Archivos para enero, 2015

La nueva vida en el Evangelio de Marcos

Publicado: enero 24, 2015 en Bíblia

El significado del Reino: vidas nuevas (Marcos 1: 16-20)

barca, orilla

Tras señalar el contenido de la predicación inicial de Jesús, Marcos nos conduce inmediatamente al significado del Reino en lo que resta del capítulo 1. Por encima de todo, el Reino significa nuevas vidas porque se produce, por así decirlo, un cambio de lealtades que implica reconocer a Dios como soberano rey y seguir a su mesías-siervo.

 

No deja de ser significativo que Marcos coloque este primer episodio en un contexto que Pedro y los primeros discípulos conocieron muy bien, el de los pescadores.

En aquella época, en el mar o lago de Galilea faenaban unos trescientos cincuenta barcos de tamaño más o menos semejante. Era lógico porque la dieta de los galileos de la zona era, fundamentalmente, pescado. La carne era prohibitiva salvo para algunas fiestas y otros exquisiteces ni siquiera podían plantearse.

La presencia del pescado en la vida cotidiana era tan grande que incluso se reflejaba en los topónimos de la zona. Betsaida significa, por ejemplo, casa del pescado y Tariquea no es otra cosa que el lugar del pescado seco.

La gente se ganaba la vida valiéndose de dos clases de redes, la conocida como saguene que era una especie de red que se lanzaba y arrastraba y el amfibléston que era una red más pequeña, como un paraguas, que se lanzaba al agua y se recogía. Ambas formas de pesca pueden observarse todavía en el mar de Galilea.

Las personas a las que se acercó Jesús eran gente común y corriente. No suele ser habitual esa conducta. Las autoridades religiosas gustan de alternar con políticos y reyes; existen movimientos religiosos que desde sus inicios se han dedicado a la captación de gente de relevancia y es más que sabido cómo la caza de fortunas o simplemente de herencias ha sido siempre un objetivo privilegiado de los dirigentes religiosos. No hay nada de eso en Jesús y queda claro en este primer relato.

A decir verdad, da la sensación de que nadie ha querido tanto a la gente común y corriente, aunque fueran enfermos o pecadores, como Jesús.

Como era de esperar, Jesús se encontró a aquellas gentes trabajando -no es lo que uno espera de las castas privilegiadas, pero parece lo más razonable en los que han de mantenerse a si y a sus familias– y les ofreció una nueva vida diferente a la que habían tenido hasta entonces.

 

Esa nueva vida giraría en torno a dos circunstancias:

1. Una relación personal: Jesús no invitó a la gente a formar parte de un club religioso, a afiliarse a una confesión religiosa o a constituir una asociación espiritual. Jesús invitó a la gente a mantener una relación personal con él, a seguirlo.

No se trataba de entrar en un colectivo donde alguien que pretendiera representarlo marcara las pautas. Se trataba más bien de vivir en una relación íntima con él, la que sólo se puede tener cuando se le sigue. Donde no existe esa relación personal puede haber ritos, ceremonias y dogmas, pero no hay cristianismo.

2. Una tarea: la segunda circunstancia es que esa nueva vida iniciada mediante una relación personal con Jesús contaría con una tarea, la de pescar hombres para el Reino. Hasta entonces, aquellos pescadores habían llevado una vida normal: levantarse, trabajar, ganar algo de dinero, llevarlo a casa, comer… Muchas cosas no iban a cambiar, de hecho, seguirían siendo pescadores, pero el énfasis de su existencia sería otro porque su meta sería otra.

La vida del Reino no era un llamamiento a una existencia cómoda –no tardarían en comprobarlo– sino a invertir toda la vida en el Reino siguiendo al mesías-siervo y, como él, pescando a otras personas para ese Reino.

 

Si alguien ha pasado por esa experiencia, como aquellos pescadores, seguramente será consciente de que ha dado los primeros pasos en el Reino, pero si no ha sido así… si no ha sido así, todavía está a tiempo de reorientar su existencia basándola en una relación personal con Jesús porque el tiempo se ha cumplido, el Reino se ha acercado, la conversión es posible y el ofrecimiento de creer en las Buenas Nuevas sigue vigente.

 

Continuará

 

http://protestantedigital.com/blogs/35015/La_nueva_vida_en_el_Evangelio_de_Marcos


El futuro de la fe cristiana

En este tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente.

La ciudad de Chicago. / Ben Ford

¿Somos la última generación de cristianos de la historia? Esta pregunta tiene hoy, en pleno proceso globalizador, muchos motivos para ser formulada de manera coherente ya que si una sola generación, como podría ser la nuestra por ejemplo, dejara de educar en la fe a la siguiente, el cristianismo podría estar en peligro de extinción. En algunos países como España este peligro no es algo irreal, sobre todo si se tiene en cuenta la opinión de los jóvenes al respecto. Máxime cuando el tema religioso ha dejado prácticamente de tratarse en las escuelas y hoy casi resulta de mal gusto hablar en público o mantener conversaciones acerca de las creencias personales. La religión se ha recluido al ámbito de lo privado y esto está provocando que su práctica caiga en picado. De ahí que algunos pensadores se pregunten si somos los últimos cristianos.

No creo que seamos la última generación cristiana de la historia porque Dios en su misericordia hacia la humanidad no dejará que se apague la luz que su Hijo Jesucristo encendió. Por fortuna, el futuro de la Iglesia depende de Dios y no del hombre y el Sumo Hacedor es capaz de confundir las mejores predicciones sociológicas fundadas en hechos, como ha sucedido a lo largo de la historia. Además, tenemos la promesa de Jesús, hecha a Pedro, de que las fuerzas del mal no prevalecerán sobre la Iglesia (Mt. 16:18). Sin embargo, esto no nos garantiza que la Iglesia llegará al final de los tiempos pujante, ni que vaya a mantenerse vigorosa en todos los lugares donde antiguamente tuvo una rica presencia.

Por ejemplo, en Asia Menor (lo que hoy es Turquía) el cristianismo fue muy importante durante los primeros siglos y se extendió con fuerza. El apóstol Pablo realizó allí sus primeras misiones apostólicas. Los primeros concilios de la cristiandad se celebraron en aquellas tierras que vieron florecer grandes iglesias y en las que el reino de Dios se difundió rápidamente. Pero de pronto llegó la religión islámica y empezó el retroceso de las iglesias cristianas. De los 75 millones de habitantes que hoy tiene el país, sólo medio millón dice profesar la fe cristiana. El cristianismo pasó también a través del Imperio romano a Europa y de aquí al resto del mundo. No obstante, ¿acaso no está ahora también disminuyendo la fe en la vieja Europa, mientras que a la vez surge con fuerza en Latinoamérica y en otros continentes? Nada nos garantiza que en el futuro no vaya a ocurrir en Europa lo mismo que en Asia Menor. Por tanto, está perfectamente justificado preguntarse por el futuro del cristianismo en nuestros países occidentales.

