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Manuel López

La Moncloa, 1977. La memoria del pacto

 ¡Qué tiempos, cuando los políticos (de distintos partidos) firmaban pactos y tomaban vinos juntos!

 

© Manuel López. “Firma de los Acuerdos de los Pactos de la Moncloa. 25 de octubre de 1977. De la exposición itinerante (disponible) Manuel López. Imágenes 1966-2006.

“Casi todas las instituciones ‘suspenden’ en confianza”, titulaba este medio el pasado viernes 3 de mayo la información que recogía los datos –alarmantes, estremecedores datos– del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)  que certifican cómo ha decaído la confianza de los españoles en todas las instituciones, “entre ellas la monarquía, los sindicatos o la Iglesia católica”, si bien el mayor varapalo se lo llevan los partidos políticos, con un 1,83 sobre 10 puntos, seguidos del Parlamento (2,42), los sindicatos (2,45) y el gobierno (2,53). “Lo verdaderamente increíble y casi milagroso”, llega a comentar un lector, “es que lleguen a puntuar por encima de cero”.

El desencanto y la negra sombra de la exasperación se palpan en la calle. No faltan quienes empiezan a hablar de ambiente prerrevolucionario ante el drama de los seis millones de parados, los dos millones de familias con todos sus miembros en paro, el 21,1 % de la población española viviendo por debajo del umbral de pobreza…

Cada vez son más los ciudadanos que claman por un gran acuerdo estatal por el que las fuerzas políticas y sociales se comprometan a sacar España adelante. El creciente descrédito de la clase política y las instituciones que certifican los sondeos de la opinión pública necesita ser atajado por la vía de urgencia sin reparar en el coste de la cirugía que sea preciso aplicar. Se impone una reedición de los Pactos de la Moncloa de 1977.

(Apropósito de la cirugía, huelga recordar aquí que el enfermo no es la ciudadanía, diezmada por la escalada de recortes a cual más drástico e inmisericorde del gobierno, sino un sistema cuyo estado de corrupción y despilfarro salta a las portadas de los medios más prestigiosos de la prensa internacional. Del caso más reciente, se hacía eco también este medio el pasado domingo 5 de mayo: un artículo sobre la corrupción de la clase política en España publicado en la primera plana de  The New York Times ).

“Concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado.” Esta definición que de lavoz ‘pacto’establece elDRAE mucho bien haría en ser recordada por gobernantes y clase política en general; los jefes de patronales y sindicatos; los líderes de las organizaciones sociales; los emperadores de la banca; una monarquía cada vez más cuestionada; y la instancia tabú por intocable: la Iglesia católica.

Se me dirá nada de lo anteriormente dicho se “lee” en esta foto que hice de la firma de los Pactos de la Moncloa el 25 de octubre de 1977.

Permítaseme sostener justo todo lo contrario.

Cierto que esta foto, que en su día publicamos en  Cuadernos para el Diálogo , no ‘es’ el presidente Adolfo Suárez estampando su firma en un documento en la cabecera de la larga mesa de la Sala del Consejo del Palacio de la Moncloa, flanqueado por una treintena de representantes de las fuerzas políticas parlamentarias surgidas de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977.

La foto no ‘es’ aquel momento histórico que significó el Año Cero del Consenso del que pude ser testigo ocular. (¡Qué tiempos, cuando los políticos firmaban pactos y tomaban vinos juntos!).

La foto es… la imagen de ese hecho histórico. El documento fehaciente del mismo. ¡La memoria!

Por citar solo un par de datos de la situación de entonces: la inflación, galopante, se había disparado al 47%; el país iba camino del millón de parados…*

No se me negará que extraer de la lectura de esta foto paralelismos –por defecto, ay– es tan oportuno como… inevitable: 

– Un presidente que, lejos de gobernar al dictado de los intereses del capital y comparecer “en plasma”, es capaz de negociar y pactar con todos poniendo los intereses del país por encima de todo.

(Como anécdota –pero en modo alguno inocente– al entonces ministro de Trabajo no se le habría ocurrido hi harto de vino peleón –como sí ha hecho la actual ministra  del Paro  en estado sobrio– invocar a la Virgen del Rocío para implorar el ‘milagro’ de la salida de la crisis).

– Una oposición, la de entonces, más auténtica y cercana al pueblo.

¿Qué hacer?

Como creyentes, instalarnos en ¡la profecía!**  Laus Deo.

———
* Más datos de interés sobre la situación de 1977 están recogidos en el artículo  Aquellos Pactos de la Monclo a que publiqué recientemente en el medio del que soy editor adjunto, Periodistas en Español .
** Me remito a las intervenciones en el reciente V Encuentro de la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos ADECE de Samuel Escobar ( La mejor respuesta a la crisis es colectiva ),Alfredo Pérez Alencart ( Poesía y justicia social: de los profetas al tiempo de hoy ) y Pedro Tarquis quien, en su conferencia El comunicador cristiano ante la sociedad, el tópico y su ombligo   planteó la disyuntiva de actuar cómodamente como “reyes” o desde el compromiso como “profetas”.

 700 palabras (más las dos notas al pie)

Autores: Manuel López
©Protestante Digital 2013

Creative Commons

El hombre del tanque de Tiananmen

Publicado: junio 24, 2013 en Fotografía

Manuel López

El hombre del tanque de Tiananmen

 Para leer las imágenes es preciso huir del ‘tsunami’ de imágenes al ‘mar de la tranquilidad’ de la observación de una foto.

