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Tendencia en crecimiento

Muchos cristianos latinos se pasan a las llamadas 'iglesias orgánicas'

En USA habría por lo menos 30.000 grupos, y el número llegaría a un millón en América Latina.

21 de julio de 2011, ESTADOS UNIDOS

Según Frank Viola, autor de varios libros sobre lo que ha denominado ‘la reforma radical’ de la iglesia, «un alto porcentaje de latinos y de afroamericanos se sienten atraídos a las iglesias orgánicas no solamente en EEUU sino también en América Latina».

 Las estadísticas confirman que un significativo número de hispanos ha abandonado sus congregaciones tradicionales para unirse a las llamadas ‘iglesias orgánicas’, que se reúnen generalmente en casas de familia y en las que no hay liderazgo formal.

Viola ha trabajado con grupos en América del Sur, define la iglesia orgánica como «un grupo de gente que aprende junta a vivir la vida divina, es una comunidad en la que todos se conocen y todos participan».

En este sentido, el fundador de ‘Present Testimony Ministry’, con oficinas centrales en Gainesville, Florida, hace una diferencia entre iglesia orgánica e iglesia en casas:  «La iglesia orgánica es la iglesia que encontramos en las páginas del Nuevo Testamento.  La iglesia en las casas es simplemente un grupo de cristianos que se reúnen en alguna casa. No son lo mismo. La mayor parte de esos grupos en casas no son orgánicos en absoluto», sostiene.

 NADA NUEVO BAJO EL SOL
 La ‘iglesia orgánica’ también se conoce como iglesia simple, iglesia libre, iglesia de la sala de estar, confraternidades, o comunidades eclesiales de base, entre otros nombres.

Se trata de una «vuelta a los orígenes», afirma Viola, lo cual significa que «la iglesia orgánica ni es nueva ni es una novedad, ya que siempre ha habido cristianos que se reunieron fuera de las estructuras eclesiásticas institucionales».

 Para Viola, las iglesias orgánicas ofrecen una alternativa para un millón de adultos cristianos que cada año dejan las congregaciones tradicionales en Estados Unidos y para los 1.700 pastores de este país que cada mes abandonan los ministerios.

 TENDENCIA EN EXPANSIÓN
Según estadísticas del Grupo Barna,  en Estados Unidos habría por lo menos 30.000 grupos de iglesias orgánicas, y el número llegaría quizá a un millón en América Latina.

Stan Perea, miembro de la mesa directiva de la Asociación para la Educación Teológica Hispana (AETH), que agrupa a más de 1.200 teólogos latinos en EEUU, opinó que los latinos se sienten atraídos a las ‘iglesias orgánicas’ porque esas pequeñas congregaciones «restauran el sentido de pertenencia y de orientación».

 «Es triste que las iglesias tradicionales ya no ayuden a que las personas se conecten con la vida. Y es aún más triste que en Estados Unidos las iglesias se dediquen a enseñarles a los inmigrantes cómo ser individualistas, al punto que quedamos totalmente desconectado s», indicó Perea, quien desde 1986 dirige un ministerio cristiano en Denver.

 EXPERIENCIA PERSONAL
Justamente en Denver, Blanca Ortiz, una inmigrante mexicana que se describe como «una cristiana de toda la vida», asiste desde el año pasado a una congregación orgánica que se reúne en la casa de una amiga.

«No hay líderes. Es bien informal. Todos hablamos cara a cara con todos. Todos participamos, a pesar de que venimos de países y de iglesias distintas. Nos reunimos para celebrar. Es verdad que dejamos las iglesias tradicionales, pero no dejamos nuestra fe», comentó.

Estos encuentros son sencillos y permiten compartir tanto una comida como «las bendiciones materiales y espirituales». Además, los niños están presentes en casi todas las actividades «para demostrarles cuán importantes son ellos para nosotros».

Para Ortiz, la iglesia orgánica tiene otra gran ventaja.  «Ya no recibo constantes llamados recordándome que tengo que ir a la iglesia. Nadie llama a nadie, pero allí siempre estamos todos, porque la iglesia no es un edificio sino un grupo de personas con una fe en común «, concluyó.

Fuentes: Efe

© Protestante Digital 2011


Escrito por Entrecristianos

Una conversación realizada por Gustavo Frederico con Natanael Disla y Anyul Rivas

La iglesia emergente —’Emerging Church’— es un movimiento que nació en el Reino Unido a principios de los 1990s como «movimiento de adoración alternativa» —’alternative worship’, con mucha reminiscencia de grupos como Taizé—, buscando repensar la liturgia en las iglesias tradicionales haciéndola más contextualizada con la época posmoderna que ya se estaba viviendo en Europa. En Estados Unidos, hacia mediados de la década, un grupo de líderes y pastores se reúnen en torno al grupo Especialidades Juveniles —’Youth Specialties’, una especie de ‘think thank’ de recursos juveniles eclesiásticos— y empiezan a buscar nuevas maneras de entender la fe cristiana y responder a los nuevos contextos posmodernos que ya se afincaban también en Norteamérica. Es allí donde el movimiento empieza a tomar forma como ‘Emerging Church’ y se forma el grupo Emergent Village como intento de articular esas iniciativas.

Gustavo Frederico: Natanael, ¿Qué seria el movimiento emergente en América Latina?

Natanael Disla: No podemos decir que exista un «movimiento emergente» en América Latina, al menos como se lo entiende en Estados Unidos actualmente. Cambios han estado proponiéndose por décadas en América Latina y el Caribe, pero estos no han calado a fondo en las iglesias y comunidades de fe.

Gustavo Frederico: ¿Cuáles serian algunos de esos cambios y cuáles serian sus causas?

Natanael Disla:

1. El ser humano como sujeto de la teología. La teología se la vio como «el estudio de Dios», sin tener en cuenta a la persona sujeto como productora de esa teología, ni mucho menos el contexto vital que determinaba esa teología. De ahí viene la preocupación desde América Latina y el Caribe por colocar al ser humano como sujeto de la teología… pues este tiene todo un bagaje de historia que se funde con su teología.

2..La acción y justicia social como clímax cíclico del quehacer teológico. El atrincheramiento de las iglesias evangélicas en la región y su dependencia de las sociedades misioneras a la hora de llevar a cabo la misión y la pastoral, llevó a ir más allá de satisfacer estéticamente las necesidades de las comunidades, tratando de hurgar en las causas estructurales que causaban esas necesidades, y tercero…

3. Inclusión de las individualidades excluidas. Se ha venido proponiendo no solamente que la iglesia tenga que ser «voz de los que no tienen voz», sino que esas voces «pasen al frente» sin distinciones de ninguna clase. No pretendo ser exhaustivo, pero creo que estos tres puntos nos dan una mirada general sobre los cambios que se han propuesto.

Gustavo Frederico: me gustaría de volver a algunos aspectos de esos 3 puntos, pero pregunto ahora a Anyul: ¿Qué entiendes por «movimiento emergente» en general?

Anyul Rivas: en general, diría que el movimiento emergente es un movimiento heterogéneo de cristianos dialogando con el mundo y la sociedad posmoderna, es el intento de ver el evangelio desde la posmodernidad y no la posmodernidad desde el evangelio moderno y cerrado.

Gustavo Frederico: ¿Cuáles serían algunas características de la posmodernidad en América Latina?

Anyul Rivas: creo que en primer lugar sería la crítica de los presupuestos de la ilustración. Sobrepasar el enfoque que la ciencia era sinónimo de verdad y la imposición del racionalismo como parámetro universal, por otro lado el acento sobre los valores del individuo y su experiencia como base de la interpretación de lo real.

Gustavo Frederico: Si. Pienso también que hay una descreencia en las meta narrativas / gran utopías como «capitalismo» o «socialismo». Una parte interesante de tu respuesta, Anyul, es la interpretación hermenéutica, «es intento de ver el evangelio desde la posmodernidad y no la posmodernidad desde el evangelio moderno y cerrado» ¿nosotros leemos el evangelio o el evangelio nos lee a nosotros?

Anyul Rivas: si, es una experiencia bilateral, pero por años hemos creído que es una experiencia unilateral de Dios hacia nosotros.

Gustavo Frederico: Los números de las iglesias evangélicas – sobretodo las pentecostales – siguen creciendo en América Latina. ¿Necesitamos de un movimiento emergente, Natanael?

Natanael Disla: Más que necesitar de un «movimiento emergente», que vendría siendo otro modelo eclesiológico importado más, necesitamos repensar desde nuestros propios contextos las formas de ser y hacer iglesia, que respondan a las necesidades de nuestra gente.

Anyul Rivas: Coincido con Natanael, si algo debemos aprovechar del «Movimiento emergente» de Norteamérica es su disposición al dialogo y la conversación con el entorno en el que se desenvuelve. Yo aplaudo la iniciativa del dialogo interdenominacional / interreligioso y el no aferrarse a confesiones doctrinales específicas del movimiento emergente americano, pero en latinoamérica esto parece ser un hueso duro de roer…

Natanael Disla: Sí, pero eso ya las teologías presentes en América Latina y el Caribe lo han venido diciendo desde hace décadas.

Gustavo Frederico: «movimiento emergente» o «iglesia emergente» parece ser un termo «temporal» para describir un proceso natural y orgánico de cambio en Norteamérica, por eso pregunto si hay diferencias entre las características de la posmodernidad en la América Latina, Caribe y Norteamérica.