Si no queremos que tales augurios se hagan realidad quizá los cristianos debamos actuar en consecuencia y centrar más el mensaje evangélico en el significado último y en el propósito de la vida humana. Siempre se ha insistido en que el fin primordial de toda religiosidad evangélica es la relación personal con Jesucristo a través de la meditación en su Palabra y de la oración, pero hoy más que nunca debemos seguir poniendo el énfasis en el individuo, en la persona concreta, en sus dilemas individuales y familiares. El Evangelio da soluciones prácticas a toda problemática humana y muchas veces estas soluciones se consiguen a través del grupo de hermanos, del pequeño grupo fraternal con el que nos relacionamos frecuentemente en la iglesia. Es posible que el poder de atracción del cristianismo futuro dependa, en buena medida, de la creación de congregaciones donde las personas se sientan tratadas como en familia. Pequeños y abundantes oasis de amor cristiano en medio de enormes ciudades, por desgracia, despersonalizadas e inhumanas. Tenemos que pedirle a Dios sabiduría para acertar en la formación de estas iglesias que creen sensación de hogar y de seguridad fraternal. Lugares de culto donde además de ofrecer protección espiritual y material, exista espacio para la libertad del ser humano.

La religiosidad de hoy, se quiera o no reconocer, debe pasar por la experiencia afectiva y emocional. Por supuesto que no hay que olvidar la doctrina, el estudio bíblico y la racionalidad de la fe, pero sería un grave error marginar la libre expresión de los sentimientos y las emociones personales en los cultos y las celebraciones cristianas. En esta época del feeling (sentimiento) el cristianismo sin experiencia sensible, sin fe cálida, no parece tener mucho atractivo. Por eso la conversión, como experiencia que hace vibrar el corazón y supone un arrepentimiento capaz de cambiar el estilo de vida, continúa siendo imprescindible en el inicio de la vida cristiana.

Está bien manifestar interés por lo doctrinal y lo institucional pero actualmente necesitamos un cristianismo más sensible a los problemas humanos, una fe que sea más solidaria con el hombre. La denuncia de los innegables excesos que se cometen en nuestra sociedad en temas relacionados con el sexo, la familia, el culto al cuerpo o la moralidad pública es menester mantenerla, pero no podemos ser menos sensibles a otros asuntos que también degradan al ser humano y atentan contra su dignidad, como son la idolatría del sistema, el dios del mercado, el consumo, la discriminación o la mercantilización de los medios de comunicación. El cristianismo tiene hoy la responsabilidad de desenmascarar todas aquellas falsedades del mundo global que humillan al ser humano. Creer en la resurrección de Jesucristo significa aceptar que hay solución a todos los problemas generados por el pecado, que hay un futuro para el hombre y que ese futuro ha empezado ya a través del mensaje de Jesús. El cristianismo está empapado de esperanza para todo aquél que se acoge a la cruz de Cristo. Por esto, si las iglesias protestantes actuales desean recuperar su atractivo sociocultural deben ser críticas, ilustradas, actualizadas, tolerantes, no dogmáticas, tener la suficiente sensibilidad hacia lo personal y estar preparadas para presentar defensa reflexiva de su fe en Jesucristo.

La nueva sensibilidad espiritual del ser humano de la globalización pasa por la valoración del símbolo religioso y de la estética en el culto y en la celebración. Frente a tanto nuevo misticismo, esoterismo, gnosticismo y paganismo como hoy se detecta por doquier, en religiosidades como la Nueva Era que promueven una especie de reencantamiento del universo, el cristianismo debe promover un redescubrimiento de los signos evangélicos. Hay que recuperar la frescura de la celebración de la Mesa del Señor con todas sus connotaciones, no sólo del sacrificio de Cristo en la cruz sino también de renovación de la esperanza en su regreso glorioso. Conviene darle al bautismo cristiano su verdadero valor doctrinal y no restarle importancia cultica o reducirlo a puro trámite casi privado. La recuperación de la liturgia que practicaban los cristianos primitivos es algo que puede enriquecer el culto actual y evocar sugerentes imágenes en la mente del ser humano de hoy, tan sensibilizado por la cultura de la imagen y los medios audiovisuales. Debemos aprender a valorar en su justa medida el lenguaje de los signos y del cuerpo.

Asimismo será menester empezar a recuperar esa presencia más globalizadora y misteriosa de Dios en la creación. Desgraciadamente el hombre se ha portado siempre como un tirano para el mundo natural que al principio se le confió. El cristianismo tiene que descubrir de nuevo el amor y la sabiduría de Dios en toda la creación no humana y empezar a predicar la protección de los sistemas ecológicos naturales, a través de la remodelación y el equilibro del desarrollo. El ser humano que acepta a Jesucristo como salvador personal debe asumir también su responsabilidad de ser colaborador del creador en el mundo natural, del que es mayordomo y administrador.

Ante todo esto es pertinente cuestionarse acerca de cómo deberán ser los cristianos del siglo XXI. Aquellos que tendrán que ser capaces de afrontar todos estos retos pastorales y estos serios interrogantes para la fe. En primer lugar, creo que serán personas con una experiencia de Dios. Muy pronto, será imposible creer en Dios, sin tener algún tipo de experiencia personal con él. La fidelidad a la oración es una cuestión de vida o muerte para el creyente. En el futuro, desaparecerán los creyentes intelectuales que no estén curtidos por la oración a solas, que es la que da fuerzas para vivir contracorriente. A la vez, deberán ser personas que vivan la radicalidad evangélica. La principal tragedia del cristianismo fue que, de la noche a la mañana, se convirtió en la religión oficial de un gran imperio. Las persecuciones y las catacumbas fueron pronto tan sólo un recuerdo en los libros de historia. Y aconteció lo que Max Weber llamó: “el retorno de los revolucionarios a la vida cotidiana”. Aquellas palabras de Jesús acerca de “cargar con la cruz” para ser discípulos suyos (Mt. 10; Lc. 14), es como si ya hubieran dejado de tener sentido, y hoy encontramos mucha gente que ni cree ni deja de creer. Sin embargo, esta situación no puede prolongarse por más tiempo. En el tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente. Los creyentes que sean poco o nada practicantes, se convertirán en indiferentes casi sin darse cuenta y serán arrastrados por la corriente general.

Por último, creo que los cristianos del futuro serán individuos que constituirán congregaciones de contraste, abiertas a los demás. Para mantener la fe en un clima de desdén, de desprecio, de amenaza o de indiferencia religiosa, los cristianos del siglo XXI deberán estar integrados en iglesias vivas. No se trata de crear un submundo evangélico dentro de la sociedad, con sus medios de comunicación, sus partidos políticos y servicios de todo tipo, como algunos defienden. La sal debe mezclarse con los alimentos, así como el fermento con la masa. Pero sí será necesario disponer de pequeñas comunidades cristianas que contrasten con la sociedad, en las que exista fe compartida, calor humano, relación fraternal, apertura a los forasteros, respeto a las creencias de los demás, etc. Y que, además sepan dispersarse en la sociedad para dar testimonio de su fe. Conviene tener en cuenta que el cristianismo nunca será un fenómeno de masas, sino algo minoritario. Por supuesto que hay que evangelizar y aspirar a una iglesia lo más numerosa posible, porque Jesús quiso que intentáramos “hacer discípulos a todas las gentes”, pero lo que importa no es tanto el crecimiento numérico de la Iglesia, sino la implantación del reinado de Dios sobre la tierra. El fermento no tiene por qué ser muy abundante. Lo que se requiere es que tenga capacidad para hacer fermentar la masa.

