Archivos para julio, 2011


 

pastoresRicosMucho se habla del evangelio de la prosperidad y de las riquezas que amasan algunos predicadores.  La mayoría hemos pensado que los Estados Unidos es el país donde residen los pastores más ricos del mundo pero esto no es verdad.

Tampoco residen en América sino en África, un continente de contrastes y donde la pobreza sobreabunda.  Según la revista Forbes,   Nigeria no sólo es el lugar de residencia de los 5 pastores más ricos del mundo sino que allí es donde se encuentran algunas de las iglesias más grandes del planeta.

A continuación la lista de los cinco pastores más ricos del mundo elaborada por Forbes en su edición online:

 
Obispo David Oyedepo de Living Faith World Outreach Ministry, también conocido como Winners Chapel con un patrimonio neto  de  150 millones de dólares americanos

Chris Oyakhilome de la iglesia Believers’ Loveworld Ministries o Christ Embassy
y con un patrimonio estimado entre los 30 y 50 millones de dólares americanos
Temitope Joshua de la iglesia Iglesia: Synagogue Church Of All Nations (SCOAN) de quien se estima amasa una fortuna entre los 10 y 15 150 millones de dólares americanos

Matthew Ashimolowo cuya iglesia es Kingsway International Christian Centre (KICC).  Se calcula que Ashimolowo cuenta con un patrimonio entre los 6 y 10 150 millones de dólares estadounidenses

 
Chris Okotie de la  iglesia Household of God Church cuyo patrimonio esta valorado entre los 3 y 10 150 millones de dólares americanos

 

http://www.entrecristianos.com



60% de militares creyentes

Rusia prepara a capellanes militares de varias confesiones

En Rusia ha comenzado a operar el instituto de formación del clero militar o de los capellanes.

18 de julio de 2011, MOSCÚ

En las FFAA rusas sirven en la actualidad seis capellanes ortodoxos y un mullah o clérigo musulmán. Casi todos ellos se encuentran por el momento en guarniciones fuera del territorio nacional, pero dentro de poco los capellanes aparecerán en unidades dentro del país. Los cien primeros capellanes están siendo confirmados en el Ministerio de Defensa de Rusia.

 En 2009, el presidente Dimitri Medvedev promulgó un decreto por el ejército debía contar con 240 capellanes de distintas confesiones . Sin duda, un asunto delicado.

Según el Jefe del departamento para el trabajo con los militares creyentes de las FFAA de Rusia, Borís Lukichev, de esto depende el futuro de los soldados y del ejército en general. “No soy partidario de la premura en este asunto. Si vamos a apurarnos podemos estropear la idea del resurgimiento del clero en el ejército ruso. Nosotros colaboramos estrechamente con el Departamento militar de la Iglesia Ortodoxa Rusa y con otras asociaciones religiosas tradicionales de Rusia”, declara.

 FORMACIÓN ESPECIAL
Del total de los militares de Rusia, más del 60% son creyentes. La mayoría profesan la ortodoxia.
  De ahí que sea primordial crear una plantilla de clérigos del rito oriental del cristianismo. Pero no solo ellos recibirán preparación especial.  También representantes de otras religiones serán formados para ocupar el cargo de capellán militar,  explica Borís Lukichev.

Todos los capellanes van a recibir instrucción en un establecimiento militar superior de Moscú. Allí no aprenderán principios religiosos sino militares, y serán llevados a polígonos, pero no van a portar armas para combatir.

Fuentes: Agencias, Agencias

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Las redes sociales desvelan la intimidad familiar

Internet ha cambiado el concepto de intimidad entre los menores

17 de julio de 2011, MADRID

Camino D., de 44 años, acaba de descubrir que su vida está en internet a la vista de los 353 amigos de su hija mayor, de 14 años. En la red aparecen varias fotografías etiquetadas como  Mi familia : ella en bañador, junto a su hija pequeña (8) y su marido (47) en la playa de Santander. Otra imagen de Camino con sus padres y hermanas. En la siguiente, con el traje recién comprado para asistir a una boda. También el pastor alemán que adoptaron hace ahora cuatro años. Y, para que no falte ningún detalle, el chalet en el que viven y detalles del interior, como su título de licenciada y otros objetos que dejan bien claro que su marido pertenece a algún cuerpo de las fuerzas armadas… Y, por supuesto, centenares de imágenes de la primogénita. « Nuestra vida está a la vista de todos. Pero lo peor de todo es que se lo digo y en sus ojos veo que no entiende nada. No comprende mi indignación por ver de qué manera ha vulnerado nuestra intimidad «, indica Camino.

Y es verdad que la adolescente no entiende el enfado de su madre, como tampoco lo entienden sus compañeros de clase. ¿De qué habla? Para ella, colgar fotos en la red no invade ninguna intimidad, como tampoco lo es contar qué hace, qué compra o con quién va…¿Por qué?  Según los expertos, estos jóvenes tienen un concepto de la intimidad completamente distinto al de generaciones anteriores . Los nativos digitales crecen en «la aceptación de la pérdida de anonimato e intimidad, que a nosotros nos parece esencial, quizá por eso se muestran sin pudor en las redes sociales», señalan Susana Méndez, psicóloga y directora de la Fundación GE Social, y Elena Rodríguez, miembro del equipo de Sociológica Tres, en el estudio Adolescentes digitales del Instituto de la Juventud (Injuve).

 Los expertos insisten en que el concepto de lo privado, de lo íntimo, se ha ido transformando. Se trata de un fenómeno prácticamente universal entre los más jóvenes , tan extendido como el uso de determinadas herramientas de la red. Según el estudio del Foro de Generaciones Interactivas y la Fundación Telefónica Menores y redes sociales, el 71% de los chicos y chicas de 10 a 18 años tiene un perfil o varios. A partir de los 14, el uso de redes sociales como Facebook y Tuenti supera el 80% y alcanza su cota máxima de uso (85%) justo antes de la mayoría de edad.

Roger Martínez, sociólogo y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), recuerda que la intimidad, lo secreto, es un concepto burgués relativamente reciente. En la actualidad se da una confusión entre lo público y lo privado, de lo que ya se comenzó a hablar en los años ochenta, explica Martínez, mientras define lo íntimo como «aquello que no queremos que sepan los demás». «Los chicos tienen relativo cuidado con lo que ponen en las redes sociales, pero cuando cuentas con medio millar de contactos resulta complicado controlarlo del todo. Aunque vivimos una mayor exhibición de lo íntimo, los jóvenes y adolescentes dicen que tienen muy clara la separación entre lo que cuelgan en la red (fotos, comentarios) y lo que charlan con sus amigos. Creo que se trata de una expresión más emocional, de dejar un registro (de lo que pasa, de lo que están viviendo). Además, están convencidos de que no pasa nada por mostrar unas fotos tuyas. El control de la intimidad tiene menos valor que años atrás».

 Y no es sólo internet, apuntan los especialistas. A través de los teléfonos inteligentes como la BlackBerry y programas como WhatsApp, los adolescentes intercambian un volumen enorme de mensajes, fotos, vídeos con sus contactos . «Sobre todo a estas edades, hay que entenderlo como una forma de estar juntos, de mantener la conexión con tu grupo de iguales, de tener un contacto continuo», concluye Roger Martínez.

El profesor del IE Business School y experto en tecnología Enrique Dans ejemplifica el choque generacional que provoca la transformación del concepto de lo íntimo, lo privado. «Le insisto a mi hija para que cuelgue sus fotos en cerrado, no en abierto. No les preocupa aparecer en bikini. En general, los internautas más jóvenes no están preocupados por exhibirse. La red es una prolongación constante y permanente de su vida social. Sienten la necesidad de alimentar la conexión. Compartir contribuye a alimentar su imagen».

 Hasta ahora, explica Dans, «se ha valorado la privacidad, la posibilidad de perderla nos resulta incómoda. Para nuestros hijos, no existe. Es más, tiene una connotación negativa. No mostrarte en internet resulta sospechoso:’ ¿Por qué no estará en internet?’, se preguntan. Se trata de una generación que no pretende compartirlo todo, pero sí que prima poder ser encontrados en la red. Es una cuestión de proximidad».

