Archivos de la categoría ‘Fotografía’


El gran fotógrafo brasileño resume en un libro y en una exposición de 245 imágenes su periplo de ocho años por algunos de los lugares más extremos del planeta

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Agua, fuego, tierra, luz. Estos cuatro elementos combinados en los planes de Dios al crear el mundo pueden ofrecer variables muy diversas, pero a los ojos de Sebastião Salgado se multiplican hasta el infinito, e incluso se salen de la norma porque, si bien el creador dejó claro, por ejemplo, que los cocodrilos deben reptar por la superficie hasta sumergirse en el agua, el fotógrafo brasileño nos puede sugerir, gracias a la superdotada visión que extrae de sus objetivos, que estas criaturas también vuelan. Quien se acerque al Caixaforum de Madrid lo puede comprobar con sus propios ojos al contemplar las 245 imágenes del Génesissegún Salgado, un trabajo que ha llevado al fotógrafo brasileño ocho años recorriendo el planeta en busca, ni más ni menos, que del paraíso.

 

Dos vecinos del pueblo Mursi en Etiopía, 2007 / SEBASTIÃO SALGADO

¿Para qué? Para emular el ojo de Dios pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro que Salgado nos muestra del mundo. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos.

Salgado (Aimorés, 1944) no sospechaba que a su edad iba a encontrarse en tan buena forma. Pero cuando decidió meterse a fondo en esta aventura que le ha absorbido hasta el tuétano, el fotógrafo se sorprendió a sí mismo atravesando cimas de 4.200 metros, vagando entre los surcos del agua, penetrando en la foresta y a expensas de la desnudez del desierto para captar lo que ha captado. “También es una vuelta a mis orígenes, a mi infancia en Brasil, cuando realizaba largos trayectos a pie, junto a mi padre, transportando ganado, y las distancias eran relativas”, asegura.

Iceberg cerca de las islas Stheland del Sur, península Antártica / SEBASTIÃO SALGADO

Así es como él cree que aprendió a mirar. Lentamente. Y a ser paciente, tal y como confiesa en De mi tierra a la Tierra, sus memorias publicadas ahora también por La Fábrica. En ellas describe, aparte de los hitos de su carrera, cómo alguien a quien le sonreía la vida, economista de alto nivel, se convirtió en un fotógrafo que al principio de su carrera no disponía de recursos para sufragar sus empeños de epopeya. Y cómo de los fríos despachos de los organismos internacionales pasó a dormitar entre tribus, ganarse la confianza de los rudos mineros y los perforadores de pozos petrolíferos para sacar adelante un proyecto como La mano del hombre o comprobar los efectos de la globalización migratoria antes de que se produjeran plasmándolos en su trabajo Éxodos.

En Génesis, Salgado ha logrado un viaje interior del que cualquiera puede ser partícipe —bien en la exposición o bien sumergiéndose en las páginas del espectacular tomo que ha publicado Taschen— sintiéndolo al aire libre. Las mutantes leyes del universo se manifiestan en él. “No creo que exista un orden establecido, pero sí una evolución común y natural entre lo mineral, lo animal y lo vegetal, una interacción”, explica.

Para ello ha caminado, ha logrado extraer energías milenarias de rutas como la que une Lalibela y el parque de Simien, en Etiopía. En total, 850 kilómetros a pie en tres meses. “El viaje de mi vida”, confiesa. Una odisea para la que reunió a un equipo de 15 personas y 18 burros de carga en los que transportaban los víveres y el material. “Así pude experimentar lo que se relata en el Antiguo Testamento, cómo viajaba la gente entonces, como vivía”. Lo hacían por senderos marcados por la huella del hombre desde hace más de 5.000 años y que se conservan intactos, como las costumbres de algunos. Se levantaban cada mañana a eso de las cinco de la madrugada y emprendían trayectos de unos 30 kilómetros en 10 o 12 horas. Sin planes demasiado inflexibles —“había que pararse a fotografiar, claro”—, con GPS y un cocinero, a juicio de Salgado magnífico. Su mujer, Leila, se unió a ellos en el único cruce de caminos al que se pudo acercar desde Adís Abeba en coche y les acompañó 350 kilómetros después andando. Es imposible entender la obra de Salgado sin su compañera de por vida, que le diseña los catálogos y las exposiciones, le acompaña en los viajes y le alienta a abordar sus épicos proyectos.

Así es como Sebastião Salgado ha querido retratar las raíces que nos pegan a la Tierra, a través de entornos donde sigue reinando el acecho del tigre, protegido por cuevas y rutas desde las que observaba la marea luminosa que mutaba los bosques y la arena de los desiertos, la erosión serpenteante de los cauces, donde no existen casas más allá del techo que ofrecen los árboles; donde las mujeres, sin mediar palabra, lavan los pies del forastero y el pecho de las madres está a disposición del hambre de sus hijos. Donde mana la vida en su orden salvaje, con su ley aclimatada al necesario pacto del equilibrio que en otros lugares vamos perdiendo.

