Archivos de la categoría ‘Cine’


Hitler in Colour (documentary movie)

Publicado: diciembre 28, 2012 en Cine

‘El Hobbit’: la vida es un viaje inesperado

Publicado: diciembre 23, 2012 en Cine

José de Segovia Barrón

55965_N_18-12-12-23-33-19El anillo nos arrastra al reino del Señor Oscuro, pero renunciar a él es imposible sin ayuda “externa”. Y ésta es siempre inesperada. Lo que los cristianos llamamos gracia.

 

 Al ver la pequeña mesa en que se escribió  El hobbit  –que está en la universidad evangélica norteamericana de Wheaton–, difícilmente se podría imaginar la pasión que continúa produciendo esta historia, ochenta años después. Para los que hemos leído este libro –incluso antes de que se publicara por primera vez en España en 1982, como es mi caso–, este no es un producto más para vender vídeo-juegos y atraer al gran público a las salas de cine –sea en dos dimensiones, tres, o ahora 48 fotogramas por segundo–. El viaje de  El hobbit  es la vida misma.

Once días después de que se publicara el libro en 1937, C. S. Lewis explicó en el suplemento literario del  Times  que esto es “porque hay que comprender que  El hobbit  es un libro infantil sólo en el sentido de que la primera de las muchas lecturas que merece puede llevarse a cabo en el cuarto de los niños”, pero “sólo años después, en una décima o vigésima lectura, comenzarán a percatarse de qué copiosa erudición y profundas reflexiones consiguen que todo sea tan maduro, tan familiar y, a su manera, tan cierto”.

Lewis podía decir eso porque fue su primer lector, a principios de los años treinta. Tolkien le había dejado el manuscrito, tras mostrarle su incapacidad imaginativa para aceptar la realidad de los evangelios, en una conversación nocturna por el paseo Addison de Magdalen College en Oxford. Fue aquel recién convertido al cristianismo, quien le empujó a publicar  El hobbit. Muchas lecturas después, se atreve así a decir, cuando se publica, que aunque: “predecir es arriesgado, en mi opinión, es posible que  El hobbit  se convierta en un clásico”.

 
   UN AGUJERO EN EL SUELO

 Corregir exámenes de colegio era un trabajo tedioso para Tolkien, pero era una forma de aumentar el salario que recibía como profesor universitario en los años treinta , cuando tenía una esposa y cuatro hijos que mantener. Esos días de verano, se sentaba en la mesa con su pipa y una enorme pila de papeles, para leer las aburridas respuestas de aquellos alumnos de diecisiete años.  En un momento de cansancio, levantó la vista y se quedó mirando en torno suyo, hasta fijarse en la alfombra. Notó que había un agujero en la tela. Se quedó ensimismado y escribió en un papel en blanco: “En un agujero en el suelo vivía un hobbit”…

Todo el mundo sabe lo que es un enano, pero ¿qué es un  hobbit ?  Los nombres de los enanos de esta historia vienen de la mitología nórdica  –que tanto entusiasmaba a Lewis y a Tolkien–, pero ¿de dónde vienen los hobbits? “Un pueblo sencillo y muy antiguo”, que dice, en el prólogo de  El señor de los anillos , “están más cerca de nosotros que de los elfos, y aún que los mismos enanos”. Cuando sus libros se hicieron famosos, Tolkien no tuvo problema en decir qué era un  hobbit.  El escritor desconfiaba e incluso despreciaba los avances modernos. No le interesaba la tecnología, ni la política contemporánea. El mundo de los negocios le era totalmente ajeno. Vivía sin coche, televisión o móvil –como yo–.

 Si algunos nos identificamos tanto con el universo de Tolkien, no es porque vivamos en otro mundo. Es que no nos gusta éste . No es fácil saber a dónde perteneces en un tiempo como éste, en continuo movimiento. La inmigración hace que las personas se trasladen hoy, por diferentes razones, grandes distancias. Ya no vivimos en La Comarca de nuestra pequeña esquina del mundo. Es por eso que muchos se sienten sin raíces e inseguros. Hay otro sentido, sin embargo, en que nos sentimos como los enanos de esta historia, extraños en este mundo.

 ALLÍ Y DE VUELTA OTRA VEZ
 El subtítulo original de  El hobbit  es  Allí y de vuelta otra vez  –que se anuncia como el título de la tercera película de esta nueva trilogía de Peter Jackson, traducida como  Partida y regreso –. Es un viaje de búsqueda, pero también una vuelta a casa. Porque todos sabemos en el fondo de nuestro corazón que nuestra vida no es un mero tránsito de la cuna a la tumba, sino la búsqueda de algo, un esquivo tesoro, que nuestra imaginación sitúa más allá de los límites de lo conocido y evidente. Es la nostalgia de un paraíso perdido, que anhelamos ver restaurado y consumado .

 Uno se llega a veces a sentir incluso “extranjero de si mismo”. Bastan unos minutos de  El hobbit , para ver que hay dos lados en Bilbo: uno aventurado como los Tuk y otro, casero como los Bolsón. Este último había estado gobernando y controlando su vida demasiado tiempo. Necesita liberarse de su excesivo apego a lo cómodo, seguro y predecible. Es el sentido de propósito con el que el Dios de Abraham, nos llama a emprender un viaje ( Génesis  12:1), que no sabemos dónde nos llevará ( Hebreos  11:8).

El Monte de Destino está lejos, oscurecido por montañas, árboles y valles. No sabes cuándo llegarás. A veces te parece cerca, otras, lejos. Colinas y valles se suceden, uno después de otro, llenos de peligros y amenazas. Subes a un monte, que parece como cualquier otro, cuando de repente vislumbras tu destino en la distancia. La fe mira de lejos realidades que deseamos, pero todavía no hemos alcanzado, por las que somos “extranjeros y peregrinos sobre la tierra” ( Hebreos  11:13).


 ALGO MÁS QUE SUERTE
 Como dice el profesor Devin Brown en  El mundo cristiano de El Hobbit,  hay un sentido de providencia en la obra de Tolkien, por el que su historia está llena de supuestas casualidades . Es así como Bilbo encuentra el anillo. “Era difícil de creer que hallara uno realmente por accidente”, dice el narrador. Al mirar atrás, uno se da cuenta de que fue algo más que suerte. Gandalf dice a Frodo en  La comunidad del anillo,  que “estaba destinado a encontrarlo”.

El mayor erudito sobre la obra de Tolkien –el profesor de literatura medieval, Tom Shippey– dice que la “casualidad no era la palabra que expresaba mejor sus ideas sobre el azar y el propósito”, sino “suerte”. Una expresión que se repite una y otra vez en  El hobbit y El señor de los anillos,  llena de sentido y propósito. Aunque es al final de esta historia, cuando descubrimos que “la suerte” de Bilbo no es suerte en modo alguno.

 El anillo adquirido por él de Gollum, es el Anillo Único, perdido hace mucho tiempo, que forjó el Señor Oscuro en el fuego del Monte del Destino. Aunque su significado cambia, incluso de una edición a otra de  El hobbit,  su poder mágico resulta finalmente maligno  –como demuestra la deformación y corrupción de Gollum por su “tesoro precioso”–. Lo que es al principio como un “ecualizador” –según la terminología de Shippey–, que compensa las carencias del  hobbit,  haciéndole invisible, se convierte en un “amplificador psíquico” de los deseos de su corazón.  Su efecto adictivo tiene un poder, que hace que aunque uno quiera usarlo para los mejores fines, finalmente el anillo te corrompe. Debe ser por lo tanto destruido .

 AYUDA INESPERADA 
 La riqueza y el poder corrompen la Tierra Media, pero “un anillo gobierna sobre todos ellos”. Es por eso que muchos, conociendo la fe de Tolkien, han visto el anillo como un símbolo del pecado.

 Esta es una historia sobre el mal, no lo olvidemos. Tal vez esa es la razón por la que no les gusta a muchos cristianos, que encuentran no sólo la película, sino el universo de Tolkien, demasiado oscuro. Para mí, está ahí sin embargo la enorme fuerza de esta obra, frente a tantos relatos moralizantes que nos dejan indiferentes .

Es porque el anillo es una amenaza, que su siguiente relato ya no es una búsqueda para encontrar un tesoro, sino para perderlo, en el fuego del Monte del Destino, allí donde fue creado.

El mal ha de ser enfrentado y vencido. Gollum representa la debilidad y maldad que nos acecha. El anillo nos arrastra al reino del Señor Oscuro, pero renunciar a él es imposible sin ayuda “externa”. Y ésta es siempre inesperada. Lo que los cristianos llamamos gracia.

 No podemos ver esta historia como una alegoría cristiana, pero hay en ella “destellos del Evangelio”. En nuestro mundo hay una batalla entre la luz y las tinieblas. Alguien tiene que adentrarse en el mismo corazón del reino enemigo, para derrotarlo .

La sorpresa es que la liberación no viene por la fuerza del poder de este mundo, sino por la debilidad del sacrificio. Es así como Dios vence a la oscuridad en la cruz y sigue mostrando su poder en nuestra debilidad.