Por su parte, Méndez y Rodríguez hacen hincapié en los cambios sociales y de conceptos sufridos con el desarrollo de la tecnología y en cómo ha aumentado el control de las personas que la utilizan –sean mayores o jóvenes–, hasta puntos antes impensables. «Vamos dejando rastro como nunca de nuestros movimientos (en compras, teléfonos, navegación…). La aldea global está más controlada que nunca, en una especie de contradicción entre la libertad de movimiento y la pérdida de la intimidad», señalan. Sin embargo, las críticas hacia esa pérdida de anonimato proceden mayoritariamente de las personas que utilizan poco las nuevas tecnologías. El resto parece haberse amoldado a las nuevas circunstancias y valorar las ventajas que aporta, sobre todo los menores.  De hecho, para los jóvenes, internet y, más en concreto, las redes sociales representan libertad y cercanía.

 Importa pues la escala de valores que se aplica y, de la mano, la percepción del riesgo de cada uno.  En Menores y redes sociales, realizado por Xavier Bringué y Charo Sádaba, se detalla la falta de prevención de jóvenes y adolescentes a la hora de mostrar información personal en la red: uno de cada cuatro chicos y chicas de 10 a 16 años que tienen más de un perfil en internet considera que puede «poner cualquier foto o vídeo» suyo. Mientras, una encuesta reciente de la Fundación Solventia refleja que sólo el 1,7% de los adolescentes de 14 a 16 años asegura no ser consciente de que lo que cuelga en la red puede ser visto por otros usuarios.

El sociólogo Francesc Núñez y el filósofo Pau Alsina han colaborado en la reciente exposición Extimidad: arte y tecnología, en el Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma de Mallorca. A través de sus textos, apuntan que  la espectacularización de lo íntimo lleva años forjándose, por ejemplo, mediante programas de televisión como los reality show o del avance de la prensa del corazón. Sin embargo, destacan que con las nuevas tecnologías como internet se ha ahondado en el proceso : «Las TIC permiten una enorme reflexividad, que convierte al yo en algo que se puede dimensionar fácilmente y presentar en los espacios públicos».

Para abordar estos cambios, Enrique Dans se remite a Mark Zuckerberg, fundador de Facebook: «Zuckerberg piensa que la privacidad es un accidente histórico. Mientras se vivió en pequeños núcleos no existía, todo el mundo lo sabía prácticamente todo del otro. En las grandes ciudades, ya no eres capaz de abarcar todo lo que pasa a tu alrededor. Ahora, la tecnología amplía nuestro ancho de banda mental y, si sientes curiosidad por los nuevos vecinos, en la red puedes ver sus fotos y saber cuántos hijos tienen o, en ocasiones, hasta si se emborracharon hace unos días».

Sin embargo, el profesor del IE se muestra optimista sobre cómo afrontar los cambios, ya que considera que a mayor utilización de estas herramientas, habrá menos coladeros indeseados de información y mayor control de la capacidad de privacidad.

 ¿Qué pueden hacer los padres? Dans defiende que hay que explicar a los críos a qué se exponen  (pornografía, mal uso de la información),  pero reclama un esfuerzo de los progenitores. «Es necesario tener más cultura del medio. No se puede asumir que los hijos saben más de tecnología. No hay padres ignorantes sino desinteresados». En esta línea se ha manifestado reiteradamente el sociólogo Javier Elzo, que ha analizado la relación entre los jóvenes y la tecnología. Elzo considera imprescindible impulsar iniciativas de concienciación y educación. Expertos en redes sociales reunidos esta semana en Madrid, entre ellos el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Lucas Murillo de la Cueva, abogan por «normalizar la cultura de la protección de datos entre los jóvenes».

Fuentes: La vanguardia

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Canciones de fe y esperanza

Hillsong en Vivo supera en ventas a Beyoncé y Lady Gaga

‘God is Able’ fue grabado frente a miles de fieles en el Sydney Entertainment Centre de Australia.

16 de julio de 2011, SYDNEY

El reciente álbum de la banda de rock de la iglesia Hillsong de Sydney, titulado ‘God is Able’, debutó en el el lugar tercero del top de canciones vendidas esta pasada semana, justo detrás del 21 de Adele en el número uno, y Sorry for Party Rocking de LMFAO. Supera así a artistas del tirón de Beyoncé y Lady Gaga.De esta forma,  se convierte en el décimo álbum cristiano en llegar a los 10 primeros en la tabla de ventas desde el año 2002.

 ‘God is Able’ es la grabación en vivo numero 20 de la banda,  que ya ostenta varios discos de oro y platino. Los 11 temas interpretados por los miembros del equipo de Hillsong, Morgan Reuben, Joel Houston, Ben Fielding, Darlene Zschech y Hillsong United también incluye el talento de los equipos internacionales de Londres, Estocolmo y Ciudad del Cabo.

 TEMÁTICA
 El álbum se centra en la relación de las personas con Dios en medio de circunstancias difíciles como la crisis que Australia y el resto del mundo sufrieron
  con los tsunamis, terremotos, desastres nucleares, tornados y guerra.

« Nos sentamos a escribir ‘God is Able’ con las palabras de Efesios 3 en nosotros «, dijo Ben Fielding. «Dios no es tan pequeño como para creer que se reduce a nuestros pensamientos y planes grandiosos. Él va inmensamente más allá. En nuestros momentos más esperanzadores, y cuando es difícil imaginar un camino a seguir, cuando las circunstancias parecen tan abrumadoras… Nuestro Dios está con nosotros, Él está por nosotros, Él no nos fallara ni dejará», afirmó.

Reuben Morgan, pastor del la sección de alabanza y adoración en la iglesia Hillsong de Australia, dijo en un comunicado, «Me encanta este disco. Las canciones son frescas, son cantos de fe y esperanza. Son las canciones a las que nuestra iglesia realmente se ha aferrado.»

 

 

Fuentes: The Christian Post

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Iglesia Anglicana de Inglaterra desaparecerá en veinte años

En los últimos 40 años, el número de feligreses adultos se ha reducido a la mitad, y lo peor es que el número de niños que asisten a la adoración regular se ha reducido aún más.

Inglaterra | Jueves 16 de Julio, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña

La Iglesia Anglicana de Inglaterra dejará de existir en 20 años, debido a que su actual generación de adoradores muere a una edad muy avanzada, advirtieron los líderes anglicanos.

En los últimos 40 años el número de feligreses adultos se ha reducido a la mitad, pues el promedio de edad de sus miembros es ahora de 61 años y de aquí al 2020, habrá una “crisis” de “desgaste natural” que llevará a la caída de sus miembros, resaltó la asamblea nacional de la Iglesia Anglicana, publica el diario The Telegraph de Inglaterra.

Estas advertencias han provocado que la Iglesia Anglicana inicie una campaña urgente de reclutamiento nacional para atraer a más miembros.

En los últimos 40 años, el número de feligreses adultos se ha reducido a la mitad, y lo peor es que el número de niños que asisten a la adoración regular se ha reducido aún más.

El Rev. Dr. Patrick Richmond, un miembro del Sínodo de Norwich, dijo en la reunión que algunas proyecciones sugieren que la Iglesia ya no funcionará y desaparecerá en los próximos 20 años.

“La tormenta perfecta se ve llegar rápidamente en el horizonte del envejecimiento de las congregaciones”, dijo Richmond.

El reverendo Paul Butler, obispo de Nottingham y Southwell, dijo al Sínodo que la iglesia tal parece que se ha vuelto demasiado “capitalista” y debería reformarse para promover los valores cristianos.

http://www.noticiacristiana.com


Con documentos secretos vaticanos

Surgen nuevos datos del genocidio turco con los cristianos armenios

Hasta la fecha, las autoridades turcas no reconocen el genocidio de millón y medio de cristianos arrmenios.