Natanael Disla: En mi opinión la posmodernidad no puede definirse claramente en América Latina y el Caribe. Más bien debiéramos hablar de la poscolonialidad, entendida como el proceso que está llevando a esta región, África y ciertas zonas de Asia, de «independizarse por segunda vez». Hemos recibido todo un bagaje de pensamiento externo a nuestra realidad, euro céntrico, que veía a la razón como el ente más elevado de la humanidad, inherente a ella, pero externo, ahora se ha venido recuperando las identidades autóctonas, contextuales y vivenciales de los pueblos de nuestras regiones.

Difiero con Anyul en ese sentido:

1. Crítica de los presupuestos de la ilustración. Aquí debiéramos hablar de reencuentro con las formas de pensamiento originarios a partir de ver al individuo como ente unido a la Tierra, en cuanto ser vivo

2. Intepretación de lo real. Aquí debiéramos hablar del ser humano en cuanto parte integrante del mito.

3. Descreencia en las metanarrativas. No me parece que esto esté sucediendo en estos pueblos. Aún pervive y es herencia de un modernismo bien tardío que empezó a afincarse desde las guerras de independencia del siglo XIX.

Gustavo Frederico: ¿No le parece a usted que la caída del muro de Berlín, la crisis de las izquierdas, el fin de la guerra fría, y ahora la crisis económica y ecológica colaboran para una ‘descreencia en las metanarrativas’?

Natanael Disla: Desde luego que sí, pero es muy cuesta arriba superar las dicotomías fe/razón y fe/ciencia en nuestros pueblos, presas todavía de la institucionalización aún presentes en el socialismo del siglo XXI… y en los demás sistemas políticos presentes.

Gustavo Frederico: Anyul, usted menciona una crítica al racionalismo, y puedo veer esto en los emergentes en la América del Norte. En América Latina nosotros conocemos algunos problemas de la falta de la razón en las iglesias y en la teología (abuso de poder, manipulación, fe sin comprehensión, etc). ¿Piensas que la «crítica a la razón» de los emergentes se aplica en la América Latina?

Anyul Rivas: El racionalismo es uno de los causantes del denominacionalismo que compone a la iglesia en Latinoamerica, así que si la crítica a este racionalismo es una forma de superar esta segmentación, entonces pienso que su aplicación es válida.

Gustavo Frederico:
 A mi parece que la crítica norteamericana al racionalismo adviene de la presunción de la lectura literal de la Biblia. Asímismo me parece que tienen una descreencia en la tecnología, y en los modelos económicos

Anyul Rivas: De acuerdo. Y en esta presunción de leer las Esctiruras literalmente, cada quien interpreta su visión de las Escrituras como única verdadera e intenta imponerla en el otro, cuyo rechazo deviene en la formación interminable de denominaciones. Creo que sería un tremendo logro que lograramos enfatizar la ortopraxis antes que la adhesión a sistemas doctrinarios cerrados.

Gustavo Frederico: 
Natanael, una de las propuestas de la conversación emergente es que son contra las divisiones, como sacro y profano ¿Puedes ver tendencias teológicas en Latino América que promueven este concepto?

Natanael Disla:
 Sí, en las Teologías de la Liberación (TLs) se han venido promoviendo estos conceptos, pero en la primigenia TL el tema de la corporeidad no fue tratado, salvo cuando empezó a dialogar con los estudios feministas en los 1980s, cuando empezaba a gestarse tímidamente la teología feminista.

Quisiera subrayar el concepto de corporeidad aquí, puesto que desde el mismo propone la desfragmentación de la dicotomía sagrado/profano, en cuanto el cuerpo ha sido entendido como fuente de pecado desde la religión. El cuerpo entonces necesita de un medio que lo vincule con la divinidad, y ahí es donde entra la religión. El concepto de cuerpo en América Latina y el Caribe aún no sale fuera de la academia debido a los paradigmas esclavizadores aún presentes.

Gustavo Frederico: ¿Y la Misión Integral? ¿Que va a decir acerca de la división entre sacro y profano?

Natanael Disla: La Misión Integral no se ha ocupado del tema, por provenir de un talante conservador en su teología… no se ha preocupado por repensar desde dentro los supuestos teológicos que ha heredado

Gustavo Frederico: pero la TL habla de la «liberación de la teología» parece ser una distinción interesante. Como si en la TL hubiera una forma de desconstrución que no existe en la Misión Integral.

Natanael Disla: La TL y la Misión Integral (MI) difieren bastante. La MI no es la «versión protestante» de la TL.

Gustavo Frederico:
 Anyul, usted habló de los problemas del denominacionalismo en Latino América. La conversación emergente en Norte América parece tener una noción (o al menos un discurso) de alteridad semejante a esa presente en la Misión Integral y la Teología de la Liberación. Quizás podríamos hablar de personas con interés en el ecumenismo en Norte América (Samir Selmanovic por ejemplo). Desde la Reforma Protestante tenen varias denominaciones los protestantes.¿Qué rumbo podrían tener las denominaciones en América Latina?

Anyul Rivas: Phylis Tickle tiene una teoría interesante, ella menciona que las denominaciones que no se acoplen a la conversación emergente estarán condenadas a la disminución de sus miembros y posterior extinción, pero no creo que ese concepto se aplique si quiera por completo en Norte América. Ahora lo que veo es que existe cierta tendencia en las denominaciones en fortalecer sus estructuras y centralizarse aun más, ejemplo de ello son los recientes «movimientos apostólicos», que según mi entender es simplemente otro esfuerzo de verticalizar aún más la iglesia protestante.

Gustavo Frederico: Natanael, puedo ver los 3 cambios como asuntos en Cristianismo de Liberación ( nuevo termino en Brasil para la Teología de la Liberación 2.0) ¿Es realista esperar ver las 3 caracteristicas – el ser humano como sujeto de la teología, la acción y justicia social y la inclusión de los excluidos – en los evangélicos latinoamericanos y caribeños en el futuro?

Natanael Disla: En algún momento deberá ocurrir, pero definitivamente hay que deconstruir el concepto de iglesia como hasta ahora lo hemos tenido. Aún iglesia y templo son sinónimos, y es tristemente cierto que la Palabra de Dios —que tristemente también ha sido secuestrada en un «papa de papel»— está presente en la homilía en el templo. Es lo que se desprende del marco de pensamiento imperante.

Gustavo Frederico: Aparentemente, los emergentes norteamericanos y europeos han recuperado la omnipresencia de Dios con su critica a la división entre sacro y profano, que es un puro ejercicio de deconstrución. ¿Cuánto rompimiento con las denominaciones actuales sería necesario para tenernos una praxis de lo cotidiano, del pueblo, de la tierra, de la inclusión de los excluídos y de justicia social?

Natanael Disla: Creo que el denominacionalismo debe pasar a otra forma de entender y dialogar con las diversas formas de pensamiento, ser y hacer iglesia. No es asunto de romper con las denominaciones actuales, no es asunto de crear nuevas instituciones, ni siquiera de fusionar otras, es asunto de dejarnos provocar por el Otro o la Otra; embarcarnos en un nuevo viaje y redescubrirnos en cuanto seres orgánicos.

Anyul Rivas: Creo que no se hace necesario el rompimiento, aunque quizás sea más difícil la transición para las denominaciones más conservadoras. Tengo conocimiento de iglesias metodistas en Colombia con proyectos de Latinoamericanización de la iglesia bajo la iniciativa de Elsa Tamez, cuyos postulados coinciden con las 3 propuestas mencionadas arriba. Como dice Natanael, se trata de realizar un ejercicio de alteridad.

Gustavo Frederico: Cuando pienso en praxis del pueblo, de la tierra, de la inclusión de los excluidos y de justicia social, parece que la iglesia está automáticamente posicionándose «en la izquierda» sobre la óptica politica. Esto debe sonar un poco incómodo por ejemplo, para algunos Venezolanos o Paraguayos o Bolivianos que no comparten una «posición política socialista». ¿Es posible imaginar un movimiento emergente latinoamericano que incluya tendencias que no sean de «izquierda»? O en otras palabras: ¿Cómo hablar de teología del pueblo, del la tierra, de inclusión, etc, y tener pluralidad de posiciones políticas?

Natanael Disla: Es un tema espinoso. En primer lugar, Si bien es cierto que la pluralidad de posiciones políticas no exime de que hayan cambios en las diversas individualidades en cuanto a la preocupación sobre la contextualización de la fe, no es menos cierto que los sistemas imperantes de opresión resultan estar avalados por los mismos entes e instituciones políticas que los sustentan, lo que conlleva a tomar partido en una u otra posición política, máxime cuando se trata de hacer cambios radicales en las comunidades desde la misma fe, se llega a una disyuntiva en algún momento. Pareciera ser un «zugzwang» en ocasiones del que no podemos despegarnos. En segundo lugar, nos tendríamos que preguntar cómo repensar la política desde la fe, Las reflexiones de la participación política de los protestantes desde la Misión Integral, sólo se han circunscrito a avalar el ocupar posiciones influyentes en los gobiernos de turno para de esa manera, desde la fe, repensar la forma de hacer política… pero no se ha reflexionado el «hacer» política desde el contexto vital, y aquí es donde quisiera detenerme y enfatizar que la macropolítica debe dar paso a la micropolítica. Ello incluye deconstruir el Estado como institución rectora y reguladora del pueblo, las instituciones en cuanto entes fragmentadores de ese suprapoder y las iglesias en cuanto guardianes de la «moral y las buenas costumbres»

Gustavo Frederico: Comprendo, ¡Amen! Anyul, ¿usted quisiera agregar algo?