 

http://protestantedigital.com/magacin/35089/el_futuro_de_la_fe_cristiana


Los asesinatos de los periodistas de Charlie Hebdo han impulsado globalmente el debate sobre la libertad de expresión y sus límites.

 ¿La blasfemia debe ser protegida por la libertad de conciencia y la de expresión? ¿Tiene que acotarse y hasta penalizarse cuando hay quienes se sienten ofendidos o degradados al ser caricaturizados por los blasfemos? El tópico se ha redimensionado en las últimas semanas y reflexionar sobre el mismo es tanto un deber intelectual como vital.

Los asesinatos de los periodistas de Charlie Hebdo han impulsado globalmente el debate sobre la libertad de expresión y sus límites. Para unos dicha libertad debe ser irrestricta, ya que es un logro histórico en la construcción de sociedades horizontales. Para otros la libertad de expresión debe refrenarse ante lo que para ciertas personas y colectivos es considerado como sagrado.

Blasfemar es lanzar una blasfemia contra alguien o algo. La primera acepción de blasfemia está definida, por la Real Academia Española, como “palabra injuriosa contra Dios, la Virgen o los santos”. La segunda acepción incluye proferir “palabra gravemente injuriosa contra alguien”. Injuria es un “agravio, ultraje de obra o de palabra, y en términos jurídicos se considera “un delito o falta consistente en la imputación a alguien de un hecho o cualidad en menoscabo de su fama o estimación”.

¿Los periodistas de Charlie Hebdo blasfemaron contra el profeta Mahoma, es decir lo ridiculizaron, ofendieron y menoscabaron su estima? Sin duda que lo hicieron. Estaban conscientes de que al caricaturizar a ése personaje millones de musulmanes se iban sentir ultrajados y burlados. Los dibujantes siempre reivindicaron su derecho al sarcasmo contra las representaciones y símbolos sagrados. Para ellos lo sagrado no se quedaba nada más en el terreno de lo religioso, sino que también abarcaba lo político, económico y sociocultural. En buena parte su labor periodística consistía en desacralizar todo tipo de tótems para bajarlos de sus pedestales. De ahí que sus punzantes caricaturas, cartones y tiras cómicas fuesen dirigidas contra encumbrados políticos, magnates empresariales, integrantes de las realezas europeas, dirigentes religiosos y reconocidos socialités.

El ácido humor del semanario Charlie Hebdo tiene sus semejantes en distintas partes del mundo, pero no, por supuesto, en lugares donde está prohibido legal o simbólicamente ridiculizar a los representantes de los poderes político, económico, religioso y patriarcal. El caso de la masacre en las oficinas de la publicación francesa ha llamado la atención mundial por la forma en que ocurrió el salvaje atentado y el número de víctimas. En estos aspectos el de Charlie Hebdo es un caso límite, un punto de quiebre que ha mostrado el alto precio que debieron pagar unos periodistas dispuestos a desnudar con su agudo humor los excesos de algunos fanáticos islamistas. Y escribo algunos, porque es un despropósito y deformación ofensiva estigmatizar al conjunto de los musulmanes por lo que unos integristas perpetraron el siete de enero en París. Valga como muestra de crítica y desacuerdo de feligreses musulmanes con la masacre de París las demostraciones en distintas ciudades de España, bajo el lema “Soy musulmán, no terrorista”.

No han faltado quienes prácticamente culpabilizan de su muerte a los periodistas de Charlie Hebdo, ya que los irreverentes sabían bien que podrían ser atacados por ofendidos musulmanes prestos a defender la honra de Alá y su profeta. ¿Para qué satirizar a un símbolo sagrado, si de hacerlo había elevada posibilidad de ser ajusticiado por iracundos vengadores del honor mancillado? Porque los de Charlie Hebdo reivindicaban plenamente la libertad de expresión, y de ella, en su vertiente humorística, hicieron una herramienta para desmitificar a ideas, prácticas y personajes sagrados. Para ellos no había intocables.

Quienes señalan la falta de respeto a la sacralidad por parte de los caricaturistas de Charlie Hebdo como resultado de su trágico fin, olvidan que no fue la mordacidad de los periodistas lo que les mató, sino la reacción fanática de los criminales. Lo evidente no ha sido bien comprendido por un buen sector que dice defender la libertad de expresión, pero al mismo tiempo pareciera conceder que los periodistas fueron víctimas de su irreverencia y no de sus fanáticos victimarios. El fanatismo no debe ser un atenuante a la hora de querer explicar sucesos como los de París, sino un agravante que llame la atención de quienes pensamos en la importancia de construir sociedades diversas y, por lo tanto, multiculturales.

Con buenas intenciones desde distintos lugares se llama a ser respetuosos con las creencias, sobre todo religiosas, de los otros y otras. Respetar significaría no burlarse, ni caricaturizar, como lo hicieron los de Charlie Hebdo, figuras sagradas para ciertas personas y grupos. La libertad de expresión, dicen, debe limitarse para no irrespetar a los demás. El problema es que históricamente el irrespeto ha sido un motor de transformaciones en sociedades cerradas en determinados ámbitos. El sentido del humor, muchas veces duramente ofensivo, ha sido fuente de desacralizaciones necesarias para que las sociedades se democraticen, sean más participativas y se amplíen las libertades y derechos ciudadanos.

Desde todo tipo de poderes se busca someter a los irreverentes cuando éstos no respetan la jerarquía o sentido del honor de aquéllos. Las armas de los irrespetuosos son la crítica, la desdivinización de quienes se pretenden infalibles y reclaman obediencia irrestricta. La historia universal abunda en casos de irrespetuosos que fueron precursores de cambios mentales y posteriormente culturales que sedimentaron reivindicaciones benéficas para muchos, incluso para los opositores de esos cambios. De semejante itinerario da cuenta, por ejemplo, Perez Zagorin, en How the Idea of Religious Toleration Came to the West, Princeton University Press, 2003.

Escribo este artículo para Protestante Digital el 21 de enero, en la misma fecha que hace 490 años un pequeño grupo retomó la enseñanza neotestamentaria sobre que la Iglesia cristiana se conforma de creyentes, quienes de forma voluntaria y formando parte de una comunidad de fe se comprometen a seguir a Cristo, dan testimonio público mediante bautismo de adquirir tal compromiso, propagan el mensaje, afirman la separación Estado-Iglesia(s), son constructores de paz y renuncian al uso de la violencia. Desde fuera del movimiento les dieron el mote de anabautistas y en el siglo XVI ningún otro grupo fue tan perseguido, y con tantos (hombres y mujeres) entre sus filas en ser martirizados y/o ejecutados en la horca, ahogados, decapitados o quemados en la hoguera. Entre las acusaciones que sus perseguidores les hicieron estuvo la de blasfemia, herejía, enemigos del Estado (por no estar dispuestos a empuñar la espada en defensa de un territorio y sus gobernantes).