16 de julio de 2011, ROMA

El genocidio llevado a cabo por los musulmanes turcos del Imperio Otomano fue dirigido contra la población cristiana: armenios, asirios, y griegos, fueran protestantes, católico romanos, ortodoxos, o de la Iglesia Cristiana asiria.  Fueron asesinados millón y medio de cristianos armenios, tres cuartos de millón de cristianos asirios y medio millón de cristianos griegos.

Estos grupos, atacados porque eran cristianos, trabajan hoy de manera coordinada para aumentar la concienciación sobre el genocidio ocurrido.

El Vaticano participará en la publicación de un libro de documentos y testimonios, muchos de los cuales proceden de sus propios archivos, en los que se expone la “enorme masacre” de cristianos armenios llevada a cabo en el Imperio Otomano entre 1915 y 1916.

Así lo dio a conocer recientemente en rueda de prensa el prefecto de los archivos vaticanos, monseñor Sergio Pagano, al anunciar la próxima aparición de ese libro, en el que figuran “los procedimientos de tortura de los turcos hacia los armenios, lo que puede denominarse como una enorme masacre”.

 NUEVOS DATOS TERRIBLES
 Pagano explicó que entre los documentos del Vaticano destacan algunos en los que se relatan los actos de barbarie de los soldados turcos con las mujeres armenias embarazadas, un capítulo “que me ha hecho sentir vergüenza de ser hombre”. “Sin la fe -dijo Pagano- no vería en esos episodios más que oscuridad”.

Asimismo indicó que algunos documentos describen cómo los soldados turcos “parecían jugar a los dados para adivinar el sexo del niño antes de matar al feto con la bayoneta, una vez extraído del vientre de la madre”.

 LA HISTORIA DEL GENOCIDIO
La estratégica posición de la meseta de Armenia, cruce de caminos de las caravanas comerciales entre Oriente y Occidente, fomentó desde tiempos antiguos el interés de los pueblos que la rodeaban, y fue determinante para que haya sido conquistada sucesivamente por persas, macedonios y romanos. Más tarde fue la dominación bizantina y luego la árabe. Hacia mediados del siglo XI aparecen en la región los selyúcidas, nómades mongoles del Asia Central, luego los tártaros y más tarde los turcomanos.

Entre fines del siglo XVI y comienzos del XVII, la región este de Armenia se convirtió en área de conflicto entre los turcos otomanos, los persas y los rusos quienes a partir de entonces comienzan a tener presencia en la geopolítica de la región.

El sultán Abdul Hamid (1876-1909) entre 1884 y 1896 masacróo aproximadamente 300.000 armenios. Tras ser Hamid derrocado el poder pasa a manos de los Jóvenes Turcos.Lo que en principio pareció el inicio de una época de paz y fraternidad, basada en la igualdad de derechos, poco a poco se fue transformando en el período más oscuro de la historia armenia.

En el nuevo orden elaborado por los Jóvenes Turcos, los armenios constituían un obstáculo. La Primer Guerra Mundial facilitó la concreción de su objetivo: transformar un imperio heterogéneo en un estado homogéneo fundado en el concepto de un pueblo, una nación.

«Una de las metamorfosis más inesperadas y trágicas de la historia contemporánea armenia fue el proceso que se desarrolló de 1908 a 1914, durante el cual  los Jóvenes Turcos, de apariencia liberal, se transformaron en nacionalistas extremos, ávidos de crear un orden nuevo y de suprimir la cuestión armenia, eliminando al pueblo armenio » (Richard Hovannisian «La question arménienne»).

Del 23 al 24 de Abril de 1915 fueron detenidos, deportados a Anatolia y asesinados unos 650 dirigentes armenios de Constantinopla. A partir de entonces, se dio la orden de deportación de la población civil, desde las zonas de guerra en el Cáucaso, hacia los centros de reinstalación, en los desiertos de Siria y Mesopotamia.

El mismo esquema de arresto y asesinato de los líderes y de los hombres mayores de 15 años, así como la deportación del resto de la población -mujeres, ancianos y niños-, hacia los desiertos de Siria, se repitió en todos las localidades armenias.

 Esta larga marcha, que para muchos fue el camino hacia la muerte, era acompañada de violaciones, torturas y robo de lo poco que llevaban consigo los deportados. Los escasos armenios que lograron sobrevivir, fueron trasladados a distintos puntos del Medio Oriente donde el hambre y las epidemias hicieron su parte.

 MUERTE Y PODER
 Los hechos descriptos fueron encuadrados dentro del concepto de “genocidio”.  Este término fue creado por Raphael Lemkin y aplicado por primera vez durante el juicio a los principales responsables del crimen contra los judíos, durante la Segunda Guerra Mundial.

Helen Fein, quien prioriza la responsabilidad del Estado en el acto de genocidio, afirma lo siguiente: «las víctimas de los genocidios premeditados del siglo XX -judíos, gitanos, armenios- fueron asesinados para que los designios del Estado en vista de un orden nuevo fueran realizados. En los dos casos, la guerra fue utilizada para transformar a la nación con el objeto de adaptarla a las concepciones de la élite en el poder, eliminando a grupos considerados extranjeros, enemigos por definición».

A partir de entonces, la emigración de los armenios fue casi total.  De 2.100.000 almas en el Imperio Otomano, en 1912, de acuerdo con las estadísticas del Patriarcado Armenio de Constantinopla se pasó a 77.435, en 1927, concentradas especialmente en Estambul y aproximadamente 50.000 en 1993.

 A pesar de la política de negación que encaró el gobierno turco, sobre todo a partir de 1920, los archivos europeos y americanos, así como el análisis de los hechos a partir de los testimonios de los sobrevivientes, demuestran que el genocidio armenio fue un hecho premeditado, destinado a la eliminación del pueblo armenio por no renunciar a la preservación de su cultura.

Pero hasta ahora las autoridades turcas se han negado siempre a reconocer la “enorme masacre” (1915-1916), y se limitan a admitir “abusos no sistemáticos” por parte del ejército.

Fuentes: ReL

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by Mike Breen

From time to time I will have the people I’m discipling write out their own pastoral obituary. I ask them to write out how our enemy would take them out, rendering them unable to serve their family and communities. As you can imagine, the answers vary, but always serves as a really helpful exercise as they are forced to confront issues of character, etc.

Now last week I did a post looking at some of the things the American church is doing well.Today, let’s do something different. You see, taking the same exercise I’ve used with pastors, for the past year I’ve been thinking how the enemy would/might be trying to take down the American church. Now what I’ve noticed is that the original temptations Jesus faced (which can best be boiled down to Appetite, Affirmation and Ambition) are somehow warped and insinuated into the culture. As each culture is distinct and different, a smart enemy would come at each culture in subtle ways, tempting them in ways they don’t see or expect, and with things that would look different from culture to culture.

For instance, the issues the European church deal with are actually quite different than the ones the American church is dealing with…even though often times they are put under the same broad umbrella of “Western Church.” Sure, there are some similarities, but the attack is different. More nuanced.

But those original temptations of Appetite, Affirmation and Ambition are slowly insinuating themselves into everything we call CHURCH. We just often don’t recognize it or see it.

