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Comer, rezar, amar: Julia Roberts en DVD

Publicado: julio 21, 2011 en Cine

José de Segovia Barrón
Comer, rezar, amar: Julia Roberts en DVDDicen que “el camino más corto para encontrarse a uno mismo da la vuelta al mundo”.

19 de julio de 2011

El personaje de  Julia Roberts inicia un viaje así en busca de su propio equilibrio,  tras separarse de su marido e intentar hablar con Dios en  Comer, rezar, amar .  La película que ahora está en DVD, es una adaptación del libro de Elizabeth Gilbert , que narra su itinerario personal por Roma, India y Bali durante un año, para “encontrarse a sí misma”. Comer, rezar, amar presenta una mirada turística a la frustración sentimental, que encuentra en la meditación oriental, si no la panacea, por lo menos un aceptable placebo para nuestra insatisfacción existencial.

 La literatura de viajes se une aquí al manual de autoayuda,  que busca en los mantras orientales la manera de lograr la armonía, hasta que aparezca el anhelado príncipe azul. Puesto que la película en realidad no trata tanto del descubrimiento personal, como del envejecimiento y sus crisis. No es casualidad que sea la Novia de América  –una Julia Roberts que ha atraído tanto al público masculino, como se identifica con ella el femenino– la que se pregunta  qué ha sido de nosotras,  ante el desencanto del paso del tiempo que trae la crisis de los cuarenta.

Aunque en realidad, lo que realmente le estimula a Gilbert, en cada etapa de este recorrido, no son los paisajes pastoriles, ni lo que aprende de la sabiduría oriental, sino los hombres. No es extraño que el personaje de Roberts se vea incapaz de transmitir, cruzada de piernas en un ashram,  la sensación de un viaje interior en busca de gozo, paz y fe. Pero ¡no nos adelantemos! En esta historia, antes de rezar, hay que comer…

 EN BUSCA DE SI MISMA
 Despertamos una mañana en Nueva York con Gilbert / Roberts y descubrimos que ya  no siente  nada por el hombre con el que ha estado casada durante siete años (Billy Cudrup). Se arroja entonces a los brazos de un hombre más joven (James Franco) –¡no se pregunten cuándo aparece Javier Bardem!, porque no sale hasta el final de la película, aunque esté en todas las fotos de promoción española–. Ambos adoran a Liz, pero ella siente un continuo deseo de escapar, dejándolo todo para iniciar un largo viaje, intentando conectar con su verdadero ser interior.

 En Roma , Gilbert se toma tiempo para disfrutar con placeres tan sencillos como un plato de espaguetis ,  la charla con nuevos amigos, o la satisfacción de la  dolce far niente  –el placer de no hacer nada–. Aunque las delicias gastronómicas y el lenguaje poético, no lograrán mantener a Liz en Italia, que se despide de sus compañeros en una emotiva celebración de acción de gracias, que reconoce que todo bien nos viene de arriba.

 Su inquietud espiritual le lleva del confiado ambiente familiar de sus nuevos amigos al caos de la India , donde busca la iluminación en el  ashram  de una gurú que seguía su novio neoyorquino. Allí llega a creer que “dios vive dentro de ti, como tú”. Lo más interesante son las conversaciones con un amargado tejano, que interpreta Richard Jenkins –la única actuación defendible de una película que está demasiado al servicio de Julia Roberts–. Este maduro actor se convierte en el insólito y confidente amigo de Liz, que esconde un terrible secreto.

 ¿ES EL VIAJE EL FINAL?
 El problema de Richard pone en evidencia las limitaciones de una espiritualidad, que lo único que puede hacer, es lograr que profundicemos en nuestra propia miseria. La introspección que la meditación propone, sólo nos lleva a alcanzar la paz de vaciar nuestra mente. Cualquier otra mirada a nuestro interior, lo que hará es aumentar nuestra desesperación.

 En Bali se supone que es donde Liz encuentra sanidad y equilibrio interior con un curandero, que le anunció lo que le iba a pasar leyéndole la mano. Lo que ocurre es que aparece Javier Bardem , reconvertido en brasileño por exigencias del guión, para avivar la pasión que había desaparecido de su vida.

 La historia finalmente no profundiza más allá del primer intento de oración –“¡Hola Dios!, me alegro finalmente de conocerte” –. Sus horas de meditación “sonriendo con el hígado”, no logran superar la superficialidad de ver la necesidad de abrirse a los demás e intentar ser algo menos egoísta. No se logra transmitir nada de la luz y paz interior de un relato, donde al final ni la pizza resulta tan atractiva…  ¿Qué es sin embargo lo que ha atraído a tantos lectores a este libro?

 TODO, ¿PARA QUÉ?
 Según Julia Roberts, “el dolor de corazón, la culpa, la confusión, la desorientación y querer simplemente cambiar de vida de alguna manera”.  Muchos se hacen con Gilbert la pregunta, cuando uno mira su vida: “¿qué sentido tiene todo esto?, ¿vale realmente la pena?” Porque ¿quién no se ha encontrado insatisfecho en algún momento de su vida? Todos buscamos felicidad, tranquilidad y realización, aunque no tengamos el dinero y la libertad para hacer el viaje de Liz.

 “Es mi vida”, insiste ella, cortando todos los lazos con los que se siente comprometida. Es el mantra de la sociedad postmoderna, por el que pensamos que sin duda tenemos derecho a decidir qué hacemos con nuestra vida. ¿No es lo más importante nuestra felicidad? Me temo que esta es la razón de nuestro “dolor de corazón, culpa, confusión, desorientación y querer simplemente cambiar de vida de alguna manera”… 

¿Era el viaje la solución de los problemas de Liz? Lo extraño es que lo que causa la inquietud de Liz es la falta de problemas. Su vida parece perfecta. Tiene una buena relación con su marido, éxito en su trabajo, un bonito apartamento y grandes amigos. ¿Qué le falta entonces? El problema está dentro de ella. Cuando se mira a sí misma, se ve consumida por la culpa y la insatisfacción.

 EN BUSCA DE DIOS
 El libro analiza algo más su inseguridad y frustración. Cuando se siente perdida y desesperada, grita: “¡Sólo quiero a Dios!”. El viaje de Gilbert puede ser egoísta, pero está motivado por una búsqueda sincera de Dios, aunque en la película parece que Roberts sólo se busca a sí misma. Su ejercicio resulta por eso algo narcisista.

 La introspección sin embargo no es sólo egoísta, sino deprimente . Gilbert se enfrenta al problema de la oración en Nueva York, la necesidad del perdón en la India y la falta de compasión en Bali. Su búsqueda es sincera, pero el lugar no es necesario, ni la manera correcta. Ya que no hay sitios especiales, sino personas especiales.

El Señor que nos ha dado la vida es también nuestro buen Pastor. Él ha venido para que tengamos vida, y esa vida sea plena ( Juan 10:10 ). Nadie nos conoce como Él ( v. 14 ). En su conocimiento está el íntimo amor que ha existido por toda la eternidad entre Padre e Hijo ( v. 15 ). Dios es la buena noticia que necesitamos conocer.

 No descubrimos la vida dentro, sino fuera de nosotros. El amor está en Aquel que ha entregado su vida por nosotros ( vv. 11, 15 ). Y lo hizo cuando estábamos perdidos. Sólo en Él encontraremos sentido y orientación. ¡Él es el único que puede satisfacernos!

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2011

La isla siniestra de Scorsese, en DVD

Publicado: junio 15, 2011 en Cine

José de Segovia Barrón
La última película de Scorsese –que está ya en DVD– te atrapa desde el primer momento.

14 de junio de 2011

La niebla, el barco, la sirena, la música, todo te envuelve en una tensión febril. El enigma de  Shutter Island  te engancha como una retorcida tela de araña.  Esta isla infernal nos lleva a los registros religiosos habituales de este director italo-americano, que estudió teología en el seminario de la catedral de Nueva York. Enviados, sacrificio, redención, culpa, expiación, inmolación, aquí está el católico Scorsese en estado puro…En la bahía de Boston hay una isla escarpada, en la que antaño se construyó una fortaleza, convertida en los años cincuenta en un penal psiquiátrico de máxima seguridad. Es imposible que un demente criminal pueda burlar la vigilancia, sobrevivir en los acantilados y llegar a la lejana costa a nado sin morir de frío.  En el  ferry  que lleva a Shutter Island han embarcado sin embargo dos agente federales (Leonardo di Caprio y Mark Ruffalo), para investigar la imposible fuga de una psicópata (Emily Mortimer), una joven viuda que asesinó a sus tres hijos.

Las primeras imágenes de la isla maldita y el inquietante director del hospital (Ben Kingsley), son todo un homenaje al cine de serie B, que ha fascinado al director desde que era niño. Los géneros se mezclan en esta historia de policías, conspiraciones y terror. Doctores sospechosos, noches tormentosas, escaleras de caracol, la trama es todo un parque temático de referencias al cine negro, el misterio gótico y el terror psicótico que produjo la RKO en los años cuarenta y cincuenta.

 Martin Scorsese adapta aquí la maravillosa novela de Dennis Lehane , un apasionante escritor, cuya obra ha sido llevada con bastante acierto al cine por autores como Clint Eastwood ( Mystic River ) o Ben Affleck ( Adiós, pequeña, adiós ) y la televisión ( The Wire ). Esta es una película tensa, compleja e hipnótica, que nos absorbe en el mundo enigmático de una isla azotada por tormentas y tempestades.

 TORMENTA INTERIOR
 Scorsese narra con maestría el angustioso acorralamiento de este universo desasosegante, que nos ofrece sutiles pistas que nos indican que aquí nada es lo que parece. Esta historia nos hace bucear en la locura de un mundo en el que la pesadilla se mezcla con la realidad. Estamos al límite de la delgada frontera que separa la enfermedad de la cordura, el sueño de la vigilia…

En  Corredor sin retorno  (1963) de Sam Fuller ,  una de las películas más inquietantes sobre manicomios, junto a tal vez  Alguien voló sobre el nido del cuco  (1975) ,  aparecía en los títulos de crédito inicial esta temible frase: “A quien los dioses se empeñan en destruir, primero lo vuelven loco”. Esta obra indaga en los más violentos y perturbadores rincones de la psique humana.

El personaje de Leonardo di Caprio (Teddy Daniels) es un veterano de la Segunda Guerra Mundial, que participó en la liberación del campo de concentración de Dachau. Ha visto en la guerra innumerables horrores y se ha enfrentado al mal de muchas maneras, pero las más turbadoras son las que ha encontrado en su propio corazón.

 KAFKA EN LA ISLA INFERNAL
Estamos en la postguerra, una época desestabilizadora, llena de miedo y sospecha, en un ambiente paranoico de  guerra fría.  En una entrevista realizada en 1962, a propósito de su adaptación de  El proceso  de Kafka, Orson Welles explicaba sus razones para resituar su “pesadilla” en 1963, como una historia más cercana a la postguerra.

