Archivos para noviembre, 2011


Por Anugrah Kumar|Colaborador de Christian Post
Traducción de Horacio Villagra

 

Image DetailAiradas reacciones están llegando desde todo el país y más allá desde que el presidente Barack Obamaoptó por no dar gracias a Dios sino que se refirió a la «suerte» durante su discurso de Acción de Gracias en el desafío del propósito de la tradición navideña como fue establecido por el presidente George Washington en 1789.

Obama omitió referencias religiosas en su discurso de tres minutos, aunque Acción de Gracias es «un día de fiesta tradicional lleno de acción de gracias y alabanza a Dios», dijo el anfitrión de Fox News Radio Todd Starnes.

«El presidente dijo que su familia estaba ‘reflexionando sobre lo verdaderamente afortunados que somos'», agregó. «Para muchos estadounidenses, sin embargo, Acción de Gracias es un tiempo para reflexionar sobre cuán bendecidos y agradecidos están.»

En su discurso, Obama dijo que su familia se pasaría el día «comiendo buena comida, viendo un poco de fútbol, y reflexionando sobre lo verdaderamente afortunados que somos.»

«Alguien debería recordarle a Obama que cuando los estadounidenses se sientan alrededor de una comida hoy y dan las gracias, le dan gracias a Dios», dijo el columnista de The Las Vegas Review-Journal, Frederick Sherman.

Proclamando el primer día nacional público de Dar Gracias, George Washington, primer presidente de Estados Unidos, que también presidió la redacción de la Constitución, dijo: «Considerando que es deber de todas las naciones reconocer la providencia de Dios omnipotente, obedecer su voluntad, estar agradecidos por sus beneficios, y humildemente implorar su protección y favor… un día de acción de gracias y oración pública debe ser observado por el reconocimiento con el corazón agradecido de los muchos favores del Dios Todopoderoso…»

El columnista conservador Ben Shapiro, fue más duro en sus críticas al presidente. «Poco real que Obama no mencione a Dios en el mensaje de Acción de Gracias», dice su tweet. «Ateo militante. ¿A quién cree él que le estamos dando las gracias?»

El Británico Daily Mail también informó sobre la omisión de Obama. «Cualquier reconocimiento de un elemento espiritual de la fiesta fue conspicuo por su ausencia, como el presidente llamó a la fiesta «una celebración de la comunidad» dijo.

En particular, Obama agradeció a Dios en su proclamación por escrito antes de Acción de Gracias. «Al reunirnos en nuestras comunidades y en nuestros hogares, alrededor de la mesa o junto a la chimenea, damos gracias a los demás y con Dios por las bondades y comodidades de la gracia de nuestras vidas», escribió. «Hagamos una pausa para relatar los regalos sencillos que nos sostienen, y resolver para devolver el favor en el año que viene.»

El presidente también agradeció a Dios de manera explícita en su discurso en 2010 y 2009. «Hoy en día, como millones de otras familias en todo Estados Unidos, Michelle, Malia, Sasha y yo nos sentaremos a compartir una acción de gracias llena de familiares y amigos – y porciones de algunos de los alimentos y fútbol, también», dijo Obama en su discurso de Acción de Gracias pasado año. «Y como la gente ha hecho en cada acción de gracias desde el primero, vamos a pasar algún tiempo haciendo un balance de lo que estamos agradecidos: La recompensa dada por Dios a América, y las bendiciones de unos a otros.»

Algunos encuentran la crítica a Obama engañosa. «¿No sería agradable si el Partido Republicano se interesara tanto de puestos de trabajo como lo hacen si el presidente dice Dios en un discurso?», Escribió Arianna Huffington.

ABC News indicó que tres de los candidatos presidenciales del Partido Republicano – el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, ex presidente de la Cámara Newt Gingrich y el ex Penn. El senador Rick Santorum – también omitieron a Dios en las declaraciones de Acción de Gracias que emitieron.

Jesús y las riquezas

Publicado: noviembre 28, 2011 en Teología

JUAN STAM

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Jesús y las riquezas[1]

A diferencia del Antiguo Testamento, que a menudo interpreta la riqueza como bendición de Dios (Gén 12:2; 13:2), no aparece entre las bienaventuranzas de Jesús ninguna que dijera, «benditos ustedes los ricos». Eso se debe en gran parte al sistema económico tan distinto en los dos casos. Por mucho de la historia de Israel la riqueza consistía en ganado, oro y plata, y ropa fina. Las compras y ventas eran por trueque o por determinado peso de oro o plata, pues no existían las monedas. Por eso, la brecha entre ricos y pobres era mucho menos y era más lógico ver las riquezas como bendición de Dios. En cambio, el imperio romano del siglo I se basaba en la esclavitud masiva y el comercio nacional e internacional, con una brecha inmensa entre ricos y pobres. Entonces ser «rico» era muy otra cosa.

 

Jesús nunca declara benditos a los  ricos sino advierte una y otra vez contra los peligros y tentaciones de la riqueza. En vez de decir «Bienaventurados los ricos» Jesús dijo lo contrario: «Bienaventurados ustedes los pobres» y «Ay de ustedes los ricos» (Lc 6:20,24). Mateo lo amplía con «pobres en espíritu» (frase de sentido muy discutido) y Lucas lo amplía con el contraste entre pobres (bienaventurados) y ricos (ay de ellos).[2] Es imposible entender ese lenguaje de Lucas en sentido abstracto o espiritual; en Mateo, «pobres» y «pequeñuelos» (Mat 11:25) describen también un grupo socio-económico de la sociedad.[3] Claro, tampoco debe interpretarse como una beatificación de la pobreza ni mucho menos como una justificación de la desigualdad económica, ayer y hoy. Es más bien un llamado a identificarnos con los pobres porque el reino de Dios está al lado de ellos.[4]

En el mensaje de Jesús sobre las riquezas predomina un fuerte énfasis en los peligros de poseerlas. Cristo condena tanto el afán por las riquezas como la confianza en ellas. En la parábola del sembrador, sobre la semilla que cayó entre espinos, dice que «las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan» (Mt 13:22; Mr 4:19; Luc 8:14 agrega «los placeres de esta vida»). Según otra traducción, «los negocios de esta vida les preocupan demasiado y el amor por las riquezas los engaña, y quisieran poseer todas las cosas» (Mr 4:19 DHH). Las riquezas seducen con su promesa de felicidad y bienestar, pero todo es engaño y al final no satisfacen. De hecho, estos son temas muy presentes en las escrituras hebreas (Dt 8:11-17; Ecl 5:10; Sal 49:6; 52.7). Las riquezas amenazan con dar una falsa seguridad que les hace a los ricos creer que ellas bastan y que no necesitan a Dios ni el mensaje del evangelio.

 

El sermón de la montaña: Un largo pasaje del Sermón de la Montaña se dedica también al tema de las riquezas (Mt 6:19-34). El argumento se estructura alrededor de cinco imperativos:

(1) no acumular tesoros en la tierra sino en el cielo v.19;

(2) no afanarnos por comida, bebida y ropa (las aves) v.25;

¿Por qué se afanan ustedes? v.28

(3) no afanarnos por comida, bebida y ropa (las flores) v.31;

(4) no afanarnos por el mañana v.34 sino

(5) buscar primero el reino de Dios v.33.

Todo el pasaje está cruzado por fuertes contrastes: tesoros en tierra/tesoros en cielo; perecederos/imperecederos; ojo bueno/ojo malo; Dios/Mamón; el afán/el cuidado del Padre; el Reino/añadidura; el mañana/el hoy.

El pasaje comienza mandando a los fieles «no atesorar tesoros» (thesaurizete thêsaurous, acusativo cognadoen la tierra, que son «depósitos» muy inseguros y perecederos (Mt 6:19: polilla, óxido, ladrones; cf. Lc 12:33). Pero en los mismos términos Jesús manda «atesorar tesoros» en el cielo (nada de polilla, óxido, ladrones). Lucas nos explica como hacer esta transferencia de valores: vender nuestras posesiones y dar a los pobres (12:33-34; cf 12:21).[5] Era común en el pensamiento judío pensar que tales obras transfieren el tesoro al cielo; según Peah 1.1 del Mishná, «el capital se deposita así en el mundo venidero» (Ellison, New Testament Commentary 1969, p.148).

Es probable que lo dicho sobre el «ojo bueno» (Mat 6:22 ofthalmos haplous) y el «ojo maligno» (ofthalmos ponêros) tiene que ver con el mismo tema de las riquezas. El  campo semántico del adjetivohaplous incluye el concepto de sencillo (no dividido; 2Cor 11:3; Ef 6:5; Col 3:22 y Septuaginta), sincero, íntegro pero también puede significar generoso. El sustantivo correspondiente significa «generosidad» en textos como Rom 12:8; 2Cor 8:2; 9:11,12, y el adverbio significa «generosamente» en Stg 1:5. Con esa polisemia, Mat 6:22-23 se relaciona como «generosidad» con los versículos anteriores, y como «integridad» (sin mezcla) con lo que sigue. Hemos de dar generosamente a los necesitados, para «atesorar tesoros» en el cielo, y hemos de adorar a Dios con un corazón puro e íntegro.