And so this is how, if our enemy gets his way, the American church could be taken out:

  • A culture of CELEBRITY (affirmation)
  • A culture of CONSUMERISM (appetite)
  • A culture of COMPETITION (ambition)
  • CELEBRITY
The idea of celebrity is deeply woven into American culture and values. All you have to do is look at the ridiculous nature of Reality TV and you see how Americans are constantly craving celebrity (either to be a celebrity or to find the next celebrity and stalk there every move). Now there is nothing dark or sinister about “celebrity” in and of itself. You can’t find an argument that says Jesus wasn’t a huge celebrity in his day. However, there is a difference between beingfamous and being significant. If Jesus was famous, it’s because he was doing something significant. The problem with many pastors is they make decisions, develop personas and define success from the lens of what will make them a celebrity/famous (even if they don’t know it or see that they are doing this). So in American church culture, it’s pretty easy to become a celebrity: Grow a HUGE church. Now all in all, it’s not terribly difficult to grow to be a giant church if you have the right tools at your disposal…but that doesn’t mean the ends justify the means of getting there. For instance, though Jesus was a celebrity in his day, he was willing to say things that ran people off in droves. In fact, the book of Mark chronicles the way (from about the mid-point of the book on) how people left Jesus to where, at the end, virtually no one was left. NO ONE wants to be associated with him for fear of the consequences. That’s a Charlie Sheen-esque flameout (obviously without the character issues!). That’s not something you see too often in American churches. I suspect it’s because riven deeply into the American psyche is the desire to be a celebrity. And American pastors are very susceptible to this. Many subtle things happen in people who desire to this kind of celebrity status: They can disengage community and isolate themselves, setting themselves up for moral failure. They can make decisions that are numbers driven and not always Kingdom driven. They can skew to a shallow understanding of the Gospel as opposed to a holistic one that leads people to discipleship. They can put the good of their church (their personal Kingdom) over the good of God’s Kingdom. Question: In what ways are your decisions made by a subtle undercurrent of ambition and a hope for celebrity?
  • CONSUMERISM

We live in a culture that revolves around consuming. Every TV commercial, every store, every credit card company, every bank, every TV show or movie, every piece of clothing, car or product, every website, every restaurant…every everything is tailored to fit your desires, needs or personal preference. We are easily infuriated when things don’t happen exactly as we want them. We exist in a place that implicitly says this: “We are here to serve you and meet your every whim and desire. Let us take care of you.” What’s more, it’s never enough. Eventually the house or the car get older and we want new ones. The clothes aren’t as fashionable and we want something more in style. That restaurant is getting boring, we must find another. Our favorite TV show is wearing thin, so the search begins for the next favorite. And on and on and on. This is how we are wired to think in the United States. And it is all backed up by this rationale: You’re worth it. You deserve to have what you want, how you want it, when you want it. And for the most part, the church plays the exact same game. We do as best we can to provide as comfortable an experience as humanly possible, using every means at our disposal to attract them in (and then keep them in). So we tailor what we do around their wants and desires. That’s Marketing 101, right? The problem is at the end of the day, the only thing that Jesus is counting is disciples. That’s it. He doesn’t seem to care too much about converts, attendance, budgets or buildings. It’s about disciples. And, by nature, disciples are producers, not consumers. Yet most of our churches are built around feeding consumers. I’d argue 90% of the church’s time, energy and resources are linked to this. But the issue is this: The means you use to attract people to you are usually the means you must use to keep them. In other words, if you use consumerism to attract them to your church, it often means you must continue using it to keep them…or else they will find another church who will meet their “needs.” And yet…that consumer mentality is antithetical to the Gospel and to the call of Discipleship. Disciples aren’t consumers, they are producers. Jesus cared about disciples more than anything else. Question: In what ways is your church community using consumerism as the means to draw people to a Gospel that is, in and of itself, anti-consumerism?

  • COMPETITION
You will never find a more hyper-competitive culture than you do in the United States. As a foreigner living in this land, I can attest to that with the utmost respect. Americans love to win, they love the struggle of the journey and love holding up the gold medal of victory. Now don’t hear me wrong, there’s nothing wrong with being competitive, it’s just how competition has become warped and twisted within our culture. And it’s that, at least in the church, we are competitive about the wrong things. Much of the American church finds itself competing with the church down the road. “Are we bigger than them? Do we have more influence than them? Do we have the best/biggest youth group in town? Do people like to get married in our church building? Do people like our church better than theirs?” The fact of the matter is that there is a battle, we do have an enemy and we should be competitive…but against our enemy! What we haven’t seen is how crafty he is. This seems to be the alliance he has struck with the American church: “I’ll let a good chunk of your churches grow…just not at the expense of my territory.“ And so what happens? 96% of church growth is due to transfer growth and not churches striking into the heart of our enemy’s territory. We’ll consider it a win because we have the new service or program that is growing…but that growth is mainly from people coming from other churches. That’s not a win! That’s a staggering loss. Furthermore, for many pastors, we don’t think we’ve won until we’ve won AND someone else has lost. Seriously?! For sure, we have an enemy and we should be competitive, but we should be competing against our enemy, knowing that the final battle has already been won, and not competing against our own team members. So gifted and skilled is our enemy, so conniving is he, that he has convinced us that beating the people on our own team is victory while he stands back and laughs, rarely having to ever engage in conflict, protecting his territory. He is beating us with a slight of hand, with a clever distraction, turning us against ourselves. Question: In what ways are you competing (both in actuality or simply in your mind) against people who are on your own team?

In all honesty, it isn’t that the American church will ever truly die or cease to exist. It will always be there. But it is entirely possible that if these three critical issues aren’t addressed and dealt with, it will be a hallow shell that is spiritually listless.

If we think through Celebrity, Consumerism and Competition, the anti-body against all of these is sacrifice. Learning to lay down what builds us up and giving to others instead. “Learning to serve, rather than to be served.” Looking for anonymity rather than celebrity. To build a culture of producers rather than a consumers. To live in a vibrant, sacrificial community fighting a real enemy rather than competing against the same community God has given us to fight WITH rather than AGAINST. It’s about sacrificing what we want for the glory of God and the advancement of his Kingdom, regardless of our advancement or desires. Clearly this is what Paul was getting after in Philippians 2:6-11 when describing the attitude of Jesus as taking on the attitude of a servant, willing to sacrifice all acclaim and equality with God. It was a willingness to set aside and sacrifice celebrity, consumerism and competition at the altar of the incarnation.

Fifty years ago, as these three subtle threads were being woven into the American church, Dr. Martin Luther King, Jr., serving as a prophetic voice, said this:
If today’s church does not recapture the sacrificial spirit of the early church, it will lose its authenticity, forfeit the loyalty of millions, and be dismissed as an irrelevant social club with no meaning for the twentieth century.
We are now into the second decade of the 21st century and we find ourselves still, for the most part, refusing to sacrifice what we want for what God is asking of us and his Church. Will we have the courage to sacrifice as Christ sacrificed? Will we do the things that cost us so that his Kingdom may advance?
OBITUARIO PARA LA IGLESIA AMERICANA

De vez en cuando voy a tener la gente que estoy discipulando va  a escribir su obituario pastoral. Les pido que escriban cómo nuestros enemigos les llevarían a cabo, que les impide atender a sus familias y comunidades. Como se puede imaginar, las respuestas varían, pero siempre sirve como un ejercicio muy útil, ya que se ven obligados a enfrentarse a cuestiones de carácter, etc

Ahora la semana pasada hice un post en busca de algunas de las cosas de la iglesia estadounidense se encuentra bien. Hoy en día, vamos a hacer algo diferente. Usted ve, teniendo el mismo ejercicio que he usado con los pastores, en el último año he estado pensando en cómo el enemigo / podría estar tratando de acabar con la iglesia americana. Ahora lo que he notado es que Jesús enfrentó tentaciones originales (como puede ser  la mejor manera reducir el Apetito, La afirmación y la ambición) son de alguna manera insinuaciones retorcidas de la cultura. A medida que cada cultura es distinta y diferente, un enemigo inteligente que viene en cada cultura de manera sutil y tentadora de manera que no se le ve o espera, y con las cosas que se vería diferente de cultura a cultura.

Por ejemplo, los problemas de la  iglesia europea  en realidad son muy diferentes a los de  la Iglesia estadounidense está tratando con … a pesar de que muchas veces se ponen bajo el mismo paraguas amplio de la «Iglesia de Occidente.» Claro, hay algunas similitudes, pero el ataque es diferente. Más matizada.

Pero las tentaciones originales de apetito, la afirmación y la ambición poco a poco se insinúan en todo lo que llamamos iglesia. Simplemente a menudo no se le reconocen ni se ve.

