que Dios nos ha dado para luchar con y no contra. Se trata de sacrificar lo que queremos para la gloria de Dios y el avance de su reino, a pesar de nuestro progreso o deseos. Es evidente que esto es lo que Pablo estaba después en Filipenses 2:6-11 al describir la actitud de Jesús como la toma de la actitud de un siervo, dispuesto a sacrificar a todos los elogios y la igualdad con Dios. Fue la voluntad de dejar a un lado y el sacrificio de la celebridad, el consumismo y la competencia en el altar de la encarnación.

Hace cincuenta años, ya que estos tres hilos sutiles se tejían en la iglesia de América, el Dr. Martin Luther King, Jr., que sirve como una voz profética, dijo lo siguiente:

Si la iglesia de hoy no recuperar el espíritu de sacrificio de la Iglesia primitiva, perderá su autenticidad, perderá la lealtad de millones, y será descartado como irrelevante  club social con ningún significado para el siglo XX.

Ahora estamos en la segunda década del siglo 21 y nos encontramos todavía, en su mayor parte, se niega a sacrificar lo que queremos para lo que Dios pide de nosotros y de su Iglesia. ¿Tendremos el coraje de sacrificar, como Cristo sacrificado? Vamos a hacer las cosas que nos costó para que su Reino puede avanzar?


Juan Simarro Fernández

Retazos del evangelio a los pobres (28)

“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho mas: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Marcos 10:48. Texto completo en Marcos 10:46-52.
 El grito rebelde del ciego mendigoLa esperanza que Jesús había despertado en el mendigo ciego Bartimeo era imparable.  Nadie podía acallar aquel grito. Cuando oyó que quien pasaba por allí era Jesús, encontró su oportunidad y comenzó a dar voces y gritos… pero el grito o los gritos de los pobres molestan a los que creen estar integrados en la sociedad. Dice el texto que “muchos le reprendían”, pero no hacía caso, no podía obedecer… era su gran oportunidad, declararse en rebeldía contra los que querían acallar su grito. Cuando le ordenaban que callase, dice la escritura que él “clamaba mucho más”.  Era imparable, rebelde, no obedecía a las órdenes de que callara. Su grito sonaba como el paradigma del grito de los pobres y marginados del mundo. A Bartimeo no lo pudieron callar. Su rebeldía triunfó. Tal vez hoy, por el hecho de que el mundo de los integrados dan la espalda al grito de los marginados, este grito ha dejado ronca la garganta de los pobres… y se han resignado. Se necesita del apoyo de los cristianos para que ese grito no pare. Se necesita que los cristianos nos unamos al grito de los pobres de la tierra… hasta que se detenga el mundo y se tengan que parar los responsables del mantenimiento de las estructuras injustas del poder y de la riqueza.

 Jesús se paró. Es lo que yo creo que deberían hacer los creyentes ante el grito de los pobres y marginados del mundo.  Es una pena que ese grito no sea más rebelde y que se haya resignado. Hoy, más de medio mundo en pobreza, permanece callado y resignado… quizás porque no ha encontrado eco a su grito. Se les ha destrozado la garganta y el corazón… pero Jesús se paró. Jesús se detuvo para sorpresa de la multitud. Nunca fue sordo al grito del marginado. Nunca pasó de largo.

Jesús sí criticó a los religiosos y conocedores de la ley cuando pasaron de largo ante el grito del apaleado, del prójimo sufriente. Recordad, por ejemplo, la parábola del Buen Samaritano. Parece que el estribillo triste y trágico de la parábola es este: “y viéndole, pasó de largo”. En el caso de Bartimeo podríamos decir: Y oyéndole, pasaron de largo. Causa suficiente para que, todos estos inmisericordes, sean rechazados como prójimos y, además, enviados a la condena eterna.

