Archivos para abril 13, 2011


 

César Vidal Manzanares

Antisemitismo de Lutero y Holocausto

De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (XXII): Lutero y el antisemitismo (2)

En mi última entrega, puse de manifiesto cómo la posición antisemita que adoptó Lutero poco antes de morir no pasó de ser un reflejo de la habitual en la Europa católica propugnando precisamente la misma medida que habían ejecutado en España los Reyes Católicos.

Esa circunstancia explica no poco que el texto de Lutero no tuviera repercusión en la Europa reformada, a diferencia de lo que sucedía en la católica.Ciertamente, si hay que buscar un precedente histórico en algunos episodios del Holocausto los hechos históricos nos obligan a concluir que no se halla en la Europa reformada sino en la católica. De hecho, si Hitler no encontró una resistencia cerrada frente a esas medidas antisemitas se debió en no escasa medida a los precedentes católicos. Al respecto, los paralelos son elocuentes.

A continuación señalo algunas de esas normas tal y como se dieron en la ley canónica y en la nacional-socialista.

I. Prohibición del matrimonio y de las relaciones sexuales con judíos, Concilio de Elvira de 306.

Ley para la protección de la sangre y el honor alemanes, 15 de septiembre de 1935.

II.- Prohibición de que judíos y cristianos comieran juntos, Concilio de Elvira de 306.

Prohibición de que los judíos entraran en los vagones restaurante, 30 de diciembre de 1939.

III.- Prohibición de que los judíos tuvieran cargos públicos, Concilio de Clermont de 535.

Prohibición de que los judíos tuvieran cargos públicos, Ley para el restablecimiento del servicio público profesional, 7 de abril de 1933.

IV.-Prohibición de que los judíos empleen a cristianos o tengan esclavos cristianos, III Concilio de Orleans de 538.

Ley para la protección de la sangre y el honor alemanes, 15 de septiembre de 1935

V.- Prohibición de que los judíos aparecieran por las calles durante la Semana santa, III Concilio de Orleans de 538.

Decreto autorizando a las autoridades locales a prohibir a los judíos aparecer por las calles durante ciertos días de fiesta, 3 de diciembre de 1938

VI.- Quema del Talmud y otros libros judíos, XII concilio de Toledo de 681

Quema de libros perpetrada por los nacional-socialistas alemanes

VII.- Prohibición de consultar a médicos judíos, Concilio trulánico de 692

Decreto de 25 de julio de 1938

VIII.- Prohibición de que los cristianos vivieran en hogares donde hubiera judíos, Concilio de Narbona de 1050.

Directiva de Goering ordenando la concentración de judíos en casas donde no hubiera arios de 28 de diciembre de 1938

IX.- Impuesto sobre los judíos para el mantenimiento de la iglesia católica de la misma extensión que el sufragado por los católicos, Concilio de Gerona de 1078.

Sozialausgleichsabgabe impuesto a los judíos para que apoyaran económicamente al Partido nacional-socialista igual que lo hacían sus afiliados, 24 de diciembre de 1940.

X.- Prohibición para los judíos de demandar o testificar contra los cristianos, III Concilio de Letrán de 1179.

Propuesta de la Cancillería del Reich para que los judíos no pudieran llevar a cabo acciones civiles ante los tribunales, 9 de septiembre de 1942.

XI.- Prohibición de que los judíos reciban herencias de los cristianos, III concilio de Letrán de 1179.

Decreto permitiendo al ministerio de justicia anular los testamentos que ofendan el “juicio sólido del pueblo” de 31 de julio de 1938.

XII.- Orden para que los judíos llevaran un signo identificatorio en la ropa, IV Concilio de Letrán de 1215. De esa manera, la iglesia católica aceptaba incorporar una norma promulgada por el califa Omar II (634-644) contra los cristianos y los judíos.

Decreto obligando a los judíos a llevar un signo identificatorio en la ropa de 1 de septiembre de 1941.

XIII.- Prohibición de que los cristianos asistan a ceremonias judías, Concilio de Viena de 1267.

Prohibición de relaciones amistosas con los judíos, 24 de octubre de 1941.

XIV.- Obligación de que los judíos queden confinados en ghettos, Concilio de Breslau de 1267.

Orden de Heydrich estableciendo la reclusión de los judíos en ghettos de 21 de septiembre de 1939.

XV.- Prohibición de que los judíos tuvieran títulos académicos, Concilio de Basilea de 1434.

Ley sacando a los judíos de las escuelas y universidades alemanas de 25 de abril de 1933.