Anyul Rivas: En Venezuela es justamente ese el problema que tenemos al promocionar la discusión sobre la TL o promover la lectura comunitaria de la Biblia por ejemplo, porque siempre la presuponen asociada del discurso Marxista. Ha sido muy difícil superar estas barreras y hasta ahora no existe una propuesta convincente e inclusiva a la vez.

Gustavo Frederico: Una característica interesante del movimiente emergente es el «liderazgo como cuerpo» que aplana las jerarquías. Quizás eso sería una herramienta para la deconstruición de instituiciones sociales, Aplanando las jerarquías no tería a priori posición política.

Gustavo Frederico: En Brasil vemos nuevas comunidades «emergentes» que siguen una línea más alternativa, con tatuajes, rock pesado y lenguaje muy informal, esta línea no sería tan diferente de los ‘neo-reformados’ como Driscoll. Una de las ideas sería que la aplicación del evangelio cambia y se contextualiza con la cultura pero la esencia del evangelio no cambia. ¿Es verdad que la esencia del evangelio no cambia, y solamente la forma de transmisión del evangelio cambia?

Anyul Rivas: 
Yo creo que es inevitable que el evangelio cambie, principalmente por los distintos contextos de vida y significados del evangelio, la «buena nueva» de la cultura que lo comparte y la que lo recibe, los términos salvación y liberación han tenido connotaciones muy distintas durante los años en las distintas culturas, y si el evangelio ha de ser relevante, debe abordar esos conceptos y tomar su significado desde allí, no son las mismas buenas nuevas las que se predican ahora que las que se predicaban en tiempos de Jesús.

Natanael Disla: La esencia del evangelio, cualquiera que sea o se entienda este, siempre vuelve a cómo se entiende el ser humano utópicamente. Este concepto es cambiante en épocas, contextos vitales, culturales, grupos de personas. Esa utopía se resume en el ser humano como amor, «Deus caritas est» La «forma de transmisión» de ese evangelio se la ha entendido como «método», que no es más que la construcción de técnicas a partir de paradigmas prediseñados. Esas mismas «formas de transmisión», así entendidas conceptualmente, se disocian de la palabra en cuanto ente orgánico primario del discurso, que ya tiene una construcción determinada y todo un bagaje de formas que dan lugar a la fundación de paradigmas que norman las sociedades, de modo que las formas de transmisión de ese evangelio no son más que diversos métodos estéticos que se apoyan en los paradigmas teológicos de las metanarrativas.


*Esta conversación se publicó originalmente en el sitio web Renovatio Cafe . Tambien existe una versión en inglés en Emergent Village

Natanael Disla posee una Licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña y está estudiando para obtener la Licenciatura en Ciencias Teológicas en el Seminario Bautista de la República Dominicana. Es miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (Grupo de Trabajo Latinoamericano) y Coordinador del Grupo de Trabajo (FTL) de la República Dominicana. Natanael vive en Santo Domingo, República Dominicana.

Gustavo Frederico es canadiense-brasileño que vive actualmente en Brasilia, Brasil. Obtuvo su Maestría en Ciencias de la Computación por la Universidad de Ottawa, Canadá. La Teología de la Liberación y la lectura son algunos de sus intereses. Es fundador de Conversa Sem Nome | Conversación «Sin Nombre». Está casado con Louise y es padre de Christina y Lucas

Anyul Rivas tiene una Licenciatura en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y es estudiante de Teología en el Seminario Evangélico de Caracas, Venezuela. Es anfitrión de una pequeñá comunidad emergente (iglesia en casa). Vive en Los Teques, Venezuela.


by BEN STERNKE on JULY 18, 2011

Harvest Time Mowers 1873, by Grigory MyasoedovThis morning I read the parable of the sower from Mark 4:1-20. I’vewritten before about this parable, specifically on the three things Jesus illuminates as those which “choke the word, making it unfruitful.” As I read this morning, though, I was struck by a simple thing: Jesus gives us a three-phase process of discipleship in this compact story.Jesus describes the fourth soil, the one that produces the abundance harvest, as those people who “hear the word, accept it, and produce a crop.” Hearing, receiving, and producing are the three phases Jesus seems to be illuminating here. But there are all kinds of ways we can interrupt and abort this process. That’s what the other soils are showing us.

If we think back through the other soils, we’ll notice that each one aborts the process at some point along the way. The seed sown on the path doesn’t really even get to the hearing phase. The seed sown on rocky soil hears the word, but doesn’t properly receive it; they have no root, so when hardship comes, they fall away quickly like a plant wilting in the hot sun. The seed sown among thorns hears the word, receives it and so grows good roots, but the thorns around the plant make it unfruitful, interrupting the last phase of the process. They have heard and received, but aren’t producing fruit.

I don’t think it’s stretching the truth to say that most North American Christians are “third soil” people. They have truly heard and received the good news. They have grown some roots and don’t fall away when the going gets rough. They attend church services and small groups and try their best to bless and serve others, but at the end of the day they aren’t producing fruit. That is, there is no multiplication-factor to their lives. They aren’t making disciples and thus aren’t “producing a crop,” which is what a sown seed is called to do.

So what to do? Pull up the thorns that are choking the word. As I wrote in my previous post on this parable:

The implication is that you can be a Christian your whole life and never produce the kind of fruit you were made for if you don’t deal with the “thorns” Jesus mentions. All the potential to produce a massive harvest of fruit is there, inherent in the seed that has grown up into a plant. The “natural” thing for the plant to do is produce a crop thirty, sixty, or a hundred times what was sown, but it will not happen as long as the thorns are allowed to co-exist with the gospel plant.

In my previous post, I went into some detail about the thorns that Jesus outlines in this parable, so I won’t belabor them here. I just wanted to point out the three-phase process of discipleship I saw in the parable.

I’d love to hear from you on this:

Do you think that Jesus is laying out a discipleship process here? What are some ways that we abort or interrupt this process in our lives? In the lives of those we disciple?

Escuchando, Recibiendo, y Produciendo

Esta mañana he leído la parábola del sembrador en Marcos 4:1-20. He escrito antes acerca de esta parábola, específicamente en las tres cosas que Jesús ilumina como aquellos que «ahogan la palabra, y se hace infructuosa.» Cuando leí esta mañana, sin embargo, me llamó la atención una cosa simple: Jesús nos da un período de tres -fases del proceso de discipulado en esta historia compacta.
Jesús describe la tierra en cuarto lugar, la que produce la cosecha de la abundancia, como las personas que «oyen la palabra, la aceptan, y producen una cosecha.» Audiencia, la recepción y la producción son las tres fases de Jesús parece estar iluminando aquí. Pero hay todo tipo de formas en que pueden interrumpir y cancelar este proceso. Eso es lo que los otros suelos se nos muestran.
Si recordamos a través de los otros suelos, nos daremos cuenta de que cada uno anula el proceso en algún momento a lo largo del camino. La semilla sembrada en el camino en realidad no  llega hasta a la fase de audiencia. El que fue sembrado en terreno pedregoso oye la palabra, pero no lo reciben bien, porque no tienen raíz, por lo que cuando las dificultades viene,  desaparecen rápidamente como una planta marchita bajo el sol. El que fue sembrado entre espinos oye la palabra, lo recibe y por lo tanto crece buenas raíces, pero las espinas alrededor de la planta la hacen que sea estéril, la interrupción de la última fase del proceso. Que han escuchado y recibido, pero no produce frutos.
Yo no creo que sea una verdad más que decir que la mayoría de los cristianos de América del Norte son «tercer suelo» de personas. Ellos realmente han escuchado y recibido las buenas noticias. Ellos han crecido con algunas raíces y no se apartan cuando las cosas se ponen difíciles. Ellos asisten a los servicios religiosos y a los grupos pequeños y hacen todo lo posible para bendecir y servir a los demás, pero al final del día, que no están produciendo sus frutos. Es decir, no hay factor de multiplicación de sus vidas. Ellos no están haciendo discípulos y por lo tanto no son «productores de un cultivo», que es lo que una semilla sembrada está llamado a hacer.
Entonces, ¿qué hacer? Tire hacia arriba de las espinas que se está ahogando la palabra. Como escribí en mi post anterior sobre esta parábola:
La implicación es que se puede ser cristiano toda su vida y no producir el tipo de fruto que se hicieron para si no se ocupan de las «espinas» Jesús menciona. Todo el potencial de producir una cosecha masiva de frutos está ahí, inherentes a la semilla que ha crecido en una planta. Lo «natural» de una planta  es producir una cosecha de treinta, sesenta o cien veces lo que se sembró, pero no va a suceder, siempre y cuando las espinas pueden co-existir con la planta del Evangelio.
En mi post anterior, me fui en algunos detalles acerca de las espinas que Jesús describe en esta parábola, por lo que no voy a extenderme aquí. Yo sólo quería señalar el proceso de tres fases de discipulado que vi en la parábola.
Me encantaría saber de usted en esto:
¿Cree usted que Jesús está poniendo a cabo un proceso de discipulado aquí? ¿Cuáles son algunas maneras en que abortarán o interrumpirán este proceso en nuestras vidas? En las vidas de aquellos a quienes discípulas?

 

 

http://bensternke.com


Check out this clip of Mike Breen (3DM) at Exponential 2011: On the Verge! He reminds us that “Attractional” and “Missional” are two ends of the same spectrum, and that missional communities need to be attractive in their missional work.

Stay tuned for more clips and full sessions from Exponential 2011: On the Verge, right here at Verge Network!

