Archivos para agosto, 2012


El cantante ahora se llamará Snoop Lion y compondrá canciones que «los niños y los abuelos puedan oír».

Jamaica | Por Nínro Ruíz Peña |

El rapero, norteamericano Snoop Dogg, ha tenido una carrera rodeada de controversias. Ha sido arrestado por posesión de drogas y armas en el pasado, y se sospecha de asesinato. Sin embargo, él ha anunciado que “nació de nuevo” tras un viaje que realizó a Jamaica.

A sus 40 años de edad, el cantante, cuyo verdadero nombre es Calvin Broadus, dijo que recibió un nuevo nombre después de convertirse en un sacerdote de la religión Rastafari.

Él usará el nombre artístico de Snoop Lion y compondrá canciones que “los niños y los abuelos puedan oír.” El “Lion” de su nuevo nombre, viene de la bandera imperial de Etiopía, el símbolo de suma importancia en el movimiento del reggae.

 

Él dijo que no cantaba acerca de la violencia, asesinatos, tráfico de drogas o cosas destructivas. “Yo no tenía ninguna intención de hacer un álbum de reggae, pero el espíritu me ha llamado.

Cada vez que el espíritu te llama, tienes que saber lo que es real y serio. Snoop Dogg, no quería cantar reggae. Yo quería enterrar a Snoop Dogg, y convertir a Snoop en León, pero yo no lo supe hasta que fui al templo y recibí el nombre del sacerdote Nyabingi. Desde ese momento, empecé a entender por qué yo estaba allí y fue capaz de crear algo mágico en este proyecto… Algo que nunca había hecho en mi carrera”, dijo.

Durante una conferencia de prensa en Nueva York, Snoop Dogg, anunció que lanzará un álbum que marcará el inicio del reggae en su carrera, titulado: “Reencarnado”. El título hace referencia a sus convicciones religiosas nuevas, que es la reencarnación del famoso cantante de reggae Bob Marley, quien murió en la década de 1980.

Leo Noel Erskine, profesor de teología y ética de la Universidad de Emory en Atlanta, dice que es el rastafarismo no es una religión sino una filosofía religiosa. Él cree que hay aproximadamente 1 millón de “rastas” en el mundo. Entre sus características están los curiosos rizos del cabello, el uso de la marihuana, y las dietas vegetarianas.

Los rastas leen la Biblia, pero aceptan otros textos religiosos. Ellos creen que la marihuana fue cultivada por primera vez en la tumba del rey Salomón. Para los seguidores del movimiento, fumando un cigarro de marihuana “no es una diversión, sino un alimento para el espíritu”, y que por lo tanto el ser humano puede ser “despertado espiritualmente”.


Isabel Pavón

<em> Woman is beautiful</em>  (Iglesia y patriarcado)
Creo que existen iglesias donde se maltrata a la mujer. Ser negada es ser maltratada.
 Género es la asignación que se le otorga a los seres humanos según su sexo. No obstante, existen diferentes definiciones para el concepto de género, todas ellas implicadas con la realidad de mujeres y hombres a lo largo de la historia y sus relaciones sociales. En cada una de ellas podemos descubrir que el patriarcado está fuertemente arraigado, el dominio pacifico o violento, que considera a la mujer, ya sea de manera individual o colectiva, un ser inferior al que se debe guiar, guardar, corregir, gestionar sus bienes, paralizar sus iniciativas y ejercer contra ella su fuerza, ya sea física o psíquica, en el ámbito familiar, social o religioso, hasta hacer de ella un producto destinado para el servicio al varón. A la mujer se la ha domesticado y oprimido. En muchas sociedades está recluida a ser esposa, madre, hija o cualquiera de los roles que el varón le asigna.

Según sea la sociedad y la época, el poder que ejerce el patriarcado puede tener origen «divino», familiar o fundarse en acuerdos de voluntades entre los propios varones. En ellos prevalece el dominio del hombre sobre la mujer, impidiendo que esta se realice como sujeto.

 A través de los libros de la Biblia podemos destacar el patriarcado reinando con claridad en los pueblos antiguos. Esta herencia la han acogido con gusto un número considerable de iglesias y aún no la han soltado , pues asumen a la mujer como un ser menor e incompleto que debe actuar de la manera que se le dicta. Salvo excepciones que también podemos encontrar en la Biblia y en algunos documentos históricos fiables, ha sucedido así a lo largo de la historia.

A la mujer, por su sexo, se le marcan normas y prohíben acciones. Se la encorseta. Desde el púlpito no se reconocen estas acciones, no se mencionan estas negativas, pues se actúa de manera, casi siempre, no explícita.

Pongo  pequeños ejemplos :

La prohibición de la mujer a enseñar a los varones adultos, teniendo permitido enseñar a los niños, dando por hecho que lo segundo es menos importante, obviando que es en los niños donde mejor se puede sembrar la palabra de Dios.

Otra muestra podría ser el denominado «tiempo de alabanza» (entrecomillado por no estar de acuerdo una servidora con este concepto de considerar las canciones como único modo de alabanza). En este periodo de la liturgia que abre el culto a Dios, hay lugares en los que los hombres tocan ciertos instrumentos apropiándoselos como masculinos. Ellas, a veces, tienen los suyos, productores de melodías más suaves.

La mujer que profetiza (según el contexto denominacional) es tildada de alocada e inmadura. El varón puede hacerlo con total normalidad y autoridad.

Una mujer no puede escribir reflexiones bíblicas y compartirlas en público. El varón puede hacerlo y además es considerado alguien espiritual, entregado a Dios.

La mujer que desea participar activamente en la congregación puede ser considerada, en algunas comunidades, como entrometida, chismosa y se duda de su formación.

Existe algo curioso y es que igual que en otros ámbitos, dentro de ciertas iglesias, la mujer está encargada de las obras sociales, de la ayuda al marginado, de visitar a los enfermos, de cuidar las flores, de lavar lo que se ensucia y atender niños. Aún así, estos trabajos se consideran neutros frente al que realizan los varones. La mujer cuida la iglesia como le han enseñado a hacer en su propia casa. La mujer prepara la comida en actos especiales.

La mujer no podrá criticar los actos, las palabras, los consejos, las predicaciones y enseñanzas del varón. Trabaja a expensas de él. Bajo la supervisión de él. Con el permiso de él. Cualquier iniciativa queda bajo inspección patriarcal.

 A veces parece que se la escucha, que se le da oportunidades para avanzar. Sin embargo, no se tienen en cuenta sus palabras . Ocurre que, en la vida eclesial, hombres y mujeres se convierten en seres no complementarios sino opuestos. Incongruentemente, fuera del templo, la mujer puede ser jefa del gabinete donde estos varones trabajan ocho horas diarias bajo sus órdenes, pero en la iglesia, el hombre aparece como la parte activa. La mujer, ocupa la pasiva.

Existen ellos como la nota normal dentro de los vivos, y las mujeres como «lo otro», como si más que hijas de Dios, fuésemos un híbrido fallido de su obra, un error que hoy día todavía no sabemos componer y que aún no se ha podido eliminar de la faz de la tierra. Para muchos somos las eternas adolescentes, las falta de talento, las no capaces de discernir entre el bien y el mal. Somos las Evas que incitan a pecar a los santos varones y necesitamos supervisión constante, consejos, ayudas, correcciones, guías.

Estas características de dominio hacia la mujer dentro de la iglesia, la expulsa del ámbito de participación por causa de su sexo. No se le otorga autoridad ni se le valoran las responsabilidades. Su función a los ojos de muchos es insignificante. Lo que no se logra entender es cómo, en estas iglesias a las que me refiero, se predica el mensaje de Dios «según dice la Biblia» y se actúa de manera tan diferente y mezquina en la práctica.

El patriarcado no permite que las mujeres se salgan del canon establecido por ellos. Hay varones que cuando una mujer predica salen indignados del templo para no oírlas y las critican. Consideran que es mejor esperar en la puerta a que salgan sus esposas que poner sus oídos a disposición de estas enseñanzas. Me pregunto: Si las mujeres enseñan algo indebido, ¿cómo dejan que sus esposas se contagien dejándolas dentro?

Estos hombres echan en cara a las mujeres preparadas que no tienen la suficiente humildad como para quedarse sentadas con la boca cerrada. En contrapartida, están convencidos de que el hombre que predica ejerce la humildad, pues es un medio usado por Dios para darnos su mensaje.

A las mujeres que cultivan sus dones les dan la espalda. Las hacen invisibles y transparentes. Por desgracia es otra forma de exteriorizar que no piensan perder su posición.

Una forma subliminal de invasión a la mujer por parte del patriarcado es alentarlas a tener sus propios grupos para que se «distraigan», evitando así mezclarse con los temas que a ellas les interesan. Esta propuesta, aún teniendo su parte positiva, lleva trampa, ya que las obligan a alimentarse fuera del grupo que debería estar compuesto por todos.

Los hombres a los que me refiero están convencidos de que el cerebro de la mujer es más pequeño y, por lo tanto, sufren taras. No están capacitadas para realizar cualquier trabajo con éxito.

En los grupos de mujeres comparten y se enseñan unas a otras, a veces bajo la convicción errónea de que son cristianas de segunda clase. En los actos especiales de estas reuniones se suele invitar a un varón para que les enseñen, las instruyan, les expliquen la Palabra, las conduzcan, las exhorten, las encaucen… En casos así asumen de nuevo su papel de inferioridad pasiva a causa de su sexo y realzan el patriarcado aunque el varón les esté enseñando un concepto insustancial. Este tipo de hombres se sienten privilegiados cuando son invitados a los actos porque asumen la labor de evangelizar que desde el podium se le concede a su narcisismo, viéndolas a ellas en un nivel muy inferior. Ellos «por mérito propio, porque se lo merecen», dan gracias a Dios por la oportunidad que tienen de salvar y conducir almas tan pobres y por poder ofrecer un poco de su tiempo en ofrecerles alimentos blandos ya que son incapaces de consumir algo sólido. Son los eternos padres. Ellas, hijas para siempre. Las que no madurarán jamás.

 Otros hay que, queriendo aparentar seguridad, al leer los textos bíblicos que se consideran discriminatorios para nuestro sexo, agarran la Biblia y la levantan con efusividad para mostrar que no son palabras suyas sino de Dios mismo, y que Dios no habla a la mujer sino a través del hombre. Y claro, ¿quién se atreve a discutir con el mismísimo Dios y llevarle la contraria?  ¡Cuánta superstición existe en el pueblo de Dios y no se admite! En ese momento, el patriarca se monta en el trono divino y desde allí actúa, otro símbolo de invasión o anulación al hacer uso de tal autoridad. Para mantener su situación no se preocupan en estudiar las normas sociales incluidas en los relatos bíblicos que quedaron obsoletas siglos atrás y se colocan como mediadores entre Jesús y las mujeres.

Por otro lado, está la manera de vestir. No todas las modas femeninas están permitidas en estos grupos (a veces con razón, pero no siempre). Se anima a que la mujer cubra sus brazos sea cual sea la temporada del año. Se le alienta a usar falda larga, velo, zapato plano. Esto las lleva a tener dos maneras de actuar, incluso a esconderse, pues visten a gusto del patriarcado para entrar en la iglesia y a gusto de ellas -que por lo general también es un gusto impuesto desde el patriarcado- cuando salen del templo. El varón puede ir con pantalón corto, sin afeitar, sin corbata, sin ducharse y puede adoptar cualquier postura que se le antoje… La mujer no puede tintarse el pelo ni ir maquillada porque esto supone provocar a los hombres de manera obscena. El perfume es sensual. Los tacones provocativos.

Existen lugares de culto donde las mujeres se sientan separadas de los hombres, aunque sean sus propios esposos los que están al otro lado del pasillo y duerman en la misma cama todas las noches. Pero con Dios como excusa se marca la distancia, se separan.

La mujer está obligada a recibir al clero en el reino de su casa y ponerle todo cuanto necesite al alcance de su mano. A veces puede interpretarse por parte de ellos como «aquí vengo y tomo posición este día y a esta hora», soy el rey.

En la iglesia ellas están obligadas a sonreír. Aceptar, si se produce, el maltrato psicológico al que se le somete como algo que se merece ya que fue quien indujo a pecar al varón y siente esta culpa esclavizante. Por cierto, si Dios perdona, ¿cuándo perdonará el hombre? Y por cierto otra vez, si fue el varón quien cometió el primer crimen, ¿por qué no se considera a todos los hombres criminales, fraticidas?