Los ejemplos citados previamente son suficientemente elocuentes, pero no tengo el menor ánimo de ser exhaustivo en su enumeración. Resulta bien revelador que todas y cada una de las medidas es anterior al inicio de la Reforma y que todas y cada una de ellas fueron puestas en vigor por los nacional-socialistas.

Dar ese paso no fue difícil por varias razones. La primera es que la legislación anti-semita fue desapareciendo de Europa a partir del s. XVI gracias a la Reforma y del s. XVIII gracias a las revoluciones liberales. Sin embargo, se mantuvo en las naciones católicas y, de manera muy especial, en la misma Santa Sede. De hecho, durante las dos últimas décadas del s. XIX, la Santa Sede utilizó el antisemitismo como uno de los elementos de aglutinamiento de sus fieles y fue muy común que prelados católicos defendieran la veracidad de la acusación de crimen ritual perpetrado por los judíos, una acusación, dicho sea de paso, que nunca se dio en la Europa protestante y sólo excepcionalmente en la ortodoxa.

Durante el s. XIX –el siglo en que nació Hitler y no pocos de sus seguidores– la misma Santa Sede mantuvo ghettos, perpetuó la existencia de la Inquisición e incluso procedió al secuestro de niños judíos como Edgardo Mortara arrebatándoselos a sus padres con el argumento de que habían sido bautizados en la fe católica.

Cuando Hitler llegó al poder, eran millones los que habían vivido buena parte de su vida contemplando cómo la iglesia católica vivía en un firme y convencido antisemitismo que se articulaba en multitud de normas. No sorprende por ello que Hitler tuviera un enorme éxito en la Baviera católica – fue donde comenzó su carrera política – o que fuera aclamado en la católica Austria que no se resistió lo más mínimo a la anexión al III Reich gracias a la intervención directa de la jerarquía católica. Para ser ecuánimes, ha de señalarse que ni la jerarquía ni los fieles católicos pensaban que Hitler fuera a ordenar el exterminio de los judíos y que, cuando se produjo tal eventualidad, no pocos arriesgaron la vida para salvarlos. Sin embargo, previamente no vieron con malos ojos que el nacional-socialismo implantara un régimen de medidas antisemitas que, a fin de cuentas, era el mismo que había impulsado durante siglos la iglesia católica.

De hecho, uno de los datos más escalofriantes del Holocausto es la cantidad desproporcionada de personas procedentes del catolicismo que participaron en la denominada Solución final. Trágicamente, no parece que les costara mucho dar los pasos que separaban el antisemitismo católico de siglos de las cámaras de gas de Auchswitz.

De manera bien significativa, la resistencia a las leyes de Nüremberg de 1935 e incluso a los actos antisemitas previos vino en Alemania de círculos evangélicos como la Bikenende Kirche del pastor Martin Niehmoller o el teólogo Dietrich Bonhoeffer. Para ellos – que, de manera bien significativa, apelaban a la Reforma – el antisemitismo era condenable en todas sus manifestaciones y no sólo en las posteriores y letales.

Huelga decir que la resistencia contra Hitler fue menor de la deseable, pero, por lo que se refiere a la lucha contra el antisemitismo, sólo la nacida en círculos protestantes era coherente con su Historia previa. Esos son los datos objetivos y lo demás no pasa de ser un intento de amoldar la Historia a una visión tan tardía como la del concilio Vaticano II arrojando las propias responsabilidades sobre espaldas ajenas.

Debería todo ello ser tenido en cuenta para intentar comprender, por ejemplo, ese antisemitismo desatado de la prensa española que va con apenas excepciones desde la derecha a la izquierda. Como señaló Lincoln, podemos negar la Historia, pero no podemos escapar de ella.

Continuará

Autores: César Vidal Manzanares

© Protestante Digital 2011


Juan Simarro

Retazos del evangelio a los pobres (XVIII)

“Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!”. Lucas 17:12-13. Texto completo.

En los relatos de los Evangelios, vemos que aparecen personajes pobres y enfermos que gritaron a Jesús para atraer su atención en situaciones de emergencia. Así ocurrió con el ciego Bartimeo. En este caso que estamos tratando eran diez leprosos. Eran gritos por misericordia en una situación de gran ewmergencia.

Hoy en el mundo también podríamos escuchar millones de gritos que claman por misericordia en situaciones límite de hambre, pobreza o enfermedad. Somos igualmente interpelados como lo fue Jesús. La diferencia está en que hoy se da, de una forma bastante generalizada en nuestras sociedades, la espalda a estos gritos. En Jesús fue diferente. Siempre acogió el grito de los marginados. A Jesús nunca le molestó la urgencia de estos gritos.

