Archivos para abril, 2011



Más de 48 mil refugiados

Nigeria: más de 200 muertos tras la elección de un Presidente cristiano

Miles de cristianos huyen de la violencia en el norte de Nigeria. Temen a la mayoría musulmana de la región.

22 de abril de 2011, NAIROBI

Los disturbios se iniciaron tras conocerse los resultados que dieron como ganador de las elecciones presidenciales del sábado a Goodluck Jonathan, declarado vencedor el lunes por la noche frente a su rival, Muhammadu Buhari.

 El proceso electoral, según los observadores, pareció en su conjunto más honesta y transparente que las precedentes en Nigeria.  Estados Unidos felicitó el martes a Jonathan por su victoria y pidió respetar los resultados.

 Goodluck Jonathan es un cristiano originario del delta del Níger , en el sur del país, y fue reelegido.  Seguidores de su competidor, el ex líder militar Muhammadu Buhari, incendiaron iglesias y viviendas de funcionarios del Partido Popular Democrático de Jonathan  al conocer la noticia. Los partidarios de Buhari son fuertes sobre todo en el norte del país.

Nigeria está dividida entre un norte musulmán y el sur, de predominancia cristiana. En los últimos años los enfrentamientos entre comunidades cristianas y musulmanas fueron frecuentes en Nigeria.

 VIOLENCIA POSTELECTORAL
 Más de 200 personas murieron en los disturbios postelectorales en Nigeria . «En toda la región, según informaciones del Civil Rights Congress, el balance de muertos es de más de 200», dijo a la AFP Shehu Sani, jefe de la organización, quien se refiere a incidentes especialmente el norte de Nigeria, región pobre y muslmana. Las cifras fueron elaboradas con base en datos recopilados por miembros de la organización y sus asociados.

Añadió que más de 1.000 personas fueron detenidas únicamente en la ciudad de Kaduna, en la que ya entró en vigor un toque de queda de 24 horas.

Las autoridades declararon que las violencias causaron muertos, pero sin dar balances para no atizar el engranaje de represalias entre musulmanes y cristianos. Muchos cuerpos fueron quemados o lanzados a pozos, haciendo muy difícil llegar a un balance oficial.

 La violencia tras las elecciones presidenciales en el norte de Nigeria obligó a huir a decenas de miles de personas, muchas de ellas cristianos  que temen por su vida en el norte, de mayoría musulmana.

Sólo en las primeras 24 horas la cifra de refugiados aumentó de 16.000 a 48.000, dijo el portavoz en declaraciones a la BBC.

Fuentes: AP EFE

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Por Jorge Magallon|Corresponsal de Christian Post

Miles de evangélicos se reunirán el sábado en el Zócalo de la ciudad de México, la plaza cívica más importante de la ciudad, para unirse en oración por la paz en México.

Como una medida sobrenatural contra la “imparable” violencia que se vive en el país y para orar para que los gobernantes encuentren los mecanismos eficientes e impidan que continúen los homicidios y secuestros, los evangélicos realizarán su 14ª Marcha de Gloria en la que esperan reunir a cerca de un millón de personas.

Este año, el evento estará dedicado a la búsqueda de la paz en el país y el reencuentro con los valores.

Carlos Quiroa, Javier Martínez, Carlos Gordillo y Ernesto Contreras, organizadores de la marcha, manifestaron que la comunidad evangélica ésta dispuesta a colaborar con la transformación del país y éste sábado se dará una demostración, porque durante 12 horas se orará en la Plaza de la Constitución porque la inseguridad sea aniquilada.

Los primeros contingentes caminarán con pancartas de “Estamos unidos en oración por la paz de nuestra nación”, saliendo de la glorieta de Ghandi en Chapultepec, rumbo al Zócalo, iniciando así el recorrido de seis kilómetros.