 Son “los mansos, los que herederán la tierra” ( Mateo  5:5). El hobbit carece del poder y el valor de los enanos. “No soy un héroe, ni un guerrero, ni un saqueador –confiesa Bilbo a Thorin Es una ayuda inesperada, la que hace que él y sus compañeros se salven, una y otra vez. Y es así como espera llegar algún día a casa. Ya que “donde pertenezco, ese es mi hogar”, dice Bilbo.

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

Creative Commons

Babette y el festín de la Gracia

Publicado: diciembre 6, 2012 en Cine

José de Segovia Barrón

Babette y el festín de la Gracia
La historia nos presenta una comunidad luterana de rasgos pietistas –el término puritano se usa más bien en el mundo anglosajón y no es lo mismo que pietista–.

05 DE DICIEMBRE DE 2012

 Hay cosas que uno no las entiende, hasta mucho tiempo después. Puede saber de lo que tratan, a lo que se refieren, pero en realidad no ha comprendido nada. Así ocurre con algunas historias, como  El festín de Babette  –el film danés, basado en un cuento de Karen Blixen,   que ganó un Oscar hace veinticinco años y vuelve ahora a los cines en una versión restaurada–. Vi la película, cuando se estrenó en 1988 en los cines Alphaville de Madrid y la he vuelto a ver en algún pase de televisión, pero no la había entendido hasta ahora.

Me temo que eso es lo que les pasa a los que ven este relato como un clásico de la gastronomía en el cine. Disfrutan de ver a Stéphane Audran cocinando –la actriz francesa presentó la copia en el festival de San Sebastián, donde recrearon incluso sus platos–, pero no ven su dimensión de parábola. Lo mismo les pasa, por otro lado, a los católicos que se empeñan en ver el misterio de la transustanciación en la historia de esta escritora de origen luterano –que firmaba con el seudónimo de Isak Dinesen y murió ahora hace medio siglo–.

Es cierto que con  El festín de Babette  el veterano realizador danés Gabriel Axel –nació en 1918 y trabajaba en la televisión desde los años cincuenta–, se coloca en la mejor tradición de directores nórdicos –como Bergman o Dreyer–, que han tratado el tema de la fe. Aunque si esta obra es ya un clásico contemporáneo, es porque nos interroga cada vez que nos acercamos a ella. A algunos les habla del valor del arte o la alegría de la vida, pero a otros del asombro de la gracia y el amor perdido.

 LEJOS DE ÁFRICA
 Como muchos lectores, conocí a Blixen por sus Memorias de África  –maravillosamente llevadas al cine por Sydney Pollack en 1985, donde Meryl Streep interpreta a la escritora y Robert Redford a su amado cazador inglés Denys Finch Hatton– . El libro me llevó a otros textos –como sus  Cuentos góticos – ,  a medida que crecía mi curiosidad por una figura tan admirada por autores como Javier Marías –que tradujo su  Ehrengard –. Sus fotos en los años cincuenta con Ernest Hemingway, o Arthur Miller y Marilyn Monroe, muestran la popularidad que tenía la delgada baronesa, cuando escribió  El festín de Babette. 

Aunque nació en Dinamarca en 1886, Karen se casó con un primo lejano, que era barón –de ahí lo de baronesa–, estableciendo una plantación de café en Kenia. El matrimonio tuvo tantos problemas, que se separó a los seis años. Ella tiene entonces una relación apasionada, pero llena de altibajos, con un aristócrata británico, cazador de leones, que muere en un accidente de aviación en 1931. Se dedica a partir de ese momento a escribir –primero en inglés, luego en danés–, mientras se encarga de la granja, hasta que se ve forzada a venderla y regresar a su país, tras la segunda guerra mundial.

La película de Axel traduce fielmente el relato –que atribuye a Blixen, aunque lo firma como Dinesen–. Lo sitúa en Jutlandia, en vez de Noruega –como la novela original–, pero sigue al píe de la letra muchas de sus descripciones. Se toma la libertad de doblar el espacio temporal –para convertir a las hermanas protagonistas en dos ancianas– y difumina el pasado revolucionario de Babette –las  pétroleuses  eran mujeres acusadas de quemar gran parte de París durante la Comuna, donde perdió a su marido y su hijo–, pero es una fiel adaptación del libro.

 AMBIENTE PIETISTA
 La historia nos presenta una comunidad de origen luterano de claros rasgos pietistas –el termino puritano se usa más bien en el mundo anglosajón y no es exactamente lo mismo que pietista–. El padre de estas dos hermanas se ve claramente que es pastor de la iglesia luterana –que mantiene a veces este tipo de grupos dentro de sus parroquias–.  Sus hijas se llaman Martine y Philippa, en homenaje a Martin Lutero y Philip Melanchton. Son personas piadosas, pero también caritativas –emplean sus pequeñas rentas en obras de beneficencia–, pero todo en esta comunidad tiene un aire oscuro y austero. Piensan todo el tiempo en la Nueva Jerusalén, a la que cantan como su verdadero hogar.

 Como en muchas comunidades pequeñas, la vida de la familia gira en torno a la iglesia.  La virtud y el sacrificio no son cosas que se dicen, sino que se viven. Estas chicas no van a bailes, ni a fiestas. Los jóvenes que quieren verlas, tienen que ir a la iglesia. En el rebaño de este sonriente pastor, se nos dice que el matrimonio tiene poco valor, puesto que al amor se le quita todo contenido romántico. Su belleza se convierte en algo etéreo, que no tiene nada que ver con lo físico.

Te llama la atención cómo el pastor ve natural que estas hijas dulces y buenas se queden solteras, para cuidar de él. Su misión en la vida es continuar la labor del padre, manteniendo su veneración. Pierden la ilusión y el futuro, renunciando al amor, tanto de un oficial de caballería como de un cantante de ópera. El padre no rechaza, de entrada, a ninguno de ellos –aunque el segundo fuera “papista”–, sino que ellas mismas están tan condicionadas, que no hace falta que se les prohíba directamente nada.

 AMORES PERDIDOS
El teniente Lorens Loewenhielm es un aficionado al juego, que al ser mandado con su piadosa tía, ansía una vida “más elevada y pura” con Martine, “sin secretos ni remordimientos molestos de conciencia”. Como él nunca se ha considerado “espiritual”, ve problemático compaginar su amor con sus aspiraciones. Así que se despide, para conocer otras cosas, puesto que “se ha dado cuenta que la vida es despiadada y algunas cosas son imposibles”.

Achille Papin es una estrella de Paris, que le enseña a cantar a Phillipa un aria del  Don Giovanni  de Mozart –en contraste con los himnos que se usan constantemente como medio de escape, en los momentos de tensión–. Ante el menor atisbo de atracción, la chica rechaza esos sentimientos, convencida de que actúa correctamente. El padre no le prohíbe nada. Es ella la que le dice que no quiere recibir más clases. No hace falta que le pregunte nada, para indagar en los motivos de su renuncia. Ella ha elegido, según se le ha enseñado. Otra cosa le hubiera parecido pecado. Consciente, el padre comunica su decisión lo antes posible.

 Se quedan así haciendo punto, mientras su padre lee la Biblia. A su muerte, mantienen su herencia viva. Quince años después, aparece en la puerta una frágil y pálida mujer, Babette, que huye de París en medio de la guerra civil . La envía, como sirvienta, el cantante de ópera, que ahora “célibe y canoso, espera que en el Paraíso pueda volver a oír su voz, sin temores ni escrúpulos, como Dios quería que cantara”. Aunque las hermanas no tienen medios para pagarla, ella accede a trabajar para ellas, gratis.

 INVITADOS A UN BANQUETE
 Durante doce años, el único contacto que Babette mantiene con Francia es un billete de lotería que recibe como regalo. Sirve así a las hermanas y a la comunidad en sus austeras costumbres . Los hermanos se han vuelto cada vez más irritables, teniendo continuos choques. Uno cree haber sido estafado por otro, dos mujeres llevan una década sin hablarse y se descubre un adulterio ocurrido hace treinta años entre dos miembros de la comunidad. “La intolerancia y el desacuerdo reinan entre nosotros”, dicen las hermanas. Se reúnen fielmente para cantar himnos, pero la Palabra brilla por su ausencia y dudan si serán perdonados por sus infidelidades.

 La noticia de que Babette ha ganado la lotería coincide con las preparaciones de la celebración del centenario del pastor, para intentar que vuelva la armonía y la comunión fraternal. Cuando ella les dice que quiere preparar una cena francesa, las hermanas se resisten  – ¿no comen los franceses ranas? –. Como es lo único que les ha pedido en todos estos años, acceden a sus deseos, pero descubren con horror la llegada de codornices y una tortuga viva, además de una cabeza de vaca, acompañada de cajas de vino y champán, que les producen auténticas pesadillas. Ven con temor cómo van a ser “expuestas a fuerzas peligrosas”, en un “aquelarre de brujas”.

