Vaticano
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21 DE JUNIO DE 2012, ROMA
Es indudable para seguidores y detractores que los primeros días de noviembre del año 1517 marcaron la historia de la fe cristiana y la sociedad a nivel mundial.
Se ha producido una respuesta pública que es muy significativa ante la invitación de cortesía que se ha extendido a la Iglesia católico-romana (ICR) como invitada a algunos de los actos en Alemania.
Y curiosamente esta respuesta proviene del Presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, el Cardenal Koch . Ha sido absolutamente claro al respecto en unas declaraciones colgadas en la web de la diócesis de Münster: « no podemos celebrar un pecado (…) Los acontecimientos que dividen a la Iglesia no pueden ser llamados un día de fiesta».
El cardenal matiza luego que la conmemoración es una fecha que hay que recordar, pero en ningún caso celebrar.
En una curiosa paradoja el responsable de la Unidad de los Cristianos de la ICR reconoce que será tachado de «anti-ecuménico», y que le gustaría asistir -en lugar de a una celebración de la memoria de la Reforma protestante- a una reunión en la que las confesiones reformadas pidieran disculpas y reconociesen sus errores .