Confieso que me identifico doctrinal y vitalmente con el anabautismo, y por lo mismo creo que la forma de convencer a otros debe ser la persuasión mediante argumentos, no la imposición y menos la violencia. Me pongo del lado de la libertad de expresión, incluso cuando no comparto ni estoy de acuerdo con quien incurre en excesos que son ofensivos. No me parece sensato hacer burla de la tragedia de otros y otras, ni hacer escarnio de sus debilidades o fracasos.

Antes del sangriento atentado Charlie Hebdo podría ser considerado un semanario casi marginal, circulaba sesenta mil ejemplares de cada número. La edición posterior al criminal ataque fue de tres millones de copias que se agotaron en pocas horas, y por las redes sociales se subastan a postores dispuestos a pagar tres mil dólares o más por tener un número de la edición. El mercado lo banaliza todo. El semanario, me parece, iba cuesta abajo y perdía lectores por lo grotescamente reiterativo de sus sátiras. Ya no era tanto la irreverencia lo que le alejaba potenciales adquirientes a la publicación, sino el tono francamente provocador, de buscapleitos y permanente sarcasmo (burla sangrienta, ironía mordaz y cruel) con el que exhibía temas y personas. Con todo, los periodistas de Charlie Hebdo tenían derecho a hacer lo que hacían, a blasfemar como ejercicio de su libertad de conciencia y expresión. A ese derecho unos fanáticos antepusieron el sentido del deber, consistente en aniquilar a los burlones, creyendo que al hacerlo cumplían con un mandato divino.

 

http://protestantedigital.com/magacin/35090/blasfemia_y_libertad_de_expresion


Salamanca

El Ayuntamiento rectifica, justo antes de celebrarse el juicio, por una multa impuesta a José Macías, evangélico de la ciudad que fue sancionado por repartir tratados.

AUTOR Daniel Hofkamp SALAMANCA
José Macías y Kent Albright, a la salida de los juzgados de Salamanca.

“Ya respiramos más tranquilos”. Kent Albright, pastor de la Iglesia Evangélica Bautista de Tormes en Salamanca, muestra su alivio y alegría ante lo que considera un triunfo de la justicia y de la libertad religiosa, protegida en España por la Constitución.

La historia comienza el pasado 6 de marzo de 2013, cuando José Macías, diácono de la iglesia, repartía tratados a los viandantes en la ciudad de Salamanca. Era algo que hacía desde hace tiempo y nunca había encontrado ningún problema.

Hasta que ese día, un agente de policía local decidió sancionarlo con una multa. Según el agente, José Macías estaba repartiendo “publicidad” sin permiso o licencia para ello. “El material que repartía era un folleto, llamado ‘Las cuatro llaves de la vida’, que viene impreso con la dirección de nuestra iglesia”, nos cuenta Kent Albright.

Ese día José iba acompañado de otro compañero de la iglesia evangélica de la Asamblea de Hermanos. Era una actividad natural que, además, entendían que estaba protegida por la Constitución.

La multa, sin embargo, fue confirmada unos seis meses después por el Ayuntamiento, que envió a la iglesia la denuncia y reclamaba un pago de una multa que podía ascender hasta los 3.000 euros. En este caso, se precisaba que la sanción era por “ocupación de la vía pública sin la autorización correspondiente”.

 

A JUICIO

Desde la iglesia sorprendió esta multa que no tenía demasiado sentido, pero no tuvieron más remedio que contratar a un abogado y llevar el caso al juzgado. “Presentamos alegaciones al Ayuntamiento tres veces, y luego nos respondieron dos veces más rechazando nuestras razones. Apelamos a la Constitución, a que no vendíamos nada y que la ordenanza que esgrimía el Ayuntamiento se refería a una acción comercial y por tanto no se nos debía aplicar”, nos cuenta Kent Albright. Por otra parte, se trata de una norma que se salta “muy a menudo” por restaurantes, bares, discotecas o negocios locales. “Podrían sancionar a muchos, pero se fijaron en José Macías. Era bastante frustrante”, explica el pastor.

La apelación al juzgado llevó a que se concretara una fecha para el juicio, para este martes 20 de enero. Pero justo el día anterior llegó la notificación del Ayuntamiento, aceptando la apelación y reconociendo que José Macías no había vulnerado la ordenanza y que su derecho a repartir folletos está garantizado por la Constitución.

En el segundo párrafo del escrito emitido por el Ayuntamiento salmantino dice que “el reparto queda comprendido en el derecho a la libertad de expresión del artículo 20 de la Constitución”.

 

ÁNIMO PARA CONTINUAR

El documento, firmado por el alcalde, estima que “la actividad no era sancionable”. Se anula la denuncia y el acto ante el juez fue rápido y satisfactorio. “Duró solo ocho minutos. En unos días tendremos la sentencia, ahora esperamos que se nos devuelva el pago de la multa y también la minuta de nuestro abogado, porque se reconoce que teníamos la razón, amparados por la ley”.

En todo el proceso, la iglesia contó con el asesoramiento del gabinete jurídico de la Federación evangélica (Ferede) y el apoyo de los pastores de la ciudad. “Carolina Bueno, de la Ferede, ha seguido de cerca el caso porque podía establecer un mal precedente. Hay otros Ayuntamientos que tienen normas parecidas, pero la cuestión es que no se nos deberían aplicar a nosotros, a quienes libremente quieren expresar sus ideas en el ámbito público”, añade Albright.

“Lo consideramos una victoria para la justicia y la libertad. Tristemente muchos otros países no tienen leyes que amparen esta actividad, pero aquí en España sí lo tenemos y podemos aprovecharlo. Espero que este hecho sirva de ánimo a los evangelistas que haya en España para que actúen tranquilos en la difusión del evangelio”, expresa el pastor.

 

Equipo de diáconos de la Iglesia Evangélica Bautista de Tormes.
http://protestantedigital.com/ciudades/35069/victoria_para_la_libertad_religiosa_en_salamanca

Kenji Goto Jogo

Es un freelance dedicado a personas socialmente vulnerables en Oriente Medio, con un fuerte compromiso social. Su iglesia pertenece a la denominación protestante más grande de Japón, con cerca de 200 mil miembros.

FUENTES Mundo Cristiano
Kenji Goto Jogo
Kenji Goto Jogo en uno de sus reportajes

Kenji Goto Jogo, uno de los dos rehenes japoneses del grupo terrorista Estado Islámico en Siria, es un cristiano evangélico miembro de la Iglesia Unida de Cristo en Japón, informa Christian Today.

Mediante un video difundido en internet, uno de los miembros de ISIS ha amenazado con matar a Kenji Goto Jogo y a Haruna Yukawa, a menos que reciban un rescate de 200 millones de dólares en las próximas 72 horas (ya 48 a día de hoy), exigiendo el pago directamente al primer ministro japonés Shinzo Abe, quien estaba de gira por Oriente Medio.

El mandatario japonés tras finalizar su viaje por Oriente Medio antes de lo previsto, volvió a Tokio donde, poco después, convocó una reunión de su ejecutivo. Abe se comprometió a salvar los hombres al decir que «sus vidas son la máxima prioridad».

«Es una carrera contra el tiempo, y vamos a hacer todo los esfuerzos posibles y a emplear todas las vías diplomáticas que hemos desarrollado para la liberación de los dos», dijo.

