Archivos para noviembre, 2011

Lutero no se retracta

Publicado: noviembre 22, 2011 en Historia, Iglesia, Luteranismo

César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (25)

Lutero no se retractaMaximiliano escribió al papa para indicarle que debía intervenir contra aquel hereje y que, por supuesto, contaba con su apoyo.

 

Si se examina fríamente la situación, hay que reconocer que  la posición del agustino había empeorado extraordinariamente en muy poco tiempo .

Ciertamente, Lutero había contado hasta entonces con la protección del Elector y con el respaldo de los eruditos, pero  la coalición del emperador con el papa debía ser considerada como una fuerza imposible de resistir . En apariencia, la suerte de Martín Lutero estaba echada. A no mucho tardar, sería procesado como hereje y, caso de no retractarse, ardería en la hoguera exactamente igual que Huss.

 La carta que el emperador Maximiliano dirigió al papa produjo en éste una honda sensación. El pontífice contaba ahora con un apoyo de extraordinaria relevancia que le abría el camino para adoptar una posición aún más severa contra el agustino.

Descartó, por lo tanto, la primera citación señalando que Lutero había empeorado la situación y el 23 de agosto  envió una carta al cardenal Cayetano en la que le ordenaba que, a la espera de nuevas instrucciones, procediera al arresto del monje valiéndose del brazo secular.  Si Lutero acudía por propia voluntad y se retractaba, Cayetano podría recibirlo nuevamente en el seno de la iglesia, pero, si el agustino se mantenía en sus posiciones, tanto él como los que lo apoyaban debían ser cortados.

El mismo 23 de agosto, el papa  escribió al Elector. En la misiva calificaba a Lutero de “hijo de la iniquidad” e indicaba que si seguía comportándose así se debía a la protección que recibía del príncipe. Precisamente por ello, ordenaba a Federico que entregara a Lutero a Roma para ser juzgado .

 Finalmente, el pontífice envió una tercera misiva al provincial de los agustinos en Alemania. En ella se ordenaba a Gerhard Hicker, el vicario general, que arrestara a Lutero, lo encadenara de manos y pies, y lo redujera a custodia so pena de excomunión e interdicto para todos aquellos que desobedecieran.

Sin duda, lo que causa una mayor impresión de la respuesta papal es la afirmación del propio poder sustentada en la nula disposición a escuchar al acusado y el deseo único de imponerle silencio. Todo ello además llevado a cabo sobre la base de acusaciones formuladas por terceras personas de manera maliciosa y recurriendo incluso a documentos falseados.

Lutero había insistido en que no deseaba comprometer a su príncipe pidiendo su apoyo –una actitud que contrasta con la de los dominicos entregando documentación dudosa al emperador Maximiliano– y mantuvo su postura. Sin embargo, sí solicitó de él que lo protegiera de un arresto y de una condena que podían entrar en la categoría de lo ilegal.  Lo que suplicaba el agustino, y de nuevo la diferencia con sus enemigos dominicos resultaba obvia, era simplemente que se reconociera su derecho a un proceso legal y con garantías.

La respuesta del Elector Federico fue positiva porque, efectivamente, le preocupaba el respeto por la legalidad y la contención de cualquier abuso. Federico conocía de sobra el deseo del emperador Maximiliano de que fuera coronado como sucesor suyo su nieto Carlos y también que el papa no veía con buenos ojos tal eventualidad temeroso de que un rey español con territorios en Italia pudiera competir con él. Dado que Federico era uno de los electores, el apoyo que pudiera otorgar al papa podía resultar decisivo para que éste alcanzara sus propósitos. De manera bien significativa, la acción relativa a cuestiones espirituales quedaba una vez más condicionada por los intereses políticos.

 El 11 de septiembre, el papa escribió a Cayetano apoderándolo, a través del Elector, para examinar a Lutero y pronunciar un veredicto, bien entendido que, en ningún caso, no debería dejarse arrastrar a una discusión con el monje . No obstante, si el agustino abjuraba de sus errores, Cayetano podía rehabilitarlo. El breve de 23 de agosto seguía en vigor, pero, de momento, quedaba en suspenso para permitir que el cardenal escuchara a Lutero y, de esa manera, otorgara satisfacción al elector cuyo voto resultaba tan esencial para el papa.

 El 26 de septiembre, Lutero, acompañado de Leonard Beier, emprendió el camino a pie hacia Augsburgo. Spalatino le había señalado tiempo atrás que podría esperar una audiencia ante un tribunal imparcial y alemán. Sin embargo, lo que le esperaba era una comparecencia ante un cardenal extranjero que, por más señas, era de la orden de los dominicos.