Y así es como, si nuestro enemigo sale con la suya, la Iglesia estadounidense debería renunciar a:

Una cultura de la celebridad (afirmación)

Una cultura de consumismo (apetito)

Una cultura de la competencia (ambición)

CELEBRIDAD

La idea de la fama es profundamente entrelazada en la cultura y los valores estadounidenses. Todo lo que tienes que hacer es mirar a la naturaleza ridícula de la realidad TV y ver cómo los estadounidenses están en constante deseo de celebridad (ya sea para ser una celebridad o para encontrar la próxima celebridad y la persecución en cada movimiento). Ahora no hay nada oscuro o siniestro «celebridad» en sí mismo. Usted no puede encontrar un argumento que dice que Jesús no era una gran celebridad en sus días. Sin embargo, hay una diferencia entre ser famoso y ser importante. Si Jesús era famoso, es porque estaba haciendo algo importante. El problema con muchos pastores hacen decisiones, desarrollan un personaje y definen el éxito atreves del lente de lo que va a hacer una celebridad / famoso (incluso sin saber o reconocer de lo que están haciendo). Así que en la cultura de la iglesia americana,  es bastante fácil llegar a ser una celebridad: Hacer crecer una gran iglesia. Ahora todo en todos, no es terriblemente difícil crecer para ser una iglesia gigantesca si usted tiene las herramientas adecuadas a su disposición … pero eso no significa que el fin justifica los medios para llegar allí. Por ejemplo, cuando Jesús era una celebridad en su día, él estaba dispuesto a decir cosas que corrieron las personas saliendo en manadas. De hecho, el libro de Marcos relata la manera (alrededor del punto medio del  libro sobre) cómo la gente dejó Jesús para que, al final, prácticamente se quedara sin nadie. NADIE quiere estar asociado con él por temor a las consecuencias. Eso es un Charlie Sheen-es que Apagado (obviamente sin los problemas de carácter!). Eso no es algo que se ve muy a menudo en las iglesias de América. Sospecho que es porque dividido profundamente en la psique norteamericana es el deseo de ser una celebridad. Y los pastores americanos son muy susceptibles a esto. Muchas cosas sutiles ocurren en personas que desean este tipo de estatus de celebridad: Se puede desactivar la comunidad y se aíslan, fijándose para el fracaso moral. Que puedan tomar decisiones que son números y no siempre impulsado impulsados por  el Reino. Se puede inclinar a una comprensión más profunda del Evangelio en lugar de una integral que lleva a la gente a ser discípulos. Se puede poner el bien de su iglesia (su reino personal) sobre el bien del Reino de Dios. Pregunta: ¿De qué manera son sus decisiones tomadas por un trasfondo sutil de la ambición y la esperanza de la celebridad?

CONSUMISMO

Vivimos en una cultura que gira en torno a consumir. Cada comercial de televisión, cada tienda, cada compañía de tarjetas de crédito, cada banco, cada programa de televisión o una película, cada pieza de ropa, coche o el producto, el sitio web, todos los restaurantes … todo,  todo lo que se adapta para satisfacer sus deseos, necesidades o preferencias personales. Nosotros  fácilmente enfurecemos cuando las cosas no suceden exactamente como queremos. Existimos en un lugar que, implícitamente, dice esto: «Estamos aquí para servir y satisfacer todos sus caprichos y deseos. Vamos a cuidar de ti. «Lo que es más, es nunca suficiente. Con el tiempo la casa o el coche se hacen mayores y queremos que los nuevos. Las ropas no son tan de moda y queremos algo más en el estilo. Ese restaurante es muy aburrido, hay que encontrar otro. Nuestro programa favorito de televisión se está agotando, por lo que comienza la búsqueda de la siguiente favorita. Y así una y otra vez. Esta es la forma en que se conectan a pensar en los Estados Unidos. Y todo es respaldado por esta razón de ser: Usted se lo merece. Usted merece tener lo que quieres, cómo lo quieres, cuando lo desee. Y en su mayor parte, la iglesia juega el mismo juego exacto. Hacemos lo mejor que podamos para proporcionar una experiencia tan cómoda como sea humanamente posible, utilizando todos los medios a nuestra disposición para atraerlos en (y luego mantenerlos en). Por lo tanto, a medida lo que hacemos en torno a sus necesidades y deseos. Eso es Marketing 101, ¿verdad? El problema es que al final del día, lo único de Jesús es el conteo de discípulos. Eso es todo. No parece que se preocupan demasiado por los conversos, la asistencia, los presupuestos o los edificios. Se trata de discípulos. Y, por naturaleza, los discípulos son los productores, no los consumidores. Sin embargo, la mayoría de nuestras iglesias se construyen alrededor de los consumidores de alimentación. Yo diría que 90% del tiempo de la iglesia, la energía y los recursos están relacionados con esto. Pero la cuestión es la siguiente: Los medios que utiliza para atraer a la gente a que suelen ser los medios que debe utilizar para conservarlos. En otras palabras, si usted utiliza el consumismo para atraerlos a su iglesia, a menudo significa que debe continuar su uso para evitar que … o de lo contrario se encuentra otra iglesia que se reunirá con sus «necesidades». Y sin embargo … la mentalidad de los consumidores es la antítesis al Evangelio y al llamado del discipulado. Los discípulos no son los consumidores,  son los productores. Jesús se preocupaba por sus discípulos más que cualquier otra cosa. Pregunta: ¿De qué manera  su iglesia comunitaria trabaja con el consumismo como medio para atraer a la gente a un Evangelio que es, en sí mismo, contra el consumismo?

COMPETENCIA

Usted nunca encontrará una cultura hiper-competitivo de lo que hacen en los Estados Unidos. Como  extranjero que vivo en esta tierra, puedo dar fe de ello con el máximo respeto. Los estadounidenses les encantan ganar, les encanta la lucha de la jornada y el amor que sostienen la medalla de oro de la victoria. Ahora no se me oye mal, no hay nada malo en ser competitivo, es hasta qué punto la competencia se ha convertido en algo viciado o torcido en nuestra cultura. Y es que, al menos en la iglesia, que somos competitivos en las cosas equivocadas. Gran parte de la iglesia estadounidense se encuentra en competencia con la iglesia en el camino. «Somos más grandes que ellos? ¿Acaso tienen más influencia que ellos? ¿Tenemos el mejor grupo de jóvenes más grande / en la ciudad? Por qué la gente le gusta  nuestra iglesia para casarse? ¿Le gusta nuestra iglesia mejor que la suya? «El hecho del asunto es que hay una batalla, tenemos un enemigo y debemos ser competitivos … pero en contra de nuestro enemigo! Lo que no hemos visto que es  astuto. Esta parece ser la alianza que ha golpeado a la Iglesia de América: «Voy a dejar una buena parte de sus iglesias que crecen justo … no a costa de mi territorio.» Y así, ¿qué sucede? 96% de crecimiento de la iglesia se debe a la transferencia de crecimiento y no las iglesias en huelga en el corazón del territorio de nuestro enemigo. Vamos a considerar que una victoria, porque tenemos el nuevo servicio o programa que está creciendo … pero que el crecimiento es principalmente de personas procedentes de otras iglesias. Eso no es una victoria! Eso es una pérdida enorme. Además, para muchos pastores, no creemos que hemos ganado hasta que hayamos ganado y el otro ha perdido. ¿En serio?! Por supuesto, tenemos un enemigo y debemos ser competitivos, pero debemos estar compitiendo contra nuestro enemigo, sabiendo que la batalla final ya ha sido ganada, y no competir con nuestros propios miembros del equipo. Por lo tanto dotado y cualificado es nuestro enemigo, por lo intrigante es, que nos ha convencido de que golpear a la gente en nuestro propio equipo es la victoria, mientras que se queda atrás y se ríe, rara vez de tener que realizar siempre en conflicto, la protección de su territorio. Él nos está golpeando con un juego de manos, con una distracción inteligente, para que vayamos en contra de nosotros mismos. Pregunta: ¿De qué manera estás en competencia (tanto en la realidad o simplemente en su mente) contra las personas que están en tu propio equipo?

