Archivos para octubre, 2011

Las 95 tesis de Lutero

Publicado: octubre 17, 2011 en Historia, Iglesia, Luteranismo

César Vidal Manzanares
La Reforma indispensable (21)
Las 95 tesis de LuteroPasamos, tal y como anunciamos, a un análisis pormenarizado de las noventa y cinco tesis de Lutero sobre las indulgencias.

 

Las primeras tesis de Lutero apuntan al hecho de que Jesucristo ordenó hacer penitencia -literalmente:  arrepentíos  en el texto del Evangelio – pero que ésta es una actitud de vida que supera el sacramento del mismo nombre:

 “1. Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo “haced penitencia”, etc, quiso que toda la vida de los fieles fuese penitencia.
 2. Este término no puede ser entendido como una referencia a la penitencia sacramental, es decir, a la confesión y satisfacción realizada por el ministerio sacerdotal ”

Precisamente, por ello el papa no puede remitir ninguna pena a menos que previamente lo haya hecho Dios o que sea una pena impuesta por si mismo. De esto se desprendía que afirmar que la compra de las indulgencias sacaba a las almas del purgatorio de manera indiscriminada no era sino mentir ya que el papa no disponía de ese poder:

 “5. El papa no quiere ni puede remitir pena alguna, salvo aquellas que han sido impuestas por su propia voluntad o de acuerdo con los cánones.
 El papa no puede remitir ninguna culpa, a no ser cuando declara y aprueba que ha sido ya perdonada por Dios, o cuando remite con seguridad los casos que le están reservados..
 20… la remisión plenaria de todas las penas por el papa, no hace referencia a todas las penas, sino sólo a las que él ha impuesto.
 Yerran, por lo tanto, los predicadores de las indulgencias que afirman que en virtud de las del papa el hombre se ve libre y a salvo de toda pena.
 no remite ninguna pena a las almas del purgatorio que, de acuerdo con los cánones, tendrían que haber satisfecho en esta vida.
 Si se pueden remitirse las penas a alguien, seguro que se limita únicamente a los muy perfectos, es decir, a muy pocos.
 Por lo tanto, se está engañando a la mayor parte de la gente con esa promesa magnífica e indistinta de la remisión de la pena.””

 A fin de cuentas, según Lutero, la predicación de las indulgencias no sólo se basaba en una incorrecta lectura del derecho canónico sino que además servía para satisfacer la avaricia  de determinadas personas y para colocar en grave peligro de condenación a aquellos que creían sus prédicas carentes de una base espiritual cierta:

 27. Predican a los hombres que el alma vuela en el mismo instante en que la moneda arrojada suena en el cepillo.
 Es verdad que gracias a la moneda que suena en la cesta puede aumentarse lo que se ha recogido y la codicia, pero el sufragio de la iglesia depende de la voluntad divina.
 31. El ganar de verdad las indulgencias es tan raro, a decir verdad, tan   rarísimo, como el encontrar a una persona arrepentida de verdad. 
 Se condenarán eternamente, junto a sus maestros, los que creen que aseguran su salvación en virtud de cartas de perdones.
 35.No predican la verdad cristiana los que enseñan que no es necesaria la contrición para las personas que desean librar las almas o comprar billetes de confesión”

 En realidad, según Lutero, mediante predicaciones de este tipo, se estaba pasando por alto que Dios perdona a los creyentes en Cristo que se arrepienten y no a los que compran una carta de indulgencia.  La clave del perdón divino se halla en que la persona se vuelva a Él con arrepentimiento y no en que se adquieran indulgencias. Con arrepentimiento y sin indulgencias es posible el perdón, pero sin arrepentimiento y con indulgencias la condenación es segura.

Por otro lado, había que insistir también en el hecho de que las indulgencias nunca pueden ser superiores a determinadas obras de la vida cristiana. Aún más, el hecho de no ayudar a los pobres para adquirir indulgencias o de privar a la familia de lo necesario para comprarlas constituía una abominación que debía ser combatida:

 “36. Todo cristiano verdaderamente arrepentido tiene la debida remisión plenaria de la pena y de la culpa, aunque no compre cartas de indulgencia.
 37. Todo cristiano, vivo o muerto, incluso sin cartas de indulgencia, disfruta de la participación de todos los bienes de Cristo y de la iglesia concedidos por Dios. 
 39. Resulta extraordinariamente difícil, incluso para los mayores eruditos, presentar a la vez al pueblo la generosidad de las indulgencias y la verdad de   la contrición.
 41. Hay que predicar con mucha cautela las indulgencias apostólicas, no sea que el pueblo entienda erróneamente que hay que anteponerlas a las demás obras buenas de caridad.
 Hay que enseñar a los cristianos que actua mejor quien da limosna al pobre o ayuda al necesitado que el que adquiere indulgencias.
 ya que mediante las obras de caridad éste crece y el hombre se hace mejor, mientras que a través de las indulgencias no se hace mejor sino que sólo se libra mejor de las penas.
 Hay que enseñar a los cristianos que aquel que ve a un necesitado y lo que pudiera darle lo emplea en comprar indulgencias, no sólo no consigue la venia del papa sino que además provoca la indignación de Dios.
 Hay que enseñar a los cristianos que, a menos que naden en la   abundancia, deben reservar lo necesario para su casa y no despilfarrarlo en la adquisición de indulgencias”.

Lutero -que seguía siendo un fiel hijo de la iglesia católica- estimaba que el escándalo de las indulgencias no tenía relación con el papa, a pesar de los antecedentes de las últimas décadas, y que éste lo suprimiría de raíz de saber lo que estaba sucediendo. En otras palabras –y este extremo resulta de enorme importancia– los representantes de la institución papal podían haber sido indignos -los casos de Alejandro VI o de Julio II eran una buena muestra de ello- pero eso en si no negaba la legitimidad de la misma:

 “48. Hay que enseñar a los cristianos que el papa, cuando otorga indulgencias, más que dinero sonante desea y necesita la oración devota.
 Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias del papa tienen utilidad si no las convierten en objeto de su confianza, pero muy perjudiciales si como consecuencia de ellas pierden el temor de Dios.
 Hay que enseñar a los cristianos que si el papa supiera las exacciones cometidas por los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica   de san Pedro se viera reducida a cenizas antes que levantarla con el pellejo, la carne y los huesos de sus ovejas.
 Hay que enseñar a los cristianos que el papa, como es natural, estaría dispuesto, aunque para ello tuviera que vender la basílica de san Pedro,   a dar de su propio dinero a aquellos a los que se lo sacan algunos predicadores de indulgencias” 

Para Lutero -que deja transparentar un concepto muy respetuoso e incluso idealizado de la institución papal- resultaba obvio que el centro de la vida cristiana, que debía girar en torno a la predicación del Evangelio, no podía verse sustituido por la venta de indulgencias.  Ésa era la cuestión fundamental, la de que la misión de la iglesia era predicar el Evangelio. Al permitir que aspectos como las indulgencias centraran la atención de las personas lo único que se lograba era que apartaran su vista del esencial mensaje de salvación,  que se desviaran del Evangelio que anunciaba el verdadero camino hacia la vida eterna:

 “54. Se injuria a la palabra de Dios cuando se utiliza más tiempo del sermón para predicar las indulgencias que para predicar la palabra.
 55. La intención del papa es que si las indulgencias (que son lo de menor importancia) se anuncian con una campana, con una pompa y en una ceremonia, el Evangelio (que es lo de mayor importancia) se proclame con cien campanas, cien pompas y cien ceremonias.
 El tesoro verdadero de la iglesia consiste en el sagrado evangelio de la gloria y de la gracia de Dios;
 pero es lógico que resulte odioso ya que convierte a los primeros en últimos.
 Por el contrario, el tesoro de las indulgencias resulta lógicamente agradable ya que convierte en primeros a los últimos.
 Los tesoros del Evangelio son las redes con las que en otros tiempos se   pescaba a los ricos;
 ahora los tesoros de las indulgencias son las redes en las que quedan atrapadas las riquezas de los hombres.
 Las indulgencias, proclamadas por los predicadores como las gracias de mayor importancia, deben ser comprendidas así sólo en virtud de la ganancia que procuran;
 en realidad son bien poca cosa, si se las compara con la gracia de Dios y con la piedad de la cruz”

Precisamente, partiendo de estos puntos de vista iniciales -la desvergüenza y la codicia de los predicadores de indulgencias, la convicción de que el papa no podía estar de acuerdo con aquellos abusos y la importancia central de la predicación del Evangelio- Lutero podía afirmar que las indulgencias en si, pese a su carácter de escasa relevancia, no eran malas y que, precisamente por ello, resultaba imperativo que la predicación referida a las mismas se sujetara a unos límites más que desbordados en aquel momento. De lo contrario, la iglesia católica tendría que exponerse a críticas, no exentas de mala fe y de chacota, pero, a la vez, lo suficientemente cargadas de razón como para hacer daño por la parte mayor o menor de verdad que contenían:

 “69. Los obispos y los sacerdotes tienen la obligación de aceptar con toda reverencia a los comisarios de indulgencias apostólicas;
 pero tienen una obligación aún mayor de vigilar con ojos abiertos y escuchar con oídos atentos a fin de que aquellos no prediquen sus   propias ideas imaginarias en lugar de la comisión del papa.
 Sea anatema y maldito quien hable contra la verdad de las indulgencias papales;
 pero sea bendito el que tenga la preocupación de luchar contra el descaro y la verborrea del predicador de indulgencias.
 Lo mismo que el papa, con toda justicia, fulmina a los que de manera fraudulenta hacen negocios con gracias,
 con motivo mayor intenta fulminar a los que, con la excusa de las indulgencias, perpetran fraudes en la santa caridad y en la verdad.
 81. Esta predicación vergonzosa de las indulgencias provoca que ni siquiera a los letrados les resulte fácil mantener la reverencia debida al papa frente a las injurias o a las chacotas humorísticas de los laícos,
 82. como: ¿porqué el papa no vacía el purgatorio en virtud de su santísima caridad y por la gran necesidad de las almas, que es la causa más justa de todas, si redime un número incalculable de almas por el funestísimo dinero de la construcción de la basílica que es la causa más insignificante?
 83. también: ¿porqué persisten las exequias y aniversarios de difuntos, y no devuelve o permite que se perciban los beneficios fundados para ellos, puesto que es una injuria orar por los redimidos?
 84. también: ¿qué novedosa piedad es ésa de Dios y del papa que permite a un inicuo y enemigo de Dios redimir por dinero a un alma piadosa y amiga de Dios, y, sin embargo, no la redimen ellos por caridad gratuita guiados por la necesidad de la misma alma piadosa y amada de Dios?
 86. también: ¿porqué el papa, cuyas riquezas son actualmente mucho más pingües que las de los ricos más opulentos, no construye una sola basílica de san Pedro con su propio dinero mejor que con el de los pobres fieles? 
 89. Y ya que el papa busca la salvación de las almas por las indulgencias mejor que por el dinero ¿porqué suspende el valor de las cartas e indulgencias concedidas en otros tiempos si cuentan con la misma eficacia?”

Para Lutero, aquellas objeciones no implicaban mala fe en términos generales. Por el contrario, constituían un grito de preocupación que podía brotar de las gargantas más sinceramente leales al papado y precisamente por ello más angustiadas por lo que estaba sucediendo. La solución, desde su punto de vista, no podía consistir en sofocar aquellos clamores reprimiéndolos sino en acabar con unos abusos que, de manera totalmente lógica, causaban el escándalo de los fieles formados, deformaban las concepciones espirituales de los más sencillos y arrojaban un nada pequeño descrédito sobre la jerarquía:

 “90. Amordazar estas argumentaciones tan cuidadas de los laicos sólo mediante el poder y no invalidarlas con la razón, es lo mismo que poner en ridículo a la iglesia y al papa ante sus enemigos y causar la desventura de los cristianos.
 91. Todas estas cosas se solucionarían, incluso ni sucederían, si las indulgencias fueran predicadas según el espíritu y la mente del papa”

 Como ya anunciamos la pasada semana, en su conjunto, por lo tanto, las 95 Tesis eran un escrito profundamente católico e impregnado de una encomiable preocupación por el pueblo de Dios y la imagen que éste pudiera tener de la jerarquía. Además, en buena medida, lo expuesto por Lutero ya había sido señalado por autores anteriores  e incluso cabe decir que con mayor virulencia.

Sin embargo, el monje agustino no supo captar que la coyuntura no podía ser humanamente más desfavorable. Por desgracia, ni el papa ni los obispos eran tan desinteresados como él parecía creer y, desde luego, en aquellos momentos necesitaban dinero con una urgencia mayor de la que les impulsaba a cubrir su labor pastoral.

Quizá de no haber sido ésa la situación, de no haber requerido el papa sumas tan cuantiosas para concluir la construcción de la basílica de san Pedro en Roma, de no haber necesitado Alberto de Brandeburgo tanto dinero para pagar la dispensa papal, la respuesta, de haberse dado, hubiera resultado comedida y todo hubiera quedado en un mero intercambio de opiniones teológicas que en nada afectaban al edificio eclesial. Sin embargo, las cosas discurrieron de una manera muy diferente y las 95 Tesis iniciaron el Caso Lutero y, al hacerlo, cambiaron de manera radical – e inesperada – la Historia.

 CONTINUARÁ: La Reforma indispensable (21): La reacción a las 95 tesis de Lutero

Autores: César Vidal Manzanares

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100 documentos secretos

El Vaticano expondrá la bula que dividió América y el documento de excomunión de Lutero

Los 85 kilómetros de anaqueles del Archivo Secreto Vaticano contienen información impagable sobre la historia de la humanidad.

17 DE OCTUBRE DE 2011, CIUDAD DEL VATICANO

El papa Benedicto XVI ha dado el visto bueno para que, por primera vez, cien importantes documentos de sus archivos secretos sean mostrados al público en versión original, fuera de los muros vaticanos. A partir del próximo febrero, durante siete meses, los Museos Capitolinos de Roma albergarán un tesoro   que incluirá, por ejemplo, la carta de León X a Lutero para anunciarle que sería excomulgado , las actas del proceso a Galileo Galilei o las misivas de parlamentarios ingleses a Clemente VII sobre la causa matrimonial de Enrique VIII. También podrá verse la bula de Alejandro VI, de mayo de 1493, dirigida a los Reyes Católicos, en la que repartió entre España y Portugal las nuevas tierras conquistadas en América.

El papado es la única institución que ha mantenido, con carácter ininterrumpido y durante tanto tiempo, un protagonismo de esa relevancia en la escena internacional. Los 85 kilómetros de anaqueles del Archivo Secreto Vaticano contienen información impagable sobre la historia de la humanidad. Allí está registrada la acción de la Iglesia y los numerosos entresijos diplomáticos entre los países.

 LUZ EN LOS ENIGMAS
Los organizadores de la exposición, bajo el título de ‘Lux in arcana, L’Archivio Segreto Vaticano si rivela’ (Luz en los enigmas, el Archivo Secreto Vaticano se revela), quieren que la muestra tenga un impacto global, que sea visita obligada para los historiadores y genere curiosidad entre el público en general.

 Como estrategia para llamar la atención, están dosificando la información dada a conocer a la prensa en cuanto a la identidad de los documentos que serán expuestos.   Hay mucha expectación por saber qué documentos serán exhibidos sobre el llamado «periodo cerrado» de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de material del pontificado de Pío XII  –polémico candidato a la beatificación–, un periodo que aún está vetado a la consulta pero en el que se harán algunas excepciones, con permiso expreso de la Secretaría de Estado.

 La futura exposición dispone ya de un sitio en internet – www.luxinarcana.org -. La muestra usará herramientas multimedia  y tratará de revivir los documentos con narraciones sobre el trasfondo histórico y los personajes implicados. Era inevitable que la Santa Sede escogiera la propia Roma para la exposición, no sólo por motivos prácticos sino por el profundo vínculo del papado con la ciudad desde el Medioevo.

 DIVISIÓN DEL «NUEVO MUNDO»
 El pasado 12 de octubre, exactamente 519 años después de la llegada de Cristóbal Colón a tierras americanas, los responsables de la muestra y del Archivo Secreto Vaticano han revelado que entre el centenar de documentos de Lux in arcana figurará la bula Inter cetera de Alejandro VI –el valenciano Rodrigo de Borja– en la que, siguiendo criterios geográficos bastante inexactos, distribuyó entre España y Portugal los dominios en el Nuevo Mundo , con la expresa condición de que los habitantes de esos territorios fueran evangelizados.

 La bula alejandrina, llamada también bula de partición, tiene una historia compleja.  Se realizó una primera versión, con fecha 3 de mayo de 1493, pero su contenido no satisfizo a los destinatarios porque no quedaba clara la división territorial. Podía interpretarse demasiado favorable a España en detrimento de Portugal, cuyo soberano, Juan II, reivindicaba también con fuerza sus derechos. Por eso, tras las consiguientes gestiones diplomáticas, se realizó una segunda versión, datada retroactivamente el 4 de mayo de 1493 –aunque su redactado real fue posterior–, en la que Alejandro VI, como árbitro aceptado por las dos partes, establecía el dominio español en todos los territorios descubiertos, hasta entonces y en el futuro, situados al oeste de un meridiano imaginario, a unas cien leguas de las islas Azores y de las islas de Cabo Verde.

