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TE DEUM EVANGÉLICO 2012 Más de lo mismo…
Los organizadores del “culto de acción de gracias” tienen una falla de origen: ser fujimoristas. Es decir, antihumalistas convictos y confesos. Entonces, ¿con qué cara pretendían que el actual presidente, santo que no es de mi devoción, asistiera al referido culto? … Dos hechos netamente políticos los han descalificado en la última campaña electoral: 1) subir al estrado en el mitin de cierre de Keiko Fujimori, y 2) despotricar pública y arteramente del candidato Humala.
Los hechos actuales, entonces, les están pasando la factura. Además debo precisar que, en realidad, no se trata de una actividad donde está comprometida la comunidad evangélica como se dice y se repite con insistencia. No, no, en esta ceremonia solo participa una parte de la iglesia, el sector menos unionista y menos democrático. Pero la publicidad daba como un hecho la asistencia del presidente; las esquelas de invitación señalaban “la participación del excelentísimo señor presidente”. Igual que el año anterior cuando, hasta el último momento, se afirmó algo que los organizadores sabían no iba a ocurrir.
El llamado “culto de acción de gracias” ha devenido en ser un culto privado y gestado por una entidad privada. Así se señala en las escrituras de Registros Públicos donde aparecen como dueños de la entidad convocante don Miguel Bardales y don Obed Álvarez, ¡y sus esposas! Pero querían potabilizar, de alguna manera, el culto; querían darle el toque de universalidad invitando a un pastor de una denominación ajena a FIPAC, UNICEP, y CONPPE. El pastor Carlos Jara ¿cayó en el juego? De él no me gustó que leyera su mensaje; se esperaba una prédica. Los medios seculares de comunicación se encargaron del resto.
Canal N no transmitió el culto como sí lo hizo el año anterior, y Canal 7 interrumpió la transmisión para dar paso a la conferencia de prensa del ministro de Defensa. Otros solo destacaron la inasistencia presidencial.
El “culto de acción de gracias” del 2013 será igual o menos interesante, en tanto y en cuanto los organizadores sigan empachados de soberbia, de egoísmo, y de afán de figuración. Aquellos deben entender que hay una iglesia grande que no comparte los objetivos nimios del culto.
Tito Pérez Quiroz Escritor y periodista Miembro de la Iglesia del Nazareno

Carlos Scott

 	Iglesia Iberoamericana: perfil, tendencias y luchas

Crecer en tamaño es una cosa, crecer en madurez es otra.