Jesús desea que los pobres de la tierra y los marginados del mundo clamen a él en el clímax de la urgencia, de la emergencia, de la tensión, del conflicto. También, cuando los pobres del mundo han llegado a situaciones límite en las que ya no tienen voz, sólo resignación, el Señor puede escuchar el grito de los que claman por ellos, los gritos proféticos de sus hijos que claman por misericordia para con los despojados y oprimidos.

Los diez leprosos gritaron en busca de misericordia: “¡Ten misericordia de nosotros!”. Jesús acogió ese grito y, siempre, en toda acogida de Jesús, había liberación. En este caso, los que gritaban eran diez enfermos. Diez enfermos que, a su vez, eran diez marginados, diez pobres de la tierra, excluidos de todo bien terrestre. La enfermedad, en los tiempos bíblicos, también excluía y marginaba. Muchos de los enfermos eran pobres y muchos de los pobres eran enfermos. La enfermedad convertía a muchos en marginados y excluidos. Era el caso de los leprosos, pero podía ser también el caso de otros enfermos como los ciegos y muchos, muchísimos, aquejados de diferentes enfermedades.

Había muchas enfermedades que excluían y marginaban en tiempos de Jesús. ¿Y hoy? Es posible que hoy todos nos creamos más moralistas en cuanto a la enfermedad, más puros en estas áreas que pueden afectar a cualquier persona. Pero, de todas maneras, el problema se sigue detectando en los campos de marginación de las grandes ciudades y del mundo.

En estos momentos es un poco más invisible, pero cuando yo llegué a Lavapiés hace solamente veinticinco años, pude observar muy de cerca la situación de marginación de muchos enfermos drogodependientes. En aquellos tiempos recuerdo que en más de una ocasión, en alguna de mis conferencias, dije que los drogodependientes eran los leprosos de nuestros días.

Luego, entre los usuarios de Misión Urbana, me encontré con varios de los infectados por el VIH, los enfermos de sida. También tuve una impresión similar al ver el rechazo de que eran objeto en la sociedad. Luego fui viendo que, en los campos de marginación de nuestras ciudades, muchos deambulan empobrecidos y marginados por taras mentales. Es como si aún fuera necesario hacer un gran exorcismo social para liberar a tantos endemoniados de nuestros entornos y de nuestros ambientes ciudadanos. También hay muchos pobres tocados por la depresión y deprimidos que caen en pobreza. El tema “enfermedad y pobreza”, debería ser más estudiado en nuestros días.

Si Jesús supo acoger el grito de esos pobres-enfermos o de esos enfermos-pobres, nosotros, los seguidores de Jesús hoy, deberíamos acoger también el grito de estos marginados y empobrecidos del mundo.

En los tiempos de Jesús era aún peor que hoy. Jerusalén era un centro de mendicidad. Por los caminos y vallados había pobres tullidos, ciegos, leprosos, enfermos cuya única salida era la mendicidad. Además, había otros estigmas para la enfermedad en aquellos momentos. Muchos consideraban la enfermedad como castigo o maldición de Dios, otros la consideraban como producto del pecado o de una falta contra Dios. Jesús rechaza todas esas concepciones y les acoge con una acogida incondicional y liberadora.

Jesús, si estudiamos los contextos de sus milagros, se acerca a los enfermos no como un simple médico que puede resolver el problema biológico. Jesús se acerca a ellos de forma integral para recuperar y reconstruir hombres hundidos en el dolor, en la condena moral, en la soledad y en la marginación. En la experiencia de Jesús, el enfermo y el pobre, el enfermo y el excluido, se funden en una persona que necesita acogida y liberación e su situación.

Jesús veía al hombre integral y, así, en el enfermo veía al marginado, al solitario, al sufriente, al culpabilizado y despreciado. Jesús no era un sanador biológico. No era un curandero ni un milagreo al estilo de tantos milagreros que deambulan hoy por el mundo que dicen actuar en nombre de Jesús. Él buscaba la restauración integral de la persona por encima de lo estrictamente físico o biológico. Para Jesús era importante el contexto social, la insolidaridad de las personas, la exclusión en la que se veían lanzados muchos de los enfermos, las situaciones de pobreza ante la indiferencia de tantos, incluyendo los religiosos de la época. Jesús era observador de todo un contexto social inmisericorde.