Los creyentes del mundo, los discípulos del Maestro, nos deberíamos parar ante el grito de los pobres y oprimidos del mundo. Y cuando ese grito no resuena como una gran sirena atronadora del mundo, nosotros deberíamos iniciar el grito para que ellos, tocados por la esperanza, se pusieran a gritar junto a nosotros. Un grito de rebeldía, un no a la injusticia y al desigual reparto, un no al robo de dignidad de tantas personas en el mundo. Los cristianos deberíamos ser inconformistas, con rebeldía positiva, transmisores de esperanza… hasta contagiar a los pobres del mundo para que no cayeran en la resignación. Alguien tiene que pararse y reflexionar. Jesús ya no está entre nosotros. Nos corresponde sus seguidores pararnos al lado del lacerado, del apaleado y tirado a los márgenes del camino, allí junto al abismo de la desesperación.

El mendigo ciego Bartimeo usó este grito: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Y nadie pudo apartarle de aquel grito.  Se mostró rebelde a las órdenes de silencio y, cuanto más le querían obligar a callarse, más gritaba. Era Jesús. Su esperanza. No podían callarle. ¿Cómo se iba a callar?  Hubieran tenido que matarle. Esa rebeldía sigue necesitando el mundo hoy. El grito del Bartimeo debe ser el grito de la humanidad pobre… y nosotros, los cristianos, tenemos que alentar ese grito y unirnos a él, pararnos ante el grito del sufriente.

Quizás tenemos miedo del conflicto, de molestar a los poderosos de la tierra, a los integrados y acumuladores del mundo. Si tenemos miedo, es que los objetivos no los tenemos claros. Nos falta la rebeldía de Bartimeo que no quiso callarse… porque es más que probable que si nos unimos al grito de Bartimeo, al grito de los pobres de la tierra, comencemos a tener problemas. Si Bartimeo los tuvo, ¿por qué no los vamos a tener nosotros? Todos se echaron encima de Bartimeo pidiéndole que callara, le reprendían. Su grito les parecía molesto y no adecuado. Sin embargo, Bartimeo en su rebeldía activa, en su seguridad ante la esperanza que le transmitía el paso de Jesús, no dejó de gritar, sino que clamaba más aún.

El conflicto nos puede ocurrir a nosotros si nos unimos al grito de Bartimeo. Conflicto con nuestros vecinos, con las autoridades, con los compañeros de trabajo, parientes o amigos… Es necesario tener la rebeldía de Bartimeo. Poco les faltó a aquellas personas para decirle a Bartimeo: ¡Cállate y muérete! Querían reducirlo para siempre a la marginación y a la pobreza.

Quizás es que en el mundo, gritar el nombre de Jesús, impresiona. Más aún cuando se grita el nombre de Jesús en relación con la eliminación del escándalo de la pobreza en el mundo. Poco se grita hoy el nombre de Jesús en relación con la ayuda al prójimo pobre y sufriente, con la ayuda a los oprimidos e injustamente tratados. No usamos el nombre de Jesús, el Hijos de David, para implorar misericordia para con los pobres y sufrientes del mundo. Es una de las carencias del cristianismo hoy.

 Bartimeo, sin ojos, tenía fija la mirada en Jesús.  Algo, motivado por la esperanza, se estaba iluminando en su interior. Unos nuevos ojos… quizás los de la fe. Fe que hoy el mundo necesita para que haya personas que actúan a través del amor, como diría el Apóstol Pablo. Esa fe incipiente, esa esperanza, le animaron a ser rebelde y a no callarse, a gritar por encima de las prohibiciones: “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi”. ¡Ten misericordia! Grito que parece no entender el mundo hoy.

Jesús se paró. Él no podía pasar de largo.  Jesús hoy también está parado al lado de los pobres y sufrientes del mundo. Somos nosotros, los que nos decimos ser sus seguidores, los que no nos paramos ante este grito.  Nos dio ejemplo. Ejemplo que si no seguimos puede hacer que caminemos por el mundo con una fe muerta, eliminada por los excesivos rituales insolidarios, hipócritas como sepulcros blanqueados por fuera. Esto no debe ser así. No es así para muchos cristianos del mundo que han sabido pararse ante el grito de los marginados y se han sentido movidos a misericordia. A partir de ahí, vendrá la acción y el compromiso. Quizás podamos cambiar ese grito en una exclamación de alegría, en un brote de esperanza. Imitemos al rebeldía de Bartimeo aunque se nos venga encima el mundo entero. Lo hacemos en el nombre del Señor. Él tiene poder para sostenernos.

Autores: Juan Simarro Fernández

© Protestante Digital 2011