La Iglesia Evangélica Latinoamericana ha crecido rápidamente en los últimos 60 años. La nacionalización del liderazgo en la primera mitad del siglo XX y el surgimiento de iglesias nacionales en la década de 1930, fueron factores decisivos para el desarrollo de estructuras eclesiásticas contextualizadas y eficaces.
Según las estadísticas Latinoamérica tiene 80.000.000 evangélicos pero solo hay aproximadamente 9.500 misioneros enviados a otros campos. Esto representa el 0,011875 % sobre la cantidad de evangélicos. A pesar del número de evangélicos latinoamericanos no se ve una correlación con un mayor envío de misioneros a las etnias menos evangelizadas y no alcanzadas.
¿Por qué problema el crecimiento numérico de la iglesia latinoamericana no está correlacionado con el mayor envío y movilización de misioneros a campos transculturales?
La situación en América del Sur en el año de 1900 era que había en las Guyanas 14.376 evangélicos, en la parte hispánica 5.240 y en Brasil 11.376. El total en 1900 sería de un poco más de 20.000 personas. Hay datos de que el total de la comunidad evangélica sería de hasta 50.000, y durante el siglo XX el crecimiento está reflejado en los siguientes números: 1916 – 378.000; 1925 – 756.000; 1936 – 7.200.000; 1967 – 14.746.200; 1973 – 20.000.000; 1987 – 37.432.000; 2000 – 80.000.000. (Nuñez, E. & Taylor, W. Crisis and Hope in Latin America . Pasadena, CA: William Carey Library, 1996, p.161)
Pero, crecer en tamaño es una cosa, crecer en madurez es otra. El mero crecimiento numérico se ha tornado un objetivo en si, y, para muchos, “el objetivo justifica los medios”.  Cualquier método que favorezca el aumento de miembros en la iglesia es válido y la búsqueda por las estrategias que son más eficaces en este sentido, ha llevado a metodologías que reducen el evangelio y ponen en riesgo los principios bíblicos.
Bertil Ekstrom en sus investigaciones afirma que los aspectos positivos de la Iglesia Latinoamericana están en su énfasis en la evangelización. Nos gusta “ganar almas”, compartir la fe y plantar iglesias. Sin embargo, la problemática fue que muchas veces hemos dado énfasis solamente a la parte espiritual, olvidando que el ser humano es más que el “alma”.
Bertil continua diciendo: “Otro tema paralelo básico es la falta de enseñanza de toda la Palabra de Dios . Profundidad y espiritualidad han sido confundidos con experiencias emocionales y espectaculares. En muchos casos, la práctica del discipulado no ha existido y los estudios bíblicos hacen referencia a textos aislados que mantienen la vida cristiana, pero no nutren hacia una madurez espiritual. Se observa sincretismo, desnutrición espiritual, herejías, superstición, división, experiencias sobrenaturales sin sentido; etcétera, etcétera.
El liderazgo latinoamericano sigue tendencias globales de líderes carismáticos (con fuerte personalidad y poder de convencimiento), principalmente centrado en la formación de mega-iglesias. El caudillismo de nuestra historia sigue siendo una realidad .
Investigaciones que han sido hechas muestran que las iglesias con líderes autocráticos y carismáticos son las que más crecen. A la vez, existe una nueva generación de líderes que busca el trabajo en equipo y que está mucho más preocupada con la calidad y una iglesia local participante. La democratización política en los países se refleja en las iglesias y los jóvenes de nuestros días ya no aceptan, de la misma forma, el dogmatismo de un liderazgo autocrático. La iglesia necesita reflexionar sobre su forma de gobierno y liderazgo.
En la mayoría de los países latinoamericanos estamos en la segunda, tercera o cuarta generación de creyentes. A pesar de que muchas iglesias empezaron en la clase más pobre, poco a poco, las familias están ganando mejores condiciones financieras. No cabe duda de que todavía tenemos comunidades pobres y muchos sin los recursos mínimos para vivir bien. Pero, de forma general, la Iglesia Latinoamericana está pasando por un proceso de mejoramiento en su economía.
En las dos últimas décadas, la Iglesia Latinoamericana se ha despertado para la responsabilidad social . Esto ha sido una de los grandes aportes de la teología latinoamericana, el énfasis en  la realidad del Reino de Dios  presente en la sociedad actual. También está la participación política de los creyentes, pero el hecho de que un miembro de nuestras iglesias llega a los altos puestos políticos no ha significado cambio de situación. Seguimos viviendo en países corruptos e injustos, con alto grado de violencia y de criminalidad.”
En el primer congreso de COMIBAM  (Cooperación Misionera Iberoamericana) en San Pablo, Brasil, en 1987, fue hecha una estimación del movimiento misionero latinoamericano. Había como 60 organizaciones que enviaban a unos 1600 misioneros transculturales.
Diez años después, en preparación para el segundo congreso de COMIBAM , en México 1997, se hizo una investigación más sistemática con la finalidad de evaluar el movimiento misionero de la última década. Se llego a la conclusión de que había más o menos 300 organizaciones de envío y un poco más de 4.000 misioneros transculturales. En el 2006 en COMIBAM III la cifra ascendió a 9.500 misioneros y más de 400 organizaciones participantes.
Sin embargo, todavía somos un movimiento misionero emergente . Nuestra historia del hacer misionero es incipiente en comparación con el mundo anglosajón. Hay factores de preocupación en el envío de misioneros como es el enviar obreros al exterior sin la debida capacitación, sin un fuerte apoyo financiero y sin cuidado pastoral.
Pero en especial se observa que todavía son pocas las iglesias locales involucradas en las misiones  a pesar que se ha alcanzado un cierto nivel de saturación. Parece que a la iglesia latinoamericana le falta enseñanza básica de la responsabilidad global . Parece que está más acostumbrada a recibir que a dar. Muchas iglesias y denominaciones son resultados directos del trabajo misionero de afuera, pero no se ve que las iglesias que nacieron tienen una mentalidad para una expansión equilibrada y simultánea hacia “Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra”  (Bertil Ekstrom).
¿Por qué hay pastores en el día de hoy que no le apasionan las misiones transculturales? , ¿Porque algunos de estos pastores dicen o afirman “no es lo mío”? ¿Qué debe ser lo de ellos? ¿Cómo desarrollar una teología bíblica – misionológica sana?
Un evangelio de transformación y completo implica una iglesia que traspasa todo tipo de fronteras, ya sean culturales, sociales, religiosas, lingüísticas, geográficas, políticas, en palabra y obra, ser – hacer – decir, para que todos tengan la oportunidad de recibir el evangelio en su propio idioma, de una manera culturalmente sensible y poder responder al Señor.
El propósito de la movilización en Iberoamérica es ayudar a la iglesia a ser lo que Dios quiere que sea, hacer lo que Dios quiere que haga e ir donde Dios quiere que vaya  (David Ruiz). Por lo tanto el esfuerzo en la movilización esta destinado a: «Ver a la iglesia iberoamericana llevando todo el evangelio a todas las etnias
El objetivo principal en la movilización es ver el liderazgo de pastores comprometidos con la obra misionera, desarrollando juntos estrategias de apoyo a las iglesias en las diferentes etapas de madurez en la obra misionera. Pastores desafiando a pastores, iglesias modelando a iglesias, trabajando en cooperación con otras iglesias para hacer más alcanzables y de mayor impacto los proyectos misioneros entre los pueblos menos evangelizados y no alcanzados. La iglesia necesita una transformación en su llamado, transformación en su compromiso, la revisión de su propósito y volver a las cosas sencillas que dieron origen a la iglesia (David Ruiz)
Para lograr esto sugiero enfatizar los siguientes aspectos:
1.- Profundizar nuestro entendimiento de una misionología integral . El evangelio es un mensaje que transforma toda la existencia humana . Nuestras inquietudes por lo general giran en preguntarnos: ¿cuántos creyentes hay? Y olvidamos preguntar: ¿Está la iglesia reflejando los valores del reino de Dios en la nación y hasta lo último de la tierra? La misión de la iglesia es indivisible (palabra y obra, ser-hacer-decir) . Estamos hablando de un mensaje integral de salvación y esta dirigido a todo ser humano considerando la totalidad de su persona. «Hemos sido enviados al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar» [i] y «Cada persona tiene derecho a oír las Buenas Nuevas» [ii] . Dios «no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 P 3:9) . La misión es universal e integral . Pablo Davies comenta: «La misión integral sin ser universal se convierte en localismo. Es etnocentrismo y egoísmo. Nos ocupamos de la gente cercana pero no de la gente lejana. Por el otro lado, la misión universal sin ser integral se convierte en proselitismo . Corremos el riesgo de ocuparnos únicamente del aspecto religioso, personal, interno, pero sin ocuparnos de todos los aspectos de la vida humana de la gente »
2.- La iglesia ha sido llamada y enviada para participar en la misión de Dios .  Este envío y mandato no es algo opcional.  Los textos mas conocidos son Mateo 28:18-20, Marcos 16:15, Lucas 24:46-48, Juan 20:21, Hechos 1:8, pero debemos afirmar que la Biblia entera nos da el mandato para la misión y evangelización . Debe haber una moralidad de la Fe. Implica escuchar el grito de los pobres, oprimidos y perdidos. La Biblia entera muestra el plan de Dios de reconciliar consigo todas las cosas por medio de Jesucristo (Colosenses 1:15-20). La Iglesia es el instrumento de Dios para llevar a cabo su plan. La misión no es la misión de tal o cual iglesia, agencia ni institución. La misión es de Dios y es un atributo de Dios mismo que se expresa en su accionar por redimir a la humanidad e invita a su iglesia a participar . El mundo es la escena de la actividad de Dios y no debemos retirarnos  de él. El servicio al mundo es un servicio a Dios y es un reflejo del reino venidero de Dios independientemente de los resultados que se obtengan. La misión divina es el establecimiento del reino de Dios .
3.- La naturaleza de la iglesia es misionera . Hablamos de que la iglesia es la iglesia en  el mundo y para  el mundo . No se concentra sólo en el cielo. Se involucra en el mundo y por lo tanto es misionera. Debe estar en el mundo siendo distinta del mundo. La iglesia es enviada a compartir el gozo y la esperanza, en medio de la tristeza y la angustia de la gente de nuestro tiempo, de los que son pobres o afligidos en cualquier forma.