Siguiendo con el tema de las riquezas, Jesús nos presenta una disyuntiva radical: o servimos a Dios o servimos a Mamón (riquezas; 6:24). Esto puede entenderse como una relectura de la exigencia profética de Elías: o Baal o Yahvéh pero jamás ambos. Es muy significativo que siglos después, bajo una economía muy diferente pero no menos injusta, Jesús escogiera precisamente «Mamón» como el Baal de su tiempo. El verbo douleuein (servir) y el contexto implican que el apego a las riquezas es una esclavitud (Lc 16:13) y una idolatría (Ef 5:5; Col 3:5).  El término mamôna, que Mateo y Lucas reproducen del arameo original del discurso de Jesús, parece sugerir la idea de «aquello en que uno confía, a lo que uno se entrega» (Hauck, Beyreuther, de Dietrich).

Con 6:25 comienza el segundo tema del bloque textual, una extensa exhortación contra el afán por los bienes temporales (Mat 6:25-34). La primera mitad advierte contra la avaricia (6:19-24). y esta segunda mitad contra el afán (6:25-34). Algunos han sugerida que la avaricia y la acumulación son tentaciones especialmente para los ricos, y el afán y la ansiedad para los pobres, aunque todo el pasaje se aplica tanto a ricos como a pobres, cada cual a su manera. El mismo lenguaje en la parábola del sembrador coordina este afán con «el engaño de las riquezas» y «los placeres de esta vida» (Mt 13:22; Mr 4:19; Luc 8:14). De hecho, el afán de acumular más y más, como la esencia de la avaricia, es el probable objeto de estos versículos.

El pasaje da cinco razones para no afanarnos por las riquezas: (1) la vida es más que acumular riquezas (6:25); (2) Dios es fiel y proveerá, como provee por las aves y las flores (6:26-30); (3) la ansiedad por lo temporal revela una falta de fe (6:30,32); (4) de todos modos, nada logramos con afanarnos (6:27); (5) si buscamos primero el reino de Dios, lo demás será añadido (6:33). Ese reino es la inversión total del orden de riqueza y pobreza (Lc 1:52-53; 16:25). Conclusión: no tiene sentido ser afanosos si hemos puesto nuestras vidas en las manos del Señor.

La palabra griega para «afanarse» (merimnaô) es la misma que describe a Marta, hermana de María (Lc 10:40-41, «abrumada porque tenía mucho que hacer…inquieta y preocupada por muchas cosas»). De ninguna manera nos prohíbe prevenir responsablemente las necesidades presentes y futuras.  Nos exhorta a tener una fe responsable y centrada, sin poner el corazón en las riquezas (si somos ricos) ni desesperarnos con pánico (si somos pobres). Un bello ejemplo de este último caso es Tomás Chisholm, autor de «O tu fidelidad» (anexo).

El encuentros de Jesús con el joven rico: Esta historia se relata en cada uno de los evangelios sinópticos (Mat 19:16-27; Mr 10:17-31; Lc 18:18-30). Un hombre rico, una autoridad en su comunidad (Lc 18:18, arjôn), vino corriendo a Jesús y se postró ante él (10:17). Le preguntó con urgencia qué tiene que hacer para heredar la vida eterna, y Cristo le citó la segunda tabla de la ley, pero omitiendo la codicia del último mandamiento y agregando el gran mandamiento del amor (Mat 22:37-39). El rico contestó que ha cumplido todo eso, pero Jesús sabe que este rico ama más a sí mismo y a sus riquezas que a Dios y al prójimo. Por eso le mandó vender todo y dar a los pobres, pero ese precio del discipulado era demasiado alto y el joven se fue triste y derrotado.

Entonces Jesús explicó el caso y dijo, «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reinado de Dios!», quizá para señalar lo difícil de que Dios comience a reinar en la vida de un rico. A eso añade una hipérbole tan simpática literariamente como triste moralmente, «Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios». ¡Qué cómico pensar en alguien tratando de pasar un camello, con todo y joroba, por el ojo de una aguja! (Ese dicho, probablemente un proverbio conocido, no tenía nada que ver con una supuesta puerta pequeña llamada «ojo de la aguja», de cuya existencia no hay evidencias históricas). La declaración de Jesús no podría ser más radical y drástica.

Los ricos en las parábolas de JesúsAunque muchas parábolas de Jesús tratan de temas económicos, hay tres en San Lucas que hablan específicamente de personas ricas: el terrateniente insensato (12:13-21), el mayordomo astuto (16:1-12) y el rico y Lázaro (16:19-31). Paradójicamente, el único que sale bien (en parte) es el vivo del mayordomo injusto.

En una advertencia contra la avaricia (Lc 12:15), con ecos del Sermón de la Montaña, Jesús cuenta la parábola de un finquero muy próspero quien había planeado muy bien su jubilación (para decirlo en términos modernos). Como el abundante producto de sus tierras no cabía en sus graneros y silos, decidió construir graneros aun más grandes para almacenar las cosechas, y entonces de eso descansar de sus labores y gozar de la vida comiendo y bebiendo. Pero se olvidó de algo muy importante: la muerte. Dios le dijo, según la parábola, «¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?» (Lc 12:21). Jesús define en seguida la moraleja de esta historia: «Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios» (12:22).

La parábola del administrador astuto (Lc 16:1-12) tiene una aplicación distinta pero relacionada. El mayordomo (que de por sí no era pobre y tenía acceso a muchos recursos) administraba las finanzas de un hombre rico.  Fue acusado, con o sin razón, de malversación de recursos y el patrón le exigió cuentas con amenaza de despido. Entonces este empleado, frente al inminente desempleo (16:3), concibió una estrategia para salvar su futuro. Comenzó a llamar, uno por uno, a los que debían al patrón y a reducir la deuda de cada uno. (Nada indica que se trataba sólo de supuestas comisiones que le correspondían a él). Sorprendentemente, al saberlo el patrón, elogió la astucia de su mayordomo y no lo despidió. Y aun más sorprendente, Cristo lo pone de ejemplo y exhorta a los discípulos, «les digo que se valgan de las riquezas mundanas para ganar amigos» que «los reciban a ustedes en las moradas eternas» (16:9).

 

El relato sigue con la versión lucana de la opción radical entre Dios y Mamón. Los fariseos, que eran avaros enamorados del dinero, se burlaron de estas enseñanzas (peores que el joven rico, que se fue triste).

Finalmente tenemos la parábola del rico (llamado Dives en la Vulgata latina) y el mendigo Lázaro.[6] Esta historia tiene dos partes y dos aplicaciones morales: primero, la inversión total de la condición de ambos después de morir (16:16-23), y segundo, la suficiencia del testimonio de las escrituras, sin que alguien tenga que volver de los muertos a advertir a los impíos (16:24-31).[7] En la tierra el rico se vestía del mayor lujo y cada día daba espléndidos banquetes, mientras Lázaro, echada a la puerta, cubierto de llagas que lamían los perros, esperaba comer las migajas que caían de la mesa. Pero después de sus respectivas muertes el rico era el ex-mendigo Lázaro, y el antes rico Dives era un pobre miserable. El mensaje de justicia social es impactante.

Este rico no era un gentil ni un samaritano ni un ateo. Se creía hijo de Abraham y con toda probabilidad iba regularmente al templo y a la sinagoga. Y no hizo nada contra el pobre Lázaro, ni lo quitó de la puerta de su mansión. Su pecado era pecado de omisión, de lo que no hizo, pero Jesús declaró que «los que no hacen la voluntad de mi Padre» no entrarán en el reino de Dios (Mat 7:21-23). Vivir cómodamente, o aun peor lujosamente, en presencia de la desesperada necesidad del prójimo, es negar totalmente el Reino de Dios y perder la entrada al mismo. La parábola del rico y Lázaro nos enseña que nuestro trato con los pobres afecta decisivamente nuestro destino eterno (cf. Mat 25:31-45).

 

Conclusión: La actitud de Jesús hacia las riquezas era muy definida, de advertencia contra la seducción que ejercen y las tentaciones que trae el deseo de ellas.  A diferencia del Antiguo Testamento (bajo un sistema agrario y comunitario) y a diferencia de muchos predicadores de hoy (bajo el neoliberalismo), Jesús nunca describe la riqueza como bendición de Dios. Jesús mismo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecer a otros. Cuando vivía en la tierra, ejemplificó un estilo de vida sencillo en servicio de los demás.[8]

Bien ha escrito Suzanne de Dietrich, «Nadie jamás ha desenmascarado como Jesús el poder del dinero y su fascinación sobre la gente» (Matthew¸ Richmond: John Knox 1961) p.44. El mensaje de Jesús sobre los peligros de la riqueza y el afán avaro es más necesario hoy que nunca.


[1] Este artículo es una continuación del artículo sobre la avaricia, juanstam.com, 4 de agosto de 2011.

[2] Es importante recordar que tanto Lucas como Mateo estaban traduciendo del original arameo del discurso de Jesús.