Mike Breen has been an innovator in leading missional churches throughout Europe and the United States for more than 25 years. In his time at St Thomas Sheffield in the UK, he created and pioneered Missional Communities, mid-sized groups of 20-50 people on mission together. The result, less than 6 years later, was the largest church in England, and ultimately, one of the largest and now fastest growing churches in Europe. In 2006 Mike was approached by Leadership Network to lead an initiative into church planting. Through this partnership, more than 725 churches were planted in Europe in just three years. Today, Mike lives in South Carolina, leading 3DM, a movement/organization that is helping hundreds of established churches and church planters move into this discipling and missional way of being the church. Twitter: @mike_breen


by Mike Breen

From time to time I will have the people I’m discipling write out their own pastoral obituary. I ask them to write out how our enemy would take them out, rendering them unable to serve their family and communities. As you can imagine, the answers vary, but always serves as a really helpful exercise as they are forced to confront issues of character, etc.

Now last week I did a post looking at some of the things the American church is doing well.Today, let’s do something different. You see, taking the same exercise I’ve used with pastors, for the past year I’ve been thinking how the enemy would/might be trying to take down the American church. Now what I’ve noticed is that the original temptations Jesus faced (which can best be boiled down to Appetite, Affirmation and Ambition) are somehow warped and insinuated into the culture. As each culture is distinct and different, a smart enemy would come at each culture in subtle ways, tempting them in ways they don’t see or expect, and with things that would look different from culture to culture.

For instance, the issues the European church deal with are actually quite different than the ones the American church is dealing with…even though often times they are put under the same broad umbrella of “Western Church.” Sure, there are some similarities, but the attack is different. More nuanced.

But those original temptations of Appetite, Affirmation and Ambition are slowly insinuating themselves into everything we call CHURCH. We just often don’t recognize it or see it.

And so this is how, if our enemy gets his way, the American church could be taken out:

  • A culture of CELEBRITY (affirmation)
  • A culture of CONSUMERISM (appetite)
  • A culture of COMPETITION (ambition)
  • CELEBRITY
The idea of celebrity is deeply woven into American culture and values. All you have to do is look at the ridiculous nature of Reality TV and you see how Americans are constantly craving celebrity (either to be a celebrity or to find the next celebrity and stalk there every move). Now there is nothing dark or sinister about “celebrity” in and of itself. You can’t find an argument that says Jesus wasn’t a huge celebrity in his day. However, there is a difference between beingfamous and being significant. If Jesus was famous, it’s because he was doing something significant. The problem with many pastors is they make decisions, develop personas and define success from the lens of what will make them a celebrity/famous (even if they don’t know it or see that they are doing this). So in American church culture, it’s pretty easy to become a celebrity: Grow a HUGE church. Now all in all, it’s not terribly difficult to grow to be a giant church if you have the right tools at your disposal…but that doesn’t mean the ends justify the means of getting there. For instance, though Jesus was a celebrity in his day, he was willing to say things that ran people off in droves. In fact, the book of Mark chronicles the way (from about the mid-point of the book on) how people left Jesus to where, at the end, virtually no one was left. NO ONE wants to be associated with him for fear of the consequences. That’s a Charlie Sheen-esque flameout (obviously without the character issues!). That’s not something you see too often in American churches. I suspect it’s because riven deeply into the American psyche is the desire to be a celebrity. And American pastors are very susceptible to this. Many subtle things happen in people who desire to this kind of celebrity status: They can disengage community and isolate themselves, setting themselves up for moral failure. They can make decisions that are numbers driven and not always Kingdom driven. They can skew to a shallow understanding of the Gospel as opposed to a holistic one that leads people to discipleship. They can put the good of their church (their personal Kingdom) over the good of God’s Kingdom. Question: In what ways are your decisions made by a subtle undercurrent of ambition and a hope for celebrity?
  • CONSUMERISM

We live in a culture that revolves around consuming. Every TV commercial, every store, every credit card company, every bank, every TV show or movie, every piece of clothing, car or product, every website, every restaurant…every everything is tailored to fit your desires, needs or personal preference. We are easily infuriated when things don’t happen exactly as we want them. We exist in a place that implicitly says this: “We are here to serve you and meet your every whim and desire. Let us take care of you.” What’s more, it’s never enough. Eventually the house or the car get older and we want new ones. The clothes aren’t as fashionable and we want something more in style. That restaurant is getting boring, we must find another. Our favorite TV show is wearing thin, so the search begins for the next favorite. And on and on and on. This is how we are wired to think in the United States. And it is all backed up by this rationale: You’re worth it. You deserve to have what you want, how you want it, when you want it. And for the most part, the church plays the exact same game. We do as best we can to provide as comfortable an experience as humanly possible, using every means at our disposal to attract them in (and then keep them in). So we tailor what we do around their wants and desires. That’s Marketing 101, right? The problem is at the end of the day, the only thing that Jesus is counting is disciples. That’s it. He doesn’t seem to care too much about converts, attendance, budgets or buildings. It’s about disciples. And, by nature, disciples are producers, not consumers. Yet most of our churches are built around feeding consumers. I’d argue 90% of the church’s time, energy and resources are linked to this. But the issue is this: The means you use to attract people to you are usually the means you must use to keep them. In other words, if you use consumerism to attract them to your church, it often means you must continue using it to keep them…or else they will find another church who will meet their “needs.” And yet…that consumer mentality is antithetical to the Gospel and to the call of Discipleship. Disciples aren’t consumers, they are producers. Jesus cared about disciples more than anything else. Question: In what ways is your church community using consumerism as the means to draw people to a Gospel that is, in and of itself, anti-consumerism?

  • COMPETITION
You will never find a more hyper-competitive culture than you do in the United States. As a foreigner living in this land, I can attest to that with the utmost respect. Americans love to win, they love the struggle of the journey and love holding up the gold medal of victory. Now don’t hear me wrong, there’s nothing wrong with being competitive, it’s just how competition has become warped and twisted within our culture. And it’s that, at least in the church, we are competitive about the wrong things. Much of the American church finds itself competing with the church down the road. “Are we bigger than them? Do we have more influence than them? Do we have the best/biggest youth group in town? Do people like to get married in our church building? Do people like our church better than theirs?” The fact of the matter is that there is a battle, we do have an enemy and we should be competitive…but against our enemy! What we haven’t seen is how crafty he is. This seems to be the alliance he has struck with the American church: “I’ll let a good chunk of your churches grow…just not at the expense of my territory.“ And so what happens? 96% of church growth is due to transfer growth and not churches striking into the heart of our enemy’s territory. We’ll consider it a win because we have the new service or program that is growing…but that growth is mainly from people coming from other churches. That’s not a win! That’s a staggering loss. Furthermore, for many pastors, we don’t think we’ve won until we’ve won AND someone else has lost. Seriously?! For sure, we have an enemy and we should be competitive, but we should be competing against our enemy, knowing that the final battle has already been won, and not competing against our own team members. So gifted and skilled is our enemy, so conniving is he, that he has convinced us that beating the people on our own team is victory while he stands back and laughs, rarely having to ever engage in conflict, protecting his territory. He is beating us with a slight of hand, with a clever distraction, turning us against ourselves. Question: In what ways are you competing (both in actuality or simply in your mind) against people who are on your own team?

In all honesty, it isn’t that the American church will ever truly die or cease to exist. It will always be there. But it is entirely possible that if these three critical issues aren’t addressed and dealt with, it will be a hallow shell that is spiritually listless.

If we think through Celebrity, Consumerism and Competition, the anti-body against all of these is sacrifice. Learning to lay down what builds us up and giving to others instead. “Learning to serve, rather than to be served.” Looking for anonymity rather than celebrity. To build a culture of producers rather than a consumers. To live in a vibrant, sacrificial community fighting a real enemy rather than competing against the same community God has given us to fight WITH rather than AGAINST. It’s about sacrificing what we want for the glory of God and the advancement of his Kingdom, regardless of our advancement or desires. Clearly this is what Paul was getting after in Philippians 2:6-11 when describing the attitude of Jesus as taking on the attitude of a servant, willing to sacrifice all acclaim and equality with God. It was a willingness to set aside and sacrifice celebrity, consumerism and competition at the altar of the incarnation.

Fifty years ago, as these three subtle threads were being woven into the American church, Dr. Martin Luther King, Jr., serving as a prophetic voice, said this:
If today’s church does not recapture the sacrificial spirit of the early church, it will lose its authenticity, forfeit the loyalty of millions, and be dismissed as an irrelevant social club with no meaning for the twentieth century.
We are now into the second decade of the 21st century and we find ourselves still, for the most part, refusing to sacrifice what we want for what God is asking of us and his Church. Will we have the courage to sacrifice as Christ sacrificed? Will we do the things that cost us so that his Kingdom may advance?
OBITUARIO PARA LA IGLESIA AMERICANA

De vez en cuando voy a tener la gente que estoy discipulando va  a escribir su obituario pastoral. Les pido que escriban cómo nuestros enemigos les llevarían a cabo, que les impide atender a sus familias y comunidades. Como se puede imaginar, las respuestas varían, pero siempre sirve como un ejercicio muy útil, ya que se ven obligados a enfrentarse a cuestiones de carácter, etc

Ahora la semana pasada hice un post en busca de algunas de las cosas de la iglesia estadounidense se encuentra bien. Hoy en día, vamos a hacer algo diferente. Usted ve, teniendo el mismo ejercicio que he usado con los pastores, en el último año he estado pensando en cómo el enemigo / podría estar tratando de acabar con la iglesia americana. Ahora lo que he notado es que Jesús enfrentó tentaciones originales (como puede ser  la mejor manera reducir el Apetito, La afirmación y la ambición) son de alguna manera insinuaciones retorcidas de la cultura. A medida que cada cultura es distinta y diferente, un enemigo inteligente que viene en cada cultura de manera sutil y tentadora de manera que no se le ve o espera, y con las cosas que se vería diferente de cultura a cultura.

