“Dem Dry Bones”*

Publicado: diciembre 7, 2010 en Meditaciones

 

Jason Henry

Referencia: Ezequiel 37: 1-14

 

Hay momentos en nuestra vida en los que nos sentimos entrampados, sofocados o dominados por alguna de las enfermedades que afectan a este mundo, sean financieras, sean espirituales, o a nuestras relaciones. Y nos preguntamos con frecuencia si hay algún modo de superarlas. ¿Es posible salir de este mundo de competencia en el que vivimos y encontrar la libertad y un verdadero sentido de paz?

El profeta Ezequiel dejó constancia de muchas visiones en su libro. Una que ha sido muy inspiradora es la del valle de huesos secos en el capítulo 37, versículos del 1 al 14. Ezequiel recibe el mandato de profetizar sobre los huesos, para que se junten unos con otros, se cubran de carne y se les insufle aliento. Como resultado, el profeta vio delante de si un gran ejército.

Es importante tener en cuenta que Ezequiel recibió esta visión en un momento en el que los israelitas estaban exiliados en la tierra de Babilonia. Dios reveló a Ezequiel esa visión para comunicarle que no permitiría que vivieran en una tierra extraña como esclavos, sino que los haría regresar a su tierra, como hombres y mujeres libres.

 

En el valle

El Espíritu del Señor llevó a Ezequiel hasta un depósito de huesos y le preguntó, “Hijo del hombre, ¿vivirán estos huesos?” Ezequiel respondió que sólo el Señor Soberano puede saberlo. El Señor dijo a Ezequiel que profetice sobre los huesos del valle para que vuelvan a la vida atándoles los tendones, y haciendo que aparezca la carne, y permitiendo que respiren y vivan, pues esa es “la palabra del Señor”. Lo que vio Ezequiel entonces fue probablemente una verdadera película de terror: los huesos se juntaron y se cubrieron de piel. Y Ezequiel recibió el mandado de profetizar que esos hombres podrían respirar, y así fue.

 

La Casa de Israel

Esta visión es una metáfora. Los huesos representan el sufrimiento de los israelitas cautivos del imperio babilónico del Rey Nabucodonosor. Sus huesos se secaron y… ya no tenían esperanza (Ezequiel 37:11). Quizá llegaron a pensar que Dios los había abandonado para siempre. Felizmente eso nunca habría de ocurrir, porque el Señor dijo: “Yo abro vuestros sepulcros y os haré subir de vuestras sepulturas”. La  resurrección de los huesos sirvió como una representación de la promesa de Dios de que ha de librarnos de nuestro cautiverio y nos hará volver a nuestros hogares, a nuestra propia tierra: un hogar de paz, esperanza y amor.

 

Desde nuestra perspectiva actual

Actualmente, nos sentimos interpelados por el deprimente imperio del divorcio, la deuda, la enfermedad y el peligro en que vivimos. A veces luchamos con esperanza y realismo, y nos invade el pensamiento de que no podremos superar esa idea de que hemos sido abandonados. Eso se debe a que la realidad de la difícil situación que vivimos se opone a la paz que Dios ha prometido. Olvidamos que Dios abrirá nuestros sepulcros y nos hará volver a nuestros hogares.

Tenemos que romper las cadenas que buscan consolidar la realidad que nos agobia. Tenemos que creer en el poder de Dios, capaz de hacer lo imposible, de traer paz cuando hay guerra, de traer esperanza allí donde hay desesperanza, de traer la luz en medio de la oscuridad, que puede hacer que nuestro ceño fruncido se transforme en una sonrisa. Porque es un Dios omnisciente, omnipotente y omnipresente. Está en todo lugar, y es consciente de nuestro desánimo. El sabe cuáles son nuestros problemas y debilidades, y los puede resolver. Más aún: tiene el poder de librarnos de todos ellos y de restaurar nuestras vidas llevándonos a refugios seguros. Lo hizo con los israelitas. Lo hará con nosotros.

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Sobre el autor:

Jason A. G. Henry tiene 21 años. Es miembro de la Iglesia Unida de Saint Andrew’s Scot, 43ª Duke Streetm en Kingston, Jamaica, Antillas, de la que el Dr. Ralph A Hoyte fue pastor durante 16 años. Jason es maestro de niños de 5 a 7 años de edad en la escuela de la congregación local de su iglesia. Se ha graduado recientemente en la Universidad de las Indias Occidentales, obteniendo una licenciatura en Psicología.

 

* N del T: “Dem dry bones” es el título de una canción tradicional del género musical de los “negro spirituals”.


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