En el Zócalo, los asistentes orarán durante 12 horas y escucharán predicaciones evangélicas. Este año, indicaron los participantes principales serán jóvenes, porque “siempre decimos que ellos necesitan oportunidades y no se les dan, por eso se preparó a un grupo de ellos que hablará sobre los valores que se están perdiendo en la sociedad, como es el valor del matrimonio entre un hombre y una mujer, además del respeto que se debe tener a la vida”

La labor contra el crimen organizado no se quedará sólo en la realización de la marcha, pues desde hace cuatro meses, informaron, 500 líderes evangélicos se reúnen para elaborar una agenda de unidad nacional y crear conciencia entre sus iglesias de la situación que se vive en el país y cuáles deberán ser sus aportaciones.

ChristianPost.com


Pésaj

Se celebra la Pascua judía en todo el mundo

Clave en la celebración es el relato que se transmite de padres a hijos.

21 de abril de 2011, JERUSALÉN

Con pan ázimo y sin nada de levadura en sus alimentos durante siete días (ocho fuera de Israel), los judíos celebran a partir de la noche del lunes 18 de abril la fiesta del Pesaj, la misma que Jesús conmemoró en la Ultima Cena con sus discípulos.

De gran trascendencia en la historia judía por el sentido tanto religioso como étnico que conlleva, se trata de una de las fiestas más antiguas conocidas, y está descrita en las escrituras sagradas en el libro del Éxodo.

«Ese libro narra cómo fuimos liberados por Dios del Faraón que nos tenía esclavizados y la orden de celebrar este episodio para la eternidad y como si nosotros mismos hubiéramos estado allí», explicó el rabino Yaacov Hamu.

De hecho,  la Última Cena que Jesús celebró con sus discípulos, antes de la crucifixión, no es otra que la Pascua judía , la misma que conmemoran millones de personas de esta confesión en Israel y en todo el mundo.

 TRANSMITIR HISTORIA E IDENTIDAD
Una de las claves de esta celebración es el relato que se transmite de padres a hijos, conocido como «Hagada» y en la que la familia va describiendo los hechos descritos en la Biblia e interpretaciones a la voluntad divina de parte de líderes espirituales posteriores.

«Lo más importante es comunicarle a los niños el mensaje de libertad que nos llega desde aquella noche, para que nuestro pueblo siga existiendo», agregó el rabino sobre esa mezcla anormal que confiere al judaísmo un carácter dual y simultáneo como pueblo y como religión.

«En otros pueblos se puede ser de cualquier religión, al nuestro se accede únicamente por la religión. Si eres judío de religión, automáticamente perteneces al pueblo judío», puntualizó.

Esa dualidad se origina precisamente en los hechos que se conmemoran en el Pesaj, la salida de un grupo de personas de la esclavitud guiados por Moisés para aceptar el monoteísmo en el Monte Sinaí, episodio que también forma parte del cristianismo y que fue ampliamente llevado a todas las artes.

Reunidos en familia, los judíos transmitirán el histórico legado a sus hijos alrededor de una gran mesa y antes de una copiosa cena en la que destacan como elementos simbólicos la lechuga, el huevo, el «jaroset» (mezcla de frutos trillados amasados en bolas ultracalóricas) y el vinagre.

 LA COMIDA DE PASCUA

«La mezcla de elementos dulces y amargos en la mesa no es más que el recuerdo de la amargura de la esclavitud y la dulzura de la libertad», declaró Hamú.

Conocida también como Fiesta de la Primavera, por la estación en la que se celebra, y también como Fiesta de la Libertad por lo que representa para la gestación étnica del pueblo judío, el Pesaj está claramente marcado por la «matzá», una fina galleta cuadrada de tamaño variable que es empleada durante la fiesta como pan.

Los libros de la Torah ordenan a los judíos que para recordar el éxodo deberán comer panes ázimos, porque así los hicieron sus padres durante siete días al salir de Egipto con premura y no disponer de levadura, un producto que sale estos días de cualquier vivienda judía y comercio.

