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“Volvió el Papa, volvió el Papa”

Publicado: febrero 16, 2013 en Iglesia

Harold Segura

Memorias personales sin pretensiones de pontificar

“Volvió el Papa, volvió el Papa”

 Tiempo tendremos para seguir escuchando explicaciones y conocer detalles de las intimidades de la decisión. Mientras tanto, se avecina una avalancha noticiosa sobre quién será el sucesor.

 

Angelo Giuseppe Roncalli, el papa Juan XXIII, murió el lunes 3 de junio de 1963. Yo era un niño de 6 años y cuando escuché la noticia salí corriendo por el vecindario y a grandes gritos comencé a anunciar: «Se murió el Papa, se murió el Papa» decía, mientras corría con afán. Mi mamá, entre sollozos, salió a buscarme y me reclamó por qué anunciaba la tragedia como si se tratara del campeonato de mi equipo de futbol, el Deportivo Cali. «Un Papa no se muere todos los días, ni su muerte se anuncia con ese bullicio», replicó indignada. 

De su antecesor, el Papa Pio XII, no guardo recuerdos; murió cuando yo tenía apenas un año de edad.

A Juan XXIII, conocido como  el Papa bueno , le sucedió Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini, Pablo VI, quien fue coronado (último de los papas en ser coronado) el 21 de junio de 1963, tan sólo 18 días después de la muerte de su antecesor. Ocupó la silla de san Pedro hasta el día de su muerte, el 6 de agosto de 1978. Fue Papa por 15 años. Mis recuerdos del exarzobispo de Milán se mantienen frescos, sobre todo su visita a Colombia en agosto de 1968. Yo iba a cumplir 11 años de edad y, en aquel tiempo, como católico devoto me arrodillé junto a mi mamá frente al televisor en blanco y negro cuando el Papa impartió la bendición antes de regresar a Roma.

El siguiente Papa fue Juan Pablo I, el llamado Papa de la sonrisa, quien solo duró 33 días en su cargo. Su pontificado fue uno de los más breves de la historia.

Y después de Juan Pablo I, Juan Pablo II, quien permaneció como Papa y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano por 27 años; desde octubre de 1978 hasta el 2005. Durante su pontificado viví mi juventud, estudié en la universidad, comencé mi labor pastoral, contraje matrimonio… y muchas cosas más. 27 años son mucho tiempo; tantos como para que muchos llegáramos a creer que sólo ese Papa había existido y nunca veríamos otro más. Cuando él visitó mi ciudad (Cali, Colombia), ofició una misa campal el 4 de junio de 1986, a pocas cuadras de la Iglesia Bautista de San Fernando donde yo servía como pastor. Era un miércoles y, antes de ir a la iglesia para cumplir con mi responsabilidad pastoral, esperé a que pasara en el Papamóvil por la Autopista Sur. Cumplido mi deseo de verlo, aunque fuera de lejos, me dirigí a mi iglesia para ofrecer la conferencia que había anunciado sobre la historia del papado y nuestras diferencias evangélicas sobre la doctrina católica de la infalibilidad. Mientras el Papa hablaba ante más de medio millón de personas, yo le predicaba a mi comunidad de fe que no llegaba ni a medio millar.

Juan Pablo II murió el 2 de abril de 2005 y para aquel entonces yo había cumplido más de 25 años de ejercicio pastoral y teológico. Tenía la suficiente madurez, eso creo, para celebrar como protestante las bondades de este Papa (sin por ellas olvidar sus desaciertos), para reconocer su templanza pastoral, su talante moral y su arrojo político. Entonces, siendo ya Director de Relaciones Eclesiásticas de  World Vision  para América Latina, llamé a mis colegas y demás compañeros y compañeras de labores a una celebración ecuménica que oficié en memoria de su vida. No cabía duda: había muerto uno de los más grandes de la larga y sinuosa historia de los obispos de Roma.

Y después de Juan Pablo II ¿quién podía ser el próximo Papa? En mis fallidas hipótesis, podía ser cualquiera, menos el que fue: Joseph Ratzinger. Él no podía ser, decía yo haciendo gala de mis suposiciones. No era posible que la Iglesia católica, en ese momento de su historia y frente a los enormes desafíos del nuevo siglo nombrara a un teólogo académico (con poco talento administrativo), de escasas habilidades sociales (a diferencia del carismático Papa polaco) y con numerosos antagonistas teológicos, sobre todo en América Latina, el continente donde se aloja 39% del total de católicos del mundo. Ratzinger había sido encargado por Juan Pablo II como responsable de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (heredera de la Sagrada Congregación del Santo Oficio) en la que sirvió como custodio irrestricto de la ortodoxia romana. No había razones dentro de ninguna lógica institucional para que él fuera el próximo Papa… pero lo fue.

El 19 de abril de 2005, día de la elección, seguí con interés los acontecimientos a la espera del humo blanco. Llegado el momento apareció Joseph Ratzinger en el balcón central de la Basílica de San Pedro, con sus brazos dirigidos hacia la multitud reunida en la plaza después de que el Cardenal chileno, Jorge Medina, anunciara la noticia. Entonces, golpee mi escritorio y dije sin medir mis diplomacias ecuménicas y para la sorpresa de quienes me acompañaban: «¡No puede ser; no puede ser!» y me paré desconcertado.

Para los católicos del ala progresista de la Iglesia (que son muchos) esta no fue una buena noticia; tampoco lo fue para quienes abrazamos convicciones ecuménicas (¡cómo podíamos olvidar su Declaración  Dominus Iesus  del año 2000!). Sobraban razones para la desconfianza.

Han pasado siete años desde su elección. En la silla de Pedro ha estado un teólogo del más alto calibre académico; un alemán introvertido que gozó del pleno respaldo del Colegio Cardenalicio (hecho a imagen y semejanza de Juan Pablo II y del mismo Benedicto XVI), un experto conocedor de las minucias vaticanas y a quien le correspondió administrar uno de los períodos más cruciales en la vida del catolicismo mundial.

Esta semana, estando lejos de mi casa por razones de trabajo, escuché la noticia de la renuncia del Papa a través de una emisora colombiana(soy radiófilo empedernido). De inmediato me fui a buscar a mi colega y buen amigo polaco Tadeusz Mich, encargado en  World Vision Internacional  de las relaciones con el Vaticano. Ni él ni los demás colegas a los que les conté la noticia la querían creer. Algunos pensaron que era culpa de mi pésimo inglés que no lograba expresarles lo que estaba pasando. Ni en buen español ni en lamentable inglés parecía ser una noticia creíble.

Lo que sabemos es que los Papas mueren siendo Papas (solo cuatro de ellos han renunciado). La última renuncia —de las cuatro que ha habido— sucedió hace seis siglos. Por eso nos resulta impensable la figura de un exPapa, como lo será Benedicto XVI a partir del 28 de febrero.

Las razones de esa renuncia son pan que alimenta las especulaciones periodísticasÉstas van desde quienes piensan que el Papa está enfermo y cansado, hasta quienes intuyen enmarañadas razones institucionales ante presiones que incluyen, entre otras, crisis económicas, razones teológicas y deslealtades internas. Entre estas últimas opiniones están las de los españoles Miguel Mora y Juan G. Bedoya en el diario El País, quienes dicen que «El ortodoxo cardenal alemán de alma tridentina ha sido durante su mandato un Papa solo, intelectual, débil y arrepentido por los pecados, la suciedad y los delitos —él empleó estas dos palabras por primera vez— de la Iglesia, y rodeado de lobos ávidos de riqueza, poder e inmunidad. La Curia forjada en tiempos de Wojtyla era una reunión atrabiliaria de lo peor de cada diócesis, desde evasores fiscales hasta abogados de pederastas, pasando por contrarrevolucionarios latinoamericanos y por integristas de la peor especie. Esa Curia digna de El Padrino III siempre vio con malos ojos los intentos de Ratzinger de hacer una limpieza a fondo, mientras los movimientos más pujantes y rentables, como los Legionarios, el Opus Dei y Comunión y Liberación, torpedeaban a conciencia cualquier atisbo de regeneración» [1] .