 En su espiritualidad, piden “que el cuerpo sea esclavo del alma” y se proponen “no saborear nada”. Ya que, según su peculiar interpretación del Evangelio, “como en las bodas de Caná, la comida no tiene importancia”. Babette organiza así todo un festín, para gente que no valora en nada sus manjares ni delicadezas . Como tantos evangélicos, prefieren el agua al amontillado y el champán les parece “una especie de gaseosa”.

Sólo hay una excepción, el ahora general Lowenhielm ha podido venir a la fiesta, ya que está visitando a su tía. Es él quien reconoce en uno de sus platos la especialidad exquisita de una mujer que fue chef en uno de los más reputado restaurantes de París, que no es otra que Babette.

 SORPRENDIDOS POR LA GRACIA
 Aunque nadie habla de la comida y la bebida, el ambiente se hace más cálido. Uno confiesa que “era un perdido juerguista hasta que conoció al pastor y escuchó su primer sermón”. Otro hermano confiesa a un tercero que realmente le estafó y las dos mujeres que no se hablaban, se encuentran en animada conversación. Ante el eructo de otra hermana, uno prorrumpe: “¡Aleluya! Es entonces cuando el general se levanta para hablar con un discurso, donde está la clave de la historia. Sus palabras giran en torno al salmo favorito del pastor. Su mensaje es el descubrimiento de la gracia. 

“El hombre en su debilidad y miopía, cree que tiene que tomar decisiones en la vida. Temblamos ante las opciones que tenemos que tomar en la vida. Y después de haber elegido, tememos habernos equivocado. Pero llega el momento cuando se nos abren los ojos y nos damos cuenta de que la gracia es infinita. Sólo tenemos que esperarla con confianza y recibirla con gratitud. La misericordia no impone condiciones. Todo lo que hemos elegido, nos es concedido, pero todo lo que hemos rechazado también nos es dado. Sí, incluso aquello que hemos rechazado. Porque la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron” ( Salmo  85:10).

 La gracia es libre e incondicional, pero tiene un precio. No es una gracia barata. Descubrimos al final que la fiesta le ha costado todo a Babette. No podemos comprar la dicha, pero alguien ha pagado por ella: Cristo Jesús . Es en la cruz donde “la misericordia y la verdad se encontraron; la paz y la justicia se besaron”. El general se da cuenta entonces de que “todo es posible”.

La cena acaba con los hermanos cantando un himno evangélico alemán, antes de salir unidos de la mano, en un baile bajo el cielo estrellado:

 El que deja actuar al amado Dios
 Y siempre espera en Él
 Será guardado de manera milagrosa
 En medio de necesidad y tristeza.
 Quien confía en el Dios altísimo
 No ha construido sobre arena.

 Que guarde silencio, esperando,
 Y se regocije en su interior
 Cómo la gracia soberana de nuestro Dios
 Y su omnisciencia le son propicias.
 Dios, que nos ha escogido para sí,
 Sabe muy bien lo que nos falta.

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

Creative Commons

Lutero en el cine

Publicado: octubre 31, 2012 en Cine, Iglesia, Luteranismo

José de Segovia Barrón

Muchos creemos que la Reforma fue la obra de un gran Dios, no la historia de un gran hombre.

30 DE OCTUBRE DE 2012

 La víspera del Día de Todos los Santos –hoy más conocida como Halloween, que no es ningún invento ocultista, sino una fiesta católica–, el 31 de octubre de 1517, un joven monje agustino clavaba un largo papel con noventa y cinco tesis, en la puerta de la iglesia de Wittenberg. La lucha de este hombre contra el poder religioso inicia una Reforma, que continúa hasta el día de hoy. El cine nos muestra su figura, a lo largo de los años, con distintos resultados, pero una misma fascinación.Hans Kyser era un guionista alemán que trabajó con directores como Murnau o Pabst. Como escritor, tenía una particular inclinación por la adaptación de sucesos y personajes históricos. La única película que dirigió era  Lutero  (1928). El reformador aparece así en el cine mudo con una obra de cierto presupuesto y gran dirección artística. Los decorados, el vestuario y los efectos especiales son espectaculares. No así la dirección de actores, que en general tienden a la sobreactuación o a ser tan inexpresivos como una figura de cera. La atmósfera está bien lograda y es correcta técnicamente, pero el resultado es algo monótono. La copia que se puede ver actualmente tiene subtítulos y una voz americana de fondo, que comenta aspectos de la vida de Lutero, ¡así que ya no es cine mudo!

En la época sonora, Lutero es un personaje de una película alemana de 1939, que se conoce en inglés como  El corazón inmortal.  La hizo el director Veit Harlan con Bernhard Minetti en el papel del reformador, pero  no será hasta 1953 que se hace realmente la mejor película sobre Lutero . Es una coproducción americana con Alemania, dirigida por Irving Pichel, que se rueda en el país del reformador con el actor irlandés Niall MacGinnis como protagonista. Los amantes del cine de terror recuerdan siempre a MacGinnis por su papel del ocultista Karswell, en el clásico de Jacques Tourneur,  La noche del demonio  (1957).En la edición que se ha hecho en DVD por el cincuenta aniversario, Robert Lee cuenta la historia completa del film.

   UN CLÁSICO NOMINADO A LOS OSCAR

 Irving Pichel era actor y director desde los años treinta. Había comenzado en el teatro, pero llega a California con el comienzo del sonoro, a finales de los años veinte. Había sido guionista para la  Metro,  pero pronto destacó en papeles como Fagin de  Oliver Twist  o el mayordomo de  La hija de Drácula . Su primera película es un film de terror para la RKO,  El malvado Zaroff,  en 1932.

Debido a su asociación con varios sospechosos de comunismo durante los años cuarenta –como Abraham Polonsky–, en la revista  The Hollywood Quarterly , es llamado a declarar por McCarthy en la  caza de brujas . Se logra librar de la  lista negra  y puede así trabajar en todo tipo de películas, desde musicales ( Dance Hall ) a filmes de aventuras ( O.S.S. ),  cine negro  ( Ellos no creen en mí ), ciencia-ficción ( Con destino a la luna ) o adaptaciones de Steinbeck ( Donde nacen los héroes ). Es también el narrador de míticas películas de John Ford, como  La legión Invencible  o  ¡Qué verde era mi valle!

 Pichel hace la película de  Martin Lutero justo después de rodar un  western  con Randolph Scott Santa Fe.  Fue la penúltima película antes de morir de un ataque al corazón el año siguiente. Pichel ya tenía experiencia en otros proyectos cristianos, puesto que había colaborado con el pastor episcopal Friedrich y sus  Cathedral Films  para  escuelas dominicales, en dos grandes producciones que llegaron a los cines:  El gran mandamiento  (1939) y  Día de triunfo  (1954). Esta segunda fue de hecho la última que dirigió, para la que contó con actores de la talla de Lee J. Cobb y Joanne Dru.

 Lutero tiene dos nominaciones para el  Oscar por la excelente dirección artística de dos alemanes (Fritz Maurischat y Paul Makwitz) y la impresionante fotografía en blanco y negro del francés Joseph Brun. Es una buena película, que merece la pena revisar, en cierto sentido superior a la versión actual. Un auténtico clásico, que debería tener una mejor distribución en DVD, accesible a un público general.

 El año 74, vuelve Lutero al cine, interpretado por Stacey Keach , veterano actor de televisión, conocido sobre todo por su papel protagonista en series tan populares como la del detective  Mike Hammer  en los años ochenta o  Prison Break  (donde interpreta el papel del alcaide). La obra de teatro de John Osborne nos muestra a un sorprendente Lutero, casado aquí con Judy Dench, que hace el papel de Catalina de Bora. La obra del autor de Mirando hacia atrás con ira,  que llevó al escenario Albert Finney, resulta en la versión de Guy Green demasiado teatral. No hay nada del asombro y la alegría que despierta el redescubrimiento del Evangelio, tan poderosamente capturado en la última película que se ha hecho sobre Lutero.

 EL JOVEN REFORMADOR 

Lutero (Joseph Fiennes, trailer)
Lutero, mucho más que un biopic llevado a la gran pantalla, es un drama de acción que transcurre en una de las épocas más revolucionarias de la historia (el paso de la Edad Media al Renacimiento) y muestra como las creencias de un solo hombre pueden cambiar el mundo. Lutero, que cautivadoramente crea el malestar religioso y político y las sacudidas cívicas de la época, es un testamento del poder de la un hombre para reinventar la historia.

 La película más fácil de encontrar ahora en DVD , es la última versión que se ha hecho en el cine sobre la vida de  Lutero  (2003) .  Muchos tienen así la oportunidad de ver esta producción de habla inglesa, en la que el reformador aparece ante el gran público con el atractivo de un joven asombrado por el poder liberador de la Palabra de Dios .

El protagonista de  Shakespeare In Love ,  Joseph Fiennes, resalta su fragilidad con una humanidad lejos de la figura monstruosa que ha fabricado de él la  leyenda negra . Por eso, quien piense que la Reforma no es más que cuestión de política y crea que Lutero no fue sino un mero instrumento de los príncipes alemanes contra los campesinos, no reconocerá al personaje que tiene delante en la pantalla. Ya que  en esta historia hay más Evangelio que en toda  La Pasión  entera de Mel Gibson. Porque el tema de esta película es en realidad la gracia de Dios, que nos revela a un Padre amante y lleno de misericordia .