La obra kafkiana “permitía al cineasta hablar de la alienación de ese hombre moderno surgido de la Ilustración” –dice Ángel Quintana en  Cahiers du Cinema –, “ese individuo atrapado en sus propios laberintos cuya existencia había desembocado en el horror de los campos de exterminio nazis”.

Teddy Daniels es un hombre herido por los efectos de la barbarie, pero es también un ser humano que se enfrenta con sus propios demonios. Si en  El castillo  el agrimensor de Kafka intenta penetrar en un mundo ajeno, el protagonista de  El proceso,  Joseph K, es alguien atrapado en un mundo al que cree que pertenece.

 Lo que le interesa a Scorsese no es el problema legal del crimen, sino la tenue frontera moral que separa la bondad de la monstruosidad. Al igual que el personaje de Sam Fuller en  Corredor sin retorno,  Teddy Daniels no se da cuenta de que está perdido en el interior del laberinto y nunca podrá llegar a encontrar la salida.

 CONCIENCIA ATORMENTADA
 Una de las pesadillas recurrentes del personaje de Di Caprio en  Shutter Island  le recuerda su entrada en el campo de Dachau, como soldado de las tropas aliadas. Las montañas de cadáveres judíos parecen salidas de un grabado infernal de Doré o una pintura negra de Goya.  El mayor horror que produce la pesadilla no viene sin embargo de la barbarie nazi, sino de su participación en la venganza que supone la ejecución sin proceso de los guardias que encuentran en el campo, suplicando perdón.

 “Dios ama la violencia”, dice el guardián que le encuentra perdido en el bosque, después de la tormenta. “No hay un orden moral tan puro como el temporal que acabamos de tener”. La violencia, le recuerda a Teddy, “está en nosotros, sale de nosotros, tan natural como respiramos”. Según el cínico vigilante, lo único que hacemos es seguir el ejemplo de Dios. El problema no es sin embargo de Dios, sino de nosotros.

 Nuestra culpa nos recuerda que nuestro mal tiene consecuencias. La depravación es una parte de nosotros que nunca abandonamos, ni podemos conquistar. ¿Cómo nos enfrentamos entonces a nuestros traumas, fracasos y pecados? Como dice uno de los médicos, “la clave para cualquier tipo de curación es reconocer la verdad de las heridas que hemos producido o hemos recibido”. Esto no es sólo verdad para la psicología moderna, sino también para la teología bíblica.

 SANIDAD PROFUNDA
 Dios es el Médico divino, que hace una obra misericordiosa y sobrenatural en nuestras vidas. “Os lavaré con agua pura, os limpiaré de todas vuestras suciedades y pondré en vosotros un corazón nuevo y un espíritu nuevo”, dice  Ezequiel 36:25-26 . “Os libraré de todo lo que os manche” ( v. 29 ). ¡Él puede sanar nuestro interior!

“Cuando os acordéis de vuestra mala conducta y vuestras malas acciones, sentiréis vergüenza de vosotros mismos por vuestros pecados y malas acciones” ( v. 31 ). Esa conciencia nos impedirá creer que su perdón es algo que nosotros merecemos –nuestra es la vergüenza y la confusión ( v. 32 ) –, pero ¡lo que para nosotros es imposible, para Dios es posible!

 A lo largo de la investigación de Teddy, vemos repetidamente la necesidad de enfrentarnos a la verdad de nuestro pasado, nuestras heridas y pecados. Unida a ella está sin embargo la mentira de que por algo que hayamos hecho, estamos condenados a ser un fracaso, un monstruo, un mal marido, un inepto padre o alguien terriblemente malo. 

Es evidente que la atrocidad nos rodea y el mal nos paraliza. Puede parecer locura creer en un perdón dado por gracia, que nos limpia de todo pecado. La verdadera cordura nos ha de hacer desechar toda noción de mérito, pero debemos actuar sobre la base de ese amor que nunca decrecerá. Fuera de la gracia y el perdón, sólo hay mecanismos de defensa, mentiras, dolor y una culpa que nos consume. ¡Necesitamos una sanidad profunda! Sólo ella podrá saciar nuestra sed de redención.

Autores: José de Segovia Barrón

© Protestante Digital 2011


José de Segovia Barrón
Una película narra los años de adolescencia de John Lennon, el beatle que tuvo más relación con el cristianismo.

7 de junio de 2011

 En  Nowhere Boy  ( Chico de ninguna parte ), la directora londinense Sam Taylor-Wood lleva a la pantalla la desorientación de este joven atormentado, que lucha por encontrarse a sí mismo. A partir del libro de su hermanastra, el artista encarnado por Aaron Johnson busca su lugar en el mundo, en medio de una familia desestructurada. Kristin Scott Thomas interpreta a la religiosa tía Mimi, que hace que Lennon vaya cuatro días a la semana a la iglesia.Escribo este artículo en Italia, donde estoy en una conferencia sobre la teología en el sur de Europa, convocada por Paul Wells, decano de la Facultad de Aix-en-Provence en Francia. Wells se crió a pocas calles de la casa donde vivía el músico con su tía Mimi, en el depauperado Liverpool de los años cincuenta. Su colega  Peter Jones –ahora profesor de Nuevo Testamento en Westminster, Filadelfía– era compañero de clase de Lennon. Y aunque Paul es más  dylaniano  que  beatlemano,  me cuenta algunos de sus recuerdos de aquellos años… EDUCACIÓN RELIGIOSA
 Lennon nunca tuvo miedo de hablar de su educación religiosa.  “Señor Lennon” –le preguntó un periodista en una rueda de prensa en Chicago– “¿son todos los Beatles cristianos? Tras una breve pausa, John comenzó a hablar: “Todos crecimos…”. Cuando de repente cambió la frase, para referirse sólo a sí mismo: “No soy un cristiano practicante, como me educaron, pero no tengo ideas que no sean cristianas”.Es como si Lennon estuviera a punto de decir que “crecieron como cristianos” o “en la iglesia”, cuando se dio cuentaque aunque los cuatro Beatles habían sido bautizados de niños –él y Ringo como anglicanos, Paul y George como católicos–,  sólo él podía decir que había “crecido” en la iglesia.  Días después de esas declaraciones, John le dijo a Leroy Aarons del Washington Post que su educación fue la “normal en la Iglesia de Inglaterra, yendo a la escuela dominical y a la iglesia”.
El resto de los  Beatles  tuvieron periodos de contacto con la religión organizada, pero no tuvieron presión familiar alguna para seguir el camino cristiano.  Paul y George  eran hijos de católicos, casados con agnósticos de origen protestante. Se criaron en casas donde la religión no tenía ninguna importancia. Sus padres eran trabajadores del norte de Inglaterra, que veían la Iglesia como un instrumento de poder de los ricos.

La madre de  Ringo  perteneció sin embargo un tiempo a la Orden de Orange, una organización protestante que tiene todavía mucha influencia en Irlanda del norte, pero que Paul Wells me comenta que era muy fuerte entonces en Liverpool. La iglesia anglicana, donde iba Ringo a la escuela dominical (St. Silas en la calle High Park de Toxteth Park), era de orientación evangélica (el edificio se demolió, cuando cerró en 1952). Aunque “iba allí, porque era un sitio donde podía jugar con bloques y pintar” dice Ringo –que se unió luego al coro de la iglesia, porque “pagaban bien”–.

Aunque varió su educación religiosa, todos perdieron el interés en la iglesia al llegar a la adolescencia. Ninguno de sus padres era particularmente religioso. Creían que la iglesia era para la gente mayor (que necesita consuelo), mujeres (que buscan ayuda emocional) y niños (que necesitan dirección). John se muestra sin embargo particularmente irritado, cuando habla de religión. Ya que él pasó más tiempo en la iglesia que ningún otro  Beatle .

 Una de las primeras cosas que Lennon hizo cuando estaba “aclarándose sobre Dios” –como lo describió después–, fue investigar el cristianismo en que había sido educado. Habla de meditar como “adorar en tu propio templo interior” y  leyó la Biblia toda su vida.   “Crecí como cristiano” –dice poco antes de su muerte, en 1980–, “pero sólo ahora entiendo algunas de las cosas que Cristo decía en las parábolas”.

 La figura de Jesús aparece una y otra vez en el pensamiento de Lennon. “Veía la Biblia como un drama simbólico universal, que se representa cada día delante de nuestros ojos” –dice Frederic Seaman, su asistente personal a finales de los años setenta–. “En particular a John le fascinaba la vida de Jesucristo”. Es como si no pudiera librarse de su influencia, a pesar de ser agnóstico. Volvía a él, una y otra vez…

 FAMILIA DESESTRUCTURADA
 Lennon es sin duda quien más influencia religiosa tuvo. Su abuelo era un católico irlandés que se casó con una chica de Liverpool. Tenía incluso un hermano cura, aunque  el padre de John es bautizado en la Iglesia anglicana , a pesar de que ninguno de su familia iba ya a la iglesia.

 La familia de la madre era muy protestante. Su abuelo era de la tradición metodista calvinista de Gales. Al casarse sin embargo su hija con alguien que no iba a la iglesia, la moral de la madre ya no está determinada por la fe. Tras ser abandonada por su marido vive con varios hombres. Su hermana Mimi le ofrece entonces cuidar de John. Ya que considera que no es una buena educación para él, vivir con una pareja que no está casada. La madre muere en un accidente, al ser atropellada por un conductor borracho, cuando John es todavía adolescente.

 Si la madre de Lennon era moderna y liberal, la tía con la que vive es todo lo contrario. Mimi era anticuada y estricta. Su religión no se basaba sin embargo en la prohibición del alcohol o las diversiones –bebía ginebra y jugaba al  bridge –, sino en las aspiraciones sociales de alguien que quería pertenecer a una clase media, donde la cultura y la religión jugaban un papel importante. La iglesia anglicana de St. Peter en Woolton –donde Mimi lleva a John–, representa la decencia y corrección que Lennon va a rechazar finalmente.

 LA IGLESIA DE LENNON
 La respetabilidad que el cristianismo significa para John fue unida siempre a la experiencia de haber estado yendo cuatro días a la semana a la iglesia, que era el centro de su vida adolescente. Allí conoce a su primera novia, los futuros miembros de Quarrymen , su primer manager y el amigo de Paul McCartney, Ivan Vaughan. Era la congregación donde iba el obispo de Liverpool. No era particularmente evangélica, pero tampoco anglo-católica. Era la típica iglesia anglicana de aquella época.