Visto y no visto. La omnipresente, inconmensurable avalancha de imágenes con que de continuo somos abordados, impactados, incitados, compelidos y que conforma la espina dorsal de las señas de identidad de nuestra civilización del mensaje ‘turbo’ y la imagen ‘exprés’ es ciertamente el peor escenario imaginable para la lectura sosegada de las imágenes.
La inmensa mayoría de las veces nos quedamos en una mera lectura superficial, ‘cosmética’ de las imágenes, sin llegar a ahondar en la ’epidermis’ y más aún, en la ‘carne y hueso’, hasta llegar al ‘tuétano’, esto es, las claves últimas del significado conceptual y expresivo de las imágenes. Nos quedamos en la antesala del ‘mirar’ sin llegar al estadio del ‘ver’.
Para leer las imágenes es preciso huir del  tsunami  de imágenes al ‘mar de la tranquilidad’ de la observación de una foto.
A lo largo de la serie de artículos cuya publicación hoy comenzamos iremos viendo, con la ayuda de Dios, elbeneplácito del director y la paciencia de los lectores, cómo ir desgranando paso a paso la lectura de las imágenes, a modo de una ‘anatomía  fotense ’.
Hemos optado por titular esta sección “Leyendo fotos”,pero lo mismo podríamos haber elegido el lema “Oyendo fotos”, puesto que las imágenes ‘hablan’. En algunos casos, hasta ‘gritan’.
Solo es cuestión de ‘preguntar’ a las propias fotos y ellas mismas nos van contestando.
LAS 5 PREGUNTAS Echemos mano, pues, de una plantilla básica para la lectura de fotos, la que vengo utilizando en la primera parte de la conferencia-proyección  Mirar y ver. Cómo leer una foto  que vengo impartiendo desde hace unos cuantos años; la ocasión más reciente, el pasado sábado 27 de abril en el V Encuentro de ADECE.
  Allá vamos. Primera pregunta: ¿Qué? (“¿Qué veo?”, “¿qué es esto?”).
Responde el pie de foto, cuando lo hay, pero en este caso ni falta que hace; la respuesta la tenemos en nuestro propio imaginario personal. Sabemos de qué va esta foto: ‘es’ “el hombre del tanque”, el ciudadano chino que se plantó delante del primero de una línea de varios tanques que se disponían a sofocar las manifestaciones de estudiantes en 1989 en Tiananmen, la plaza principal de Pekín, contra la férrea dictadura del Partido Comunista Chino.
Dije “’es’ el hombre…”, pero la propia foto matiza: “No ‘soy’ el hombre de la plaza de Tiananmen, sino una imagen de él en el contexto del escenario en que se tomó la foto.”
El crédito de la foto remata la información al datarla en Cháng An Dà Jie , o «Gran Avenida de la Paz Eterna», a unos 200 metros de distancia de la plaza de Tiananmen, que lleva a la Ciudad Prohibidade Pekín el 5 de junio de 1989, un día después de que el gobierno chino empezase a reprimir con toda violencia las protestas democráticas sacando el ejército a la calle.
Elemental: una foto no ‘es’ lo que en ella vemos, sino la imagen impresa, proyectada o transmitida, esto es la ‘re-presentación’ de la escena que muestra.
Segunda pregunta. ¿Quién? (“Quién es -o puede ser- el autor -o autora- de esta foto?
A ver, para poder ir formándonos nuestro criterio visual, hemos de seguir con la lectura de la imagen exactamente los mismos pasos que con el lenguaje escrito, radial o audiovisual. Así, del mismo modo que cuando nos hablan de un libro lo primero que preguntamos es el nombre del autor, si de un espacio de radio el nombre del conductor y si de una película el nombre del director, pues ante una foto procede hacerse la misma pregunta.
Para proceder a un análisis serio, objetivo y riguroso de una imagen hemos de tener en cuenta la personalidad del fotógrafoque cabe inferir a la vista de la tipología y demás circunstancias ‘legibles’ de la propia imagen. No podemos juzgar con los mismos parámetros la foto de una prueba de competición olímpica que la foto que hace un chaval a sus compañeros de clase en una competición escolar. Elemental.   En el caso de esta foto, la respuesta a “¿Quién?” también puede plantearse en sentido inverso: “¿Quién no?” Y a la vista está que esta foto no puede estar hecha por reportero alguno de la prensa oficialista del régimen chino. El autor tiene que ser un fotorreportero occidental, ‘sí o sí’. Sabemos que fueron tres los fotógrafos que captaron esta misma escena y que todos ellos fotografiaron al hombre del tanque desde balcones de distintas plantas del Hotel Beijing: Jeff Widener para la agencia Associated Press, Charlie Cole para la revista  Newsweek  y Stuart Franklin, de Magnum, para la revista  Time.
La foto que hizo historia al instante fue la de Widener, porque la tomó con una cámara equipada en vez de con un carrete de película con un sensor electrónico y el pertinente equipo de transmisión de la imagen vía satélite. Estaba naciendo entonces la era digital de la imagen aplicada a las fotonoticias de prensa. Hoy, pasados los años, la imagen que pervive es la de Franklin,una espléndida diapositiva de color con la máxima calidad de imagen.
Tercera pregunta: ¿Cómo I ? (Lenguaje). (Comprensión del tema -sujeto, objeto o concepto- por parte del fotógrafo y habilidad para transmitir el mensaje al observador de la imagen).
Entendemos por lenguaje fotográfico no la técnica, sino la expresión; lo que la foto dice,no los meros datos de la toma -cámara, objetivo, accesorios, soporte de imagen, proceso, etc.-. El contenido, vaya, en lugar del continente.
El punto de toma, la perspectiva y el encuadre, similares en las fotos de los tres fotógrafos, nos sitúan en un escenario en el cual se respira no solo el peligro que corre el hombre valiente -el “Rebelde Desconocido”- plantado ante el tanque… sino también los propios fotógrafos, que toman la foto desde lejos, sin ser vistos. Es una foto por triple partida ‘robada’… felizmente robada para convertirse tras su publicación en infinidad de medios del mundo libre en todo un símbolo del movimiento democrático chino.
La perspectiva en picado a ‘vista de pájaro’, obligada por la posición de los fotógrafos en distintas plantas delhotel, refuerza el énfasis en lo que está ocurriendo en el suelo sobre el asfalto. El encuadre abarca lo justo: la cabecera de una fila de tanques en una calle desierta y el hombre plantado frente a ellos con dos bolsas colgando de las manos.