Se las persuade a convivir con maridos borrachos, mujeriegos e irresponsables porque tienen que demostrar que son buenas esposas y que es el Señor quien las ha puesto en ese ambiente para ayudar al hombre, al suyo, y si le abandona ella será responsable de su condena (siendo la mujer tan poca cosa como dicen que es, vean aquí cual grande es su empresa).

Tienen prohibido quejarse, pues esto se considera murmuración y la murmuración es pecado ante los ojos de Dios, ¿qué es murmuración para Dios, qué es desahogo, qué es denuncia justa? ¿Es necesario el consuelo o debemos guardarnos todos nuestros sentimientos sin expresarlos jamás? ¿No son necesarias las denuncias para el buen funcionamiento de la congregación? ¿No consideramos el don de discernimiento? ¿No se reúnen los varones en los despachos para hacer esto mismo?

Por su sexo, a las mujeres se les tapa la boca. Se les venda los ojos. Se les ata con cuerda corta. La opresión que sufren las lleva a ser victimistas, necesitando en muchos casos ayuda psicológica para volver a recuperar su autoestima, su deseo de identidad para sentir que existen y habitan. Muchas no llegan a conseguirlo, quizás por oír predicaciones en las que se dice que no hay nada que contenga más maldad que la mente femenina.

 La mujer, tratada como la eterna inmadura es manipulada por muchos hombres que usan para ello la Biblia, convirtiendo en palabra de Dios las costumbres sociales de la época en la que se escribieron los libros .

Se usan textos bíblicos desvirtuando su sentido original, o que se escribieron por un motivo específico y se generalizan, o se añadieron después de un tiempo y que nos dañan, nos mantienen en el estatus de total sumisión y sacrificio, pues conservando el concepto de que no somos capaces de hacer nada bien, al mismo tiempo somos responsables de todos los males.

En 1ª Cor 14, 34-35,  las mujeres deben guardar silencio en las reuniones de la iglesia, porque no les está permitido hablar. Deben estar sometidas a sus esposos, como manda la ley de Dios. Si quieren saber algo, que se lo pregunten a ellos en casa, porque no está bien que una mujer hable en las reuniones de la iglesia.  Esto se predica apartando a la mujer de la congregación, sin tener en cuenta los versículos que le anteceden y hablan en general a todos los creyentes, 1 Cor 14, 26-33:

 En resumen, hermanos, cuando os reunáis, unos podéis cantar salmos y otros enseñar, o comunicar lo que Dios os haya revelado, o hablar en lenguas, o interpretarlas. Pero que todo sea para vuestra edificación. Y cuando se trate de hablar en lenguas extrañas, que hablen dos personas, o tres como mucho, y por turno. Además, alguien debe interpretar esas lenguas. Y si no hay nadie en la iglesia capaz de interpretarlas, mejor será no hablar en lenguas, sino que cada uno hable consigo mismo y con Dios. Igualmente, si hay profetas, que hablen dos o tres, y que los demás consideren lo que ellos hayan dicho. Pero si Dios le revela algo a otro de los que allí están sentados, entonces el primero deberá dejar de hablar. De este modo, todos, por turno, podréis comunicar mensajes proféticos, para que todos aprendan y se animen. Ahora bien, el espíritu profético ha de estar sometido al control de los profetas, porque Dios es Dios de paz y no de confusión.” 

¿Por qué se suprimen estos versículos o se tergiversan y sólo se le da importancia a los que nos humillan? ¿Por qué se eliminan los textos que van dirigidos a ambos sexos?: 1ª de Pedro 4, 10-11 dice:

 Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de vosotros sirva a los demás según el don que haya recibido. Si alguien habla, sean sus palabras como palabras de Dios. Si alguien presta un servicio, préstelo con las fuerzas que Dios le da. Todo lo que hagáis, hacedlo para que Dios sea alabado por medio de Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el poder para siempre. Amén.

Para Dios, la mujer es admitida a la par que el hombre. Tenemos buen ejemplo de ello en el comportamiento de Jesús con las mujeres.

 Hay dos casos en los que en estas comunidades que comento hay trato igualitario. El primero es al pasar la ofrenda , incluyen hombres y mujeres pues el dinero es valioso. El segundo es en aumentar el número de inscritos . A partir de aquí, la mujer es un simple concepto teórico, no personal. Son cautivas de la sujeción por parte del patriarcado con la excusa del deseo divino que les impide ser sujetos activos.

En algunas iglesias, igual que en algunas sociedades, hay división sexual del trabajo. Se margina a la mujer a ejercer papeles secundarios y terciarios. Se eliminan los dones y esto se asume como algo legítimo por parte de todos. Esto nos coloca en un papel suplicante y de agradecimiento cada vez que nos permiten actuar. Y lo más grave, lo peor, no son los amenes que se escuchan emotivos, sino los que ellas pronuncian bajito con la aceptación amarga de estos conceptos, como si no hubiera otra salida distinta a la que se muestra. ¿La hay?

Deseo añadir que, por supuesto, no todos los varones discriminan a las mujeres, pero teniendo en cuenta que el género es una construcción social y cultural a partir de las diferencias sexuales hay mucho trabajo por delante.

Antes de que las normas terminen con nuestra existencia y nuestro quehacer, debemos plantearnos un nuevo modelo de roles en el que el sexo, ya sea el injustamente llamado débil o el nefastamente llamado fuerte, no sea lo que prime sino la gracia de Dios derramada en nosotros tal como le plazca.

¿Es necesario que para que el hombre ocupe su lugar, dejemos nosotras de tomar el nuestro? ¿Qué ilusión nos dejan? ¿Por qué esa lucha entre ambos? ¿Por qué si la mujer se sitúa parece que le roba al hombre su identidad? ¿Dónde está la nuestra?

 Creo que existen iglesias donde se maltrata a la mujer. Ser negada es ser maltratada.  Nos toman como propiedad y llegamos a sentirnos como propiedad, subordinadas, con nuestra autoestima invadida por seres extraños a nosotras. Este estatus se reproduce por los siglos de los siglos. Deberíamos unirnos para protestar por elloy evitar que los varones usen en nombre de Dios como excusa y lo pongan enarbolando esa bandera.

Si muchas no estamos locas por todas las variantes que nos han inculcado es por pura gracia de Dios. ¿Quiénes somos? ¿Qué somos? ¿Cuál es nuestra identidad? ¿Quién nos la da? ¿Cuál nuestro estatus? ¿Cuánto valemos? ¿Para quién? ¿Qué han hecho de nosotras? ¿Cómo salir de estos roles? ¿Hacia dónde nos conducen? ¿Por qué? Es necesario respondernos estas preguntas y deducir de las respuestas qué clase de sujetos somos y a quien o quienes nos queremos sujetar.

 Silenciadas durante siglos por el hecho de ser mujeres nos subimos al escenario reclamando la palabra, la voz y el voto. Que se cumpla en nosotras lo que dice Prov. 13,12:  Esperanza frustrada, corazón afligido; pero el deseo cumplido es como un árbol de vida.  Veintisiete veces se menciona la fe en Hebreos 11. Se efectúe por fe la esperanza que tenemos. Que el deseo de servir al Señor que habita en nosotras no se malogre. Seguiremos en la tarea. Del mismo modo que el movimiento por los derechos de los negros en USA tenía como eslogan  black is beautiful , no dejaremos de pensar que  woman is beautiful , pues lo es.

Autores: Isabel Pavón

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Dan Cathy, Chick-Fil-A y el matrimonio

Publicado: agosto 4, 2012 en Noticias

Juan Francisco Martínez

Dan Cathy, Chick-Fil-A y el matrimonio

 ¿Cuál es el futuro que buscamos, uno en que un lado “gana” y el otro “pierde”?

05 DE AGOSTO DE 2012

 Recientemente ha surgido un debate en EEUU sobre el hecho de que Dan Cathy, dueño de Chick-Fil-A, restaurante de comida rápida, dijo públicamente que él ha patrocinado a organizaciones cristianas que defienden el concepto tradicional del matrimonio y a Exodus International, organización que trabaja con personas que quieren salir del estilo de vida homosexual. Varios medios lo han descrito como persona “anti-gay” y los alcaldes de Boston, Chicago y Washington, DC han dicho que ellos no quieren que Chick-Fil-A esté en sus ciudades . Un concejal en Chicago dijo que trataría de parar que se abra una franquicia en su sector.

Como resultado se han organizado dos eventos relacionados a las franquicias Chick-Fil-A. Por un lado el 1º de agosto se declaró un día de apoyo a Chick-Fil-A y personas que comparten la perspectiva del dueño llenaron los restaurantes a tal punto que había cola en muchos de ellos y muchas personas no pudieron entrar.

Pero también se tiene programado una protesta para el día 3. Parejas homosexuales piensan comer en los restaurantes y “demostrar” su cariño públicamente.

 La situación presenta varias preguntas sobre la libertad de expresión en este país.

Por un lado, últimamente varios dueños de compañías han hecho donativos a organizaciones que apoyan el estilo de vida homosexual y nadie ha protestado, ni se ha escuchado a políticos denunciar tales donativos.

Pero cuando alguien hace lo mismo, pero en defensa de una perspectiva pro-matrimonio se dice que dicho negocio no es bienvenido.

 Siendo que la mayoría de evangélicos, católicos, musulmanes y muchos otros comparten la misma postura sobre el matrimonio, y muchos de ellos dan a estas organizaciones, y otras similares, ¿significa que estas personas no son bienvenidas a establecer negocios en las ciudades mencionadas? O ¿será que el propósito de esta acción es callar las voces a favor del matrimonio tradicional por medio de maniobras políticas y presión económica?

Pero también obliga a las personas que apoyamos la definición tradicional del matrimonio a que seamos claros sobre lo que queremos logar en una sociedad pluralista.

De la misma forma que algunos están tratando de imponer una agenda anti-matrimonio tradicional a toda la sociedad, también hay cristianos que quisieran imponer una teocracia en los Estados Unidos. ¿Qué quieren lograr los que están apoyando a Chick-Fil-A?

Es claro que vivimos en una sociedad dividida en sus posturas, y que las personas de cada lado están seguras de que a suya es fundamental.

 ¿Cuál es el futuro que buscamos, uno en que un lado “gana” y el otro “pierde”? ¿Una postura donde se utilizan etiquetas acusadoras para “deshumanizar” al otro/a? ¿Qué mensaje queremos dar los cristianos a las personas que no están de acuerdo con la definición bíblica del matrimonio?

 Ahora es tiempo de que los cristianos en EEUU hagamos algunas cosas claves: 

· Orar por un avivamiento. Es Dios que obra el cambio en personas y países, no nosotros. Tratar de imponer un cambio por sistemas políticos humanos es olvidar que la obra es de Dios, no nuestra.

· Trabajar hacia la convivencia social. Urgen cristianos que practiquemos la cortesía con convicción, dispuestos a seguir mostrando el amor divino a personas con las cuales no estamos de acuerdo.

· Aclaremos nuestra postura. ¿Qué es lo que creemos sobre el matrimonio y que es lo que estamos haciendo para apoyar a los matrimonios? ¿Cómo estamos formando a nuestros niños/as para que entiendan la importancia del matrimonio cristiano?

· Planifiquemos nuestra contribución a la sociedad EEUU. ¿Cómo vamos a ser sal y luz en una sociedad dividida?

 Según la constitución de EEUU tenemos derecho vivir como cristianos y de defender lo que creemos. Pero que no se nos olvide que si queremos que haya espacio para nuestro punto de vista, también tenemos que permitir que se presenten otras interpretaciones.

En una sociedad pluralista sólo habrá verdaderamente libertad de religión cuando los que somos religiosos también defendamos la libertad de no-religión.

Recordemos que aunque algunos quieren quitarnos el derecho de presentar y apoyar un punto de vista cristiano, eso no cambia la necesidad y el deber de que nosotros sigamos defendiendo el derecho de otros a presentar sus puntos de vista, por muy diferentes que sean del nuestro.

Autores: Juan Francisco Martínez
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Mayoría pentecostal

En Argentina nace una nueva iglesia evangélica por día
Sólo en julio fueron autorizadas 40 nuevas iglesias, la mayoría pentecostales. Más del 10% de la población es evangélica.

BUENOS AIRES

 El último Boletín Oficial de Argentina consigna que en el mes de julio quedaron formalmente inscriptos en el Registro de Cultos del Ministerio de Relaciones Exteriores 40 nuevos lugares de cultos cristianos -sobre todo de cuño pentecostal y, en menor medida, bautista-. O sea, un promedio de más de uno por día.