Se mirara como se mirara, lo cierto es que la indefensión del agustino era absoluta y no puede sorprender que aquellos días se encontraran entre los peores de su vida. El prior de Weimar también le advirtió de que estaba entrando en una trampa y que acabaría en la hoguera en Augsburgo. Igualmente, no pocos le instaron a que regresara al territorio del Elector donde se encontraría a salvo.

 El peligro era real y no debe sorprender que ni Link ni los consejeros de Federico dejaran que Lutero desapareciera de su vista antes de contar con un salvoconducto imperial que le fue entregado el 11 de octubre. Igualmente, le habían advertido de que no se dejara engañar por el cardenal. Era de esperar que se comportara con cortesía, pero, en realidad, su inclinación era hostil. En este contexto, es fácil imaginar el ánimo que sintió Lutero al saber que el senado y los ciudadanos de Augsburgo lo apoyaban.

Al conocer la llegada de Lutero, Cayetano envió a encontrarse con él a Serralonga, un diplomático italiano, para informarle.  Del monje se esperaba que se retractara  y, por supuesto, n o se le concedería oportunidad de entablar ninguna discusión con el cardenal. La perspectiva era, desde luego, poco prometedora, pero Serralonga insistió en la buena disposición del cardenal y en el hecho de que con seis letras solo –revoco (me retracto)– podría verse a salvo.

 Lutero señaló al italiano que no tendría el menor inconveniente en pronunciarlas siempre que se le convenciera de su error.  Sin embargo, la idea de que pudiera entablarse una discusión entre el agustino y el cardenal era verdaderamente impensable. Serralonga optó, por lo tanto, por indicar a Lutero que no debía esperar que el Elector Federico tomara las armas para defenderlo y, acto seguido, le preguntó: “¿Dónde estarías entonces?”. Se trataba de una pregunta retórica encaminada a doblegar el ánimo de Lutero, pero el agustino no estaba dispuesto a rendirse. Su respuesta fue: “Donde estoy ahora, en el cielo”. No exageraba.

De hecho,  por esa época, Lutero envió a Melanchthon una carta en la que le indicaba que por él y por los estudiantes de Wittenberg estaba dispuesto a resistir. Para él, toda la cuestión se encuadraba en el marco de lo espiritual y esperaba, por lo tanto, que intervinieran factores sobrenaturales, a la vez que relativizaba los meramente humanos  que había señalado Serralonga.

Esa acentuada diferencia de criterio entre el agustino y sus opositores explica más que sobradamente lo que iba a suceder durante los años siguientes.

 Continuará

Autores: César Vidal Manzanares

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El sufrimiento muchas veces tiene argumentos incontestables, es decir, preguntas sin respuestas. Un prestigioso psiquiatra dice que hay dos tipos de sufrimiento difícil (¿quizás imposible?) de comprender: el sufrimiento de los animales y el sufrimiento de los niños (o personas indefensas en general). El de los animales porque al moverse por instintos no tienen conciencia de la muerte y ¿qué sentido tiene para ellos sufrir? Y el de los niños, porque un argumento a favor del sufrimiento es su valor terapéutico, y la muerte por enfermedad nos hace preguntarnos con impotencia y dolor, ¿para qué le sirvió ese dolor?

Generalmente, nuestro acercamiento y debate sobre Dios y a la Biblia lo hacemos mediante planteamiento conceptuales aunque muchas veces se da una verdadera vocación. El tema del sufrimiento nos toca de lleno el corazón, el dolor que sentimos y la pena que nos abruma.

¿Por qué Dios permite el sufrimiento, las catástrofes naturales, las guerras y la

pobreza?

¿Es Dios un Dios masoquista? Pensar que Dios actúa deliberada y caprichosamente contra el ser humano nos expone a cualquier desgracia sin tener siquiera el consuelo de que Dios nos puede ayudar. Entonces, la indignación y rebeldía surge de nosotros contra Dios.

Ahora bien, ¿es Dios el último responsable de todo cuanto acontece?