Tenemos que aprender, nosotros sus seguidores, a mirar con los ojos de Jesús. No podemos tomar de la vida y ejemplos de Jesús, sólo aquellos que nos produce gozo y satisfacción, eludiendo los compromisos con los pobres, enfermos y oprimidos del mundo. No podemos convertirnos en mutiladores del Evangelio que Jesús nos dejó tanto con sus palabras como con sus hechos. Nuestra mirada también tiene que ser integral, de acogida sin condiciones, de compromiso solidario, de aceptación de la projimidad. Sólo así podremos vivir la integralidad del Evangelio. Sólo así podremos tener una vivencia integral de la espiritualidad cristiana.

Autores: Juan Simarro

© Protestante Digital 2011

La implacable conciencia de Lumet

Publicado: abril 13, 2011 en Cine

Este fin de semana ha muerto en Manhattan el director Sidney Lumet, que retrató el lado oscuro de la sociedad americana.

12 de abril de 2011

Sus películas hacen un cuadro de la corrupción en Nueva York, que alcanza la policía, la justicia y el seno de la familia misma. Era el último representante de la llamada generación de la televisión, que tras formarse en el medio que aparece en los años cincuenta, se convierte en la conciencia crítica que produce los grandesthrillers de los setenta.

Nacido en Filadelfia en 1924, sus padres eran actores judíos que hacían teatro en yiddish. Hizo papeles desde niño en la radio, el cine y los escenarios de Broadway, donde representó a Jesús en una obra de 1940 llamadaViaje a Jerusalén. Tras estudiar en la Universidad de Columbia, va a la segunda guerra mundial. Actúa y dirige teatro en Nueva York, hasta entrar en la televisión, donde trabaja con futuros grandes cineastas, como John Frankenheimer, Robert Mulligan o Arthur Penn. Juntos hacen un retrato corrosivo de la sociedad norteamericana de los años setenta, pero también una de las visiones más desesperanzadas de la condición humana.

HOMBRES SIN PIEDAD
Su primer largometraje es todavía hoy una de sus más famosas películas. Doce hombres sin piedad(1957) parece una obra de teatro, pero se hizo originalmente para la televisión, que obviamente en aquella época era otra cosa. ¡Nada que ver con el deplorable espectáculo de nuestros días! Para muchos españoles, está de hecho unida a la versión que popularizó Estudio 1de TVE –recientemente publicada en DVD–con actores como José María Rodero, que hacía el papel de Henry Fonda en el cine.

Toda la historia se desarrolla dentro de una habitación. La sensación claustrofóbica que eso produce, hace que el espacio parezca cada vez más pequeño. Esa sensación de ahogo eleva la tensión a límites inimaginables. La maquinaria de administración de justicia es puesta así en tela de juicio, cuando los doce miembros de un jurado tienen que juzgar a un muchacho, supuestamente culpable de asesinato. Un solo jurado discrepa de la mayoría, no porque crea que sea inocente, sino por la duda razonable, que está en la base misma del sistema de justicia norteamericano. El juicio se convierte así en un proceso a la comodidad de una sociedad sin conciencia.


El prestamista (1964) es para algunos su obra más completa y devastadora. Interpretada por Rod Steiger, relata la historia del dueño de una casa de empeños en el barrio neoyorquino de Harlem. Es un superviviente del Holocausto, que ha perdido la confianza en el ser humano y se enfrenta a las profundas contradicciones que le provoca su oficio. Es un film sobre la injusticia, la soledad y el egoísmo, con un final que nos aboca a un abismo sobrecogedor.

CORRUPCIÓN TOTAL
El tema de la corrupción de la justicia va unido desde los años setenta, en la filmografía de Lumet, a su reiterado cuadro de la corrupción policial. La película Serpico(1973) es una de sus más famosas colaboraciones con Al Pacino.Basada en la historia real de un agente de policía de Nueva York, nos presenta a un hijo de emigrantes italianos que se hace detective de paisano. Su barba y su melena le hacen irreconocibles en un mundo del crimen, que conoce a pie de calle.

Serpico es uno de los más claros ejemplos del llamado cine de soledad de los años setenta. El personaje de Pacino es un hombre sensible que acaba solo, tras la ruptura de varias relaciones sentimentales y su progresivo aislamiento, por su negativa a participar del soborno policial. No tiene ya más compañía que la de un perro y unos ratones blancos, ante el desprecio de unos compañeros,que se sienten acusados por su resistencia a la corrupción. Lo duro es que, lejos de convertirse en un héroe, Serpico acaba en una auténtica desolación.