Tiempo tendremos para seguir escuchando otras explicaciones y conocer detalles de las intimidades de la decisión. Mientras tanto, se avecina una nueva avalancha noticiosa acerca de quién será el sucesor. 

Ahora, como hace siete años, se vuelve a especular de qué lugar del mundo será el próximo Papa. Que será africano, dicen unos y mencionan nombres como los del cardenal de Ghana Peter Turkson; que será canadiense, dicen otros y nombran a Marc Oullet; que será iberoamericano, opinan otros y citan los nombres de Odilio Pedro Scherer, arzobispo de São Paulo (a quien tuve el privilegio de conocer en Aparecida, Brasil, en el 2007), João Braz de Avis, también brasileño, o el argentino Leonardo Sandri. Y la lista sigue. Cuesta creerlo, pero varias casas de apuestas ya han hecho de esta elección un negocio.

También hay quienes opinan que el papado regresará a Italia; en fin, que será de aquí o de allá, que será negro o blanco, que será joven (menos de 70 años) o que pasará de los 70 (menos joven). Pero la verdad inquietante es que nadie discute el enfoque teológico o el acento político que traerá… porque el actual Colegio cardenalicio se caracteriza por su pasmosa uniformidad. En la actualidad está conformado por 209 cardenales, 118 electores y 91 no electores. De los 118 con posibilidades papales 62 son europeos, de los cuales 28 son italianos, mientras 19 provienen de América del Sur, 14 de América del Norte, 11 de África y 11 de Asia, y uno solo de Oceanía. Todos fueron nombrados bajo los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI; sólo dos por Pablo VI, pero no son candidatos por ser mayores de 80 años de edad. De los electores, 51 fueron nombrados por Juan Pablo II y 67 por Benedicto XVI [2] .

Quizá esta uniformidad sea en este momento tanto una de «las mayores conquistas» de los dos últimos Papas —según la perspectiva de la institucionalidad católica— como también uno de los hechos más lamentables para esa misma institucionalidad. Lamentable, opino yo, porque la disidencia es un valor que se cultiva en toda institución que aspiran a ser saludable y relevante; sobre todo si se trata de Iglesia que es, en el concepto paulino, el Cuerpo de Cristo cuya armonía se explica a partir de su rica diversidad.

Bueno, los próximos serán días de mucha actividad en los pasillos del Vaticano; además, serán plato jugoso para los periodistas, en especial los que se especializan en los asuntos de la Iglesia católica(John L. Allen Jr. entre los mejores) y despertarán el interés de quienes sin ser especialistas (ni tampoco católicos) seguiremos el proceso por reconocer su innegable trascendencia espiritual, social y política.

En lo personal (esta no ha sido más que una nota personal) vivo este momento con profundo respeto y esperanza. Lo acompaño en oración. Una esperanza terca que cree en que aún es posible ver en estos años por venir un catolicismo diferente: amante de la unidad, comprometido con los empobrecidos, respetuoso de las diferencias, participativo en sus decisiones, profético ante el poder, libre para amar a los despreciados del mundo y humilde ante la verdad.

El cardenal jesuita Carlos María Martini, arzobispo emérito de Milán, dijo meses antes de su muerte: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven». Y agregó con frustración: «Hoy ya no tengo más esos sueños».

Y el cardenal Martini falleció el 31 de agosto de 2012 sin ver sus sueños cumplidos. Pero quienes lo sobrevivimos podemos soñar (¿ingenuidad?). «Para el que tiene fe, todo es posible» (Marcos 9:23), enseñó Jesús.

Fe en que es posible lo imposible: que los lineamientos del Concilio Vaticano II reorienten los rumbos de la Iglesia y ella se abra al mundo, para que, entonces, el mundo la tenga en cuenta a ella. Les aseguro que cuando eso pase, volveré a abrir la puerta de mi casa, como cuando tenía 6 años, y saldré corriendo para decirles a mis vecinos que Juan XXIII ha regresado. «Volvió el Papa, volvió el Papa». Les aseguro que lo haré.

 


   [1]  Citado por Leopoldo Cervantes-Ortiz,  L a renuncia-abdicación de Ratzinger , Agencia Latinoamericana de Noticias, febrero de 2013:

Autores: Harold Segura
©Protestante Digital 2013

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¿Mirando al Sur o al Norte?

Publicado: febrero 16, 2013 en Iglesia

Juan Francisco Martínez

¿Mirando al Sur o al Norte?

 El centro demográfico de las iglesias cristianas está en el sur, aunque el poder, el dinero y las estructuras están en el norte.

La renuncia del Papa Benedicto XVI tomó a muchos por sorpresa. Hacía 600 años que no había renunciado un papa y en esa ocasión renunció para resolver un cisma en la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, al nombrar al nuevo papa los cardenales tendrán que lidiar con una división grande en la vida de la Iglesia Católica. Tendrán que decidir si escogen un Papa que afronte las varias crisis que están afectando al catolicismo en Occidente o uno que se enfoque en las creciente comunidades católicas del Sur.

Muchas personas de occidente, seamos protestantes o católicos, asumimos que los cardenales necesitan enfocar las crisis financieras y de abuso sexual.

También hay muchos en Europa y Norteamérica que argumentan que la Iglesia Católica Romana tiene que “modernizarse” y permitir que se casen los sacerdotes, que mujeres sean sacerdotisas y darle espacio a las minorías sexuales.

La secularización de occidente ha creado una crisis en muchas de las instituciones religiosas de Europa y Norte América y muchas personas dicen que las iglesias tienen que cambiar a la luz de las normas sociales cambiantes.

Los supuestos implícitos detrás de ese llamado son que 1) las iglesias no tienen futuro a no ser que se parezcan a la sociedad de su alrededor y 2) en el futuro el resto del mundo se secularizará al igual que Europa y EEUU. (En otras palabras “nosotros” en el norte somos el futuro.)

Sin embargo, las iglesias, tanto protestantes como católicas, están creciendo rápidamente en el sur.

Por ejemplo, para el año 2025 casi la mitad de todos los católicos en el mundo vivirán en América Latina y los dos lugares donde más crecerá el catolicismo serán África y Asia.

El catolicismo en Europa sigue decreciendo y en EEUU crece a un nivel pequeño. Pero todo el crecimiento en EEUU se debe a los grupos minoritarios y los inmigrantes. Y son los inmigrantes los que están sosteniendo que el decrecimiento europeo no sea mayor. En 1920 Hilaire Belloc afirmó que “Europa es la Iglesia y la Iglesia es Europa” (en  Europe and the Faith ). Claramente eso ya no es verdad.

El centro demográfico de las iglesias cristianas está en el sur, aunque el poder, el dinero y las estructuras están en el norteLa tentación que tenemos los que estamos en el norte es creer que nuestras agendas deben regirnos al planificar para el futuro.

Muchas denominaciones protestantes en EEUU y Europa están decreciendo, mientras sus iglesias hermanas en el sur están creciendo rápidamente. Sin embargo, las iglesias protestantes del norte asumen que sus agendas son las más importantes y que el futuro se parecerá más a ellos que a las iglesias hermanas más dinámicas del sur.

Las necesidades de las iglesias crecientes son muy diferentes a las de las iglesias que están declinando. También quisiera sugerir que ellas tienen mucho que enseñarnos sobre la espiritualidad y dinamismo de una fe viva. Sin embargo, a los de EEUU y Europa nos costará mucho aceptar que los del sur tengan algo profundo que enseñarnos sobre la fe y la vida. También nos será difícil escuchar sus voces al pensar en los temas candentes que están enfrentando nuestras iglesias.