En un campo delante de la iglesia de Lennon, actuaron los  Quarrymen  el verano de 1957. Allí estaba la tumba de Eleanor Rigby, que inspiró la famosa canción de los  Beatles.  Y en el salón de la iglesia se encontraron John y Paul por primera vez, después de la actuación de los Quarrymen.  El pastor era un galés soltero, Pryce Jones, que estudió teología en Londres y era más valorado por su capacidad para levantar fondos que por su dones de predicación. Era un gran organizador, cuya motivación había convertido la iglesia en el centro de la vida de Woolton.  El grupo de jóvenes de la iglesia de Lennon tenía como 170 miembros, cuando John se incorporó a los 15 años.  Para la escuela dominical se reunían en varias salas de la iglesia. Seguían las  Notas Diarias  de la  Unión Bíblica . “Nos sentábamos y comentábamos el texto del día”, dice David Ashton, que se solía poner al lado de John en el coro. “Hablábamos de lo que significaban las Escrituras”.

 El problema es que la mayoría de aquellos chicos asistían porque eso es lo que querían los padres. Las doctrinas cristianas eran algo abstractas para ellos. Lo que les gustaba era estar con sus amigos.  “Ninguno de nosotros era profundamente religioso”, dice otro de aquellos jóvenes, Rod Davis. El director musical de la iglesia, Eric Humpriss, era de hecho ateo. Le encantaba la música religiosa, pero cuestionaba doctrinas cristianas fundamentales. “Pienso que John puede haber sido influenciado por algunas de sus ideas”, dice Ashton.

Para tener una idea de lo vacío y aburrido de los sermones de Pryce Jones, basta leer sus meditaciones en el boletín mensual de la iglesia. En octubre de 1950, el pastor escribe sobre “el deterioro del carácter, la conducta y las normas, de las que tantos se quejan”. Se lamenta que “hay una grave falta de sentido acerca de por qué no se debe tomar una determinada acción, si nos da placer, aunque no sea moralmente, particularmente respetable”.

Es a esa fe moralista, que John es confirmado “voluntariamente” a los 15 años, dijo Mimi al primer biógrafo de los Beatles, Hunter Davies. Para eso siguió unas clases con el pastor, que seguía el catecismo bastante libremente. Su frase favorita, recuerda David Ashton, era que “el mundo era como un libro ilustrado que nos enseña el amor de Dios”. Le preocupaba más enseñar a los chicos cómo juntar las manos al recibir el pan en la comunión, que entender la doctrina cristiana.

Al llegar así a formar parte de la iglesia, iba a unas clases bíblicas que se daban en una capilla lateral del edificio. Las daba un hombre llamado Jack, “que realmente creía en Dios”, dice Ashton. Aunque en un ensayo que hace a principios de los años cincuenta sobre Feuerbach, John dice ya que la religión es una proyección de la naturaleza humana. Sin embargo, él había tenido algunas experiencias místicas de niño. Esas alucinaciones le llevaron a pensar que tenía un don especial. Ese es el trasfondo de  Strawberry Fields Forever , aunque escoge el hogar infantil del  Ejército de Salvación  en Woolton, como si fuera el lugar donde tuvo esa experiencia.

 EL ROCK COMO RELIGIÓN
 Las dudas de Lennon sobre la religión que conoció, se unen así a su particular misticismo en una combinación típica de  El evangelio según los Beatles,  que explica Steve Turner en su interesante libro. “La gente tiene la imagen de que yo soy anticristiano o antirreligioso, pero no es así en absoluto” –dice John en 1980–. “Soy una persona muy religiosa, desde luego que no soy ateo”.

Igual que muchos de su generación, John y sus amigos no tuvieron una crisis de fe, que les hizo abandonar la Iglesia. Simplemente se alejaron de ella, llenando su vida de otras actividades.  En ese sentido, la aparición de la televisión en los años cincuenta vació más iglesias en Inglaterra que las obras completas de Darwin, Nietzsche, Freud y Bertrand Russell.

Para Ashton, fue al comenzar a trabajar, cuando rompe con la iglesia. Para Davis, el día que su padre le compró un coche. Para otros amigos de Lennon, fueron las chicas, las que se volvieron más interesantes que las historias de la Biblia. Y para John, fue sin duda el  rock´n´roll  lo que llegó a su corazón. “Cuando lo oí y me metí en ello, descubrí que eso era la vida” –dice Lennon–. “No hay otra cosa”, recuerda en 1975.

 El rock les lleva de Liverpool a Hamburgo. Allí “fuimos bautizados”, dice McCartney en 1997. Su música produce una verdadera conversión.  Ocurrió en 1956, cuando John escucha a Elvis en  Radio Luxemburgo , cantando  Heartbreak Hotel . No había visto nunca su foto, ni sabía de dónde venía esa música. Su tío George acaba de morir de una hemorragia, tras caerse de una escalera. Tenía sólo 52 años. John estaba de vacaciones en Escocia. Y al volver a casa, su tía le dio la noticia. La soledad de la que cantaba Elvis, por ese amor perdido, conmovió a Lennon.

“Nada ocurría en la iglesia”, dice John. Elvis, “es lo que estaba pasando”. En la iglesia, “nada realmente nos tocaba”. El  rock´n´roll  era “lo único que me llegaba”, recuerda. Si en la iglesia se hablaba de cosas abstractas, “el  rock´n´roll  era real”. Si en la iglesia se insistía en la necesidad de controlar nuestra mente para dominar el cuerpo, “el  rock´n´roll  unía mente y cuerpo por la música”.

 Elvis transformó la vida de John de una forma que la religión no pudo hacerlo. “Era mayor que la religión en mi vida”, dice. “Yo adoraba a Elvis, como la gente adoró a los Beatles”. Y cuando su cabeza se llenó de música, dejó de ir a las clases bíblicas de Gibbons.  Se acabó su relación con la iglesia de St. Peter. Otro afecto llenó el vacío de una religión moralista, que nada tenía que ofrecer para un espíritu inquieto como el de John. Un nuevo ídolo ocupó su corazón.

 DIOS Y LOS ÍDOLOS
Es imposible entender la cultura sin discernir sus ídolos. La idolatría no es simplemente una forma de culto ritual, sino una sensibilidad y modo de vida basado en valores finitos, haciendo de las cosas creadas absolutos divinos.  Todos creemos, confiamos y admiramos a algo o a alguien. La Biblia nos llama por lo tanto a volver de los ídolos a Dios porque hemos “cambiado la verdad de Dios por una mentira, y adorado y servido a cosas creadas, en vez de al Creador”  ( Romanos 1:25 ).

¿Qué es lo que realmente esperas de la vida?, ¿en quién o en qué buscas estabilidad, seguridad y aceptación?, ¿dónde está realmente tu felicidad? Tu respuesta te revelará el ídolo oculto de tu corazón. La idolatría es fuente de todos los males que hay en nuestra vida, pero ¿cómo podemos ser libres de ella? El moralismo y la presión social o familiar es incapaz de librarnos de ella, como demuestra la vida de Lennon.

“La única forma de desposeer al corazón de un viejo afecto es por el poder expulsador de uno nuevo”, dice el predicador escocés del siglo XIX, Thomas Chalmers, co-fundador de la  Alianza Evangélica. Es apreciando, gozando y descansando en lo que Jesús ha hecho por nosotros, que encontramos verdadera liberación. El creyente es llamado por eso a “poner la mente y el corazón en las cosas de arriba”, allí donde está “tu vida escondida con Cristo en Dios” ( Colosenses 3:1-3 ).

 Jesús tiene que ser más atractivo en tu corazón y maravilloso para tu imaginación, que el ídolo al que sirves. “Prueba el amor de Aquel que es mayor que el mundo”–dice Chalmers–, “intentando por todo medio legítimo que tenga acceso a tu corazón”. Cuando Cristo se convierte en algo más importante que la vida misma, has descubierto el bien supremo del Evangelio, que es contemplar y deleitarse en la belleza y valor de Dios, que llamamos su gloria.

 ¡Imagina!, ¡imagina que hay un Cielo!, cuya satisfacción puede colmar todas las frustraciones de la vida. Pues allí donde está Dios, allí está el Cielo…

Autores: José de Segovia Barrón

© Protestante Digital 2011

[ENTREVISTA] ANDREI TARKOVSK

Publicado: junio 1, 2011 en Cine

En el festival de Cannes de 1986, la película Sacrificio (Offret) de Andrei Tarkovski ganó cuatro de los premios, incluyendo el Gran Premio Especial del Jurado, el premio Fipresci “por su excelencia en la expresión cinematográfica y el sublime mensaje intelectual” y el Premio Ecuménico del Jurado “por una visión poética de un mundo amenazado”. Es este último premio el que da la pista de nuestro interés en el trabajo del director ruso. Lo que a Tarkovski le preocupa de su trabajo es que “la gente debería entender su necesidad de lo que yo llamo espiritualidad”. Más abajo, Tarkovsky habla acerca de su fe en una entrevista dirigida por Lollo Konnebäck durante el rodaje de Sacrificio, publicada por primera vez en la revista sueca Nytt Liv.

Nací en un pequeño pueblo del Volga, un lugar que ya no existe. Se construyó una central eléctrica en la zona y desde entonces mi lugar de nacimiento dejó de existir. Mi padre es un conocido poeta ruso. Pero yo crecí con mi madre porque mis padres se divorciaron cuando yo tenía tres años. Mi hermana tenía entonces un año. Mi infancia estuvo marcada por la pobreza y las dificultades. La guerra en 1941 trajo un espantoso sufrimiento. Mi madre no tenía suficiente dinero para mantenernos.

Un autor inglés me preguntó una vez porque el niño de mi película autobiográfica El espejono tenía zapatos en los pies. Aquella pregunta me ofendió profundamente. Sencillamente, nosotros no teníamos zapatos: ni yo, ni mi hermana, ni mi madre. La pregunta mostraba el poco conocimiento que tiene Occidente de lo arduas que eran las cosas en Rusia en aquella época.

A pesar de las enormes dificultades, mi madre se las arregló para darnos una buena educación. Aún hoy no entiendo cómo lo hizo. Asistí a una escuela de arte y a una de música en Moscú. Eso me proporcionó experiencias de las que he disfrutado muchísimo en los últimos años; algunas veces me arrepiento de no haberme dedicado a la música. Mi instrumento era el piano, pero sobre todo yo quería ser director de orquesta. Tenía sólo quince años cuando terminé los estudios de música y probablemente no llegué a entender el enorme significado que tiene la música en realidad.

 

¿Cómo es posible que con tu pobre y complicado trasfondo te sintieras atraído con tanta fuerza hacia un trabajo tan creativo y artístico?

Mi padre era poeta, después de todo. Obviamente, como resultado de eso en mi infancia tuve cierta clase de estímulo artístico. De todas maneras, creo que ocurrió un poco por casualidad. Es verdad que tocaba y actuaba de pequeño. Pero en eso no fui diferente a cualquier otro niño. El hecho es que cuando dejé la escuela de cine no tenía ni idea de lo que era la creatividad ni de lo que significaba ser un artista. La conciencia de que tenía un ímpetu creativo dentro de mí vino después. Cuando ya era un director conocido.