La industria y la tecnología modernas han sabido suplir la ausencia de levadura con todo tipo de sustitutos, como la harina de manzana, para ofrecer alimentos alternativos a los fabricados con levadura, pero hasta hace unas décadas la situación era muy distinta.

«Ahora hay tortas, bizcochos y galletas casi tan buenos como los normales, pero antes nos contentábamos con fruta y frutos secos, quizás algún dulce de coco al horno, pero poco más», recordó Mazal Dahan, una mujer octogenaria criada en Marruecos y que emigró a Israel en la década de los años 50.

«Hasta hay pan sin levadura en las cafeterías y restaurantes», destacó sobre unos pequeños panecillos desinflados que comenzaron a aflorar hace unos pocos años y que, para los más conservadores, su mera semejanza con el pan supone ya una violación de la ley más estricta.

Para hacerse una idea de hasta dónde llega la observancia de eliminar cualquier resto de levadura o producto leudado, basta con ver la profunda limpieza que una buena parte de los judíos hacen de sus casas en las semanas que precede a esta fiesta.

 JUDÍOS RELIGIOSOS Y LAICOS
Estadísticas muestran que entre un 60 y un 70 por ciento de la población judía de Israel se abstiene de comer pan leudado en la Pascua, un período en el que cientos de miles de personas salen de excursión por todo el país abarrotando carreteras y lugares de esparcimiento.

Otros más progresistas y laicos, cifrados en más del medio millón entre una población de 7.3 millones, prefieren este año celebrar el Pesaj en el sentido más metafórico de la fiesta, y aprovecharla para hacer un masivo éxodo al extranjero que les haga olvidar las dificultades que conlleva la fiesta.

Fuentes: Notimex

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Domingo de Ramos en Pueblo de Dios

Con el énfasis «Salvados por Jesucristo», iniciamos nuestra Semana Santa

Este jueves tendremos la celebración de la Pascua Judía y la Institución de la Santa Cena,

el Viernes Santo Estaremos rememorando las 7 palabras de Cristo,

el sábado la vigilia Pascual donde renovaremos nuestros votos Bautismales

y el Domingo de Resurección un servicio de testimonio que Jesús Resucitó.

Fotos: Fiorella Jhonson


Juan Simarro
La pobreza: escándalo y vergüenza humana (XXX)

Días de pasión. Días que no se reducen solamente a los días de la llamada Semana Santa. Hay días en los que celebramos la pasión de Cristo. No hay días para celebrar la pasión de los pobres y sufrientes del mundo. Sin embargo, entre ambas pasiones, hay interconexiones bíblicas y teológicas importantes. Dos historias de sufrimiento que corren paralelas e interrelacionadas. Dos misterios de pasión en torno

Misterios difíciles de entender a través de la razón humana. Los entendemos mejor con el corazón, con el sentimiento, con la vivencia profunda de la espiritualidad cristiana que, en el fondo, es una espiritualidad tremendamente humana. El misterio del sufrimiento humano es también el misterio del sufrimiento de un Dios todopoderoso que se involucra en el dolor humano sufriendo con las penas de sus criaturas… Recuerdos de la pasión de Cristo en la cruz. Recuerdos del misterio de la pasión de Cristo que no es menos misterioso que el misterio de la pasión del mundo. Caminan en paralelo.Ese misterio de pasiones puede provocar en nosotros diferentes respuestas: una es el silencio ante lo insondable del sufrimiento de Dios y de sus criaturas. La otra es que, a pesar de lo misterioso que envuelve el tema del sufrimiento humano, profundicemos en él hasta llegar a sus raíces. Difícil tema el de llegar a las raíces del sufrimiento, de la pasión de Dios y de los hombres. Sin embargo, humanamente hablando y en el entorno de nuestra historia, en el ámbito de nuestro aquí y nuestro ahora, sí que podemos sacar algunos retazos entendibles del por qué de algunos sufrimientos humanos que mantienen aún a Dios en la cruz sufriendo son sus criaturas.