Sin embargo, el crecimiento de las iglesias del sur nos obliga a lidiar con muchas preguntas difíciles.

¿Cuál será nuestra brújula al desarrollar la visión y el liderazgo que necesitan las iglesias en el futuro, las crisis del norte o el crecimiento del sur (y los retos que presentan esos cristianos)?

La mayoría de los cardenales de la Iglesia Católica Romana son del norte, así que ellos tendrán que enfrentar ese asunto a su manera. Pero quisiera sugerir que las iglesias evangélicas enfrentamos una situación similar. ¿Nos dejaremos guiar por lo que Dios está haciendo en el sur o insistiremos en seguir orientándonos por lo que “fue” en EEUU y Europa?

Autores: Juan Francisco Martínez
©Protestante Digital 2013

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Lutero y los campesinos (1)

Publicado: febrero 16, 2013 en Iglesia, Luteranismo

Emilio Monjo Bellido

57360_N_17-02-13-1-24-40Integrando a Lutero en su contexto.

“Lutero el extraño” es el título de un apartado del capítulo II de la biografía del reformador que realizó Heiko A. Oberman (traducida al castellano en 1992). Este investigador mostró al personaje con referencia a su percepción del tiempo en que vivía, y Lutero se pintó a sí mismo en la lucha de un estadio final de la Historia. Si ese plano es de necesidad complejo, el personaje que quiera verse, además, como pieza clave en su desarrollo, lo será también. Como el cuadro donde se pinta no tiene lienzo certero, su retrato adolece de esa falta de encaje histórico. Y proponer esto de un personaje que parece tan cercano, tan conocido, cuyo nombre evoca un modo de ser, para el que no caben dudas sobre su bondad (para unos) o de su perversidad (para otros), es algo que asimismo puede parecer extraño.

Lutero se vivió a sí mismo como uno que está luchando, con la cruz de Cristo, entre Dios y el diablo al final de los tiempos. (No sabría yo decir qué idea exacta tenía Lutero de esos “últimos tiempos”). Él, como siervo de Cristo, se encuentra en pelea a muerte con el Anticristo, que ha descubierto que es el papado. Cómo se expresará alguien luchando a brazo partido en una pelea final, a muerte, puede ayudarnos a comprender el lenguaje del reformador, en muchos casos grueso y desproporcionado. No se trata de “reformar” la Iglesia, sino de liquidar al diablo; es algo final, luego vendrá otro tiempo (que, reitero, no sé cómo lo veía Lutero). No está “arreglando” el redil o proporcionando cobertizo a las ovejas, sino matando al lobo, y el “arreglo” vendrá después, pero por intervención divina.

El mismo autor citado (H. A. Oberman), en un ensayo en 1988, presentaba una certera imagen de Lutero: “Eschatology and Scatology in the ‘Old’ Luther”, con referencia a lo grueso de su discurso en algunas ocasiones, pero justificando su empleo por la vivencia cierta de Lutero como enfrentado a muerte con el diablo, el “señor de los excrementos”, de todo lo sucio (no hace falta imaginar qué podía decir de su hijo predilecto, el papa).

Lo grueso de su discurso (en muchos casos, inaceptable) no es por falta de pericia en el manejo del lenguaje, todo lo contrario. Es un maestro, como demuestra su traducción al alemán de la Biblia. Aún si trataba un tema teológico, y sabía que se leería por el pueblo, escribía con el ojo puesto en los lectores y usaba un lenguaje para ser entendido, en muchos casos, “gráficamente” entendible.

Viene al caso esto por el tema que tratamos la semana anterior, con eso de “peca, y peca fuerte”. Al respecto, creo que es de gran utilidad conservar la traducción de la frase que hace el catedrático de latín Francisco Ruiz de Pablos, y su explicación de la misma. Si se hubiera realizado una adecuada traducción, se habría evitado tanta tergiversada divulgación. Efectivamente, si Lutero hubiera siquiera imaginado que su frase se leería en todas partes (además, fraccionada), por todo tipo de gente, seguro que emplea otro lenguaje; pero asume que solo su amigo, conocedor de tal nivel lingüístico, la tendrá en sus manos. ¿Imaginamos que Melancthon no habría reclamado de Lutero alguna explicación o rectificación si la hubiera “entendido” según las modalidades que luego se han dado a la frase?

El verse en un estadio al final de la Historia no era nuevo. El “crear” un mapa para ese final, tampoco. Recordemos la trama ofrecida por el abad Joaquín de Fiore. Trama sobre un espacio previo de cercanía al tiempo señalado, para algunos de simple pasar hojas del almanaque: los 1260 años. Pues esa cifra así dictada (por ejemplo, Apocalipsis 12:6), o como los 42 meses, o como tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo (tres años y medio). Esto no era tema menor, la gente vivía con este mapa, y actuaba en consecuencia. Los unitarios, como Servet, empezaban a sumar esos 1260 años a partir del inicio de la “apostasía” (Nicea con su trinidad, 325), les salía las cuentas para la época de la Reforma, donde vivían con esa esperanza. Isaac Newton contaba desde el año 800, con la coronación papal de Carlomagno; sale el final para la segunda mitad de nuestro siglo. No les doy otros caminos de especulación, pero hay modo de contar con el que estaríamos a las puertas, ya mismo.

Existen incluso filosofías políticas que han secularizado este milenarismo, y lo toman como plano donde encajar los movimientos revolucionarios. De todos modos, la persona y el personaje de Lutero deben verse en ese espacio, en esa cosmovisión. Y ahí lo contemplamos en su confrontación (por decirlo con alguna frase genérica) con los campesinos, cuyos líderes les anunciaban igualmente el final de los tiempos, pero con otro mapa. Episodio tan usado y divulgado, tan confuso en sus explicaciones. ¿Por qué, pues, tratar un asunto así? Pues porque vivimos tiempos donde la fe debe caminar, y el camino de la fe es muy complejo también; no se trata de simple gusto por algo de historia, sino de algo “actual”, aunque tengamos que “traerlo” de forma trabajosa.

Con Lutero se siente (bueno, es mi caso) una condición extraña. Por un lado, su experiencia de conversión, su comunión con la cruz, su “teología” de la cruz, su Dios como “persona”, como “padre” (que otros ya proclamaron, pero que él divulga), te hacen cercano. Le das un abrazo de comunión. Pero cómo vive esa fe Lutero, cómo la pone a caminar, hace que, en muchos casos, te sueltes y salgas corriendo. Y como esas dos cosas no se pueden separar, pues ahí está la extraña situación.

Lutero fabricó un mapa donde vivir su fe. (Eso nos pasa a todos en alguna medida, pero creo que debemos tener la prevención de estar alerta y rechazar.) Y se complicó por no admitir que la fe pudiese vivirse en otro sitio. “Su” fe, “su” Evangelio, “su” Cristo; eso es peligroso. Llegó a considerar que cualquiera que rechazase algo de “su” mapa, era ya alguien al servicio del diablo. (Así pensaba incluso de otros reformadores.) La pelea final se tenía que producir en “su” paisaje, en “su” lienzo. (La propia Biblia tenía que “plegarse” a ese modelo, por eso, durante un momento no encontró encaje de algunos libros, como Santiago.) Y no fue así. Terminó, pues, bastante desorientado, y algo amargado, aunque bromeara tanto.

Ese es el contexto de sus confrontaciones con los campesinos (que seguiremos mirando, d. v., la próxima semana). ¿Por qué le han tenido que consultar a él, cuyo ministerio no corresponde con esos asuntos? Como “predicador” tiene que enseñar su evangelio de salvación, lo cual hace en esos escritos, pero los asuntos seculares, esos derechos que unos y otros reclaman, eso es secular y corresponde a los portavoces de su esfera propia, de ese “reino” particular: deben ser los juristas de las universidades, no los pastores del púlpito.