Estas cifras del crecimiento de los evangélicos en el país han sido reproducidas en los principales medios de comunicación a nivel nacional. No es para menos.  El sostenido crecimiento de las inscripciones de las comunidades evangélicas –entre 2007 y 2011 lo hicieron unas 800–, las convierte sin duda alguna en las más numerosas del Registro: cerca del 90 % de un total de más de 4.500 (en 2006 era 3.600).

Un estudio que realizaron en todo el país por el CONICET y cuatro universidades nacionales mostró  en 2008 que el 9 % de la población era evangélica (7,9 % de ellos pentecostales),  más un 1,9% Testigo de Jehová y un 0, 9 % mormón.

Cabria deducir que con casi total seguridad cuatro años después ese porcentaje creció, pudiendo afirmarse que hoy en día más del 10% de la población argentina es evangélica.

Mientras que seguramente bajó el porcentaje de los católicos, que en aquel sondeo arrojaba el 76,5 % de la población, pero los practicantes rondaban apenas el 20 %.

 LAS INSCRIPCIONES
 Si bien el Registro no consigna las bajas, también es cierto que no todos se inscriben . “Las inscripciones revelan el gran crecimiento de la Iglesia evangélica por el modo en que presentamos a Jesucristo”, dice  Rubén Proietti, presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA). .

 Proietti admite que muchos nuevos grupos evangélicos que se inscriben son producto de un desprendimiento de comunidades ya existentes. Pero dice que ello también puede conllevar tener más fieles. “Una división, que nunca es agradable, puede estar expresando un deseo de expansión”, señala. Y, pese a la extendida creencia, destaca que los evangélicos no son proselitistas. “No buscamos sacarle fieles a otros cultos”, asegura.

En cambio,  Proietti acepta que puede haber grupos que se llaman evangélicos y que son poco serios . “En nuestra entidad no aceptamos a cualquier grupo que se declara evangélico y no tiene una adecuada formación y conformación, ni a personas que se autoproclaman pastores, sino que tenemos una serie de exigencias”, subraya. De hecho, considera que parte del crecimiento evangélico se debe a que la gente “comprueba que en sus comunidades no se la engaña”.

 LOS CATÓLICOS REFLEXIONAN
Desde la Iglesia Católica, el crecimiento evangélico –que se considera un fenómeno muy diverso– es tomado como un desafío que exige un mayor esmero.

El secretario de la comisión de Ecumenismo del Episcopado, Pedro Torres, opina que “este nuevo pluralismo religioso es un desafío tanto para el diálogo ecuménico, que procura la unidad, cuanto para el análisis o autocrítica al interior de las iglesias históricas en relación a un estilo de vida evangélico más fiel a la verdad y a la caridad, más sencillo, austero y solidario. Necesitamos -dice- recuperar en nuestras comunidades el sentido del compromiso bautismal”.

Fuentes: Clarín

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Es cristiano evangélico

Pistorius, preparado para hacer historia en los JJOO
El atleta sudafricano, el primer amputado en competir en unos Juegos Olímpicos, queda segundo en su serie y se clasifica para la siguiente ronda de la prueba individual de 400 metros.

04 DE AGOSTO DE 2012, LONDRES (REINO UNIDO)

 El atleta sudafricano Oscar Pistorius se convirtió ayer en el primer amputado en competir en la pista en los Juegos Olímpicos. Pistorius compitió en su serie de velocidad en una distancia de 400 metros, en la que sorprendió a todos al conseguir el segundo mejor tiempo clasificándose para las semifinales.

Pistorius, que está amputado de ambas piernas y corre gracias a unas hojas de fibra de carbono incrustadas, completó la vuelta a la pista en 45.44 segundos. Este tiempo y la posición en carrera – fue segundo – le permitirán estar en la prueba de semifinales, que se celebra este domingo por la noche, aproximadamente a partir de las 21:40 horas.

 «ES EL SUEÑO DE MI VIDA»
 Tras terminar la carrera, Oscar Pistorius estaba radiante. «Es el sueño de mi vida hecho realidad, lo mejor que me ha pasado.  He luchado durante seis años para estar aquí y el recibimiento del público de Londres, que es como mi segunda casa, me ha hecho llorar. Ha sido mi mayor recompensa.  Me siento orgulloso de esto que he hecho. Como decía mi madre, el perdedor no es aquella persona que se involucra y llega la última, sino aquel que no se involucra de entrada. Ella no aceptaba un no por respuesta. Era dura. Murió hace diez años, pero he pensado mucho en ella», declaró.

 HISTORIA DE SUPERACIÓN
 Su historia es un ejemplo de lucha y superación constante, tanto para poder correr como para que le dejasen competir en los Juegos Olímpicos además de hacerlo en los Paralímpicos.

Hace unos meses le confirmaron su participación en ambas competiciones. “¡Hoy es uno de los días más felices de mi vida! Voy a correr en Londres en los Juegos Olímpicos y los Paraolímpicos!”, declaró en su cuenta de Twitter.  “¡Gracias a todos los que hicieron de mí el atleta que soy. Dios, mi familia, mis amigos y mis fans! Todos contribuyeron”, añadió.

 Pistorius nació sin peronés y sus piernas fueron amputadas por debajo de la rodilla antes de que él cumpliese un año de vida. Sus padres –atribulados antes y después de la operación por los dolores del niño– lo hicieron aconsejados por los especialistas, que no veían salida a aquellas extremidades que habían salido del útero materno sin peronés ni tobillos. Su familia, cristianos evangélicos, confiaron en que Dios guiaría todas las cosas para bien.

Y en sólo seis meses,  el pequeño Oscar correteaba de un lugar a otro con sus pequeñas prótesis.  Desde niño demostró tener una gran habilidad para el deporte. Comenzó practicandoel rugby y el waterpolo, más tarde la natación; hasta que por fin llegó al atletismo.

 En la pista lo acompaña una voluntad de acero, un insaciable espíritu competitivo y dos prótesis con las que engaña a la naturaleza.  Pisando sobre ellas, alcanzó la cima de la velocidad en los Juegos Paralímpicos de Atenas, en 2004, con un oro en los 200 metros y un bronce en la carrera de 100 m. Intentó competir en los Juegos de Pekín, pero entonces el comité de competición revocó su solicitud. En Londres, en cambio, no ha ocurrido lo mismo. Allí Pistorius está cumpliendo un sueño.

 EL HOMBRE CAPACITADO
 Las prótesis que han dado fama a Pistorius son conocidas como cheetahs  y las fabrica una firma especial en Islandia.Cada par cuesta más de 20.000 euros.Sobre la mesa tiene dos ofertas de Hollywood para llevar su historia a la gran pantalla.Los patrocinadores también se lo disputan: presta su imagen a Visa, Honda, Ossur, Nike y Oakley.

La madre de Oscar murió inesperadamente hace seis años. No pudo disfrutar del éxito de su hijo. Sin embargo, cuando él tenía apenas un año le escribió una carta para cuando fuera mayor, que decía:  “Un perdedor no es quien llega el último sino aquél que se sienta y mira y nunca ha intentado correr”.

Una de las frases que mejor le definen la dijo él mismo, cuando le preguntaron por su discapacidad.  Pistorius simplemente explicó: «Todo el mundo tiene alguna discapacidad… las peores son las del espíritu».

Fuentes: AP, Wikipedia

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JUAN STAM

Interpretación bíblica en las comunidades de base

centroamericanas[1]

 

«Cuando pasas por las aguas…»

 

     Esperanza Aguilar había sido una «delegada de la Palabra» en una provincia en el noreste de su patria, El Salvador.  Pero en 1987, cuando la entrevistamos en un campamento de refugiados en el occidente de Honduras, había sido exiliada ahí por seis años.

Como delegada de la Palabra, primero en El Salvador y después en el campamento de refugiados, su tarea era la de organizar y dirigir grupos de estudio inductivo de la Biblia. Los delegados lo llaman «celebrando la Palabra».  En ese campamento en Mesa Grande, Honduras, Esperanza es una entre más de ochenta delegados de la Palabra que entrenan y movilizan un grupo muy grande de «servidores» laicos, para atiender a las necesidades espirituales de los más de once mil refugiados residents.

Nuestro equipo de la Universidad Calvin (Grand Rapids, Michigan) visitó a Esperanza en la «salita» de su humilde habitación en el campamento, donde nos contó su historia. Llegó a Honduras, huyendo de la masacre del Río Lempa de marzo de 1981.  El ejército los perseguía desde atrás y los forzaba a seguir hacia el río.  Desde arriba, helicópteros los ametrallaban.  Delante de ellos estaba el Río Lempa y,   probablemente, había soldados hondureños al otro lado del río.

Al ir huyendo del amenazante ejército hacia el también amenazante río, Esperanza, como estudiosa de la Biblia que era, pensaba por intuición en el éxodo de los israelitas de Egipto.  Años de estudio bíblico en grupo habían saturado su mente con episodios bíblicos, verdades bíblicas, y lenguaje bíblico. Y por supuesto, sus circunstancias en ese momento no podrían haber sido más parecidas a las de los israelitas perseguidos por los carros de Faraón.

«Aunque estábamos llenos de terror», nos contó Esperanza, «sabíamos que Dios estaba con nosotros, así como cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo».  Su cara irradiaba una fe profunda, llena de gozo.  Durante su testimonio, la presencia de Dios se hizo real también para nosotros.

Esperanza prosiguió con su historia.  Cuando se acercaban al río Lempa, nos dijo, un acto cruel hizo su problema infinitamente peor. «Apenas íbamos a comenzar a cruzar el río, los soldados abrieron las esclusas río arriba y llegó una tremenda cabeza de agua».  Un feroz torrente de agua se nos venía encima».

«Señor, ¿qué pasa aquí?», gemían.  «Cuando Israel pasaba el río, tú paraste las aguas.  Pero ahora, todo lo contrario, han abierto la represa y esta corriente nos va a matar».

Aunque Esperanza y su esposo no eran fuertes nadadores, hicieron esfuerzos desesperados para mantener juntos a sus hijos y lograr cruzar el río. Agarraron una tablita de madera, colocaron encima a su hijo infante, y de alguna manera lograron empujarlo poco a poco hacia el otro lado.  («Eso es él, sentado ahí» dijo Esperanza, mientras señalaba a un sonriente joven al otro lado del cuarto).

Centenares se ahogaron o fueron asesinados por el ejército, pero toda la familia de Esperanza alcanzó tierras hondureñas.  Sin embargo, en su paso el turbulento río arrancó casi toda la ropa de sus cuerpos.  «Caminamos varios días, casi desnudos, por la selva», nos dijo, «pero recordábamos a Adán y Eva, como no sentían vergüenza cuando caminaban con Dios.  Entonces ese asunto de sentir vergüenza de nuestros cuerpos, simplemente nos lo olvidamos, para nada nos sentíamos acomplejados.  Teníamos tanto gozo, tan tremendo, en nuestros corazones, porque Dios nos había salvado la vida, y sentíamos esperanza.  Siempre sabíamos que Dios iba con nosotros.  Dios prometió nunca dejarnos ni desampararnos.  Podíamos sentir la presencia de Dios todo el tiempo».

Un problema que no tenía la familia Aguilar cuando entraban a Honduras y marchaban por la selva era el de cargar pesadas maletas.  En ese momento, ¡no tenían nada!  Ni maletas, ni cartera ni billetera, ni comida, ni pasaportes, ni aun la ropa con que habán huído. Pero tenían el regalo divino de la vida, tenían el don maravilloso del amor, tenían la solidaridad que les unía en esta crisis, y tenían otro don precioso: un conocimiento de la palabra de Dios, que les fortalecía en su fe y su esperanza.

Mientras Esperanza compartía esta experiencia con nosotros, casi seis años después de haberla vivido, podíamos sentir la fe robusta que sostenía esa familia.  «Dios está con nosotros, de eso estamos seguros».  Y durante sus siete años entre los refugiados de Mesa Grande, esa misma fe inspiraba su labor, junto con los y las demás delegados de la Palabra y los y las demás «servidores» y catequistas, para «celebrar la Palabra» que para ellos era su vida.

*************

No temas, que te he redimido,

te he llamado por tu nombre,

tu eres mío.

Cuando cruces las aguas,

yo estaré contigo,

la corriente no te anegará;

cuando pases por el fuego,

no te quemarás,

la llama no te abrasará.

Porque yo soy el Señor, tu Dios,

el Santo de Israel,

tu Salvador.