 ¿Qué podemos entender de esta pasión humana que mantiene viva la pasión de Cristo en la cruz? ¿Hay algo que nos ayude a contemplar la pasión del mundo, del hombre empobrecido y sufriente, desde Dios?  ¿Hay algo que nos ayude a contemplar la pasión de Dios en la cruz desde el sufrimiento del hombre, desde la pasión del mundo en nuestro presente histórico, en nuestro aquí y nuestro ahora en el que vivimos y que de alguna manera podemos interpretar?

Quizás a los cristianos, a los religiosos, a los teólogos y filósofos les cueste trabajo dar una respuesta rápida porque no se han dejado impactar por la pasión del mundo. Quieren vivir de cara a la pasión de Cristo en la cruz, sea a través de procesiones, rituales o cultos en memoria del crucificado, pero no impactan lo suficiente porque se hacen de espaldas al sufrimiento de los hombres, a la pasión del mundo. Debemos bajar de nuestro tren preñado de espiritualidades insolidarias y ponernos frente a frente de los pobres y sufrientes del mundo, no darles nunca más la espalda a sus gritos de pena, sus gritos por misericordia… y quizás comencemos a entender la pasión de Cristo en la cruz, a trazar líneas de liberación y compromiso.

Pasión de Cristo asumiendo voluntariamente sobre la cruz el pecado de todos los hombres. Pasión del mundo en donde muchos hombres cargan involuntariamente con las consecuencias del pecado, consciente y voluntario, de los avaros y egoístas, de los acumuladores e injustos de este mundo caído en espera de liberación. El fruto del pecado de algunos recae sobre otros dando lugar a toda una pasión humana. Pasión del mundo en donde aún se da la pasión de Cristo. Pasión del mundo en cuyo seno se mueven los oprimidos del mundo, los empobrecidos, los injustamente tratados, los robados y privados de la dignidad que debe tener cada criatura de Dios.

 Podríamos dar muchos datos concretos de esta pasión del hombre que, sin duda, repercute en el mantenimiento de la pasión de Dios, un Dios preocupado de sus criaturas, preocupado por la justicia, la solidaridad y la projimidad que él mismo nos enseñó. Pero yo creo que en el mundo hoy en donde tenemos acceso a los medios de comunicación, estos datos de la pasión del mundo son sumamente conocidos.  Los hambrientos del mundo, la pobreza severa y extrema que se ciñe en tantos millones de hombres, nuestros prójimos en espera de justicia misericordiosa, los niños que mueren cada día en el mundo por el hambre, por enfermedades vencibles, por falta de agua potable, los analfabetos… los oprimidos y maltratados del mundo que son legión, incontables ante la mirada inmisericorde de tantas personas, muchos de ellos dicen ser seguidores del Maestro… La pasión de muchos de los migrantes del mundo sobre la cruz de la ilegalidad, el racismo, cierta esclavitud tolerada y el peso de la prepotencia de las sociedades de acogida.

Escándalo y vergüenza humana. Son los conceptos usados en esta serie. Conceptos que quizás se queden cortos y no lleguen a interpelar la sensibilidad de los lectores. Pasión del mundo… pasión de Dios. Contradicción e incoherencia de los seguidores de un Dios que dice sufrir con la pasión y dolor de sus criaturas, que se nos presenta como experimentado en quebranto o, lo que es igual, como experto en sufrimiento. Parece que muchos de sus seguidores no han entendido bien cuál es el camino y las características de ese seguimiento.

Días de pasión. Celebración de la pasión de Jesús en torno a su crucifixión y muerte. Pasión del mundo que se pone en paralelo a la pasión de Cristo. Pasión de los pueblos empobrecidos, despojados no sólo de los recursos económicos necesarios para sobrevivir y tener una vida digna, sino despojados de sus posibilidades e identidades culturales y educativas, excluidos de toda posibilidad de trabajo digno, discriminados por raza o etnia, hambrientos, humillados, injustamente tratados, privados de libertad, torturados, dando a luz niños que, en incontables casos, no se desarrollan y mueren prematuramente… Pasión del hombre, pasión de Dios.