Se ve “obligado” a pintar un sector del lienzo que no le corresponde, ése no es su cuadro. Además, se le ha colado una situación no prevista; pensó que su lucha era contra el papado, ahí está el Anticristo, ésa es su pelea a muerte, pero ahora tiene que extender esa conciencia a los profetas exaltados, a los hijos del diablo, que están en su propio campo. La lucha es la misma, pero con contendiente no previsto. (Esa es también la explicación, que no aceptación, de sus condenas finales contra los judíos; se han incorporado a la pelea, son igual que el papado, y deben ser aniquilados; es la pelea final, no son asuntos personales, es algo cósmico.)

La confusión está servida. Lutero trata el tema de la rebelión de los campesinos con el lenguaje de “su” evangelio, como algo de “salvación”, donde el cristiano tiene un lugar determinado. Pero el asunto es civil, social; no están preguntado o reclamando algo de su alma, de su salvación, sino de vida concreta, aunque tenga que ver con lo eclesiástico (como reclamar que cada parroquia eligiese a su párroco), de diezmos, de caza, de labranza, etc.

Lutero escribe contra ellos, de ahí su grueso lenguaje, en la experiencia de su lucha contra el diablo: escribe contra el diablo mismo, tanto en los señores como en los campesinos está el diablo. ¿Qué hacemos con ese Lutero? Pues que se quede son “su” evangelio y con “su” mapa. Eso no es el Evangelio de la Biblia. Que nuestro Señor no vino a mediar en asuntos de herencias terrenas, claro que sí, pero no escribe que un hermano le corte la cabeza al otro por reclamársela.

Esto se ha complicado. Seguramente convendrá mirar el asunto en más de una semana.

Autores: Emilio Monjo Bellido
©Protestante Digital 2013

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Leonardo de Chirico

¿Un camino para los lute-romanos?

 El Papa recordó que la unidad cristiana no es “unidad en la diversidad”, sino tener la misma fe, la misma Eucaristía y las mismas autoridades. Una unidad que sólo subsiste en la Iglesia Católico Romana.

 Entre los días 18 y 25 de Enero, la Iglesia Católico Romana y el Consejo Mundial de Iglesias organizaron la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Desde 1958, la Semana de Oración ha sido un ejercicio anual de “ecumenismo espiritual” (es decir, oración conjunta) que implica tanto a los cuerpos eclesiásticos oficiales como a los movimientos ecuménicos de base. Su principal premisa teológica es hacer una llamada a la plegaria común para conseguir la unidad de todos los que están “bautizados” . [i]

Al término de la semana, Benedicto XVI presidió la liturgia final en la basílica de San Pablo de Roma. En su homilía, el Papa subrayó que la unidad es dada tanto por Dios como por la responsabilidad de todos los cristianos.

En los esfuerzos que se hacen a favor de la unidad, las cuestiones doctrinales que causan la división entre la Iglesia Católico Romana y los demás cristianos no católicos no deberían “descuidarse ni minimizarse”.

También en esta ocasión, el Papa Ratzinger insistió en el hecho de que el ecumenismo no es una unidad sentimental desleída, sino que es una unidad en la profesión de la misma fe, en la celebración de la misma Eucaristía, y unidos bajo el mismo ministerio sacramental de la sucesión apostólica.

Sin embargo,  cuando la Semana de Oración estaba a punto de comenzar, un curioso evento proporcionó otra perspectiva del panorama general del ecumenismo católico romano .

 ¿UN CAMINO PARA LOS “LUTE-ROMANOS”?
Al presentar su libro más reciente sobre los principales temas del pensamiento de Ratzinger, en una librería romana junto al Vaticano, el Arzobispo Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe, hizo un comentario sobre una posible perspectiva para el proceso ecuménico.

 Imaginando un escenario futuro en el cual un número significativo de luteranos quisieran entrar en plena comunión con la Iglesia Romana, Müller dijo que podría crearse un “ordinariato” específico para ellos a fin de facilitar la transición . Un ordinariato es una diócesis especial que permite la completa integración en la Iglesia Romana mientras que, al mismo tiempo, concede la aceptación de algunos aspectos de la tradición espiritual y litúrgica anterior.

 El modelo del ordinariato ya ha sido previsto y aplicado. En 2009 el Papa Ratzinger dispuso la constitución de “ordinariatos personales para los anglicanos que entraran en plena comunión con la Iglesia Católica” . En este caso, los ex anglicanos que ahora son católico-romanos pueden celebrar los sacramentos de acuerdo “con los libros litúrgicos propios de la tradición anglicana”. El ordinariato consigue la integración en el sistema romano siempre y cuando se pague el tributo a su “catolicidad”, la cual es capaz de acomodar diferentes tradiciones.

 El Arzobispo Müller admitió que “el mundo luterano es algo diferente del anglicano, puesto que entre los anglicanos siempre ha habido un sector cercano al catolicismo”. No obstante, dijo, algunos luteranos albergan la esperanza de un restablecimiento de la plena comunión con Roma, y “la” Iglesia debería estar preparada para recibirles.

Sugirió que, al igual que con los anglicanos, la Iglesia Católica podría permitir a los luteranos conservar las “legítimas tradiciones que han desarrollado”, entretanto se convierten en miembros de la Iglesia Católica. La idea fue severamente criticada por los funcionarios luteranos.

 ¿CÓMO FUNCIONA LA UNIDAD VISIBLE?
 Aparte de los tecnicismos de la ley canónica, lo que es digno de considerar es el cuadro general que emerge de estos comentarios .

Es verdad que el arzobispo Müller no pronunció una declaración oficial como si la decisión ya estuviese tomada. Sin embargo, expresó unas ideas a las que se les da una seria consideración en los departamentos del Vaticano en ambos espectros de los límites de la Iglesia Romana.

 A su “derecha”, Roma está tratando concienzudamente de resolver la excomunión que infligió al tradicionalista Mons. Lefebvre y a sus seguidores en 1998. El medio para lograrlo es a través de un ordinariato por el cual podrían mantener sus modelos litúrgicos distintivos al tiempo que aceptarían que otros católicos se adhirieran a la evolución del post-Vaticano II.

 A su “izquierda”, Roma se está abriendo a los ex anglicanos y ahora, posiblemente, a grupos de luteranos que deseen abrazar la “catolicidad” romana si bien conservando parte de su patrimonio luterano . El ordinariato es el medio por el cual la catolicidad de la Iglesia romana puede extenderse por todos los lados preservando al mismo tiempo la unidad del sistema alrededor de la institución sacramental.

 El hecho de que estas ideas se pronunciaran públicamente en la semana ecuménica es intrigante, pero perfectamente legítimo si se comprende todo lo que el ecumenismo significa para Roma .

Por una parte, la Iglesia Romana ora con otros cristianos para la unidad y se regocija por la unidad que ya existe. Por la otra, establece disposiciones a fin de que la completa unidad sea conseguida mediante la incorporación de otros cristianos en su seno.

 Según el punto de vista romano de la unidad, no hay ninguna contradicción entre las dos medidas. Como se ha recordado anteriormente, el Papa en su homilía recordó que la unidad cristiana no es un tipo de unión corriente como “unidad en la diversidad”, sino la plena expresión de la unidad cristiana, o sea, profesar la misma fe, celebrar la misma Eucaristía y ser regido por las mismas autoridades. Esta completa o perfecta unidad subsiste solo en la Iglesia Católico Romana .

Las demás iglesias y comunidades son, en una forma u otra “defectuosas” en algunos aspectos importantes. Después de los anglicanos, ahora es el turno de que les hagan a los luteranos una disposición especial para que disfruten de una vida cristiana “más plena”.