 

Entonces, del arte y la música salieron películas. ¿Qué hizo que estas dos formas de arte se juntasen?

En realidad no hay ningún enlace entre ellas. Las diferentes formas de arte no se parecen unas a otras. Pero es obvio que todas las formas de arte comparten algo en común. Aunque no lo sabemos, no podemos analizar en qué consiste en realidad la creación artística; creo que la creatividad está claramente asociada con la naturaleza humana y en este sentido somos como nuestro Creador. Sí, el hecho de que podamos crear en realidad nos explica que tenemos un Creador que nos ha creado a su imagen. A mí eso me resulta un milagro. No puedo analizarlo. A lo mejor alguien puede describir los temas de un artista, sus intereses, su lugar en la sociedad, etc. Pero eso no explica de dónde viene la creatividad. Es algo irracional, algo ajeno, que demuestra nuestros orígenes.

 

¿Cómo se expresó la vida religiosa en tu infancia?

Mi madre era creyente. No sé decir cómo lo llevaban mis padres. Vivíamos en tiempos difíciles y se perseguía a la gente por ser religiosa. Pero mis padres eran religiosos aunque lo intentaban esconder por nuestro propio bien. Mi abuela iba a la iglesia y celebraba las fiestas a la manera ortodoxa. Y, naturalmente, yo fui bautizado. Pero todo ocurrió sin comentarios. No hablábamos de ello.

¿Acaso no habría sido apropiado que después, como adulto y conocido director en el mundo cinematográfico de Rusia, hubieras ido a la iglesia?

No creo que las autoridades ideológicas lo hubieran aceptado.

 

¿Fue eso un factor relevante en tu decisión de abandonar Rusia?

Bueno… no. La decisión llegó de repente. Solamente puedo decir que me resulta muy difícil ahora… Pero no regresaré mientras todo siga así.

 

Has hecho muchas referencias a la falta de espiritualidad de nuestro tiempo. ¿A qué te refieres con ese concepto?

Para mí la espiritualidad es entender que el alma es eterna, que el Creador existe y que hay un salvador que señala el camino de la salvación.

¿Jesucristo?

Sin duda. El drama del Gólgota es el más grande y significativo de la historia humana. Pero cuando hablo de la falta de espiritualidad, es suficiente con ver un indicio de voluntad personal en alguien. Cuando una persona que se pregunta “¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué vivo?”, ese es el principio de la espiritualidad. La gente, a mi entender, se divide en dos grupos: aquellos que se hacen preguntas y los que no. Cuando alguien se hace esas preguntascomienza en él una nueva vida.

 

¿Cuál es tu relación personal con el Creador y con el Salvador, Jesucristo?

Cuando pienso en ello, es como una fuerza, algo que me protege y me rescata. Ya sabes, me siento defendido en alguna manera. Lo comparo con los momentos cuando me sentía pequeño y asustado y mi madre venía a mí. Entonces las preocupaciones y los miedos desaparecían. Es lo mismo. No significa que sepa cómo van a ser las cosas en el futuro. Pero estoy convencido de que alguien me guarda y me protege.

Te puedo contar una experiencia acerca de esto: cuando fui a Italia para empezar a rodar Nostalgia, llegamos a Loreto, un centro católico. Aquel día había misa y todos mis amigos fueron. Pero yo no fui, me quedé en casa. Pensaba que no me correspondía estar allí con mis creencias ortodoxas. Pensaba que allí había demasiadas iglesias, demasiados días santos que celebrar, demasiada gente devota… ¿Es que nunca podría pertenecer a ningún sitio? Me sentía muy deprimido.

Cuando mis amigos regresaron de la misa, me sugirieron que nos fuéramos a una preciosa playa. Lo hicimos, pero yo me marché a dar un paseo solo. Al final me encontré de repente en una especie de jardín. Entre los árboles y los arbustos avisté una pequeña iglesia descuidada hecha de piedra blanca. Estaba cerrada pero me las arreglé para encontrar a alguien que la abriese.

Cuando entré, vi que la iglesia estaba completamente vacía, sin decoración. Tenía las paredes despintadas pero aún así era encantadora. Entonces vi algo y me detuve, lleno de asombro. La iglesia no tenía altar, en su lugar había un icono ruso ortodoxo, la Madre de Dios de Vladimir.

Fue una experiencia completamente fantástica: Dios revelándoseme en aquella situación.

Tienes que entender que es muy poco común encontrar un icono ruso como aquel… ¡en una

iglesia italiana!

 

¿Hay algo en especial que te haya influido en tu conocimiento del Creador y en otros temas espirituales?

No, no he tenido ninguna experiencia especial ni una revelación. Eso ha crecido dentro de mí por sí solo. Pero era importante para mí. Lo sentía como algo lógico.

Andrei Tarkovski nació en Zavrozje en 1932, y creció en el pueblo de artistas de Peredelkino cerca de Moscú. Aunque sus padres se divorciaron cuando él era pequeño, mantuvo una relación cercana con su padre, el poeta Arsenij Tarkovski. Cuando su padre se unió al servicio activo en la Segunda Guerra Mundial, su madre se hizo cargo de su educación.

Los primeros estudios de Andrei incluyeron música, pintura, escultura, árabe y geología, y no fue hasta 1954 que se inscribió en el Instituto Pansoviético de Cinematografía de Moscú. En 1962, con 30 años, realizó su primer largometraje, Ivan’s Childhood, que ganó varios premios internacionales incluyendo el León de Oro de Venecia.

El éxito de su primera película le permitió embarcarse en un ambicioso proyecto acerca de un legendario pintor de iconos medieval, Andrei Rubliov. Terminada en 1966, el film tardó cinco años en proyectarse porque se consideró “antihistórico y antinacional”. Finalmente también recibió varios premios.

Su tercera película, Solaris, ganó el Premio Especial del Jurado en Cannes en 1972 y en 1975 empezó la producción de El espejo. Criticada en la URSS por su compleja estructura, El espejo tuvo una distribución limitada y no fue premiada en el extranjero hasta 1978.

Entre su siguiente trabajo, Stalker, y su quinta película, Nostalgia, Tarkovski y su esposa Larissa abandonaron la Unión Soviética dejando atrás a sus dos hijos, Andrei (que en la actualidad tiene 14 años) y Olga (en la actualidad 24). Asociaciones de toda Europa ejercieron presión para que los niños pudieran escapar de la URSS.

Nostalgia, rodada en Italia en 1982, recibió la aclamación universal. Realizada en colaboración con el guionista Tonino Guerra, la película también significó el primer encuentro de Tarkovski con Erland Josephson, para quien escribió el personaje principal de Sacrificio.

 

¿Qué significa para ti la oración?

Para mí la oración pone todo en su sitio, por así decir. Uno experimenta la relación entre sí mismo, el Creador y otras personas. Estas relaciones a menudo destruyen nuestras vidas.

Igualmente, la vida nos obliga a olvidar nuestras raíces, por desgracia. Ocurre lo mismo aquí en Occidente; quizá haya más materialismo aquí.

Unas estructuras sociales rígidamente materialistas apartan tu mente de los problemas reales, de los problemas del alma. Ahora bien, no quiero decir que todo el mundo deba procurar ser pobre, pero se puede encontrar un equilibrio entre lo material y lo espiritual. Se debe educar a una persona para que saque el máximo provecho a la vida; en otras palabras, para que pueda estar preparada y entender quién es el Creador.

El ser humano cree que él es el Creador y que está en su derecho de utilizar todo lo que hay en el mundo a su antojo. Y siempre quiere más y más. Este aspecto es más aparente en Occidente, tan acomodado materialmente. Uno no se pregunta acerca del Creador… excepto cuando pasa por una situación especialmente difícil.

Toma a Suecia como ejemplo, que no ha conocido la guerra durante muchos años y tiene un nivel de vida muy alto. No ves a mucha gente feliz aquí. Y no me he encontrado con mucha gente a la que se le pudiera llamar espiritual. Pero en Rusia los encuentro en todas partes.

 

¿Qué significa la Biblia para ti?

Es un gran y santo mensaje que habla del Creador y del sentido de nuestra vida. Sólo que a menudo no somos capaces de leer la Biblia como corresponde. Utiliza un lenguaje poético y la idea no es que cada uno pueda sacar demasiadas conclusiones de los sucesos históricos del pasado. No me importa si ciertos fenómenos bíblicos tuvieron lugar o no. Eso no afecta mi creencia en la Biblia. La Biblia es sencillamente fantástica. Explica, entre otras cosas, la creación y cómo se juntaron las fuerzas para formar al ser humano.

Uno de los que ha malinterpretado la Biblia es Doré con sus conocidas ilustraciones. Sus pinturas son unas de las interpretaciones más distorsionadas que existen de la Biblia. Él lo describe todo literalmente. Pero el significado va mucho más allá y él lo encuentra difícil de entender.

Respecto a esto, el filósofo y teólogo ruso Pavel Florenski coincide mucho conmigo en su modo de entender la Biblia. Él destaca que es importante no quedarnos tan atrapados por la literalidad que nos perdamos el resto de verdades mucho más profundas.

 

¿Cómo usas la Biblia?

La leo, la releo y la leo de nuevo. Y nunca he experimentado el mismo pasaje del mismo modo. Cada vez hay algo nuevo. No es un libro santo ni de historia. Es una especie de dibujo que esconde significados.

¿Qué es lo que más te gusta de la Biblia?

La historia de Job del Antiguo Testamento. Y del Nuevo Testamento, me gusta el evangelio de Juan. La revelación de Juan tiene un lugar especial en mi corazón. Este libro es diferente, una creación fantástica, con un mensaje increíble.

Y yo, a veces, estoy tan triste que no puedo leer la Biblia correctamente. Eso me atormenta de alguna manera. Me da la sensación de que solamente la leo con su significado literal, que no puedo entender. Pero a veces ocurre que puedo penetrar en las profundidades. Entonces, de repente, se vuelve a cerrar de nuevo.

 

Algunos de los personajes de tus películas se pueden interpretar como análogos de Cristo; por ejemplo, Damenico en Nostalgia y Stalker. ¿Ha sido una alusión consciente de tu parte?

No, consciente no. Y me irrita un poco cuando la gente intenta interpretar mis películas como metáforas. La idea de que una persona pueda sacrificarse por otro es algo que debemos agradecer a nuestro Dios y Creador. Y cuando mis héroes lo hacen, sencillamente significa que quizá tienen más espiritualidad que otra gente.

 

Sin embargo, hay muchas alusiones bíblicas y símbolos cristianos en tus películas.

¿Crees que las audiencias de Occidente entenderán lo que quieres decir?