Con toda honestidad, no es que la iglesia estadounidense nunca realmente muere o dejen de existir. Que siempre estará ahí. Pero es muy posible que si estas tres cuestiones fundamentales no se tratan y solucionan, será una cáscara de santificar que es espiritualmente indiferente.

Si pensamos que a través de Celebridad, el consumismo y la competencia, el anti-cuerpo en contra de todos estos es el sacrificio. Aprender a establecer lo que nos construye y entrega a los demás en su lugar. «Aprender a servir, en lugar de ser servido.» Buscando el anonimato en vez de la celebridad. Para construir una cultura de los productores en lugar de a los consumidores una. A vivir en una comunidad vibrante y sacrificio lucha contra un enemigo real en lugar de competir contra la misma comunidad que Dios nos ha dado para luchar con y no contra. Se trata de sacrificar lo que queremos para la gloria de Dios y el avance de su reino, a pesar de nuestro progreso o deseos. Es evidente que esto es lo que Pablo estaba después en Filipenses 2:6-11 al describir la actitud de Jesús como la toma de la actitud de un siervo, dispuesto a sacrificar a todos los elogios y la igualdad con Dios. Fue la voluntad de dejar a un lado y el sacrificio de la celebridad, el consumismo y la competencia en el altar de la encarnación.

Hace cincuenta años, ya que estos tres hilos sutiles se tejían en la iglesia de América, el Dr. Martin Luther King, Jr., que sirve como una voz profética, dijo lo siguiente:

Si la iglesia de hoy no recuperar el espíritu de sacrificio de la Iglesia primitiva, perderá su autenticidad, perderá la lealtad de millones, y será descartado como irrelevante  club social con ningún significado para el siglo XX.

Ahora estamos en la segunda década del siglo 21 y nos encontramos todavía, en su mayor parte, se niega a sacrificar lo que queremos para lo que Dios pide de nosotros y de su Iglesia. ¿Tendremos el coraje de sacrificar, como Cristo sacrificado? Vamos a hacer las cosas que nos costó para que su Reino puede avanzar?


Escrito por Entrecristianos

iglesiaMisional

En nuestra entrega anterior intentamos definir lo que es ser «iglesia misional» y la idea de percibir este concepto como un cambio de paradigma. En esta oportunidad profundizamos un poco más en el tema y para ello intentaremos elaborar una lista de lo que implica ser una «iglesia misional» y otra lista que con lo que no es ser «iglesia misional». Además tomamos algunos aspectos de J.R. Woodward que definen su perspectiva en cuanto a este tema.

Lo que significa ser iglesia misional

♦ La iglesia misional la forman un grupo de creyentes que trabajan para lograr la «mision dei»

♦ La iglesia misional es un lugar donde las personas exploran y redescubren el significado de ser enviados por Jesús a proclamar el Reino a las personas que tienen su misma identidad y vocación.

♦ La iglesia misional son comunidades de fe que quieren vivir su fe en el entorno natural donde se desenvuelven

♦ La iglesia misional quiere hacer misión en su contexto.

♦ La iglesia misional tiene un compromiso con la cultura (estar en el mundo) sin que esto implique ser envueltos en la misma (no ser del mundo), y por lo tanto su deseo es ser una iglesia indígena.

♦ La iglesia misional entiende que Dios está presente en la cultura. Por lo tanto su propósito no es llevar a Dios a la cultura o llevarse a los individuos fuera de la cultura a espacios sagrados.

♦ La iglesia misional significa algo más que ser contextual, se trata de descubrir la esencia de lo que es ser iglesia.

♦ La iglesia misional busca plantar comunidades misionales de todo tipo.

♦ La iglesia misional es evangelística y proclama el Evangelio al mundo. Para ella las palabras no son suficientes puesto que el Evangelio implica servicio y comunidad.

♦ La iglesia misional alinea todas sus actividades a la «missio dei» (misión de Dios).

♦ La iglesia misional da un papel fundamental a la integridad, la moral, la conducta y la compasión que dan crédito al testimonio verbal.

♦ La iglesia misional depende totalmente de Dios y se mueve en lo sobrenatural.

♦ La iglesia misional es ortodoxa en su forma de entender las escrituras, pero a la vez culturalmente relevante en la forma como la practica.

♦ La iglesia misional busca descubrir los dones de sus miembros y depende más en personas con dones que personas con talentos aprendidos.

♦ La iglesia misional es una comunidad sanadora en la que sus miembros aprenden a sobrellevar las cargas de todos y se ayudan mutuamente en la restauración.

Lo que no es la iglesia Misional

♦ La iglesia misional no es un conjunto de bienes y servicios religiosos o un lugar donde la gente acude semanalmente para revisarse espiritualmente.

♦ La iglesia misional no es un lugar donde acuden los cristianos para alimentarse y satisfacer sus necesidades.

♦ La iglesia misional no es un lugar donde se contratan a líderes «profesionales» para realizar el trabajo de la iglesia.

♦ La iglesia misional no es una iglesia con un «buen programa de misiones». Su gente es el programa de misiones para ir Jerusalén, Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

♦ La iglesia misional no es una nueva estrategia de evangelismo.

♦ La iglesia misional es misional no sólo porque es joven y posmoderna.

¿A qué se parece la iglesia misional?

JR Woodward en su libro «Dream Awakener» (Despertador de sueños) explica su perspectiva que nos ayuda a entender lo que conlleva ser misional. A continuación algunos puntos interesantes

♦ No pone su enfoque en el número de personas que vienen a los servicios de la iglesia, sino a la cantidad de personas que se ministran y se ayudan

♦ No pone su enfoque en cuántas personas asisten a su ministerio,  sino en la cantidad de personas que se han equipado para el ministerio.

♦ No se enfoca en cuántos se ministran dentro, sino más bien en  cuántos se ministran fuera.

♦ No busca simplemente ayudar a las personas a ser íntegros, sino en ayudarles en ser íntegros en el mundo en relación a la justicia social.

♦ No se enfoca sólo en cuántos incrédulos llegan a la comunidad, sino también cuántos creyentes viven en comunidad sanamente.

♦ No sólo se enfoca en sanar las heridas del pasado de los creyentes sino que busca que vivan en la plenitud del Espíritu.

♦ No sólo cuenta los recursos que Dios ha dado, sino como se utilizan esos recursos para el bien del prójimo que está en el mundo.

♦ No sólo busca conectar con la cultura que la rodea, sino que también se  compromete con la cultura de su entorno.

♦ No busca simplemente producir paz a los individuos, sino busca producir paz en el mundo.

♦ No sólo busca eficacia en su misión, sino ser fiel a Dios.

♦ No sólo busca el bienestar del país donde se desarrolla, sino que también se preocupa por el bienestar de otros países.

♦ No sólo busca traer personas al Reino sino también como expandir el Reino de Dios en la tierra.

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Juan Simarro Fernández

Retazos del evangelio a los pobres (28)

“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho mas: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Marcos 10:48. Texto completo en Marcos 10:46-52.
 El grito rebelde del ciego mendigoLa esperanza que Jesús había despertado en el mendigo ciego Bartimeo era imparable.  Nadie podía acallar aquel grito. Cuando oyó que quien pasaba por allí era Jesús, encontró su oportunidad y comenzó a dar voces y gritos… pero el grito o los gritos de los pobres molestan a los que creen estar integrados en la sociedad. Dice el texto que “muchos le reprendían”, pero no hacía caso, no podía obedecer… era su gran oportunidad, declararse en rebeldía contra los que querían acallar su grito. Cuando le ordenaban que callase, dice la escritura que él “clamaba mucho más”.  Era imparable, rebelde, no obedecía a las órdenes de que callara. Su grito sonaba como el paradigma del grito de los pobres y marginados del mundo. A Bartimeo no lo pudieron callar. Su rebeldía triunfó. Tal vez hoy, por el hecho de que el mundo de los integrados dan la espalda al grito de los marginados, este grito ha dejado ronca la garganta de los pobres… y se han resignado. Se necesita del apoyo de los cristianos para que ese grito no pare. Se necesita que los cristianos nos unamos al grito de los pobres de la tierra… hasta que se detenga el mundo y se tengan que parar los responsables del mantenimiento de las estructuras injustas del poder y de la riqueza.