 Traducción: Rosa Gubianas

 


   [i]  La Semana de Oración de la Alianza Evangélica es una iniciativa diferente, que por lo general tiene lugar una semana antes. Empezó en 1846, más de un siglo antes que la semana ecuménica, y tiene una premisa teológica muy diferente en tanto que fomenta la oración entre todos los creyentes cristianos. La diferencia debería notarse; no todos los que están bautizados son necesariamente cristianos. El fenómeno del cristianismo “nominal” está muy extendido, por lo cual gran cantidad de una determinada población está compuesta por aquellos que están bautizados, pero puede que haya pocos cristianos entre ellos.

Autores: Leonardo de Chirico
©Protestante Digital 2013

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Juan Francisco Martínez

Tensión creciente de los cristianos con Obama

Las iglesias cristianas y el segundo período de la administración Obama

14 DE ENERO DE 2013

El 21 de enero el presidente Obama tomará juramento para el inicio de su segundo período como presidente.
El evento aún no se ha producido, y ya se están reflejando tensiones crecientes que se están produciendo entre la administración y las iglesias cristianas.
Hace pocos días la Casa Blanca invitó al pastor Louie Giglio, de Atlanta, a orar en uno de los actos de la inauguración. Dos días más tarde el pastor fue forzado a retirarse del evento debido a que hace tiempo él había predicado en contra del matrimonio homosexual.
Hace cuatro años el presidente invitó a Rick Warren, quien también había predicado con la misma postura en idéntico tema. En aquella ocasión el presidente defendió su decisión diciendo que quería trabajar de forma plural y amplia. Pero esta vez han obligado al pastor Giglio a renunciar a su participación.
Esto refleja un cambio más de fondo en la propia postura de la administración Obama, que hace cuatro años dijo que no estaba de acuerdo con el matrimonio gay, pero ahora sí está a favor.
También refleja la creciente tensión entre su administración y las iglesias cristianas con relación a otros temas de índole social.
Por ejemplo, varias iglesias, entidades religiosas y cristianos dueños de negocios han demandado al gobierno por obligarles a ofrecer cubrir la atención médica de sus empleados incluyendo en esa atención el pago de abortos o anti-conceptivos, dentro del nuevo plan de salud comúnmente llamado Obamacare.
Este mismo cambio de postura también se ha visto en el hecho de que no se ha aplicado el programa migratorio que protege a cónyuges indocumentados que sufren de violencia doméstica  ( Violencia Against Women Act – VAWA ).
Los demócratas liberales insistieron en que se tenía que cambiar el VAWA para incluir a parejas homosexuales. Cuando los republicanos rechazaron ese cambio, los demócratas prefirieron no aprobar nada, que extender el plan que ya existía.
Aunque el presidente Obama no ganó la mayoría del voto evangélico o católico, sí ganó un porcentaje alto del voto en esas dos comunidades. Votaron a su favor a pesar de no estar de acuerdo con su postura con relación al matrimonio gay o el aborto. Sin embargo, el apoyo principal del presidente viene de personas que están de acuerdo con él en estos asuntos. Estás por verse como se relacionará con los que no están de acuerdo, particularmente con las iglesias y organizaciones cristianas .
De momento el futuro de esta situación no se ve de manera muy prometedora.

Autores:Juan Francisco Martínez

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Carlos Martínez García

¿Retirarle la excomunión a Lutero?

Para Ángela Trejo y Moisés Pérez, hijos de Lutero en México

14 DE ENERO DE 2013

Algunos protestantes en Alemania pretenden que Roma le retire la excomunión a Martín Lutero. La pena data de 1520, y los promotores de que sea levantada la sanción tienen como meta que la medida tomada por León X contra el reformador sea quitada a más tardar en el 2017, cuando se cumplen quinientos años del inicio de la Reforma protestante.
Mediante Protestante Digital  nos enteramos que Margot Kässmann fue nombrada por la Iglesia Evangélica Alemana “embajadora de Lutero” en abril del año pasado. Entre sus responsabilidades está organizar distintos eventos preparatorios al quinto centenario de la gesta iniciada por Lutero a partir de que dio a conocer sus 95 Tesis  el 31 de octubre de 1517, para concluir dentro de cuatro años con un Jubileo conmemorativo que recuerde y celebre la lid del ex monje agustino.
Leo en la nota informativa que “ Para Margot Kässmann ha llegado el momento de eliminar esta arista entre católicos y protestantes y que se produzca un ‘gesto de buena voluntad’ . Que ya vayan a ser cinco los siglos que dura la excomunión de Lutero no es en sí mismo un obstáculo para Kässmann ya que tampoco ‘en 1984, nadie previó la caída del Muro de Berlín’ y ocurrió”. Parece que ella, quien ha sido obispa de la Iglesia Evangélica Alemana, se hace eco de lo deseado por un sector de protestantes luteranos germanos. La suya no es una iniciativa personal, sino expresión compartida por un buen número de sus correligionarios.
Tal vez a la iniciativa nazca de una profunda convicción de que algo se lograría si Roma le retira la excomunión a Lutero. Tengo preguntas al respecto: ¿en qué consistiría ese logro? ¿Hay disposición en el Papa Benedicto XVI, por cierto alemán al igual que el excomulgado, en retractarse de la sanción impuesta?
Benedicto XVI, tal y como hizo su predecesor Juan Pablo II, sigue una línea preconciliar. Los dos papas han ido en sentido contrario al Vaticano II. Ambos reforzaron el verticalismo romano. El anterior Papa, y el presente, tienen como denominador común pugnar por la reconcentración del poder en manos del que llaman el Sumo Pontífice, el obispo de Roma. No veo cómo quien hoy ocupa el trono que detentó en el siglo dieciséis León X se atreva a revertir la expulsión de Lutero.
Para responder qué se lograría en el hipotético caso de que la excomunión fuese levantada, debo hacer antes una evocación histórica .
Es necesario recordar que tras varios intentos de emisarios papales por obtener la retractación de Martín Lutero sobre sus abiertas críticas a la Iglesia católica romana, en junio de 1520 el Papa León X promulga la bula Exsurge Domine  (Levántate Señor), en la que se otorgan máximo sesenta días para que el teólogo germano reconozca sus herejías y se someta a Roma.
La bula iniciaba con palabras contundentes: “¡Levántate, oh Señor, y juzga tu causa! Un jabalí salvaje ha invadido tu viña. ¡Levántate, oh Pedro, y observa la situación de la Santa Iglesia Romana, madre de todas las iglesias consagradas con tu sangre! ¡Levántate, Pablo, que con tu enseñanza y tu muerte iluminaste e iluminas a la Iglesia!” Agrega que no se puede “tolerar más que la serpiente se arrastre por el campo del Señor” (Roland H. Bainton, Lutero , Editorial Hermes, México, 1978, p. 159).
Lutero en lugar de retractarse profundiza su desacuerdo con las enseñanzas doctrinales católico romanas . En agosto de 1520 publica Discurso a la nobleza de la nación alemana , en octubre La cautividad babilónica de la Iglesia , y en noviembre La libertad del cristiano . Estos tres escritos circulan en México editados por la Secretaría de Educación Pública, en la colección Cien del Mundo. La tríada está conformada por textos fundamentales para comprender la creciente distancia entre el teólogo alemán y el papado romano.
En noviembre del mismo año Lutero responde a las pretensiones de León X a través de un tratado titulado Contra la execrable bula del Anticristo , en la que señala que “[El apóstol] Pedro dice que debemos dar cuenta de la fe que está en nosotros, pero esta bula me condena autocráticamente sin ninguna prueba de las Escrituras, mientras que yo documento todos mis postulados con la Biblia” (Bainton, op. cit ., p. 176).
El disidente germano quema la bula de León X el 10 de diciembre . En los primeros días de enero del siguiente año el Papa expide otra bula, llamada Decet Romanum Pontificem , en la que valida la pena de excomunión contra Martín Lutero.
Quedaría por delante el último intento de los poderes políticos religiosos de entonces, personificados en el emperador Carlos V y los representantes del Papa, ante quienes en la Dieta de Worms (abril de 1521) Martín Lutero reafirmó sus convicciones bíblicas. No hubo vuelta atrás, la ruptura estaba consumada.
Como no existe la historia en if  (si condicional), me parece un ejercicio improductivo especular sobre qué pensaría Martín Lutero acerca de que algunos descendientes teológicos suyos tengan interés en que el Papa le retire la pena de excomunión . En alguna parte leí que todos tenemos derecho a nuestras interpretaciones (aunque no todas sean igualmente válidas), pero no tenemos derecho a crear nuestros propios hechos. No podemos, ni debemos, modificar los datos duros y comprobables para ponerlos en sintonía con nuestras preferencias políticas, teológicas o éticas.
Lutero mismo dejó plena constancia del concepto en que tenía la bula de excomunión: “Por mi parte, la suerte está echada. Estoy por encima tanto de las amenazas como de los favores de Roma. Ya no es posible la reconciliación. Nunca más seré de ellos. Que condenen mis libros, que los quemen. Yo condenaré y arrojaré al fuego su derecho canónico, que no es más que un tejido de herejías. Basta de esta humildad que nunca ha servido para arreglar nada. Basta de alentar a los enemigos del Evangelio en su orgullo y suficiencia. Eligen la violencia para esconder su ignorancia y su conciencia culpable”  (César Vidal, El caso Lutero , EDAF, Madrid, 2008, p. 228).
Solicitar que pierda su vigencia la pena de excomunión es reconocerle autoridad al Papa en asuntos de fe y doctrina. Autoridad que Martín Lutero sin ambages desconoció. Yo prefiero a Lutero excomulgado.