 Esta división geográfica resultó en la práctica incorrecta e inaplicable, pero al menos estableció un principio genérico de reparto. Un año después, en 1494, un acuerdo diplomático hispanoluso, el tratado de Tordesillas, corrigió las zonas de influencia y desplazó en 370 millas el meridiano fijado por el papa.

 COPIA DE REGISTRO
 La bula original enviada a los Reyes Católicos se conserva en el Archivo General de Indias. Pero el documento madre es el que se expondrá en los Museos Capitolinos, la llamada copia de registro, que se halla en el Registro Vaticano 777 del Archivo Secreto Vaticano. Según explicó a La Vanguardia Alessandra Gonzato, portavoz del archivo, «la copia de registro es en realidad la copia número uno, el texto fundamental, la única garantía de autenticidad».

En aquella época las bulas podían perderse por el camino, ser manipuladas, falsificadas o destruidas.

 Esto último ocurrió, por cierto, con la que excomulgaba a Lutero. La copia de registro, guardada celosamente en el Vaticano, es la fuente infalible de los actos papales y, en el caso de la que dividió América, su existencia, en versión corregida de una anterior, explica también las vicisitudes de la negociación diplomática que requirió el asunto.

En la bula, Alejandro VI, un papa corrupto y despiadado con sus enemigos, loa a los Reyes Católicos por la recuperación del reino de Granada de los musulmanes y expresa su deseo de que «la fe católica y la religión cristiana sea exaltada sobre todo en nuestros tiempos, y por donde quiera se amplíe y dilate, y se procure la salvación de las almas, y las naciones bárbaras sean sometidas y reducidas a la fe cristiana». También incluye palabras de admiración hacia Cristóbal Colón, un «hombre apto y muy conveniente» para la empresa que realizó.

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Tu Eres Santo – Javier Colombatti

Publicado: octubre 16, 2011 en Música


Carlos Martínez García

Manuel Aguas, el Lutero de México (II)

Manuel Aguas: de sacerdote católico a precursor del protestantismo en México. La ruptura de 1871, segunda parte.

15 DE OCTUBRE DE 2011

En  la entrega anterior  dejamos a Manuel Aguas, primavera de 1871, poniéndose en contacto con el grupo evangélico liderado en la ciudad de México por Henry C. Riley. Proporcionamos más información sobre  la llegada de Riley a la nación mexicana , y la ruptura pública de Manuel Aguas con la Iglesia católica.Este personaje arriba a nuestro país en continuidad con los primeros contactos establecidos por algunos de los Padres constitucionalistas con la Iglesia episcopal de Estados Unidos. [1]  Ante que él, y como resultado de la solicitud de ayuda a la Comisión Protestante Episcopal para Misiones Extranjeras, llega al país, en 1864, el reverendo  E. G. Nicholson  y tiene una estancia de seis meses. Nicholson ya había estado en México, en 1853, en Chihuahua, donde funda la “Sociedad Católica Apostólica Mexicana dando a sus miembrosbiblias en español y libros de oración anglicanos (escritos en inglés en 1789 y traducidos al español en 1851)”. [2]Durante su tiempo en México, mayormente en la capital, Nicholson observa que los esfuerzos de los sacerdotes católicos liberales bien pueden ser canalizados por la Iglesia episcopal, pues aunque entre ésta y la Iglesia católica existen sustanciales diferencias teológicas, en el terreno litúrgico la brecha no es tan pronunciada: “La Iglesia Episcopal está especialmente obligada a introducir su ministerio y culto en esos terrenos porque su servicio es mejor adaptado a las necesidades de la raza española, que las formas y métodos usados por otras denominaciones [protestantes]… tiene una liturgia más evangélica, que además incluye todo lo que es escriturario y católico en el culto español”. [3] Cuando Nicholson regresa a Nueva York presenta un informe en el que describe el ambiente positivo para los trabajos religiosos disidentes del catolicismo , porque existen personas interesadas en el nuevo mensaje representado por los Padres constitucionalistas, que de fortalecerse y crecer significarían una opción religiosa desvinculada de la Iglesia católica:
La causa de la Iglesia reformada ha penetrado profundamente en las mentes y corazones de mucha gente, y si es dirigida con inteligencia será un éxito. Todos los hombres buenos e inteligentes nos tratan con respeto y alegría al conocer nuestros trabajos y propósitos. El trabajo abierto por nuestra iglesia es muy prometedor… Nosotros creemos que una adoración espiritual y racional de nuestro Salvador suplantará definitivamente las formas paganas de adoración que están en boga en México, y que una verdadera Iglesia Católica Apostólica y Mexicana se moldeará frente a nosotros compensando los sacrificios de los trabajadores y será bendición para toda la gente de esta tierra. [4]

 Uno de los sacerdotes que ejerce liderazgo entre los Padres constitucionalistas es Manuel Aguilar Bermúdez, él y otros de sus correligionarios se reúnen, a partir de 1865, con Sóstenes Juárez [5]  y el representante de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, John W. Butler, entre otros, para leer la Biblia y difundir actividades evangelizadoras. El grupo se hace llamar Sociedad de Amigos Cristianos. Más delante, “una vez finiquitado el asunto entre la República y el Imperio esta Sociedad, ahora ya con el nombre de Comité de la Sociedad Evangélica y con nuevos miembros invitaba a los servicios religiosos los domingos, en la casa # 21 calle San José de Real”. [6]  El grupo tiene una pérdida sensible en 1867, cuando muere Aguilar Bermúdez.

 Por recomendación de Nicholson es enviado a México el pastor Henry C. Riley , quien ya tenía conocimiento y contacto de los Padres constitucionalistas por haberles conocido cuando una delegación de aquellos estuvo en Nueva York. Como antes anotamos, Riley llega a México en 1868, y el panorama ya ha transitado de un grupo no católico hacia otro que ya podemos clasificar como protestante. Es necesario subrayar que en otras partes del país se estaban constituyendo al mismo tiempo iglesias protestantes/evangélicas, destacadamente en Monterrey y Villa de Cos, Zacatecas. [7]

La misionera  Melinda Rankin , que inicia en 1852 sus intentos de adentrarse al norte de México, cuenta en sus memorias que ella fue el factor definitorio para que Riley decidiera trasladarse a territorio mexicano. Por lo que hemos consignado anteriormente acerca delpersonaje nacido en Chile, parece que la de Rankin es una versión un tanto romántica de la manera en que realmente tuvieron lugar los hechos. De todas maneras consignamos lo que ella dejó plasmado al respecto:
En el verano de 1868, estuve en Nueva York y me encontré con el señor Riley, que desde hacía tiempo era un amigo personal. Nuestra reunión fue en la Casa Bíblica y tras los saludos usuales, me dijo: “Señorita Rankin, ¿por qué no va a la Ciudad de México, donde hay doscientas mil almas, en vez de trabajar en Monterrey, donde sólo hay cuarenta mil?” Respondí que pensaba que estaba en el sitio adonde me había llamado la providencia de Dios; además pensaba que cuarenta mil almas era una buena cantidad. Entonces hice la pregunta: “Señor Riley, ¿por qué no va usted a la Ciudad de México?” “Ah”, me dijo, “no puedo dejar mi iglesia hispánica en Nueva York; apenas ayer una señora cubana se puso a llorar porque escuchó un reporte de que yo me iría”. “¿Qué tan grande es su iglesia y congregación?” “Como dos o trescientos”. “Pero, señor Riley, ¿cree justificado permanecer aquí y predicar a unos cuantos cientos que están rodeados de privilegios evangélicos, cuando podría ir a la Ciudad de México donde hay doscientas mil almas sin un solo predicador del Evangelio?” El señor R. echó la mirada al suelo, y se mantuvo quieto sin hablar durante varios minutos; luego alzó la vista con un rostro alegre y dijo: “Señorita Rankin, voy a ir. El próximo agosto usted escuchará sobre mí en la Ciudad de México”. [8]

 Eso de que no había “un solo predicador [protestante] del Evangelio”, según Rankin, dejaba fuera a un pequeño pero decidido grupo de creyentes evangélicos, nacionales y extranjeros, que ya tenían varios años de estar difundiendo su credo no católico. La misma misionera deja constancia de un informe que Riley envía, desde la capital mexicana, hacia finales del verano de 1869 , en el que se denota un ambiente social agitado pero relativamente hospitalario para el protestantismo. “Hay un huracán perfecto de sentimiento protestante alzado contra la Iglesia romana. Me siento como si de pronto me hallara yo mismo en la época de la Reforma. Lo mejor que podemos hacer es plantar iglesias e instituciones cristianas tan rápido como sea posible”. [9]

 El misionero Henry C. Riley encuentra en la ciudad de México esfuerzos organizativos protestantes a los que se articula y, en poco tiempo, los encabeza dada su preparación ministerial y experiencia pastoral. Sin embargo, un grupo tiene ciertas reticencias hacia Riley, las que tiempo después causarían que algunos líderes nacionales con trabajo organizado antes de la llegada del pastor anglo/chileno decidieran seguir como independientes, primero, y, después vincularse a los metodistas o a los presbiterianos.