No importa si me entienden o no. Yo digo lo que siento. Y creo que aquellos que quieren pueden entenderlo. Si yo intentara decir lo que creyera que la gente quiere de mí, entonces probablemente no me entenderían.

La fuerza impulsora y la motivación final de todo mi trabajo creativo es que la gente pueda entender de forma natural su necesidad de lo que yo llamo espiritualidad. Pero no tengo ambición de disimular o manipular nada para que la gente me entienda.

 

FILMOGRAFÍA ESENCIAL:

– Ubiitsy (Убийцы)(1958)

– Andrei Rubliov (Андрей Рублёв) (1966)

– Solaris (Солярис) (1972)

– El espejo (Зеркало) (1975)

– Stalker (Cталкер) (1979)

– Nostalgia (Ностальгия) (1983)

– Sacrificio (Offret) (1986)

 

BIBLIOGRAFÍA:

– Andrei Tarkovski, Esculpir en el tiempo. Reflexiones sobre el cine, trad.

Enrique Banús, Rialp, Madrid 1991.

– Andrei Tarkovski, Diarios, trad. Iván García Sala, Sígueme, Salamanca 2011

Traducción de Noa Alarcón, de la publicación Third Way Magazine.

Entrevista publicada en enero de 1987, traducida a su vez de la revista  sueca Nytt Liv.

SUBURBIOS.!REVISTA!CULTURAL

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Lourdes, ¿historia de un milagro?

Publicado: mayo 25, 2011 en Cine

José de Segovia

Lourdes, ¿historia de un milagro?Cerca de un millón de peregrinos visitan Lourdes cada año buscando curación para todo tipo de males, desde que una niña aseguró haber visto a la Virgen en este lugar. La película de la austriaca Jessica Haussner, Lourdes, retrata pausadamente toda la parafernalia que rodea este santuario católico. Es más, se pregunta sobre el sentido del milagro en un mundo lleno de dolor y enfermedad. ¿No hay algo en el fondo arbitrario e injusto, en que una persona se sane y otra no?, se pregunta la joven.

En medio de los chirriantes y fuertes colores de películas como  Avatar , los suaves tonos de un film como  Lourdes  tienen un efecto balsámico para los irritados ojos del espectador. Desde el hipnótico plano que inicia la película, Haussner nos acerca a una visión despojada y austera de las vicisitudes de un grupo de peregrinos que acude a este enclave de apariciones marianas al sur de Francia.

Desde una imagen en ángulo superior vemos cómo el grupo de enfermos, que ha llegado en autocar, va entrando en el comedor de la residencia donde se alojan, muy lentamente. Allí son atendidos por voluntarios de la Orden de Malta uniformados, que les acompañarán durante toda su estancia en Lourdes.  Nos encontramos así con la triste mirada de Christine (Sylvie Testud), una joven que lleva más de media vida sentada en una silla de ruedas, a causa de la esclerosis múltiple. Veremos todo a partir de ahora, a la altura de sus ojos…

Por medio de la observación ritual de los distintos personajes, la directora trata de mantener la objetividad y el rigor de un documental. Aunque se trata de una ficción, su verosimilitud es irrefutable. Nos sentimos como uno más del grupo de peregrinos. Observamos con ellos a los voluntarios: Cécile en su enfermo fervor religioso, Kuno en su inmadurez emocional y María en su inconsciencia adolescente. Vemos al ser humano tal y como es, capaz de la mayor entrega y generosidad en un minuto, para mostrarse terriblemente egoísta e insensible a continuación.

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

La brillante directora de Viena se revela una vez más como una maestra de la sutileza. La admiración y la envidia se unen en esta historia, donde cada personaje busca salir del aislamiento, para encontrar la efímera experiencia de la felicidad.  Porque en Lourdes, el milagro que busca Christine es la esperanza de la mejoría. Su deseo de curarse es el anhelo de alcanzar la felicidad.

La amarga sorpresa es que, cuando está mejoría llega, no trae más que un período corto de ilusión. Sus proyectos de retomar sus estudios, crear una familia y aprender a tocar el piano, se estrellan ante la brevedad de la alegría. Para la autora de  Lourdes , “la felicidad es algo muy frágil”, puesto que “la mayoría de las veces es más una fantasía que algo que realmente se alcanza”.

Jessica piensa que “la esperanza te traiciona, porque hace que pienses que hay soluciones o incluso salvación en el sentido cristiano, donde no las hay”. Su intención no es por lo tanto religiosa. “Lo que tenía en mente era hacer una parábola sobre el deseo de felicidad y la pérdida de ésta”.  Lourdes  trata por eso “sobre los esfuerzos que hace la gente para alcanzar una vida satisfactoria en contraste con un destino que parece ser arbitrario y algunas veces, incluso, brutal”.

¿POR QUÉ NO YO?

“El milagro es fundamentalmente injusto”, para Haussner, “¿por qué una persona se cura y otra no?”  A la autora de  Lourdes , los milagros le parecen “arbitrarios, sin lógica ni razón aparente”. Los creyentes dicen que un milagro es un acto de gracia, pero el cura de Lourdes habla de la necesidad de tener una cierta actitud para poder recibirlo. ¿Qué hay que hacer entonces?

“¿Rezar, como la madre de la joven apática de la película?”, se pregunta la directora, “¿escoger la humildad como Cécile, o por el contrario, no hacer nada, como Christine?” Cuando comprende que su felicidad puede acabar en cualquier momento, la protagonista se plantea si tendría que hacer alguna cosa especial para ser digna de su curación.

¿Qué es entonces un milagro? La película mantiene una evidente ambigüedad sobre la realidad o no del milagro. Su perspectiva es típicamente postmoderna. La prueba es que ganó el premio de la asociación católica SIGNIS, a la vez que el Brian, que otorga la Unión de Ateos y Agnósticos Racionalistas. La fe convive aquí con el escepticismo, como suele ocurrir en este tiempo.

De hecho, vivimos en una época en que los representantes de la fe –como son los teólogos–, son los primeros en negar la realidad de los milagros. Aunque no faltan milagreros –tanto entre los católicos, como ente los evangélicos–, tenemos que tener en cuenta al hablar de Lourdes, que la Iglesia de Roma tampoco es especialmente crédula ante ellos…

UN POCO DE HISTORIA

A partir del 11 de febrero de 1858, Bernardette Soubirous pretende haber visto a la Virgen dieciocho veces en la gruta de Massabielle en Lourdes. La decima vez, Catherine Latapie se recuperó inexplicablemente de una parálisis en el brazo. Desde 1859 un profesor agregado a la Facultad de Medicina de Montepellier, Vergez, se encargó del control de las supuestas curaciones. Confirmaron siete los primeros cuatro años, que fueron reconocidas por el obispo de Tarbes y Lourdes.

A partir de 1905 hay una oficina permanente con un médico en Lourdes, para controlar regularmente las declaraciones de curación. Es éste quien decide si se pone en marcha el expediente de autentificación, que inicia el proceso de reconocimiento de un milagro en la Iglesia de Roma. El Comité Médico Internacional de Lourdes cuenta en la actualidad con veinte especialistas, que examinan los casos declarados espontáneamente en la oficina.

Como se ve en la película, el fundamento científico se basa en un examen médico anterior y posterior a la supuesta curación. Se consideran las probabilidades estadísticas y las terapias obtenidas, hasta llevar el caso a una reunión anual en la que se examina y reconoce completamente al paciente. Para hacerse una idea de las cifras, basta decir que el 2008 se presentaron sesenta personas en la oficina, pero sólo cinco se consideraron en la reunión anual. De las siete mil declaraciones que se han hecho en la oficina desde su creación, la Iglesia de Roma sólo ha reconocido 66.

EL MILAGRO COMO PARADOJA

“Los milagros representan una paradoja” para Haussner, “una fisura en la lógica que nos conduce hacia la muerte”. Para ella, “esperar un milagro es en cierto modo la esperanza de que todo va a terminar bien y de que hay alguien que vela por nosotros”. Por eso en la película “Dios significa destino”, dice la autora de  Lourdes . “Y el destino es obviamente injusto e impredecible”.

Con honestidad y sin el menor rastro de cinismo,  Lourdes  nos acerca a las miserias de la enfermedad y la infelicidad, común a todo ser humano. Puesto que aquí el auténtico milagro es encontrar sentido a nuestra dura existencia, donde apenas se vislumbra la sombra de la Providencia. Como en la novela de Zola,  Lourdes  ofrece “el delicioso pan de la esperanza, por el que la humanidad tiene un hambre que nada puede saciar”. Puesto que se trata del “insaciable anhelo humano de felicidad”.

UN SOLO MEDIADOR

Para aquellos que creemos en Dios como se ha revelado en la Escritura, pero no en una Madre de Dios que nos sirva de mediadora y reciba nuestra veneración ( hiperdulía , según Roma), no hay otro mediador entre Dios y los hombres que Cristo Jesús (1 Timoteo 2:5). Él es el Pan de Vida que puede saciar todos nuestros anhelos.

“El que a mí viene, nunca tendrá hambre”, dice Jesús (Juan 6:35). Porque el que cree en Él, tiene vida eterna (v. 47), no sólo en tiempo, sino en calidad. La esperanza de “una vida plena, feliz y que tenga sentido”, que está detrás de la búsqueda del milagro –como dice Haussner–, no se puede alcanzar más que por Aquel que es la Vida misma.

Si Dios en  Lourdes  no es más que otro nombre para el Destino, no hace falta esperar al final de la Historia para ver esa salvación de la que habla la directora austriaca. Ha venido por Cristo Jesús, al resucitar de los muertos. Él es la “esperanza viva” (1 Pedro 1:3), cierta y segura de lo que ha de venir. Quien tiene al Hijo, tiene la vida.

Autores: José de Segovia © Protestante Digital 2011

Toy Story 3: juguetes abandonados

Publicado: mayo 18, 2011 en Cine

 José de Segovia Barrón

Toy Story 3 :  juguetes abandonados

¿Quién no se ha sentido alguna vez despreciado y abandonado?

17 de mayo de 2011

   Incluso el creyente puede llegar a dudar si realmente Dios le ama. Los personajes de la tercera entrega de Toy Story –ahora disponible en DVD– están devastados, porque Andy es ahora mayor y no quiere jugar ya con ellos.

Un sentimiento de tristeza, pérdida y desesperanza llena los primeros minutos de esta historia de juguetes destinados a la basura. Nunca se había visto un rostro animado con tal desolación, como cuando los personajes de  Toy Story 3,  se enfrentan al fuego de la destrucción de su propia mortalidad.

No es extraño que esta película no sólo hayaconseguido la mayor recaudación de taquilla en todo el mundo, para un film de animación, sino que sea considerada por muchos críticos como una de la obras cumbres del séptimo arte. Es un secreto a voces que los trabajos de  Pixar  son una de las pocas cosas interesantes que ha producido la industria norteamericana, desde que los grandes estudios se estancaran en los años ochenta en continuos  remakes  de cualquier película realizada hasta entonces.