Por ejemplo, los problemas de la  iglesia europea  en realidad son muy diferentes a los de  la Iglesia estadounidense está tratando con … a pesar de que muchas veces se ponen bajo el mismo paraguas amplio de la «Iglesia de Occidente.» Claro, hay algunas similitudes, pero el ataque es diferente. Más matizada.

Pero las tentaciones originales de apetito, la afirmación y la ambición poco a poco se insinúan en todo lo que llamamos iglesia. Simplemente a menudo no se le reconocen ni se ve.

Y así es como, si nuestro enemigo sale con la suya, la Iglesia estadounidense debería renunciar a:

Una cultura de la celebridad (afirmación)

Una cultura de consumismo (apetito)

Una cultura de la competencia (ambición)

CELEBRIDAD

La idea de la fama es profundamente entrelazada en la cultura y los valores estadounidenses. Todo lo que tienes que hacer es mirar a la naturaleza ridícula de la realidad TV y ver cómo los estadounidenses están en constante deseo de celebridad (ya sea para ser una celebridad o para encontrar la próxima celebridad y la persecución en cada movimiento). Ahora no hay nada oscuro o siniestro «celebridad» en sí mismo. Usted no puede encontrar un argumento que dice que Jesús no era una gran celebridad en sus días. Sin embargo, hay una diferencia entre ser famoso y ser importante. Si Jesús era famoso, es porque estaba haciendo algo importante. El problema con muchos pastores hacen decisiones, desarrollan un personaje y definen el éxito atreves del lente de lo que va a hacer una celebridad / famoso (incluso sin saber o reconocer de lo que están haciendo). Así que en la cultura de la iglesia americana,  es bastante fácil llegar a ser una celebridad: Hacer crecer una gran iglesia. Ahora todo en todos, no es terriblemente difícil crecer para ser una iglesia gigantesca si usted tiene las herramientas adecuadas a su disposición … pero eso no significa que el fin justifica los medios para llegar allí. Por ejemplo, cuando Jesús era una celebridad en su día, él estaba dispuesto a decir cosas que corrieron las personas saliendo en manadas. De hecho, el libro de Marcos relata la manera (alrededor del punto medio del  libro sobre) cómo la gente dejó Jesús para que, al final, prácticamente se quedara sin nadie. NADIE quiere estar asociado con él por temor a las consecuencias. Eso es un Charlie Sheen-es que Apagado (obviamente sin los problemas de carácter!). Eso no es algo que se ve muy a menudo en las iglesias de América. Sospecho que es porque dividido profundamente en la psique norteamericana es el deseo de ser una celebridad. Y los pastores americanos son muy susceptibles a esto. Muchas cosas sutiles ocurren en personas que desean este tipo de estatus de celebridad: Se puede desactivar la comunidad y se aíslan, fijándose para el fracaso moral. Que puedan tomar decisiones que son números y no siempre impulsado impulsados por  el Reino. Se puede inclinar a una comprensión más profunda del Evangelio en lugar de una integral que lleva a la gente a ser discípulos. Se puede poner el bien de su iglesia (su reino personal) sobre el bien del Reino de Dios. Pregunta: ¿De qué manera son sus decisiones tomadas por un trasfondo sutil de la ambición y la esperanza de la celebridad?

CONSUMISMO

Vivimos en una cultura que gira en torno a consumir. Cada comercial de televisión, cada tienda, cada compañía de tarjetas de crédito, cada banco, cada programa de televisión o una película, cada pieza de ropa, coche o el producto, el sitio web, todos los restaurantes … todo,  todo lo que se adapta para satisfacer sus deseos, necesidades o preferencias personales. Nosotros  fácilmente enfurecemos cuando las cosas no suceden exactamente como queremos. Existimos en un lugar que, implícitamente, dice esto: «Estamos aquí para servir y satisfacer todos sus caprichos y deseos. Vamos a cuidar de ti. «Lo que es más, es nunca suficiente. Con el tiempo la casa o el coche se hacen mayores y queremos que los nuevos. Las ropas no son tan de moda y queremos algo más en el estilo. Ese restaurante es muy aburrido, hay que encontrar otro. Nuestro programa favorito de televisión se está agotando, por lo que comienza la búsqueda de la siguiente favorita. Y así una y otra vez. Esta es la forma en que se conectan a pensar en los Estados Unidos. Y todo es respaldado por esta razón de ser: Usted se lo merece. Usted merece tener lo que quieres, cómo lo quieres, cuando lo desee. Y en su mayor parte, la iglesia juega el mismo juego exacto. Hacemos lo mejor que podamos para proporcionar una experiencia tan cómoda como sea humanamente posible, utilizando todos los medios a nuestra disposición para atraerlos en (y luego mantenerlos en). Por lo tanto, a medida lo que hacemos en torno a sus necesidades y deseos. Eso es Marketing 101, ¿verdad? El problema es que al final del día, lo único de Jesús es el conteo de discípulos. Eso es todo. No parece que se preocupan demasiado por los conversos, la asistencia, los presupuestos o los edificios. Se trata de discípulos. Y, por naturaleza, los discípulos son los productores, no los consumidores. Sin embargo, la mayoría de nuestras iglesias se construyen alrededor de los consumidores de alimentación. Yo diría que 90% del tiempo de la iglesia, la energía y los recursos están relacionados con esto. Pero la cuestión es la siguiente: Los medios que utiliza para atraer a la gente a que suelen ser los medios que debe utilizar para conservarlos. En otras palabras, si usted utiliza el consumismo para atraerlos a su iglesia, a menudo significa que debe continuar su uso para evitar que … o de lo contrario se encuentra otra iglesia que se reunirá con sus «necesidades». Y sin embargo … la mentalidad de los consumidores es la antítesis al Evangelio y al llamado del discipulado. Los discípulos no son los consumidores,  son los productores. Jesús se preocupaba por sus discípulos más que cualquier otra cosa. Pregunta: ¿De qué manera  su iglesia comunitaria trabaja con el consumismo como medio para atraer a la gente a un Evangelio que es, en sí mismo, contra el consumismo?

COMPETENCIA

Usted nunca encontrará una cultura hiper-competitivo de lo que hacen en los Estados Unidos. Como  extranjero que vivo en esta tierra, puedo dar fe de ello con el máximo respeto. Los estadounidenses les encantan ganar, les encanta la lucha de la jornada y el amor que sostienen la medalla de oro de la victoria. Ahora no se me oye mal, no hay nada malo en ser competitivo, es hasta qué punto la competencia se ha convertido en algo viciado o torcido en nuestra cultura. Y es que, al menos en la iglesia, que somos competitivos en las cosas equivocadas. Gran parte de la iglesia estadounidense se encuentra en competencia con la iglesia en el camino. «Somos más grandes que ellos? ¿Acaso tienen más influencia que ellos? ¿Tenemos el mejor grupo de jóvenes más grande / en la ciudad? Por qué la gente le gusta  nuestra iglesia para casarse? ¿Le gusta nuestra iglesia mejor que la suya? «El hecho del asunto es que hay una batalla, tenemos un enemigo y debemos ser competitivos … pero en contra de nuestro enemigo! Lo que no hemos visto que es  astuto. Esta parece ser la alianza que ha golpeado a la Iglesia de América: «Voy a dejar una buena parte de sus iglesias que crecen justo … no a costa de mi territorio.» Y así, ¿qué sucede? 96% de crecimiento de la iglesia se debe a la transferencia de crecimiento y no las iglesias en huelga en el corazón del territorio de nuestro enemigo. Vamos a considerar que una victoria, porque tenemos el nuevo servicio o programa que está creciendo … pero que el crecimiento es principalmente de personas procedentes de otras iglesias. Eso no es una victoria! Eso es una pérdida enorme. Además, para muchos pastores, no creemos que hemos ganado hasta que hayamos ganado y el otro ha perdido. ¿En serio?! Por supuesto, tenemos un enemigo y debemos ser competitivos, pero debemos estar compitiendo contra nuestro enemigo, sabiendo que la batalla final ya ha sido ganada, y no competir con nuestros propios miembros del equipo. Por lo tanto dotado y cualificado es nuestro enemigo, por lo intrigante es, que nos ha convencido de que golpear a la gente en nuestro propio equipo es la victoria, mientras que se queda atrás y se ríe, rara vez de tener que realizar siempre en conflicto, la protección de su territorio. Él nos está golpeando con un juego de manos, con una distracción inteligente, para que vayamos en contra de nosotros mismos. Pregunta: ¿De qué manera estás en competencia (tanto en la realidad o simplemente en su mente) contra las personas que están en tu propio equipo?

Con toda honestidad, no es que la iglesia estadounidense nunca realmente muere o dejen de existir. Que siempre estará ahí. Pero es muy posible que si estas tres cuestiones fundamentales no se tratan y solucionan, será una cáscara de santificar que es espiritualmente indiferente.