                                                                                                            (Isaías 43:1-5 NBE)

Esperanza no nos mencionó este texto, y posiblemente ni lo conocía.  Generalmente, su mente se asía a los acontecimientos bíblicos, las grandes gestas divinas de salvación, más que a las promesas verbales, abstractas y generales, que suelen emocionar y fortalecer a los creyentes más soficsticados.  Sin embargo, estas palabras del profeta no sólo eran literalmente apropiadas a la experiencia de ella, sino aún más, fueron comprobadas y cumplidas cuando ella «pasó por las aguas».

Si Esperanza reflexionara sobre este pasaje, ¿cómo lo entendería?  O por contraste, cuándo nosotros meditamos sobre el mismo texto, ¿cómo captamos su promesa?  ¿Se nos ocurriría aun la posibilidad obvia, que algún día nosotros tuviéramos que cruzar un río, aparte del simbólico «río Jordán»? ¿Algunos de nosotros han tenido que pasar alguna vez «por el fuego»—por ejemplo, el fuego de las ametralladoras, granadas y helicópteros?  El cruzar ríos y el andar por el fuego no son parte de nuestra experiencia diaria.  Normalmente tenemos otros problemas, muy distintos, para llevar ante Dios: tensiones matrimoniales, crisis financieras, o cáncer.

¿Podría alguien esperar que Esperanza entendiera las palabras de Isaías en exactamente el mismo sentido que nosotros, o nosotros igual que ella? Cada lector de la Biblia trae consigo al texto toda su propia historia.  Esperanza, como campesina pobre centroamericana, por su misma experiencia personal tiene una perspectiva hermenéutica muy especial y valiosa.

¿Y qué del profeta mismo, y el pueblo de Israel?  ¿Qué significarían esos «ríos» y ese «fuego» para ellos?  ¿Cómo entenderían ellos la promesa de Isaías 43 de un regreso del exilio a Palestina?  ¿Quién está en verdad más cerca de la zona de significado de este texto, Esperanza o nosotros?  ¿O ambas, a la manera de cada uno?  ¿Podrían Esperanza y sus delegados de la Palabra ayudarnos a interpretar las escrituras más fielmente y con mayor riqueza?

*************

     La historia de Esperanza nos revela mucho sobre el uso de la Biblia en Centroamérica.  Un movimiento muy significativo de estudio bíblico está ocurriendo ahí como en otros lugares de América Latina, mayormente entre católicos romanos. Este fenómeno notable se refleja también en la venta sin precedente de Biblia y Nuevos Testamentos en toda la región.

Es obvio que muchos centroamericanos encuentran que el mensaje de la Biblia es intensamente pertinente a su propia situación.  Muchas veces,  para ellos, es como si estuvieran viviendo las mismas experiencias de la narrativa bíblica.  Sus vidas convergen en gran medida con las realidades y experiencias de muchos de los protaganistas de la historia bíblica.  Para Esperanza y miles de cristianos centroamericanos, mirar en las páginas de la Biblia es como mirar en un espejo.

En términos hermenéuticos, la «fusión de horizontes» (Gadamar), tan difícil para los sofisticados lectores nor-atlánticos de la Biblia, es a menudo un proceso muy natural para lectores como Esperanza.  Su «cámara hermenéutica» a veces parece tener una especie de «enfoque automático de lente» instalado.  Aparecería que en eso consiste el «privilegio epistemológico» de los que leen la Bible «desde el reverso de la historia».

Carlos Mesters, al reflexonar sobre la interpretación bíblica en miles de comunidades de base en  Brasil, ofrece el siguiente comentario gráfico:

Los exégetas bíblicos, usando sus cabezas y sus estudios, pueden llegar bastante cerca de Abraham, pero sus pies quedan lejos de Abraham.  La gente sencilla está muy cerca de Abraham con sus pies.  Ellos viven una situación muy parecida.  Su proceso vital es de la misma naturaleza y pueden identificarse con él.  La historia de Abraham se vuelve un espejo para ellos.  Miran en ese espejo, ven sus propios rostros, y dicen, «Nosotros somos Abraham».  En un sentido muy real, están leyendo su propia historia, y eso se vuelve una fuente de gran inspiración y ánimo.  Una vez un humilde campesino me dijo, «¡Ya entiendo!  Nosotros somos Abraham, y si él llegó a la meta, también llegaremos».  De la historia de Abraham, él y su pueblo derivan la fuente de su valentía hoy.[2]

En una vasta red de células de estudio bíblico a través de América Latina, este realismo concreto, con los pies bien puestos en la tierra, es lo que más caracteriza la interpretación de las escrituras.  Es un error dar una importancia desproporcionada a ciertas declaraciones, muy excepcionales aunque frecuentemente citadas por los críticos, sobre Jesús como revolucionario o el socialismo como reino de Dios y similares extremismos.  Aun estas expresiones deben interpretarse en su contexto, con una mente abierta y una dosis saludable de caridad cristiana y empatía humana, junto con el análisis exegético más riguroso.  Pero el efecto chocante de la constante repetición de estas frases, convertidas en un estereoptipo de la teología latinoamericana, da una impresión distorcionada del proceso total de reflexión bíblica de base que está ocurriendo en América Latina.   Bien que mal, mucho es más bien conservador, a menudo literalista, a veces aun fundamentalista.[3]

En toda la variedad de perspectivas y expresiones, a esperarse en un proceso inductivo (Socrático) de reflexión en grupo en todo un continente, el denominador constante ha sido el sentido fuerte de realismo histórico que siempre está presente.  Su lectura del texto bíblico se mueve, muy naturalmente, entre el mundo bíblico y el mundo de ellos.  Su enfoque hermenéutico (aunque ellos no usarían el término) podría llamarse «realismo contextual».

Algo sobre paradigmas[4]

Este concepto muy realista de la Biblia, históricamente orientado, es generalmente típico en la teología latinoamericana de hoy.  Aunque no enuncie alguna doctrina definitiva o uniforme de las escrituras, ni se obsesiona con preguntas técnicas de crítica histórica, suele tratar a la narrativa bíblica como historia real, que debe tomarse en serio como tal.  Los hechos salvíficos de la historia bíblica de liberación son «sucesos germinales»[5] o «arquetipos».[6] Sobre todo, el relato del éxodo, interpretado esencialmente como un proyecto histórico de liberación integral para un pueblo oprimido, viene a ser el paradigma central de liberación para el futuro.

El término «paradigma» se usa aquí en el sentido lingüístico de los modelos para la conjugación de los verbos (persona, número, tiempo, voz, modo) que se utiliza para aprender idiomas y para analizarlos.  Los paradigmas están dados (en la terminología de la lingüística, «el eje paradigmático»), pero tienen que aplicarse correctamente («el eje sintagmático»).  De la rica diversidad de formas paradigmáticas, es necesario hacer las escogencias correctas para «conjugar» el paradigma en una oración significante.

Los paradigmas bíblicos no deben copiarse mecánicamente, sino deben conjugarse según la sintaxis de cada nuevo contexto histórico.  Así Croatto re-lee el paradigma del éxodo, en su significado para América Latina hoy, de la siguiente manera: «Mi propio proceso de liberación tiene que ser arraigado en aquel otro que significó el designio de Dios y fue consignado en una palabra arquetípica, pero que a la vez, el proceso de liberación mío debe re-presentar aquel otro.»[7]

Quien irrespeta los paradigmas verbales debe olvidarse de toda esperanza de ser entendido; decir «nosotros fueron» o «Dios amo a todos» no ayuda para nada a la comunicación eficaz.  Los verbos se emplean bien sólo cuando se conjugan correctamente.  De la misma manera, los paradigmas bíblicos tienen que ser conjugados, pero no deben ser violados.  En toda la fluidez de relecturas sucesivas a través de los siglos, los paradigmas generadores establecen sus parámetros inviolables para sus futuras interpretaciones.  Su significado no es un datum fijo y estático, que habrá de reproducirse mecánicamente en cada situación futura, como una copia a carbón.  Pero a la vez, todas las futuras relecturas deben ser siempre válidas conjugaciones reconocibles y creíbles del paradigma bíblico, dentro de los parámetros de su sentido germinal.  Eso significa que debemos emplear con el mayor cuidado todas las herramientas de la investigación filológica e histórica.  Así la interpretación, como conjugación de paradigmas, tiene que ser fiel tanto a la revelación original como al nuevo contexto histórico de la vida y el testimonio cristianos.

La «sintaxis histórica» de nuestro mundo contemporáneo también impone parámetros hermenéuticos para la conjugación de los paradigmas bíblicos. Además de las herramientas filológicas e históricas, que nos ayudan a analizar el paradigma original, necesitamos las herramientas históricas (sociología, ciencias económicas y políticas) que nos ayudan a interpretar con la mayor exactitud nuestra realidad contemporánea y nuestro contexto regional.  Es falsa cualquier interpretación de la Biblia que surge de una interpretación errada de la realidad contemporánea, o resulta en tales interpretaciones, o que va contra la auténtica responsabilidad cristiana dentro de esa realidad.  Cualquier interpretación de las escrituras que promueve o legitima la injusticia en vez de transformarla por la fuerza creadora «germinal» del paradigma original, es falsa.

La hermenéutica de la conjugación de paradigmas procede dentro de los parámetros de un doble control.  ¿Ha entendido el intérprete correctamente el paradigma original, para que su relectura pueda ser fiel a la dinámica del pasaje?  Pero, en segundo lugar, ¿ha entendido correctamente la «sintaxis» de su propio contexto histórico concreto, de modo que se relectura es de hecho liberadora  y no alienante, redentora y no represiva?  La primera puede llamarse la prueba bíblico-exegética, y la segunda la prueba histórico-ética (socio-política e ideológica).  La tarea hermenéutica es la de alinear estos dos parámetros para orientar la praxis cristiana eficaz en cada nuevo kairós histórico que emerge (Ef 5:16a).

Este método de lectura de paradigmas es central al uso de la Biblia en Centroamérica, sobre todo entre los delegados de la Palabra y las comunidades de base.  Un estudio de los paradigmas principales de la hermenéutica popular centroamericana nos ofrece una clave muy útil a su interpretación bíblica. En lo que sigue, analizaremos unos aspectos del tema.

Un Cristo real en un mundo real

Para muchos lectores centroamericanos de la Biblia, Jesús es tan real como los miembros de su familia, y Palestina es tan concreta y vívida como el paisaje de su propia región.  No por casualidad mucho de este movimieto bíblico comienza en grupos llamados «la familia de Dios», en que consideran a Jesús como el hermano mayor.  Leen la Biblia con un sentido muy vivo de realismo.

Esto se ve, muy dramáticamente, en los estudios bíblicos de la comunidad de Solentiname de Nicaragua, comenzada por el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal.[8]  Los campesinos de Solentiname, un archipiélago de pequeñas islas en el sur del lago de Nicaragua, responden intuitivamente a todas las escenas de lagos en los evangelios.  Cuando comentan la pesca milagrosa lo comparan con los peces que ellos cada día sacan del lago («mojarras, laguneros, sabaletes, guabinas y guapotes»), ¡casi huele a pescado!  Apenas tres días antes de estudiar el milagro de Jesús de calmar la tempestad, la lanchita de Iván, Bosco y Chalía se había volcado en medio lago y tuvieron que esperar dos horas para ser rescatados.  El relato bíblico se volvió tan vívido que Chalía lloró durante el estudio.

Sus comentarios sobre el llamado de los primeros discípulos, después de la pesca milagrosa, estuvieron entrelazados con su propia vida de isleños, e incluyen una proyección misionera a las islas vecinas y a San Carlos, el puerto más cercano en tierra firme:

NATALIA: Entonces dejaron sus haberes.  Sí, dejaron las lanchas así voladas y las redes.

RODOLFO: A lo mejor una lancha podrida como la de la cooperativa.

NATALIA: Eran pobres, pero tenían sus cositas.  Como los pobres las tienen.  Y dejaron sus cosas voladas y siguieron a Jesús.

DOÑA ANGELA: Se dejaron pescar de él. Otro de los muchachos dice: Esa fue la pesca milagrosa, y no las mojarras, laguneros, robalos, sabaletes, guabinas y guapotes que sacaron con la red.  Y ellos nos pescaron a nosotros y por eso estamos aquí reunidos, como dice doña Olivia.

MARCELINO: Porque ellos dejaron sus pertinencias allí voladas, la palabra de Dios vino a estas islas.  Tal vez más tarde nosotros también podremos llevar esta palabra a la costa de enfrente. A Papaturro, o tal vez San Carlos, San Miguelito…

DON JULIO: Aquí antes sólo éramos pescadores de pescados del lago, ahora ya también podemos ser pescadores de hombres, si nos desprendemos de nuestras pertinencias.