 La película arranca con la ya mítica tormenta por la que Lutero decide hacerse monje en Erfurt en 1505, a pesar de la oposición de su padre. Es allí donde conoce al vicario general de los agustinos en Alemania, Staupitz, magistralmente interpretado por el actor suizo Bruno Ganz, que tantas grandes películas hizo en el nuevo cine alemán  con directores como Wim Wenders.

Su habitual papel contenido adquiere aquí un singular dramatismo en este interesante personaje, que ha venido a ser prototipo del catolicismo-romano más filo-protestante, siempre tan cerca, pero a la vez tan lejos de la Reforma. Para él, como para tantos católicos hoy, el problema del protestantismo es que no ve lo positivo que todavía hay en la Iglesia de Roma, aunque le recomienda a Lutero leer la Biblia cada día, mandándole a Wittenberg para estudiar.

La famosa visita de Lutero a Roma ha sido rodada en Italia misma por Eric Hill –director británico, afincado en América, que ha hecho hace poco una película sobre Bonhoeffer–. Se detiene allí en el inmenso circo, en que se ha convertido la religión papista. Esta experiencia deja a Lutero escandalizado ante semejante espectáculo de manipulación, superstición e inmoralidad por parte del clero.

 Es esa pompa y lujo vaticano la que lleva a León X a hacer una venta masiva de indulgencias, que es mostrada en la película con todo detalle y exactitud histórica. Pero esta denuncia de la corrupción, lejos de verse como algo anacrónico, muestra una actualidad singular por su enfrentamiento contra toda tiranía y opresión espiritual. En ese sentido las noventa y cinco tesis de Lutero contra el comercio vaticano, no sólo inician un proceso de Reforma de la Iglesia el 31 de octubre de 1517, sino que siguen siendo una denuncia contra todo tipo de corrupción religiosa.

 LA PALABRA LIBERADORA
 El mensaje de  Lutero  va más allá que una mera declaración del valor de la libertad de conciencia. Pocas veces en el cine se ha visto un tratamiento tal de la Biblia como algo emancipador para el hombre. Cuando tantos identifican hoy el cristianismo bíblico con fundamentalismos e integrismos religiosos, basados en un fanatismo peligroso,  Lutero  nos presenta la Palabra de Dios como una realidad liberadora .

Ya que entender que la autoridad del Papa no está por encima de las Escrituras, ni que los Evangelios pueden ser negados por las palabras de los hombres, lleva a una fe que ya no está basada en el consuelo, sino en la verdad misma. Es por eso que Lutero se niega a arrodillarse ante la autoridad de Roma, que representa el cardenal Cayetano, porque su conciencia está ahora “cautiva de la Palabra de Dios”.

 Es interesante también el papel que tiene la política en la Reforma. El apoyo del príncipe Federico el Sabio –interpretado aquí por un Peter Ustinov a punto ya de fallecer, pero lleno de una sabiduría e inteligencia que ya quisieran tener muchos actores jóvenes– hace posible la traducción de la Biblia. Es esta obra la que realmente produce la Reforma, pero también el redescubrimiento de la experiencia de gracia de Lutero .


Aunque ese apoyo de los príncipes en Augsburgo, con el que se cierra la película, se convierte en “el abrazo del oso” con la guerra contra los campesinos. Es ahí donde vemos las consecuencias prácticas de la visión de Lutero sobre los dos reinos, que divorcia en cierto sentido la realidad espiritual de la temporal.

 GRACIA ASOMBROSA
Lutero es presentado aquí también como alguien entrañable por su relación con el personaje de una niña minusválida llamada Greta, que aparece a lo largo de toda la película. Es como la afirmación de Jesús de que el Reino pertenece a los niños.

Esa compasión de Dios por una criatura indefensa es la que resalta una y otra vez, como cuando entierra al enfermo mental que se ha suicidado en “campo santo”. Es en ese sentido que esta es una historia sobre la gracia de Dios, aunque no se mencione nunca la palabra. Tampoco se habla por cierto de justificación, pero no hay mejor explicación que la que da Lutero en su emotivo sermón, cuando predica entusiasmado por el pasillo de la iglesia de Wittenberg. Ya que una de las virtudes de esta obra es precisamente su lenguaje, capaz de hacer entender las ideas centrales de la Reforma de una forma clara y sencilla, perfectamente comprensible para cualquier espectador .

 Ese amor activo es el que destaca al final de la película en el relato evangélico conocido como del hijo pródigo, cuando le explica a los niños que el Padre corre en busca de su hijo. Es la asombrosa gracia de Dios, que se muestra en un hombre como Lutero, con todas sus debilidades, capaz de confesar a su esposa Catalina que hay días que se siente tan deprimido, que ni siquiera se puede levantar de la cama. Es por eso que muchos creemos que la Reforma fue una obra de Dios. Ya que esta no es la historia de un gran hombre, sino de un gran Dios, que ama profundamente a criaturas tan miserables y atormentadas como aquel monje.

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

Creative Commons

Las quejas del Primer mundo analizadas de forma irónica desde la realidad del Tercer mundo, en concreto desde Haití (en inglés subtitulado). Es un video lanzado por la organización Water is Life hablándose en la plataforma “First World Problems”, una página web en la que cualquier persona “de bien” puede escribir sus quejas sobre sus problemas comunes de la vida diaria.

 

Se viraliza un vídeo de la organización «Water is Life» en el que se señalan las profundas diferencias entre los problemas cotidianos de Occidente con los del país caribeño.

 HAITÍ

Hay problemas y problemas, aunque no siempre seamos conscientes de otras realidades hasta que se nos presentan de forma impactante. Tal vez por eso  el vídeo lanzado por la organización Water is Life ha recibido en menos de dos semanas más de un millón y medio de visitas.  Para poder entender el significado completo del mismo hay que hablar de la plataforma “First World Problems”, una página web en la que cualquier persona “de bien” puede escribir sus quejas sobre los problemas triviales de la vida diaria.

“Vivir en el primer mundo puede ser muy duro. A veces, la gente no se da cuenta de lo difícil que puede llegar a ser nuestra vida.” Dice de forma sarcástica el titular explicativo de su página oficial en Twitter. Lo cierto es que la página es muy popular en la red, tanto que cada segundo se crean 5 tweets al día.

“Odio que mi casa sea tan grande porque necesito dos routers para el wifi”, “cada vez que me siento a ver la televisión, empiezan los anuncios” o, “mi nuevo iPhone no entra en el bolsillo” son algunos de los comentarios que pueden  leerse a través del Twitter de “First World Problems”.

 VERDADEROS PROBLEMAS

Los problemas de Occidente vistos desde el Tercer Mundo
Las quejas del Primer mundo analizadas de forma irónica desde la realidad del Tercer mundo, en concreto desde Haití (en inglés subtitulado). Es un video lanzado por la organización Water is Life hbaándose en la plataforma “First World Problems”, una página web en la que cualquier persona “de bien” puede escribir sus quejas sobre sus problemas comunes de la vida diaria.

Aprovechando la popularidad de esta plataforma, la organización Water is life  publicó hace poco más de una semana un original vídeo en el que varios haitianos aparecen leyendo algunas de las quejas de la página “First World Problems”, haciendo referencia a que “los problemas del primer mundo, no son problemas”.

Matt Eastwood, director creativo de la empresa DDB, y creador junto con “Water is life” de esta campaña,  ha expresado su intención de eliminar “The First World Problems” de Twitter:  “Los tweets sobre tener que levantarse para cambiar el canal de televisión o que el cargador del móvil no llegue a tu cama demuestran la falta de sensibilidad que existe sobre serios problemas sociales y de salud”.

“Sabemos que las quejas de la web estaban destinadas a ser irónicas, pero no todas lo son. Nuestro esfuerzo está destinado a generar conciencia sobre la complicada situación de los menos afortunados  y poner nuestras vidas privilegiadas en perspectiva, con el fin último de terminar con la web “The First World Problems” y recaudar dinero para luchar contra la falta de agua” finaliza Eastwood.

 LA IMPORTANCIA DE UN AGUA LIMPIA
Según la organización “Water is Life”,  cada día 6500 personas mueren en Haití por falta de agua limpia, 5000 de ellos, niños.

Para combatirlo,  este grupo distribuye un filtro de agua potable al que llaman “pajita”, un aparato que purifica el agua una vez que el extremo del filtro se introduce en la misma, convirtiéndola en agua segura para beber. Una vez que el agua pasa por los filtros, el usuario puede sorber de la misma como si fuera una pajita corriente. La pajita cuesta 10 dólares y puede tener hasta un año de duración. Además, se ha detectado que es efectivo contra virus como el cólera, la fiebre tifoidea, el gusano de Guinea, disentería o diarrea.