Tarde de perros (1975) es tal vez el robo de un banco más extraño que hayamos visto en la historia del cine.La figura del patético homosexual que representa Al Pacino, está tan lejos de lo políticamente correcto, que en su cuadro satírico de la sociedad americana no deja títere con cabeza. En él adelanta el creciente papel manipulador de la televisión, que denuncia en Network, un mundo implacable(1976).

El presentador de noticias de una cadena es despedido a causa de su baja audiencia. Para evitarlo, aprovecha su penúltima aparición para anunciar que se volará la tapa de los sesos en directo. La jefa de programación interpretada por Faye Dunaway, le propone al director de la televisión (Robert Duvall), darle a este hombre un programa donde descargar su locura, para alcanzar los mayores índices de audiencia… ¡Un claro anuncio de lo que habría de venir!

CATÁLOGO DE INJUSTICIAS
A principios de los ochenta Lumet conserva todavía gran parte de su vitalidad. Tras la tristemente olvidada El príncipe de la ciudad (1981), un extraordinario cuadro sobre la corrupción policial –que acaba de salir en DVD en una edición para coleccionistas–, hace otra obra maestra con Veredicto final (1982). La increíble actuación de Paul Newman produce una de las películas más estremecedoras sobre la falta de justicia humana.

La degradación del sistema abarca aquí también al individuo, que es un abogado alcoholizado que se aprovecha de las viudas en sus momentos de dolor. Su fracaso matrimonial le lleva a una soledad sólo interrumpida por un amor, que finalmente le traiciona. Las injusticias claman al Cielo en esta historia de las manipulaciones de la archidiócesis católica por ocultar un caso de negligencia médica en un hospital religioso. Una triste historia, que te deja realmente hundido. Cine para adultos, por lo tanto, donde no hay concesiones al espectáculo banal de la frívola industria actual.

La corrupción policial continúa llenando los mejores momentos de su cine en los años noventa conDistrito 34: Corrupción total(1990) y La noche cae sobre Manhattan(1996). Eloscuro papel de Nick Nolte en la primera es sustituido por la sorpresa de la decepción de Andy García en la segunda, en un relato sombrío y pesimista, que sustituye la agresividad de la primera por una desilusión final, que nos deja sin esperanza en el género humano. ¡Qué derecho podemos invocar, cuando los propios agentes del orden trastornan el más elemental sentido de justicia!

HORRORES FAMILIARES
Ante un cuadro tan devastador, uno pensaría que la familia es el único reducto donde poder refugiarse. Antes que el diablo sepa que has muerto (2007) nos demuestra todo lo contrario.El tono de la última película de Lumet es tan sombrío y duro como el resto de su filmografía. Este violento thriller está protagonizado por el genial Philip Seymour Hoffman y cuenta con veteranos actores como Albert Finney. El guión está escrito por alguien que estudió teología y quiso ser franciscano, antes de convertirse en un conocido autor teatral de Broadway, Kelly Masterson.

La historia nos sorprende con un arranque nada habitual en su larga carrera cinematográfica. Es una escena de sexo, carente de todo erotismo, que resultará ofensiva a muchos, por la visión humillante que nos da de Marisa Tomei, frente al inquietante y despreciable papel que representa Philip Seymour Hoffman. Esta mujer se nos presenta como poseída por dos hermanos, que la ven como poco más que un trozo de carne para copular. En elcaso del personaje de Hoffman por vanidad, y en el de Ethan Hawke por desesperación. Como siempre en el cine de Lumet, nada es lo que parece a simple vista…

Las máscaras de la hipocresía no tardan aquí en desplomarse con facilidad. Puestos bajo presión, cada personaje desvela lo peor de si mismo. El próspero hombre de negocios es en realidad un drogadicto, que dilapida los fondos de la empresa para la que trabaja. Tras el desamparo de su hermano se esconde la cobardía. Todos ocultan oscuros matices. Hasta las victimas reaccionan con una ira cruel y primitiva, que no conoce límites ni fronteras. En esta violencia ancestral, no se repara ni en aquellos que son de tu propia sangre. Esta no es película para estómagos delicados, pero su crudeza nos desvela una radiografía moral, cuya verdad es tan real como la vida misma.

NO HAY JUSTO, NI AUN UNO
El aparente pesimismo de la obra de Lumet nos revela más bien un realismo bien informado. La lucidez de sus historias desvela una corrupción tal, que no hay aspecto de la vida humana que se vea libre de ese proceso de degradación y miseria.