 Pasión de un Dios que clama por justicia y ayuda y, a los que la practican, los acoge diciendo: “Por mí lo hicisteis”…  es como si pudiéramos eliminar algo de la pasión de Dios cuando eliminamos algo de la pasión del mundo, cuando liberamos, cuando podemos suavizar el grito de los marginados de la historia, cuando denunciamos las causas de la pobreza, de la opresión y de la injusticia del mundo. ¡Señor, ayúdanos a comprender tu pasión desde la mirada a la pasión del mundo, desde la mirada al sufrimiento de los hombres! ¡Ayúdanos también a comprender la pasión del mundo desde tu pasión como Dios inocente, experto en sufrimiento, que aún sufre con el dolor de los hombres!… en espera de liberación. Úsanos como agentes de esa liberación necesaria, como evangelizadores del mundo, como anunciadores de los valores del Reino que irrumpe en nuestro mundo con tu presencia.


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De paz inundada mi senda ya esté,
O cúbrala un mar de aflicción,
Mi suerte cualquiera que sea, diré:
Alcancé, alcancé salvación.

Coro:
Alcancé salvación.
Alcancé, alcancé salvación.

Ya venga la prueba o me tiente Satán,
No amenguan mi fe ni mi amor;
Pues Cristo comprende mis luchas, mi afán
Y su sangre vertió en mi favor.

-Coro-

Feliz yo me siento al saber que Jesús,
Libróme de yugo opresor;
Quitó mi pecado, clavólo en la cruz:
Gloria demos al buen Salvador.

-Coro-

La fe tornaráse en gran realidad
Al irse la niebla veloz;
Desciende Jesús con su gran majestad,
¡Aleluya! Estoy bien con mi Dios.

-Coro-


soy perdonado porque tu fuiste abandonado
soy aceptado, tu fuiste condenado
yo estoy vivo y bien, tu espiritu esta dentro de mi
porque tu moriste y ascendiste de nuevo
(Repeat x2)

(Chorus)
amor asombroso
como puede ser
que tu, mi rey moriste por mi
amor asombroso
se que es verdad
es mi alegria honorarte
en todo lo que hago, yo te honoro

soy perdonado porque tu fuiste abandonado
soy aceptado, tu fuiste condenado
yo estoy vivo y bien, tu espiritu esta dentro de mi
porque tu moriste y ascendiste de nuevo

(Repeat chorus x2)

tu eres mi rey
jesus tu eres mi rey
(Repeat x4)

(Repeat chorus x2)

tu eres mi rey
(Repeat x8)


Escucho al Salvador decir
Pocas tus fuerzas son
Mira y ora…mi débil hijo
Todo lo que necesitas….encuentra en Mí

Coro:
Jesús lo pagó todo
Todo se lo debo a Él
El pecado mancha carmesí dejó
Blanca como la nieve Él la lavó

Ciertamente, ahora Señor sé
Que Tu poder y sólo el Tuyo
Puede la lepra sanar
Y el corazón de piedra derretir

Porque no tengo nada bueno
Con qué reclamar Tu gracia
Lavaré, blanquearé mis vestiduras
En la Sangre del Cordero

Y cuando frente a Tu trono
completo en Él esté
Jesús murió para mi alma salvar
Mis labios sin cesar repetirán
(Traducción libre).

Unamuno y Mackay

Publicado: abril 17, 2011 en Historia, Literatura, Teología

Unamuno y Mackay (I)

Una de las razones por las que estoy especialmente conmovido en este momento es que el homenaje tan generoso y valioso que se me dedica lo estoy recibiendo, nada menos, que en el aula “Miguel de Unamuno” (*).