 

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/16/actualidad/1389900071_293824.html


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Adam Hartle ha sido el primero en comprar marihuana en el comercio 3D Cannabis Center en Denver, Colorado. El experimento que este miércoles arrancó en Colorado es seguido de cerca por otros Estados norteamericanos y otros países que podrían seguir sus pasos. Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en 2013 al regular el mercado de la marihuana. Brennan Linsley (AP)

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Decenas de personas esperan su turno para comprar marihuana en una tienda de Denver, Colorado (EE UU). El primer mercado público de marihuana de EE UU abrió el 1 de enero en Colorado, gracias a la entrada en vigor de la normativa que legaliza esta sustancia.  Brennan Linsley (AP)

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Mark Gordon (i) y Ryan Perry muestran sus camisetas donde se puede leer «I Want Weed» antes de comprar marihuana en Northglenn, Colorado. La legislación fue aprobada en referéndum coincidiendo con las elecciones presidenciales de 2012 y, tras ser ratificada por las autoridades estatales de Colorado el pasado mes de mayo, se determinó su entrada en vigor a las 8 de la mañana, hora local, del primer día del año. En ese instante, varias docenas de establecimientos abrieron sus puertas al público.

RICK WILKING (REUTERS)

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Una mujer celebra su compra de marihuana en la tienda 3D Denver Discreet Dispensary, en Denver (EE.UU.). Veinticinco ciudades y condados del estado de Colorado (EE.UU.) permiten desde hoy la venta legal y limitada de marihuana en cerca de 160 establecimientos, el primer lugar del mundo en hacerlo libremente para todos los mayores de 21 años. Laressa Watlington (EFE)

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Una mujer fuma marihuana durante una fiesta de Año Nuevo en Denver Colorado. Los detractores de la legislación alegan que puede disparar el consumo de esta sustancia entre menores de 21 años y aumentar el número de accidentes de tráfico en el Estado.

Brennan Linsley (AP)

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Asistentes a una fiesta de Año Nuevo fuman marihuana en Denver, Colorado. Las autoridades de Colorado estiman que los beneficios por las ventas pueden ascender a 578 millones de dólares (418 millones de euros), incluidos 67 millones de dólares (49 millones) solo en impuestos.

Brennan Linsley (AP)

ÁFRICA Navidad en el Congo (VII)
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Louis, en su taller de prótesis. RAQUEL VILLAÉCIJA
RAQUEL VILLAÉCIJA
ALBERTO ROJAS Goma (RD Congo)

En Goma el taller de Gepeto fabrica piernas a medida. El artesano se llama Louis y es congoleño. No moldea madera sino forja. Tiene 33 años y desde hace seis esculpe extremidades de acero para niños mutilados por la guerra o la enfermedad. Él mismo porta una de las prótesis que diseña. «Cuando me colocaron la pierna decidí trabajar para ayudar a los que sufren problemas de movilidad como yo», explica el artesano.

Tiene un taller humilde. Un torno, una fresadora, una maza, hierros de deshecho, un soldador, todo de segunda mano. Esta casa donde sólo viven hombres es de madera tosca y oscura como la lava. En el patio cocinan mandioca. «Este es el patrón», dice mientras muestra un papel con las medidas de una pierna diminuta.

Una de sus prótesis hechas a medida con materiales de deshecho. A. ROJAS

«Lo hacemos con precisión, a la medida de cada persona. Estas por ejemplo son para un niño», explica. Sobre el pliego diseña el tamaño. Después moldea el acero. «Estos tornillos permiten mover los aparatos a la altura de la rodilla. ¿Veis? Cuando el aparato está recto la persona está de pie; cuando está doblado, es que está sentada».

Bahati le observa trabajar con atención. Tiene 13 años y una malformación en el pie y otra en el fémur que le impiden moverse con normalidad. Las piernas que Louis está preparando son para él. El niño no tiene miedo al quirófano. Sabe que cuando le operen en el hospital Heal Africa estará preparado para que este Gepetto gongoleño le coloque sus piernas de forja.

– ¿Te da miedo ir al hospital?

«No, porque voy a poder tener unos aparatos como ellos»

– ¿Por qué quieres llevarlos?

«Porque voy a andar mejor y volver a la escuela».

Bahati ha llegado a Goma desde Beni, en el norte, tres días en autobús por carreteras infames. Vivirá en esta casa junto a otras personas minusválidas, será operado e ingresará en un colegio de Goma para no perder el curso escolar. Meses después ya podrá volver a ver a su familia.

Artesano del acero

El mayor anhelo del niño es regresar a sus clases para convertirse en médico algún día «y poder ayudar a los otros». Junto a él juegan y trabajan decenas de niños enfermos de polio o víctimas a las que la guerra les arrancó la movilidad. Conviven en el centro de ortopedia de la asociación ACDF, a la espera de que Louis les haga una pierna nueva.

En el centro también viven los que ya la tienen y quieren aprender el oficio de Louis. «Son como una gran familia, trabajan, cocinan para todos, juegan los unos con los otros y se ayudan», explica Joseph Kay, colaborador británico en la organización.

Uno de los niños que vive en el taller de Louis. ALBERTO ROJAS

El taller de forja huele a esperanza y suena a acordes de guitarra. Uno de los chavales afina las cuerdas del instrumento, un regalo del batallón uruguayo de Naciones Unidas desplegado en Goma, mientras el resto de chicos hacen sus tareas entre muletas y risas. A menudo los militares se acercan al centro para repartir agua potable o arreglar alguna de las máquinas con las que trabaja el artesano.

El valor de una prótesis

«No tienen ayudas del Gobierno, el centro se sostiene gracias a la ayuda de ONG y de voluntarios», explica Sebastián Alba, comandante del batallón. «Tienen un presupuesto de 55.000 euros anuales. Con eso hay que dar de comer a todos los niños y fabricar las prótesis. No es mucho pero nos apañamos», explica Kay.