 En tanto que Manuel Aguas, por su cuenta lee la Biblia e inicia un decidido caminar hacia el protestantismo, Henry C. Riley compra al gobierno mexicano, a través de Matías Romero, ministro de Hacienda, los templos de San Francisco y de San José de Gracia . [10]  Paulatinamente ambos lugares, pero sobre todo el segundo, se transforman en centros principales del cristianismo evangélico

 Como asistente a la Iglesia protestante que Riley junto con otros encabezaba, Manuel Aguas escuchaba atento las predicaciones . Cuenta que inicialmente conoce a Henry C. Riley por su voz, ya que al ser “corto de vista” no podía percibir bien el rostro del misionero cuando éste predicaba desde el frente del salón. Es precisamente el valor de Riley para hacer obra evangélica “en medio de la más odiosa idolatría, y rodeado de enemigos”, escribe Aguas, que se siente avergonzado y decide conversar con el misionero para hacerle saber que está decidido a “contender [públicamente] por la fe de Jesús”.

 En los primeros meses de 1871  El Monitor Republicano  desliza la posibilidad de que Manuel Aguas se hubiese convertido al protestantismo . El provincial de los dominicos, fray Nicolás Arias, dirige una carta fechada el 12 de abril a Manuel Aguas, quien ya había dejado de ejercer el sacerdocio católico meses atrás. En el escrito le pregunta directamente sobre las versiones que corren sobre su abandono de la Iglesia católica.

Aguas responde a su ex superior pocos días después, el 16 de abril de 1871 con una extensa misiva en la que no deja lugar a dudas sobre sus creencias evangélicas, su escrito está lleno de citas bíblicas. Así deja ver que el año y medio anterior dedicado a estudiar “con cuidado y cariño la divina Palabra” ha dejado profundas huellas en él.

Su respuesta es un rotundo sí, a la pregunta de si se ha convertido al protestantismo. Pero antes de ello el ex sacerdote católico Manuel Aguas hace una relación, a quien le pregunta, el cura Nicolás Arias, de dónde estaba en cuestiones de fe y su nueva creencia evangélica cuyas características describirá a lo largo de la misiva. [11]

Quien fuera dominico inicia comentándole a su interlocutor que como sacerdote “había seguido la religión tal como Roma la enseña; de manera que todavía hace tres años era cura de Azcapotzalco, combatía al protestantismo con todas mis fuerzas, y aún hice que algunos protestantes se reconciliaran con la Iglesia Romana. Creía entonces que profesaba la verdadera religión”.

Hacemos un paréntesis para comentar lo señalado por Aguas, que logró regresar al seno del catolicismo romano a ciertos protestantes que habitaban en la jurisdicción de su parroquia. Eso tuvo lugar en 1868, cuando la presencia de los misioneros protestantes en el país era de carácter personal y espontáneo. Es decir, entonces todavía no predominaban los misioneros respaldados por denominaciones, planes y recursos bien estructurados. Acaso esos protestantes, algunos reconvertidos al catolicismo pero no todos, que menciona Manuel Aguas fuesen el fruto de la presencia discreta y el testimonio de creyentes evangélicos extranjeros y nacionales que a partir de la Independencia, en 1821, fueron consolidando en el país pequeños grupos de cristianos que ya  no  eran católico romanos.

 En su epístola Aguas evoca que el arranque de su peregrinaje hacia la fe evangélica inicia cuando llegaron a sus manos “algunos trataditos de aquellos a quienes combatía; trataditos que por razón de mi oficio tuve que leer”.  La lectura del material tiene resultados que Manuel Aguas consigna en los siguientes términos: “Por ellos [los trataditos] comprendí, a mi pesar, que aunque había hecho una carrera literaria en lo eclesiástico hasta concluirla, aunque había sido catedrático de Filosofía y Teología, y aunque creía conocer la religión, principalmente en lo relativo al protestantismo: no sabía yo todo lo que verdaderamente se alegaba en aquel campo cristiano que, adhiriéndose de buena fe a las Sagrada Escritura, hace que revivan los primitivos discípulos de Jesús, campo respetable y aun superior en número al romanismo. Porque como Roma prohíbe con excomunión mayor leer los libros de los protestantes, yo sólo había consultado autores romanistas que las más de la veces todo lo pintan al revés”.

 Ante él, lo dice en su escrito, se presentaban tres opciones: 1) La religión de Dios; 2) La religión del sacerdote; y 3) La religión del hombre. La primera, caracteriza Aguas, es la religión de la Biblia a la que él ha decidido seguir. La segunda es la que encabeza un mero hombre que se dice infalible [el Papa]. La tercera, en la que confían los racionalistas, tiene en el centro la infalibilidad de la razón natural.

Antes que enseñarle a escuchar la Palabra de Dios, arguye Manuel Aguas, en la Iglesia católica le habían instruido a “creer en la palabra del hombre”, al transmitirle lo que decían grandes pensadores eclesiásticos sobre uno y otro tema. Él hizo a un lado esa tradición para ir directamente a las enseñanzas de la Biblia: “Hoy soy feliz; sigo a Jesús, oyendo todos los días su dulce y apacible voz en el libro Santo, que nos ha dejado para que, sin temor de caer en el error, lo leamos todos sus hijos. Leedlo vos también con frecuencia; obedeced el precepto del Señor que nos dice: ‘Escudriñad las Escrituras, porque ellas son las que dan testimonio de mí’ [Juan 5:39]. No hagáis caso de la palabra del hombre, sino atended solo la palabra de nuestro Dios. Si así lo hiciereis, encontraréis la verdad y seréis dichosos”.

Vale la pena detenernos en mencionar que la versión de la Biblia citada por Manuel Aguas en su extensa carta es la de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. James Thomson, colportor enviado a México en 1827 por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, difunde la Biblia traducida por el sacerdote católico Felipe Scío de San Miguel, aunque sin libros deuterocanónicos, llamados por algunos apócrifos.  Es en 1858 cuando la Sociedad reemplaza la versión de Scío con la publicación del Nuevo Testamento traducido por los protestantes españoles del siglo XVI Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, y en 1861 imprime para su distribución toda la Biblia de esos mismos traductores. [12]

 Ante la posición de la Iglesia católica en el sentido de que los feligreses deben ser guiados doctrinalmente en su, por otra parte poco probable, lectura de la Biblia, Manuel Aguas aboga por un acceso amplio a las Escrituras por parte de todos: “Es verdad que Roma nos dice que hay peligro en leer la Biblia sin notas; no lo creáis, no existe tal peligro, mil veces no. No puede ser que el Dios de bondad y de amor nos dejara un libro peligroso, donde en lugar de la vida encontraremos el veneno de la muerte. A nuestro divino Jesús nunca se le podrá considerar como un envenenador, cuando es nuestro Salvador, nuestro Vivificador, nuestro bien”.

 En un interesante ejercicio de diferenciación de lo que es la Biblia, Manuel Aguas reconoce que hay porciones “semejantes a altas montañas a donde sólo podrán llegar personas de cierta fuerza intelectual”. También advierte que “hay pasajes de tan dificultosa inteligencia, que se parecen a aquellas elevadísimas serranías a donde ninguno de los mortales, ni aún de los demás esclarecidos y animosos han podido encumbrarse”. 

 Pero, en general, las Escrituras son diáfanas y para comprenderlas es innecesario, rebate Aguas, todo el aparato que las recarga de notas doctrinales aprobadas por las autoridades: “Nos alega Roma que la Biblia es oscura y difícil de entenderse. Esta dificultad está contestada en muchas ocasiones. Se podría decir, entre otras cosas, que todas las verdades necesarias para nuestra Salvación se encuentran en ella, en un estilo tan claro, tan sencillo, tan natural, tan encantador, que estos lugares se parecen a aquellos campos amenos y floridos, que siendo planos y sin tropiezos, aún los más débiles pueden transitarlos con toda facilidad y sin temor de caer”.

 Las Escrituras son nítidas, aseguraba Manuel Aguas contra quienes se empeñaban en obstaculizar su lectura bajo el argumento de que era necesaria la supervisión de los clérigos católicos . Además, con seguridad, escribe en la misiva donde expone su confesión evangélica, el creyente cuenta con la asistencia del Espíritu Santo para tener un entendimiento cabal de la Biblia.