Si pensamos que a través de Celebridad, el consumismo y la competencia, el anti-cuerpo en contra de todos estos es el sacrificio. Aprender a establecer lo que nos construye y entrega a los demás en su lugar. «Aprender a servir, en lugar de ser servido.» Buscando el anonimato en vez de la celebridad. Para construir una cultura de los productores en lugar de a los consumidores una. A vivir en una comunidad vibrante y sacrificio lucha contra un enemigo real en lugar de competir contra la misma comunidad que Dios nos ha dado para luchar con y no contra. Se trata de sacrificar lo que queremos para la gloria de Dios y el avance de su reino, a pesar de nuestro progreso o deseos. Es evidente que esto es lo que Pablo estaba después en Filipenses 2:6-11 al describir la actitud de Jesús como la toma de la actitud de un siervo, dispuesto a sacrificar a todos los elogios y la igualdad con Dios. Fue la voluntad de dejar a un lado y el sacrificio de la celebridad, el consumismo y la competencia en el altar de la encarnación.

Hace cincuenta años, ya que estos tres hilos sutiles se tejían en la iglesia de América, el Dr. Martin Luther King, Jr., que sirve como una voz profética, dijo lo siguiente:

Si la iglesia de hoy no recuperar el espíritu de sacrificio de la Iglesia primitiva, perderá su autenticidad, perderá la lealtad de millones, y será descartado como irrelevante  club social con ningún significado para el siglo XX.

Ahora estamos en la segunda década del siglo 21 y nos encontramos todavía, en su mayor parte, se niega a sacrificar lo que queremos para lo que Dios pide de nosotros y de su Iglesia. ¿Tendremos el coraje de sacrificar, como Cristo sacrificado? Vamos a hacer las cosas que nos costó para que su Reino puede avanzar?


Escrito por Entrecristianos

iglesiaMisional

En nuestra entrega anterior intentamos definir lo que es ser «iglesia misional» y la idea de percibir este concepto como un cambio de paradigma. En esta oportunidad profundizamos un poco más en el tema y para ello intentaremos elaborar una lista de lo que implica ser una «iglesia misional» y otra lista que con lo que no es ser «iglesia misional». Además tomamos algunos aspectos de J.R. Woodward que definen su perspectiva en cuanto a este tema.

Lo que significa ser iglesia misional

♦ La iglesia misional la forman un grupo de creyentes que trabajan para lograr la «mision dei»

♦ La iglesia misional es un lugar donde las personas exploran y redescubren el significado de ser enviados por Jesús a proclamar el Reino a las personas que tienen su misma identidad y vocación.

♦ La iglesia misional son comunidades de fe que quieren vivir su fe en el entorno natural donde se desenvuelven

♦ La iglesia misional quiere hacer misión en su contexto.

♦ La iglesia misional tiene un compromiso con la cultura (estar en el mundo) sin que esto implique ser envueltos en la misma (no ser del mundo), y por lo tanto su deseo es ser una iglesia indígena.

♦ La iglesia misional entiende que Dios está presente en la cultura. Por lo tanto su propósito no es llevar a Dios a la cultura o llevarse a los individuos fuera de la cultura a espacios sagrados.

♦ La iglesia misional significa algo más que ser contextual, se trata de descubrir la esencia de lo que es ser iglesia.

♦ La iglesia misional busca plantar comunidades misionales de todo tipo.

♦ La iglesia misional es evangelística y proclama el Evangelio al mundo. Para ella las palabras no son suficientes puesto que el Evangelio implica servicio y comunidad.

♦ La iglesia misional alinea todas sus actividades a la «missio dei» (misión de Dios).

♦ La iglesia misional da un papel fundamental a la integridad, la moral, la conducta y la compasión que dan crédito al testimonio verbal.

♦ La iglesia misional depende totalmente de Dios y se mueve en lo sobrenatural.

♦ La iglesia misional es ortodoxa en su forma de entender las escrituras, pero a la vez culturalmente relevante en la forma como la practica.

♦ La iglesia misional busca descubrir los dones de sus miembros y depende más en personas con dones que personas con talentos aprendidos.

♦ La iglesia misional es una comunidad sanadora en la que sus miembros aprenden a sobrellevar las cargas de todos y se ayudan mutuamente en la restauración.

Lo que no es la iglesia Misional

♦ La iglesia misional no es un conjunto de bienes y servicios religiosos o un lugar donde la gente acude semanalmente para revisarse espiritualmente.

♦ La iglesia misional no es un lugar donde acuden los cristianos para alimentarse y satisfacer sus necesidades.

♦ La iglesia misional no es un lugar donde se contratan a líderes «profesionales» para realizar el trabajo de la iglesia.

♦ La iglesia misional no es una iglesia con un «buen programa de misiones». Su gente es el programa de misiones para ir Jerusalén, Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

♦ La iglesia misional no es una nueva estrategia de evangelismo.

♦ La iglesia misional es misional no sólo porque es joven y posmoderna.

¿A qué se parece la iglesia misional?

JR Woodward en su libro «Dream Awakener» (Despertador de sueños) explica su perspectiva que nos ayuda a entender lo que conlleva ser misional. A continuación algunos puntos interesantes

♦ No pone su enfoque en el número de personas que vienen a los servicios de la iglesia, sino a la cantidad de personas que se ministran y se ayudan

♦ No pone su enfoque en cuántas personas asisten a su ministerio,  sino en la cantidad de personas que se han equipado para el ministerio.

♦ No se enfoca en cuántos se ministran dentro, sino más bien en  cuántos se ministran fuera.

♦ No busca simplemente ayudar a las personas a ser íntegros, sino en ayudarles en ser íntegros en el mundo en relación a la justicia social.

♦ No se enfoca sólo en cuántos incrédulos llegan a la comunidad, sino también cuántos creyentes viven en comunidad sanamente.

♦ No sólo se enfoca en sanar las heridas del pasado de los creyentes sino que busca que vivan en la plenitud del Espíritu.

♦ No sólo cuenta los recursos que Dios ha dado, sino como se utilizan esos recursos para el bien del prójimo que está en el mundo.

♦ No sólo busca conectar con la cultura que la rodea, sino que también se  compromete con la cultura de su entorno.

♦ No busca simplemente producir paz a los individuos, sino busca producir paz en el mundo.

♦ No sólo busca eficacia en su misión, sino ser fiel a Dios.

♦ No sólo busca el bienestar del país donde se desarrolla, sino que también se preocupa por el bienestar de otros países.

♦ No sólo busca traer personas al Reino sino también como expandir el Reino de Dios en la tierra.

http://www.entrecristianos.com


by Mike Breen

I often coach people in our Learning Communities that what we need is EVOLUTION not REVOLUTION. If we try to revolutionize the church over night (either on a macro or micro level), everyone winds up dead. It’s not spiritually responsible in how we are forming people and suggests that somehow the Spirit of God hasn’t been at work previously. We may not like it, but change takes time. And because of that, it’s important to note where things have shifted and where we are seeing positive transformation.

There are always some who are called to be revolutionaries – exploring new frontiers, taking new ground for the Kingdom in new and innovative ways, even serving in prophetic and ultra-counter-cultural ways. But not everyone is called to be a pioneer. Some are called to advance at a different pace, in a way that takes along the masses who don’t change quite so quickly.

Sometimes it seems there are two polarized camps – those pushing out, who want to throw out the dirty bath water (and sometimes the baby with it) – and those who staunchly want to stay put – doing the same things and expecting different results. Those two camps are often quite critical of one another – rather than recognizing that there are unique callings within the Kingdom.

As someone who has spent the majority of my life living outside of the United States and didn’t grow up here, I think there is a perspective from an outsider that is always helpful. With that being said, with an outsiders perspective, here is what I think the American church is doing well:

  1. SUNDAYS. We may not love everything about the attractional nature of Sundays that many churches are currently trying to get out of, but by-and-large, we are probably seeing stronger teaching from scripture, more creative expressions of worship, more passionate people coming together to worship the Lord, partnered with a greater sense that Sundays aren’t what “it’s” about. I think we’re seeing lots of innovation/imagination in the realm of teaching, doing more to connect the truth of scripture with the context of our lives. I think you’d be hardpressed to think we were better off 50 years ago with worship services. That being said, I think we all believe we need to see just as much (and MORE!!!) imagination/innovation go into how we live OUTSIDE of that 90 minutes on Sunday. We can always do better than we are now, but we should also celebrate when positive change happens.
  2. AUTHENTIC. People can idolize the 1950′s all they want, but I’ll take people not sweeping their issues under the rug any day of the week and twice on Sunday. The fact of the matter is that people were just as broken in the 1950′s, we were just better at hiding it. As Christendom has faded and we live in an increasingly post-Christian culture, the church has become far more comfortable with accepting the fact that every person is broken and there isn’t a need to hide it. It doesn’t mean we shouldn’t change, repent and seek transformation, but at least we can be more honest about who we are in the church (or that there is a greater sense of that).
  3. ACTIVATION. At least within the evangelical tradition of the last 50 years, when the evangelical church has gotten behind something, they have been able to activate people behind a singular cause and will do everything they can to get people on board. The problem has been that, often times, we’ve activated behind suspect causes/ideologies. But there seems to be a swing more and more towards a wholistic expression of the Gospel and the Kingdom of God.
  4. SELF-CRITIQUE. Sometimes observing evangelicals is a bit like watching parents eat their young…in the sense that no one is “safe” (which is sad). However, the flip side of that is the ability to be agile and self-critiquing and to change quickly. Simply look at Willow Creek. The church saw enormous numeric success, thousands join the Willow Creek Association and 30 years in they release the Reveal Study. And they very publicly admit where things aren’t working, where they got it wrong and how they are trying to change. Thirty years sounds like a long time, but in all actuality, that’s not a lot of time in comparison to the church’s ability to be self-reflective in the past. Now if we could learn to critique with civility and grace, that would be a huge step forward as well.
  5. ENTREPRENEURIAL. Again, sometimes we can get lost in the bubble of our own making, but can we think of a more imaginative or entrepreneurial time in church history? We are boldly stepping out of “well, that’s how we’ve always done it” mode and are constantly trying new, exciting and frightening things to push forward the Kingdom of God. We may fail from time to time (or more than that), but at least we are following the wild goose of the Holy Spirit and having a go at it. I have to imagine the the original entrepreneur, the God of creation, is smiling as we go about His business. More and more, there is a missional disturbance happening. We certainly don’t have all of the answers, but the desire to change the world and impact people other than ourselves grows daily. And out of this desire we see new and fresh expressions of the church.
  6. SMARTER. A huge knock on the church has been how negatively the business world has affected the way the church functions. This is a pretty fair reaction. However, we would be foolish not to see a few of the benefits, with two big ones coming to mind. VISION/PURPOSE. Any time a church is asking itself, “God, why have you put this spiritual family here? What are you asking us to do?” is a good thing. While there is the meta-narrative of God’s grand rescue mission that we all exist in, it never ceases to be helpful to see how our community fits into it on a more micro level. This can be particularly helpful as we are spiritually forming people (though, can be narcissistic or ego-driven if not done well). The second is FINANCES. I think we’ve gotten much shrewder with how we use the finances within the church. Rather than hoarding the money and protecting it, we are pushing it out of the safe, interest-collecting coffers and putting it to work (though I imagine we could question HOW and WHERE that money is being spent in many cases). But we still need to recognize it’s a step forward. Most churches and denominations are no longer collecting endowments but spending them on Kingdom-initiatives. Even if it’s not close to perfect, this is a good thing, a shift and a re-orientation towards the Kingdom.