[3] Paulo Lockmann, RIBLA 27:1997, pp. 46-50, que cita de la obra clásica de Strack-Billerbeck evidencias rabínicas de que «pobres en espíritu» podría ser un término especial para los pobladores sencillos del campo.

[4] Los esfuerzos de algunos autores de reinterpretar «pobre» y «rico» en términos espirituales, como «humilde» y «soberbio», etc., no convencen y deben rechazarse como una evasión del mensaje radical de Jesús, Santiago, Juan y otros autores del N.T.

[5] Aunque la exigencia al joven rico fue un caso particular, esta instrucción de Lucas 12:33 se aplica de alguna forma a todo seguidor de Jesús.

[6] La trama básica de esta historia, con aplicaciones similares, era conocida siglos antes, especialmente en Egipto. Jesús reinterpreta esta clásica parábola.

[7] Este segundo argumento explica la mención de Lázaro,’a quien Jesús resucitó pero los impíos no creyeron.

[8] Conviene refutar aquí el mito, totalmente sin evidencias históricas. de que la túnica de Jesús, que era sin costura, era un lujo. Nada indica que costaba más una túnica hecha de una sola pieza de tela. Juan lo menciona sólo como razón de no rifarla sin cortar, con posibles referencias al Antiguo Testamento (Jn 19:3-24).

Hacia CLADE V (primera parte)

Publicado: noviembre 28, 2011 en CLADE

Carlos Martínez García

Hacia CLADE V (primera parte)

Cabe preguntarse si lo que promueve el evangelicalismo latinoamericano es un cambio de rituales, y no tanto una transformación espiritual, ética y cultural arraigada en el Evangelio y el ejemplo de Jesús

 El quinto Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE V) ya se está desarrollando en distintas instancias ligadas al protestantismo de habla hispana . La conclusión del proceso tendrá lugar del 9 al 13 de julio del próximo año, en San José, Costa Rica.

La herramienta que facilita el diálogo y la reflexión es el cuaderno de participación (disponible en  www.clade5.org ) que se está estudiando en células vinculadas a la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL). La FTL es el organismo que auspicia el CLADE V, y ha elegido como lema para el proceso y la reunión de Costa Rica el de  Sigamos a Jesús en su Reino de vida. ¡Guíanos Espíritu Santo!

 El primer CLADE tuvo lugar en Bogotá, Colombia, en noviembre de 1969 . Entonces surgió en algunos de los asistentes la inquietud por reflexionar con mayor detenimiento sobre el futuro del protestantismo evangélico en Latinoamérica. Uno de los conferencistas en CLADE I, y participante en el comité redactor del documento final, Samuel Escobar, representó las inquietudes de un sector que buscaba contextualizar su fe en tierras latinoamericanas. Entonces se vivían momentos convulsos, que demandaban de las iglesias evangélicas tanto fidelidad a la Palabra como un testimonio encarnado en las especificidades cotidianas del Continente.

 La  Declaración evangélica de Bogotá  hizo una afirmación sobre el afianzamiento del pueblo evangélico en la realidad latinoamericana . Entonces era evidente que las iglesias protestantes estaban alcanzando un buen grado de endogenización, y que el reto de sus liderazgos era trascender la idea y práctica de que el objetivo único de la evangelización estaba en el crecimiento numérico de las comunidades de fe.

El octavo punto del documento manifestaba que la obra evangelizadora debía ensanchar sus miras: “La tarea de la evangelización no termina con la proclamación y la conversión. Se hace necesario un ministerio de consolidación de los creyentes nuevos que les brinde capacitación doctrinal y práctica para vivir la vida cristiana dentro del ambiente en que se mueven, para expresar fidelidad a Cristo en el contexto socio-cultural donde Dios los ha puesto. El proceso de planificación de la tarea evangelizadora también debe proveer las bases teológicas y los métodos prácticos para realizar esa tarea de consolidación”.

 A poco más cuatro décadas del CLADE I, y en vísperas del CLADE V, la realidad cuantitativa de las iglesias evangélicas latinoamericanas —así como las de la diáspora— es contrastante. Entre el primer Congreso y el que está por venir, el crecimiento evangélico ha sido explosivo . En algunas regiones del Continente Latinoamericano el porcentaje de evangélicos ya no es el de una precaria minoría, sino el de comunidades que le están disputando el predominio confesional a la identidad religiosa tradicional, al catolicismo.

 Pero a ese crecimiento no le ha acompañado una madurez bíblica y teológica, ni una madurez ética que podamos ver reflejada en la creación de ciudadanos y ciudadanas que estén marcando sustanciales diferencias en cada país de América Latina . En muchos sentidos la participación político electoral de personajes surgidos de las filas evangélicas (en algunos casos postevangélicas) ha sido un desastre. Lo ha sido porque al pasar del tajante rechazo a esa participación a su casi divinización, políticos evangélicos de distintas opciones partidarias recurrieron a vías verticalistas y corporativistas para negociar prebendas particulares antes que buscar mayores avances en la democratización de los poderes y de las sociedades.

 Por ello cabe preguntarse si lo que está promoviendo el evangelicalismo latinoamericano es más un cambio de rituales, y no tanto una transformación espiritual, ética y cultural arraigada en los valores del Evangelio y el ejemplo de Jesucristo . Para nada estamos proponiendo una nueva  constantinización  de la sociedad, la que consistiría en que el Estado haga suyos los principios evangélicos y los impulse, y hasta haga obligatorios, para el conjunto de las instituciones y la ciudadanía. Más bien afirmamos que es mediante el contraste de la conducta cívica y ética de los creyentes evangélicos, y respetando la diversidad valorativa de las sociedades contemporáneas, que se sirve mejor al objetivo de transformar realidades opresivas en todos los ordenes. Se trata de que mediante el discipulado el aporte de las iglesias evangélicas al conjunto de la sociedad sea la construcción y fortalecimiento de personalidades democráticas. O en lenguaje más cercano a las categorías de dichas iglesias, hombres y mujeres nuevos.

El cuaderno de participación del CLADE V inicia con un buen número de preguntas generadoras para la reflexión y el diálogo. En el primer apartado, “Seguimiento de Jesús por el camino de la vida”, se hace el deslinde con el docetismo tan en boga al interior de buena parte, tal vez la mayoría, de iglesias evangélicas y neoevangélicas: “El seguimiento al que nos referimos es un ‘proseguimiento historizado de Jesús por el Espíritu’ (parafraseando a Jon Sobrino). Cuando hablamos de seguir a Jesús nos referimos al Jesús de los Evangelios, no a un Jesús abstracto; se trata de seguirlo en la materialidad concreta de nuestros países. Por otra parte, no se trata tan solo de un compromiso individual sino también comunitario, del pueblo de Dios en movimiento hacia una meta”.

Se afirma, y con toda razón, que “si miramos con atención a lo que se enseña o predica en las iglesias, el seguimiento de Jesús es casi un tema olvidado y hasta enterrado”, para después intentar dar algunas respuestas a la casi ausencia de ese tema en las enseñanzas al interior de las comunidades evangélicas.

 Tres son las razones que se argumentan en el documento sobre por qué se diluye el tópico del seguimiento de Jesús en el universo evangélico. Ellas son:

 La primera razón es el individualismo promovido por la sociedad de consumo . Se trata de un individualismo que se expresa en las iglesias a través una teología que privatiza la fe y que conduce a la preocupación por sí mismo y por un círculo inmediato de relaciones. El propósito de vida se reduce a la acumulación de bienes temporales y al disfrute individual de los mismos, sin importar la condición de indefensión en la que se encuentra el prójimo caído en el camino. Las prédicas, las enseñanzas, las canciones, las oraciones y los testimonios que se escuchan en las iglesias, dan cuenta de esa forma de entender y de vivir el seguimiento a Jesús. Jesús es visto y tratado como propiedad privada del creyente, dejado en el templo hasta el próximo culto, una suerte de amuleto que se puede utilizar cuando se presentan los problemas. Las exigencias del seguimiento a Jesús no se relacionan para nada con asuntos vinculados a la ciudadanía plena, a la rendición de cuentas en la gestión pública y a la transparencia en la utilización de los fondos públicos. Tampoco se relaciona la fe con la exigencia de vincular la convicción con el ejercicio de la profesión y los negocios con el pago de un salario justo al trabajador.

 La segunda razón es el espiritualismo que se expresa en una teología que conduce al desinterés por las tareas temporales y a una insensibilidad frente a los problemas sociales y políticos que atentan contra la dignidad humana. A la luz de esta teología, la pobreza y los pobres son vistos como consecuencia del pecado individual, sin considerar que existen causas estructurales que explican esa realidad que cosifica a un sinnúmero de personas. Se considera la búsqueda de la justicia social como una ideologización del evangelio y un compromiso ajeno al testimonio de las iglesias. Al diferir la vida abundante al más allá y separar la vida humana en planos irreconciliables, contraponiendo lo secular a lo religioso, se desmoviliza social y políticamente a los creyentes, quitándoles toda preocupación legítima por la construcción de una sociedad más justa e inclusiva. Como consecuencia de esta forma miope de comprender el seguimiento a Jesús, se critica irresponsablemente a los creyentes inmersos en los espacios en los que se deciden las políticas públicas y que trabajan sinceramente por la construcción de una comunidad humana más solidaria y libre de todas las opresiones.