  “Resistencia civil pacífica frente al despropósito militar.” “Brazos caídos frente a los tanques.” “No pasarán”… El mensaje de la fotografía no ofrece lugar a duda alguna. Es ‘la foto’ de un acontecimiento histórico local de relevancia planetaria. Un icono de la lucha por la democracia.
Cuarta pregunta:¿Cómo II? (Técnica). (Ejecución técnica del proceso completo: ideación, preparación, equipamiento, toma, tratamiento de la imagen, acabado y presentación.
Desmitificar la ‘tecnolatría’ viene siendo uno de los caballos de batalla de este columnista desde hace décadas. No importa la cámara, sino la idea. Más aun: la ‘querencia’.
Objeto de nuestra cuarta pregunta es inferir a la vista de la propia foto la mayor cantidad posible de datos del proceso completo de la ejecución técnica de la misma. En el caso de las tres fotos del hombre del tanque se dan una serie de circunstancias comunes: localización, motivo, punto de toma elevado y cámara con teleobjetivo.
Jeff Widener hizo la foto desde una planta más baja, Charlie Cole desde una altura intermedia y Stuart Franklin desde la más elevada. Todos ellos utilizaron teleobjetivos de 300 milímetros. Elhecho de que el encuadre de la foto de Franklin sea más amplio -aparece un autobús quemado al fondo- se debe precisamente a la mayor distancia en que se encontraba.
La peor calidad de la foto de Cole tiene su explicación en la factura técnica. Al contrario que los otros dos fotógrafos, que usaron película convencional, él usó un prototipo de equipo DCS,  Digital Camera System , armado en cuerpo de cámara F3 de Nikon con una resolución entonces ‘asombrosa’ de 1,3 megas. Esto le permitió transmitir la foto a Nueva York al instante por línea telefónica.
Widener y Franklin escondieron los carretes de película en sus habitaciones de hotel, uno entre la ropa sucia para la lavandería y el otro en la cisterna del inodoro. Pese al registro de las habitaciones, ambos consiguieron salvar los carretes. Widener pudo transmitir la foto y la filmación que hizo esa misma noche. Franklin llevaría el carrete diapositivas consigo al abandonar China.
 Y quinta pregunta: ¿A quién? (Público al que es destinada la foto y medio utilizado en cada caso. Usos previsibles de la imagen)
Por último, antes de lanzarnos a dar nuestra opinión sobre una foto hemos de preguntarnos por el público al que es destinada una foto, en función del medio utilizado en cada caso.
Una fotografía macro de una intervención quirúrgica hecha por el equipo médico proyectada en una clase a estudiantes de Medicina no debe ser leída de la misma manera si ha sido sesgado su uso y aparece publicada en un periódico sensacionalista porque el paciente es una persona famosa.
Un buen fotógrafo profesional hará dos fotos totalmente diferentes para dos clientes distintos, o para dos usos diferentes por un mismo cliente; por ejemplo, para los organizadores de un concierto -foto ‘oficial’- y para un medio informativo -foto ‘real’-.
Incluso para un mismo cliente -pongamos la organización de una campaña evangelística- un buen fotógrafo profesional hará del mismo tema y escenario una foto distinta según se trate de si es para la difusión externa o para la documentación interna de los organizadores.
En el primer caso será una imagen corporativa de relaciones públicas, ‘propagandística’ si se quiere, para su publicación en los medios que se presten a ello. En el segundo, una foto documental para uso interno, que facilite la lectura autocrítica, cosa esencial para el análisis de la actividad.
“LOS ZAPATOS DEL OTRO” “Visto y no visto”, dijimos al principio, y ahí volvemos. Planteadas las Cinco Preguntas a esta foto solo nos queda meternos “en los zapatos del otro”. Quiero decir ensayar miradas ajenas sobre una misma imagen, ponernos en la piel de distintos observadores-tipo de la imagen.
Para el observador occidental, la lectura de la foto del hombre del tanque es clara: el  Tank Man , el hombre del tanque,  The Unknown Rebel , el rebelde desconocido, es el símbolo de la lucha del pueblo chino por la libertad.
  Una callada odisea de resistencia pacífica por la conquista de la libertad -especialmente las de expresión y la religiosa- que todavía continúa, frente a la pasividad de los gobiernos del mundo libre.
Para las autoridades de la China comunista, en cambio, la imagen muestra el ‘cuidado’ que los soldados del ejército comunista ponen en proteger al pueblo chino, con el argumento de que a pesar de las órdenes de avanzar, el conductor del tanque rechazó obedecer si eso implicaba dañar a algún ciudadano.
El valiente hombre del tanque que nosotros en Occidente, en el mundo libre, vemos, sigue siendo presentado en China como un ‘delincuente social’.  Cosas veredes…
Cada vez que proyecto esta foto en mis foto-charletas propongo al auditorio ensayar la mirada de las madres: la del hombre del tanque y la del soldado conductor del tanque. Las dos recordarán sin duda emocionadas el incidente.
La madre del hombre-símbolo de la protesta en forma de resistencia pacífica estará orgullosa de la gesta de su hijo, cuyo gesto de valentía ilustra las ansias ya milenarias de libertad del pueblo chino.
La madre delo soldado conductor de tanque, por su parte, estará tan orgullosa de la actitud de bonhomía sublime de su hijo pisando el freno del tanque.
Ponerse en “los zapatos del otro” es la mejor manera para leer una imagen y por extensión para manejarse en esto de la comunicación en general. También para el comunicador, con independencia del medio del que se sirva para comunicar.
Es la regla de oro del Evangelio: “Y como queráis que los hombres hagan con vosotros, así haced vosotros con ellos” (Lucas 6:31).
Justo ahí nace la Ética cristiana aplicada a la comunicación. Una tarea primordial, irrenunciable, que la sociedad demanda de nosotros los comunicadores… y del pueblo evangélico español.
______  2.000 palabras