Pensemos en las guerras y en la pobreza de este planeta. Una de las figuras utilizadas en la Biblia para explicar la relación de Dios con la gente es la figura de un Padre y un hijo. ¿Tú eres hijo, verdad? Con sentido común y en parámetros de normalidad, ¿un padre puede dejar de amar a un hijo? El padre ampara al hijo porque le ama, sólo por este motivo. Sin referirnos a Dios,

¿Podemos explicar las guerras y el hambre? Quizás estemos atribuyendo a Dios consecuencias sin ser él responsable. Sobre las catástrofes humanas es difícil pronunciarse. Sobre el Tsunami del pasado diciembre (2004), un líder musulmán lo atribuyó a un castigo divino a causa de la inmoralidad que se manifestaba. ¿Hay algo de verdad en todo esto? ¿Es una manipulación en nombre de Dios? ¿…?

Sobre le sufrimiento sigue habiendo argumentos incontestables. Por este motivo, no hemos pretendido una argumentación prepotente para dar explicación a muchas cosas que simplemente se nos escapan. Con todo, dos cosas importantes que es necesario destacar:

La primera tiene que ver con la condición de cada uno de nosotros. Huimos del sufrimiento en busca continua del placer. Pero sin querer contar con Dios, no entenderemos nunca el por qué. Lo admirable en situaciones que nos desbordan es saber que Dios conoce (aunque yo no comprenda) y sobretodo que hay consuelo.

En segundo lugar, el mejor argumento que ha dado Dios para experimentar el sufrimiento es Jesucristo.

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Super 8 y el conflicto del Padre

Publicado: noviembre 22, 2011 en Cine

Daniel Hofkamp

Super 8 y el conflicto del Padre

La última película de J.J. Abrams (el creador de la mítica serie Perdidos) nos transporta a los años 80 y al entrañable cine de aventuras de aquella época. Steven Spielberg produce e inspira esta historia, la mejor que hasta el momento ha realizado Abrams en la gran pantalla y que le coloca como digno sucesor del que ha sido en los últimos treinta años el “gurú” del cine espectáculo de Hollywood.

Los protagonistas de la película son un pequeño grupo de niños casi adolescentes, envueltos en una divertida aventura grupal: hacer una película de zombies para presentar a un “importante” concurso internacional. En Super 8 se va dibujando con maestría a unos niños creativos, con sentido del humor y mucha pasión. Un grupo heterogéneo en el que algunos, a pesar de su corta edad, sufren profundas heridas relacionadas con una complicada situación familiar.

La película comienza mostrándonos a un chico que ha perdido recientemente a su madre en un accidente laboral. Desde entonces, la relación con su padre es distante, y la comunicación entre ellos se limita a las órdenes con las que el agobiado progenitor intenta moldear la conducta de su hijo. Poco después se nos presenta un conflicto similar en la chica protagonista, que sufre también la ausencia de una madre, en este caso con el agravante de la compañía de un padre alcohólico y violento.

A pesar de que el misterio, la aventura y la acción forman una parte importante del desarrollo de la historia, ésta se mantiene principalmente en torno a este conflicto padre-hijo. Un tema que el cine ha tratado desde diversas perspectivas, pero que sin duda es uno de esos asuntos inagotables y universales, de largo recorrido.

PADRE AUSENTE, HIJO REBELDE

El interés del director y escritor de la historia J.J. Abrams en plasmar los conflictos entre padres e hijos ya se reflejó en su mejor creación audiovisual, la serie Perdidos, donde además de jugar con el misterio y la intriga, se preocupó de poblar la isla de personajes cuyo principal problema era la difícil y tortuosa relación con sus padres, que conocíamos por los flashbacks y marcaba el presente en aquel entorno misterioso.

Lo cierto es que no es difícil para el espectador sentir empatía con aquellos personajes que lleven heridas, muchas veces sin cicatrizar, por este conflicto que no entiende de culturas ni épocas. La figura del padre nos impone respeto. Es el primer modelo al que miramos, que muchas veces admiramos de niños y luego rechazamos en la adolescencia.

Pero para aquellos que son padres, también resulta complicado saber cómo comportarse con sus hijos. A veces por problemas de comunicación, o por el difícil equilibrio entre autoridad y cariño, los padres han llevado a cuestas un sufrimiento que -según dicen- sólo quien lo ha pasado puede entenderlo. Muchos son los que desearían poder abrazar a su padre o a su hijo, pero no son capaces por culpa de heridas que quedan sin tratar y que el tiempo no cura.

Últimamente me ha llamado la atención que aún en la historia más conocida de todas, la de Jesús, hay un conflicto con el padre. El que se llamó a sí mismo “Hijo de Dios”, cuando estaba en la cruz clamó ese desgarrador “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Eran momentos de dolor no sólo por el sufrimiento físico de una tortura cruel y despiadada; sino también por la sensación de desamparo y soledad.