 Una tercera razón, más pragmática que las anteriores y ligada a las técnicas de ventas facturadas en la sociedad de consumo, es el énfasis exagerado que se pone en los resultados visibles de la inversión de recursos humanos y económicos a nivel eclesial . Se miden cifras para determinar quiénes son útiles en el ministerio cristiano y quiénes no rinden según las expectativas de los entusiastas promotores de las estrategias de crecimiento numérico eclesial. La efectividad de la misión se mide no tanto por la fidelidad a todo el consejo de Dios sino por el incremento del número de miembros; las obras de misericordia se convierten en simple estrategia para “ganar almas”; las predicaciones se parecen cada día más a charlas motivadoras para preservar o incrementar la autoestima; los pastores se convierten en gerentes religiosos cada vez más distantes de los fieles; y los templos se asemejan a pasarelas religiosas útiles para mostrar las bonanzas que se reciben de un dios hecho a la medida de los seres humanos. Entonces, seguir a Jesús es solamente un asunto de transacción económica, una inversión bastante rentable y que promete beneficios materiales de largo aliento, una forma de construir un reino terrenal según las leyes del mercado.

Lo que está diagnosticando el documento preparatorio del CLADE V es que predomina una cristología evangélica latinoamericana  desencarnada . En mucho se ha reducido a Jesús a ser un personaje que obra milagros y prodigios, que multiplica los bienes materiales a sus seguidores, que evade relacionarse con las personas y sus circunstancias cotidianas. Ante esto es urgente recuperar la enseñanza de la encarnación de Jesús (“el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”), y por lo tanto la necesaria encarnación de sus discípulos y discípulas en el contexto que a cada uno le toca vivir. Hay que anteponer a la cristología trunca y reduccionista la comprensión comunitaria de la riqueza de la “anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo” ( Efesios 3:18 ). Porque él “siendo rico se hizo pobre, para que con su pobreza nosotros fuéramos enriquecidos” ( 2 Corintios 8:9 ).

Continuaremos la próxima semana desglosando el documento del V Congreso Latinoamericano de Evangelización.

Autores: Carlos Martínez García
©Protestante Digital 2011

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Hay esperanza

Publicado: noviembre 24, 2011 en Noticias, opinión, Sociedad

Por: Jesús A. Núñez | 24 de noviembre de 2011

Minas antipersona

Un soldado colombiano, víctima de una mina antipersona, entre zapatos que recuerdan a las víctimas de minas antipersona. Foto: FERNANDO VERGARA (AP)

En un contexto de seguridad internacional salpicado de violencia y focos de tensión muy aguda, resulta esperanzador saber, como nos cuenta la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas (ICBL; www.icbl.org) en su último informe, que ya son 158 los países firmantes del Tratado de Prohibición de Minas Antipersona, con la incorporación de Sudán del Sur a un proceso que comenzó en 1999. El camino hasta Ottawa arrancó en 1992, gracias al impulso de siete organizaciones no gubernamentales, que consiguieron finalmente implicar a Canadá para que incorporara a la agenda intergubernamental el asunto. Así, desde el 1 de marzo de 1999 se estableció el compromiso para terminar con la fabricación, comercialización, almacenamiento y uso de ese tipo de minas.

Si en aquel momento unas 35.000 personas morían o quedaban mutiladas cada año por efecto de estos artilugios, en 2010 la cifra ha bajado hasta los 4.191 (1.155 muertas y 2.848 mutiladas). De ellas, 1.211 se localizaron en Afganistán, 512 en Colombia y 394 en Pakistán.

Es positivo ver cómo la sociedad civil organizada puede desarrollar esfuerzos que impulsen a los gobiernos a comprometerse de este modo. En todo caso, el problema no se ha solucionado completamente. Por una parte porque se estima que hay unos 200 millones de estos artefactos ya diseminados por muchos territorios, sin que haya programas de desminado suficientemente sólidos como para confiar en que todas acaben siendo removidas. Esto hipoteca seriamente la vida de muchas comunidades, imposibilitadas de transitar por determinadas vías o de cultivar sus antiguos campos. Por otra, porque todavía hay 38 países que no han firmado el Tratado. Entre estos interesa destacar a China, Estados Unidos, India y Rusia, pero también a Cuba, Irán, Israel y hasta nueve países árabes (Arabia Saudí, Bahrein, Egipto, Líbano, Libia, Marruecos, Oman, Siria y Emiratos Árabes Unidos).

Además, todavía en 2010 Israel, Libia, Siria y Birmania las han empleado y, por su parte, India, Pakistán y la misma Birmania las han fabricado.

Este mismo modelo- de un impulso promovido por actores de la sociedad civil que logra activar a instancias gubernamentales- ha llevado a que actualmente la ONU esté negociando un futuro tratado para regular (que no prohibir) las armas ligeras y peuqeñas, responsables de más del 85% de la muertes violentas que se producen en las guerras de hoy. Queda tarea.

http://blogs.elpais.com


Un obispo de la secta afeitó la cabeza y la barba de los que le desobedecían, una de las mayores afrentas para el credo amish

DAVID ALANDETE Washington

No hay mayor afrenta a un amish que afeitarle la cabellera y la barba. Según la interpretación de la Biblia que hace este grupo religioso, dios establece que el pelo es sagrado y no debe cortarse. Eso es lo que hizo el obispo Samuel Mullet, que este miércoles ha sido detenido y acusado formalmente, junto con tres hijos, un yerno y dos discípulos, de haber conspirado para agredir  al menos a cuatro personas por motivos religiosos a las que rasuró el cabello.

Mullet lidera una secta instalada en la localidad Bergholz, Ohio, que en 2003 rompió con la ortodoxia amish y se ha dedicado a gobernar sobre sus feligreses a su cruel antojo y con total impunidad.Otro precepto amish es no recurrir, jamás, al castigo físico y a la venganza, y perdonar siempre a aquellos que comenten ofensas. En eso, Mullet es también muy heterodoxo. No predica el pacifismo que tan a gala tienen los demás grupos amish. Varios testigos han revelado al FBI episodios de abuso extremo. A uno de ellos, que además es su asociado y a quien también ha detenido y acusado la fiscalía, le hizo dormir en un gallinero, al aire libre, durante 12 días seguidos. En el contexto de semejante cultura de terror, en 2005 ocho familias huyeron de Bergholz.

Así describe el FBI, en la declaración jurada de un agente difundida por el Departamento de Justicia este miércoles, el clima de terror en la comunidad liderada por Mullet: “En desafío a la teología y doctrina amish, Samuel Mullet impuso castigos extremos y daños físicos a aquellos en la comunidad que le desobedecían, incluida la práctica de obligar a los fieles a dormir en gallineros o forzar a miembros del clan de Bergholz a que le dieran palizas a otros miembros que le desobedecieran”.

A los huidos, el obispo Mullet les excomulgó de forma fulminante. Aquello llamó la atención de otros obispos. Unos 300 amish se reunieron, entre 2005 y 2006, en un cónclave en la localidad de Ulysses, en Pensilvania. Después de alcanzar quórum, decidieron revocar las excomuniones y permitir a los parroquianos que se integraran en otras comunidades amish, sobre todo en los condados de Trumbull y Carroll, en Ohio. Entonces Mullet decidió vengarse.

El 4 de octubre acudió con sus hijos y secuaces al condado de Holmes y, con tijeras y máquinas de afeitar eléctricas le rasuró el cabello y la barba a dos fieles que habían participado en la revocación de sus excomuniones. “Los hombres de Bergholz desfiguraron a la primera víctima, cortándole el pelo de la cabeza y de la barba, y al hacerlo, le provocaron dolor físico y dos cortes sangrantes en la cabeza”, explica el FBI. Un método similar emplearon con el otro. Además tomaron fotos para dejar constancia de la humillación. Aquella misma noche viajaron al condado de Carroll para infligir el mismo daño físico y moral a una tercera víctima.

Posteriormente emplearon una técnica distinta, según la investigación del FBI. Engañosamente, atrajeron (por carta, pues su religión les impide el uso de teléfonos y ordenadores) a otro amish a Bergholz. Cuando este llegó, se vio reducido y, como los demás, afeitado. Esta última víctima era parte de la comunidad inicial de ocho familias que abandonó a Mullet en 2005.

Los siete amish rebeldes fueron arrestados por el FBI este miércoles. La fiscalía pública les acusa, según un comunicado, de “conspirar para cometer agresiones físicas con motivos religiosos”. La ortodoxia amish se define como cristiana, y aunque tiene raíces en la Europa del siglo XVI, la inmensa mayoría de sus 250.000 integrantes vive en Estados Unidos.

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El culto y la justicia

Publicado: noviembre 24, 2011 en Teología

JUAN STAM

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¡Prohibida la entrada!