A la caída del sol Louis culmina su trabajo. «Utilizamos material de reciclaje y los modelamos en el taller», explica el artesano. Todo se aprovecha bien en un país en el que si el material médico ya es un lujo, no digamos el acceso a una prótesis. El herrero tiene abiertas varias casas más por otras regiones del Congo para atender a otros que no pueden venir hasta aquí.

Bahati, recién operado de la malformación de una de sus piernas. R. VILLAÉCIJA

«La mayoría de los niños que los llevan sufren malformaciones, hay pocos que han sufrido mutilaciones durante la guerra, aunque también los hay», explica Louis. Le preguntamos si cree que la paz llegará pronto a Congo. Nos mira extrañado, como si no supiera que su país sufre un conflicto armado desde hace dos décadas: «No entiendo de política, solo quiero hacer bien mi trabajo», dice.

http://www.elmundo.es/internacional/

Las 5 preguntas: Quién

Publicado: diciembre 18, 2013 en Fotografía

Manuel López

Las 5 preguntas: Quién

11-S 2001. / Thomas Höpker.

 Segunda pregunta. ¿Quién? (¿Quién es -o puede ser- el autor -o autora- de esta foto?)

Para poder progresar en la lectura de una foto, después del ”qué” (“¿qué veo, qué ‘es’ esto que me muestra la imagen?”), hemos de huir de la trampa de interesarnos por la ficha técnica de la fotografía: cámara, objetivo, accesorios, datos de la toma, programa de tratamiento de imagen y demás. Las fotos no las ‘hacen’ las máquinas, sino las personas. Por lo tanto, la pregunta que más nos va a ayudar no es “¿con qué cámara, óptica, etc.?”, sino” ¿quién? (“quién es -o puedo deducir que puede ser- el autor -o autora- de esta foto?”).
Ahí estamos. Para ir formándonos nuestro criterio visual, hemos de seguir con la lectura de la imagen exactamente los mismos pasos que con el lenguaje escrito, radial o audiovisual. Así, del mismo modo que cuando nos hablan de un libro lo primero que preguntamos es el nombre del autor, si de un espacio de radio el del conductor y si de una película el del director, pues ante una foto procede hacerse la misma pregunta.
Así pues, para proceder a un análisis serio, objetivo y riguroso de una imagen hemos de tener en cuenta la personalidad y las motivaciones del fotógrafo que cabe inferir a la vista de la tipología y demás circunstancias ‘legibles’ de la propia imagen. No podemos juzgar con los mismos parámetros la foto profesional de una prueba de competición olímpica para su distribución a los medios que la foto que hace un chaval a sus compañeros de clase en una competición escolar para el álbum personal. Elemental.   En el caso de esta foto, salta a la vista que está hecha por un fotógrafo profesional. Pero como quiera que no existe una única tipología de fotógrafos, hemos de afinar más en la pregunta: ¿quién, qué tipo de profesional y antes de persona podemos presumir que puede haber hecho esta foto?
La pregunta también podemos plantearla perfectamente en el sentido inverso desde la lógica de la exclusión: “¿Quién no?”, qué tipo de profesional y de persona no identificamos como posible autor de esta foto.
La respuesta a esta última pregunta la da la propia foto. Podemos no solo suponer sino afirmar con un altísimo porcentaje de posibilidades de acierto que el autor de esta foto no es ningún reportero que, hallándose la mañana del 11 de septiembre de 2001 en Williamsburg a orillas del río Este frente a Manhattan, viese de repente la descomunal, aterradora columna de humo que salía de la skyline, la silueta de la ciudad… justo donde debían estar las Torres Gemelas.
Un reportero ‘de raza’ habría salido al punto disparado a cruzar el puente de Williamsburg para acercarse al lugar de los hechos en la Zona Cero para hacer ‘en vivo’ el reportaje de su vida.
Cuando hubiese llegado allí podría, en el mejor de los casos, hacer buenas fotos de la gente huyendo despavorida de la gigantesca nube de polvo negro… las mismas fotos que podían hacer todos. La foto diferente, en cambio, la imagen definitiva, ‘la’ foto, en cambio, la habría dejado justo en su punto de partida, al no haber advertido o reparado en esa escena de unos jóvenes despreocupados en animada tertulia mientras a sus espaldas se perpetra la colosal tragedia.
Quien sí estaba allí para hacer la foto fue Thomas Höpker, uno de los mejores fotoperiodistas de todos los tiempos. Su ‘fotón’ del 11-S no es fruto del ansia de estar el primero en primera fila para hacer la más que improbable ‘foto del año’ al fotógrafo ávido de premio y fama internacional al fotógrafo.
Tal cliché no funciona en modo alguno con un fotógrafo humanista comprometido como Höpker, un profesional que, por no tener prisas, supo esperar veinticinco años desde 1964, en que ya era un destacado miembro del equipo de fotoperiodistas de Stern cuando la agencia Magnum le invitó a sumarse como colaborador, hasta 1989, en que fuera admitido como miembro de pleno derecho para, pasados veinticuatro años más, pasar a presidir la emblemática Magnum Photos entre 2003 y 2007.
 El 11-S, Höpker hizo lo contrario que nuestro hipotético fotorreportero con prisas. Acudió, por supuesto, a las inmediaciones de la Zona Cero, pero se le negó la posibilidad de “acercarse al suceso”. Al negársele la oportunidad de hacer fotos en directo, hizo de la necesidad virtud y se dirigió al otro lado del East River para ver lo que no le iban a impedir ver y fotografiar: la dantesca panorámica de la imagen total de la ciudad todos consideran como la capital del mundo y que acababa de ser objeto del mayor atentado terrorista que se recuerde.
El resultado habla por sí solo. El factor clave que subyace a la producción de esta foto nada tiene que ver con el equipo del fotógrafo, la técnica que use ni con la prioridad de acceso de los fotoperiodistas al lugar de los hechos. El factor clave es el factor humano: la ejemplar talla humana de un fotógrafo y maestro de fotógrafos comprometido hasta el tuétano con la fibra humanista que mueve la sangre que corre por sus venas.
Todo un gran fotógrafo estrella… que lejos de creérselo, se resta importancia. “Yo no soy un artista”, dijo en una entrevista a  Der Spiegel.  “Solo soy un hacedor de imágenes”. Su inquebrantable militancia en la concerned photography , la fotografía comprometida, la justifica afirmando que “nada hay más interesante que la realidad”. Del mismo modo, su desmitificación de la técnica fotográfica no es menos lapidario: “La mejor herramienta del fotógrafo son sus pies”.
….
 Publicación compartida con Periodistas en Español  / Foto / Aula Foto