 HAITÍ HOY
Según Unicef,  Haití tiene la mortalidad infantil más alta de la región  (de América Latina y Caribe) en menores de 5 años, además, 500.000 niños se encuentran en riesgo de desnutrición y 240.000 sufren desnutrición crónica.

Tres años después del terremoto, todavía 400.000 haitianos viven en campamentos de refugiados y a pesar de las ayudas, “la situación es peor que entonces”, afirma en el diario lainformacion.com Máxima Peña, una educadora y cooperante dominicana que trabaja en Haití desde 1985.

“Las ayudas no han llegado como fueron ofrecidas. Un problema es la construcción de viviendas. No tienen terreno y la gente tiene otras necesidades más urgentes.No se está produciendo una reconstrucción como tal y hace falta un plan estratégico desde el mismo Gobierno haitiano. El presidente es un cantante (Michel Martelly), una persona que no tiene un partido político como tal. Eso ha generado que el Ejecutivo no tenga un sistema de gobierno definido para impulsar todo el trabajo. Tardó más de seis meses para formar gabinete y el primer ministro cambió tres veces en año y medio” afirma Peña.

Además de la vivienda, el agua es otro de los problemas principales en el país. En un reportaje realizado por reporteros de El Universal en el campamento más peligroso de Haití, se explica como muchas niñas a partir de los ocho años, se ven obligadas a prostituirse para comprar agua y alimentos para sus familias. Se estima que hay 200.000 niñas que viven en condiciones de refugiados en Haití.

“La cuestión de la vivienda, la promiscuidad y el desarrollo de los niños son cosas que nos preocupan, porque por el tipo de socialización que siguen los niños, tal vez en 5 o 10 años, van a traer muchos problemas a la sociedad” explica Jean Rénol Elie J., sociólogo de la Universidad de Haití.

 ALIANZA SOLIDARIA EN HAITÍ
 Alianza Solidaria,  una organización evangélica que constituye el brazo social de la Alianza Evangélica Española y está comprometida con “los principios bíblicos de justicia, solidaridad y amor al prójimo, y lucha por combatir la pobreza y sus causas”,  lleva trabajando en Haití durante un año. En este tiempo, el trabajo de Alianza Solidaria se ha centrado principalmente en tres focos de actuación.

El primero de ellos es la  Casa Esperanza, un hogar que acoge a 23 niños y niñas en situación de abandono o desamparo. Ubicada en Fonds Parisien, su objetivo es proteger la integridad física y emocional de los niños que van llegando a la casa.

También la Alianza Solidaria  desarrolla el programa de apadrinamiento Moisés,  con el quese brinda un pequeño apoyo a una comunidad ubicada en Lastic, comprendida por unos 50 hogares y ubicada a 11 kilómetros de Fonds Parisien.

Por último,  se ha desarrollado el Diagnóstico multi-sectorial en Lastic.  Durante casi tres semanas, un equipo de voluntarios, realizó un estudio en la población de Lastic, con el fin de determinar los proyectos más pertinentes para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

 LASTIC, UNA POBLACIÓN OLVIDADA
Después de la tragedia acontecida por el terremoto en el año 2010, múltiples ONGs se volcaron en el país a través de distintas ayudas.

Sin embargo,  la realidad es que muchos poblados alejados de los centros de decisión política y donde se consideraba que el efecto del terremoto fue menor, han pasado totalmente desapercibidos  “infligiéndose un doble daño, pues además de su precaria situación anterior de desatención, desaparecen de las estadísticas sociales, pues las organizaciones ni la administración llegan allí”, explica  John H. Palacios,  voluntario de Alianza Solidaria.
 “Uno de estos casos se da en la comunidad de Lastic, en el este de Haití, en una zona montañosa de difícil acceso y cercana a la conflictiva frontera con República Dominicana”. Durante los meses de julio y agosto,  Alianza Solidaria se reunió con los líderes locales de la población, donde expresaron a los voluntarios los principales problemas de la comunidad, tales como la falta de fuentes de trabajo, la pobreza, el agua contaminada y distante y la falta de un centro de salud.

Ahora, el objetivo de Alianza Solidaria es el de “ayudar a los habitantes de esta comunidad, encontrar socios estratégicos y un equipo técnico de expertos, para intervenir conjuntamente y solucionar la problemática detectada en Lastic”.

 Para colaborar  con Alianza Solidaria o solicitar más información, ponerse en contacto a través del correo electrónico  soy@alianzasolidaria.org o del  teléfono 93.420.80.72.

Autores: Vanesa Moreno

Editado por: Protestante Digital 2012

Creative Commons

Dios en las calles de Gotham (Batman)

Publicado: septiembre 5, 2012 en Cine

José de Segovia Barrón

Dios en las calles de Gotham (Batman)
Como dice Paul Asay en su libro, Dios en las calles de Gotham, Batman es tanto una figura mesiánica como alguien dominado por el mal.

04 DE SEPTIEMBRE DE 2012

Con La leyenda renace, Christopher Nolan cierra su trilogía del superhéroe de Gotham  como El caballero oscuro. Desde su primera entrega – Batman begins  –, el director británico ha construido un siniestro relato apocalíptico sobre la banalidad del mal.
Tras invocar el poder de destrucción y caos del Joker (2008), para enfrentarse a los fantasmas del terrorismo y la crisis actual, Nolan nos desvela la identidad fracturada del multimillonario Bruce Wayne con su máscara y su capa en el armario, para mostrar el exilio existencial del hombre contemporáneo.
Lo que hace del mundo de Gotham –tal y como llama Washington Irving a la ciudad de Nueva York en su Historia de 1809–, algo tan parecido al nuestro, es la realidad oscura de sombra y corrupción, que hace que nadie esté libre de pecado
Batman  nace en 1939, cuando todavía se sufrían los efectos de la Gran Depresión y el mundo se apresuraba a la Segunda Guerra Mundial.
La obra del dibujante Bob Kane (1916-1998) y el guionista Bill Finger (1914-1974), tiene algunos puntos en común con su antecesor, Superman –nacido el año anterior en la misma editorial, DC –. Ambos llevan una doble vida, pero hacen de justicieros uniformados en su lucha contra el mal. La diferencia es que Batman carece de poderes sobrehumanos . Lo que le hace el competidor perfecto para los superhéroes vulnerables de Marvel en los años sesenta.
El Nueva York de los años setenta, golpeado por el crimen y la inseguridad, tiene poco que ver con el colorido mundo pop de la serie infantil de televisión que populariza a Batman en los años sesenta. Su panoplia de gadgets Bat-móvil, Bat-cóptero , acompañando con onomatopeyas el sonido de peleas a mamporros en bocadillos sobreimpresos, tiene poco que ver con la oscuridad de los cómics en los setenta del británico Neal Adams. Su estilo tenebroso y nocturno, nos recuerda a los vigilantes de la época.
LA OSCURIDAD DEL CABALLERO Los norteamericanos le llaman vigilante, en español, a individuos que habiendo sufrido los efectos del crimen en un ser querido, no sólo buscan venganza, sino hacer justicia por su cuenta –frente a la incompetencia de esa policía corrupta, que vemos en las películas de los años setenta–. Será en los ochenta, cuando el Justiciero Enmascarado adquiera un carácter más sórdido y torturado, en las novelas gráficas  de Frank Miller y Alan Moore –que inspiran la trilogía de Nolan–. Aunque el cineasta no sigue ningún cómic en concreto, la iconografía de la ciudad o la fisonomía de personajes como el teniente Gordon, reproducen fielmente la obra de Miller en El regreso del señor de la noche (1986) o Batman: año uno (1988), mientras que el tema del reverso de los personajes antagónicos, lo elabora Moore en el Joker de La broma asesina, (1988). Batman  se convierte así en un personaje sombrío e inquietante, como el laberinto oscuro e inhóspito de los títulos de crédito, que resultan ser el símbolo del superhéroe en el pecho de la película de Tim Burton (1989).
La psique torturada y retorcida del negro personaje que interpreta Michael Keaton, contrasta con el colorido del Joker que hace Jack Nicholson. La diferencia entre el bien y el mal, parece estar invertida en la distancia que sentimos hacía el héroe y la simpatía que produce un villano que no podemos tomar en serio. La tristeza y el nihilismo de sus estrafalarios personajes, se toma con sentido del humor en la aparente ligereza con la que Batman vuelve (1992) en la extraña y personal secuela de Burton.
VUELTA A LOS ORÍGENES La trivialidad del resto de las cintas dirigidas por Schumacher en los años noventa, no hacía prever la densidad dramática con la que Nolan vuelve a los orígenes en Batman begins (2005). La historia fundacional del mito es repetida una y otra vez en el cómic, pero nunca se había visto con tal fuerza en la pantalla como en el momento en que los padres de Bruce Wayne son asesinados, cuando él es un niño, al ser robados –al salir de un cine, en las historietas, pero en la película, una ópera–.
Los Wayne fueron unos de los principales artífices de la grandeza y prosperidad de Gotham. Bruce tenía todo lo que quería en la mansión de sus padres. Contaba con un futuro asegurado, al frente del emporio empresarial de su padre, pero se ve privado de su amor y su afecto –aunque cuente con el servicio fiel del mayordomo Alfred, característicamente interpretado por Michael Caine–. Ansiando venganza, se prepara para enfrentarse, en su alter ego, a una ciudad dominada por el crimen, una justicia corrupta y un público ambivalente.
Hay una contradicción irresoluble, entre la recia superficie de aspecto imponente de Batman  y el fondo frágil e inestable de Wayne, atormentado siempre por terrores infantiles . Es esto lo que convierte al Caballero Oscuro en un personaje fascinante, que intenta exorcizar sus propios males, enfrentándose a los fantasmas que lo atormentan, proyectados en los criminales que persigue –como observa Víctor de la Torre en Miradas de cine –. Prisionero de sí mismo, Batman  nos enfrenta al lado oscuro de la vida, que todos ocultamos.
UN MUNDO ROTO El caballero oscuro (2008) desmiente la conocida frase de que nunca segundas partes han sido buenas. La espléndida obra de Nolan se aparta deliberadamente de las convenciones del cine de superhéroes, para desde la base de un thriller policiaco al estilo de los setenta, hacer una profunda radiografía moral del ser humano . Al apostar por un público inteligente, esta extraordinaria película, compleja y revulsiva, confiere una nueva dimensión a un subgénero que en su mayoría no ha dado sino productos de desecho, para usar y tirar.