 

EL VIDEO AMENAZADOR

El video viral muestra a Goto y Yukawa vestidos con trajes de color naranja como ya ocurrió con otros rehenes asesinados por el grupo Estado Islámico, que controla actualmente un tercio del territorio de Irak y Siria.

Un terrorista aparece blandiendo un cuchillo, con acento británico que recuerda a la persona implicada en otras ejecuciones grabadas por ISIS. Un yihadi con acento británico aparece también en las grabaciones de las decapitaciones de los rehenes estadounidenses James Foley y Steven Sotloff, y de los británicos David Haines y Alan Henning, informa AP.

El grupo Estado Islámico ha decapitado y asesinado a tiros a cientos de cautivos -principalmente soldados iraquíes y sirios- durante su avance, y ha celebrado sus asesinatos masivos en videos extremadamente explícitos.

 

Una imagen del video difundido por ISIS

KENJI GOTO JOGO

Goto es un periodista independiente que trabaja enviando reportajes a los medios de comunicación japoneses sobre conflictos en todo el mundo. Japan Times informó que Goto suele cubrir desde hace mucho tiempo relatos de personas socialmente vulnerables en Oriente Medio y se caracteriza por tener un fuerte sentido de la justicia social.

Pero además es un hombre de fe. Fue bautizado en la década de 1990, y su iglesia pertenece a la denominación protestante más grande de Japón, con cerca de 200 mil miembros.

Hiroshi Tamura, pastor de la Iglesia Chofu y hasta hace poco pastor de la congregación de Goto, dijo que Kenji había visitado recientemente todo el Oriente Medio, Afganistán, Siria y Somalia y que es un hombre fuertemente comprometido con sus creencias.

 

http://protestantedigital.com/sociedad/35060/El_japones_periodista_que_puede_ser_ejecutado_por_ISIS_es_cristiano


“Se trata más bien de todo un sistema”, dice el experto Federico Bertuzzi, cuyas implicaciones van “más allá” de la expresión de una fe privada.
AUTOR Daniel Hofkamp ESPAÑA
Momento de oración en una mezquita. / Hurriyet Daily News

La Unión Europea está debatiendo estos días una toma de postura común en seguridad hacia el terrorismo yihadista, una amenaza no sólo externa, sino que también echa raíces entre europeos.

Ante la vigencia del tema, seguimos sumando voces al debate sobre multiculturalismo, la presencia del Islam en Europa, si es posible una convivencia y cuál debe ser el papel de la iglesia ante este desafío.

En esta ocasión hablamos con Federico Bertuzzi, involucrado en el ministerio de misiones PM Internacional y con un acercamiento teórico y práctico al pueblo árabe, algo que ha plasmado editando trabajos de investigación como los libros “Ríos en la soledad” y “Ríos en tierra seca” – del que se puede leer una parte aquí (PDF) -.

 

Pregunta.- ¿Es posible la convivencia con comunidades musulmanas?

Respuesta.- Por supuesto que es posible —y deseable—, como se ha dado a lo largo de la historia, aunque debemos admitir, no siempre exenta de conflictos de diversa magnitud.

P.- En tu opinión, ¿qué medidas sociales y políticas pueden tomarse ante situaciones como las ocurridas recientemente en Francia?

 

Federico Bertuzzi.

R.- Los crímenes cometidos fueron espantosos y dignos de la más severa repulsa y condena. La actuación de las fuerzas del orden, así como las impresionantes manifestaciones contra el terrorismo, pusieron en evidencia un generalizado rechazo al fanatismo religioso. Nadie en el mundo civilizado quiere dejarse intimidar por él. Pero a lo acaecido en Francia días atrás —lamentable como fue— debería agregarse que barbaries no menores ocurren a diario y sin tantas repercusiones también en Nigeria, Irak, Siria o Afganistán, por mencionar sólo algunas de las naciones más castigadas con este flagelo.

Por regla general, los gobiernos europeos han dado muestras de apertura y respeto para con las minorías extracomunitarias, musulmanes incluidos. Pero lo que no han hecho es bregar por los derechos y las libertades de las minorías religiosas en los países de procedencia de esos inmigrantes, cristianos incluidos, que son de los que más sufren. Es bien sabido que los cristianos allí son hostigados, encarcelados, martirizados, pero Occidente no ha presionado ni sancionado a esos regímenes tiránicos, y si acaso alguno osó hacerlo, fue muy tímidamente y a destiempo.

Los políticos, sea porque se manejen con los criterios de lo que hoy se entiende como “políticamente correcto”, o porque soportan el peso de la culpa por un pasado colonialista deshonroso, o porque no quieren malograr algún sustancioso negocio (léase petróleo, tren ave, etcétera), lo cierto es que han traicionado sus proclamas de libertad, igualdad y derechos humanos. Han dejado la cuerda demasiado floja y no han sabido ni querido tensarla como hubiera sido de esperar.

Permiten que cuantiosísimos fondos de países musulmanes se inviertan en Europa. Con plena libertad levantan mezquitas, publicitan sus líneas aéreas, adquieren clubes de fútbol y bancos o propagan por televisión su religión. ¿Y a cambio de qué? De nada. Arabia Saudí no permite que en su península se erija templo cristiano alguno, ni católico, ortodoxo o protestante, ¡ni siquiera una modesta capillita de barrio! Si entre las partes se acostumbra aplicar medidas de reciprocidad en cuanto a materia comercial o diplomática se refiere, ¿no sería lógico suponer que se lo haga también en cuanto a lo religioso? ¿Conque no nos queréis dar permiso para hacerlo en vuestras tierras? Pues bien, entonces tampoco tendréis vosotros el permiso para hacerlo en la nuestra. Eso sería equidad y justicia.

P.- Comenzamos a escuchar voces de políticos y estadistas que hablan del “fin del multiculturalismo”. ¿Es posible construir una Europa que respete la identidad musulmana, o se debe poner límites a su establecimiento en nuestro continente (limitación de construcción de mezquitas, mayor control migratorio…)?

R.- Los musulmanes, como cualquier otra minoría, deben tener su legítimo espacio en la Europa del siglo XXI. No son árabes solamente, sino también centenares de otras agrupaciones etnolingüísticas y sociales, todo lo cual representa un enorme caudal de riqueza antropológica que pone de manifiesto la inconmensurable grandeza del Creador. ¿Cómo podríamos privarnos de contar con semejante multiculturalismo polifacético?

Pero lo dicho no niega el hecho de que Dios “ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación” (Hechos 17.26) a todo el linaje humano. Así, pues, el espacio temporal y el espacio territorial, ambos están en manos de Aquel que “quita reyes y pone reyes” (Daniel 2.21; 4.26), el mismo que mora en los cielos y se ríe y “burlará de ellos” (Salmo 2.4). Por tanto, es menester que como cristianos acomodemos nuestra percepción transcendente a estas realidades últimas que nos revela la Biblia y que gobiernan la faz de la tierra. Con nuestra doble ciudadanía —celestial y terrenal— habremos de alzar nuestra voz y ser agentes de cambio, participando cívicamente con los valores del Reino de Dios.

P.- Como cristianos somos llamados a amar al enemigo, al que ahora muchos identifican como “los musulmanes” en general. ¿Cómo podemos ser sal y luz en un entorno en el que crecen la crispación y el odio?