Uno de los escritores del Nuevo Testamento explica que Jesús pudo soportar este momento “por el gozo que le esperaba”. Sí, el gozo del reencuentro con su padre, y además la alegría de saber que su muerte tenía un sentido trascendental para la relación entre la humanidad y  Dios mismo. Como dice uno de sus discípulos más cercanos, Juan, fue “el amor del padre” lo que hace que ahora nosotros podamos llamarnos “hijos de Dios”.

Ahora Jesús, tras pasar ese momento, “puede compadecerse de nuestras debilidades” porque aunque “era Hijo, por lo que padeció, aprendió a obedecer”. Y su padre puede ser también el nuestro, uno en el que podemos “recibir la misericordia y hallar la gracia en el momento que más lo necesitemos”, dice el escritor a los Hebreos.

En el caso de Jesús, el conflicto del padre sirvió para su crecimiento y, en consecuencia, para nuestro provecho. Pero, ¿qué pasa con nuestro conflicto con Dios? Al igual que con nuestros padres podemos tener heridas abiertas, la situación se asemeja a la que tenemos con el padre que Jesús nos vino a mostrar.

Jesús vino a mostrarnos a un padre que nos ama, que quiere tener una relación fluida con cada hijo, que quiere dar sentido a la vida y a la muerte. Un padre que, como el de la conocida historia, espera el regreso del hijo que se había alejado, para que pueda disfrutar del perdón de un Dios dispuesto a abrazarlo y darle aquello que su corazón necesitaba. Dios quiere restaurar su relación con cada persona que esté dispuesta a conocerle y acercarse a él. Un conflicto que para entenderlo no es necesario verlo en la pantalla: podemos encontrarlo en lo profundo de nuestro ser.

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Stuart Park

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El debate de los orígenes (I)

Ningún creyente serio puede permanecer indiferente al intenso debate que genera el misterio de los orígenes, debate que alimenta, por un lado, la desconfianza del público en general hacia la Biblia, y por otro, afecta de manera directa al horizonte intelectual del creyente, pues no en vano la Biblia coloca el hecho de la Creación como base imprescindible de la premisa religiosa:  Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (Heb. 11:3 }.

Observamos, de entrada, que la Creación es un asunto de fe. No es ni comprobable, ni rechazable empíricamente. Por esta razón, los primeros capítulos de Génesis no son patrimonio de los científicos solamente. El lector de a pie también tiene derecho a conocer —y creer— su contenido. Al mismo tiempo, no puede ignorar a la comunidad científica, que no cesa de aportar impresionantes descubrimientos sobre la naturaleza del cosmos, y el «laico» en la materia no tiene derecho a negar desde la ignorancia hechos constatados por la ciencia, aunque éstos no coincidan con su propia interpretación del texto bíblico.
Ahora bien, al ser asunto de fe y no objeto de demostración científica, la Creación se presta fácilmente a la manipulación interesada , y el creyente de a pie sí puede -incluso debe- cuestionar y rechazar una visión materialista de los orígenes aunque la sostengan todos los Premios Nobel del mundo, pues desde la fe sabe que:  Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho ( Jn. 1:3 ).

¿Quiere decirse que no hay razones científicas para afirmar el hecho de la Creación, o que el diálogo entre la Ciencia y la Fe es inútil? Muy al contrario , como se verá. Pero la Ciencia debe limitarse a describir el universo, no a pronunciarse acerca de sus causas o intencionalidad últimas. El paso entre lo que se ve y lo que no se veía, sólo puede darlo la fe.

Pero la fe también, no pocas veces, se extralimita, adjudicándose parcelas de conocimiento -o más bien de opinión— que no le corresponden. De ahí que a menudo desde el campo evangélico se genere un acalorado debate, no exento de descalificación y dogmatismo, que perjudica la imagen de la comunidad cristiana y oscurece sus legítimos postulados.

Resulta evidente, por tanto, que para los lectores de esta revista (*) supone un lujo contar con la opinión madura de tres conocidos evangélicos españoles (un médico, un bioquímico y un teólogo) que por su formación han meditado largamente sobre la relación entre la ciencia y la fe, y que representan -sin que se lo hayan propuesto- posturas divergentes en algunos aspectos de este debate. Destaca en todos ellos la convicción de que no puede haber contradicción alguna entre la verdadera ciencia y la correcta interpretación bíblica, a la vez que -y esto es lo importante- respiran un profundo respeto hacia quienes sostienen sinceramente opiniones distintas a las suyas.