El Joker que compone Heath Ledger, antes de su suicidio, es todo un demiurgo del caos. El criminal demente y burlón de los cómics, se convierte en un adalid de la anarquía de enorme fuerza antisocial y subversiva . Manipula a la mafia a su beneficio, asesinando cuando le apetece, a sus compinches. Es un monstruo, que corrompe a todos los que le rodean, sean policías, o el honrado fiscal Harvey Dent, que convierte en otro monstruo. Tal cuadro de maldad, desarma completamente al espectador, que ve a su héroe atribulado, dudando que haya una posible victoria frente al mal.
EL HÉROE CAÍDO SE LEVANTA Al comienzo de La leyenda renace (2012), Batman  ha desaparecido. Wayne sobrevive herido y magullado, recluido en su mansión, donde no puede andar sin la ayuda de un bastón. Como en el relato gráfico de Miller, El regreso del señor de la noche,  estamos ante un héroe en decadencia, prematuramente envejecido, que vuelve a ponerse la máscara de murciélago . Al regresar a la lucha contra el crimen, cae en un pozo literal, antes de la batalla final contra Bane.
El villano está lejos de ser la amenaza que supone el Joker. Su plan diabólico es más aparatoso, pero más simple. Su reinado de terror muestra la paranoia actual de la sociedad norteamericana ante el terrorismo islámico. El interesante personaje del joven policía plantea la imposibilidad de defender la ley en un sistema que permite la perversión de la justicia, con mayores garantías que la legalidad. Su gesto de lanzar la placa al río es uno de los clímax de la película.
Paradójicamente, su estreno se acompañó de la noticia de la matanza de una docena de personas en Denver, por alguien que estaba haciendo un doctorado de neurología. Desde el año 54 con el libro del psicólogo Fredric Wertham, La seducción del inocente, la pregunta es si estas historias inducen a la corrupción, o son un reflejo de ella. Para el moralista de entonces, como el de ahora, la violencia produce violencia. Wertham decía que un niño que tuviera ocho años en 1938, habría visto dieciocho mil actos de violencia en los cómics. Esa era para él, la explicación de la delincuencia juvenil en los cincuenta. El problema es mucho más complejo…
Jesús dice que “lo que contamina a una persona no es lo que entra, sino lo que sale de ella” ( Mateo 15:11). Esa es la diferencia entre el moralismo y el Evangelio. Gotham no necesita lecciones éticas, sino un Salvador. El sacrificio de Batman es una de las más sorprendentes conclusiones de una trilogía que nos muestra la necesidad de encontrar una esperanza fuera de nosotros mismos .
¿SALVADOR O VILLANO? En la dolorosa carta que le escribe su amiga de infancia a Wayne, le dice que está ahora segura que no llegará el día cuando no necesite a Batman. Su antiguo amor ha descubierto que el héroe no puede luchar contra el mal, sin ser absorbido por él. El defensor de la justicia, es perseguido por la injusticia de la culpa que ha asumido, sufriendo la deshonra de una ofensa que no ha cometido, en sacrificio propiciatorio.
Como dice Paul Asay en su libro, Dios en las calles de Gotham, Batman es tanto una figura mesiánica como alguien dominado por el mal. Es un improbable Cristo, por su imperfecta humanidad, aunque tenga una misión que domine su conciencia . Traumatizado, vive torturado por sus propios demonios, a la vez que sacrifica su vida por otros. “O mueres como un héroe, o vives lo suficiente, para convertirte en un villano”, dice El caballero oscuro.
El Salvador de la buena noticia que es Jesucristo, es tanto Dios como verdaderamente hombre. Hay una inconsistencia en Él, que hace que para algunos sea un Salvador y para otros, un villano. ¿Cómo se puede ser bueno y amigo de gente mala? ( Mateo 11:19), ¿vencedor y perdedor, al mismo tiempo? Jesús muere como un criminal, a los ojos del mundo, pero también del Juez supremo. Sin embargo, no hizo mal alguno.
Es por nosotros, que “Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo” (2 Corintios 5:21). Es porque Él llevó nuestra maldad, que hay redención para nosotros. “Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados” (1 Juan 2:2). La buena noticia es que Él no sólo murió, sino que se levantó de los muertos, “resucitado para nuestra justificación” ( Romanos 4:25). La justicia tiene, por lo tanto, la última palabra. El Héroe caído se levantó. Su regreso trae esperanza para Gotham y para nosotros. El Salvador reinará para siempre.

Autores:José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

Creative Commons

Woody Allen y la fuerza de la nostalgia

Publicado: agosto 15, 2012 en Cine

José de Segovia Barrón

Woody Allen y la fuerza de la nostalgia
Si los primeros capítulos de Eclesiastés se pudieran encarnar en alguien, sería como este Gil de Midnight in Paris, insatisfecho con lo que la vida le ha ofrecido.

14 DE AGOSTO DE 2012

 Mientras esperamos la nueva película de Woody Allen sobre Roma –que se estrena en septiembre–, podemos ver en DVD su nostalgia de la noche parisina de los años veinte, en  Midnight in Paris . No hay duda que, a sus 76 años, el director cree todavía en la magia del cine. Sin imágenes de ordenador, o pirotecnia de efectos especiales, hace que el neurótico Gil nos traslade a la era del jazz, con sólo el sonido de unas campanas y la aparición de un viejo coche. Nos encontramos así en medio de una fiesta con Cole Porter cantando al piano y los Fitzgerald llevándonos a un café, donde conocemos a Hemingway.

Para este guionista de Hollywood, que es Gil –insatisfecho con su trabajo, y dudando si de verdad se ve casado con la práctica Inez, en una lujosa mansión de Malibú–, París no es la fiesta que se imaginaba en sus sueños de nostalgia por un pasado desconocido. Allen ha encontrado por fin su mejor trasunto en este frustrado novelista que interpreta un Owen Wilson, que ha dejado de intentar ser un joven Robert Redford, para encarnar al maniático cineasta de Brooklyn, en su deseo de escapar de una realidad que no le gusta, en un mundo que le aburre y entristece.

“La vida está llena de soledad, de miseria, de sufrimiento y de infelicidad” –dice el genial Alvy Singer en la película que desvela el genio de Woody Allen,  Annie Hall  (1976) – “y además termina demasiado pronto”. En su exilio europeo, el director neoyorquino continúa conjugando su pesimismo, bien en clave realista, al estilo de un nuevo Dostoievski ,  o con piezas cómicas de descuidado divertimento. En su magistral definición de comedia, el romanticismo de  Midnight in Paris  es tragedia más tiempo.

 La historia del cine está llena de viajes en el tiempo y relatos de nostalgia por un pasado perdido . A veces la idea es corregir los “errores” de la Historia, para que “subsanando” el pasado, desemboquemos irremisiblemente en un presente, que por ende nos lleve a un futuro mejor. En otras ocasiones el viaje nos hace descubrir que el pasado no era, como pensábamos, mejor que el presente. Esta es la experiencia del protagonista de la última película de Woody Allen, Gil, cuando se fuga a un tiempo y un lugar pretendidamente más feliz.

 ¿ERA PARÍS UNA FIESTA?
 Las deliciosas memorias de Hemingway, que convirtieron París en una fiesta continua, son evocadas por Gil en su fuga al consuelo de un tiempo perdido de plenitud idílica y ferviente creatividad . Cuando se nos presenta a esta pareja de prometidos, paseando por los jardines de Luxemburgo, nos sorprende la frase con la que comienza la película, al decirle ella: “Tú estás enamorado de una fantasía”. El romanticismo de Gil (Wilson) choca continuamente con el realismo de Inez (Rachel McAdams), que se encuentra con su antiguo amor, el pedante Paul (Michael Sheen).