4.- Ser misioneros no es una opción; es un mandato . Hay cuatro mil millones de personas que no conocen a Cristo porque la iglesia no ha asumido un compromiso más intencional en la evangelización mundial.Muchas veces surgen malos entendidos en cuanto a que algunos son misioneros y otros no lo son.David Bosch, que fue profesor y presidente del departamento de misiones de la Universidad de Sudáfrica y luchó incansablemente por la reconciliación de ese país, fue cuestionado cuando afirmó que en nuestro mundo todo es misión . Algunos argumentaban que cuando todo es misión, entonces nada es misión. David Bosch respondió que esta tensión la debemos resolver de manera creativa . Una forma de avanzar hacia esta creatividad es cuando asumimos que toda la iglesia es misionera y el mundo con su agenda es su campo de misión . La agenda del mundo nos supera pero podemos avanzar hacia un entendimiento y diálogo misionero con toda la iglesia global. La misión es de todos lados a todas partes llevando todo el evangelio. «La misión es una tarea cotidiana de la iglesia en cualquier lugar, en cualquier tiempo y en cada generación» [iii]
5.- Cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes . La misión tiene lugar por doquiera.  Impulsados por la fe, los cristianos cruzan la frontera entre los que creen y los que no creen, y del otro lado de esa frontera dan testimonio de su fe .  Dado que Dios es un Dios misionero el pueblo de Dios es un pueblo misionero. El Espíritu ha sido derramado sobre todo el pueblo de Dios, no sólo sobre unas personas seleccionadas.  La comunidad de fe es la portadora primaria de la misión. Todossomos misioneros porque cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes . Jesucristo ha dotado a su iglesia de dones y del poder del Espíritu Santo para el cumplimiento de la misión. Esto significa que somos llamados a ser agentes de transformación hasta lo último de la tierra , y la misión de ninguna manera se limita solo a la acción local ni solo a la acción global. La misión implica unir la acción local y la acción global de la iglesia en el cruce intencional de barreras, de iglesia a no iglesia, en ser, hacer y decir a favor de la extensión del reino de Dios.
6.- La encarnación es el modelo para la misión de la Iglesia (S. Juan 20:21). La «Palabra hecha carne» constituye el evangelio . La acción sin palabra es muda; la palabra sin acción es vacía» [iv] . Hablando del discipulado John Stott dice: « incluirá un llamado a colaborar con el Señor en el trabajo del Reino. Dirigirá su atención a las aspiraciones de hombres y mujeres comunes y corrientes en la sociedad, sus sueños de justicia, seguridad, estómagos llenos, dignidad humana y oportunidades para sus hijos ». Dios llama a las personas a la misión y en eso consiste la evangelización. Es un llamado al servicio donde « ganar personas para Jesús es ganar su lealtad para las prioridades de Dios » . [v]
7.- Revisar nuestra visión de Cristo . Muchos han tomado la visión de Cristo como un “conquistador” relacionándolo indirectamente como una “cruzada”. A veces se habla con un lenguaje belicoso. ¿Qué significa esto cuando compartimos el evangelio? ¿Cómo va a responder un musulmán si le presentamos a un Cristo así?
8.- Desarrollar un entendimiento del pluralismo y posmodernismo . Enfatizar la unicidad y la universalidad de Cristo. Dar la razón por la esperanza que tenemos en Cristo y no en Mahoma, ni Buda ni ninguna otra entidad espiritual. Debemos decir que Jesús es el Señor y el único Señor, pero teniendo razones contundentes para decirlo (Pablo Davies).
9.- Enfatizar la formación de “comunidades eclesiales” que reflejen el espíritu de reconciliación, libertad, respeto, aceptación, amor y perdón . La iglesia local es llamada a formar una comunidad alternativa hasta lo último de la tierra. No somos llamados a formar esquemas empresariales basados en criterios de utilitarismo, mercantilismo y números. No quedar atrapado en un concepto hedonista donde la gente privilegia llegar a fin de mes antes que ir al cielo. Las respuestas «hedonistas» no son «transformadoras» y la respuesta a la superficialidad es ejercer un discipulado obediente a Jesucristo. La gran multiplicación, números y porcentajes no son sinónimos de «transformación» . No debemos sacrificar las demandas del evangelio en el altar de los números. La negación a nosotros mismos, conocer a Jesucristo y ser semejantes en su muerte es poder transformador (Filipenses 3:10). D ebemos cuidar el servicio, la experiencia personal en Cristo y la formación de la iglesia local como “comunidad” (Norberto Saracco). Debemos encarnar el mensaje, la funcionalidad con principios bíblicos y enseñar el poder del amor y no el amor al poder . Las iglesias no deben vivir la lucha miserable por el poder. La realidad indica que las personas escuchan con sus ojos y piensan con sus sentimientos, por lo tanto la proclamación y la encarnación del mensaje deben ser inseparables . Ser y hacer como Jesucristo. El ejercicio del liderazgo en la vida de las iglesias locales deberá estar marcado por el modelo del siervo sufriente  y mostrar un contraste con el caudillismo y otras deformaciones causadas por el abuso del poder. Somos llamados a desarrollar el modelo del siervo según Filipenses 2 . El Rey Jesucristo se ha encarnado y llama a su comunidad a hacer lo mismo en el mundo. Seguirle como sus discípulos significa asumir su vida y misión.
10.- Producir un equilibrio entre “la gente que asiste a la iglesia” (metidos en los programas internos) y la “iglesia que sirve a la gente” (que vive los valores del Reino de Dios en medio del quehacer nacional y las naciones) . Estamos más preocupados en que la gente esté en los programas de la iglesia y no en que tenga un testimonio eficaz en su campo de labor diario. Mas preocupados por tener el control y no por equiparlos con una proyección hasta lo último de la tierra. Jürgen Moltmannen su tesis sobre la teología del futuro dice: «Se dirigirá no únicamente hacia el servicio divino en la Iglesia, sino también hacia el servicio divino en la vida cotidiana del mundo» . Este servicio se ofrece en la forma de la vida común y corriente de la comunidad cristiana «en tiendas, aldeas, granjas, ciudades, aulas, hogares, oficinas legales, consultorios, en la política, el gobierno y la recreación» [vi]  Las estructuras de la iglesia no deben obstaculizar el servicio relevante al mundo separando al creyente de la sociedad. Porlo tanto debemos encontrar el equilibrio entre el “Pueblo de la Iglesia” y la “Iglesia del Pueblo”. El trabajo en la Iglesia como la acción a favor de la justicia, la misericordia y la verdad deben ir juntas .
11.- Crecer en el trabajo de cooperación como “un solo cuerpo” en función de la misión. Desdesu principio el Señor nos ha desafiado al trabajo en equipo. La misión puede ser el principio material de nuestra unidad (Jose Miguez Bonino). La cooperación en la tarea práctica de la misión es el primer paso hacia una unidad más profunda. Crecer en el testimonio basado en la “unidad en Cristo”. La misión en unidad y la unidad en la misión implica aceptarnos unos a otros a pesar de nuestras diferencias. «El paradigma moderno, sugería que la alternativa era entre diversidad sin unidad o unidad sin diversidad; el paradigma posmoderno se manifiesta como una unidad que preserva la diversidad y una diversidad que se esfuerza para lograr la unidad. Lasdivergencias no son motivo de remordimiento sino parte del esfuerzo dentro de la Iglesia por llegar a ser lo que Dios quiere que sea… En medio de toda la diversidad, sin embargo, hay un eje: Cristo Jesús… escuchar la palabra de Dios y escucharnos los unos a los otros van juntos; sólo podemos tener lo primero si estamos igualmente preparados para tener lo segundo» [vii] .  «Estamos llamados a ser uno como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno y nunca debemos cansarnos de esforzarnos hasta el día cuando los cristianos en todo lugar puedan juntarse para compartir el solo Pan y la sola Copa » [viii] .
12.- Debemos pensar en el tema del Reino de Dios . Debemos volver a examinar este concepto y tener una iglesia que vive la realidad del reino comprometida con su extensión. «Con la llegada de Jesucristo, el Reino de Dios se hizo presente entre nosotros, lleno de gracia y de verdad. El Reino está en conflicto constante con el poder de las tinieblas ; la lucha ocurre en las regiones celestiales y se expresa en todo lo creado a nivel personal, colectivo y estructural . Sin embargo, la comunidad del Reino vive sostenida por la confianza de que la victoria ya ha sido conquistada  y que el Reino de Dios se manifestará plenamente al final de los tiempos . Con el poder y la autoridad delegados por Dios, ella asume su misión en este conflicto, para ser agente en la redención de todo lo creado »(CLADE III). Jesús esel reino de Dios encarnado. «El reino de Dios, no es una ética, ni una ideología social sino el mensaje que se centraliza en una persona; la persona de Jesús el Mesías» [ix] . El reino está presente pero no se ha consumado por lo tanto el reino ha de venir. Es un “ya” y “todavía no”. Nunca vamos a introducir totalmente el Reino de Dios en la tierra hasta que el Señor venga; pero somos llamados a mostrar la evidencia de este Reino como comunidad y anticipo del mismo que afecta la totalidad de la vida.
13.- Avanzar  hacia un entendimiento del Espíritu Santo y la misión. La Iglesiaes llamada a vivir según la justicia del Reino, en el poder del Espíritu. Para ser misionera la Iglesia debe renovar su dependencia del Espíritu y entregarse a la oración. Lavida guiada bajo la influencia del Espíritu Santo busca las puertas abiertas y oportunidades que Dios esta presentando ante nosotros (2 Corintios 2:12). Es el Espíritu Santo que abre puertas y buscar lo que el Espíritu Santo manifiesta es encontrarnos con el propósito de Dios  (Apocalipsis 3:8).En la iglesia de Antioquia (Hechos 13.1-3) estuvo la disposición para escuchar y apartad para la obra del ministerio lo que el Espíritu Santo indicaba. Como siervos, entendemos que cuando nos involucramos en la misión, estamos compartiendo la misión del Dios misionero . Escuchamos, descubrimos y obedecemos la voz del Señor enviando a sus siervos al trabajo al que los ha llamado .
14.- La misión debe afirmarse desde la iglesia local . El trabajo misionero es el trabajo del Espíritu de Dios y la iglesia trabajando juntos. Es el modelo a seguir . « La iglesia en misión es, primeramente, la iglesia local … La Iglesia universal halla su verdadera existencia en las iglesias locales… La Iglesia es en realidad una familia de iglesias locales en la cual cada una debe estar abierta a responder a las necesidades de las otras  y a compartir sus bienes materiales y espirituales con ellas. Por medio del mutuo ministerio de la misión la Iglesia se realiza, en comunión con la Iglesia Universal y como concretización local de la misma» [x] . La relación entre las iglesias locales a nivel global y los misioneros debe ser de Koinonia . La pasión por el evangelio nos debe llevar a participar, cooperar, compartir (Filipenses 1:5) y no a competir. Se puede hablar de «comunión». Koinonia es la palabra neotestamentaria traducida como comunión, solidaridad, compartir, contribución.  L a fe común debe tener una salida a la participación práctica y esta participación en la práctica tiene consecuencias concretas .
Soñamos con una Iglesia Iberoamericana que transforma la sociedad local hasta lo último de la tierra.