Autores:  Manuel López

©Protestante Digital 2013


El agente decide unirse de esta forma a las protestas en Rio de Janeiro

NICOLÁS TOMÁS / Barcelona
¿Qué pesa más, estar al servicio del Gobierno o ser un ciudadano más? Este agente de la Policía Militar de Brasil, que decidió ponerse en la piel de los ciudadanos de Rio de Janeiro, lo tenía muy claro. «¿Servir a un Gobierno así? ¡Estoy avergonzado, maldita sea!», dijo el funcionario mientras arrojaba su arma reglamentaria a una hoguera y se unía a los manifestantes.En el vídeo que circula por YouTube se puede ver cómo el funcionario brasileño se arrodilla en el suelo, descarga el arma y la tira al fuego encendido por los ciudadanos que protestaban. Tras este gesto, el agente de policía se convierte en un pequeño héroe y es ovacionado por los allí presentes.

MÁS CASOS

Éste no es el primer ni el último caso. Y todos van saliendo a la luz gracias a las redes sociales. En YouTube también circula un vídeo en el que un agente de la policía brasileña se encara a su comandante tras negarse a cargar contra los manifestantes. Tras desobedecer a su superior, el polícía fue expulsado y se vio obligado a entregar su arma.

 

http://www.elperiodico.com


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Protestas en Belo Horizonte, una de las ciudades sede de la Copa Confederaciones.

YURI CORTEZ (EFE)
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Unos manifestantes lanzan cócteles molotov en el Palacio de Itamaraty en Brasilia.

BETO BARATA (AFP)
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Estudiantes protestan frente al Congreso brasileño en Brasilia.

EVARISTO SA (AFP)
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Un grupo de manifestantes en las calles de Sao Paulo.

KEINY ANDRADE (EFE)
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Varios estados brasileños se han unido a las manifestaciones.

KEINY ANDRADE (EFE)
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La policía lanza gas pimienta a los manifestantes en el Congreso en Brasilia.

BETO BARATA (AFP)
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Los manifestantes también se quejan de los casos de corrupción en el país.

KEINY ANDRADE (EFE)
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Las protestas en las calles de Belo Horizonte.

YURI CORTEZ (AFP)
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Un grupo de estudiantes frente al Congreso en Brasilia.

EVARISTO SA (AFP)
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Los estudiantes piden más recursos para la educación en Brasil.

EVARISTO SA (AFP)

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Ahora los manifestantes han extendido sus reclamos a temas que van desde la corrupción a los deficientes servicios públicos. (Reuters)
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Los manifestantes han criticado los 28.000 millones de reales (12.900 millones de dólares) que el Gobierno ha invertido en los preparativos para el Mundial 2014, que se jugará en 12 ciudades de Brasil. (AP)

Arropó a fotoperiodistas míticos como Robert Capa

A sus 96 años, representa la memoria gráfica del siglo XX

 París
John G. Morris, antiguo editor gráfico, en París. / DANIEL MORDZINSKI

Ayudó a poner en marcha Magnum, editó las fotos de Robert Capa y Cartier-Bresson, fue el director gráfico de Life durante la guerra y la posguerra mundial y después eligió durante años las fotos que publicaban The Washington Post y su gran rival, The New York Times.Desde 1986 vive en París, en un bonito apartamento de Le Marais, un piso bajo atiborrado de libros de fotoperiodismo, colecciones de revistas y ejemplares de The Herald Tribune. John G. Morris (Chicago, 1916) tiene 96 años, y mantiene una gran mata de pelo blanca sobre una cabeza rápida y lúcida, entregada a su pasión, las fotos, y a su gran amor, una estadounidense de 85 años a la que llama “mi dama” y con la que no deja de viajar por el mundo. Morris presenta hoy en Madrid la edición española de sus asombrosas memorias, tituladas ¡Consigue la foto! (La Fábrica), con una conferencia ilustrada sobre el mejor fotoperiodismo de la historia.

Morris tiene un retrato de Capa —traje gris, pelo negro— sobre el ordenador Mac donde guarda gran parte de la memoria gráfica del siglo XX, y cuenta que su amigo era un húngaro simpático y anárquico. “Tenía algo de gitano, y de hecho yo siempre le llamaba The Gipsy. La última foto que suelo enseñar en mis conferencias es una que hizo en una boda gitana en Eslovaquia, cuando volvía de Rusia”, recuerda. “Era un gran periodista avergonzado de su reputación. Se dijo que le gustaba la guerra pero eso es una bobada, lo que pasa es que tenía pasión por contar la Historia. Y precisamente fue a morir en Vietnam, en una guerra que no le gustaba nada”.

Como editor de Life, Morris había llegado a Londres en el otoño de 1943, y compartió con Capa y otros cinco fotógrafos el desembarco en Normandía. “Teníamos el estudio en el Soho, y la oficina de prensa nos informó del desembarco la noche anterior al Día D \[6 de junio de 1944\]. Capa era el más conocido, y fue el primero en irse, llegó a Omaha Beach con los primeros barcos”. En mitad de la carnicería, tumbado en la orilla, el fotógrafo logró tirar cuatro rollos de 35 milímetros, y tras atravesar de vuelta un mar enrojecido se los dio a un mensajero que volvía a Londres con una nota para Morris: “John, toda la acción está en los rollos de 35”.

Una fotografía tomada por Morris en Normandía en verano de 1944.

Las películas llegaron y entonces ocurrió el desastre. “Algo salió mal en el proceso de revelado, los negativos se sobrecalentaron, y el chico vino corriendo desde el cuarto oscuro gritando ‘¡se han borrado todas!’. Luego comprobé que había once imágenes, bastante borrosas, que podían servir”. Morris decidió que, pese a estar borrosas, o precisamente por ello, debían ser publicadas, las sometió a la censura y las envió por avión a Escocia y desde allí a Nueva York.

Life era, no nos engañemos, una parte esencial de la maquinaria de propaganda aliada”, dice. Pero cuando la revista imprimió las fotos unos días después, se convirtieron en un hito del periodismo. “Había otras muy buenas que hizo Bob Landry en Utah Beach, pero aquellas nunca llegaron porque se le cayeron al mar al mensajero”, ríe Morris.

Un mes más tarde, el editor cogió su cámara y el 18 de julio atravesó el Canal de la Mancha para vivir de primera mano las últimas batallas. Aunque nunca se ha considerado fotógrafo y se define secamente como “un periodista”, Morris pasó 27 días en el frente y allí tomó sus únicas fotos profesionales, 12 rollos que al volver metió en el cajón y que ahora, 70 años después, se ha animado por fin a enseñar en público.

Otra de las imágenes sacadas por Morris en Normandía.