 Ese centro neurálgico de la bohemia, que ha pretendido ser siempre París, como centro de la vanguardia artística, atrajo a la llamada generación perdida estadounidense a los cafés y fiestas, donde encontraron a españoles como Buñuel, Belmonte o Dalí .En ese parque temático de la Edad de Oro, aparece también el único personaje que no es histórico de esa época, la encantadora Adriana –Marion Collard–, musa ficticia de Picaso, Braque y Modigliani. Ella cree en otra Edad de Oro, la de la Belle Époque, donde les lleva una carroza, directamente al Maxim´s, para conocer a Toulouse-Lautrec, Gauguin, o Degas. La sorpresa es que ellos también encuentran su presente mediocre, y suspiran por haber vivido en el Renacimiento…

 ¿Es real ese mundo soñado, al otro lado del opaco espejo de nuestra existencia?, ¿o nos enfrentamos ante una ilusión? La nostalgia está en la raíz de muchos de los problemas contemporáneos. Si algunos sueñan con la independencia de siglos pasados, otros suspiran por la libertad de los sesenta, mientras hay quien añora todavía los valores familiares de los cincuenta. La película de Woody Allen nos muestra la futilidad de todo ello. Nunca ha habido una Edad de Oro, sólo una vida llena de insatisfacciones, como tenemos ahora. Todos suspiramos por un tiempo mejor. Da igual el tiempo y el lugar donde vivamos.

 LA FUERZA DE LA NOSTALGIA
 “El recuerdo es hambre”, dice Hemingway. Nuestros más cálidos recuerdos de tiempos que hemos vivido, o que nos hubiera gustado vivir, apuntan a un deseo profundo por una vida mejor. Ese anhelo apunta a la verdad del cristianismo, decía Lewis. Esa nostalgia por un mundo mejor, él la  identificaba con el Cielo , el gran “norte” que podía ver en el inmenso cielo, encima de él, que relacionaba con el cambio de estaciones, los recuerdos de la infancia y la experiencia del hogar.

En el último de los libros de Narnia, C. S. Lewis nos da su particular visión del fin. No es una huída de la creación, o una fuga al pasado. Es una Narnia más “real”, que la antigua Narnia, de la que esta no es más que una sombra. La vida en la actual Narnia tiene un final, pero no es el fin. Nos prepara para la vida en una nueva Narnia, donde nuestros anhelos de un hogar son satisfechos, y se extienden hasta la eternidad.

 Cuando llegamos a cierta edad, supongo que es inevitable verse a veces dominado por la nostalgia. Aunque sabemos que es una ilusión, intentamos huir de esa manera de una realidad que nos resulta molesta, gris o dolorosa . ¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué hubiera sido de su vida si se hubiera casado con otra persona, hecho otro trabajo, o estado en otro lugar?

 ECLESIASTÉS Y LA INSATISFACCIÓN DE LA VIDA
 Si los primeros capítulos de  Eclesiastés  se pudieran encarnar en alguien, sería como este Gil, insatisfecho con lo que la vida le ha ofrecido hasta ahora . Como en la definición de comedia de Woody Allen, el predicador parece ver la vida como el resultado de tragedia más tiempo:

 Me fijé que en esta vida la carrera no la ganan los más veloces, ni ganan la batalla los más valientes; que tampoco los sabios tienen qué comer, ni los inteligentes abundan en dinero, ni los instruidos gozan de simpatía, sino que a todos les llegan buenos y malos tiempos”  (9:11).

 La ironía de aceptar esa realidad insatisfactoria es que nos libera para vivir nuestras actuales circunstancias . Si no podemos alcanzar un mundo ideal, podemos aceptar nuestro lugar en la vida. Dejar de pensar en “lo que hubiera sido si…”, nos abre los ojos a lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Y nos da una mayor razón para esperar.

 LA HISTORIA: ¿FINAL FELIZ?
 Una película rara vez te cuenta toda la historia. Puede ser que la decisión de Gil de quedarse en Paris, simplemente pospone algo más su infelicidad última, y pronto buscará satisfacción en otro lugar . Eso sería tan real como la vida misma, pero no es necesariamente una buena historia.

Los finales felices de las películas suenan un poco falsos, porque hay un montón de cosas que pueden ir mal. La hermosa francesa con la que Gil se queda al final, puede ser una loca, que le haga la vida imposible. O puede perder la novela que ha estado escribiendo durante tanto tiempo. Podemos ver los finales felices como totalmente engañosos, que ocultan una inevitable tragedia en un futuro cercano, o verlos como indicadores de que el corazón humano necesita una resolución.

 Un final feliz es siempre en ese sentido escatológico . Aunque reconocemos que todavía no ha llegado esa Edad de Oro, cada vez que un héroe cabalga a la puesta del sol, o una pareja encuentra el amor, justo antes de los créditos finales, es como si la creación tartamudeando dijera: “¡Ven, Señor Jesús!”.Es un anhelo de esperanza, que nos susurra sobre el día en que nuestras historias encuentren la conclusión satisfactoria del gozo final.

 Cuando miramos al pasado, anhelando el paraíso, olvidamos que es mirando al futuro, como todo deseo será satisfecho, para alabanza de la gloriosa gracia de Dios.

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

Creative Commons

La torturada belleza de Marilyn

Publicado: agosto 5, 2012 en Cine

José de Segovia Barrón

Marilyn buscaba el amor en el lugar equivocado. Sin él, la vida no tiene sentido.

 

 Cincuenta años después de su muerte, Marilyn Monroe sigue siendo un icono de la cultura popular. Una nueva película descubre la vulnerabilidad y tristeza que vemos en sus Fragmentos  de poemas, notas personales y cartas –que ha publicado Seix-Barral en Barcelona–. Su timidez e incertidumbre nos presenta alguien lejos de “la ambición rubia”, que la ha convertido en una estrella frívola, alegre y radiante. ¿Cómo es posible si no, que una chica que tenía éxito, fama, dinero y belleza, hubiera podido suicidarse?

“Sabéis a dónde voy y sabéis el camino” –leyó el pastor A. J. Soldan con un hilo de voz temblorosa–. En sus manos no sólo tenía la biblia, sino la pregunta inevitable de todos los que estaban de pie frente a él: ¿por qué? Los que se congregaron ese mediodía de agosto en la capilla mortuoria del Westwood Village en 1962, para despedir a Norman Jean, miraban de reojo la figura corpulenta de su ex-marido, el campeón de beisbol Joe Di Maggio y su maestro de actuación, Lee Strasberg. Mientras por unos altavoces dorados sonaba la sexta sinfonía de Tchaikovsky…

Cuando el Reverendo Soldan acabó la lectura, DiMaggio se acercó al féretro de bronce satinado y cerró la tapa. Dentro ya no estaba Marilyn. Lo que había era un cuerpo que recordaba vagamente a ella. Le habían colocado una peluca y mucho maquillaje, para ocultar el rostro que conocemos por la foto de la policía, que fue luego destrozado por la autopsia. Con un ruido seco, casi hermético, se cubre a la rubia yacente con un pequeño ramo de rosas de té y su pañuelo de gasa verde preferido.

 EN BUSCA DEL PADRE
 Sobre Marilyn se ha escrito de todo. Es conocida su adicción a los tranquilizantes, su relación con los Kennedy, su matrimonio con el jugador de beisbol DiMaggio y el escritor Arthur Miller, su falta de puntualidad, desgraciada infancia e inseguridad ante las cámaras. Todo ello se ve –o se adivina– en  Mi semana con Marilyn, pero se muestra también el otro rostro de Norma Jean –su verdadero nombre–, asustadiza y neurótica, amante de la lectura y de Miller –que le recomienda leer la biografía en seis tomos de Lincoln, devorados con tal pasión, que en la película vemos su retrato en la mesilla, como si fuera su padre–.

 Marilyn se había casado a los dieciséis años –la edad a que se podía contraer matrimonio según la legislación de California–, con un marino mayor que ella, para escapar de la tutela del Estado, tras haber sido acogida en distintas familias –puesto que era de padre desconocido y su madre mentalmente inestable–. Mucho mayor era el deportista DiMaggio, con quien estuvo casada sólo unos meses. Así como Arthur Miller. Poco después de su boda, llega a Londres en 1956, para rodar a las órdenes del célebre Laurence Olivier, la película  El príncipe y la corista.

El vendaval desatado a su alrededor fue descrito en dos libros autobiográficos por Colin Clark, un joven que trabajó como tercer ayudante de dirección del prestigioso actor británico, que se siente atraído por la actriz, a la que sirve de confidente. Tal y como se ve en la película, ella está con Miller en una casa de Inglaterra, cuando descubre por su diario que está decepcionado con ella, se avergüenza de su comportamiento y duda si está realmente enamorado de Marilyn. Lo que produce una verdadera conmoción en la actriz, que sufre un aborto ese verano.