(El templo está cerrado temporalmente

por razones de fuerza mayor)

 

«El templo se llenó de humo

que procedia de la gloria y del poder de Dios,

y nadie podía entrar allí

hasta que se terminaran las siete plagas

de los siete ángeles»

(Apoc 15:8)

 

   Este detalle, de un simbolismo muy impactante pero de interpretación algo discutible, remite obviamente a los relatos de la dedicación del tabernáculo y del templo:

 

En ese instante la nube cubrió la tienda de reunión, y la gloria de Yahvé llenó el santuario. Moisés no podía entrar en la Tienda de reunión porque la nube se había posado en ella y la gloria de Yahvé llenaba el santuario.

                                                     Éxodo 40:34-35

 

Cuando los sacerdotes se retiraron del Lugar Santo, la nube llenó el templo de Yahvé. Y por causa de la nube, los sacerdotes no podían celebrar el culto, pues la gloria de Yahvé había llenado el templo.

                                                     1 R 8:10-11 (2 Cr 5:13-14)[1]

 

   En todo el conjunto simbólico de nubes (o viento o humo) que llenan el templo, la última frase de 15:8 es una excepción; los demás pasajes (Ex 40; 2 R 8; Is 6) simbolizan la gloria y majestad de Dios y no la solemnidad y finalidad de su juicio. Los otros relatos tampoco ponen énfasis en un punto terminal del fenómeno, como hace 15:8, ni menos que la reapertura del templo dependiera de que termine una serie de juicios muy severos. Es doblemente extraño: el castigo de los impíos no puede seguir adelante sin afectar el culto de los fieles, y el culto de los fieles no puede seguir su curso mientras Dios esté juzgando a los impíos. ¿Qué tiene que ver el uno con el otro?[2]

 

   Para todos los buenos cristianos, «ir al templo» es una rutina semanal, que en general se da por sentado como una simple actividad tradicional. Algunos van sin mayores expectativas de posibles sorpresas, otros con gran esperanza y entusiasmo. Pero casi nunca vamos con temor. Sentimos que con asistir estamos haciendo algo bueno, algo que por supuesto agrada a Dios, sin dudar jamás de nuestro derecho de entrada. Si algún día yo llegara al templo y alguien me dijera, «usted no puede entrar hoy», o si encontrara la puerta cerrada con un rótulo, «Templo Cerrado; Dios no está dispuesto a recibirlos», ¡me sentiría muy preocupado!

 

   ¿Por qué sería que nadie podía entrar al templo? ¿Qué fuerza tiene una nube, o el humo, para impedir que entren? ¿Por qué tuvieron que suspenderse todos los cultos del templo para la duración de los juicios? ¿Será que los fieles, en vez de alegrarse en el sufrimiento ajeno al contemplar la condena de otros, o felicitarse con confianza presumida que ellos son los justos, más bien ponen la mano sobre el pecho y reconocen su propia indignidad para presentarse ante Dios? Ver la presencia de Dios en la condena de otros les llenó de temor reverente, tanto que no se atrevían a presentarse delante del Señor, hasta que se aclararan todas las cosas.

 

   Entrar en la presencia de Dios no es algo así como un derecho humano, ni un favor que le hacemos a Dios, ni tampoco algo que nosotros podemos merecer. ¿Sería por eso que esta nube de humo vino a interrumpir los rituales del templo? En nuestro mundo actual, de tanta espiritualidad «lite» y tanto evangelio de ofertas y de gracia barata, ¿podría ser también que una nube de humo ha venido entre nosotros y Dios, pero no nos damos cuenta y seguimos adelante con nuestro «show» piadoso?[3] Cuando nos damos cuenta realmente de la santa presencia de Dios, tomamos con temor y temblor el entrar en su templo. Porque Dios está presente ahí, cualquier adoración falsa constituye un sacrilegio frente al mismo rostro del Señor. El culto como espectáculo, como entretenimiento o como masaje en vez de mensaje, no puede ser otra cosa que una blasfemia.

 

   Los profetas hebreos, en la época pre-exílica (que en mucho se parece a la época nuestra), denunciaban con gran vehemencia lo falso e hipócritica de las prácticas religiosas de Israel. El problema no era el culto mismo, sino la osadía de presentarse ante Dios sin hacer su voluntad. El problema tampoco era que estuvieran desatendiendo los cultos y los rituales, sino que pretendían adorar a Dios sin practicar la justicia. Dios mandó al profeta Jeremís pararse en la puerta del templo y advertir a Israel no atreverse a entrar en esos sagrados precintos:

 

Enmienden su conducta y sus acciones…

No confíen en esas palabras engañosas que repiten:

    ¡Este es el templo del Señor! …

Si en verdad practican la justicia los unos  con los otros,

si no oprimen al extranjero ni al huérfano ni a la viuda,

si no derraman sangre inocente en este lugar,

ni siguen a otros dioses para su propio mal,

entonces los dejaré seguir viviendo en este país…

 

Pero ustedes confían en palabras engañosas…

Roban, matan, cometen adulterio, juran en falso,

queman incienso a Baal, siguen a otros dioses…

¡y vienen y se presentan ante mí

en esta casa que lleva mi nombre…

para luego seguir cometiendo todas esas abominaciones!

¿Creen acaso que esta casa es una cueva de ladrones?

                             Jer 7:1-11[4]

 

   Comparando a Israel con Sodoma y Gomorra, el profeta Isaías denuncia esta religiosidad falsa:

 

¡Oigan la palabra del Señor,

      gobernantes de Sodoma!

¡Escuchen la enseñanza de nuestro Dios,

      pueblo de Gomorra!

¿De qué me sirven sus muchos sacrificios?

     — dice el Senor –.

Harto estoy de holocaustos de carneros

y de la grasa de animales engordados…

¿Por qué vienen a presentarse ante mí?

¿Quién les mandó traer animales

para que pisotearan mis atrios?

No me sigan trayendo vanas ofrendas;

el incienso es para mí una abominación.

Luna nueva, día de reposo,

     asambleas convocadas;

¡No soporto que con su adoración me ofendan!

Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades;

se me han vuelto una carga

que estoy cansado de soportar.

Cuando levantan sus manos,

    yo aparto de ustedes mis ojos;

aunque multipliquen sus oraciones,

    no las escucharé;

pues tienen las manos llenas de sangre.

¡Lávense, límpiense!

   ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas!

¡Dejen de hacer el mal!

¡Aprendan a hacer el bien!

¡Busquen la justicia y reprendan al opresor!

¡Aboguen por el huérfano ~

      y defiendan a la viuda!

Vegan, pongamos las cosas en claro,

    — dice el Señor –.

                             Is 1:10-18

 

   Aun más fuertes son las palabras de Amós:

 

«Yo aborrezco sus fiestas religiosas;

no me agradan sus cultos solemnes.

Aunque me traigan holocaustos y

    ofrendas de cereal,

no los aceptaré,

ni prestaré atención a los sacrificios…[5]

Aleja de mi el bullicio de tus canciones;

no quiero oír la música de tus cítaras.

¡Pero que fluya el derecho como las aguas,

y la justicia como arroyo inagotable!

                                         Amós 5:21-25

 

   Son muy enfáticos en el mismo sentido Os 6:6; Miq 6:6-8, Jer 7:21-23 y 1 Sm 15:22. Todos estos pasajes insisten tajantemente en la práctica de la justicia, e insisten en que sin la justicia, toda la práctica religiosa no es otra cosa que una abominación ante Dios que le da asco. Si no hay justicia, Dios rechaza sus ofrendas (Am 4:4-5), abomina sus festividades y asambleas (Os 2:11; Am 8:10) y no escucha sus cánticos (Os 5:23-24; Am 8:10) ni sus oraciones (Is 1:15; 58:4). Sobre los ayunos dice el Señor:

 

Denúnciale a mi pueblo sus rebeldías…

Porque día tras día me buscan,

y desean conocer mis caminos,

como si fueran una nación que practicara la justicia…

Me piden decisiones justas y desean acercarse a mí,

y hasta me reclaman: ¿Para qué ayunamos,

    si no lo tomas en cuenta?…

Pero el día en que ustedes ayunan,

hacen negocios y explotan a sus obreros…

Si quieren que el cielo atienda sus ruegos,

¡ayunen, pero no como ahora lo hacen!

¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día,

     para que el hombre se mortifique? …

¿A eso llaman ustedes día de ayuno

     y el día aceptable al Señor?

El ayuno que he escogido,

¿no es más bien romper las cadenas de injusticia

y desatar las correas del yugo,

poner en libertad a los oprimidos

   y romper toda atadura?

¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento

y dar refugio a los pobres sin techo,

vestir al desnudo,

y no dejar de lado a tus semejantes?

Si así procedes,

tu luz despuntará como la aurora,,

y al instante llegará tu sanidad;

tu justicia te abrirá el camino,

   y la gloria del Señor te seguirá.

Llamarás, y el Señor responderá;

pedirás ayuda, y él dirá: «¡Aquí estoy!