 Jesús se paró. Es lo que yo creo que deberían hacer los creyentes ante el grito de los pobres y marginados del mundo.  Es una pena que ese grito no sea más rebelde y que se haya resignado. Hoy, más de medio mundo en pobreza, permanece callado y resignado… quizás porque no ha encontrado eco a su grito. Se les ha destrozado la garganta y el corazón… pero Jesús se paró. Jesús se detuvo para sorpresa de la multitud. Nunca fue sordo al grito del marginado. Nunca pasó de largo.

Jesús sí criticó a los religiosos y conocedores de la ley cuando pasaron de largo ante el grito del apaleado, del prójimo sufriente. Recordad, por ejemplo, la parábola del Buen Samaritano. Parece que el estribillo triste y trágico de la parábola es este: “y viéndole, pasó de largo”. En el caso de Bartimeo podríamos decir: Y oyéndole, pasaron de largo. Causa suficiente para que, todos estos inmisericordes, sean rechazados como prójimos y, además, enviados a la condena eterna.

Los creyentes del mundo, los discípulos del Maestro, nos deberíamos parar ante el grito de los pobres y oprimidos del mundo. Y cuando ese grito no resuena como una gran sirena atronadora del mundo, nosotros deberíamos iniciar el grito para que ellos, tocados por la esperanza, se pusieran a gritar junto a nosotros. Un grito de rebeldía, un no a la injusticia y al desigual reparto, un no al robo de dignidad de tantas personas en el mundo. Los cristianos deberíamos ser inconformistas, con rebeldía positiva, transmisores de esperanza… hasta contagiar a los pobres del mundo para que no cayeran en la resignación. Alguien tiene que pararse y reflexionar. Jesús ya no está entre nosotros. Nos corresponde sus seguidores pararnos al lado del lacerado, del apaleado y tirado a los márgenes del camino, allí junto al abismo de la desesperación.

El mendigo ciego Bartimeo usó este grito: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Y nadie pudo apartarle de aquel grito.  Se mostró rebelde a las órdenes de silencio y, cuanto más le querían obligar a callarse, más gritaba. Era Jesús. Su esperanza. No podían callarle. ¿Cómo se iba a callar?  Hubieran tenido que matarle. Esa rebeldía sigue necesitando el mundo hoy. El grito del Bartimeo debe ser el grito de la humanidad pobre… y nosotros, los cristianos, tenemos que alentar ese grito y unirnos a él, pararnos ante el grito del sufriente.

Quizás tenemos miedo del conflicto, de molestar a los poderosos de la tierra, a los integrados y acumuladores del mundo. Si tenemos miedo, es que los objetivos no los tenemos claros. Nos falta la rebeldía de Bartimeo que no quiso callarse… porque es más que probable que si nos unimos al grito de Bartimeo, al grito de los pobres de la tierra, comencemos a tener problemas. Si Bartimeo los tuvo, ¿por qué no los vamos a tener nosotros? Todos se echaron encima de Bartimeo pidiéndole que callara, le reprendían. Su grito les parecía molesto y no adecuado. Sin embargo, Bartimeo en su rebeldía activa, en su seguridad ante la esperanza que le transmitía el paso de Jesús, no dejó de gritar, sino que clamaba más aún.

El conflicto nos puede ocurrir a nosotros si nos unimos al grito de Bartimeo. Conflicto con nuestros vecinos, con las autoridades, con los compañeros de trabajo, parientes o amigos… Es necesario tener la rebeldía de Bartimeo. Poco les faltó a aquellas personas para decirle a Bartimeo: ¡Cállate y muérete! Querían reducirlo para siempre a la marginación y a la pobreza.

Quizás es que en el mundo, gritar el nombre de Jesús, impresiona. Más aún cuando se grita el nombre de Jesús en relación con la eliminación del escándalo de la pobreza en el mundo. Poco se grita hoy el nombre de Jesús en relación con la ayuda al prójimo pobre y sufriente, con la ayuda a los oprimidos e injustamente tratados. No usamos el nombre de Jesús, el Hijos de David, para implorar misericordia para con los pobres y sufrientes del mundo. Es una de las carencias del cristianismo hoy.

 Bartimeo, sin ojos, tenía fija la mirada en Jesús.  Algo, motivado por la esperanza, se estaba iluminando en su interior. Unos nuevos ojos… quizás los de la fe. Fe que hoy el mundo necesita para que haya personas que actúan a través del amor, como diría el Apóstol Pablo. Esa fe incipiente, esa esperanza, le animaron a ser rebelde y a no callarse, a gritar por encima de las prohibiciones: “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi”. ¡Ten misericordia! Grito que parece no entender el mundo hoy.

Jesús se paró. Él no podía pasar de largo.  Jesús hoy también está parado al lado de los pobres y sufrientes del mundo. Somos nosotros, los que nos decimos ser sus seguidores, los que no nos paramos ante este grito.  Nos dio ejemplo. Ejemplo que si no seguimos puede hacer que caminemos por el mundo con una fe muerta, eliminada por los excesivos rituales insolidarios, hipócritas como sepulcros blanqueados por fuera. Esto no debe ser así. No es así para muchos cristianos del mundo que han sabido pararse ante el grito de los marginados y se han sentido movidos a misericordia. A partir de ahí, vendrá la acción y el compromiso. Quizás podamos cambiar ese grito en una exclamación de alegría, en un brote de esperanza. Imitemos al rebeldía de Bartimeo aunque se nos venga encima el mundo entero. Lo hacemos en el nombre del Señor. Él tiene poder para sostenernos.

Autores: Juan Simarro Fernández

© Protestante Digital 2011


César vidal Manzanares
Lutero y la necesidad de la Reforma(9)
A pesar de su entrega y dedicación, Lutero no encontró la paz espiritual en la vida monástica.
El monje Lutero busca la paz interiorPor el contrario, su sensibilidad espiritual le conduciría por un camino muy diferente.  Aún más relevante que el avance en el terreno académico fue la evolución espiritual que experimentó el joven Martín durante aquellos años de juventud.

El ambiente que Lutero encontró en el convento constituía una acentuación del espíritu católico de la Baja Edad Media que se resumía en un énfasis extraordinario en lo efímero de la vida presente y en la necesidad de prepararse para el Juicio de Dios del que podía depender el castigo eterno en el infierno o, aún para aquellos que fueran salvos, los tormentos prolongadísimos del Purgatorio. Esta cosmovisión puede resultar chocante para muchos de nuestros contemporáneos, pero resultaba indiscutiblemente cierta y clara para la mayoría de los contemporáneos de Lutero. Además era determinante ya que convertía, de forma lógica, los años de la vida presente en un simple estadio de preparación para la otra vida y contribuía a subrayar la necesidad que cada ser humano tiene de estar a bien con Dios.

 Al entrar en el convento, Lutero había recibido la promesa de que la obediencia a la regla le garantizaría la vida eterna.  Según propia confesión –y todo indica que no exageraba– “fui un buen monje, y cumplí estrictamente con mi orden, de tal manera que podría decir que si la vida monástica pudiera llevar a un hombre al cielo, yo habría entrado: todos mis compañeros que me conocieron puedan dar testimonio de ello” [1] . De hecho, por citar otra referencia autobiográfica, no tenía “otros pensamientos que los de guardar mi regla” [2] . Como ha señalado Lortz, la vida de Lutero en el monasterio no sólo fue correcta, sino que además en ella sólo buscó someterse a Dios [3]

Al entrar en el convento, el maestro de novicios le dio  Las vidas de los Padres  y durante un tiempo, el joven Martín se sintió sometido a la sugestión de aquellas existencias vividas en el ascetismo hasta el punto de que fantaseó con la idea de ser un santo que viviría en el desierto de algunas verduras, raíces y agua fría [4] . Además, Martín se entregó con entusiasmo al ayuno y a la oración sobrepasando el comportamiento habitual de otros monjes [5] . El primer año en el convento transcurrió “pacífico y tranquilo” [6] , pero poco después comenzaron los problemas.