6 COSAS QUE LA IGLESIA AMERICANA ESTA HACIENDO BIEN

por Mike Breen

Muchas veces entrenamos a las personas en nuestras comunidades de aprendizaje que lo que necesitamos es evolución no revolución. Si tratamos de revolucionar la iglesia durante la noche (ya sea a nivel macro o micro), Levantarán los vientos de todos los muertos. No es espiritualmente responsable en la forma en que se están formando personas y sugiere que de alguna manera el Espíritu de Dios no ha estado en el trabajo con anterioridad. Es posible que no le guste, pero el cambio toma tiempo. Y debido a eso, es importante tener en cuenta que las cosas han cambiado y donde estamos viendo una transformación positiva.

Siempre hay algunos que son llamados a ser revolucionarios – la exploración de nuevas fronteras, tomando un nuevo camino para el Reino de maneras nuevas e innovadoras, sirviendo incluso de manera profética y ultra-contra-cultural. Pero no todos están llamados a ser pioneros. Algunos son llamados a avanzar a un ritmo diferente, en un camino que lleva a lo largo de las masas, que no cambian tan rápidamente.

A veces parece que hay dos campos de polarización – aquellos que impulsan hacia fuera, que quieren tirar el agua de baño sucia (y algunas veces al bebé también) – y los que decididamente quieren quedarse – haciendo las mismas cosas y esperar resultados diferentes. Los dos campos son a menudo muy críticos el uno del otro – en lugar de reconocer que hay llamamiento único en el Reino Unido.

Como alguien que ha pasado la mayor parte de mi vida viviendo fuera de los Estados Unidos y no creció aquí, creo que es un punto de vista de un forastero que siempre es útil. Con eso se dice, con una perspectiva de afuera, esto es lo que creo que la Iglesia estadounidense está haciendo bien:

DOMINGOS. No puede amar a todo lo relacionado con la atractiva naturaleza  de los domingos que muchas iglesias están tratando de salir, sino por-y-grandes, es probable que estemos viendo más fuerte la enseñanza de la escritura, la expresión más creativa de la adoración, la gente más apasionada que se unen para adorar al Señor, se asoció con un mayor sentido de que los domingos no son lo que «se trata de» unos. Creo que estamos viendo un montón de innovación / imaginación en el ámbito de la enseñanza, hacer más para conectar la verdad de las Escrituras con el contexto de nuestras vidas. Creo que sería dura depresión a pensar que era mejor hace 50 años con los servicios de adoración. Dicho esto, creo que todos los que tenemos que ver exactamente lo mismo (y más!) Imaginación / innovación van de la forma en que vivimos fuera de que el 90 minutos el domingo. Siempre podemos hacer mejor lo que somos ahora, pero también hay que celebrar cuando ocurre un cambio positivo.

AUTÉNTICO. La gente puede idolatrar a los de 1950 todo lo que quieran, pero me quedo con la gente que no quiere barrer los problemas debajo de la alfombra todos los días de la semana y dos veces el domingo. El hecho del asunto es que la gente estaba tan quebrada en la década de 1950, estuvo  mejor en ocultarlo. Como la cristiandad se ha desvanecido y que vivimos en una cultura cada vez más post-cristiana, la iglesia se ha convertido en mucho más cómodo con la aceptación del hecho de que cada persona se quiebra  y no hay una necesidad de esconderlo. Esto no significa que no debería cambiar, arrepentirse y buscar la transformación, pero al menos podemos ser más honestos acerca de lo que somos en la iglesia (o que hay un mayor sentido de que).

ACTIVACIÓN. Por lo menos dentro de la tradición evangélica de los últimos 50 años, cuando la iglesia evangélica se ha hecho detrás de algo, que han sido capaces de motivar a la gente detrás de una causa singular y hacer todo lo posible para la gente a bordo. El problema ha sido que, muchas veces, hemos activado detrás de las causas sospechosas / ideologías. Pero parece que hay un giro cada vez más hacia una expresión holística del Evangelio y del Reino de Dios.

Autocrítica. A veces la observación de los evangélicos es un poco como ver a los padres comer a sus crías … en el sentido de que nadie es «seguro» (lo cual es triste). Sin embargo, la otra cara de esto es la capacidad de ser ágil y auto-crítico-para cambiar rápidamente. Basta con mirar en Willow Creek. La iglesia tuvo un éxito numérico enorme, miles se unieron a la Asociación Willow Creek y 30 años en que la autorización del estudio revela. Y muy públicamente admitir que las cosas no están funcionando, donde se equivocaron y cómo se están tratando de cambiar. Treinta años parece mucho tiempo, pero en toda la actualidad, que no es un montón de tiempo en comparación con la capacidad de la iglesia a ser reflexivos en el pasado. Ahora bien, si podemos aprender a criticar con cortesía y gracia, que sería un gran paso hacia delante.

EMPRENDEDOR. Una vez más, a veces nos podemos perder en la burbuja de nosotros mismos, pero podemos pensar en un momento más imaginativo o empresarial en la historia de la iglesia? Estamos saliendo de valentía «, así, así es como hemos hecho siempre» el modo y están constantemente probando cosas nuevas, interesantes y aterradoras para llevar adelante el Reino de Dios. Nosotros podemos fallar de vez en cuando (o más que eso), pero al menos estamos siguiendo el ganso salvaje del Espíritu Santo y tener que  ir en él. Tengo que imaginar que el empresario original, el Dios de la creación, está sonriendo a medida que avanzamos a lo suyo. Cada vez más, no es un acontecimiento perturbación misional. Desde luego, no tienen todas las respuestas, pero el deseo de cambiar el mundo y repercuten en las personas distintas a la nuestra crecer  día a día. Y de este deseo se ve expresiones nuevas y frescas de la iglesia.

MÁS INTELIGENTE. Un golpe enorme en la iglesia ha sido la forma negativa del mundo de los negocios ha afectado la forma en que funciona la iglesia. Esta es una reacción bastante justa. Sin embargo, sería absurdo no ver a algunos de los beneficios, con dos grandes  ideas. VISION / OBJETIVO. Cada vez que una iglesia se está preguntando, «Dios, ¿por qué  has puesto a esta familia espiritual aquí? ¿Qué le están pidiendo que hagamos? «Es una buena cosa. Si bien no es la meta-narración de la gran misión de rescate de Dios que todos existimos en él, no deja de ser útil para ver cómo encaja en nuestra comunidad en un nivel más micro. Esto puede ser particularmente útil ya que estamos espiritualmente en la formación de personas (sin embargo, puede ser narcisista o ego, si no se hace bien). El segundo son las finanzas. Creo que hemos conseguido ser mucho más hábiles con la forma en que usamos las finanzas dentro de la iglesia. En lugar de acaparar el dinero y que lo protege, nos están empujando hacia fuera de la caja fuerte, el interés de recolección de las arcas y ponerlo a trabajar (aunque me imagino que podemos preguntarnos cómo y dónde se gasta el dinero en muchos casos). Pero todavía tenemos que reconocer que es un paso adelante. La mayoría de las iglesias y denominaciones ya no están recogiendo donaciones, pero el gasto que en el Reino de las iniciativas. Incluso si no es casi perfecto, esta es una buena cosa, un cambio y una reorientación hacia el Reino.


Escrito por entreCristianos

cultura.jpgAntes de exponer el tema descrito en el título vamos a definir lo que en este artículo entendemos por «iglesia».  Definiremos iglesia al pueblo de Dios, es decir a los llamados que han sido llamados a ser portadores de la Presencia de Dios en el mundo.  Es por eso que nuestra intención al leer este artículo es que el lector cuando vea la palabra «iglesia» la relacione consigo mismo y la relacione también con aquellos que le rodean y que comparten su fe en su vida diaria.  No nos estamos refiriendo a un espacio físico, ni a denominación alguna.