Y dice FELIPE: Esa es la cosa, Ernesto.  Yo creo que nosotros como pescadores que somos y que vamos a ser, debemos tener mucho cuidado de no querer pescar para nuestros intereses personales.  En las religiones cristianas hay muchos que lo que buscan es aprovecharse de los otros.  Y la pesca de Jesucristo es para el bien de la humanidad.  ¡Es la pesca del amor (1:81).

En la forma más natural, la comunidad de Solentiname captó en seguida la correlación dramática entre las circunstancias políticas de los tiempos de Jesús y las de su propia época.    Como los dibujos de niños que habían sufrido el holocausto, o habían experimentado el terror en muchos países latinoamericanos, los comentarios de «la familia de Dios» en Solentiname tocaban las profundas emociones que habían internalizado durante décadas de vivir bajo una dictadura diabólica.  Muchos de sus comentarios políticos, lejos de ser una «manipulación» de la Biblia, eran la respuesta más natural y legítima al texto en su contexto, y eran una catarsis por medio de la Palabra.  Cristianos nor-atlánticos, que nunca han pasado tales horrores, podrán tener dificultades en entender esta osada aplicación política del texto.  Sin embargo, los campesinos de Solentiname compartían algo en común con Jesús de Nazaret, con lo cual los cristianos del primer mundo, acomodados y afluentes, difícilmente pueden empatizar: la experiencia de vivir constantemente en un vórtice de violencia y represión políticas.  Este «puente hermenéutico» los vincula visceral y existencialmente a muchas facetas del mundo bíblico a las cuales la experiencia histórica de ellos les proporciona un acceso privilegiado.

Para la comunidad de Solentiname, los Herodes de Palestina les sugerían la dinastía de los Somozas en Nicaragua; al leer acerca de los soldados romanos, pensaban en la temida Guardia Nacional de la dictadura (Tomo I:44-45, 63, 198 y a menudo).  Un participante, con mucho sentido, comparó a Pilato con «el embajador gringo» en Nicaragua y, muy pícaro, le hace hablar con el mal español típico del extranjero: «Mi no saber nada, mi no meterme en política de ustedes.  Mi ser inocente» (II:278,283).

Al comentar el infanticidio de Herodes (1:44-51), no se les pudo escapar el hecho de que Somoza cometía crímenes similares contra la niñez nicaragüense.  Esta analogía tan apropiada evocó un intercambio muy conmovedor, lleno de las percepciones muy osadas, las exageraciones problemáticas, y la dinámica muy libre, a menudo auto-crítica, del estilo de estudio bíblico en Solentiname:

ELVIS: La importancia de la nacida de Cristo es que fue la nacida de la revolución ¿no?  Hay muchos que le tienen miedo a la palabra como le tuvieron miedo a Cristo porque venía a cambiar el mundo.  Desde entonces la revolución ha estado creciendo.  Va creciendo poco a poco pues, y va creciendo, y nadie la podrá parar.

ERNESTO CARDENAL: Y es necesario que crezca también aquí ¿no?

PANCHO: Es necesario que nos dejemos del egoísmo, y hacer lo que dijo Cristo, y seguir con la revolución como dice ustedes que son socialistas, yo no soy socialista, yo no soy revolucionario; me gusta oír las pláticas y agarrar lo que puedo pero en realidad no soy nada.  Aunque sí me gustaría ver un cambio en Nicaragua.

MANUEL: Pero para que haya un cambio tenés que cooperar vos con él…

PANCHO: ¡Pero cómo se hace!  Yo quisiera que alguien me dijera: «Así se va a hacer…» ¡no se puede!  Cuando nos levantamos nos matan.

ALEJANDRO:  Mirá, a él también lo mataron.

PANCHO: Correcto, pero él era Cristo y nosotros nunca vamos a compararnos con él… Podés morir vos, y mañana nosotros, todos nosotros, estaremos bailando y nunca pensaremos que vos moriste por nosotros.

WILLIAM: ¿Entonces vos pensás que esas muertes son inútiles completamente?

PANCHO: Son inútiles.  ¡Casi son inútiles!

LA JOVENCITA MYRIAM: Yô digo que cuando haya alguien que libere nuestro país habrá un Cristo más. (1:47)

Deben observarse algunas características de este pasaje.  Primero, cualesquiera que sean nuestras dudas sobre alguna que otra expresión, aquí encontramos un grupo de cristianos que toman la Palabra de Dios con total seriedad.  Es obvia su búsqueda intensa y sincera por escuchar y obedecer las escrituras, y que la persona y vida de Cristo y el texto bíblico tienen para ellos inmediatez luminosa y una intensa realidad.  Menos evidente es algo aun más importante: en el último análisis, lo que están debatiendo es si están o no dispuestos a entregar sus vidas por el evangelio. Elvis, quien abrió el diálogo, después fue asesinado por los esbirros de la dictadura.

Toda la lectura del evangelio en Solentiname presupone su fe en un Jesús totalmente real, de carne y hueso, viviente hoy, Hijo de Dios pero también Hijo de Hombre e hijo del pueblo.  Esta fe se ha plasmado también en la  brillante visión pictórica de centenares de escenas bíblicas que han ganado reconocimiento en la pintura mundial.

Dentro de Nicaragua, una frecuente crítica contra Solentiname y la «iglesia popular» es la de que «están tratando de humanizar a Cristo».  Lino Hernández, abogado para el ferozmente anti-Sandinista «Comité Permanente de Derechos Humanos», repitió esta crítica en su entrevista con nuestro equipo de la Universidad Calvin.  Como prueba de la acusación, nos presentó un cuadro de la crucifixión, hecho por un campesino de Solentiname.  El pintor había tomado en serio el informe del evangelio, de que Cristo fue desnudado y sus vestiduras rifadas.  Para tradicionalistas decorosos como el Sr. Hernández, esto es sacrilegio; para el pintor campesino, señalaba la maravilla asombrosa de que Cristo era tan humano como todos nosotros.

Aunque a primera vista el osado realismo del Jesús desnudo podría parecer irreverente o hasta herético a los que son excesivamente escrupulosos, sin embargo, la verdad es que la herejía está en el rechazo piadoso de un Cristo plenamente humano.  Sólo un docetismo —  la herejía cristológica más antigua – podría acusar al pintor de «querer humanizar a Jesús».  ¡Como si las dos «naturalezas» de Cristo fuesen antitéticas!  ¡Como si para ser verdaderamente divino, el Verbo encarnado tenía que ser menos humano!  Al contario, o Jesús es auténticamente humano, o no es Jesús.

Mucho más ortodoxo y edificante de tales mistificaciones de Cristo es la formulación, aparentemente paradójica, de Leonardo Boff: «¡Humano así, sólo puede ser Dios mismo!».[9]

El Jesús real, de carne y hueso, era, como nos recuerda la Biblia, un escándalo y un tropiezo a sus contemporáneos.  Hoy, también, un Jesús verdaderamente humano, con el cual muchos campesinos centroamericanos se identifican, escandaliza a la gente religiosa tradicional.  Resulta evidente que, mucho más de lo que nos damos cuenta, nuestro Cristo ha sido deshumanizado y domesticado.  Pero cuando los campesinos comienzan a leer el evangelio, de repente descubren «la memoria subversiva de Jesús de Nazaret» (Johann Baptist Metz; Juan Hernández Pico):

Porque eran mayormente analfabetos, la gente sencilla no habían conocido la vida y la trayectoria concreta de Jesús de Nazaret.  En su lugar, les habían ofrecido una versión sublimada de su muerte, expresada en innumerables imágenes del Crucificado.  La vida de Jesús se reducía inexorablemente a una paz basada en sumisión y resignación.  El pueblo no sabía nada de la vida de Jesús como historia de lucha contra la injusticia, la desigualdad, la acumulación de posesiones y la autoridad despótica.  La historia del proyecto de Jesús de dar valor a la dignidad de todos los excluídos de la mesa del banquete de la vida, no figuraba en el catecismo ortodoxo. El Hijo de Dios eclipsó al carpintero y al profeta de Nazaret. [10]

Esta cristología profundamente encarnacional se articuló en las palabras de Oscar Arnulfo Romero al recibir un doctorado honorífico de la Universidad de Lovaina:

La encarnación en lo socio-político

es el lugar de profundizar la fe en Dios y su Cristo.

Creemos en Jesús que vino a traer vida en plenitud

y creemos en un Dios viviente

que da vida a los seres humanos

y quiere que todos vivan en verdad.

Estas radicales verdades de fe

se hacen realmente verdades y verdades radicales

cuando la Iglesia se inserta

en medio de la vida y de la muerte de su pueblo.

Ahí se le presenta a la iglesia,

así como a toda persona,

la opción más fundamental para su fe:

estar a favor de la vida o de la muerte.

Con gran claridad vemos que en esto no hay posible neutralidad.

O servimos a la vida de los salvadoreños

o somos cómplices de su muerte.

Y aquí se da la mediación histórica

de lo más fundamental de la fe:

o creemos en un Dios de vida

o servimos a los ídolos de la muerte.[11]

A escaso un mes de pronunciar este conmovedor «Credo»,  el Monseñor Romero fue asesinado.

La Cruz: una muerte violenta en una sociedad violenta

Hoy, cuando los centroamericanos leen los relatos de la pasión de Jesús, se encuentran en terreno familiar.  Viven todos los días en una sociedad permeada por la violencia y la injusticia, de oligarquías corruptas y ejércitos crueles bajo la sombra del poder de un imperio mundial.

Muchos centenares de sus hermanos y hermanas, incluso pastores amados como Msgr. Romero, han sido masacrados por métodos espantosamente parecidos a muchos relatos bíblicos.  El mundo que ellos conocen es un mundo violento.  Han visto cadáveres en sus calles.  Por eso, leen los relatos bíblicos en la misma forma en que ellos mismos han experimentado situaciones similares.  Ellos saben buscar los agentes y poderes detrás de los crímenes, los mecanismos de la maldad institucionalizada, que se empeña en destruir a «el Justo» (uno de los primeros títulos de Jesús). Sin ningún problema entienden al hombre con el cántaro (Mr 14:13) o el beso de Judas (Mrf 14:14) como similares a las contraseñas secretas que han sido parte de su propia experiencia.

Cuando el texto evangélico denuncia el derramamiento de sangre inocente (Mt 27.24) y describe el dilema incómodo de líderes nacionales que tienen en sus manos «precio de sangre» (Mt 27:5-6), todo eso es demasiado conocido para ellos.  Su propia experiencia de asesinatos político-religiosos lo reviste de una realidad concreta, la cual, lejos de distorsionar su teología en herejías abstractas de las que ellos nunca han oído (teoría de la expiación como influencia moral, Abelardianismo o Socinianismo), al contrario, les da una percepción de la dinámica histórica de la muerte de Jesús para redimirnos.  El Evangelio les dice que Jesús murió por nuestros pecados; la experiencia propia de ellos les dice mucho sobre cómo eso podría haber ocurrido.  En ese aspecto, ellos están definitivamente mucho más cerca de la fuente que nosotros, y debemos tener la suficiente humildad para escuchar su testimonio.

El relato de la pasión nos da también la respuesta de los sacerdotes y ancianos al problema embarzoso del dinero de sangre:  «¿Qué nos importa a nosotros?  ¡Allá, tu!» (Mt 27:4).  Eso, también, lo han escuchado los cristianos centroamericanos, de una u otra manera, de sus líderes nacionales supuestamente «cristianos» (y hasta «demo-cristianos»).  De su propio sufrimiento, ellos han experimentado este pecado de indiferencia y silencio ante el derramamiento de sangre.

La correlación bíblica entre la muerte redentora de Cristo en la cruz, realizada una vez para siempre (Heb 7.27; 10.10; Rom 6.0), y los martirios centroamericanos, que participan en ese sacrificio divino (Ap 12:11; Col 1:24), puede aclararse por medio de algunas categorías escolásticas.  La relación no es unívoca; el sacrificio de Cristo fue único, y ningún martirio de nuestros tiempos puede ser unívocamente idéntico con la cruz.  Entender la relación como unívoca de hecho sería Abelardiano o Sociniano.