Difícilmente podríamos encontrar un cuadro mejor en el cine de lo que representa el diagnostico moral de Romanos 3No hay justo, ni aun uno (v. 10). Para el apóstol Pablo, todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (v. 10). ¿Es esto una exageración?

Frente al idealismo franciscano que buscaba el guionista de Antes que el diablo sepa que has muerto, se encuentra la verdad que descubre el mismo autor, cuando acaba sus estudios de teología y cuelga los hábitos, para empezar a escribir teatro. Semejante religión no era más que una evasión de la realidad. ¡Qué contraste con el pensamiento de Pablo! No son sin embargo sus prejuicios los que se expresan en estas palabras, sino la revelación de Aquel que nos conoce a nosotros, mejor que nosotros a nosotros mismos.

¿CÓMO PODEMOS ENTONCES SER JUSTOS?
La Palabrade Dios tiene esa extraña capacidad para revelar todo aquello que ocultamos en la oscuridad de nuestra vida. Nos trae en ese sentido malas noticias.No hay justo, ni aún uno.Todos estamos bajo el juicio de Aquel que considera la realidad de nuestros actos, palabras y pensamientos, que sabe incluso lo que hemos dejado de hacer… Pero hay otra justicia que se revela desde el Cielo: La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él (v. 22).

Todos hemos fallado. Nadie es inocente, como demuestran los personajes de Lumet. Sus imperfecciones son puestas de tal modo en evidencia, que parece que finalmente todos reciben lo que merecen. La verdadera justicia va más allá, sin embargo, de los infortunios que podamos sufrir en esta vida. Ya que el Juez todavía no la ha manifestado, más que por medio de una cruz. Lo extraño es que quien allí derrama su sangre es el Justo, sufriendo en el lugar de los injustos.

Es así como Dios ha hecho propiciación, para manifestar su justicia (v. 25). Y por medio de la fe en la sangre del Justo, nosotros, los injustos, podemos ser justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús (v. 24). ¡Esa es la sorpresa del Evangelio!Por la justicia de Otro, nosotros, siendo injustos, podemos ser declarados justos, como un regalo de su Gracia, que triunfa finalmente sobre el poder de la oscuridad y el mal que reina en nuestra vida.

Autores: José de Segovia Barrón

© Protestante Digital 2011


Dureza con disidentes políticos y religioso

Represión en China contra cristianos evangélicos

Doscientos cristianos protestantes detenidos en Beijing por orar en la calle, tras quitarles su lugar de culto.

13 de abril de 2011, BEIJING

En marzo pasado, los líderes del Partido afirmaron en el Congreso Nacional del Pueblo que aplastarían cualquier desorden social y reafirmaron el papel dirigente de la red política instaurada por Mao.

El régimen comunista chino, temeroso de que la “Revolución de los Jazmines” se extienda por el país, está aplastando todo movimiento que pueda escapar a su control, como es el caso de las llamadas ”iglesias clandestinas”, es decir, iglesias cuyos líderes no son nombrados y controlados por el Gobierno chino.

El domingo pasado los fieles de la Iglesia Protestante de Shouwang, imposibilitados de acceder al establecimiento donde realizaban regularmente sus actos de culto, convocaron una reunión de oración en la calle. Los feligreses habían dado publicidad en Internet al acto pacífico de protesta, por lo que fueron recibidos por cientos de policías que, tras darles “la bienvenida”, los introdujeron en autobuses con un destino incierto. Entre los detenidos, se encontraba un fotógrafo del New York Times que pronto fue liberado.

Los líderes de la Iglesia de Shouwang, que no es de las reconocidas oficialmente reconocida en China, dijo que sus actividades son puramente religiosas y no tienen trasfondo político. Acusaron a las autoridades chinas de interferir en sus posesiones y su libertad de expresión.

El corresponsal de la BBC en Pekín, Michael Bristow, señala que esta iglesia parece ser otra víctima de un amplio operativo de las autoridades chinas para mantener sectores disidentes bajo control.

DISIDENTES POLÍTICOS
Otra víctima de la represión desencadenada en China en los últimos meses es el disidente Wei Qian, condenado “administrativamente” a dos años de trabajos forzados o “reeducación por el trabajo”, acusado de participar en una “protesta ilegal”.

Sobre la suerte de Ni Yulan y su esposo Dong Jiqin, nada se sabe ya que se encuentran en paradero desconocido tras ser detenidos en el hotel donde se vieron obligados a residir, al ser expulsados de su casa que fue demolida ilegalmente.