[i] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 503
[ii] Misión y Evangelización-Una afirmación ecuménica (Documento del Consejo Mundial de Iglesias sobre la misión y la evangelización, ME 10, publicado en 1982)
[iv] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 513
[v] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 511
[vi] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp. 575-576
[vii] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp 566-567
[viii] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, P. 569
[ix] Davies, Pablo: Ponencia El Reino de Dios y la Misión Transcultural, (Encuentro Nacional de la Red Misiones Mundiales, Córdoba, Argentina, 2002)
[x] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp. 463-465

Autores:Carlos Scott

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Elecciones en EEUU

La Casa Blanca (Estados Unidos)

Según un sondeo de Pew Forum a Romney no le afecta negativamente ser mormón, pero a casi la quinta parte de los votantes le molesta las creencias religiosas de Obama.

Tras la nominación del mormón Mitt Romney por el Partido Republicano, hubo especulaciones sobre el papel de las creencias religiosas de los candidatos. Una encuesta lo desmiente.

Las creencias religiosas del presidente estadounidense, Barack Obama, y su rival republicano Mitt Romney no serán decisivas en la elección presidencial del próximo mes de noviembre, mostró el resultado de un sondeo publicado este pasado jueves.

Y esto a pesar de que cerca de dos tercios de los votantes -el 67 por ciento- está de acuerdo con la afirmación: «Es importante para mí que un presidente tenga creencias religiosas firmes». Un porcentaje que ha cambiado poco en la última década en la respuesta a esta misma pregunta.

Pero aunque se aprecia que la persona tenga convicciones religiosas sólidas, el 66 por ciento se opone a que las confesiones o entidades religiosas apoyen a un determinado candidato político.

Los resultados muestran que el 60 por ciento de los votantes sabe que Romney es mormón y el 81 por ciento dice que esto no le importa. En cuanto a Obama (del que se duda si es cristiano evangélico o no) el 45 por ciento de los votantes está cómodo con su religión, pero al 19 por ciento le molesta.

La encuesta telefónica fue realizada por el Pew Forum para la Religión y la Vida Pública del 28 de junio al 9 de julio.

El sondeo entrevistó a 2.973 adultos, incluyendo 2.373 votantes registrados. El margen de error para los adultos fue de 2,1 puntos porcentuales y de 2,3 puntos porcentuales para los votantes.

NO IMPORTA QUE ROMNEY SEA MORMÓN
El 60 por ciento de los votantes sabe que Romney es mormón y el 81 por ciento dice que no le importa, según la encuesta realizada por el Pew Forum. Estos datos casi no cambian con respecto a hace cuatro meses, durante las elecciones primarias republicanas. «La religión de Romney tiene poco impacto en las preferencias de los votantes», dice el reporte de Pew.

«Los republicanos y evangélicos blancos (conservadores) apoyan de manera abrumadora a Romney, independientemente de sus creencias religiosas. Y los demócratas se oponen firmememente a él por otras cuestiones que nada tienen que ver con su religión», agrega el informe.