Morris las va sacando de una caja plana y alargada con un punto de nostalgia pero sin darse importancia. “Esta es la mejor”, dice, mostrando el retrato de dos prisioneros alemanes con las manos en alto. “Esta la saqué en Rennes”, añade ante una imagen de una mujer francesa despeinada y detenida. “Se había acostado con los alemanes y la llevaban a comisaría. La seguí hasta dentro, pero por desgracia no había luz”.

De aquellos días, Morris recuerda que él y Capa se pasaban el día juntos (“adoraba trabajar con él, lo sabía todo de la guerra”) y que se libraron “de milagro” de morir bajo los disparos de un contingente alemán en Saint-Malo. Pero también se acuerda de las cenas con Hemingway, Marlene Dietrich y Lee Miller, la modelo deVogue que acabó siendo fotógrafa y corresponsal de guerra.

Otra de sus fotos muestra la austera tumba normanda donde descansa Bede Irvin, un fotógrafo de AP. “Una mañana me pidió que pasara el día con él, pero en el último minuto mi compañero de habitación, Frank Scherschel, me convenció de que le acompañara”. Irvin murió ese día a causa de un bombardeo aliado: fuego amigo. Con la sensación de haber vuelto a nacer, Morris pasó las décadas siguientes al frente de la sección gráfica de los mejores diarios y revistas, y se convirtió en director de la cooperativa Magnum Photos, donde se juntaron Capa, Henri Cartier-Bresson, David Seymour y George Rodger, entre otros fenómenos.

Lleno de sabiduría y entusiasmo, aunque una pizca tambaleante por un problema de vértigo, Morris acaba de protagonizar un documental titulado igual que su libro, ¡Consigue la foto!, y será la gran atracción del próximo Festival de Fotoperiodismo de Perpiñán. Historia viva del periodismo clásico, su reflexión sobre la modernidad digital es ambivalente: “Ha supuesto cambios enormes, y tiene cosas buenas y malas. Lo peor es que las grandes corporaciones han tomado el control de los medios y que los editores ya no apoyan a los fotógrafos. Ahora todo el mundo es fotógrafo, se trabaja más rápido y no se les da a las fotos la importancia que tienen, salvo quizá The New York Times, que en mi época [de 1967 a 1976] era más tímido y ahora publica fotos mejores”.

¿Y lo bueno? “Ahora vemos cosas que antes no veíamos, torturas, negociaciones secretas… Antes creíamos que cuanto mejor informada estuviera la gente, más próspero y pacífico sería el mundo. Pero los poderosos siguen montando guerras, y sigue haciendo falta contarlas. Yo no he sido reportero, pero les he alimentado, les he entretenido y he vendido sus fotos. El objetivo era el mismo: ¡conseguir la foto! Sea buena o mala, la foto sigue siendo la última palabra”.

http://cultura.elpais.com


Manuel López

‘Madre migrante’ o el respeto como paradigma (y 2)

“Pensé que mi foto podría ayudarle y fue ella la que me ayudó a mí”, confesaría Dorothea Lange años después.

10 DE JUNIO DE 2013

Ella,  Migrant Mother , la madre emigrante que la fotógrafa había descubierto acampada en una tienda cutre en California rodeada de sus hijos y a quien Lange no sólo no le envió la copia prometida de la foto sino que ni siquiera le preguntó su nombre, se llamaba Florence Owens Thompson. Su rostro se había convertido en el icono de la Gran Depresión en la archifamosa foto que había encumbrado a Dorothea Lange como una de los grandes fotógrafos de todos los tiempos.

La historia de la foto nos plantea una vez más la disyuntiva del fotógrafo “cazador” versus fotógrafo “agricultor”.

“Cuestión de preposición”, suelo plantear en mis  foto-charletas  sobre cómo leer una fotografía. Esto es, se trata de un muy útil recurso para aproximarnos a la lectura de una imagen ensayando con la lista de las preposiciones la motivación, la actitud, el “asunto”, que cabe deducir que movió al fotógrafo a tomar la foto a la vista de la propia imagen:

 a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras. 

Así, está claro que Dorothea Lange hizo la foto > a<  la mujer sin nombre que tenía delante, no > con<  ella, Florence Owens Thompson.

Cierto que no hizo la foto > contra < ella -faltaría más-. La hizo para mejor realizar un encargo que desarrollaba en última instancia > por < dinero -que no repartió con la mujer que le sirvió de “modelo”- > para < ganar méritos en su ascendente carrera > hacia < la fama > hasta < convertirse en uno de los fotógrafos documentales más importantes de todos los tiempos.

Si bien con matices -Lange, como se ha citado, pensaba ayudarla con su foto- es ni más ni menos que un claro ejemplo de la diferente naturaleza, la condición dual del oficio del fotógrafo cuando actúa como cazador -cobrar la pieza- o como agricultor -cultivar la semilla hasta que dé su fruto-.
Descripción: 02_MigrantMother_(C)DorotheaLange1936_620

UNA FOTO DE CULTO, UNA EXPOSICIÓN PARA LA HISTORIA
Fue una de las exposiciones que hacen historia: Los años decisivos , fotografías de Dorothea Lange en el Museo Colecciones ICO en Madrid dentro de la programación de PHotoEspaña 2009.El comentario de Samuel Escobar en la anterior entrega de este artículo resume a la perfección la opinión de millones de personas en todo el mundo sobre  Migrant Moth er: “Esta foto me ha conmovido en las más diversas circunstancias. Disfruté mucho de la exposición de Dorotea Lange en Madrid…”

 Migrant Motherse publicó por primera vez el 11 de marzo de 1936 en el  San Francisco News, convirtiéndose de inmediato en una imagen totémica, unaobra de culto. Símbolo de un momento y una situación determinados, la foto de la madre emigrante es icono universal del sufrimiento de los desheredados de este mundo. Por cierto, la imagen actual de los desheredados entre nosotros aquí en España rebuscandocomida en los contenedores de basura no está tan lejana de la desgarradora estampa de la madre migrante…

EL CORAJE DE VIVIR CON LO PUESTO

El lejano, incierto, apenas perceptible hilillo de esperanza en la mirada de Florence Owens Thompson en la archifamosa foto de la Madre migrante de Dorothea Lange con que concluíamos la anterior entrega de este artículo… lo tiene la mujer entre sus brazos: Norma, el bebé, su séptimo hijo con solo 32 años, que aparece en la foto junto con sus hermanas Katherine, de cuatro años, y Ruby, de cinco, vueltas de espaldas.