Desaparecido está el famoso artista Ai Weiwei, desde el pasado 3 de abril. En tal fecha, unos agentes de la autoridad lo condujeron a un lugar desconocido.

Fuentes: BBC

© Protestante Digital 2011

 

Dicen que soy comunista…

Publicado: abril 13, 2011 en opinión, Sociedad

Por Darío A. López Rodríguez

En los últimos días he leído correos electrónicos en los cuales a los ciudadanos evangélicos que hemos circulado una Carta Abierta sobre las afirmaciones públicas de un candidato vinculado al fujimorismo, se nos acusa de ser “comunistas evangélicos”. En realidad no me llama la atención esta reacción. Es la típica forma de actuar de quienes carecen de argumentos políticos, se escudan en un lenguaje religioso y no se atreven a discutir políticamente sobre la posición partidaria que han asumido como una cruzada religiosa.

 

¿Es cuestionable asumir una práctica o tener una opción política coincidente con las ideas cercanas a aquello que se conoce como la izquierda? ¿Es más bíblico, más evangélico, más coherente con los principios del reino de Dios, ser de derecha, especialmente la del sector que avala la corrupción, justifica crímenes de lesa humanidad y llama a la violación de los derechos humanos un “costo inevitable”? Parece que de eso se trata, es decir, de afirmar que la única posición política válida para un evangélico es ser de derecha. Esto explica por qué se descalifica a quienes se atreven a levantar la voz, etiquetándoles como “comunistas evangélicos”.

Para que no sigan especulando aquellos que seguramente se sentirían más cómodos en las filas del Opus Dei, Sodalitium Christianae Vitae o el partido Republicano, enumero varias de las preocupaciones sociales y políticas que moldean mi compromiso ciudadano y que me han llevado a insertarme en el mundo de los pobres de la tierra hace más años de treinta:

1.    Defensa irrestricta de los derechos humanos de los sectores sociales históricamente marginados y excluidos, particularmente niños, adolescentes, mujeres maltratadas y todos los que viven en pobreza extrema.
2.    Lucha activa no violenta contra el escándalo de la pobreza y de la pobreza extrema que afecta a miles de ciudadanos y, entre ellos, a decenas de evangélicos.
3.    Cuidado por el respeto y la protección del derecho de las comunidades andinas y de los pueblos de la amazonía a poseer la tierra de sus ancestros.
4.    Oposición no violenta a la depredación abusiva de los recursos naturales no renovables y a la contaminación del medio ambiente por parte de los grandes consorcios mineros, petroleros y madereros.
5.    Exigencia de que el Estado regule las tarifas de los servicios públicos, invierta en una educación de calidad, proteja los derechos laborales y salvaguarde los recursos que pertenecen a todos los peruanos.
6.    Defensa de los derechos del no nacido y de los niños que se encuentran en una situación de riesgo permanente en la zona andina, la amazonía y los cinturones de pobreza que rodean las ciudades.
7.    Cuidado integral de la familia, proveyéndoles todo lo necesario para que su calidad de vida sea digna de seres humanos, a quienes las instituciones vinculadas al Estado y la sociedad están llamadas a defender en todo tiempo.

Podría seguir enumerando los hilos que tejen mi compromiso ciudadano; sin embargo, creo que con lo expuesto basta. ¿Estas preocupaciones sociales y políticas me ubican en la izquierda política? Si es así, entonces, ¡si soy de izquierda y a mucha honra! ¿Es un pecado? No lo creo, porque ser de izquierda no es lo mismo que ser comunista, ateo o un lobo disfrazado de oveja.

Lima, 7 de abril del 2011

 


Alexander cabezas

El 9 de abril de 1945, se recuerda la muerte de Dietrich Bonhoeffer, quien en vida fue pastor y teólogo de la iglesia luterana de Alemania.
Este erudito, quien se ordenó y se doctoró a sus 21 años, escritor de varios libros; se le conoce por su coraje y compromiso cristiano. Cuando la Iglesia Católica guardó silencio y las iglesias cristianas protestantes se mantuvieron al margen promoviendo la “neutralidad” ante el régimen tirano y déspota que pretendía levantar Hitler, Bonhoeffer consecuente con su discurso, levantó su voz.