OBAMA, «CADA VEZ MENOS CRISTIANO»
Obama se manifiesta y define como cristiano evangélico, aunque la idea de que es musulmán persiste aún -casi cuatro años después de iniciar su presidencia- en un 17 por ciento de los votantes , que está convencido de que profesa esa religión (cinco pubntos más que en 2008). Este procentaje es mayor si se mira sólo la opinión de los republicanos conservadores, de los que el 34 por ciento dice que el demócrata Obama es musulmán, según el sondeo. «Nuestro sondeo sugiere que existe un fuerte sesgo partidista», explicó el investigador del instituto Greg Smith.

Frente a esto, un total del 49 por ciento de los encuestados afirma que Obama es cristiano, una cifra menor al 55 por ciento que expresó esa misma opinión a fines de su campaña del 2008; mientras que el 31 por ciento afirma que desconoce con seguridad su religión.

En cuanto a la importancia de la fe que profesa Obama, el 45 por ciento de los votantes está cómodo con la religión de Obama, un 5 por ciento dice que no es importante y el 19 por ciento sostiene que le molesta.

Fuentes: AFP, Reuters© Protestante Digital 2012


César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (42)

Viaje y llegada a Worms de Lutero
No faltaron los que intentaron disuadirlo de que continuara su viaje.

 

 Lutero esperó hasta que los cultos de Pascua concluyeran antes de ponerse en camino. Finalmente, el jueves, 2 de abril, partió hacia Worms. Llevaba consigo la citación, el salvoconducto imperial y los documentos oficiales de su príncipe.

Además lo acompañaban en el carro en que viajaba tres amigos: el teólogo Nicolás Amsdorf, un agustino llamado Juan Petzensteiner y Pedro Suaven, un estudiante joven.

El grupo atravesó Leipzig, Weimar, Erfurt, Gotha, Eisenach, Frankfurt y Oppenheim en un viaje muy distinto al que habían sufrido Aleandro y Eck.

La gente simpatizaba con Lutero y resulta por ello normal que predicara en las distintas localidades por las que fue pasando.

 No faltaron, sin embargo, los que intentaron disuadirlo de que continuara su viaje. En ocasiones, se trataba de gente que lo apreciaba y que temía que acabara en la hoguera  como había sucedido con Huss.

 En otros casos, eran intentos encaminados a evitar que la Dieta pudiera escucharlo . Así, el nuncio Aleandro se ocupó de que el decreto imperial estuviera fijado en varias de las ciudades por las que había de pasar como un claro elemento disuasor. Por añadidura, en Oppenhein, Glapión, el confesor de Carlos, se valió de Martín Bucero para sugerir a Lutero que se ocultara en el castillo de Ebernburg con Hutten y Von Sickingen y aceptara solventar todo apartado de la publicidad de la Dieta.

El ofrecimiento constituía una verdadera trampa porque, de haberlo aceptado el monje, se le hubiera considerado en rebeldía y su salvoconducto habría prescrito, un resultado que hubiera entusiasmado a Aleandro.. Por todo ello, no sorprende que la respuesta de Lutero fuera que si Glapión deseaba hablar con él tendría ocasión de hacerlo en Worms y que, desde luego, de él se podría esperar cualquier cosa salvo que huyera o se retractara.

Así,  a las diez de la mañana del martes, 16 de abril de 1521, tras recorrer más de cuatrocientos kilómetros en catorce días de viaje, Lutero entró en Worms . Pendientes de recibirlo estaban unas dos mil personas. Mientras bajaba del carro en el que había viajado, se pudo oír cómo decía para si, “Dios estará conmigo”.

 Las Actas de la Dieta nos han dejado un testimonio bien revelador de la situación moral de Worms . Sabemos que era normal que en la ciudad se perpetraran tres o cuatro homicidios cada noche y que las ejecuciones por este motivo superaban el centenar. Por añadidura, las calles estaban llenas de prostitutas y los príncipes de la iglesia distaban mucho de dar ejemplo. A decir verdad, los prelados se pasaban la mayor parte del tiempo banqueteando y bebiendo (¡en cuaresma!) e incluso uno de ellos llegó a perder sesenta mil guilders en una partida.

Se mire como se mire, lo cierto es que cuesta no contemplar en semejantes conductas síntomas innegables de la acusada crisis espiritual de la época.

Durante la mañana del día siguiente a su llegada, Lutero escuchó la confesión de un caballero que estaba agonizando y le administró la Eucaristía.

Luego cuando Ulrico von Pappenheim, un caballero del emperador, le informó de que debería comparecer ante la dieta a las cuatro de la tarde, el monje fue a que le cortaran el pelo para que su tonsura quedara bien de manifiesto. Con posterioridad, lo llevaron a palacio por un camino secundario para evitar a la multitud.

 Después de esperar por espacio de dos horas, Lutero fue conducido a una sala abarrotada en la que el calor resultaba sofocante.

Y así se inició el juicio, el 17 de abril de 1521.

 El viernes de la próxima semana seguiremos esta apasionante parte de la historia de la vida del reformador alemán: Worms inicia el juicio a Lutero.

Autores: César Vidal Manzanares

©Protestante Digital 2012

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César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (41)

El valor de Lutero al acudir a Worms
Después de años, el Caso Lutero iba a ser escuchado en la Dieta de Worms.

 

En clara contradicción con su conducta de los años anteriores, había enviado, eso sí, una carta a Carlos afirmando que daba gracias a Dios por haber concedido a la iglesia un emperador como él.

Sin embargo, mientras Aleandro se había enfrentado con la amarga realidad, el pontífice se distraía asistiendo al carnaval de Roma. Bajo su ventana del castillo de Sant´Angelo, se había levantado un escenario para una representación que se iniciaba con la oración de una mujer dirigida a la diosa Venus. Acto seguido, venía la historia de unos ermitaños que acababan despojándose de sus hábitos para combatir entre si para conseguir que Amor les entregara a una fémina. Se puede pensar lo que se quiera de lo oportuno y decoroso del espectáculo bajo las ventanas papales, pero poco puede dudarse de que León X no perdía el sueño por lo que estaba sucediendo en Alemania.

 A decir verdad, es muy posible que en aquellos momentos fuera Aleandro el único que se diera cuenta de que estaba comenzando una nueva época y de que la SantaSede no se percataba ni lejanamente de la gravedad de la situación.

Sin embargo, incluso su propia preocupación distaba mucho de ser espiritual. Como ha señalado, el estudioso católico Lortz, Aleandro estaba enfocando el problema desde una perspectiva política y diplomática, pero no espiritual. Al respecto, resulta reveladoramente llamativa su nula entrega a la oración. Sin duda, se trataba de una conducta como mínimo chocante en un hombre que, supuestamente, estaba llevando a cabo una tarea de corte trascendente y no puede negarse que contrastaba de manera poderosa con la seguida por la del monje al que pretendía aniquilar.