                                         Is 58:1-9

 

   La perspectiva bíblica es evidente. La adoración a Dios debe ser en Espíritu y en verdad (Jn 4:24). Culto más justicia agrada a Dios. Culto sin justicia es abominación ante Dios. Mejor no adorar del todo, que adorar viviendo en pecado, corrupción e injusticia. «Sin santidad nadie verá a Dios» (Hb 12:14), por mucha «piadosidad» que exhiba. Culto sin justicia es la espiritualidad de los que repiten sin cesar, «Señor, Señor», pero en vez de hacer la voluntad del Padre que está en los cielos, son hacedores de maldad (Mt 7:21-23).[6]

 

   ¡Sí, es cierto! ¡El verdadero culto es peligroso! A veces sería mejor no acercarnos al templo, es decir, sin antes arrepentirnos de nuestros pecados e injusticias. Antes de ir al culto el próximo domingo, examínante ante Dios  — deja que Dios te examine — para estar seguro de que no existan nubes oscuras entre ti y Dios que te bloquean el acceso a su presencia.

 

 


[1] También en Ez 10:4 «la casa fue llena de una nube»; en la visión de un futuro templo, «la gloria de Yahvé entró en la casa» y «la gloria de Yahvé llenó la casa» (Ez 43:4-5; 44:4; cf. Hch 2:2, «un viento…llenó toda la casa»).

[2] Un aspecto del mensaje podría ser que el juicio divino no es sólo para «ellos» (gentiles, ateos, islámicos etc) sino es también para «nosotros». El juicio comienza por la casa de Dios (1 P 4:17).

[3] Exactamente lo mismo pasaba en tiempos del profeta Osías (7:8-10, «ni cuenta se da»), véase «¿Es posible ser idólatra sin darse cuenta?» bajo Apoc 13.

[4] Jesús cita el último versículo de este pasaje en Mat 21:13 y paralelos en su propia denuncia contra el abuso del templo.

[5] Hoy podríamos traducir «fiestas religiosas» por vigilias y retiros, y «sacrificios» por diezmos y ofrendas.

[6] Viene al caso también la exhortación de Mt 5:23-24: «Si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda».


Mario Escobar Golderos

John Knox, María Tudor y la persecución a los protestantes

 

La persecución se desató en Inglaterra y en el corto reinado de María se asesinaron a más de trescientas personas.

 El caluroso verano de 1533 no presagiaba profundos cambios, pero la muerte de Enrique VIII y la sucesión al trono de su hija María, cambiarían el mapa político y religiosa de las islas británicas.

A finales de julio María fue coronada como reina de Inglaterra. Estaba casada con un joven príncipe español, llamado Felipe.  Rodeada por el ala más radical del catolicismo inglés, María tomaría cartas en el asunto inmediatamente.

 En noviembre ya habían sido revocadas todas las leyes que protegían la causa protestante . Era la prueba de fuego para la reforma inglesa. Si la misma hubiera tenido únicamente una base política, hubiera desaparecido ante la dura persecución que se iba a desatar los meses posteriores, pero los protestantes ingleses eran mucho más que meras comparsas del difunto Enrique VIII.

 La fecha límite para adjurar de la fe protestante se puso el 20 de diciembre , todos aquellos que se negaran a abandonar su fe serían tratados como herejes, lo que suponía la persecución religiosa y la muerte.

 Knox era uno de los objetivos principales del bando católico y decidió abandonar Inglaterra y dirigirse a Francia . La persecución se desató en Inglaterra y en el corto reinado de María se asesinaron a más de trescientas personas. Entre ellos el propio autor de El libro de oración común , Thomas Cranmer.

Konx aprovechó su estancia en el continente para conocer a diferentes líderes de la Reforma. Visitó a Bullinger en Suiza. En su exilio forzoso escribió un libro en contra de algunos movimientos radicales dentro de la Reforma titulado:  Leal admonición a los profesantes de la verdad de Dios en Inglaterra.

En el libro se condenaba duramente a la reina María y se la comparaba con Jezabel, lo que aumentó aún más el peligro que se cernía sobre él.

 En el otoño de 1554 conoció a Juan Calvino . Los dos reformadores eran muy distintos. Mientras que Knox era un hombre de acción e impulsivo, Calvino era reflexivo y metódico. La estancia en Ginebra de Knox fue muy productiva. Aprendió hebreo y logró formarse de una manera más profunda.

En noviembre de ese mismo año abandonó Suiza y viajó a Frankfurt para pastorear a la comunidad de ingleses exiliados que se había refugiado en la ciudad. La incipiente iglesia inglesa estaba dividida entre los de tendencias más anglicanas y los más puritanos, que no querían cultos muy ritualistas. La polémica sirvió a Knox para que escribiera un libro de cultos, que después adoptaría la Iglesia de Escocia.

 Tras una breve estancia en Ginebra, Knox decidió regresar a Escocia a finales de 1555 . Se casó con su prometida. El protestantismo había progresado en Escocia a pesar de la persecución, el reformador estaba dispuesto a buscar la manera para extenderlo por el resto de la isla.

Autores: Mario Escobar Golderos
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Abadía de Westminster

La Reina de Inglaterra en la celebración de los 4 siglos de la Biblia King James

Recorrido solemne con las copias más antiguas conservadas de la Biblia King James
Una joya de la cultura y la fe, en Inglaterra y el mundo. Hasta el influyente ateo Richard Dawkins ha participado en su recuerdo.

23 DE NOVIEMBRE DE 2011, LONDRES

La  Reina Isabel de Inglaterra  fue la invitada de honor en un servicio religioso realizado en la  Abadía de Westminster , y que se celebró el pasado miércoles 16 de noviembre, para conmemorar los 400 años de la Biblia King James.

El  duque de Edimburgo  y el  Príncipe de Gales  también estuvieron presentes en este acto conmemorativo de los 400 años de haber finalizado la traducción de la Biblia ordenada en el año 1604 por  el rey Jaime I .

 El acto suponía la culminación de un año completo que ha servido para conmemorar el 400 aniversario de la traducción, que se produjo durante más de siete años (entre 1604 y 1611) por todo un equipo de obispos, eruditos y teólogos que dió este texto de la Biblia en inglés que ha sido leído en las iglesias anglicanas de todo el mundo, apenas modificado, en los siguientes cuatro siglos.

Elegir la Abadía de Westminster para este evento es una decisión idónea, ya que fue en ella donde los compiladores se reunieron (en concreto en la  Cámara de Jerusalén ) para poner a prueba su traducción mediante la lectura pública en voz alta antes de ser enviada para su impresión.

 EL ACTO DE CONMEMORACIÓN
En la celebración se hizo un  recorrido solemne con las copias más antiguas conservadas de la Biblia King James . Y luego, como antes de su primera impresión , la King James fue leída en voz alta en la Cámara de Jerusalén  de la Abadía de Westminster.

 Rowan Williams, arzobispo de Canterbury , indicó que la versión King James es un «texto extraordinario» de «importancia imperdurable» que no se había hecho menos relevante por las traducciones posteriores.

Williams advirtió en su sermón que,  por excelente que sea, toda traducción es imperfecta , y así lo asumieron los propios traductores de la King James.  John Hall, deán de la abadía , expresó a los dos mil asistentes con fuerza que «reconocemos con gratitud la imperdurable influencia de la obra en nuestra lengua, nuestra cultura nacional, y en la fe, la lengua y la cultura allí donde el idioma inglés ha llegado en todo el mundo. Pero sobre todo, pidamos a Dios que nosotros y todas las personas que la lean puedan seguir siendo elevados y transformados por la gran historia que la Biblia contiene. »

 LA BIBLIA KING JAMES
 La historia de la traducción King James de la Biblia comienza con la ascensión de Jacobo I al trono Inglés en 1603, cuando el país estaba «en el centro de una revolución teológica.»

Durante una conferencia con los puritanos ingleses en la Corte del Palacio de Hampton fue propuesta una nueva Biblia, aunque la consideración de una nueva traducción ni siquiera estaba en la agenda. La reunión fue convocada originalmente por el rey James en respuesta a una serie de peticiones para la reforma dentro de la iglesia por los puritanos, que diferían con los anglicanos.

El Rey James no estaba satisfecho con cualquiera de las traducciones existentes en idioma inglés. En particular, odiaba «con pasión» la Biblia de Ginebra, como Rhys-Davies narra en la película. En ese contexto, el puritano John Rainolds propuso una nueva traducción y el monarca la encargó.

La traducción, en la que trabajaron 54 investigadores, tenía como objetivo unificar los diversos grupos dentro del cristianismo que existían en Inglaterra, y poner fin a dos siglos de lucha para producir una Biblia en inglés. La tarea tomó siete años y la nueva traducción fue publicada por primera vez el 5 de mayo de 1611.

Muchas de sus frases -los poderes fácticos, los pies de barro, recoger tempestades, la escritura en la pared, la niña de sus ojos- han entrado en el lenguaje y sus cadencias han influido en casi todos los escritores importantes en inglés desde entonces.

 UN AÑO DE CONMEMORACIONES
 En honor del 400 Aniversario muchas iglesias y organizaciones han realizado todo tipo de proyectos. A principios de este año, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, envió un mensaje al público, donde hizo un llamado a los creyentes a «celebrar la contribución realizada por ese libro hace 400 años».

