Iglesia Luterana conmemora 75 años de caminar en Colombia

Publicado: diciembre 10, 2011 en Iglesia

“La memoria histórica tiene un lugar fundamental en la experiencia de fe cristiana. En el texto citado (Epístola a los Hebreos), el autor bíblico hace presente a sus lectores aquellos hombres y mujeres que les precedieron en la fe. La nube de testigos a la que se refiere fueron hombres y mujeres que, o vivieron su fe en Dios en contextos adversos, o llevaron a cabo tareas titánicas e imposibles de lograr sin el apoyo divino”, señala en un comunicado la Iglesia Luterana (Ielco), durante la celebración de su 75 aniversario.

WILLIAM DELGADO

“Bien podríamos sumar a la nube de testigos que nos rodea, los nombres de hermanos y hermanas que dieron testimonio de su fe en un contexto adverso en Colombia, caracterizado por la intolerancia y la persecución religiosa: encarcelamientos, destrucción de viviendas y de lugares de culto, e incluso la muerte, fueron algunos de los sufrimientos enfrentados por quienes nos precedieron en la fe hace apenas unas cuantas décadas”, agrega la misiva, publicada también en su web oficial.
La Ielco, señala que “a Dios gracias, el contexto social, político y religioso en Colombia ha cambiado. Hoy la sociedad colombiana reconoce y valora su pluralidad étnica, cultural, ideológica y religiosa”.
Explica que la Constitución Política del País consagra el derecho de ciudadanos y ciudadanas a la libertad de conciencia y de culto. Este nuevo ambiente ha permitido un mayor acercamiento y diálogo entre las iglesias de origen protestante y la iglesia católica, incluso existe el relacionamiento pacífico y constructivo entre diferentes tradiciones religiosas presentes en el País. “Apreciamos profundamente el hecho de que en estos eventos, conmemorativos de nuestra historia, hemos contado con la presencia de líderes religiosos de diversas iglesias”, afirma la Ielco.
Sin embargo, la historia deja sus marcas no sólo en la vida de las personas sino también en la vida de las instituciones mismas, dice. «Por eso es de comprender que a creyentes, tanto católicos como evangélicos, para usar el término más común referido a nosotros, les resulta poco atractivo, sino es que condenable, el acercamiento entre las dos tradiciones: católica romana y protestante». Aclara que entre los líderes de las iglesias se mantienen buenas relaciones, pero se refieren aquí a lo que sucede en la base, a lo que sienten y expresan los miembros de iglesia.
«La explicación para estas actitudes radica en el hecho de que tanto católicos como protestantes aprendimos a vernos con recelo, con desconfianza, los unos a los otros y otras. Especialmente en Colombia tenemos una historia de intolerancia, de violencia y de persecución que pesa sobre nosotros y nosotras», cuenta.
Dialogar sobre nuestra historia común, asumirla y sanarla, nos va a liberar de este peso. Así estaremos mejor dispuestos a construir, juntos y juntas, la historia presente y futura de un pueblo cristiano reconciliado y trabajando por un mejor vivir para esta nación. Hay que reconocer que no es fácil vencer nuestros temores y prevenciones, por eso es indispensable practicar lo que nos propone el texto sagrado: hay que poner los ojos en Jesús, subraya la carta.

“Pedimos al Señor que nos dé su ayuda y bendición, para que juntos y juntas comencemos a darle un rumbo distinto a nuestra historia, que es la historia misma de nuestro pueblo colombiano”, concluye.

 

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