Esperamos que el presente número ayude al lector a comprender mejor la relación entre la ciencia y la fe, y a profundizar en la relevancia de Génesis 1-3 para su propia vida cristiana. Con este objeto ofreceremos también una breve reflexión en torno a la relación de los primeros capítulos de Génesis con la Biblia en general.

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La Historia de la Biblia Reina Valera

Publicado: noviembre 18, 2011 en Cultura

En 1569, Casiodoro de Reina legó al mundo de habla castellana su insuperable traducción de los textos bíblicos, la cual llegó a ser conocida como la Biblia del Oso. Treinta años después, en 1602, Cipriano de Valera realizó la primera revisión de dicha traducción. Es interesante notar que, con el tiempo, esta revisión llegó a conocerse como la versión de Cipriano de Valera. El revisor había superado al traductor. Con el paso de los siglos la revisión de Cipriano de Valera ha sido a su vez objeto de continuas revisiones, entre las que destacan la de 1909 y la de 1960.

Casiodoro de Reina (1520-1594)
Su versión castellana de la Biblia (1569) fue conocida como La Biblia del Oso, por aparecer un dibujo con este animal en su portada. Se tiraron de esta primera edición 2.600 ejemplares, pero a pesar de los obstáculos que había para su venta, en 1596 ya se había agotado totalmente.

Surgen entonces varias preguntas: ¿Por qué se realizan dichas revisiones? ¿Cuál es la razón que lleva a realizarlas? Tales preguntas tienen una respuesta clara y contundente. La lengua es un ente vivo y en constante proceso de cambio. Lo que ayer pudo ser comunicante, hoy puede ser poco inteligible. Es un hecho innegable que la lengua castellana, que en nuestros países de América Latina ha llegado a conocerse más como idioma español, se ha ido distanciando notablemente del habla peninsular. No han sido pocos los lectores de la versión Reina-Valera que han preguntado si sería posible contar con una revisión de esta versión clásica, sin que tal revisión pierda el carácter singular que supieron imprimirle Reina y Valera. Es decir, que la nueva revisión sea un reflejo del español que más y más va siendo reconocido como «latinoamericano».

Sociedades Bíblicas Unidas, en su deseo de responder a las demandas de los diferentes lectores de la Biblia, ha tomado en serio estas solicitudes y ha hecho una nueva revisión del texto de Reina y Valera, que sin alejarse de la conocida y amada versión, pueda leerse y disfrutarse con el mismo placer y la misma devoción que la traducción y revisión de hace más de cuatro siglos. La presente revisión Biblia Reina Valera Contemporánea es el fruto del trabajo del Comité de Revisión y Traducción de Sociedades Bíblicas Unidas.

El Comité de Revisión ha tenido ante sí la traducción de 1569 y la revisión de 1602, y además ha cotejado ambas a la luz del texto griego, sin dejar de pensar un solo momento en el lector latinoamericano de nuestros días. Y aunque la erudición bíblica de nuestros tiempos reconoce la existencia de manuscritos griegos más antiguos, esta revisión reconoce también que tanto Reina como Valera basaron su traducción y revisión, respectivamente, en el texto griego conocido como Textus Receptus. De modo que se han respetado las lecturas de dicho texto, aunque señalando con notas explicativas a pie de página las diferencias más notables entre éste y los manuscritos reconocidos hoy día como de mayor antigüedad.

Al presentar la actual revisión Biblia Reina Valera Contemporánea, Sociedades Bíblicas Unidas confía en responder así a las expectaciones de los lectores de la Reina-Valera, mediante la exposición del mensaje bíblico de siempre, en el lenguaje de los hablantes hispanoamericanos de hoy.

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En su viaje a Berlín
Benedicto XVI expresó que iglesias “evangélicas y pentecostales” son la «combinación del sincretismo de religiones».

18 DE NOVIEMBRE DE 2011, ROMA

El papa destacó que va a Benin porque es «un país que ha recuperado la democracia, en el que hay paz y libertad responsabilidad y justicia y las religiones conviven en medio de un respeto recíproco».Pero dentro de ese respeto recíproco sí cabe  una nueva crítica papal a “las iglesias evangélicas y pentecostales” , las que más crecen en el cristianismo actual. Algo por otro lado habitual en cada viaje papal, salvo que sea en Estados Unidos, un país de mayoría evangélica. También una frase inexacta, ya que las iglesias pentecostales son una de las denominaciones que forman parte del conjunto de las Iglesias evangélicas.

En el encuentro con los periodistas a bordo del avión que le traslada a Cotonú, la capital de Benin,  el papa afirmó que frente a ese desafío de “evangélicos y pentecostales” la Iglesia católica tiene que ofrecer un mensaje sencillo simple, profundo y comprensible.