Autores:  Manuel López

©Protestante Digital 2013


78 cristianos muertos en Pakistán

Publicado: septiembre 23, 2013 en Fotografía, Noticias

 

06 Una joven pakistani es llevada en brazos a recibir atención médica.  A. MAJEED (AFP)

07Numerosos cristianos de la zona se han echado a la calle tras el atentado para protestar por la falta de medidas de seguridad en la iglesia y en otras de la zona de Kohati, donde se concentra una gran comunidad cristiana. Mohammad Sajjad (AP)

09Un grupo de cristianos transporta a una persona herida en uno de los atentados suicidas. (AFP)

10Un joven pakistani lleva en brazos el cuerpo sin vida de una de las víctimas del doble atentado. Mohammad Sajjad (AP)

17Las fuerzas de seguridad han acordonado el área y los heridos han sido trasladados al hospital Lady Reading, el más importante de la urbe, donde se ha declarado el estado de emergencia.  A. MAJEED (AFP)

12Según fuentes oficiales, hay al menos cuatro niños, seis mujeres y dos policías entre los fallecidos y es probable que la cifra de víctimas mortales aumente.  ARSHAD ARBAB (EFE)

13Cristianos pakistanis y oficiales de seguridad intentan controlar la zona después del doble atentado.  A. MAJEED (AFP)

14Un hombre es ayudado por otro en las inmediaciones de la iglesia donde se ha producido el doble atentado.  Mohammad Sajjad (AP)

15El doble atentado suicida en una iglesia en Pakistán ha dejado al menos 78 muertos y múltiples heridos.  BILAWAL ARBAB (EFE)

01Una niña espera en el Hospital entre las camas de los heridos del atentado. Dos terroristas han detonado sus cargas a la salida de la misa dominical en un templo atestado de fieles. A. MAJEED (AFP)

02Una mujer cristiana llora junto al ataúd de su hermano.  FAYAZ AZIZ (Reuters)

03Un grupo de mujeres paquistaníes llora junto a los ataúdes de sus familiares muertos en los atentados.  Muhammed Muheisen (AP)]

04El atentado suicida ha causado al menos 78 muertos. En la foto, un grupo de mujeres se despide de las víctimas.  FAYAZ AZIZ (Reuters)]

08Dos mujeres cristianas lloran durante una protesta que ha tenido lugar esta tarde en contra de los atentados.  RIZWAN TABASSUM (AFP)]

http://internacional.elpais.com/


Manuel López

La silla vacía (‘La cadira buida’)

 Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2011, produje para la organización de mujeres Matria Associació de Donesde Dénia un cartel de gran tamaño con la leyenda La cadira buida («La silla vacía»).

  “Abolir la esclavitud del siglo XXI.” Con tan contundente titular publicaba el 24 de marzo de 2012 El Periódico un artículo de opinión de los que van derechitos a las antologías de documentos de obligada referencia en el capítulo de la larga lucha de las personas de bien por los derechos humanos. Trataba acerca de la lacra de la prostitución y lo firmaba el alcalde de Barcelona, Xavier Trías.

En España, entre 200.000 y 400.000 mujeres trabajan en la prostitución y al menos el 90% de ellas son víctimas del tráfico, según The New York Times. En su libro  Los amos de la esclavitud en España , (Ediciones B, 2007), el periodista Joan Cantarero afirma que la prostitución genera en España 18 mil millones de euros al año.

Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2011, produje para la organización de mujeres Matria Associació de Donesde Dénia un cartel de gran tamaño con la leyenda La cadira buida («La silla vacía»).

Se trataba de crear una foto denuncia que ilustrase la cercanía del drama de la prostitución. Nos decidimos por la imagen de las esclavas del sexo apostadas en los arcenes de la carretera comarcal N-332 en el tramo entre Dénia y Gandia con una silla blanca de jardín en la que descansar cuando dejan de pasar coches.

Descartamos la primer idea de fotografiar a alguna de las mujeres que los desalmados empresarios de los clubes de alterne dejan por la mañana en la carretera. Cierto que lo habríamos hecho de espaldas, de manera que no se reconociese su rostro, pero nos pareció una imagen recurrente, demasiado vista. “Más de lo mismo”, por más novedosa e impactante que pudiéramos conseguir hacerla.