 EL GENIO DE  PIXAR
 El creador de  Pixar,  John Lasseter –ahora director creativo de  Disney –intenta recuperar el tiempo perdido, dando prioridad a las historias sobre los estudios de mercado. Se incorporó a finales de los setenta al estudio del ratón Mickey, cuando todavía estaban allí muchos de los grandes animadores de la época de oro. Cuando la empresa está a punto de desaparecer en 1984 –por una OPA hostil del tiburón de Wall Street, Saul Weinberg–, Lasseter se muda al norte de California para trabajar con el creador de  Star Wars,  George Lucas, en el comienzo de la animación digital.

La compañía de Lucas fue adquirida en 1986 por Steve Jobs de  Apple,  convirtiéndose en  Pixar. Tras unos años haciendo cortos, se atreven con el primer largometraje en 1995 – Toy Story –, que fue distribuido por  Disney  –entonces en manos de Jeffrey Katzenberg, que impone una narración clásica–. Todo cambia con  Los increíbles  (2005) de Brad Bird. Esta historia crepuscular de superhéroes parece más propia del mundo del cómic adulto de  Watchmen  que de un producto infantil.

 Pixar  hace desde ese momento unas películas, que tienen diversos niveles de lectura, dependiendo del público que se pone delante de la pantalla. Para Lasseter, lo principal es el argumento. La tecnología está al servicio de la historia. Según él, “los ejecutivos de  marketing no deberían influenciar en las decisiones artísticas”. Porque “¿qué te puede decir esa gente sobre lo que te gustaría ver en el cine? Algo como lo que vieron la última vez que fueron a ver una película”. El creador de  Toy Story  cree que sus éxitosno se basan en los estudios de mercado, sino en historias tan inusuales como la de una rata que quiere ser  chef  en el mejor restaurante de París ( Ratatouille ).

 NOSTALGIA DE LA INFANCIA PERDIDA
 Si hay un tema recurrente en el cine de  Pixar,  esa es la melancólica tristeza con la que se recuerda la época en que fuimos niños. En  Ratatouille  (2007), el personaje más negativo es humanizado, con el salto a la infancia del crítico culinario Anton Ego.  En  WALL-E (2007), un robot pierde la memoria, tras sacrificarse para salvar a la humanidad. En  Up  (2009) se resume maravillosamente, en sus once primeros minutos, toda la trayectoria vital de una pareja. Y  ahora en  Toy Story  3 (2010), el joven dueño de los juguetes protagonistas, Andy, renuncia a sus recuerdos de infancia.

 Si en la primera entrega hay una llamada al conformismo (cuando  Buzz Lightyear tiene que descubrir, a la fuerza, que no es más que un juguete) y en la segunda a la resignación (los juguetes descubren que a medida que Andy se va haciendo mayor, los irá arrinconando, para dedicarse a otros juegos más acordes a su edad), en la tercera nos enfrentamos a nuestra propia mortalidad. Los juguetes protagonistas se ven en la encrucijada de ir a parar al desván (retiro y jubilación), o a la bolsa de basura (la muerte). Ya que Andy se hace universitario y ya no quiere, no puede, o no debe, jugar a cosas de niños.

A pesar de nuestros mayores esfuerzos, nadie vive para siempre. Llega el momento en que nos tenemos que enfrentar a la muerte que nos espera. Como dice la productora, Darla Anderson, “la historia refleja cómo debemos enfrentarnos a cambios en nuestra vida, que son inevitables”. Como la mayor parte de las películas de  Pixar,  “puede ser tan profunda como uno quiera”. Trata sobre transiciones como crecer, dejar tu casa, ser dejado atrás, o incluso un tema tan serio como qué pasará al final con nosotros.

 ¿A QUIÉN PERTENECEMOS?
Andy no es el único que ha crecido a lo largo de estas historias. En la primera, el entrañable y egocéntrico Woody odiaba a Buzz por robarle la atención de Andy. Y en la segunda se veía inmortalizado en un museo. Ahora descubre que “ya no se trata de que jueguen contigo, sino de estar allí, cuando Andy te necesita”. Aunque él es todavía el favorito. El chico decide llevárselo a la universidad, pero todos los demás acaban en una guardería.

En el irónicamente llamado  Centro de Atención de Día Soleado  ( Sunnyside ), encuentran docenas de juguetes abandonados. Su jefe es un enorme oso de peluche con olor a fresa, llamado Lotso, que encubre a un ser malvado y resentido con la vida. El tirano dueño de la guardería tiene una historia trágica. Su dueña le perdió y compraron otro oso igual, en su lugar. Se sintió “perdido, despreciado, no amado, ni querido”.

 Lotso se intenta convencer a sí mismo, que cuando uno “no tiene dueño, no se te rompe el corazón”. Cree que todos los juguetes estarían mejor si fuera “dueños de si mismos”. Su filosofía no sólo domina la guardería, sino la sociedad en que vivimos. A pesar de su luminoso nombre, no hay comunidad, ni libertad en  Sunnyside . El deseo de autonomía ha corrompido este mundo, donde hemos cambiado nuestro legítimo Dueño por la tiranía de una esclavitud que nos aprisiona, dándonos una falsa seguridad.

 HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ
 Lotso trata a los demás juguetes como se ve él a sí mismo: “somos simple basura, esperando a que nos tiren”. Uno de los que utiliza es un Ken, que ve las cosas de otra manera, al enamorarse de una Barbie. Lotso se ríe de él diciendo: “¿te crees que eres especial? ¡Eres sólo un pedazo de plástico!, hecho para tirar; ella, una muñeca Barbie, como hay cientos de millones”.  La película nos hace preguntarnos sobre el propósito de la vida: ¿para qué fuimos hechos?, ¿somos especiales?, ¿para quién?

 Para Woody, el sentido de la vida está intrínsecamente unido a nuestro Dueño. El se define a sí mismo por Andy. Todos deseamos pertenecer a alguien . Este anhelo es más fuerte aún que nuestro instinto a evitar el dolor del rechazo. La Biblia dice que ese deseo se hace pleno en la confianza, por la que nos sentimos propiedad de Dios, aunque experimentemos dolor y soledad.

En el siglo primero, Pedro escribe a una gente que sufre, y a pesar de ello son “un pueblo escogido, una comunidad diferente, posesión misma de Dios”. Como resultado, “pueden mostrar a otros la bondad de Dios, porque Él les llamó de la oscuridad a su luz admirable”. Es cierto que “antes no tenían esa identidad de comunidad; pero ahora son pueblo de Dios”. Aunque “un tiempo no tuvieron misericordia” de ellos, ahora han recibido la misericordia de Dios” ( 1  Pedro 2:9-10 ).

 Nosotros, como ellos, podemos encontrar nuestra identidad en Dios; saber que somos especiales, porque somos suyos. Ser propiedad de Dios, no es como estar bajo la tiranía de Lotso. Es más como la exuberante amistad del primer Andy. Su amor trae libertad, propósito y comunidad. Más aún, Dios será fiel a nosotros, “hasta el infinito y más allá”.

Autores: José de Segovia Barrón

© Protestante Digital 2011

La implacable conciencia de Lumet

Publicado: abril 13, 2011 en Cine

Este fin de semana ha muerto en Manhattan el director Sidney Lumet, que retrató el lado oscuro de la sociedad americana.

12 de abril de 2011

Sus películas hacen un cuadro de la corrupción en Nueva York, que alcanza la policía, la justicia y el seno de la familia misma. Era el último representante de la llamada generación de la televisión, que tras formarse en el medio que aparece en los años cincuenta, se convierte en la conciencia crítica que produce los grandesthrillers de los setenta.

Nacido en Filadelfia en 1924, sus padres eran actores judíos que hacían teatro en yiddish. Hizo papeles desde niño en la radio, el cine y los escenarios de Broadway, donde representó a Jesús en una obra de 1940 llamadaViaje a Jerusalén. Tras estudiar en la Universidad de Columbia, va a la segunda guerra mundial. Actúa y dirige teatro en Nueva York, hasta entrar en la televisión, donde trabaja con futuros grandes cineastas, como John Frankenheimer, Robert Mulligan o Arthur Penn. Juntos hacen un retrato corrosivo de la sociedad norteamericana de los años setenta, pero también una de las visiones más desesperanzadas de la condición humana.

HOMBRES SIN PIEDAD
Su primer largometraje es todavía hoy una de sus más famosas películas. Doce hombres sin piedad(1957) parece una obra de teatro, pero se hizo originalmente para la televisión, que obviamente en aquella época era otra cosa. ¡Nada que ver con el deplorable espectáculo de nuestros días! Para muchos españoles, está de hecho unida a la versión que popularizó Estudio 1de TVE –recientemente publicada en DVD–con actores como José María Rodero, que hacía el papel de Henry Fonda en el cine.

Toda la historia se desarrolla dentro de una habitación. La sensación claustrofóbica que eso produce, hace que el espacio parezca cada vez más pequeño. Esa sensación de ahogo eleva la tensión a límites inimaginables. La maquinaria de administración de justicia es puesta así en tela de juicio, cuando los doce miembros de un jurado tienen que juzgar a un muchacho, supuestamente culpable de asesinato. Un solo jurado discrepa de la mayoría, no porque crea que sea inocente, sino por la duda razonable, que está en la base misma del sistema de justicia norteamericano. El juicio se convierte así en un proceso a la comodidad de una sociedad sin conciencia.


El prestamista (1964) es para algunos su obra más completa y devastadora. Interpretada por Rod Steiger, relata la historia del dueño de una casa de empeños en el barrio neoyorquino de Harlem. Es un superviviente del Holocausto, que ha perdido la confianza en el ser humano y se enfrenta a las profundas contradicciones que le provoca su oficio. Es un film sobre la injusticia, la soledad y el egoísmo, con un final que nos aboca a un abismo sobrecogedor.

CORRUPCIÓN TOTAL
El tema de la corrupción de la justicia va unido desde los años setenta, en la filmografía de Lumet, a su reiterado cuadro de la corrupción policial. La película Serpico(1973) es una de sus más famosas colaboraciones con Al Pacino.Basada en la historia real de un agente de policía de Nueva York, nos presenta a un hijo de emigrantes italianos que se hace detective de paisano. Su barba y su melena le hacen irreconocibles en un mundo del crimen, que conoce a pie de calle.

Serpico es uno de los más claros ejemplos del llamado cine de soledad de los años setenta. El personaje de Pacino es un hombre sensible que acaba solo, tras la ruptura de varias relaciones sentimentales y su progresivo aislamiento, por su negativa a participar del soborno policial. No tiene ya más compañía que la de un perro y unos ratones blancos, ante el desprecio de unos compañeros,que se sienten acusados por su resistencia a la corrupción. Lo duro es que, lejos de convertirse en un héroe, Serpico acaba en una auténtica desolación.