A nivel de  editoriales , una versión actualizada de la NVI fue publicada este año. Thomas Nelson Publishers lanzó un sitio web que ofrece una amplia gama de contenido, incluyendo videos, versículos diarios de las Escrituras, podcasts y mucho más.

Por su parte,  el Príncipe Carlos de Gales ofreció su contribución como patrono de Confianza de la Biblia King James y leyó para el proyecto de YouTube Bible el capítulo 14 del Evangelio de Juan . Curiosamente,  el influyente ateo Richard Dawkins también contribuyó para este proyecto . «No se puede apreciar la literatura Inglesa a menos que estés inmerso en alguna medida en la Biblia King James», dijo Dawkins. «Estamos en una cultura cristiana, venimos de una cultura cristiana y no conocer la Biblia King James, es de alguna manera ser un bárbaro».

Muchos otros proyectos se han realizado en un esfuerzo para llamar la atención sobre el texto bíblico, entre los que  destaca la película   KJB: El libro que cambió el mundo . Está protagonizada por el premiado actor  John Rhys-Davies  (El Señor de los Anillos, Indiana Jones y La última cruzada), que lleva a los espectadores a través de la historia.

«El lenguaje y la influencia de este texto se han dejado sentir en todo el mundo durante los últimos 400 años, y también afirma ser la Palabra viva de Dios», dice Rhys-Davies, que añade: «Estos textos definen el camino de la salvación, y te llevan hasta las puertas de la vida eterna».

Fuentes: The Guardian

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Cautivos del mal con William Golding

Publicado: noviembre 22, 2011 en Arte, Cine, Literatura

José de Segovia Barrón

Cautivos del mal con William Golding

El señor de las moscas es Beelzebú, un nombre del diablo en la Biblia.

22 DE NOVIEMBRE DE 2011

 Cien años después del nacimiento del autor de  El señor de las moscas,  William Golding (1911-1993), sus obras todavía nos enfrentan a la oscuridad del corazón humano. Al Premio Nobel de Literatura de 1983, le rechazaron su libro veintiún editoriales, hasta que un valiente editor publicó su novela en 1954, que arremete contra el mito contemporáneo de la bondad innata del hombre. El escritor de Cornualles escribe esta historia al volver de la segunda guerra mundial, donde participó en el desembarco de Normandía y la persecución, que llevó a la destrucción del acorazado Bismarck. Regresó entonces a su trabajo como maestro de escuela, cuando comenzó a escribir las notas del libro que llamó  E x traños desde el interior.  En él refleja sus experiencias en la guerra, pero también en el patio del colegio, por las que descubre que “el hombre produce mal, como la abeja miel”. La historia nos coloca ante la famosa pregunta de qué haríamos si estuviéramos perdidos en una isla . Piensa para ello en un lugar idílico como las islas de coral, y unos personajes tan inocentes como un grupo de niños. El resultado no puede ser más devastador. Si nuestro mundo confía con el ilustrado Rousseau que el hombre nace naturalmente bueno, pero es la sociedad quien lo corrompe, la alegoría de Golding nos demuestra lo contrario. Es por eso que  nadie quiso publicar su libro al principio. Les pareció terrible, aunque es tan real como la vida misma.

 PEQUEÑOS SALVAJES
 Cuando leí  El señor de las moscas  en el colegio, me pareció que estaba contando mi vida entonces . Recuerdo la escuela como un lugar de enfrentamiento brutal entre chicos. Unos pugnan por dirigir la pandilla –Ralph y Jack en la novela–, pero la mayor parte hace cualquier cosa para ser aceptado por los demás. Como el personaje de Golding, Piggy (Cerdito), yo me sentía más inclinado a la actividad intelectual que al ejercicio físico, y aunque no tenía problema de sobrepeso, a los doce años también llevaba gafas. Como él, me debatía entre la protección del líder y el camino solitario de Simon –una figura casi crística–.

 Si alguien piensa que el niño es puro e inocente, es que se ha olvidado de sus días de escuela . ¡Quién no se acuerda de la brutalidad de los chicos en un patio de colegio!, ¡o la presión por conformarse al grupo! Mi padre solía decir que las peores cosas las había aprendido en un centro religioso. ¿Está el problema, entonces, en la educación?, ¿o es el sistema el que corrompe al individuo?

Golding escoge por eso un entorno paradisiaco –como es la isla del Pacifico, donde se estrella el avión de los niños–, para mostrar nuestra relación con el mal. Si en el clásico de Ballantyne – La isla de coral  (1857) –, tres jóvenes marineros salvan a una mujer de la barbarie de un nativo que estrella a su bebé, para ayudar luego a unos misioneros a que se conviertan los indígenas, Golding imagina a los chicos convertidos en salvajes, parodiando la novela colonial hasta en los nombres deJack y Ralph.

 EL SEÑOR DE LAS MOSCAS EN EL CINE
 Peter Brook lleva  El señor de las moscas  al cine –en una versión que ha publicado ahora la Fnac de 1963– como un documental . La evidencia se la proporcionan en este caso un grupo de niños sin formación dramática, a los que pide que actúen sin inhibición alguna, soltándolos en una isla, al lado de Puerto Rico. Brook creía que no tardarían un fin de semana en comportarse como los niños del colegio de Salisbury, donde enseñaba Golding cuando escribió la obra: o sea, como auténticos salvajes.

La película que más fácilmente se puede encontrar en DVD, y se ha visto con frecuencia en televisión, es de 1990 –la dirigió Harry Hook–. Al ser en color, es mucho más atractiva. Su problema es que nunca creemos que los niños hayan sido inocentes. Como es norteamericana, los niños pasan de ser escolares británicos a convertirse en cadetes de una academia militar estadounidense. Se sugiere incluso un pasado criminal en algunos de ellos, como cuando se dice que Jack ha robado un coche, siendo detenido por exceso de velocidad. Los niños piensan en los programas de televisión que se están perdiendo. Cambian así el apodo de Piggy por el nombre de la cerdita de los  Teleñecos,  y convierten a Ralph en Rambo.

La violencia en la novela nace de las profundidades del hombre. Por eso cuando son encontrados por un barco, pintados como salvajes, los adultos piensan que los niños han estado jugando, pero “Ralph llora por las tinieblas de su corazón”. El paraíso de Golding no es de naturaleza darwiniana, sino teológica. Nos lleva a Milton y su trasfondo cristiano. El señor de las moscas es Beelzebú, un nombre del diablo en la Biblia. ¿Se nos está planteando aquí la Caída del hombre, como el relato bíblico de la expulsión del Edén? ¿En qué creía Golding?

 MÁS ALLÁ DEL PESIMISMO
Hijo de un maestro socialista de extraordinaria fe en la ciencia, Golding estudió ciencias naturales en Oxford, para complacer a su padre –que era profesor de ciencias–, hasta que decidió hacer literatura inglesa. De hecho,  su siguiente novela,  Los herederos,  nos muestra la maldad de la naturaleza humana en una familia de neandertales , que se enfrenta al homo sapiens para ganar la carrera de la evolución. La historia está narrada por la voz prehistórica de Lok, que cuenta la desaparición de los neandertales ante los sofisticados cromañones. El altruismo de los primeros es aplastado por la violencia destructiva de los vencedores, desde cuya perspectiva se concluye el relato.

Estaba estudiando en el extranjero, cuando leí su tercera novela,  Martín el naúfrago (1959). Basada en los acontecimientos reales ocurridos a un oficial de Marina, cuando su barco es torpedeado, el libro es una auténtica parábola de la necesidad de limpieza del hombre . Su lectura inspiró al cantante Bono de U2, la canción  White As Snow  ( Blanco como la nieve )  – en su disco del año 2009,  No Line on the Horizon–. 

Conocí  Caída libre  en la edición argentina de Losada. Su lectura provoca tal perplejidad en la crítica española de 1968, que Domingo Pérez Minik escribe: Cuando terminamos la obra ignoramos si William Golding es un católico, como muchas veces se ha escrito. Su catolicismo no tiene nada que ver con el de Newman, Chesterton o Graham Greene. Habrá que meterlo en el Purgatorio para que nos diga la verdad, si es capaz de resistirlo. Sería muy discutible aplicar el nombre de literatura negra a esta obra. Hay un viento de esperanza que lo inunda. O se trata de un cristiano o de un marxista renegado.”

 IRRECONOCIBLES
 A pesar de su reputación de pesimista, Golding cree que “el bien vencerá finalmente al mal” –como dice en un libro de entrevistas de 1962–. La cuestión es: ¿cómo será esto posible? Uno de los primeros libros que leí de él también es  Ritos de paso.  Lo compré cuando Alianza lo publicó –como  El señor de las moscas – en 1980. Es una novela de mar, que inicia una trilogía –que ahora ha llevado a la televisión la BBC–, que muestra la vida en una nave al final de las guerras napoleónicas.