 MELANCÓLICA MIRADA 
 El largometraje de Simon Curtis captura, en un digno ejercicio de puesta en escena, aquellos días con una mirada nostálgica.  Su película está lejos del glamour  habitual con que se suele presentar a Marilyn como una rubia tonta . Este retrato amable podría haber sido una más entre las innumerables películas destinadas a contar los entresijos de un rodaje, que Michelle Williams convierte en otra cosa. El extraordinario trabajo de la actriz no se sustenta tanto en el parecido físico con su personaje –sobre todo en planos medios y generales, cuando no se centra completamente en su rostro–, sino en una interpretación repleta de matices –apoyada en una estupenda labor de maquillaje y vestuario–, que trasciende la pantalla.

 Sus gestos, su voz y su mirada contienen un elemento desmitificador, que junto a la hilarante autoparodia de Kenneth Branagh y solvente presencia de Judi Dench, otorga a la película una consistencia a una materia que ilumina las zonas oscuras de una industria que tiende a convertir sus protagonistas en juguetes rotos. La tragedia de Marilyn tiene, sin embargo, un carácter claramente existencial . En los Fragmentos  que han publicado ahora –escritos con el membrete de la casa de Parkside House–, vemos ese tono melancólico de pesimismo sobre las posibilidades del amor y el inevitable envejecimiento, pero ¿en qué creía Marilyn?

 LA RELIGIÓN DE MARILYN
 La abuela de Marilyn había sido bautizada por Aimee Semple McPherson, la fundadora del la iglesia pentecostal del Evangelio Cuadrangular. Ella se cría siete años en Hawthorne, al lado de Los Ángeles, con los Bolender, vecinos de su abuela. “Allí casi todo el mundo que conocía me hablaba de Dios”, recuerda . “Siempre me advertían que no le ofendiera”. Esta familia bautista iba entonces a la Iglesia Pentecostal Unida. Marilyn iba con ellos a la escuela dominical  los domingos por la mañana y los miércoles por la noche a otra reunión de la iglesia.

 Su madre era de ciencia cristiana –la religión fundada por Mary Baker Eddy en el siglo XIX, que muchos confunden con cienciología–, así como su tía, con la que vive en su adolescencia. Marilyn, sin embargo, se convierte al judaísmo, antes de casarse con Miller .  En 1953 tiene una conversación sobre religión con la actriz Jane Russell, mientras ruedan con Howard Hawks  Los caballeros las prefieren rubias . ”Jane intentaba convertirme y yo intentaba introducirle a Freud”, dice Marilyn. La sex symbol  presentada por Howard Hughes en los años cuarenta con  El forajido,  había fundado el  Grupo Cristiano de Hollywood,  un estudio bíblico semanal que tenía en su casa, al que asistían muchos creyentes que trabajaban en el cine. Marilyn, sin embargo, tenía como religión el psicoanálisis.

 MIEDO Y PSICOÁNALISIS
Para entrar en el Actors Studio de Nueva York y conocer el peculiar “método” de interpretación que seguían, Strasberg le dijo que debía hacer psicoanálisis. A partir de la primavera de 1955, la actriz acude de tres a cinco veces por semana a la consulta de la doctora Margaret Hohenberg, una analista judía de origen eslovaco, que había venido de Viena. Es a ella a quien llama, cuando entra en crisis su matrimonio, al descubrir las dudas de Miller, poco después de casarse.

 Al divorciarse de Miller en 1961, la actriz entra voluntariamente en una clínica psiquiátrica llamada Payne Whitney, por su creciente dependencia del alcohol y las pastillas. Una serie de malentendidos hace que la llevan a una celda de aislamiento. Desde allí llama a Joe DiMaggio, que la traslada al Centro Médico Presbiteriano de la Universidad de Columbia. Su “pesadilla” entonces es terminar en un hospital psiquiátrico como su abuela y su madre, por una locura familiar hereditaria –como le cuenta a su analista, el Dr. Greenson, que descubrió su cuerpo muerto poco después–. El psicoanálisis no pudo salvarla…

 BUSCANDO EN EL LUGAR EQUIVOCADO
 Marilyn buscaba el amor en el lugar equivocado. Sin él, la vida no tiene sentido. Dice C. S. Lewis en  Mero cristianismo  que “la mayor parte de nosotros, si realmente llegamos a mirar en nuestro corazón, descubriremos que lo que queremos y deseamos tan fuertemente, no lo podemos encontrar en este mundo”. Ya que “hay todo tipo de cosas en este mundo que te ofrecen dártelo, pero no pueden cumplir su promesa”. 

Podemos entonces culparnos a nosotros mismos, y pensar que somos un fracaso –como Marilyn–. O, como otros hacen, pensar que el mundo es responsable de todas nuestras frustraciones. Nos podemos endurecer, volvernos cínicos y vacíos, o buscar como Lewis nuestra vida en Dios. “Si encuentro en mi mismo un deseo que ninguna experiencia en este mundo puede satisfacer” –dice Lewis–, “la explicación más probable es que estoy hecho para otro mundo”, sobrenatural y eterno.

 Si buscamos en la vida –como Marilyn–, nuestra identidad y realización en el trabajo o una relación amorosa, para conseguir autoestima, seguiremos siempre frustrados . El cristiano no consigue todo lo que busca en esta vida, pero la espera “cuando Cristo se manifieste”. Porque “entonces nosotros seremos también con él manifestados en gloria” (Colosenses 3:4).

Sólo hay un par de brazos que te pueden dar todo lo que tu corazón desea. Los de Cristo crucificado, cuya entrega nos muestra un amor que nunca nos decepciona. Esa es la esperanza que necesitaba Marilyn y nosotros todavía esperamos, el amor que satisface para siempre, cuando “Cristo está en nosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses1:27).

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

Creative Commons

La pornografía como Poltergeist

“Harmless”, terror inteligente en un corto deRich Praytor
El filme aspira a reflejar la influencia creciente de un negocio que destruye la familia. Su estreno será en octubre.

05 DE AGOSTO DE 2012, MADRID

 El cartel de Harmless (Inofensivo) parece evocar una de las terroríficas escenas de The ring , dirigida en 2002 por Gore Verbinski. La intención es llamar la atención sobre una auténtica plaga social, la pornografía, contra la que están empezando a surgir campañas de advertencia provenientes de grupos cristianos.

La pornografía tiene su cuota de responsabilidad en muchas rupturas matrimoniales. Algo de esto apuntaba el exitoso filme A prueba de fuego (Fireproof), de la factoría Sherwood, rodado en 2008 por Alex Kendrick, mostrando a Kirk Cameron enganchado al consumo de pornografía.

 Harmless ha sido realizada con bajo presupuesto y un estilo de rodaje de películas de terror de estilo documental, inaugurado en 1999 con  El proyecto de la Bruja de Blair  y consolidado en 2007 con la española  REC . Su estreno está previsto para octubre.

 CAJA DE PORNOGRAFÍA
 El filme narra la historia de un marido y padre de familia en su batalla contra una caja de pornografía  que aparece en el trastero.

 «Una vez abierta», explica la página web de la película, «la caja de pornografía empieza a atormentar a la familia, como un poltergeist (entidad o energía imperceptible)”.

El texto publicado en la web añade que se trata de “una especie de comentario social sobre cómo puede la pornografía destruir a una familia… La pornografía es un problema tan enorme que no basta con hablar de sus peligros. Tienes que contar una historia que capte la atención de la gente».

 HUMOR CON PROPÓSITO
 El director de la película es Rich Praytor , un humorista muy conocido en Estados Unidos que ha aparecido en diferentes shows de las principales cadenas (ABC, CBS, NBC) y viaja por todo el país con su espectáculo tipo «club de la comedia». Entre otras cosas, anima actos cristianos. «Rich es un ejemplo maravilloso de cómo el humor puede usarse para glorificar a Cristo», dice Carolyn Nichols, directora de Evangelización de una comunidad metodista de Ohio.

Está casado, tiene tres hijos, y ha reunido diversas presentaciones bajo el título “Un cómico se sienta con Jesús”, donde mira el lado humorístico de las cosas de la vida corriente, como el matrimonio, el dinero o el trabajo “para descubrir en ellas a Dios y su plan para nosotros». Se trata, asegura, de «combinar la comedia con la profundización en la fe».

Harmless (Inofensivo) Trailer
El filme narra la historia de un marido y padre de familia en su batalla contra una caja de pornografía que aparece en el trastero. «Una vez abierta», explica la página web de la película, «la caja de pornografía empieza a atormentar a la familia, como un poltergeist (entidad o energía imperceptible)”. El director de la película es Rich Praytor.

 Terror y humor, en una misma persona. Rich Praytor puede hacerlo y honra a Dios de esta manera.

“Harmless” posiblemente no sea un filme que se destaque en la historia del cine, pero su mero anuncio ya molesta y tiene detractores en el ámbito progresista.

En internet es posible ver el tráiler del filme.

Y también una desenfadada interpretación del actor sobre las diferencias entre los pastores protestantes en una iglesia de blancos y en una iglesia de negros. La caricaturización hace reír a todos, sin distinción de raza.

Fuentes: ReL

© Protestante Digital 2012

Creative Commons