R.- Efectivamente, nuestro Señor Jesucristo nos mandó amar a nuestros enemigos (Mateo 5.44). Por eso, aún en el supuesto de que alguien pudiera considerar a los musulmanes como “enemigos de la cruz de Cristo” (Filipenses 3.18) no debemos dejar de amarlos, entendiendo que el amor, más que un sentimiento, entraña una actitud que brota de una resolución del corazón.

Permítaseme pecar de “políticamente incorrecto”. Cristianismo e islam se diferencian —como el día de la noche— si comparamos el origen y la naturaleza de cada uno. El cristianismo se fundamenta en la Biblia y en Jesucristo; el islam, en el Corán y en Mahoma. Jesús jamás le alzó la mano a nadie; Mahoma blandió su cimitarra ensangrentada más de una vez. Uno, enseñó a ofrecer la mejilla al agresor; el otro, a atacar y castigar a los infieles (Corán 4.89, 91; 5.33; 8.12; 9.5; 47.4). Uno, negó que su reino fuera de este mundo; el otro, dijo que había que luchar hasta dominarlo.

El islam es mucho más que una religión: se trata de todo un sistema que incluye aspectos políticos, jurídicos, económicos, militares, estratégicos, laborales, familiares, etcétera. Es cierto que la inmensa mayoría de musulmanes que residen en Europa son pacíficos y probablemente no tengan conciencia ni abriguen aspiraciones hegemónicas, pero el germen de su cosmovisión está contenido en su libro sagrado, el Corán. Se lo podrá interpretar de maneras diversas, pero no se lo podrá negar. Forma parte de la dawa, su misionología, y según discurre el tiempo, daría la impresión de que van ganando cada vez mayor espacio.

Fue un español, Pablo Orosio (385-420 d.C.), discípulo de San Agustín, quien escribió acerca del avance de los bárbaros sobre la Europa cristiana: “Si sólo por esto los bárbaros fueron enviados dentro de las fronteras romanas, para que por todo el Oriente y el Occidente la iglesia de Cristo se llenase de hunos y suevos, de vándalos y borgoñones, de diversos e innumerables pueblos de creyentes, loada y exaltada ha de ser la misericordia de Dios porque han llegado al conocimiento de la verdad tantas naciones que no hubieran podido hacerlo sin esta ocasión, aunque esto sea mediante nuestra propia destrucción”.[1]

Paradójicamente, si cambiamos “bárbaros” por “musulmanes”, las palabras de Orosio podrían aplicarse —¡dieciséis siglos después!— a lo que acontece en la Europa de nuestros días. Al margen de que si su presencia y crecimiento podrá frenarse o no, como hijos de un Padre misericordioso, no debemos caer presa del temor, los prejuicios o el fatalismo.

Por el contrario, debemos amarlos y batallar espiritualmente para que conozcan al Príncipe de paz, y obtengan la salvación eterna en virtud de la sangre que un día se derramó en el Calvario. El anciano apóstol Juan nos señaló que “en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4.18). Él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2.1-6).

 

[1] Historia de las misiones, Justo González, La Aurora, Buenos Aires, 1970, p. 87.

 

http://protestantedigital.com/internacional/35035/el_islam_es_mucho_mas_que_una_religion


#jesuisNigeria

Los mismos días de los atentados en París, unas dos mil personas, la mayoría cristianos, morían a manos de Boko Haram en Nigeria. Ante el grito de ‘#jesuisCharlie’, muchos echaron en falta ‘#jesuisNigeria’

FUENTES Cadena Ser LAGOS
#jesuisNigeria, viñeta
Una viñeta de #jesuisNigeria

En las últimas semanas el mundo ha sido testigo de la enorme movilización en respuesta a los atentados de París. Los ataques yihadistas a la revista ‘Charlie Hebdo’ y al supermercado judío dejaron un total de 17 muertos.

Sin embargo, mientras los hechos se sucedían, en otra parte del mundo ocurría otra importante masacre de la que poca gente habló. En Nigeria el grupo Boko Haram, también yihadista, asesinaba a unas dos mil personas en lo que se ha considerado como su ataque «más letal» hasta el momento, tal y como informó Amnistía Internacional.

Ante esto, un sector de la sociedad alzó la voz por la desigualdad del nivel de protestas entre ambas tragedias. La polémica se ha desatado especialmente en las redes sociales, donde la gente ha mostrado su indignación.

Preguntas como ¿Por qué no se habla de Nigeria?, ¿Por qué nadie protesta contra Boko Haram?, o ¿Que hay de #jesuisNigeria? se han repetido en las redes. No obstante, estas protestas se han dado de forma minoritaria.

Otra de las viñetas de #jesuisNigeria

BOKO HARAM

Boko Haram cuyo significado es ‘la cultura occidental es pecado’, es un grupo islamista considerado como ramificación de Al Qaeda. Su actividad se centra sobre todo en Nigeria, aunque ya se ha infiltrado en Chad, Camerún y Níger convirtiéndose en una amenaza regional. Para hacer frente a este problema en la zona, hasta el momento sólo se han reunido diversos líderes de países de África Occidental para coordinar esfuerzos y así combatir a los yihadistas, mientras que la Unión de Estados Africanos empieza ahora a movilizarse.

El grupo nigeriano se dio a conocer internacionalmente tras el secuestro de doscientas niñas en Nigeria en abril de 2014, un acto que sí provocó la movilización de la comunidad internacional y de grandes personalidades como la primera dama de EEUU, Michelle Obama.

Posteriormente, con el paso del tiempo el suceso pasó al olvido retomado únicamente por voces puntuales que recordaban la vigencia del secuestro, pues aunque el grupo extremista anunció que liberaría a las rehenes hace unos meses, finalmente se retractó y la mayoría de ellas siguen en paradero desconocido.

En los últimos días se han seguido produciendo trágicos hechos en el país africano. Varias niñas de 10 años han sido utilizadas por Boko Haram para cometer ataques suicidas causando numerosas víctimas y los secuestros de niñas, tampoco han cesado. Se trata de sucesos que a pesar su crudeza, normalmente nos son incluidos entre los grandes temas de la agenda internacional.

http://protestantedigital.com/sociedad/35029/Quien_llora_las_victimas_de_Boko_Haram_en_Nigeria


Del año 90 dC

Se trata de un fragmento del Evangelio de Marcos, y lo han encontrado en una máscara de momia egipcia.

FUENTES Europa Press El Cairo
papiro, Evangelio
Papiro de texto del siglo II del Evangelio de Marcos

El papiro utilizado para crear la máscara de una momia en el antiguo Egipto parece contener la copia del evangelio más antigua hallada hasta ahora. Se trata de un fragmento del Evangelio de Marcos, que fue escrito durante el primer siglo, concretamente antes del año 90, según han señalado los expertos.

Aunque las momias de los faraones egipcios usaban máscaras hechas de oro, la gente común tenía que conformarse con máscaras hechas de papiro (o lino), pintura y pegamento.

Teniendo en cuenta lo caro que era en ese tiempo el papiro, a menudo para esta técnica se reutilizaban hojas sobre las que ya se había escrito.