Declaró que es muy importante que el catolicismo no se conciba como un sistema difícil sino como un mensaje universal.

 ATAQUE A LOS EVANGÉLICOS
 Según Benedicto XVI, “las iglesias evangélicas y pentecostales” están creciendo porque piensa que exponen un mensaje aparentemente comprensivo y una liturgia participativa que, en realidad, es una «combinación del sincretismo de religiones».

«Eso les garantiza un éxito pero también les implica poca estabilidad», subrayó el papa. El Obispo católico de Roma agregó que muchas veces esos fieles se pasan de nuevo a la Iglesia católica o a otras Iglesias pentecostales.

Por ello, para que no se produzca esa “huida” de católicos hacia esas iglesias, el mensaje de la Iglesia católica tiene que ser «simple, profundo y comprensible», un mensaje concreto, «de un Dios que nos conoce y nos ama», señaló.

 También comentó que la instrucción no tiene que ser muy pesada, sino que hay dar un mensaje concreto y que la liturgia tiene que ser participativa, pero no sentimental (en una nueva alusión a los cultos llenos de expresividad de “evangélicos y pentecostales”).

Fuentes: Efe

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Las aplicaciones cristianas y aplicaciones de la Biblia para los iPods, iPads y iPhones se han vuelto una característica popular en las iglesias de todo el mundo, que es indudable evadir que Steve Jobs, facilitó otra forma tecnológica y común de leer la Biblia.

Estados Unidos | Jueves 17 de Noviembre, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña |

Johannes Gutenberg, con la invención de la imprenta, facilitó muchas copias de papel de la Biblia y aunque con la creación de la PC y luego de la laptop, la Biblia se volvió electrónica, jamás alguien había logrado que las personas tuvieran la Biblia al alcance de la mano, con el invento más utilizado, el teléfono, dispositivo de telecomunicación que Steve Jobs, lo convirtió en iPhone, el Smartphone más vendido y demando a nivel mundial.

Gracias a la creación del iPhone, apareció YouVersion, la plataforma más demanda y gratuita a nivel mundial donde se puede descargar una aplicación para leer la Biblia en varios idiomas y en varias versiones.

Las aplicaciones cristianas y aplicaciones de la Biblia para los iPods, iPads y iPhones se han vuelto una característica popular en las iglesias de todo el mundo, que es indudable evadir que Steve Jobs, facilitó otra forma tecnológica y común de leer la Biblia.

“La lectura de la Biblia y el compromiso, millones de personas en gastar miles de millones de minutos para leer, escuchar y compartir con los dispositivos móviles la Biblia, ha creado empleo e influencia. Algunos cristianos dicen que Steve Jobs, no se dio cuenta qué tipo de impacto tuvo su invento en el cristianismo”, publicó YouVersion en su blog oficial.

Pero a juzgar por la fe que parecía poner en sus acciones, Jobs, probablemente entendió que los movimientos que haría iban a cambiar el mundo de una manera u otra.

YouVersion, destacó el hecho de que la imprenta de Gutenberg, dio a luz a la edición moderna, pero Devices Jobs, dice que el iPhone, iPad y el iPod, han cambiado para siempre la manera de como los cristianos “hacen iglesia” y leen sus biblias.

“El pastor hoy puede crear un podcast para un sermón y lo distribuirlo a millones de creyentes para que estos lo puedan escuchar en sus iPods, iPhone o iPads, ya no se diga que la Biblia de YouVersion está disponible para otros teléfonos inteligentes como el Blackberry o un dispositivo Android, donde uno pueden leer las Sagradas Escrituras de forma gratuita”, destacó Devices Jobs.


Los países europeos más atrasados es por su “concepción católica del trabajo”

¿Es el atraso económico español culpa de su rechazo al protestantismo y su cultura del trabajo? Así lo cree César Vidal, que mantiene un animado debate con Pío Moa.

17 DE NOVIEMBRE DE 2011, ESPAÑA

El escritor protestante César Vidal ha planteado recientemente  en su columna en LibertadDigital  un debate interesante sobre el arraigo de determinados sistemas económicos en unas naciones y el fracaso en otras.La serie, que se encabeza con el título “Las razones de una diferencia”, comienza centrándose en el trabajo y la concepción que de éste se tiene en diferentes países occidentales, centrándose en las diferencias catolicismo-protestantismo.