En el documento del 16 de abril de 1871, Aguas argumenta que a la comprensión de la Palabra debe acompañarle el seguimiento cotidiano de Jesús. Como otros y otras que se han entregado al estudio intelectual, emocional y comprometido de la Palabra, Manuel Aguas logra hallar “la fe que justifica y que conduce a la gloria, esa fe que ha sido oscurecida por Roma con multitud de trabas que le ha puesto para avasallar las conciencias y arrebatarnos la dulce libertad que Jesús nos ha alcanzado con su preciosa muerte”.

 Para él es muy claro que las obras eran innecesarias para alcanzar la salvación en Cristo, y que el resultado de la redención necesariamente debería producir buenas obras. Tiene conciencia de que los libros neotestamentarios de Romanos y Santiago no se contradicen sino que se articulan : “Se me exige que mi fe no sea falsa, ilusoria, que no sea muerta sino viva, esto es, animada por la caridad; que crea sin dudar un momento en esta redención; que espere con entera confianza este perdón; que ame con toda mi alma al Dios misericordioso que así me ha agraciado; que aborrezca con odio eterno mis crímenes pasados, y que no vuelva a cometerlos; que ame no sólo de palabra sino también de obra a todos los hombres, porque todos son mis hermanos; que los ame y perdone aunque sean mis mayores enemigos, y me hayan hecho los mayores agravio; que sea misericordioso, limosnero y caritativo con los desgraciados; y que, por último, guarde los verdaderos mandamientos de mi Dios que se encuentran en las Santas Escrituras. Porque el Señor que me manda que crea para ser salvo, me ha dejado un criterio, un medio seguro para que yo conozca si mi fe es verdadera y salvadora. Me ha dicho: el árbol bueno se conoce por sus frutos, lo mismo que el malo [Mateo 7:16 y 18]. De modo que si yo os digo tengo caridad, y no tengo fe y que estoy salvado, y que no tengo caridad, y no tengo buenas obras, no me creáis aunque haga milagros y pase un monte de un lugar a otro” [adaptación de 1 Corintios 13:2 y Santiago 2:14].

 Aguas hace un uso intensivo de citas bíblicas, para contraponer esas enseñanzas a las de Roma . Sus nuevas creencias las respalda con versículos y las contrasta con el “yugo espantoso y pesado que [la Iglesia católica hace que] gravite sobre la humanidad, arrebatándole el yugo del Señor que es dulce, suave y ligero [Mateo 11:30]”. Para Aguas la Biblia es suficiente porqueLas Santas Escrituras enseñan que Jesucristo instituyó no la misa, sino la Cena, en la que los cristianos deben participar no solamente del pan, sino también del vino, en memoria de Jesús que dio su cuerpo y derramó su sangre para salvarnos, Lucas 22:19-20; que hay solamente una puerta en el cielo; Jesús dijo: “Yo soy la puerta”, Juan 10:9; que únicamente por los méritos de Cristo se recibe el perdón; que sólo hay una cabeza para la Iglesia, Jesús que le dice a su pueblo: “Yo estoy con vosotros siempre”; que sólo hay un Salvador y Refugio para los pecadores, Hechos 4:12, el Divino Redentor: un Maestro, Cristo; uno solamente, a quien la Iglesia debe titular Padre, el Celestial, Mateo 22:9; una Iglesia, la consagración de todas las almas salvas que deben escuchar y obedecer la voz de su pastor infalible que dio su vida por su grey, Juan 10:11; una moral, tanto para el clero como para los seglares; la del Evangelio, que recomienda a los obispos y diáconos tener cada uno “una esposa”, 1ª Timoteo 3:2-12; un abogado para con el Padre, Jesús, 1ª Juan 2:1; un sólo Ser a quien se debe adorar: enseñan las Escrituras: “al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás”, Mateo 4:10; que hay un sólo y eficaz remedio para todo pecado: “la sangre de Cristo de Jesucristo” que “nos limpia de todo pecado” 1ª Juan 1:7; una respuesta a la pregunta: ¿qué debo yo hacer para ser salvo? “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”, Hechos 16:30-31; también las Escrituras nos enseñan que “Cristo fue ofrecido una vez para cargar los pecados de muchos”, Hebreos 9:27; y que no quedan más sacrificios para ellos. El Evangelio nos manda bendecir, amar, hacer el bien, no maldecir, no perseguir ni aborrecer al que piensa de distinta manera a nosotros, y que nos manifiesta que su modo de obrar emana de su conciencia; también nos enseña la divina Palabra que el único por el nos podemos acercar a Dios Padre, es por Jesús que nos dice: “Ninguno viene al Padre sino por mí”, Juan 14:6.

 Hacia el final de su intensa carta dirigida al sacerdote católico Nicolás Aguilar, y que pronto fue reproducida y puesta a circular en las calles de la ciudad de México, Manuel Aguas confirma lo que ya se sabía en los corrillos de la catedral metropolitana y en las altas esferas eclesiásticas católicas de la urbe. Lo hace sin ambages , “hermano mío, en vuestra carta me preguntáis si me he adherido a la secta protestante. Rechazo la palabra secta, a no ser que se entienda por ella seguidor de Cristo; creo que mejor se debe aplicar a vos esa expresión, mientras seáis romanista, porque seguís a Roma y no a Jesús”.

Aguas sabía que al romper de forma tan tajante con el catolicismo le esperaban jornadas difíciles. Por lo mismo, además de confirmar las sospechas de sus anteriores superiores eclesiásticos, anuncia que va a integrarse a la  Iglesia de Jesús , en calidad de ministro de la Palabra: “¿He de negaros que soy protestante, es decir, cristiano, y discípulo de Jesús? Nunca, nunca quiero negar a mi Salvador. Muy al contrario, desde el domingo próximo [23 de abril] voy a comenzar a predicar a este Señor Crucificado en el antiguo templo de San José de Gracia. Ojalá que mis conciudadanos acudan a esa Iglesia de verdaderos cristianos, Si así sucede, como lo espero en el Señor, se ira conociendo en mi querida patria la religión santa y sin mezcla de errores, idolatría, ignorancia, supersticiones ni fanatismos; y entonces reinando Jesús en nuestra República, tendremos paz y seremos dichosos”.

En efecto, Manuel Aguas inicia sus predicaciones en el lugar dado a conocer en la carta. El templo le era familiar ya que ahí había predicado años antes, como párroco católico.  Sus dotes de gran expositor atraen un importante número de interesados en escuchar de viva voz a quien los vendedores callejeros de impresos y volantes se refieren de distintas maneras, casi siempre usando expresiones descalificadoras sacadas de los dichos de prominentes eclesiásticos católicos . No tardaría en arreciar la reacción del obispo Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, ante la cual Manuel Aguas se mantiene incólume e incluso intensifica su compromiso con la difusión del protestantismo mexicano.

 La próxima semana nos vamos a ocupar de la excomunión de Manuel Aguas, la defensa que hace por haber abandonado el sacerdocio católico romano y su corto pero intenso liderazgo en la Iglesia de Jesús.