En el caso de esta copia del Evangelio que acaba de encontrarse, los expertos la dataron mediante el análisis de los otros documentos que se encuentran en la misma máscara.

También se les realiza una datación por carbono 14. Esto les llevó a situarlo en el primer siglo, aproximadamente en el año 90 dC.

Los ejemplares más antiguos de textos de los Evangelios que se habían encontrado hasta ahora datan del siglo II (de los años 101 a 200).

UNA NUEVA TÉCNICA

Imagen de la máscara de momia investigada / Ep

En los últimos años los científicos han desarrollado una técnica que permite que el pegamento de las máscaras de momias se deshaga sin dañar la tinta sobre el papel. De esta manera, decenas de científicos y estudiosos están trabajando para descubrir textos antiguos. Los del Evangelio son uno de los textos más buscados.

«Estamos recuperando documentos antiguos de los primeros, segundos y tercer siglos. Documentos no sólo cristianos y bíblicos, sino textos griegos clásicos, comerciales, papeles mundanos o cartas personales», ha explicado uno de los responsables de este trabajo, Craig Evans.

DE MARCOS A HOMERO

En declaraciones a «LiveScience», Evans ha indicado que los documentos incluyen textos filosóficosy copias de las historias del poeta griego Homero, mientras que las cartas comerciales y personales, a veces, tienen fechas muy útiles para la investigación.

Sin embargo este trabajo tiene una desventaja, el proceso utilizado permite descubrir nuevos documentos, pero destruye la máscara de la momia, por lo que se ha generado un debate entre los científicos, acerca de si este sistema debe seguir utilizándose o no.

Pero Evans lo tiene claro, y ha destacado que estas máscaras que están siendo destruidas, revelan, a cambio, nuevos textos que aportan numerosos datos de la historia de la humanidad. «No estamos hablando de la destrucción de una pieza de gran valor de un museo», ha apuntado.

Además, ha precisado que los propietarios de las máscaras de momias conservan la propiedad de las hojas de papiro después de que se disuelva el pegamento en ellos.

http://protestantedigital.com/cultura/35050/Hallan_el_texto_de_Evangelio_mas_antiguo_del_mundo


Un fotógrafo caza fotos de los lectores del suburbano de Nueva York. El resultado queda como un mágico homenaje

Era 2011 y Reinier Gerritsen, un fotógrafo holandés, empezó a observar un cambio en el metro de Nueva York. Era sutil, pero poco a poco, los smartphones y los e-book estaban haciéndose dominantes en el ambiente. Armado con su cámara, comenzó a retratar lo que veía como una especie en vías de extinción- “leer es muy común en el metro y cada vez veía menos y menos libros impresos-, el lector parapetado tras el volumen en tapa dura o edición de bolsillo, atento al mundo que toma forma en su imaginación. La exposición que recoge este trabajo se llama, lógicamente, El último libro.

Hombre leyendo ‘Guía para el autoestopista galáctico’, de Douglas Adams

“Es muy interesante la combinación entre una cara y un libro, además de la postura corporal”, contesta en un correo electrónico, “ya que siempre sacas conclusiones, como alguien que no esperabas leyendo un título determinado o pensar que, si está ocultando la portada, está con 50 Sombras de Grey”. Aclara que cierta gente ve el libro como “una pieza de ropa, con la que mandar un mensaje”, como algunos que “no les importaba ser fotografiados, pero con uno diferente al que llevaban”.

Mujer leyendo ‘Anna Karenina’ de León Tolstoi / Reinier Gerritsen

En sus imágenes, entre el ecosistema de iPhones, Kindles y Samsungs, surge una mujer rubia, con cara de disgusto, viajando por la saga de Ender del controvertido Orson Scott Card. En otra, una lectora de 100 años de soledad de Gracia Márquez se enfrenta, espalda contra espalda, con Anthem, de la egoísta racional y musa del neoliberalismo Ayn Rand. Murakami, Austen, Voltaire… “Fue muy difícil encontrar a Philip Roth, es mi escritor favorito y tardé bastante en verlo”.

Mujer leyendo ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez / Reinier Gerritsen

Pero, ¿tiene ventajas tiene leer en libro físico sobre uno digital en el ambiente suburbano o es solo una forma de romanticismo, de resistir el paso del tiempo? Es innegable que los e-book suponen una enorme ayuda para la espalda. Ir cargando por ahí una edición completa de Guerra y paz en la mochila puede ser malo para la salud, así como sujetarlo mientras el vagón va dando vaivenes. Por otro lado, si con esos meneos el dispositivo electrónico se va al suelo, lo más probable es que se rompa, pero si lo hace el enorme volumen con la historia de los Bolkonsky y los Rostov, el damnificado será el pie de un viajero.

Un hombre leyendo a Kurt Vonnegut / Reinier Gerritsen

El libro es, además, un objeto con una navegabilidad increíble, con el índice marcando los capítulos y los contenidos. Se demuestra en que años después, en un libro amado, el lector es capaz de encontrar esos pasajes que le encandilaron simplemente abriendo el libro, algo que con un aparato electrónico se antoja mucho más complicado. Además, tienen esa increíble capacidad de no necesitar energía eléctrica. En un trayecto de una hora al final de la jornada laboral, una edición de bolsillo de John le Carre nunca se cerrara sola, pero su versión electrónica puede quedarse sin batería.

Una mujer leyendo a Neil Velez / Reinier Gerritsen

Otro punto a favor, al menos para los posturitas, es como apuntaba Gerritsen mandar un mensaje. En la pantalla de tu libro electrónico nadie puede distinguir entre Harry Potter y Orgullo y Prejuicio, pero es cierto que si lees en smartphone y se va la luz del metro, podrás seguir con tu lectura. Eso puede volverse en tu contra, por el llamado Síndrome de Fatiga Visual y los todavía desconocidos efectos a largo plazo puede tener pasarse todo el día mirando una pantalla retrolimuninada.

Un hombre leyendo ‘They met at Gettysburg’, de Edward J. Stackpole / Reinier Gerritsen

Al preguntarle que ventajas puede tener un libro real el electrónico, Gerritsen asegura no tener ni idea. No se define a si mismo ni de un lado ni de otro, sino como un “fotógrafo del metro” al que le sorprende que se lea con tanta frecuencia la Biblia y Suzanne Los Juegos del Hambre Collins.

http://elpais.com/elpais/2015/01/19/icon/1421676099_608231.html


Iglesia, profecía y profetas (II)

Hasta Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el pueblo.  Era individual. Pero desde  Pentecostés es corporativo.

fuego, Pentecostés

Vimos la pasada semana que el concepto bíblico de la profecía se descubre mejor por el análisis de los escritos proféticos de las escrituras hebreas (Isaías a Malaquías, en nuestro canon), junto con los «profetas anteriores» (Moisés, Miriam, Samuel, Elías, Eliseo, Natán etc). Ese grupo numeroso no se caracterizaba por concentrarse en el futuro a expensas de su contexto del presente. Al contrario, su eje central era el cumplimiento fiel del pacto de Dios con Israel y con las demás naciones.