Pero tampoco se trata de una relación equívoca: la muerte de Cristo en la cruz, y de Msgr. Romero detrás del altar eucarístico, no están totalmente desconectadas y discontinuas.  Si miramos la muerte de Cristo como desconectada de toda muerte humana, desconocemos la identificación radical de Jesús con nosotros aun en nuestro pecado y nuestra muerte (2 Cor 5:21; Fil 2:7-8).  Estaríamos negando la enseñanza bíblica y anulando la eficacia de la obra salvífica de nuestro Señor.  Espiritualizar la muerte de Cristo, en sentido docético o gnóstico, equivale a negar esa muerte.  Sin embargo, habría que preguntar si la interpretación «evangélica» de la cruz no sería muchas veces desconectada de toda la realidad de la muerte humana y de las cadenas de causas y circunstancias humanas que aclaran, desde la perspectiva humana, por qué y cómo esas muertes (incluso la de Jesús) ocurrieron.

Si queremos tomar con toda seriedad la encarnación, y también el texto bíblico, nos conviene ver esta relación, ni como unívoca ni como equívoca, sino como análoga.  En términos hermenéuticos, eso les da a los campesinos centroamericanos una gran ventaja epistemológica sobre quienes hemos vivido con una seguridad y una comodidad muy alejadas a la realidad de los tiempos de Jesús, como también de la vida de la gran mayoría de seres humanos en nuestro mundo contemporáneo.  Cuando consideramos a fondo la comprensión intuitiva de la cruz entre los que viven constantemente frente al terror político y la violencia institucionalizada, sorprende que a nosotros, cuya experiencia está tan ajena a esas realidades, se nos hubiera ocurrido que pudiéramos entender la cruz mejor que ellos.

Aunque la muerte de Cristo fue soteriológicamente única, de una vez para siempre (efápax, Heb 7:27; 9:12; 10:10), antropológicamente (y por supuesto, médicamente) fue homogénea y continua con todas las muertes humanas.

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En este contexto específico, otro factor profundiza y enriquece para los campesinos de Solentiname su reflexión sobre la cruz.  Al hablar de la muerte violenta de Jesús, ellos están hablando también del riesgo de su propia muerte.  Ya hemos estudiado un pasaje de Solentiname en el cual una reflexión sobre la masacre de los inocentes llevó lógica y naturalmente a la cuestión de su propia entrega hasta la muerte.  Dietrich Bonhoeffer, en la Alemania nazi, entendió con toda claridad que «cuando Cristo nos llama, nos llama a morir» (Mt 16:24).  De la misma manera, para los cristianos de Solentiname bajo la dictadura,

La enseñanza es que uno debe seguir a Cristo, y también hasta la muerte… El amor lo lleva a uno a morir, y que eso, a fin de cuentas, es  vivir más (II:276).

Es duro ser cristiano, porque él que es cristiano tiene que estar dispuesto a todo eso, esas torturas… Bonito es decir yo soy cristiano; pero lo demás… (II:272).

La vida y el amor son lo mismo, y el que se entrega al amor es el que realmente vive.  Y la vida del egoísta no es vida.  Y por eso conservar la vida egoístamente es estar en la muerte y no en la vida (I:258, sobre Mat 16:24).

«Sólo el amor es revolucionario, el odio es siempre reaccionario».[12] Si odiamos, ya no estamos luchando contra el enemigo… sino que somos el enemigo, porque somos malos.  Dice que amemos al enemigo, pero no dice que no lo combatamos… La cuestión es cómo lo vamos a combatir.  Si ellos odian, el arma contra ellos es el amor.  La diferencia que hay entre nosotros y los enemigos, es que nosotros los combatimos sin querer oprimirlos, sólo para liberar (I:193).

Cuando Jesús anunció a los discípulos que pronto él iba a sufrir una muerte violenta, Pedro intentó desviar la conversación de un tema tan desagradable.  Pedro quería ser un buen «cristiano», muy cómodo, para vivir bien lejos del alcance de la violencia y la muerte.  Pero la respuesta de Jesús colocó a Pedro cara a cara con su propia muerte: la cruz, dijo Jesús a los doce, no es sólo para el Maestro sino para todos los que siguen al Cordero. Eso es parte esencial del sentido de la cruz, y los campesinos de Solentiname, en su propia sociedad sacudida por constante violencia, parecen haberlo entendido perfectamente bien.

La Biblia y la dignidad humana

Una característica que permea la vida de las comunidades de base es un profundo respeto hacia todo ser humano, como personas que llevan la imagen de Dios y que reciben sus dones.  Se da por sentado que cada uno trae a la comunidad talentos aún no descubiertos.  Se da por sentado que la palabra de Dios se dirige a todos por igual, y que todos aportarán para que la comunidad escuche fielmente el mensaje.

Esto fue un objetivo primordial del movimiento de comunidades de base desde sus inicios, y aparece con frecuencia en sus documentos oficiales. Cuando los capuchinos comenzaron a organizar los delegados de la Palabra en la costa atlántica de Nicaragua, la meta era entrenar a todos «a respetar su propia dignidad como hijos de Dios y conocer mejor sus propios derechos…. descubrir su capacidad de realizar su propio destino… especialmente por trabajar en equipo.»[13]

La desventaja educativa, especialmente el analfabetismo, es siempre un obstáculo principal al desarrollo personal de los pobres en Centroamérica. Por eso, la experiencia del estudio inductivo de la Biblia, en la dinámica de la discusión en grupo, a menudo inspira un significativo despertar en muchas personas que nunca habían tenido los privilegios de la educación formal.  Casi siempre mejoran mucho sus capacidades de lectura, como también de análisis de textos y de crítica de ideas.  Desenvuelven capacidades de liderazgo y de resolver problemas interpersonales.  Todo este proceso les revela, poco a poco, la verdad más grande sobre sí mismos: ¡¡que ellos son imagen y semejanza de Dios!

Muchas veces me he maravillado del muy gallardo sentido de dignidad personal de los campesinos, como también su chispa y agudeza al reflexionar sobre un texto y sobre su propia realidad.  En un taller sobre 1 Corintios, por ejemplo, un grupo de indígenas Mam en Guatemala lograron cortar el nudo gordiano sobre la hermenéutica y la cultura.  Cuando traté de armarles una trampa pedagógica sobre la afirmación de 1 Corintios 11:14, que el cabello largo del varón es «deshonroso» – pues, los hombres Mam suelen llevar el pelo bien largo – un anciano (con cabello largo, y sin dos dientes en el centro de su ancha sonrisa) me contestó:  «Pero don Juan, aquí no es Corinto».  Traté de insistir en este aparente dilema para ellos, igual que con otros problemas del contexto cultural (velos para las mujeres, ósculos santos, bautismo por los muertos), el anciano me replicaba cada vez con el mismo principio hermenéutico:  «Aquí no es Corinto».

Carlos Mesters, al discutir el «literalismo servil» como obstáculo al estudio bíblico fecundo, afirma que «el buen sentido del pueblo» tiene una sabiduría muy suya para superar este problema:

En una comunidad campesina, que se dedicaba a criar cerdos, estudiaban los textos del AT que prohíben el comer carne de puerco. La gente preguntó, «¿Qué nos quiere decir Dios hoy por medio de este texto?» Su conclusión fue: «Hoy, por medio de este texto, Dios nos ordena comer carne de cerdo».  ¿Cómo llegaron a esa conclusión tan contradictoria?  Explicaron: «Dios se preocupa primero que nada por la vida y la salud.  En aquellos tiempos comer cerdo era muy peligroso para la salud del pueblo.  Se prohibió en nombre de Dios para proteger la vida y la salud de la gente.  Pero hoy sabemos cómo cuidar bien a la carne de cerdo, y lo único que tenemos para alimentar a nuestros hijos son los chanchitos que están en el patio.  Por lo tanto, en este texto Dios nos ordena comer carne de cerdo».[14]

El desarrollo de una capacidad tan impresionante de analizar situaciones complejas y articular bien sus ideas representa un aporte obvio a la dignidad humana de estos campesinos.  Y, como se ve en estos ejemplos, el estudio bíblico fue una herramienta clave (el «machete», como decía el cura rebelde salvadoreño Benito Tovar) en un dinámico proceso educativo.

El proceso de humanización comunitaria de los campesinos nicaragüenses de Solentiname fue aun más dramático.  «Antes de venir el poeta con la Palabra», nos han contado muchas veces, «vivíamos más como animales que como gente».  Pero cuando comenzaron a reunirse con Ernesto Cardenal en «los ranchitos de la familia de Dios», para estudiar Dios llega al hombre, pasaron cosas sorprendentes.  Los tomos de El evangelio en Solentiname dan evidencia de su impresionante capacidad de interpretar creativamente y articular coherente y elocuentemente sus percepciones.  El proceso inductivo de estudio bíblico les abrió el descubrimiento de la imagen de Dios en ellos.  Pronto preguntaron: ¿sólo pueden ser poetas la gente rica de Granada y Managua?  ¿Distribuye Dios sus dones de canto y verso sólo entre la gente bien-nacida?  Comenzaron a realizar talleres de poesía, y nació una escuela de poesía campesina que sigue cantando su propia melodía auténtica.  Después, personas que nunca habían visto una pintura antes, se pusieron a pintar.  Organizaron talleres de artes visuales, formaron una cooperativa con fondo común, y llegaron a ser una escuela mundialmente famosa de pintura primitiva.

El proceso de humanización y socialización, mediante estudios bíblicos y reflexión comunitaria, engendró todo un conjunto de valores éticos muy profundos.  En la base de todo estaban el respeto y el amor hacia el prójimo como imagen de Dios, hija o hijo de un mismo Señor.  El gran mandamiento tomó el lugar central en sus vidas, al explorar juntos los desafíos del amor cristiano, comenzando con los pobres y necesitados.  La comunidad les enseñaba a vivir en solidaridad evangélica.  El amor significa:

Considerar a los otros como a uno mismo, y la causa del pueblo como la causa de cada uno de nosotros.  En realidad todos los hombres formamos , y todos juntos somos, un solo yo; por eso cada uno de nosotros debe amar a los demás como parte de la persona de uno (eso quiere decir como a uno mismo).  Si no, no pertenecemos al hombre completo, estamos separados de la humanidad (I:126).

Uno puede estar en una iglesia cantando día y noche pin pon pin pon y no importarnos que haya tantos presos, y que estemos rodeados de injusticia, con tanto corazón afligido, tanta gente sin instrucción que son como ciegos. tanto mal trato en el país, tantas mujeres que tienen todos los días los ojos llenos de lágrimas.  y si a otro más, allí lo llevan preso, qué perdemos; «si algo hizo», dicen, y se acabó el cuento (I:72).

El Reino de Dios y la lucha por la justicia

Aunque algunas comunidades de base optan por retirarse de la sociedad en vez de luchar por transformarla, la mayoría se han dirigido hacia el mundo que les rodea como lugar donde el amor que han aprendido de Cristo mediante la Palabra.

Lo más común es que cuando los grupos descubren la visión bíblica del reino de Dios, son motivados para la acción responsable contra los males de la sociedad.  Se inspiran sobre todo en dos verdades básicas del Nuevo Testamento.  Primero, el reino de Dios es un reino de justicia (Mat 6:33), de amor y reconciliación, de igualdad (2 Cor 8:13,14) y de abundancia (Apoc 21-22).  El reino trae la bendición integral de Shalom.  El reino trae vida abundante (Jn 10:10).

En segundo lugar, el reino no puede ser sólo futuro, porque en Cristo el reino ya ha venido (Lc 11:20).  Cristo ha resucitado y derrotado a los poderes del mal, y «es preciso que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies» (1 Cor 15:25).  Por eso Jesús nos enseñó a orar para que el reino venga a este mundo y que la voluntad de Dios se haga en la tierra (Mat 6:10).  Según el cuarto evangelio, la vida eterna, en abundancia, comienza ahora como una realidad presente (Jn 5:24).

En cuanto a los problemas sociales, entonces, la convicción más revolucionaria de los cristianos puede formularse muy sencillamente: ¡las cosas pueden cambiar!  Por la fe, el evangelio ha roto las cadenas de fatalismo y resignación:

En el núcleo de la fe cristiana, según esta visión, está la convicción de que el cambio es posible.  [Ernesto] Cardenal afirma que la novedad en la predicación de Jesús fue el afirmar que el reino ya estaba cerca, y Felipe dice, «Una persona que cree que la sociedad no puede ser cambiada, que siempre será injusta, no cree que el reino está cerca».  Comentando sobre Mateo 16:13-20, William señala que Jesús llamó «bienaventurado» a Pedro porque Pedro «creía en la transformación del mundo», y que la comunidad de Solentiname podría sentirse feliz porque también creen que el mundo puede ser cambiado.[15]

Marcelino, en lenguaje derivado de la vida isleña de ellos, reflexiona sobre cómo debe ser una ciudad (aunque él nunca vivió en una).  Visualiza la ciudad como luz;

Una ciudad iluminada que está sobre un cerro se ve desde lejos, como San Miguelito desde muy lejos cuando uno viene navegando de noche en el lago.  Una ciudad es una gran unión de personas, y como hay muchas casas juntas vemos mucha luz.  Así será nuestra comunidad, que se verá encendida desde lejos, si está unida por el amor… Por esta unión brillará y se va a ver desde San Miguelito, desde Papaturro, desde San Carlos.  Y hasta seremos después una ciudad, porque entonces ya no vamos a estar en chozas dispersas como estamos ahora, y tendremos luz eléctrica, y cuando otro pasa en su barco verá esas luces de nuesta unión. Pero lo que más va a brillar, y de eso es que habla Cristo, es el amor (I:103).