Vidal, de fe protestante, defiende que el hecho de que  la Reforma protestante del siglo XVI no triunfara en España, Italia, Grecia, Irlanda o Portugal “tuvo enormes consecuencias que trascendieron del fenómeno religioso y modelaron la sociedad, la economía y la política” ya que “la Reforma presentó una visión radicalmente distinta del trabajo”.

 UNA REVISIÓN BÍBLICA
“De entrada, el regreso a la Biblia permitió descubrir –¡más de un milenio para darse cuenta!– que Adán ya había recibido de Dios la misión de trabajar antes de la Caída y que esa labor consistía en algo tan teóricamente servil como labrar la tierra y guardarla (Génesis 2: 15). Aquel sencillo descubrimiento cambiaría la Historia de Occidente –y con ella la de la Humanidad– de manera radical”, considera Vidal.

Por ejemplo, recuerda,  Lutero  escribió que “cuando una ama de casa cocina y limpia y realiza otras tareas domésticas, porque ése es el mandato de Dios, incluso tan pequeño trabajo debe ser alabado como un servicio a Dios que sobrepasa en mucho la santidad y el ascetismo de todos los monjes y monjas”, añade el historiador.

 EL TRABAJO, SAGRADO
Continúa Vidal argumentando que “en su comentario a Génesis 13:13, el reformador alemán señalaría en relación con las tareas de la casa que ‘no tienen apariencia de santidad, y, sin embargo, esas obras relacionadas con las tareas domésticas son más deseables que todas las obras de todos los monjes y monjas… De manera similar,  los trabajos seculares son una adoración de Dios y una obediencia que complace a Dios’.  Igualmente en su Exposición del Salmo 128:2 añadiría: ‘Vuestro trabajo es un asunto muy sagrado. Dios se deleita en él y a través de él desea conceder Su bendición sobre vosotros’”.

Otro de los reformadores,  Calvino , “al que se suele asociar un tanto exageradamente con la denominada ética protestante del trabajo”, explica Vidal, “fue también muy claro al respecto. En su Comentario a Lucas 10:38 afirmó: ‘Es un error el afirmar que aquellos que huyen de los asuntos del mundo y se dedican a la contemplación están llevando una vida angélica… Sabemos que los hombres fueron creados para ocuparse con el trabajo y que ningún sacrificio agrada más a Dios que el que cada uno se ocupe de su vocación y estudios para vivir bien a favor del bien común’”.

 LA VISIÓN DEL COMERCIO
“Otro puritano,  Richard Steele , en un texto llamado de manera bien significativa The Trademan’s Calling (La vocación del comerciante), afirmó que en el comercio ‘se puede esperar de la manera más confiada la presencia y la bendición de Dios’”, continúa Vidal.

El escritor e historiador añade que “la línea estaba claramente definida y era uniforme en cualquiera de las iglesias nacidas de la Reforma. Como señalaría un panfleto publicado a finales del siglo XVII en Inglaterra con el revelador título de Paul the Tentmaker (Pablo, el fabricante de tiendas),  el protestantismo había impulsado un ‘deleite en los empleos seculares ‘”.

 CONTRAPOSICIÓN CATÓLICA
 Vidal explica a continuación la diferente visión que se encuentra en los países en los que no triunfa la Reforma . “En España, por ejemplo, en 1492 se había expulsado a unos judíos que tenían una visión del trabajo idéntica a la de los protestantes e, iniciado el siglo XVI, éstos tendrían que optar entre la hoguera o el exilio. Porque, desde luego,  la visión del trabajo de los motejados como herejes era clara desde el principio y nada se parecía a la católica”.

“Así, mientras se ventilaba la supervivencia de España como primera potencia de Europa, la nación siguió uncida a la idea de lo intolerable e infames que podían ser ciertos trabajos. Sus adversarios protestantes –que debieron dar gracias al Altísimo por ello– tenían un punto de vista muy diferente y, a pesar de tratarse, en general, de naciones más pobres y pequeñas, el resultado no pudo serles más favorable”.

Pero  no se trata de una “vagancia” de los españoles, un concepto que según Vidal “se suele repetir injustamente –y, al respecto, basta con ver el resultado que dan fuera de España– pero no creían que el trabajo tuviera el mismo valor que le dan aquellos que nacieron y crecieron en naciones donde triunfó la Reforma protestante”.

 PÍO MOA REBATE A VIDAL
Otro de los colaboradores en LibertadDigital, el historiador gallego  Pío Moa, ha salido al paso de la tesis de César Vidal  sobre el atraso de España y la mentalidad “católica” del trabajo desde su blog.