Tarde de perros (1975) es tal vez el robo de un banco más extraño que hayamos visto en la historia del cine.La figura del patético homosexual que representa Al Pacino, está tan lejos de lo políticamente correcto, que en su cuadro satírico de la sociedad americana no deja títere con cabeza. En él adelanta el creciente papel manipulador de la televisión, que denuncia en Network, un mundo implacable(1976).

El presentador de noticias de una cadena es despedido a causa de su baja audiencia. Para evitarlo, aprovecha su penúltima aparición para anunciar que se volará la tapa de los sesos en directo. La jefa de programación interpretada por Faye Dunaway, le propone al director de la televisión (Robert Duvall), darle a este hombre un programa donde descargar su locura, para alcanzar los mayores índices de audiencia… ¡Un claro anuncio de lo que habría de venir!

CATÁLOGO DE INJUSTICIAS
A principios de los ochenta Lumet conserva todavía gran parte de su vitalidad. Tras la tristemente olvidada El príncipe de la ciudad (1981), un extraordinario cuadro sobre la corrupción policial –que acaba de salir en DVD en una edición para coleccionistas–, hace otra obra maestra con Veredicto final (1982). La increíble actuación de Paul Newman produce una de las películas más estremecedoras sobre la falta de justicia humana.

La degradación del sistema abarca aquí también al individuo, que es un abogado alcoholizado que se aprovecha de las viudas en sus momentos de dolor. Su fracaso matrimonial le lleva a una soledad sólo interrumpida por un amor, que finalmente le traiciona. Las injusticias claman al Cielo en esta historia de las manipulaciones de la archidiócesis católica por ocultar un caso de negligencia médica en un hospital religioso. Una triste historia, que te deja realmente hundido. Cine para adultos, por lo tanto, donde no hay concesiones al espectáculo banal de la frívola industria actual.

La corrupción policial continúa llenando los mejores momentos de su cine en los años noventa conDistrito 34: Corrupción total(1990) y La noche cae sobre Manhattan(1996). Eloscuro papel de Nick Nolte en la primera es sustituido por la sorpresa de la decepción de Andy García en la segunda, en un relato sombrío y pesimista, que sustituye la agresividad de la primera por una desilusión final, que nos deja sin esperanza en el género humano. ¡Qué derecho podemos invocar, cuando los propios agentes del orden trastornan el más elemental sentido de justicia!

HORRORES FAMILIARES
Ante un cuadro tan devastador, uno pensaría que la familia es el único reducto donde poder refugiarse. Antes que el diablo sepa que has muerto (2007) nos demuestra todo lo contrario.El tono de la última película de Lumet es tan sombrío y duro como el resto de su filmografía. Este violento thriller está protagonizado por el genial Philip Seymour Hoffman y cuenta con veteranos actores como Albert Finney. El guión está escrito por alguien que estudió teología y quiso ser franciscano, antes de convertirse en un conocido autor teatral de Broadway, Kelly Masterson.

La historia nos sorprende con un arranque nada habitual en su larga carrera cinematográfica. Es una escena de sexo, carente de todo erotismo, que resultará ofensiva a muchos, por la visión humillante que nos da de Marisa Tomei, frente al inquietante y despreciable papel que representa Philip Seymour Hoffman. Esta mujer se nos presenta como poseída por dos hermanos, que la ven como poco más que un trozo de carne para copular. En elcaso del personaje de Hoffman por vanidad, y en el de Ethan Hawke por desesperación. Como siempre en el cine de Lumet, nada es lo que parece a simple vista…

Las máscaras de la hipocresía no tardan aquí en desplomarse con facilidad. Puestos bajo presión, cada personaje desvela lo peor de si mismo. El próspero hombre de negocios es en realidad un drogadicto, que dilapida los fondos de la empresa para la que trabaja. Tras el desamparo de su hermano se esconde la cobardía. Todos ocultan oscuros matices. Hasta las victimas reaccionan con una ira cruel y primitiva, que no conoce límites ni fronteras. En esta violencia ancestral, no se repara ni en aquellos que son de tu propia sangre. Esta no es película para estómagos delicados, pero su crudeza nos desvela una radiografía moral, cuya verdad es tan real como la vida misma.

NO HAY JUSTO, NI AUN UNO
El aparente pesimismo de la obra de Lumet nos revela más bien un realismo bien informado. La lucidez de sus historias desvela una corrupción tal, que no hay aspecto de la vida humana que se vea libre de ese proceso de degradación y miseria.

Difícilmente podríamos encontrar un cuadro mejor en el cine de lo que representa el diagnostico moral de Romanos 3No hay justo, ni aun uno (v. 10). Para el apóstol Pablo, todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (v. 10). ¿Es esto una exageración?

Frente al idealismo franciscano que buscaba el guionista de Antes que el diablo sepa que has muerto, se encuentra la verdad que descubre el mismo autor, cuando acaba sus estudios de teología y cuelga los hábitos, para empezar a escribir teatro. Semejante religión no era más que una evasión de la realidad. ¡Qué contraste con el pensamiento de Pablo! No son sin embargo sus prejuicios los que se expresan en estas palabras, sino la revelación de Aquel que nos conoce a nosotros, mejor que nosotros a nosotros mismos.

¿CÓMO PODEMOS ENTONCES SER JUSTOS?
La Palabrade Dios tiene esa extraña capacidad para revelar todo aquello que ocultamos en la oscuridad de nuestra vida. Nos trae en ese sentido malas noticias.No hay justo, ni aún uno.Todos estamos bajo el juicio de Aquel que considera la realidad de nuestros actos, palabras y pensamientos, que sabe incluso lo que hemos dejado de hacer… Pero hay otra justicia que se revela desde el Cielo: La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él (v. 22).

Todos hemos fallado. Nadie es inocente, como demuestran los personajes de Lumet. Sus imperfecciones son puestas de tal modo en evidencia, que parece que finalmente todos reciben lo que merecen. La verdadera justicia va más allá, sin embargo, de los infortunios que podamos sufrir en esta vida. Ya que el Juez todavía no la ha manifestado, más que por medio de una cruz. Lo extraño es que quien allí derrama su sangre es el Justo, sufriendo en el lugar de los injustos.

Es así como Dios ha hecho propiciación, para manifestar su justicia (v. 25). Y por medio de la fe en la sangre del Justo, nosotros, los injustos, podemos ser justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús (v. 24). ¡Esa es la sorpresa del Evangelio!Por la justicia de Otro, nosotros, siendo injustos, podemos ser declarados justos, como un regalo de su Gracia, que triunfa finalmente sobre el poder de la oscuridad y el mal que reina en nuestra vida.

Autores: José de Segovia Barrón

© Protestante Digital 2011


Por Josephine Vivaldo|Christian Post Correspondent
Traducción de Alejandro A. Torre

Justo a tiempo para el 400 aniversario de la Biblia King James, Lionsgate está listo para lanzar un docudrama que retrata la historia de uno de los libros más venerados de la historia.

  • KJB
    «KJB: El Libro Que Cambió el Mundo» habla sobre el origen, significado y el impacto de la Biblia King James. El docudrama será lanzado el 5 de abril.

«KJB: El Libro Que Cambió el Mundo», protagonizada por el premiado actor John Rhys-Davies (El Señor de los Anillos, Indiana Jones y la última cruzada), lleva a los espectadores a través de la historia, explicando el origen, significado e impacto de la traducción King James.

«Su imagen, su lenguaje y su influencia se han dejado sentir en todo el mundo durante los últimos 400 años, y también dice ser la Palabra viva de Dios», dice Rhys-Davies.

El anfitrión cuenta cómo nació la traducción King James, comenzando con la ascensión de Jacobo I al trono Inglés en 1603, en dramatizaciones cortas de los eventos que rodearon la creación de la Biblia.

Él tuvo éxito al trono en un momento cuando el país estaba «en el centro de una revolución teológica.»

Una nueva Biblia fue propuesta y afirmada durante una conferencia con los puritanos Inglés en la Corte del Palacio de Hampton, en donde una nueva traducción de la Biblia ni siquiera estaba en la agenda. La reunión fue convocada originalmente por el rey James, en respuesta a una serie de peticiones para la reforma dentro de la iglesia por los puritanos, que diferían con los anglicanos.

Pero fue allí que John Rainolds, un puritano, propuso una nueva traducción.

El Rey James no estaba satisfecho con cualquiera de las traducciones existentes en Inglés de la Biblia. En particular, odiaba la Biblia de Ginebra – «con pasión», como Rhys-Davies narra en la película. Encargó una nueva traducción.

Mientras que el Rey James continuó con su traducción había conspiraciones contra él y su reino, incluida la Conspiración de la Pólvora de 1605 – fuente de inspiración para la popular película «V de Vendetta».

Tomó siete años terminar la traducción. Fue publicada por primera vez el 5 de mayo de 1611.

En honor del 400 aniversario muchas iglesias y organizaciones han creado varios proyectos para conmemorar la KJV.

A principios de este año, el arzobispo de Canterbury, Dr. Rowan William, envió un mensaje al público, donde hizo un llamado a los creyentes a «celebrar la contribución realizada por ese libro hace 400 años.»

Una versión actualizada de la NVI fue publicada a propósito este año para el aniversario.

Thomas Nelson Publishers lanzó un sitio web que ofrece una amplia gama de contenido, incluyendo videos, versículos diarios de las Escrituras, podcasts y mucho más para la celebración del 400 aniversario.

Y el Príncipe de Gales, el príncipe Carlos, ofreció su contribución como patrono de Confianza de la Biblia King James y leyó para el proyecto de YouTube Bible Juan 14. Curiosamente, el influyente ateo Richard Dawkins también se lee de la KJV para el proyecto de YouTube Bible.

«No se puede apreciar la literatura Inglesa a menos que estés inmerso en alguna medida en la Biblia King James», dijo Dawkins, según la Biblia King James Trust, que se creó para celebrar el 400 aniversario de la Biblia King James. «Estamos en una cultura cristiana, venimos de una cultura cristiana y no conocer la Biblia King James, es que de alguna manera, bárbaro.»

Cuando la cuenta regresiva continúa en menos de un mes, muchos más proyectos están en juego en un esfuerzo para llamar la atención sobre el texto significativo. Como Rhys-Davies, destaca, «Estos textos definen el camino de la salvación, y te llevan hasta las puertas de la vida eterna.»

«KJB: El libro que cambió el mundo» estará disponible el 5 de abril.