 El comportamiento de Lutero en esa época se encuentra extraordinariamente bien documentado. En primer lugar, sabemos que estaba totalmente decidido a mantener la controversia en el ámbito de lo espiritual  por más que sus enemigos recurrieran al poder político o que personajes como Hutten o Von Sickingen le ofrecieran el respaldo de sus espadas. Bajo ningún concepto, y en eso su posición era diametralmente opuesta a la de Aleandro, iba a consentir el agustino que se mezclaran una causa espiritual con otras humanas.

El 4 de noviembre de 1520, cuando los acontecimientos difícilmente podían resultarle más adversos escribió:
 Si el Evangelio fuera de tal naturaleza que pudiera ser propagado o preservado por los poderes de este mundo, Dios no se lo habría confiado a pescadores ”

Unas semanas después, el 16 de enero de 1521, añadía:
 Lo que Hutten busca, ya lo ves. Me niego a combatir por el Evangelio con la fuerza y la matanza. Con la Palabra, el mundo es ganado, y por ella la Iglesia es preservada, y por ella la Iglesia será restaurada ”

 En segundo lugar, la conducta de Lutero se caracterizaba por una fe extraordinaria. Semejante circunstancia le impulsaba a actuar con una notable intrepidez en un mundo donde personajes de la talla de Erasmo no dudaron, por mero temor, en dar marcha atrás a toda una trayectoria de décadas . Por supuesto, el reformador era consciente de que no contaba con un respaldo político que le permitiera salir indemne de Worms.

Sin embargo, aquellos problemas de extrema gravedad los consideró secundarios en comparación con el cumplimiento de su deber, con la obediencia que debía al Evangelio y con la sumisión que mantenía para con Cristo. El 19 de marzo de 1521, señalaba de manera meridianamente clara:
 Si (el emperador) me llama a Worms para matarme, o a causa de mi respuesta, para declararme enemigo del imperio, me ofreceré para acudir. Porque no voy a huir, si Cristo me ayuda, ni abandonaré la Palabra en este contexto ”

 Semejante valentía resulta aún más destacada cuando se tiene en cuenta que no era compartida por la gente que lo rodeaba, incluidos sus simpatizantes. El Elector, por ejemplo, tenía dudas – y no le faltaban razones – acerca de si sería sensato que Lutero compareciera ante la Dieta. InclusoVon Sickingen y Hutten acabaron aceptando la tesis de Glapión de que era mejor que el agustino no hiciera acto de presencia en Worms.

 Era cierto que el emperador había otorgado un salvoconducto, pero también Huss había disfrutado de un documento similar para concurrir al concilio de Constanza y esa circunstancia no había evitado que ardiera en la hoguera . ¿Qué razón había para pensar que Lutero iba a tener mejor suerte? En teoría, ninguna, pero Lutero estaba dotado de una fe que sólo puede inspirar un profundo amor hacia Cristo y había decidido acudir aunque en ello le fuera la vida. Así, escribió a Melanchton el 7 de abril, “entraré en Worms bajo mi capitán, Cristo, a pesar de las puertas del infierno”. Justo una semana después, dejaba de manifiesto la misma actitud en una carta dirigida a Spalatino, “Voy, mi Spalatino, y entraremos en Worms, a pesar de las puertas del Infierno y de los poderes del aire”.

 Constituiría un grave error el pensar que Lutero era un irresponsable o ignoraba el peligro que estaba corriendo. Por el contrario, sabemos que la presión psicológica que experimentó durante esos días resultó enorme dado que era más que consciente de la conclusión que podía tener todo. Por añadidura, la gente cercana a él no dejaba de indicárselo .

Sin embargo, tampoco esa circunstancia lo apartó de su camino. Como reconocería años después, cuando el 26 de marzo llegó a Wittenberg el legado imperial Sturm y le preguntó si no prefería volverse atrás dado que se había iniciado la quema de sus libros, Lutero tembló, pero decidió que debía seguir adelante. La fe prevaleció sobre el temor natural hasta el punto de que, según confesión propia, “cuando fui a Worms, si hubiera sabido que había tantos demonios dispuestos a abalanzarse sobre mi como tejas en los tejados, alegremente me hubiera movido en medio de ellos”

 Después de años, el Caso Lutero iba a ser escuchado. 

 CONTINUARÁ: La Dieta de Worms, el juicio 

Autores: César Vidal Manzanares

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Por C. René Padilla*

La iglesia es la comunidad que confiesa a Jesucristo como Señor de todo y de todos y vive a la luz de esa confesión de tal modo que en ella se vislumbra la iniciación de una nueva humanidad.
La iglesia no es la suma de individuos que se vinculan unos con otros sobre la base de intereses religiosos que comparten entre sí. Desde la perspectiva del Nuevo Testamento, la iglesia ocupa un lugar central en la historia de la salvación porque es la comunidad testigo del propósito de Dios en Jesucristo. Su testimonio, sin embargo, no consiste en palabras solamente: su testimonio es esencialmente encarnacional. ¿En qué sentido?
Es obvio que este adjetivo hace referencia al acto central de Dios en la historia: la encarnación. De entrada, cabe advertir que la idea que la iglesia es la prolongación de la encarnación –una idea común en la dogmática católica romana– no hace justicia a la enorme diferencia que, desde el punto de vista bíblico, hay entre Jesucristo y su iglesia. Esto no niega, sin embargo, que existe una estrecha relación entre la vida y misión de la iglesia, por un lado, y la vida y misión de Jesucristo, por otro lado. Sin negar el carácter singular de la obra de Jesucristo por medio de sus “eventos salvíficos”, podemos afirmar sin temor de equivocarnos que esa obra se prolonga y se hace efectiva en la historia, por el poder del Espíritu, por medio de la vida y misión de la iglesia.
El señorío de Jesucristo constituye la base de la misión de la iglesia. Porque él ha recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra, la iglesia está llamada a hacer discípulos en todas las naciones. Jesucristo provee así el porqué de la misión. A la vez, él provee el contenido, el qué, del mensaje, por lo cual Pablo afirma: “No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor” (2Co 4.5). ¿Qué es el evangelio si no es precisamente buenas nuevas acerca de Jesucristo? La misión de la iglesia es encarnacional en cuanto se centra en la Palabra de Dios que se hizo hombre.

 

La encarnación de Dios en Jesucristo, sin embargo, no sólo provee el qué y el porqué de la misión, sino también el cómo. El Cristo resucitado dijo a sus discípulos: “Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes” (Jn 20.21). La implicación es clara: la forma que tomó el envío de Jesús por parte del Padre se constituye en el modelo o paradigma del apostolado de sus seguidores, el apostolado por medio del cual se hacen discípulos.
Para entender en qué sentido la misión de Jesús sirve como paradigma de la misión de la iglesia es necesario tomar en cuenta la totalidad de los “eventos salvíficos” por medio de los cuales Jesús llevó a cabo su misión: su vida y ministerio, su muerte en la cruz, su resurrección y su exaltación. Cada uno de estos eventos apunta en dirección a la misión integral como el medio por el cual la iglesia prolonga la misión de Jesús a lo largo de la historia y la obra redentora de Jesús cobra vigencia en la situación actual.