La segunda idea, sin duda la mejor, fue de crear un imagen “humana”. Hablar con alguna de las mujeres y pedirle que nos dejase hacerle fotos con la máxima discreción, de manera que ella no apareciese reconocible y que ni los potenciales clientes -ni mucho menos los más que posibles espías de sus explotadores en sus pasadas de control- detectasen nuestra presencia.

Esta idea nos pareció mejor, más ética que la primera, pero aparte de que carecíamos de tiempo e infraestructura de apoyo para haber podido hacer lo que el tema pediría, esto es, un reportaje sobre una mujer X a laque dejan tirada en el arcén por la mañana y vuelven a recoger, a ella y la recaudación, al filo de la noche.

Susi Mefford, conocida creyente evangélica, miembro de la junta directiva de Matria -en la que también están otras dos mujeres evangélicas, Elisabet Cardona y María Rosa Medel- propuso hacer una foto de “la silla vacía” -“la cadira buida” en valenciano- al lado de la carretera.

Una silla blanca de plástico de las de jardín de jardín vacía al lado de a carretera se presta de entrada a una lectura dramática y triste -que su ‘inquilina’ esté trabajando en ese momento- encontradas, pero también a una segunda lectura esperanzada -que haya conseguido liberarse, huir de la esclavitud-. Bendita utopía.

En cualquier caso, más que mostrar un escenario, se trataba de sugerir una situación.

Dicho y hecho, la tarde del sábado 15 de octubre de 2011 salimos desde Dénia Susi, María Rosa y yo a recorrer en ambas direcciones el tramo que previamente habíamos elegido como localización entre Oliva y Gandia.

   Lo primero que me sorprendió fue ver dos sillas en un punto de la carretera. “La segunda silla es para la nueva”, apunta Susi. Nunca antes había reparado en ello. La “carne fresca” que entra en las redes de la siniestras mafias de la prostitución es instruida por prostitutas experimentadas en el oficio.

 

  Pues sí que ha llegado una nueva remesa de víctimas de la esclavitud sexual, pues al poco, a la entrada de un polígono industrial, nos encontramos con otro par de sillas. Deducimos que han pasado a recoger a las mujeres a media tarde para llevarlas al club a proseguir el periodo de inicuo aprendizaje.

 

  En la salida a un camino vemos u viejo sofá debajo de un naranjo. Poco más allá, una silla de madera desvencijada tirada encima de restos de inmundicias que todo apunta a que hayan dejado entre los hierbajos sus ocupantes hasta que las hayan cambiado a un nuevo emplazamiento con una silla blanca de plástico.

 

  Hemos visto varias sillas solas, pero seguimos a la busca de sillas en escenarios singulares. Esta, apuntalada sobre el techo de una barraca, se prestaría como tema de un relato de lo absurdo. La foto tiene su impacto, pero no nos vale para nuestro cometido. Estamos a la busca de una foto que contribuya a concienciar a la ciudadanía contra la lacra de la prostitución en el propio entorno.

 

  En la vereda a otro camino encontramos otra silla, ésta blanca, de plástico. Hago varias foto desde distintos puntos de toma; una de ellas con ‘trampa’ que, de publicarla, confesaríamos -como así estamos haciendo-: incluí en e primer plano una señal de dirección prohibida que estaba unos metros más allá, a la entrada del camino.

 

  Al fin, nos situamos en materia. Habíamos localizado la silla al pie del poste de una señal de estop en una carretera comarcal que desembocaba en la N-332. Ahí estaban los elementos que estábamos buscado: silla vacía y la señas de “stop”, que en este caso nos servían de maravilla como directa alusión Stop The Traffik, la organización internacional de lucha contra la prostitución. Perfecto.

 

Y ahí justo con la silla que dejan vacía entra la fotografía.

  Problema. Desde el arcén de la dirección contraria se veía la silla mirando a la carretera, pero la señal de estop desde el lado reverso, pues mandaba parar la incorporación desde la carretera secundaria a la N-332.

  Dada la vuelta y aparcados a un lado en la carretera secundaria, allí decidimos pararnos. Ese era el escenario, el mismo que ya habíamos intuido en una serie de prospecciones previas durante el mes de agosto: la silla vacía al pie del poste de la señal de estop mirando hacia la carretera. Empiezo a hacer fotos.

  El escenario, ya digo, era perfecto ara ilustrar nuestra idea de la silla vacía. Nos venía como anillo al dedo para interpretar en imagen el poema deMaria Josep Escrivà Natges de niló («Medias de nailon»), en el que se duele -y  nos  duele-del drama humano de las mujeres «plantadas en las cunetas» para vender su cuerpo una y otra vez hasta que el día se apaga.

 

“Para mejor sugerir con la foto la idea de precariedad del trabajo de las esclavas del sexo”, conté en  Periodistas en Español , “opté por buscar un lugar que pudiera sugerir al mismo tiempo el tráfago de la vida que pasa y la soledad de la silla vacía en un entorno inquietante de residuos desparramados por el suelo. Tras una serie de prospecciones de localización el pasado mes de agosto, elegí un punto kilométrico en una recta en la confluencia de un camino rural con la señal de ‘Stop’ en la que pintaron en rojo corazones con la palabra «Love».