Estos centroamericanos encuentran esta visión, transformadora del mundo, en muchas partes de la Biblia.  Sus raíces más profundas están en la afirmación de la buena creación (Gén 1), a consumarse un día por «nuevos cielos y nueva tierra» aun mejores.  Encuentran en el relato del éxodo, entendido con gran realismo histórico, un paradigma convincente de la marcha, por fe, hacia la libertad.  El «Manifiesto» programático de Jesús (Lc 4:18-20) y el estilo de vida comunitaria de los discípulos y de la iglesia apostólica, también inspira en ellos un compromiso fuerte con el cambio social.  Para ellos, creer en Cristo significa creer en el Dios que «hace nuevas todas las cosas» (Ap 21:5; 2 Cor 5:17), ¡comenzando ya!

Conclusión: Desafíos a la iglesia desde América Central

Desde este análisis del uso de la Biblia en Centroamerica, podemos proponer algunas conclusiones:

1) Una renovación bíblica muy significativa está ocurriendo de América Central, especialmente entre los delegados de la Palabra y las comunidades eclesiales de base.

2) Dicha renovación es evidente tanto en la envergadura del movimiento (número de grupos y de participantes, venta de Biblias) y en la dinámica del proceso (métodos inductivos, encuentro creativo con el texto, impacto transformador en vida personal y comunitaria).

3) La constante experiencia de los grupos inductivos de estudio bíblico genera una fe robusta, capaz de hacer frente a las pruebas más severas.  También produce un cambio fundamental en la mente de los participantes: aprender a pensar con cabeza propia.

4) El estudio bíblico en estos grupos se concentra con mucho énfasis sobre los acontecimientos bíblicos, y algo menos sobre los conceptos verbalmente articulados o las promesas generales.  Además, los centroamericanos suelen leer las escrituras con una conciencia muy viva de la «convergencia» de la historia bíblica con su propia experiencia histórica.

5) En un proceso tan dinámico como éste – y eso, en medio de la realidad turbulenta del istmo en esta época – sería ilusorio esperar que sugiera una «ortodoxia» total en todas las expresiones generadas por el método inductivo.  Al luchar estos creyentes por acercarse lo más posible al mensaje de la Palabra de Dios para ellos, tienen el derecho de cometer sus propios errores, asó como nosotros cometemos los nuestros.  Tanto ellos como nosotros hemos de ser juzgados sólo por la Palabra de Dios, y no por las tradiciones o perspectivas culturalmente acondicionadas de otros países u otra época histórica.

Sería insoportablemente etnocéntrico negar a los creyentes centroamericanos el legítimo espacio hermenético para interpretar de nuevo, y aun para equivocarse, en su esfuerzo sincero de escuchar la Palabra, como si la cristiandad anglo-europea tuviera un monopolio de la inteligencia hermenéutica o alguna especie de superioridad cualitativa para percibir el sentido más profundo de las escrituras.  ¿No es cierto que Esperanza Aguilar y los delegados de la Palabra, por su parte, poseen ventajas hermenéuticas que exigen de nosotros el mayor respeto?

Sería además muy anti-pastoral de parte de cristianos nor-atlánticos despreciar, o condenar dogmáticamente, este proceso de estudio bíblico y sus frutos no siempre previsibles.  Tales juicios intolerantes tenderían a destruir el proceso de estudio bíblico creativo que es tan fecundo en su promesa de renovación.

6) Es justo también señalar que este proceso de reflexión inductiva tiende a auto-corregirse sobre la marcha.  Una opinión atrevida por un participante en un momento a menudo se balancea por otro participante después.  Lo normal es que todo el grupo crece y avanza hacia una mayor madurez.  De hecho, a veces la tendencia en las comunidades de base es hacia posturas muy conservadoras, hasta fundamentalistas.  Por lo tanto, es injusto e inexacto hacer juicios genarizadores sobre la interpretación bíblica latinoamericana con base en citas aisladas, quizá extremistas o radicales, de algunos autores o participantes.

7) El movimiento carismático y las comunidades protestantes de Centro América comparten algunas, pero no todas, de las mismas características en su lectura de las escrituras.  Sin embargo, se puede decir con mucha base que ninguno de esos dos grupos está viviendo un proceso igualmente amplio y dinámico de reflexión bíblica como el que está ocurriendo en las comunidades de base.

Oscar Arnulfo Romero, con admirable humildad y honestidad, confesó poco antes de su muerte, «Los pobres me han enseñado a leer la Biblia».  A todos nosotros, los pobres de Centroamérica nos pueden enseñar mucho en cuanto a lo que «el Espíritu está diciendo a la iglesia» (Ap 2:7).


[1] ) Esta ponencia fue leída en el Instituto para Estudios Cristianos en Toronto, Canadá, y por lo mismo asume la perspectiva de sus oyentes. Por eso, en este caso, se debe entender por «nosotros» los canadienses y estadounidenses que escuchaban la conferencia, en contraste específico con los campesinos centroamericanos. Al leer este artículo, tanto el lugar (Toronto) como la fecha (1987) deben tomarse en cuenta. No se había publicado anteriormente.

[2] ) Carlos Mesters, «The Use of the Bible in Christian Communities of the Common People», en The Challenge of Basic Christian Communities, ed. Sergio Torres and John Eagleson (Orbis: 1981), p.203.

[3] ) Mesters trata con esto bajo el título, «Algunos obstáculos y como el pueblo los supera… Fundamentalismo servil en algunas comunidades de base» ; cf. Alfredo Fierro, The Militant Gospel (London: 1977), pp. 142-5.  Fierro, un teólogo español radical, rechaza la teología de la liberación por lo que considera su uso literal, fundamentalista de las escrituras.

[4] ) Este inciso es adaptado de mi artículo, «»The Hermeneutics of Liberation Theology», Bangalore Theological Forum (Vol. XI, No.2, 1979) pp. 122-141.Véase también Stam, «La Biblia, el lector y su contexto histórico», Boletín Teológico #10-11 4.1982, pp 27-72.

[5] ) Jose Miguez Bonino, Doing Theology in a Revolutionary Situation (Philadelphia: Fortress, 1975),

p.98.

[6] ) Severino Croatto, «Liberación y Libertad: Reflexiones hermenéuticas en torno al Antiguo Testamento», Revista Biblica 1971:1, pp. 3-7, p.3.

[7] ) Ibid., p.3. Sobre «paradigmas» y cómo «conjugarlos» véase también Jose Miguez Bonino, Ama y haz lo que quieras.

[8] ) La historia de esta comunidad se ha contado muchas veces; véase p.ej. Phillip Berryman, The Religious Roots of Rebellion (Orbis: 1984), pp. 7-24. Los estudios bíblicos inductivos, grabados en la comunidad, han sido publicados en muchas ediciones con el título El Evangelio en Solentiname (p.ej. San José: DEI, 1979, 2 tomos).

[9] ) Leonardo Boff, Jesucristo el Liberador (Bs.As.: Latinoamericano Libros, 1974), p.187.

[10] ) Juan Hernández Pico, «The Experience of Nicaragua’s Revolutionary Christians», citado en Challenge (n.1), p.66, traducido del inglés.

[11] ) «»La dimensión política de la fe desde la opción por los pobres», Lovaina, 2 de febrero de 1980; Monseñor Romero: Selección y notas, Arnoldo Mora ed (San José: Editorial Universitaria Centroamericana, 1981), pp. 193-194.

[12] ) La frase es una cita de Che Guevara.

[13] Berryman, Roots, (n.8), p.17 (traducido del inglés).

[14] ) Mesters, in Challenge (n.2), p.201, traducido del inglés.

[15] ) Berryman, Roots, (n.8), p.17.

http://juanstam.com/

God of Justice / Dios de Justicia

Publicado: agosto 2, 2012 en Música


Todo comenzó después de que Dan Cathy, presidente de la compañía, declaró públicamente su apoyo a la definición bíblica del matrimonio que es sólo entre un hombre y una mujer.

Estados Unidos      |   Por      Nínro Ruíz Peña |

Ayer 1 de agosto, se convirtió en una fecha sin precedentes por una forma no violenta de protestar. Unas 600 mil personas obedecieron al llamado a apoyar el matrimonio tradicional. Los cristianos estadounidenses fueron invitados a comer en las cafeterías de la red de Chick-fil-A., como prueba de su fe.

Todo comenzó después de que Dan Cathy, presidente de la compañía, declaró públicamente su apoyo a la definición bíblica del matrimonio que es sólo entre un hombre y una mujer.

Por lo tanto la red está en contra del matrimonio gay.

 

Inmediatamente comenzaron las protestas, y los grupos gay llamaron a realizar un boicot contra la red de restaurantes de comida rápida Chick-fil-A.

Los gay protestaron aún más porque el ex-gobernador de Arkansas, Micke Huckabee, declaró que era “el día nacional de la apreciación a la cadena”.

Chick-fil-A, pudo reunir grandes movimientos de oración en su favor, sobre todo por el apoyo del evangelista Billy Graham. “Cuando vi a Billy Graham para tomar una posición de apoyo a la Chick-fil-A, reforzó el proyecto glorioso de Dios o para el casamiento. Sabía que debería tener este enfoque y que debería tomar esa actitud también “, dijo Lou Engle, co-fundador de TheCall y uno de los líderes de Casa Internacional de Oración en Kansas City.

Al menos por hoy, comer un sándwich de pollo se ha convertido en un símbolo de lo que significa expresar su opinión sin temor a represalias sin embargo, la reacción en todo el país contra el Chick-fil-A fue fuerte porque los alcaldes de Chicago, Boston y Washington, DC, criticaron a la compañía, diciendo que no era bienvenidos a sus ciudades.

La reacción de la audiencia mostró que para algunos, la cuestión no es más que la intolerancia y la segregación. Para otros, es fortalecer la visión cristiana del matrimonio. Los restaurantes de Chick-fil-A se llenaron y aún así una gran fila de conductores con sus carros esperaba afuera de cada uno de los restaurantes.

“Creo que todo se reduce a una cuestión de libertad de expresión. Quiero decir, yo creo en los valores tradicionales del matrimonio entre un hombre y una mujer “, dijo el pastor Stephen Lenahan a Fox News después de un agradable almuerzo con tres miembros de su ministerio.

Robin Minichino, estaba almorzando con unos amigos de su iglesia y el sitio WND, le preguntó si estaba seguro de que la cadena de restaurantes sobreviviría a las críticas de los activistas gays que estaban boicoteando la empresa, él respondió: “Absolutamente. Dios está en control de todo. Su plan es el mejor plan y Él hará que todo esté bien”.

Unas 600.000 personas se habían registrado a través de Internet, diciendo que comerían en Chick-fil-A. que tiene 1. 600 restaurantes. Aunque la red no ha revelado las cifras, se estima que la meta inicial fue alcanzada y superada, posiblemente. Muchos participantes han publicado fotos en Facebook y comentaron sobre la marcha.

La comunidad LGBT, no estuvo de acuerdo con la protesta y planea un evento llamado ‘Kiss Mor Chiks’ este viernes, en el cual muchas parejas del mismo sexo acudirían fuera de los restaurantes, para besarse en señal de protesta.

Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de WND, Charisma News y Urban Christian News

 


PorNHCLC | Colaborador de Christian Post

Comentarios del Director de Operaciones de Chick-fil-A con respecto a su opinión del matrimonio natural como uno entre un hombre y una mujer expresado durante una entrevista para un programa de radio sindicalizado hace dos semanas continúan resonando mientras las autoridades de a ciudad, activistas políticos y los medios participan en una guerra cultural sobre la redefinición del matrimonio.