En un artículo titulado «La ‘Iglesia Misional’: un modelo para las iglesias canadienses»,  David Horrox dice: «La Iglesia debe dejar de imitar a la cultura que le rodea y convertirse en una comunidad alternativa, con un conjunto creencias, valores y comportamientos diferentes. Sus miembros dejan de realizar actividades de mercadeo y las iglesias dejan de enfocarse en programas para servir a sus miembros. Se debe rechazar la metodología para evaluar a las iglesias con ‘éxito’ que se base en las que tienen edificios más grandes, más gente, mayores presupuestos, mayor cantidad de ministros y con mayor cantidad de programas y actividades para servir a sus miembros.  Por ello se debe adoptar una evaluación con nuevos criterios a considerar como por ejemplo: ¿Hasta qué punto nuestra iglesia es una congregación «enviada» porque cada creyente está llegando a su comunidad? ¿Hasta qué punto nuestra iglesia impacta a la comunidad por el mensaje cristiano que desafía los valores de nuestra sociedad secular? »

Dan Kimball en «La Iglesia Emergente» (The Emerging Church» – Zondervan, 2003) describe que la iglesia misional es «un grupo de personas enviadas con la misión de reunirse en comunidad para adorar, animarse y aprender de la Palabra de Dios como suplemento del alimento que ellos mismos comen durante la semana».

Tanto Horrox como Kimball reflejan la esencia de lo que significa ser misional.  Sin embargo hemos de profundizar un poco más en este tema para que podamos entender lo que significa ser misional en nuestras vidas y en las vidas de los que nos rodean.

Ser Misional es romper paradigmas

Antes de proseguir debemos hacer una advertencia. Alan Hirsch afirma que en los últimos años la palabra «misional» ha sido adoptada por los que desean etiquetarse con palabras de moda para describir lo que ellos hacen, sean estas personas misionales o no. A menudo se utiliza la palabra «misional» en sustitución a «abierto a los que están buscando» (seeker-friendly), al programa de células de la iglesia o a otro concepto de iglecrecimiento.  Esto está diluyendo el signficado original de «misional» porque usualmente se asocia con una fase o un programa.  También erramos al ver la «iglesia misional» como un movimiento porque en realidad es la expresión de lo que la «ekklesia» de Cristo es y esta llamada a ser. En su esencia, misional es un cambio en el pensamiento.

Con esta premisa revisamos también lo que dicen E. Stetzer y David Putman en su libro  «Breaking the Code Misional» (Broadman & Holman, 2006).

Ser misional significa pasar

* De los programas y actividades a los procesos
* De los aspectos demográficos al discernimiento
* De los modelos a las misiones
* De lo que atrae (atraccional) a lo encarnacional
* De la uniformidad a la diversidad
* De lo profesional a lo apasionado
* De estar sentados a ser enviados
* De las decisiones a los discípulos
* De lo adicional a lo exponencial
* De los monumentos y locales al movimiento

A esta lista se puede añadir

* De los cultos al servicio
* De la organización a la persona

Este cambio de paradigma es muy difícil porque estamos acostumbrados a concebir el cristianismo desde la perspectiva evangélica y para romperlo debemos explorar lo que significa ser misional desde la narrativa bíblica.

«Jesús nos ha dicho de ir al mundo y ser sus embajadores, pero hoy muchas iglesias sin darse cuenta han cambiado el mandato ‘id y sed’ por «venid y ved». Hemos crecido apegados a locales, programas, personal, y una gran variedad de buenos servicios para atraer y entretener a las personas. El término misional nos ayuda a describir lo que pasa cuando cambiamos la invitación «ven a nosotros» por «vamos hacia ellos».  Es una vida donde «el estilo de Jesús’ nos enseña y transforma radicalmente nuestra existencia enfocados a vivir en forma sacrificada para Él y para los demás, así como a adoptar una actitud misionera en relación a nuestra cultura.  Es esto lo que nos define la verdadera naturaleza del seguidor de Jesús». (Rick Meigs)

En nuestra próxima entrega se profundizará más en lo que significa ser «misional».

 

 

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Escrito por : Entrecristianos.

Muchas veces cuando se prentende hacer cambios de paradigmas surgen discusiones que en realidad no llegan a nadacruzazul.jpg puesto que lo que se dice no ayuda a nutrirnos en el tema e incluso confunde.  Una de las discusiones actuales es en relación a la Iglesia Emergente.  Mucho se dice a favor y otro tanto en contra y las discusiones no ayudan al lector a tratar de discenir las ventajas y desventajas de este movimiento.  Recientemente C. Wess Daniels trató de categorizar los tipos de iglesias emergentes y creemos que su contribución puede ayudar al lector a una mejor comprension.

A continuación damos un resumen de lo escrito por Daniels que clasifica los diversos tipos de iglesias emergentes dentro de un mismo movimiento

1. Modelo Deconstruccionalista: Es quizás el grupo emergente más conocido pues este tipo de iglesias son postmodernas en el amplio sentido de la palabra. Estos cristianos han sido influenciados por la deconstrucción, un enfoque filosófico postestructuralista y del discurso filosófico de Derrida, Lyotard, Foucault y Caputo. Este modelo centra su atención en que los cristianos deben adoptar el postmodernismo y con ello la necesidad de contextualizar el Evangelio a los tiempos actuales. Ikon y su fundador Peter Rollins es un buen ejemplo para este tipo de iglesia. También se puede incluir a Tony Jones y Brian McLaren en esta tipo decategoría. Se podría decir que este modelo adopta la cultura posmoderna, se opone al modernismo, y a menudo se opone también a la iglesia institucional con lo que no es raro que se inclinen por estar a favor de no ubicarse dentro de ninguna denominación.

2. Modelo Premodernista/Agustiniano: Este modelo ha influido mucho también dentro del movimiento emergente y usualmente se opone al modelo anterior pero de una manera muy amistosa. En lugar de tratar el postmodernismo como lo entiende la filosofía de Nietzsche y el grupo anterior, estos cristianos se inclinan más hacia un estilo de postmodernismo renacentista (similar a lo que está representado en la Toulmin Cosmopolis). Bien sea porque se basan en el pensamiento modernista temprano o se ubican en la etapa pre-moderno. San Agustín y Santo Tomás son figuras claves para este grupo. La ortodoxia radical de John Milbank, James K. Smith entre otros, son fieles ejemplos de este modelo. Su teología tiende a poner mucho énfasis en la tradición dentro del marco general de la fe cristiana, en lugar de simplemente basarse en la contextualización. Este grupo nos enseña que revisar la historia nos puede revelar un camino mejor, y que al profundizar en ella con seguridad se encontrará sabiduría beneficiará a entender y dar solución a los que dilemas espirituales de hoy. Este modelo tiende a ser más favorable con la iglesia institucional, y entiende muy bien el tipo de iglesia que desea ser.

3. Modelo De la Iglesia de la Paz Emergente (o Emegente Anabautista): Este modelo de iglesia emergente se posiciona con las tendencias no conformistas de Jesús,  De esta manera, la Iglesia debería seguir sus huellas usando métodos no violentos demostrando  así el amor hacia los enemigos y el cuidado a los pobres. Viene a ser una renovación del ascetismo del que se ha escrito mucho últimamente. En la actualidad hay miembros de muchas denominaciones e iglesias involucradas en este modelo de paz. Es un modelo que no acepta que exista cultura que se pueda calificar como la idónea. Ven a Jesús (y su encarnación) como el modelo cultural a proponer. Los cristianos que se definen por este grupo de iglesias emergentes han sido influidos por Wittgenstein, Barth, Bonhoeffer, John H. Yoder, McClendon y Nancey Murphy. Ejemplos claros de este grupo son Jarrod McKenna y el Peace Tree (Árbol de Paz), Rob Bell y su Iglesia Mars HillShane, Shane Claiborne, y algunos menonitas. Este grupo puede existir en cualquier sabor denominacional y usualmente se opone a la iglesia institucional y es de la opinión que la contextualización es importante sólo si el ministerio de Jesús y su mensaje continua en vigencia y no pierda su esencia.

4. Modelo Fundamentalista: Dentro del movimiento emergente es el ala más conservador por la forma como interpreta la Escritura.  Enfoca su eclesiología en forma tradicional (predicación estándar, música de adoración típica de un culto, etc), pero procurando ser al mismo tiempo  innovadores en la forma de evangelizar. Esta innovación puede verse porque algunos se reunen en bares, aceptan que las personas se pongan tatuajes, pueden utilizar palabras que tradicionalmente no son aceptables en el púlpito, usan música de rock pesado en el culto.  Todo esto puede brindar una atmósfera de «alternabilidad» en los servicios. Estas iglesias se pueden encontrar en diversas denominaciones, o ser iglesias independientes que generalmente se transforman en megaiglesias. Siguen el evangelicalismo tradicional pues se apegan a las tradiciones, y suelen ser conservadores tanto en el plano político como teológico.  Sin embargo mantienen una postura abierta a la cultura por razones de evangelismo.  Suelen parecerse teológicamente a iglesias tradicionales en relación a la doctrina. En este grupo de gente podemos destacar a Mark Driscoll, Dan Kimball, Erwin McManus y la gran variedad de «nuevos servicios» que ofrecen algunas mega-iglesias como Willow Creek.

 

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