Ya solo había que esperar a que el sol se fuese ocultando en el ocaso. La obra que nos disponíamos a crear iba a mostrar un escenario nocturno con una silla vacía en la carretera comarcal N-332 entre Denia y Gandía, en la que durante el día una prostituta habrá ofrecido sus servicios y ahora habrá sido recogida para seguir ofreciéndolos en alguno de los numerosos clubes de alternes.

Fueron necesarias dos sesiones -hubimos de repetir la sesión el domingo 16 de octubre-, a la hora mágica del anochecer, la segunda vez ya a tiro fijo para intentar crear tensión visual a la imagen por la vía de usar una combinación con cierta complejidad de seis fuentes de iluminación: flas a la señal de «Stop», las luces largas rasantes del coche al suelo, las luces de los coches sobre el asfalto, la estela de os pilotos traseros de un coche que pasa de largo dibujando los colores de la bandera de España, los puntos de luz de edificios en la lejanía y la propia luz del cielo desvaneciéndose en la hora mágica de la penumbra.

 

  En os días siguientes, en la mesa de edición, me llama más y más poderosamente la atención una foto que me salió movida -la hice a pulso antes de colocar el trípode-, La estela de la luz roja del coche, las luces borrosas de farolas e el último plano, la inconfundible señal octogonal de estop, ese inquietante primer plano e total oscuridad… Como obra de arte pienso que podría defenderse. Pero no estaba allí par hacer una obra de arte, sin una foto documental para un cartel.

 

  Ahí está la foto. La tecnología digital nos ofrece el servicio impagable de poder comprobar al punto cómo ha salido la foto que hemos hecho.

  Después de una decena de intentos con otros tantos coches, al fin, ahí está la foto. La ráfaga de luz el coche está en el sitio justo, como ‘chocando’ con el poste de la señal de estop, con el añadido no previsto de que presenta los colores de la bandera española.

  La iluminación no ha sido muy fácil: luces largas del coche propio rasantes al suelo para dramatizar los objetos allí desparramados. La luz de la señal de estop hubo de ser reconstruida con un programa profesional de tratamiento de imagen. Cierto que podría haberme valido de un flas de mano, pero luces largas y fogonazo de flas saliendo de una carretera secundaria podrían asustar a los conductores que en ese momento por allí circulasen.

  Ya solo queda un sencillo trabajo de tratamiento de imagen: aclarar las luces en la señal de estop y recomponer el equilibrio de luces, contraste y cromático general de la foto.

 

  Una vez editada la foto (izquierda), nos proponemos llevar acabo una licencia inocente: alterar ligerísimamente el primer plano por la vía de ‘acercar’ a los objetos tirados n el suelo al pie del los dos trozos papel más alejados. El resultado (derecha) nos permite cortar la foto n sentido vertical por abajo, con lo que automáticamente ‘engorda’ a lo ancho en sentido horizontal.

 

  El resultado final es un panel de 100 x 140 centímetros que diseñé para Matria con la foto en el centro y a ambos lados el poemade Maria Josep Escrivà Natges de niló , en valenciano original a la izquierda y en la traducción de Marc Granell al español a la derecha.

 

  Gracias al corte vertical de la foto, la imagen llena más el cartel. Elemental. Desde su creación para el 25-N de 2011, el panel “La cadira buida” / “La silla vacía” acompaña a Matria en toda sus comparecencias públicas. Ayer sábado 15 ha sido expuesta una vez más en la caseta de Matria Associació de Dones en la Feria de las Asociaciones que se celebró en Dénia

   El autor, con su obra.

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Enlaces de interés:
 Stop The Traffik
 Esclavitud XXI
 Trata de personas, la esclavitud del siglo XXI  ( Vida Nueva , 12/04/2013)
 “Abolir la esclavitud del siglo XXI”  (Xavier Trías en  El Periódico , 24/03/2012)
 25-N en Denia: poema de Maria Josep Escrivà y foto de Manuel López  ( Periodistas en Español , 25/11/2011)

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Natges de niló

1
Diumenge assolellat.
Uns ciclistes esquiven pals ressecs:
antics vaixells
sense cap mar.

Mollons de pedra:
sentinelles cansats
d’eternes rutes.

Estaques de bardissa:
fites a coloraines
en boques de bancals.

Gossos esporuguits,
dones a les cunetes.

2
A les cunetes,
cames de bronze
negades en roselles
fins als turmells.

3
Clavades dia i nit a les rotondes,
xiprers, fanals. En carn
viva ninots de falla.

Canícules, hiverns,
els fars dels automòbils: centelleig
en natges de niló.

Roda i roda la mola…

Rossins novells de cos
i vells de càstig.

Maria Josep Escrivà
desembre 2009

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Nalgas de nailon
1
Domingo soleado.
Unos ciclistas esquivan
[mástiles resecos:
antiguas naves
sin ningún mar.

Mojones de piedra:
centinelas cansadas
de eternas rutas.

Estacas de cercados:
hitos multicolor
en bocas de bancales.

Perros amedrentados,
mujeres en las cunetas.

2
En las cunetas,
piernas de bronce
anegadas en amapolas
hasta los tobillos.

3
Clavadas día y noche
[en las rotondas,
cipreses, farolas. En carne
viva ninots de falla.

Canículas, inviernos,
los faros de los coches:
[centelleo
en nalgas de nailon.

Tiran y tiran de la noria…

Mulas tiernas de carnes
en cuerpos viejos de castigo.