Él es uno de los escritores españoles por el cual desde muy joven he tenido profunda admiración y que sigo leyendo con entusiasmo y por momentos con devoción. Tengo grabada en la memoria mi visita a la casa de Unamuno en 1966, cuando estudiaba en la Universidad Complutense. Me atendió doña Felisa de Unamuno con gran paciencia y generosidad. Pude dar una mirada a la biblioteca en la cual había muchos libros protestantes que me resultaban familiares.En el Colegio Secundario, mi profesor de literatura española nos había hablado con gran entusiasmo de la Generación del 98, aunque se detuvo mucho más en Azorín que en Unamuno. Pero a mis diecisiete años tuve el placer de conocer personalmente en Buenos Aires al Dr. Juan A. Mackay, cuyos libros El sentido de la Vida y El Otro Cristo Español estaban entonces entre mis libros de cabecera de la adolescencia, y en ellos había múltiples referencias a Unamuno. En nuestra larga conversación yo escuchaba con avidez a ese maestro escocés que hablaba el castellano a la perfección, con una pronunciación muy castiza. Cuando mencionó a Unamuno se emocionó y me pareció que los ojos se le humedecían. De vuelta en Lima, empecé a releer sistemáticamente a Unamuno y también devoré el Prefacio a la Teología Cristiana de Mackay.

Varios pensadores evangélicos latinoamericanos de mi generación y de la anterior y las siguientes hemos reconocido que nuestra iniciación en la reflexión teológica nos la facilitó este libro de Mackayque acabo de mencionar. Debo aclarar que a estas alturas se puede decir que tenemos en América Latina una teología evangélica y al mismo tiempo latinoamericana. No es una simple repetición de la teología heredada de los misioneros anglosajones o europeos. Y sostengo que en esta teología se puede reconocer la huella de Miguel de Unamuno que llegó a nosotros mediada por Mackay.

Este misionero y teólogo era escocés y se había formado en la Universidad de Aberdeen, doctorándose luego en el Seminario de Princeton en los Estados Unidos. Sin embargo no era Mackay un pensador presbiteriano cualquiera. Su paso por España, recién graduado de Princeton, y su amistad con Unamuno, le dieron a su teología una dimensión existencial y una sensibilidad especial para entender el alma de los pueblos ibéricos.

Mi intención es explorar algunas notas de la teología evangélica latinoamericana en las cuales hemos de reconocer nuestra deuda con el gran pensador vasco de Salamanca. 

Pero antes de entrar en ello quiero hacer referencia a una carta que Mackay le escribió a Unamuno el 6 de octubre de 1930 y que se encuentra en el archivo de esta casa.

Mackay había llegado a Madrid en el otoño de 1915 para estudiar castellano y tratar de penetrar en la cultura ibérica antes de irse como misionero a América Latina. Se matriculó en lo que era entonces el Instituto de Estudios Históricos de la Universidad de Madrid y vivió casi un año en la Residenciade Estudiantes. Comenta Mackay que tenía entre sus maestros a Fernando de Los Ríos y que aunque el pedagogo Giner de los Ríos había muerto en febrero de ese año, todavía se podía respirar en la Residencia la atmósfera intelectual que Giner había forjado.

Cuando Unamuno visitaba Madrid acostumbraba alojarse en esa Residencia y fue durante una de esas visitas que Mackay lo conoció por primera vez e inmediatamente trabó amistad con él. Luego en la Navidad de ese año de 1915 Mackay hizo un viaje a Salamanca para pasar unos días con Unamuno. Las notas de su diario reflejan la tremenda impresión que le causó Castilla y el impacto de la personalidad cristiana de Unamuno y sus diálogos con él.

Catorce años más tarde, en el invierno de 1929, luego de una destacada actividad misionera y docente en Perú, Uruguay y México, durante su tiempo de licencia en Europa, Mackay visitó por dos días a Unamuno en su exilio de Hendaya.[1] Fue al regreso de ese viaje que escribió la carta que ahora paso a leer.