   [1]  Abraham Téllez menciona que “entre 1862 y 1863 los sacerdotes [Francisco] Domínguez, [Rafael] Díaz Martínez y [Juan Enríquez] Orestes viajaron a Estados Unidos —a la ciudad de Nueva York—, para ponerse en contacto con las autoridades de la Iglesia Episcopal”,  Op. cit. , p. 163; por su parte Daniel Kirk Crane sostiene que “al final de 1864 el movimiento reformista manda a tres de sus miembros a Nueva York con las instrucciones de establecer contacto con un cuerpo protestante. En mayo de 1865 una vez en el país del norte, se empieza a negociar una alianza entre los padres constitucionalistas y la Iglesia Episcopal”, Op. cit. , p 87. ¿Los tres realizaron dos viajes a Nueva York, uno antes de la llegada de Nicholson, y otro posterior para fortalecer las relaciones entre las partes?
   [2] Daniel Kirk Crane,  Op. cit. , p. 87.
   [3]   Ibid .
   [4]  Citado por Abraham Téllez,  Op. cit. , p. 164.
   [5]  Se acerca al protestantismo a través de un capellán del ejército francés, el moravo Emile Guión, éste presidía servicios religiosos en San Ildefonso, a los que también asistió Manuel Aguilar Bermúdez. Según Arcadio Morales, quien lo conoció muy bien, Sóstenes Juárez “aparecía en el púlpito con su traje civil y dirigía el culto con una liturgia especial que había formado tomando la idea según el decía, de otra en francés que un ministro protestante que había venido con la Intervención francesa le había proporcionado. El señor Juárez leía sus sermones y generalmente tomaba sus asuntos del Nuevo Testamento. La congregación más grande era la de los domingos; y el jueves de la Semana Mayor, que era cuando se celebraba la Cena del Señor, el número de congregantes llegaría a 70; la concurrencia de los martes sería de 16 a 22 personas”. “Datos para la historia”,  El Faro , 1º de noviembre de 1893.
   [6]  Abraham Téllez,  Op. cit. , p. 169.
   [7]  Al respecto ver Melinda Rankin,  Op. cit ., y Joel Martínez López,  Op. cit . Para el caso de Villa de Cos, más información en Apolonio C. Vázquez,  Los que sembraron con lágrimas. Apuntes históricos del presbiterianismo en México , Publicaciones El Faro, México, 1985, pp. 322-326.
   [8] Melinda Rankin,  Op. cit. , pp. 211-212.
   [9]   Ibid. , p. 212.
   [10]  Jean-Pierre Bastian menciona que la iglesia de San Francisco la compra Riley en 4 mil pesos,  Los disidentes: sociedades protestantes y Revolución en México, 1872-1911 , Fondo de Cultura Económica-El Colegio de México, México, 1989, p. 38. En tanto Daniel Kirk Crane apunta que la cantidad pagada fue de 35 mil pesos,  Op. cit. , p. 97.
   [11]  Acerca del alegato Crane asienta que se imprimió” bajo el nombre  Viniendo a la luz , fue publicado varias veces, incluso hasta finales de este siglo. Su importancia se da por sentada, dado que fue el primer documento sobre la conversión de un sacerdote conocido al protestantismo y además por la forma de folleto evangelístico en que está escrito”, p. 98.
   [12]  Pedro Gringoire,  El doctor Mora, impulsor nacional de la causa bíblica en México , Sociedades Bíblicas en América Latina, s/l, 1963, p. 51. La Sociedad Bíblica Americana publica en 1865 la Reina-Valera, y es la que distribuye en los países de habla española, entre ellos México; Rafael A. Serrano, “La historia de la Biblia en español”, en Philip W. Comfort (editor),  El origen de la Biblia , Tyndale House Publishers, Carol Stream, Illinois, 2008, p. 355 y Jane Atkins Vásquez,  La Biblia en español: cómo nos llegó , Augsburg Fortress, Minneapolis, 2008, p. 118.

Autores: Carlos Martínez García
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God of this City

Publicado: octubre 15, 2011 en Música

El misterio de `El río de la vida´

Publicado: octubre 14, 2011 en Literatura

José de Segovia Barrón
El misterio de `El río de la vida´¿Por qué dos hijos, criados en la iglesia, tienen una existencia tan diferente?

11 DE OCTUBRE DE 2011

 Una pequeña editorial de Barcelona, Libros del Asteroide, ha publicado ahora la historia autobiográfica del hijo del pastor presbiteriano Norman Maclean (1902-1990), que llevó al cine Robert Redford con Brad Pitt. Este fascinante relato nos cuenta la vida de dos hermanos, que fluye como un río, sin que podamos resolver muchos de los interrogantes que plantea el misterio de la condición humana. ¿Por qué dos hijos, criados en la iglesia, tienen una existencia tan diferente? El escritor –que llegó a ser profesor de literatura inglesa– se plantea al final de su vida por qué su hermano no quiso recibir ayuda, para descubrir que podemos amar, aunque no entendamos. 

Este clásico contemporáneo fue publicado por la Universidad de Chicago  – donde enseñaba Maclean –  en 1976. Es curiosamente la primera obra de ficción que editó este centro académico. Tuvo excelentes críticas, y se ha reeditado constantemente. El autor rechazó dos ofertas de llevarlo al cine. Una tan avanzada, que alguien de la productora se presentó en su cabaña de Montana con un contrato listo para firmar, que despidió diciendo que “en el Oeste, lo despacharía a tiros, dejándolo de cebo para los coyotes”. La siguiente vino del actor William Hurt.

Para ganarse al escritor, Hurt le invitó a pescar, que era su gran afición. Maclean le exigió, antes de salir, que le enseñara su licencia. Cuando el actor le  dijo que no la necesitaba, el autor le dijo: “entonces, yo no pesco”. Al volver unos días después con la licencia, pescaron finalmente juntos. El actor estaba tan convencido de su arte para la pesca con mosca que pensaba que el papel del hermano de Mclean (Paul) era suyo. Para su sorpresa el profesor le dijo: “Eres bueno, pero no tan bueno como Paul”. Cuando el actor le propuso entonces hacer de él en la película, su respuesta no pudo ser más devastadora: “Claro, pero no tenía ochenta cuando ocurrieron los sucesos que cuento en la novela”.

El siguiente en intentarlo fue Robert Redford. Estaba tan obsesionado con esta historia que le invitó al festival de Sundance. Le gustó, pero le dijo: “verá, me ha llevado cuarenta años escribir esto, y ahora no voy a dejar que Hollywood lo convierta en pornografía”. Llegaron a un acuerdo en 1988, por el que el escritor revisaría el guión con derecho a veto. Murió en 1990, a los 87 años, pero Redford llevó a la pantalla en 1992 su libro, con extraordinaria fidelidad, como se puede comprobar al leer la novela.

 EL PASTOR PESCADOR
 El río de la vida  es la primera de tres historias que contiene esta obra , que publicó el autor a los 73 años como su primera obra de ficción en su larga carrera académica. Es un relato autobiográfico de su vida en los años treinta, como hijo de un pastor protestante de origen escocés.  Habla sobre todo de  la relación con su hermano, y su afición a la pesca. Sus primeras palabras comienzan también la película que dirigió Robert Redford:

“En nuestra familia no había una frontera clara entre la religión y la pesca con mosca. Vivíamos en una zona de grandes ríos de truchas en Montana occidental, y nuestro padre era un ministro presbiteriano y pescador con mosca. Nos contaba que los discípulos de Cristo eran pescadores, y eso nos hizo pensar, a mi hermano y a mí, que todos los pescadores de primera del Mar de Galilea eran pescadores con mosca.”

 Es evidente que la pesca se usa aquí como una metáfora de la vida misma . Los que no sabemos nada de pesca –yo intenté aprender un verano en Londres, cuando era adolescente, pero fácilmente me desanimé, por mi habitual torpeza–, podemos pensar que este es un libro para iniciados, pero no es así. De hecho, es un libro que habla tanto de la fe y la familia como de la pesca. Lo expresa así ya en la primera página:

“Es verdad que un día a la semana se entregaba por completo a la religión. Los domingos por la mañana mi hermano Paul y yo íbamos a la escuela dominical y después a los  servicios matinales  para oír los sermones de nuestro padre. En el intervalo de las tardes de domingo, debíamos estudiar el catecismo menor de Westminster durante una hora y a continuación recitarlo antes de salir a caminar por la montaña con él, en el tiempo que le dejaban libre los servicios.”

 LA GRACIA DE LA VIDA
Aunque Maclean cree que nunca formulaba más que la primera pregunta del catecismo:  ¿Cuál es el fin primordial del hombre?  Respondían los dos juntos, para que pudiese continuar uno, si el otro se olvidaba:  El fin primordial del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él por toda la eternidad.  La conocida respuesta de este documento reformado –que ha inspirado la obra de autores como Packer o Piper–, expresa la fe de su padre.  Maclean aprendió que el hombre es un desastre por naturaleza–como dice al principio de la película–, pero que por gracia puede volver a estar en armonía con Dios, recuperando el poder y la belleza.

En una semana normal de su infancia, el autor recibió tantas horas de instrucción de pesca, como de temas espirituales. Porque “hasta que el hombre sea redimido, siempre echará la caña demasiado atrás y demasiado adelante”. Ya que “es natural que el hombre procure alcanzar la fuerza sin la gracia”. El recuerda que, para su padre, “todas las cosas buenas –tanto la trucha como la salvación eterna– se adquieren por gracia”. El escritor intentó por eso conciliar su vida de periodista con “los objetivos de la vida que responden a la primera pregunta del  catecismo de Westminster ”.

 Su hermano Paul trabaja de guarda forestal, pero enseguida se aficiona a las chicas y las apuestas, olvidando las palabras “pintadas en una pared lateral de nuestra escuela dominical:  Dios es Amor ”. La dureza del hijo pequeño del pastor se muestra desde su resistencia a las gachas de avena, como su inclinación a las peleas. La descripción de su ropa coincide exactamente con la que Brad Pitt lleva en la película.

 ¿CÓMO AYUDAR A QUIEN NO QUIERE AYUDA?
 Maclean recuerda que su hermano rechazaba siempre cualquier ofrecimiento de ayuda. El escritor lucha con la frustración de “cómo ayudar a alguien cercano, de quien piensa que necesita ayuda, aunque el otro no piense así”. No comprende a su hermano, pero quiere ayudarle, ser “salvador de su hermano”, en lenguaje bíblico.