Maria Josep Escrivà
(Traducción de
Marc Granell)

Autores: Manuel López

©Protestante Digital 2013

“Cosa de hombres”… y mujeres

Publicado: julio 23, 2013 en Fotografía

Manuel López

“Cosa de hombres”… y mujeres

 Todos son mujeres en esta foto, salvo dos.

Una mujer alza su mano derecha extendida en medio de una asamblea de mujeres. Por lo que se ve en la foto, tomada desde atrás, con lo que hasta que se identifique la mujer permanecerá anónima, la mujer lo hace con determinación y firmeza pero sin estridencias ni bamboleos. Está levantada en medio de una asamblea en la que las demás mujeres están sentadas, pero lo hace en la última fila, con lo que no dificulta la visión a otros.
La foto es adecuada para ilustrar lo que es un culto, no un  espectáculto .
La foto dice más cosas. Muestra una reunión de mujeres que siguen con tranquila reverencia la participación en un canto del grupo de alabanza que aparece desenfocado en el fondo. Solemnidad, adoración y orden son benditos sinónimos en este caso. ¡Aleluya!
[re[La diferencia entre una y otra expresiones litúrgicas la conté así, al poco de iniciar su andadura, en la sección Religiones/Ciudadanía que creé y modero en Periodistas en Español:  Por una parte, culto solemne con música religiosa protestante “de toda la vida” y predicación racional a cargo de un pastor con una sólida formación teológica. De otro lado, ‘espectáculto’ con “música cristiana”, manos alzadas ondeando al modo de los conciertos de música pop y sermón emocional de un predicador al modo de los ‘tele-evangelistas’ americanos. Dicho artículo, por cierto,  La Unión de Mujeres Evangélicas (UDME), o cuando el ecumenismo empieza en casa , es el  quinto tema más visto  de los 450 que llevamos publicados en los dos años de vida de la sección].
  Hay más elementos importantes para la lectura de la imagen. La mano de la mujer nos dice que se trata de una mujer en plena y gloriosa madurez, casada. Una mujer trabajadora, indica esa mano abierta como dando gracias a Dios en las alturas por poder haber llegado hasta ahí sirviendo e implorando bendición para seguir activa echando una mano -nunca mejor dicho- en la dura faena de cada día en este valle de lágrimas… y bendiciones de lo Alto.
 Todos son mujeres en esta foto, salvo dos. Uno, en el borde izquierdo de la foto, ahí tan discreto y anónimo en la imagen que le ven, de espaldas como todas, pues resulta que es el protagonista del acontecimiento en el marco del cual está tomada la foto. Es Jaime Fernández, archiconocido columnista de este medio, quien tuvo a su cargo la serie de conferencias en el  47 Retiro Nacional de la Unión de Mujeres Evangélicas UDME)  celebrado hace justo ahora un año en Peñíscola (Alicante).
 Otro hombre aparece en la foto: es Jesús Fernández, quien toca la guitarra en el grupo de alabanza de la Iglesia Bautista de Zaragoza, que tiene a su cargo parte musical y de alabanza del Retiro.
[Un tercer hombre en la foto, el que justo hace visible la imagen -es su oficio en ese instante- queda totalmente invisible: el fotógrafo, un servidor].
  La presencia con cara y ojos en la foto corresponde a Rosita Dobato y Aurora Millán, las voces del grupo de alabanza. Más que mostrados, sus rostros aparecen sugeridos por obra y gracia del desenfoque selectivo de la foto, justo para resaltar el impacto visual del brazo de la mujer, protagonista absoluto de la imagen.
 Dice también mucho la discreta mano apenas alzada sobre la altura del codo de esta mujer en la parte izquierda de la imagenque además de recordar al observador la discreción y el recogimiento propios de la oración personal, también ilustra indirectamente la sagrada costumbre de la liturgia judía que no permite alzar la mano por encima de la altura de los labios cuando el creyente habla con el Eterno.
  No es insignificante el peso de esta ‘manita’ en el conjunto de la imagen, pues confiere ni más ni menos que el equilibrio estático de la imagen. Es el elemento definitivo, el que remata el discurso visual.
[Equilibrio estático es el basado en la repetición de elementos equivalentes y/o simétricos -en esta caso las manos-, mientras que equilibrio dinámico es el que se obtiene por influencias contrapuestas, como son el hombre y los tanques en la  foto de Tiananmen  con la que iniciamos esta serie de artículos].
Viene a cuento la publicación de esta foto a modo de humilde homenaje a la UDME, que hoy concluye la celebración de su 48 Retiro Nacional en Peñíscola. Ninguna otra organización ha trabajado tanto por la plena incorporación de la mujer a las iglesias y los entornos eclesiásticos como la organización que preside Ana María Huck, quien ayer fue reelegida presidenta.  “La UDME es un caso totalmente pionero en Europa” , tenemos escrito.
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Mujeres relevantes, “haberlas, haylas”
N. del A.- Hace justo un mes, en el acto de entrega del premio a la “Personalidad del Año” de la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos (ADECE) del que fui objeto, dije que me sentía abrumado por tamaño reconocimiento ante la “gran nube de testigos” que tenía allí delante inmerecido: Samuel Escobar, Máximo García Ruiz, Antonio Cruz, Félix Benlliure, Stuart Park, Gabino Fernández Campos, Alfredo Pérez Alencart, Juan Carlos Martín, José Pablo Sánchez… aparte de los que tenía a ambos lados: Pedro Tarquis y Juan Antonio Monroy.
No solo me reafirmo en lo que dije, sino que amplío el reconocimiento de más méritos que los míos a una serie de mujeres evangélicas que están haciendo lo posible y más por que Gálatas 3:28* no sea papel mojado.
Confieso que empecé a hacer una lista de mujeres evangélicas relevantes y voy llegando a las cincuenta, pero para que ninguna se me quedase fuera, me limitaré a enumerar en representación de todas ellas a unas pocas que están en puestos de responsabilidad en los medios de comunicación: Asun Quintana en Protestante Digital, Ana María Huck Vangioni en  Nosotras en la onda  (Radio Encuentro) y la revista  Nosotras , Joana Ortega en Lupa Protestante, Noa Alarcón en Ediciones Noufront. O con colaboraciones destacadas en medios evangélicos (Jacqueline Alencar –Sembradoras, Protestante Digital-, Beni Moreno -Buenas Noticias TV-, Esperanza Suárez -Protestante Digital, Radio Encuentro- Beatriz Garrido -Protestante Digital y Nacer de Novo-, Isabel Pavón en Protestante Digital…) o seculares (María Rosa Medel – Periodistas en Español -Canfali Marina Alta-…).
La lista de mujeres evangélicas relevantes, ya digo, incluyendo todos los campos de actividad, se dispara. Ocasión habrá de traerla aquí.
De que hay ‘cantera’ entre las mujeres evangélicas en el ámbito de los medios tengo, sin ir más lejos, dos claros ejemplos en este Retiro de la UDME al que estoy asistiendo: Edilene Andrade, cuyas fotos de esta celebración publicará este medio; y Eva López Cañas, encargada de subir los  podcast  del Retiro en el Muro de la UDME en Facebook.
Lo dicho: la religión es cosa de hombres… y mujeres.
 *  “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo”.
 Mujeres en Fe y Constitución: Comprometidas en hacer atractiva la teología