Autores:Carlos Martínez García

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Toda Corea del Norte es un gulag

El Auschwitz norcoreano: Holocausto en el Campamento 22

Edificación de entrada al campo 22 detectada por el activista Joshua Stanton. / freekorea.us.jpg
Ejecuciones en grupo, torturas, pruebas con armas químicas. Una masiva limpieza ideológica ante la indiferencia mundial. Puertas Abiertas coloca a Corea del Norte como único país de “persecución absoluta” a cristianos.

 NUEVA YORK

En Corea del Norte el régimen dictatorial sigue siendo el número 1 mundial en persecución religiosa, y es el único país del mundo en el que hay “persecución absoluta” a los cristianos, según el informe que acaba de hacer público Puertas Abiertas. Pero esta persecución no es sólo religiosa, sino que afecta a todos quienes no son adeptos al régimen, hasta extremos insospechados como acaban de difundir activistas sociales.
“Responsabilidad colectiva”  es el término que usan y denuncian los refugiados norcoreanos. Explica la política del régimen de Pyongyang de extender el delito de subversión a toda la familia del acusado e incluso a sus vecinos. El razonamiento es simple: el opositor ha contaminado ideológicamente a su entorno, cuyos miembros deben responder por no haber prevenido las grietas en el sistema de pensamiento único. Hasta tres generaciones de una misma familia -abuelos, padres e hijos-, cuando no los residentes de un bloque entero, son enviados juntos a prisión.
DENUNCIAS PARA OÍDOS SORDOS

Corea del Norte: ‘persecución absoluta’ a cristianos
  Ted Blake, Presidente de Puertas Abiertas en España, analiza el último informe de 2013 sobre libertad religiosa en el mundo, destacando como primer país de persecución a cristianos por cuarto año consecutivo. Una entrevista de Joel Forster.

Los exiliados norcoreanos llevan años describiendo la aplicación de la Responsabilidad colectiva, ejecuciones en grupo, abortos forzados de fetos que también se consideraban genéticamente contaminados, ensayos de armas químicas en presos o la existencia de campos de concentración con decenas de miles de presos políticos y religiosos. La reacción inicial al escucharlos suele ser la misma con la que se recibieron las primeras noticias sobre Auschwitz. Debe haber un error. Exageran. Nadie sería capaz…
No hay, sin embargo, contradicciones ni fisuras en los relatos. Sorprende en cambio la similitud y concreción de los detalles, a pesar de ser ofrecidos por personas que no se conocían entre ellas, procedían de partes diferentes de Corea del Norte y habían estado en diferentes prisiones. Entonces empiezas a pensar que es posible: que en pleno siglo XXI, el de la información y la tecnología, Pyongyang esté llevando a cabo una masiva limpieza ideológica y logrando, además, que pase desapercibida para el resto del mundo.
‘ZONAS DE CONTROL TOTAL’ Esta semana se han hecho públicas fotografías por satélite que confirman y ofrecen nuevos detalles sobre los campamentos de concentración norcoreanos, conocidos como «Zonas de Control Total» . La claridad de las imágenes ha permitido, junto a la información de funcionarios que trabajaron en ellos, identificar el lugar exacto donde se encuentran los centros, incluido uno situado en la norteña región de Hoeryong. Es el C-22, denunciado desde hace décadas y donde las organizaciones de Derechos Humanos calculan que podría haber encerradas hasta 50.000 personas.
Kwon Hyok  trabajó como administrador en el C-22 antes de abandonar su puesto y cruzar la frontera, pidiendo asilo en Corea del Sur. Su voz es especialmente valiosa porque no viene del legítimo resentimiento de la víctima, sino del arrepentimiento del verdugo. Kwon asegura haber participado en pruebas que incluían el gaseado de presos para comprobar los efectos de las armas químicas del régimen. «No sentía nada», ha confesado al describir la pasividad con la que vivió las ejecuciones. «Me habían convencido de que eran los enemigos del Estado y debía aplastarlos». La indiferencia con la que el mundo suele recibir declaraciones como las de Kwon, pruebas materiales como las últimas imágenes de Google Earth o los testimonios de los supervivientes demuestran la facilidad con la que se olvidan las lecciones del pasado , en el caso de que hubieran sido aprendidas. Toda esa evidencia indica que los norcoreanos están padeciendo purgas similares a las que vivió la Unión Soviética de Stalin o la China maoísta de la Revolución Cultural (1966-1976). Y todo, sin que ocupe apenas la atención en foros internacionales o medios de comunicación.
El silencio se explica en parte por el aislamiento del último Estado estalinista del mundo y las dificultades de acceso de la prensa. Pero hay otras razones: Corea del Norte mantiene intimidada a la comunidad internacional con sus armas nucleares , la creciente capacidad de sus misiles de largo alcance y un calculado comportamiento errático con el que envía el mensaje de que sus acciones son impredecibles. Es el matón del patio del colegio, al que todos rehúyen. La política de apaciguamiento de surcoreanos, japoneses, europeos y estadounidenses ha sido interpretada por Pyongyang como una señal de que nada de lo que haga tendrá consecuencias, empezando por el maltrato de su pueblo.
NACER Y MALVIVIR EN UN GULAG NORCOREANO Los gulags norcoreanos fueron creados en los años 70 por el fundador de la patria y Presidente Eterno Kim Il-sung, ampliados por su hijo Kim Jong-il y mantenidos estos días por el tercero de la dinastía, Kim Jung-un . El joven Kim, de quien se cree que no ha cumplido los 30, en el poder desde hace un año, es la esperanza reformista de Occidente, a pesar de que mantiene invariable el sistema totalitario de sus antecesores. El país sigue siendo una inmensa cárcel para sus 23 millones de habitantes . Altavoces repartidos en cada calle, plaza y edificio despiertan a la población con loas al líder. Todos los ciudadanos llevan un pin con la imagen de uno de los tres Kim. El gulag espera no solo a quienes critican al régimen, sino a los que no le muestran suficiente devoción. Corea del Norte es, de lejos, el lugar menos libre y políticamente más reprimido del mundo.
Pero hasta los dirigentes norcoreanos saben que ni siquiera la propaganda o el aislamiento pueden garantizar la supervivencia de una dictadura. Todas, tarde o temprano, terminan cayendo. De ahí medidas como la Responsabilidad colectiva. La política del castigo general anula incluso a los disidentes que podrían mostrar mayor coraje, los que están dispuestos a pasar largas temporadas en la cárcel o a arriesgar la vida. Las consecuencias de sus actos serán pagadas por su pareja, sus hijos, sus padres e incluso amigos. Los brotes de rebeldía son así cortados de raíz, extendiendo un sistema de espionaje comunitario en el que todo el mundo espía a todo el mundo. Nadie se fía de nadie. Y la más mínima sospecha es denunciada, porque no hacerlo podría suponer el fin propio.
El resultado es que la mayor parte de las cerca de 200.000 personas que están encerradas en los campos norcoreanos, según fuentes de la disidencia, probablemente nunca se opusieron al régimen. Han sido condenas por si acaso. Algunos, como Shin Dong Hyuk, ni siquiera llegaron a entrar en el campamento. Nacieron en él como consecuencia de la política de Responsabilidad colectiva.
El padre de Shin fue condenado a cadena perpetua como responsable subsidiario de la huida del país de sus dos hermanos en 1965. Años de buen comportamiento le valieron un permiso especial para contraer matrimonio con una reclusa y Shin fue el resultado de esa relación . El joven pasó los 22 primeros años de su vida en el Campamento 14, situado en Kaechon, donde asistió a la ejecución de su madre y de uno de sus hermanos y vio como torturaban a su padre hasta dejarlo permanentemente lisiado.
Shin Dong Hyuk logró escapar a Corea del Sur en 2005. Las cicatrices de su paso por el Campamento 14 siguen siendo visibles: la amputación de un dedo por tirar accidentalmente una máquina de coser al suelo, quemaduras en la espalda por las torturas recibidas desde que tenía 13 años y las heridas que se produjo en las piernas al saltar la verja electrificada de la prisión durante su huida .
«Nunca me había planteado escapar porque no pensé que pudiera existir otra vida más allá. Un recluso empezó a contarme cómo era todo fuera y juntos decidimos intentarlo», recuerda Shin, cuyo relato se recoge en su libro autobiográfico ‘Escapada al mundo exterior’. Para él, como para cientos de supervivientes de los campos de concentración norcoreanos, la pregunta es cuándo empezará el mundo a creer su historia.