También analizamos 1Cor 14:29-33. Este pasaje, tan lleno de sorpresas, no trata de profetas itinerantes o «de oficio» sino de mensajes  proféticos que surgían espontáneamente en medio del culto.

Eran profetas congregacionales, en Corinto más de veinte años después del Pentecostés. Un hecho que se daba entre las congregaciones que fundó San Pablo, constatándose –como vimox- que hubo dos extremos en cuanto a la profecía (“antipentecostales” y “ultrapentecostales”) que en ambos casos tuvo que regular y controlar el apóstol.

Hoy vamos a ver que hasta Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el puebloEra individual. Pero desde  Pentecostés es corporativo, de todo el cuerpo de Cristo.

 

PENTECOSTÉS Y LA IGLESIA PROFÉTICA

En el día de Pentecostés, en que nació la iglesia cristiana, se cumplieron un antiguo anhelo de Moisés y una profecía de Joel.

En una ocasión Moisés convocó a setenta ancianos al Tabernáculo, donde Yahvéh les impartió el Espíritu y profetizaron.  Dos ancianos, Eldad y Medad, no se acudieron a la reunión pero a pesar de esa rebeldía el Espíritu vino sobre ellos y también profetizaron. Cuando un joven reportó eso a Moisés, en vez de molestarse por esa aparente amenaza a su autoridad, respondió, «¿Estás celoso por mí? ¡Cómo quisiera que todo el pueblo del Señor profetizara, y que el Señor pusiera su Espíritu en todos ellos!» (Num 11:24-29).

Ese anhelo de Moisés se realizó plenamente el día de Pentecostés.

El profeta Joel, en un momento de crisis nacional y juicio divino, anunció tiempos de salvación en que Dios derramaría su Espíritu sobre toda carne (Joel 2:28-29).

Este texto de las escrituras hebreas sirvió de base para el sermón de Pedro el día de Pentecostés:

17 “Sucederá que en los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano [«toda carne»]. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán visiones los jóvenes y sueños los ancianos. 18 En esos días derramaré mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas, y profetizarán. Hech 2:17-18)

 

1.- Este pasaje repite dos veces que en el día de Pentecostés Dios derramó su Espíritu sobre «toda carne».[4]

Antes del Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el puebloEra individual, pero desde el Pentecostés es corporativo, de todo el cuerpo de Cristo.

De esa forma, la promesa del Espíritu atañe a la iglesia misma como entidad y a todos y cada uno de sus miembros como personas. El don se imparte sin discriminación alguna, sea de edad, sexo o categoría socio-económica (hijos, hijas, jóvenes, ancianos, siervos/as;  cf. Gal 3:28).

Muchos textos del N.T. enseñan que todo cristiano/a, desde el momento de entregar su vida a Cristo, es morada del Espíritu Santo (Efes 1:13; 1Cor 12:13; 2 Cor 1:22; Jn 14:18). El Espíritu. es la vida común del Cuerpo de Cristo y asigna los dones y funciones de cada miembro (1Cor 12:11).

De estos hechos la primera epístola de Juan saca una conclusión sorprendentemente radical:

17 Estas cosas les escribo acerca de los que procuran engañarlos. 27 En cuanto a ustedes, la unción que de él recibieron permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica —no es falsa—y les enseña todas las cosas.

¡Qué bajada de piso para los que pretendemos ser maestros del pueblo del Señor! ¡El texto nos dice que sobramos! (Cf. Stg 3:1). Pone al mismo nivel maestro y alumno y declara que desde el Pentecostés la comunidad tiene el mejor de los maestros, ¡el Espíritu Santos! Somos «maestros ayudantes» que acompañamos al pueblo creyente; no somos autoridades ni indispensables  Esto también es consecuencia del Pentecostés y explica la base del escrutinio congregacional de las profecías.

 

2.- Es impresionante como el pasaje de Joel, citado por Pedro, se concentra en un solo ministerio del Espíritu: la profecía.  Los hijos e hijas profetizarán, los jóvenes tendrán visiones, los ancianos tendrán sueños y los siervos y siervas de Dios profetizarán.[5] Esta marca para siempre a la iglesia, que nace en ese suceso, como una comunidad profética por esencia. ¡Desde el Pentecostés la iglesia es una comunidad de visionarios y soñadores («yo tengo un sueño», Martin Luther King)!

La frase «sobre toda carne» podría significar «sobre toda clase de creyentes». sin distinción de edad o sexo, pero el sentido natural es más amplio e inclusivo. El antecedente de Num 11;29 y las ensñanzas del N.T. sobre la morada del Espíritu en todo creyente favorecen la interpretación de que cada creyente, sin excepción, comparte el don del Espíritu del Pentecostés. Eso significa que todo creyente también, al igual que la iglesia misma, tiene un llamado profético y un deber de cumplirlo de alguna manera.

 

EL MISMO Y ÚNICO ESPÍRITU

El Espíritu que Dios derramó sobre la iglesia naciente era el mismo Espíritu de los antiguos profetas de Israel. Dios no tiene otro Espíritu más cómodo y más agradable, menos exigente y amenazante al status quo.

El prototipo para la iglesia tiene que ser el mensaje y la praxis de esos antiguos portadores de la verdad y la voluntad de Dios. De forma similar, todo cristiano está llamado/a a una presencia profética, de alguna forma, en la iglesia y en la sociedad.

A la luz del significado bíblico y del modelo de la práctica profética, podemos concluir que la iglesia nació para ser una comunidad de discernimiento crítico, de cuestionamiento, de dialogo y debate abierto.

Desde el Pentecostés. la denuncia y el anuncio proféticos son deberes de la iglesia, como lo son para todos los y las fieles. Es deber también para todos y todas participar activa y críticamente en el análisis de las decisiones de las Iglesias, las aclaraciones doctrinales y los debates exegéticos sobre la interpretación bíblica.

Si estamos llamados a examinar las profecías, mucho más imperativo es cuestionar a los políticos, los biblistas y teólogos, y hasta los mega-pastores.  Después del Pentecostés, suprimir la criticidad profética o evadir el debate sólo para quedar bien y no tener problemas es desobediencia al imperativo bíblico.[6]

Esta perspectiva sobre la profecía es profundamente liberadora en nuestra moderna sociedad burguesa, donde la «religión» se relega casi totalmente a la esfera privada, donde tener convicciones se malinterpreta como falta de tolerancia y donde la crítica directa se condena como falta del amor.

Nuestro llamado profético, de todos y todas, nos libera para afirmar convicciones radicales, que entendemos como la voluntad de Dios… ¡y también libertad para equivocarnos!

 

 

NOTAS AL PIE

[4] Hace unos años escuché una novedosa interpretación de «toda carme», cuando un ganadero dijo por televisión, «mis vacas son carne también y tienen el Espíritu Santo». ¡A veces la interpretación literal produce desastres teológicos!  Por otra parte, la traducción «todo el género humano», tomada fuera de contexto, podría sugerir un derramamiento del Espíritu Santo sobre todo ser humano, sin excepción alguna.

[5] El texto de Hch 2:18 agrega el verbo final, «y profetizarán», que falta en el texto hebreo y en la Septuaginta.

[6] v El otro extremo, de críticas irresponsables e injustas (critconería), es pecado y hace mucho daño en las iglesias.