 Con el título “Debate con César Vidal: catolicismo, trabajo y decadencia / Lutero y los judíos”, Pío Moa presenta argumentos en contra de la tesis de Vidal.

Pío Moa señala que “la tesis de Vidal es que la diferencia de España afecta igualmente a las naciones católicas con respecto a las protestantes, las cuales él ve como más o menos modélicas. En dos palabras, el catolicismo suponía el desdén hacia el trabajo, y el protestantismo (o el judaísmo) lo contrario.  Para mantener su teoría, César Vidal debería empezar explicando cómo España se mantuvo durante un siglo y cuarto como primera potencia europea”.

Moa pregunta “¿Pudo hacerlo un país donde no se trabajaba y que había expulsado a las únicas minorías laboriosas, judíos y moriscos según la disparatada teoría de Américo Castro, y cortado la infiltración protestante? Tenemos estampas, y buenos restos, de las muy bellas, a menudo espléndidas ciudades españolas de la época: ¿se construyeron solas, sin trabajo?”.

El historiador va enumerando distintos aspectos asociados a la “prosperidad” del siglo XVI en España, como “las flotas que descubrieron el mundo y por primera vez en la historia establecieron lazos comerciales entre todos los continentes”, “las universidades, tan pobladas para la época”, o “los hidalgos que conquistaron América, que construían barcos en plena selva, proyectaban y alzaban fuertes y ciudades y vías de comunicación, llevaban imprentas y fundaban centros de enseñanza”. Todos ellos son ejemplo, según Pío Moa, del afán de trabajo en la España del XVI.

“El más elemental sentido común indica que España alcanzó su supremacía mediante un inmenso trabajo físico, técnico e intelectual, como no pudo ser de otro modo, y en contra de tópicos tan arraigados como falsos”, añade Moa.

 DECADENCIA GENERALIZADA
Para Pío Moa, la decadencia posterior “también llegó a Holanda, Francia, Alemania o Inglaterra, pero  aún en el siglo XVIII España prosiguió su expansión ultramarina , racionalizó gran parte de su aparato estatal, construyó flotas muy respetables”. “Contra un tópico habitual -explica Moa- en España siempre se ha trabajado mucho, con más o menos acierto o rendimiento, esa es otra cuestión. Todavía suele considerarse que a principios del siglo XIX la renta per capita española equivalía a la francesa, pues fue a lo largo del XIX cuando España quedó casi estancada económicamente mientras Inglaterra, Francia, Alemania o Italia (del norte) prosperaban con rapidez”.

Al llegar a la Revolución Industrial, se produce el mayor retraso en España con respecto a los países protestantes. Pero, para Pío Moa, esto no se debe a que fuese por su concepción católica. “No parece fundada tal idea, porque dicha revolución no surgió en los países protestantes, sino en uno, Inglaterra, que era casualmente el menos protestante, el más semejante en religión al catolicismo. Y aquella revolución fue imitada en primer lugar por la católica Bélgica, mientras que la calvinista Holanda quedó retrasada mucho tiempo”, apunta Moa.

Argumenta además que países protestantes, como los escandinavos, “no empezaron a levantar cabeza hasta bien avanzado el siglo XIX”. O que “en Alemania se desarrolló una gran industria en Renania, mayoritariamente católica, mientras que la protestante Prusia se mantuvo largo tiempo agraria y con formas feudales”.

Pío Moa considera que el análisis de Vidal se basa en percepciones basadas en el estado actual económico y no en una visión histórica. “Las alternativas económicas de países católicos y protestantes en la época reciente son muy variables y con grandes altibajos. España creció económicamente, durante quince años, con mayor rapidez que cualquier país protestante (¿sería entonces más aficionada al trabajo?”, dice  Moa, que termina acusando de “la matriz de la crisis actual” a un país “mayoritariamente protestante, es decir, Estados Unidos”.

El escritor finaliza su crítica apuntando que “si César Vidal prestara atención a estos hechos se percataría de que el catolicismo tuvo muy poco que ver con el asunto y que, por lo que respecta a España, conviene buscar las causas de su decadencia por distintas vías”.

 LA SERIE CONTINÚA
César Vidal continúa con la serie sobre el atraso en España.  Ya se pueden leer dos nuevos artículos:   De bancos y banqueros , sobre la historia de estas instituciones financieras, y Educación . El debate sigue, por tanto, intenso y abierto en la web y los comentarios del blog.

Fuentes: Libertad Digital

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Publicado: noviembre 14, 2011 en Cine