Consumada la emancipación de la fotografía del mero pictorialismo, el blanco y negro aporta a la fotografía documental unas posibilidades expresivas inmensas para crear imágenes de un realismo insuperable que la pintura jamás alcanzará, toda vez que la pintura o el dibujo son re-creaciones de la mano del artista, mientras que la fotografía aporta el elemento clave de la veracidad de lo que la imagen representa. La ‘foto bonita’ -pictorialismo- deja paso a la foto directa –realismo fotodocumental-.

En este sentido, la madre migrante se desmarca clamorosamente no solo de la iconografía pía  de las madonas, las mil y una representaciones consabidas de María levitando sobre el globo terráqueo con su manto azul, las manos juntas y la corona sobre su cabeza, sino también de la iconografía de las  Mater Dolorosa . Florence, la madre migrante de Dorothea Lange, viene a ser ni más ni menos que la imagen de una  Madre Coraje  proletaria que desde su penosa situación límite se atreve a mirar de frente a un nebuloso, incierto futuro.

El milagro de la supervivencia ocurrió. 43 años después, en 1979, madre Florence e hijas Katherine, Ruby y Norma posan felices para la foto. El dicho español que sostiene que “no hay mal que cien años dure” es perfectamente aplicable a las situaciones más duras de las crisis más despiadadas. La lucha por sobrevivir frente a toda adversidad, el coraje de vivir con lo puesto, tiene en este caso premio: poder contarlo y hacerse la foto.

“No es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita”, cabe deducir a la vista de esta foto.

Trabajadora en paro sacudida por el inmisericorde trallazo de la crisis de la Gran Depresión americana, el único activo de Florence Owens Thompson, la ‘madre migrante’, en 1936, puede decirse que era el aire que respiraba, además del precario calor que podía dar a sus hijos y la escasa leche a su niña de pecho.

MANIPULA LA FOTO… SI TE AUTORIZAN
“El respeto como paradigma”, elegimos como titular de estos dos artículos sobre la emblemática foto de la madre migrante. Hemos visto el respeto, si bien con matices, de la fotógrafa a sus modelos. También acaso el más importante de todos: el respeto de la madre migrante hacia el trabajo de la fotógrafa, prestándose a posar como le iba mandando sin pedir nada a cambio, ni siquiera la copia de la foto que la fotógrafa le prometió enviar y nunca lo hizo. Ay, las promesas incumplidas de enviar una copia de tantos fotógrafos…

La copia iluminada (coloreada, en el argot técnico de la fotografía) cambia completamente la apariencia de la foto. Cierto que el color imprime más realismo a las fotografías al representar con mayor fidelidad el cromatismo de la escena. Pero también corta de cuajo el dramatismo de la reproducción monocromática. El color reproduce, copia, muestra cual acta gráfica notarial. El blanco y negro, por su parte, interpreta, reduce y comprime, sugiere a modo de un poema o un ensayo.

El color se limita en la inmensa mayoría de los casos, a mostrar lo que hay delante de la cámara; el blanco y negro, por el contrario, sugiere, presenta los elementos de la imagen “en crudo” para que, al leer la foto, le pongamos el “asunto”.

Y aquí llegamos a la cuestión clave: ¿es licito manipular fotografías? Nos referimos,obviamente, a fotos de las que el manipulador no sea al autor y titular del Copyright.

La respuesta es tajante: no. Bajo ningún concepto se puede alterar una obra fotográfica, ya sea recortándola (excepto para fines divulgativos o pedagógicos, como hacemos en este artículo, y eso, haciéndolo constar expresamente en cada caso en el crédito de la foto), usándola fuera de contexto, cambiado el pie de foto o, en este caso, alterando su factura cromática.

En resumen, manipular una foto es posible, siempre y cuando se tengan los derechos de reproducción y la pertinente autorización del autor de la imagen para hacerlo.

Esta salvaguarda del derecho de autor respeto a la integridad y no alteración de su obra fue uno de los caballos de batalla en la Comisión Redactora del anteproyecto de Ley de Propiedad Intelectual (1983-1987) que me cupo el honor de defender -y ver aprobado en la Ley- en mi calidad de vocal por el sector de la Fotografía.

Con la manipulación digital de imágenes cabe aplicar el sabio proverbio que sostiene que se puede no tener fronteras, pero se ha de tener raíces.

DOROTHEA LANGE, “FOTÓGRAFA DEL PUEBLO”

Dorothea Margarette Nutzhorn nació en Hoboken, Nueva Jersey, el 25 de mayo de 1895 en una familia de ascendencia alemana. Sufrió poliomielitis en su infancia, lo que le dejó secuelas -malformaciones en los pies- que la acompañaron toda su vida. Pero su cojera no le impidió recorrer uno de los más apasionados caminos de la historia de la fotografía.

Tras la polio, un nuevo acontecimiento en sus primeros años fue el abandono de su padre. Esto hizo que se cambiara el segundo nombre, Margarette, por el apellido de soltera de su madre, Lange.

Descripción: Mac:Users:Manuel:Desktop:10_dorothy_lange_cover_300.jpgAmbos hechos marcaron el carácter de esta mujer rebelde e inquieta y determinaron su posterior interés hacia las mujeres y los desfavorecidos. En sus tarjetas de visita mandó imprimir la leyenda “Fotógrafa del pueblo”.

Su trabajo para la Administración de Seguridad Agraria del gobierno de Estados Unidos durante la Gran Depresión, del que Migrant Mother  es la imagen determinante, contribuyó en gran manera sensibilizar a la población sobre la suerte de los más desfavorecidos.

En sus últimos años se lamentó de no haber sido solidaria con la mujer pobre cuya imagen la haría famosa. La redime de alguna manera el hecho de haberlo reconocido. Murió el 11 de octubre de 1965 en San Francisco.