  • Chick-fil-A
    Reuters

Siguiendo los comentarios de Cathy apoyando el matrimonio natural, los gobernadores de tres ciudades dijeron que prohibirían que Chick-fil-A abriera restaurantes en sus municipios. Demandando una disculpa pública, el regidor de Chicago Joe Moreno dijo que él negaría la apertura de un restaurante de Chick-fil-A en el Logan Square de Chicago. «Si estás discriminando en contra de un segmento de la comunidad, no te quiero en el 1er cuadro de la ciudad,» Moreno le dijo a la Tribune. El Alcalde Thomas Menino le dijo al Boston Herald que el obstaculizaría a Chick-fil-A para abrir un restaurante en el «Cradle of Liberty..» El Alcalde de Chicago Rahm Emanuel, siguió el ejemplo declarando, «Los valores de Chick-fil-A no son los valores de Chicago. Ellos le faltaron al respeto a nuestros vecinos y residentes.» Y el Alcalde del Distrito de Columbia le llamó «pollo de odio».

«Para negar permisos o aprobaciones de uso de suelo de negocio a Chick-fil-A porque un presidente de un negocio familiar privado expresó su punto de vista Bíblico en cuanto al matrimonio natural es indignante,» dijo Mat Staver, fundador y presidente de Liberty Counsel (www.LC.org) y miembro de la junta de la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos. «Cualquier ciudad que trata de prohibir Chick-fil-A no ganará esta batalla.»

No hay absolutamente ninguna evidencia que Chick-fil-A ha discriminado a nadie,» Staver continuó. «La intolerancia mostrada por esas autoridades gubernamentales debería servir como una llamada de atención a la mayoría de los Estadunidenses que apoyan el entendimiento común del matrimonio natural. Si se les da la oportunidad, estas autoridades intolerantes callarían a cualquiera que apoyara el matrimonio natural. Ellos han puesto la ideología extrema sobre la libertad,» concluyó Staver.

«Es claramente inconstitucional que la ciudad niegue permisos basados en opiniones personales,» el profesor de Leyes de UCLA Eugene Volokh dijo «abre la ciudad a la crítica e incluso litigios.»

El Rev. Choco DeJesus, Pastor de la Iglesia New Life Covenant en Chicago y vice presidente de la Directiva de Justicia Social para la NHCLC (www.NHCLC.org), fue comisionado por el Alcalde de Chicago Daley en 2005 para servir en la Junta de Apelaciones del Uso de Suelo de Chicago. El Rev. DeJesus dijo. «No fui comisionado a la Junta de Apelaciones del Uso del Suelo de Chicago para legislar con mi propio sistema de creencias. Mientras serví en la Junta por años, me pidieron que se me asegurara que todos los requerimientos del uso del suelo fueran cumplidos. Yo tenía la obligación ética de no discriminar basado en mis creencias cristianas. Durante mi camino en la Junta, tuve que aprobar bares, salones de tatuaje y un número de negocios que estaban en contra de mis creencias y valores Cristianos. No hay lugar para discriminación en contra de cualquier negocio que cumpla con las leyes del uso del suelo requeridas.

 

«Chicago es una ciudad diversa y cada comunidad dentro de nuestra comunidad es diferente,» el Rev. DeJesus continuó. «No sé si el Alcalde esté en contacto con todos los sistemas de valores en cada comunidad de Chicago. Chick-fil-A traería 100 nuevos empleos a Chicago. Adicionalmente, Chick-fil-A no discrimina a sus empleados o clientela. Siempre y cuando Chick-fil-A siga todas las leyes y cumpla con los requerimientos de uso de suelo, se les debería permitir construir en cualquier ciudad de Estados Unidos.»

El evangelista Billy Graham dice que aprecia el apoyo público de la familia Cathy a la definición de Dios del matrimonio y que endosa el liderazgo del Gobernador Mike Huckabee al animar a los Estadunidenses a lo largo de la nación a apoyar a Chick-fil-A el 1 de Agosto.

La Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos es la Asociación Hispana Evangélica unificando, sirviendo y representando a la Comunidad de Hispanos Nacidos de Nuevo por medio de las 40,118 iglesias miembros y sus 16 millones de constituyentes al reconciliar lo vertical y lo horizontal del mensaje Cristiano de la Cruz por medio de las 7 Directivas de Vida, Familia, La Gran Comisión, Mayordomía, Justicia, Educación y Juventud.


José de Segovia Barrón

Una crítica demoledora sobre la religión, o por lo menos la posibilidad de que la fe pueda cambiar el mundo.

 

Vivimos en un mundo lleno de egoísmo, pero en el que no faltan buenas intenciones, como demuestra la película argentina Elefante blanco. Aunque ha sido promocionada entre el público cristiano –se hizo un pase para la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, antes incluso que en el festival de Cannes–, es sin embargo una crítica demoledora sobre la religión, o por lo menos la posibilidad de que la fe pueda cambiar el mundo.
El bonaerense Pablo Trapero nos muestra aquí su fascinación por las causas perdidas, pero también el evidente “fracaso del altruismo” –como ha dicho Ángel Quintana–.
Esta producción hispano-argentina cuenta de nuevo con el atractivo de Ricardo Darín, que hace el papel de cura nuevamente en un papel dramático, muy diferente al registro de comedia que le ha hecho popular , junto con el actor belga Jéremie Renier que hace aquí su primera incursión en el cine de habla hispana, después de haberse dado a conocer con los hermanos Dardenne . Los dos sacerdotes representan dos generaciones con diferentes actitudes ante el problema pastoral, a los que se une una trabajadora social  –interpretada por la esposa del director, Martina Gusman–, que intenta ayudar a los vecinos con talleres, actividades de rehabilitación y apoyo escolar.
CRISIS DE FE El personaje de Darín –Julián– es un sacerdote católico, que hace una “labor más social que pastoral” como bien observa Gregorio Belinchón en un medio tan poco religioso como El País . Estamos, por lo tanto, ante una visión de la Iglesia católica cercana a la teología de la liberación , que lucha contra una jerarquía sospechosa de corrupción en un proyecto del que no queda más que una mole espectral de cemento.Las ruinas de este hospital son como un esqueleto, símbolo de la inutilidad de las buenas intenciones en uno de los barriadas marginales de Buenos Aires, la Villa 15, General Belgrano –conocida como Ciudad Oculta, por el muro que construyó la dictadura en el Mundial de de fútbol de 1978 .
El cura que encarna Renier –Nicolás– es bastante más complejo. Superviviente de un ataque del Ejército en una selva centroamericano, en el que fueron asesinados varios de sus compañeros, vive ahora corroído por la culpa de haberse escondido para huir y su evidente atracción por la trabajadora social –Luciana–, con la que acaba teniendo una relación. “Los tres personajes están pasando una gran crisis con muchos puntos en común –dice Trapero–, como su relación con la fe”. Puesto que para el director “hay muchas maneras de fe: en el otro, en tus convicciones, en tus acciones, en un ser superior”. Darín dice, de hecho, que la película le ha enseñado a dudar de su falta de fe.
¿CRÍTICA A LA IGLESIA? Elefante blanco nos muestra, según Trapero, que hay “problemas estructurales, políticos, sociales, económicos, que no puede resolver un asistente social, ni un cura, ni una persona que desinteresadamente se acerca a la villa, para intentar trabajar con la gente del barrio” . Darín no se considera la persona “más indicada para hacer un análisis sobre la estructura eclesiástica, ni de su funcionamiento”, pero ve una “cierta resignación ante las cosas que no se resuelven”. Aunque “de todos modos el esfuerzo”, le parece “válido”. La película pretender ir por eso, según él, “más allá de una crítica a la Iglesia en sí”.
La película hace referencia al Padre Mugica (1930-1974), vinculado al movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que trabajando en la Villa del Retiro de Buenos Aires, fue asesinado después de celebrar misa en Villa Luro. El crimen, que nunca ha sido aclarado, se cree que fue obra de la Triple A –la Alianza Anticomunista Argentina–, aunque mantenía una postura crítica hacia los Montoneros, por su uso de la violencia. Como dice Horacio Ríos, “fue un paradigma de su tiempo, a la vez que una contradicción en sí mismo”. Ya que era “hijo de una familia de clase alta, que ofrendó su vida por los más humildes”. Amenazado por la derecha y la izquierda, dijo: “no tengo miedo de morir”. A lo que añade: “De lo único que tengo miedo es de que el Arzobispo me eche de la Iglesia”.
SIN FUTURO Esta no es una película católica, aunque no se vea otra Iglesia en las “villas miseria”. La clave está, para mí, en el Elefante blanco, el antiguo edificio inacabado, que en su día iba a ser uno de los mayores centros hospitalarios de América Latina. Sus ruinas son aquí símbolo de “un mundo que nunca podrá construirse” –como dice Quintana–. Los seres que viven en este universo marginal, escondido tras la vida urbana, parecen “condenados a transformarse en poco más que el esbozo vivo de un proyecto que nunca llegarán a realizar”.
En esta oscura historia sin esperanza, “los protagonistas se cruzan con la violencia del narcotráfico, con las cargas y redadas de la policía, con las venganzas entre bandas que producen terribles asesinatos, con las manifestaciones de los vecinos que reclaman mejores condiciones y con una adolescencia sin oportunidades que acaba esnifando cola como acto de supervivencia”. En este mundo, la fe se ve sobrepasada por “un universo de furor, acción y caos”, donde “todo intento de crear un orden aparente se encuentra condenado al fracaso”.
Vivimos un momento de gran interés por la obra social. La continua formación y apoyo de organizaciones no gubernamentales ha producido contribuciones millonarias a fondos de solidaridad por diferentes desastres en todo el mundo. Empresas y gobiernos dedican un porcentaje cada vez mayor de su presupuesto a fondos benéficos. Y aunque detrás de mucha filantropía no haya más que un ansía de autopromoción, no hay duda que estamos ante un fenómeno sin precedentes en una sociedad tan materialista como la nuestra. ¿Podemos hacer un mundo diferente?
EL SACRIFICIO QUE SALVA En la teología de la liberación que representa el personaje de Julián, la salvación se transforma en liberación social, la cristología en amor humano, la escatología en acción política, la Iglesia en el mundo y sus ordenanzas en muestras de solidaridad . Ese es el paradigma de los años setenta al que se enfrenta la generación de Nicolás, que ya no sabe lo que cree. Renier ve a su personaje como alguien atormentado, porque “en un momento dado, ya no sabe por qué debería seguir creyendo en Dios, visto todo lo que pasa en la tierra, vista la miseria de la gente”. El amor del cura por Luciana se enfrenta además con la norma romana del celibato forzoso del clero. Lo que hace que su fe no sólo parezca inhumana, sino imposible de llevar a la práctica. Recuerda al cura que interpreta Nanni Moretti en La misa ha terminado, que acaba observando, como Quintana, que “entre la doctrina cristiana y la praxis del mundo real existe un abismo difícil de franquear”. Se olvida así que si el Evangelio  es buenas noticias, es porque hay malas noticias: sin Dios, estamos perdidos.
Tenemos un problema que no viene de nuestra condición social o económica, sino de una raíz más profunda. Tiene su base en una injusticia que no está sólo en estructuras y sistemas, sino en la realidad de cada uno de nosotros que la Biblia llama pecado . Ya que por mucho que intentemos justificarnos ante Dios y limpiar nuestra conciencia con buenas obras, no hay otra esperanza para nosotros que Cristo y su justicia. No podemos redimir nuestra vida por otro sacrificio que el que Cristo ha hecho de una vez y para siempre en la cruz del Calvario ( Hebreos 9:26-28).
EL REINO QUE VIENE La Biblia no es una simple colección de pensamientos piadosos para alimentar una religión personal. Nos habla de un mundo nuevo . Aceptar el Evangelio no es sólo recibir perdón y seguridad de vida eterna, sino una visión de futuro, al creer e identificarse con un Dios cuyo propósito final es recuperar este mundo.
Lo que pasa es que no podemos salvar este mundo, porque ni siquiera nos podemos salvar a nosotros mismos . Como está escrito, “No hay justo, ni aun uno”( Romanos 3:10) . Por lo que es Él quien nos declara justos mediante la fe cuando todavía somos injustos, por la justicia de Cristo en la cruz. El Evangelio no consiste por lo tanto en lo que nosotros podemos hacer para llegar a ser aceptables a Dios, sino en lo que Jesucristo ha hecho para que lo seamos.
No podemos creer que la evangelización del mundo, o la acción social, establecerá el Reino de Dios en la tierra . “Esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”(2 Pedro 3:13), pero no como una utopía que el hombre va a construir por su propio esfuerzo. Cristo establecerá su Reino al volver triunfante.

Autores:José de Segovia Barrón

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