Tomado de “La iglesia local como agente de transformación”, Ediciones Kairós, 2007, pp. 30 y 31

 

http://www.kairos.org.ar/

Arizona Neighbor On My Mind

Publicado: junio 17, 2012 en Iglesia, opinión, Sociedad

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Arizona neighbor, how I love and advocate for thee. But wait. Who exactly is my Arizona neighbor? Immediately after signing Arizona’s latest (and for some, controversial) immigration law (BS1070), governor Jan Brewer explicitly defined that neighbor for us: “The citizens of Arizona.” No surprises there. After all, if our Lutheran theology of vocation teaches us anything, it is that no decisions on what is just, right, or reasonable in matters of the law should be made without having some concrete neighbor or sets of neighbors in mind.

Governor Brewer should know. She is a Lutheran! “I’ve prayed for strength and I’ve prayed for our state,” the governor said, as she spoke briefly on her wrestling with her decision to sign what has become a highly debated bill. The governor’s bio on her website states that she is an active member of Life in Christ Lutheran Church in Peoria, Arizona, a LCMS congregation located in Maricopa County, the fifth county in the United States with the largest Hispanic population on record (about 1,224,005 in 2008 according to the Pew Hispanic Center).

Theologically speaking, the governor’s speech on signing day clearly reflected her vocational priorities in decision-making within the context of her identity as a citizen and, much more concretely, of her office as governor in the temporal or left-hand realm or kingdom. She stated: “To my administration and to me, as your governor and as a citizen, there is no higher priority than protecting the citizens of Arizona.” Vocational priority really does drive decision-making.

And so we return to that question: Who is the Arizona neighbor on my mind? The question is important: It settles who I will advocate for. It also settles who I will NOT advocate for. Who that non-neighbor (?) is and what he looks like is also clearly delineated in the governor’s speech: “Border-related violence and crime due to illegal immigration are critically important issues for the people of our state….We do not sacrifice our safety to the murderous greed of drug cartels. We cannot stand idly by as drop houses, kidnappings, and violence compromise our quality of life.”

While the bill targets illegal immigrants, the governor is actually more specific than that as she bears her soul–as much as a public official can–on the reasons that led her to signing of BS1070. She is concerned about drug dealers and their cartels, coyote drop houses, kidnappers, and violent people. These are your hard-core criminals! So we know who the real bad guys in this whole picture are as we hear the state governor take us briefly through some of the reasons that led her to advocate for the safety and quality of life of Arizona citizens.

We can’t really blame the governor. As far as advocating for the well-being of some concrete neighbor, within the context of her God-given vocation as governor in the civil realm, the governor has actually done her duty.

Lutheran theology respects and submits to God-given authority, but it also tries to make this little distinction between God-given offices and those who hold those offices at any particular time and place. Office holders in both the right- and left-hand kingdoms can err (ask Luther), but God will still preserve the world in both realms through his established offices. That should bring both fear and comfort to office bearers everywhere. I think governor Brewer might have implicitly given us a sense of that fear of God as she described how her decision to sign the law was not taken lightly and how she thought about its implications “long into the night.”

Arizona neighbor on my mind. The neighbor is relentless. So we keep asking: Who is my neighbor? Some would argue that, in making her decisions, the state governor has let some other neighbors fall through the cracks. Well, that is inevitably always the case in a less than ideal world. Somewhere in between the good guys who need protection (Arizona citizens) and the really bad guys that governor Brewer mentioned explicitly in her speech are a whole bunch of people whose lives are not being taken into account very clearly. These kinds of people range anywhere from legal immigrants of Hispanic origin to illegal immigrants not involved in the kinds of criminal activity explicitly mentioned by the governor. These are people in the margins of legal and political categories, discourse, and decision-making.

Who advocates for those sets of neighbors? Challenges to the constitutionality of the law are coming soon because of its potential threat to the civil liberties of people (that is–let’s not kid each other–Hispanic-looking people!) who are most likely to be racially profiled as a result of the bill’s law enforcement provisions. And so it seems that other civil servants ranging from governors of other states to President Obama himself also have a particular set of neighbors in mind for whom they want to advocate. Who can blame them for that?

And then of course, there will be others who will advocate for the hard-working immigrants whose legal status is questionable but over the years have contributed to the economic vitality of the state, whose children were born here and know no other country than this land of freedom and opportunity, whose families are a weird composite or citizens, residents, and illegal aliens all living under the same roof. These neighbors will also have their advocates. Lutheran Immigration and Refugee Services (LIRS), for example, has chosen consistently to advocate for the unity of the family as they take a critical look at the rapidly changing nature of immigration laws everywhere. Who can blame them for that?

Then, of course, are church workers who feel that some civil laws are intrusive in their God-ordained work of Gospel proclamation. How many pastors knowingly or unknowingly transport illegal immigrants, taking parents and their kids back and forth from Sunday school and other church-related activities? Will activities that take place in the context of fostering the proclamation of the Gospel and pastoral care be criminalized ipso facto? You can expect some Lutheran churches raise their concerns about left-hand intrusion into the right-hand realm. They will be advocating for the neighbor who needs to hear the Gospel regardless of his or her legal status. Expect that kind of statement of concern from the officers of the 4th National Hispanic Lutheran Convention of The Lutheran Church-Missouri Synod. Yes, that is the same Synod governor Jan Brewer belongs to.

Who is my neighbor? The Lutheran teaching of vocation allows us to be bold in our advocacy of some concrete neighbor. That will often leave some neighbor out, I suppose. But in the end, God still manages to run the world and promote the life of many neighbors, even those who seem to fall through the cracks. We can be thankful for that.

Someday I really would love to see governor Jan Brewer, member of a LCMS congregation, and President Magariño from the Hispanic Lutheran Convention of the LCMS, have coffee together and talk about law, vocation, and neighbor. Better yet, I would love to see them take the Lord’s body and blood together at the same altar. That should be no problem: Disagreements on the law should not get in the way of our unity in Christ which the Gospel creates and sustains. They also should not get in the way of honoring each other’s vocations and those neighbors God has called us to advocate for and defend.


César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (40)

Lutero, convocado a la Dieta de Worms
El emperador Carlos, finalmente, accedió a la petición del Elector. Lutero sería escuchado ante la Dieta y gozaría de un salvoconducto que garantizara que contra él no se emplearía la fuerza.