Autores: Manuel López
©Protestante Digital 2013

Creative Commons

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PAN DEL CIELO, COPA DE SALVACION

Fotografía:  Samuel Nieva

Camara: Nikon D90

Lente: Nikkor 120-300mm zoom


Manuel López

‘Madre migrante’ o el respeto como paradigma (1)

Su nombre era Florence Owens Thompson. Y esta, su triste historia.

Un sexto sentido debería estar implícito en el conjunto de los cinco sentidos del periodista que dejó identificados Ryszard Kapuscinski: “estar, ver, oír, compartir y pensar”. No se trata de un recurso para ‘enmendar la plana’ al celebrado maestro de periodistas polaco desaparecido. No es ocurrencia alguna, sino el mismísimo corolario que encierra el ‘ADN’ de la deontología profesional del periodista: respetar.El respeto como sexto sentido del comunicador implícito en todos y cada uno de los cinco sentidos del periodista. Lo dicho: el resumen de todos ellos. El paradigma.Respetar en primer lugar la naturaleza de la propia profesión, el oficio de contar cosas, ya sea con la pluma, el teclado, la voz o la cámara. La mejor manera de desmarcarse del seudoperiodismo o periodismo basura es hacer periodismo de calidad.

Respetar al medio para el que se trabaja. La credibilidad de las informaciones que publiquemos dependerá no solo de la veracidad de las mismas, sino también del aval que da el prestigio del medio o medios en que sean publicadas.

Respetar a los lectores. Elemental. El comunicador se debe a quienes leen, escuchan, o visionan su trabajo. El lector, escuchante u observador de lo que contamos debe recibir toda la información sobre lo que le es ofrecido: si información u opinión, si un testimonio directo o un comentario de parte, si una foto espontánea o escenificada.

Todo vale, pero cuando se trata de una foto originaria de un contexto diferente del que trate la información, hay que decirlo en elpie de foto, además de datar correctamente la imagen.

Por supuesto que es lícito publicar fotomontajes, a condición de que el pie de foto informe de que se trata de un fotomontaje y se haga constar el correspondiente crédito de las fuentes de las imágenes y la firma del autor o autores.

Por último… lo primero. Al periodista ético -todo periodista debería serlo, con lo que sobraría el adjetivo calificativo- hay que exigirle “sí o sí” que respete en todo momento sus fuentes, las personas sobre cuyo testimonio o declaraciones arma su trabajo construyendo informaciones.

En el caso de los fotógrafos, el respeto a las personas que fotografían es asunto absolutamente innegociable. No en vano, si bien se mira, en las fotos posadas de personas puede decirse, por más tabú que sea, que una fotografía “es cosa de dos”.

LA MUJER TENÍA NOMBRE: FLORENCE OWENS THOMSON
Y aquí entramos en materia con la celebérrima foto de la  Madre migrante  de Dorothea Lange, el icono de la Gran Depresión de Estados Unidos, la imagen queresume en sí misma la novela de John Steinbeck  Las uvas de la ira . 

Dorothea Lange vio en una tienda al descubierto en un campo en Nipomo, California, a la mujer que aparece en la archifamosa foto con una niña de pecho en brazos y otras dos de espaldas a la cámara con las cabezas reposadas en sus hombros. La fotógrafa estaba haciendo un encargo fotográfico de la Administración de Seguridad Agraria del Gobierno Estados Unidos sobre los efectos de la depresión en la población. Vio la escena y pasó de largo, pero al cabo de un rato dio la vuelta y se acercó a la tienda. Detuvo su coche, sacó su cámara de placas y le hizo seis fotos. La sesión duró diez minutos.

La mujer no hizo ninguna pregunta a la fotógrafa; toda una lección magistral de educación ciudadana. No puede decirse lo mismo de la fotógrafa que, por no preguntar, no solo no le preguntó su historia, sino ni tan siquiera su nombre.

Su nombre era Florence Owens Thompson. Y esta, su triste historia:


En medio de la Gran Depresión, la mayor crisis económica del siglo XX, en febrero de 1936, después de cosechar remolacha en Valle Imperial, California, Florence, su marido, Jim Hill, y sus siete hijos viajaban por la autopista 101 hacia Watsonville con la esperanza de encontrar más trabajo. En el camino, se rompió la cadena de distribución del automóvil y se detuvieron en un campo en Nipomo. Mientras que el marido y los dos hijos mayores llevaron el radiador a la ciudad para su reparación, Florence y los demás niños establecieron un campamento provisional para esperar su regreso.

La fotógrafa contaría más tarde así el trasfondo de la foto:

“Vi a la famélica y desesperada madre y me acerqué como atraída por un imán. No recuerdo cómo le expliqué mi presencia o la de mi cámara, pero recuerdo que ella no me hizo preguntas. No le pedí su nombre o su historia. Ella me dijo su edad, que tenía 32 años. Me dijo que habían vivido de hortalizas heladas de los alrededores y pájaros que los niños cazaban. Acababan de vender las llantas de su coche para comprar alimentos. Ahí estaba sentada reposando en la tienda con sus niñas abrazados a ella y parecía saber que mi fotografía podría ayudarla y entonces me ayudó. Había una cierta equidad en aquello.”

 De la primera escena hizo una segunda toma excluyendo a la hija adolescente posando sentada en una hamaca. Cierto que la presencia de la chica en la foto da una idea de la temprana edad en la que la madre comenzó a tener hijos, pero también es verdad que a los ojos de la sociedad estadounidense, la chica sería lo suficientemente mayor como para valerse por sí misma. En la foto faltan, además de los dos chicos mayores que habían ido al taller a la ciudad con su padre, otros dos hijos de la pareja, por lo que se centró en incluir en la foto a solo tres de los siete hijos del matrimonio. Esto benefició el impacto de la foto, porque Estados Unidos habría visto mal que una mujer en la pobreza trajera al mundo tantos niños.