Fuentes:  El Mundo

Editado por: Protestante Digital 2013

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ATLANTA – Francis Chan, autor del best seller de Crazy Love and Erasing Hell, pastor fundador de la Iglesia Cornerstone en Simi Valley, California, y fundador de la Eternidad Bible College, habló a los 60.000 asistentes a la Pasión + 2013 Conferencia de la semana pasada con un mensaje centrado en la importancia de hacer discípulos y la realidad de que Dios es siempre fiel y digno de confianza, incluso cuando la gente no lo son.

«Quiero que la alegría de saber que estoy haciendo algo con mi vida, la alegría de la batalla», dijo Chan en la noche del miércoles. «Ha sido un año difícil para mí y estoy realmente agradecido por ello. Yo vengo de él y digo que fue un gran año. Fue difícil, pero Dios ha hecho cosas increíbles, y eran buenas. »

El evangelismo y el discipulado fueron temas clave a lo largo mensaje de Chan. «Si usted realmente quiere experimentar a Dios, id, y haced discípulos», dijo a los estudiantes, admitiendo que a veces ha sido cobarde en el inicio de conversaciones espirituales con los extraños. «Uno de mis mayores temores – tal vez mi mayor debilidad como cristiano – es que tengo un tiempo difícltad subir  de hablar a un desconocido  acerca de Jesús.»

Pero como Chan comenzó manteniendo con más audacia e intencionalidad «, comenzaron  a suceder cosas increíbles», compartió, comparando su viaje a la del apóstol Pablo en Hechos 16. «Empecé a experimentar a Dios más que nunca. He visto más respuestas a la oración, las cosas más sobrenaturales sucedieron en mi vida. »

Chan deseoso de cultivar la audacia en el discipulado fuéron él y su esposa, Lisa, para iniciar un movimiento de plantación de iglesias en el centro de la ciudad de San Francisco. «Tenemos la iglesia los domingos por la tarde, que consiste en hablar conmigo durante 5-10 minutos, cantamos durante 5-10 minutos, entonces todo el mundo va durante dos horas y testificar en los barrios de bajos ingresos. Después de eso regresamos y compartimos con los demás lo que pasó y cómo fue la experiencia «, Chan describió, y agregó que también está trabajando para poner en marcha un movimiento de discipulado a nivel nacional.

El pastor de California hizo hincapié en el papel esencial del Espíritu Santo en el empoderamiento de los creyentes, citando Hechos 1:8, «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros», y diciendo a los asistentes que siempre se debe confiar en el poder de Dios para llevar a cabo grandes cosas. «Para aquellos de ustedes que dicen:» Yo no puedo experimentar a Dios: «Mi pregunta para usted es: ‘¿Estás ahí haciendo discípulos?'»

Un error común en la vida de los creyentes es la falta de confianza en Dios, algo que a menudo se deriva de las relaciones humanas rotas, dijo Chan.

«Cada año en mi vida que confio cada vez menos en la gente», reconoció, levantando la Biblia. «Ha sido un viaje loco, pero cada año me siento más y más seguro de las palabras de este libro. Las promesas de Dios – todo lo que está escrito en este libro – absolutamente se puede confiar «.

Chan citó varios versículos de las Escrituras del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento para demostrar la fidelidad de Dios a través de las generaciones. «Si somos infieles, Dios permanece fiel, porque no puede dejar de ser quien es», explicó Chan, diciendo que Dios nunca rompe sus promesas y siempre se mantiene fiel a sus atributos. «Hay una hermosa imagen de esto en las Escrituras, y mi favorito es el del libro de Oseas, donde Dios permitea  Oseas casarse con una prostituta para que pudiera mostrar a Israel lo que era estar casado con ella», dijo Chan. «Eso fue todo un cuadro de lo que Dios hace. Él quiere volver a comprarnos, a pesar de lo que hemos hecho. »

Chan advirtió en contra de enfoque selectivo en las escrituras basadas en la conveniencia personal y expresó la necesidad de equilibrar el amor de Dios con su ira, lamentando el hecho de que muchos cristianos ignoran ciertas partes de la Biblia, debido a la forma en que fueron criados por sus padres o de su tradición religiosa. «Algunos de ustedes confían en Dios y sus promesas de bendición, pero no confía en sus advertencias de castigo», dijo. «Muy a menudo, en nuestra cultura, decimos que vamos a hacer algo para entonces retroceder. Pero usted puede apoyarse en la Palabra de Dios, y si Él promete algo, Él vendrá a través de «.

Chloe Lorence, 18, de Fairfax, Virginia, quien actualmente es homeschooled senior, refleja que varios ejemplos del mensaje de  Chan resonó con ella. «Él parece entender lo que se siente  luchar como una persona, en particular cuando se trata de confiar en otras personas y que se proyecta en Dios.», Dijo Lorence, «El camino de los altavoces se abren sobre sus propias pruebas y alegrías que realmente hacen Pasión atractiva, y es diferente a cualquier otra reunión cristiana que jamás ha experimentado. »

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By Ruth Malhotra , CP Guest Contributor

francis chan

(Photo: Passion 2013 Conferences)
Francis Chan, best-selling author of Crazy Love and Erasing Hell, speaks to some 60,000 students at the Passion 2013 conference in Atlanta, Georgia, on Wednesday, Jan. 2, 2013.