Desde el principio de la Escritura, con la historia de Caín y Abel, entendemos que uno es “guardián de su hermano” ( Génesis 4:9 ). El problema es que, como el hijo mayor de la parábola de Jesús, cuando hablamos al Padre, consideramos a nuestro hermano perdido como si no fuera siquiera nuestro hermano –“ese hijo tuyo que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas” ( Lucas 15:30 ) –. El hijo pródigo tiene un fariseo como hermano. Tristemente, la Iglesia está llena también de hermanos mayores.

“La ayuda implica dar parte de ti mismo a alguien”, dice su padre, el pastor. Lo que pasa es que “pocas veces podemos ayudar a alguien, bien porque no sabemos qué parte dar o bien porque no nos gusta dar ninguna parte de nosotros mismos”. Además, “más veces de las que pensamos, la parte que se necesita no es la que se quiere”. Y lo que es peor, “más a menudo todavía, no tenemos esa parte que se necesita”.

 EL HERMANO QUE NECESITAMOS
 Gracias a Dios, tenemos un Hermano mejor. Alguien que no sólo va a una provincia lejana a buscarnos, sino que ha venido del cielo a la tierra. El no nos ofrece dinero, sino el coste infinito de su propia vida, para llevarnos a la familia de Dios.

 Todos nos hemos rebelado contra el Padre. Maclean recuerda que “tiempo atrás había aprendido, para mi pesar a veces, que la piedad está acompañada por un conocimiento previo y completo del pecado”. Merecemos la alienación, el aislamiento, y el rechazo. El perdón tiene un precio, pero nuestro Hermano mayor ha pagado la deuda, en la cruz, por nosotros. Su amor sacrificado cambia las cosas.

Despojado de su dignidad, es exhibido desnudo en la cruz, para que nosotros podamos disfrutar de su dignidad hoy. Si Él fue despreciado, es para que nosotros podamos entrar en su familia, por la gracia de Dios. Bebió la copa de la justicia eterna, para que podamos levantar la copa de alegría, por el gozo del Padre. Si el Señor del Universo nos ama tanto, ¿de qué podemos tener miedo? “Podemos amar completamente, sin entender completamente”.

Autores: José de Segovia Barrón

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Próximo encuentro en Francia

Alianza Evangélica pide al G-20 medidas anticorrupción para luchar contra la pobreza

La AEE ve necesario recordar a las grandes potencias que se reunirán el 3 de noviembre en Cannes su compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 

 Jaume Llenas , secretario general de la AEE y  Daniel Pujol , coordinador, piden en una carta al embajador de Francia en España, con motivo de la próxima reunión del G-20,  que los gobiernos “se hagan responsables de reducir a la mitad la pobreza mundial, tal y como establecen los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Los días 3 y 4 de noviembre se reunirán en Cannes (Francia) los máximos dirigentes de las 20 potencias económicas mundiales, el conocido como G-20. En la reunión celebrada el pasado año en Seúl se determinó un plan para combatir la corrupción que, sin embargo, no se ha llevado a cabo en muchos de los miembros del grupo.

La carta que envía la Alianza Evangélica Española expresa que  estas iniciativas anticorrupción pueden ser de mucha ayuda para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que la organización evangélica apoya desde la plataforma Desafío Miqueas.

“Sabemos que  en los países menos desarrollados la corrupción a nivel local e internacional es un gran obstáculo para superar la pobreza ”, explica la carta, indicando que los planes que apruebe el G-20 contra la corrupción serán claves en la consecución de este objetivo.

 MEDIDAS CONCRETAS
 Conscientes de la crisis económica global,  la Alianza propone que se tomen “medidas enérgicas para mejorar la transparencia y poner fin a la corrupción” . De esta forma se conseguirá liberar “recursos financieros adicionales que ayudarán a cumplir con los compromisos que los gobiernos han hecho para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

La carta solicita que los países del G-20 sigan “el ejemplo de los Estados Unidos para  establecer una obligación para las empresas mineras que cotizan en las bolsas de valores de publicar todos los pagos que realizan a los gobiernos extranjeros ”, de forma que  las riquezas de los recursos energéticos reviertan en beneficio de los ciudadanos, “especialmente los que viven en la pobreza”.

Además,  pide a los gobiernos que mejoren “la lucha contra los paraísos fiscales, que permiten que considerables sumas de dinero eludan los impuestos nacionales y priven al país de importantes recursos financieros  para su desarrollo”. Unas pérdidas que ascienden “a más de cien mil millones de dólares por año en un momento en que la crisis mundial ha provocado recortes en los presupuestos nacionales en todo el mundo”.

Según el comunicado,  los países en desarrollo “pierden más por la evasión de impuestos cada año que lo que reciben en ayuda . Este es el dinero que podría usarse para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Finaliza la carta dirigida al embajador  M. Bruno Delaye  esperando “poder ver acción en la reunión del G-20 en noviembre, y nos comprometemos a orar por su país, líder en las negociaciones”.

 CARTAS A LOS GOBIERNOS
Desde la plataforma Desafío Miqueas ( Micah’s Challenge ) se está llevando adelante  una campaña de envío de cartas a gobernantes y responsables que estarán involucrados en la reunión del G-20  mostrando su identificación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y solicitando iniciativas inmediatas para conseguir reducir la pobreza mundial a la mitad antes del 2015.

“Si bien entendemos que gran parte del enfoque del G-20 será el estado de la economía mundial, no queremos que los líderes mundiales se olviden de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, dijo  Thierry Seewald , coordinadora en Francia de Desafío Miqueas.

El director internacional de Desafío Miqueas,  Joel Edwards , expresó en un comunicado que  “la corrupción y la falta de transparencia gubernamental son las principales barreras para superar la pobreza en los países menos desarrollados” . Edwards estima que “si los líderes mundiales comienzan a abordarlo estaremos en el camino correcto para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Para Joel Edwards, la corrupción se traduce en consecuencias catastróficas en los países más pobres. “Significa que los más pobres siguen siendo muy pobres, que los recursos van a unas pocas personas, y que agencias externas se benefician gracias al soborno”, explica este pastor. “Aún cuando los programas sociales o de ayuda están diseñados específicamente para ayudar a los pobres -continúa Edwards-, los fondos suelen desviarse de servicios de primera línea a causa de soborno”.

 DESAFÍO MIQUEAS
Desafío Miqueas es un movimiento mundial que trabaja en más de 40 países para alentar a los cristianos a comprometerse con los pobres, y responsabilizar a los gobiernos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En Cannes (Francia), donde se celebrará la reunión del G-20, Desafío Miqueas  planea un culto religioso para el 30 de octubre al que asistirán líderes cristianos franceses e internacionales.  El enfoque de este culto será de intercesión por los pobres y de desafío a los cristianos a vivir un compromiso real contra la pobreza y la corrupción.

“La lucha contra la corrupción es clave para la superación de la pobreza. Tenemos que hacer mucho más si queremos ver un cambio considerable en las vidas de muchos pobres en todo el mundo”, expresa Joel Edwards, que  desafía además a la iglesia a “ser un ejemplo de integridad”  en sus actividades y en su influencia en su comunidad más próxima.

Autores: Daniel Hofkamp

Fuentes: AEE, Desafío Miqueas

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En la fábrica de Foxconn Electronics, ubicada en la ciudad china de Chengdu, se producen dos de cada tres tabletas vendidas por Apple

Viernes 14 de octubre de 2011
iPad, Yuan,  Chendgu,  Pi County,  Publimetro Perú,  Metro World News
Vista del patio dentro de la fábrica Foxconn en Chengdu, China. (Metro World News)

Los empleados de la mayor fábrica de producción de iPad trabajan seis días a la semana, cumplen jornadas de 12 horas y cobran 2.000 yuanes (US$ 315) al mes incluidas las horas extra, según reportó un informe de Metro World Newspublicado en Publimetro Perú.

La planta está ubicada en Pi County, provincia de Chengdu, una región pobre del suroeste de China, y es administrada por Foxconn Electronics. Aquí es donde se fabrican dos de cada tres de las populares tabletas que vende Apple. La empresa tiene planeado emplear a 350.000 personas para finales del 2012 a fin de atender la gran demanda del iPad.

Sus trabajadores viven en el pueblo de Yuan, ubicado a 15 kilómetros de Chengdu, y está colmando de edificios de hasta 18 pisos. El costo del alquiler mensual de una habitación de 10 m2 es de US$ 15. Algunos empleados optan por compartir el dormitorio para reducir gastos.