Aunque yo no sé nadar y me mareo en los barcos, siempre me han atraído estas historias de personajes en un espacio cerrado en medio del océano. Porque muestran un universo moral, como las obras de Melville ( Moby Dick,   Benito Cereno ) o Conrad ( El corazón de las tinieblas, La línea de sombra, Lord Jim ), que revela la complejidad del corazón del hombre. Una secuencia de acontecimientos, aparentemente irrelevantes, nos llevan al momento crítico en que nos vemos obligados a repasar nuestra vida, para intentar entender cómo hemos llegado hasta aquí.

Como en  Caída libre o La pirámide  (1967), es como si nos deslizáramos por una pendiente imperceptible, que nos convierte en seres irreconocibles para nosotros mismos. Al final de la primera obra que publicó tras el Premio Nobel –  Los hombres de papel  (1984) –, Golding observa que “no comprendemos muchas de las cosas que hacemos, ¿verdad?”. En  La oscuridad visible  (1979) dice: “No somos inocentes. Somos algo peor que culpables. Somos ridículos.”

 CULPABLES, ¿DE QUÉ?
 Cuando uno ve el proceso doloroso de auto-comprensión que siguen los personajes de Golding, al contemplar como en un espejo su deformidad moral, uno no puede menos que pensar en las palabras del apóstol Pablo en  Romanos  7, cuando dice: “no entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero sino lo que aborrezco” ( v. 15 ). Descubre así el religioso judío que en él “nada bueno habita”. Ya que “aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo” ( v. 18 ).

Es más “de hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” ( Ro. 7:19 ). Puesto que “el pecado habita en mí” ( v. 20 ). El diagnóstico bíblico no es fácil de aceptar, ya que nadie quiere asumir su culpa. Para escapar de ello, se busca como en las novelas de Golding, un chivo expiatorio para nuestra maldad. Nos consolamos con la idea de que “todo el mundo es bueno, excepto tal vez Hitler, Stalin o Gengis Kan”.

 En  El señor de las moscas,  el mal viene de ese monstruo –que se denomina con uno de los nombres bíblicos del diablo–, pero el enigmático personaje de Simon carga el peso de la culpa, como el pastor que muere de vergüenza en  Ritos de paso. En esas figuras crísticas encontramos ecos del Evangelio que nos anuncia que por la muerte de Otro, podemos reconocer nuestra miseria y dar “gracias a Dios por Jesucristo nuestro Señor” ( Ro. 7:24 ), que ha llevado nuestra culpa. Por lo que “no hay condenación para los que están unidos a Cristo Jesús” ( 8:1 ).

Autores: José de Segovia Barrón

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¿Por qué miras sólo al cielo?

Publicado: noviembre 22, 2011 en Misión Integral

Juan Simarro Fernández

Retazos del evangelio a los pobres (XLV)

 

¿Por qué miras sólo al cielo?“… que estás en los cielos”. Texto completo en Mateo 6:9-15.

 

 Estamos comentando el “Padre nuestro”  que, en la invocación ya comentada parcialmente, hay otra parte interesante que pareciera que no tiene mucho que ver con el Evangelio a los pobres. Quizás se podría ver así si no tuviéramos la oración completa, el “Padre nuestro”, en su conjunto. Si se lee completo se verá la voluntad del Padre se hace  “así en el cielo como en la tierra” . En esta oración modelo no se nos hace mirar solamente al cielo. No estaría en línea con todo el contexto bíblico, con las enseñanzas de Jesús, con el Evangelio a los pobres que irrumpe en el mundo con la llegada del Maestro. El que mira sólo al cielo, pierde el concepto de projimidad y su vivencia del Evangelio queda mutilada.

Sin embargo  la invocación nos dirige al cielo, quizás para después bajarnos a lo más arduo de la tierra en donde falta el pan, el pan nuestro , y donde todavía no han llegado los valores del Reino. En esta oración modelo parece que el cielo y la tierra se juntan. Así, lo que ocurre en la tierra no es indiferente en el cielo, repercute en la sensibilidad, en forma de sufrimiento o de gozo, del Padre nuestro que está en los cielos. El cielo y la tierra se juntan en la ayuda a los pobres de este mundo.

 El deseo de sólo mirar hacia arriba de muchos cristianos, puede ser una dificultad para entender el Evangelio a los pobres.  Es por eso que la oración modelo hay que verla en su conjunto, pues no nos hace mirar sólo hacia arriba. Cuando se desequilibra el Evangelio, cuando se le mutila, puede dar lugar a que muchos religiosos se descentren y se queden anclados con la mirada dirigida solamente al cielo. Tendemos a identificarnos más con los ángeles que con los pobres de la tierra. Es entonces cuando perdemos el Evangelio que nos trajo Jesús.

Este descentramiento que nos deja en la simple verticalidad, nos lleva a espiritualizar todo, tanto los términos bíblicos de opresión, pobreza, hambre, desnudez, cárcel… como a la espiritualización del compromiso cristiano que, por esto, se reduce a la actividad de los cumplimientos religiosos del ritual.

Es entonces cuando no podemos entender el Evangelio a los pobres, cuando damos la espalda al grito de los oprimidos y marginados mutilando la misión de la iglesia, el espíritu diacónico que debe haber en todo cristiano y que le lleva a la práctica de la projimidad. No debemos identificarnos sólo con los ángeles, con lo angélico, con una espiritualidad desencarnada. Cielo y tierra caminan juntos en Jesús.

 Es verdad que Dios está en el cielo, allí estableció el Eterno su trono.  Aludimos, así, en la invocación al reinado de Dios, a su majestad, a su poder, a su santidad, a su control y dominio sobre todas las cosas, pero la oración en su globalidad relaciona el cielo con la tierra. Pensemos, por ejemplo, cuando más adelante se dice:  “Venga tu reino” .

 Estamos pensando que venga a nuestro entorno histórico, a nuestro mundo en el que vivimos nuestro “aquí” y nuestro “ahora”, a la tierra. El cielo y la tierra deben estar en una interrelación , estamos deseando que el Reino de Dios sea acercado a la tierra, a los hombres… a los pobres de la tierra. El que sólo mira hacia arriba es un ciego espiritual, malencarado.

Cuando la oración modelo habla de que se cumpla la voluntad del Padre, del Todopoderoso, también debemos de decir  “así en el cielo como en la tierra” . Este es un concepto fundamental para entender el Evangelio a los pobres. Somos responsables ante la pobreza en el mundo, ante los oprimidos de la tierra… debemos buscar la voluntad justa de Dios, la justicia misericordiosa del eterno que pone a los últimos como primeros superando todos los parámetros de justicia humanos.

Esta interrelación del Padre nuestro entre el cielo y la tierra, nos hace ciudadanos de dos mundos y, mientras estemos en la tierra, debemos de seguir el concepto de projimidad que nos deja Jesús, el concepto del amor al prójimo que es semejante al amor a Dios mismo. El que no es ciudadano de dos mundos con todas sus consecuencias, es un ser alicortado, partido, roto.

 No podemos descentrarnos, desequilibrarnos y quedarnos mirando sólo al cielo.  Nos olvidaríamos de los pobres, de los sufrientes del mundo y faltaríamos a los conceptos de projimidad, de Evangelio a los pobres, de servicio, de diaconía, de acción social cristiana. Hay que vivir una espiritualidad con los pies bien anclados en la tierra, comprometidos con el hombre… es la forma de estar comprometidos con Dios y con el Evangelio. Parece que nos gusta más descansar en el escabel del trono de Dios y allí abandonarnos olvidando el mundo. Es el error de los insolidarios.

 Es necesario hacer la invocación completa con la que comienza la oración modelo: “Padre nuestro que estás en los cielos” ,  porque es reconocer la superioridad del Padre sobre nosotros, su majestad y su realeza, pero sin olvidar que tenemos un compromiso con la tierra con el hombre. Si no, somos seres espiritualmente incompletos.

Así nos enseñó Jesús que se puso al lado del hombre que sufre. Se mostró como experto en sufrimiento, experimentado en quebranto. No se olvidó de los pobres, de los oprimidos y marginados del mundo, sino que les nombró de forma específica como destinatarios de su Evangelio. Con la irrupción de Jesús en nuestro mundo, se unen el cielo con la tierra.

Así, la oración modelo, el Padre nuestro, nos enseña que tenemos una doble dimensión en la vida cristiana: La vertical, si se quiere decir así, pues Dios está en todas partes, y la horizontal que nos llama al compromiso con el hombre, a la acción social, a la búsqueda de justicia, al seguimiento de Jesús como Evangelio de Dios a los pobres. Deja de mirar sólo al cielo.

 Señor, ayúdanos a no descentrarnos en la vivencia de tu Evangelio. Haz que vivamos haciendo que se cumpla tu voluntad tanto en el cielo como en la tierra.  Si nos olvidamos de la tierra, de una tierra con más de media humanidad en pobreza, impídenos también la verticalidad hacia ti. Rompe ese puente hasta que nosotros, con tu ayuda, podamos reconstruirlo desde la horizontalidad de tu Evangelio, desde la preocupación por el hombre, por el pobre, por el sufriente… desde la horizontalidad de la práctica de los valores de tu Evangelio a los pobres. Desde la horizontalidad que nos enseñó y vivió Jesús.

Autores: Juan Simarro Fernández

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