ATLANTA – Francis Chan, best-selling author of Crazy Love and Erasing Hell, founding pastor of Cornerstone Church in Simi Valley, Calif., and founder of Eternity Bible College, spoke to the 60,000+ attendees at the Passion 2013 Conference this past week with a message focused on the importance of making disciples and the reality that God is always faithful and trustworthy even when people are not.

«I want the joy of knowing that I am doing something with my life, the joy of battle,» Chan said on Wednesday night. «It has been a rough year for me and I’m actually grateful for that. I come out of it and say it was a great year. It was difficult, but God has done amazing things, and man, was it good.»

Evangelism and discipleship were key themes throughout Chan’s message. «If you really want to experience God, go and make disciples,» he told the students, admitting that he has sometimes been cowardly in starting spiritual conversations with strangers. «One of my biggest fears – maybe my biggest weakness as a Christian – is that I have a hard time going up to a stranger and talking to them about Jesus.»

But as Chan started witnessing more boldly and intentionally, «amazing things began to happen,» he shared, likening his journey to that of the Apostle Paul in Acts 16. «I began to experience God more than ever before. I’ve seen more answers to prayer, more supernatural things happen in my life.»

Chan’s desire to cultivate boldness in discipleship led him and his wife, Lisa, to start a church planting movement in the inner city of San Francisco. «We have church on Sunday afternoons, which consists of me speaking for 5-10 minutes, us singing for 5-10 minutes, then everyone going out for two hours and witnessing in lower income neighborhoods. After that we come back and share with each other what happened and how the experience was,» Chan described, adding that he is also working to launch a nationwide discipleship movement.

The California pastor emphasized the essential role of the Holy Spirit in empowering believers, quoting from Acts 1:8, «you will receive power when the Holy Spirit has come upon you,» and telling attendees that they must always rely on God’s power to accomplish great things. «For those of you who say, ‘I don’t experience God,’ my question for you is, ‘Are you out there making disciples?'»

A common pitfall in the lives of believers is a lack of trust in God, something that often stems from broken human relationships, Chan said.

«Every year in my life I trust fewer and fewer people,» he acknowledged, holding up his Bible. «It’s been a crazy journey, but every year I am more and more sure about the words in this Book. God’s promises – everything He has written in this Book – can absolutely be trusted.»

Chan quoted several scripture verses from the Old and New Testaments to demonstrate God’s pattern of faithfulness across generations. «If you are faithless, God remains faithful because He can’t stop being who He is,» Chan explained, saying that God never breaks His promises and always remains true to His attributes. «There is such a beautiful picture of this in scripture, and my favorite is from the book of Hosea, where God wanted Hosea to marry a whore so he could show Israel what it was like to be married to her,» said Chan. «That was all a picture of what God does. He wants to buy us back, regardless of what we have done.»

Chan warned against selective focus on scriptures based on personal expediency and expressed the need to balance God’s love with His wrath, lamenting the fact that many Christians ignore certain parts of the Bible due to the way they were raised by their parents or their faith tradition. «Some of you trust God’s promises of blessing, but you don’t trust His threats of punishment,» he said. «So often in our culture, we say we’ll do something then we back off. But you can lean upon God’s Word; if He promises something, He will come through.»

Chloe Lorence, 18, of Fairfax, Va., who is currently a homeschooled senior, reflected that several examples from Chan’s message resonated with her. «He seems to understand what it’s like to struggle as a person, especially when it comes to trusting other people and projecting that on God.» Lorence said, «The way the speakers open up about their own trials and joys really makes Passion attractive, and it’s unlike any other Christian gathering I’ve ever experienced.»

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Margot Kässmann

Los protestantes alemanes instan al Papa retirar la excomunión a Lutero
Instan a este “gesto de buena voluntad” con motivo del próximo quinto centenario de la reforma de Martín Lutero, iniciada en octubre de 1517.

 BERLÍN

 Kässmann, de 54 años, desempeña desde abril de 2012 el cargo de «embajadora de Lutero» para el Jubileo de 2017 que conmemorará el quinto centenario del inicio de la reforma de Lutero el 31 de octubre de 1517. Con este motivo a lo largo de 2017 se realizarán una serie de importantes actos en Alemania en torno a la Reforma protestante y el propio Martín Lutero.

Margot Kässmann ha sido obispa de la Iglesia Evangélica Alemana -la EKD (por sus siglas en alemán)- la organización protestante más grande de Alemania y reside en la localidad alemana de Mannheim.

Por su cargo, Kässmann participa en coordinación de esta efeméride, que los evangélicos alemanes quieren que sirva para dar a conocer el verdadero significado que supuso la Reforma de la Iglesia que inició Lutero en lo espiritual, en la sociedad y en la Historia.

 EL PAPA Y LA EXCOMUNIÓN DE LUTERO
 Kässmann ha expresado en una entrevista publicada en el «Mannheimer Morgen» que espera que Benedicto XVI como papa revoque la excomunión que aún pesa sobre el fundador del protestantismo.

Una excomunión que se materializó a través de la bula ‘Decet Romanum Pontificem’, firmada por León X en enero de 1521, y que Martín Lutero quemó públicamente al recibirla.

 Para Margot Kässmann ha llegado el momento de la eliminar esta arista entre católicos y protestantes y que se produzca un “gesto de buena voluntad”. Que ya vayan a ser cinco los siglos que dura la excomunión de Lutero no es en sí mismo un obstáculo para Kässmann ya que tampoco «en 1984, nadie previó la caída del Muro de Berlín» y ocurrió. 

La representante de la EKD utiliza varios argumentos para fundamentar su petición, como por ejemplo que muchas comisiones ecuménicas han concluido que la excomunión a Martín Lutero «es teológicamente injustificable», y el valor simbólico positivo de retirar esta bula.

Otro que menciona es que también lo piden muchos católicos, algunos como el conocido teólogo como Hans Küng, aunque este teólogo no sea el mekor ejemplo de ortodoxia católica ya que está amenazado de sanción por la Congregación para la Doctrina de la Fe (antes Santo Oficio) por sus reiteradas opiniones contrarias a la Doctrina y al Magisterio católico-romanos.

Asimismo, para Kässmann, el diálogo ecuménico y el hecho de que católicos y protestantes asistan juntos a diferentes ceremonias con cada vez mayor frecuencia es otro motivo suficiente para que se produzca este gesto de reconciliación entre católicos y protestantes.

 EXPECTATIVAS NEGATIVAS
No se conoce que podrá decir el papa, pero no es de esperar una respuesta positiva.

Así lo augura  el  gesto de Benedicto XVI de no querer acudir a su Alemania natal a los actos del quinto centenario de la reforma protestante , así como las  recientes declaraciones del Cardenal Koch, Presidente del católico Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, que ha tildado a la reforma protestante de “pecado” y “fracaso”   , expresando además que le gustaría asistir -en lugar de a una celebración de la memoria de la Reforma protestante- a una reunión en la que las confesiones reformadas pidieran disculpas y reconociesen sus errores.

 Esto  a pesar del sentimiento general, como el de la Canciller alemana Ángela Merkel  que el pasado 31 de octubre ante la conmemoración de los cinco siglos de la reforma protestante en 2017 invitó a celebrar esta efeméride de la Reforma en un espíritu ecuménico, a pesar de que católicos y protestantes no hayan logrado ponerse de acuerdo sobre un marco común de las celebraciones.

Merkel expresó un profundo agradecimiento a la obra de Martín Lutero, quien con su trabajo ayudó a definir la imagen de un ser humano «maduro y responsable».

Editado por: Protestante Digital 2013

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