Se ha especulado notablemente con el carácter de los problemas que se le presentaron al joven Martín y ha formado parte de cierta apologética antiluterana (hoy muy superada) el conectarlos con las tentaciones carnales. Lo cierto es que Martín estaba sorprendido del tormento que significaron para San Jerónimo durante años [7]  ya que a él no le atormentaron “las mujeres sino problemas realmente espinosos” [8] . Esta sensación se fue agudizando a medida que  Lutero captaba en profundidad –y vivía- los engranajes del sistema católico de salvación.  De acuerdo con aquel, la misma estaba asegurada sobre la base de realizar las buenas obras enseñadas por la iglesia y de acudir, a la vez, al sacramento de la penitencia de tal manera que, en caso de caer en pecado, tras la confesión, quedaran borrados todos los pecados cometidos después del bautismo. Para los católicos de todos los tiempos que no han sentido excesivos escrúpulos de conciencia, tal sistema no tenía porqué presentarse complicado ya que el concepto de buenas obras resultaba demasiado inconcreto y, por otro lado, la confesión era vista como un lugar en el que podía hacerse, expresado de manera pedestre, borrón y cuenta nueva con Dios. Sin embargo, para gente más escrupulosa o inquieta espiritualmente, como era el caso de Lutero, el sistema era fuente de intranquilidad espiritual.

 En primer lugar, se encontraba la cuestión de la confesión.  Para que ésta fuera eficaz resultaba indispensable confesar todos y cada uno de los pecados pero ¿quién podía estar seguro de recordarlos todos? Si alguno era olvidado, de acuerdo con aquella enseñanza, quedaba sin perdonar y si ese pecado era además mortal el resultado no podía ser otro que la condena eterna en el infierno.

Como señalaría el propio Lutero, “cuando era monje, intentaba con toda diligencia vivir conforme a la regla, y me arrepentía, confesa y señalaba mis pecados, y a menudo repetía mi confesión, y cumplía diligentemente la penitencia impuesta. Y, sin embargo, mi conciencia no podía darme nunca certeza, sino que siempre dudaba y decía: “No lo has hecho correctamente. No has estado suficientemente contrito. Te has dejado eso fuera de la confesión”. Y cuanto más intentaba remediar una conciencia insegura, débil y afligida con las tradiciones de los hombres, más me la encontraba cada día insegura, débil y afligida” [9] .

Semejante visión no era poco común en la época. De hecho, había indicado el carácter de santidad de algunos personajes conocidos. Tal fue el caso, por ejemplo, de Pedro de Luxemburgo, asceta siempre cubierto de suciedad y de parásitos, que manifestó siempre una extraordinaria preocupación por los pecados más nimios. Todos los días apuntaba sus pecados en una cedulilla y cuando, por ejemplo por ir de viaje, no le resultaba posible, llevaba a cabo esa tarea después. A medianoche se levantaba con frecuencia para confesarse con alguno de sus capellanes que, no pocas veces, se hacían los sordos y se negaban a abrirle la puerta de sus dormitorios para administrarle el sacramento de la penitencia. De dos o tres confesiones a la semana, pasó a un par de confesiones diarias y, cuando falleció de tisis, se encontró un cajón lleno de cedulillas donde aparecían recogidos los pecados de toda su vida. El joven Martín, desde luego, no llegó a esos extremos que arrancaron de la práctica de anotar los pecados y que ya tuvo manifestaciones en el s. VII.

 En segundo lugar, y aparte de la dificultad de llevar a cabo una confesión realmente exhaustiva, Lutero comprobaba que las malas inclinaciones seguían haciéndose presentes en él  pese a que para ahuyentarlas recurría a los métodos enseñados por sus maestros como el uso de disciplinas sobre el cuerpo, los ayunos o la frecuencia en la recepción de los sacramentos. Cuando su director espiritual le recomendó que leyera a los místicos, Lutero encontró un consuelo pasajero, pero, finalmente, éste acabó también esfumándose. El sistema no era suficiente para remediar su desasosiego.

No cabe duda de que comportamientos como los descritos –y el de Lutero, sin duda, resultaba relativamente moderado- se enraizaban en una concepción bien firme de la justicia de Dios.  En una sociedad como la nuestra donde, en amplios sectores, el concepto de pecado ha desaparecido, donde la permisividad frente a ciertas conductas inmorales es la dominante y donde se ha ido extendiendo una imagen de Dios que recuerda más a un abuelito condescendiente y, en el fondo, estúpido que al Señor que ama la justicia y la rectitud, la conducta de Lutero puede llamar la atención. Es dudoso, sin embargo, que el fallo de apreciación se encuentre en el entonces monje y no en nuestros comportamientos.  Lutero, a fin de cuentas, tenía un concepto de Dios nacido directamente de las Escrituras donde se enseña que el Señor no dejará sin castigo ninguna injusticia ni puede tolerar que Su ley sea quebrantada ni que ningún culpable quede impune. Dios visita “la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” ( Éxodo 20:4 ); anunciaba a Israel el castigo por los pecados ( Éxodo 32:34 ), castiga a los pueblos ( Salmo 149:7 ) y, en palabras del propio Jesús, castiga a los injustos al castigo eterno ( Mateo 25:46 ).

 El primer problema que se desprende de semejante visión es el veredicto de culpabilidad humana del que Lutero –y, dicho sea de paso, cualquier otro ser humano– no podía escapar.  ¿Cómo reconciliarse con un Dios que exige justicia y lo hace de una manera tan tajante y, si se nos permite la redundancia, justa? ¿Mediante buenas obras? Ya el profeta había anunciado que nuestras buenas obras, comparadas con la justicia de Dios, son semejantes a trapos de inmundicia, los mismos paños que las mujeres utilizan durante su menstruación ( Isaías 64:6 ). Pero es que además cualquier persona con la suficiente sensibilidad espiritual sabe hasta qué punto nuestros comportamientos distan mucho de ser totalmente puros y limpios, pero, sobre todo, es consciente de que no van a equilibrar el mal hecho ni sirven como reparación y pago. Por lo que se refería al sacramento de la penitencia, como ya hemos señalado, Lutero hallaba en él los mismos problemas que no pocos católicos responsables.

 Fue entonces cuando su superior decidió que quizá la solución para la angustia de Martín podría derivar de un cambio de aires espirituales.  El ambiente del monasterio quizá tenía efectos asfixiantes sobre alguien tan escrupuloso como Lutero.

Era posible, por lo tanto, que la solución se hallara en que dedicara más tiempo al estudio y en que después se dedicara a labores docentes en un mundo más abierto.  Así se le ordenó que se preparara para enseñar Sagrada Escritura en la universidad de Wittenberg. Esa decisión iba a cambiar radicalmente no sólo la vida del joven Martín sino también la Historia universal.

Continuará…

 


   [1]  WA 38.143.25.
   [2]  WA 47.92.10; 40.II.15.15; 43.255.9.
   [3]  U. Lortz, Reforma…, p. 178 y 181.
   [4]  WA 40.II.103.12.
   [5]  WA 40.II.574.8. La entrega al ayuno, según Lutero, hubiera sido suficiente para salvarse en el caso de que efectivamente garantizara el ir al cielo (WA 40.II.453.8).
   [6]  WA 8.660.31.
   [7]  TR 1.240.12 y TR 1.47.15.
   [8]  TR 1.240.12; TR 1.47.15.
   [9]  WA 40.II.15.15; WA 40.I.615.6; WA 26.12.12.

Autores: César Vidal Manzanares

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