Autores:  Manuel López

©Protestante Digital 2013


En redes sociales usuarios se escandalizan y algunos hasta aseguran que el Pontífice “se parece al diablo”

 

¿La revista Time le puso ‘cuernos’ al papa Francisco?

 

(Time)

 

Una polémica portada de la conocida revista “Time” sobre el papa Francisco viene generando polémica en las redes.

 

En la última edición dedicada al público europeo, sudamericano y asiático, se muestra al papa Francisco con un peculiar detalle. La M de “Time” se encuentra dispuesta de tal manera que al superponerse el rostro de Jorge Bergoglio sobre el título, parece que tuviera dos ‘cuernos’ rojos.

 

La revista con la polémica portada saldrá a la venta el 29 de julio, pero ya circula por la red generando todo tipo de comentarios sobre la intencionalidad de los editores. ¿Crees que fue a propósito o una desafortunada casualidad?

 

http://elcomercio.pe

 

636407El fotógrafo Arko Datto ha documentado la vida de los habitantes de Baltistán, una región inaccesible hasta 2010. Una parte de la región de Cachemira es controlada por India y la otra por Pakistán. Baltistán se encuentra mayoritariamente en territorio paquistaní; forma parte del territorio autónomo de Gilgit-Baltistan.

636408Esta zona era prácticamente inaccessible para los visitantes antes de 2010, cuando el gobierno permitió el ingreso a algunas aldeas. Al área se puede llegar únicamente por una ruta que pasa por el Valle de Nubra, en Ladakh (una región en el estado norteño de Jammu y Cachemira, en India). Actualmente se construye otro camino a través de las montañas.

636409La niña que aparece en la imagen vive en la aldea de Turtuk, una de las pocas a las que se ha permitido el acceso de turistas.

636410Las aldeas de Baltistán tienen pocos habitantes. En las siete que están en la zona controlada por el gobierno indio viven unas 5.000 personas.

636411Los pobladores son predominantemente musulmanes. “Como en la mayoría de la zona de Cachemira y Ladakh, las personas son muy hospitalarias. Es común que inviten a su casa para tomar una taza de ‘namkeen chai’ (un té salado) y comer albaricoques», dice el fotógrafo Arko Datto.

636412Algunos pobladores de Baltistán se han opuesto a la apertura de Turtuk al turismo, convencidos de que los puede perjudicar. Esta foto muestra a ancianos de Balti saliendo de una mezquita después de la oración de final del día.

636413En la región hay una fuerte presencia militar india debido a que Turtuk está a pocos kilómetros de la frontera con Pakistán, cuya relación con India sigue siendo tensa.

636414Hay lazos muy estrechos entre los miembros de la comunidad. La casa del hombre que se ve en esta fotografía fue destruida por un derrumbe. Durante la reconstrucción –dice él- todo el mundo lo ayudó.

636415Esta imagen muestra el regreso a casa de unos niños tras ir a clases en una escuela de Turtuk.

636416Una de las personas con mayor edad en el lugar: esta mujer nació en Pakistán y posteriormente se mudó al lado indio de la región.

636417Trabajadores que inmigraron de los estados de Bengala Occidental y Bihar (ambos en el este de India) ayudan en la construcción y el mantenimiento de los caminos de la región.

636418El cultivo de los albaricoques es una de las principales fuentes de ingreso en la región. Esta foto muestra a una niña y a una mujer en un cultivo en Baltistán.

http://elcomercio.pe/