El 3 de enero de 1521, el papa León X firmó una última bula contra Lutero, la conocida como Decet Romanum . El plazo fijado para la retractación había expirado y Lutero era declarado hereje obstinado y excomulgado . Todos los lugares por los que pasara se verían sometidos a las penas de entredicho y suspensión. Además, los que se manifestaran como partidarios suyos quedarían condenados a las mismas sanciones. La bula debía ser publicada por todos los obispos y las órdenes religiosas debían colaborar en su publicación y cumplimiento. Quince días después, un breve del papa invitó al emperador a publicar la sentencia y proceder a su ejecución.
El padre Glapión, confesor del emperador, intentó mediar una vez más tratando de entrevistarse con el Elector. Pero Federico no consideró que mereciera la pena recibir al clérigo y lo desvió hacia Brück, su canciller. Como ha señalado, el dominico Olivier, Glapión fue muy claro en su exposición. Había leído con entusiasmo los primeros escritos de Lutero y, personalmente, estaba convencido de que tenía razón, pero su libro La cautividad babilónica de la iglesia  había cegado la vía para su causa. Si se retractaba de ese libro, había posibilidad todavía de remontar la situación. La respuesta de Brück no fue menos terminante. Glapión podía no encontrar objeciones a las opiniones primeras de Lutero, pero lo cierto era que la bula de excomunión había sido firmada antes de que Lutero escribiera La cautividad… y condenaba precisamente esas tesis. No existía, pues, razón para pensar que con una simple retractación de esa obra fuera a cambiar nada. Así, se lo comunicaría Glapión a Carlos.
Por su parte, el emperador, una vez más, había decidido dejar todo en manos de Aleandro – que tenía la bula desde el 10 de febrero y que, precisamente, había sido el personaje que había sugerido al papa que dictara los últimos documentos de condena – y le pidió el martes de carnaval que, al día siguiente, se dirigiera a la Dieta.
El discurso de Aleandro, pronunciado el 13 de febrero con el respaldo del emperador, duró tres horas. En el mismo, el nuncio no ahorró calificativos hasta el punto de que llegó a comparar a Lutero con Mahoma. Pero toda la disertación fue en latín y, posiblemente, esa circunstancia fue sufrida por no pocos de los presentes como una penitencia. Por si fuera poco, a pesar de la longitud de la exposición de Aleandro, el discurso no discutía ninguna de las afirmaciones de Lutero ni tampoco respondía a ninguna de sus críticas. A decir verdad, se limitaba a señalar que el único problema espiritual existente era la enseñanza del agustino que debía ser extirpada con la mayor energía. Lo cierto es que no sorprende que no fuera acogido ni lejanamente con entusiasmo.
Cuatro días después, estaba preparado un edicto que allanaba el imperio a los deseos del papa. Aleandro pretendía con este texto no sólo que se obedeciera a la Santa Sede sino que Lutero cayera en la provocación e, irritado por las concesiones de Carlos, lo atacara. Sin embargo, no se salió con la suya . Por un lado, Lutero no dio respuesta al texto y, por otro, la oposición que provocó aquella medida resultó extraordinaria. Para la mayoría resultaba obvio que el monje podía tener o no razón, pero no era de recibo que se le condenara sin haber disfrutado del derecho a defenderse de las acusaciones que se habían formulado contra él. La forma en que, finalmente, se conciliaron el deseo de respetar la legalidad germánica y el del emperador de complacer al papa resultó verdaderamente salomónica.
El 22 de febrero, la Dieta había decidido convocar a Lutero y el 2 de marzo, tras un encuentro entre los príncipes y el emperador, éste accedió a escuchar al agustino. Así, la invitación formal con valor de salvoconducto firmada por el emperador se cursó el 6 de marzo. Sin embargo, en paralelo, el 8 de marzo estaba listo un edicto para secuestrar y quemar los escritos de Lutero que se publicó el 26 de marzo . Ese mismo día, de manera bien significativa, un heraldo imperial, expresamente enviado a Wittenberg, entregó a Lutero en persona la invitación de Carlos.
En apariencia se había contentado a ambas partes. Sin embargo, la realidad resultaba muy diferente. A pesar de la victoria que implicaba el que Carlos ordenara la destrucción de los escritos de Lutero, el hecho de que éste tuviera el camino abierto para llegar a la Dieta significó una gran derrota para el nuncio Aleandro.
Sin embargo, no puede decirse que le cogiera de sorpresa. A decir verdad, sus cartas de la época constituyen una fuente extraordinaria de información sobre lo que había sido su calvario de los meses anteriores. Primero, había contemplado la hostilidad con que se había recibido la bula en las ciudades alemanas. En algunos casos, tanto él como Eck –que, de manera vergonzosa, había llegado a añadir el nombre de sus enemigos al texto de bula para poder así ejecutar venganzas personales- habían logrado que la bula se anunciara, pero, generalmente, para descubrir que al día siguiente los carteles habían sido sustituidos por escritos antipapales.
Aleandro había recurrido entonces a la panoplia habitual de la diplomacia vaticana que iba desde la persuasión a la utilización de argumentos espirituales pasando por la mentira y el soborno – había corrido nuevamente el rumor de que se le había ofrecido a Lutero un capelo cardenalicio todo ello sin éxito. En sus misivas, el nuncio deploraba que ninguno de esos recursos servía de nada, como tampoco el que continuamente lanzara injurias sobre Lutero llamándolo “este Mahoma”, “este Arrio” o este “hijo de Satanás”. Al final, como señalaría a sus superiores: “Toda Alemania está completamente sublevada. Nueve décimas partes levantar el grito de guerra de “¡Lutero!”, mientras que la consigna de la otra décima parte que es indiferente a Lutero es “Muerte a la curia romana””.
El papa León X no parecía, a pesar de las medidas que había firmado, especialmente inquieto.  En clara contradicción con su conducta de los años anteriores, había enviado, eso sí, una carta a Carlos afirmando que daba gracias a Dios por haber concedido a la iglesia un emperador como él. Sin embargo, mientras Aleandro se había enfrentado con la amarga realidad, el pontífice se distraía asistiendo al carnaval de Roma. Bajo su ventana del castillo de Sant´Angelo, se había levantado un escenario para una representación que se iniciaba con la oración de una mujer dirigida a la diosa Venus. Acto seguido, venía la historia de unos ermitaños que acababan despojándose de sus hábitos para combatir entre si para conseguir que Amor les entregara a una fémina. Se puede pensar lo que se quiera de lo oportuno y decoroso del espectáculo bajo las ventanas papales, pero poco puede dudarse de que León X no perdía el sueño por lo que estaba sucediendo en Alemania.
A decir verdad, es muy posible que en aquellos momentos fuera Aleandro el único que se diera cuenta de que estaba comenzando una nueva época y de que la Santa Sede no se percataba ni lejanamente de la gravedad de la situación.

Autores:César Vidal Manzanares

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