“Seis veces a la semana me levanto a las 6 a.m., espero por el autobús hasta las 6:40 a.m., trabajo desde las 7:30 a.m. hasta las 8:30 p.m. con una pausa de una hora para el almuerzo -30 minutos se demoran en servirnos -. Estoy en casa a las 9 p.m. Solo tenemos una hora antes de que los guardias apaguen las luces”, aseguró un trabajador de 19 años.

El mismo empleado, quien se encarga de verificar la calidad de más de 1.000 iPads al día, asegura que renunciar al agotador régimen de trabajo no es nada fácil pues hay miles de cartas de renuncias que están en trámite.

 

 

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Steve Jobs was a man God blessed with many gifts. Lutherans have a particularly keen focus on the doctrine of vocation, that is, that no matter who we are, God uses the gifts He gives us to serve our neighbor and the world. God works through what we call “First Article” gifts. What does that mean? Martin Luther in his explanation of the First Article of the Apostles’ Creed, “I believe in God the Father Almighty, maker of heaven and earth” asserts that God has given, each of us, all our abilities and talents, everything we are, and everything we have is a gift from God to be used to serve others. This is true of every human being. Steve Jobs was gifted with many of these “First Article” blessings. And it is through the gifts that God gives to all men, that He blesses the world with tools and technologies that help us. Steve Jobs was a person God chose to use to give us many of us these wonderful tools, tools now being used to communicate the Gospel of Christ worldwide in ways that we could hardly have even dreamed of just thirty or even twenty years ago. How we use those tools is the key.

Unlike some of my fellow Lutherans and other fellow Christians, who felt a need at Jobs’ passing to begin making pronouncements about his eternal destiny, I am not rushing to judgment. I can’t help but recall Abraham Lincoln’s quip, “Better to remain silent and be thought a fool, than open your mouth and remove all doubt.” Can we learn from Steve Jobs’ errors and mistakes in life? Of course, and we should. Every bit as much as we must learn from our own. But must we, on the news of his passing, be so quick to condemn him and focus only on his faults and failings? No.

One more thing . . .

Steve Jobs was baptized and instructed in the Christian faith, so we can do a bit more than talk about “common grace,” we can also hope that God, in His own ways, at times and places of His choosing, may have worked in Steve’s life, at the last, a remembrance of the gifts from Christ He had received in His life. Unless you have been with a person in their last days, you have no idea what goes on in a person’s heart and mind in the closing days and moments of life. Let us hope that God brought back to Steve the remembrance of what he had been taught as a young man in a Lutheran Church—Missouri Synod confirmation class, taught by my friend Rev. Dr. Martin Taddey, now deceased.

So, let’s leave the judgement to God, and leave the judgmentalism to those who have no hope. We who have hope in Christ know that for all mankind the One who suffered, died and rose again as the victor over our greatest enemies: sin, death and the devil, has called us to be His very own. We hold out hope that, in His mercy, He once more reached into Steve Jobs’ heart and mind at the end. And that is the “one more thing” that would be better than anything Steve ever announced and told us about.

Una perspectiva luterana sobre la muerte de Steve Jobs – Una cosa más

Steve Jobs era un hombre de Dios bendijo con muchos regalos. Los luteranos tienen un enfoque especial interés en la doctrina de la vocación, es decir, que no importa quiénes somos, Dios usa los dones que Él nos da para servir a nuestro prójimo y al mundo. Dios obra a través de lo que llamamos «primer artículo» regalos. ¿Qué significa eso? Martín Lutero en su explicación del primer artículo del Credo de los Apóstoles «,» Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y la tierra «, afirma que Dios ha dado, cada uno de nosotros, todas nuestras habilidades y talentos, todo lo que somos, y todo lo que tenemos es un regalo de Dios para ser utilizado para servir a los demás. Esto es verdad en todo ser humano. Steve Jobs, estaba dotado de muchos de estas bendiciones del «Primer artículo». Y es a través de los dones que Dios da a todos los hombres, que Él bendice al mundo con las herramientas y tecnologías que nos ayudan. Steve Jobs fue una persona que Dios eligió utilizar para darnos a nosotros muchas de  estas maravillosas herramientas. Herramientas, que ahora se utiliza para comunicar el Evangelio de Cristo en todo el mundo en formas que difícilmente podría haber soñado hace treinta o veinte años atrás. ¿Cómo podemos usar esas herramientas? es la clave.

A diferencia de algunos de mis compañeros de luteranos y otros cristianos compañeros, que sintieron la necesidad después de la muerte de Jobs para empezar a hacer declaraciones acerca de su destino eterno, no estoy corriendo a juicio. No puedo dejar de recordar ocurrencia de Abraham Lincoln: «Es mejor permanecer callado y ser tomado por un tonto, que abrir la boca y despejar toda duda.» ¿Podemos aprender de los errores de Steve Jobs y los errores en la vida? Por supuesto, y debemos hacerlo. Cada tanto como tenemos que aprender de nosotros mismos. Pero debemos, en la noticia de su muerte, se apresurarnos a condenarlo y centrarse sólo en sus errores y fracasos? No.

Una cosa más. . .

Steve Jobs fue bautizado e instruido en la fe cristiana, por lo que se puede hablar un poco más de la «gracia común», también podemos esperar que Dios, en su propia manera, en horas y lugares de su elección, puede haber funcionado en la vida de Steve, al final, un recuerdo de los dones de Cristo, que habría recibido en su vida. A menos que hayas estado con una persona en sus últimos días, no tienes idea de lo que sucede en el corazón de una persona y la mente en los últimos días y momentos de la vida. Esperemos que Dios trajo a Steve el recuerdo de lo que había aprendido de joven en la Iglesia Luterana-Sínodo de Missouri clase de confirmación, enseñado por mi amigo el Rev. Dr. Martin Taddey, ya fallecido.

Por lo tanto, dejemos el juicio a Dios, y dejar la sentenciar a aquellos que no tienen esperanza. Nosotros, que tenemos esperanza en Cristo sabemos que para toda la humanidad el que sufrió, murió y resucitó como el vencedor de nuestros mayores enemigos: el pecado, la muerte y el diablo, nos ha llamado a ser suyos. Tenemos la esperanza de que, en su misericordia, él una vez extendió su mano y buscó en el corazón de Steve Jobs el pensamiento final. Y esa es la «otra cosa» que sería mejor que cualquier cosa que Steve nunca anunció y nos habló.

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Por Fionna Agomuoh|Corresponsal de Christian Post
Traducción de Emilia Fuentes

Steve Jobs, el innovador de Apple falleció el 5 de octubre después de una larga batalla contra el cáncer de páncreas. El tema de la fe de Jobs ha sido un tema candente desde que la noticia de su muerte fue anunciada.

  • jobs
    (Reuters / Demianchuk Alexander)
    Claveles son colocados delante de una pantalla de computadora que muestra un retrato del co-fundador y ex CEO de Apple Steve Jobs en una tienda de Apple en San Petersburgo, el 6 de octubre de 2011.

Muchos se han preguntado si era un budista o un ateo, y también han cuestionado si era cristiano.

De hecho, Jobs era un budista confeso en los últimos años de su vida.

Sin embargo, los informes han revelado también que Jobs fue bautizado y criado como luterano.

El columnista de About.com, Scott P. Richert noto que Jobs fue bautizado y confirmado en la Iglesia Luterana-Sínodo de Missouri en su columna de opinión del 6 de octubre, la visión cristiana de Steve Jobs.

Refiriéndose al discurso de Jobs de comienzo a la clase en que se graduó en 2005 de la Universidad de Stanford, Richert sugiere que a pesar de sus creencias budistas, Jobs se inspiró aún por su educación cristiana.

«El discurso de Steve Jobs en Stanford no lee un manifiesto budistas. Hay algo en eso que, en caso que no sea intencionalmente cristiano, es por lo menos en consonancia con lo mejor de la enseñanza cristiana. Me gusta pensar que, cuando Jobs lo componía, las lecciones de su catecismo luterano se mantenían burbujeando en su mente», escribió Richert.

«Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para llegar allá… La muerte es muy como el mejor invento de la vida», dijo Jobs durante su discurso.

Pablo McCain de Christian blog, CyberBrethren afirmó en su columna de opinión acerca de cómo paso Jobs sus clases de confirmación donde fue enseñado por el Rev. Dr. Martin Taddey, quien era conocido por ser el pastor de Trinity Evangelical Lutheran Church de Palo Alto, California.

La Iglesia Luterana-Sínodo de Missouri habló con The Christian Post, y ha declarado que están actualmente tratando de confirmar si Jobs era un miembro de su iglesia.

Funcionarios de la Trinity Evangelical Lutheran Church no estaban disponibles para hacer comentarios.

 

 

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