En la Web: http://www.kjbthefilm.com/

 


Uno de los hechos más denigrantes de violación a los derechos humanos en la historia del Perú se produjo en el tiempo de la dictadura del Ing. Fujimori.  el 18 de jULIO 1992, ingresarón amparados por la oscuridad y sus armas, a la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle(conocida como La Cantuta debido al nombre de la zona donde se encuentra) un grupo paramilitar llamado «colina», secuestrando y desapareciendo  a 9 estudiantes y un profesor.  ellos nunca más fuerón devueltos vivos.

La impunidad, el asesinato, la culpabilidad de inocentes y la mentira fueron los argumentos y accionar de la dictadura para hacer un contraoperativo en aquel entonces.  Juan Abelardo Mallea Tomaella un joven taxista evangélico inocente, fue apresado y acusado de ser  terrorista y el «cerebro» que elaboró los planos para ubicar  los restos enterrados de los estudiantes, todas estas argucias fueron desmentidos con pruebas contundentes que manifestaban la inocencia de Juan Mallea.

Juan Mallea, es la figura honesta, seria, que dice la verdad por su condición de Evangélico, humillado, abusado violentado, mantuvo su verdad de inocencia hasta lograr su libertad.

Han pasado de 19 años, los culpables han sido juzgados y sentenciados.

Samuel Nieva

video:http://www.larepublica.com.pe/

Samuel Nieva

El rito, entre la fe y la duda

Publicado: marzo 31, 2011 en Cine


El rito, entre la fe y la duda

Cuando uno ve la publicidad de El rito, se pregunta: ¿no hay ya suficientes películas sobre exorcismos? Aunque hace ya casi cuatro décadas que se hizo el clásico de William Friedkin, el género está lejos de haberse extinguido. Estos últimos años se repiten las historias sobre exorcismos, que consideran casos reales, desde el dilema entre la fe y la duda.

28 de marzo de 2011

Considerado al principio como una variante del cine de terror, este sub-género se ha convertido finalmente en una especie de thriller teológico, con películas como El exorcismo de Emily Roseo la actual El rito, donde no debemos “esperar cabezas girando o puré de guisantes” –como dice irónicamente el cura que interpreta Anthony Hopkins–. Desde el mítico film de los años setenta, la curiosa apologética de estas obras –muchas de ellas hechas por creyentes–, es que si reconocemos la existencia del diablo, aceptaremos también la realidad de Dios.

La historia de El rito nace de un reportaje de un periodista norteamericano llamado Matt Baglio, que reencontró la fe al investigar la actividad de un verdadero exorcista en Roma.La novela es convertida en guión por el escritor católico Michael Petroni, autor de la última entrega de la serie de Crónicas de Narnia: La travesia del Viajero del Alba. El periodista Baglio se convierte aquí en la simpática Alice Braga y el seminarista de cincuenta años en el joven debutante Colin O´Donoghue.

El director sueco Michael Hafstrom viene sin embargo de la protestante Suecia –aunque su madre es una judía húngara–, pero ha presentado su película en el Vaticano con el protagonista –Anthony Hopkins–, que dice que ha dejado de ser ateo, al superar sus problemas con el alcohol. El co-protagonista O´Donoghue es un actor católico practicante irlandés, que hace aquí su debut en la gran pantalla. Todo parece indicar que estamos ante un testimonio de fe, pero ¿es esto asi?

¿NADA EN QUE CREER?
¡No tengas miedo! ¿Crees en el pecado? ¿No hay nada en que creer?, suena la voz sobre el fondo negro con que comienza El rito, después de una cita del papa Juan Pablo II, que acaba afirmando que “el diablo sigue vivo y activo en el mundo”. La escena que viene a continuación parece sacada de la serie A dos metros bajo tierra.Vemos a un chico trabajando en el negocio de su padre, Istvan Novak (Rutger Hauer), algo tan poco usual como una funeraria. El joven embalsamador Michael parece alguien normal. Sale con sus amigos a los bares, donde encuentra chicas, pero de repente decide dar un giro radical a su vida, entrando en un seminario católico.

La acción salta entonces al momento antes de tomar votos para entrar en el sacerdocio. Tras escuchar las palabras del llamado de Jesús –en el Evangelio según Juan 15:16, que recuerda a sus discípulos que es Él quien les ha elegido a ellos, no ellos quienes le eligieron a Él–, Michael aparece en la habitación escribiendo su renuncia por correo electrónico a su superior, por “ausencia de fe”. La reacción sorprendente del padre Matthew (Toby Jones), es proponerle viajar a Roma, para hacer un cursillo sobre exorcismos, que le haga encontrar a Dios.

La lógica es la misma que llevó a la fe al padre Lucas –Hopkins–, que se dedica ahora a hacer exorcismos en una casa a las afueras de Florencia. Las conversaciones entre el incrédulo Michael y el extravagante sacerdote van a llenar la película. La reputación de heterodoxia del Padre Lucas se muestra en unos discursos que recuerdan el concepto de la duda inevitable del teólogo Paul Tillich: “Reconcíliate con tus dudas, porque ellas te dirigirán”. Confiesa incluso: “A veces experimento una total pérdida de fe –días y meses, cuando no sé qué demonios creo–, en Dios o el diablo, Santa Claus o Campanilla”. El problema es que “sólo puedes vencer al mal, cuando crees”…

EL EXORCISTA
El maestro del thriller de los setenta, William Friedkin, quiso hacer ya con El exorcista (1973) una «parábola para el siglo XX», que “pretende ser una obra moral que refleje la lucha entre el bien y el mal, tomando en serio el mal, en vez de racionalizarlo”.La película está basada en otra novela-reportaje, que cuenta un suceso real ocurrido en 1949 con un chico de 14 años –en vez de una niña pequeña– en Mount Rainier (Maryland, EE.UU.). El muchacho había pasado por varios hospitales a causa de unos violentos ataques nerviosos. Como los centros sanitarios estaban gestionados por jesuitas, aconsejaron a los padres visitar a un sacerdote, pero ellos eran luteranos y no creían en la posesión diabólica.

Al morir la tía del niño, que era muy aficionada a la ouija (una tabla por la que se intenta mantener contacto con los espíritus), el muchacho empezó a mostrar comportamientos histéricos. Un pastor luterano pasó una noche en su casa y dio testimonio de los extraños fenómenos. Recurrieron sin embargo a un cura, que recibió la aprobación de sus superiores para celebrar un exorcismo en el hospital jesuita de Georgetown. Este no muere –como el padre Merrin (Max von Sydow) en la película–, pero fue lesionado por los golpes que le dio el niño con una madera, siendo sustituido por otros dos sacerdotes.

William Peter Blatty conoció el caso mientras estudiaba en la Universidad de Georgetown. Era hijo de una mujer profundamente católica, que había sido abandonada por el padre, cuando el escritor tenía 7 años. Tenía tanto interés en la religión, que había pensado ser sacerdote. Este escritor neoyorquino trató de averiguar detalles del caso, presentando el tema a un editor con cartas larguísimas llenas de divagaciones religiosas, sobre la convicción de que la posesión diabólica era en cierto modo una prueba de fe. El libro se publicó con mucho éxito en 1971, siendo llevado al cine por Friedkinal año siguiente. Su sombra se extiende sobre El rito…

LA SOMBRA DELPADRE
A pesar de la irónica mención a las “cabezas girando y el puré de guisantes”, las referencias a El exorcista se repiten durante toda la película –aunque el director prefiere El exorcismo de Emily Rose (2005)como modelo de thriller teológico. La combinación de cine judicial con una historia real de exorcismos –basada en el caso de la alemana Anneliese Michel– de Scott Derrickson, tiene menos que ver sin embargo con la película de Hafstrom que el clásico de El exorcista.

Su cuidada fotografía tenebrista muestra desde el principio unas secuencias que recuerdan las perturbadoras imágenes que abren el film de Friedkin. Las pesadillas del joven Michael con su padre recuerdan los sueños del padre Karras (Jason Miller) en El Exorcista. La figura del padre es clave para entender la crisis de fe de estos personajes. El carácter bíblico del diablo como acusador, es puesto en evidencia en estas historias, apelando a los sentimientos de culpa de unos hombres, que viven atormentados por la forma cómo han tratado a sus padres. Los demonios les recriminan así sus faltas, sumiéndoles en un terrible mar de dudas.

Satanás es presentado en la profecía de Zacarías 3 como el adversario del sumo sacerdote Josué –que es el mismo nombre que Jesús en hebreo–. Su estrategia es acusarle a él y a su pueblo, siendo respondido por Dios mismo (v. 2). “El acusador de los hermanos” (Apocalipsis 12:10) actúa así contra el creyente noche y día, mostrándole su culpa, frente a Dios. El diablo hace así dudar al creyente de tres maneras. Primero, procura que esté siempre preocupado por su pecado. Hace así, en segundo lugar, que se depriman, sintiéndose miserables e inútiles. Y les hace dudar finalmente de su salvación, mostrándoles la ausencia de evidencias de su fe.

LA FE LIBERADORA
“Sólo puedes vencerlo, cuando crees”, le dice el padre Lucas al joven Michael. Sin embargo, lo único que hace el exorcista son rituales con crucifijos, estampas, agua bendita, velas, conjuraciones y rosarios. Nada de esto tiene poder contra el diablo, según la Escritura.Jesucristoy los apóstoles se enfrentan con demonios, pero no recurren a ninguna fórmula para dominarlos. El interés del exorcista en averiguar los nombres de los demonios –tanto en la versión católica de la película, como en la oración de guerra espiritual que encontramos en algunos círculos evangélicos– tiene más que ver con el pensamiento mágico que cree en el poder de la pronunciación de las palabras, que en la visión bíblica de la fe liberadora, que se basa en la Palabra de Dios.

La mera sugerencia de que un creyente puede ser poseído por los demonios, como vemos en la película, está contra la enseñanza bíblica, porque un cristiano está poseído por Dios (Corintios 6:19-20). Podemos ser atormentados y tentados, pero no poseídos.Cuando somos unidos a Cristo por medio de la fe, recibimos al Espíritu Santo dentro de nosotros. Ningún demonio puede poseernos, porque “somos de Dios, y les hemos vencido; porque mayor es el que está en nosotros, que él que está en el mundo” (Juan 4:4).

Cuando somos salvos por la obra de Cristo, somos librados de la potestad de las tinieblas (Colosenses 1:13-14). Somos atacados por el diablo, pero tenemos seguridad en Cristo (Romanos 8:37). El maligno no puede tocar a un hijo de Dios (Juan 5:18), porque no puede deshacer su obra. El Señor nos protege con su fidelidad (Tesalonicenses 3:3).

Si quieres ser libre de toda amenaza espiritual, confía en la obra de Jesucristo, que da la victoria frente al mal. Ya que “despojando a los principados y las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). ¡No tengas miedo!, pero no por la fuerza de un ritual, sino por la obra de Cristo Jesús, que ha vencido en la cruz.

Autores: José de Segovia Barrón

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