Querido Señor Unamuno:
Tras largas andanzas por Europa he regresado al fin a tierra hispanoamericana. Lo primero que hago al hallarme instalado en mi nuevo hogar en las montañas de México, es dedicar algunos días a la tarea placentera de enviar unas líneas a aquellas personas cuyo trato durante los meses pasados en Europa, ha dejado una huella en mi espíritu. Antes de todas las otras pienso en usted y en aquellos dos días inolvidables que, hacia fines del año pasado, pasé al lado suyo en el hotelcito de Hendaya.
Usted fue de los pensadores contemporáneos quien más hondamente ha influido sobre mí. Hallé en sus escritos lo que no encontraba en otra parte en la literatura moderna. Su amor a las Escrituras y sobre todo a San Pablo, a quien yo debo mi alma, su hondo sentido de lo trágico y lo paradójico de la vida, su colocación de lo ético en el pedestal de ella, su espíritu de caballero andante a lo divino conducido por las sendas de existencia por una “mano invisible e intangible que lo estruja”, todo ello despertó un eco en mi espíritu. Por acá y allá, por Hispanoamérica, en conferencias a la juventud universitaria y al pueblo, sus inquietudes y soluciones eran a menudo la médula de mis palabras de suerte que llegué aquella mañana a Hendaya como quien visita un santuario. Estuve un par de días cerca de usted mirándole, escuchándole. Al partir una tarde para París, llevé conmigo la satisfacción de poder querer más aun al hombre que a sus escritos.
Dos imágenes han pasado desde entonces muy vivas en mi espíritu: la del camino y la de la Cruz. La Cruz sobre el corazón palpitante y el Camino que es superior a todo método. La realidad de ambos son mías también. A ellos debo lo que soy. Día a día reanudo la aventura por el Camino con la Cruz.
Los nueve meses de mi estada en Europa los dividí entre visitas a mis padres y familiares en las montañas de Escocia celta, conferencias en universidades inglesas, y cuatro meses en Bonn junto a Karl Barth. Con éste llegué a intimar mucho. Conversamos mucho de usted. Creo que Barth y los de su grupo, Brunner de Zurich, Bultmann de Marburgo y Gogarten de Jena van a devolver al pensamiento teológico el concepto del Dios viviente y creador de los profetas y de Pablo y de Kierkegaard, el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Creo, sin embargo, que son un tanto intelectualistas y desprecian demasiado el corazón. Pascal tenía lo que ellos y algo más. Pero que sigan en sus arremetidas contra el Dios que es pura Idea o Gran Encarcelado…[2]

No podía ser más elocuente y explícito el reconocimiento de Mackay hacia Unamuno. Y precisamente algunos de los temas que toca en esta carta y que amplía en varios otros escritos, han sido temas que la reflexión teológica evangélica ha asumido en América Latina. 

(*) Discurso completo de Samuel Escobar, escrito a modo de agradecimiento al recibir el “II Premio Jorge Borrow de Difusión Bíblica”, concedido por la Asociación Cultural Evangélica Jorge Borrow. Homenaje celebrado en el Aula Unamuno del Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca. Sábado 12 de marzo de 2011.
La publicación del discurso, por su amplitud y secciones, lo iremos haciendo en varias secciones bien diferenciadas.



[1] Cuando no se indique lo contrario, los datos biográficos de Mackay están tomados de John Mackay Metzger, The Hand and the Road. The Life and Times of John A. Mackay, Louisville, KY: Westminster-John Knox Press, 2010.
[2] “Miguel de Unamuno, Juan Mackay y La Nueva Democracia – Epistolario”, Época, Revista de historia eclesiástica, Año 2, No. 2, Lima Enero-Junio 1996, pp. 25-26.

Autores: Samuel Escobar
© Protestante Digital 2011