Dietrich Bonhoeffer, 4 de febrero 1906 – 9 de abril 1945

Tuvo la oportunidad de quedarse en los Estados Unidos en medios los albores que pronosticaban una Guerra Mundial. No obstante, prefirió regresar a su amada tierra a cuidar del rebaño que Dios le había entregado. Estuvo a cargo de un seminario que fue clausurado por la Gestapo. Se le prohibió hablar y enseñar, pero obediente a su llamado continuó sus labores de manera clandestina.
Se desconoce a ciencia cierta si Bonhoeffer participó en el complot para matar a Hitler, pero fue arrestado por cargos de complicidad. Pasó sus dos últimos años de vida en una cárcel en Berlín esperando su sentencia final mientras se dedicaba a escribir. Se dice que antes de enfrentar la muerte, pasó de rodillas orando y demostrando cuán profundos eran su amor y su confianza en el Señor.
Entre sus libros sobresale: “El Costo del Discipulado”. La tesis de esta obra es una exposición a la luz del Sermón del Monte en Mateo capítulo 5. Su argumento, evidenciar lo que significa profesar una fe abstracta, legalista y desencarnada del verdadero compromiso y la transformación que exige Jesús como el corazón del Reino de Dios para sus seguidores.
Una fe que no toca el alma ni la consciencia, un cristianismo sin Cristo y sin cruz, es una fe estéril, inútil y hueca porque al final no es sostenible. A esto Bonhoeffer llamó: “la gracia barata”.
«La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado» (pág.16)1
A 73 años de que este pastor escribiera estas palabras, es triste reconocer que en la actualidad algunos sectores caminan por este mismo sendero que pretende abaratar la fe cristiana. Se vuelve barata cuando se ofrece como producto de consumo para satisfacer a las masas que buscan un mensaje acomodado a la realidad de sus deseos personales.
Cuando se ofrece como espectáculo para un público que desea que se le endulce los oídos y se le prometa estabilidad para su “Status Quo” y cuando se promueve la identidad de ser hijo o hija de Dios como una garantía para reclamar las promesas materiales a cambio de una módica suma o transacción monetaria que algunos llaman: “La ley de la siembra y la cosecha”, o el “pacto con Dios.”
Hace poco tiempo observaba a un tele-evangelista latinoamericano. Este enseñaba, si es que se puede llamar enseñanza, que debíamos reclamarle a Dios por cualquier necesidad material existente y pedirle por el carro de nuestros sueños como un derecho adquirido por ser sus hijos. No obstante en sus 30 minutos de exposición en ningún momento hizo mención a otros elementos presentes en el mensaje apostólico, tal como la justicia, la responsabilidad, la obediencia, el arrepentimiento y el seguimiento como parte integral del discipulado que Jesús vivió y proclamó.
Estos promotores de estas corrientes corren el peligro de estar enseñando falsas enseñanzas bíblicas y por ende, reducir el mensaje a migas espirituales. Razón tenía Bonhoeffer al afirmar que la “gracia barata es el enemigo mortal de la iglesia”.
La pasada conferencia mundial Lausana III celebrada en la Cuidad del Cabo en Sudáfrica, se pronunció en contra de la mala interpretación bíblica y hasta la manipulación que se ha hecho para alimentar el materialismo. Uno de los expositores mencionó en su discurso titulado: “Dios promete bendecir a su pueblo”, puntualizó que el evangelio de la prosperidad distorsiona la bendición en el sentido que sólo lo ubica como bendición material.
Otros comentarios en Lausana III fueron: “No podemos utilizar la opción de comprar la gracia de Dios y esto es lo que hace el evangelio de la prosperidad…” «Dar es parte de nuestra adoración, pero el evangelio de la prosperidad hace que el dar sea una actividad transaccional», comentó otro expositor africano y puntualizó: “A los creyentes se les enseña que cuando hacen una ofrenda a Dios pueden esperar una rentabilidad determinada. Pero Dios bendice de acuerdo con su sabiduría y no necesariamente con la riqueza material.”2
Como cristianos y cristianas no podemos permanecer callados ante estas falsas enseñanzas que continúan permeando a la iglesia, encarecen la fe, pero lo más preocupante es que continúan arrastrando a miles de seguidores a beber de estas aguas ilusorias. Bonhoeffer no calló porque reconoció que su deber como discípulo del Señor era pronunciarse. ¿Acaso Dios espera algo menos de cada uno de nosotros hoy en día?
Bibliografía:
1. Bonhoeffer, Dietrich, El precio de la gracia (1968). Ediciones Sígueme, Salamanca.

Sobre el autor:
Alexander Cabezas es de Costa Rica.  Profesor del Seminario ESEPA, Coordinador de Relaciones  Eclesiásticas de Viva y miembro del equipo coordinador del núcleo de la FTL en Costa Rica.