 La tercera imagen es un primer plano de la madre con el bebé de pecho en brazos. Lange quería retratar una imagen de crianza como la de una Virgen con el Niño de la pintura. María fue todo un símbolo de la renovación y la regeneración durante la Gran Depresión. Pero el primer plano quedaba falto de impacto; la expresión de la madre se perdía mirando hacia abajo, que Lange interpretó como que sentía vergüenza.

 Lange colocó a una de las niñas al lado de la madre para ayudarle a superar la inhibición. Paso a paso, va construyendo la foto. La bebé estaba ya dormida, lo que elimina una reacción negativa del espectador de ver pecho desnudo de la madre lactante. Florence, si bien con la mirada perdida, empieza a transmitir una imagen de dignidad y entereza dentro de la miseria. Pero la composición todavía no está bien.

 En la cuarta foto, la niña sigue con la cabeza en el hombro de la madre, pero más activa, mirando al bebé, mientras la madre muestra un perfil menos perdido, con un punto de determinación esperanzada. Lange vuelve del encuadre vertical a uno horizontal en la quinta imagen. Ha dejado fuera del encuadre la pila de ropa sucia, algo que también podríaverse desfavorablemente en Estados Unidos. La fotógrafa quiere mostrar en la composición la dignidad, no la suciedad y el desorden. Pidió a la niña que pusiese la mano sobre la mano de su madre, para sugerir así la imagen de unión familiar, cosa respetada por las familias urbanas. Con ello pretendía contrarrestar la idea de que las familias rurales no eran amorosas o afectivas.

 Sin embargo, Lange no estaba satisfecha. La pose de la madre seguía siendo demasiado rígida sosteniendo entre sus brazos al bebé durmiendo. Hizo venir a una segunda hija para sumarse al grupo. Pidió a las dos niñas que reposasen sus cabecitas sobre los hombros de su madre, pero vueltas de espaldas, para que no distrajesen la atención de la expresión de la madre, que era el punctum , el centro focal de la foto. Pidió a la madre que mirase de frente a un punto ligeramente a su derecha y llevase la mano a la cara…

 …cosa que Florence Owens Thompson, una mujer india cherokee a la que la sociedad ‘bien’ (blanca) estadounidense imaginaría ruda y falta de modales, hace con una delicada, bellísima elegancia. La mano no sujeta ni acaricia su cara, simplemente la enmarca, como reconociéndose a sí misma en su entereza como anónima, digna y valerosa  Madre Coraje .

Un respeto. La mano que enmarca el trabajado, avejentado rostro nos habla de los sentimientos y emociones de una persona que está (sobre)viviendo al límite en este valle de lágrimas. Las lágrimas se le han secado a Dorothea, pero todavía se percibe en su mirada un incierto, lejano hilillo de esperanza…

 (Continuará).

Autores: Manuel López
©Protestante Digital 2013

Creative Commons

El agua en imágenes

Publicado: marzo 22, 2013 en Fotografía

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Gota de agua que refleja el mapa del mundo. 800 millones de personas no tienen acceso al agua potable y cerca de 2.500 millones no poseen servicios de saneamiento adecuado.  GERARD JULIEN (AFP)

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La joven Ismael Adam bebe agua en el refugio para desplazados de Abu Shouk en Darfur (Sudán) el 19 de marzo de 2013. Fotografía facilitada por la misión de la ONU.  ALBERT GONZALEZ (EFE)

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La luz del sol traspasa el agua en una fuente de Londres, 5 de febrero de 2013.  TOBY MELVILLE (REUTERS)

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Dos tigres de bengala juegan en una piscina en el Zoo de Nehru en Hyderabad (India). 21 de marzo de 2013.

MAHESH KUMAR A. (AP)

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Un participante de la ‘Tough Guy’ de Perton (Inglaterra), considerada una de las pruebas más extremas del mundo, el 27 de enero de 2013.  NIGEL RODDIS (REUTERS)

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Víctimas de las inundaciones intentan coger botellas de agua potable en el distrito de Pluit en Jakarta (Indonesia), el 20 de enero de 2013.  BEAWIHARTA (REUTERS)

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Gotas de agua en una fuente en el centro de Londres (Inglaterra). El 5 de febrero de 2013. TOBY MELVILLE (REUTERS)

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Un grupo de hombres saltando en las aguas de un lago, en un intento de agarrar una cruz de madera durante la celebración de la Epifanía, en Sofía (Bulgaria), el 6 de enero 2013. STOYAN NENOV (REUTERS)

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Una mujer es rescatada durante las lluvias torrenciales caídas en el barrio de Chalandri, al norte de Atenas, el 22 de febrero de 2013. JOHN KOLESIDIS (REUTERS)

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Protestas de trabajadores de ArcelorMittal que son golpeados con un cañón de agua en Namur (sur de Bélgica), 20 de marzo de 2013. JOHN THYS (AFP)

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Uwe Kiehl del equipo alemán en acción durante el Campeonato de hockey bajo el agua en el lago Weissensee de Austria.

MICHAEL DALDER (REUTERS)
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Un león marino en la superficie del agua en el zoológico de Frankfurt, Alemania, 25 de febrero de 2013.

NICOLAS ARMER (AFP)
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Hindúes cruzan el río Ganges en los puentes de pontones temporales construidos a lo largo del río en el área de Sangam, 10 de febrero de 2013. JITENDRA PRAKASH (REUTERS)

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Una monja se protege de las salpicaduras de agua de una fuente en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 24 de febrero de 2013. ERIC GAILLARD (REUTERS)

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Una niña nada en el exterior de su vivienda inundada en Rantau Panjang, un pueblo malasio frontera con Tailandia, a 500 km al noreste de Kuala Lumpur, diciembre 2012.  (REUTERS)

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Un elefante es rociado con agua en el zoológico de Río de Janeiro (Brasil), 9 de enero de 2013.

SERGIO MORAES (REUTERS)

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Protesta de estudiantes en Santiago de Chile, diciembre de 2012. IVAN ALVARADO (REUTERS)

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Una niña bebe agua de una fuente en Bangalore (India), 22 de marzo de 2013. JAGADEESH NV (EFE)

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Un nadador se sumerge en el agua helada del Lago Houhai en el centro de Pekín (China), 16 de febrero de 2013.

PETAR KUJUNDZIC (REUTERS)